Las circulaciones verticales en la arquitectura del Centro Histórico de Cienfuegos en el período de 1850 a 1950
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(3) 1. Las circulaciones verticales en la arquitectura del Centro Histórico de Cienfuegos en el período de 1850 a 1950 Ana Beatriz Salas Godo Arq. Aníbal Barrera Barcia.
(4) DEDICATORIA. 2. A la memoria de mis abuelos Benito y Rafael, A mi abuela Mery, A mis padres y a mi hermanita..
(5) AGRADECIMIENTOS. A Mi mamá, por sus estimables consejos y apoyo irrestricto para que lograra la terminación del trabajo, Lic. David Martínez de la Oficina del Conservador, por su colaboración al facilitarme gran parte de la bibliografía consultada, Profesor Ernesto Pereira por dedicar su escaso tiempo libre a asesorarme, por sus ideas y ayuda en la revisión de esta investigación, Mi tutor Aníbal Barrera, por su gentil cooperación, A mi abuela Mery por alentarme siempre. A Andy por su apoyo incondicional,. 3. A todos aquellos que me estimularon y se preocuparon por la marcha de este trabajo, cuyos nombres estarán siempre en mi recuerdo..
(6) PENSAMIENTO. 4. “(…) Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás”. Gabriel García Márquez – Cien años de soledad (1982).
(7) RESUMEN. Las escaleras son una de las construcciones más antiguas de la humanidad, desempeñando un importante papel en la historia de la arquitectura. La presente investigación tuvo como objetivo la caracterización de las circulaciones verticales en el Centro Histórico de Cienfuegos en el período de 1850 a 1950 de acuerdo a sus trazados tipológicos, estructurales y diseños arquitectónicos y estilísticos. El proceso metodológico comprendió: la localización de fuentes documentales, el trabajo de campo para determinar la población física y verificar la documentación encontrada y la selección y análisis de la muestra, que se corresponde con las escaleras conservadas íntegras o escasamente modificadas. Los aportes de este trabajo consistieron en la confección de un inventario y la realización de fichas descriptivas de la mayor parte de las escaleras localizadas en el Centro Histórico de la ciudad, lo cual posibilitó consecuentemente la caracterización de estos elementos. La mayor parte de las circulaciones verticales que integran el valioso patrimonio construido con que cuenta el Centro Histórico de la ciudad de Cienfuegos conservan su fisonomía y valores originales, constituyendo el testimonio de su época de mayor esplendor arquitectónico y el reflejo e historia de las costumbres y modo de vida de sus habitantes,. 5. como parte de la herencia histórica y estilística de nuestros antecesores..
(8) ABSTRAC. Stairways are one of the most ancient constructions of humanity, playing an important role in architecture history. The present work had as objectives the characterization of vertical circulations in the Historical City Center of Cienfuegos during the period from 1850 to 1950 according to its typological, structural outline and architectonic and stylistic designs. The methodological process includes: localization of documentary sources, the work in the field to determine physic population and to verify the found documentation, as well as the selection and analysis of the sample, which corresponds to the stairways entirely conserved or barely modified. The contributions of this work are the confection of an inventory and the production of descriptive cards of the better part of the stairways located in the Historical City Center, what allowed, consequently, the characterization of these elements. The better part of the vertical circulations that form the valuable constructed patrimony with which the Cienfuegos´ Historical City Center counts, conserve their original features and values, being this the testimony of an age of greater architectonic magnificence, as well as the reflex and history of customs and way of living of its citizens, as part of the historical and stylistic inheritance of our ancestors.. 6.
(9) ÍNDICE. INTRODUCCIÓN 007 CAPÍTULO I. MARCO TEÓRICO – CONCEPTUAL PARA EL ESTUDIO DE LAS CORCULACIONES VERTICALES EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 015 1.1 CONCEPTOS Y DEFINICIONES. TÉRMINOS GENERALES 016 1.2 ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES A TRAVÉS DE LA HISTORIA 021 1.3 EVOLUCIÓN DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN LA ARQUITECTURA EUROPEA Y AMERICANA 026 1.3.1 EN EUROPA 026 1.3.2 EN AMÉRICA 036 1.3.3 EN CUBA 037 1.4 CONDICIONANTES HISTÓRICAS Y SOCIO – ECONÓMICAS DEL URBANISMO Y LA ARQUITECTÓNICA DE CIENFUEGOS 041 CAPÍTULO II. INVENTARIO DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 044 2.1 RESEÑA HISTÓRICA, ECONÓMICA, SOCIAL, ARQUITECTÓNICA Y URBANÍSTICA DE LA CIUDAD DE CIENFUEGOS HASTA LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX 045. 7. 2.2 PROCEDIMIENTO METODOLÓGICO PARA EL ESTUDIO DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 054 2.3 INVENTARIO DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 057 2.4 FICHAS DESCRIPTIVAS DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 061 CAPÍTULO III. CARACTERIZACIÓN DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN LA ARQUITECTURA DEL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS (1850 – 1950) 064 3.1 RELACIÓN DE GRUPOS TIPOLÓGICOS Y MATERIALES UTILIZADOS PRESENTES EN LAS CIRCULACIONES VERTICALES DEL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 065 3.2 ESTUDIO DETALLADO DE EXPONENTES REPRESENTATIVOS DE LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 068 3.3 LAS CIRCULACIONES VERTICALES EN LA ARQUITECTURA DEL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS 101 CONCLUSIONES GENERALES 111 RECOMENDACIONES 113 BIBLIOGRAFÍA 114 ANEXOS 122.
(10) INTRODUCCIÓN. 8.
(11) Cienfuegos es una de las pocas ciudades latinoamericanas y la única en el Caribe, enteramente diseñada y construida en el siglo XIX, donde se manifiestan notoriamente los principios de urbanización más ilustrados de su momento, y un conjunto íntegramente conservado de relevantes edificaciones y espacios, en el que se muestran con claridad las ideas de modernidad, higiene y orden, a partir de la combinación de la influencia francesa y la renovación del pensamiento de la corona española. En ella, tradición y modernidad se dan la mano bajo el hilo conductor y el influjo bienhechor de un clasicismo ya tardío, que desde sus propios inicios ya puede considerarse como ecléctico, convertido en el paradigma que servirá de rasero a sus mejores aspiraciones constructivas. Su valioso patrimonio construido ilustra magníficas edificaciones de las diferentes corrientes mundiales de la Arquitectura: el periodo colonial (Neoclásico) abarca desde la fundación de la fortaleza de Jagua en 1745 hasta fines del siglo XIX; el eclecticismo clasicista aparece desde fines del siglo XIX hasta las primeras cuatro décadas del siglo XX, en el que se. 9. presenta el Art Decó a partir del primer lustro de la década del 30 del pasado siglo hasta la entrada del 50. Es por ello que en 1995 su centro histórico urbano fue declarado Monumento Nacional y diez años después se declararon además Patrimonio Cultural de la Humanidad setenta manzanas con más de 1500 edificaciones. Como conjunto urbano, Cienfuegos constituye un valioso exponente de la universalidad de la cultura. La riqueza monumental de palacios y construcciones eclécticas, su elegante trazado neoclásico, junto a su arquitectura popular, expresan los componentes franceses, hispanos y norteamericanos que se insertaron en el quehacer constructivo del territorio, desde su fundación en 1819. Las huellas más visibles de esta herencia están dadas por una arquitectura que todavía hoy se precia de contar con edificios identitarios del siglo XIX e inicios del XX, los cuales toman como punto de partida la armonía, la mesura y la elegancia para simbolizar a la ciudad burguesa por excelencia, donde el comercio y la industria dan vida a su desarrollo sociocultural desde los inicios, permitiendo que acaudalados ciudadanos plasmaran en sus casas las mejores tendencias arquitectónicas de la época que todavía hoy persisten. Como parte de esta profusión de la arquitectura y en consonancia con la mayor parte de las tipologías edificatorias existentes en una ciudad donde predominan las viviendas palaciegas, las casas – almacén, y los majestuosos edificios.
