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Estado del arte sobre las transiciones exitosas en la etapa preescolar.

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Academic year: 2021

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Estado del arte sobre las transiciones exitosas en la etapa preescolar.

Ana María Arboleda Blandón [email protected] Verónica Andrea Zuluaga Guzmán, [email protected]

Trabajo de Grado presentado para optar al títuloLicenciado en Educación Infantil Licenciado en Educación Preescolar

Asesora: Catalina Gallego Tobón, Magíster (MSc) en Educación

Universidad de San Buenaventura Facultad de Educación (Medellín)

Licenciatura en Educación para la Primera Infancia Medellín, Colombia

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Citar/How to cite (Arboleda & Zuluaga, 2020) Referencia/Reference

Estilo/Style: APA 6th ed. (2010)

Arboleda Blandón, A. M., & Zuluaga Guzmán, V. A. (2020). Construcción teórica sobre las transiciones exitosas en la etapa preescolar.(Trabajo de gradoLicenciatura en Educación Infantil yLicenciatura en Educación Preescolar).Universidad de San Buenaventura, Facultad de Educación, Medellín.

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Dedicatoria

Inicialmente está dedicado a nuestra familia por el apoyo incondicional que nos han brindado durante todo este proceso de formación y aprendizaje. Además, busca inspirar a toda la

comunidad educativa para que se concientice y se tome en práctica el fortalecimiento de la educación en nuestros niños, niñas y adolescentes cada vez que comienzan una nueva experiencia

y ciclo escolar.

Agradecimientos

Le agradecemos principalmente a Dios por haber permitido vivir esta experiencia con mucha dedicación y compromiso, gracias a nuestras familias por bridarnos su apoyo y

comprensión para llevar acabo satisfactoriamente nuestra labor, a nuestra asesora por compartirnos sus saberes y llevarnos de la mano para lograr con el objetivo planteado, y sin duda alguna a la universidad por formarnos en el desarrollo individual y colectivo, preparándonos para

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Tabla de contenido

Resumen ... 5

Abstract ... 6

Introducción ... 7

1 Planteamiento del problema ... 8

1.1 Antecedentes ... 10 2 Pregunta problematizadora ... 12 3 Justificación ... 13 4 Objetivos ... 15 4.1 Objetivo general ... 15 4.2 Objetivos específicos ... 15 5 Referente Teórico ... 16

6 Estado del arte ... 40

6.1 Integralidad ... 41 6.2 Participación ... 48 6.3 Lúdica ... 53 7 Resultados ... 58 8 Conclusiones ... 61 9 Recomendaciones ... 63 Referencias ... 65

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Resumen

Esta investigación se planteó al evidenciar la necesidad de conocer sobre las estrategias lúdicas y pedagógicas que se implementan para lograr un tránsito exitoso en la primera infancia, cuando el niño y la niña trascurren del grado transición al grado primero, teniendo como propósito investigar y recopilar información acerca de esta transición por la que vivencian los niños y las niñas, encontrando diferentes fuentes teóricas a nivel local, nacional e internacional que sustenten sobre la temática y de esta manera realizar un estado del arte donde da cuenta de las diversas postulaciones, opiniones, aportes, entre otras, partiendo desde lo legal hasta lo particular (autores). Para ello, se realizó la construcción del referente conceptual, en donde se abordaron tres principales categorías dando como resultado que son claves para lograr un tránsito exitoso en cada uno de ellos, estas son: Integralidad, participación y lúdica, las cuales se trabajan de manera mancomunada con los agentes educativos, la escuela, la familia, el contexto y la comunidad en general, permitiendo que se brinde un apoyo transversal en todo el proceso formativo que deberán asumir todos los anteriormente mencionados.

Palabras clave: Transito exitoso, formación, proceso, preparación, educación, adaptación.

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Abstract

This research was raised when evidencing the need to know about playful and pedagogicalstrategies that are implemented to achieve a successful transit in early childhood, when the boy and girl move from kindergarten to first grade, with the purpose of researching and gathering information about this transition that children experienced, finding different theoretical sources at the local level, national and international that support the subject and thus make a state of the art where it gives account of the various nominations, opinions, contributions, among others, starting from the legal to the particular (authors). For this, the construction of the conceptual reference was carried out, where three main categories were addressed giving as a result that they are keys to achieve a successful transit in each of them, these are: integrality, participation and playful, which are worked together with the educational agents, the school, the family, the context and the community in general, allowing cross support throughout the training process that all of the above mentioned must assume.

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Introducción

En esta investigación se da a conocer un estado del arte a través de un rastreo general desde diferentes aportes y puntos de vista de autores que plantean las diferentes posturas sobre las transiciones exitosas de los niños y las niñas que culminan su etapa educativa de transición y dan inicio al grado primero de básica primaria, donde se investiga los diferentes autores y entidades que le han dado importancia a este tema, ya que este no es tan discutido y son pocas las personas que toman en cuenta la relevancia de esta etapa, pues no tienen en cuenta algunas situaciones que pueden ser necesarias en el momento de recorrer aquel proceso. Siendo así, esta temática permitirá descubrir nuevas posibilidades que aporten a la enseñanza del docente y el aprendizaje significativo de los estudiantes, logrando de esta manera un tránsito exitoso en los niños y las niñas que en este caso cursan el grado transición y se dirigen al grado primero.

Por lo consiguiente, podrán identificar las diferentes posturas que sustentan los autores, desde cualquier mirada que integra cada uno de los aspectos de este suceso acerca de las transiciones exitosas y posiblemente que estrategias emplean las entidades gubernamentales como el Ministerio de Educación Nacional para llevar acabo el transito exitoso en los niños y las niñas, es por esto que, permitirá a los docentes, familias y todo tipo de público a que hagan parte de esta etapa que los acoge a todos, en especial a las personas que poseen relaciones cercanas con los niños y las niñas, facilitando su enriquecimiento en cada uno de los saberes que hacen parte de una transición exitosa.

Es considerable dar a conocer esta temática, desde una secuencia sobre todo tipo de teoría relacionada con las transiciones exitosas desde aportes como, ¿qué son? ¿Es importante tratar el tema con antelación o no?, ¿Qué tanto influye en los procesos de aprendizaje?, ¿qué estrategias utilizan generalmente para que posiblemente se lleve a cabo dicha fase?, entre otras más argumentaciones. En efecto, se dice que las transiciones son un constante cambio que se pueden presentar en todas las etapas de la vida del sujeto, siendo más específicos el tránsito de los niños y las niñas de transición que se dirigen al grado primero.

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1 Planteamiento del problema

Las transiciones exitosas de los niños y niñas cuando culminan el grado preescolar y pasan a primero: son procesos por el cuál ellos atraviesan y viven diferentes cambios en cuanto a su quehacer diario.

A partir del rastreo que se realizó, se evidencio la información existente sobre las transiciones exitosas de los niños y niñas que finalizan su etapa preescolar y pasan al grado primero, donde se realizó un estado del arte a través de la búsqueda de información con estudios, estadísticas, ensayos, libros, documentos entre otros medios de información que sustenten este tema de las transiciones exitosas de los niños y niñas; como lo menciona el Informe al Congreso de la República Ministerio Educación Nacional [MEN], (2016-2017) plantea que:

Las transiciones se reconocen como un periodo sensible en el cual es posible potenciar la construcción de capacidades y habilidades en la infancia. El potencial de las transiciones radica en su capacidad para promover interacciones que permitan a los niños comprender la importancia de enfrentarse a nuevos retos, conocer nuevas personas, espacios, así como entender el crecimiento, el aprendizaje y el desarrollo como un proceso permanente de la vida (p.25).

