26 Rev. horiz., cienc. act. fís. Año 3 2012 • pp. 26-35 ISSN: 0718-817X
EJERCICIO FÍSICO EN LA ALTURA: UNA REVISIÓN
Andrade, D. ([email protected])
Celular Physiology Laboratory, Biomedical Department, Faculty of Health Sciences, Antofagasta University, Chile.
Recibido: diciembre, 2011; Aceptado: enero, 2012.
RESUMEN
La presente investigación revisa el tema del ejercicio realizado en la altura, con especial referencia al entrenamiento y competiciones deportivas realizadas bajo esta condición. PALABRAS CLAVE: entrenamiento; hipoxia; competición deportiva; rendimiento humano.
ABSTRACT:
This investigation reviews the high altitude exercise topic, with a special emphasis on the training and sport competition phenomena that take place under this condition. KEY WORDS: training; hypoxia; sport competition; human performance.
INTRODUCCIÓN
El medioambiente en ocasiones incrementa el estrés del ejercicio. Una presión de oxigeno disminuida en la altitud puede incluso estresar el sistema transportador de oxigeno del atleta físicamente más apto.
El estudio de la fisiología en altitud comenzó a finales del siglo XIX y durante comienzos del siglo XX por medio de fisiólogos físicamente activos, como Bert, Douglas, Haldane y Barcroft, quienes realizaron sus investigaciones en conjunto con sus intereses personales por el alpinismo. Más investigación fue motivada por problemas de aviación encontrados durante la Segunda Guerra Mundial, por expediciones de alpinismo de montaña y por los Juegos Olímpicos de Ciudad de Méjico 1968. La comprensión de la fisiología de montaña se ha vuelto importante debido a la gran cantidad de eventos deportivos llevados a cabo en altitudes moderadas y la tremenda popularidad de los deportes de montaña.
La investigación de altitud ha continuado en años recientes. Entre estos estudios se incluyen las Expediciones de Investigación Médica al Everest de Italianos y Estado Unidenses, el estudio Everest II (una escalada simulada al Monte Everest en una cámara) y los estudios de Pikes Peak. Estos estudios incluyen mediciones extremadamente sofisticadas nunca antes hechas en altitud. Investigaciones actualmente en realización están siendo llevadas a cabo en Los Alpes (Mount Blanc), en Los Andes y en los Himalayas.
Ejercitar en la altura es estresante, debido a que menos oxígeno está presente (Po2) en comparación al nivel del mar. La presión barométrica desciende a medida que la altura se incrementa, provocando que menos oxigene esté disponible por volumen de aire. Sin embargo, el porcentaje de oxígeno en el aire (FIo2) en la altura es el mismo que a nivel del mar. A pesar de que existen varios mecanismos
27 fisiológicos (ventilación y frecuencia cardíaca incrementado, por ejemplo) para ajustarse a la hipoxia (bajos niveles de oxígeno), la capacidad de transporte de oxígeno disminuye constantemente a medida que la altura se va incrementando (tabla 1).
Tabla 1. Efectos de la exposición aguda a la altura
Cambio Efecto
Frecuencia cardiaca de reposo y submaximal incrementada
Transporte de oxigeno incrementado a los tejidos
Ventilación de reposo y submaximal incrementada Presión parcial de oxigeno alveolar incrementada
Disminución de co2 y H+ en sangre
Predominancia de un control ventilatorio hipoxico
Cambio hacia la izquierda en la curva de disociación de oxihemoglobina
Enfermedad de montaña aguda Presión sanguínea incrementada Resistencia vascular incrementada Secreción de catecolaminas incrementada Producción de lactato incrementada y
resistencia vascular incrementada Vo2máx disminuido Capacidad de ejercicio disminuida Pocos cambios agudos en la sangre, músculo o hígado
El consumo máximo de oxígeno (Vo2máx) comienza a disminuir en la mayoría de las personas aproximadamente a los 1.524 metros. Inicialmente, el Vo2máx disminuye cerca de 3% por cada 300 m de incremento en altura. Sin embargo, el ritmo de disminución es más severo en las mayores elevaciones. En atletas bien entrenados en resistencia (endurance), el Vo2máx puede verse disminuido en altitudes tan bajas como los 580 metros.
