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VANGUARDISMO Y GENERACIÓN DEL 27

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VANGUARDISMO Y GENERACIÓN DEL 27

LAS VANGUARDIAS EUROPEAS Y SU DESARROLLO EN ESPAÑA

LAS VANGUARDIAS EUROPEAS.-

Los movimientos de vanguardia, también denominados ismos, se sucedieron en Europa a un ritmo vertiginoso, con desigual trayectoria y afectando a todas las artes plásticas y artísticas. Los movimientos de vanguardia se caracterizan por los siguientes rasgos comunes, basados en el rechazo a las propuestas artísticas anteriores, en la rebeldía y en la experimentación:

Rechazo de las manifestaciones artísticas anteriores por considerarlas inútiles y poco creativas.

Creatividad y originalidad por encima de todo. Interés por cualquier aspecto innovador.

Experimentación, con la búsqueda de temáticas sorprendentes y nuevas formas de expresión.

Irracionalidad en cuanto que se expresan las facetas más profundas de la mente humana.

Elitismo, ismos dedicados a un público selecto, a las minorías.

Rebeldía y provocación, con el fin de diferenciarse de los demás y llamar la atención sobre su arte.

Intención lúdica, afán de “el arte por el arte”. Las vanguardias más importantes son:

Expresionismo. Surgió en los países germánicos con una estética que rechaza la mera

representación externa de la realidad porque ha de revelar la realidad interior, para lo cual se resaltan hasta la deformación aquellos aspectos que reflejan mejor las características de lo que se describe. Por eso abundan personajes extraños, caricaturas, descripciones simbólicas, situaciones absurdas y el uso libre del lenguaje. Los temas se refieren a la angustia, al miedo, a la opresión, al mundo moderno, masificado e inhumano. Expresionistas son autores como Kafka o Bertolt Brecht (teatro del absurdo).

Futurismo. Surgió en Italia bajo la dirección de Marinetti, que publicó su Primer Manifiesto en

1909. En él se proclamaba su antirromanticismo y ensalzaba la civilización mecánica y urbana y las nuevas tecnologías. Así, la literatura acogió nuevos temas: el automóvil, el avión, las fábricas, el cine, el deporte, la violencia, el patriotismo, el militarismo (a veces, se identificó con el fascismo; sin embargo, en Rusia, se relacionó con la revolución bolchevique). En el lenguaje, se propugnó la renovación total, liberando a la palabra de ataduras.

Cubismo. Nació como vanguardia pictórica liderada por Picasso, Braque o Juan Gris. Suponía

la descomposición de la realidad en formas geométricas y ofrecía una nueva manera de observar el mundo real que implicaba la yuxtaposición de planos. Su principal representante fue Guillaume Apollinaire, autor de Caligramas en los que las letras del texto forman un dibujo alusivo al contenido del mismo.

Dadaísmo. Fundado por el escritor rumano Tristan Tzara en Zúrich, durante la Primera Guerra

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la destrucción. Reivindicaba la negación total (incluso a ellos mismos), la rebeldía, la ruptura; de hecho el nombre del movimiento no significa nada, es como un balbuceo infantil. Los autores promovían la destrucción de las normas, la incoherencia y el valor de la intuición y del inconsciente. Cuando los dadaístas decaen, a principios de los años veinte, sus seguidores alientan el nacimiento de un nuevo ismo: el surrealismo, el más importante de las vanguardias y el que más influirá en la literatura española.

Surrealismo. Fundado por André Breton, quien redactó el Primer manifiesto surrealista en

1924. Influidos por las teorías de Sigmund Freud, la meta de los surrealistas fue la búsqueda de la verdadera realidad mediante la exploración del inconsciente, que aflora cuando la razón no controla los instintos, como sucede en los sueños. De ahí que sean frecuentes las asociaciones insólitas de palabras, las imágenes oníricas y visionarias, sorprendentes metáforas, relaciones inadvertidas entre realidades, etc. Para tratar de transmitir la visión de ese mundo que está más allá de la realidad percibida por los sentidos, se recurrió a técnicas como la escritura automática o los cadáveres exquisitos (juego consistente en juntar palabras de diferentes personas de forma consecutiva y mostrar el resultado final). El resultado era de una incoherencia lógica evidente pero cargada de valor poético.

