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Flora y vegetación del norte de la Provincia de Toledo (Valles del Alberche y Alto Tiétar)

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Academic year: 2020

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(1)Departamento de Ciencias Ambientales. Área de Botánica Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica Universidad de Castilla-La Mancha. Flora y vegetación del norte de la provincia de Toledo (Valles del Alberche y altoTiétar) Memoria de Tesis Doctoral presentada por Alfonso Rodríguez Torres para optar al grado de Doctor por la Universidad de Castilla-La Mancha. Trabajo dirigido por los Doctores D. Federico Fernández González D. Eusebio Cano Carmona2. El Doctorando. Alfonso Rodríguez Torres. 2. Universidad de Castilla-La Mancha Universidad de Jaén. y. VºBº de los directores. Federico Fernández González Eusebio Cano Carmona. Toledo, 2015. 1. 1.

(2)

(3) A los predecesores de este trabajo A los continuadores que lo corregirán A mis amigos y compañeros A mis padres, a mi mujer y a mis hijos. “A medida que vamos entendiendo las causas de la degradación medioambiental, tomamos conciencia de la necesidad de un buen gobierno. De hecho, el estado del Medio Ambiente de cualquier territorio no es sino el reflejo del tipo de gobierno que exista en ese lugar” (Wangari Maathai, Premio Nobel 2004 por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz).

(4) Agradecimientos. Quiero agradecer a todas aquellas personas que me ayudaron en la realización de este trabajo, a los que me apoyaron en los momentos difíciles cuando el desaliento te invade, a los que tuvieron esperanza y confianza en que esta empresa llegaría a buen fin. A FEDERICO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, catedrático de Botánica de la Universidad de Castilla-La Mancha, director y tutor de esta tesis, por su amistad, apoyo, paciencia y generosidad. Hicimos campo juntos, recorriendo kilómetros de carreteras, caminos y veredas de este territorio maravilloso. Nunca sabré corresponder suficientemente su esfuerzo y dedicación. A EUSEBIO CANO CARMONA, catedrático de Geobotánica de la Universidad Jaén y codirector de esta memoria doctoral. Amigo y también confidente. Ha estado conmigo desde el principio, con los primeros trabajos de campo y, desde el lejano Jaén, yendo y viniendo cada vez que lo necesité, me demostró el valor de la amistad y el amor por la ciencia. A ambos adeudo su dirección magistral y la infatigable y entusiasta transmisión de conocimiento En las muchas horas que compartimos, aun mereciéndolo, jamás les escuche un reproche ni un desaire. Del Área de Botánica del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha, y muy especialmente, a ROSA PÉREZ BADIA, amiga y compañera en la Universidad, por su incansable ánimo y continuo afán en que desarrollara y terminara esta tarea, lo que supuso un impulso constante. A GUILLERMO CRESPO, que me ayudó con la tecnología, a GONZALO HERNÁNDEZ y PILAR RODRIGUEZ por su colaboración inestimable y a SANTIAGO SARDINERO ROSCALES por compartir conmigo sus bastos conocimientos y docencia. Les agradezco las horas que compartimos durante las jornadas de campo, las opiniones y su generosidad. A todos los predecesores que visitaron estos lugares, SALVADOR RIVAS MARTÍNEZ, MIGUEL LADERO, TRINIDAD RUIZ TÉLLEZ, DANIEL SÁNCHEZ MATA, PALOMA CANTÓ, ROSARIO GAVILÁN, RUBEN GARCÍA MATEO, SANTIAGO PAJARÓN y JESÚS VAQUERO; sus conocimientos, investigaciones y trabajos ayudaron a completar la labor de campo y a entender un poco mejor la vegetación de esta zona. Del Departamento de Biología Vegetal, Animal y Ecología de la Universidad de Jaén no puedo olvidar a ANTONIO GARCÍA FUENTES y JUAN ANTONIO TORRES CORDERO por sus consejos y la colaboración en las excursiones de campo así como por los conocimientos recibidos durante los cursos de 3er ciclo. A JAVIER MARTÍN HERRERO, compañero de trabajo y amigo, conocedor del medio natural de Castilla-La Mancha y excepcional gestor de la naturaleza. Con él compartí conocimientos, jornadas de campo, experiencias laborales y aficiones. A RAFAEL RUIZ LÓPEZ DE LA COVA, entrañable compañero de trabajo con el que visité por primera vez y descubrí estos territorios durante los trabajos iniciales de delimitación de la Red Natura 2000 en Castilla-La Mancha. A mis compañeros de trabajo, en especial a ANTONIO ARANDA y MIGUEL ANGEL RUBIO, a mis colegas investigadores y a los “amigos del albardín y otras humildes plantas manchegas”, porque todos pusieron su grano de arena y sin cuya cooperación y ayuda no podría haberse realizado este estudio. A mis padres, familiares, y en especial, a PILAR,mi mujer, y mis hijos ALFONSO JAVIER y PILAR, por la paciencia, la compañía y el apoyo. Porque tuvieron fe en mí.. 2.

(5) Índice. ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN............................................................................................................. 5 1.1. Justificación del trabajo ......................................................................................................................... 5 1.2. Planteamiento y objetivos...................................................................................................................... 5 1.3. Material y métodos ................................................................................................................................ 6. 2. SÍNTESIS GEOGRÁFICA E HISTÓRICA ....................................................................... 8 2.1. Localización, límites del territorio y rasgos geográficos generales ....................................................... 8 2.2. Los pueblos y el uso del territorio........................................................................................................ 10 2.3. Los estudios botánicos en el territorio................................................................................................. 16. 3. MEDIO FÍSICO.............................................................................................................. 19 3.1. Geología y geomorfología ................................................................................................................... 19 3.2. Edafología ........................................................................................................................................... 23 3.3. Clima y bioclimas................................................................................................................................. 26 3.3.1. Bioclimatología............................................................................................................................ 26 3.3.2. Datos climáticos .......................................................................................................................... 33 3.3.3. Diagramas climáticos .................................................................................................................. 36. 4. BIOGEOGRAFÍA........................................................................................................... 41 5. FLORA .......................................................................................................................... 44 5.1. Catálogo florístico................................................................................................................................ 44 5.2.Características de la flora................................................................................................................... 161 5.2.1. Espectro taxonómico............................................................................................................ 161 5.2.2. Biotipos ................................................................................................................................ 162 5.2.3. Elementos corológicos ......................................................................................................... 163 5.2.4. Flora protegida y de interés ................................................................................................. 165 5.2.5. Flora alóctona ...................................................................................................................... 166. 6. VEGETACIÓN............................................................................................................. 170 6.1. Fitosociología .................................................................................................................................... 171 6.2. Esquema sintaxonómico ................................................................................................................... 263 6.3. Series de vegetación ......................................................................................................................... 272 6.4. Tipos de hábitats y equivalencias...................................................................................................... 278. 7. RESUMEN................................................................................................................... 287 8. CONCLUSIONES........................................................................................................ 288 9. BIBLIOGRAFÍA........................................................................................................... 290 10. ANEXO. MAPA DE VEGETACIÓN........................................................................... 303. 3.

(6) A. Rodríguez-Torres. 4.