(12) que combinaban viviendas y comercios en primera planta, se alzan como elementos primordiales y en ocasiones hasta protagónicos las circulaciones verticales, antesalas no solo de los más excéntricos y costosos salones, sino también de las más modestas, pero igualmente singulares decoraciones que definían y caracterizaban a la sociedad burguesa de la época, donde los artesanos y herreros concibieron verdaderas joyas que prestigian a Cienfuegos. Es por ello que el estudio y reconocimiento de este importante legado arquitectónico es imprescindible para su preservación. Situación problémica: Las circulaciones verticales en la Ciudad de Cienfuegos, específicamente en su Centro Histórico, no han sido un tema abordado a pesar de existir obras que poseen incalculables valores arquitectónicos. El reconocimiento al Centro Histórico Urbano de Cienfuegos en el año 2005 como Patrimonio Cultural de la Humanidad, amerita una importante labor en cuanto a la conservación del patrimonio existente. Actualmente son aisladas y escasas las investigaciones realizadas sobre el tema, por lo cual, resulta necesario disponer de un documento que unifique y complete la información disponible, facilitando el diseño de estrategias para la correcta conservación, preservación e intervención de estos elementos. ¿Qué elementos caracterizan a las circulaciones verticales dentro del patrimonio edificado del Centro Histórico de Cienfuegos? ¿Cuáles de estas escaleras poseen valores arquitectónicos, estilísticos, artísticos, tipológicos y estructurales? Problema de estudio: Carencia de un estudio sobre las circulaciones verticales en la arquitectura en Cienfuegos y específicamente en su Centro Histórico. Objetivo general: Caracterizar desde el punto de vista arquitectónico, estilístico, tipológico y estructural las circulaciones verticales en la arquitectura del Centro Histórico de Cienfuegos en el periodo de 1850 a 1950. Objetivos específicos: 1. Definir el marco teórico – conceptual y estado del arte para el estudio de las circulaciones verticales en el Centro. 10.
(13) Histórico de Cienfuegos. 2. Elaborar el inventario y confeccionar las fichas técnicas de los modelos construidos existentes. 3. Definir las diferentes tipologías de escaleras con valores arquitectónicos y estilísticos en el Centro Histórico de Cienfuegos. Aporte Teórico: Se dispondrá por primera vez de un estudio detallado sobre las circulaciones verticales en la arquitectura del Centro Histórico de Cienfuegos. Aporte Práctico: Podrá ser empleado como documento de consulta por empresas proyectistas y constructoras y con carácter docente en facultades de Arquitectura, además de constituir una valiosa herramienta para la Oficina del Conservador de la Ciudad, a la hora de acometer proyectos y estrategias orientadas a la preservación del patrimonio edificado en la ciudad de Cienfuegos.. 11. Metodología General La elaboración de este trabajo de Investigación requirió de una metodología especifica adaptada al problema planteado, la cual, basándose en principios básicos de rigurosidad y orden, puede concretarse en las siguientes fases de investigación: 1. Búsqueda de información previa Esta fase se dedicó a la delimitación del objeto de análisis, así como a la determinación del objetivo general y objetivos específicos a alcanzar en la investigación. En segundo lugar, se procedió a la recogida de información, tanto escrita como gráfica, nacional e internacional, que permitió la elaboración de un contexto teórico, marco y punto de partida de la misma. 2. Selección de edificaciones a estudiar A partir de la revisión de los inventarios de las 70 manzanas que conforman el Centro Histórico (Figura 1), disponibles en la Oficina del Conservador de la Ciudad, se investigó el marco temporal (1850 – 1950) en el que se desarrollaron los.
(14) Fig. 1 Delimitación del Centro Histórico de la ciudad. Límite geográfico de la investigación. mejores exponentes de estos elementos constructivos para delimitar el rango de posibilidades exploratorias, y ubicar aquellos edificios construidos en la etapa estudiada, teniendo en cuenta los estilos arquitectónicos que prevalecían, tomando este dato como un filtro añadido que permitió reducir aún más el rango de búsqueda e identificar con mayor facilidad los edificios a visitar. 3. Toma de datos En esta fase se siguieron dos líneas fundamentales para la recopilación de la información específica necesaria: por un lado, se planteó el análisis de los modelos construidos existentes, específicamente de los elementos conservados íntegros o escasamente modificados, y por otro, el análisis de las fuentes documentales recogidas en los distintos textos relacionados con el tema, así como la búsqueda y revisión de los registros y archivos disponibles en la Oficina del Conservador de la Ciudad referentes a cada modelo. 3.1. Análisis de los modelos construidos existentes y toma de datos in situ. Se realizó la visita a las edificaciones seleccionadas mediante un recorrido ordenado de forma perimetral por cada una de las manzanas que conforman el Centro Histórico, solicitando las autorizaciones correspondientes tanto en inmuebles de carácter público, como en viviendas y edificios privados, facilitando así la inspección detallada de cada modelo de escalera. Se debe mencionar que no fue posible realizar la inspección de todos los modelos construidos existentes por factores externos como: ausencia de los propietarios, inmueble clausurado por peligro de derrumbe o en reparación, entre otros. De esta manera, el procedimiento seguido abarcó las siguientes fases: la delimitación tipológica del edificio en el que se encuentra localizado el modelo construido; la inspección in-situ, toma de fotos, anotaciones y medición de cada uno de los modelos seleccionados; la integración de la información; y por último la valoración individual de cada modelo. 3.2. Recopilación de fuentes documentales. 12.
(15) Para la recolección de información más específica sobre las escaleras de cada edificación, se realizó una exhaustiva búsqueda y revisión de la bibliografía disponible. Se visitó la Biblioteca Provincial “Roberto García Robés”, la Oficina del Conservador de la ciudad y la filial del Centro de información del MICONS, se tuvo en cuenta además los testimonios y datos aportados por los dueños y/o encargados de los inmuebles y los datos adicionales recopilados in situ, lo cual permitió obtener una información más específica de cada edificio que incluyó pequeñas reseñas históricas, los arquitectos responsables de su construcción, fechas importantes, descripciones detalladas del cuerpo de la edificación, planos y demás documentación con valor histórico o cultural, etc. En este caso, el procedimiento general fue: la investigación documental sobre cada uno de estos textos; la selección de los documentos, archivos y planos enmarcados dentro del contexto y período histórico abordado; la valoración Individual de cada modelo; y por último la recopilación de datos imprescindibles.. 13. 4. Análisis y síntesis de la información A partir de los resultados obtenidos de la síntesis conjunta de cada uno de estos grupos: fuentes documentales y modelos construidos, se han identificado las diferentes tipologías de escalera existentes dentro del Centro Histórico de la ciudad. Su identificación ha permitido abordar un análisis detallado teniendo en cuenta la diferenciación tipológica de cada grupo según: la directriz de su trazado, el sistema estructural y los materiales utilizados, el tipo de construcción en el que se inserta, la fecha y estilo al que pertenecen, así con sus principales características.. Estructura de la tesis Introducción Capítulo1: Marco teórico – conceptual para el estudio de las circulaciones verticales en el Centro Histórico de Cienfuegos Establecimiento de conceptos y definiciones. Orígenes y evolución de las escaleras a través de la historia de la humanidad. Su influencia en la arquitectura de Europa, América y Cuba. Búsqueda de información de los estudios más actualizados.
