• No se han encontrado resultados

PROTECCIÓN DE LA VID FRENTE A LAS ENFERMEDADES Y PLAGAS. 1ª PARTE

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "PROTECCIÓN DE LA VID FRENTE A LAS ENFERMEDADES Y PLAGAS. 1ª PARTE"

Copied!
5
0
0

Texto completo

(1)

PROTECCIÓN DE LA VID FRENTE A LAS ENFERMEDADES Y PLAGAS. 1ª PARTE J. ROUSSEAU

Institut Coopératif du Vin La Jasse de Maurin F34970 LATTES [email protected]

Texto extraido de la Edición Especial Infowine « Protección de la vid : un contexto en plena evolución », mayo 2008

Una reglamentación cada vez más restrictiva

Condiciones más rígidas para la homologación de los productos fitosanitarios

La normativa sobre el empleo de productos fitosanitarios en los países europeos no deja de imponer nuevos obstáculos. La revisión de las listas de productos fitosanitarios homologados por la Unión Europea ha comportado una reducción importante de las formulaciones comerciales disponibles. De las 984 sustancias sometidas a evaluación por parte de la comisión europea a través del programa REACH en 2006, sólo 566 han sido declaradas por las empresas. Poco más de un centenar están actualmente inscritas en el anexo I, (lista de las sustancias conformes a las exigencias toxicológicas y ecotoxicológicas). Alrededor del 50 % de los productos homologados han sido o van a ser retirados del mercado. Las condiciones para la autorización de nuevos productos se han endurecido, con unas exigencias de inocuidad toxicológica y ecotoxicológica más rígidas que en el pasado.

El efecto de este cambio es que los nuevos productos son más respetuosos con la salud de los usuarios, del consumidor y del medio ambiente. Sus modalidades de actuación son además más específicas, pero existe una mayor probabilidad de seleccionar cepas resistentes, sobre todo a nivel de fungicidas. La limitación del número de tratamientos por principio activo y la planificación de controles para asegurar la sensibilidad de las cepas presentes en el viñedo permiten garantizar la perennidad de su eficacia.

Esta evolución no tiene efectos importantes sobre las principales enfermedades de la vid (mildiu, oidio, botrytis, polilla del racimo), para los que se dispone de una gama de productos fitosanitarios amplia, variada, eficaz, más « ecológica », pero también más cara. Para algunas plagas (ácaros, flavescencia dorada), el número de especialidades homologadas corre el peligro de reducir bastante las posibilidades de elección por parte de los usuarios, con el riesgo de ausencia para las cicadelas de la flavescencia dorada. En cuanto a las enfermedades actualmente sin solución o en via de desarrollo (yesca, black dead arm…), es probable que las nuevas restricciones retrasen todavía más la salida al mercado de soluciones comerciales eficaces.

Hacía límites máximos de residuos en los vinos.

Hasta ahora al vino no se le había aplicado ningún límite máximo de residuos, lo contrario que a la uva. Es necesario recordar que las investigaciones realizadas, especialmente en Francia por el INRA (Institut Nationale de la Recherche Agronomique), el Institut Français de la Vigne et du Vin (IFV) y la Dirección General de Alimentación estudiando 1172 vinos desde 1990 hasta 2003 mostraron que el número de residuos de productos fitosanitarios presentes en el vino es muy reducido, y que los niveles son siempre muy bajos. En el vino se encuentran sólo 1/3 de las sustancias activas presentes en la uva, con unos niveles de transferencia uva/vino del orden del 10 al 50 %, exceptuando el fosetil-Al y los benzimidazoles. En efecto, una parte importante de estos residuos es eliminada o degradada a lo largo de la fermentación. En más de 2000 muestras de uva analizadas durante esta investigación, sólo 7, es decir menos del 0,3 % resultaron no conformes.

Está en fase de preparación un proyecto de normativa por parte de la OIV. La Unión Europea tiene previsto adoptar una normativa en 2008 (reglamento 316/2005).

