MALOS TRATOS EN EL MAYOR
El maltrato a los mayores es un grave problema social con raíces culturales y psicológicas. No esta relacionado con el nivel económico y educativo de quien lo ejerce o lo padece. El maltrato a la persona mayor vulnera sus derechos fundamentales. La violencia institucional y el maltrato de miembros de la familia menos capaces de defenderse siempre ha existido, pero esta problemática ha intentado mantenerse oculta hasta no hace mucho tiempo.
Hay muchas formas de malos tratos, desde la negligencia y el descuido en el cuidado diario hasta el abuso físico y psíquico pasando por la falta en el aporte de alimentos o medicación y otros tipos de abusos como el traslado de lugar, el ingreso en instituciones en contra de la voluntad del mayor o permitir a una persona demenciada deambular por las calles de la ciudad sin compañía.
CONCEPTO DE MALTRATO
Hablamos de malos tratos ante cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no, practicado sobre personas mayores, que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional, que vulnere o ponga en peligro la integridad física, psíquica, el principio de autonomía o el resto de los derechos fundamentales del individuo, además es constatable objetivamente, o percibido subjetivamente. Incluimos aquí no sólo los abusos físicos sino también psicológicos, sexuales, económicos ...
La negligencia o abandono se traduce en desprotección, descuido. Es el incumplimiento voluntario o involuntario de las funciones propias del cuidador para proporcionar los alimentos, medicación o servicios necesarios para evitar daño físico, angustia o daño mental. La negligencia tiene mayor prevalencia que los malos tratos.
La frecuencia de los malos tratos y negligencia, según los estudios, se da en un 5 a 8 % de nuestros mayores, pero es difícil saber la frecuencia real. En muchas ocasiones el mayor no se queja, o, en todo caso, no llega a denunciar el problema por miedo a represalias de las personas que le atienden, por vergüenza o para proteger a otros, y encubren la situación de que son objeto. Se produce un sentimiento contradictorio en el mayor de afecto, rechazo y dependencia emocional ante quien ejerce violencia contra él, incluso en algunos casos se dan sentimientos de culpabilidad asociados.
Además los mayores con demencia no entran en los grupos de estudio, siendo un grupo con alta incidencia teórica de malos tratos, un importante grupo de riesgo, entre otros.
Tenemos que hablar de grupos de riesgo. Existen mayores que por sus peculiaridades personales, familiares o sociales tienen más posibilidades de sufrir malos tratos:
• Personas mayores que viven en su domicilio o en el del cuidador, que requieren numerosos cuidados y excederán en breve la capacidad familiar para asumirlos.
• Mayores cuyos cuidadores expresan frustración en relación con la responsabilidad de asumir dicho papel y muestran pérdida de control de la situación.
• Mayores cuyos cuidadores presentan signos de estrés.
• Mayores que viven con familiares que han tenido historia previa de violencia familiar (niños, esposa).
• Mayores que viven en un entorno familiar perturbado por otras causas (pérdida de trabajo del cuidador, relaciones conyugales deterioradas).
También hay situaciones que predisponen al mayor a sufrir esos malos tratos:
• Deterioro funcional del mayor con dependencia importante para las actividades de la vida diaria.
• Alteración de las funciones cognitivas o reducción de las capacidades intelectuales. • Aislamiento social.
• Convivir en el mismo domicilio por acuerdo previo. • Cuidador con alteraciones psicológicas.
• Ambiente familiar perturbado por causas externas. • Historia previa de violencia familiar.
TIPOS DE ABUSOS O MALOS TRATOS
Maltrato o Abuso Físico es toda forma de castigo corporal o uso de la fuerza física que produce dolor, lesión, herida o discapacidad (agresión física de cualquier tipo, a golpes, puñetazos, empujones, atacar con objetos, provocar quemaduras, abusos o agresiones sexuales, encierro, utilización de anclajes físicos, privación intencional de cuidados o alimentos).