A partir del Segundo manifiesto, recibieron la influencia de Karl Marx y propugnaron la liberación de la alienación impuesta por la sociedad capitalista. De esta manera, el surrealismo contribuyó a la rehumanización de las vanguardias y a poner el acento en aspectos como el compromiso social o la revolución moral.

LAS VANGUARDIAS EN ESPAÑA

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Los ecos de las diversas vanguardias llegan pronto a España, gracias al primer propagador de esta literatura, Ramón Gómez de la Serna, que publicó la traducción del Manifiesto futurista en 1910. Más importancia tuvo la presencia del poeta chileno Vicente Huidobro en Madrid, fundador del creacionismo, que defendía una estética que prescindía de lo anecdótico, de lo descriptivo y de los sentimientos, con el fin de que el poema provoque emoción por el valor de la propia creación. El poeta es un creador del mundo, basándose, sobre todo, en dos recursos: la superposición de imágenes sin referentes reales, y la creación del ritmo por medio de la disposición tipográfica y espacial del poema en la página, y de una cuidada selección y posición de las palabras. Sus seguidores más fervientes fueron Juan Larrea y Gerardo Diego.

También el creacionismo está en el origen de un ismo puramente hispano: el ultraísmo.

El ultraísmo recoge ingredientes de las diversas vanguardias, con la intención de encontrar caminos diferentes. Postulaban la supresión de elementos narrativos y sentimentales, que solo aceptaban bajo el prisma de la ironía. Rompieron el discurso lógico y dieron vital importancia a la percepción y a la metáfora. Tipográficamente llegaron también al caligrama: Guillermo de Torre, Jorge Luis Borges (que lo trasladó a América). Su existencia fue efímera pero su principal aportación fue la aclimatación de las ideas vanguardistas a la literatura española y la apertura de nuevos horizontes que después aprovecharían los autores de la Generación del 27.

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LA GENERACIÓN DEL 27

CARACTERÍSTICAS GENERALES

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Generación del 27 suele ser la denominación con que se agrupa a un conjunto de poetas que, en

apenas dos lustros de actividad creadora, se convirtieron en el más notable grupo literario de la época. La integraban: Pedro Salinas, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Emilio Prados, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Manuel Altolaguirre. No puede olvidarse tampoco el importante grupo de mujeres que, en la órbita de la Generación, escriben en verso o prosa: María Zambrano, Rosa Chacel, Mª Teresa León, Ernestina de Champourcin, etc. Pertenecen al grupo también pintores como Dalí, músicos como Manuel de Falla o cineastas como Buñuel. Miguel Hernández, aunque más joven, ha sido considerado, por sus influencias y relaciones personales, como epígono de dicha Generación.

La elección de la fecha de 1927 para denominar al grupo tiene su origen en que en ese año se reunieron en el Ateneo de Sevilla una buena parte de esos escritores para homenajear a Góngora en el tercer centenario de su muerte. Este encuentro tuvo un doble significado: tomar como modelo al poeta cordobés barroco y, por otro, hacer un manifiesto contra el Modernismo y la tradición del siglo XIX.

Los autores del 27 forman un grupo bastante compacto, ya que comparten una serie de rasgos culturales, literarios y biográficos:

Ellos tenían conciencia de formar un grupo unitario, unidos por una fuerte amistad y por una procedencia social similar: la burguesía acomodada.

Convivencia de varios de ellos en la madrileña Residencia de Estudiantes, fundada en 1910, en la que se alojaron Lorca, Buñuel, Prados, Dalí; circunstancialmente también lo hicieron Juan Ramón Jiménez, Unamuno o Aleixandre y, con frecuencia, participaron en sus actividades Alberti, Guillén o Aleixandre.

Habitualmente colaboraban en las mismas revistas: Litoral (Málaga), Cruz y Raya, La Gaceta Literaria, y, sobre todo, la Revista de Occidente, creada por Ortega y Gasset, y Caballo verde para la poesía de Pablo Neruda.