El costo de oxígeno del trabajo es similar en la altura y en el nivel del mar, pero la percepción del esfuerzo es mucho mayor a medida que la altitud se incrementa. A medida que la altitud se incrementa, el Vo2máx disminuye. Por lo tanto, un determinado nivel de trabajo representa un porcentaje más cercano al máximo en la altura que a nivel del mar y esto provoca que el ejercicio se haga más difícil. El Vo2máx tiende a disminuir en directa proporción a la disminución del contenido de oxigeno arterial (Cao2 ), lo cual ocurre a medida que la altura se va incrementando. Existe muy poca diferencia en el Vo2máx entre individuos en alturas muy elevadas (>6000 m). En la cima del Monte Everest, por ejemplo, la presión de manejo (driving force) de oxígeno es tan baja que gente con bajo o alto Vo2máx a nivel del mar no presentaran diferencias a esta elevada altitud.
Una paradoja interesante es la producida tras varias semanas de exposición a la altitud, donde la capacidad de trabajo se incrementa enormemente, pero el Vo2máx no se modifica. Cambios bioquímicos, sin duda, deben ser los responsables de esta incrementada capacidad de rendimiento físico, tomando en consideración que no se han dado cambios en la capacidad de transporte de oxígeno.
28 Respuesta Humana a la Altura
Los peligros de la exposición aguda a la hipoxia severa se han conocido por más de 100 años. A finales del siglo XIX, el fisiólogo Francés Paul Bert tuvo serias dificultades respiratorias durante un ascenso a 6.000 metros en un globo. Bert hipotetizó que sería imposible para los humanos sobrevivir a tan grandes alturas. Sin embargo, a medida que más personas ascienden a grandes altitudes, se ha vuelto evidente que los humanos pueden tolerar las grandes alturas si se les da tiempo suficiente para ajustarse (aclimatarse). Con apropiada aclimatización, los humanos pueden escalar el Monte Everest sin usar oxígeno suplementario. Una exposición aguda a esa altitud, por otro lado, provocará rápidamente la inconsciencia del sujeto. Afortunadamente, los humanos tenemos una habilidad sorprendente para adaptarnos fisiológicamente (aclimatarse) al estrés de la hipoxia.
Enfermedad de Montaña. Un ascenso lento a una altura de 5.486 metros puede ser realizado con pocos efectos adversos: capacidad física disminuida, aliento cortado, frecuencia cardíaca elevada y un patrón ventilatorio irregular por las noches (patrón que también se conoce por el nombre de “patrón ventilatorio Cheyne-Stokes”). Por otro lado, si el ascenso es rápido, como cuando se asciende en un auto o avión, la enfermedad aguda de montaña aparece, por lo general, en un lapso de 2 horas. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, insomnio, irritabilidad, debilidad, poco apetito, vómitos, taquicardia y disturbios ventilatorios. Sobre los 3.000 metros, la enfermedad aguda de montaña es común en un número significativo de personas. Las formas de enfermedad aguda de montaña incluyen: edema pulmonar a gran altitud, edema cerebral a gran altitud y enfermedad de montaña crónica. La hemorragia retinal es otro desorden común sobre los 5.000-6.000 metros.
Las diferencias individuales en la susceptibilidad a la enfermedad de montaña aguda parecen deberse a una inadecuada respuesta ventilatoria a la altura o anormalidades en el intercambio gaseoso. Las personas con una respuesta ventilatoria disminuida a la altitud (aquellos que no logran incrementar su ventilación lo suficiente en la altura) son más susceptibles a la enfermedad de montaña aguda. La hipoxemia (bajo nivel de oxígeno en la sangre) puede interferir el bombeo de sodio celular, lo cual podría contribuir a la enfermedad de montaña aguda. La enfermedad de montaña aguda puede prevenirse, hasta un cierto nivel, ascendiendo lentamente a la altura y usando acetazolamide (Diamox, 250 mg, dos veces por día o 500 mg de liberación lenta una vez al día) o dexamethoasone (4 mg, cuatro veces al día. No debe usarse más de 2-3 días). Técnicas experimentales incluyen la administración de oxido nítrico y progesterona.
