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“Neosporosis en un rodeo de cría en el partido de Olavarría”

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Facultad de Ciencias Veterinarias

-UNCPBA-

“Neosporosis en un rodeo de cría en el partido

de Olavarría”

Villanueva, Emiliano Andrés; Espeleta, Pablo Agustín; Chiapparrone, María Laura

Mayo, 2016

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“Neosporosis en un rodeo de cría en el partido de Olavarría”

Tesina de la Orientación Producción Animal, presentada como parte de los requisitos para optar al grado de Veterinario del estudiante: Villanueva Emiliano Andrés.

Tutor: M.V. Espeleta, Pablo Agustín

Director: Vet. Chiapparrone, María Laura

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Agradecimientos

 A la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil, por permitirme crecer y

llegar a ser un futuro profesional más formado dentro de su institución.  A Pablo Espeleta por aceptarme como tutor externo y estar siempre

dispuesto a enseñarme y permitirme adquirir práctica en esta profesión.  A Alejandro Magnaterra y Pablo Burnet por otorgarme la posibilidad de

trabajar y ayudarme a elaborar la tesina sobre su establecimiento ganadero.

 A mi família y a mi novia por ser los que siempre estuvieron y me brindaron su apoyo durante toda mi formación académica y experiencia de vida en esta bella ciudad.

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Resumen

La neosporosis bovina es una enfermedad causada por el protozoo Neospora caninum, cursa con abortos y nacimientos de terneros con sintomatología neuromuscular o clínicamente sanos pero crónicamente infectados. N. caninum es un parásito que posee un ciclo de vida en el que participan hospederos definitivos como el perro e intermediarios, como bovinos, ovinos y ciervos. La transmisión puede ser vertical u horizontal, siendo la primera la de mayor relevancia epidemiológica. El diagnóstico de rutina se basa en la detección de anticuerpos específicos por técnicas de inmunofluorescencia indirecta y ELISA. En fetos abortados, en el examen histopatológico con observación de las lesiones compatibles con las infecciones por protozoos. El objetivo de la presente tesina fue evaluar la seroprevalencia de la enfermedad en un rodeo de cría del partido de Olavarría ante la detección de un elevado porcentaje de merma tacto-parición en vaquillonas de primer servicio. Se tomaron muestras de sangre de 128 vaquillonas seleccionadas al azar de un total de 136 y de dos perros del establecimiento, para la detección de anticuerpos contra N. caninum mediante ELISA. El porcentaje de seropositividad fue de 17% para las vaquillonas, mientras que los perros fueron seronegativos. Si bien los resultados confirman la presencia de animales seropositivos en el rodeo y por lo tanto, de la enfermedad, no se puede atribuir las pérdidas registradas en el período tacto-parición a la infección por N. caninum, para lo cual se deben enviar muestras de los productos del aborto, mortinatos y neonatos. La seronegatividad de los perros indicaría que la principal vía de transmisión es transplacentaria. Ante la ausencia de un tratamiento farmacológico, es deber del veterinario concientizar acerca de la importancia de la presencia de esta enfermedad en los rodeos, para implementar medidas de manejo que reduzcan la prevalencia y así, las mermas productivas.

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Índice

1. Introducción………... 1

1.1 Historia………... 2

1.2 Características generales del parásito………... 3

1.3 Transmisión………... 5

1.4 Patogenia………... 7

1.5 Signos clínicos……….... 10

1.6 Hallazgos macroscópicos y microscópicos……… 11

1.7 Diagnóstico diferencial………... 12

1.8 Diagnóstico clínico y de laboratorio………..………... 18

1.9 Prevención y control………... 21

1.10 Inmunoterapia………... 24

1.11 Quimioterapia……… 26

1.12 Situación actual en la Argentina………. 27

2. Exposición del caso clínico………... 32

3. Discusión y conclusiones………34

(6)

1 1. Introducción

La neosporosis bovina es una enfermedad parasitaria causada por el protozoo Neospora caninum que cursa con abortos y nacimientos de terneros con sintomatología neuromuscular o clínicamente sanos pero crónicamente infectados (Dubey y Lindsay, 1996). En 1989 se la asoció con abortos en bovinos (Thilsted y Dubey, 1989) y al poco tiempo con disminución de la

producción de carne y leche

(

Dubey, 2003

)

. El aumento de la prevalencia

mundial en los últimos años la ha convertido en una enfermedad de relevante importancia.

Davison et al. (1999), destacan que dentro de los dos tipos de transmisiones (vertical y horizontal) tiene especial relevancia epidemiológica la transmisión vertical debido a su alta tasa de infección que rondaría el 95%. Las prácticas de manejo asociadas a una mayor intensificación de los sistemas productivos aumentarían la prevalencia de N. caninum por la mayor la exposición de los bovinos a los ooquistes (McAllister et al., 2000; Moore et al., 2009).

La producción bovina en Argentina sufre importantes pérdidas productivas y por lo tanto económicas a causa de enfermedades que afectan la reproducción. Sólo se conocen el 45,5% de las causas abortigénicas, de las cuales un 34,4% se consideran de origen infeccioso. En este contexto, en el año 2003 sobre 354 casos estudiados, N. caninum fue responsable del 7,3% de las causas de aborto (Campero et al., 2003).

En la Pampa Húmeda se estimaron que las pérdidas económicas asociadas al aborto por N. caninum en el ganado para carne rondarían en más de 12 millones de dólares (Moore et al., 2013). Otras pérdidas tales como baja ganancia de peso post-destete y pobre calidad de la media res en animales seropositivos, fueron mencionadas por Campero (Campero et al., 2002).

En Argentina, también se ha sugerido que las prácticas de manejo asociadas a una mayor intensificación aumentarían la prevalencia de N. caninum en rodeos para carne (Moore et al., 2009).

(7)

2 pudiera ofrecer el parásito en el hospedador con el objetivo de implementar posteriormente adecuadas medidas de control.

1.1 Historia

La primera identificación de N. caninum tuvo lugar en Noruega (Bjerkas et al., 1984). Se describió un síndrome caracterizado por encefalomielitis y miositis en perros jóvenes, causado por un parásito similar a Toxoplasma gondii. En la década del ’90, en los Estados Unidos de América (Dubey et al.,

1988), propusieron un nuevo género al identificar un protozoo en caninos domésticos con síntomas neuromusculares al que denominaron Neospora, con una sola especie representativa hasta ese momento: N. caninum (Dubey et al., 1988). Luego se logró el primer aislamiento del agente en cultivo celular y se reprodujo la infección experimentalmente en el perro (Dubey et al., 1988). Dicho agente fue relacionado en el año 1989 con abortos en bovinos (Thilsted y Dubey, 1989) y posteriormente se registraron pérdidas en la producción de carne y leche (Dubey et al., 2003).

