UNIVERSIDAD DE LOS ANDES
FACULTAD DE ARTES Y HUMANIDADES
“El álbum de dibujos a lápiz de 1877 de Alberto Urdaneta”
Presentado a: Patricia Zalamea
Verónica Uribe
Presentado por: María Margarita Rojas López.
Bogotá
INDICE.
1. Introducción
2. El género del cuaderno de viajes.
3. El viaje a vapor durante el siglo XIX, a bordo del buque el Labrador.
3.1. La compañía General Transatlántica.
3.2. El Labrador.
3.3. Rutas.
4. El álbum de dibujos a lápiz 1877.
4.1. Descripción visual.
4.2. Análisis.
Conclusiones.
1. INTRODUCCIÓN.
En la sala de “Manuscritos y libros raros”, ubicada en el segundo piso de la Biblioteca Luis Ángel Arango, se alberga la mayoría de documentos de los siglos pasados, entre ellos el álbum de dibujos a lápiz de 1877, realizado por el artista Alberto Urdaneta (1845-1887) inmediato al exilio. Según la restauradora María Andrea Ochoa, éste consiste en una bitácora de 44 láminas y mide aproximadamente 23 x 30 centímetros: está empastado en tela, decorado en bajo relieve color café y lleva por título en letras doradas “Álbum”. Posee un papel industrial tipo cartulina delgado con un gramaje menor a 75 gr., y guarda en la mayoría de sus hojas unas pequeñas galerías que son unos huecos creados por insectos come-papel. En todos los bordes contiene una laminilla con dorado del cantor, que es una especie de polvo adherido después de la encuadernación. Es preciso aclarar también que este álbum al parecer fue intervenido, pues en el lomo la tela es totalmente distinta a la original encontrada en la portada, y además las guardas, que son la primera y última hoja del cuaderno tienen un papel Canson producido en épocas recientes. Finalmente puede decir que el formato es de forma apaisada, es decir, horizontal.
Dentro de sus páginas conserva una serie de retratos hechos a lápiz de personas procedentes de los distintos puertos durante el curso del viaje: desde la costa sur de Cuba hacia el puerto de New York, y partiendo de éste hasta cruzar el Océano Atlántico, a bordo de la línea de la Compañía General Transatlántica El Labrador, con destino a la ciudad de Le Havre en Francia. También incluye el fragmento de un paisaje desconocido, algunos bocetos, un mapa del Océano Atlántico, el tiquete del vapor, recortes del periódico The New York Times de 1878, un soneto escrito por D. Roberto de Narváez, y un poema escrito por el autor.
En primer lugar, es importante aclarar que esta obra no ha sido objeto de investigación hasta el momento, y por lo tanto carece de alguna reseña que indique cómo puede ser abordada. Solamente se le ha hecho mención bajo diferentes títulos como el “Álbum del Destierro”1, encontrado en el artículo “Dibujos y Pinturas de Urdaneta” y escrito por Pablo Gamboa Hinestrosa, o “El Álbum del Journal”2 en el catálogo de la exposición: “Alberto Urdaneta: vida y obra”3, organizada por el Banco de la República, ambos de 1992. Algo similar sucede en el texto “El museo-taller de Alberto Urdaneta. Estudio descriptivo”4, escrito por Lázaro María Girón del último tomo del “Papel Periódico Ilustrado”, al mencionarlo como el “Álbum de Norteamérica”5, aunque esta vez el autor lo reconoce por llevar el soneto del poeta D. Roberto de Narváez, anteriormente citado. A pesar de ello, ninguna de las fuentes profundiza sobre esta bitácora.
De acuerdo a lo anterior, en la segunda parte del trabajo, se pretende estudiar el objeto bajo la tradición de lo que fue el género del cuaderno de viajes.6 Durante este capítulo se tendrá en cuenta: el origen y significado de lo que es el álbum de viajes, las nociones planteadas alrededor del boceto en los cuadernos de viajes y su relación con el paisaje a finales del siglo XVIII, así como algunos álbumes generados por viajeros o artistas en
1Universidad Nacional de Colombia, “Dibujos y Pinturas de Urdaneta” en Instituto de Investigaciones Estéticas: ensayos 1995 (Bogotá: ed. Imprenta Patriótica del instituto caro y cuervo, 1996),209
2Biblioteca Luis Ángel Arango, Alberto Urdaneta: vida y obra (Bogotá: ediciones Banco de la Republica, 1992), 10.
3Biblioteca Luis Ángel Arango, Alberto Urdaneta: vida y obra (Bogotá: ediciones Banco de la Republica, 1992),10.
4 Urdaneta, Alberto, El Papel periódico Ilustrado Tomo V, ed. Carvajal S.A, vol 5 (Bogotá: Carvajal S.A. , 1979), 312
5Urdaneta, Alberto, El Papel periódico Ilustrado, 312
6 González Aranda, Beatriz. Una confrontación de miradas (Cali: Banco de la República, 1991) 18.
diferentes épocas que utilizaron esta herramienta como un diario visual durante sus viajes. En la tercera parte se tendrá en cuenta el contexto donde se desarrolla la obra, esto es, desde la navegación a vapor, más precisamente del buque El Labrador, recurriendo a una breve introducción de los inicios del vapor, seguido de la historia de la Compañía general transatlántica, y deteniéndonos en detalles sobre la estructura del barco en el que iba Alberto Urdaneta, para ilustrar aún más cómo eran las condiciones del viaje por el océano Atlántico y viajar del lado del artista.
En la cuarta parte del trabajo, se realizará una descripción visual para tratar de examinar en detalle los diferentes elementos concertados en el álbum, es decir, se tratará de esclarecer quiénes son las personas retratadas, qué tipo de aspecto tienen, por qué es importante señalar ciertos rasgos dentro del dibujo del personaje. Asimismo, se describirán los demás componentes del álbum, tales como el mapa, el tiquete y los recortes, para definir de qué manera construyen un sentido a la obra. Finalmente se realizará un análisis donde se relacionara este álbum con respecto al género de cuadernos de viaje pero teniendo en cuenta los rasgos de Baudelaire sobre el valor de lo fragmentario, lo inconcluso, lo no terminado, para así dar respuesta al interrogante sobre cuál es la importancia de los dibujos y retratos contenidos en este álbum.
