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Poder e identidad. Las transformaciones coloniales del
liderazgo y la identidad entre los muiscas de los Andes del
norte de Suramérica. 1537-1650
.
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos
Aires
Facultad de Ciencias Sociales
Tesis para optar por el título de Doctor en Arqueología
Presentado por
Alejandro Bernal Vélez
Director
Dr. Facundo Gómez Romero
Co-Director
Dr. Rafael Curtoni
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RESUMEN
3
ÍNDICE
pág.
AGRADECIMIENTOS 8
INTRODUCCIÓN
Presentación del tema 11
Objetivos
Objetivo General 15
Objetivos Particulares 15
Metodología 15
Organización temática de los capítulos 22
CAPÍTULO 1. EN BUSCA DE UN MARCO INTERPRETATIVO PARA EL COLONIALISMO IBÉRICO EN EL ALTIPLANO CUNDIBOYACENSE EN EL SIGLO XVI
Los muiscas y el Altiplano Cundiboyacense como tema de estudio
en la arqueología y la historiografía del período colonial. 25
1.2 Marco interpretativo 35
1.2.1 Identidad y Colonialismo 35
1.2.2 La materialidad y los sistemas “sociotécnicos” 37
1.2.3 La estructura del poder colonial y la acción de los sujetos. 40
CAPÍTULO 2. EL PAISAJE SOCIAL Y EL ENTORNO NATURAL
2.1 El Altiplano Cundiboyacense en el contexto andino 48
2.2 El paisaje social del altiplano 51
2.2.1 El entorno prehispánico 51
2.2.2 El paisaje del altiplano en las fuentes coloniales tempranas 60 2.2.3. El paisaje y las relaciones interétnicas del período colonial temprano 62
CAPÍTULO 3. LA IDENTIDAD Y EL PODER EN LOS CACICAZGOS MUISCAS PREHISPÁNICOS A TRAVÉS DE SU CULTURA MATERIAL
3.1. Los problemas sobre el término “muisca” 77
3.2 El poder, la autoridad y el liderazgo entre los muiscas prehispánicos 82
3.2.1. Los capitanes 83
3.2.2. Los caciques 87
3.2.3. Modelos propuestos sobre la organización socio-política prehispánica
en el altiplano 89
3.2.4. La representación del poder, la autoridad y el liderazgo en la cultura
4
3.3 La variabilidad cultural del altiplano y el problema de la identidad
“muisca” prehispánica 104
3.4 Conclusiones del capítulo 109
CAPÍTULO 4. LA IRRUPCIÓN DE LA DOMINACIÓN COLONIAL
4.1. El descubrimiento y la conquista del altiplano 118
4.2. La conquista española y los caciques muiscas 127
4.3. Instrumentos, instituciones y tecnologías del poder de la dominación
colonial en el Altiplano Cundiboyacense en los inicios del período hispánico 139
4.3.1. Las encomiendas 139
4.3.2 Los intentos de institucionalización del poder colonial y las “visitas
a la tierra” como instrumentos de control 146
4.3.3 La ley española y la escritura como instrumento de dominación y control
colonial 150
4.4. Conclusiones del capítulo 154
CAPÍTULO 5. LA RESTRUCTURACIÓN DEL PODER Y LA AUTORIDAD ENTRE LOS MUISCAS EN EL ALTIPLANO CUNDIBOYACENSE A
COMIENZOS DEL PERÍODO COLONIAL. EL CACICAZGO DE
GUATAVITA COMO CASO DE ESTUDIO
5.1. La creación del cacicazgo colonial de Guatavita 160
5.1.1. Los tiempos prehispánicos 160
5.1.2. Los caciques coloniales de Guatavita en la segunda mitad del siglo XVI 165
5.2 La encomienda de Guatavita 168
5.2.1 La recomposición de las relaciones de poder y el liderazgo indígena 168 5.2.2. El interés tributario sobre la población indígena de Guatavita 172 5.2.3 La tributación textil y sus consecuencias en el interior de la sociedad
indígena 177
5.2.4. La competencia por la mano de obra indígena en las encomiendas de
Súnuba y Guatavita en la segunda mitad del siglo XVI 189
5.3. A manera de epilogo: los bienes materiales del cacique de Guatavita
a comienzos del siglo XVII. 192
5.4. Conclusiones del capítulo 200
CAPÍTULO 6. ORDEN Y CORRECCIÓN EN EL ALTIPLANO
CUNDIBOYACENSE EN EL OCASO DEL SIGLO XVI
6.1. El contexto de las reformas de finales del siglo XVI en el Nuevo Reino
de Granada 209
6.1.1 En busca de un marco interpretativo para las reformas de final de siglo 210
5
6.2. El ordenamiento espacial del altiplano a finales del siglo XVI 223
6.3. Los corregidores y los curas como garantes del control, la corrección y
el orden en los pueblos de indios y la “vida en policía” 230
6.4. Conclusiones del capítulo 236
CAPÍTULO 7. LA PRESENCIA DE LOS MUISCAS COLONIALES. PROCESOS DE ADAPTACIÓN Y RESISTENCIA INDÍGENA EN EL ALTIPLANO VISTOS A TRAVÉS DE LOS OBJETOS Y LA CULTURA MATERIAL DE FINALES DEL SIGLO XVI Y COMIENZOS DEL XVII
7.1. La cultura material y su relación con el “drama tecnológico”
colonial 245
7.2 La producción de bienes indígenas en el período colonial temprano 250
7.2.1. La alfarería 250
7.2.2. La producción textil 254
7.3 La producción de objetos sagrados en el contexto de la lucha contra
la idolatría y la resistencia indígena en el período colonial 258
7.3.1 El desarrollo histórico de la evangelización de las comunidades muiscas
en el período colonial temprano 258
7.3.2. La “idolatría” y los “santuarios” en el contexto de la producción
de “contra-artefactos” 262
CONCLUSIONES 276
6
ÍNDICE DE FIGURAS
Pág.