Los primeros datos de seroprevalencia para esta enfermedad datan del año 1994 en Escocia (Trees et al., 1994). Actualmente existen numerosos estudios serológicos y la infección fue descripta en casi todo el mundo, registrándose tasas de prevalencia individuales y de rodeo elevadas, tanto en ganado lechero como cárnico (Dubey y Lindsay 1996; Dubey, 2003).

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3 1.2 Características generales del parásito

 Según su clasificación taxonómica:

I.Reino (Protista)

II.Subreino (Protozoa) III. Filo (Apicomplexa) IV. Clase (Conoidasina)

V.Subclase (Coccidiasina)

VI. Orden (Eucoccidiorida) VII.Suborden (Eimeriorina) VIII.Familia (Sarcocystidae)

IX.Subfamilia (Toxoplasmatinae) X.Género (Neospora)

XI.Especie (caninum)

Adaptado de Levine, 1985.

 Según su localización en el huésped, es un parásito:

Intracelular (o endoparásito), que se ubica principalmente en el intestino, hígado, pulmón, cerebro, placenta y músculos de sus huéspedes definitivos (perro, zorro y coyotes) e intermediarios (bovinos, ciervos, ovinos).

 Según su dependencia a la vida parasitaria, es un parásito:

Obligado, ya que se ve “obligado” a llevar una vida parasitaria por lo menos en alguna fase de su ciclo vital.

 Según su especificidad de hospederos, es un parásito:

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4  Según su riesgo de infección al hombre:

Si bien en humanos no existen antecedentes de infección, se considera que tiene un potencial zoonótico debido a que experimentalmente se ha logrado infectar a monos Rhesus (Valenzuela, 2005).

 Según su ciclo de vida:

Es un parásito con un ciclo biológico de tipo heteroxeno (McAllister et al., 1996a; Thurmond et al., 1997; Dijkstra et al., 2001; Dubey 2003).

Hasta la fecha, se han identificado dos especies de hospedadores definitivos en los cuales se desarrolla la fase sexual o etapa de gametogonia y eliminan ooquistes con sus heces: el perro (Canis lupus familiaris) y el coyote (Cannis Latrans) (McAllister et al., 1998; Gondim et al., 2004). Si bien se ha informado que 37 de 84 zorros (44%) (Dusicyonculpaeus y Dusicyon griseus) resultaron seropositivos a N. caninum (Martino et al., 2004) resta demostrar que los mismos se comporten como hospedadores definitivos.

Los ooquistes esporulan/maduran en el ambiente en un período de 24 a 72 horas post eliminación (Dubey et al., 2007) y constituyen la forma infectante para los huéspedes intermediarios entre los cuales se han descripto varias especies de ungulados como: bovinos, ovinos, caprinos, búfalos, camélidos, ciervos y equinos; y digitígrados tales como caninos domésticos y salvajes (Thilsted y Dubey et al., 1989; Dubey et al., 2003). Estos ooquistes son esféricos o subesféricos, miden 10 a 11 μm, no tienen color y contienen dos

esporocistos con cuatro esporozoítos cada uno (McAllister et al., 1996a) (Imagen Nº 1).

En el huésped intermediario, en los cuales se desarrolla la fase asexual o etapa de merogonia, se encuentran dos estadios diferentes: el taquizoíto, que tienen forma de media luna o globular, mide de 3 a 7 μm de largo por 1 a 5 μm

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5 (Imagen Nº 1), localizados fundamentalmente en el sistema nervioso central (SNC), corazón e hígado (Peters et al., 2001; Dubey et al., 2002).

Imagen Nº 1. Estadios parasitarios de N. caninum (Dubey et al., 2002).

1.3 Transmisión

Se han evidenciado dos posibles vías de transmisión de la neosporosis bovina: horizontal y vertical (Imagen Nº 2). A través de estudios seroepidemiológicos y de infecciones experimentales en vacas (De Marez et al., 1999; Gondim et al., 2004) se demostró la transmisión horizontal vía oral

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6 La transmisión vertical por vía transplacentaria es considerada la principal causa de mantenimiento de la enfermedad en los establecimientos ganaderos y el modo de transmisión más común en bovinos (Anderson et al., 1997; 2000). Anteriormente, era habitual el uso de los términos “transmisión transplacentaria exógena” y “transmisión transplacentaria endógena”, propuestos para describir con mayor precisión el origen de la infección transplacentaria en el feto (Terrent-Brown et al., 2000). La “transmisión transplacentaria exógena” se produce luego de una primoinfección por

ingestión de ooquistes, derivando en la infección de la madre, mientras que la “transmisión transplacentaria endógena” ocurre en un animal con infección

persistente luego de la reactivación de la enfermedad durante la gestación. Las vacas permanecen infectadas de por vida y transmiten la infección a su descendencia en varias preñeces consecutivas (Figliuolo et al., 2004) o aleatoriamente (Gottstein et al., 2005; Bjorkman et al., 2006; Wapenaar et al., 2006). Por otro lado, según Dubey et al. (2006), indicaron que la proporción de terneros infectados congénitamente, disminuye al aumentar el número de partos de las hembras, registrando un 80%, 70%, 67% y 66% en vaquillonas, vacas de segunda parición, de tercera parición y mayores de tercera parición, respectivamente.

Paré et al. (1996), demostraron que los animales que presentaban títulos altos de anticuerpos durante la gestación o un aumento de los mismos entre los tres y ocho meses de preñez, tenían mayores probabilidades de transmitir congénitamente la neosporosis al feto, en comparación con aquellas madres con bajos niveles de anticuerpos o con niveles decrecientes.

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7 Con respecto a la transmisión lactogénica, se demostró la presencia de ADN de N. caninum en leche y calostro (Moskwa et al., 2003; 2007) y a su vez, que terneros neonatos pueden infectarse luego de la ingestión de leche contaminada con taquizoítos (Thurmond et al., 1996; Davison et al., 1999). Por el momento, no existen pruebas concluyentes de que la vía de transmisión lactogénica ocurra en la naturaleza (De Souza et al., 2001).

Imagen Nº 2. Ciclo transmisión de N. caninum (Adaptado Dubey, 1999b).

1.4 Patogenia

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8 gametogonia que precede a la formación del ooquiste en el intestino del hospedador definitivo en un cachorro naturalmente infectado (Kul et al., 2015).

