La procesiónsubiendohacia elsantua rio.
LAFIESTA
DE SANTA CRISTINA, ENLLORET
DE MAR
JOAN DOMENECH MONER.Directo rdel MuseoMunicipal 50
El pueblo de Lloret de Mar rinde culto , desde tiempo inm emorial, a Santa Crist ina en un santuario si- tuado en un promontorio sobre el mar,a unos cinco kilómetros de la población.Dos veces al año los 110- retenses se dirigen a dicha ermita para celebrar actos litúrgicos y pro- fanos multitudinarios:elsegundo do- mingo de Cuaresma y el 24 dejulio, fiesta de la Patrona.Vamos a cen- tramos en esta segunda efemérides.
Es difícilestablecer con precisión cuándo empezaríaen Lloret la devo- ciónaSanta Cristina.Sin embargo, tenemoslas primeras noticiasde la capillaen 1376,loque nos hace pen- sar que posiblementeelculto allí ren- didoseríaelresultadode una de las diversasdevociones importadas de Italia con las relaciones comerciales de la Baja Edad Media, cosa que vendríacorroborada por laentro ni- zación igualmenteen Lloret dela de- voción a laVirgende Loreto,a Santa Rosalía,etc.,de origen italiano tam- bién,además de otras prácticas,tra- diciones e incluso modismos del mismo origen. (Un barrio lloretense, por ejemp lo,se llama de Venecia; las viejascomadres decían «no Ii pieja»
en elsentido de«nole agrada»,a to- dasluces calcado del «non Ii placee»
italiano; una imagendel santuario ci- tado lleva el nombreal estilo italiano:
SanSebastiano,etc .)
Cabe suponer,por tanto,que los antiguos tloret enses, tanto el se- gundo domingo de Cuaresma como eldía24 de julio,se desplazan a pie, en romería,por el viejo caminoveci- naldetíoret a Blanes,hastaSanta Cristina.Por las anotacionesque dejó el obispo Andreu Bertran en su visita del año 1423, sabemos, efectiva- mente, que el24 de julioseiba a ce- lebrar misa ysegundas vísperasenla ermita.El itinerario atravesabados o tres cursos fluvialesque,aunque muy discretos en circunstancias norm a- les, si seterciaba que caíaalgúncha- parrón torrencialalrededorde aque- llas fechas,dificultabanel paso de la romería. Esto y la práctica que los
ílor etensesteníanen elmanejodelas barcas, llevó a que muchos de ellos optaran por hacer elviaje por mary que esta forma se generalizara casi de forma total.La piedad de los 110- retenseshacia SantaCristinadio sus frutos haciafinales del sigloXVI.En 1591 obtuvieronde Roma la reliquia de una costillade la Santa mártir y elloacrecentó más,sicabe,la devo- ciónhacia la Virgen italiana.Dichare- liquiaera llevada desdeeltemplo pa- rroquialhasta elsantuarioencada una de las romerías.
La década finaldel sigloXVIera, también,laépocadelpárroco Jaume Felip Gibert,hombrede talanterena- centista ,oriundo de Barcelona,acos- tumbrado alas grandes pompas,que se empeñó en reglamentartodoslos usos y costumbresparroquiales.Gi- bertrestituyó la romeríao procesión a Santa Cristina por tierra .Sinem- bargo,igualque con otras cosas que Jaume F.Gibert pretendió imponer,el párroco seencontró con una tradi- ciónya muy enraizaday no se tardó en volver ala romería marinera.Enla Consueta del párroco Llorens(1630) consta ,de nuevo,quela mayor parte delpueblo va por mar.Entre otras cosas,se precisa,en catalánantiguo que traducimos:
«Adviertaelpárroco que,desdela orilla delmar,allí en Santa Cristina, cuando son desembarcados Jura- dos,prohombres y elCirio ,con la re- liquia,van subiendo haciaarribacon solemnidad de música y los sacer- dotes cantan un himno por el ca- rnino.»
La hora de inicio de la romería - con la reliquia, las banderas de las cofradías y el tabernáculo de la Santa - era, en aquellos tiempos, muytempranera:se salíaalasseis de lamañana,aldespuntarelsol.