Mapa 1. El Altiplano Cundiboyacense 24
Mapa 2. Sitios y accidentes geográficos nombrados en la tesis 72
Imagen 1. Distintos escenarios del Altiplano Cundiboyacense 73
Imagen 2. Sitios arqueológicos prehispánicos del sur del altiplano. 74
Imagen 3. Sistemas de camellones prehispánicos 75
Imagen 4. Paisaje de laguna 76
Imagen 5. Esquematización cronológica de las ocupaciones agroalfareras prehispánicas
del Altiplano Cundiboyacense 111
Mapa 3. Localización del territorio muisca y los grupos vecinos 112
Imagen 6. Página ilustrada y detalle de las ilustraciones del libro de Lucas Fernández de
Piedrahita 113
Imagen 7. Diferentes representaciones de los muiscas en textos de historia 114
Imagen 8. Cuencos y copas 115
Imagen 9. Cántaros, Jarros y Botellones 115
Imagen 10. Elementos de la orfebrería muisca 116
Imagen 11. Ejemplos de ofrendatarios muiscas elaborados en GDT 117
Mapa 4. Rutas seguidas por los conquistadores que llegaron al altiplano en 1538 156
Imagen 12. Representaciones de Gonzalo Jiménez de Quesada 157
Imagen 13. Oleo que representa la fundación de Santafé 157
Imagen 14. Grabados del siglo XVI hechos por Théodore de Bry 158
Imagen 15. Mapa del Nuevo Reino de Granada de 1633 159
Mapa 5. Ubicación del cacicazgo prehispánico de Guatavita 203
Imagen 16. Lugares arqueológicos de la región de Guatavita 204
7
Imagen 18. Parte de las declaratorias y peticiones de un capitán de Guatavita en el
proceso contra Súnuba en 1553. 206
Imagen 19. Volantes de uso muiscas 207
Imagen 20. Los textiles y mantas muiscas 207
Mapa 6. Localización de las encomiendas y regiones algodoneras y productoras de
mantas nombradas en el texto 208
Imagen 21. Diseño urbano de los pueblos de Paipa en 1602 240
Imagen 22. Plano de 1592 sobre estancias y tierras en manos de españoles en el norte de
la Sabana de Bogotá 241
Imagen 23. Transcripción del plano de la Imagen 22 242
Imagen 24. Ubicación geográfica y vista del paisaje de los lugares que se ilustran el
plano de 1592 de la Imagen 12. 243
Imagen 25. Pueblo y Resguardos de Curití en 1802 243
Imagen 26. Ejemplos de capillas y templos doctrineros construidos en los siglos XVI y
XVII. 244
Imagen 27. Ruinas de una antigua iglesia. Sitio arqueológico de Gachantivá
Viejo 270
Imagen 28. Motivos decorativos de la cerámica prehispánica en el Valle
de Leyva 271
Imagen 29. Fragmentos de cerámica colonial encontrados en Gachantivá Viejo 272
Imagen 30. Decoración GDT prehispánica 273
Imagen 31. Fragmentos con decoración GDT “contacto” 273
Imagen 32. La “cacica” de Sutatausa, el tempo doctrinero y detalles de las pinturas
internas 274
8
AGRADECIMIENTOS
La presente tesis para optar por el título de Doctor en Arqueología pudo llegar a feliz
término gracias al apoyo y generosidad de muchas personas en Olavarría y Buenos
Aires en Argentina, y en Bogotá en Colombia. En primer lugar, a mi esposa Carolina
Barrera, quien me ha acompañado en este proceso de investigación y escritura, me
brindó todo el apoyo y comprensión que se requiere en estas cuestiones académicas, y
ha tenido una inmensa paciencia para esperar este momento. También en estas frías
tierras del Altiplano Cundiboyacense, mis padres, Jaime Bernal y Martha Vélez y mi
familia me han brindado un apoyo emocional y financiero sin el cual todo el esfuerzo y
trabajo se hubiera perdido. A Aura Botero le debo una parte importante de las
sugerencias para lograr una redacción decorosa, y a Jaime Barrera, las largas horas de
productivas y aportantes charlas sobre los temas de esta investigación.
A todo el personal administrativo y académico del postgrado, pero en especial a María
Luz Endere, Gustavo Politis y Marcos Rodríguez, les estoy agradecido por las ayudas y
recomendaciones, y por haber hecho más fácil mis permanencias largas y cortas en una
ciudad tan bella y especial como Olavarría. En Buenos Aires, valiosos y entrañables
amigos como Natalia Casas y Francesco Semenaro nos sirvieron de apoyo y compañía a
mi esposa y a mí durante la etapa “porteña” de nuestras vidas. No puedo dejar pasar
esta oportunidad para expresar mi agradecimiento a Mabel de Dionigi y Mauricio
Ostrovsky, así como a sus hijos Lautaro y Eliana, por darnos el calor de familia durante
tantos domingos en Villa Bosh (partido de 3 de Febrero) y por enseñarme el arte y el
placer de comer facturas.
Aunque las ideas y argumentos presentados en las siguientes páginas, así como sus
errores, son de mi entera autoría y responsabilidad, no hubiera podido siquiera llegar a
imaginar esta tesis, ni mucho menos escribirla, sin el estímulo intelectual de los
profesores y profesoras con los interactué en Argentina en varios de los seminarios del
Doctorado. En primera instancia con el Doctor Facundo Gómez Romero, director de la
9
las conexiones entre poder, resistencia e identidad. Independiente del difícil reto que
asumió de dirigir un trabajo sobre el mundo colonial temprano de un minúsculo rincón
de los Andes Septentrionales, al Dr. Gómez Romero también le estoy agradecido por la
paciencia que me tuvo en los largos tiempos que pasaron entre una entrega y otra.
En este mismo sentido, al Doctor Rafael Curtoni le agradezco el haber compartido
conmigo todos los momentos y charlas que mantuvimos en Olavarría y el haber
aceptado ser el co-director de esta tesis.
Durante otros seminarios tomados en la Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires en Olavarría se realizaron trabajos finales de los que
surgieron algunas ideas que nutrieron el proyecto y algunos de los capítulos de la tesis.
Por eso extiendo un agradecimiento a las doctoras Ingrid de Jung y Miriam Álvarez, y al
Doctor Andrés Laguens. Lo mismo puedo decir del seminario de representaciones
visuales en arqueología que tomé en la Universidad Nacional de La Plata con las
Doctoras Laura Quiroga y Fabiana Bugliani.
Por último, en Bogotá recibí un importante estímulo del Doctor Roberto Lleras quien
me permitió dictar un seminario sobre arqueología del colonialismo en el programa de
Arqueología de la Universidad Externado de Colombia, así como de la Magister Ana
Luz Rodríguez quien generosamente me invitó a formar parte del grupo de docentes del
programa de Historia en la Universidad Autónoma de Colombia durante el año 2012 y
en donde enseñé historia prehispánica y colonial de Colombia y América Latina. En
ambas instituciones educativas pude exponer muchas de las ideas que fui elaborando
sobre el colonialismo, así como sus expresiones materiales y discursivas. Como siempre
ocurre cuando se interactúa con personas críticas e inquietas intelectualmente, las
preguntas y dudas de los estudiantes me hicieron reflexionar sobre muchos de los temas
10
A la memoria de Jaime Jaramillo Uribe,
(Historiador colombiano, Abejorral 1917 - Bogotá 2015)
La presencia del hombre se expresa en el arreglo de una mesa, en unos discos apilados, en un libro, en un juguete. El contacto con cualquier obra humana evoca en nosotros la vida del otro, deja huellas a su paso que nos inclinan a reconocerlo y a encontrarlo. Si vivimos como autómatas seremos ciegos a las huellas que los hombres nos van dejando, como las piedritas que tiraban Hansel y Gretel en la esperanza de ser encontrados.
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INTRODUCCIÓN
Presentación del tema
La temática en la que se inscribe esta tesis refiere a los cambios socio-culturales que se
dieron en los cacicazgos muiscas del Altiplano Cundiboyacense durante las primeras
siete décadas de dominación colonial ibérica. Mediante la combinación de métodos,
datos y andamiajes teóricos de la arqueología y la historia, se quiere lograr un
acercamiento a las relaciones interétnicas, y en concreto, al tema la identidad, la
etnogénesis y el liderazgo político indígena en los inicios del período colonial en los
Andes del norte de Suramérica. Se pretende documentar cómo, en medio de las
relaciones de poder del colonialismo español, se dio la gestación de un sentido de ser
indígena y las maneras como los líderes políticos de las comunidades indígenas se
involucraron en las transformaciones sociales, culturales y políticas producidas por la
implementación del colonialismo español en un sector geográfico del Nuevo Reino de
Granada. Se plantea la posibilidad de analizar estas dinámicas con un ejercicio de
interpretación de los posibles significados sociales y culturales que tuvieron la
producción y uso de la cultura material. El marco espacial de la investigación son las
mesetas y valles interandinos de las tierras altas de la Cordillera Oriental de la actual
República de Colombia (ver Mapa 1 al final de la Introducción).