Estrés en la Altura. El efecto de la altura en el rendimiento y en el grado o severidad de la enfermedad por altitud estará determinado por la altura, la velocidad de ascenso y por el lapso de tiempo de la estadía en la altura. Sin embargo, otros factores también tienen severos efectos sobre el rendimiento en la altitud. El estrés que provoca la altitud puede ser resumido como “Las Cuatro H”: hipoxia, hipotermia, hipoglicemia (bajo azúcar sanguíneo) e hipohidratación. Otros factores que pueden influir en el grado de estrés en la altura son: supresión del sistema inmune, estado emocional alterado y variaciones en la presión barométrica que se da durante las diferentes estaciones del año y en las distintas locaciones geográficas (la presión barométrica es mayor cerca del Ecuador; tiende a disminuir durante los meses de invierno; el rendimiento físico en alturas muy elevadas se ve en gran medida afectado por pequeños cambios en la presión barométrica – escalar montes como el Everest en épocas de baja presión barométrica resulta extremadamente difícil o imposible). Las respuestas a la altura también se ven afectadas por el grado de exposición, estas varían entre los visitantes (expedicionarios), residentes (gente que vive pero que no ha nacido en el lugar) y nativos
29 El estrés de la altura es más severo a medida que la altura se va incrementando. El grado de altitud se clasifica como moderado cuando este es menor a 12.000 pies (altitudes de alpinismo), elevada cuando se encuentra entre 12.000 y 18.000 pies, y muy elevada cuando sobrepasa los 20.000. La velocidad de ascenso es considerada rápida si es que ocurre en pocas horas (como cuando el ascenso se realiza en auto u otro medio de transporte similar), rápido si es que se lleva a cabo en 1 o 2 días y lento si se lleva a cabo por un periodo de tiempo más prolongado. Durante escaladas a muy grandes alturas, una adecuada aclimatización requiere de varias semanas.
Los humanos poseemos una habilidad limitada para adaptarnos a las grandes alturas. En Chile, a 5.950 metros, en el Monte Aucanquilcha, en una mina de cobre, se encuentran los seres humanos que residen a la mayor altitud. Los escaladores que han intentado quedarse a estas alturas por periodos prolongados de tiempo se han deteriorado rápidamente (pierden peso rápidamente y tienen problemas en su SNC que pueden durar mucho tiempo). Sin embargo, la capacidad humana para climatizarse a la altura es impresionante.
Respuestas Sistémicas a la Altitud
La exposición a la altura causa respuestas fisiológicas muy variadas. Cambios ocurren en la ventilación, frecuencia cardíaca, regulación ácido-base, composición corporal y metabolismo de sustratos.
Función Pulmonar. La ventilación se incrementa durante el reposo y durante el ejercicio submáximo a medida que la altura se incrementa. La ventilación se incrementa más aún durante las primeras 2 semanas de exposición a una altitud determinada. La hipoxia, mediante su efecto sobre los cuerpos carótidos y aórticos, es el principal mecanismo responsable por este incremento en la ventilación. El bicarbonato es excretado en la orina y existe una quimiosensibilidad central y periférica incrementada. A nivel del mar, además del estímulo del SNC, los factores más importantes para regular la ventilación son la PCO2 y el H+, a través de su efecto sobre los quimiorreceptores centrales localizados en la médula. Estos tipos de control se encuentran disminuidos en la altura, debido a que la hiperventilación resulta en una disminuida PCO2. El efecto práctico de estos cambios es una estimulación ventilatoria a un nivel más bajo de PCO2 . Algunos de los cambios adaptativos que ocurren con la exposición a la altura tienen por objetivo incrementar la respuesta ventilatoria a la PCO2.
Los cambios en la ventilación en respuesta a la hipoxia (respuesta ventilatoria hipóxica, RVH) son uno de los más importantes elementos que determinarán el éxito de la aclimatización a la altura. Una elevada ventilación ayuda a preservar la presión de oxígeno arterial y alveolar y maximizar el contenido de oxígeno arterial (CaO2). El CaO2 (determinado por la Po2 y el contenido de hemoglobina) es el más importante de los factores que determinará el consumo máximo de oxígeno en la altura. Las personas con una RVH disminuida son más susceptibles a los problemas (enfermedad) de la altura y tienden a presentar un rendimiento físico pobre en la altura. Los atletas bien entrenados en endurance por lo general exhiben una respuesta ventilatoria disminuida
Reserva ventilatoria. A pesar de que la mayoría de la superficie de la Tierra está cubierta por agua y que la mayor parte de la superficie terrestre restante no se encuentra muy por sobre el nivel del mar, importantes masas de tierra existen a alturas relativamente elevadas. La reserva ventilatoria que los humanos poseemos nos permite habitar áreas tan elevadas como a 14.000 pies de altura y expedicionar a alturas incluso superiores. El Monte Everest ha sido escalado sin el beneficio de un suministro de oxígeno auxiliar.
