"Problemática para la protección de un área natural: el Cañón
del Espinazo del Diablo, San Luis Potosí, México"
Tesis para obtener el grado de
Maestro en Ciencias Ambientales
PRESENTA
Lic. Julio César Errejón Gómez
DIRECTOR DE TESIS
Dr. Javier Fortanelli Martínez
Comité tutelar
Dr. Miguel Aguilar Robledo
Dr. Álvaro Gerardo Palacio Aponte
San Luis Potosí, México Noviembre 2011
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
II
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SAN LUIS POTOSÍ
FACULTAD DE CIENCIAS QUÍMICAS, INGENIERÍA Y MEDICINA
PROGRAMAS MULTIDISCIPLINARIOS DE POSGRADO EN CIENCIAS
AMBIENTALES
TESIS QUE PARA OBTENER EL GRADO DE
MAESTRÍA EN CIENCIAS AMBIENTALES
"
Problemática para la protección de un área natural: el Cañón del Espinazo
del Diablo, San Luis Potosí, México"
PRESENTA:
Julio César Errejón Gómez
COMITÉ TUTELAR
DIRECTOR: Dr. Javier Fortanelli Martínez _____________________
ASESOR: Dr. Miguel Aguilar Robledo ______________________
ASESOR: Dr. Álvaro Gerardo Palacio Aponte _______________________
SINODALES
PRESIDENTE: Dr. Javier Fortanelli Martínez __________________________________
SECRETARIO: Dr. Miguel Aguilar Robledo __________________________________
Agradecimientos
A toda mi familia por su apoyo y soporte. En especial a mi madre.
Al Dr. Javier Fortanelli Martínez, por fomentar con su conocimiento y entusiasmo la pasión
por la conservación. Igualmente, muchas gracias por brindarme su amistad y confianza.
A los asesores Dr. Miguel Aguilar Robledo y Dr. Álvaro Gerardo Palacio Aponte, por su
gran dedicación y aporte al presente trabajo de investigación.
Al Dr. Humberto Reyes Hernández por sus grandes aportes para este proyecto. Gracias por
su apoyo y confianza.
A Hugo Gerardo Blanco por su ayuda y asesoría con los sistemas de información
geográfica para la elaboración de los mapas que integran esta tesis.
Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) y al Programa
Multidisciplinario de Posgrados en Ciencias Ambientales por su valiosa labor.
Al H. Ayuntamiento del Municipio de Tamasopo, por brindar el financiamiento para la
presente investigación.
Al Dr. Carlos Morera Beita de la Universidad Nacional de Costa Rica, por enriquecer este
trabajo de investigación y aportar las facilidades necesarias para acceder al contexto de las
áreas naturales protegidas de Costa Rica.
A los habitantes del ejido de San José del Corito y Olla del Durazno, Las Guapas, El
Cafetal, Tierras Coloradas, Las Canoas y Canoas (Cárdenas) porque está en sus manos la
conservación del Cañón del Espinazo del Diablo.
IV ÍNDICE INTRODUCCIÓN JUSTIFICACIÓN HIPÓTESIS OBJETIVO GENERAL OBJETIVO PARTICULAR ……… ……… ……… ……… ……… 1 2 3 3 3 CAPITULO I
1.1 Marco conceptual
1.1.1 Contexto general de las áreas naturales protegidas 1.1.2 La Conservación en México
1.1.3 Características generales de las áreas naturales protegidas en México
1.1.4 Estado actual de conservación de las ANP 1.1.5 Las áreas naturales protegidas en otros países (el caso de Costa Rica)
1.1.6 Áreas Naturales Protegidas en San Luis Potosí
1.1.7 Protección de los recursos naturales en la microrregión del Cañón del Espinazo del Diablo
1.2 Antecedentes históricos
1.2.1 Antecedentes del ejido La Palma
1.2.2 Antecedentes del ejido de San José Del Corito y la Olla del Durazno CAPITULO II 2.1 Caracterización 2.1.1 Flora 2.1.2 Fauna 2.1.3 Clima
2.1.4 Rasgos geológicos y edáficos
2.1.5 Recursos hidrológicos
2.2 Metodología
CAPITULO III 3.1 Resultados
3.2 Análisis cualitativo de las entrevistas realizadas a los actores clave en las comunidades y ejidos
3.2.1 Ejido La Palma 3.2.2 Ejido Las Canoas (municipio de Cárdenas) 3.2.3 Ejido de San José del Corito
3.3 Análisis cuantitativo y cualitativo de las entrevistas semiestructuradas en las comunidades de los ejidos La Palma, Canoas (Cárdenas) y San José del Corito.
3.3.1 Problemática de las comunidades de la cara sur del cañón (el ejido la Palma y Canoas Cárdenas)
3.3.2 Problemáticas de las comunidades de San José del Corito (Cara norte del Cañón) 3.3.3 Manejo de los recursos naturales del Cañón
3.3.4 Manejo de los recursos naturales renovables en la cara norte del cañón
3.3.5 Estrategias de manejo de los recursos naturales en la cara sur
3.3.6 Estrategias de manejo de los recursos naturales en la cara norte
3.3.7 Amenazas para el Cañón del Espinazo del Diablo en su cara sur
3.3.8 Amenazas para el Cañón del Espinazo del Diablo
VI
3.4 Análisis DRAFPO de las comunidades de Canoas (Rayón), Canoas (Cárdenas), Tierras Coloradas, Las Guapas y El Cafetal (Ejido La Palma)
3.5 Análisis DRAFPO de la información recabada en el ejido San José del Corito
3.6 Talleres de mapeo participativo
3.7 Factibilidad para la
oficialización de una declaratoria de área natural protegida
DISCUSIÓN
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
ANEXO I
ANEXO II
ANEXO III
………
………
………
………
………
………
………
………
………
………
78
82
87
89 90 100 103 110
ÍNDICE DE CUADROS Y FIGURAS
CUADROS
1.1.-Categorías y superficie que ocupan las ANP
1.2.- Áreas naturales protegidas federales de San Luis Potosí 1.3.- Áreas naturales protegidas de índole estatal
2.1.- Especies vegetales con
importancia para la población 2.2 Fauna presente en el Cañón del Espinazo del Diablo
2.3 Precipitación mensual en la zona de estudio
2.4 Temperatura promedio mensual en la zona de estudio
2.5.- Tipos de suelos presentes en el área
2.6.- Confiabilidad y precisión en el muestreo
2.7.- Tamaño de muestra por comunidad
2.8.- Matriz DRAFPO
3.1.- Matriz DRAFPO del ejido La Palma
3.2 Matriz DRAFPO de San José
del Corito ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… 8 16 17 31 33 35 35 37 42 43 45 78 82 FIGURAS
1.1-áreas naturales protegidas de México
1.2.- Parques administrados por Estado
1.3.-Áreas naturales con esquema de protección privado
1.4.- Proyectos de protección comunales
1.5.- Áreas naturales protegidas de índole estatal
2.1.- Ubicación del Cañón del Espinazo del Diablo.