Hay consta nciade que en 1708, dos embarcaciones se embistiero n involuntariament e y quedaro n algo dañadas.Las barcas quese usaban eranlas llamadas«Ilaguts»,es decir, embarcacio nesde casco largoyes-
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trecho,semejantes alfalucho,de un solo palocon vela latina, que se utili- zaban parala pesca y que pervivie- ron durante mucho tiempo y en las últimasépocas se utilizabansinpalo y vela y sincubierta,movidosaremo, siendo conocidos entonces con el nombre de «caros». Teníancuatro bancos para los remeros y medían de seis a ocho metros de eslora.
A partirde 1725,se obsequiabaa los pescadores y marineros que tri- pulaban las embarcaciones con un refresco.Más tarde,seles preparó un buen ágape -delque hablare- mas con más detalle- que degus- taban mientras la gente devota asis- tía al oficiosolemne.Así, los bravos remeros reponíanfuerzas para em- prender elviajederegreso.
Elobispode Gerona Tomas de Lo- renzana,en el sínodode 1778,pro- hibió las procesionesexcesivamente largas, por las irreverencias a que daban lugar en más de una ocasión y fijó como distanciaprudencialeltra- yecto queterminaba en ellímite del casco urbano.Se prohibía,pues, ir más allá.Naturalmente,esta dispo- siciónchocaba conla tradicionalpro- cesión que los lloretenses celebra- ban yelAyuntamiento,en nombre del pueblo,protestó. La soluciónque se encontró consistióen considerar que el trayecto por mar no era procesión y que ésta veníadefinida por elitine- rario desde laiglesia a la playa y no se reconstituíahasta que los rome- ros estaban en la playa de Santa Cristina,para subirentonces hasta el santuario.
y así ha llegado hasta nuestros días.Por supuesto que,conla evo- lución de Lloretde Marlas embarca- ciones han ido cambiando con los años. Se extinguieron losdlaguts» o
«caros» de las viejas formas de pesca.Fueron sustituidos por etraí- ñas»,barcas de pesca de mayor ca- bida y dedicadas habitualmentea la pesca del mismo nombre, impulsa- das a motor. Pero con el adveni- mientodel turismo de masas desa- pareció prácticamente la pesca en Lloret -excepto el caso de unos cuantosrománticos- ycon ella las barcas y hoy, la gente que va a la proces ión utiliza embarcaciones y cruceros de recreo,aunque última- mentelas entidadeslloretenses han adquiridoocho cllaguts»recién cons- truidos, conlos cuales evocan la es- tampa de años atrásy hanrecupe- rado la regata llamada de«S'amorra, amorra»que se efectúa alllegar a Santa Cristina,en laida, y al regresar a L1oret,ala vuelta.
Peroveamos,tras estas pincela- das generales históricas,cómo se desarrolla realmente esta procesión.
A las sietey mediade la mañana, los Obreros o Administradores del Santuario y Patr imonio de Santa Cristina,que son cuatro,acompaña- dos de orquesta, hacen un pasacalle por las principales víasdela pobla- ción,anunciando la próximasalidade la procesión.De hecho,la vísperade la fiesta ,alas nueve y mediade la noche y con idéntico fin,los cuatro Obreros ya han hecho dicho reco- rrido,que se inicia ytermina en la plazadel Ayuntamiento .Al término del pasacalle matinal, los cuatro Obrerosvan arecoger a las Autori- dades Municipales y todos,nueva- mente en comitiva y siempre con acompañamiento de orquesta,se di- rigenala IglesiaParroquialdonde es- peranla Clerecíay los devotos, los portadores delas banderas delas di- versas cofradías asícomolas Obre- ras del santuario,cuatro doncellas elegidas por la Asamblea de la Obre- ríay que toman posesión de sus car- gos el segundo domingo de Cua- resma, en el llamado eAplec deis Perdonas(Romería delPerdón),or- ganizadoantiguamentecomo acto de desagraviodespués de los excesos del Carnaval. A diferenc ia de los Obreros,cuya gestiónde tipoadmi- nistrativodura cuatroaños,las Obre- ras se renuevan anualmente , cosa explicableporque su protagonismo es más bien honorífico ,circunscrito al cuidado de la Santa y,por otra parte, va relacionadocon la interpretación de una danza, la tarde del díade Santa Cristina,cosa quejustificala periódicarenovacióndelas titulares, puestoque sonmuchas las señoritas que lo solicitany,porla edad -so- brelos 20 años- bastantesse ca- sanpronto,por lo que,enlo suce- sivo,deben atender ya otras obli- gaciones.