(7) Introducción. 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Justificación del trabajo Cuando hace unos años nos planteamos abordar el trabajo botánico que diese contenido a esta memoria de tesis doctoral, la elección de la zona situada entre los ríos Alberche y Tiétar en la provincia de Toledo se presentó como una interesante posibilidad puesto que en ella confluían una serie de condicionantes que la hacían especialmente atractiva para la finalidad y objetivos de este trabajo En primer lugar, la escasez de trabajos que abarquen la totalidad del territorio elegido, algo que contrasta con los trabajos realizados por diversos autores en territorios limítrofes (RUIZ TÉLLEZ 1986, LAORGA 1986; SÁNCHEZ MATA 1986), o los desarrollados en zonas concretas incluidas en el territorio como es el caso de la Sierra de San Vicente (CANTÓ1979, 1997, 1999 y 2004; RIVAS MARTÍNEZ 1997 y 1999; LADERO 1997 y 1999; MATEO 2003 y 2009; PAJARÓN 2009; VAQUERO 2006 y 2009). La concentración de estudios previos previos en el entorno del área elegida ofrece la oportunidad de ensayar una revisión de la flora, la vegetación y la biogeografía del territorio enmarcada en un contexto geográfico más amplio que comprende el Sistema Central por el norte y el valle del Tajo por el sur, es decir, la compleja transición entre las dos subprovincias (Carpetano-leonesa y Luso-extremadurense) de la provincia Mediterránea Ibérica occidental. El territorio de estudio está conformado por una cadena montañosa conectada con el Sistema Central por su extremo oriental y por los valles que la delimitan y que vierten al Tajo. Asimismo, el análisis de la flora y vegetación de este territorio permitiría cerrar el vacío existente en el conocimiento botánico del norte de la provincia de Toledo. No obstante, conscientes de la importancia que tiene para la gestión la existencia de datos a nivel de demarcaciones administrativas, se ha puesto especial hincapié en ofrecer los resultados de manera que tengan utilidad para las labores que deben llevarse a cabo desde las administraciones. No podemos olvidar que en este territorio confluyen los límites de tres provincias y a la vez tres Comunidades Autónomas, cada una con su organización diferenciada de la gestión territorial, y que si bien los intereses de gestión pudieran resultar coincidentes, cada una es soberana en sus competencias sobre los recursos naturales Y en segundo lugar, valoramos como muy importante el hecho de que el área de estudio formara parte de espacios castellano-manchegos integrados en la Red Natura 2000: ES0000391 Pinar de Almorox, ES4250001 Sierra de San Vicente, ES0000089 Valle del Tiétar y Embalses de Rosarito y Navalcán y ES4250014 Sotos del Río Alberche, así como la existencia de un espacio natural protegido, la Reserva Fluvial de los Sotos del Río Guadyerbas y Arenales del Baldío de Velada, cuya declaración estuvo motivada por su interés florístico y vegetacional.. 1.2. Planteamiento y objetivos La presente memoria se inició en 2010, dando continuidad a los trabajos desarrollados desde 2000 para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados y la Suficiencia Investigadora titulado “La vegetación sabulícola del noroeste de la provincia de Toledo”. En este trabajo desarrollamos un análisis de las comunidades vegetales que se asientan sobre sustratos arenosos, que ocupan extensiones importantes en los valles del Tiétar y del Alberche, con el fin de identificarlas y establecer las pautas de su dinámica sucesional. El interés radicaba, además, en la necesidad de establecer una figura de protección de entre las establecidas por la Ley de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La Mancha (Ley 9/1999, de 25 de mayo), dado que en este territorio tienen presencia una amplia serie de hábitats catalogados de importancia comunitaria y recogidos en el Catálogo de Hábitat de Interés Especial de la comunidad autónoma, así como de especies de flora protegidas incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas, por lo que dicho trabajo contribuyó positivamente a la declaración de la Reserva Fluvial de los sotos del río Guadyerbas y arenales del Baldío de Velada en el año 2002, por el Gobierno autonómico. La memoria aquí presentada se plantea con los siguientes objetivos básicos: - Realizar un catálogo completo de la flora vascular de la zona de estudio, incluyendo una tipología de elementos florísticos y análisis detallados tanto de la flora rara, amenazada y protegida, como de la flora exótica invasora. 5.

(8) A. Rodríguez-Torres. - Realizar una revisión de las unidades de la clasificación fitosociológica de la vegetación presentes en la zona de estudio, con descripciones detalladas, inventarios representativos, y equivalencias con los tipos de hábitats del catálogo regional de hábitats protegidos y de la Directiva 92/43/CEE. - Realizar un mapa de la vegetación actual de las áreas de la zona de estudio incluidas en los espacios castellano-manchegos de la Red Natura 2000, para favorecer su aplicación en la delimitación de los enclaves con mayor interés de conservación, la redefinición de límites biogeográficos, series de vegetación, etc. - Identificar los principales factores de amenaza que afectan en la actualidad a la diversidad vegetal y proponer medidas correctoras. - Completar mediante análisis comparados el conocimiento de la flora y la vegetación del norte de la provincia de Toledo y en general de la transición entre el Sistema Central y el tramo centrooccidental del valle del Tajo. Esta memoria pretende sumarse a las aportaciones al conocimiento de la flora de la provincia de Toledo llevadas a cabo por diferentes especialistas, contribuyendo en la medida de lo posible a la conservación de su flora y paisaje vegetal.. 1.3. Material y métodos Los métodos seguidos en el desarrollo de los objetivos del proyecto doctoral han sido los siguientes. Estudio general del medio físico Se ha recopilado la información disponible sobre geografía, fisiografía, geología y litología, edafología e historia de usos del territorio, que se sintetiza en los capítulos introductorios correspondientes centrada en aquellos aspectos más relevantes para la flora y la vegetación. El estudio climatológico se ha realizado a través del análisis de una selección de estaciones meteorológicas y de cartografía climática digital. Elaboración del catálogo florístico Mediante la realización de inventarios de las comunidades vegetales (en conexión con el estudio de la vegetación) se han registrado las especies vegetales presentes en el territorio. Durante las campañas de trabajo de campo asociadas a estos muestreos de la vegetación se han recolectado ejemplares representativos de aquellos taxones no reconocidos en el campo o que por su complejidad taxonómica requieren estudios de laboratorio para su identificación. En total, durante la realización de esta tesis doctoral se han recolectado unos 1500 pliegos de herbario de la flora del territorio. En la elaboración del catálogo se han incorporado las referencias bibliográficas sobre el territorio contenidas en trabajos tanto florísticos y taxonómicos como fitosociológicos, y se han consultado los principales bancos de datos de información florística, como ANTHOS (www.anthos.com) y SIVIM (www.sivim.info). A partir de nuestras propias observaciones de campo y del examen de la bibliografía sobre los territorios circundantes, para cada taxón se ha elaborado una caracterización de sus principales atributos biológicos (biotipo), sus preferencias ecológicas y su comportamiento fitosociológico, y su distribución, carácter autóctono o exótico y estatus de amenaza o de protección. Estudio de la vegetación Para el estudio de la vegetación hemos seguido las técnicas de muestreo y los métodos de ordenación y comparación tabular y de clasificación sintaxonómica propios de la Fitosociología (BRAUN-BLANQUET 1979, WESTHOFF & VAN DER MAAREL 1978, GÉHU & RIVAS-MARTÍNEZ 1981, RIVAS MARTÍNEZ in PEINADO LORCA & RIVAS MARTÍNEZ 1987, DENGLER & AL: 2008). El muestreo de las comunidades vegetales discernibles en el territorio se ha realizado mediante inventarios fitosociológicos distribuidos de forma preferencial a lo largo y ancho del área de estudio. En los inventarios se registraron las especies. 6.

(9) Introducción. presentes en el área de muestreo y su abundancia (WESTHOFF & VAN DER MAAREL 1978), y se anotaron también los descriptores habituales en este tipo de estudios (MUCINA & al. 2000). Una vez agrupados y ordenados, los inventarios se compararon con la composición florística y la caracterización de las unidades fitosociológicas descritas en la literatura, con el fin de identificar y caracterizar florísticamente las comunidades vegetales presentes en la zona de estudio. La sintaxonomía adoptada se atiene a la recientemente expuesta en varias revisiones de la clasificación fitosociológica de la vegetación peninsular (RIVAS-MARTÍNEZ & AL. 2001, 2002, 2011). En los aspectos nomenclaturales se ha procurado seguir rigurosamente el Código Internacional de Nomenclatura Fitosociológica (ICPN, Weber & al. 2000).) Por último, se ha elaborado una cartografía de la vegetación actual del territorio, basada en la fotointerpretación de las ortofotografías aéreas más recientes disponibles y en la revisión de campo (apoyada en los recorridos asociados a los muestreos de la vegetación) de la misma, además de la consulta de las fuentes cartográficas accesibles (Mapa Forestal, Atlas de Hábitats, etc.). El material necesario para la realización de las actividades de investigación del proyecto (bibliografía, claves de identificación florística, materiales para la preparación de ejemplares de herbario, lupas y microscopios para el estudio de especímenes vegetales, cartografía, equipamiento informático (hardware y software), equipos para la realización de muestreos de campo, etc.) ha estado a nuestra disposición en las instalaciones del Área de Botánica de la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de la UCLM.. 7.