2.2.-Ejidos estudiados en el Cañón
VIII
2.3 Paisaje del Cañón del Espinazo del Diablo
2.4.- Mapa de vegetación y uso del suelo
2.5.- Ajol (Penelope purpurascens)
2.6.- Mapa climático del Cañón 2.7.- Mapa geológico del Cañón del
Espinazo del Diablo
2.8.- Mapa edafológico del Cañón del Espinazo del Diablo
2.9.- Asambleas con los habitantes de las comunidades
2.10.- Talleres de mapeo
participativo con los ejidatarios de San José del Corito
3.1.- Principales problemas de las comunidades de estudio en los ejidos La Palma y Canoas (Cárdenas)
3.2.- Las comunidades han tratado de resolver los problemas
3.3.- Principales problemas que presentan las comunidades del ejido San José del Corito
3.4.- Las comunidades han tratado de resolver los problemas
3.5.- Personas que realizan
actividades económicas en el cañón 3.6.- Tipo de actividad económico y tamaño del espacio ocupado en el Cañón del Espinazo
3.7.- Tipo de actividad económico y tamaño del espacio ocupado en el Cañón del Espinazo
3.8.- Tipo de recursos naturales utilizados en el cañón
3.9.- Personas que realizan
actividades económicas en el cañón 3.10.- Espacio ocupado y tipo de actividad económico
3.11.- Población que utiliza recursos naturales del Cañón 3.12.- Tipo de recursos naturales utilizados en el Cañón
3.13.- Participación de las comunidades en el diseño de estrategias de manejo y conservación
3.14.- Estrategias de protección y conservación que actualmente
aplican las comunidades
3.15.- La Comunidad cuenta con estrategias de manejo de los recursos naturales
3.16.- Estrategias de protección y conservación
3.17.- Existe alguna amenaza para el Cañón
3.18.- Principales amenazas 3.19.- Existe alguna amenaza para el Cañón
3.20.- Principales amenazas 3.21.- Personas interesadas en que se decrete área natural protegida 3.22.- Interesados en participar en las gestiones de protección y manejo en la zona sur del Cañón 3.23.- Interesados en que se decrete área natural protegida
3.24.- Interesados en participar en las maniobras de manejo
3.25.- Resultado de los mapeos participativos
3.26.- Distribución de la
factibilidad para la creación de un
ANP en la zona de estudio 3.27.- Diagrama de diversificación
de estrategias
Introducción
Desde hace largo tiempo, las áreas naturales protegidas (ANP) han sido consideradas como
la principal alternativa global para garantizar la persistencia y conservación de los
ecosistemas y de su biodiversidad. De esta forma, en México, la protección de las áreas
naturales viene practicándose desde hace más de cien años; sin embargo, este objetivo no
siempre ha resultado viable en su operación y funcionamiento, debido a múltiples y
complejos factores que evidenciaron las carencias de las instituciones encargadas de
administrar y procurar las áreas naturales protegidas. Así, la protección de estos espacios se
encuentra en entredicho, en un grado tal, que las ANP federales y estatales exhiben
procesos de deterioro similares a los de aquellas que no se encuentran bajo un esquema de
protección (Paz, 2005).
El estado de San Luis Potosí históricamente no ha sido la excepción, puesto que ninguna de
las zonas decretadas como áreas naturales protegidas cuenta, hasta la fecha, con un plan de
manejo funcional y aplicable que garantice la protección y permanencia óptima de los
recursos naturales en el largo plazo. Esta situación de descuido y abandono por parte de las
instituciones responsables y la sociedad civil, generó fenómenos de invasión, asentamientos
irregulares, expansión de la frontera agrícola, tala ilegal, y saqueo de especies de flora y
fauna silvestre (Torres y Rivera, 2003). Lo anterior, se encuentra ejemplificado dentro de
todo el territorio potosino; sin embargo, resalta el caso de las regiones Media y Huasteca,
donde ecosistemas tan valiosos como la selva baja, mediana, alta y los bosques templados,
se ven reducidos a fragmentos aislados que, en el mejor de los casos, se incorporan a los
estrechos corredores biológicos que aún se encuentran repartidos en las porciones altas de
la Sierra Madre Oriental (SMO).
Como muestra de ello, se observa una fracción del gran corredor biológico de la SMO (El
Cañón del Espinazo del Diablo), el cual se halla repartido en los municipios de Alaquines,
Cárdenas, Rayón y Tamasopo. Cabe resaltar, que su orografía montañosa, con altitudes que
van de los 500 a 1500 m, sirve como albergue de ecosistemas con bajos impactos
antropogénicos (bosques de galería, selvas bajas y medianas, bosques de encino y bosque
de niebla), que además facilitan la conectividad con diferentes ecosistemas de la porción
2 favorecen al afloramiento de diversos manantiales que mantienen el flujo perenne del río
Tamasopo. Igualmente, los bosques y selvas del área tienen la función de regular, la
temperatura y la evapotranspiración, además de ser sumideros de carbono.
Justificación
Dentro de la Huasteca Potosina existen muy pocos espacios naturales con bajas alteraciones
antropogénicas. Los espacios agrícolas y ganaderos avanzan sobre ecosistemas que se
encuentran reducidos a sólo algunos relictos y corredores biológicos en la Sierra Madre
Oriental, como es el caso del Cañón del Espinazo del Diablo.
En este lugar, sin embargo, también se evidencia en la actualidad un avance progresivo de
las actividades agropecuarias hacia las áreas menos alteradas del cañón. Por esta razón, fue
necesario analizar la problemática y definir la factibilidad de una iniciativa de carácter
microrregional, donde se destaquen los conflictos actuales y los factores limitantes, que
puedan influir e interferir en la protección y conservación de esta área natural.
De esta forma, se conoció y comprendió el contexto social, económico y político de las
comunidades aledañas al Cañón del Espinazo del Diablo, para identificar la problemática
existente, que pudiese interferir en la iniciativa de protección de esa área natural. Por otro
lado, para afianzar los puntos anteriores se requirió de una estimación de la participación e
interés de los pobladores por la protección, manejo y conservación de los recursos naturales
presentes en esa área.
Finalmente, en función del análisis crítico de las ANP, y de la problemática local, y con
base en la acción y participación de los pobladores del área, se pretende generar una
propuesta de área natural protegida que evite los problemas y deficiencias de otras ANP, y
que al mismo tiempo proporcione beneficios concretos a las comunidades con los diversos
Hipótesis
La problemática en la protección de las áreas naturales del Cañón del Espinazo del Diablo,
se debe a la falta de coordinación entre las instituciones municipales, estatales y federales,
así como al desinterés y desconocimiento de las poblaciones locales para proponer
estrategias conjuntas de conservación y manejo de sus recursos naturales.
Objetivo general
Analizar la problemática y la factibilidad de una iniciativa para declarar área natural
protegida al Cañón del Espinazo del Diablo, San Luis Potosí, México.
Objetivos particulares
• Analizar la problemática actual en torno a la conservación y manejo de los recursos naturales para inferir las consecuencias de una acción encaminada a proteger el
Cañón del Espinazo del Diablo.
• Estimar los niveles de interés, participación e iniciativa de los pobladores vecinos al Cañón de Espinazo del Diablo, en temas referentes a la protección y conservación
de esa área natural.
4 CAPÍTULO I
1.1 Marco conceptual
1.1.1 Contexto general de las áreas naturales protegidas
La inquietud de la humanidad por aislar los atributos paisajísticos de los espacios naturales,
se ha manifestado en varias culturas desde hace mucho tiempo. En América, las culturas
prehispánicas como la Inca imponían restricciones para controlar la explotación y la cacería
de la vicuña; en México, entrado el siglo XV, a iniciativa del rey poeta Nezahualcóyotl, se
fundó el primer jardín botánico sobre el cerro Tetzocotzingo, actual estado de México, área
que en años recientes se decretó Parque Nacional Molino de las Flores. Este legado fue
reproducido poco tiempo después por Moctezuma Xocoyotzin, quien estableció numerosas
áreas verdes, entre ellas el bosque de Chapultepec (Melo, 2002).