(16) sobre el tema. Capítulo 2: Inventario de las circulaciones verticales en el Centro Histórico de Cienfuegos Reseña histórica, económica, social, arquitectónica y urbanística de la ciudad de Cienfuegos hasta la primera mitad del siglo XX. Análisis de enfoques para el estudio de las circulaciones verticales. Inventario de las circulaciones verticales en el Centro Histórico de Cienfuegos y confección de las fichas descriptivas de cada una. Capítulo 3: Las circulaciones verticales en la arquitectura del Centro Histórico de Cienfuegos en el período de 1850 a 1950 Relación de grupos tipológicos y materiales utilizados presentes en las circulaciones verticales del Centro Histórico de Cienfuegos Estudio detallado exponentes representativos de escaleras en el Centro Histórico de Cienfuegos. Caracterización de las circulaciones verticales en el Centro Histórico de Cienfuegos. Conclusiones generales y recomendaciones Bibliografía y fuentes de imágenes Anexos. 14.
(17) Esquema metodológico. 15.
(18) CAPÍTULO I. 16.
(19) MARCO TEÓRICO –. 1.1 Conceptos y definiciones. Términos generales. CONCEPTUAL PARA EL. La escalera se considera uno de los elementos arquitectónicos más antiguos de la historia. Se les utilizó desde las. ESTUDIO DE LAS. pequeñas cabañas sobre pilotes hasta las grandes pirámides escalonadas mayas y en la actualidad siguen teniendo igual. CORCULACIONES. importancia en toda construcción.. VERTICALES EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la escalera se define como: “la construcción o estructura constituida por una sucesión de escalones que sirve para subir y bajar los pisos de un edificio o para poner en comunicación dos superficies a distinto nivel”.. En el presente capítulo se abordan, a partir de la bibliografía consultada, los. Una escalera es una construcción diseñada para comunicar varios espacios situados a diferentes alturas. Está. conceptos y términos generales referentes. conformada por escalones (peldaños) y puede disponer de varios tramos separados por descansos, mesetas o rellanos.. a las escaleras, su origen y evolución a. 17. través de la historia, y su diferentes manifestaciones estilísticas y tipológicas dentro de la arquitectura en el continente europeo y en América. Se hace referencia además, a los antecedentes de trabajos. Puede clasificarse en términos generales de la siguiente manera: Según el material con que está construida: de madera, de hierro, de piedra, de mampostería, de hormigón armado, mixtas. Según el destino o uso: principal, secundaria, de servicio, de sótano, etc. Según su ubicación en el edificio: interior o exterior.. realizados sobre el tema.. Para una mejor comprensión de su estructura y partes fundamentales, se considera necesario conocer detalladamente la denominación de cada uno de sus elementos componentes y los conceptos más utilizados (Fig.2). Los peldaños o escalones son los elementos de apoyo o pisada de la escalera. Constan de una proyección horizontal llamada huella y otra vertical llamada contrahuella, que es la diferencia de altura entre dos huellas consecutivas. La tabica es la materialización de la contrahuella y constituye el frente del peldaño, mientras que la arista o canto es la línea de inserción de ambos planos. La zanca es el elemento resistente que sostiene los peldaños de una escalera. Puede ser central o lateral, recta o curva..
(20) El apoyo mecánico en el plano inferior se denomina arranque de la zanca y el plano superior desembarque. La meseta, también conocida como rellano, descanso o descansillo, es la porción de piso horizontal en la que arrancan y desembarcan tramos de escaleras, de un ancho no menor a tres huellas. En ellos se resuelven los cambios de giro y sentido de la escalera. Cada nivel de piso es descanso principal. El tramo de escalera o tiro es la sucesión ininterrumpida de escalones entre descansos; la parte de una escalera comprendida entre dos plataformas horizontales. El conjunto de la escalera estará compuesto de un número de tramos determinados que le da nombre. El ojal, denominado ojo o hueco de escalera es el espacio vacío comprendido entre tramos sucesivos, siempre que los peldaños no están adheridos a un macizo o espigón central, en cuyo caso se conoce como nervio o árbol, generalmente estructural. La caja de escalera es el recinto delimitado por el conjunto de muros de apoyo o cierre que define la escalera. El vacío de la escalera es el espacio determinado por la caja en estructura horizontal para su realización. La baranda o barandilla es la protección de la escalera que generalmente se sostiene o construye sobre la zanca. Termina en un pasamanos, que es la pieza cuya función es ofrecer un punto de apoyo en el avance y sujeción frente a la caída; deben ofrecer un tacto agradable a la mano. El revestido de peldaños es el material o materiales que cubren o conforman los escalones exteriormente. Se denomina vuelo al canto, por lo general redondeado, de la huella de un peldaño que sobresale sobre la contrahuella. Cuando es de madera se le conoce como mamperlán. Se emplea para proporcionar refuerzo, protección o acabado especial a la arista de unión de huella y contrahuella. La pendiente es la altura por unidad de longitud de una línea o plano inclinado respecto del horizontal. Un plano de pendiente 100% sube (vertical) lo mismo que avanza (horizontal) y se corresponde con un ángulo de 45º.. 18.
(21) La línea de huella o línea de fe es la línea trazada sobre la proyección horizontal de una escalera, paralela a la proyección horizontal de la zanca, que representa el eje por donde camina la persona que usa la escalera apoyando su mano en la baranda. En general esta línea ideal se sitúa en la parte central de los peldaños cuando el ancho de la escalera es menor o igual a 110 cm. Cuando el ancho es mayor a esa medida, la línea de huella se traza a 50 o 55 cm del borde interior. Es sobre la línea de huella donde se mide el valor de la huella del escalón, dato importante para escaleras curvas o compensadas, donde los escalones no son rectangulares. Las escaleras se pueden clasificar por la forma de su directriz en: escaleras de tramos curvos, rectos o mixtos. Las curvas están trazadas basándose en una directriz curva, generalmente circular o elíptica y sus huellas no tienen forma de paralelogramo (trapezoidales o triangulares); se clasifican según la existencia o no de un macizo central. Por el contrario, las escaleras rectas se basan en directrices rectas y todas sus huellas son paralelogramos; su clasificación depende del. 19. número de tramos que las componen: un tramo, dos tramos, etc. Las denominadas escaleras mixtas son las que combinan tramos rectos y curvos en su trazado. Rectas De cuarto de vuelta, en L o de dos tramos en escuadra. La formada por dos tramos de peldaños rectos que forman un ángulo de 90º conectados entre sí por un descansillo intermedio. De doble L, escalera en U o de tres tramos. La que en su trazado forma una planta rectangular al girar en tres tramos conectados por dos descansillos intermedios en cada uno de los cuales se establece un giro de 90º. De doble vuelta. La caracterizada por comenzar con un tramo amplio que termina en un rellano intermedio del que parten dos tramos laterales más estrechos que conducen al piso superior. De ida y vuelta. La formada por dos tramos rectos en sentido inverso uno sobre otro, conectados entre sí por un descansillo. De tramo recto. La constituida por un solo tramo que se extiende sin giros ni vueltas.