Por lo tanto, se evidencia que cada niño y niña vive y asimila su cambio de manera diferente, pero es este un momento que favorece enormemente el proceso de cambio, aprendizaje y desarrollo de habilidades que le sirven para la vida a los niños y las niñas, la educación hace parte de la transformación del ser humano, que aporta al cambio y beneficio de los intereses propios y de los demás, buscando la satisfacción en cada una de sus etapas. Pero se presentan dificultades como lo dice la Fundación Bancolombia (2015) en cuanto al “corto tiempo que debe incorporar nuevos hábitos y rutinas que pueden entrar en contradicción con los previamente formados; que, al sustituirlos por los nuevos, implican cambios que pueden ocasionar tensiones, y un esfuerzo mayor y poco natural” (p.35). Para esto es necesario que los maestros refuerzan con anterioridad los nuevos cambios, a través del diálogo pues de esta manera van a tener más autoconfianza y autonomía de realizar las actividades con más motivación , por lo tanto, no se trata de rellenarlos de contenido sino aprender que este aprendizaje sea significativo y les sirva

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para la vida, logrando el fortalecimiento habilidades que les permitan a los niños y las niñas poder defenderse, actuar y de esta misma manera evitar el bajo rendimiento escolar y la deserción educativa. Como dice: Londoño y Ocampo (2018), mencionan que:

Hay un salto que no les permite un adecuado tránsito para pasar de la denominada formación inicial e integral para la primera infancia al sistema educativo formal y son tratados de la misma manera en la escuela y en el aula, sin tener en cuenta las experiencias y los procesos formativos con los que llegan a esta etapa escolar (p.7).

En muchas ocasiones los maestros que reciben a los niños en el grado primero, poseen un pensamiento erróneo en cuanto a la formación que ellos tienen al instante, pues consideran que ellos están en la capacidad total para saber leer, escribir, trabajar en equipo, respetar las normas y acostumbrados al horario en su totalidad, pero no siempre es así, pues este es un proceso donde debe de llevarse a cabo con una preparación de anterioridad e ir trabajándolo de la mano con las maestras anteriores, si bien ellos en el grado transición va adquiriendo habilidades que les permiten el desarrollo e interacción en sociedad, debe haber un trabajo mancomunado entre los maestros actuales y los anteriores para afianzar aprendizajes y que sean significativos. Otro aspecto relevante que menciona López (2018) es que:

Se deja atrás la importancia que tiene la transición del preescolar a primero de primaria, porque se piensa que es un proceso normal que todo niño y niña debe enfrentar, omitiendo que en ocasiones se ven afectados por este paso y comienzan una serie de dificultades en su labor académica (p.13).

Es por esto que se puede ver afectado en gran parte por la falta de acompañamiento de los padres de familia y agentes educativos que conocen generalmente al niño, pues conocen sus falencias y habilidades, lo cual deberán ser tratadas con diferentes estrategias para sacar lo mejor de cada uno de ellos y no afecte su futuro.

Como supuesto se tiene que las transiciones exitosas son un proceso que debe ser tratado con anterioridad, y llevarse a cabo un paso a paso para que no se convierta en un trabajo más

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duro y complejo para ellos. En donde los niños puedan a acomodarse al cambio fácilmente, pues se presentan inconformidades y dificultades que impiden un aprendizaje significativo, también se da la falta de herramientas y metodologías pedagógicas que permitan la tranquilidad, autoconfianza, socialización y la satisfacción de las necesidades básicas para la adquisición de nuevos saberes que aportan a su desarrollo. También se dan vacíos en cuanto al acompañamiento eficaz por parte de las familias, agentes educativos e incluso de las instituciones el cual son partícipes fundamentales para que se logre dicho tránsito, en este caso de los niños de transición a primero, es por ende que se busca inculcar el trabajo en equipo con el fin de fortalecer estas transiciones de manera principal a los niños y las niñas.

1.1 Antecedentes

Esta investigación nace de la necesidad que se ha observado dentro de la educación con respecto a la evolución que las instituciones o centros educativos han implementado o no, para lograr un tránsito exitoso. En donde se indago diferentes investigaciones, artículos, tesis y proyectos realizados, teniendo en cuenta que las transiciones exitosas son un proceso que asumen los niños y niñas frecuentemente, pero no se percibe un apoyo integral hacia ellos. Por lo tanto, se tomaron en cuenta 44 antecedentes aproximadamente entre el 2006 hasta 2019 a nivel internacional, nacional y local, entre los cuales está: Estados Unidos (Washington, Chicago y New York), Colombia (Bogotá, Medellín, Manizales, Caldas y Bello). Aportando así a la delimitación de la problemática y el surgimiento de 3 categorías, integralidad, participación y lúdica, las cuales fueron claves para llevarse a cabo con la búsqueda.

Es por esto que, las transiciones hacen parte fundamental de la formación de todos los niños y las niñas, que se encuentran atravesando por diferentes etapas. Es allí, donde se presenta la complejidad de que la educación formal y no formal no se encuentran preparados para asumir esos retos que se presentan en la educación y es tomado como un segundo plano, lo cual no le hacen énfasis a la preparación que deben obtener los educandos para llevar acabo satisfactoriamente un aprendizaje significativo y eficiente. Debido a la escasez de programas o proyectos con calidad que asuman los maestros, instituciones educativas o incluso el gobierno, debido a esto se presentan impedimentos como la falta de apoyo, la deserción estudiantil, el

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desinterés y la motivación para la continuidad de la educación, que con el paso del tiempo aumenta la responsabilidad, la adquisición de nuevos conocimientos y saberes, que tienen como fin integrarse a la vida diaria y asumir los desafíos que se dan en el campo formativo.

De igual forma, esta investigación nos conlleva a entender que se percibe sobre las transiciones, que hace cuestionarnos ante interrogantes que posiblemente o no, se logren dar respuesta como ¿Qué son las transiciones? ¿Cómo se evidencian que sea un suceso exitoso? ¿Cómo se puede llevar a cabo una transición exitosa? ¿Qué estrategias implementan los educadores para la preparación del tránsito de sus estudiantes? ¿De qué manera fortalecen el proceso de acomodación y asimilación por parte de los niños, los docentes y la familia?...

Es así, como a través de diferentes aportes que asumieron autores o especialistas acerca del tema, se pueda lograr dar respuesta a los interrogantes y vacíos que se presentan en el ámbito educativo con relación al tránsito exitoso. Además, se considera que la transición se expone de forma opuesta en cada uno de los niños, desde distintas miradas y ritmos de aprendizaje que influye en los procesos pedagógicos y prácticos. Por otro lado, es considerablemente examinar las experiencias que asume la sociedad frente a estos cambios que se dan en el transcurso de la formación, ya que es un tiempo de desarrollo y madurez por parte del vínculo familiar y la comunidad educativa, en el cual se debe aplicar elementos tangibles y no tangibles como actividades que se pongan en práctica o incluso una demostración de afecto y apoyo incondicional, asumiendo acciones que aporten a la formación integral, puesto que los niños y las niñas cuando inician un ciclo escolar llegan con nuevas alternativas, diferentes perspectivas y experiencias vividas, lo cual implica la transformación de las estrategias al fortalecimiento de reconocer como es el niño o la niña en cuanto a su personalidad, sus capacidades, necesidades particulares, dificultades físicas, sociales y cognitivas. Puesto que, partiendo desde allí es considerablemente posible lograr un tránsito exitoso en cada uno de ellos.