30 La Ventilación como un Factor Limitante del Éxito a Grandes Altitudes. En muchos aspectos, los escaladores de montaña que escalaron el Monte Everest sin el beneficio de oxigeno auxiliar, son similares a otros buenos (pero no excepcionales) atletas a nivel del mar. En comparación a los atletas de alto nivel a nivel del mar, quienes son capaces de desaturación arterial de oxigeno y de hipoventilación durante el ejercicio a nivel del mar, los escaladores de elite se destacan por responder fuertemente con su ventilación a la hipoxemia. Por lo tanto, aquellos dotados por su fisiología y por la experiencia de escalar montañas respiran más y mantienen una saturación arterial de oxigeno mayor cuando escalan a grandes altitudes. De hecho, los atletas de resistencia (endurance) bien entrenados son probablemente mas susceptibles a problemas en el intercambio de gases en comparación a los individuos físicamente menos aptos durante ejercitación severa en condiciones hipóxicas.
Presiones Parciales de Oxígeno. A grandes altitudes, donde la presión barométrica disminuye y con ello también la presión parcial de oxígeno inspirado y la presión parcial de oxígeno alveolar, la presión parcial de oxigeno arterial necesariamente disminuye en comparación a los valores a nivel del mar, que son del orden de los 100 mmHg.
Función Cardiovascular. Las demandas de oxígeno del músculo esquelético (junto con la presión arterial) son un factor importante en la regulación cardiovascular durante el ejercicio a nivel del mar, sin embargo no es el factor más importante durante el ejercicio a grandes altitudes.
Cuando se simula las condiciones de una expedición al Monte Everest, la ventilación se incrementa, mientras que el volumen minuto máximo, frecuencia cardíaca y la potencia (power output), durante un ejercicio máximo, disminuyen a medida que la altitud se eleva (figuras 1 y 2).
Figura 1. Frecuencia cardíaca máxima durante esfuerzo maximal, frente a diferentes altitudes simuladas en cámara hipobárica.
110 120 130 140 150 160 170
NIVEL DEL MAR
6100 M 7620 M 8848 M
FRECUENCIA CARDIACA MAXIMA DURANTE EL EJERCICIO EN LA ALTURA
FRECUENCIA
CARDIACA
15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25
NIVEL DEL MAR
6100 M 7620 M 8848 M
VOLUMEN
MINUTO
MAXIMO
(litros/minuto)
31 Figura 2. Volumen minuto máximo (gasto cardíaco máximo) durante esfuerzo maximal, frente a
diferentes altitudes simuladas en cámara hipobárica.
Por lo tanto, las necesidades de oxígeno musculares dejan de ser el factor más importante en la regulación cardiovascular durante el ejercicio y se da paso a un fenómeno en el cual la protección del corazón (este debe obtener sangre y oxigeno suficiente) es lo fundamental, reduciendo así el trabajo de este. Así, el ejercicio máximo debe concluir a través de un proceso regulador antes de que el corazón o los músculos esqueléticos desarrollen un consumo de oxígeno limitante. El flujo de sangre al corazón es probablemente un factor importante en la determinación de cuando un ejercicio debe acabar. Con respecto al ejercicio en altitudes extremas, este no se limita por grandes concentraciones de lactato o por indicaciones de limitaciones cardiacas o de la función respiratoria. Como se mostró, durante el ejercicio máximo, a medida que se incrementa la altitud, el volumen minuto en realidad disminuye. Esta es una contundente evidencia sobre el mecanismo protectivo que previene un daño cardiaco, al SNC y al músculo esquelético. Desde la perspectiva del organismo y de su mecanismo de control fisiológico, la fatiga es preferible a la muerte.