(10) A. Rodríguez Torres. 2. SÍNTESIS GEOGRÁFICA E HISTÓRICA 2.1. Localización, límites del territorio y rasgos geográficos generales La Comunidad de Castilla-La Mancha, con una extensión de 7,94 millones de hectáreas (79.400 km2) es la tercera región en superficie de la península ibérica. Situada en su mitad centro-sur, ocupa la denominada submeseta sur y se encuentra políticamente dividida en cinco provincias, división que no coincide con comarcas naturales sino que responde a criterios decimonónicos de división territorial de carácter administrativo (partidos judiciales). La provincia de Toledo ocupa una posición noroccidental en el contexto regional y central respecto a la península Ibérica. El territorio objeto de estudio se encuentra también en una posición noroccidental respecto al ámbito geográfico provincial (Fig. 2.1.1.). Fig. 2.1.1. Situación de la zona de estudio en el territorio de Castilla-La Mancha y la provincia de Toledo.. La zona de trabajo abarca la totalidad o parte de los términos municipales de Aldeaencabo, Almendral de la Cañada, Almorox, Buenaventura, Castillo de Bayuela, Cardiel de los Montes, Cazalegas, Cervera de los Montes, El Casar de Escalona, El Real de San Vicente, Escalona, Gamonal, Garciotún, Hinojosa de San Vicente, Hormigos, La Iglesuela, Lucillos, Marrupe, Mejorada, Montesclaros, Navamorcuende, Nombela, Nuño Gómez, Paredes de Escalona, Parrillas, Pelahustán, Pepino, San Román de los Montes, Sartajada, Segurilla, Sotillo de las Palomas, Talavera de la Reina y Velada. La superficie abarca aproximadamente unos 1.100 km2 (110.000 hectáreas). Con el objetivo añadido de clarificar sobre una base cartográfica unos límites que a su vez pudieran ser fácilmente identificables sobre el terreno (Fig. 2.1.2.), se fijaron los mismos de la siguiente forma: - Al Norte y Este, el límite provincial entre Ávila y Madrid hasta su confluencia con el río Alberche. Ayudan a reconocer los límites sobre el terreno el río Tiétar, la línea de cumbres de la Sierra de la Higuera y los trazados de las vías pecuarias (Cañadas Reales) que discurren al norte del territorio de estudio.. 8.

(11) Síntesis geográfica e histórica. - Al Sur, el río Alberche desde su entrada en la provincia de Toledo hasta su cruce con la carretera Nacional V, aguas abajo del embalse de Cazalegas, continuando por esta carretera hasta la intersección con la carretera Nacional 502. - Al Oeste, la carretera Nacional 502, hasta su límite con la provincia de Ávila.. Fig. 2.1.2. Límites de la zona de estudio.. Estos límites han sido rebasados en reiteradas ocasiones durante el trabajo de campo por necesidades obvias, por lo que deben entenderse exclusivamente como parámetros para identificar el territorio estudiado en un mapa y no como límites al trabajo en si, objeto de este estudio. Estos límites permiten también diferenciar nuestro estudio de trabajos anteriores. Así al norte del mismo se localizarían los trabajos de SÁNCHEZ MATA (1986), al este y sur los de LAORGA (1986) y al oeste los trabajos de RUIZ TÉLLEZ (1986). Geográficamente, en la zona de estudio se reconocen varias unidades: 1.- Los territorios serranos caracterizados por configurar una alineación montañosa que constituye un sector de transición entre el Sistema Central y la fosa del Tajo y que alcanza desde los alrededores de Talavera de la Reina hasta Almorox, en la provincia de Toledo. Se adentra en la provincia de Madrid por Cenicientos, Cadalso de los Vidrios y San Martín de Valdeiglesias, conectando con el Sistema Central del que forma parte. Destacan en esta alineación, las elevaciones de la sierra de San Vicente con los picos de las Cruces (1.369 msnm), Pelados (1.333 msnm) y San Vicente (1.322 msnm). Rodeado por estas tres cumbres se encuentra El Piélago, una nava o valle elevado a 1.300 m de altitud, donde nace el río Guadyerbas. Otras elevaciones importantes de esta sierra son Navalasierra (1.130 msnm), Oso (1.103 msmn) y Cabeza Bermeja (1.008 msnm). La Sierra de la Higuera continúa por el norte el conjunto serrano, sirviendo como límite entre las provincias de Toledo, Ávila y Madrid. Sus altitudes son menores, destacando el Cuchillar (1.063 msnm), Risco de las Cuevas (1.072 msnm) y Minga Morena (1.015 msnm). Más al este, resalta el pico Berrocal (1.060 msnm).. 9.

(12) A. Rodríguez Torres. Este conjunto serrano es un territorio fuertemente ondulado que entra en contacto por su parte norte con el valle del río Tiétar mediante un enlace abrupto, mientras que por su cara sur se relaciona con el valle del Alberche mediante una rampa tendida. 2.- La cuenca cabecera del río Tiétar y su valle, situada al norte de la zona de estudio y que discurre paralela al macizo central de Gredos, contacta al sur con los territorios serranos de San Vicente y La Higuera de forma abrupta. El río Tiétar discurre siempre por debajo de los 400 m. de altitud a través de un cauce de origen erosivo, entre materiales graníticos y pizarrosos donde se aprecian los relieves característicos de estos materiales: berrocales, tors y formaciones de bloques. La elevaciones más destacables en la vertiente toledana del valle del Tiétar son la loma de Las Mesillas (829 msnm), el Risco del Águila (716 msnm) y El Guijo (635 msnm). 3.- La cuenca del Río Guadyerbas, al oeste del territorio estudiado y cuya cabecera se sitúa en la Sierra de San Vicente, Fuente Mingorría a 1.369 m. Las zonas próximas a la sierra y berrocales están constituidas por suaves rampas o glacis que enmarca un fondo de valle llano suavemente ondulado de naturaleza arenosa y que enlaza, al oeste, con la comarca de la Campana de Oropesa y el Campo Arañuelo. En esta unidad se localiza el punto con menor altitud de la zona de estudio, medido en el río Guadyerbas a 365 msnm. 4.- El valle o fosa del Alberche, situada al sur, por la que discurre el río Alberche a través de un cauce más o menos rectilíneo desde su entrada en la provincia de Toledo. Cerca de su desembocadura en el río Tajo, remansa sus aguas en el embalse de Cazalegas a 384 m. de altitud. A lo largo del cauce son frecuentes las barras y playas arenosas procedentes de los aportes de materiales detríticos de origen metamófico y arcósico que transporta. También pueden apreciarse varios niveles de terrazas fluviales, destacando las que se encuentra en las inmediaciones de Escalona o próximas a la ciudad de Talavera de la Reina. Este valle contacta con el conjunto serrano a través de una amplia y suave rampa, con altitudes medias inferiores a los 500m., surcada por arroyos tributarios del Alberche que provocan acarcavamientos en los materiales arcósicos que la componen. La red hidrográfica se configura determinada por la tectónica y pertenece en su totalidad a la cuenca del río Tajo, de las que son afluentes el Tiétar y el Alberche. Las vertientes Norte y Oeste drenan hasta el primero, mientras que la vertiente Sur y Este rinden aguas al segundo, a través de numerosos arroyos y barrancos entre los que destacan el río Guadyerbas y los arroyos Tamujoso y Torinas en la vertiente del Tiétar y los arroyos Guadmora, Tamujar, Saucedoso, de la Parra, San Benito, Osillo, Pedrillán y Tordillos en la vertiente del Alberche. El arroyo de la Portiña, que recoge sus aguas en el embalse del mismo nombre, vierte directamente al Tajo.. 2.2. Los pueblos y el uso del territorio La historia de usos del territorio constituye un importante factor modelador de la distribución de las comunidades vegetales que, al igual que éstas, sigue patrones biogeográficos. La agricultura se ha concentrado en los terrenos sedimentarios, más productivos y fáciles de trabajar, y los usos ganaderos y forestales se han orientado hacia las áreas de montaña y los terrenos en los que, por la naturaleza y composición del suelo, resultan menos rentables para la agricultura. La provincia de Toledo posee actualmente casi dos tercios de su superficie dedicada a los cultivos agrícolas, que se concentran sobre todo en el sector Manchego, y el resto destinado a uso ganadero y forestal que se distribuye por los terrenos más improductivos para aquélla y coinciden con los terrenos yesíferos manchegos y los de naturaleza silícea que se encuadran en la subprovincia Luso-Extremadurense. Esta proporción del reparto del uso del suelo se altera en nuestra zona de estudio, donde un 80% del territorio, aproximadamente, se dedica al uso ganadero y forestal. La transformación del paisaje por el ser humano se produjo en varios pulsos y de la mano de procesos históricos, sociales y económicos que en nuestro territorio se remonta al Paleolítico como lo demuestran los rastros y yacimientos localizados en distintos enclaves de la Sierra de San Vicente (SÁNCHEZ GIL, 2006). Los instrumentos y herramientas localizadas indican que la actividad humana se restringía a la caza y la recolección por lo que su afección a las cubiertas vegetales se podría considerar mínima. Es en el Neolítico, con el desarrollo de la agricultura y la ganadería, cuando se inician las primeras deforestaciones asociadas a incendios, cultivos de cereal y leguminosas.. 10.