Alas ocho"dela mañana sale la procesióndeltemplo parroquial,con cruz alzada,seguida delas banderas de las diversas cofradías portadas por un miembro de cada embarca- ción representativa ylos tabernácu- los con lasimágenes de San Elmo, patrónde los marineros,San Jaimey Santa Cristina.Juntoalaimagen del primero vanlos Obreros de la Cofra- díade San Elmo, viejainstitución de la gentede mar fundadaen Lloreten elsigloXVIII,la cual,tras pasarporun largoletargo,ha renacidohace unos años y tiene,actualmente ,unama- yor presencia,reconvertida,eso sí, haciael campo culturalytradicional.
A dichacofradíay especialmentea su Obrero MayorAgustíM.'Vilá y Galí se debe básicamente la publicación de dos libros sobre lamarinavelera lloretensedelos siglosXVIIIYXIX.
Juntoalaimagen de San Jaime o
Santiagoiban antes cuatro Obreros representantes de los jóvenes solte- ros de la población. Delantedelta- bernáculode Santa Cristinavan las Obreras, todas generalmente de blanco,acompañadascada una de un niño ataviado a modo deángel.Uno de ellosrecibe elnombrede«ángel porreo . También acompaña a las Obreras y va aliadodela quejerár- quicamente ocupa el primer lugar, una señoramayor,llamada«la mara- badessa»,a modo de mujer de con- fianza, que antaño tuvo posible- mente una función más bienserv il (asistir a las Obreras sihabía que re- coger ollevarles algo,etc.)y que,con los años,haido adquiriendoun tono más noble,en elsentido de tener un protagonismo como persona de ex- periencia que asesora las jóvenes Obreras alo largo del año. Altaber- náculo dela Santa Patrona sigue la música y, luego,van los devotos y las Autoridadeslocalesqueacompañan alcura-párroco-que es portadorde la reliquiade Santa Cristina- y otros sacerdotes asistentes. La procesión se encamina hacialaplaya,mientras las campanas doblan alegremente.En la playaesperan yalas embarcacio- nes que deben trasladaralos parti- cipantes hasta la playa de Santa Cristina.Antiguamente,como hemos dichoantes,eranloslaúdeslas bar- casusadas. Nueve de ellosllevaban, al margendel nombre propio,eldela cofradíao institución que represen- taban.En los momentos de mayor esplendor había loslaúdes conoci- dos por«L' Ajuntament»,«Santa Cris- tina», «Ses Obreres», «Sant Elm»,
«Sant Roc», «Sant Antoni», «Sant Isi- dre», «Sant Jordi» y «Sant Pere», Cada embarcación iba engalanada a la usanza veneciana-otraprueba de aquelloscontactos con la península · itálica a que antes aludíamos,según los entendidos-con un añadido a proa,en forma de mascarón,con la efigiedelsanto patrón o eldistintivo de la entidady el nombre delacofra- díaen otro añadido a popa. Estos complementos proporcionaban la sensaciónde mayorlongitud ala em- barcacióneincluso le dabanun as- pecto que recordaba,como hemos dicho,las góndolas venecianas.En cada embarcaciónse depositaba la bandera delainstitución correspon- dientey la comitivase distr ibuíaen ellas.Enlos momentos delanave- gacióna remo pocos individuos po- díallevarla barca,a excepcióndelos remeros,como no fueran algúnsa- cerdote,o uno o dos músicossenta- dos enelcastillode proa.
