INVESTIGANDO A LA POLICÍA
Diego Torrente
RESUMEN. Este artículo presenta el diseño de una investigación sobre cómo la policía local de una gran ciudad define y responde a las situaciones en las que interviene. El tema de investigación tiene un cierto carácter de novedad en España. Lo más peculiar de la metodología es el intento de analizar las variables que intervienen desde el análisis de las actuaciones policiales. El investigador participa como observador en las situaciones cotidianas del colectivo. Se trata de una investigación de control social y de profesiones, de organización y desorganización social.
La policía es una de las instituciones sociales menos estudiadas en España. Existe una imagen social de la policía ligada al control social o a la represión, pero poco más sabemos. Recientemente, los juristas son los que han mostrado un mayor interés en su análisis y han realizado algunos trabajos de tipo histórico y legal. En general, parten del paradigma de la policía como Aparato del Estado y del sistema legal-penal. Casi todo el conocimiento que existe sobre la policía española hay que buscarlo en este tipo de bibliografía, escrita, en su mayoría, después de 1975. Existen también algunas publicaciones y servicios de estudio internos en la Guar-dia Civil y en la Policía Nacional. La ausencia de la sociología en este terreno contrasta con el papel central que la policía tiene para comprender aspectos importantes de la dinámica de la sociedad contemporánea. En países como los Estados Unidos de América o Inglaterra, los estudios sobre la policía hace años que tienen un lugar destacado en la literatura
gica. La discrecionalidad policial, las relaciones policía-comunidad, las respuestas profesionales, el poder policial, la profesión, la organización, las relaciones con el aparato jurídico o la violencia son tópicos ya clásicos de investigación. En el entorno sociológico español, lejos de ese panorama, la policía es una gran desconocida. La policía es una institución relevante en las sociedades contemporáneas. Todas las sociedades han desarrollado funciones policiales (en un sentido general del término), pero la institución policial es reciente. La policía moderna surge en el siglo xix ligada al capitalismo y la urbanización. Nace conectada de forma estructural con las instituciones del orden social presente. Las jurídicas son el ejemplo más conocido, pero también las económicas, sanitarias o políticas. Desde dife-rentes puntos de vista, la policía presenta perspectivas de interés para el estudioso social.
La policía es una institución para el control social. Sin embargo, su papel es secundario desde un punto de vista global. En las sociedades corporativas modernas, los sistemas normativos y de control más importan-tes son los generados por la trama de organizaciones, grupos y asociaciones que las forman. Los individuos pertenecen a varias de éstas a la vez y de ellas reciben pautas de comportamiento, integración social, prestigio per-sonal o su misma identidad perper-sonal. Estas organizaciones tienen fines diversos, pero no el de crear control social. La policía sí lo asume como su fin declarado y explícito. La posibilidad de una policía capaz de asumir por sí sola el control de una sociedad es inimaginable. Lo puede hacer apoyán-dose en el resto de instituciones sociales y asumiendo, en todo caso, una parte específica. La especialidad y la razón de ser de la policía está en llegar a aquellos colectivos y situaciones que se caracterizan por un bajo nivel de exposición a las instituciones normales. En una sociedad que define lo normal como lo institucionalizado, las situaciones anormales o de urgencia son aquellas que no tienen una salida común o que quedan fuera de la institución correspondiente.
el grado de tolerancia de una sociedad respecto de la diferencia, lo extraor-dinario y el cambio. Por contraste, define también lo que queda dentro de ella y su tendencia centrípeta.
Como organización, la policía tiene algunas peculiaridades interesan-tes. En cuanto a su fin, se distingue por ser una organización contra la desorganización social, algo que es difícil de lograr o que, al menos, no depende sólo de ella. Es una organización conservadora por definición, su misión es mantener el status quo en medio de una sociedad que, paradójica-mente, cambia a ritmos acelerados. Tiene que compaginar la necesidad burocratizadora y racional de las organizaciones con la irracionalidad e imprevisibilidad de las situaciones catastróficas (en el sentido sociológico del término), conflictivas y de urgencia que atiende. Además, tiene que tomar decisiones en ese entorno. La policía es una organización volcada hacia el medio exterior que necesita desplegarse en él para poder incidir sobre él con eficacia. Una eficacia difícil de evaluar debido a la misma naturaleza del servicio que produce: control social.