En el huésped intermediario, tras la ingestión de estos ooquistes esporulados (De Marez et al., 1999; Gondim et al., 2004) eliminados por el huésped definitivo, los esporozoítos son liberados en el intestino delgado, parasitan el epitelio y se transforman en taquizoítos que serán responsables de la fase aguda de la infección e iniciarán una etapa de multiplicación rápida en los linfonódulos mesentéricos para luego ser liberados al torrente circulatorio y así, alcanzar diferentes tipos de tejidos inclusive el útero grávido y la placenta (Dubey et al., 2006). Una vez que penetran en el feto, se multiplican intracelularmente por endodiogenia (a partir de un individuo se inicia la formación de la membrana de dos individuos), ocasionando daño celular con necrosis e inflamación sobre el feto o la formación de quistes tisulares conteniendo bradizoítos capaces de persistir durante toda la vida del futuro animal (Dubey y Lindsay, 1996; Buxton et al., 2002). Experimentalmente, la parasitemia ha sido difícil de detectar, debido a su corta y pulsátil duración (Maley et al., 2003; Macaldowie et al., 2004).

Durante la preñez se produce un estado de inmunosupresión para evitar el rechazo del feto, la cual es favorecida por los altos niveles de progesterona. La respuesta inmune Th2 (mediada por linfocitos Helper tipo 2) mantiene la preñez mediante la producción de interleuquinas como la: IL4, IL5, IL6, IL9 e IL10 y reducción de la producción de moléculas pro-inflamatorias (interleucinas) como las IL 2, IL12, IFN-(interferón gamma) y TNF-α (factor de necrosis tumoral alfa) (Raghupathy, 1997; Hill et al., 1995).

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9 A continuación se detallarán los efectos de la parasitemia de N. caninum sobre la gestación:

Primer trimestre: Roberts et al. (2001) demostraron que la madre puede controlar la infección debido a que en ella predomina una respuesta Th1, con bajos niveles de progesterona. Así, un balance a favor de una respuesta Th1 durante el primer trimestre de la gestación bovina controlaría la infección pero resultaría nociva en la interfase materno-fetal, debido a la alteración del sincitiotrofoblasto (Raghupathy, 1997; Clark et al., 1999) con la consecuente muerte fetal asociada a:

1) una exacerbada respuesta inmune Th1 que ha sido observada sólo en reproducciones experimentales (Dubey et al., 1992; Barr et al., 1994; Williams et al., 2000), quedando aún por demostrase que el predominio de una respuesta Th1 sobre Th2 es suficiente para causar abortos en esta etapa gestacional,

2) la invasión del parásito sobre el placentoma con su consiguiente daño tisular, interrumpiéndose de esta forma el intercambio de oxígeno y nutrientes (Dubey et al., 2006).

Segundo trimestre: la modulación a favor de una respuesta inmune Th2 observada en este periodo de la gestación no permitiría controlar la infección y el parásito ocasionaría lesiones inflamatorias no sólo en la placenta sino también en el feto, derivando en abortos (Iness et al., 2002). Por otro lado la inoculación experimental de taquizoitos en el segundo tercio de gestación tiene consecuencias variables, produciéndose, en la mayoría de los casos, la transmisión vertical del parasito al feto, sin comprometer la vida del mismo (Barr et al., 1994a; Innes et al., 2001; Almería et al., 2003,2011; Maley et al., 2003; Bartley et al., 2004).

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10 localizadas en los músculos y en el SNC serían las responsables de los signos neurológicos y neuromusculares observados ocasionalmente (Barr et al., 1991; Bryan et al., 1994).

Las causas que provocan la muerte del feto parecen ser multifactoriales y aún no se conocen con detalle. Dubey y Porterfield (1990) señalaron en la década de los ‘90 que la muerte del feto podría deberse a una miocarditis, sin

embargo, otros autores han postulado que las lesiones en el SNC serían las principales responsables (Barr et al., 1990).

En el año 2003, Maley et al., señalaron la importancia del rol de la placenta en la patogenia de la infección por N. caninum y su capacidad para limitar o permitir la diseminación de la infección al feto, existiendo relación entre las lesiones en la placenta, en el SNC y la detección del ADN parasitario en estos tejidos (Maley et al., 2003).

1.5 Signos clínicos

En los bovinos adultos, se ha observado experimentalmente un aumento de la temperatura corporal y del tamaño de los ganglios linfáticos como respuesta a la inoculación del parásito (Innes et al., 2001; Maley et al., 2003), pero el aborto es realmente el único signo clínico observado en vacas gestantes en la fase aguda de la infección. El feto suele presentar ciertas veces algún grado de autólisis. Como hallazgo del diagnóstico de gestación por palpación transrectal, se pueden encontrar momificaciones, tanto en casos naturales (Wouda et al., 1998) como experimentales (Barr et al., 1994). Los terneros pueden nacer muertos, clínicamente normales pero crónicamente infectado y demostrar o no manifestaciones clínicas nerviosas, como ataxia, disminución del reflejo patelar, incapacidad para mantenerse de pie y extremidades con hiperextensión hasta estrabismo y exoftalmía (Barr et al., 1993) (Imagen Nº 3).

(16)

11 Imagen Nº 3. Diferentes presentaciones de neosporosis bovina: ternero con infección congénita, feto momificado y feto abortado según se indica en las imágenes (Delgado et al., 2016).

En establecimientos con abortos endémicos asociados a N. caninum, se ha demostrado que el riesgo en posteriores gestaciones es mayor en vaquillonas que en las vacas (Hassig et al, 2002; Lobato et al, 2006). Sólo entre el 4 y 5% de los animales abortan en más de una ocasión (Dubey y Lindsay 1996; Anderson et al., 1995). La proporción de terneros congénitamente infectados disminuye con el aumento del número de pariciones en las vacas (Dijkstra et al, 2001).

1.6 Hallazgos macroscópicos y microscópicos

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12 Los hallazgos microscópicos registrados se basan principalmente en la infiltración difusa de células mononucleares y algunos focos de necrosis.Se evidencia miocarditis multifocal no purulenta (Boulton et al., 1995) (Imagen Nº 4), encefalitis multifocal necrotizante no purulenta (Helman et al., 1998) y microgliosis dispersa (Ogino et al., 1992) a nivel del tronco encefálico y pendúnculos cerebelosos (Imagen Nº 5), hepatitis difusa no purulenta (Imagen Nº 6) neumonía intersticial y adrenalitis focales no supurativas (Campero, 2002).

Imagen Nº 4. Focos de necrosis e infiltrado mononuclear en fibras musculares cardíacas (Hematoxilina-Eosina, 20X).

(Lértora et al., 2004).

Imagen Nº 5. Focos de necrosis y gliosis en tronco encefálico (Hematoxilina-Eosina, 20X).