(22) 20. . Fig. 2 Esquematización de los principales conceptos.
(23) De tres cuartos de vuelta. La formada por cuatro tramos rectos conectados entre sí por descansillos, cuyo conjunto describe un giro de tres cuartos de vuelta. Imperial. Escalera de ida y vuelta con un tramo de ida más ancho que termina en u descansillo intermedio y continúa con dos de vuelta más estrechos, laterales y paralelos al primero. Se denomina “de honor” a la que en construye lujosamente junto al recibidor en palacios y edificios públicos. Curvas Circular. Escalera de caracol contenida en una caja circular. Colgada, sin zanca, de caracol con eje abierto o de caracol con ojo. Escalera de caracol construida sin zanca, en torno a un hueco circular o elíptico. Sus peldaños, sin la ayuda de espigones, aparecen suspendidos en un lado y empotrados en el muro del otro.. 21. De abanico. La que tiene peldaños con una huella de anchura desigual, más estrecha hacia el centro. De caracol o de San Gil. La que da vueltas con un desarrollo continuo en espiral. Está construida con peldaños en abanico en torno a un eje central, al que están sujetos. Elíptica. De caracol cuyo pozo tiene forma elíptica. Helicoidal. De caracol con una base helicoidal. Mixtas Compensada. Es la que, dada la longitud de la zanca, los peldaños se disponen con trazado oblicuo o en abanico para ganar altura en los espacios del descansillo. Con arranque de cuarto y vuelta compensada. La que comienza con peldaños en trazado oblicuo o en abanico y continúa con un tramo recto. Los peldaños compensados en las escaleras son los más empleados después de los rectos ya que permiten resolver los problemas de transición entre rampas rectas y curvas facilitando la adaptación a cajas de recorrido complejo o con.
(24) limitaciones de cabezada. Gracias a ellos los perfiles de la rampa no presentan saltos bruscos, pandeos ni picos, desagradables tanto a la vista como estructural y constructivamente. Contrariamente a los radiales, sus bordes no concurren a ningún punto concreto. Básicamente la compensación se realiza ‘falseando’ algunos peldaños que, a través de una forma adovelada, conservan las dimensiones del paso normal en la línea de huella, con una progresión que aumenta o disminuye insensiblemente y proporciona un buen trazado de las zancas y la barandilla. Según la tipología estructural: - a la inglesa: escaleras donde el borde superior de la zanca está recortad siguiendo el perfil de los peldaños. - a la francesa: escaleras donde la zanca, de trazado recto, contiene una serie de rebajos para recibir los extremos de los peldaños. - a la italiana: escaleras con sus tramos rectos situados entre dos muros y cortados a menudo por descansillos. - a la molinera: escaleras de fuerte pendiente, a veces casi vertical, con peldaños encajados en dos zancas; las huellas deben sobresalir respecto a estas para un mejor asiento del pie, motivo por el cual no deben llevar tabica. Según la tipología constructiva: - a la catalana: la rampa se forma con una bóveda tabicada formada por tres capas de rasilla unidas, la primera con yeso y las otras dos con mortero de cemento. - adosada: una de las zancas es la propia pared. - de zanca central: una sola zanca en el centro recibe los peldaños apoyados o en voladizo. - de gato: formada por perfiles de hierro empotrados en la pared. Todas estas clasificaciones serán asumidas en este trabajo y empleadas posteriormente en la caracterización general.. 1.2 Orígenes y evolución de las circulaciones verticales a través de la historia Las escaleras son una de las construcciones más antiguas de la humanidad, desempeñando un importante papel en la. 22.
(25) historia de la arquitectura. Aunque resulta difícil determinar exactamente en qué año surgieron, se estima su aparición hacia el año 6000 antes de Cristo. Estas parecen cambiar de forma con la evolución de las eras arquitectónicas, reflejando las tendencias utilizadas en las distintas épocas y revelando el talento de quienes las diseñaron. “Las escaleras aparecieron necesariamente para dar acceso a planos elevados, por lo tanto, es de suponer que existían en las cuevas primitivas o en las rudimentarias casas elevadas sobre pilotes características de la Prehistoria, donde la elevación sobre el terreno protegía de ataques de alimañas y de la humedad. “De las primeras grandes civilizaciones se conoce que la escalera cuando apareció al aire libre podía ejercer varias funciones, como fue la monumental, durante el imperio romano; la religiosa, como las pirámides escalonadas de los mayas; podía confundirse con un área teatral, como en Cnosos, formando las gradas de un templo griego; o las escalinatas de un templo romano. Las escaleras de las pirámides son una obra de ingeniería impresionante donde. 23. destacan el sabio uso de la partición de los tramos y la iluminación a base de reflejos y espejos. “Vitrubio, arquitecto romano del siglo I, expone en “Los diez libros de la Arquitectura” el primer tratado de construcción conocido del estado del arte de la arquitectura griega, romana y helenística. En su libro aparecen por primera vez las reglas de dimensionamiento de las escaleras, las cuales podían quedar divididas en uno, dos o tres tramos. Su tratado se basaba en cálculos en los que se aplicaba el famoso teorema de Pitágoras, y éstas debían estar en consonancia y armonía con el resto del edificio. Vitrubio dice que las escaleras romanas eran de madera o de piedra; éstas últimas denominadas scalae graciae. “Viollet le Duc (el primer gran arquitecto restaurador y tratadista del siglo XIX) confirma esta maestría de los constructores romanos en su “Diccionario razonado de la Arquitectura francesa” cuando escribe: “La escalera romana, hasta la más sencilla, se componía de dos rampas separadas por un muro divisorio. La primera conduce a un descansillo de entresuelo, la segunda al descansillo del primer piso, y así sucesivamente. Los peldaños son soportados por rampas abovedadas si la escalera es ancha, o van empotrados en sus extremos a los muros, si es estrecha”. Así se concibieron también las escaleras de las termas, teatros y anfiteatros romanos” (Peraza, n. d.)..
(26) “Por su parte las escaleras interiores tanto en la antigüedad como en la edad media tienen un mero valor utilitario, tanto si son rectilíneas, como de caracol o auxiliar. Se limita a su función de comunicación y por tanto se coloca en un lugar residual, desempeñando sobre todo funciones militares y estratégicas, por lo que se situaban casi exclusivamente en torres, miradores de castillos y conventos. “Durante la Edad Media se da primacía a la planta del edificio y la escalera queda como un elemento secundario. La escalera más revolucionaria y funcional de este período es sin duda la de caracol, conceptualmente sencilla pero técnicamente compleja y a partir de la cual surgieron todo tipo de adaptaciones y remodelaciones a lo largo de la historia, por lo que puede asegurarse que es la estructura más práctica y funcional. Este elemento mejoró considerablemente a lo largo de la Edad Media, pues sus primeras construcciones destacan por su tosquedad, incomodidad y estrechez, elevado número de peldaños, reducida superficie de huella y muchas veces carencia de descansillos. La escalera de barandilla superpuesta supuso el primer estiramiento de la medieval de caracol. “Este deseo de expresar el carácter de la escalera de un modo renovado y distinguible se muestra sobre todo en los palacios y palacetes del siglo XIV. Durante el Renacimiento se ponen de moda las escaleras rectas, donde destacan además las barandillas de piedra con paneles calados que varían según las alturas. Uno de los exponentes más bellos de esta etapa fue la escalera Laurenciana diseñada por Miguel Ángel, la cual anunció la llegada del Manierismo. A partir del Renacimiento se inicia y desarrolla una nueva estética y perspectiva de las escaleras, volviéndose más espaciosas y ceremoniosas” (Zaragoza, n. d.). “En este período se destacan las escaleras suspendidas de ojo central, donde la rampa gira alrededor del hueco con una tendencia a abandonar las barandillas superpuestas, eliminando paulatinamente los pilaretes continuos. Las escaleras ofrecen ahora peldaños rectos, mejoran su perspectiva y la comodidad de quien las sube o baja y se logra en definitiva una mayor armonía entre la planta y el alzado” (Zaragoza, n. d.). “Por su aspecto y por sus exigencias técnicas transformarán por completo la fisonomía de estos elementos, al dejar en evidencia el perfil de la zanca con todas sus irregularidades y discontinuidades” (Peraza, n. d.).. 24.
