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M A N U E L DO RREG O
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ESTUDIANTE
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BUENOS AIRES
FÉLIX LA]OUANE, EDITOR
85 - C alle Perú - 85 1889
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Imprenta «LA UNIVERSIDAD»
Bl-E:>iOS AIRES - CALLE VE>óElUELA 6H.\
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JUVENTUD y ESTUDlOS DE J)ORI{E(;O
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MANUEL DORREGO
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..~-_.mos querido señalar
áestos apuntes); sinÓ que, únicamente, el de simples especiali- dmles relativas al carácter y hechos de un personage ilustre, que vivió en una época notahle, deuicando desde muy temprano
«
sus facultades y su brazo al triunfo de una sagrada revolución,» nos proponemos no pasar m;'ts allá de las primeras pÚgi- nas del lihro de su azarosa vida.
Como extrangeros en esta hermosa
yhospita laria tierra
ála cual miramos ya, sin embargo
1por titulos sobradamente fun- uados \ como
áuna segunda pmria
Ino nos incumhiría
Itampoco, entrar
áapreciar he- chos y circunstancias posteriores
ánues- tro programa, por más que tengan ellos relación inmediata Y lógico encauena- miento con el asunto que vamos
Útratar.
Pero dehemos declarar (y nos es lici-
to confesarlo aquí) que la figura de nues-
tru héroe destácase, para nosotros, duran-
te el curso de su existencia toda, y dónde
quiera que la busquemos, siempre gallar-
da
yarrogante, y que las simpatias que
profesamos por sus actos, la admiraciÓn
~!.\:\UEI. f)ORRECO
:-;i1l'nciosa .Y el n'spew prolÚnJo LJUl SUs virtudes han h-\'antado en nuestra alma y, sohretodo, I¡¡ inuil.?;nacilín que en ell:i h:1lI
hecho nacer las injusticias y la per.;eH"
r:mte ter4ued;ll) de sus uetra('(orcs, has.
tarían, sin duda, para arn'hatarno..; en meuio ud ardor de la defensa, si eS:l dc- knsa cmprendiémmos, la serenil!;1l1 y 1;1 austeridad de juicio, lJue son condil'ílllles i'undamentales é imprcscindiblL:s de ];1 \'('r- dadera crítica hist(lric:l.
1\0 tenemos, por otr:! parte, par; l/Ul' ('ntmr en la palestra ;'l comh:¡tir p ¡¡- 1;\
('ausa política de nuestro protag'olista, C:onspÍcllos compatriotas y ¡¡dlllirn lon's del ilustre
y
dl?sl.:Taciado Corone] Dorre g-o han l?chauo sobre sus homhros la rllda y anim(,sa tarea de rehahilitarle ante 1:1 posteridad, Entre estos últimos, Cuido, Pelliza, Carranza, han dado Ú luz impor- tantes estudios sobre la époea Ljlle ~'l'n'·laciona l'on la ,'ida púhlica de al/ul';. per' sOlwge, mereciendo elogios especiales de parte de los criticos eontemporÚneos, Na' cionales y extrangcros, amig'os y enemigos,
-( 11 )
MANUEL DORREGO
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.,-~-no han podido ménos que reconocer um'tni- rncmente Ú esos escritos los incontestables ml'ritos propios de toda tendencia no
bll' y patriótica y de todo lin útil y pro- vechoso, ya que, como contingente para la historia 1 vÚn ellos destinados
:l
contri- buir lle una manera especial, con nuevos y valiosos elementos, ¡í que se pronuncie cuanto :'Lntes el fallo decisivo que ha llc estereotipar por fin, y para siempre, como el cincel sobre el granito, la fisonomía ver- dadera de los hombres que en ella hayan ligurado c,)mo actores, y la sentencia, sin apelación, recaída en el juicio de sus actos ...EntÓnces se verá, quizÚs, que si el objeto primordial de la historia es po- ner en evidencia la virtud é inspirar Údio
y
temor por la maldady
la injusticia que, a nte la posteridad, se relacionen con las acciones culpables, la historia de los rasgos de la vida pública y privada de Dorrego, el conocimiento cabal de la ch;·vaciÓn y generosidad de sus sentimientos, del valor
:l
toda prueba de que danle
sushaz<lñas de soldmlo, de la entereza y h,- z;lrria lk alma l'on 4ue soport() "LIS de~,' gracias, hal'Íendo patentes eslas \'irLl.Idui h<l"l;1 en el bon.k mismo lk la lUl11h; , tcnur;í 4uc sel', por I"uerza, historia pp- pular y ejcmplariz:ldura; historia ljllC !l,s hombres de las gencral'Íones de todos l(,s tiempos dcl.cr;"tn c".;tudiar y difundir.