Este tipo de sucesos sirvieron como base del conservacionismo ambiental actual, el cual
tuvo sus orígenes a finales del XIX, con el nacimiento de la idea de “parque nacional” por
la expedición Wasburn-Langford-Doane a la región de Yellowstone. Por aquella época, la
revolución industrial comenzaba a expandirse por el mundo, con consecuencias desastrosas
para los ecosistemas y paisajes naturales. Además, la vida en el campo pasó a ser
idealizada, sobre todo por la creciente sociedad citadina, que no estaba directamente
relacionada con la vida en el campo y la producción agrícola. De cierta forma, los
habitantes de las ciudades, se convirtieron en viajeros que buscaban en la “vida salvaje” un
refugio donde poder aislarse del bullicio de las urbes (Diegues, 2005). Esas ideas
fomentadas, sobre todo, por las corrientes románticas y naturalistas del siglo XIX tuvieron,
por lo tanto, gran influencia en la creación de áreas naturales protegidas, consideradas
como “islas” o “jardines del edén” de gran belleza y de valor estético que conducían al ser
humano a la meditación sobre las maravillas de la naturaleza.Como afirma Diegues (2005)
“Parecería llevarse a cabo la reproducción del mito del paraíso perdido y buscado por el
Hombre después de su expulsión del Edén”.
El movimiento de creación de “áreas naturales” en los Estados Unidos fue influenciado por
las teorías de Thoreau y Marsh. El primero, estudió administración forestal y criticó la
destrucción de los bosques para fines comerciales. En la mitad del siglo XIX, había un
las acciones de las compañías mineras y madereras contra las áreas naturales. Esos procesos
ya levantaban las protestas de los amantes de la naturaleza, fascinados por las montañas
Rocosas y por los valles de gran belleza. Por su parte Marsh, en 1864, había publicado un
libro llamado “Man and Nature; or, Physical geography as modified by human action”
ampliamente divulgado y discutido en los Estados Unidos, en el que evidenciaba cómo la
ola de destrucción del mundo natural colocaba en riesgo a la propia existencia de la
humanidad sobre la tierra. Los argumentos de Marsh tuvieron mucha influencia en el
establecimiento de una comisión nacional de especialistas forestales, ya que afirmaba que
la preservación de las áreas vírgenes tenía justificativos tanto económicos como poéticos.
Es interesante observar, sin embargo, que a inicios del siglo XIX, el artista George Catlin,
en sus viajes por el oeste norteamericano, concluyó que tanto los búfalos como los “indios”
estaban amenazados de extinción. Él sugirió que “indios”, búfalos y áreas vírgenes podrían
igualmente ser protegidos si el gobierno estableciese un parque nacional que contuviera
humanos y animales en toda su rusticidad y belleza natural. No obstante, la idea no
progresó, prevaleciendo la noción de áreas “vírgenes”, no habitadas por humanos
permanentemente (Diegues, 2005).
En este contexto se inicia la búsqueda de un mecanismo legal que garantizase la
conservación y protección de territorios “inhabitados y vírgenes”. Así, se decidió generar
una isla que albergara distintos ecosistemas, donde se impidieran las actividades
económicas, la colonización de las personas y la compra y venta de tierras propiedad del
estado; únicamente se permitiría la recreación para beneficio y disfrute del pueblo. El
primero de marzo de 1872, el Congreso de los Estados Unidos de América aprobó el acta
que declaraba como “Parque Público Nacional” al terreno ubicado en las inmediaciones del
río Yellowstone (Melo, 2002).
Cabe resaltar que el primer parque nacional del mundo, Yellowstone, no fue creado en una
región vacía sino en territorio de los indígenas Crows, Blackfeet y Shoshone-Bannock. De
hecho, un grupo de Shoshones vivía durante todo el año dentro de los límites del parque, y
siguió habitando la zona durante varias décadas posteriores a la declaratoria (Kemf, 1993).
También es importante observar que investigaciones arqueológicas de sepulturas en
6 Norte, Estados Unidos, demuestran que había una intensa actividad humana en áreas que
después se transformaron en parques nacionales (McNeely, 1993).
Una vez que se incorporó en la legislación Norteamericana el concepto de “Parque
Nacional” , otros países comenzaron a adoptar la iniciativa; primero fue México en 1876
con la protección del Desierto de los Leones, en el Distrito Federal, seguido por Canadá en
1885 y Nueva Zelanda en 1894. Además, en 1882, se estableció, en El Chico, estado de
Hidalgo, el primer Parque Nacional en América Latina. Para 1903, Argentina declararía las
zonas de glaciares continentales como Parque Nacional Francisco P. Moreno.
1.1.2 La conservación en México
Si bien, se argumenta que la conservación en nuestro país viene desde las antiguas culturas
prehispánicas, no fue oficialmente reglamentada sino hasta 1926, cuando se extiende la
primera ley forestal de carácter federal, donde se definen legalmente las áreas naturales
protegidas (Paz, 2005). Posteriormente, vendría el florecimiento de las ANP con la llegada
a la presidencia del General Lázaro Cárdenas.
Durante el periodo cardenista se decretaría más de la mitad de los parques nacionales y
reservas forestales que existen en la actualidad. Cabe destacar que, si bien se decretaron
más de 82 áreas naturales protegidas, no se crearon las bases institucionales para su
administración y manejo. La falta de interés y claridad, así como la carencia de
financiamiento y personal técnico calificado provocaron que estas gestiones de
conservación no alcanzaran los objetivos para los que fueron creados.
Además, es de señalarse que durante esta época, se dio uno de los fenómenos sociales y
territoriales que definirían, hasta la actualidad, el rumbo de las ANP. En este sentido, el
reparto agrario, realizado en la postrevolución y primordialmente durante el periodo
cardenista, fue uno de los factores que llevarían a replantear la forma de concebir las
acciones de protección de las zonas en conservación, ya que al mismo tiempo que se
realizaban decretos para el resguardo de las áreas naturales, las tierras eran repartidas a los
nacientes ejidos. Hoy en día, gran parte de la superficie de las ANP de nuestro país se
Al concluir el gobierno del Gral. Cárdenas las prioridades del Estado cambiaron, y la
creación de decretos y declaratorias de áreas naturales protegidas pasaron a segundo plano,
pues los nuevos gobiernos no percibían a la conservación de los recursos naturales como un
modelo estratégico para el desarrollo económico del país. De hecho, se puede afirmar que
durante cuarenta años la apuesta de México estuvo dirigida al desarrollo agroindustrial
basado, especialmente, en el impulso de la explotación intensiva de los recursos forestales
para extender la frontera agrícola y ganadera a través de colonizaciones y desmontes
(Aguilar, 1995).
Hasta la década de los ochenta del siglo pasado, la política ambiental mexicana pasa por
una etapa donde las instituciones, leyes, reglamentos, normas e instrumentos tuvieron un
notable desarrollo. La máxima representación de lo anterior fue la promulgación, en 1987,
de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente (LGEEyPA), la
cual establece conceptos e instrumentos de una política ambiental, la ordenación ecológica
del territorio y la planeación ecológica para la promoción del desarrollo. No obstante, el
contexto jurídico y político-administrativo, hasta la actualidad, se encuentra plagado de
deficiencias, por la falta de aplicación de dichas leyes (Paz, 2005).
1.1.3 Características Generales de las Áreas Naturales Protegidas en México
Según la LGEEyPA, las áreas naturales protegidas constituyen zonas del territorio, en
donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la actividad del
ser humano o requieren ser preservados o restaurados a través de un régimen de leyes. En
México, las ANP se encuentran agrupadas en seis categorías de competencia federal:
Reserva de la Biosfera, Parque Nacional, Monumento Natural, Área de Protección de Flora
y Fauna, Áreas de protección de los recursos naturales y Santuario (SEMARNAT, 2009)
(Cuadro 1).
Hasta el año 2010 había 174 ANP federales decretadas con una cobertura de 25 384 818 ha,
la cual se traduce en el 13.16% de la superficie total del territorio nacional (Figura 1.1). De
éstas, las categorías que más destacan son las reservas de la biosfera con 67 declaratorias y
8 naturales agrupa únicamente a 5 áreas y engloba el 0.01% de la superficie protegida
(CONANP, 2010).
