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¿uJ-¿»¿r*
Nota pasada al Congreso
de Chile por el Minis-
tro Plenipotenciario del
Perú sobre los tratados
celebrados en 4 de Julio último por el Gobierno
de Buenos Ayres con los
Comisionados Españoles.
Señor.
1T
JLE-é
sabido que el SoberanoCongreso ha
dis-puesto
ocupar próximamente
su atención en el debatey
resoluciónde
la gran cuestión quehoy
se presenta á la
América
, de si es útil ó per- judicial á sus intereses ,que
los gobiernosde Colombia
, Chile y elPera,
se adhieran y corvformeu
con los tratados queha
celebrado , el4
de Julio último, el deBuenos
Ayres con loa comisionados españoles, existentes en aquel ter- ritorio: yaunque
yono debo
dudarun
instan- te que la alta política , previsión y discernimien- to de los ilustresmiembros
del SoberanoConr
greso , hande
manejar este importante negocio con el pulsoy
circunspección quedemanda
su grave y delicada entidad ; sinembargo
,como
representante del gobierno
Peruano
, y en pre- caución de las funestas trascendenciasque
poj*sus resultados pudieran..ocasionar:
Á
este,, cual-(PH
SgSBBSmt
\
«juiera
cedida
de «üspeatíoa ié
revocación de auxiliosque
le están decretados per elde
esta República,y deben
partirde
eila instantánea-mente
á llenar Jos planasde
lacampana que vá á consumar
la libertad política delnuevo inundo, me
creo con suficiente derecho para protestarlos ante elSoberano
Con^resfoy á
la fez de todo elmundo, como
nocivosy
rui- nosos ámi
Repúblicay
á laAmérica en
ge-fieral.
No
son menester grandes talentos nimuy
elevada política para prever
desde
ahora la suer- te que podría esperarnos siabrazásemos
por des- gracia, la estipulación celebrada en
Buenos Ay-
res: una
mediana
y atenta reflexión del genio índole y disposiciones de nuestros antiguos, dueños, de lo que ha pasado en sus últimascortes, de cu- yos designios son egeeutores los comisionados, de nuestra actual posición, espíritu públicoy
recur- sos, y sobretodo de la situación políticay
acon- tecimientos presentesde
laEspaña y de
*íoda la Europa,como
delPerú y demás
secciones deambas Américas,
esmas que
suficiente parafallar contra
una medida
que en ningún sentí-do y
por ningún aspectopuede
sernos favora- ble, sean cuales fuesen los arcanos de la mis- teriosa política que lasha
dictado,Aquí
seme
agolpanun
sinnúmero
de ideas de re- futación , que en otrapluma
serian victorio- sasy
decisivas; pero observador del patriotismo que desplegó el virtuoso pueblo de Chile, des-de
elmomento
en que llegaron á su noticia esos tratados, expresándose contra ellos con ad- mirable juicioy
cordura,me
abstendréde
re- petir cuanto seha
dicho, yde
defraudar al So- beranoCongreso
mas. tiempo que elmuy
brebey
preciso para unas lijeras observaciones.La
Sala de Representantes deBuenos Ayres
S
entrar en convenio algún orfe rft
ías condiciones de
«*«?££
ciniientode
su»- en
todo el continentey
reto ceiebra elTendencia:
elgo>ern°, ^¡¿
edéla
otra4 de Julio, salva
la una V
pegunto yo
acaso
mas
sustancial ynecewr damente
co»
XI
podidoó
debido oonoluirjo^^
Solo calificarlo y darle el noin»
defimt,vo,
preparatoria ó ,>rehminar de
"^
tratadode
^siendo en la realidad
un
v oooolu. unatranscenderla
aea*o££
advertilla,muy
yente? de antemano, La .* de
<,uelasd
ebid o^
de ]og^
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oto rgar sino ar-
nrnticio*
y
Prt ¿Asventaiosofe a io^ &í»
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España
por cerca dedos
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coa ella™ „
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ca enliendo que son dos co ,¡
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de tao.-ven en
destrnceion ,™"^¿
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oteote,con^T ^rr^eSmada y co—
esos navios, esas e»c»adra>.
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p,fuerr.a ¡«.ponente y
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arM|rlo , ¿No
es«er-.,ali»r j,detener coa e.te I
wsa
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4
to que
en
toda laAmérica ya no
existen otros ribales, que tres ó cuatro españoles, que teiro-nzando
á nuestros propioshermanos
los hacen serviraun oe
instrumentode
sus úitin*os ex*íuerzos ?