(27) “La exuberancia y suntuosidad del Barroco muestra a una sociedad compleja que necesitó rodearse de todo tipo de decoraciones para lograr un efecto de eterno teatro, en el que el hombre abre todos sus sentidos al espectáculo del arte. “En el Barroco se vivió la contrarreforma que reforzó al sentimiento religioso como una exaltación del sufrimiento y la condena, por lo que la escalera se muestra para el arquitecto como una metáfora del espíritu que se eleva al ascender por ella y que sirve, de este modo, como nexo de unión entre lo terrenal y lo espiritual. La escalera aparece ahora como elemento centralizado, coronado muchas veces por cúpulas, linternas o techos decorados por bellos frescos. “En este período la escalinata tiene un gran desarrollo artístico, y estas aparecen sobre todo en fachadas y jardines. Al subir estas escaleras, que cambian de recorrido en su ascenso y descenso de un modo zigzagueante, permiten observar a los edificios desde distintos ángulos como si se tratará de un espectáculo teatral que cambia de lugar o posición. “Las escaleras curvilíneas en el siglo XVII se prolongan hasta el XIX. Éstas se basan en la escalera de caracol, pero ahora. 25. se muestran independientes, por lo que se estudió la creación de nuevos elementos para mejorar sus pesos y su estructura. Fueron reforzadas por elementos llamados jabalcones y destacan los peldaños compuestos con separación de huellas y contrahuellas. Las escaleras curvilíneas destacan también en este periodo por su tendencia a complicar los tramos y trazados: de cuatro centros, de doble curvatura, de oblonga, etc.” (Zaragoza, n. d.). “En el siglo XIX sobresale la escalera a la inglesa, conocida como “de cremallera”, debido a su perfil dentado, estando la zanca al aire, en el lado del hueco. Parece que estas escaleras tuvieron su origen en Italia, pero su mayor desarrollo se produjo en Inglaterra, por lo que tomaron ese nombre, aunque para algunos el término puede deberse a la trasposición del término ‘inglete’ por la forma de corte de la zanca. Se distingue drásticamente de todas las anteriores por el tipo de zanca, cuya cara superior se corta siguiendo el perfil de las huellas y contrahuellas, cuando hasta ese momento, los peldaños encastraban en la zanca (zancas a la francesa) formando un conjunto ensamblado. Este tipo de escaleras, junto a otras del siglo XVII y XVIII pasaron a realizarse en metal al surgir la revolución industrial..
(28) “Posteriormente, como agotamiento de las escaleras a la inglesa y por reacción a la relativa pobreza formal de los estilos anteriores, se produjo a mediados del siglo XIX una vuelta a los estilos historicistas. Se trataba con ello de paliar la decadencia artística que traía consigo la industrialización. El resultado final no fue un estilo puro sino una mezcla de repertorios formales antiguos con elementos más modernos. Sólo al final de siglo surge como reacción a este eclecticismo, un estilo verdaderamente innovador: el Modernismo. “El modernismo da mucha importancia a las escaleras. Durante este periodo destacan particularmente todas las escaleras del arquitecto español Antonio Gaudí que reciben un tratamiento original y muy ligado a las formas híbridas relacionadas con la naturaleza, características del Art Nouveau. Se recuperan materiales olvidados como la madera y dominan las escaleras de hierro colado. A principios de siglo se produce un cambio hacia las formas más geométricas del Art Déco, con una ornamentación que destaca casi exclusivamente sus barandillas con elementos decorativos singulares” (Peraza, n. d.). “Pasados los estilos decorativistas de transición entre los siglos XIX y XX, desde los años 30 se impusieron las escaleras de hormigón armado, material moldeable que produce una continuidad total de la rampa. El necesario equilibrio entre las exigencias de iluminación, planta y presencia en fachada, que había marcado la ubicación de las escaleras desde el siglo XVII, desaparece en el siglo XX por razones más de orden técnico que estético. “El Movimiento Moderno, el estilo arquitectónico más importante del siglo, prescinde de los elementos exclusivamente ornamentales y persigue una mayor sinceridad y funcionalidad de los elementos constructivos. Con el racionalismo la posición de la escalera remarca los volúmenes y se muestra con una estética depurada en formas y elementos. Le Corbusier es el mejor ejemplo dentro de esta tendencia, en la que la escalera, con influencias provenientes de la cultura clásica, sigue teniendo un espacio especial dentro de la arquitectura, utilizada en planta como elemento ordenador del espacio y en ocasiones permitiendo su aparición en fachada marcando su volumen o sus huecos con intenciones compositivas de gran vigor. Más adelante las escaleras racionalistas empezaron a destacar por sus barandillas opacas de obra y por su estética naval, a base de franjas metálicas horizontales pintadas de blanco” (Zaragoza, n. d.).. 26.
(29) “Tipológicamente no existe una escalera paradigmática, pero llama la atención la recuperación de las incómodas escaleras de caracol que ocupan un papel emblemático en el Movimiento Moderno” (Peraza, n. d.).. 1.3 Evolución de las circulaciones verticales en la arquitectura europea y americana La influencia de los arquitectos europeos se manifiesta en el desarrollo arquitectónico latinoamericano y por ende en Cuba. Mientras en Europa y España, los aires revolucionarios dieron al traste con la cultura neoclásica, en la América Hispana primero y en el Caribe más tarde, las nacientes repúblicas trataron de encontrar en los modelos europeos, una nueva imagen pública ajena a lo colonial e hispano. Francia será en aquel momento el referente artístico y arquitectónico. De su École de Beaux - Arts, saldrá la oleada ecléctica que inundará tanto España como América y Cuba, solo que en cada caso por razones distintas.. 27. 1.3.1 En Europa Italia y Francia “Los siglos XV y XVI en Europa fueron decisivos en el renacer de la antigua cultura latina. Dentro de este contexto, Italia se alzaba como abanderada de la teoría de las artes y de las ciencias, con destacados humanistas que tomaban el testigo de sus antepasados, para analizarlo y reinterpretarlo. A pesar de que durante la Edad Media existieron más “renaceres” vinculados a otros puntos de la geografía europea, que tuvieron su momento glorioso por medio de los grandes imperios que constituyeron, tales como los territorios franco y germano; se puede decir que Italia despuntó sobre el resto, aun cuando salía de la oscuridad en la que quedó sumida desde el fin del Imperio Romano. “En este proceso de renovación, el material del que se disponía era amplio, pues, en mejor o peor estado, el país contaba con grandes monumentos y obras de arte de un extraordinario valor histórico y artístico. A partir de estos documentos y de otros escritos procedentes de la Antigüedad Clásica tales como los Diez libros de Arquitectura de Vitrubio, muchos humanistas y artistas comenzaron a plasmar, bien por escrito o bien a través de la construcción, todo un repertorio.