Cuando la proces ión llegaba ala playa,las imágenes de los santos Elmo y Jaime, así como algunos
ornamentos y otros elementos que dificultarían los movimientos de quienes losllevaban,quedaban de- positadosen unatiendahecha a base decuatro o cinco palos,antenas y fragmentos de velas de barco.Curio- samente, la última tienda de esta guisaque recordamosllevaba pinta- das las letras de la palabra «Dona- tivo» en uno de los laterales, alu- diendo , sin duda, al origen de semejante artefacto. Perola capaci- dad de adaptaciónsemánticadela gentediolugar a que,para algunos, la palabra«donativo» pasara a sersi- nónimo de tienda,hasta elpunto de que,en losinicios del turismonacio- nal,cuando algunos visitantes plan- taban sus bártulosy sus tiendasde campaña enlas playas o lugares pró- ximos,algunosviejos üoretenses co- mentaban que«unos foraste ros ha- bíaninstalado un donativoen talo cual lugar»...
El único tabernáculo que se em- barcaba era elquellevaba laimagen de Santa Cristina y lo hacía en la barca del mismo nombre, la cual, además,era considerada por esta razón,la navecapitana ysienla pro- cesióntomaba parte algún viejoma- rinero o piloto de alturadela antigua marinamercante delsigloXIX,que tan importante fue en L1oret ,o alguna persona calificadaenlas artes de na- vegar,sele concedíael privilegiode llevar el mando dela expedición,di- rigirlas maniobrasy sele llamaba,en un rasgo mediode respeto mediode ironía,«el Almirante».
Los laúdes salíandela playa,se adent raban en el mar, daban una vuelta delantedela bahía lloretense y se dirigíanhaciala playa de Santa Cristina.Antes,sinembargo,alpa- sar delante de la playa de Fenals -nombre que alude a una planta gramíneaque crecíaen ella- y justo en el momento en quealolejos se divisa el santuario de Nuestr a Se- ñorade Gracia,tambiénmuyquerido por los lloretense y antes cuidado precisamente por los pescadoresy conocido,también, bajo la advoca- ciónde Sant PeredelBase,los re- meros alzaban losremos enseñalde salutaciónalaVirgen yla clerecíay los devotos ento naba la«Salve Re- gina».
Enrealidad,hoy,todos estos de- talles, todas esastradiciones,se han mantenido igual adaptándose,de to- das formas y por necesidad, a los tiempos y usos modernos. Como apuntábamos al principio de este artículo,loslaúdes dieron paso alos
«caros de l'Art»-el «arts es una pesca de arrastrequese practicaba en Lloret yotras partes,sobre todo en épocas de pobreza ydelque se
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podríanescribirmuchas páginas de detalles costumbristas-, luego se extinguieron aquéllos y tomaron pro- tagonismo las barcas de la traíña, pero a partir de 1960, a medida que aquéllas también fueron desapare- ciendo porque Uoret de Mar ya había jugadola carta delturismoy,poco a poco,las familiasde pescadores pre- ferían colgar las redes a modo de de- coración en un establecimientohote- lero en vez de echarlas al mar a diario,fueron sustituidaspor embar- caciones de recreo, más seguras in- cluso,pero desprovistasdel encanto y de la poesía delas otras. Los mas- carones que habíaque montar el día dela procesiónya no encajabantan bien,etc.Cuando desaparecióla úl- tima traíña -que, por cierto , se guarda en una plaza,cerca del san- tuario- hubo que escoger entre las embarcaciones de recreo la que fuera más digna para llevar la imagen de la Santa y así,desde hace cincoaños, la nave capitanaes precisamenteun airoso velero,movido a motor por supuesto,que incluso en su anda- dura normal ya lleva el nombre de Santa Cristina y que su propietario pone gentilmente a disposiciónde la Obrería cada año.Evidentemente,si todaslas embarcaciones ya estaban motorizadas,se hacía cada vez más difícilmantener el recuerdo de la ro- meríamarinera de antaño y ya no ha- bíaremos para alzar durante el canto de la Salve ni otros detalles... La Obrería -que lleva el peso de la or- ganización y el patrocinio de la fiesta- halló