También en muchas ocasiones el estudiante atraviesa por una etapa confusa y compleja a la hora de iniciar una nueva vida dentro del ámbito educativo, en él que no le brindan las posibilidades necesarias de experimentar diferentes contextos, socializadores, entre otros, en

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donde los agentes educativos se enfocan solamente en contribuir a su educación global, y no reconoce al estudiante como un sujeto de derechos, que necesita ser escuchado, tratado con paciencia e involucrarlo en su transformación de la manera como él trabaja su ritmo de aprendizaje, sin necesidad de ser obligado o acusado por lo que en su momento no pueda realizar, y esa maestra o maestro tenga el compromiso de acudir a esos recursos que faciliten el proceso de sus aprendices.

2 Pregunta problematizadora

¿Cuáles son los hallazgos bibliográficos para aportar a una construcción teórica sobre los procesos de la transición exitosa en la etapa preescolar?

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3Justificación

Este proyecto se origina del interés por conocer acerca de la información que hay y que le otorgan algunos autores a la temática en cuanto a la transición exitosa en los niños y las niñas que se encuentran cursando el grado preescolar y se dirigen al grado primero, teniendo en cuenta que las transiciones son un buen momento para potencializar en los niños sus capacidades y destrezas para un buen desarrollo y así le permitirán un aprendizaje continuo y más eficaz para su diario vivir, favoreciendo la convivencia con los demás, el reconocimiento de los espacios y asimilar que está en un aprendizaje constante, un momento de exploración, indagación y adquisición de nuevos conocimientos, los cuales le servirán para cada circunstancia que se les presente en la vida; teniendo claro que cada sujeto es diferente y estas habilidades y/o experiencias en la primera infancia las asumirán de manera distinta. Para ello, Arboleda (2013) afirma que:

Se concibe una transición exitosa como el paso del niño y la niña acompañada de sus adultos significativos y docentes, del hogar a una institución educativa o de cuidado o entre éstas; paso para el que se encuentra preparado y en el que experimenta proximidad y continuidad con el nuevo ambiente debido a un currículo que se ajusta a su nivel de desarrollo (p.12).

Es por esto, que a través de este artículo se quiere indagar a profundidad sobre aquellos métodos que se han empleado, identificando como es el contexto, las relaciones sociales, su rutina diaria y de qué manera los niños asimilan esta etapa, al vivir nuevos cambios, nuevos retos y nuevas experiencias por medio de un rastreo general. De igual manera qué importancia le brinda los docentes para lograr que estas transiciones sean exitosas, teniendo en cuenta que el cambio puede repercutir en las diferentes decisiones o acciones de los niños y las niñas durante su vida. El MEN (2015) dice que:

Acompañar las transiciones de las niñas y los niños en su ingreso al sistema educativo es una prioridad para el Ministerio de Educación Nacional; por una parte, asegura su acceso y permanencia y, por otra, promueve la pertinencia y calidad del proceso pedagógico (p.6).

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Por lo tanto, se pretende encontrar esas herramientas que se han diseñado diversos autores, para favorecer un tránsito exitoso en los niños y las niñas al paso del grado transición al grado primero, identificando aquellos influenciado res que acogen aquella etapa y como este se adapta a él o el niño como se acomoda al mismo. Descubriendo los factores que determinan estas transiciones, viéndolo desde una mirada más integral, amplia y reflexiva.

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4 Objetivos

4.1 Objetivo general

Construir un estado del arte sobre los procesos que existen acerca de la transición exitosa en la etapa preescolar.

4.2 Objetivos específicos

• Identificar la producción teórica e investigativa sobre el tránsito exitoso en la etapa preescolar.

• Categorizar las tendencias temáticas relacionadas al tránsito exitoso en la etapa preescolar.

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5Referente Teórico

Desde los puntos de vista de algunos y agentes podemos encontrar el informe del Congreso de la República del Ministerio Educación Nacional [MEN] (2016- 2017), menciona que:

Las transiciones se reconocen como un periodo sensible en el cual es posible potenciar la construcción de capacidades y habilidades en la infancia. El potencial de las transiciones radica en su capacidad para promover interacciones que permitan a los niños comprender la importancia de enfrentarse a nuevos retos, conocer nuevas personas, espacios, así como entender el crecimiento, el aprendizaje y el desarrollo como un proceso permanente de la vida (p.25).

Siendo así, las transiciones son un buen momento para potencializar en el niño y la niña la construcción de capacidades y habilidades en su infancia, es por ende que, como agentes socializadores deben propiciar espacios donde el niño y la niña interactúe con el otro, siendo esta una manera para el aprendizaje de nuevos retos que se le presenten en su diario vivir, igualmente permitirá favorecer en ellos las relacione sociales, conocer espacios y asimilar que está en un aprendizaje constante, un momento de exploración, indagación y adquisición de nuevos conocimientos, los cuales le servirán para la vida; teniendo claro que cada niño y niña es único, y esas habilidades y/o experiencias en la primera infancia las asumirán de manera diferente. La Fundación Bancolombia (2015) dice que:

Una transición exitosa es como el paso que da el niño/a acompañado de sus padres y docentes, de una institución educativa o de cuidado a otra; paso para el que se encuentra preparado y en el que experimenta proximidad y continuidad con el nuevo ambiente debido a un currículo que se ajusta a su nivel de desarrollo, y a profesores preparados que están interesados en conocer al niño/a y su experiencia pasada (p.13).

Por lo que una transición exitosa hace referencia a los nuevos hábitos y rutinas que los niños y las niñas asumen para comenzar el proceso de independencia. Otro factor importante en

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este tránsito se refiere a los nuevos entornos en que el niño y la niña interactúan con mayor frecuencia, es necesario aclarar que estos proyectos se llevan a cabo mediante el acompañamiento continuo, bajo un ambiente de motivación constante que permita la creación de vínculos no solo con el espacio sino también con las personas que ellos se desenvuelven. La Fundación Bancolombia (2015) también dice que:

Dada la importancia que tienen dichas transiciones para el desarrollo integral y armónico de los niños, en los últimos años varias organizaciones de carácter internacional han dedicado esfuerzos y recursos para analizar esos tránsitos que viven los niños en la primera infancia, particularmente en el ámbito educativo (p.10).

Dicho de otra manera, una propuesta pedagógica que tenga como protagonista al niño, tendrá en cuenta que su adaptación al sistema educativo depende de variables cognitivas, pero también emocionales y que, por ello, es necesario incluir acciones que faciliten el tránsito de un grado a otro impactando así la motivación del niño y su adhesión al proceso formativo. En la Fundación Plan y el Ministerio de Educación Nacional (2015) mencionan que:

Las niñas y los niños que ingresan al sistema educativo o pasan al siguiente nivel, no son quienes deben adaptarse a las condiciones y experiencias pre- definidas por el entorno educativo, es el entorno educativo el que les debe acoger, retarles y responder a sus características, particularidades, capacidades y potencialidades. Una transición armónica no radica en protegerlos de sentir miedo, incertidumbre, frustración o de vivir los obstáculos y tropiezos que el proceso trae, sino en ayudarles a enfrentarlos, a tomar decisiones, a vivir en la incertidumbre y a afectar el mundo en el que viven (p.7).

Es el entorno, los docentes, psicólogos, institución educativa quién se debe acomodar a esas necesidades que traen consigo los niños y las niñas brindándoles un acompañamiento continuo a esas necesidades particularidades que poseen cada uno de ellos. El acompañamiento no está en la elaboración de contenidos y actividades para los niños y las niñas que transitan. La efectividad de las transiciones exitosas no consiste en evitar que el niño sienta miedo frustración

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inseguridad sino en enseñarles día a día afrontar los miedos, las inseguridades y temores que genera la escuela en cuanto al cambio logrando así que esto le sirva para sus vivencias diarias. Para el Ministerio de Educación Nacional (s, f) afirman que:

Las transiciones radican en su capacidad para promover interacciones que permitan a los estudiantes comprender la importancia de enfrentarse a nuevos retos, conocer nuevas personas o espacios y entender el desarrollo y el aprendizaje como un proceso permanente de la vida (p.8).