Entrenamiento en Altitud
Desde que los grandes corredores del este de África aparecieran en escena en los años 70 del siglo pasado, se ha especulado bastante sobre la residencia de por vida de estos atletas a alturas moderadas y sobre como esto les habría otorgado una ventaja competitiva en la capacidad de transporte de oxigeno sobre los atletas que han vivido y entrenado a nivel del mar. Consecuentemente, ha existido considerable interés en el entrenamiento a grandes alturas, con la esperanza de mejorar el rendimiento a nivel del mar y varias naciones han desarrollado instalaciones en grandes alturas para el entrenamiento de sus deportistas. Sin embargo, existen efectos potencialmente perjudiciales debido a la residencia en grandes alturas, incluyendo la enfermedad de montaña, pérdida de apetito, deshidratación, pérdida de peso corporal y desacondicionamiento físico. Consecuentemente, si bien es necesario estar adaptado a la altura para competir en ella, no es sorprendente que la mayoría de los intentos de usar el entrenamiento en altura para mejorar el rendimiento a nivel del mar hayan sido infructuosos. No ha sido si no hasta hace muy poco que se han demostrado los beneficios de la exposición a la altura sobre los regímenes de entrenamiento. La formula de vivir en alturas moderadas para incrementar el volumen de sangre, y entrenar cerca del nivel del mar para mantener el volumen y la intensidad del entrenamiento, ha demostrado algunos efectos variables, pero positivos. Cuando atletas que viven y entrenan a nivel del mar (bajo-bajo), son comparados con atletas que viven y entrenan a 2.500 metros (alto-alto), y aquellos que viven a 2.500 metros de altura pero que entrenan a 1.250 metros (alto-bajo), este último patrón parece ser más efectivo, al menos en el corto plazo (4 semanas), aunque no para todos los deportistas (la respuesta tendría relación con los niveles de eritropoietina y la capacidad para mantener la intensidad del entrenamiento). Además, si bien algunas variables fisiológicas podrían mejorar (p.e. VO2max), esto no necesariamente se traduciría en un mejor rendimiento competitivo. Generalmente este método de entrenamiento es muy difícil y consume mucho tiempo, especialmente cuando un gran número de atletas está involucrado. Por tanto, atendiendo a la inquietud planteada al inicio de este párrafo, la razón por la cual los Kenianos son unos corredores de distancia fenomenales, posiblemente tenga más que ver con factores de isolación geográfica, y predisposición genética para el rendimiento de endurance por generaciones, que con la residencia en la altura.
Altura y el Entrenamiento de Remeros Competitivos
En un estudio, remeros Daneses fueron comparados con un grupo de remeros Italianos que entrenaron con énfasis en el entrenamiento de resistencia, pero también incluía un campamento de entrenamiento
32 de tres semanas en altura moderada (1.825 m). Los Daneses también tuvieron un “campamento de entrenamiento”, pero fue a nivel del mar. Por lo que ambos grupos fueron expuestos a un “campamento de entrenamiento”, pero solo los Italianos realizaron su entrenamiento en altura. Ambos grupos fueron evaluados antes del campamento de entrenamiento y luego de una semana de haberlo finalizado. Los resultados indicaron que durante ejercicio máximo en altitud, el VO2máx y la capacidad de trabajo disminuyen al 85% y 93% (respectivamente) de sus niveles a nivel del mar, pero gradualmente se incrementan a 90 y 95%, respectivamente.
Sin embargo, luego de retornar al nivel del mar, ninguna de las variables ha mejorado.
Por lo tanto, la imposición de un periodo de tres semanas de entrenamiento en altitud no tiene ningún valor al preparar a remeros para competencias que se realizarán a nivel del mar.
En contraste, los Daneses, que entrenaron solo a nivel del mar, incrementaron significativamente su VO2max y potencia pico durante el campamento (5,4 a 5,7 l/m y 371 a 389 watts, respectivamente).
Se debe mencionar que los Daneses habían deteriorado su rendimiento en cierta forma durante el inicio del verano, cuando estaban realizando bastante entrenamiento interválico, por lo que el incremento observado fue en realidad una recuperación de su nivel anterior.
En relación a este último punto, un incremento en la funcionalidad ocurrió en aquellos que llegaron al campamento con valores reducidos, pero una reducción en la funcionalidad ocurrió en aquellos remeros que llegaron al campamento con una forma física óptima.
En conclusión, a pesar de una alta motivación y gran familiaridad con el protocolo de test, un campamento en altitud de tres semanas no tuvo un impacto positivo en la capacidad funcional a nivel del mar.