Casi todos siguen estudios universitarios, conocen idiomas, viajan y adquieren una importante cultura, no solo literaria. Muchos de ellos vivirán profesionalmente como profesores, editores, impresores o críticos; de ahí que fuesen denominados también “Generación de los profesores”.

Presentan influencias literarias comunes: de la lírica de los Siglos de Oro (Garcilaso, Góngora, San Juan, Lope), de la poesía del siglo XIX (Bécquer), de la

Generación del 98 (Unamuno, Machado) y de la literatura europea contemporánea (Mallarmé, Valéry, Apollinaire, Eliot, etc.) También admiran a los mismos maestros: a Juan Ramón Jiménez y su concepto de “poesía pura”, a Ortega y Gasset por su “deshumanización del arte” y su concepción de una literatura para minorías, y a Gómez de la Serna, maestro de las innovaciones vanguardistas.

Gerardo Diego, en la introducción a la Antología de poetas del 27, que publicó en 1930, dijo que la principal característica que definía al grupo era el equilibrio entre posturas estéticas entendidas tradicionalmente como contradictorias. Este autor señalaba siete equilibrios en la poesía de estos autores: entre lo intelectual y lo sentimental, entre pureza y revolución, entre lo

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minoritario y lo mayoritario, entre lo culto y lo popular, entre lo universal y lo español, y entre tradición y renovación.

TEMAS Y ESTILO

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Aunque los grandes temas que preocupan al ser humano (muerte, universo, destino, soledad…) están presentes en la poesía del grupo, la mayoría de las inquietudes temáticas giran en torno a los avances técnicos y al desarrollo urbano. Los temas más frecuentes son:

- La ciudad. Aparece unida a la visión futurista, impregnada de optimismo. Los poetas

del 27 amaron la ciudad, valoraron el confort, el cine, la publicidad; pero también observaron el aspecto negativo del desarrollo urbano.

- La naturaleza. Aparece en los poemas como entorno real, otras veces se asocia a los

recuerdos y sentimientos del poeta, como parte de su “paraíso perdido”.

- El amor. Se presenta como la plenitud del individuo y admite todas las manifestaciones

posibles, con un sentido de libertad: amor heterosexual y homosexual. Sin embargo, el choque entre esa actitud y la realidad provoca, a menudo, dolor y frustración. El erotismo se hace presente en numerosas composiciones, sin pudor ni inhibiciones. - El arte. La propia creación poética se convierte en centro de muchas composiciones,

influencia directa de las vanguardias.

- El compromiso político. Comienza a ser tema a raíz del conflicto bélico como manera

de defender la ideología política de cada componente.

En cuanto al estilo, el grupo del 27 consiguió la renovación del lenguaje poético:

- En la métrica, combinaron magistralmente las estrofas tradicionales (romances, sonetos…) con el uso del verso libre, promovido por las vanguardias, que imponía su ritmo por el lugar que ocupaban las palabras en el poema.

- La metáfora se convierte en la base de muchos de sus poemas, bien a través de imágenes visionarias, que relacionan los objetos, no por su semejanza física, sino por las emociones que despiertan; bien a través de símbolos. Guillén afirmó, años más tarde, que los poetas de su grupo “hablaban por imágenes”.

ETAPAS.-

Tradicionalmente suelen señalarse tres etapas en la trayectoria poética de los autores del 27, aunque alguno de ellos no cumplan los requisitos de cada uno de los periodos:

Primera etapa (hasta 1929). Esta etapa de juventud, en la que el grupo se formó como tal, coincidió con el esplendor de las vanguardias, aunque los poetas del 27 nunca rechazaron el pasado literario, logrando un equilibrio entre vanguardismo y tradición. En estos años cultivaron la poesía pura, sobre todo en su rechazo del exceso retórico. Es, por tanto, una época de tanteos en busca de un estilo propio.

Segunda etapa (hasta 1936). Todos ellos han publicado ya sus libros más importantes, han acudido a actos colectivos y se han consolidado como generación poética. Algunos, como Lorca, Alberti o Cernuda, han padecido crisis personales y han encontrado en el

surrealismo una forma de plasmar sus conflictos. Los nuevos temas produjeron un

proceso de rehumanización poética con la exploración del yo y de las emociones humanas (existencialismo). Posteriormente, la complicada situación política, junto a la

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influencia del poeta chileno Pablo Neruda, impone una “poesía impura”, comprometida, cuyo ideal es el compromiso social.