Este reglamento tendrá la función de definir un cuadro normativo para los residuos del vino como

sucede con los otros productos alimenticios agrícolas y sobre todo permitirá relativizar, a los ojos del

consumidor, unos niveles como los publicados en un reciente estudio de PAN-Europe, que

resultaban de todas formas globalmente inferiores a las medias encontradas en la investigación

arriba mencionada.

(2)

Reglamentación sobre las micotoxinas

El reglamento C123/2005/CE ha establecido unos límites máximos de contaminación por micotoxinas en los productos alimenticios. Al vino le atañe a causa de la ocratoxina A, cuyo contenido en los vinos no debe superar los 2µg/l durante su comercialización, a partir de la vendimia 2005. El riesgo de presencia de ocratoxina A concierne fundamentalmente a una parte de los viñedos mediterráneos, en particular aquellos que se ven afectados por la polilla del racimo, principal vector de los hongos (Aspergillus carbonarius) responsables de la formación de ocratoxina.

El riesgo OTA ha reforzado las exigencias en el control de la lucha contra la polilla del racimo: los daños considerados medios por su efecto sobre el rendimiento y sobre la calidad de la uva pueden ser suficientes para dar lugar a unas contaminaciones de OTA por encima de los límites reglamentarios y, teniendo en cuenta que no existen medios eficaces para su eliminación durante la vinificación, está claro que la prevención debe pasar antes que nada por un buen control del estado sanitario en el viñedo y podría ser necesario recurrir, además de a los insecticidas , a fungicidas con acciones secundarias contra estos hongos. Algunos países, como Italia y España, han creado una homologación para « acciones secundarias contra A. carbonarius y ocratoxina A».

Obligación de trazabilidad.

La reglamentación europea sobre higiene de los productos alimenticios 852/2004 obliga a la aplicación de un sistema de trazabilidad a lo largo de toda la filiera de producción. Para los agricultores, consiste en anotar en un registro todos los tratamientos realizados en cada una de las parcelas (producto, dosis, fecha, condiciones atmosféricas). Luego, En cada una de las etapas de la vinificación y la comercialización, cada uno de los lotes debe ser identificado por un número de lote, de forma que sea posible efectuar un seguimiento del producto hasta identificar las parcelas de las que procede.

En caso de no conformidad del vino a causa de la presencia de unos niveles de residuos de pesticidas no autorizados, o de una contaminación por micotoxinas, se considerará también la responsabilidad del viticultor.

El cambio climático supone una evolución de los riesgos tradicionales

El cambio climático tiene unos efectos directos sobre el desarrollo de las plagas y enfermedades.

Por ejemplo, a 25°C de temperatura media y con una condiciones de humedad del follaje óptimas, el mildiu completa su ciclo en sólo 4 ó 5 días. Los fungicidas de acción curativa como el fosetil-Al y el dimetomorf ejercen sus efectos durante el primer tercio del ciclo del hongo tras las esporulaciones.

En condiciones normales, esto permite un periodo de 2 a 3 días para el tratamiento tras una lluvia : en las nuevas condiciones, el periodo se ha limitado a sólo 36 horas. Es indispensable poner en discusión los programas de tratamiento habituales. Estas condiciones son bastante normales en las regiones mediterráneas y en las temporadas « de oidio », cuando llueve durante el mes de junio.

Aunque es posible que en viñedos más septentrionales, acostumbrados a ataques de oidio todos los años, se enfrenten cada vez más a esta explosiva forma de la enfermedad que encontramos cada 5- 10 años en las regiones más calurosas.

Otro efecto del cambio climático es la migración del oidio hacia viñedos que hasta ahora no habían sufrido esta enfermedad. Por ejemplo Borgoña, y el año pasado Champagne actualmente se ven afectadas frecuentemente por esta enfermedad con una intensidad que hasta ahora era desconocida. Los programas de lucha tradicionalmente aplicados en estas zonas han mostrado ser ineficaces: es necesario revisar los calendarios de tratamiento, incluso la selección de fungicidas a emplear.