Al referirse a los muiscas se hace alusión al conjunto de cacicazgos que en los
momentos previos a la conquista española habitaban el Altiplano Cundiboyacense. Las
investigaciones arqueológicas e históricas realizadas en el altiplano coinciden en señalar
que entre las unidades cacicales muiscas se presentaban grados distintos de
diferenciación sociopolítica relacionada con un acceso diferencial a los recursos
materiales y simbólicos (Boada 1998; 2006; 2009, Correa 2004, Henderson 2008; 2012,
Henderson y Ostler 2009, Kruschek 2003, Langebaek 1987; 1995a; 2001; 2008; 2012,
Reichel-Dolmatoff 1984; 1996, Tovar 1980).
12
la encomienda. Desde el arribo español al Altiplano Cundiboyacense a finales de la
década de 1530 y hasta comienzos del siglo XVII, marco cronológico de la presente
tesis, la encomienda se puede definir en términos generales como el contrato entre un
español y la corona en el que se estipulaba el derecho del primero a recibir, a manera de
tributación, los recursos materiales y la mano de obra de un grupo de indígenas
específico. El español debía responder ante las autoridades coloniales por dichas cargas
impositivas, por la protección y buen trato de los indios, por las tareas de evangelización
y por la conversión al cristianismo. En definitiva, sobre el encomendero recaía el
control de la comunidad indígena que se le entregaba (Bonilla 2004, Colmenares
1997a, 1997b, Eugenio 1977, Francis 1997, Hernández Rodríguez 1990, Ruiz Rivera
1975, Tovar 1999, Villamarín 1972, Villmarín y Villamarín 1999).
Al estar en estrecha relación con el uso del trabajo y la economía indígena, y con el
control político de las comunidades, la encomienda estructuró las relaciones de poder en
la sociedad neogranadina. Entre los años de la conquista y mediados del siglo XVII
enfrentó a todos los sectores españoles involucrados en la colonización. Originó
también una confrontación dentro y entre las comunidades muiscas por la organización
de la mano de obra, y las maneras en las que la producción comunitaria debía satisfacer
las demandas internas y externas. En síntesis, la encomienda, configuró el marco en que
los distintos estamentos del mundo indígena se relacionaron con la sociedad española,
con la administración colonial y con la iglesia católica.
A lo largo y ancho de Hispanoamérica, instituciones como la encomienda se cimentaron
tratando de seguir las unidades políticas indígenas que existían antes de la conquista
española (Andrien 1995; Assadourian 1987; Gibson 1967, 1990; Landázuri 1990;
Lockhart 1999; Menegus 1991; Ramírez 1987, 1996; Spalding 1974; 1984). Este
aspecto traería graves consecuencias para sujetos como los caciques ya que alteraría los
lazos redistributivos, su capacidad de generar y mantener alianzas mediante la
generosidad, los mecanismos que le permitían la organización del trabajo colectivo y los
elementos de sacralidad que le confería su investidura. El Nuevo Reino de Granada y el
Altiplano Cundiboyacense no fueron la excepción. Líderes y autoridades como los
caciques y los capitanes, psihipquas y tybas en lengua muisca, tuvieron que redefinir su
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el dilema de liderazgo de los caciques andinos en el período colonial (Bernand 1997;
Powers 1991, 1994, 1995). Como cabezas de los cacicazgos y las unidades sociales que
las componían, los caciques y capitanes se vieron ante la disyuntiva de satisfacer
simultáneamente a varios frentes sin comprometer tanto la investidura que su propia
comunidad le confería, como la que le reconocía el Estado colonial.
Desde la óptica indígena, los líderes muiscas tenían que cumplir con tareas relacionadas
con la reproducción cultural y social del grupo tales como el patrocinio de festejos, la
organización de las faenas agrícolas, la distribución de los excedentes, y, asumir el rol
de voceros de los intereses del grupo ante los distintos estamentos del mundo español,
aspectos que eran mirados con desconfianza por los colonos, la iglesia y los
funcionarios coloniales. Desde la óptica de los distintos actores españoles, los
psihipquas y tybas debían responder ante el fisco colonial y el encomendero por la
entrega de los tributos y la organización del trabajo comunitario, ante los curas y las
jerarquías eclesiásticas por la conversión al colaborar con la evangelización y mostrarse
como buenos cristianos, y ante las autoridades coloniales al garantizar el orden dentro
de la comunidad. Es decir, labores impuestas por un sector cultural y social externo que
comprometían seriamente el liderazgo dentro de la comunidad.
En medio de las relaciones de poder del mundo colonial neogranadino en el primer siglo
de dominación colonial hispánica, los sentidos de identificación de los grupos en
contacto y los significados de las prácticas sociales de los mismos se transformaron y
generaron concepciones de la identidad social y cultural indígena. Por un lado, surgió
una nueva categoría social, el indio; por otro, las comunidades muiscas debieron
re-direccionar los mecanismos para mantener su cohesión social y su identidad cultural y,
de esta forma, poder enfrentar los avatares del colonialismo ibérico en el Altiplano
Cundiboyacense mediante la adaptación, la resistencia y la negociación. Los distintos
intereses que entraron en pugna por la institución de la encomienda se dieron
principalmente en un mundo rural alejado de espacios que, como las ciudades
coloniales, eran escenarios de otras relaciones de poder y, por lo tanto, gestaban
identidades y sentidos de pertenencia distintos.
La dinámica de la dominación colonial se daba en la interacción diaria. Las plazas de
14
escenificaban las relaciones de poder. A pesar de que la realización de grandes actos
colectivos, bien fueran seculares o religiosos, crearon un sentido de ratificación o
negación de la pertenencia de un individuo a un colectivo, la definición y configuración
de la identidad se dio también en la ejecución de múltiples prácticas cotidianas. Los
espacios del día a día fueron una de las arenas donde el colonialismo español fue
reproducido, contestado, rechazado o negociado. En lugares como las casas, los cultivos
adyacentes a los poblados y en los caminos, los muiscas fueron contabilizados,
vigilados, controlados, castigados, evangelizados, y finalmente, categorizados como
indios por el sistema colonial. Pero al mismo tiempo, en estos mismos lugares, vivieron,
festejaron, sembraron sus cultivos y escaparon al ojo examinador del cura, el
encomendero y el funcionario real. Fue en esta cotidianidad en la que se presentó la
etnogénesis de los muiscas al construir su identidad indígena y encontrar su lugar en la
sociedad colonial neogranadina.
El ejercicio investigativo propuesto en la presente tesis se suma a aquellas posturas que
miran la historia del período colonial en los Andes como la definieron, hace unos años,
Ana María Lorandi y Guillermo Wilde (2000:42): un proyecto encaminado no sólo a
entender las dinámicas internas y los mecanismos de identificación sociocultural de las
comunidades indígenas, sino también la importancia de las transformaciones producidas
por el contacto de los grupos con el estado colonial y las estrategias adoptadas para
alivianar, contrarrestar y utilizar las condiciones impuestas por el sistema de
dominación. Este doble análisis ha permitido “reconstruir entramados complejos de
prácticas y representaciones donde se ven múltiples niveles de articulación,
contradicción, de cambio y continuidad” (Lorandi y Wilde 2000:42).
La tesis propone un análisis de la evidencia arqueológica y documentos producidos por
el ejercicio del poder colonial en los que se analizan algunas prácticas del mundo rural
del Altiplano Cundiboyacense. De esta manera, el ejercicio investigativo y analítico se
encamina a entender la construcción de los procesos identitarios y de etnogénesis, y la
15
Objetivos
Objetivo General
Por medio de una estrategia investigativa que combina datos de la arqueología, las
fuentes documentales y la historiografía del período colonial hispanoamericano, la tesis
busca documentar la transformación de los líderes y las unidades sociales muiscas para
entender cómo, en medio de unas relaciones de poder colonial, se configuró una
etnogénesis muisca en el Altiplano Cundiboyacense entre los años de la conquista
española (1537) y finales del siglo XVI.