(13) Síntesis geográfica e histórica. Prueba de la presencia humana y su actividad en estos lugares son las manifestaciones artísticas localizas en forma de megalitos (dólmenes y menhires), grabados al aire libre y estelas (SÁNCHEZ GIL, 2002). En la Iberia prerromana estos territorios son ocupados, a partir del siglo VI a.C., por vettones, tribu celta que basaba su economía en la agricultura, y sobre todo, en la ganadería. Los verracos labrados en granito que hoy podemos contemplar en Castillo de Bayuela nos hablan de su presencia al igual que los distintos asentamientos (castros) localizados en la cercana Sierra de Gredos y de los que también hay evidencias en El Real de San Vicente, Castillo de Bayuela y Navamorcuende. PEINADO & MARTÍNEZ (1985) les atribuyen “grandes esquilmaciones del medio natural” por sus hábitos agrícolas y ganaderos. Una de las tradiciones ancestrales de los pueblos de esta zona es la consagración que las tribus celtas hicieron de las cumbres de la Sierra de San Vicente a algunos de los dioses de su mitología: Togote o Tokoito, según relatan diversos autores (MARTÍN MARTÍN, 1998; SÁNCHEZ GIL, 2006) y que ha pasado heredada a cada una de las civilizaciones y culturas que se han asentado en ellos. La llegada de los romanos provoca innumerables conflictos con estas tribus hasta su total dominación, siendo una de las más conocidas la pugna que mantuvieron con el caudillo lusitano Viriato, quien, según cuenta la tradición, se acantonó en estas sierras para hostigar los asentamientos, poblaciones y vías de comunicación romanas que comenzaban a proliferar por el territorio y de las que existen múltiples evidencias, hasta que traicionado por sus generales Àudax, Ditalco y Minurus, encontró la muerte mientras dormía, dando lugar a la famosa frase “Roma traditoribus non praemiat “ (Roma no paga a traidores) atribuida al cónsul Escipión cuando éstos fueron a reclamar la recompensa prometida por Marco Pompilio Lenas. Lo que si ordenó fue su ejecución pero lo que no sabremos con exactitud es si fue por la admiración que sentía por Viriato como adversario militar, por convencimiento de que los traidores nunca son de fiar o simplemente, para ahorrarse el dinero de la traición. Dominados estos territorios pasan a formar parte de la Lusitania, con capital en Emérita Augusta (Mérida) y aunque se respetaron los cultos indígenas, éstos terminaron por aceptar el culto de los romanos, que dedicaron la sierra a la diosa Venus, convirtiéndose en el Mons Veneris. Durante este período la agricultura y ganadería se expanden y, posiblemente, se produce la introducción del cultivo de la vid y el olivo. No existen grandes evidencias de la presencia visigoda en estos territorios a excepción de algunos restos de tumbas y ajuares (GUTIÉRREZ & SÁNCHEZ, 2006) y es durante la Hispania musulmana cuando se da un importante impulso a la agricultura. RUIZ TÉLLEZ (1986) recoge referencias de CORCHON (1963) a cómo durante esta época se arrancaron encinas y alcornoques para plantar olivos en la comarca del Campo Arañuelo que se extiende al oeste de nuestra zona de estudio, pero los siglos de inestabilidad bélica que convierten a este territorio en zona fronteriza con los reinos cristianos y de continuos enfrentamientos, terminan con el abandono de estos olivares que sufren una plaga de arañuelo (Liothrips oleae) que acabará con ellos. Posiblemente de ahí derive el nombre de la comarca. Pero son las luchas hispano-musulmanas las que causan las mayores deforestaciones porque los incendios forestales eran arma de guerra común en ambos bandos (PEINADO & MARTÍNEZ, 1985). De esta época data posiblemente la introducción de los cultivos de frutales que proliferaron a lo largo y ancho del territorio estudiado, tanto en los valles como en los enclaves serranos donde se realizaban con abancalamientos de piedra. Higueras, cerezos, ciruelos, manzanos y perales, junto con olivos y vides, se cultivaron hasta mediados del siglo XX, período en el que comienza un proceso de abandono y despoblamiento que comentaremos más adelante. El pulso definitivo se inicia tras la reconquista del territorio por Alfonso VI (Ávila, Talavera de la Reina y Toledo) y comienza un proceso de recolonización de esta tierra fronteriza o “tierra de nadie” que los musulmanes habían dotado de una red de atalayas y castillos que los cristianos reutilizan e incrementan, en la que se suceden las continuas escaramuzas que culminan con la ocupación de Talavera de la Reina temporalmente por los musulmanes, momento en que los cristianos refuerzan una red defensiva de castillos entre la Sierra de Gredos y el río Tajo. Las órdenes militares, dirigidas desde Ávila, son las encargadas de ocupar y poblar estos territorios. El nombre de El Real de San Vicente se debe a la instalación del campamento real que el rey Alfonso VIII utilizaba para dirigir algunas de sus campañas militares (SÁNCHEZ GIL, 2006).. 11.

(14) A. Rodríguez Torres. Los cristianos cambian la denominación de las sierras que pasan a denominarse de San Vicente, en honor a la tradición que dice que los hermanos y santos Vicente, Sabina y Cristeta que profesaban la fe cristiana, huyeron de la Talavera romana refugiándose en una cueva, pero fueron localizados y martirizados en época de Diocleciano. En cualquier caso, las cumbres de estas sierras continúan teniendo atribuciones divinas manteniendo la tradición ancestral de los primeros pobladores. En el siglo XII se funda la primera abadía en El Piélago que, según algunos autores, recibe su nombre por la abundancia de manaderos de agua. Otros opinan que el término hace referencia a su posición alejada del mar. Posteriormente sería abandonada, hasta la fundación siglos más tarde del Real Convento Carmelita dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles o del Espino (Virgen del Piélago). Volvió a ser abandonado y se mantuvo en ruinas hasta su restauración, en parte, en 2014. Durante la Edad Media los pueblos de la zona se comienzan a independizar de Ávila, y se les va otorgando el título de villa, procediéndose a la instalación de rollos jurisdiccionales, como símbolo de la autoridad recibida y ejercida, pues algunos de ellos fueron utilizados como picota. Hoy día se pueden contemplar en la mayoría de las plazas de los pueblos, resultando algunos de gran belleza como los de Castillo de Bayuela, Almorox, San Román, Cardiel de los Montes o Nombela. Durante esta época se otorgan condados, marquesados y señoríos como Navamorcuende y Escalona, en cuyo impresionante castillo residió el Condestable de Castilla, Álvaro de Luna, hasta su caída en desgracia y ejecución, algo en lo que tuvo que ver el Marqués de Villena. La agricultura siempre ha estado supeditada a la ganadería en esta zona del norte de la provincia de Toledo, que además sirvió de paso a los ganados trashumantes entre el norte y sur de la península Ibérica. Prueba de ello no es sólo la vocación ganadera de estos territorios sino la presencia en los mismos de una importante red de caminos y vías pecuarias donde destaca la Cañada Real Leonesa Oriental que entra por el norte desde la provincia de Ávila en dirección a Almendral de la Cañada, Navamorcuende, Sotillo de las Palomas y Velada, siguiendo su trazado hacia Extremadura. También el Cordel de las Merinas que desde su entrada por los montes de Almorox desde Madrid, atraviesa el territorio de noreste a suroeste, pasando por la Sierra de La Higuera y Berrocal de Nombela, Pelahustán, Castillo de Bayuela, San Román de los Montes, Pepino y Talavera de la Reina. Entre ellas, un buen número de veredas y caminos ganaderos menores que, de norte a sur, las conectan entre sí o con otras Cañadas Reales. De su defensa y del mantenimiento de los derechos ganaderos se ocupó el Honrado Concejo de La Mesta hasta su disolución en 1836. A tenor de las crónicas, a principios del siglo XVI la deforestación era ya extensiva en las comarcas del centro y el este de la provincia de Toledo, hasta el punto de promulgarse normativas protectoras de los bosques. A esta expansión progresiva de los usos agropecuarios escaparon las áreas de montaña entre las que se encontraban los territorios montañosos de nuestra zona de estudio, hasta donde llegaba el perímetro de abastecimiento de Madrid. Aún así, y a pesar de los privilegios otorgados a La Mesta, la agricultura se extendió por la zona ocupando las áreas más favorables para los cultivos. Los cereales se concentraban en las vegas y sobre los suelos sedimentarios y glacis, las huertas en los alrededores de los pueblos ocupando pequeñas vegas y fondos de los estrechos valles, y los cultivos de frutales, olivos y vid en los piedemontes y en las laderas, que se abancalaban cuando la pendiente se hacía pronunciada. Posiblemente el cultivo de higueras, del que todavía hay buenos ejemplos, sea un cultivo tradicional heredado de las épocas romana y musulmana, por su fácil mantenimiento y su adaptación a la climatología de la zona. Las cerezas de El Real de San Vicente llegaron a ser apreciadas pero su cultivo decayó por efecto de las plagas y enfermedades que afectaban a los árboles. El origen de los cerezos, que actualmente proliferan en el interior de los bosques más húmedos (quejigares y melojares), puede estar en la naturalización a partir de ejemplares cultivados. Algo parecido podemos decir de la presencia de ciruelos silvestres. Entre los siglos XVI al XVII se produce una crisis agrícola y económica, coincidente con el período que en Europa se conoce como “pequeña era glacial”, que provoca malas cosechas y hambruna, dando lugar a una disminución de la población (RUIZ DE LA TORRE, 1996). A partir del XVIII se plantan gran cantidad de moreras, aunque su introducción pudiera situarse durante la época musulmana, para la producción de seda que llegó a ser importante y se mantuvo durante siglos. Existía una antigua tradición en los pueblos de la zona en que las chicas en edad de contraer matrimonio pagaban su ajuar con la cría de gusanos de seda, producción que vendían en la sucursal de Cervera de los Montes con destino a las Reales Fábricas de Seda de Talavera de la Reina, fundada por el rey Fernando VI, y en la fábrica de hilado de seda que existió en Navamorcuende. Esta población, históricamente, fue fundamentalmente agrícola donde, durante el siglo 12.