En consonancia con las investigaciones realizadas por organizaciones internacionales, el Ministerio de Educación Nacional se ocupa de las transiciones entendiendo la relevancia que tienen dentro del proceso de asimilación, acomodación y adaptación de los niños y niñas a nuevas exigencias propias de la etapa educativa; con ello busca asumir el tránsito desde el potencial que supone y no como un obstáculo, lo que permitirá que los estudiantes se muestren proactivos y tengan una actitud positiva al momento de enfrentar retos, conocer personas o participar en nuevos espacios, haciendo que comprendan que el aprendizaje y el cambio son procesos permanentes de la vida y siempre impactan la construcción de la identidad, los vínculos con otros y en general, el desarrollo del sujeto, La familia como primer agente socializador del niño y la niña y por ende quien comparte gran tiempo en sus experiencias cotidianas, son las primeras encargado de este proceso de tránsito éxito porque son quienes pueden escuchar sus experiencias logros e inquietudes que aportan a su bienestar, el factor principal de las transiciones implica permitirle comprender al niño y la niña, la importancia que tiene el relacionarse con el otro interactuar con el contexto, asumir nuevos retos y comprender qué es el aprendizaje será un proceso permanente en su vida. Todo cambio representa desafíos tanto para el sistema como para quien debe enfrentarlos, en este caso los niños, niñas y sus familias, y por este motivo resulta de vital importancia hablar acerca de las transiciones, entendidas como una oportunidad para brindar un acompañamiento pertinente y oportuno a todos los actores involucrados, con el fin de facilitar la adaptación a nuevos entornos, en el caso que nos ocupa, del preescolar al primer grado de básica primaria. Este proceso de transición implica abordar diversos cambios relacionados, por ejemplo, con el espacio, las rutinas, las personas, la modalidad de atención, entre otros, y por eso, en pro de ofrecer una atención integral, se debe pensar en una propuesta pedagógica que tenga en cuenta estas necesidades. Las transiciones se han convertido en un tema actual puesto que se

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reconoce que es un momento crítico de múltiples cambios que incluso puede presentarse como traumático y angustiante y que, por ende, debe ser abordado para garantizar el acceso, la adaptación exitosa y la permanencia dentro del sistema educativo. Esto ubica a los estudiantes como protagonistas de este proceso, pues son quienes “padecen” el miedo, la incertidumbre o la frustración de verse inmersos en nuevos espacios y ser sujetos de diversas exigencias. Por lo tanto, el acompañamiento que brinda la institución no debe centrarse en los contenidos sino en adaptar todo el programa de atención integral a las necesidades particulares, características y potencialidades de los docentes, con ello se garantizan las condiciones adecuadas para una transición armónica que los haga aptos para tomar decisiones, tolerar la frustración y hacer aportes significativos a la sociedad. Para García, Ramírez & Gutiérrez (2017) dicen que:

El tránsito por la escuela se entiende como el proceso que se inicia con la llegada a la misma y que continúa con la transición de un grado a otro. Este proceso implica diferentes experiencias de aprendizaje y la construcción de significados diversos en cada momento de la trayectoria de los alumnos; en la vida cotidiana escolar es el sustento de la configuración de identidades de los estudiantes (p.20).

La educación se concibe como un proceso continuo y permanente que se lleva a cabo a partir de interacciones y relaciones sociales mediante las cuales el niño se dota de conocimiento, conociendo su entorno, normas de convivencia y comportamiento que hacen sus relaciones más efectivas. Es por esto por lo que dentro de la educación inicial se concibe el aprestamiento, Como base fundamental en el aprendizaje a temprana edad. El Comité de los Derechos del Niño (2006) definen:

La transición a la escuela como el período o tiempo antes, durante y después que un niño/a ingresa a la escuela primaria, ya sea que venga del hogar, de un centro o programa de cuidado, o de un programa preescolar. Cuando el niño/a ingresa a la escuela es probable que ya haya pasado por otras transiciones que lo han obligado a adaptarse a normas de comportamiento, a estilos de enseñanza y a compartir espacios y materiales con sus compañeros, estableciendo patrones de aprendizaje y comportamiento que los puedan ayudar en esta transición (p.30).

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Esta etapa tiende hacer la más compleja, puesto que ya hablamos de un cambio total en cuanto a la forma en que el sujeto ve el mundo, ingresar a la escuela implica unas normas más rígidas, un comportamiento más estable y una responsabilidad consecutiva, puesto que el juego y las relaciones sociales ya no deberán ser su prioridad y pasarán a un segundo plano. De esta manera ya deben de formarse como personas que tienen un objetivo claro, teniendo en cuenta que aún son niños, pero que requieren prepararse más, cumplir con unas obligaciones, formarse en valores y dar cuenta de lo que ocurre en el mundo actual. La Fundación Plan y el Ministerio de Educación Nacional (2015) también dicen que:

El acompañamiento a las transiciones de las niñas y los niños requieren un trabajo articulado de la familia, el entorno educativo, el espacio público y las entidades del gobierno… Las transiciones representan distintos retos, debido a que los objetivos de cada nivel educativo son diferentes y esto genera que se den cambios en la organización pedagógica, las interacciones, el ambiente, el espacio, el tiempo, los contextos de aprendizaje y el aprendizaje mismo. Estos retos implican para las niñas y los niños el despliegue de su potencial de desarrollo en términos de su autonomía, independencia, resolución de problemas, interrogantes, entre otros (p.8).

Las transiciones implican un trabajo articulado que involucra todos los actores que están en contacto con el proceso educativo de los niños y para ello, existen lineamientos orientadores propuestos desde los entes gubernamentales que pretenden afrontar de una manera propositiva los retos que supone cada nivel educativo, realizando ajustes oportunos y pertinentes, que permitan ejecutar propuestas pedagógicas de calidad y adaptadas al contexto y necesidades particulares de los niños. Esto se convierte en una oportunidad para que los estudiantes desplieguen su potencial para adaptarse, ser autónomos, tomar decisiones asertivas, resolver problemas, entre otros asuntos importantes en el contexto escolar y en la vida misma.

La Fundación Bancolombia (2015) resalta que, “es necesario tener en cuenta que las familias deben cumplir un papel de acompañamiento, ya no sólo a los niños, como antes, sino a la institución que las ‘requiere’ para lograr que los niños alcancen los objetivos de aprendizaje propuestos” (p.18).Durante la transición de la educación inicial a la básica primaria se presentan

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múltiples cambios que incluyen una transformación en el rol de la familia y es que, en el marco de la corresponsabilidad, se espera que se involucre activamente para lograr que los niños alcancen los objetivos de aprendizaje propuestos desde el currículo diseñado por la institución educativa. Esta nueva exigencia, por lo general, no se asume como una oportunidad sino como un obstáculo, pues fácilmente puede entrar en conflicto con las tradiciones familiares, los métodos de enseñanza y disciplina al interior del hogar, las expectativas de los adultos y esto se traduce en altos índices de repitencia del primer grado e incluso, deserción escolar. Cabe resaltar que además de ese rol primordial que ocupa la familia dentro de la realización en este transcurso, se busca que en conjunto con la escuela generen situaciones de aprendizaje que propicien nuevos conocimientos de carácter significativo, es decir, la familia al igual que la escuela debe acompañar constantemente el proceso de aprendizaje y adaptación del niño. Además, por ser la familia escenario de socialización, de formación en valores y exponente de la cultura, debe tener un lugar privilegiado dentro las propuestas pedagógicas a fin de garantizar canales de comunicación abiertos que favorezcan procesos educativos exitosos al tiempo que permitan modificar aquellos asuntos que puedan convertirse en obstáculos, manteniendo el compromiso y participación, tan necesaria para el logro de los objetivos de aprendizaje.