Objetivos Particulares
-A partir del análisis de algunos aspectos de la cultura material se busca documentar la
forma cómo se instauraron los sentidos identitarios de diferencia, similitud y jerarquía
en los cacicazgos muiscas localizados en la campiña del altiplano, al inicio del período
colonial.
-Analizar el conjunto de relaciones de dominación colonial que se daban fuera de las
ciudades y que estaban estructuradas por la relación de las comunidades con los
encomenderos, los curas doctrineros y los agentes burocráticos del estado colonial.
-Proporcionar una discusión que contribuya a entender las relaciones metodológicas y
teórico-conceptuales de la arqueología y la historiografía del período colonial en los
Andes del norte de Suramérica.
Metodología:
Según Randall McGuire (1981:174-75) existen dos variables que deben ser tenidas en
cuenta para evaluar los cambios y permanencias de las diferenciaciones entre grupos
étnicos. La primera es el grado de mantenimiento de dichas diferencias, razón por la
cual se trató de mirar, siguiendo los consejos de McGuire, si en las descripciones sobre
fabricación, uso y consumo de bienes de la cultura material, que se indagó en la
bibliografía consultada y las fuentes documentales analizadas, aparecen objetos
“étnicamente sensibles” como la cerámica, la arquitectura, la comida o las prendas de
vestir. Adicionalmente, se analizó en la documentación escrita tanto la existencia de
16
grupos corporados, como la distribución espacial de los integrantes de los grupos
relacionados. La segunda variable a tener en cuenta fueron las diferencias y las
disparidades de poder en ambos grupos y los grados de riqueza, prestigio y control entre
ámbitos doméstico o de control de recursos. Para el caso concreto de esta tesis, las
sugerencias de McGuire, se dirigieron a buscar en los materiales escritos aspectos como
la riqueza, el nivel de participación de los integrantes de un grupo en cargos
administrativos y cargos políticos, y la figuración social y el grado de acceso a
posiciones de honor y prestigio.
Para poder cumplir con los objetivos indicados, el proyecto adelantó un estudio que
combinó, por una parte, la lectura de las investigaciones arqueológicas e historiográficas
desarrolladas en el Altiplano Cundiboyacense por otros investigadores, y por otra, la
información documental proveniente del Archivo General de la Nación localizado en
Bogotá y de colecciones documentales publicadas. Respecto al componente
arqueológico, se realizó una lectura crítica de la información y la interpretación
arqueológica del Altiplano Cundiboyacense con el fin de entender aquellos elementos
del período prehispánico que tienen relevancia para entender la problemática del poder
y la identidad indígena a comienzos del período colonial. En especial, cobraron
relevancia las informaciones arqueológicas sobre mantenimiento del liderazgo y la
autoridad, así como temas sobre las representaciones materiales del poder. Igualmente
se analizaron los grados de homogeneidad y variabilidad de algunos elementos del
registro arqueológico, como forma de evaluar los niveles y estructuras que componían
la identidad social entre los muiscas prehispánicos. La historiografía sobre el período
colonial temprano de la Nueva Granada fue fundamental para la presente tesis, no sólo
como una fuente inapreciable de datos sobre la cultura material del período colonial,
sino como una valiosa referencia que permitió una mejor contextualización histórica de
las discusiones y problemas sobre los que se centró la investigación.
Uno de los principales aportes de la historiografía para esta contextualización fue la
relacionada con la cronología. La tesis se enfocó en analizar problemas que se dieron en
el siglo XVI, y en particular, la investigación tuvo como fechas límites los años 1537 y
1600. Esta cronología tiene relación con lo planteado hace unas décadas por Deagan
17
medio”1 en la América Española. Luego de una fase inicial, y por cierto corta, de “encuentro”, vendría una que se caracterizó por la experimentación y la adaptación del
diseño colonial deseado por la corona a las realidades locales. Durante este período
medio se producen los primeros intentos de formalización de las características sociales
y las economías locales según las condiciones de cada región. Ya en los siglos XVII y
XVIII vendría un período colonial tardío en donde se darían realidades socio-culturales
y económicas distintas.
Sin embargo, esta fracción de tiempo en el siglo XVI no es homogénea, lo que tuvo
importantes implicaciones a la hora de definir la metodología de investigación, de
clasificar los datos, y de organizar la información y los análisis que se presentan en los
textos de cada capítulo. Por varias cuestiones, entre las que se resalta lo relativo a las
relaciones de poder y los tipos de vínculo entre las sociedades muisca y española, el
siglo XVI en el Altiplano Cundiboyacense no puede ser considerado como un bloque
temporal monolítico. Estas diferencias fueron una de las bases que fundamentaron la
organización de cada capítulo.
Respecto a la consulta documental que sustenta los análisis e interpretaciones de esta
tesis, hay que anotar que el Altiplano Cundiboyacense constituía el epicentro político y
económico del Nuevo Reino de Granada. Si bien ésta área no estaba engranada
directamente a todo el aparato mercantil e institucional que se desprendía de la minería
altoperuana, sí constituía un importante espacio de colonización, aspecto que supone la
existencia de una relativa abundancia de material documental del período de interés
referida a concesiones y pleitos sobre encomiendas, y disputas entre las comunidades
indígenas y sus líderes. En el Archivo General de la Nación de Bogotá existen dos
fondos documentales que contienen esta información, a saber, “Encomiendas” y “Caciques e indios”, de los cuales se extrajeron los datos que permitieron los análisis.
En ambos casos el estudio de este tipo de documentos fue importante para analizar las
relaciones de poder que se tejían dentro de espacios que estaban más cercanos a la
cotidianidad de las comunidades y, en muchos casos, los procesos se llevaron a cabo
dentro de los mismos poblados indígenas.
1
18
Por un lado, el fondo documental “Caciques e Indios” está compuesto en su mayoría
por pleitos relacionados con los cacicazgos, aspecto que permitió una mirada a los
cambios que se fueron operando dentro de las unidades políticas muiscas y la forma
como dichos cambios eran percibidos tanto por las mismas comunidades involucradas
como por los distintos sectores españoles que se relacionaban con las jefaturas y
señoríos muiscas. Dentro de los alegatos y disputas que se generaban en torno a
cuestiones como las sucesiones de los caciques, la pertenencia de las capitanías a un
cacicazgo o a una encomienda, y la defensa que hacían los líderes comunitarios de los
beneficios e intereses propios o de su grupo ante las autoridades coloniales se
encuentran expresiones, palabras, frases y descripciones que constituyen un buen
instrumento para evaluar tanto la relación de los caciques y capitanes muiscas con la
gestación de nuevos sentidos de identidad colectiva, como las mutaciones de las
relaciones políticas dentro de los cacicazgos.
Para otras áreas coloniales de la cordillera andina, como es el caso de Tucumán, Zanolli
(2000) ha indicado que es posible utilizar este tipo de fuentes para analizar procesos de
etnogénesis y reestructuración identitaria, mientras se mantenga una posición crítica en
la que los documentos sean contextualizados en la situación de confrontación y de
relaciones de poder. El análisis de pleitos judiciales del período colonial permite, como
lo ha expresado Lia Quarleri (2000:183), no solamente el rescate de la visión que los
actores tuvieron sobre el problema que le interesa al investigador, sino que también
facilitan enfocarse en la intersección de los sentidos y las prácticas resultantes de la
interacción de un grupo con un “otro” que es diferente por cuestiones étnicas, culturales o institucionales. Enfatiza la autora que “los litigios judiciales, controversias o
conflictos se constituyen en la arena por excelencia donde se manipulan significados y
representaciones; desde el contenido y destino de una legislación hasta las identidades
personales y colectivas” (Quarleri 2000:186).