La única variable que se modificó fue el máximo de lactato post 6’ de rendimiento máximo durante el remo.
Su nivel disminuido post ejercitación máxima indicaría un cierto incremento en la capacidad buffer. Sin embargo, los remeros fueron incapaces de tomar ventaja de este cambio benéfico asumido, ya que la capacidad de trabajo no se incrementó. Durante la estadía a grandes alturas se produce un fenómeno denominado “paradoja del lactato”, el cual consiste en una menor producción (asumida) de lactato durante ejercicios máximos frente a condiciones que supondrían una mayor producción (hipoxia). Esto es producto de una disminución de las reservas alcalinas, lo cual se relaciona con la respuesta hiperventilatoria a la altura y la consecuente eliminación de CO2.
Competiciones Atléticas en la Altura
La altura causa marcadas mejorías en eventos de corta duración y gran intensidad (sprints y eventos de lanzamiento) y deterioración en eventos de larga duración y baja intensidad (eventos de endurance). El efecto de la gravedad disminuye en 0.3 cm/seg2 por cada 1.000 metros de altura, y la resistencia del viento disminuye con la disminución en la densidad del aire. Ambos factores son benéficos en la altura para atletas involucrados en eventos de corta duración y máxima intensidad. La tabla 2 compara los rendimientos Olímpicos de los tres mejores atletas en determinadas pruebas en las Olimpiadas de Ciudad de Méjico (1968) con respecto a sus previas mejores marcas personales. El rendimiento en la altura fue mucho mejor en casi todas las instancias. En el salto largo y triple (no se muestra en la tabla),
33 por ejemplo, el record mundial fue sobrepasado por márgenes amplios. El record del salto largo impuesto en la altura de Méjico no fue superado por más de 20 años a nivel del mar. En eventos de sprint, la resistencia del viento, la cual es menor en la altura, puede haber sido la razón del incremento en el rendimiento.
Tabla 2. Comparación de marcas personales y rendimiento en las Olimpiadas de Ciudad de Méjico de algunos atletas de sprint.
Evento, lugar y nombre del atleta Tiempo en las Olimpiadas de Ciudad de Méjico (segundos)
Record personal previo
100 m VARONES 1° J. Hines (U.S.A.) 2° L. Miller (Jamaica)
3° C. Green (U.S.A.)
9.9 10.0 10.0 9.9 10.0 9.9 100 m MUJERES
1° W. Tyus (U.S.A.) 2° B. Farell (U.S.A.) 3° I. Szewinska (Polonia)
11.0 11.1 11.1 11.1 11.2 11.2 200 m HOMBRES
1° T. Smith (U.S.A.) 2° P. Norman (Australia)
3° J. Carlos (U.S.A.)
19.8 20.0 20.0 19.9 20.5 19.7ª 200 m MUJERES
1° I. Szewinska (Polonia) 2° R. Boyle (Australia)
3° J. Lamy (Australia)
22.5 22.7 22.8 22.7 23.4 23.1 400 m HOMBRES
1° L. Evans (U.S.A.) 2° L. James (U.S.A.) 3° R. Freeman (U.S.A.)
43.8 43.9 44.4 44.0 44.1 44.6 400 m MUJERES
1° G. Besson (Francia) 2° L. Board (GB) 3° N. Burda (U.S.S.R.)
52.0 52.1 52.2 53.8 52.8 53.1 400 m VALLAS VARONES
1° D. Hemery (GB) 2° G. Hennige (RFA)
3° J. Sherwood (GB)
48.1 49.0 49.0 49.6 50.0 50.2 110 m VALLAS DAMAS
1° W. Davenport (EU) 2° E. Hall (EU) 3° E. Ottoz (Italia)
13.3 13.4 13.4 13.3 13.4a 13.5 a
Previa mejor marca personal impuesta en la altura
En los eventos de lanzamiento, el rendimiento también puede verse mejorado. En eventos como la jabalina y el disco, la masa del aire provee un efecto de levantamiento al implemento, por lo que el rendimiento tiende a ser menor. En el lanzamiento de la bala y del martillo, donde los implementos tienen un mínimo de aerodinamismo, el rendimiento es mejorado marginalmente debido al efecto de la densidad de aire disminuido y al efecto de la gravedad.