Tercera etapa (desde 1939). En 1939 la generación se dispersó de forma dramática: Lorca había sido asesinado al inicio de la guerra; ahora se exiliaron poetas como Cernuda, Alberti, Guillén, Salinas; otros permanecieron en España en el llamado “exilio interior”: Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Aleixandre. Cada componente del grupo siguió su propio camino poético, aunque el tema del compromiso y de la patria perdida fue común, al menos, en los primeros años de la posguerra.

COMPONENTES Y OBRAS MÁS IMPORTANTES.-

PEDRO SALINAS

(Madrid, 1892- Boston, 1951)

Fue profesor de Literatura en diversas universidades (Sorbona, Sevilla, Cambridge). Consideraba la poesía como una manera de penetrar en lo más profundo de la realidad, a través de tres características básicas: la autenticidad, la belleza y el ingenio. Sus dos temas recurrentes son: el amor, concebido como búsqueda de realidades esenciales de la existencia, como forma de conocimiento; y el afán de absoluto, que supone conseguir lo permanente. De su producción poética destacan obras con influencias del creacionismo y futurismo (Seguro azar), así como su trilogía amorosa (La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento).Por ella es considerado como el poeta del amor de la Generación del 27. Ya en el exilio publicó Todo más claro, que aborda el tema de la creación poética.

GERARDO DIEGO (Santander, 1896- Madrid, 1987)

También Gerardo Diego fue profesor, concretamente catedrático, en varios institutos de Soria, Santander y Madrid. Su poesía se puede dividir en dos vertientes, como él mismo reconoció: la llamada poesía relativa, de corte tradicional (El romancero de la novia) y la denominada

poesía absoluta, sustentada solo en sí misma, que incluye sus obras más vanguardistas: Imagen

(cubismo, ultraísmo) y Manual de espumas (creacionismo). Sin embargo, su libro más importante es Alondra de verdad (1941), de carácter tradicional.

JORGE GUILLÉN

(Valladolid, 1893- Málaga, 1984)

Fue profesor en la Universidad de Murcia y en EEUU, tras su exilio. Recopiló su obra más importante (Cántico, Clamor, Homenaje) bajo el título global de Aire nuestro. Su declarado optimismo no le impidió ver las injusticias y miserias de la vida y del mundo. Sus temas más frecuentes son: la afirmación jubilosa del ser, la plenitud vital o el azar.

DÁMASO ALONSO

(Madrid 1898-1990)

Fue profesor, investigador, crítico y poeta. Aunque es considerado perteneciente a la Generación del 27, solo sus primeras obras pueden adscribirse a tal movimiento. Su obra más importante, Hijos de la ira (1941), ya de la posguerra, es una obra esencial que abre la corriente existencialista en la poesía por esa visión desgarrada de la Guerra Civil.

VICENTE ALEIXANDRE

(Sevilla, 1898- Madrid, 1984)

Aunque nació en Sevilla, su familia se traslada, siendo aún niño, a Málaga y, en 1909, a Madrid, ciudad en la que cursó las carreras de Derecho e Intendencia Mercantil. Tras un periodo como

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profesor, dictó cursos en la Residencia de Estudiantes. En 1925, sufrió una tuberculosis renal, enfermedad que lo marcó para el resto de su vida, pues debía permanecer largas temporadas de reposo. Durante la Guerra Civil, a pesar de ser republicano, permaneció enfermo en Madrid, y así su casa se convirtió durante la posguerra en lugar de acogida y de tertulia de los nuevos poetas españoles. En 1977 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura.

Aunque la poesía de Vicente Aleixandre mantuvo una parecida visión del mundo, distinguimos tres etapas:

Primera etapa (hasta 1936). Publica Espadas como labios (1932) y La destrucción o el amor, ambos influidos por el surrealismo, con imágenes oníricas e irracionales. Su afán es fusionarse con la naturaleza de la que el hombre forma parte y en la que el amor, como impulso erótico y vital, lleva al hombre a su destrucción para poder integrarse en una realidad más amplia.