Por otro lado el aumento de las temperaturas primaverales provoca aceleraciones a veces espectaculares de la velocidad de crecimiento de la vid. La persistencia de acción de los productos de contacto es inferior, no todas las hojas y uvas desarrolladas tras la aplicación están protegidas.

Incluso la acción sistémica se puede ver influida: las persistencias de acción son definidas para unas

velocidades de crecimiento normales. En el caso de crecimiento acelerado a menudo es preferible,

(3)

en periodo de riesgo, reducir de algunos días el intervalo de tiempo entre dos aplicaciones, independientemente de las recomendaciones del proveedor.

Se puede señalar por otro lado el efecto del calentamiento global sobre el ciclo de vida de insectos como la polilla del racimo. En las regiones mediterráneas, se constata una tendencia al alargamiento de la 3ª generación de eudemis, a partir del envero, hasta tal punto que a veces es necesaria una aplicación ovicida con un insecticida neurotóxico al final del periodo de permanencia del primero (estando atentos a los plazos de tratamiento antes de la cosecha, lo que no siempre es fácil con las variedades más tempranas).

Dicho esto, el calentamiento climático no presenta sólo inconvenientes: las temperaturas superiores a los 35°C de julio (cada vez más frecuentes en las regiones mediterráneas) son letales para el oídio y para los huevos de eudemis (sobre todo si el aire es particularmente seco). La expansión de las zonas semiáridas en las regiones vitícolas supondrá una reducción de la presión de ciertas enfermedades (especialmente mildiu y botrytis, pero también oidio) y por tanto disminuirá el número de tratamientos necesario, como sucede actualmente en las regiones calurosas de Australia, Chile o España).

A corto plazo, el calentamiento climático tiene sobre todo como efecto el aumento de la variabilidad del riesgo sanitario de un año para otro, fuera de las zonas tradicionales de clima semiárido. Los años se suceden y cada vez se parecen menos, es necesario planificar métodos rigurosos de control y de previsión de riesgos, además de aprender a adaptar los programas de tratamiento a las nuevas condiciones climáticas.

Por último, un efecto es la aparición de nuevas enfermedades y de nuevas plagas. Este riesgo se hace cada vez mayor al intensificarse los transportes de mercancías y personas de un país a otro.

Los patógenos introducidos en el siglo XIX (introducción del oidio, luego de la filoxera y el mildiu en Europa desde los Estados Unidos) siguen representando todavía una amenaza en el siglo XXI. La enfermedad de Pierce y su vector, el GWSS, fueron introducidos en los años 60 en California desde Texas. El riesgo puede presentarse bajo formas insidiosas : se sospecha que fue la madera de algunos palet o cajas de la armada americana que intervino en la guerra de la ex Yugoslavia el origen del descubrimiento de una planta de isabel contaminada por la enfermedad de Pierce en 1999 en Kosovo. Afortunadamente, el vector cicadela no fue introducido al mismo tiempo.

El calentamiento climático aumenta el riesgo, creando las condiciones favorables para insectos o enfermedades alógenas, como ocurrió con la cicadela Metcalfa pruinosa que colonizó progresivamente todo el arco mediterráneo desde Italia hasta España hace 15 años.

Otros insectos originarios de regiones calurosas pueden por tanto migrar hacia regiones más temperadas, y proliferar en unos ecosistemas en los que sus antagonistas no se encuentran presentes.

Enfermedades y plagas: una amenaza siempre presente

Las enfermedades y plagas que se desarrollaron en el mundo durante el siglo XIX siguen representando una amenaza importante para los viñedos.

Mildiú, el problema principal

El mildiú (Plasmopara viticola) es considerada la enfermedad de los viñedos septentrionales, sometidos a fuertes pluviometrías durante el ciclo vegetativo de la vid, sin embargo no perdona las regiones mediterráneas como hemos podido constatar en 2007 en Italia y en la costa mediterránea francesa.