Es importante resaltar que esta obra debe comprenderse por un lado como un producto de los conflictos presentes en la década de 1870 en el país, generados por los partidos conservador y radical, los cuales, dadas sus constantes diferencias, originaron la famosa Guerra de las Escuelas7 (1876-1877). Ésta tuvo su causa en que los radicales
establecieron un sistema educativo básico general para todos los sectores del país y decidieron formular el “Decreto orgánico de instrucción pública del 1 de noviembre de 1870”8, planteando tareas como: “la formulación de los programas de enseñanza, la escogencia y publicación de los textos, la organización de las bibliotecas escolares, el levantamiento de las estadísticas educativas, la supervisión de las Escuelas Normales y la administración de los fondos y la publicación de la Escuela Normal” 9. Esta última se convirtió en el documento oficial de divulgación de todos los cambios y planteamientos concernientes a la educación. Sin embargo, este sistema basado en la democracia, la abolición de las diferencias, la justicia, el amor a la patria y la neutralidad del credo religioso, abrió un camino de diferencias con el conservadurismo y la Iglesia, que no apoyaban una educación laica. De esta manera se le dio paso a otra guerra civil y a nuevas guerrillas conservadoras como Los Mochuelos10, liderada por Carlos María, el hermano de Alberto Urdaneta. Este último también participo de esta guerrilla y así mismo fue el creador del periódico El Mochuelo11, donde arremeterá contra el gobierno de Aquileo Parra mediante el uso de la caricatura, hecho que le causaría en dos ocasiones la prisión. Crea dentro de la cárcel el álbum titulado: Ecos de mi segunda prisión12, y en la segunda vez sufre el destierro donde dará paso a la creación del álbum de dibujos a lápiz. Los primeros días de noviembre de 1877, el artista Alberto Urdaneta sale del país
(mayo 2005): 3-‐4
8Cataño, “ Los radicales y la educación”, 3-‐4. 9Cataño, “los radicales y la educación”, 5-‐6
10González, Beatriz. El arte colombiano en el siglo XIX (Bogotá: Bancafé, Fiducafé, Fondo Cultural Cafetero), 78
11González, Beatriz. El arte colombiano, 78. 12 González, Beatriz. El arte colombiano, 78.
siendo desterrado, debido a la orden ejecutada por el presidente, y a que su padre logra gestionar su salida en lugar de la cárcel13.
Por otro lado debe tenerse en cuenta el lugar donde se desarrollará la obra, esto es en el medio de transporte de barcos a vapor14, ya que este factor a mediados de siglo es un hecho muy importante universalmente, pues con el auge de la industrialización en Europa, se dio como resultado las maquinas a vapor y con ello productos como la hélice15, el ferrocarril 16y los buques a vapor transatlánticos17, los más especializados en cruzar el océano con una carga grande de pasajeros. Gracias a ello hubo una demanda mayor de emigrantes, que cruzaron de un continente a otro en busca del progreso, acelerados por el clima de la modernidad18.
En cuanto al contexto artístico colombiano vale la pena destacar que para la década de 1870 estaban siendo presentes “la ilustración gráfica de periódicos, los retratos de ilustrados y textos intelectuales”19 así como la idea de educarse en el exterior, la cual comenzaba a hacerse realidad, siendo Alberto Urdaneta20 uno de los primeros en salir. Este deseo provocó la creación de escuelas dentro del país como la llamada: Academia de
13 Moreno de Ángel, pilar. Biografía de Alberto Urdaneta ( Bogota, Colcultura ,1973) 100
14 Ballester Escalas, Rafael. Historia de la Navegación (Barcelona: Carrogio, 2003), 90.
15 Universidad Nacional de Colombia, “Dibujos y Pinturas de Urdaneta” en Instituto de Investigaciones Estéticas: ensayos 1995, 201
16 Universidad Nacional de Colombia, “Dibujos y Pinturas de Urdaneta” en Instituto de Investigaciones Estéticas: ensayos 1995,201.
17 Ballester Escalas, Rafael. Historia de la Navegación, 90. 18 Zuloaga Fombona, Julieta, Las cinco paradojas,25.
19 Barney Cabrera, Eugenio. Reseña del arte en Colombia durante el siglo XIX (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1976),99.
Vázquez21 y posteriormente pudo darse una proliferación de artistas en países como: “Italia, Francia, Inglaterra, Holanda y Bélgica”22 “allí aprendieron el culto por la antigüedad clásica, la necesidad de una disciplina de precisión absoluta en el estudio natural, a priorizar el dibujo sobre las otras artes plásticas (…)”23
Por lo tanto la presente investigación en torno a este objeto artístico tiene por intención la tarea de revisar con lupa en mano todos los contenidos del álbum, los cuales a medida que fueron revelándose me generaron preguntas sobre cuales fueron sus posibles influencias y cuales sus implicaciones dentro del arte. Estos dibujos a lo largo del trabajo han encontrado su sustento en una tradición del género del cuaderno de viajes dada a lo largo de los siglos, el cual provocó una relación más estrecha con el artista, donde es participe el dibujo inacabado o boceto, el trazo ligero y el apunte rápido. Estos elementos aparentemente faltos de significancia buscan su valor desde el punto de vista Baudelariano que halla en este tipo de obras su “valor eterno”,24 frente a las implicaciones que tuvo la vida moderna con la industrialización. Este interés, el de la investigación, generado por un pequeño fragmento de la historia del arte, guarda relación con las palabras del historiador Gombrich en este caso al decir que:
“Nos planteamos una pregunta y buscamos la manera de descubrir cómo es posible responderla. Hay muchas preguntas en historia a las cuales no podemos responder, porque carecemos de indicios. Digo siempre que la historia es como el queso gruyere:
21 González, Beatriz. El arte colombiano, 106.
22 Barney Cabrera, Eugenio. Reseña del arte en Colombia durante el siglo XIX( Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1967), 108.
23 González, Beatriz. El arte colombiano, 107.
24 Zuloaga Fombona, Julieta, trans. Las cinco paradojas de la modernidad (Caracas: Monte Ávila editores, 1993), 25.
tiene muchos agujeros. El talento del historiador consiste precisamente en encontrar preguntas para las cuales piensa que puede obtener respuestas. Antes de toda investigación, es necesario decidir. El talento, se podría decir, el olfato del investigador, es sentir lo que es prometedor, que podrá descubrir algo. Porque, como digo, el resultado es en muchos casos “quizás, quizás no”.25
25Gombrich, Ernest Hans Joseph. Lo que nos dice la imagen: conversaciones sobre el arte y la ciencia ( Barcelona: Norma, 1993).
2. El género del cuaderno de viajes
El género del cuaderno, también conocido como bitácora o álbum de viaje, ha existido desde “el medioevo y el renacimiento”26 y es el medio por el cual los hombres, en su mayoría artistas, buscaron registrar mediante apuntes de escritos o rápidos dibujos aquello que notaban en el ambiente, y constituía una herramienta para “recolectar documentación de viajes, paisajes y ciudades, como también tratar la figura humana aislada o en su entorno natural”27. Por sus dimensiones físicas, siempre fue fácil de cargar, pues la medida de sus ángulos nunca sobrepasaba los límites de un maletín, permitiendo así que el viajero lo llevase sin ningún problema en sus desplazamientos.