la forma de recuperarla vieja tradición remera:pagó la cons- trucción de un«lIagut»construido en los astilleros de San Carlos de la Rá- pita - noya de madera,que seríade más difícilconservación,sinode ma- teriales sintéticos,aunque con una idéntica apariencia-y animóotras entidadesde Uoret para que hicieran un gesto parecido.El Ayuntamiento fue el primero en adherirse a laidea y siguieronla Cofradía de San Elmo, el Gremio de Hostelería,la Cofradía de Pescadores,elClub Náutico,el Club Marinae,incluso,una agrupa- ción femenina creada exprofeso - llamada «Es Vano»- que quiso demostrar que tambiénlas mujeres podían practicarcon éxitodicha acti- vidad.Por tanto,prácticamentese ha recuperado ya el número de embar- cacionesde antaño y se han mante- nido,ala viejausanza, los mismos nombres de las cofradíaspretéritas con algunasalvedad lógica:de mo- mento, por ejemplo, ha quedado descolgadala de San Antonio, justi- ficadaantiguamente por el aprecia- ble peso específico de la gente del campo, y se ha introducido la de
Santa Marta,que esla patrona del Gremio de Hostelería,abrumadora- mente mayoritario hoy,en L1oret. La tradición se ha conciliado,pues,con la realidad.
Por otra parte,hoy,en cada uno de loslaúdes, van ocho remeros y el ti- monel.La gente que asistea la ro- meríalo hace en embarcaciones de recreo particulareso en los cruceros de gran cabidaque se suman ala fiesta y transportan los romeros gra- tuitamente.Unas dos mil personas se trasladan asía Santa Cristina.
Tanto el itinerario que sigue la pro- cesión por las calles de Uoret como elque sigue la romería por mar,son exactamente los mismos de antaño.
La recuperaciónde los«lIaguts»ha permitidovolver a recobrareldetalle delos remos alzados,a la vista del santuario de la Virgende Gracia,es- tampa que tiene un auténtico valor emotivo. También debemos anotar otra variación:el tabernáculo con la imagen de Santa Cristina ,que anti- guamente llevaban a hombros los pescadores o marineros,muchos de ellos con pies descalzos-aunque el origen de llevarlo era por obligación, más que por devoción- lo llevan ahora cuatro jóvenes que son los que, luego, por la tarde, bailan la
«Dansa de les Almorratges»con las cuatro Obreras.
Habíamosdejado la romería en su paso ante la playa de Fenals.Siga- mos,Una vez cantada la Salve se reemprendela romeríamarítimapo- niendoproa haciala playa de Santa Cristina. En la actualidad, tanto la nave capitana como las barcas de re- creo o de pesca que la acompañan, van atracando ordenadamente enla playa, ordenadamente,procurando no estorbarseunas a otras y reser- vando el puntodonde hay más pro- fundidad para que se sitúen allí las embarcaciones recreativas de más calado, que llegan atestadas de gente.De las barcas de pesca des- cienden,también,los romeros me- dianteimprovisadas escaleras - las mismasparihuelas que servíanpara recogerlared y trasladarla,puestas en sentido verti cal- sorteando el vaivén delas olas,y,a veces,más de uno,por calcularmal el alcance de su salto,pillaalgúnremojón.La recupe- ración de los«lIaguts»ha traído con- sigo la recuperación de laregata a remo que constituíaelaspecto más espectacular de lallegada a Santa Crist ina.Esta regata - «S'amorra, amorra» (earno rr ars quiere decir, - llegar,quedar varado) -que ya se practicabaantiguamenteconloslaú- des de madera,seinicia a unos 500 metros dela playa,a la señal dada porla autoridadcompetente.Las tri-
pulaciones emprenden veloz carrera haciala playa mientras los músicos vaninterpretando una músicapopu- lar alegre,conocida por eletoquen a correr»(tocan acorrer), que es uno delos tiempos en que se divide el
«8all dePla~dela tarde.La gente siguecon gran expectación las evo- luciones delos remeros y corre hacia la orilla para ver con exactitud qué embarcación toca primerola arena con su proa.Actualmente,la victoria es puramente honorífica.Antaño,al
«lIagub vencedor se le obsequiaba con un cordero.