Los fuertes ataques de mildiu comportan importantes pérdidas de cosecha, pero tienen también

consecuencias a más largo plazo: el deshoje prematuro de la planta impide la reconstitución de las

reservas en la madera de invierno. Al año siguiente, la brotación se puede ver muy retrasada y la

cosecha afectada por la escasez de inflorescencias, como ha mostrado el INRA de Colmar ; las vides

son mucho más frágiles en caso de heladas primaverales o de déficit hídrico importante. El año 2007

ha recordado a los viticultores europeos que el mildiu puede provocar daños importantes, como han

(4)

sido por ejemplo las pérdidas de casi el 30 % de cosecha en Sicilia y de un poco menos en la región de Cognac. El mildiu es uno de los principales responsables (junto con la sequía de Australia) de la escasez de este año de vinos blancos en el mercado mundial.

El black rot (Pdredumbre negra, Guignardia bidwellii) a menudo es considerado un problema secundario con respecto al mildiu, pero en algunas regiones está empezando a presentar una amenaza igualmente importante, como es el caso del Val de Loire, del Piemonte o del norte de Italia, y parece difundirse hacia otras nuevas regiones (Borgoña, Jura en 2007).

Oídio: una amenaza cada vez mayor

El oídio (Uncinula necator) mantiene su triste posición de segunda enfermedad por importancia para los viñedos de todo el mundo, incluidos aquellos situados en las regiones semiáridas o mediterráneas. Este hongo no necesita la lluvia para desarrollarse: una humedad del aire superior al 80% es suficiente para asegurar su desarrollo. Puede ser el origen de pérdidas de cosecha que alcanzan hasta el 30 - 40%. Es responsable también de la depreciación de la calidad de los vinos, a causa principalmente del desarrollo de aromas fenolados en las uvas, de una fragilización de los hollejos que favorece la extracción a veces no deseada de componentes como los polifenoles, el potasio y el color.

Botrytis : una amenaza para la calidad

La botrytis (B. cinerea) es muy temida ya que es la causa de pérdidas de producto y sobre todo de importantes alteraciones de la calidad del vino. Dotada de un pool enzimático único, la botrytis es responsable de la oxidación del color, de la degradación de los aromas varietales y de los ácidos orgánicos de la uva, del aumento del pH de los vinos y de su inestabilidad.

Polilla del racimo y otras plagas

Las polillas del racimo representan la plaga más temida al ser el origen de pérdidas de cosecha, pero también porque actúa como vector de muchas enfermedades (botrytis, pero también aspergillus) cuyas consecuencias cualitativas pueden ser importantes.

La vid está sometida a otras muchas amenazas: los ácaros fitofagos pueden provocar fuertes reducciones del potencial fotosintético del follaje y perturbar por tanto la maduración de la uva. El desarrollo de ácaros fitófagos está regulado por la presencia de otros ácaros útiles : para evitar problemas es suficiente no destruirlos (estando atentos a elegir insecticidas sin efectos secundarios contra ellos).

Cicadelas: la amenaza del siglo XXI

El efecto directo de las cicadelas sobre el rendimiento y la calidad de las uvas es muy modesto, exceptuando situaciones excepcionales. Por el contrario, representan una amenaza importante cuando actúan como vectores de enfermedades fitoplasmáticas o amarilleado de la vid, como Scaphoideus titanus, vector de la flavescencia dorada, o Hyalestes obsoletus, vector de madera negra o también Glassy Winged SharpShooter, Homoladisca coagulata, vector de la enfermedad de Pierce, presente en los Estados Unidos.

Estos amarilleamientos pueden suponer la muerte de las plantas afectadas al cabo de pocos años, y avanzar de forma exponencial. En los viñedos afectados, la lucha se efectúa a través de métodos preventivos : desinfección de la madera destinada a la plantación, arranque de las plantas contaminadas, y lucha insecticida contra las cicadelas vector.

Estas enfermedades de la vid, aparecidas hace apenas 50 años, representan hoy en día una de las principales amenazas para muchos viñedos. Amenaza todavía más importante si se consideran las más de 20.000 cicadelas presentes en el mundo todavía sin conocer y los fitoplasmas asociados a ellas.