En lo que respecta al fondo “Encomiendas” del Archivo General de la Nación de
Bogotá cabe mencionar que su importancia está dada en que sus documentos contienen
valiosos datos sobre la relación tanto de los indios con los encomenderos, como de estos
últimos con las autoridades coloniales, la iglesia y la sociedad española del altiplano.
19
institución que reguló el mundo colonial del altiplano durante toda la mitad del siglo
XVI. A diferencia de los siglos XVII y XVIII, en los que los medios de producción
como la tierra pasaron a ser directamente controlados por los españoles por medio de las
haciendas, y en los que se dio la posibilidad de que los indígenas fueran contratados
libremente como peones agrarios, durante el siglo XVI, en el Altiplano
Cundiboyacense, los indígenas muiscas retuvieron las tierras en donde se encontraban
asentados antes de la llegada de los españoles y la mano de obra, con la que se cubrían
los impuestos, provenía de la propia comunidad. Es decir que la economía colonial
temprana en el altiplano, al igual que en otros espacios del norte de los Andes estaba
espacialmente centrada en la “república de indios” (Powers 1995:85). Este hecho
convierte a la encomienda en una institución ideal para analizar los cambios y las
transformaciones internas de las comunidades muiscas durante el siglo XVI.
Adicionalmente, durante el lapso cronológico que cubre esta tesis, las encomiendas del
altiplano estuvieron muy ligadas al control que los psihipquas tenían sobre las
capitanías y las unidades familiares. Jorge Gamboa (2006:188) ha señalado que, durante
el tiempo de esplendor de la encomienda como institución que regulaba las relaciones
políticas y económicas coloniales, había un decidido interés por mantener a los caciques
como forma de gobierno dentro de las comunidades. Cuando a mediados y finales del
siglo XVII se implementaron otras formas de gobierno entre los indígenas, la
encomienda estaba ya en franca decadencia.
Otros documentos de la época colonial temprana y media fueron de utilidad para esta
tesis. En primer lugar hay que mencionar a los llamados cronistas. Las crónicas,
escritas a partir de las propias experiencias de los autores como frailes o miembros de
las huestes conquistadoras, o de la lectura y escucha de las narraciones que hicieron los
propios conquistadores y sus descendientes, no son fuentes que se puedan usar
fácilmente para hacer un análisis de cuestiones que ocurrieron en tiempos prehispánicos.
Sin embargo, las falencias de estas fuentes escritas como correlato de la arqueología
prehispánica sobre los muiscas son precisamente su fortaleza como material de análisis
para los intereses de esta tesis. Los cronistas, en especial aquellos que vivieron cerca de
las comunidades indígenas del altiplano a finales del siglo XVI y comienzos del XVII,
como es el caso particular de Juan de Castellanos, Fray Pedro de Aguado y Fray Pedro
20
permeadas por los discursos de la época y, por lo tanto, se constituyen, además, como
una fuente para estudiar las representaciones mentales de los españoles sobre la cultura
indígena en la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII. Así mismo, ofrecen
la posibilidad de conocer la percepción española del proceso de la conquista y la
colonización y, en algunos casos, aportan datos para reconstruir ciertos aspectos de los
años de la conquista y las décadas que le siguieron.
En segundo lugar, las colecciones de documentos publicados fueron muy valiosas para
este trabajo. Se consultaron una buena cantidad de transcripciones hechas por los
historiadores Juan Friede y Hermes Tovar. La utilidad del trabajo de Friede se consideró
en la medida en que los documentos publicados son, en muchos casos, cartas y
peticiones de diversos sectores de la sociedad colonial española o misivas enviadas
desde la península ibérica sobre el manejo de las encomiendas, en las que en varias
ocasiones se pueden apreciar sentimientos de impotencia y fracaso ante la realidad de la
empresa colonial en el altiplano y el territorio neogranadino. En el caso de Tovar, su
relevancia se centra en las relaciones geográficas sobre el altiplano y sus regiones
vecinas escritas entre 1538 y 1600. Cabe mencionar que dentro de estas relaciones se
encuentran las descripciones españolas más tempranas que se conocen sobre los Andes
orientales de lo que hoy es Colombia y, al igual que con las crónicas, contienen las
impresiones españolas sobre las gentes y sus espacios.
Por último, y para cumplir con los objetivos de la tesis, se analizó una buena cantidad de
documentos aparecidos en diversas publicaciones. Estos evitaron la lectura de la difícil
paleografía del siglo XVI, ahorró tiempo y permitió acceder a documentos que son
muchas inaccesibles dada su localización en archivos particulares o restringidos.
En este apartado metodológico queda por aclarar la relación que se estableció entre
datos arqueológicos y datos documentales. Se siguió lo planteado por John Moreland
(2006: 139) en cuanto a que la producción y uso de objetos o textos por parte de una
sociedad, así como su supervivencia, no obedece a una intencionalidad de servir en el
futuro como evidencia de un pasado a la arqueología o la historia. Los significados y
sentidos de los artefactos y fuentes escritas deben entenderse en el contexto en el que
fueron producidos y usados. Si bien la arqueología del período colonial que se ha
21
sirven para analizar temas como la identidad y las relaciones de poder en las
comunidades muiscas de inicios del período colonial, en los documentos escritos de los
siglos XVI y XVII hay también una importante referencia a bienes, objetos y cosas que
se usaban, se producían y circulaban. Ambos tipos de evidencia fueron tratados de
forma “simétrica” y se realizó tanto una “lectura” arqueológica de las descripciones
sobre la vida material de las fuentes, así como una interpretación en “clave”
historiográfica de los datos arqueológicos.
Moreland (2006:141) indica que una de las características de los textos y su relación con
la oralidad es que convierten el discurso hablado en un objeto. El ordenamiento en
frases y oraciones hace que el acto del habla se pierda, es decir que la escritura tiene un
poder transformador del lenguaje hablado, cuyo estudio debe ser evaluado en contextos
históricos concretos que incluyan “la forma y distribución de los registros escritos
dentro de una sociedad determinada”. Por este motivo, en esta tesis se plantea que las
fuentes escritas pueden ser consideradas como objetos, cuya producción y consumo
están inscritos en un sistema sociotécnico concreto. Además, en cuanto a tecnología de
poder, la escritura tiene un doble contenido. Por un lado, sería una necedad negar que la
producción textual fuera parte, al igual que las imágenes y las representaciones visuales,
de una estrategia de control de la élite y los poderes hegemónicos para ratificar
visualmente su dominio sobre otros sectores. Pero por otro, los textos son igualmente
importantes para entender la construcción que de sí mismos hacen los pueblos y las
comunidades que se estudian. Como lo anota Moreland (2006:142-143) los textos, más
que constituir una línea de evidencia adicional deben contribuir a entender de qué
manera la producción textual se convierte tanto en un objeto de opresión y obliteración
de sectores “silenciados”, como en un vehículo de los grupos subalternos para agenciar
su liberación o visualización. Por ejemplo, dentro de las vías de apropiación de los
discursos dominantes está el resquebrajamiento de la hegemonía y control en el manejo
de los recursos escritos. Esto es claramente visible en el uso de testamentos y en
especial, en las querellas y pleitos en que los muiscas, tanto caciques como indios sin
rango político, se vieron comprometidos o emprendieron en contra de sus encomenderos
22
Organización temática de los capítulos
El capítulo que sucede a la introducción está dedicado a proporcionar los elementos
analíticos y conceptuales que sirvieron para construir la argumentación sobre el poder,
la identidad y las relaciones de dominación colonial que busca analizar esta tesis. En
este primer capítulo se desglosan las aproximaciones investigativas de la arqueología y
la historia sobre los muiscas coloniales, algunas cuestiones teóricas que pueden tener
relevancia para comprender el tipo de dominación colonial que desarrolló España en el
norte de Suramérica, y el papel de los individuos y de los grupos sociales dentro de las
estructuras colonialistas hispanoamericanas.