Cuadro 1.1- Categorías y superficie que ocupan las ANP federales
Categorías Número de áreas Superficie de las
ANP en ha
Porcentaje de la superficie del
territorio nacional
Reserva de la Biosfera 41 12,652,787 6.44%
Parque Nacional 67 1, 482,489 0.75%
Monumento Natural 5 16,268 0.01%
Santuarios 18 146,254 0.07%
Áreas de protección de
los recursos naturales
8 4,440,078 2.26%
Área de Protección de
Flora y Fauna
35 6,646,4942 3.38%
Áreas en
recategorización
7 518,101 0.24%
Total 174 25,384,818 13.16%
Fuente: CONANP, 2010
Las áreas naturales protegidas de índole federal se encuentran distribuidas en 30 estados de
la república; sólo Aguascalientes y Tamaulipas no ostentan ninguna ANP federal.
Chiapas es el estado que alberga el mayor número de áreas con 14 zonas protegidas y un
aporte que alcanza el 11.57% de las superficies protegidas en México (SPM). También le
sigue Quintana Roo con 11 unidades que se traducen en el 9.9% SPM. La reserva más
Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado con 934 756 ha y Calakmul con 723 185
ha.
Cabe resaltar, que la provincia fisiográfica con mayor número de áreas naturales protegidas,
corresponde aleje neovolcánico transversal con 33 ANP, equivalentes al 27.2% del total de
espacios protegidos. También sobresale la provincia insular que alberga 15 áreas
correspondientes al 12.3% de las ANP. Las provincias fisiográficas que no presentan áreas
protegidas son las Llanuras costeras y el Golfo Norte de México.
El tipo de vegetación que mayor representación tiene en las ANP es el bosque de coníferas
y latifoliadas (bosques de oyamel, pino, pino-encino y bosque mesófilo de montaña) con el
28.1% SPM, seguido de los matorrales (sarcocaules, crasicaules, rosetófilos y micrófilos)
con 21.5% SPM. Los bosques tropicales perennifolios (selvas medianas y altas) ocupan 17
áreas que abarcan el 14% y los bosques tropicales caducifolios (selvas bajas) ocupan el
13%. El resto se encuentra representado por bosques tropicales subcaducifolios, bosque
espinoso, vegetación acuática y subacuática y ecosistemas marinos.
1.1.4 Estado actual de conservación de las ANP
Es difícil determinar el estado de conservación general de las ANP de México, pues en la
práctica éste es muy variable. Por ejemplo, Maza (2003) menciona que las ANP
establecidas antes de 1970 no tuvieron ningún tipo de protección gubernamental,
favoreciendo a la afectación de sus condiciones naturales; incluso, algunas que se
encontraban cerca de las ciudades fueron completamente transformadas y una gran parte de
su superficie urbanizada.
Por otro lado, las áreas establecidas después de esa fecha y hasta nuestros días, se
encuentran en estado regular de conservación, debido al incremento en la atención por parte
de la sociedad civil, las instituciones académicas y las autoridades gubernamentales (las
cuales crearon dependencias dedicadas exclusivamente a la administración de las ANP). No
obstante, El país cuenta con pocos datos e información que permita ver el estado actual de
10
Figura 1.1- áreas naturales protegidas de México Fuente: CONANP, 2010
1.1.5 Las áreas naturales protegidas en otros países (el caso de Costa Rica)
Costa Rica es uno de los países que más apuesta a la conservación de sus recursos
biológicos, con la finalidad de atraer divisas del turismo extranjero y en particular, de aquél
que busca turismo de naturaleza. Así, el país centroamericano tiene más del 25% de su
superficie total bajo un esquema de protección estatal, además de contar con porciones
territoriales privadas y comunales sometidas a algún tipo de estrategia de preservación de
los recursos naturales (Marín et al., 2006).
Cabe destacar que, durante los últimos 20 años, las autoridades estatales e instituciones
educativas costarricenses han centrado su interés en la formulación y aplicación de diversas
acciones vanguardistas de manejo y conservación basadas, sobre todo, en el desarrollo de
estrategias que fomentan planes de manejo de acceso cerrado de los recursos naturales,
protegidos, son aquellos que atraen a los visitantes extranjeros, por ejemplo: las selvas altas
perennifolias, manglares, bosques de niebla, zonas marinas y playas. Es de subrayar que el
estado absorbe todos los procesos de administración, gestión y procuración de las áreas, y
deja a las comunidades aledañas con un papel meramente pasivo en la mayoría de los casos
(Morera, Comunicación personal, 2011).
Sin embargo, también existen otros esquemas de protección, donde la iniciativa privada y
algunas comunidades indígenas y mestizas han asumido la responsabilidad de la
conservación de sus espacios naturales, con base en la aplicación de distintas prácticas
enfocadas hacia el manejo de sus espacios naturales para la obtención de diferentes
beneficios o satisfactores, tanto colectivos como individuales.
Es necesario señalar que las categorías de conservación administradas por el Estado de
Costa Rica no distan mucho de las existentes en México, pues se encuentran Parques
Nacionales, Reservas Biológicas, Refugios de Vida Silvestre y algunos otros esquemas
practicados en nuestro país. No obstante, se observan grandes diferencias en sus contextos
y funcionamiento ya que los espacios protegidos de Costa Rica, en su gran mayoría, son
propiedad del estado y cuentan con personal administrativo presente en los parques y
reservas; además, todas establecen sistemas de cobro para la entrada y vigilancia del
espacio natural. Sólo en algunos casos particulares, como es la Isla del Coco, no se permite
la entrada a visitantes y únicamente se realiza investigación científica y monitoreo de flora
y fauna (SINAC, 2011).
En muy pocas ocasiones, los administradores de las ANP del estado costarricense
incorporan la participación de las comunidades locales o vecinas del área. Esta situación, en
ciertos casos se convierte en detonante de conflictos entre las autoridades del parque y la
población, la cual ve mermado el aprovechamiento de los recursos biológicos. Las áreas
protegidas más representativas de este tipo de esquema son: El Parque Nacional
12 Figura 1.2.- Parques administrados por Estado
Por otro lado, en Costa Rica existen formas de protección privadas, cuyo objetivo es
capitalizar la conservación de los recursos naturales, mediante el cobro de entradas y
servicios ambientales, y la oferta de asistencia turística y suvenires. Es de recalcar, que el
esquema privado de protección opera como una empresa, donde los ecosistemas
representan el capital natural, para satisfacer la demanda del turismo que busca contemplar
las bellezas naturales “a manera de museo”. En el esquema privado sólo existen unos
cuantos dueños o poseedores de los recursos y asociados, lo cuales operan la reserva u ANP
con el apoyo de empleados. La participación de la población local es escasa o nula, y
básicamente sólo resultan beneficiados de forma secundaria por la llegada de viajeros a su
comunidad. El área representativa de este tipo de esquema es la Reserva Biológica de
Bosque Nuboso de Monteverde cuya propietaria es la empresa Bosque Eterno S.A.
(Bermúdez et al, 2005).
También, se hallan esquemas de protección de tipo comunal, primordialmente en las
reservas indígenas. En estos sitios las poblaciones ofrecen servicios de ecoturismo y
etnoturismo los cuales incluyen paseos guiados al bosque y actividades culturales de las
comunidades. Con la oferta de estos servicios, las organizaciones indígenas persiguen la
ambiental. Otros objetivos concomitantes son proteger y rescatar la cultura indígena y
ayudar a la economía de sus familias.
Figura 1.3.-Áreas naturales con esquema de protección privado
La consolidación de estas estrategias tardó varios años conlleva procesos lentos, ya que se
requiere la detección y asesoría de los líderes locales y una constante capacitación la
población en general, en temas de administración, turismo y sobre todo liderazgo. No
obstante, una vez que concluye la etapa de preparación, se observa que las comunidades
pueden alcanzar autosuficiencia, y en muchos casos pueden convertirse en los precursores o
asesores de nuevos proyectos en otras comunidades. Entre los casos más representativos se
14 1.1.6 Áreas Naturales Protegidas en San Luis Potosí
El primer antecedente de conservación de índole federal dentro del estado data de 1923 con
el decreto de la ¨Reserva Forestal Nacional Porción Boscosa del Estado de San Luis
Potosí¨, en los municipios de Xilitla y Aquismón. Años después se decretaron los Parques
Nacionales ¨El Potosí¨ en los municipios de Rioverde y Santa María del Río, y ¨El
Gogorrón¨ en Villa de Reyes, con el objetivo de proteger el bosque y las zonas de recarga
de acuíferos, respectivamente.