Los rasgos estilísticos más destacados, además de las imágenes visionarias, son el uso del verso libre, de las estructuras comparativas, de repeticiones y enumeraciones y la abundancia de enunciados imperativos, exclamativos o interrogativos. Todo ello provoca un fuerte hermetismo y una gran dificultad.

Segunda etapa. Tras la Guerra Civil publica Sombra del paraíso (1944), poesía existencial e Historia del corazón (1954), que suponen la rehumanización de su poesía: el poeta se reconoce en los demás y el ser humano, idealista y solidario, pasa a un primer plano. Su obra recobra dimensión temporal e histórica.

Tercera etapa (senectud). Publica Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974), poesía metafísica, en la que aparece una profunda reflexión interior. El tema central es la muerte como aceptación simple y serena.

RAFAEL ALBERTI

(Puerto de Santa María, Cádiz, 1902-1999)

Sobresalió pronto como pintor y poeta y en 1925 obtuvo ya el Premio Nacional de Literatura con Marinero en tierra. Tras una profunda crisis espiritual, encontró nuevo sentido a su vida en el compromiso social y político. En 1931 se casó con María Teresa León. Afiliado al Partido Comunista, se convirtió en activista durante la guerra Civil. Al finalizar esta, se exilió, instalándose, primero, en Argentina y, después, en Roma. De allí regresó a España en 1978. En 1983 se le concede el Premio Cervantes.

Aunque Alberti escribió obras teatrales (El hombre deshabitado, Noche de guerra en el Museo del Prado) y libros en prosa (La arboleda perdida, sus memorias), destaca, ante todo, como poeta.

En su producción pueden distinguirse cuatro etapas:

Primeras obras. Siguen la línea del neopopularismo, inspiradas en los recursos y formas de la poesía popular tradicional (verso corto, rima asonante, paralelismos). Destaca Marinero en tierra, quizás su mejor obra, que desarrolla varios temas constantes en su poesía: la añoranza del mar y el paraíso perdido de la infancia y juventud. Otras obras son: La amante y El alba del alhelí.

Época vanguardista. En 1929 publica Cal y canto, donde se fusionan el barroquismo gongorino con las corrientes vanguardistas. Con técnica surrealista publica Sobre los ángeles, sobre su propio desconcierto existencial.

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Poesía social. Es una literatura de militancia política. Incluye Consignas (1933) y Un fantasma recorre Europa (1933).

Poesía del destierro. Fuera de España su preocupación social se mantiene viva en obras como Entre el clavel y la espada, impregnada de tono derrotista al final de conflicto, y Coplas de Juan Panadero de carácter satírico. La evocación y el recuerdo de su patria forman el eje central de Ora marítima, Baladas y canciones del Paraná o Roma, peligro para caminantes.

LUIS CERNUDA

(Sevilla, 1902- México, 1963)

Se licenció en Derecho y, en 1928, tras morir su madre, se instaló en Málaga, donde entró en contacto con los poetas de la revista Litoral. Ya en Madrid, reforzó su amistad con otros integrantes de la Generación del 27. Por mediación de Salinas, su profesor, marchó a Toulousse como lector de español. Regresó en 1929 y, cada vez más implicado en la vida política, colabora con las Misiones Pedagógicas, que pretendían extender la cultura a zonas rurales desatendidas. En 1938 se marcha a Inglaterra a dar unas conferencias y ya no regresó a España. Después se marcha a Estados Unidos y, en su añoranza por la lengua española, se exilia en México, hasta su muerte.

La obra de Cernuda es la representación simbólica de la biografía del autor, elaborada como materia poética. Su homosexualidad, sus anhelos, sus frustraciones, recorren sus versos. Su conflicto entre la realidad (odiada, amada) y el deseo (pleno, doloroso) constituye el núcleo temático de su obra, en la que destacan también otros temas:

- El amor concebido como manera de encontrarse en el otro. A veces su actitud es de rebeldía, otras de erotismo y sensualidad y, a veces, de dolor e incertidumbre.