Entre las páginas de los cuadernos suelen encontrarse bocetos; éstos son imágenes inacabadas que captan la esencia de las cosas sin necesidad de estar terminadas, y que “tienen el carácter de lo espontáneo, de lo que el artista hace para sí mismo, muchas veces como documentación visual para obras posteriores”28. Durante el renacimiento, por ejemplo, se da el surgimiento del papel29, el interés por la naturaleza30 y las obras antiguas31. Un primer antecedente que refiere al uso del álbum fue el del artista Leonardo
26Universidad Nacional de Colombia, “Dibujos y Pinturas de Urdaneta” en Instituto de Investigaciones Estéticas: ensayos 1995 (Bogotá: ed. Imprenta Patriótica del instituto caro y cuervo, 1996),350
27Universidad Nacional de Colombia, “Dibujos y Pinturas de Urdaneta”, 350. 28Universidad Nacional de Colombia, “Dibujos y Pinturas de Urdaneta”, 209
29Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786. Los origenes del arte de Goya (Madrid: Museo del Prado,1994)
30 Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 20 31 Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 20
da Vinci32, quien generó unas serie de libros33 con dibujos sobre estructuras arquitectónicas, objetos de diseño34 y de figuras humanas. Estos libros han sido considerados dentro del género pues forman parte “de la preocupación por el estudio de la realidad, por las anotaciones rápidas y, en ocasiones, aunque en Leonardo son escasas, por algunos datos de carácter más intimo (…) son por tanto una fusión del concepto del cuaderno de apuntes con el tratado de materias artísticas”35.
En el libro “El Tratado de pintura, Leonardo da Vinci (1452-1519)” traducido por Mario Pittaluga36, se cuenta que el artista: “Dedicose luego, pero con mayor cuidado, a la anatomía de los hombres, ayudado en esto por Messer Marcantonio Della Torre, excelente filósofo, que enseñaba en Pavía (…) fue uno de los primeros, según lo que he oído decir, que comenzó a ilustrar la medicina y a dar luz verdadera de anatomía (…) y esto sirvió maravillosamente del ingenio, obra y mano de Leonardo que, de las anatomías que hizo él mismo, dibujó un libro con lápiz rojo perfilado con pluma, copiándolas con grandísimo cuidado (…)”37. Pittaluga agrega más adelante: “se complacía tanto en ver ciertas cabezas extrañas de los hombres naturales, con barbas y cabelleras, que era capaz de seguir un día entero a la persona que le interesaba; y se la representaba en la mente de tal modo, que al llegar después a su casa la dibujaba como si la hubiese tenido presente.
32 Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 20 33 Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-178620. 34Pittaluga, Mario, trans. Tratado de la pintura, 16 35Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 20
36Pittaluga, Mario, trans. Tratado de la pintura, Leonardo da Vinci (Buenos Aires: Editorial Losada, 1943), 1.
De estas cabezas de hombres y mujeres dibujadas por él se hallan muchas y yo poseo varias de su mano, dibujadas a pluma, en nuestro libro de dibujos (…)”38.
Para esta misma época, en su deseo por descubrir nuevas tierras el navegante español Cristóbal Colón39 decidió embarcarse hacia América en 149240, y durante el transcurso del viaje por este nuevo mundo aprovechó el recurso del cuaderno para dejar varios escritos y dibujos en papel, los cuales describen su percepción sobre el continente. Hoy en día a este registro se le conoce como “El Diario de a bordo”41, el cual cuenta con varias ediciones facsimilares. Una de ellas fue escrita por Luis Arranz Márquez, y analiza el diario así: “no solo es una pieza indispensable para reconstruir la más grande navegación de la historia, sino que es retrato insuperable de su protagonista, don Cristóbal Colón. Sus conocimientos y noticias, sus observaciones y deducciones
38Pittaluga, Mario, trans. Tratado de la pintura, 20
39Márquez Arranz, Luis. Cristóbal Colón: Diario de a bordo (Madrid: Cofás S.A., 2000) 1- 80.
40Márquez Arranz, Luis. Cristóbal Colón, 8. 41Márquez Arranz, Luis. Cristóbal Colón, 1.
personales, sus creencias, sus proyectos, sus temores, miedos y angustias, sus obsesiones, esto y mucho más está reflejado en estas páginas (…) Es más, mucho más que un diario marino común. En él no podían faltar rutas, singladuras, distancias recorridas, registro meticuloso de lo observado en el mar, de tierras descubiertas y costas recorridas. Todo lo que le sorprendería, que era mucho (fauna, flora, población indígena, etc.), ha quedado reflejado magistralmente en las imperecederas páginas del Diario de a bordo.”42. Igualmente, Arranz incluye en su libro citas donde el navegante pone en evidencia su fascinación por la marinería y atestigua su adhesión al dibujo: “De muy pequeña edad entré en la mar navegando, e lo he continuado fasta hoy…Ya pasan de cuarenta años que voy yo en este uso (…) A este mi deseo fallé a Nuestro Señor muy propicio, y hube de Él para ello espíritu de inteligencia. En la marinería me hizo abundoso; de astrología me dio lo que abastaba, y ansí de geometría y aritmética; y ingenio en el ánima y manos para dibujar esfera, y en ellas las ciudades, ríos y montañas, islas y puertos, todo en su propio sitio”43.
No obstante, esta edición revela los escritos pero no las imágenes que hacen parte del diario de Colón. En contraposición a esto, en el libro “The Log of Christopher Columbus”44, el cual toma como objeto de estudio también los diarios de Colón (traducidos al idioma inglés por Roberth Fudson), se añaden no sólo las narraciones escritas de los trayectos, sino también algunas imágenes hechas por el descubridor. En consecuencia, para hablar de sus bocetos, es necesario referirnos a este libro pues allí se albergan la mayoría de las imágenes del viaje.
42Márquez Arranz, Luis. Cristóbal Colón, 75- 76. 43Márquez Arranz, Luis. Cristóbal Colón, 7.
Tomado del libro “The Log of Christopher Columbus”.
Los bocetos que aquí se presentan muestran desde paisajes y personajes nativos o de la tripulación, hasta descripciones de los barcos que zarparon al continente americano, las cuales acompañan las crónicas escritas del diario. Tomando las palabras del libro de Luis Arranz traducido al español, en el “descubrimiento a las Bahamas”45 el 13 de octubre de 149246 Cristóbal Colón cuenta que: “Luego que amaneció, vinieron a la playa muchos de estos hombres, todos mancebos, como dicho tengo, y todos de buena estatura, gente muy hermosa;(…) Ellos vinieron a la nao con almadías, que son hechas del pie de un árbol, como un barco luengo, y todo de un pedazo, y labrado muy a maravilla según la tierra, y grandes, en que algunos venían 40 y 45 hombres (…) remaban con una pala como de
45Fuson, H. Robert, The log of Christopher Columbus, 73. 46Fuson, H. Robert, The log of Christopher Columbus, 73.
honero y anda a maravilla”47. Esta misma descripción se halla en inglés en el libro de Fuson, con la excepción de que en este segundo libro se adjunta la imagen que complementa la anterior cita, donde aparecen los nativos en canoas, el nao o barco de Colón y un paisaje de fondo.