En el año 1937, se decretaría la “Zona Protectora de la Ciudad de San Luis Potosí”, con el
objetivo de garantizar las buenas condiciones de clima e higiene, necesarias para asegurar
la salud y el bienestar de los habitantes de la ciudad:
“Y considerando que el valle del Tangamanga se encuentra rodeado en parte de altas
montañas cubiertas por una escasa vegetación que es necesario conservar y propagar,
pues además del importante papel biológico que desempeñan, los bosques aseguran la
existencia de la cubierta vegetal necesaria que fija los terrenos en declive, evitando la
fuerte acción erosiva de los agentes naturales, que de no hacerse así, sobrevendrían fuertes
acarreos de detritus y formación de torrentes, que perjudicarían las buenas condiciones
agrícolas de los terrenos de cultivo de la región” (Decreto Federal, 1937, Diario Oficial de
la Federación).
Si bien, se declararía la zona protectora alrededor de la ciudad, no se establecieron de forma
clara los límites del área; además, el decreto no tuvo impacto en las decisiones que se
tomarían en el futuro, pues, hasta la fecha, este decreto es uno de los menos conocidos en el
estado.
Hasta 1981 se retomó la creación de reservas de índole federal al interior del estado, con la
declaratoria de las Reservas Forestales y de Fauna ¨La Sierra de Álvarez¨ en Villa de
Zaragoza y Armadillo de los Infante, y ¨La Mojonera¨ en Vanegas. La última reserva
federal decretada en San Luis Potosí fue la reserva de la biosfera ¨Sierra del
cuenta con siete áreas naturales protegidas de competencia federal cuya superficie abarca
aproximadamente 104 450 ha (Cuadro 1.2).
Cabe resaltar, que los decretos de índole federal, fueron realizados en su momento sin
considerar la existencia de poblaciones humanas al interior y en las márgenes de las áreas
naturales, las que de alguna manera tenían diferentes niveles de demanda de los recursos
para satisfacer sus necesidades básicas. La falta de consenso y participación de las
comunidades evitó que se cumplieran con eficacia los objetivos de conservación
establecidos para esos espacios. Además, después de ser decretadas estas áreas, no se
realizó ningún tipo de acción de seguimiento acorde a las circunstancias del espacio y del
momento; a su vez, nunca se generaron partidas presupuestales para el mantenimiento y el
soporte técnico, y no se previó la incorporación de estos espacios en el reparto agrario,
circunstancias que, combinadas, llevaron al gradual deterioro de los recursos naturales de
las respectivas zonas (Torres y Sierra, 2003).
En 1990 se generó un avance con la política de protección de áreas naturales a nivel estatal,
con el surgimiento del Código Ecológico y Urbano, el cual contempla la creación de áreas
naturales protegidas de índole estatal (Cuadro 1. 3). Para 1994 esta ley fructifica con la
instauración de la primera área protegida estatal en la ruta histórica- sagrada del pueblo
Wirarika en el norte del estado. Es necesario mencionar que la iniciativa surge en su
totalidad por la demanda del propio pueblo Wirarika apoyada por organismos no
gubernamentales.
Posteriormente, en 1996, se crearían dos parques urbanos: “El Paseo de la Presa de San José” y “San Juan de Guadalupe”, ambos en la sierra de San Miguelito en el municipio de
San Luis Potosí. Un año después se crearía la Reserva Estatal “Real de Guadalcázar” en el
municipio de Guadalcázar, y en 1998 el Parque Estatal “Palma Larga” en el municipio de
Rioverde.
Para el año 2000 se crearon cinco pequeñas áreas dentro de la Huasteca Potosina; tres bajo
el esquema de Monumentos Naturales: “El Sótano de las Golondrinas”, “La Hoya de la
16 Estatal “Adolfo Roque Bautista” en el municipio de Tamuín y el Sitio Sagrado Natural de “Cuevas del Viento y la Fertilidad” en Huehuetlán. La última área decretada fue el Parque Estatal “Manantial de la Media Luna” en 2003.
Cuadro 1.2.- Áreas naturales protegidas de carácter federal en San Luis Potosí
Nombre Superficie (ha) Municipio Fecha de decreto
Reserva Nacional Forestal Boscosa del
Estado de San Luis Potosí (El Gran Carso Huasteco).
29 885 Xilitla y Aquismón 3 de noviembre 1923
Parque Nacional del Potosí
2000 Rioverde y Santa María del Río
15 de Septiembre de 1936
Parque Nacional El Gogorrón
25 000 Villa de Reyes 22 de septiembre 1936 Zona protectora de
la Ciudad de San Luis Potosí, Los
Terrenos que el Mismo Limita
---
San Luis Potosí 11 de Septiembre de 1937
Área de protección de flora y fauna “Sierra de Álvarez”
16 900 Villa de Zaragoza y Armadillo de los
Infante
07 de abril 1981
Reserva forestal y de la fauna La
Mojonera
9 201 Vanegas 13 de agosto 1981
Reserva de la biosfera Sierra del
Abra-Tanchipa.
21 464 Ciudad Valles y Tamuín
6 de junio 1994
Fuente: Semarnap 2000
Hoy en día existen once áreas naturales protegidas de competencia estatal cuya superficie
abarca aproximadamente 332 275.51 ha en total. A su vez, si se contempla la superficie que
comprenden tanto las ANP federales como las estatales, estas sumarian en total 436 725.51
Cuadro 1.3.- Áreas naturales protegidas de índole estatal
Nombre Superficie (ha) Municipio Fecha del decreto
Sitio Sagrado Natural “Huiricuta” y la ruta histórico cultural del
pueblo Huichol (Wirikuta)
140 211.85 (y 138.78 km de la Ruta Histórico
Natural)
Real de Catorce, Matehuala, Villa de la
Paz y Villa de Guadalupe. La ruta queda protegida
en los municipios de Charcas y Villa de
Ramos.
22 de septiembre de 1994 (Derogado). Reformado el 9 de junio de 2001.
Parque Urbano “Paseo
de la Presa” 344.02 San Luis Potosí 5 de junio de 1996 Parque urbano Ejido
San Juan de Guadalupe (Sierra de San
Miguelito)
1200 San Luis Potosí 5 de Junio de 1996
Reserva estatal con características de reserva dela biosfera “Real de Guadalcázar”
188 758.50 Guadalcázar 27 de septiembre de 1997
Parque Estatal ”Palma
Larga” 25.42 Rioverde 5 de junio 1998
Sitio Sagrado Natural “Cuevas del Viento y la Fertilidad” Chununtzén
8.02 Huehuetlán 15 de marzo de 2001. Reformado el 9 de
junio de 2001. Monumento Natural
“ El sótano de las Golondrinas”
285 Aquismón 15 de marzo de 2001
Monumento Natural “La Hoya de las
Huahuas”
409 Aquismón 15 de marzo de 2001
Monumento Natural “Cuevas de Mantetzulel”
698 Aquismón 15 de marzo de 2001
Parque estatal “Adolfo Roque Bautista” El
Porvenir
30.70 Tamuín 15 de marzo de 2001
Parque estatal “Manantial de la Media
Luna”
305 Rioverde 5 de junio de 2003
18 1.1.7 Protección de los recursos naturales en la microrregión del Cañón del Espinazo del Diablo.
