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hijos solidarios
Estimado lector:
Prensa Libre y APDE se complacen en facilitar la colección
Vida en Familia
con el fin de contribuir con la responsabilidad de educar y formar hijos felices con valores y virtudes para toda la vida.
Es en los hogares en donde se deben formar los valores y las virtudes de los futuros ciudadanos del país. Por ello tenemos el compromiso de colaborar con los padres de familia brindándoles herramientas que les orienten en la educación de sus hijos para formarlos como personas libres y responsables, proporcionándoles argumentos, planes, ideas, anécdotas y casos que les permitan ser más asertivos y mejores educadores.
Antes de empezar, medite en estas preguntas:
¿Se interesa por sus parientes o amigos enfermos?
¿Dona la ropa o los juguetes que ya no usan sus hijos?
¿Fomenta el apoyo entre los miembros de su familia?
Prensa Libre
Desarrollo de Lector
Gerencia: Lucrecia Choy Edición general: Olga María Gallegos Coordinación educativa: Violeta Velásquez
Corrección: Alejandro Tejada Edición gráfica: Alejandro Sosa Diagramación e ilustración: Claudia Velásquez
Mercadeo: Corina Castillo Derechos reservados para Prensa Libre, S.A.
13 calle 9-31 zona 1, Guatemala, 2014 PBX (502) 2412 5000, extensión: 3508
Correo electrónico: [email protected]
Ana María de Castellanos Hilda de Sosa Los derechos y la responsabilidad
del contenido son de APDE.
Directorio
Nunca A veces Siempre Nunca A veces Siempre Nunca A veces SiempreCada día y cada momento son buenos para mejorar.
Prepárese y comprométase consigo mismo para realizar cambios con el fin de contribuir a mejorar su vida personal, familiar y al país en general.
Desarrolle hijos solidarios
La solidaridad está basada en un profundo respeto hacia los demás e invita a realizar acciones en bien de otros anteponiéndolos a nosotros mismos.
Tanto los padres como las instituciones educativas buscan que niños y jóvenes impulsen causas justas, sean dueños de sí mismos sin que se olviden de los demás y busquen el bien común. Para hacer crecer esta virtud y poder enseñarla sin palabras, necesita practicarse primero.
La solidaridad entre individuos
Es el resultado de un entrelazamiento de servicios mutuos en donde las personas, dueñas de sí mismas, se entregan al servicio de los demás.
La solidaridad es la determinación firme y perseverante de empeñarse en el bien común. No debe confundirse con sentimentalismo, que es un sentimiento superficial por los males de tantas personas cercanas o lejanas, ni tampoco debe ser consuelo ver que hay otros que la pasan peor.
Este valor implica despertar la conciencia de una actitud cómoda que evita darle importancia al mal ajeno y al esfuerzo de quienes luchan por ayudar a los demás. Es apoyar toda iniciativa por el bienestar ajeno, en especial de los más desprotegidos.
La solidaridad en un grupo social
Es la capacidad de todos los miembros de un grupo de actuar por una causa, situación o circunstancia que implique compartir tanto los beneficios como los riesgos. Esa unidad debe mostrar un alto grado de integración y estabilidad interna.
Por ello conviene forjar la voluntad de los hijos, de forma que puedan vivir también para los otros, dándose y no solo dando, ya que esto es no solo un deber, sino también el requisito para conseguir la felicidad.
¡En
acción!
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La solidaridad es una virtud que todos deben practicar sin importar las condiciones económicas o el poder que se tenga.
Los hijos lo aprenden en casa sirviendo a cualquier miembro de la familia sin esperar nada a cambio ni por su interés personal. Esta es una dinámica en donde todos están al servicio de todos y el ejemplo de los mayores es fundamental.
Si en casa se acostumbra a los hijos a pensar siempre en los demás y a buscar el bienestar de quienes comparten el mismo techo, se les estará brindando la oportunidad de disfrutar la alegría de saberse útiles y, de forma natural, también podrán estar pendientes de los demás en otros ambientes.