Tomado del libro: “The log of Christopher Colombus”
Por otro lado, se agregan bocetos de las especies de plantas48 tomadas cuando Colón recorrió la Isla de Cuba49. En buena parte de este trayecto, se añaden a sus crónicas escenas de paisajes y de imágenes de los tripulantes, que se alternan de vez en cuando con fondos donde aparecen nativos o barcos. Por ejemplo, un boceto sobre el paisaje se encuentran en la narración para el día 28 de octubre de 1492, donde el navegante escribe: “La hierba era grande como en el Andalucía por abril y mayo. Halló verdolagas muchas y
47Márquez Arranz, Luis. Cristóbal Colón, 109.
48Fuson, H. Robert, The log of Christopher Columbus, 95. 49Fuson, H. Robert, The log of Christopher Columbus, 93.
bledos. Tornóse a la barca y anduvo por el río arriba un buen rato y era, dice que gran placer ver aquellas verduras y arboledas, y de las aves que no podía dejarlas para se volver.”50. Esta descripción concuerda con la imagen presentada en el libro de Furson en la página 96, donde el boceto muestra árboles grandes y una barca al parecer con dos tripulantes. Este boceto tiene, además, algunas partes terminadas y otras donde es evidente el trazo del lápiz mezclado con algunos tintes a la acuarela.
Tomado del libro: “The log of Christopher Colombus”
En ocasiones, Colón solía retratarse acompañado de nativos o de tripulantes. Fuson nos ilustra con dos de estos retratos, el primero tomado del 2 de Noviembre del 9251, donde el autor escribe: “Esta mañana he tomado la altitud con mi cuadrante y encontré que Río de Mares esta a 21 grados del norte de ecuador. He calculado que he recorrido 1,142 lenguas
50Márquez Arranz, Luis. Cristóbal Colón, 200.
o 3,426 millas desde la isla de Hierro y todavía afirmo que aquella es tierra firme.”52. La imagen presentada muestra a Colón con el objeto llamado cuadrante y un tripulante más, ambos en la tarea de revisar la altitud.
Tomado del libro :“The log of Christopher Colombus”
En el segundo retrato, aparece el descubridor en una barca y a su alrededor dos indígenas que le ofrecen conchas53. Este boceto hace parte también de la crónica que narra Colón el 16 de noviembre así: “cuando regrese al barco, encontré que los indios que estaban conmigo, pescaron conchas, las cuales se encuentran en esos mares, y yo hice que la gente buceara y buscaran nácaras, que son las ostras donde se forman las perlas.”54.
52Fuson, H. Robert, The log of Christopher Columbus, 101. 53Fuson, H. Robert, The log of Christopher Columbus, 117. 54Fuson, H. Robert, The log of Christopher Columbus, 110.
Tomado del libro: “The log of the Christopher Columbus”
En este diario se muestran, además, bocetos sobre los problemas que existieron durante el viaje, y casi siempre se enseñan partes del paisaje y de los pobladores del continente, así como la representación de fauna, flora y frutas. Es una versión fiel a la naturaleza a partir de una perspectiva singular, donde el mismo cuaderno hace parte del viaje.
Tomado del libro: “The log of Christopher Colombus”.
El tema del boceto en los cuadernos de los viajeros cobraba tanta importancia, que hacia finales del siglo XVIII el teórico William Gilpin55 estableció el “arte de abocetar”56 como un fundamento para todos aquellos que deseaban tomar vistas de la naturaleza durante sus viajes “con la intención de fijarlas en vuestra propia memoria como de transmitir, hasta cierto punto, vuestras ideas a los demás”57, y así posteriormente realizar cuadros con escenas de paisajes. Bajo estos parámetros dados por Gilpin, el boceto se dividía en dos pasos: el boceto natural y el boceto adornado. Este último se basaba en las indicaciones tomadas por el primero, sin embargo, aunque a este dibujo se le añade color y más formas, es interesante cómo el autor no lo sobreestimaba, ni lo consideraba una forma más elaborada del boceto mismo.
55Veuthey, Maysi, trans., “El arte de abocetar” en Tres ensayos sobre la belleza pintoresca (Madrid: Abada Editores, S. L., 2004), 99.
56Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”, 99. 57Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”, 100.
Ahora bien, según el tratado de Gilpin, es necesario comenzar de la siguiente forma: “cuando veis una escena de la que deseáis hacer un boceto, vuestra primera consideración será la de adoptar el mejor punto de vista. Unos pocos pasos hacia la derecha o hacia la izquierda suponen una gran diferencia (…) Una vez fijado el punto de vista, la siguiente consideración consiste en cómo reducir adecuadamente la escena para comprenderla dentro de los límites de vuestro papel, pues al ser la escala de la naturaleza tan diferente de la vuestra, si no se tiene algo de experiencia, resulta difícil hacer que ambas coincidan. Si el paisaje que tenéis delante es muy extenso, es preferible no incluirlo todo en un solo boceto, sería deseable, para mayor comodidad, dividirlo en dos.”58.
Además, en las ideas de Gilpin se añaden las diferentes herramientas para la ejecución de los bocetos, donde era usual el lápiz, pues según este teórico “no hay nada que deslice con tanta facilidad sobre el papel y que ejecute tan rápidamente una idea. Tiene, además, otra ventaja, su color gris conviene mejor una aguada que la tiza negra, la sanguina o cualquier otra barra. Por otra parte, admite fáciles correcciones. (…) La virtud de estos bocetos rápidos realizados con lápiz de plomo consiste en captar inmediatamente los rasgos característicos de una escena (…) Las ideas dominantes tienen que fijarse en el sitio, si se dejan a la memoria se evaporarán rápidamente.”59.
No obstante, Gilpin, consciente de los errores que se cometen con el lápiz (el cual no alcanza a diferenciar la distancia respecto al objeto observado frente a la hoja), sugiere entonces “tomar en el sitio unas cuantas referencias escritas. En este punto, el viajero tiene que ser conciso, ya que el carácter de su escena depende mucho de la correcta
58Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”, 100. 59Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”, 101.
observación de las distancias. Ahora bien, en cuanto pueda revisará su boceto, añadirá unos cuantos trazos con la pluma, para marcar los primeros planos, y con una ligera aguada de tinta china añadirá algunas luces y sombras generales para dejarlo todo fijado y en su sitio”60, y concluye con que “no es necesario que un boceto vaya más allá, cuando lo que se pretende es sólo que sirva de ayuda a nuestra memoria.”61.