Existen muy pocos antecedentes relacionados con la conservación de los recursos naturales
dela región. Como referencia sólo se encuentran algunos casos que resaltan el interés por
parte de algunas autoridades municipales e investigadores de la UASLP por decretar una
reserva natural en la zona del Cañón del Espinazo del Diablo, debido a la riqueza de flora y
fauna que presenta el lugar (El Sol de San Luis,11 de noviembre de 2007). Sin embargo,
nunca se realizó una propuesta formal para que esto se llevara a cabo.
Igualmente, se realizó un trabajo entre diferentes investigadores y servidores públicos a
nivel estatal, para determinar áreas naturales prioritarias para el manejo y la conservación
en San Luis Potosí. Dentro de sus resultados, definieron a la Sierra Madre Oriental
(incluido el Cañón del Espinazo del Diablo) como zona prioritaria debido a su diversidad
biológica, sus funciones ecológicas y estado de conservación (Loa et al., 2009).
Asimismo, los bosques mesófilos de montaña de San José del Corito, están considerados
como zonas prioritarias para su conservación, debido a su escasa distribución en todo el
territorio nacional (Torres y Sierra, 2003 y Loa et al., 2009). Además, durante años, estos
bosques han sufrido de una explotación forestal intensiva que, en buena medida, llevó a la
reducción significativa de este ecosistema en el área.
En el año 2006 se planteó proteger el humedal (Ciénega de Cabezas) en el ejido Tamasopo,
con la participación de los diferentes niveles de gobierno, ejidatarios, propietarios privados,
organizaciones y autoridades locales. Estos últimos serán los responsables de crear su
propia estrategia de rescate y aprovechamiento, mediante un Comité para el Desarrollo
Sustentable. Para el 2007 se generó el Plan de Manejo del humedal, y en el 2008 fue
decretado como sitio Ramsar. Al presente, en la Ciénega de Cabezas, se realizan
inversiones con el Pago de Empleo Temporal destacando la construcción torres de
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20 1.2 Antecedentes históricos
La zona del Cañón del Espinazo del Diablo, que actualmente comprende los municipios de
Tamasopo, Rayón, Cárdenas y Alaquines, en su origen fue habitada por el grupo étnico de
los xi´iuy. Según Uribe (2009), este grupo era seminómada, lo que favoreció el contacto
con grupos sedentarios del noreste mesoamericano. Por lo contrario, las barreras
geográficas, así como los hábitos y costumbres de los grupos del altiplano central,
impidieron que los xi´iuy tuvieran mayor contacto con estas poblaciones.
Si bien, existía poca evidencia documental y arqueológica de los xi´iuy antes de la llegada
de los españoles, fue hasta el avance de los primeros colonizadores europeos cuando se
generó algún tipo de información escrita sobre este grupo. Ordóñez (2004) señala a los
xi´iuy, como parte de los grupos que habitaban la Gran Chichimeca, junto con los
guachichiles, jonaces, guamares y cazcanes.
Para el siglo XVI, los xi´iuy habitaban una extensa área que abarcaba desde la Sierra Madre
Oriental hasta el actual sur de Tamaulipas y el norte de Hidalgo. Ordóñez (2004) menciona
que los xi´iuy del sur tenían mayor cercanía con los nahuas, teeneks y otomíes, por lo que
presentaban características de comercio y sedentarismo similares a las culturas
mesoamericanas. En contraste, los xi´iuy del norte poseían un sistema de vida de
nomadismo cíclico: en tiempos de siembra y cosecha vivían cerca de sus milpas, para
procurar sus cultivos, y en tiempos de estiaje cambiaban su lugar de residencia, para
dedicarse a la caza y recolección de frutos, plantas y tubérculos.
Desde el punto de vista político, los xi´iuy se distribuyen actualmente en siete municipios
del estado de San Luis Potosí. De norte a sur estos municipios son: Ciudad del Maíz,
Alaquines, Cárdenas, Tamasopo y Rayón; Hacia el este encontramos Aquismón y hacia el
sur Santa Catarina. Cabe resaltar, que en este último municipio se encuentra la comunidad
de Santa María Acapulco, población considerada como el núcleo más importante del
1.2.1 Antecedentes del ejido La Palma
En los siglos XVI, XVII y XVIII los encargados de evangelizar, apaciguar y congregar a
los xi´iuy fueron principalmente los frailes franciscanos y algunas órdenes agustinas, con
apoyo de fuerzas militares. En 1669 el virrey José Sarmiento Valladares, conde de
Moctezuma y Tula, donaría las tierras para la creación de la misión de La Palma, por medio
de un título de composición para los xi´iuy, el cual se hizo a partir de un arreglo monetario,
donde los xi´iuy pagaron doscientos pesos a las arcas reales. No obstante, en ningún
momento de la historia se respetarían estos títulos que avalaban las propiedades de los
indígenas (Rangel, 2006).
Para el siglo XIX, el espacio que actualmente abarca el ejido La Palma, se encontraba en su
mayoría en manos de Felipe Barragán, quien las había adquirido de Manuel Antonio de
Roxo y Vierya. Posteriormente, estas propiedades se fueron dividiendo entre las haciendas
de Estancita, El Trigo, Tamasopo, Cárdenas, Los Guayabos, Tanlacut, La Gavia y Tanque
de San Salvador. De esta forma, las mejores tierras de cultivo pasaron a manos de
hacendados.
En 1836 se dan por terminadas las misiones franciscanas, debido a las condiciones políticas
de la época. Esta situación fue aprovechada por criollos y militares, quienes se repartieron
las misiones. En este contexto, los xi´iuy se vieron obligados a refugiarse en las zonas más
recónditas de las serranías para evitar ser esclavizados. Así, para el siglo XIX los
hacendados alcanzaron la supremacía política y económica de la zona.
El primer movimiento de reivindicación de tierra, fue documentado por Monroy (1997)
donde afirma que “el grupo de indios de La Palma, habían intentado reclamar sus derechos
en 1856 año en que solicitaron la compulsión de los documentos”. Además, se señala la
existencia de litigios documentados en el año de 1839 entre indígenas de La Palma y
Vicente Ruiz Bustamante en representación de su esposa Luisa Barragán, Dueña de la
Hacienda La Estancita, donde uno y otro fundamentaban su dominio sobre los terrenos. No
obstante, no hubo mayor éxito para los xi´iuy, ya que, después fueron expulsados de las
haciendas y en algunos casos arrestados por fuerzas armadas. Así, durante el porfiriato, los
22 de las comunidades indígenas la ley de 1894, relativa a la enajenación de terrenos
“baldíos”.
Pasados algunos años, los habitantes de La Palma decidieron aprovechar las condiciones
postrevolucionarias, entre ellas las nuevas leyes que otorgaba la posibilidad de restitución
de tierras. Así, el 21 de agosto de 1916, el Gral. Manuel Sánchez Rivera representante de
los indígenas de esa zona, envío ante el gobernador Federico Chapoy un escrito solicitando
la restitución de tierras usurpadas por los hacendados, en especial la hacienda de La
Estancita (Uribe, 2009).
Cabe hacer mención, que poco antes de conseguir la restitución de tierras, empezaron a
surgir pequeños grupos de caciques locales mestizos, que se fueron apropiando del poder
político y económico del municipio; entre ellos destaca el ya citado Manuel Sánchez
Rivera, quien fungió como apoderado de la comunidad de La Palma. El 20 de octubre 1916,
la Comisión Agraria Nacional solicitó a Sánchez Rivera una lista de sobrevivientes de la
zona, que, según consideración de Sánchez Rivera y su grupo, tuvieran derechos agrarios
correspondientes.
Tiempo después, este grupo de poder convocó a un censo agrario, al que fueron invitados
sólo algunos cuantos. Está situación detonó en diversos conflictos legales y verbales con
algunos grupos que no fueron contemplados en el censo, entre ellos destaca el caso de la
población xi’iuy. Asimismo, es de subrayar que las haciendas presentaron diversos recursos
legales y de intimidación para evitar la restitución de tierras, pero sin mucho éxito, ya que,
el 29 de diciembre 1916 se recibió en la delegación de la CAN, la restitución definitiva
dictada por el presidente Álvaro Obregón.