La solidaridad siempre será cuestión de ejemplo y voluntad, pues es más fácil ser solidario con amigos o personas que conocemos, que con desconocidos o con quienes sabemos que no podrán recompensar nuestra ayuda.
Ideas para practicar y educar en solidaridad
•Aproveche situaciones que se presenten en películas o programas de televisión. Analice las actuaciones de los personajes y haga preguntas como: ¿Qué crees que hubiera pasado si...? ¿Cómo te pareció la reacción de tal personaje cuando se prestó a ayudar a alguien más? ¿Viste cómo cambió la situación de tal persona cuando recibió apoyo del otro?
•Póngales en contacto con la realidad nacional y deje que propongan algún tipo de ayuda. Pueden donar juguetes, ropa, comida o tiempo al visitar algún hospital o casa hogar, entre otros.
•Pídales que detecten algún problema de su entorno y que expresen cómo pueden cambiarlo.
•Visite con sus hijos a algún miembro de la familia que necesite compañía o ayuda material.
•Piense en formas de poner sus conocimientos al servicio de otros que lo necesiten; imagine varias soluciones para el problema.
Buenas
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Cambie viejas
costumbres
La familia es el lugar ideal para que todos aprendan a ser solidarios, pues todos son “del mismo equipo”.
Nunca es tarde para comenzar o retomar buenas costumbres que se hayan quedado en el olvido o para implementar nuevas rutinas en casa para beneficio de esa “comunidad de amor” que debe ser el hogar. Entre los mejores argumentos que puede utilizar para motivar a sus hijos a ser solidarios están:
a) la necesidad de los demás
b) el ejemplo de muchos guatemaltecos solidarios
c) la felicidad de servir a los demás
La máxima expresión de solidaridad es la caridad. Para ejemplificarlo, puede hablarles a sus hijos sobre la labor de la madre Teresa de Calcuta, quien además de darlo todo, logró que otros dieran. Dígales que no es necesario que se presente algún desastre para practicar esta virtud ya que pueden hacerlo en las actividades diarias con la familia, amigos o gente con la que se relacionan.
¿Por qué se debe buscar la felicidad de los demás?
Sencillamente porque son nuestros semejantes y nos gustaría que ellos hicieran lo mismo por nosotros. Esto es fácil de entender en la familia porque todos llevan la misma sangre, pero cuesta verlo con otros grupos. Es a esa grandeza a la que todos estamos llamados, a vernos fraternalmente con los demás seres humanos.
"Darse sinceramente a los demás es de tal eficacia que Dios lo premia con una humildad llena de alegría".
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Solidaridad en la cercanía
En la actualidad, ser solidario requiere de un esfuerzo adicional, pues con la tecnología y las redes sociales erróneamente se puede llegar a “sentir” más cercano a alguien que se encuentra a kilómetros de distancia y ser indiferente con aquellos que están a nuestro lado, impidiéndonos ver sus necesidades. En este sentido, la solidaridad es sinónimo de responsabilidad, generosidad, desprendimiento, cooperación y participación en la vida de quienes lo esperan de nosotros.
La solidaridad no se vive porque lo ordene alguna persona, gobierno u organización mundial, sino porque en el corazón de las personas nace la disposición, el deseo y la alegría de darse a los demás. Esto es ayudar a aliviar las penas de otros, velar por su bienestar, buscar el bien común y asegurarse de que a nadie le falte lo necesario para ser feliz.
En el mundo existe mucha desigualdad e indiferencia por las necesidades de los más débiles, por ello se debe tratar de apoyar las causas que busquen resolver esta situación. Es más fácil hablar y escribir sobre estas virtudes que actuar, especialmente cuando afecta el bolsillo.
No existe una solución fácil pero, si cada familia se esfuerza en vivir la solidaridad pensando en los demás y en formar hijos solidarios, la historia puede cambiar. Recuerde que toda actividad humana se puede educar, primero con el ejemplo y luego mediante situaciones en las que se pueda practicar esta virtud para formar hijos solidarios que sean felices y ayuden a construir un mejor país.