Respecto al boceto adornado, el teórico aconseja realizar uno nuevo lejos del primero, para comprender los errores que se cometan en esta otra ejecución del paisaje. Sugiere definir una “composición ordenada”62 donde se hayan corregido partes de las líneas que da la naturaleza para delimitarla mejor, al igual que el uso de trazos más ligeros y libres que reafirmen las formas de la naturaleza, y algunos tintes y colores tomados de la acuarela o de la pintura que no lleven al boceto a una estructura rígida, para así generar una expresión más natural63. Es importante recalcar que en estos bocetos adornados la suma de luces y sombras es un efecto importante ya que “por sus virtudes, es capaz de dar valor incluso a un tema estéril. Proporciona armonía sin que haya ninguna riqueza compositiva, del mismo modo que se consigue produciendo acordes en un instrumento musical”64.
Según Gilpin, la forma de los bocetos tampoco refiere a paisajes elaborados, pues este instructivo indica: “aunque no sobresalgáis en la ejecución (lo que, en verdad,
60Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”,103. 61Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”,103. 62Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”,105. 63Veuthey, Maysi, trans., “ el arte de abocetar”,106. 64Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”, 108-109.
difícilmente podéis esperar), al menos podéis, dibujando con fidelidad una hermosa región, dar valor a un boceto en sí mismo insignificante. Podéis disfrutar vosotros mismos con los recuerdos y podéis hacer disfrutar a otros expresando vuestras ideas (…)”65.
El tema del boceto y el uso de los álbumes de viajes caló mucho en los artistas de Occidente. Goya, por ejemplo, también se apoyó en éstos mientras recorría Italia. De este viaje surgió el “Cuaderno italiano 1770- 1786”66, el cual fue compilado por el Museo del Prado en un facsímil de 199267. Se trata de una serie de dibujos de personajes en la calle tomados al natural, y apuntes para obras posteriores tales como: “Aníbal vencedor, que por primera vez miró Italia desde los Alpes, Santa Bárbara, muerte de San Francisco Javier y la Virgen del pilar”68. Así mismo, se encuentran bocetos de “cabezas enmascaradas”69, los cuales fueron tomados de la ópera y la comedia y son el antecedente de su tema de los Caprichos70. Se añaden también algunos paisajes citadinos, de niños y algunos dibujos extraños que al parecer pertenecían a uno de sus últimos hijos, llamado Xavi71. De este álbum se dice que: “lo debió llevar a menudo en el bolsillo, que lo guardaría en el cajón de su mesa de trabajo, que sin duda lo manoseó y abrió innumerables de veces, que recogió en sus páginas lo que saltaba a sus ojos de artista único y excepcional, que apuntó con rápida seguridad las primeras ideas para sus primeros encargos, que anotó en él desde cuantas materiales de pintura y direcciones
65Veuthey, Maysi, trans., “el arte de abocetar”, 108-109. 66Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 1. 67Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 2. 68Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 33. 69Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 34. 70Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 34. 71Museo del Prado. El cuaderno italiano 1770-1786, 36.
útiles, recetas artísticas y registro de sus ahorros, hasta las ciudades y las obras que le llamaron la atención en Italia (…) Este taccuino, comprado seguramente en Roma, debió de constituir para el artista el recuerdo tangible de esa Italia a la que, ahora, a través de las páginas del propio Cuaderno, se sabe con certeza que quiso
volver.”72. A
B C.
D
E.
A.“Alegoría de la fortaleza” tomado del libro: “El cuaderno italiano de Goya”
B. “Expulsión de Adán y Eva del paraíso” tomado del libro: “El cuaderno italiano de Goya”
C. “Figura velada con cesto en la cabeza y Disparate de miedo” tomado del libro: “El cuaderno italiano de Goya”
E. “buena mujer parece y Mujer con niño en los brazos” tomado del libro: “El cuaderno italiano de Goya”
Dentro de este mismo género se puede incluir el cuaderno de viaje creado por el artista Eugene Delacroix en su viaje por Marruecos, en 183273. Basándonos en el libro “The Journal of Eugene Delacroix”, traducido del francés al idioma inglés por Walter Pach, vemos que el artista dibujó escenas paisajísticas de ríos como Sebou74, el Alcassar-el-Kebir75, de Meknez76 y el río de Algeria77 durante su viaje por el Oriente. Incluyó bocetos sobre la gente de Marruecos, sus trajes y modo de vida, apuntando a la vez observaciones tales como: “this people is wholly antique (…) It was among these people that I really discovered from myself the beauty of antiquity”, que traducido al español sería: “estas personas son totalmente antiguas (…) Es dentro de estas personas que realmente descubro la belleza de la antigüedad desde mi ser”. En este diario es usual encontrar los dibujos a lápiz y en acuarela, sin que por ello estén del todo terminados, pues justamente el artista ha usado el cuaderno como su libreta de apuntes.
73Pach, Walter, trans. The Journal of Eugene Delacroix (New York: Crown Publishers, 1948).
74Pach, Walter, trans. The Journal of Eugene Delacroix, 15. 75Pach, Walter, trans. The Journal of Eugene Delacroix, 15. 76Pach, Walter, trans. The Journal of Eugene Delacroix, 15. 77Pach, Walter, trans. The Journal of Eugene Delacroix, 15.
Tomado del libro: “The Journal of Eugenie D.”
Continuando con esta tradición, se encuentran una serie de álbumes realizados por el artista ingles Joseph William Turner, quien creó una gran cantidad de cuadernos con vistas de paisajes, los cuales pueden verse en la página web de la galería Tate Modern de Inglaterra78. De todos sus álbumes, es importante recalcar el viaje a Venecia entre 1833 y 184679, pues allí se hallan bocetos a lápiz con diferentes vistas de la ciudad.
Tomado de colección en línea de la Tate Modern de Londres.
En Colombia, el género del álbum también hizo eco entre los artistas nacionales. A raíz del influjo de viajeros extranjeros que recorrieron el país, se hicieron una gran cantidad
78Tate modern. “Sketchbooks from the 1830`s”. Modificado el 2 de Junio, 2011. http://www.tate.org.uk/servlet/BrowseGroup?cgroupid=999999990.
de paisajes, como en el caso de Frederich Edwin Church o los apuntes sobre las diferentes regiones, como es el caso de los extranjeros Edward Mark, Joseph Brown y Augusto Le Moyne. Estos, posteriormente en Europa, crearon “álbumes litografiados”80, que eran libros sobre las memorias de sus viajes. Según la revista Credencial, durante el siglo XIX este hecho marcó, “un proceso de reconocimiento y sentimiento de nacionalidad que estaba gestándose con las influencias del romanticismo y el inicio del costumbrismo, registrándose en sus obras los elementos tradicionales y las costumbres de nuestro país, por parte de los artistas nacionales como José María Espinosa, Ramón Torres Méndez y Luis García Hevia.”81.