(15) Síntesis geográfica e histórica. XIX, se producía «toda clase de cereales, de hortalizas, aceite, vino, lino, seda y frutas» (LÁZARO LÁZARO, 1991), manteniendo una importante cabaña ganadera de lanar, cabrío, vacuno y porcino. En cuanto a la industria, además de la fábrica de seda, llegó a contar con otra de jabón, dos molinos de aceite y seis de harina de tecnología hidráulica. Son numerosas las ruinas de molinos de agua que hoy día pueden contemplarse a lo largo y ancho de este territorio, distribuidos por los numerosos arroyos que debían llevar un caudal elevado. Todo ello nos hace suponer que la actividad agrícola llegó a ser considerable. A la secular y progresiva ocupación del territorio se suman los efectos de las desamortizaciones de la segunda mitad del siglo XIX, que acarrearon una serie de roturaciones con esquilmación local de recursos forestales en estas áreas hasta entonces bien conservadas, que se prolongarían hasta mediados del siglo pasado. PEINADO & MARTÍNEZ (1985) opinan que las desamortizaciones “posibilitaron la privatización a bajo coste de extensas áreas naturales sometidas inmediatamente a un aprovechamiento abusivo e irracional de fines exclusivamente ecónomicos (agricultura, pastos, leñas y carbones)”. Sus efectos, no obstante, se verán moderados por el progresivo abandono de los usos agropecuarios tradicionales, de forma que durante el último medio siglo se ha registrado una recuperación de los montes por dinámica natural y por reforestaciones practicadas sobre todo con pino resinero (Pinus pinaster) en el siglo XX. Durante el siglo XIX y hasta mediados de los años 50 del siglo XX, los pueblos de la zona mantuvieron un nivel de población creciente, pero vuelven a sufrir una nueva crisis demográfica importante entre los años 60 y 70 (Fig. 2.2.1.). La población llegó a superar a mediados del siglo pasado los 32.000 habitantes entre los 26 municipios incluidos dentro de los límites de nuestro estudio, pero a partir de esta fecha comenzó un proceso de despoblamiento del que, a día de hoy, pocos municipios se han recuperado. Se llegará a perder el 40% de la población en su conjunto a principios de siglo XXI, porcentaje superado en algunos de los municipios que, en 2014, no llegaban al 50% de la que tuvieron a comienzos del siglo XX (Tabla 2.2.1.). Atendiendo a las gráficas que presentamos, podemos hacernos una idea de este proceso puesto que el nivel de población actual todavía no ha superado la que existía a comienzos del siglo XX (Gráfica 2.2.1. y Tabla 2.2.1.). Sólo las poblaciones más grandes como Almorox y Escalona, al este, mantienen unos niveles más o menos estables o incluso recuperan población. Velada, Mejorada, Segurillla y San Román de los Montes son poblaciones que han tenido un importante crecimiento demográfico al localizarse en las cercanías de Talavera de la Reina, que siempre ha dejado notar su influencia, administrativa y comercial, en todo el oeste del territorio (Fig. 2.2.2.). Este despoblamiento trajo consigo el abandono de muchos de los cultivos y de las actividades agropecuarias. Hoy es fácil encontrar los restos de antiguos bancales con ejemplares envejecidos de olivos y algunos frutales, ocupados por la vegetación arbustiva y forestal desarrollada tras el abandono.. 40000. 35000. 30000. Nº habitantes. 25000. 20000. 15000. 10000. 5000. 0 1900. 1950. 1960. 1970. 2000. 2014. Años. Fig. 2.2.1. Evolución de la población en los 26 municipios incluidos en el área de estudio desde principios del siglo XX a la actualidad, según los censos de población de derecho del Instituto Nacional de Estadística (INE). 13.

(16) A. Rodríguez Torres. 3000. 2500. Nº habitantes. 2000. 1500. 1000. 500. 0 1900. 1950. 1960. 1970. 2000. 2014. Años. Aldeaencabo de Escalona Garciotún Sotillo de las Palomas Mejorada. Almorox Navamorcuende Pepino Segurilla. Castillo de Bayuela San Román de los Montes La Iglesuela Nombela. Fig. 2.2.2. Gráfica comparativa de la evolución de la población en 12 de los 26 municipios de la zona.. Tabla 2.2.1. Evolución de la población en los 26 municipios incluidos en la zona de estudio entre 1900 y 2014, según los censos de población de derecho del Instituto Nacional de Estadística (INE).. 1900. 1950. 1960. 1970. 2000. 2014. Aldeaencabo de Escalona. 734. 799. 621. 375. 186. 185. Almendral de la Cañada. 731. 979. 924. 721. 398. 336. Almorox. 2428. 2856. 2784. 2333. 2196. 2307. Buenaventura. 720. 1068. 1003. 611. 493. 462. Cardiel de los Montes. 210. 347. 334. 159. 158. 388. 1214. 1873. 1742. 1376. 1011. 957. Castillo de Bayuela Cervera de los Montes. 770. 824. 799. 634. 398. 520. El Casar de Escalona. 1311. 1790. 1612. 1131. 921. 2037. El Real de San Vicente. 1862. 2133. 1889. 1320. 1088. 1011. 344. 548. 505. 250. 155. 178. Hinojosa de San Vicente. 1347. 1343. 1143. 777. 480. 426. La Iglesuela. Garciotún. 1120. 1399. 1227. 761. 435. 448. Marrupe. 332. 505. 471. 329. 141. 161. Mejorada. 1139. 1867. 1711. 1284. 1124. 1320. 562. 1055. 1020. 632. 463. 445. Navamorcuende. 1975. 2188. 1816. 1261. 718. 672. Nombela. 1872. 2169. 2150. 998. 938. 950. 475. 708. 590. 309. 202. 153. Montesclaros. Nuñoz Gómez Paredes de Escalona Pelahustán. 492. 547. 440. 177. 116. 158. 1283. 1339. 1202. 725. 377. 349. Pepino. 366. 642. 594. 623. 1139. 2643. San Román de los Montes. 679. 1035. 663. 372. 726. 1850. Sartajada. 194. 229. 229. 171. 116. 99. Segurilla. 1149. 1562. 1627. 1294. 981. 1302. Sotillo de las Palomas Velada Población total. 531. 716. 585. 393. 223. 201. 1549. 2491. 2619. 2413. 2386. 2899. 27289. 34962. 32260. 23399. 19569. 24471. Entre los años 60 y 70, debido al estado ruinoso de algunos de los montes, pasan a ser gestionados por el Patrimonio Forestal del Estado, posteriormente Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA). El área. 14.