Las superficies privadas que pasarían a manos de la comunidad La Palma serían: las
Haciendas de los Guayabos 485 ha; Tanlacut 81 ha; El Trigo 6697 ha; La Gavia 447 ha;
Tanque de San Salvador 467 ha; Tamasopo 1425 ha. y La Estancita con 18 165 ha. Al final
de la restitución (en 1926), sumarían 34 780 ha, incluyendo la superficie de 6974 ha. con
Si bien existía el documento de restitución de tierra y fundación del ejido, hasta esas fechas
no se había generado ningún referente cartográfico que clarificara los límites ejidales, la
superficie total y el deslinde de parcelas. Además, si se toma en cuenta, que los dirigentes
del ejido aprovecharon esta coyuntura para proporcionar de forma arbitraria y descuidada la
restitución y arrendamiento de la tierra con fines personales, y si sumamos la llegada de
nuevos migrantes, ex revolucionarios y militares primordialmente, que incentivados por la
restitución de tierras, se anexaron al reparto agrario del ejido (Uribe, 2009). Esto a la larga,
acarreó un gran número de conflictos entre personas que supuestamente tenían derechos
sobre la misma parcela.
Igualmente, estos conflictos también fueron acompañados por una intensa lucha por el
control de los recursos forestales, los cuales en aquella época representaban una actividad
muy lucrativa. De hecho, muchas de las pugnas históricas del ejido estuvieron relacionadas
con el dominio de los recursos madereros del ejido, a tal grado que en los años treinta
existía una amplia reducción de los bosques y selvas de la zona, por la tala inmoderada de
madera para la producción de durmientes para ferrocarril.
Cabe resaltar, que en todo el proceso, los más perjudicados fueron los xi’iuy ya que, al tener
distinta percepción de la tenencia de la tierra y los recursos naturales, aparte de contar con
otro idioma y costumbres para regirse, no pudieron incorporarse al nuevo sistema ejidal, el
cual imponía trámites burocráticos y otros procedimientos que no entendían. A la par, los
ejidatarios mestizos siempre se mostraron renuentes a la integración del grupo indígena,
hasta el grado, de mantenerlos hacinados en las tierras menos productivas del ejido
(Cotonieto, 2007).
Desde el surgimiento del ejido La Palma han prevalecido luchas constantes por el control
de los recursos del ejido, situación que se mantiene hasta la actualidad; sin embargo, en los
años ochenta surgió un movimiento por la lucha de la tierra y la reivindicación los xi’iuy
(Consejo de Lucha Pame), el cual germinó como una organización dependiente del Partido
Socialista Unificado de México. No obstante, durante varios años el movimiento no tomo
fuerza. Fue hasta la aparición de EZLN en 1994, cuando se generó un entorno propicio a
24 Entre los objetivos actuales del movimiento xi’iuy destacan:
La reintegración y recuperación del territorio original de los xi’iuy. Elevar el nivel de vida de los xi’iuy y respetar sus costumbres y cultura.
Exigir que La Palma vuelva a instaurarse como un municipio indígena, donde se
respeten los usos y costumbres del pueblo xi´iuy.
Como parte de sus estrategias de lucha, se han negado a aceptar la entrada del Programa de
Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE), por el
hecho de que existen muchos intereses de mestizos terratenientes que buscan acaparar las
tierras ejidales. A su vez, buscan mediante la vía legal recuperar la totalidad de la superficie
del ejido, en otras palabras, establecer una propiedad comunal denominada municipio
indígena.
1.2.2 Antecedentes del ejido de San José Del Corito y la Olla del Durazno
El espacio que actualmente comprende el municipio de Alaquines fue ocupado
originalmente por los xi’iuy. Después de la llegada de los primeros exploradores europeos
fue fundada la misión de San José de los Montes Alaquines en 1616 por el Virrey don
Diego Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar. El pueblo en sus inicios fue una
Misión franciscana de la Custodia de Rioverde, que dejó fundada fray Juan de Cárdenas,
pero ésta no prosperó, pues los xi’iuy se revelaron destruyendo la iglesia (Pedraza, 1994).
A finales del XVII, el pueblo quedo bajo tutela de la Hacienda de San Nicolás de Cárdenas
para después pasar a manos de la administración del gran latifundio perteneciente a don
Manuel Antonio del Río Lafuente y Vyera, Arzobispo de Manila y Gobernador de las
Filipinas, bajo la administración de su representante el Sr. Antonio Ledesma; pero, al
capitular a favor de los ingleses, sus propiedades le fueron confiscadas y adquiridas por su
ex administrador. Tiempo después estas tierras pasaron a formar parte del gran latifundio de
“Los Moctezuma”. Dependiendo de su ubicación geográfica, los espacios se nombraban como “Los Moctezuma de abajo” en las zonas de valles, y en las serranías “Los Moctezuma
Para 1749, la Misión había prosperado y propiamente ya era una colonia xi’iuy, bajo la
custodia de los franciscanos de Rioverde y con la aprobación del conde Fuenclara. A
finales de la época Colonial, San José de los Montes Alaquines fue ascendido a la
categoría de villa por la Ley sobre Arreglo de Municipios del Estado, llamándole
simplemente Alaquines, según decreto del 23 de abril de 1830; ya en esta categoría pudo
ostentar el título de ciudad, según el decreto No. 60 que la Legislatura del Estado había
dictado con anterioridad desde el 5 de octubre de 1827.
Una vez disueltas las misiones religiosas, los hacendados y terratenientes tomaron el poder
de la región, situación que duraría todo el siglo XIX. En este sentido, las comunidades
xi’iuy fueron las más afectadas, ya que, muchos indígenas fueron sometidos o esclavizados
por los hacendados y, en otros casos, tuvieron que salir huyendo a las zonas serranas. Entre
las haciendas instauradas más importantes de la región se encontraban San Nicolás de los
Montes y Alaquines perteneciente a la familia Arguinzoniz (Pedraza, 1994).
Llegada la revolución, Alaquines sufrió diversos ataques. El primero de ellos fue en junio
de 1911, cuando el jefe maderista Pedro Montoya, ocupó la cabecera. En abril de 1913 los
federales recuperaron la plaza con el coronel Azcona al frente, pero el 30 de noviembre del
mismo año, Alaquines sufrió saqueos por parte de los revolucionarios, éstos al mando de
Aurelio Carrillo, Higinio Olivo y Juan Torres (Pedraza, 1994).
En enero de 1914, la plaza de Alaquines fue tomada por los revolucionarios que luchaban
en contra de las fuerzas federales huertistas al mando del general Alberto T. Razgado.
Posteriormente, en junio de 1915, se llevó a cabo una sangrienta batalla en el centro de la
población en la que murió el coronel Santa Ana Cedillo y varios jefes subalternos. Estos
sucesos llevaron a despoblar el municipio. De 4000 habitantes que existían antes de la
Revolución no quedaron ni siquiera 1000 (García y Pérez, 2003).
Una vez finalizada la revolución, se presentó un conflicto agrario importante con los
supuestos herederos del “Condueñazgo de los Moctezuma”, el cual involucraba una
superficie de 94,000 ha, y que comprende casi todo el municipio de Alaquines y una parte
26 publicación de la resolución presidencial del 7 de noviembre de 1929, mediante la cual se
restituye como ejidos a poblados que, en ese entonces, se consideraba como parte del
“Condueñazgo de los Moctezuma” y, a partir de entonces, se presentaron inconformidades por parte de personas que se autodenominaban “condueños” o herederos de las tierras del
latifundio (García y Pérez, 2003).