(30) Fig. 4 Visual desde el exterior. Fig. 5 Palacio de Chambord, Francia. ideológico que marcó el punto de partida para una larga serie de artistas y arquitectos no sólo italianos, sino también del resto de Europa. “Si esto sucede a nivel general con los tratados de arquitectura, se podría decir que en el caso concreto del estudio de las escaleras va a acontecer algo semejante, pasando de ser un elemento que apenas ocupa un par de párrafos, a ser un elemento cuyo estudio requiera escribir un libro entero. “Habrá que esperar al siglo XVI para ver las primeras muestras gráficas de escaleras. Se trata de las representadas en la obra de Andrea Palladio Los Cuatro Libros de Arquitectura, publicado en 1570. A pesar de que se mantuvo en la línea Fig. 3 Escalera del Palacio de Chambord, Francia. albertiana, Palladio estaba dando un paso más, porque añadía diferentes diseños de escaleras, si bien cabe destacar que añadió un ejemplo ya existente en Francia: las escaleras construidas en el Castillo de Chambord (Fig. 3, 4 y 5) por orden de Francisco I. Aunque Palladio dibujó una escalera circular de cuatro revoluciones en vez de dos, lo curioso es como ya se estaban presentando modelos de escaleras que parecían tener cierto componente artístico y simbólico. La escalera central del Castillo de Chambord ya no era sólo una muestra de practicidad, sino que había un deseo por lo artístico –en cuanto a que se deseaba crear un efecto bello o estético– pero también por el alarde técnico, ya que se estaba investigando en nuevas formas que superasen la simple escalera de caracol a la que tenían acostumbrados los hombres medievales y los romanos.. 28.
(31) “A lo largo del siglo XVI, en Francia comenzaron a surgir las primeras referencias a las escaleras. Jean-Antoine du Cerceau, religioso y escritor, lo hizo de una manera muy peculiar ya que sus obras consistieron en un compendio o recopilación de modelos de las más excelentes casas, que él se limitaba a describir y a dibujar en planta y alzado. A partir de estas ilustraciones se puede evidenciar como la escalera todavía no ocupaba el lugar que le corresponde. Aún estaba muy presente la influencia de la escalera redonda, si bien es cierto que comenzaba a intuirse la aplicación de tramos rectos de escalera en algunos modelos de casas. “Más interesantes resultaron los siglos XVII y XVIII. En este momento surgieron los grandes teóricos y arquitectos europeos y, en consecuencia, la producción de libros fue mucho más fluida. Sin embargo, una vez más, Italia y Francia volvieron a liderar el panorama. A partir de este momento se sistematizó, de una u otra manera, el estudio de la escalera que ya se comenzaba a valorar como elemento imprescindible en la disposición del resto de las estancias, teniendo. 29. autonomía propia y cierta carga simbólica. Su organización se puso de manifiesto a través de unos criterios que tenían su punto de partida en el tratado de François Blondel, Cours d´Architecture. Este académico francés, propuso como método de análisis la valoración de la escalera monumental desde seis puntos de vista, que posteriormente desglosó: situación, forma, grandeza o proporción, iluminación, decoración y construcción. Estos aspectos, de una u otra manera, presentaban una base de corte clasicista, conforme al gusto académico de Blondel, al estar estrechamente vinculados con los criterios vitruvianos de utilidad, solidez y belleza aplicados a la arquitectura. “En cuanto a la tradición italiana, se puede decir que si se compara con la francesa va perdiendo en fuerza. A lo largo del siglo XVIII, Francesco Milizia, arquitecto y tratadista de arte, se mostró como heredero de la tradición francesa en Italia. La manera en que compuso su tratado sobre los principios de arquitectura reflejó el sistema típico francés, lo que se puede ver como una consecuencia de sus años de estancia en Francia, así como su deseo de una organización metódica que anunciaba su vocación neoclásica, en la que abundaron los recuerdos a la Antigüedad. “Desde Italia, Vicenzo Scamozzi, también escribió sobre la práctica de las escaleras. Además de presentar una serie de buenos ejemplos a la italiana, hizo un resumen de tipos de escaleras y los lugares más apropiados para establecerlas..
(32) “Este aspecto es interesante porque lo que estaba haciendo era presentar gráficamente una serie de modelos que podrían servir de orientación al arquitecto, especificando las cualidades que tenía cada uno de ellos. “Se puede decir que, a partir del siglo XVIII, la escalera se convirtió en protagonista de los escritos de arquitectura, lo que tiene su reflejo práctico en la construcción de los grandes palacios europeos. Bien es cierto que existieron debates entre los propios teóricos, que discutían sobre cuál era el mejor sitio o la forma más apropiada. “La representación gráfica de las escaleras también fue un proceso lento, en cierta medida justificado por su escasa presencia en los primeros tratados de arquitectura. No obstante, se puede decir que, desde el siglo XVI, se comenzaron a ver las primeras muestras de este elemento, tanto por parte de escritores italianos como franceses. Aunque al principio se trataba de representaciones aisladas de escaleras, una especie de repertorio tipológico y formal, también hay que decir que el estudio de este elemento respecto al resto del edificio se puede construir a partir de algunos libros en los que se hizo un recopilatorio de casas nobles y palacios. De este modo, arquitectos como Palladio o Serlio presentaron los primeros tipos de escaleras, siendo Palladio el primero en hacer una reproducción en planta y alzado de la escalera principal del Castillo de Chambord, por ser considerado un paradigma de belleza y audacia técnica. Dentro del otro tipo de representación de escaleras, vinculadas a un proyecto general de obra, se podría considerar como uno de los iniciadores de este sistema a du Cerceau (1521-1586) importante arquitecto de la corte francesa. Este hombre compuso una serie de obras en las que hacía una relación de las más destacadas casas y palacios franceses de la época, siendo su modelo el que triunfe en los sucesivos siglos XVII y XVIII, al ser retomado por otros prestigiosos arquitectos de la academia francesa, tales como Germain Boffrand o Ch. Etienne Briseux. “Lo que sucede es que desde estas primeras obras se produjo una evolución en el discurso de la escalera, que sin duda fue afín al progreso que experimentó su consideración como elemento imprescindible en la arquitectura. “La escalera de caracol tenía una larga tradición que se remontaba a la época romana. Los hombres de la Edad Media la emplearon en iglesias y castillos, porque era la forma que mejor se adaptaba a espacios angostos como eran las torres. Esta tradición se continuó en la arquitectura francesa de las primeras décadas del siglo XVI.. 30.