En España, la policía tiene un valor añadido en su interés como institu-ción. El cambio político y jurídico reciente provoca una redefinición de los presupuestos en que se basa la legitimidad de su poder institucional. Paradójicamente, a pesar de su conexión tan cercana con esos poderes, ha sido una de las instituciones sociales que más ha tardado en adaptarse al cambio. La policía es una institución de cambios lentos. Sus fines sociales conservadores y, en el caso español, una larga tradición de desarticulación poder-sociedad han retrasado su transformación. Ahora está en un proceso de redefinición de su papel en el contexto democrático. Estos elementos estructurales se manifiestan en una subcultura institucional y una particu-lar manera de ver la realidad. El estudio del contenido de los elementos simbólicos de esa cultura es otro campo inexplorado.
En el Departamento de Sociología y Metodología de las Ciencias Socia-les de la Universidad de Barcelona se está llevando a cabo una investiga-ción en el área policial. La investigainvestiga-ción se inició hace un año y quedan todavía por completar algunas de sus partes. El ámbito del estudio es una organización concreta: La Guardia Urbana de L'Hospitalet del Llobregat, un Cuerpo de Policía Local del área metropolitana de Barcelona. El objeti-vo propuesto es conocer las variables que intervienen en los procesos policiales de construcción de la realidad y las respuestas profesionales que generan. Se trata de saber cómo esta policía local define su profesión, cómo define las situaciones problemáticas que requieren de su interven-ción y qué tipo de actuainterven-ción desarrolla en ellas. En definitiva: lo que hace la policía y el significado que da a sus actos.
policía). Como referencia teórica se utiliza el interaccionismo simbólico y el enfoque dramatúrgico. Estos marcos son útiles porque parten de la vida cotidiana del individuo para llegar a entender la sociedad donde vive. Sostienen que en los encuentros cara a cara se producen puestas en escena determinadas socialmente y con trascendencia social. Lo objetivo (las es-tructuras sociales) y lo subjetivo (las ideas) quedan así articulados. La interacción entre los diversos actores, los cuerpos de significados transmi-tidos y las vivencias de la vida cotidiana son el fundamento del diseño metodológico.
Conocer cómo son los encuentros policiales es la primera necesidad metodológica. Los policías tienen en su trabajo diario ocasión de mantener encuentros cara a cara con una gran variedad de personas. En ocasiones se trata de sus propios compañeros, o de personas que nada tienen que ver con la organización. Estas últimas se presentan, a su vez, bajo una gran diversidad de roles y circunstancias. En cada uno de estos encuentros se da una puesta en escena de la situación. En ocasiones, estos encuentros se realizan por primera vez y con personas desconocidas; en otras, se trata de encuentros rutinarios. Las circunstancias del encuentro, los actores y los lugares son de lo más heterogéneo. Las organizaciones emplean gran ener-gía en enseñar a sus miembros cuáles son las pautas correctas de comporta-miento que deben seguir en cada una de las situaciones que afrontan. Los policías, a lo largo de su permanencia en la profesión, aprenden una serie de pautas de comportamiento y de discursos para atender cada una de esas situaciones. Si hay algo peculiar en el trabajo policial es la gran diversidad de estas situaciones y su imprevisibilidad. En cuanto que organización, la policía lucha contra esa dispersión de la realidad y tiende hacia una racionalidad y economía de esfuerzos, tratando de dar respuestas estandarizadas.