¿Y
en losmismos momentos
en queJas fuerzas unidas de las cuatro Repúblicas de
Sud América
van á disputarse en la tierra delos Incas la gloria de exterminar para siempre esos restos de la antigua tiranía metropolitana ,
podremos
permitir, queuna mano
insidiosay
nefanda venga é detener lamarcha
y perfección deuna empresa
que nos costó tantas lágrimas y sangre?Yo
creo, y creo firmemente,que
no, nuestros egércitos, no nuestros recursos, nime-
nos el entusiasmo nacional que nos ha levanta-do
á tan alto grado de fortuna , son las princi- pales ventajas que noshan
de conducir altriun- fo, sino la ocasión única losmomentos
favora- bles que la suerte, ó mejor la eterna providen- cia ha puesto en nuestras manos. Dejarla esca- par seria un crimen ; crimen horrendo é imper- donable porque acasono
volvería á repetirse en lo venidero.La España,
á la vuelta de dos anos", podría enviar navios y tropas, que uni- das á las que quedasen en elPerú
y debiesenaumentarse,
en razón al tiempo, nos podrian sojuzgar probablemente.En
dos aBos de inac- ción, lo perderíamos todo:un
pocode
seducf cion , ardid é industria , seria capaz de precipi- tar en la anarquía á pueblos nacientescomo
los nuestros .•es también inconcebible ,que
unos Es- tadosflacos y aniquilados , fuesen capaces deman-
tener en pie sus egércitos ,
como
si estubiesen en actual guerra:si los despidiesen, la cuestión seria decidida contra nosotros; si se conservasen, lo estaría también enun
sentido , porque de lamiseria, era forzoso se siguiese la desesperación,
y
de ella, el rendirse á discreción delmas
fuer-/O >-r- -\
te.
Como
elPerú
, cuyas entrañas estánhoy
dilaceradas pormas
de3OO0O
soldados amigos yenemigos,
fuera capaz de llevar sobre sí peso tanenorme
y por tan dilatado tiempo ?Yo
, ála verdad ,
no
entiendocomo
ha sido tan fácil resolver cuehtiones tan intrincadas : acasono
sehabrán
tenido presentes en la formación de se- mejantes convenios.¿
Y
>qué diremos de las relacionescomer-
ciales?
Qué
lejos de traernos algún provecho ,no
nos hacen sino perder nuestras ventajasma-
rítimas por
medio
de las cuales,hemos
contra-nado
los planesenemigos
teniéndolos incomuni- cados con su metrópoli. Si se franquean aquellas, sehan de
fortificar necesariamente estos con la libre comunicacióny
otros arbitrios que no hay paraque
patentizar. Ellos son tenaces y cons- tantes , y nosotros confiadosy
desidiosos. Digaloel
Perú
en el que casi de la nada, enano
ymedio, hen
levantado un ejercito queamenaza
nuestra existencia política.
Por
lo demás, ¿que
tiene ¡aEspaña
que no nos latraigan los estran- geros, á nuestrosmismos
puertosy
con unamayor comidad? ¿Y
qué producciones tenemos nosotrosque
sean de exclusivoconsumo
en aquella nación?Ella si reportaría de las nuestras, grandes é in- calculables ventajas; porque de ellas
mismas
sa- carían los elementos -necesarios con que subyu- garnos concluida la tregua.Finalmente, nosotros
vamos
á tratar con los comisionadosde
laEspaña
Constitucional: siestasucumbe,
según lo persuaden todas las apariencias, bajo elinmenso
peso de la Santa Alianza, quey^a tiene
ocupado una
gran parte de su territo- rio,¿noseria unademencia
haber perdido laocasión única, losmomentos
favorables ,y
tenerqu€
luchar después con la
España
servilapoyada y
sostenida
en^u manía de
sujetamos?Por
el con-trario, si saldando dé lo»lazos que se nos tienden, corremosá ia conclusión del
enemigo
en su últimoasilo, quien
duda
que enteramente libres los cua- tro Estados Süd- Americanos, y uniformadas en ellos desdePanamá
hasta elCabo
deHornos
el patriotismo'
y
espíritu nacional, sehagan
iuac- cesibles á las agreciones europeas.Por
todo lo expuesto, repito lasmas
seriasy
formales protestas contra laenunciada conven- ción preliminar, ¡¡asistiendoy clamando
almismo
tiempo, alSoberano
Congreso^ porque salga sin pérdidade momentos,
la expedición decretadaen
favorde mi
República, por cuanto es estamedida
tantomas
gravey
urgente, cuanto que abierta la actualcampana
, entra en sus planes istantanea llegada según acabode
recibir su iu¿comunicaciones de la
mas
estrecha ejecución é instancia;Dios
guarde
á los Ilustresmiembros
delSoberano
Congreso, Santiago de Chile 26de Agosto
de 1823.—
Señor,— José de Larrea y Loredo.—A\
SoberanoCongreso
Constituyente del Estado de Chile.IMPRENTA NACIONAL.
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