- La soledad es uno de los sentimientos más profundos de la poesía de Cernuda. El olvido es capaz de vencer la pasión amorosa y por eso el recuerdo y la soledad se aúnan. - La naturaleza se presenta como recuerdo o búsqueda; es el paraíso perdido que significa

felicidad y perfección.

- El tiempo siempre se escapa, fluye constantemente e impide la durabilidad de las cosas, que son efímeras, salvo las obras artísticas.

Cernuda mezcla formas métricas tradicionales con el verso libre. Son constantes también los símbolos y las imágenes visionarias.

En su trayectoria poética se distinguen dos etapas:

Poesía anterior al exilio. Intenta dotar a su obra de unidad al recopilarla en un único volumen bajo el título de La realidad y el deseo (1936). Incluye sus primeras obras, aún en busca de un estilo propio (Perfil del aire, Égloga, elegía, oda), obras surrealistas como Un río, un amor (1929) y Los placeres prohibidos (1931) y sus obras de consolidación poética, donde aúna las influencias de Bécquer y de otros románticos alemanes con su impronta personal (Donde habite el olvido, en el que el amor se contempla como experiencia dolorosa.

Poesía del exilio. En esta etapa expresa su angustia vital, así como su desilusión y nostalgia debido a su situación personal. Los títulos más representativos son Como quien espera al alba, Vivir sin estar viviendo y Con las horas contadas.

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LORCA

(Fuente Vaqueros, Granada, 1898- Granada, 1936)

Su infancia en el pueblo le permitió conocer y compenetrarse con el mundo rural, con la naturaleza y con la tradición popular que tanto influirá en sus obras. Estudió Derecho y Filosofía y Letras; también música y conoció a Manuel de Falla, quien le inculcó su amor por el flamenco. Desde 1919 repartió su vida entre Granada y Madrid, en cuya Residencia de Estudiantes vivió y entabló amistad con Dalí, Buñuel, Falla.

En 1929 viajó como becario a Nueva York, ciudad que le dejó profunda huella por su inmensidad y por las grandes desigualdades sociales que allí percibió. En 1932 viaja a Buenos Aires donde pronunció conferencias. Durante la Segunda República participó en la nueva política cultural dirigiendo el grupo de teatro La Barraca. A mediados de 1936, volvió a Granada donde fue fusilado.

El mundo poético de Lorca es trágico y violento, y en él, los temas fundamentales son el amor, la frustración existencial e histórica y la muerte. El amor es fuente de energía y plenitud, independientemente de la tendencia sexual y erótica. Sin embargo, este se ve condenado a la frustración por carencias individuales o por imposiciones sociales. La muerte, siempre misteriosa, ejerce una atracción y fuerza inevitable que conduce al hombre hacia su destino. Su estilo fusiona, como otros miembros de su Generación, lo culto y lo popular, tanto en los temas como en la forma. Uno de sus rasgos más característico es su personal simbología (luna, sangre, agua, caballo, colores) que representa la muerte, el erotismo, la vida, la fecundidad, etc. Sus imágenes se impregnan de vanguardismo y de fuerte expresividad.

En su trayectoria poética se observan varias etapas:

Primera etapa. Comprende el periodo entre 1921-1928. Influyen en el autor tendencias modernistas y populares, así como elementos becquerianos o surrealistas, especialmente en el uso de la metáfora. Las obras son Libro de poemas, Canciones. En Poema del cante jondo recoge los principales núcleos temáticos de su poesía: muerte, amor, Andalucía trágica vistos a través de versos llenos de dolor y angustia, combinando a la perfección lo culto y lo popular. Pero su obra más conseguida de esta etapa es Romancero gitano, en la que se expresa un profundo respeto por esta etnia marginada.

Segunda etapa. Comprende los años transcurridos en Nueva York hasta su vuelta definitiva a España. Destacan:

- Poeta en Nueva York: adquiere conciencia social y presenta al hombre como víctima de su propia creación. Es evidente la huella del surrealismo, que se refleja en una concepción casi onírica de la realidad que imposibilita la comunicación y la libertad. - Con Diván del Tamarit vuelve a las formas tradicionales.

- Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, impresionante elegía dedicada a su amigo torero. - Sonetos del amor oscuro, publicados en 1984 de manera póstuma, reflejan su

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