Según investigaciones que hemos elaborados, descubrieron que hay un plan piloto diseñado por parte de Ministerio de Educación Nacional, el cual tienen aplicabilidad en diferentes regiones del país, dando a conocer a través de diversas estrategias como favorecer las transiciones exitosas de los niños y las niñas que van a culminar el grado transición y pasaría a primero, favoreciendo en los niños y las niñas este cambio. El MEN (2015) menciona que:

Acompañar las transiciones de las niñas y los niños en su ingreso al sistema educativo es una prioridad para el Ministerio de Educación Nacional; por una parte, asegura su acceso y permanencia y, por otra, promueve la pertinencia y calidad del proceso pedagógico. En su rol en la crianza, cuidado, educación y promoción del desarrollo de las niñas y niños, las familias son los principales acompañantes de la experiencia de transición; los padres, madres y cuidadores tienen la posibilidad de observarlos, escucharlos, conocer sus intereses, estar presentes, celebrar sus logros, contenerlos, alentarlos y aportar a su bienestar (p.6).

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Por lo cual la participar de la propuesta estar todos listos se requiere que tengamos presente al niño y a la niña como sujetos de derecho como principales actores frente a este proceso la necesidad que tienen o interés por generar hipótesis explorar, descubrir e investigar su entorno el desarrollo de capacidades y habilidades las cuales le permitirán afrontar decisiones y situaciones que se presenten en su cotidianidad diaria. Una transición exitosa implica un acompañamiento intencionado y estructurado por parte de las instituciones y los actores que están en contacto con los niños y niñas a fin de garantizar que la propuesta pedagógica tenga en cuenta el desarrollo evolutivo del infante, sus saberes previos, sus experiencias de vida y la motivación con la que asume los desafíos que representa el ingreso a un nivel superior de educación. Abordar estos aspectos hace posible que los niños y sus padres se sientan acogidos, reconocidos y apoyados por la institución educativa, al tiempo que emerge de ellos el deseo de comprometerse y participar activamente en el proceso, especialmente la familia, de quien se espera un trabajo corresponsable en pro del logro de los objetivos de aprendizaje propuestos. Garantizar dichas condiciones significa potenciar el desarrollo durante la primera infancia, mejores habilidades para la vida, mayores capacidades para la resolución de conflictos y mayor disposición al aprendizaje. Al mismo tiempo, la educación inicial y preescolar de calidad, aumenta la cobertura y permanencia de los niños en el sistema educativo y las probabilidades de mejores resultados a largo plazo en las pruebas de calidad educativa. Con esta estrategia de transiciones exitosas propuesta por el Ministerio De Educación Nacional se logrará potencializar en los niños y las niñas de la primera infancia su desarrollo integral, vinculación asertiva a la educación inicial, desarrollo cognitivo, capacidad para relacionarse con el otro, resolución de conflictos o situaciones complejas que se presentan en la cotidianidad diaria, ya sea escolar, familiar y social; a nivel educativo mejorar la vinculación en los procesos pedagógicos que lleve el estudiante en la institución educativa, de esta misma manera al fortalecer estas transiciones en los niños y las niñas de la primera infancia se puede garantizar el incremento en la cobertura y la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo y a largo plazo y no por esto menos importante el buen desempeño académico en la pruebas de calidad que se presentan a lo largo de la educación formal. Por lo consiguiente, Álzate & Ramírez (2009) toman en cuenta que:

El paso que da el niño/a acompañado de sus padres y docentes, de una institución educativa o de cuidado a otra; paso para el que se encuentra preparado y en el que

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experimenta proximidad y continuidad con el nuevo ambiente debido a un currículo que se ajusta a su nivel de desarrollo, y a profesores preparados que están interesados en conocer al niño/a y su experiencia pasada (p.23).

Los procesos de transición que enfrentan los alumnos no solo se refieren a las evoluciones o decadencias académicas que enfrentan los estudiantes, también tienen que ver con los procesos emocionales, hormonales y psicológicos que enfrentan continuamente los alumnos. Estos cambios que se desarrollan mediante un proceso de acomodación, asimilación y adaptación, durante estas etapas que experimentan, pueden ocasionar cambios emocionales que pueden causar conflictos entre el sujeto y lo que lo rodea; es aquí donde la relación entre el maestro y alumno se hace evidente no sólo para impartir el conocimiento, sino también como un mediador y acompañante que ayude a solucionar las dificultades que enfrentan sus educandos.

Por lo que el modelo de Acompañamiento pedagógico situado MAS+ es una estrategia diseñada por el Ministerio de Educación Nacional que busca un acompañamiento integral a los docentes y estudiantes del grado transición, brindando mejora en la calidad educativa a través de las prácticas pedagógicas de los docentes, que trabajan o están vinculados con la educación inicial y preescolares de las escuelas públicas del país, mostrando resultados y haciendo están practicas directamente en los entornos. Este documento nos permite fortalecer el concepto de educación inicial donde nos habla que en estos primeros años de vida de los niños y las niñas a través de su proceso pedagógico e interacción diaria con el entorno permite el desarrollo permanente de sus potencialidades, capacidades y habilidades, las cuales adquieren a través de estas interacciones diarias con los diferentes entornos, el cambio del grado preescolar a la educación primaria debe tener un acompañamiento constante, permanente por parte del entorno(familia, agentes educativos, directivos) quienes son los primeros que vinculan de manera positiva a los niños y las niñas en esta nueva aventura fortaleciendo a sí por medio de estas interacciones las relaciones con su entorno y las habilidades que adquieren en estos primeros años y las cuales brindan mejores posibilidades para el desarrollo en su vida cotidiana.

Esto se hace a través de un acompañamiento situado que busca mejorar la calidad de la educación y las transiciones por las que pasan los niños y las niñas de preescolar al grado

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primero, teniendo en cuenta que son cambios que están asumiendo los niños y cosas novedosas, logrando estabilidad en los procesos educativos de los niños y disminuir la deserción escolar, ya que el niño o la niña al asumir nuevos retos, vivencias pueden sufrir choques emocionales que los conlleven a la deserción escolar o bajo rendimiento académico, hecho que se demuestra en las nuevas de calidad y de esta misma manera favorecer los procesos educativos y la atención integral de los niños y las niñas en la primera infancia.

Es por esto que, la familia como primer agente socializador del niño y la niña y por ende quien comparte gran tiempo en sus experiencias cotidianas, son las primeras encargado de este proceso de tránsito éxito porque son quienes pueden escuchar sus experiencias logros e inquietudes que aportan a su bienestar; el acompañamiento que realiza la familia al proceso educativo se transforma puesto que ya no se exige solamente cuidado, presencia y amor, sino que se le convoca a establecer un compromiso activo con aquellas prácticas que favorezcan que los niños logren los objetivos de aprendizaje propuestos en la propuesta pedagógica y de esta manera, haya una continuidad grado a grado y se disminuyan los índices de repitencia y deserción, donde generalmente la familia tiene una alta responsabilidad, pues en el caso específico de la educación básica primaria, muchos padres retiran a sus hijos de la institución por considerar que no están preparados para asumir el grado segundo. Además, está demostrado que los niños que crecen en familias donde se estimula la interacción y se participa de la realización de las actividades, tienen un mejor rendimiento y un sólido desarrollo social y emocional que se traduce en mayores habilidades para la vida. En el cual Alvarado & Suárez (2006) dicen que:

Referir los cambios que experimentan los niños y las niñas al pasar de una experiencia educativa a otra es un tema por demás complejo ya que se involucran diversos actores y escenarios en este proceso vital. Para el caso del tránsito que hacen niños y niñas del paso del preescolar a la primaria en la que los ambientes y agentes son generalmente diferentes y se trata aquí de una transición en sentido estricto (p.3).