(17) Síntesis geográfica e histórica. del Piélago era una dehesa escasamente arbolada con algunos ejemplares de roble melojo de gran porte y edad, entre los que destacaba el conocido como “El Abuelo” de dimensiones realmente considerables. Se procede a la retirada de la excesiva cabaña ganadera y se acometen labores de repoblación forestal con mayor o menor acierto en distintos puntos. Se introducen pinos resineros (Pinus pinaster) y albar (Pinus sylvestris) y se realizan labores selvícolas de regeneración en los escasos melojares que aún quedaban. Algunas de las repoblaciones resultarían fallidas y sus aterrazamientos vuelven a ser ocupados por el roble melojo (Quercus pyrenaica), que recupera sus antiguos dominios. Actualmente la actividad agraria principal es la ganadería de vacuno, lanar, porcino, y algo de equino y cabrío, extendida por todo el territorio estudiado, alternando con cultivos de olivos, higueras y cereal en las zonas más favorables, que resultan más habituales al sur y al este: Escalona, Aldeaencabo, Paredes de Escalona, Nombela y Almorox. Sobreviven plantaciones de frutales y pequeñas huertas, más con carácter familiar que de producción comercial. Un dato interesante es el que aporta RUIZ TÉLLEZ (1986) para la zona de Velada donde, en los años 60, se autoriza la roturación de los predios comunales de El Baldío para instalar vides que posteriormente se abandonan y se sustituyen por cultivos de sandía y calabaza, actividad que hoy se mantiene en sus arenales, regulada por un reparto de “suertes” por el propio ayuntamiento. Se respetan encinas y alcornoques en las inmediaciones del río Guadyerbas y algunos restos de matorral sabulícola (jaguarzales y codesedas), más por interés cinegético que conservacionista. Hoy día estas manifestaciones están protegidas integradas en la Reserva Fluvial de los Sotos del Río Guadyerbas y Arenales del Baldío de Velada. En la década de 1980 se configuran los aprovechamientos cinegéticos actuales, que son importantes en la zona, tanto de caza mayor (monterías, ganchos, batidas, esperas o aguardos), como menor (en mano y ojeo), existiendo algunas granjas de perdices. Una década más tarde se inician las reforestaciones de tierras agrarias en el marco de la Política Agraria Comunitaria, que en las zonas más arenosas se acometen con masas mixtas de encinas, alcornoques y pinos piñoneros. De los aprovechamientos forestales que se mantienen en la actualidad debe destacarse el corcho, puesto que el alcornoque es un árbol relativamente frecuente en las zonas basales, por debajo de los 700 msnm., y aparece desde los enclaves más occidentales hasta los más orientales, llegando incluso a formar masas puras más o menos extensas. En la zona de Almorox, el aprovechamiento de piñón es importante y aporta buenas rentas al ayuntamiento, propietario de los montes. Sobre el origen de estos pinares, se aporta más información en el apartado correspondiente. Los aprovechamientos de leñas son más bien esporádicos y destinados al autoabastecimiento. De carboneo hemos encontrado pocos signos en este territorio, acaso unos indicios de una antigua carbonera cercana a Almendral de la Cañada, si bien BUITRAGO GONZÁLEZ (2006) afirma que llegó a ser importante y se mantuvo hasta la década de los años 70. Los aprovechamientos madereros se realizan a baja escala, más en labores de entresaca y clareo en los pinares, melojares y enebrales de la zona y centrados no tanto en el aprovechamiento como en el mantenimiento de unas densidades adecuadas que permitan la pervivencia y uso de los pastos por el ganado o la recuperación de las cubiertas naturales originales. En los ríos Tiétar y Alberche proliferan los cultivos de chopo de la variedad híbrida, Populus x canadensis. Hemos dejado para el final un cultivo que identifica a una parte importante de este territorio, el castaño. Su origen es difícil de situar puesto que algunos autores se aventuran a datarlo en época romana, por la facilidad que suponía la conservación, transporte y el aporte calórico de su fruto para legionarios y esclavos (PEINADO & MARTÍNEZ, 1985), encargados de la construcción de las calzadas y otras infraestructuras, pero también hay quien lo fecha en etapas posteriores. En cualquier caso, la presencia de castaños añade un extraordinario valor paisajístico a estas sierras, puesto que convive y enriquece los melojares y quejigares en los que se integra y reproduce sin ninguna dificultad. Otra cosa bien distinta es su manejo y la atomización de la propiedad al pasar de padres a hijos. Nos hacemos también eco, a modo de anécdota, de los posibles conflictos que se generan con los turistas y visitantes. En palabras de los paisanos “la gente piensa que las castañas no tienen dueño”. Y es que los castaños son propiedad privada y, a veces, de varios dueños, que se turnan por años para la recogida de su fruto. Respecto al manejo de los castañares apuntamos el desbroce y la utilización del fuego como herramienta para limpiar el matorral que prolifera en el sotobosque y facilitar la recogida de las castañas, acciones que han provocado no pocos incendios en la zona, aún a pesar del cuidado de los propietarios. Además el uso poco cuidadoso de las herramientas durante las actividades de limpieza y desbroce puede provocar heridas en la base de los árboles haciéndolos vulnerables al ataque de patógenos que viven en el suelo, desarrollando las enfermedades de la tinta y el chancro del castaño. 15.

(18) A. Rodríguez Torres. El uso turístico se ha incrementado en estos territorios. Tanto su riqueza natural y paisajística como cultural, que denota sus ancestros abulenses en la arquitectura, costumbres y gastronomía, los convierte en un gran atractivo para los visitantes y comienza a existir un sector turístico emergente plasmado en rutas, excursiones, casas rurales, albergues y restaurantes. A ello contribuye la suavidad del clima veraniego que los hace ser un agradable destino para disfrutar de vacaciones y fines de semana. La proliferación urbanística de segundas residencias, en aglomeraciones fuera de los espacios urbanos y muchas veces aisladas e, incluso, ilegales, es una de las transformaciones del territorio que se ha desarrollado en los últimos años, produciendo no sólo afección a la riqueza natural y al medio ambiente, sino problemas a las administraciones públicas para el mantenimiento de los servicios. En múltiples ocasiones actúan, además, como centros de dispersión de especies exóticas por su uso en jardinería, algunas de las cuales pueden causar verdaderos conflictos para la conservación de la diversidad biológica autóctona, por no hablar de la generación de interfaces urbano-forestales que incrementan el riesgo y peligro de los incendios forestales. Como ocurriera desde la antigüedad, los incendios forestales siguen estando presentes en la actualidad, provocados por distintas causas pero entre las que sigue estando detrás la mano del hombre en la mayoría de las ocasiones, bien por negligencia o intencionados. El uso del fuego para eliminar restos agrícolas y forestales, limpiezas de matorral y malezas, y en ciertos casos otras intenciones más aviesa, están detrás de muchos de estos episodios que pueden alcanzar grandes dimensiones, como los ocurridos en La Iglesuela en 2011 que afectó a más de 300 héctareas de bosque mediterráneo y pinar de rodeno y piñonero en una zona de difícil acceso y gran belleza, el de El Real e Hinojosa de San Vicente en 2012 que alcanzó 700 hectáreas de roble, castaño, pino rodeno y matorral, el de Almorox en 2013 que calcinó 1.300 hectáreas, o el iniciado en la localidad madrileña de Cadalso de los Vidrios en 2002 y que alcanzó al pueblo toledano de Paredes de Escalona con el resultado de 660 hectáreas afectadas y más de 200 vecinos desalojados. Algo que puede agravarse a lo largo del presente siglo por los efectos del Cambio Clímático (MORENO RODRÍGUEZ et al., 2009).. 2.3. Los estudios botánicos en el territorio Debemos hacer una primera referencia histórica, y en cierto modo reivindicativa, sobre la contribución de la provincia de Toledo al avance del conocimiento y los estudios botánicos, pues en su capital, y bajo el reinado de Al-Mammum, se estableció el primer jardín botánico de la península Ibérica. Ibn Wafid (10081074), por encargo del rey, creó una “Huerta del Rey” (Yannat al-Sultan) que se extendía por la vega del Tajo. Entre sus obras destacan el Libro de los Medicamentos Simples y una Suma o compendio de Agricultura que fue utilizada para elaborar uno de los más famosos tratados de agricultura del Renacimiento, la Agricultura General de Gabriel Alonso de Herrera, editada en 1513 bajo el mecenazgo del Cardenal Cisneros. Contemporáneo de Ibn Wafid fue Ibn Bassal, que trabajó al servicio del mismo rey y compuso la extensa obra de agricultura Diwan al-filaha, basada en experiencias personales a diferencia de otros especialistas andalusíes, lo que la convierte en la más insólita y objetiva. La conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, obligó a Ibn Bassal a abandonar la ciudad para ponerse al servicio del sultán de Sevilla, AlMu´tamid, para el que también creó una “Huerta del Rey”. En el estudio de la flora y vegetación de la provincia de Toledo han intervenido numerosos botánicos bien como fruto de trabajos específicos en alguna de sus comarcas naturales: Montes de Toledo y La Jara, La Mancha, La Sagra, Sierra de San Vicente, Campaña de Oropesa, o bien como consecuencia de sus viajes hacia Andalucía, Extremadura, la Sierra de Gredos o el Levante español. A nuestra primera “anécdota” histórica podemos sumar unas cuantas más hasta el siglo XVIII que recogieron información sobre la riqueza botánica de la provincia que consta en un buen elenco de obras clásicas: Catalogus, Herbarium e historias naturales. De entre ellos destacamos a Gabriel Alonso de Herrera, eclesiástico talaverano al que ya nos hemos referido; Casimiro Gómez Ortega, natural de Añover de Tajo, que ocupó la plaza de primer catedrático del Real Jardín Botánico de Madrid; A.J. Cavanilles, que herborizó en los Montes de Toledo, y M. Lacaita, que recorrió La Mancha recogiendo plantas para su herbario. De todos ellos hacen una extensa relación GARCíA-MATEO & PAJARÓN (2009), en su catálogo florístico de la Sierra de San Vicente.. 16.