Una vez desembarcados todos los participantes,se reorganiza la ver- daderaprocesiónen la mismaplaya y se emprende la subidaporla cuesta que conduce hacia el santuario, mientraslas campanas de éstesalu- dan,alborozadas,la llegada detoda lacomitiva.
Ya en el templo,suntuoso edificio delsigloXVIII,alzado sobre losrest os de una ermitadelsigloXIVpor lo me- nos,se celebraelOficio Solemneen honor de la Santa,con la interven- ción del coro parroquial «Alba de Prima».Se cantan los«Goigs» o ca- plasde Santa Cristina,tanto la ver- sión antigua,cuya letra se atribuyeal párroco Gibert,del sigloXVI,como la versiónnueva,con músicadelmonje de MontserratOdilóPlanas yletra del gran poeta catalánJosep CarneroAl términodela ceremonia,los devotos van a besarla reliquiade Santa Cris- tina,que sostienen las Obreras y que consisteen una muelaque en su día fue extraída del cráneo de la Santa.
Este,desprovisto de su mandíbula inferior se guarda en unrelicario en el altardel camarínsituado en la parte posteriordelaltarmayor. Dicha reli- quia,considerada insigne,fue obte- nida de Roma en elaño 1783.Ante- riormente,en 1708,se habíaobtenido otra consistenteen unfémur, que era la que se llevaba en la procesión. Tanto el fémur como la costilla obte- nidaen 1591 desaparecieron con la Guerra Civil,y elprimero fue susti- tuido porla citada muela,colocada dentrode un relicarioportátilde plata.
Antiguamente,en eltranscurso de lamisa,se renovaban los Obreroso AdministradoresdelSantuar io,me- dianteextracciónde nombres escri- tosen unos papelesenrolladoscolo- cados en el interior de una bolsa, como consta endocumentación de 1720. A finales delsigloXIXeranlos Obreros salientes los que proponían alosnuevos.Hoy,esla asambleade asociados ala Obrería la que elige los nuevos dirigentes y éstos,a su vez, eligena las Obreras de entre las don- cellas que lo solicitan. La elección suele llevarse a cabo unos días antes
La romerí a marítima cuando todavíaquedaban barcasde pesca.
del llamado«Aplec deis Perdonssen cuya ceremon ia litúrgica toman po- sesión, precisamente, las nuevas Obreras.Los Obreros,cuando hay renovación,toman posesión efectiva el día24 dejulio,festividadde Santa Crist ina.
Ala salidadela celebracióneuca- rística,autoridades,dirigentes de la Obrería,músicos,invitadosypesca- dores, se reúnen en un fraternal ágape enla plazadel miradorque hay junto alsantuario ,alrededor de un corpulento y casi milenario pino , a cuya sombra se cobijóel año 1934 el Consejo Ejecutivodela Generalitatde Cataluña ,reunido en sesión de tra- bajo .Los asistentesdegustan un sao brasaeesto tats(guiso de patatas y carne)que en una monumenta lca- zuelametálica prepara el cocinero ti·
tular del hostalque hay contiguo al santuario.Dicho estofado se ofrecía antes únicamente alos pescadores, lo s cuales -como se deduce de nuestras anteriores explicaciones- tomaban parte en la procesióncomo meros trans po rtistas y, por tanto, debían repon er fuerzas con una buenacomilona.Esta,porotraparte, se distribuíamientras los devotos to- davíaasistíanala Santa Misa,cosa que corroboraquecadauno iba alo suyo.La Obrería,porsu parte,una vez finalizadala ceremonia litúrgica, eraobsequiada junt o con las autori- dadesy losinvitados,por elarren- datario del hostal, conun desayuno en uno delos comedores del mismo.