Por lo tanto, la escuela recibe al niño con unas bases de su personalidad en donde esta lo forma desde una mirada integral de lo bueno y lo malo que permite una sociedad exigente ante el cuidado y valor que le damos al ser humano, que posee derechos y deberes, tomando en cuenta la

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igualdad y el trato al otro sin tener en cuenta las posiciones religiosas, económicas y políticas. La primera infancia, comprende desde los 0 a los 6 años, un periodo de tiempo en el que debe velar por su cuidado e integridad. De tal manera que derechos como la salud, la alimentación, la educación, la recreación, la vivienda y el vestuario sean cumplidos por parte de las personas que están al cuidado del infante; siendo la familia el eje fundamental, y por lo tanto debe propiciar un espacio que, bajo los parámetros de amor, ternura y respeto sean cumplidos y velar por el bienestar personal de cada niño y niña colombiano. Es por esto que se reconoce la primera infancia como la etapa en la que capacidades sociales, cognitivas y personales se encuentran en desarrollo por lo que no solo el hogar, sino también las escuelas deben encargarse de disponer situaciones que desarrollen las competencias básicas del ser humano, ya que serán necesarias para desenvolverse en su vida adulta (p.27). Por esta razón se han creado entidades gubernamentales que se encargan de verificar el buen desarrollo social y personal de los menores de edad. Dichas entidades tienen potestad para sancionar aquellos círculos familiares que no propicien un buen ambiente o abusen mental y psicológicamente de los niños, promoviendo un ambiente eficaz durante su proceso de aprendizaje. Como, por ejemplo, Alvarado & Suárez (2006) dicen que:

En el documento de Política “Colombia por la primera infancia”, se establece que lo propio de la educación inicial es el “cuidado y acompañamiento” del crecimiento y desarrollo de los niños y niñas mediante la creación de ambientes de socialización seguros y sanos. Asume la educación inicial como un proceso continuo y permanente de interacciones y relaciones sociales de calidad, oportunas y pertinentes que posibilitan a los niños y las niñas potenciar sus capacidades y adquirir competencias (p.4).

También se puede vivenciar que Entidades públicas como el Instituto colombiano de bienestar familiar (ICBF) promueve el cuidado y desarrollo de la primera infancia, una de las estrategias que se lleva a cabo en los centros educativos que trabajan con dicha población consta de un proceso de sensibilización y concientización en el que los estudiantes pueden manifestar sus dudas, inquietudes y temores a personal especializado, de tal manera que se propicia el autoconocimiento y el autoaprendizaje articulando saberes teóricos y prácticos que se generan a través de experiencias que generan estímulos positivos.

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Algunas competencias a tomar en cuenta, es inculcarle al niño que con base a su formación como persona puede defenderse y darle solución a sus propios problemas y dificultades, de manera que su transformación sea más significativa y no se convierta en una complejidad a futuro, pues, al contrario, sería un motivo más para el desenvolvimiento de su cotidianidad. Por lo tanto, estas serían:

- Integralidad: Es aquella persona que cuenta con unos valores intachables, que reconoce al ser como alguien igual de importante que sí mismo, tiene la capacidad de tomar sus propias decisiones y de esta manera posee la conciencia necesaria para hacerse responsable de sus propios actos, porque sabe lo que está bien y lo que no.

- Participación: Es un ser activo que posee la cualidad de estar presente en todas las actividades que se encuentran ya sea en el ámbito educativo, en el hogar e incluso dentro de una comunidad, en el que permite una socialización más efectiva para el crecimiento personal.

- Lúdica: es ese campo creativo que permite el juego y la recreación como un fortalecimiento de las actividades rectoras, estimulando gran parte en el desarrollo de los niños y de esta manera su aprendizaje sea más amplio y significativo.

Por medio de diferentes acciones implementadas y elementos utilizados, Alvarado & Suárez (2006) mencionan que:

Estos principios contemplan: la familia como eje fundamental; la perspectiva de derechos y atención integral que considera a los niños y las niñas sujetos titulares de derechos; la equidad e inclusión social, étnica, cultural y de género; la corresponsabilidad e integralidad entre la familia, el estado y la sociedad; y la focalización y promoción a partir de condiciones de vulnerabilidad social y económica (p.3).

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La Política para la primera infancia busca garantizar el desarrollo integral de los niños y niñas desde la perspectiva de derechos y la corresponsabilidad familia, estado y sociedad; para ello establece lineamientos que permitan la intervención en todos los entornos en los que se desenvuelven y específicamente, en relación con la educación, se enfoca en brindarles experiencias significativas para la vida, lo cual representa un cambio favorable puesto que anteriormente lo que se pretendía exclusivamente era impartir una preparación para la vida escolar. Con este cambio se abre una amplia gama de posibilidades puesto que todo proceso formativo tendrá en cuenta aspectos como la equidad de género, la inclusión social y la promoción frente a situaciones de vulnerabilidad. Pues desde el proceso de atención integral hacia la primera infancia involucra también el compromiso que tienen las familias con el proceso educativo de sus hijos e hijas, así pues, el conocer el proceso evolutivo que tiene cada quien se hace necesario puesto que todos llevan un proceso de aprendizaje distinto. La familia es el primer escenario de socialización donde interactúan los niños y de ella reciben la primera formación en valores, conceptos y tradiciones. Con esta información se insertarán en diferentes escenarios sociales, entre ellos la escuela, que se convertirá en escenario de nuevos aprendizajes y en algunas ocasiones, de confrontación con esos saberes previos. Esto indica que la familia tiene un papel protagónico en la formación de los estudiantes y es responsabilidad de las figuras parentales constituirse como referentes y modelos positivos para educar desde el ejemplo y con ello, proporcionar un acompañamiento significativo a los objetivos que se trazan desde la escuela, pues está demostrado que los niños, cuyas familias los estimulan y apoyan, tienen mejor rendimiento académico y son más exitosos en el contexto escolar. Las familias también deben estar presentes para conocer el proceso de transición entre los distintos niveles educativos mediante un momento de reflexión que, en conjunto con la entidad administrativa del colegio, de tal manera que pueda conocer la realidad que enfrentan diariamente los niños en el colegio, es decir a las condiciones en las que se desenvuelven continuamente.

El proceso de atención integral hacia la primera infancia involucra también el compromiso que tienen las familias con el proceso educativo de sus hijos e hijas, así pues, el conocer el proceso evolutivo que tiene cada quien se hace necesario puesto que todos llevan un proceso de aprendizaje distinto. Las familias también de estar presentes para conocer el proceso de transición entre los distintos niveles educativos mediante un momento de reflexión que, en

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conjunto con la entidad administrativa del colegio, de tal manera que pueda conocer la realidad que enfrentan diariamente los niños en el colegio, es decir a las condiciones en las que se desenvuelven continuamente. Es por esto que, SED-CBF-Cajas de compensación familiar ICBF (2018) resaltan que:

Acompañar las Transiciones Efectivas y armónicas de los niños y las niñas en el entorno educativo, implica desde la perspectiva de la Atención Integral a la Primera Infancia, propender por potenciar el desarrollo de los niños y las niñas, en cada uno de los entornos en donde transcurre su vida, y con cada uno de los actores que acompañan este proceso, estableciendo estrategias en donde la promoción de espacios de diálogo, construcción y participación de la comunidad, se enfoquen en el avance en el proceso de articulación entre la educación inicial y la educación preescolar (p.1).