García y Pérez (2003) señalan que todo el conflicto tiene su origen en la época colonial,
cuando los reyes de España dieron grandes cantidades de tierra en propiedad a la princesa
Papanzin, hija del emperador Moctezuma II, bautizada por los sacerdotes de la conquista
bajo el nombre de doña Isabel Moctezuma. Esta señora contrajo matrimonio, en terceras
nupcias, con un castellano llamado don Pedro Rodríguez, de cuyo matrimonio descienden
los jefes reconocidos del “Condueñazgo de los Moctezuma”. Uno de los descendientes de
doña Isabel Moctezuma, Antonio Almaraz Moctezuma, logró las refrendas libradas por el
virrey Salvatierra en 1643, y cuyo suceso sirvió como base para que en 1921 los
“condueños o herederos” reclamaran su dominio o la legítima propiedad de las tierras del
condueñazgo, pero no bajo el régimen ejidal.
Los supuestos beneficiarios del condueñazgo reclamaban como propia la tierra que abarca
las siguientes localidades: El Naranjo, Ojo de Agua, Reforma y Maguey, Tortugas, Pasito
de San Francisco, El Sabino, Cañada y Maldonado, Álvaro Obregón (que posteriormente y
mediante un decreto pasó a ser colonia agrícola), San José del Corito y Durazno y El
Carrizal (este último perteneciente al municipio de Ciudad del Maíz). Cabe resaltar, que la
resolución presidencial de 1929 ya había otorgado o restituido diferentes superficies a cada
poblado o ejido. En lo particular a San José del Corito y Olla del Durazno les
correspondieron 12 310.36 ha.
A partir de entonces, se empezaron a diferenciar dos grupos de personas: por un lado, los
ejidatarios que fueron beneficiados con la resolución y, por el otro, los inconformes o
autodenominados “condueños” que no reconocían el régimen ejidal, ni a las “autoridades ejidales”, y mucho menos a los ejidatarios, como legítimos dueños de los terrenos, aun cuando muchos de estos llamados “condueños” formaban parte de los grupos de
Después de una larga e histórica lucha por la tenencia de la tierra, “Los condueños”
promovieron diversos juicios de amparo sin éxito, lo que favoreció a la rendición de gran
parte de los “condueños”, los cuales cedieron y se incorporaron al ejido. Por el contrario,
los que aún mantienen la lucha, ya recibieron el desahogo de las pruebas periciales en
topografía dentro del juicio agrario, en la que se muestran los predios en posesión de los
28 CAPÍTULO II
_________________________________________________________________________ 2.1 Caracterización
El Cañón del Espinazo del Diablo se localiza en los municipios de Rayón, Cárdenas,
Alaquines y Tamasopo, en el estado de San Luis Potosí. Sus coordenadas geográficas son
21º 56´ 50” LN y 99º 28´ 00” LW. Las comunidades presentes alrededor del cañón son: al
norte; El Cañón del Guerrero, San José del Corito, El Llanito y La Olla del Durazno (ejido
San José del Corito y Olla del Durazno). Al sur se localizan Las Guapas y La Nueva
Reforma; al oeste Las Canoas, al suroeste Tierras Coloradas, y al sureste El Cafetal (ejido
La Palma) y al noroeste el ejido de las Canoas (Figura 2.1).
30 2.1.1 Flora
Los tipos de vegetación presentes en la zona (según el aumento del gradiente altitudinal)
son aproximadamente:
Bosque de galería en las márgenes del río (300 a 500 msnm aproximadamente). Selvas bajas y medianas subperennifolias (500 a 800 msnm aproximadamente). Rodales de encino alternados con selvas bajas y medianas subcaducifolias (800 a
11000 msnm aproximadamente).
Bosque de niebla (En elevaciones superiores a los 1100 msnm).
Figura 2.3 Paisaje del Cañón del Espinazo del Diablo
La flora presente en el bosque de galería se encuentra representada por: Platanus mexicana
(álamo), Taxodium mucronatum (sabino), Salix bonplandiana (sáuz), Inga vera (cola de
zorra), etc. En las selvas bajas y medianas se observa Bursera simaruba (chaca), Brosimum
alicastrum (ojite), Guazuma ulmifolia (guázima) Aphanante monoica (quebrache),
Enterolobium cyclocarpum (orejón), Zuelania guidonia (volantín), Ceiba pentandra (ceiba)
Trichilia havanensis (naranjillo), etc. En el bosque de niebla se localizan Liquidámbar
styraciflua, Clethra pringlei (escoplo), Morus celtidifolia, Quercus germana, Q.
(Javier Fortanelli, comunicación directa, 2011). Algunas de las especies maderables y no
maderables que tienen mayor importancia comercial y de uso doméstico para la población
son:
Cuadro 2.1.- Especies vegetales con importancia para la población
Tipo de
Aprovechamiento
Nombre común Nombre científico Uso tradicional
Maderable Copalillo Liquidámbar styraciflua
Construcción de casas y leña
Maderable Encino Quercus germana Elaboración de durmientes y leña
Maderable Escoplo Clethra pringlei Polines, herramientas y construcción de
casas
Maderable Cedro rojo Cedrela odorata Para muebles y artesanías Maderable Palma Sabal mexicana Artesanías y
construcción de techos Maderable Aguacatillo Licaria capitata Maderable para
construcción y muebles
Maderable Volantín Zuelania guidonia Como polín para la construcción (su
madera es muy fuerte)
No maderable Pitaya Hylocereus undatus Alimenticia
No maderable Palmilla Chamaedorea sp. Ornamental, arreglos florales
No maderable Platanillo Heliconia schiedeana Ornamental, y para envolver tamales y
zacahuil
2.1.2 Fauna
La fauna representativa de la zona, es una mezcla de especies de regiones neárticas y
neotropicales, ya que, al ser un área de transición favorece para la integración de aves,
mamíferos, reptiles e insectos que en otras condiciones no interactuarían. Entre las especies
de mamíferos que habitan en el área encontramos:
Cuadro 2.2 Fauna presente en el Cañón del Espinazo del Diablo
Taxonomia Nombre Nombre científico
MAMALIA Pantera onca Jaguar
MAMALIA Tayassu tajacu Pecarí de collar o jabalí
MAMALIA Nasua nasua Coatí o tejón
MAMALIA Myrmecophaga tridactyla Oso hormiguero gigante
MAMALIA Odocoileus virginianus Venado cola blanca
MAMALIA Puma concolor Puma
MAMALIA Linx rufus Gato montés
AVES Penelope purpurascens Ajol
AVES Hirundo rustica Golondrina
AVES Dendrocopus villosus Pájaro carpintero
REPTILIA Crotalus mollosus Víbora de cascabel
REPTILIA Micruroides euryxanthus Coralillo
REPTILIA Bothrops microphthalmus Cuatro narices
34 Cabe mencionar, que existen testimonios en la comunidad de San José, donde se afirma el
avistamiento de osos negros (Ursus americanus) en las partes altas de la montaña,
igualmente, durante las visitas guiadas, que se realizaron durante los mapeos participativos
se vieron familias de ajoles o cojolites (Penelope purpurascens), además de distintas
especies de aves, lagartijas y anfibios.
Figura 2.5.- Ajol (Penelope purpurascens)
2.1.3 Clima
Con base en las modificaciones al sistema de clasificación climática de Köppen por
Enriqueta García, para la región de estudio existe clima Aw (w) cálido subhúmedo con
lluvias en verano, y (A) C (m) (w) semicálido húmedo con abundantes lluvias en verano
(INEGI, 2009).
Según los datos registrados en los últimos cinco años por la estación meteorológica más
cercana a la zona de estudio (Ojo de Agua, municipio de Alaquines, clave 24047,
CONAGUA). Existe una precipitación promedio anual de 1240mm. Los meses de mayor
intensidad de lluvia son de junio a septiembre con una precipitación promedio de 242.28
mm mensuales; en contraste, de diciembre a febrero se presenta la época de estiaje y las