(19) Síntesis geográfica e histórica. En fechas más recientes, ya en el siglo XX, desarrollaron trabajos doctorales en la provincia de Toledo, M. LADERO (1970) en la comarca de La Jara, A. VELASCO NEGUERUELA (1978) en Montes de Toledo, S. CIRUJANO (1981) en la flora de los humedales manchegos y S. LAORGA (1986) en las comarcas del tramo central de la cuenca del Tajo (La Sagra). También M. PEINADO, J.M. MARTÍNEZ-PARRAS y M. MONJE (1985, 2008), visitaron la provincia para recoger datos para su obra sobre el Paisaje vegetal de Castilla-La Mancha y manual de geobotánica, y E. BLANCO CASTRO (2002) con sus trabajos etnobotánicos en los Montes de Toledo. MORENORODRÍGUEZ & FERNÁNDEZ-GONZÁLEZ (1985) describen una nueva asociación con Halimium commutatum de los arenales del Baldío de Velada. S. RIVAS-MARTÍNEZ visita en reiteradas ocasiones distintos enclaves de la provincia de Toledo como consta en su extensa obra sobre botánica, fitosociología, fitogeografía y bioclimatología, así como la dirección de los numerosos trabajos, tesis doctorales y de licenciatura que ha desarrollado. D. SÁNCHEZ MATA (1985, 1986, 1989) visita la sierra de San Vicente durante los trabajos de su tesis doctoral sobre el sector oriental de la sierra de Gredos, levantando inventarios en algunas formaciones vegetales del territorio. J. MARTÍN HERRERO, S. CIRUJANO BRACAMONTE, M. MORENO PÉREZ, J. BAUTISTA PERIS GISBERT y G. STÜBING MARTÍNEZ (2003) describen la vegetación protegida en Castilla-La Mancha y aportan datos sobre la ecología y conservación de los Hábitat de Protección Especial en la región. F. FERNÁNDEZ-GONZÁLEZ, R. PÉREZ-BADIA, V. BOUSO, G. CRESPO, M.P. RODRÍGUEZ-ROJO, A. RODRÍGUEZ-TORRES, J. ROJO & S. SARDINERO (2012) publican una “Síntesis de la vegetación de la provincia de Toledo” para la celebración de las XXIII Jornadas de Fitosociología que se celebraron en Toledo. Por su proximidad geográfica y su conexión con la zona de estudio hay que destacar las revisiones de la flora y la vegetación de los macizos de Gredos y Béjar realizadas por D. SÁNCHEZ MATA (1989) y S. SARDINERO (2004). . Ya dentro de nuestra zona de estudio, P. CANTÓ (1979) estudia las comunidades arbóreas, arbustivas y esciófilas de la Sierra de San Vicente en su tesis de licenciatura y publica, en 1994, datos sobre la localización y estado de los bosques deciduos mediterráneos de este enclave. En 1997 publica nuevos datos fitosociológicos (CANTÓ, LADERO y RIVAS-MARTÍNEZ, 1997), y en 1999, los mismos autores amplían la información sobre el clima y la vegetación del mismo territorio. Unos años más tarde CANTÓ (2004) publica el estudio fitosociológico más exhaustivo hasta la fecha de la sierra de San Vicente y el tramo inferior del valle del Alberche, que complementa poco después (CANTÓ 2007) con una revisión de las series de vegetación y de los distritos biogeográficos. T. RUIZ TÉLLEZ (1985 y 1986) aporta interesantes citas en la parte toledana del Campo Arañuelo y el valle medio del río Tiétar. RUIZ TÉLLEZ y VALDÉS FRANZI (1987) aportan novedades y comentarios fitosociológicos sobre la vegetación luso-extremadurense. CIRUJANO S & MEDINA (2002) aportan datos de plantas acuáticas en su trabajo sobre las lagunas y humedales de Castilla-La Mancha R. GARCÍA-MATEO (2003), en su tesis de licenciatura, realiza estudios sobre la flora vascular y vegetación en la Sierra de San Vicente, dirigida por S. PAJARÖN. En 2009, R.GARCIA MATEO y S. PAJARÓN, publican su obra “Flora y vegetación de la Sierra de San Vicente” con aportaciones de J. VAQUERO DE LA CRUZ sobre flora vascular, A.R. BURGAZ y S. VÁZQUEZ sobre líquenes y K. CEZÓN sobre briófitos. E. CANO, A. GARCÍA FUENTES, J.A. TORRES, C. PINTO-GOMES, A. CANO-ORTIZ, R. MONTILLA, J.J. MUÑOZ, L. RUIZ-VALENZUELA y A. RODRÍGUEZ-TORRES (2004) visitan la zona recabando datos para su trabajo sobre la caracterización y distribución de los quejigares del suroeste de la península Ibérica. E. CANO, A. GARCÍA FUENTES, A. RODRÍGUEZ-TORRES, C. PINTO-GOMES, J.A. TORRES, C. SALAZAR, L. RUIZ, J.J. MUÑOZ, A. CANO-ORTIZ y R.J. MONTILLA. (2006 y 2007) analizan los bosques 17.

(20) A. Rodríguez Torres. de Juniperus oxycedrus L. en el suroeste de la Península Ibérica y describen nuevas asociaciones para el sector Toledano-Tagano. J. VAQUERO DE LA CRUZ (2006) aporta datos muy interesantes sobre la presencia y distribución de plantas vasculares protegidas de la “Reserva Fluvial de los Sotos del río Guadyerbas y arenales del Baldío de Velada”, fruto de sus trabajos de 2001 para la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que sirvieron para la declaración de este espacio natural. Mª.J. MARTÍNEZ-LIROLA, J.Mª. HERRANZ-SANZ y A. RODRÍGUEZ-TORRES (2011) publican el Manual de gestión sobre Rebollares (Quercus pyrenaica Willd.)”, aportando datos sobre las características, composición florística, estado, amenazas y propuestas de gestión forestal de estas formaciones en CastillaLa Mancha. G. HERNÁNDEZ PALACIOS (2014) aporta citas y comentarios florísticos sobre algunas especies vegetales para la provincia de Toledo. En 2013, AMICH visita la Sierra de San Vicente recogiendo datos y muestras para su trabajo sobre Delphinum fissum subsp sordidum (inéd.). Entre 2014 y 2015, F. FERNANDEZ-GONZÁLEZ, A. RODRÍGUEZ-TORRES, G. HERNÁNDEZ, M.P. RODRÍGUEZ-ROJO y G. CRESPO, realizan estudios para el desarrollo de un trabajo de identificación, caracterización, inventariación y cartografía de la vegetación y los tipos de hábitats de interés comunitario en los espacios de la Red Natura 2000 del norte de la provincia de Toledo: ES0000391 Pinar de Almorox, ES4250001 Sierra de San Vicente, ES0000089 Valle del Tiétar y Embalses de Rosarito y Navalcán y ES4250014 Sotos del Río Alberche, en el marco de un proyecto financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Parte de estos trabajos han servido para la implementación de la parte final de esta memoria de tesis doctoral.. 18.