Hoy, sobre todo al extingu irse los pescadores profesionalesy al ejercer como tales quienestienen embarca-
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clonesdel tipo quesea, se ha unifi- cado y democratizadotodo el cere- monial.Las 500 raciones de estofado se repartenentre todos los asisten- tes,ya sean autoridades,Obreros o pescadores.Todos,en buena her- mandad,tomanasiento alo largo de unas mesas dispuestas en la plaza delmirador y degustan el plato,con un buen vino y un puro para termi- nar,todo ofrecido por la Obrería de Santa Cristina.A título anecdótico, hagamos constar que elestofado se confecciona a base de 300 kilosde patatas,130 kilosde carne dejarrete y pecho de ternera,10 kilos de gui- santes y un condimento preparado con ajo,perejil y azafrán.Si sobra comida -como sucede siempre- los espectadores se acercan igual- mente a degustar elsabroso plato.
Quede claro,de todas formas,que, en principio,elestofado va destinado a los tripulantes de las embarcacio- nes.Ya enlos contratos de arrenda- miento dela carniceríamunicipal de ttoret de mediados del sigloXVIII
constaen uno delos artículosqueel arrendatario deberá aportar una de- terminadacantidadde carne -cinco libras de carne de carnero en 1749, por ejemplo-para la comidaque se ofrecea los remeros el díade Santa Cristina.
Alas once y media,poco más o menos,se reúne de nuevo toda la comitivay se vuelvea formar la pro- cesión,la cualabandona elsantuario y desciende hacia la playa, donde embarca unavez más. El recorrido marítimo es exactamente elmismo que a la ida,si bien ahora a la in- versa.Enesta ocasión la romeríano se detienepara cantar la Salveante la playade Fenals.Al penetrar enla bahía lIoretense,el séquito marinero daunavuelta enteraala mismay al- canza la playa. Acto seguido , los ocho «lIaguts», desde una distancia también de 500 metros,emprenden otra regat a ante la expectación de propios y extraños,para ver quién llega primero. La extraordinariacon- currenciaque registra a diario,enve- rano, la playade L1oret,exigeque se tomen muchas medidas de seguri- dad e incluso que dicha regata se efectúeporseparado,cuandoenlos años anter iores a la Guerra Civil la regata de los«lIaguts»no era nada más que la llegada competitiva de una parte de los participantes en la romería.
Llegados y desembarcados todos yterminada la regata,vuelve a orga- nizarse la proces ión, la cual, pa- sando por detrás del Ayuntamiento, enfilala calleque conduce altemplo parroq uial,donde concluye.Todo el mundo vuelve a suscasas,excepto
las Obreras,lascuales,acompaña- dasdelosjóvenesqueellas mismas hanescogido,aprovechanel medio- díapara reunirsecon los músicos en el Pabellón Municipaly ensayan por última vezel«Ball dePla~queunos y otros interpretaránpor latarde,en olor de multitudes.
Dichadanza se bailadesde tiempo inmemorial.Posiblementevienede un antiguo Baile del Cirio de toma de posesión de nuevos Obreroso ad- ministradores.Sebailabadelantede la casadel Paborde o representante en Lloret del Capítulode Canónigos de Gerona que,hasta comienzos del sigloXIXfueelauténticoseñor feudal de lavilla.Siguiendoesta tradiciónse continuó la danza en el mismolugar - antiguamente la plaza principal, hoy Plaza de España- hasta hace pocos años,cuando se pasó a bailar delantedela Casade laVilla,sedede las autoridades actuales.De hecho, elConsistoriose sitúaen primertér- mino,en la mismaplaza,y recibeel homenaje delos bailadores.
A pesar de quela música-que es sólo una parte de la que antigua- mente debió interpretarse -parece un exponente delsiglopasado o del
XVIII como máximo,elorigen de la danza parece tener una indudable ascendencia árabe,como se puede comprobar por el uso de un jarro de cristal de cuatro picos, llamado al- marraja (en catalánealmorratias),que llevanlos caballerosy ofrecen,luego, a larespectiva pareja.Este vaso va lleno de agua perfumada(agua de rosas).Eluso de la almorraja no es, por cierto ,privativode L1oret.Anti- guamente se extendió por todo el Maresme -comarca comprendida entre la Costa Brava y Barcelona- y.
en algunas villas -Arenys de Mar, por ejemp lo-; todavía subsiste li- gada a diversas ceremoniasytradi- ciones locales.