34 En la altura, se observa una disminución del rendimiento en los eventos de carreras sobre los 800 mts. En los Juegos en Ciudad de Méjico, muchos atletas que dominaban las carreras de distancia a nivel del mar fueron súbitamente derrotados por atletas nativos de las alturas. Los nativos de las alturas se colocaron primeros o segundos en los 5.000 metros, 10.000 metros y maratón.
Los atletas que deben competir en la altura se benefician con un periodo de aclimatación de 1 a 12 semanas. Los atletas involucrados en actividades de corta duración, como los sprints, saltos y lanzamientos necesitan aclimatarse lo suficiente como para superar los efectos del mal de montaña. Si bien los ajustes en el balance ácido-base toman menos de una semana, los cambios en la capacidad transportadora de oxígeno pueden tomar varios meses. Los atletas en condiciones de competición se arriesgan a perder su forma óptima al exponerse a un periodo muy prolongado de aclimatación, debido a que se ven imposibilitados de entrenar tan arduamente como lo harían a nivel del mar.
Existe controversia sobre los efectos del entrenamiento en altura sobre subsecuentes rendimientos a nivel del mar. La mayoría de los estudios no muestran un incremento en la capacidad de transporte máximo de oxígeno o en la capacidad de trabajo máximo cuando regresan a nivel del mar. En los estudios que se ha demostrado una mejoría, los sujetos pueden no haber estado en buenas condiciones cuando comenzaron a entrenar (además, la mejoría no sería mayor que la que hubieran alcanzado entrenando a nivel del mar).
Las adaptaciones fisiológicas a la altura no son necesariamente benéficas a nivel del mar. Si bien el incremento de la hemoglobina es probablemente de ayuda, la disminución del volumen de plasma sanguíneo y de reservas alcalinas (bicarbonato - HCO3-) son decididamente una desventaja. Durante el ejercicio de alta intensidad, la disminución en HCO3- puede resultar en una disminución del eflujo de lactato desde el músculo a la sangre, llevando a una disminución en el pH en el músculo y, probablemente, a una fatiga temprana. También, la disminución del volumen plasmático e incremento en el hematocrito, aumentan la viscosidad de la sangre, lo cual puede tener un efecto negativo en la capacidad de transporte de oxígeno. Finalmente, la respuesta ventilatoria incrementada en la altura es contraproductiva a nivel del mar, debido a que provoca un incremento en el trabajo muscular ventilatorio (los músculos ventilatorios utilizan más oxígeno del que realmente se necesita) y puede causar fatiga.
El entrenamiento, su intensidad y duración son los factores más importantes para incrementar el rendimiento físico-deportivo (y los atletas no pueden entrenar tan intensamente en la altura como lo harían a nivel del mar). Si bien ellos pueden alcanzar el mismo porcentaje del máximo, su máximo es inferior en la altura. Sin embargo, algunos de los más renombrados entrenadores y atletas mundiales creen fuertemente en el entrenamiento en la altura para competir a nivel del mar. También, nativos de las alturas de países como Kenia han sido muy exitosos a nivel del mar. Por lo tanto, el posible beneficio del entrenamiento en altura no puede ser descartado.
Varios estudios han sugerido que los atletas “vivan alto pero entrenen bajo” (VAEB), esto es, deben vivir a grandes alturas pero entrenar lo mas cerca posible del nivel del mar. Teóricamente, los deportistas que vivan en la altura podrán incrementar su transporte de oxigeno y extracción respiratoria (periférica), mientras que mantienen la intensidad del entrenamiento a nivel del mar. Esta metodología podría mejorar la contractilidad del ventrículo izquierdo, asociada a un incremento en la densidad de receptores -adrenérgicos o una mejorada utilización de energía miocárdica.
35 Muchos entrenadores son insistentes sobre los beneficios de vivir y entrenar en lo alto para mejorar el rendimiento a nivel del mar. Si bien podría existir un mecanismo fisiológico desconocido corroborando su posición, el beneficio podría deberse a que el atleta entrene en un ambiente remoto que lo motive.
Si la técnica de VAEB es efectiva, la altura ideal de entrenamiento podría estar entre los 2.200-3.500 metros, pues es a esta altitud donde la masa de células sanguíneas rojas se incrementa. Sin embargo, la elevación no es lo suficientemente grande como para provocar la enfermedad de montaña aguda, por lo menos en la mayoría de los deportistas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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