Imagen Nº 6. Hepatitis necrotizante con

infiltrado mononuclear (Hematoxilina-Eosina, 20X).

1.7 Diagnóstico diferencial

Los abortos constituyen una de las mayores pérdidas económicas de la industria del ganado vacuno y la neosporosis bovina es sólo una más de las causas que deben contemplarse en el diagnóstico de los abortos bovinos. Entre las causas de mortalidad embrionaria y aborto en bovinos, las de

Imagen Nº6.

Foco de necrosis de fibras musculares cardiacas e infiltrado mononuclear (Hematoxilina-Eosina, 20X) F o c o d e n e c r o s i s d e f i Imagen Nº7. Hepatitis necrotizante con infiltrado mononuclear (Hematoxilina-Eosina, 1 Imagen Nº5.

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13 etiología transmisible suponen más del 90% del total de los diagnósticos. Dentro de las causas de origen infeccioso, podemos dividirlas:

Enfermedades de etiología vírica:

Rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR) (Bearden y Fuquay, 1982;

Fernández, 1993; Rivera, 2001; Salas, 2003)  Producida por el Herpes virus bovino tipo 1.

 El aborto puede ocurrir entre el segundo y último tercio de gestación.

 El feto está habitualmente autolisado con exceso de líquido en

las cavidades del cuerpo y hepatitis necrótica multifocal.

 Las lesiones incluyen: placentitis, vulvovaginitis, balanopostitis, encefalomielitis, cotiledones necróticos y edematosos.

Diarrea viral bovina (DVB) (Bearden y Fuquay, 1982; Rivera, 2001)  Como agente causal, el Virus de la Diarrea Viral Bovina.

 La infección en el primer trimestre puede causar muerte embrionaria, infertilidad, aborto, momificación y el nacimiento de terneros persistentemente infectados; en el segundo tercio de la gestación pueden observarse anomalías congénitas y en el último tercio, aborto y con el desarrollo de una respuesta inmune fetal, el nacimiento de terneros con anticuerpos específicos contra el virus.

Enfermedades de etiología bacteriana:

Brucelosis (Rivera, 2001; Radostitis et al., 2002; Salas, 2003)  Producida por Brucella abortus.

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14  La placentitis con edema, necrosis focal de cotiledones, engrosamiento de áreas intercotiledonarias con exudado adherente amarillento pueden estar presentes y causarla muerte del feto debido a la disrupción placentaria y la endotoxemia. Los fetos abortan a las 24 a 72 hs posteriores a la muerte in útero y puede presentarse generalmente como feto fresco.

Leptospirosis (Rivera, 2001; Radostitiset al., 2002; Salas, 2003)

 Producida por Leptospira interrogans, serovars hardjo (serovar

más importante en el bovino),

grippotyphosa, pomona, canicola e icterohemorragiae.

 Los signos de leptospirosis aguda incluyen fiebre, anemia

hemolítica, hemoglobinuria, ictericia, elevada mortandad en el ganado joven y abortos, generalmente en el último trimestre de la gestación. El feto usualmente muere entre 1 y 2 días antes de la expulsión y se caracteriza por ser autolítico.

Aborto bacteriano esporádico

Actinomyces pyogenes, Salmonella spp., Bacillus sp., Pseudomonas sp., Streptococcus sp., Staphylococcus sp. y E. coli.

 En su mayoría estas bacterias no son agentes contagiosos pero se encuentran en el ambiente y por lo tanto, su presencia puede ser indicativa de contaminación incidental post mortem del feto o la placenta. Una bacteriemia maternal que alcanza el útero grávido infecta al feto y ésta es presumiblemente la causa del aborto, que generalmente es autolítico, con o sin retención de placenta.

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15  Campylobacteriosis (Bearden y Fuquay, 1982; Fernández, 1993;

Radostitis et al., 2002; Salas, 2003)

 Producida por Campylobacter fetus subsp. Venerealis y C. fetus subsp. fetus.

 Es una enfermedad de transmisión venérea que causa principalmente mortalidad embrionaria, infertilidad e incluso, abortos esporádicos entre el 5° y el 8° mes de gestación.

 Los fetos abortados pueden ser frescos o autolíticos.

Listeriosis (Radostitis et al., 2002)

 Producida por Listeria monocytogenes.

 La ingestión de silajes mal fermentados podría estar asociada a la infección.

 Los abortos ocurren en el último tercio de gestación, son

autolíticos, con retención de placenta, ocurren en forma esporádica y ocasionalmente, en forma de “tormenta”.

 Si bien las lesiones macroscópicas están frecuentemente ausentes, en algunos casos pueden observarse focos blanquecinos puntiformes en hígado.

 Mientras que la listeriosis en el ganado adulto puede causar encefalitis, ésta raramente se asocia con el aborto.

Chlamidiosis

 Producida por Chlamidia psittaci.

 Puede ocasionar aborto a partir del4° mes de gestación, de ocurrencia esporádica.

 Causa placentitis, neumonía y hepatitis fetal.

Enfermedades de etiología parasitaria:

Tritrichomonosis (Bearden y Fuquay, 1982; Fernández, 1993; Radostitis et al., 2002; Salas, 2003)

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16  Es un protozoario patógeno de transmisión venérea de alta prevalencia y causa de infertilidad. La infección provoca muerte embrionaria temprana, ocasionalmente aborto y piómetra. La mayor pérdida fetal se produce en el 5° mes de gestación y frecuentemente son autolíticos y sin lesiones de entidad. La placenta puede estar edematosa.

Enfermedades de etiología fúngica:

Aborto micótico (Salas, 2003)

Aspergillus fumigatus, Rhizopus spp. y Mucor spp.

 Habitualmente el aborto ocurre en forma esporádica en el último

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17 Tabla Nº 1. Principales enfermedades consideradas en el diagnóstico diferencial de neosporosis bovina: tiempo de aborto y características del feto (Adaptado de De Luca L., 2002).

Por último, en el diagnóstico diferencial del aborto, deben incluirse causas de origen físico (traumatismo, estrés, transporte, condiciones ambientales); genético (anormalidades cromosómicas, mutaciones, factores

TIEMPO DE

ABORTO (meses)

TIPO DE FETO

NEOSPOROSIS 4-7 Momificado o autolítico

BRUCELOSIS 5-9 Fresco

LEPTOSPIROSIS

7-9 Momificado o autolítico

CAMPYLOBACTERIOSIS 4-6 Fresco o o autolítico.