En el segundo capítulo se hace una aproximación interpretativa sobre el espacio y el
paisaje del altiplano cundiboyacense. La intención es ubicar al lector en el entorno
geográfico donde se dieron las dinámicas de creación de identidad y los nudos de poder
en los que se vieron involucrados los indígenas muiscas. Se resaltan algunas
características ecológicas que tienen relación con la producción agrícola del siglo XVI
y, en especial, se presenta la idea de que el espacio, al ser el escenario en donde ocurren
las relaciones de poder, se convierte en un objeto material que participa activamente en
los conflictos interétnicos. Como parte esencial de la encrucijada cultural, se evidencia
la confrontación entre las concepciones del paisaje y las construcciones del territorio
tanto indígenas como españolas.
En el tercer capítulo se tratan algunas consideraciones sobre los muiscas prehispánicos.
En particular, este capítulo se concentra tanto en una presentación de aquellos
elementos relacionados con la identidad étnica y socio-política de los muiscas, así como
sobre las posibles formas del poder político y la autoridad entre los cacicazgos muiscas
antes de la llegada de los españoles.
En la región de estudio, la presencia europea data desde 1537 cuando llegó la primera
oleada de grupos ibéricos y se estableció la relación con las comunidades muiscas. Los
primeros años se caracterizaron por situaciones que oscilaron entre la aceptación
silenciosa de los recién llegados en las comunidades y las contra respuestas, violentas en
algunos casos, de los muiscas a los abusos de los miembros de las huestes hispánicas, e
23
1550 muestran una débil presencia del estado español y una serie de situaciones de
hecho, que le dieron cuerpo y firmeza a la encomienda como la institución que reguló el
conjunto de las relaciones sociales, interétnicas y políticas por el resto de la centuria.
Para los muiscas, y especialmente para los caciques y capitanes, estos años de
“desorden” significaron uno de los momentos más dramáticos de la dominación
colonial. En especial, las unidades sociales muiscas que venían de tiempos
prehispánicos se fueron convirtiendo en segmentos indígenas al servicio del capricho de
los colonos. Estos son los temas que se encuentran en el capítulo cuarto.
El capítulo quinto realiza una aproximación al mundo colonial del altiplano entre la
década de 1560 y finales del siglo XVI a través de la exploración de un caso particular.
Se trata de la actuación de los caciques, capitanes y encomenderos de una región al
nororiente de la sede de la Real Audiencia de Santafé. Se evidencia la nueva
configuración del poder dentro de las comunidades muiscas y el papel que juega la
tributación en bienes y mano de obra como vector que dinamiza las relaciones entre y
dentro de los cacicazgos muiscas.
El final del siglo XVI, tema del capítulo sexto, está marcado por la aparición de nuevas
formas de poder, control y vigilancia sobre las comunidades indígenas, y el declive
político, económico y social del poder del sector encomendero. Estas cuestiones están
signadas por el dramatismo del descenso demográfico indígena en el ámbito rural del
altiplano.
En estos últimos años del siglo XVI, las autoridades eclesiásticas también se dan cuenta
del poco avance del proyecto evangelizador, por lo cual se trata de poner en marcha
mecanismos para acabar con la idolatría indígena como forma de resistencia. Este es
uno de los temas del capítulo séptimo, el cual está acompañado por la exposición de
otras contra-respuestas indígenas a la dominación, analizadas en el marco de la cultura
24
Mapa 1. El Altiplano Cundiboyacense
25
CAPÍTULO 1.
EN BUSCA DE UN MARCO INTERPRETATIVO PARA EL COLONIALISMO IBÉRICO EN EL ALTIPLANO CUNDIBOYACENSE EN EL SIGLO XVI
Los muiscas y el Altiplano Cundiboyacense como tema de estudio en la
arqueología y la historiografía del período colonial.
Antes de comenzar la presente revisión de los estudios previos sobre los muiscas y el
Altiplano Cundiboyacense en el período colonial, es necesario indicar que al ser los
muiscas prehispánicos uno de los grupos más investigados en Colombia2, una síntesis detallada de los estudios que se han centrado en la época precolombina del Altiplano
Cundiboyacense excedería la extensión y alcances de unos antecedentes de
investigación interesados en resaltar sus vacíos y aportes. Así mismo, se imposibilitaría
destacar los aspectos teóricos y las estrategias metodológicas de las investigaciones
tanto arqueológicas como historiográficas de los primeros siglos de la presencia europea
de los Andes Orientales de Colombia. Dentro de un amplio conjunto de obras dedicadas
a la historiografía del período colonial en el Nuevo Reino de Granada, sobresalen dos
conjuntos de propuestas de acuerdo con la centralidad y tratamiento dado al indígena
como objeto de investigación y sujeto histórico.
Desde los años 70´s algunos investigadores han incluido a los muiscas en lo relativo a
aspectos tributarios y laborales de las encomiendas, a la minería y las haciendas, o en
relación con cuestiones institucionales. Por mencionar sólo algunos ejemplos notables,
estas aproximaciones se encuentran en las obras de Germán Colmenares (1997a;
1997b), María A. Eugenio (1977), Fernando García Mayorga (1991), Jaime Jaramillo
Uribe (1994), Jorge O. Melo (1998), Julián Ruiz Rivera (1975), Hérmes Tovar (1999) y
Juan Villamarín y Judit Villmarín (1999). Se trata de trabajos de carácter general cuyo
objetivo principal es entender aspectos de la economía, la política y la sociedad
colonial, pero que no se detuvieron en el estudio del devenir de la sociedad muisca
2
26
dentro de la dominación hispánica. Sin embargo, en algunos de los casos mencionados
(Colmenares 1997a; 1997b, Tovar 1999, Villamarín y Villamarín 1999) se establece una
relación entre las estructuras políticas y sociales de origen prehispánico y la forma como
las instituciones coloniales se implementaron en el altiplano. En especial, se sugiere
cierta correlación entre las unidades cacicales muiscas y la encomienda, y se hace
alusión al funcionamiento de las capitanías y a la organización del trabajo colectivo.
Otros autores han tratado la inclusión de instituciones indígenas dentro del andamiaje
administrativo colonial en investigaciones más focalizadas en los problemas indígenas
del período colonial, o destinadas a entender la transformación de los indios del
altiplano en peones agrarios y campesinos. Como ejemplos de este tipo de estudios se
puede mencionar a Sylvia Broadbent (1981), Michael Francis (1997), Margarita
González (1970) y Juan Villamarín (1972). En todas las investigaciones mencionadas,
se evidencia un tratamiento de los indígenas como sujetos pasivos que de forma
homogénea sufrieron la dominación colonial sin siquiera tratar de negociar o subvertir
el orden establecido. Tampoco se contemplan los mecanismos de recepción y emisión
de códigos culturales dentro de los que se mueven los procesos identitarios y de
etnogénesis. En este sentido, la investigación que se realizó en esta tesis es un esfuerzo
encaminado a contribuir, mediante el análisis de algunas prácticas sociales y el estudio
de la cultura material indígena del altiplano, a la discusión sobre el papel activo que
tuvieron los hombres, mujeres, familias y grupos sociales muiscas de las tierras altas de
la Cordillera Oriental en la creación de un orden colonial.