[\,,)sotros no scremos, \'n tollo l'il:-'O, l l' 111:-'Últimlls \'11 contrihuir ;'[ la dinl1,t!;:[l.'i('n de ;t4Ucllas circtlllst;lllci;¡s que, l'll 1:1 \-iL a dd person:q,!,'c cUY,1 pri:lll'I:1 juventud 11<10;
prllponl_'mos hosquejar 1 i;..','\'r:tn1eiHl', lO h;I\,;ln sido aún sulil'Íl'lIll'n1l'ntc con'll'idas
(1 Lk:-,;¡rrolJadas por SllS distinguidos hi '1-
~::J-(lJf.)~.
FI ~!I de Dil'il'1llhrc de lS~(), el preshi f('ro 1)1', Don Sallti;tgo ¡;igllcret!o p1llllllll' ('i;lha l.'lI In Catcdr¡tl (It- J¡II("lO~; j\irco; II 1;1 oraL'ir',,] fÚnebre elí ml'llloria del Ex 1110,:-e·
-- ( 1 J )
!\1ANUEL DORREGO
ñor Don Manuel Dorrego,
«Gobernador y Capitan General de la Provincia de Buenos Aires» y víctíma expi:atoría dc un partido político.
En dicha oración, que tenemos
úla vista, y uno de cuyos ejemplares impresos en aquel tiempo hemos podido examinar
Igracias
ála exquisita cortesía Jd distin- guido historiador argentino Don Angel .J. Carranza, sc lec, entre otros, el pÚrrafo siguiente, que ha sido ya reproducido por
escritores nacionales:
«
El Señor Don Manuel Dorrego tuvo la gloria de abrir por sus propias manos el primer sepulcro en que iban
Úolvidarse para siempre los derechos de un conquis- tador,
ycontribuyÓ de un modo tan enér- gico
Úla instalación Jd primer gobierno p;'ttrio en Chile, que el Congreso de aquel país no pudo ménos que premiar sus dis- tinguidos servicios con un escudo de oro con esta leyenda:
«Chile ti su primer de- fcnsor. »¿En qué época [ué ;1 Chilc Don'cgo?
¿
Qué lo llevó :l ese país?
¿Cuáles fueron
-( \.\ ).-
l\I.\¡";UEL J)OI<HE(;O
los ~i.'rvicios pre~tad()s por d jÚven criollo
;l la causa L1ela revolución Chill'n l? ¿ Cu:'tl aquella acción enérg'ica que, lk manera tan sdialada, según la opini(lIl dl Sll apo- logistn, lo hÍl'iera contrihuir ;'t la instala- ciÚn dd primer gohicr1lo pittrio y merccer, desplles, la recompensa honroshima de quc se }1[1CC mCllciÚn en cl L'slrito l/tIl' damos :'t conoCl'r?
Tnles son los puntos que !lOS hemos prl)- pucsto cstudiar L1e preferellcia L'l' este L'!l- ,:;ayo,
Pero, para que CSl' estudio y (' ex:'tnll'll de lns hechos LjllC con l') Sl~ re1:tei,man se;\
completo, creemos CO!l\'enil'llte t,¡mal' \1)"
ac'o!ltel'imientos desde época m;"h lcjall;I, y, sig-uicndo dCSPUl'S l'lcnL'aLll'llarr iL:nto na- tural L1c los SlIl'CSOS en su curso h;'ll'ia el L1l'sl'!llan: I1nal, detenernos, lk pISO, s,ílo en ;iquellns qlle se relacionen m~'ls direc- taml'nte con el asnnto que nos l' a PUl'Sto In pluma en la mano.
[k aqui, pm's, LjUl' las p;'lgil'<lS de la viúa de Dorreg'o que "amos :"1 d,'sarrollar contengan no sulo algunos recuerdos acel't'<I
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