TRITRICHOMONOSIS 5 Autolítico

DIARREA VIRAL 1-9 Momificado

RINOTRAQUEÍTIS

INFECCIOSA 5-9 Autolítico

LISTERIOSIS 5-9 Autolítico

SALMONELOSIS 4-9 Autolítico

CHLAMIDIOSIS 6-9 Fresco

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18 hereditarios); agentes tóxicos (plantas, medicamentos, compuestos químicos, micotoxinas); y nutricionales (déficits de vitaminas o minerales, exceso de proteína y nitrógeno no proteico) (Fernández, 1993).

1.8 Diagnóstico clínico y de laboratorio

En el diagnóstico del aborto bovino, la historia clínica del animal y los datos epidemiológicos del rodeo pueden ser orientativos, sin embargo para el diagnóstico definitivo es necesario realizar el examen del feto y la toma de muestras del feto y la madre. Si bien lo ideal es el envío al laboratorio del feto completo, las muestras de elección a remitir son: el cerebro, el corazón, el hígado y la placenta, ya que son las localizaciones más frecuentes donde se han observado lesiones y la presencia del parásito (Echaide, 2000; Dubey, 2003). En cuanto a los fluidos fetales el más útil para el diagnóstico serológico, es el líquido peritoneal.

El principal método de diagnóstico de la infección en fetos abortados se ha basado en el examen histopatológico de los tejidos fetales formolados mediante la tinción con Hematoxilina – Eosina y la observación de lesiones compatibles con las infecciones por protozoos: encefalitis no supurativa, miocarditis, hepatitis, placentitis, neumonía, miositis, nefritis y adrenalitis focales, caracterizadas por la presencia de células mononucleares, que permiten emitir un diagnóstico presuntivo de aborto por neosporosis (Anderson et al., 2000).

Por otro lado, uno de los métodos directos más utilizado para la detección de N. caninum es la IHQ (Campero et al., 2000). En la práctica habitual se analizan por técnicas inmunohistoquímicas los tejidos fetales que presentan “lesiones compatibles” en el examen histológico con el fin de

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19 el estado frecuentemente autolítico de los fetos disminuye la precisión diagnóstica.

Imagen Nº 7. Corte de cerebro de feto abortado por N. caninum procesado mediante técnica de inmunohistoquímica. Con flechas se indican dos grupos de taquizoítos (100X) (Morales Salinas, 2015).

Por todas las mencionadas desventajas que presenta la IHQ, en los últimos años se han desarrollado varios métodos de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para el diagnóstico de la neosporosis bovina. Su impacto ha sido notable por tratarse de una técnica extremadamente sensible y específica, de rápida ejecución, con tolerancia a la calidad de la muestra original, gastos relativamente bajos y facilidad de realización en un laboratorio de diagnóstico que posea el equipamiento requerido (Sager et al., 2001), lo que ha permitido esclarecer ciertos aspectos epidemiológicos de la enfermedad (Dubey, 1999a; Dubey, 1999b; Dubey, 2003). En contrapunto, nunca deja de existir el riesgo de obtener resultados falsos positivos debido a contaminaciones, más allá de la necesidad de estandarización y calibración entre laboratorios.

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20 criterio de un patólogo para poder arribar a un diagnóstico final (Ortega–Mora

et al., 2007).

Para la detección de anticuerpos específicos contra N. caninum se han desarrollado diferentes pruebas serológicas como la inmunofluorescencia indirecta (IFI), enzimoinmunoensayo (ELISA), Western-blot o Inmuno blot (WB o IB) y prueba de aglutinación, aunque las más utilizadas han sido IFI y ELISA. Las técnicas serológicas son útiles para la demostración del contacto de los animales con el parásito, aunque poseen un valor limitado a la hora de establecer de una manera individual, si la causa del aborto fue realmente la infección por N. caninum (Paré et al., 1995; McAlllister et al., 1996; Dubey et al., 1997; Paré et al., 1997).Se sugiere tomar muestras de sangre no sólo de las hembras que han abortado, sino también de aquellas pertenecientes al mismo rodeo que mantengan la gestación. La comparación de las proporciones de animales seropositivos en ambos grupos permite inferir la participación de N. caninum en los abortos registrados, más aún en eventos epidémicos (Dubey et al., 2007). Esta comparación podría ser más exacta si se implementaran técnicas de ELISA, que tienen mayor sensibilidad y especificidad que la IFI, o si se utilizara ELISA de avidez que ofrece información adicional por ser una prueba muy específica hacia las IgG (Bjӧrkman et al., 1999; Maley et al., 2001; Schares et al., 2002), lo que

permitiría diferenciar animales crónicamente infectados, cuyas uniones antígeno-anticuerpo son fuertes, de aquellos infectados recientemente, cuyas uniones antígeno-anticuerpo son débiles, dado que este isotipo de inmunoglobulina aumenta sus niveles séricos con el transcurso del tiempo (Baszler et al., 1999).La prueba de avidez está basada en el hecho de que el agregado de urea durante el desarrollo del ELISA disocia las uniones de anticuerpos que están débilmente constituidas (IgM), por el contrario los anticuerpos con alta avidez (IgG), permanecen firmemente acoplados al antígeno (Bjӧrkman et al., 2006).

(26)

21 usada para indicar una infección aguda a N.caninum, valores elevados de avidez sólo pudieron demostrarse a las ocho semanas post-inoculación (Bjorkman

et al., 1999).

La mayoría de los terneros con anticuerpos precalostrales nacen clínicamente normales pero infectados y al no existir transmisión transplacentaria de anticuerpos de la madre al feto, la detección de anticuerpos en suero o fluidos fetales indica infección fetal siempre que el ternero no haya calostrado (Ortega-Mora y Aduriz, 2005).

La infección del feto puede establecerse tras la detección de anticuerpos en suero fetal, lo que demostraría una infección congénita. Sin embargo, un resultado negativo no es concluyente, pues la síntesis de anticuerpos en fetos varía dependiendo del estado de gestación, nivel de exposición y el tiempo transcurrido entre la infección y el aborto (Dubey yThulliez, 2005). En fetos que se encuentran cercanos al término de la gestación la probabilidad de hallar anticuerpos es mucho mayor que en fetos jóvenes (Ortega–Mora et al., 2007).

1.9 Prevención y control

En los rodeos libres de N. caninum, el objetivo principal es prevenir el ingreso de la enfermedad a través de la implementación de medidas de bioseguridad (Guarino et al., 2000), mientras que en aquellos rodeos infectados por N. caninum, el objetivo se centraría en intentar minimizar la transmisión vertical mediante la disminución del número de bovinos seropositivos y/o disminuyendo el riesgo de transmisión horizontal de N. caninum, principalmente mediante el control de los caninos domésticos y salvajes como una potencial fuente de contaminación de ooquistes (Conrad et al., 1993; Guarino et al., 2000; Gupta et al., 2002; Pitel et al., 2003; Koiwai et al., 2005).