Las enfermedades de la madera: todavía inquietantes y misteriosas

Las enfermedades de la madera (yesca, eutipiosis, black dead arm) se desarrollan lentamente en los

viñedos, pero pueden ser causa de mortalidades importantes en variedades sensibles como la

Cabernet-sauvignon, la Sauvignon, sobre todo con algunos tipos de poda como Guyot (causa de

grandes cicatrices de poda). Los hongos responsables de estas enfermedades son bastante

(5)

conocidos: se trata de comunidades de hongos, que se desarrollan en el líber, en el centro del tronco, contra las que es particularmente difícil luchar. La contaminación puede tener lugar a través de las heridas de poda, pero también por heridas provocadas durante las operaciones en verde como despunte o deschuponado si las condiciones climáticas son favorables.

Tras la prohibición del arsenito de sodio en los últimos países en los que todavía estaba admitido (España, Francia), las enfermedades de la madera están expandiéndose inexorablemente y representan una amenaza importante para la perennidad de las vides.

Otras enfermedades y plagas que no hay que olvidar

La podredumbre blanca, especialmente peligrosa ya que se desarrolla de forma fulgurante durante la maduración de la uva, y es una amenaza muy particular en las regiones caracterizadas por fuertes pluviometrías entre el envero y la vendimia. Las tormentas de granizo durante estas fases fenológicas favorecen su desarrollo.

No se puede olvidar la filoxera, controlada a través del empleo de portainjertos o de híbridos productores directos resistentes. Pero este insecto está muy difundido en la mayor parte de las zonas vitícolas del mundo (exceptuando algunas zonas de Australia o China), aunque ha sido olvidado hasta tal punto que muchos viticultores no saben identificar las agallas producidas por la filoxera sobre las hojas. Sin embargo hay que tener en cuenta que esta plaga puede resurgir en cualquier momento, basta utilizar un portainjerto no suficientemente resistente (como ocurrió en California en los años 80) o intentar plantar una viñedo de pie franco en regiones infectadas.

Para acabar, mencionar por último la antracnosis que representa la enfermedad histórica de los

viñedos europeos, presente desde antiguo, mucho antes del oídio del siglo XIX. Esta enfermedad,

perfectamente controlada por fungicidas de amplio espectro como el cobre, podría volver a

presentarse visto el cada vez mayor uso de fitofármacos de espectro cada vez más específico (o en

el caso de plantaciones de híbridos con una fuerte proporción de parientes Vitis vinifera).

Referencias

Documento similar

Las actividades desarrolladas para la eje- cución del programa durante los años correspondientes al desarrollo del proyecto, con los clones de las ocho variedades (Albi- Ilo,

Los pulgones de los cereales son pequeños insectos chupadores que se encuentran en hojas, vainas y espigas, causando en ciertos años daños im- portantes aunque normalmente

Gastos derivados de la recaudación de los derechos económicos de la entidad local o de sus organis- mos autónomos cuando aquélla se efectúe por otras enti- dades locales o

Después de la primera muda, a finales de verano, las larvas de segundo estado se introducen en el terreno para invernar.. El segundo año, a mediados de la primavera las larvas

El hongo se conserva durante el invierno principalmente como esclero- cios, bien visibles sobre los sarmientos en forma de manchas negruzcas y alargadas, y también como micelio en

El hongo se conserva durante el invierno principalmente en la madera atacada, sobre todo en los pulgares dejados en la poda, bajo la forma de pequeños puntos negros (picnidios)

La podredumbre ácida aparece sobre los racimos cuando éstos alcanzan un 7-8 por 100 de azúcar y tienen alguna herida, como: picaduras de pájaros, daños de polilla, rajado por

Los cambios en el sistema de producción deben ser más pro- fundos, estableciendo variedades adaptadas a las condiciones agroclimáticas locales, mejorando la fertilidad natural