(33) “Así sucedió en Chambord, donde su estructura, a cuestas entre el modelo defensivo medieval y las primeras concesiones al clasicismo, dio cobijo a una escalera de planta circular que destacó por la grandeza de sus dimensiones, algo realmente extraordinario si se tiene en cuenta que, en estos primeros momentos de desarrollo de la escalera, lo habitual es que ésta ocupara espacios marginados. “La nueva mentalidad que afloró en el siglo XVII hasta cierto punto se podría considerar de corte racional en sus planteamientos. Las aportaciones de F. Blondel fueron esenciales. Su ley de los seis aspectos que debía respetar toda buena escalera, marca el punto de inflexión entre la nueva teoría y la antigua. “Ch. d´Aviler fue uno de los primeros en subrayar no sólo la importancia que la escalera adquirió en el plano, sino de demostrar como su empleo iba incrementando y, lo que es más importante, de marcar los espacios donde debía de ubicarse. Para ello había que partir del sistema de organización del edificio que, muy especialmente en el caso de Francia,. 31. se articulaba en torno a un patio principal. A partir de este elemento la escalera se situaba bien en una de sus alas, bien en eje al propio patio y puerta de entrada. Pero lo que parece ser todavía más importante son las grandes dimensiones que adquirió. Esto ya se había evidenciado al hablar de Chambord, pero en el siglo XVII la escalera ya no era redonda, sino que tenía unas formas más acordes a la ley “del paso natural del hombre” o, lo que es lo mismo, la predisposición fisiológica que tiene el hombre cuando camina. Esta teoría, que se atribuye a F. Blondel, fue un referente clave en sus sucesores. “Décadas después G. Boffrand enseñaba el nuevo modo de hacer las escaleras. Las del Palacio de Nancy y el segundo proyecto para el Palacio de la Malgrange, ejemplificaban no sólo las amplias dimensiones que dominaban las escaleras, sino una riqueza de formas sin parangón. Esto mismo se observa en la escalera del Palacio de Montmorancy, donde se mantenía una forma ligeramente ovalada que coincidía con la del propio patio, al cual se adaptaba. Este tipo de escalera precedía, el vestíbulo. Laugier dio queja de la mala situación de las escaleras del Palacio de Versalles, debido a la falta de un espacio precedente que funcionara como recibidor. Se recomendaba que las escaleras no sólo estuvieran detrás de una recepción, sino que se presentasen a la vista de quien entrara por primera vez en la casa..
(34) “En cuanto a la iluminación y a la decoración de las escaleras, se podría decir que son dos puntos más complicados de observar a través de la muestra gráfica ya que, por lo general era más habitual la presencia de alzados de fachadas, que de secciones de edificios. No obstante, existen algunos testimonios que reflejan los interiores de estos espacios. Así, en su tratado, Guarino Guarini representó el interior de una escalera de caracol con hueco, cuyas rampas se apoyaban en unas potentes columnas, modelo que con gran probabilidad estuviera inspirado en la escalera del Palacio Barberini en Roma (Fig. 6), cuyas escaleras ovaladas fueron diseñadas por Borromini. Por su parte, entre los dibujos de casas que Fig. 6 Escalera del Palacio Barberini en Roma, Italia. Vista de abajo hacia arriba. presentó décadas después en su libro, B. A. Vittone representó una escalera interior, de doble tiro recto, que daba acceso a la planta noble. “Es de considerable interés el espacio que ocupa, destacando la grandeza de sus dimensiones y una decoración nada superflua que va más allá del empleo de una balaustrada –como venía siendo habitual en el caso italiano–, así como una serie de columnas de orden gigante que presiden todo el espacio. La sección lateral habla de una total ausencia de iluminación, si bien la planta refleja como la escalera está situada en un lugar preferente: la parte inmediatamente posterior a la fachada, de lo que se deduce que los amplios vanos de esta última serían los que dotarían de luz al espacio interior de la escalera. Frente a este modelo italiano, el modelo francés presentó una serie de diferencias, como muestran las representaciones de interiores de Boffrand. “En el II proyecto para el Palacio de la Malgrange, que destacó por su original planta en forma de “x”, las escaleras ocuparían un lugar privilegiado, no sólo a consecuencia de su disposición, presidiendo uno de los laterales de la rotonda central; si no porque el espacio que ocuparían en alzado era el equivalente a dos pisos de altura. Esto habla de la gran consideración que alcanzó la escalera monumental y que estuvo en consonancia con lo que años después se realizó en. de. rampas. curvilíneas,. muy. destacados palacios centroeuropeos como el de Wurzburgo (Fig. 7).. sugerentes, va a sellar el estilo. “Esta valoración del espacio a la hora de construir una escalera, implica que una buena parte del edificio se va a ceder al. propiamente francés. Además, es. desarrollo de la pieza, lo que resulta, hasta cierto punto, un derroche constructivo que está en consonancia con el papel. muy importante el elemento que las. simbólico que ocupa la escalera en el orden de la casa.. Fig. 7 Interiores y escalera del Palacio de Wurzburgo, Alemania. 32.
(35) “Esta monumentalidad forma parte de la estética de la escalera española y centroeuropea que, a diferencia del modelo italiano, se caracterizó por aligerar el muro que la soportaba, por medio de la integración de arcos en la parte baja que recibían el peso de los peldaños, recurso que empleó B. Neumann en las escaleras del Palacio de Bruschal, así como la integración de una barandilla de forja, muy habitual en Francia desde las recomendaciones de Briseux, que aligeraba el peso de la estructura. Permaneció la decoración con columnas colosales, pero apenas existió presencia de elementos ornamentales como sí sucedería años después en palacios de las zonas de Alemania o Austria. Quizá la razón haya que buscarla en la influencia de las teorías clasicistas francesas promovidas por Blondel para quien la belleza de una escalera dependía de la disposición correcta de las partes que le eran propias, y no de elementos complementarios tales como esculturas, pinturas… La concesión al ornato era mínima” (López, 2014).. España. 33. “Los primeros años del siglo XVI, en los comienzos del Renacimiento en España, vieron la aparición de varias magníficas escaleras, muchas de las cuales han sido conocidas y admiradas desde largo tiempo. Otras, sin embargo, permanecen aún, relativamente, sin estudiar” (Wethey, 1964, p. 295, citado por Montero, 2014). “En España se produjo una situación paradójica que guardaba relación con la escasa tradición que tenía el estudio de la escalera en los tratados de arquitectura. Poco más se puede hacer destacar, salvo las contribuciones de Fray Lorenzo de San Nicolás y Juan de Caramuel Lobkowitz. Sus obras debieron de ser harto conocidas, y sus recomendaciones adaptadas al modo de hacer escaleras. La obra de Fray Lorenzo de San Nicolás tuvo una especial importancia ya que en ella se reconocía el valor artístico de la escalera cuando se decía que una “escalera bien fundada hermosea un edificio”. Junto a esto, lo más importante de la obra era que en ella se aportaban varios sistemas de construcción de escalera, y por ello debieron de ser muchos los arquitectos que siguieron sus indicaciones” (López, 2014). “En la articulación espacial del edificio tardogótico, la disposición interior de la escalera era propia de una estancia aislada e independiente, que contaba con una escasa preeminencia en todo su conjunto. Se encontraba realizada a base de dos tramos paralelos dispuestos en dos sentidos opuestos con un único descansillo intermedio, careciendo de iluminación.