La Política de primera infancia tiene un enfoque garantista que parte de la titularidad de derechos de los niños y niñas colombianos y, por tanto, convoca a cada uno de los actores que acompañan el proceso de desarrollo entre los 0 y 6 años a que trabajen conjuntamente por brindar una atención integral que se extienda a todos los entornos donde transcurre la cotidianidad de los infantes. A partir de esta corresponsabilidad surge la necesidad de emplear nuevas estrategias de intervención que ya no se presentan aisladas sino que convoquen a espacios de encuentro participativo entre la familia, la sociedad y el estado para favorecer una formación que asegure aprendizajes significativos para la vida, aprovechando todas las capacidades que desarrollan los menores durante sus primeros años, lo cual hace posible que ocurra un tránsito armónico en todas las fases del proceso educativo, específicamente de la educación preescolar a la básica primaria. Existen diferentes etapas de transición, lo cual SED-ICBF-Cajas de compensación familiar ICBF (2018) menciona que:

El primero de estos momentos es denominado las Primeras Transiciones que son en el espacio familiar-social, desde el cual los niños y las niñas van ampliando su círculo de relaciones a la familia más extendida, al grupo de pares y/o a la comunidad más cercana (p.10).

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Por razones biológicas el recién nacido depende para sobrevivir, del amor y cuidado de su familia; no obstante, conforme va teniendo un desarrollo evolutivo, se hace necesario que experimente una primera transición, con el fin de que establezca nuevos vínculos. De esta manera se amplía su círculo relacional, haciendo que los niños y niñas sean partícipes en nuevos entornos y bajo nuevas regulaciones, según la particularidad de la sociedad y la cultura de la cual forman parte.

La Segunda Transición, es aquella que se da del ambiente familiar-social a alguna institución externa como una casa o centro de cuidado, instituciones intermedias, colegios o jardines infantiles, que dependen en gran medida de la calidad de la oferta de la atención, y que, por lo tanto, implican transiciones más fáciles o difíciles (p.10).

Posterior a su inclusión dentro de la sociedad, los niños y niñas entran en contacto con alguna institución que pretende realizar un acompañamiento intencionado al proceso de desarrollo y complementar la formación impartida desde el hogar, haciendo aportes más estructurados. Esto supone una segunda transición, que será más sencilla o más complicada dependiendo de la calidad de la atención y de la oportunidad con que se afronten las diversas situaciones que se presentan en ese tránsito de un lugar a otro.

La Próxima Transición, está referida a aquella que se vive del último grado o nivel de la educación inicial a la educación primaria. Esta transición tiene a su vez muchas variables, dependiendo en general de la calidad de la oferta educacional de ambos niveles, de las tradiciones culturales-educacionales existentes, y de la claridad de identificación que se tenga de estas situaciones (p.10).

Al finalizar el último nivel de la educación inicial, los niños, niñas y sus familias, se ven enfrentados a una tercera transición que los inscribe a la educación básica primaria y que implica nuevos ajustes que, en muchas ocasiones, representan verdaderos desafíos, considerando que la educación inicial se caracteriza por la cercanía del agente educativo, el juego, la interacción con otros y el acompañamiento permanente durante la ejecución de las rutinas diarias, mientras que en la educación primaria se exige y se espera una mayor autonomía, independencia y

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compromiso con actividades que requieren concentración, quietud, silencio y trabajo individual. Por lo tanto, es importante identificar estos aspectos y, además, tener claridad frente a las tradiciones culturales-educacionales, con el fin de generar estrategias pertinentes para lograr una transición efectiva durante esta etapa. Por lo tanto, Zambrano& Osorio (2018) dicen que:

La responsabilidad permite la adaptación de los niños que realizan el tránsito, no es tarea de una sola Institución, ya que se necesita el trabajo articulado de esos dos espacios para generar ambientes de acogida que favorezcan la confianza y un inicio exitoso a estos nuevos retos que enfrentarán, lo cual a largo plazo puede ser definitivo para que ellas permanezcan dentro del sistema escolar y avancen con éxito en cada uno de los niveles (p.51).

Es claro que todo proceso de atención integral requiere de la participación conjunta y comprometida de diversos actores, en este caso, de una comunidad educativa que incluye a estudiantes, familias, agentes educativos, directivas; con el único objetivo de favorecer el desarrollo de los niños y niñas en ambientes de socialización seguros y sanos. En consonancia, deben primar estrategias oportunas y pertinentes que se adapten a las necesidades particulares de los niños y que, en el caso de las transiciones, permita una adaptación armónica a los cambios, garantizando con ello, la permanencia dentro del sistema escolar y el éxito en el transcurrir de cada uno de los niveles.

Existe una preocupación por analizar e intervenir las diversas variables que influyen en el proceso educativo, tales como: el rendimiento escolar, la deserción, la motivación, la dinámica al interior del aula y con mayor actualidad, la transición, teniendo en cuenta que cuando ocurre de una forma armoniosa, existe una mayor probabilidad de que se desarrollen procesos de formación significativos y exitosos. Por este motivo, cada vez es más común que se reconozca que el tránsito de un lugar a otro o de un grado a otro, tiene múltiples implicaciones y, por ende, es importante que se generen acciones de concientización y sensibilización frente a este hecho, orientando principalmente a la familia, para que puedan acompañar de manera propositiva y corresponsable este proceso. Por otro lado, Zambrano & Osorio (2018) resaltan que:

Es importante reconocer que la labor docente o de un agente educativo es de gran compromiso, y responsabilidad moral frente a los niños, las familias y sociedad, es

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darle una significación al rol de maestro. El docente es un referente para las niñas, para los padres y para los mismos compañeros, es por eso que el hacer diario debe convertirse en una actividad gratificante y feliz, para que se pueda dar siempre lo mejor que se tiene como persona y como profesional (p.73).

Un componente fundamental dentro de los procesos de transición es el agente educativo toda vez que se presenta como referente para familias y colegas y también como modelo a seguir para los niños. Por tal motivo, de su actitud, motivación y pasión por lo que hace, va a depender en gran medida que los estudiantes y sus familias, se adapten con mayor o menor facilidad a los cambios, lo cual representa una gran responsabilidad y compromiso moral frente a la comunidad educativa y a la sociedad en general. El docente es parte vital y activa del proceso de transición puesto que es reconocido por el estudiante como modelo, figura de autoridad y fuente de contención. A pesar de ello, no siempre la interacción docente-estudiante se caracteriza por la proximidad y el afecto y esto incide de forma negativa en la adaptación del estudiante a los cambios que subyacen pasar de un grado a otro, por ejemplo. Pues los nuevos retos, tienden afectar mucho al principio, pero luego llega ese “acostumbrarse” que es un motivo por el cual todos deberán transitar en algún momento, pero ya depende con qué mirada lo tome el ser, ya sea como nuevas oportunidades o como un “qué hacer más”. El docente es figura de autoridad dentro del aula tal como lo son los progenitores al interior del hogar y por ello es fácil que los estudiantes establezcan un vínculo significativo con él y lo reconozcan como modelo de identificación, esto le merece un lugar privilegiado como dinamizador del proceso educativo, pero también le confiere una responsabilidad moral y social, puesto que con su ejemplo motivará comportamientos adaptativos en el estudiante. Es por ello que se espera de él una interacción respetuosa con el dicente y una actitud tolerante y amistosa que favorezca aprendizajes significativos. Otro factor relevante que dice Gaviria (2016) es que:

El clima escolar como el de aula se desarrollan entre dos extremos: uno favorable, que representa un clima abierto, participativo, ideal, coherente, en el cual existiría mayor posibilidad para la formación integral del educando desde el punto de vista académico, social y emocional, puesto que existirían más oportunidades para la convivencia armónica (p.42).