La observación directa es una buena forma de obtener información de los encuentros policiales. Los encuentros que interesan a la investigación son los derivados de las actuaciones profesionales. Una actuación profesio-nal es aquella en la que se produce una respuesta del policía en función de su rol. La unidad de observación es el propio agente o la patrulla (cuando es el caso). Una actuación, en términos operativos, empieza cuando el policía o patrulla es movilizado, ya sea por la organización, por ciudadanos o a propia iniciativa, y finaliza cuando el mismo policía (o patrulla) obser-vado la da por concluida poniéndose en disposición de atender una nueva intervención.
La investigación se interesa por la construcción policial de la realidad, es decir, por lo que la policía hace y el significado que da a sus propios actos. La acción y la percepción de la realidad de una persona son un
continuum inextricable. Un observador ajeno a la policía no ve las mismas
que se ve o se oye sólo existe cuando va acompañado de categorías con las que se perciben, se registran y se interpretan los datos. Esta es una investi-gación hecha desde fuera de la policía, pero que pretende una aproxima-ción cercana a su universo simbólico. Es, por tanto, una investigaaproxima-ción de contrastes. Se basa en un observador que participa en la cotidianidad de los encuentros policiales. Las categorías que aplica son las del marco teórico presentado, que nada tienen que ver con las categorías profesiona-les del colectivo. Es, en definitiva, una profesión que mira a otra profesión. No es propiamente una observación participante (aunque ésta es una cuestión de grado). El observador trata de participar de los encuentros cotidianos, comparte los coches patrulla, almuerza en los bares donde lo hacen los agentes, participa de sus conversaciones y utiliza su lenguaje. La integración no llega a ser total porque no participa de otros importantes elementos simbólicos: no utiliza uniforme, no tiene que acudir a juicios, responder a las peticiones de los ciudadanos o de la jerarquía o lucir un arma. Metodológicamente, el planteamiento tiene algo de sociológico y algo de antropológico. El marco teórico se toma de la sociología, y el intento de observación integrada se inspira en las experiencias de la antro-pología.
El registro de los datos se hace por medio de dos instrumentos: un cuestionario de observación y un diario de campo. Ambos son complemen-tarios. El cuestionario sólo se aplica en las actuaciones realizadas por guardias o patrullas destinados al patrullaje (generalmente en la calle). Registra los datos visuales de la actuación: dónde se produce, cuándo, qué pasa o qué hace el policía. Constituye un patrón de observación que permite el análisis estadístico. El diario es más cualitativo y libre, tanto en el registro como en el objeto de observación. Recoge, desde el punto de vista del investigador, los discursos asociados a una actuación, los
comen-dor mismo, las sensaciones que experimenta o sus conversaciones con distintos miembros de ía rjoíícía. En muchas (ornadas de observación íos dos instrumentos se cruzan y cubren las actuaciones y su contexto: la dccúla &ícji y Id. ce^ceseat&cida discursiva, y axeataí cíe ¿& ce&ftakaL
La observación se realiza en todos los departamentos de la organiza-ción, aunque el cuestionario estructurado sólo se aplica en unidades desti-nadas al patrullaje. Para que éste tenga una representatividad estadística de los tipos de actuaciones según las diferentes unidades se realiza un diseño muestral. El universo de la muestra es el representado por el número total ¿e jornaáas ele patmYla en un año. La trmestia es» esxtaúftc^Aa*. s^ d^t^tttvW un número de jornadas de observación proporcional al número de policías adscritos a la unidad de que se trate. Las unidades con más miembros acaparan más jornadas de observación. Los agentes que colaboran como observadores lo hacen de manera voluntaria, siempre que cumplan los requisitos que el diseño exige en función de su pertenencia a una unidad (y un vehículo, o no, de patrullaje), un turno, graduación, edad, sexo y antigüedad en la organización. Estas variables se controlan mediante un cuestionario socioprofesional.