(21) Medio físico. 3. MEDIO FÍSICO 3.1. Geología y geomorfología Para la realización de este apartado nos hemos basado en os Mapas Geológicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), empleando las siguientes hojas y memorias: - ARRIBAS A & JIMÉNEZ E (1972). Memoria del Mapa Geológico de España 1:200.000, hoja 44 (Ávila) I.G.M.E. Madrid. - I.G.M.E. (1980). Mapa geológico de la península Ibérica, Baleares y Canarias, esc. 1: 1.000.000. Madrid. - I.G.M.E. (1981). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 578: Arenas de San Pedro. Madrid. - I.G.M.E. (2006). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 579: Sotillo de la Adrada. Madrid - I.G.M.E. (2007). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 580: Villa del Prado. Madrid. - I.G.M.E. (2009). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 601: Navalcán. Madrid. - I.G.M.E. (2009). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 602: Navamorcuende. Madrid. - I.G.M.E. (2007). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 603: Fuensalida. Madrid. - I.G.M.E. (2009). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 626: Calera y Chozas. Madrid. - I.G.M.E. (2009). Varios autores. Mapa Geológico de España. 1:50.000. Hoja 627: Talavera de la Reina. Madrid. Para las descripciones geomorfológicas, además de las obras citadas, hemos seguido a GONZÁLEZ AMUCHASTEGUI & SERRANO CAÑADAS (1998) Según los autores y obras citadas, la península Ibérica registró una larga serie de acontecimientos geológicos que afectaron a la mayor parte de sus actuales territorios. Su posición geográfica entre el continente europeo y el africano ha tenido una influencia decisiva en su historia geológica, determinando la disposición de sus alineaciones montañosas y la configuración de sus relieves. La denominada “Placa Ibérica” se constituyó a partir de un núcleo inicial del Precámbrico y Primario, al que se fueron añadiendo nuevos terrenos, especialmente en el Secundario y Terciario. En la Submeseta Sur se pueden apreciar cuatro grandes conjuntos geológicos que responden a diversas edades, desde materiales Precámbricos afectados por orogenias anteriores a la Era Primaria, materiales paleozoicos del Primario (Cámbrico, Ordovícico, Silúrico…) plegados por la Orogenia Hercínica, territorios con materiales de edad Secundaria y Terciaria Inferior afectados durante la etapa principal del plegamiento Alpino y, finalmente, territorios constituidos por materiales muy modernos, de origen sedimentario y posteriores a la Orogenia Alpina, de edades del Terciario Superior y Neógeno. Esta serie de acontecimientos son la causa de que Castilla-La Mancha presente en su conjunto una altitud media elevada (600–700 m) con una clara tendencia a los relieves llanos interrumpidos por contrafuertes montañosos tanto en su periferia (Sistema Central, Sistema Ibérico, montañas Béticas y Sierra Morena) como en el interior (Montes de Toledo y Sierra de Altomira), conformando cuencas interiores, donde se ha. 19.

(22) A. Rodríguez-Torres. encajado la red fluvial, y una diversidad topográfica que, junto con la variedad de litologías, factores estructurales y de modelado, generan un relieve complejo. A grandes rasgos, la estructura geológica de la provincia de Toledo responde básicamente al mismo esquema: una amplia llanura interior surcada por la red fluvial del río Tajo, que divide prácticamente en dos la provincia de este a oeste, y encajada entre dos alineaciones montañosas situadas al sur (Montes de Toledo) y al norte (Sistema Central). Esta última enmarca parcialmente la llanura que se extiende hacia el noreste. En ambos casos poseen escasa altura media y presentan formas poco escarpadas. La mitad norte de la provincia esta surcada a su vez por dos subcuencas fluviales tributarias del Tajo. La más oriental, la del río Guadarrama, atraviesa terrenos del Neógeno (arcosas, margas y yesos). La segunda subcuenca, la del río Alberche, más occidental, discurre paralela a una falla alineada en dirección suroestenoreste (falla Talavera – Torrelodones, FTT) y separa dos tipos de materiales bien distintos. Al norte se sitúan las litologías de tipo metamórfico y al sur los materiales de origen detrítico y sedimentario. Es en esta zona situada al norte del río Alberche donde se localiza nuestra área de estudio y que alcanza hasta el valle del río Tiétar, entre las provincias de Ávila y Toledo, que discurre, a su vez, paralelo a una segunda falla alineada prácticamente en la misma dirección. (Fig 3.1.1.). Fig 3.1.1. Derecha: situación de la zona de estudio en la península Ibérica en relación al Macizo Hespérico, modificado por JULIVERT et al (1972) según MARTÍNEZ CATALÁN (1981) y FARIAS et al. (1987). Izquierda: situación en el conjunto geológico del centro peninsular. Realizado a partir de los mapas geológicos del I.G.M.E. La tectónica juega un papel fundamental en la configuración del relieve del territorio objeto de este trabajo al establecer dos claros dominios que son, además, netamente diferentes en función de los materiales geológicos y el relieve. (Fig 3.1.2). Un primer dominio lo constituye el conjunto de sierras de la cadena Peña de Cenicientos-San Vicente alineado siguiendo un eje de dirección suroeste-noreste con continuidad desde la Peña de Cenicientos en la provincia de Madrid y en la provincia de Toledo por el pico del Berrocal, la Sierra de la Higuera (compartida con la provincia de Ávila), la Sierra de San Vicente (donde alcanza su mayor elevación) y los berrocales de Talavera de la Reina. Este conjunto se organiza como un gran bloque tectónico u horst, levantado entre dos fosas tectónicas hundidas, y forma parte del conjunto de bloques fracturados y desnivelados del Sistema Central, que a modo de espolón penetra en la fosa del Tajo desde los dominios guadarrámicos. El origen de. 20.

(23) Medio físico. la fracturación se considera que es de la era Primaria (Carbonífero), reactivada después en la orogenia Alpina, responsable de las estructuras actuales. Los materiales de este primer dominio lo constituyen rocas plutónicas, granitoides (granitos adamellíticos de dos micas que afloran en la mayoría del territorio y tonalitas en el área de Adeaencabo de Escalona); rocas metamórficas (esquistos, pizarras mosqueadas y gneises que afloran en distintos puntos de la Sierra de San Vicente, Almorox, Nombela y Montesclaros) con inclusiones de areniscas, cuarcitas y rocas de silicatos cálcicos; intrusiones de rocas ígneas (porfiroides en la Sierra de la Higuera) y afloramientos de calizas metamórficas (Montesclaros, Castillo de Bayuela, Cervera de los Montes, Pepino y Nuño Gómez).. Fig. 3.1.2. Mapa geológico general de la zona. Basado en el Mapa Geológico de España 1:1.000.000 (IGME). Tras la Orogenia Herciniana, se genera un sistema de fracturación de dirección noreste-suroeste que guiará la configuración estructural del macizo por sucesivas reactivaciones de este sistema tectónico, quedando configurada una cordillera en la que se intruyen las masas graníticas y filonianas. La fracturación principal posee gran importancia morfológica al condicionar también las directrices del relieve en el interior del bloque principal (bloque del Piélago), estructurando la red hidrográfica. Otras direcciones de menor importancia son las noroeste-sureste, noroeste-sursuroeste, nornoroeste-sursureste y norte-sur. Hasta el comienzo del Terciario (Paleógeno) y los movimientos alpinos, se producirá un arrasamiento generalizado del relieve que tendrá como consecuencia la elaboración de una superficie de erosión. Entre el Plioceno medio y la actualidad, la Orogenia Alpina vuelve a elevar y fragmentar en horsts y graben el bloque del Piélago (Sierra de San Vicente), ocasionando el desnivelamiento de las cumbres y la reestructuración y compartimentación en fosas y bloques menores, con cumbres más o menos aplanadas, depresiones (navas) coincidentes con las cruces de fallas y una red hidrográfica dirigida por la fracturación, así como la reactivación de los fenómenos erosivos que, bajo un régimen de precipitaciones semiárido y torrencial, comenzará un proceso de modelado que implicará el emplazamiento de depósitos de raña y glacis por la deposición de los materiales arcósicos que rellenan la fosa del Tajo, favorecidos por el desmantelamiento de las zonas tectonizadas. Sobre los bloques elevados se desarrollan formas graníticas menores: tors, berrocales y formas domáticas, originadas por una alteración desigual en la que la capa alterada deja al descubierto la roca no meteorizada. 21.

Referencias

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