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Por lo tanto, generalmente los cambios se asocian con resistencias y situaciones traumáticas pues es común dentro de nuestra cultura que se nos enseñe a verlos como obstáculos, que se presente angustias, inseguridad, frustración y no como oportunidades, lo cual tiene implicaciones en el proceso de aprendizaje y desarrollo de las capacidades del sujeto. En concordancia, si las condiciones son favorables, con mayor facilidad habrá una adaptación, pero si no resultan favorables, se pueden generar situaciones problemáticas que afecten significativamente al individuo, bien sea en los procesos cognitivos, de socialización o de aprendizaje. Este tipo de situaciones son las que se conocen como clima escolar, haciendo relación a las emociones y relaciones que se generan dentro de la escuela entre los diferentes miembros de la comunidad educativa, lo cual tiene implicaciones en el proceso de aprendizaje y por tanto, deben ser intervenidos de forma oportuna a fin de que se puedan lograr los objetivos planteados, no solo a nivel académico sino para la vida, puesto que los ambientes favorables representan una mayor probabilidad de formar sujetos participativos, tolerantes frente a la diversidad, respetuosos del otro, capaces de asumir el cambio de manera propositiva; habilidades que en últimas contribuirán a la transformación social y a la convivencia armónica. El maestro es modelo y referente para los estudiantes y entender esta condición nos ayudará a ser más cuidadosos y exigentes con la selección de aquellas personas que acompañarán a los estudiantes en cada una de sus etapas, pues es común que se hagan elecciones con base en la formación académica exclusivamente, sin mirar sus cualidades personales, lo cual es un error, pues así como se reconoce la heterogeneidad de los estudiantes, es necesario que se tengan en cuenta las múltiples diferencias entre los docentes, con el fin ubicar en cada grado maestros idóneos para brindar una formación de calidad, en un ambiente armónico que favorezca el desarrollo de todo el potencial de los maestros. El rol docente no se compone únicamente de un título universitario que lo avale como tal, sino que también comprende un conjunto de habilidades, compromisos y tareas que le demandan una gran responsabilidad moral frente a la comunidad educativa y la sociedad en general, pues en sus manos está la formación de los estudiantes que serán protagonistas en las transformaciones familiares, sociales y culturales que se demandan en cada tiempo. Pues Gaviria (2016) retoma que:

De esta manera las transiciones siempre están asociadas a proceso de cambios, que ocurren en momentos específicos y asociados situaciones de corte evolutivo,

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social, cultural y ambiental e indican un cambio de ciclo, es decir un cierre de una etapa para el ingreso a un nuevo proceso con los consiguientes elementos de ajuste, asimilación y adaptación que el nuevo proceso implica (p.34).

Los procesos de transición que enfrentan los alumnos no solo se refieren solamente a las evoluciones o decadencias académicas que enfrenten los estudiantes, también tienen que ver con los procesos emocionales, hormonales y psicológicos que enfrentan continuamente los alumnos. La preparación para la escuela no la otorga simplemente el paso del tiempo o la adquisición de habilidades según un modelo de desarrollo evolutivo en el caso de los niños y sus familias, o de la elaboración de una propuesta pedagógica a partir de unos lineamientos, en el caso de la institución educativa. Dicha preparación requiere la creación de condiciones favorables a partir de programas intencionados y estructurados, para que los niños puedan demostrar sus aptitudes y a la vez, adquieran otras cada vez más complejas; también, demanda una valoración, seguimiento y evaluación, por medio de instrumentos apropiados, para garantizar que el tránsito sea exitoso y que cada actor (estudiante, familia, docente) pueda desempeñar su rol de una manera satisfactoria y adaptada a los requerimientos del contexto. Es por esto que la escuela no tiene que ver únicamente con el niño, pues no es un ente aislado dentro del proceso educativo sino que es un componente activo que interactúa con los demás actores y por ende, la valoración, el seguimiento y la evaluación de ese proceso de transición de una etapa a otra, debe garantizar que el niño esté preparado pero que también lo estén la escuela y la familia, con el fin de que los programas de atención si logren los objetivos establecidos y cumplan la misión para la que fueron diseñados.

El diseño de programas de atención integral no solo debe incluir el componente formativo donde se incluyan estrategias y tácticas de corte académico, sino que debe contemplar la idoneidad de los espacios donde se desarrollan las actividades a fin de garantizar la salud y seguridad de los niños y adultos que allí interactúan, pues esto garantiza la adecuada ejecución de los planes y moviliza un mayor sentido de pertenencia en los actores involucrados, que puede manifestarse en compromiso con los objetivos formulados, adhesión a los procesos y una actitud favorable hacia los mismos. Por lo que es necesario resaltar que este proceso implica un gran compromiso y una responsabilidad moral frente a sus estudiantes, las familias y la sociedad en general, pues es una figura significativa dentro del proceso de formación y evidencia de ello es

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que cada uno recuerde con afecto algunos de sus maestros o, por el contrario, refiera experiencias negativas que le marcaron profundamente. En este sentido, las propuestas pedagógicas no solo deben enfocarse en el estudiante sino también en el agente educativo que es mediador del proceso de enseñanza-aprendizaje, a fin de contar con un personal idóneo y cualificado que contribuya al adecuado desarrollo de las capacidades cognitivas, de la personalidad, de la autoestima y de otros aspectos que hacen parte de un sujeto integral tal como lo demanda nuestra sociedad. El rol de los profesionales de la primera infancia consiste en ser mediadores y animadores del proceso educativo, pues a través de las metodologías que consideren pertinentes y que se adapten a las necesidades particulares de los estudiantes, pueden facilitar un aprendizaje significativo, estimulando la creatividad de los niños, la expresión asertiva y respetuosa de su pensamiento y el desarrollo de habilidades cada vez más complejas. De esta manera contribuyen a la construcción de tejido social al tiempo que mejoran las condiciones para que los estudiantes vivencien un proceso exitoso y cuenten con la posibilidad de asumir transiciones efectivas que los hagan sentir reconocidos, valiosos y competentes.

La educación inicial se enfoca en el acompañamiento del crecimiento y desarrollo de los niños y niñas a través de programas estructurados en favor de un proceso continuo de relaciones sociales que permita potenciar las capacidades existentes y adquirir competencias cada vez más complejas. En este sentido, las primeras intervenciones se enfocan en el cuidado y la adquisición de hábitos que les ayuden a los niños a ser más autónomos e independientes de sus cuidadores y por tanto, los parámetros de seguimiento y evaluación están limitados a la presencia o ausencia de determinados comportamientos; sin embargo, cuando se da el tránsito a la educación Preescolar, aparecen nuevos requerimientos que son exigencia institucional y que demandan logros, por lo cual se comienza a hacer uso intencionado de nuevas herramientas como los libros o las crayolas, que antes eran objetos de uso espontáneo.

La escuela, como segundo escenario de socialización, debe estar preparada para favorecer en todo tiempo la vinculación, participación, adaptación y aprendizaje de los niños y niñas; esta preparación incluye estrategias y prácticas que estimulen una transición efectiva y armoniosa entre etapas para que haya una continuidad en el proceso educativo y se atenúe la división cultural que existe con la familia. Otro factor que influye es la condición física del espacio en el que se desenvuelven, factores como la iluminación, el orden, la amplitud y demás hacen que se dificulte o se facilite la concentración y por lo tanto el rendimiento. La disposición física del

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