En explotaciones bovinas cercanas a zonas urbanizadas, se han registrado valores de seroprevalencia elevados, debido probablemente a una mayor densidad de la población canina (Schares et al., 2003).

(27)

22 A continuación se mencionan sugerencias en el manejo del huésped definitivo (perro) y del ganado bovino en sus diferentes categorías:

BOVINOS

 Identificación, aislamiento y serología de las vacas que abortaron (Moore et al., 2003).

 Cuando la seroprevalencia de la enfermedad fuera baja, podrían eliminarse las vacas reaccionantes positivas, logrando así un rodeo libre. Sin embargo, deberá tenerse en cuenta que ante una nueva exposición desde el medio ambiente o mediante la introducción de animales, el status serológico del rodeo puede revertirse por lo que deberá realizarse

un seguimiento serológico al menos una vez por año (Pitel et al., 2003). Trabajos seroepidemiológicos realizados en otros países en rodeos con alta prevalencia, la sola eliminación de la vaca positiva, no logró bajar la tasa de reinfección, de manera que esta única medida de control no es suficiente y quizás, económicamente impracticable (Guarino et al., 2000)  Efectuar la reposición con terneras seronegativas, ya sean propias o

compradas (Moore et al., 2003). Lo ideal es realizar el sangrado anterior a la ingesta de calostro para no retener y recriar una ternera que pueda ser seropositiva. Como se explicó anteriormente, esto se debe a que la evaluación de los títulos de anticuerpos anti-N. caninum previo a la ingestión de calostro provee evidencia de transmisión vertical, ya que los anticuerpos maternales son incapaces de atravesar la placenta bovina, y por lo tanto, se asume que la presencia de anticuerpos en un ternero antes de ingerir calostro sería producto de una exposición intrauterina (Wouda et al., 1997a). Si esta recomendación no se puede realizar, se sugiere la serología de las terneras recriadas a los cinco o seis meses de vida, cuando el efecto de la interferencia en la reacción serológica de los anticuerpos calostrales maternos ha desaparecido. Las terneras positivas deberán destinarse a engorde y posterior faena.

 Serología de todo bovino que ingrese al establecimiento, incluidos los

(28)

23  Correcta identificación de las vacas seropositivas que abortaron y de las terneras que hayan nacido anteriormente de esas vacas, para no utilizarlas en la reposición (Koiwai et al., 2005).

 Evitar la reposición continua con vientres propios, ya que conduciría al mantenimiento de la infección en el rodeo (Barling et al., 2001; Otranto et al., 2003; Dubey et al., 2007).

 El calostro es una posible vía de transmisión (Uggla et al., 1998; Davison et al., 2001), por lo tanto el calostro de las vacas infectadas no debería

administrarse en la recría ni tampoco debería formar parte del banco de calostro congelado.

 Reconfirmar el mantenimiento de la preñez en el lote de vacas gestantes

a los fines de detectar vacas abortadas o con mantenimiento de fetos momificados en el útero.

 Los establecimientos que realizan transferencia embrionaria deberán utilizar hembras receptoras con reacción seronegativa realizada dentro de los últimos 60 días. Esta técnica es adecuada para evitar la transmisión vertical de la enfermedad (Baillargeon et al., 2001)

 Ser cautelosos a la hora de iniciar el servicio natural ya que el protozoo puede ser eliminado a través del semen en toros (Ortega-Mora et al., 2003) y su ADN ha sido ocasionalmente detectado en muestras de semen congelado (Caetano-da-Silva et al., 2004). Aunque los toros se comportan como hospedadores intermediarios (Moore et al., 2003) sería poco probable la ocurrencia de transmisión venérea; sin embargo, esta posibilidad aún no ha sido claramente dilucidada.

 Recuperar fetos abortados y placenta, enviarlos a laboratorios veterinarios para efectuar la necropsia y análisis correspondientes.

 Realizar el seguimiento reproductivo del rodeo a fin de detectar pérdidas en la gestación y patologías post-aborto que puedan comprometer la fertilidad futura (Moore et al., 2003).

CANINOS

(29)

24 medio ambiente. Los perros jóvenes y los inmunosuprimidos eliminan más ooquistes en materia fecal que los adultos e inmunocompetentes (Gondim et al., 2001).

 Impedir el acceso de perros a lugares destinados al depósito de alimento

para el ganado (depósitos de granos, galpones, silos), pasturas y bebederos (Omata et al., 2006).

 Realizar el examen serológico de los perros dos veces al año a los fines de asegurarse su negatividad. Sin embargo, debemos tener en cuenta que algunos perros eliminadores de ooquistes son seronegativos a N. caninum (Dubey et al., 2002) lo que podría indicar una localización intestinal estricta del parásito, sin invasión de tejidos extraintestinales (Dijkstra et al., 2001).

 Evitar que los perros tomen contacto con los materiales del aborto y alimentarlos con carne cocida (Thurmond y Hietala, 1995), ya que se han aislado ooquistes eliminados por materia fecal de perros que consumieron placentas infectadas (Dijkstra et al., 2001).Se asume que el período de prepatencia en perros es de cinco días o más y permanecen como eliminadores durante un plazo de uno a varios días, esto puede deberse al tipo de alimento contaminado que ingieren, edad y estado inmunitario de los mismos (Dubey et al., 2007). Experimentalmente, se ha determinado la presencia de ooquistes en heces de perros luego de 30 días de haber ingerido placentas de vacas seropositivas (Dijkstra et al., 2001).

1. 10 Inmunoterapia

(30)

25 futura producción de una posible vacuna contra esta enfermedad (Hecker et al., 2012). Para evitar la infección post-natal posiblemente sea necesario el desarrollo de vacunas orales capaces de generar una respuesta inmune a nivel de mucosa gastrointestinal, dicha respuesta podría limitar el acceso de los esporozoítos al sistema tanto linfático como gastrointestinal (Moore et al., 2005b).

En cuanto al uso de vacunas vivas o inactivadas, existen ciertas ventajas y desventajas sobre ambas. Al utilizar una vacuna viva, el protozoo replicaría dentro de las células estimulando los linfocitos T CD8+, los cuales tienen un rol relevante en los mecanismos de protección futuros del animal (Kaspar y Khan, 1998), pero a su vez existe la posibilidad de ocasionar la infección crónica y la transmisión vertical persistente. Al aplicar una vacuna inactivada, por ejemplo taquizoítos de N. caninum, se estaría estimulando el procesamiento de un antígeno exógeno generando sobre el animal inoculado, una respuesta inmune diferente a la que se produciría por infección natural e ineficaz contra la infección, ya que en este último caso el procesamiento del Ag se genera de forma endógena por ser N. caninum un parásito intracelular obligado (Moore et al., 2005a). Aunque hayan demostrado una baja eficacia (entre 25 a 60 %) y no

prevengan la transmisión vertical (Weston et al., 2012), las vacunas inactivadas son muy seguras y constituyen una herramienta económicamente viable en rodeos donde la seroprevalencia es superior al 21 % (Reichel y Ellis, 2006).