Se cuentaque,en épocas en que la costa catalana era atacada a me- nudo por losmoros,llegó auoret un rico potentadode este origeno raza, elcual,alasist irauna sesión dela danza tradicional, quedó impresio- nado porla belleza de una lloretense y se propuso bailar con ella.Como prueba de su afecto le ofreció la al- marraja,llena de perfume y símbolo de su poder yriqueza .La doncella, que prefirióseguir fiela su tierra ya sureligión,repudió al árabeyechó al suelola almorrajade cristal.
Actua lmente , eleBallde Placas (Baile de Plaza)o eDansa deles AI- morratges»se bailacada añolos días 24 y 26 dejulio, el primer y tercerdía dela FiestaMayor.Antes se bailaba los tres días.Los protagonistas son cuatroparejas,vestidas delargo,por
Foto antigua delos-lIaguts» de antes,con los remerospreparados para salir.
lo generalde blanco ymuyelegantes las doncellas,y los chicos también dignamente ataviados con trajes de etiqueta.Enelsiglopasadoya prin- cipios de éste,los caballeros baila- ban vestidos de chaquéy sombrero de copa.Las señoritasson las cua- tro Obreras de Santa Crist ina. Los Obreros son,comoya hemos apun- tado más arriba,cuatro administra- dores delpatrimonio del Santuariode Santa Cristina,elegidos para perío- dosde cuatro años,que,debido a quetienen una edad superior a las doncellas,selimitan a entrarlas del brazo en la plaza, como quien las presentaen sociedad,para traspa- sarlasalos cuatrojóvenes que van a bailarcon ellas . (Antes bailaban los propios Obreros titulares,pese a la diferenciade edad.)
Una primeraparte,demúsicalenta yceremon iosa,transcurre bailando cada pareja con sus compone ntes cogidosdelamano.Enlaizquierda, el varónllevala almorraja.De esta suerte se dalavuelta ala plaza.De vez encuando,la doncella hace una especiedereverencia ante el joven.
Serepitelamisma músicaen una se- gundaparte durante la cual los dos jóvenes que formancada parejabai- lan separados,aunquela coreografía es prácticamente igual.En esta parte, la doncellaaprovecha tenerla mano derechalibre para ir abanicándose con donaire y gracia. Se da otra vueltaa la plaza.A continuación,los jóvenes varones que bailan van a
verter elperfume dela almorrajaalos pies de las autoridades -antigua demostraciónde homenajey acata- miento- y,acto seguido,ofrecenel vaso a su respectiva pareja.Las cua- tro muchachas, recordando la le- yendadelárabe y la cristiana,se di- rigen al centro de la plaza y lo estrellan contraelsuelo.Se diceque si la amorrajase rompe,lamuchacha se casará en breve.
Acaba el baile con unamúsicafes- tiva,muy diferentedela anterior,co- nocidacon elnombre de«Toquen a correr»,que tieneaire demarcha y es la mismaque se toca durante la re- gata dela mañana.Las cuatro pare- jas dan diversas vueltas a la plaza, primero andandonormalmente,luego dando pequeños saltos, más tarde saltandocada vez con más airey ra- pidezysevan cogiendodel brazopri- mero de dos endos parejas.luegolas cuatro,quedandolos ocho participan- tes en la danzaalineadosgirandoen torno aun punto central hasta que acaban dirigiéndose haciaunextremo delrecinto,donde terminala danza.
El baile es cont emplado anual- mente por multituddecuriosos,dado que,enaquellaépoca deverano,hay en uoretunos 150.000 turistas.De todasformas,pese a esta presencia apabullantede personalde allende las fronteras y delcambio que ha su- puestopara t.loretde Mar,aunque sea adaptándose alos tiempos,las tradiciones lloretenses semantienen yla población siguefiela sus raíces.
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