Hacia finales del siglo, y unido a esta corriente Costumbrista, cabe resaltar el nombre del artista colombiano Eusebio Posada, por su bitácora titulada: “Álbum de recuerdos”82, realizada en 1884 y 188583, donde las imágenes refieren a lugares del interior de Colombia. Esta información, hallada en la revista Credencial Historia, cuenta que el álbum contiene: “diferentes sitios de la sabana de Bogotá, pueblos como Chía, Soacha y Subachoque; momentos de su viaje por el río Magdalena, Ocaña y los pueblos que conforman su provincia; retratos, escenas de días de campo e interiores de casas.”84 Estos dibujos fueron hechos no solamente a lápiz sino también a la acuarela85 y al gouche86.
80Sánchez Cabra, Efraín. Ramón Torres Méndez pintor de la vida moderna (1809-1885) (Bogotá: Colcultura, 1987), 127
81José Miguel Navarro Soto, “El álbum de recuerdos de Eusebio Posada. Primer indicio de un artista de finales del siglo XIX,” Credencial Historia 108 (2005): 25, acceso Diciembre 1, 1998, doi: 10801.htm.
82Navarro Soto, “El álbum de recuerdos”, 25. 83Navarro Soto, “El álbum de recuerdos”, 25. 84Navarro Soto, “El álbum de recuerdos”, 25-26. 85Navarro Soto, “El álbum de recuerdos”, 25-26.
Tomados de la revista Credencial Historia: “el álbum de mis recuerdos de Eusebio Posada”.
3. El viaje a vapor durante el siglo XIX a bordo del buque el Labrador de la compañía General Transatlántica.
La navegación, que hasta finales del siglo XVIII y durante el XIX tenía como representante a los barcos veleros87, tuvo que reconocer en los inicios y mediados del siglo XIX las deficiencias en el sistema operativo de la rueda de paletas88 y de las velas89
86Navarro Soto, “El álbum de recuerdos”, 25-26.
87 En el libro “Historia de la Marina” escrito por Erik Nitsche, se describen estos barcos como aquellos que poseían grandes velas en los mástiles, sirviendo como un medio de propulsión.
88 La rueda de paletas era la fuerza motora del barco. Son varios remos en madera que solo podían ser impulsados por la fuerza bruta de un animal o de cientos de hombres.
como fuentes de propulsión. Por suerte, paralelo a los avances de la Industrialización, surgieron la máquina de vapor y la hélice, las cuales lograron tecnificar los problemas de potencia. Con la ayuda de estas dos nuevas tecnologías, en la primera mitad del siglo se conformaron los famosos barcos a vapor.
Sin embargo, desde finales del siglo XVIII ya se había logrado la construcción de la primera máquina a vapor por el escocés James Watt90; los franceses aún no confiaban en la fuerza de la máquina y les dejaron este avance a los norteamericanos, quienes llevaron a cabo los primeros intentos. Entre los más reconocidos estaban: “William Henry (1760), Oliver Evans (1802), Jhon Stevens (1808), Jhon Fitch (1790) y Robert Fulton (1803)”91. Dentro de este grupo, el más sobresaliente fue Robert Fulton y con éste el primer barco seguro a la mar, llamado “Clermont”, de 1807. Este primer indicio generó en Norteamérica una expansión de barcos como el “Savanah”92. En contraste, del otro lado del continente la construcción de nuevos ejemplares a vapor logró por fin superar el paso del Siena, destacándose Los Paquebotes de Inglaterra, como el “Sirius”93 y el “Great Western”94, los primeros en cruzar el Océano Atlántico en 1838.
Francia parecía no pronunciarse todavía con respecto a los vapores y prefirió seguir produciendo nuevos veleros militares menos ostentosos y más eficaces. Los barcos
89 Las velas, durante la existencia de los Clippers, ayudaban a impulsar el barco dependiendo la cantidad de aire que recogían. Se identifican por llevar estandartes de los países o cuerpos militares.
90 Nitsche, Erik. Historia de la marina (Bogotá: Continente S. A. 1965), 80. 91 Nitsche, Erik. Historia de la marina, 80.
92 Ballester Escalas, Rafael. Historia de la Navegación (Barcelona: Carrogio, 2003), 125
93Ballester, Historia de la navegación, 127 94Ballester, Historia de la navegación, 127
“Suffren”95, “Sphinx”96, “La Belle Poule”97 (1840), “El Arquímedes”98 (1839) y “Napoleón”99 en plena mitad de siglo y los famosos Acorazados, llamados así por “sus costados recubiertos por una coraza de 10 a 12 centímetros de espesor”100, fueron los últimos veleros en el mar.
Este gran paso del velero al vapor, dado finalmente a mediados del siglo, generó la producción de las Compañías Transatlánticas, siendo uno de los medios principales de transporte de pasajeros y de carga de líneas postales. Estas primeras compañías marítimas se preocuparon por la comodidad de los viajeros, quienes por mucho tiempo habían compartido el espacio con las cargas mercantiles de los buques. Entre éstas se encontraban “The Cunard Line”101 (1843), “The Collins Line”102 (1849), “The Hamburg-America”103 (1856), “Norddeutscher Lloyd”104 (1858) y la “Compagnie Générale Transatlantique”105 (1864).
En sus inicios106, y debido a la cantidad de gente que emigraba hacia los continentes, en especial América, la estructura interna de los transatlánticos no favorecía la salubridad de las personas, ya que los espacios hacinaban a la gente y hacían falta baños para suplir sus
95Ballester, Historia de la navegación, 127 96Ballester, Historia de la navegación, 127
97Según Ballester, La Belle Poule cargó en 1840 las cenizas de Napoleón, de Santa Helena hasta Le Havre.
98Ballester, Historia de la navegación, 127 99Ballester, Historia de la navegación, 127 100Ballester, Historia de la navegación, 127
101Bathe, Basil y traducción de Consuelo G. de Ortega. Los Paquebotes desde las cruzadas hasta los cruceros ( Barcelona: Aymá, 1973), 175.
102Bathe, Basil, Los Paquebotes, 130 103Bathe, Basil, Los Paquebotes, 130
104Ballester, Historia de la navegación, 127 105Bathe, Basil, Los Paquebotes, 130
necesidades, los espacios eran muy estrechos, no había camarotes cómodos y las raciones de comida eran pocas, sin ninguna orden del día, por ende muchos tendían a enfermarse de infecciones o morir durante el trayecto.
A mediados de siglo, esta situación llevó a la comisión de Bienes Coloniales y de la Emigración Británica107 a decretar nuevos reglamentos en los buques para salvaguardar la vida de los pasajeros a mediados de siglo. Gracias a ellos mejoraron los espacios, se reconstruyeron lo camarotes, ampliaron la estructura del centro para disponer salones de reunión, dejando menos espacio en el lugar de la proa y popa, incluyeron baños y decoraron con muebles retocados, cuadros clásicos, vajilla repujada, entre otras cosas. Esta remodelación generó barcos lujosos, una marcada diferencia entre las clases sociales y una demanda de personas con deseos de viajar, incrementando el negocio de las líneas transatlánticas en el tercer decenio de siglo.