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Administre su dinero
Dé un buen destino al dinero que recibe. De esta forma evitará llegar a fin de mes sin capital. Tome en cuenta las siguientes sugerencias:
• Guarde un poco de dinero en casa, además de lo que ahorra mensualmente, para cualquier eventualidad.
• Enséñele a sus hijos a administrar pequeñas cantidades de dinero.
• Realice todos sus pagos a tiempo para evitar pagar más por intereses o mora.
• Cada vez que vaya a realizar una compra, pregúntese qué tan necesaria es.
• Busque opciones para obtener dinero extra. Objetivo general Despertar en cada miembro de la familia el deseo de pensar y servir a otros, en especial a los más necesitados. Objetivo específico Que los hijos sean desprendidos y generosos con los demás.
Medios
Momentos oportunos para servir a otros integrantes de la familia.
Control
• Los padres observarán las reacciones de los hijos al momento de brindar algún servicio, animándoles a que sea con una actitud alegre. • Se revisará que todos los
miembros de la familia tengan sus encargos y los cumplan en los tiempos establecidos.
• En familia, en un día establecido por los padres, compartirán experiencias y manifestarán la satisfacción del trabajo realizado en favor de otros.
Plan de
acción
—Bueno, hijos —les dijeron los padres—. ¿Cómo podríamos acabar con el hambre en el mundo? Ricardo, el mediano de los tres dijo:
—¡Por decreto! Que el Presidente lo ordene. Una vez leí una historia y me pareció buena idea. Un rey persa hizo publicar en su reino lo siguiente:
“Donde un pobre muera de hambre dentro de nuestros muros, tomaré por cada uno a un rico. Y en la prisión también él morirá de hambre”.
—Ven qué fácil —dijo Ricardo—. ¡Nadie más murió de hambre en aquel país!
Su padre miró a la madre que estaba admirada y confundida y, deseando que todos reflexionaran sobre la voluntariedad de las virtudes, hizo una pregunta:
—¿Por qué piensan que no estuvo del todo bien la orden de ese rey? Pedro, el hermano mayor, dijo:
—Porque si te obligan, ya no es virtud, pues esta se practica en libertad y, en este caso, el rey condicionó a los ricos a compartir, quienes lo hicieron no por ayudar a los pobres, sino por miedo al castigo.
—Muy bien —dijo el padre, dirigiéndose a Pedro; luego le preguntó—. De ser tú el rey, ¿qué hubieras sugerido al pueblo?
Ricardo interrumpió airado:
—Pero el objetivo se cumplió, papá. Además, nadie es tan pobre que no pueda compartir ni tan rico que no pueda recibir, y alguna vez puedes forzar un poco a hacer el bien. Ambos padres sonrieron y decidieron conversar a solas sobre un plan de acción para hacer reflexionar a sus hijos sobre la importancia de la libertad al brindar algún servicio, en casa o fuera de ella, y ser solidarios sin esperar ningún favor de vuelta.
Acciones
• Evaluar el comportamiento de los hijos en casa.
• Hacer un calendario de actividades solidarias en donde participe la familia y
pedirles ayuda a los hijos para que den sugerencias o ideas de a quién pueden ayudar. • Realizar visitas a familiares, animándoles a compartir con los mayores.
• Revisar con los hijos la ropa o juguetes en buen estado que puedan ser útiles a alguien más para donarlos.
• Evitar el desperdicio en los alimentos, pensando que hay personas que pasan hambre. • Ser participantes activos y con buen ánimo para educar con el ejemplo.
Motivaciones
• La principal es la alegría que se experimenta al compartir o brindar un servicio.
• Los padres podrán, luego de una buena acción, celebrarlo en casa con algo muy sencillo: compartir un helado, una buena película o un paseo familiar, entre otros.