Descuido o Negligencia, activa o pasiva, intencional o no intencional, es el rechazo o fracaso en el cumplimiento de cualquier parte de las obligaciones o responsabilidades por parte de la persona cuidadora al no satisfacer sus necesidades básicas (deshidratación, malnutrición, cuidado personal e higiene inadecuada, vestimenta inapropiada, administración incorrecta de medicamentos, falta de cuidados médicos).
Abuso o Maltrato Psicológico o Emocional, despojando al mayor de su identidad y dignidad como ser humano, es la acción de infligir pena, dolor o angustia a través de acciones expresas verbales o no verbales (atemorizar, intimidar, humillar, amenazar, degradar, aislar, insultar o cualquier agresión verbal, descalificación, desvalorización, etc.).
Abuso Económico. Robos, uso fraudulento o inapropiado, mal uso o abuso del dinero, bienes o vivienda, ocultar los bienes materiales, privación al mayor de sus bienes propios para aplicarles una finalidad inadecuada.
Violación de Derechos. Confinamiento forzado o sin aviso, salir del propio hogar en contra de su voluntad, traslado forzoso, institucionalización forzada o con engaño, firma de documentos mediante engaño, cualquier tipo de restricción física.
Maltrato institucional. Existe cuando los niveles de atención se alejan del nivel esperado (falta de intimidad, cuidados básicos, cuidados físicos y calidad de vida, perdida de individualidad).
Todas las formas de maltrato producen en el mayor daños variables en función de diversos factores, especialmente respecto a su identidad en el ejercicio y duración en el tiempo, significan un atentado contra la vida y la salud del mayor, dejando secuelas que pueden ser
permanentes.
CARACTERÍSTICAS DEL MALTRATADOR Y DE LA VÍCTIMA
Perfil del maltratador
• Parentesco con la víctima: hijos o hijas biológicos y políticos, esposo, hermano o hermana.
• No acepta el papel de cuidador. No asume la responsabilidad que ello conlleva.
• Depende del mayor desde el punto de vista económico y la vivienda suele ser de la víctima.
• Consumidor de fármacos, alcohol y drogas.
• Antecedentes de enfermedad psiquiátrica o alteraciones de la personalidad. • Tiene pobres contactos sociales.
• Renuncia a las ayudas médicas y de la comunidad. • En las entrevistas suele ser hostil, irritable y suspicaz. • Demuestra pérdida de control de la situación.
• Historia previa de violencia familiar (esposa, niños)
• Sufre estrés por causas diversas (pérdida de trabajo, portador de cualquier enfermedad, problemas conyugales).
Perfil de la víctima
• Más frecuente en las mujeres. • Edad: 75 años o más.
• Estado civil: viuda.
• Importante deterioro funcional por una importante enfermedad crónica o progresiva (Demencia, Alzheimer, Parkinson, ACV, etc.)
• Dependiente de su cuidador para la mayoría de las actividades de la vida diaria.
• Portadora de problemas y conductas anómalas: incontinencia, agresividad, agitación nocturna.
• Convive con un familiar que es el principal y único cuidador. • Antecedentes previos de lesiones inexplicables y recurrentes.
• Presenta signos de malnutrición, deshidratación, mala higiene, o intoxicación medicamentosa.
• Aislamiento social.
PREVENCIÓN DE LOS MALOS TRATOS EN EL MAYOR
El maltrato al mayor es un problema de todos y es la sociedad en su conjunto quien debe cumplir un papel importante en su prevención.
Debemos utilizar todos los recursos posibles para identificar a los mayores maltratados, especialmente la observación sensible, la escucha atenta y la actitud receptiva.
Todo ciudadano tiene la obligación ética y legal de notificar a las autoridades los casos de sospecha. Cualquier persona que esté relacionada con el mayor debe prestar atención a los signos y síntomas de maltrato. Los profesionales sanitarios y los trabajadores sociales tienen especial obligación de identificar y actuar en los casos con razonable sospecha de maltrato.