Recientemente, fueron evaluados los efectos de la vacunación en novillos engordados en corrales en los que se evidenció un aumento transitorio del consumo y ganancia diaria de peso en el grupo tratado en relación al grupo control, si bien no se registraron diferencias en el peso vivo, rendimiento y calidad de la res (Barling et al., 2003).

La neosporosis bovina tiene aún numerosos enigmas debido a la excelente adaptación del parásito a su huésped. Es necesaria la comprensión de los mecanismos inmunes desencadenados en las infecciones por N. caninum para desarrollar inmunógenos que eviten la transmisión de la

(31)

26 Los requisitos que debería cumplir una vacuna para controlar la neosporosis según la World Association for the Advancement of Veterinary Parasitology (New Zealand, 2005) son:

I) Mencionar el objetivo de la vacunación (protección contra el aborto, transmisión transplacentaria o infección general)

II) Prueba de eficacia en estudios experimentales efectuados en bovinos. III) Prueba de eficacia en estudios a campo.

IV) Prueba de seguridad.

V) Ser compatible con pruebas diagnósticas que permitan distinguir los animales vacunados de los animales infectados (adición de un marcador a las vacunas).

VI) Indicaciones sobre frecuencia de dosis, vías y momentos de aplicación. VII) Se debería garantizar la negatividad de priones de Encefalopatía Espongiforme Bovina en los productos utilizados de origen bovino.

1.11 Quimioterapia

Actualmente, no existe un tratamiento para la neosporosis bovina que haya demostrado ser seguro y eficaz, menos aún que libere a los bovinos de la enfermedad (Anderson et al., 2000).

Se dispone de información referente a la sensibilidad in vitro de N. caninum a ciertos antimicrobianos. De un total de 43 sustancias probadas, 17

ocasionaron una reducción total del número de taquizoítos cultivados in vitro (Lindsay et al., 1994). Dentro de las drogas más efectivas se incluyen laclindamicina, diclazuril, robenidina y pirimetamina.

En ensayos experimentales se ha evaluado el efecto del toltrazuril y sus derivados como el ponazuril, sobre taquizoítos de N. caninum en condiciones in vitro e in vivo en terneros tratados (Damriyasa et al., 2004; Guimarães et al., 2004; Klein et al., 2000), en los cuales el parásito no fue detectable en el cerebro ni en otros órganos (Klein et al., 2000).

(32)

27 Sin embargo, no hay drogas eficientes contra los quistes tisulares. Por otro lado, el anticoccidial decoquinato ha sido eficiente en la eliminación de taquizoítos a nivel de cultivos tisulares (Dubey, 1999b).

1.12 Situación actual en la Argentina

Los primeros trabajos en el país referidos a la infección por N. caninum permitieron identificar vacas serorreactoras al protozoo con registro de pérdidas reproductivas (Venturini et al., 1995).

En el año 2000 un trabajo realizado en la EEA de INTA Balcarce permitió estimar pérdidas productivas en un rodeo con infección por N. caninum. El mismo se realizó sobre un rodeo de vaquillonas Aberdeen Angus entoradas precozmente donde se obtuvieron porcentajes de preñez del 86,3%. Al realizar el tacto rectal se detectaron hembras con fetos momificados y se registraron abortos pos-tacto en el 9,7% de las vaquillonas. La presencia de la enfermedad fue confirmada por IHQ a partir de muestras obtenidas de un feto abortado y un ternero prematuro. Asimismo, el 20,3% de los animales del rodeo fueron positivos a la detección de anticuerpos mediante la técnica de IFI. Las pérdidas productivas fueron estimadas en 18.000 dólares sin considerar el descarte precoz de las vaquillonas (Campero et al., 2000).

En la provincia de La Pampa se estimó una prevalencia del 10%. La distribución de la enfermedad estuvo asociada a condiciones climáticas y de manejo. La localización geográfica y el movimiento continuo de hacienda en un rodeo abierto en comparación con otro cerrado, fueron considerados factores de riesgo. De la misma manera, se observó que la seroprevalencia de la enfermedad aumentaría en relación a la permanencia de los terneros en los rodeos de cría (cría pura; cría-recría; ciclo completo) (Fort, 2003).

(33)

28 los animales de las diferentes categorías. En los tres rodeos había al menos un animal positivo a la enfermedad y la seroprevalencia promedio en vacas multíparas fue del 4,2 %, coincidiendo con los valores promedios hallados por otros autores en estudios de la provincia de Buenos Aires. En otro ensayo, se concluyó que la frecuencia de transmisión horizontal de N. caninum fue de 2,8% para el sistema semi-intensivo y 5,5%, para el intensivo y el tradicional, respectivamente. Mientras que la transmisión vertical fue del 100%, para el sistema intensivo y tradicional y de 50% para el sistema semi-intensivo. La baja proporción de transmisión horizontal combinada con la alta proporción de transmisión vertical en los tres sistemas analizados, permitieron concluir que la transmisión transplacentaria es la principal ruta de infección de N. caninum en los sistemas analizados (Rodríguez et al., 2014).

Calandra et al., en 2014 describieron dos eventos en la provincia de Buenos Aires en los cuales N. caninum estuvo asociado a la ocurrencia de abortos en bovinos de cría para carne. En uno de ellos, en la localidad de Balcarce, se concluyó que una vaquillona que haya padecido un aborto, tiene cinco veces más probabilidad de ser seropositiva a N. caninum, que otra que no lo haya sufrido. En cambio, en la localidad de Necochea, no se observó asociación significativa entre la ocurrencia de abortos y la seropositividad. Es interesante mencionar que los animales en estudio pertenecientes al partido de Balcarce, eran vaquillonas de primera gestación y la carga animal era elevada, ambos factores considerados de riesgo para que se manifieste la enfermedad (Dubey et al., 2007). El posible impacto económico por N. caninum en sistemas productivos para carne intensivos no debería

desestimarse como factor de riesgo posible (Moore et al., 2013).