El cuestionario de observación está basado en las ideas de Erving Goffman sobre la representación dramatúrgica en los encuentros cotidia-nos. En cada actuación policial se produce una construcción de una situa-ción, una negociación entre los roles, un juego de expectativas y de presen-taciones mutuas delante de los otros personajes. Al igual que si se tratara de personajes de una representación teatral, los personajes de la vida real personifican diferentes roles en cada situación. Como el resto de persona-jes, cuando un policía tiene delante una actuación debe identificar los roles que interactúan con él, ver la situación, negociar las condiciones del en-cuentro y construir su respuesta. El policía está condicionado en su res-puesta por su rol social. El rol, a su vez, es resultado de la socialización que ha recibido de la organización, de su posición y de sus experiencias en ella. Desde su posición, reconocerá a los otros personajes de acuerdo con una serie de pautas que le economizan el saber quién es quién de forma detallada. Todas las ocupaciones utilizan estos mecanismos simplificadores de la realidad. Desde la perspectiva de un policía, comprometido con los valores de su papel, el resto de personajes son identificados de una manera distinta a como lo haría otra persona presente en la situación.
Las peculiaridades en el lenguaje de un colectivo son indicadores de la existencia de un universo simbólico diferencial. Existe un cierto argot policial, aunque tiene pocos términos exclusivos. El lenguaje policial copia el argot de las profesiones y de los grupos sociales con los que está más en contacto. Es una mezcla de términos tomados del Derecho (requerimiento,
levantar una denuncia, levantar un cadáver, detención, comparecencia), de
ex-presiones coloquiales (pegarse una nata, ir trompa), de exex-presiones juveniles «pasotas» (ir al rollo, tronco), del argot del mundo de la droga (chuta, canuto,
blanca), del argot del mundo de la delincuencia (endiñar, trincar, ir al talego, dar el palo, pipa, petar), de militares (tomar el servicio, relevo, patrulla),
realidad se le presenta al policía mediante estas categorías. Según el grado de oficialidad o no de su comunicación, empleará unas u otras. Para dirigirse a la organización, empleará términos jurídicos y técnicos de la profesión. Para dirigirse a ciertos colectivos con los que trata, lo hará mimetizando sus códigos particulares. El cuestionario de observación trata de armonizar estos lenguajes con las categorías relevantes para el análisis sociológico.
El tipo de situaciones con las que se encuentra un policía es muy diverso. Cada intervención es cualitativamente distinta a la anterior. Es imposible registrar de manera sistemática todas las variables presentes en una actuación. Sí es posible intentar trazar unos rasgos mínimos que sean significativos a la luz del esquema teórico. En ocasiones, la presentación que se hace de una situación es ambigua o confusa; en ocasiones, no están presentes todos sus protagonistas; en otras, todos mienten o nunca se llega a saber qué pasa realmente. En situaciones así lo que cuenta es la visión del observador más que la realidad misma. Una «situación» existe cuando el observador así lo considera. Así, por ejemplo, el cuestionario admite las situaciones «sospechosas» como reales si el observador cree que con ello define mejor la situación. Otro principio metodológico del cuestionario es que la respuesta válida es la que describe la situación con más exactitud a los ojos del observador. El cuestionario admite respuestas múltiples. Cuan-to más compleja es una actuación, más aspecCuan-tos del cuestionario están involucrados a la vez.
Cada cuestionario de observación recoge una puesta en escena. Curio-samente, en el lenguaje policial existen vocablos con connotación dramatúrgica. Así, lo que hace un policía son actuaciones o intervenciones, hay un escenario del delito, se pide la localización de un vehículo o hay
público mirando el accidente. La estructura del cuestionario recoge los
factores de una «actuación» policial. Está dividido en ocho partes: movilización, escenario, escena, actores, víctimas y agresores, actuación del policía, espectadores y localizaciones. Cada apartado contiene una serie de preguntas. El cuestionario de actuaciones tiene un total de 52 preguntas, la mayoría asociadas a variables de escala nominal y unas pocas de orden.