Tanto en la violencia social (necesidades básicas insatisfechas) como la violencia familiar, con sus dificultades y costos (los mayores deben denunciar a sus propios hijos o familiares de los cuales en general dependen afectiva y/o económicamente) son aspectos que tenemos que tener en cuenta al abordar este problema.
Es muy importante detectar los casos de desatención y malos tratos a las personas mayores en el ámbito familiar e institucional a fin de poder evitarlos. Igualmente detectar los grupos y tipos de personas con más riesgo potencial de sufrir algún tipo de malos tratos.
Debemos trabajar en la creación de protocolos que nos ayuden a detectar a las personas mayores víctimas de malos tratos y atenderlas convenientemente así como a sus familiares.
En el caso de un mayor que nos denuncia maltrato, debemos: • Creer en lo que nos dice.
• No culpabilizarlo nunca. • Investigar la verdad.
• Consultar a profesionales especializados. • Recurrir a las autoridades competentes.
• Demandar orientación de equipos profesionales. • Cumplir los procedimientos legales.
• Denunciar a los órganos judiciales para que asistan y protejan al mayor.
• Demandar organismos de orientación y atención a los mayores víctimas de malos tratos.
Sólo con más y mejor información acerca de la frecuencia del problema, esfuerzos multidisciplinarios en la definición e identificación específica de cada caso, y acuerdos sobre los tipos de intervenciones podremos lograr disminuir este problema importante, real y oculto.
Los principales puntos de prevención para los malos tratos son:
• Trabajar siempre con mayores en un equipo multi e interdisciplinario. • Utilizar protocolos estandarizados, cuidadosos y sensibles.
• Valorar con delicadeza la situación personal de los cuidadores. • Integrar todos los procesos de evaluación y manejo de casos.
• Tomar decisiones de forma conjunta con los trabajadores involucrados. • Respetar la autonomía individual y rechazar enfoques paternalistas.
• Evaluar la competencia del mayor, utilizando, si es necesario, la figura de un defensor o procurador.
• Es importante tomar medidas tempranas y planificadas ante la sospecha de maltrato. • Documentar las redes sociales (formales e informales) para apoyar al mayor maltratado
TENEMOS QUE SOSPECHAR QUE EXISTEN MALOS TRATOS:
• Ante explicaciones contradictorias o inverosímiles del cuidador sobre las lesiones o de cómo ocurrió el incidente.
• Cuando existe disparidad en el relato de la historia por parte de la víctima y del cuidador. • Si el mayor maltratado es llevado al hospital por otra persona.
• Cuando es abandonado en Urgencias por exacerbación de enfermedades crónicas a pesar de un tratamiento correcto y recursos adecuados.
• Si hay demora en la atención médica. Suele haber un intervalo prolongado de tiempo entre el trauma o la enfermedad y la visita al centro médico.
• Cuando vemos falta de comunicación en la víctima con el médico si el cuidador está presente. • Cuando la vivienda presenta unas condiciones higiénicas pésimas y es inadecuada para vivir en
ella.
• Si hay historia previa de episodios sospechosos de malos tratos.
• Si observamos en la monitorización de fármacos dosis inadecuadas infraterapéuticas, toxicidad o empleo de fármacos (psicotropos) no prescriptos por el médico.
PRINCIPALES SIGNOS INDICADORES DE MALOS TRATOS: ABUSO FÍSICO:
Heridas Contusiones
Lesiones en el aparato genital
Fracturas, luxaciones y esguinces recurrentes Abrasiones o laceraciones en diferentes estadíos Lesiones en la cabeza o en la cara
Quemaduras Arañazos
Alteraciones emocionales de la víctima (depresión, ansiedad, nerviosismo) ABUSO PSÍQUICO:
Extrema cautela por parte del cuidador
Amenazas de abandono y/o institucionalización Depresión
Confusión
Imposición de aislamiento físico y/o social
Explicaciones confusas y diferentes del cuidador ante lesiones, considerando a la víctima no capacitada en su juicio