El tratamiento de la cuestión indígena como aspecto central y la trayectoria histórica de
los muiscas como sujetos históricos activos para entender la construcción de
imaginarios coloniales sobre lo indígena y los modos de adaptación, resistencia y
negociación a las formas tempranas de la dominación española, sólo se ha desarrollado
recientemente en el ámbito historiográfico colombiano. Sobre el tema de los caciques
coloniales en el altiplano, el esfuerzo investigativo más notable y valioso está
representado en los trabajos de Jorge A. Gamboa (2004; 2005; 2006, 2010). Éstos se
enfocan principalmente en la segunda mitad del siglo XVI y muestran las vicisitudes de
las autoridades políticas muiscas en el contexto de las encomiendas y las pugnas
27
Además de proporcionar una dimensión crítica de los estudios de los muiscas –tanto
prehispánicos, como coloniales–, uno de los temas tratados en los trabajos de Gamboa
es la estrecha correlación entre el cacicazgo y la encomienda. Los caciques del altiplano
fueron sujetos importantes para el sistema colonial en la medida en que la encomienda
fue una institución económica y política importante. Para mediados del siglo XVII,
cuando los encomenderos vieron eclipsado su poder en el mundo neogranadino, los
caciques muiscas perdieron protagonismo. Adicionalmente, esta relación se evidencia
también en los cambios generacionales entre los caciques muiscas del altiplano,
caracterizados fundamentalmente por sus grados de hispanización y relación con el
sistema colonial.
El debilitamiento de la figura de los caciques muiscas se debe, en parte, a un cambio en
las estrategias españolas para el control de la población nativa. Se crearon nuevas
formas de autoridad entre los indígenas y, a finales del siglo XVI, se implementó la
figura del Corregidor de naturales. Según algunos estudios, en otros ámbitos de la
cordillera andina, el comportamiento de los caciques y las élites indígenas andinas, al
actuar como intermediarios entre el mundo español e indígena, debe analizarse en el
contexto de unas relaciones cambiantes entre ambas sociedades (Bunster 2000: 84).
Para el caso concreto del altiplano, las relaciones de poder entre indios y españoles en
los pueblos coloniales han sido tratadas en las investigaciones de Martha Herrera
(1993a; 1993b; 1998). Si bien un grueso volumen de la argumentación de la autora se
centra en el último siglo de la dominación colonial, el trabajo plantea importantes
cuestiones sobre el gobierno indígena en los pueblos de indios y su relación con el
corregidor de naturales, funcionario español encargado de inspeccionar la vida en estas
comunidades. Herrera estudia la manera como se estructuraron los conflictos entre
autoridades españolas y autoridades indígenas en torno a la implantación de un modelo
de segregación espacial que servía a los fines coloniales: ordenar y controlar una
república de indios para el mantenimiento y sustento de una república de españoles.
Los trabajos de Gamboa y Herrera son de gran trascendencia para la presente tesis
porque sitúan, en el ámbito neogranadino, temas discutidos sobre los caciques
coloniales en otros ámbitos hispanoamericanos. El proceso de etnogénesis andino
28
desde la historiografía, está en estrecha relación con las maneras de resistencia a la
dominación o las dinámicas de incorporación y acomodamiento de las estructuras
nativas al régimen colonial. Esto supuso en muchos casos una confrontación de
unidades políticas autónomas con las tendencias centralizadoras del estado imperial
español como ocurrió en Araucanía (Boccara 1998). En otros, los pocos niveles de
centralización prehispánicos, como es el caso de la sierra central y norte de Ecuador,
tuvieron consecuencias en la desestructuración colonial de los cacicazgos. Al fusionar
varias unidades políticas en el mismo repartimiento, sólo un cacique fue reconocido
como autoridad política para los españoles, lo que engrandecería su poder en detrimento
del de otros, y traería recelos, pugnas y resentimientos que durarían por décadas e
incluso siglos (Powers 1995:88).
Los casos mostrados por Gamboa parecerían coincidir con este último tipo de
dinámicas. En la Nueva Granada la situación pudo ser similar al no haber entre los
muiscas estructuras políticas suprarregionales que centralizaran a todas las comunidades
indígenas, o al existir un variado mosaico de unidades locales de diverso tipo cuyas
lealtades a un líder mayor eran inestables o frágiles. Sin embargo, tampoco se trata de
grupos acéfalos y sin grados de jerarquías. Es necesario entonces profundizar en la
relación entre el tipo de encomienda desarrollado en la Nueva Granada y el tipo de
formaciones políticas existentes en los cacicazgos muiscas.
Para casos más alejados del territorio muisca y la región quiteña, como es el caso de la
puna Jujeña y la Quebrada de Humahuaca en la jurisdicción del Tucumán colonial (ver
Zanolli y Lorandi 1995:102), es posible pensar que el tipo de relaciones entre
estructuras sociopolíticas indígenas y la forma en la que se desarrolló la encomienda,
tienen un estrecho vínculo. Por una parte, se relacionan con las estrategias seguidas por
los indígenas para su supervivencia y, por otra, con la manera como los grupos
utilizaron las herramientas propias del sistema colonial.
Algunas investigaciones se han centrado en la manera en la que los caciques andinos
incorporaron símbolos hispánicos y readaptaron los de raigambre precolombina como
mecanismos de demostración de su poder dentro de las comunidades y ante la sociedad
colonial (Bunster 2000; Oberem 1995). Parte de las estrategias de adaptación de los
29
ritualidad católica. Como lo muestra el trabajo de María Lucía Sotomayor (2004), los
caciques encontraron una nueva forma de mantener el prestigio dentro de sus
comunidades, haciéndose patrocinadores y mayordomos de las cofradías religiosas
católicas en los pueblos de indios. Sin embargo, la conformación de cofradías, a pesar
de originarse desde las primeras décadas de la dominación española, es un proceso
cultural que se hizo evidente en las postrimerías del siglo XVII y durante el siglo XVIII.
Otras evidencias de los procesos de adaptación y aculturación de los indígenas del
altiplano a la sociedad colonial lo ha aportado el estudio de los testamentos indígenas de
los siglos XVI y XVII elaborado por Pablo Rodríguez (2002; 2006). De estos últimos
trabajos, llama la atención la existencia de grados relativos de riqueza y posesión de
bienes materiales de origen español mencionados en los testamentos de los caciques.
En su trabajo sobre testamentos de indígenas muiscas del período colonial temprano en
Santafé, sede de la Real Audiencia en el centro del Nuevo Reino de Granada, la
antropóloga Sandra Turbay (2012) muestra como en estos documentos se pueden
estudiar los cambios en la conformación de grupos familiares indígenas y, en especial,
en algunas de las formas de la dinámica del mestizaje en los andes neogranadinos. El
análisis del sujeto mestizo en el Altiplano Cundiboyacense como un producto cultural
antes que un mero cruce biológico, y las reacciones del sistema ante una evidente
omnipresencia de los mestizos en las ciudades andinas neogranadinas que comenzó a
desafiar los sistemas de clasificación étnica y racial de los españoles desde las primeras
décadas de dominación colonial, han sido elaborados recientemente por Joanne
Rappaport (2009, 2011, 2012) a través del estudio de la trayectoria de vida de dos
mestizos quienes, utilizando elementos de la retórica jurídica española, emprendieron
sendos alegatos sobre su legitimidad para heredar el cargo de caciques.