jurídi-eos y administrativos cuando tales son útiles como categorías de análisis sociológico. De esta manera, una situación se construye enumerando aque-llos rasgos (items), de una u otra categoría, que estaban presentes en la situación ante los ojos del observador. Esta clasificación de las escenas policiales se elabora utilizando el estudio de Manuel Martín sobre las tareas policiales y los de Albert J. Reiss (1965), Donald Black (1980) y James Q. Wilson sobre las relaciones público-policía. El primer autor distingue 562 tareas policiales diferentes agrupadas en seis grandes áreas temáticas y 22 grupos de tareas que ocupan a la policía. Una tarea policial es una categoría que combina la respuesta del agente con el tipo de situa-ción que se da. El cuestionario las registra por separado.
La actuación del agente se recoge en diez preguntas: grado de asunción de la actuación, comunicaciones por emisora, funciones de ayuda, funcio-nes de investigación, preventivas o mediadoras, represivas o de autodefensa, acciones formales jurídicas y administrativas, funciones burocráticas inter-nas, mando y estado anímico o comportamiento durante la intervención. Existe otro apartado complementario para detallar los «apoyos» de los compañeros del policía o policías observados. Estas categorías recogen el repertorio de respuestas profesionales de la policía. Están redactadas utili-zando los términos técnicos que los mismos policías utilizan para describir-las. Por sí mismas no reconstruyen una actuación, pero sí informan de los detalles teóricamente significativos de la misma.
Existe un apartado para recoger los actores que estaban presentes en la actuación. Los actores se describen mediante los roles con los que apare-cen. Ante el universo policial se presentan una serie de personas bajo un rol que define el grado y el tipo de implicación del sujeto en la situación. Existe un agresor, infractor o sospechoso (el análisis los utiliza como sinónimos), una víctima, necesitado o perjudicado, un informante, un testi-go, un público, otros policías, y otro personal de urgencia. El cuestionario especifica el número de personas con esos papeles y el grado de protagonismo con el que aparecen en la actuación de que se trate. Los personajes princi-pales suelen ser el agresor y la víctima. Son raras las ocasiones en que no existen, ya que la norma y la normalidad que el policía personifica termi-nan por hacerlos aparecer. El policía siempre aparece en medio de los dos o bien es él mismo quien los define y cataloga. A estos últimos roles se destina un apartado específico: la parte VI del cuestionario. Aquí se pormenoriza su descripción considerando que a veces no están presentes físicamente. Su misma ausencia es, en ocasiones, definitiva en el desenlace de la intervención. La visión del agente es definida en este apartado.
localizaciones fija el espacio temporal y organizacional de la actuación.
Informa de su duración, del momento del día y hora que se produce y de la adscripción del policía esa fecha a una u otra parte de la organización: unidad, turno y vehículo con el que patrulla.
El diario tiene las características de un diario de campo antropológico. El investigador tiene absoluta libertad para plasmar en él sus experiencias. De todas maneras, existen una serie de categorías a las que va predispuesta su observación. Son las del marco teórico general, pero en especial las que recogen Peter Berger y Thomas Luckman (1968) en su libro La construcción
social de la realidad. En esa obra analizan el papel de las instituciones
sociales para crear, mantener y reproducir universos simbólicos particula-res. La creación llega mediante la innovación institucional interna (por ejemplo: la tecnología) y por el contacto con otras instituciones. Mantener los significados creados se realiza de muchas formas: mediante las tareas cotidianas (de las que el cuestionario se ocupa principalmente), los roles institucionales, los ritos y símbolos, el conocimiento técnico y teórico, los sistemas de control, los estereotipos o las trayectorias y carreras persona-les. Existe, de forma paralela, una legitimidad que se construye en torno a la visión de la necesidad social de la institución. La reproducción se lleva a cabo por un sistema de socialización de nuevos miembros. Los sujetos asumen este espacio simbólico y se completa así un proceso de institucionalización. El diario recoge estas categorías a través de las obser-vaciones cotidianas y directas del investigador.
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