A raíz de este tipo de medios de transporte no sólo se generó un nuevo mercado, sino que también se gestaron ideas de progreso y de sueños entre las personas. Primaba el espíritu de rehacer la vida en otro lugar y expandir nuevas transacciones comunicativas o comerciales, por lo tanto se recurrió a este medio para lograr desplazarse. En Colombia, por ejemplo, las embarcaciones a vapor generaron un influjo mayor de comercio dentro y fuera del país108, permitiendo abrir la presencia del país hacia el exterior, haciéndolo de algún modo más visible. Esto no implica que antes no se conociera, pues los libros de los viajeros y sus memorias conservaron, mediante las pinturas, las imágenes de los tipos y
107 Ballester, Historia de la Navegación, 91
108 Poveda Ramos, Gabriel. Vapores fluviales en Colombia (Bogotá: Tercer mundo Editores, 1998),125.
costumbres anteriormente citadas, sin embargo sí se hizo presente en otros lugares, al desplazarse las personas a otros continentes.
Una de las empresas marítimas que llegaron al país fue la “Compañía Generale Transatlántica”, que permitió las conexiones anteriormente dichas y las comunicaciones vía postal. Es precisamente en ésta donde Alberto Urdaneta viaja de un lugar a otro luego de haber sido exiliado, y la que permite a su vez desarrollar el álbum de dibujos a lápiz. Por lo anterior, es importante saber un poco sobre su historia y posteriormente conocer la línea “El Labrador” de la compañía , para así hacernos una idea e ilustrarnos un poco sobre su contexto.
3. 1 La Compañía General Transatlántica
La compañía inició sus viajes por el atlántico en 1864, pero en la escena marítima ya existía desde la segunda mitad del XIX. Según el libro “Los Paquebotes, desde las cruzadas hasta los cruceros”, escrito por Basil Bathe y traducido por Consuelo G. De Ortega, en un principio tuvo por nombre la “Générale Maritime”109, pero en 1861 se le cambió por lo que hoy conocemos como “Compañía Générale Transatlántique”110, a causa del contrato firmado con el gobierno francés de transportar correos hacia América y las Antillas.
109Bathe, Basil y traducción de Consuelo G. de Ortega. Los Paquebotes desde las cruzadas hasta los cruceros ( Barcelona: Aymá, 1973), 170.
110Bathe Basil y Ortega, Consuelo, Los Paquebotes desde las cruzadas hasta los cruceros, 175.
La Générale o Transat111 comienza sus viajes con barcos hechos en hierro y rueda de paletas a los lados, pero debido a la aparición de la hélice los hermanos Pereire112, dueños de la compañía, deciden adaptar el dispositivo, dando por terminadas estas operaciones en 1874. Entre los buques más famosos de la compañía durante el XIX, Ortega recalca el “Washington” o “Louise”113, “Lafayette”, “Europe”, el “Saint-Laurent”, el “Ville de-París” y el “Pereire”114. Sin embargo, en lo que respecta a esta investigación, dentro del álbum de Urdaneta se encuentra el tiquete del viaje en el cual aparecen, aparte de las ya citadas, otras cinco flotas más: “El France, Amérique, Canada, St-Germain y El Labrador”115. En su sección de “Avisos” en 1877, el periódico bogotano “El Relator” aclara que los buques más confortables eran: “Saint Germaine, Amerique y France”116, es decir, 3 de los 14 vapores que conformaban la familia de la línea de las Antillas en 1877. Además, en el mismo tiquete se describen el peso, la fuerza de cada flota, los días de salida al mar, como también las diferentes líneas administrativas de ciudades como París, Le Havre y New York.
111Bathe, Basil y Ortega, Consuelo. Los Paquebotes desde las cruzadas hasta los cruceros, 175.
112Nitsche, Erik. Historia de la marina, 200.
113Ortega recalca que Los Paquebotes Washington y Lafayette contaban con doble hélice para ese entonces, por lo cual han sido considerados los primeros de doble hélice en la ruta transatlántica.
114Bathe, Basil y Ortega, Consuelo. Los Paquebotes desde las cruzadas hasta los cruceros, 176.
115 El álbum de dibujos a lápiz 1877, pág 40. 116El álbum de dibujos a lápiz 1877, pág 40.
En la actualidad, Francia adelanta investigaciones en torno a sus compañías marítimas gracias a la conservación que tienen sobre datos, imágenes, posters y listas de pasajeros. Hoy esta información se encuentra en la página de Internet Frenchline.com o en el centro de documentación l`Association French Lines en Le Havre, la cual nos facilita descripciones físicas e históricas de cada vapor, aproximando su número a los 500 buques en total.
3. 2 El Labrador
Fue uno de los 5 mejores transatlánticos de la Compañía G en cruzar el Océano Atlántico, y transportó a nuestro artista durante 1877 y 1878. Entre sus principales características
están los 3 mástiles repartidos desde la proa, centro y popa, dos calderas en el centro y una hélice. Según la frenchline.com este vapor fue construido en Escocia en 1875, su casco era de hierro, medía 120 metros de largo y 13,4 de ancho y fue llamado así porque recorría Le Havre - New York, transportaba pasajeros y servía como línea postal.
El Labrador en Los paquebotes desde las cruzadas hasta los cruceros.
En las páginas 124-125 de la traducción de Ortega se presenta una imagen del interior del buque. Ésta resulta ser un documento muy útil porque demuestra en detalle las divisiones, la clase de pasajeros, marineros, las cargas y una parte del sistema operativo, descrito así: en la primera imagen del lateral derecho del barco, están los dormitorios de los pasajeros, y una parte de la carga de pasajeros. En estos dormitorios o cabinas es evidente el uso de sillas de salón117 y una mejor estructura de la división entre las divisiones del barco. En la segunda imagen del lateral izquierdo están las estancias de los trabajadores
117Bathe, Basil y Ortega, Consuelo. Los Paquebotes desde las cruzadas hasta los cruceros, 177.
del barco, en los niveles restantes toda la carga de suministros, y posiblemente entre las demás cajas que no se especifican se encuentran los correos.
Era una línea muy elegante y ofrecía en su interior muchas comodidades, entre ellas las sillas de salón118, gusto de la época. Existen dos ilustraciones que hacen referencia a la carta de comidas y vinos de primera clase; este primer menú aunque no pertenece al “Labrador” sino al “Pereire” 119(ambos hacen parte de la misma línea) ilustra el tipo de servicio de la compañía, el cual resultaba muy sofisticado, e incluía también anuncios hoteleros de París. En la segunda ilustración, se muestran varios tipos de vinos, entre rojos y blancos, con sus respectivos precios, así como otro tipo de licores. Este menú era general para todos los Transatlánticos.