Varios investigadores mantienen la idea de los cronistas españoles del período colonial
sobre la relativa poca oposición que pusieron los muiscas al avance de las tropas
conquistadoras (Friede 1966, Lucena Salmoral 1974). No obstante, algunos trabajos
muestran que, aunque los indígenas del altiplano no se enfrentaron militarmente a los
españoles, ni se levantaron en armas de forma generalizada contra la dominación, sí
existieron brotes de rebelión locales hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XVI
30
y, a través, de actos simbólicos prehispánicos, como, por ejemplo, la celebración de
festejos, en los que las autoridades políticas de los muiscas estuvieron activamente
involucradas. Un notable contraste entre las figuras de liderazgo muisca en la colonia es
establecido por Carl H. Langebaek (2005), quien propone que los caciques muiscas –
psipquas– eran más vigilados por las autoridades coloniales o más expuestos a la
aculturación, motivos que les restaron capacidad como conductores o patrocinadores de
formas religiosas más tradicionales. Los capitanes –tybas–, por su parte, menos
expuestos y más difusos dentro de las comunidades, pudieron liderar este tipo de actos.
Para Gonzalo Lamana (1997:138), algunas cuestiones que se han asumido como actos
de resistencia pueden ser enmarcadas dentro del mantenimiento de la autonomía cultural
y analizadas en torno al sentido que tienen dentro de la cultura indígena y a lo que
significa su exteriorización. Es decir, que la narración de un acto indígena tiene un
doble contenido: por una parte, su significado para los indios dentro de sus patrones
culturales y, por otra, la estrategia implícita de hacerlo ante los españoles. Así, es muy
importante cuestionarse los cambios en ese doble contenido de los actos, los discursos y
el sentido de las prácticas. Esta perspectiva sobre la persecución a la religión muisca, ha
sido expuesta en textos recientes de Eduardo Londoño (2001) y de María Inés Casilimas
(2001) en los que se analiza un documento de castigo a un cacique muisca por celebrar
públicamente actos religiosos de raigambre prehispánica.
Respecto a reflexiones sobre la creación de sentidos identitarios, el trabajo de John J.
Marín Tamayo (2008) se concentra en el proceso de creación de identidades coloniales
a partir del análisis del catecismo de fray Luis Zapata de Cárdenas, segundo arzobispo
de Santafé, en la década de 1570. El trabajo parte de la idea de que el proceso
civilizatorio de la conquista tenía como justificación moral la salvación del alma de los
indígenas. La enseñanza de la doctrina católica apuntaría, según este autor, a imbuir a
los indios en la cultura española y, de esta forma, crear sujetos sumisos y obedientes a la
autoridad real. Estas ideas son también tratadas en un trabajo de Mercedes López (2001)
contextualizado en las disputas en torno al control y monopolio de la mano de obra
indígena por parte de los encomenderos del altiplano y de la iglesia católica como aliada
31
Otra perspectiva que intenta entender la creación de sentidos y significados de las
prácticas y su relación con la creación de sujetos coloniales se evidencia en el trabajo de
Martha Zambrano (2008) centrado en la presencia de indígenas en Santafé en los siglos
XVI y XVII. Propone una etnografía de los trabajadores indígenas de la ciudad, a través
de la investigación de archivo. Temas como la vida familiar, el conflicto cultural, el
ocio, las ocupaciones, el habla y la vestimenta de los indígenas son analizados para
responder a cuestionamientos sobre la constitución de sujetos indígenas y la forma
como los mismos respondieron y participaron en el discurso colonial que los creó e
interpeló. Uno de los puntos importantes del trabajo de Zambrano es el juego político de
construcción de sujetos, entendiendo por tal “la imposición y lucha sobre las
clasificaciones y sus consecuencias materiales, los riesgos, las posiciones encontradas,
los desplazamientos de sentido y las resistencias” (Zambrano 2008:23).
Todos los trabajos mencionados hasta este punto pertenecen al ámbito historiográfico y
se trata de investigaciones realizadas con base en documentos escritos del período
colonial. Si bien se trata de notables contribuciones al estudio de la vida colonial y de la
integración de los indígenas a las dinámicas del colonialismo español, uno de los
principales vacíos de estos trabajos es la ausencia del contexto material en el que se
encuentran insertas las relaciones de poder y la construcción de identidad. Estas
cuestiones se han intentado desarrollar desde las investigaciones arqueológicas.
En comparación con los estudios sobre el período prehispánico en los Andes, son
relativamente pocos los trabajos de arqueología que se relacionan directamente con el
tipo de colonización española en las tierras altas de Suramérica entre la segunda mitad
del siglo XVI y los inicios del siglo XVII. En las revisiones bibliográficas sobre la
Arqueología Histórica realizada en Suramérica (ver Funari 2005, 2006, Funari; et.al
2009, Zarankin y Salerno 2008) se encuentra que, en las últimas tres décadas, se han
desarrollados proyectos de investigación arqueológica del período colonial temprano
emprendidos bajo la premisa de que el colonialismo ibérico es un problema más
complejo que el simple contacto entre grupos amerindios y europeos que se dio con la
llegada de un marinero genovés hace 525 años. Buena parte de las contribuciones de la
Arqueología Histórica cuyo objeto de estudio son el colonialismo español y las
32
grupos subalternos en Suramérica como los mestizos y los africanos, están dadas por
algunos derroteros y líneas de acción desarrolladas para la Arqueología Histórica en
Norteamérica. Su interés se centra, por lo tanto, en el estudio de cuestiones como el
consumo, la cotidianidad, la identidad étnica y de clase, y la idea que la cultura material
es un componente activo del drama social del mundo colonial.
Pero más allá del desarrollo de ciertas temáticas particulares, subyace la idea expresada
por Charles Orser (2000) de que la Arqueología Histórica en el Nuevo Mundo no es
solamente el estudio de contextos arqueológicos en los que se cuenta con registros
escritos, ni el estudio de la cultura material de algunos de los sectores implicados en el
mundo colonial. La Arqueología Histórica, dice Orser (2000:22), es “el estudio de los
aspectos materiales –en términos históricos, culturales y sociales concretos– de los
efectos del mercantilismo y del capitalismo traídos de Europa a fines del siglo XV y que
continúan en acción hasta hoy”. Señala, además, la importancia de los procesos de
adaptación y transformación que sufrió y experimentó cada uno de los grupos sociales
que compusieron el mundo colonial. Este ideal de la práctica de la Arqueología
Histórica en América también lo postuló Kathleen Deagan (2003:3) cuando señaló que,
paralelo al tratamiento académico sobre temas cercanos a la complejidad y diversidad
de la experiencia colonial española, y a la manera en que las relaciones de poder
personales e institucionales configuraron las prácticas culturales locales, debería existir
un estudio sobre aquellas problemáticas relacionadas a la recepción y clivaje de
estructuras culturales hispánicas en tradiciones locales.
Al realizar una rápida revisión de sur a norte por el macizo andino, se encontró que en
Argentina se han hecho estudios de Arqueología Histórica en la región de Cuyo que han
aportado información arqueobotánica sobre la subsistencia alimentaria, la llegada de
cultígenos europeos y la interacción entre avanzadas conquistadoras y las sociedades
nativas en Mendoza (Chiavazza y Mafferra 2007). Así mismo, se hallaron estudios
sobre la configuración y los cambios de los asentamientos indígenas en el período
colonial temprano en el Valle Fértil ubicado en la provincia de San Juan (Cahiza, et.al
2008). En el noroeste argentino, se han trabajado contextos indígenas coloniales de los