Si bien este parásito ha sido indicado como la quinta causa de abortos en rodeos bovinos para producción de carne (aproximadamente un 6,7% del total de abortos que pueden presentarse en este tipo de sistemas) (Moore et al., 2013), existe una tendencia a “sobredimensionar” los resultados serológicos

(34)

29 caninum y el tipo de explotación, los sistemas de producción intensiva podrían

aumentar la prevalencia de N. caninum en relación a los de cría extensiva.

Para el año 2003 Campero et al., involucró en Argentina a N. caninum en un 7,3% como causal de abortos de un total de 354 casos y en cuanto a lo que respecta de la prevalencia sobre fetos bovinos indicó valores entre 7,3 y 24,4%.

En referencia a los datos sobre la prevalencia de la enfermedad en bovinos para carne, los mismos son escasos y se detallan a continuación (Tabla Nº 2).

Tabla Nº 2. Seroprevalencia individual de la infección por N. caninum en el ganado bovino de aptitud cárnica.

IFI: inmunofluorescencia indirecta ELISA: enzimoinmunoensayo DAT: aglutinación directa (Elaboración propia) PAÍS NÚMERO DE ANIMALES (n) PREVALENCIA (%) TÉCNICA

DIAGNÓSTICA REFERENCIA

Argentina 400 4,7 IFI Moore et al.,

2002

Canadá 1806 9 ELISA Waldner

et al., 1999

EE.UU. 2585 23 ELISA Sanderson

et al., 2000

EE.UU 1009 12,9 DAT Barling et al.,

2000

Corea 438 4,1 IFI Kim et al.,

2002b

Paraguay 582 26,6 ELISA Osawa et al.,

2000

España 1712 17,9 ELISA

Quintanilla-Gozalo et al.,

1999

Francia 219 4,1 ELISA Klein et al.,

(35)

30 A continuación se presentan en forma gráfica los resultados de un trabajo realizado por personal perteneciente a la EEA de INTA Balcarce durante 2015 en el partido de Olavarría (Imagen N° 8), donde se evaluó la magnitud de la seroprevalencia en esta localidad (Imagen N° 9) y los clusters o conglomerados conformados a partir de dichos valores (Imagen N° 10).

El estudio consistió en que los veterinarios de determinados establecimientos ganaderos de cría de la zona, elegidos teniendo en cuenta un patrón de distribución geográfico específico y relativamente homogéneo, llevaran a cabo la toma de muestras de sangre de aproximadamente 30 hembras del rodeo elegidas al azar, para el estudio serológico de las enfermedades abortivas de mayor casuística en la región y así, realizar un relevamiento de la prevalencia de estas enfermedades. Los datos fueron aportados mediante comunicación personal con profesionales a cargo del relevamiento, por tal motivo no se dispone de los valores numéricos obtenidos.

(36)

31 Imagen N° 9. Magnitud de la seroprevalencia en los establecimientos analizados (Comunicación personal).

(37)

32 2. Exposición del caso clínico

El trabajo realizado en esta tesina se origina en el interés de un productor agropecuario, veterinario y dueño del campo problema, ante la detección de un elevado porcentaje de merma tacto-parición en vaquillonas de primer servicio.

El caso clínico se presenta en el establecimiento ganadero “El Silencio” de la firma “Las Rosas”, ubicado en el paraje rural de Muñoz a 47 km al oeste

de Olavarría. El mismo consta de 1600 hectáreas de campo natural, destinadas exclusivamente a la actividad de cría. El servicio por monta natural se realizó durante meses de noviembre, diciembre y enero de 2014-2015. Como vaquillonas de primer servicio ingresaron 700 hembras entre 15 y 18 meses de edad. El diagnóstico de gestación por palpación transrectal se realizó en abril de 2015, obteniéndose un 92% de preñez con un total de 645 vaquillonas preñadas.

La época de parición se extendió desde mediados de julio hasta fines de septiembre del 2015. Hacia principios de octubre, llamó la atención el elevado número de vaquillonas que no presentaban cría al pie por diferentes motivos que incluían abortos, mortinatos y hasta muerte neonatal. El porcentaje de parición fue del 79% y por lo tanto, el número de hembras sin cría fue de 136. Durante la primavera de 2015, estas hembras vuelven a ingresar a servicio. Finalmente, el porcentaje de merma tacto-parición obtenido fue del 13%.

En la búsqueda de una respuesta a la problemática, se tomó conocimiento del estudio realizado por profesionales de INTA Balcarce en 2015 en el mismo partido, expuesto brevemente en la sección anterior. El 10 de mayo de 2015 se tomaron las muestras de sangre sin anticoagulante a partir de la vena coccígea. Las muestras fueron procesadas mediante la técnica de ELISA para la detección de anticuerpos para N. caninum con un título de corte de 1/200. De las 30 hembras muestreadas, seis (20%) resultaron positivas a N. caninum.

(38)

33 laboratorio indicó 22 resultados positivos sobre el total de las 128 muestras enviadas, es decir un 17% de las muestras fueron positivas a dicha técnica (Imagen N° 11).

Imagen N° 11. Informe de laboratorio donde se indica la metodología empleada para la detección de anticuerpos anti-N. caninum y los resultados obtenidos para las muestras analizadas.

(39)

34 3. Discusión y conclusiones

A partir de los resultados obtenidos, se confirmó la presencia de animales seropositivos en el rodeo en estudio. Sin embargo, no podemos atribuir a la infección por N. caninum las pérdidas registradas en el período tacto-parición, para lo cual deberían enviarse muestras de los productos del aborto, mortinatos y neonatos para realizar el diagnóstico confirmatorio del causal de muerte. El hallazgo de lesiones histopatológicas en órganos fetales compatibles con la infección por N. caninum, conjuntamente con la seropositividad de sus madres, nos acercaría aún más a la confirmación diagnóstica.

La seronegatividad de los perros del establecimiento podría indicar que, tal como confirma la bibliografía consultada, la principal vía de transmisión en el rodeo bovino es la transplacentaria (Anderson et al., 1997; 2000), considerando que la reposición de los vientres en el establecimiento desde hace varios años se realiza con hembras de producción propia (Barling et al., 2001; Otranto et al., 2003; Dubey et al., 2007). Sin embargo, una posible cadena de transmisión

horizontal podría mantenerse con la participación de los animales silvestres como huéspedes definitivos, principalmente el zorro.

Teniendo en cuenta los resultados obtenidos en el estudio realizado por INTA Balcarce en relación a la formación de conglomerados (Comunicación personal), se evidencia que aquellos conformados por valores de seroprevalencia elevados, se corresponden con los más cercanos al área urbana, debido probablemente al mayor número de caninos que se encuentran en esa zona (Schares et al., 2003).

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35 4. Referencias Bibliográficas

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