118 Ortega, Los Paquebotes, 156 119 Ortega, Los Paquebotes, 156
3.3 Rutas
En el álbum de dibujos de Urdaneta (1877) existe una copia de la ruta que realizó el “Labrador” sobre un mapa del Océan Atlantique Septentrional. Éste comprende dos tipos de rutas Le Havre - New York y las Antillas: la primera, llamada “Las Antillas”, podía salir en uno de los buques Inter-coloniales con transbordos desde Suramérica, pasar la Isla San Thomas en las Antillas, llegar a la Habana en Cuba, seguir hasta New York, parar en Plymounth en Inglaterra, y atravesar el canal de la Mancha hasta Le Havre en Francia. La segunda ruta New York - Francia se componía de viajes directos, sin
transbordos; pero en cualquiera de las dos rutas, desde New York a Le Havre, se recorrían 3215 millas.
Los viajes directos desde Francia hasta las Antillas o Centroamérica partían del puerto de Cherbourg, recorrían una parte del canal de la Mancha, bordeando la costa francesa hasta Bordeaux, y seguían hasta la bahía de Santander en España. De allí partían para atravesar el Océano Atlántico, se acercaban a las Islas de Azores hasta llegar a una de las islas Antillas, y aquí podían parar o seguir bajando hasta Suramérica. Este recorrido era mucho más rápido según Ortega porque la mitad de la carga se hacía en Francia y España, mientras que desde Suramérica requería más carga y pasajeros.
Conocer estas rutas no solo revela datos importantes de los viajes del barco sino que ilustra y ayuda a entender como fue el viaje realizado por el artista Alberto Urdaneta durante el tiempo que le tomo a travesar el atlántico hasta llegar al continente europeo.
4. El álbum de dibujos a lápiz 1877 por el artista Alberto Urdaneta.
Alma de duda y desengaños llena!
Helado corazón, que en la sombría
Noche de la fatal melancolía
Sacudes, sollozando tu cadena!
Deja este suelo ingrato, á que es ajena
--Flor de nuestro pensil--la poesía;
Y el mundo trueca y su algaraza impía
Del campo amigo por la paz serena.
Huyamos! Un rincón--no importa dónde--
Soledad y silencio--un claro cielo;
Una choza que entre árboles se esconde
Y la canción del ave, que su vuelo
Posa en el techo y desde allí responde
Al reclamo de amor--es cuanto anhelo.
Soneto escrito por D. Roberto de Narváez en el Álbum de dibujos a lápiz (1877)
4.1 Descripción visual
Según el orden establecido por la Biblioteca Luis Ángel Arango, es importante señalar que la disposición de los dibujos no tiene una coherencia evidente, pues muchos poseen fechas distintas y nombres de barcos diferentes, por lo que a veces parece que no estuviera claro el trayecto del viaje. Por esto, la descripción que se plantea a continuación tiene por intención el análisis de cada una de las hojas de acuerdo al orden ya preestablecido. No obstante antes de iniciar la misma, se esclarecerá cuales fueron las rutas para que a medida que se lleve la descripción se tengan en cuenta estos factores y así evitar confusiones.
En primer lugar es necesario aclarar que no es posible conocer el viaje iniciado por Urdaneta desde Colombia a comienzos de noviembre (entendiendo que el destierro fue provocado a finales de octubre120), sino hasta cuando éste llega a la isla cubana. En este trayecto, Urdaneta debe embarcarse en dos tipos de bracos: el Trinidad y el Saratoga. Estos nombres refieren a dos puertos ubicados en lugares distintos según el croquis en el mapamundi121: el primero de ellos está ubicado en la zona sur-‐ oriente de la isla cubana, y es todavía considerado un puerto comercial importante para esta isla122, mientras que el Saratoga123 está localizado en la costa de los Estados Unidos, entre Boston y el río Hudson, pasando por el cabo Haterras, cerca
120 Moreno de Ángel, Pilar. Biografía de Alberto Urdaneta (Bogotá: colcultura, 1974), 25.
121El Tiempo, “Millenium atlas”, ed. Casa Editorial El Tiempo, vol 1.(Bogotá: Printer Colombiana S.A, 2002),81.
122El Tiempo, “Millenium atlas”, 82. 123El Tiempo, “Millenium atlas”, 51
de New York. Según los datos encontrados en los retratos, esta primera ruta se desarrolló durante los meses de noviembre y diciembre del 1877, y tenía como destino la ciudad de New York.
Como consecuencia, durante la segunda ruta iniciada desde New York hasta Europa a bordo del transatlántico El Labrador, no habrá indicaciones en muchos de los dibujos sobre este barco, pues se entiende que los bocetos pertenecen a este lugar. Sin embargo, para conocer los dibujos respectivos, se han tenido en cuenta las descripciones de los dibujos y algunos documentos encontrados que nos indican cuáles retratos hacen parte del buque Labrador.
En el borde inferior del lado izquierdo, en la primera hoja del álbum de dibujos a lápiz, se ubica un apunte en lápiz con algunas direcciones que el artista escribió, mientras que en el lado superior derecho de la página surge un poema escrito por el artista, que dice lo siguiente:
“para qué tomar a lo serio las locuras que se cometen!
Para que ellas pierdan el encanto que puedan tener
—menester es tener la filosofía del corazón—
cuando se atraviesa rápidamente un bosque, a las veces,
bajo las frescas ramas vence una noche embalsamada de nuevos perfumes,
de aromas deliciosos que van rápidamente buscando el corazón.
Se camina, en diferentes momentos y no es sino un poco más lejos,
al abandonar el bosque que por el recuerdo solamente se respira ese perfume.
Suele abrirse en medio de mil acordes de músicas que aburren una nota
escuetamente divina, un acento todo lleno de melancolía, un eco de un tiempo que
nota va derecho al corazón; una lágrima de alegría viene a los ojos, e hai para ello valor si abren los brazos para empuñar una visión o para valorar más una hada …. deja con más
destela, más encantadora aquella nota – El amor es el perfume del bacio, esta nota melodiosa, es un yayo que paso es un horizonte que atrae es una flor herida o marchita muchas veces pero siempre perfumada. Es a veces un recuerdo mas triste que hulle pero
cuya tristeza muestra …. No busques en el amor lo que no puede dar….-‐-‐”
En la segunda página está el retrato de un hombre que tiene el rostro de lado y el torso de frente, está dibujado a lápiz y se ubica en el centro de la página. En este dibujo la cabeza se encuentra definida y terminada, pero el resto de la composición del cuerpo sólo presenta el torso con líneas boceteadas. No posee ningún fondo, excepto algunas tramas. Entre sus características se encuentran que el personaje aparenta tener una edad adulta, pues posee grandes entradas en la coronilla de su cabeza y un gran bigote, y también que lleva puesto un corbatín y un traje con cuello abierto. No lleva firma o referencia alguna que nos indique a quién le pertenece este retrato.