(36) interior, a excepción de la propia embocadura y desembocadura de la escalera, que hacían las veces de meras puertas utilitarias. “Un segundo momento en la gestación de la escalera renacentista viene de la mano de la tipología de escalera claustral, cuyo término fue acuñado por el arquitecto español Francisco Íñiguez Almech, aludiendo a un modelo de escalera de caja abierta que surge originariamente desde finales de la Edad Media como elemento monumental de interconexión espacial en los claustros de construcciones religiosas. “Como excepción dentro de esta primera fase evolutiva, surge una variante de este tipo de escaleras claustrales que tendrá un especial desarrollo en la zona mediterránea, donde se llevarán a cabo escaleras de tramos desiguales que acabarán por irrumpir en el patio desde las galerías superiores; tal abertura e integración espacial constituirá una novedad con respecto a la visibilidad de la escalera, presente en ejemplos de la arquitectura doméstica y asistencial como el Palacio ducal de Gandía (1488) o el Hospital de Santa María de Lérida (1454-1512). “En consecuencia, durante estos primeros momentos, el citado modelo claustral se hizo extensible a las construcciones de carácter civil y de hecho será en la vertiente nobiliaria donde, como veremos, se experimentarán los mejores avances espaciales de apertura y diafanidad de la caja de la escalera, propios de la adquisición de novedosos valores protocolarios Fig. 8 Interiores y escalera de la Catedral de Burgos, España. y ceremoniales. “La denominada escalera claustral de dos tramos, de similares características a su homónima de ida y vuelta, presentará el inicio de apertura de cada uno de los tramos paralelos hacia sendos arcos, correspondiéndose con la embocadura y desembocadura de la escalera. Su principal aportación se centrará en favorecer la interacción entre las diferentes partes del edificio, fusionando aquellas dependencias de acceso con las de mayor relevancia dentro del conjunto arquitectónico. "Otra de las variedades tipologías de escaleras con mayor éxito en este periodo la encontramos en el foco burgalés, donde la Escalera Dorada de la Catedral de Burgos (Fig. 8), obra del propio Diego de Siloe, constituye el principal referente. Su planta en forma de T está compuesta por un eje central que desemboca en un primer descansillo sobre el que se generan. 34.
(37) dos rampas oblicuas ascendentes, cuyas mesetas paralelas se bifurcan a su vez en dos nuevos tramos diagonales que confluyen en un balcón volado como remate. “Un segundo modelo en la evolución tipológica de la escalera renacentista, tiene como protagonista a la escalera claustral de tres tramos, trazada mediante la adición de un tercer nivel que acaba generando dos mesetas o descansillos, prolongándose en altura mediante tramos perpendiculares en ángulo recto, dispuestos sobre abovedamiento o muro en talud y mostrando en planta una forma de U invertida. “Como novedad exclusivamente hispana, ya experimentada dos décadas antes en Granada y Guadalajara, se ha de señalar la completa liberación y amplitud de uno de los frentes de la caja de la escalera, avance constructivo que permite la creación de una galería a modo de tribuna en lo alto y una notable apertura de la embocadura en arcuaciones dobles y triples; si bien, todavía nos encontramos con ejemplos de embocaduras de un solo vano en los focos mallorquín y catalán.. 35. “Sin embargo, tal y como venimos constatando, será en las casas señoriales o nobiliarias donde la escalera desempeñe un papel fundamental, entendida como un elemento clave en la concepción aristocrática del ceremonial de la época, actuando como principal vehículo de unión durante el itinerario comprendido entre la portada, el patio principal y la planta residencial o planta noble. “El tercer eslabón en la cadena tipológica claustral lo constituye un tipo de escalera claustral de cuatro tramos, cuyo origen se remonta a las primeras escaleras toledanas de Guas y Egas, configurándose mediante la. En relación a la problemática constructiva de la escalera del Alcázar de Toledo, superposición de zancas en arcos, incorporando un cuarto tiro volado que acaba por cerrar todo el conjunto, favoreciendo con ello la salvaguarda de un mayor desnivel en altura. Denominadas en el ámbito europeo como escaleras de caracol de planta cuadrada y caja abierta, su evolución tiene lugar durante la segunda mitad del siglo XVI, llegando a incorporar características propias de la arquitectura civil como la creación de amplias tribunas, con iluminación en el desembarco de las mismas mediante el desarrollo de tres tiros paralelos enlazados por un descansillo o meseta central..
(38) Fig. 9 Vista lateral del Palacio Real de Madrid, España. “Finalmente, el último paso en el avance tipológico, tiene como referente a la escalera imperial, elogiada variación de la tipología preimperial que aparece al suprimirse los tiros perpendiculares a la dirección de entrada y salida de la escalera, verdadero avance técnico en la distribución espacial del edificio. “El éxito de la tipología imperial no se hizo esperar, encontrando en la vertiente religiosa algunos de los ejemplos pioneros. Mientras que, en el ámbito civil, las escaleras palaciegas de tipología plenamente imperial adquirieron un fuerte desarrollo durante los siglos XVII y XVIII, tal es el caso de las escaleras del Palacio Real de Madrid (1746-1789) (Fig. 9 y 10) obra de Giovanni Battista Sachetti y Francesco Sabatini, la escalera del Palacio de Aranjuez (1741- 1746) (Fig. 11)” (Martínez, 2014). “Sin embargo, desde entonces fueron el soporte para una prolífera decoración que, poco a poco, irá mermando, especialmente en el caso de los palacios, cuando lleguen a España las influencias de las cortes italiana y francesa. En ese momento, como se puede observar en el Palacio de Riofrío, la escalera ganó en grandeza espacial y formal, si bien es cierto que perdió en ornato. Pero antes de que esto sucediera, la escalera imperial española experimentó formas de. 36. transición, de las que fueron buena muestra las escaleras del Alcázar de Toledo (1553-1559 / 1570-1579) o el desaparecido Alcázar de Madrid (1536), cuyo perfeccionamiento se hizo presente en la obra de Juan de Herrera para el claustro del Monasterio del Escorial (1571)” (López, 2014).. Fig. 10 Escalera del Palacio Real de Madrid, España. Fig. 11 Escalera del Palacio Real de Aranjuez, España.
(39) 1.3.2 En América “Durante el siglo XIX ocurren en América Latina profundas transformaciones a partir del inicio de las guerras de liberación contra la metrópoli española y portuguesa. La formación de las nacionalidades latinoamericanas y la creación de nuevas relaciones de dependencia hacia países capitalistas desarrollados europeos y de los recientemente fundados Estados Unidos de América; las influencias del arte francés e italiano transmitidas mediante las Academias en América y la aparición de nuevas manifestaciones como la litografía, permitieron la difusión masiva de un arte con raíces populares. “La penetración del neoclasicismo que se inicia en la última etapa de la colonia, será incentivada por las nuevas élites gobernantes que a partir de sus intereses promueven nuevos programas arquitectónicos y la transformación de la fisonomía de los centros urbanos principales. La dependencia económica y el intento de las oligarquías nacionales por imponer la “civilización europea” sobre la “barbarie americana”, implicó la copia de modelos, expresando su poder político. 37. dependiente mediante una arquitectura y un urbanismo también dependientes. “La nueva clase dominante exterioriza su poder a través de nuevas estructuras urbanas y arquitectónicas que se concentrarán en las ciudades principales, sobre todo en las capitales que coinciden generalmente con los puertos más importantes y donde se agrupan los elementos representativos del poder político, de los intereses económicos y sociales de esas oligarquías, cuya expresión formal asimila los códigos neoclasicistas. “Por otro lado, de la misma forma que las oligarquías nacionales copian los modelos de gobiernos de Francia e Inglaterra, se reproducen los referentes arquitectónicos que se identifican en esos países con el estreno de la burguesía en el poder político. Igualmente, el afianzamiento de la élite en el poder, conlleva a que en la última etapa del siglo la sobriedad neoclásica fuera sustituida por las codificaciones electricistas. Si la "alta" cultura tiende a la síntesis, la cultura popular tiende al abigarramiento y a la densidad decorativa. El marco visual de América Latina está formado por esta presencia de la mano de obra popular que transforma los elementos europeos y las adapta a una visión nueva, que se resume en la cultura visual de la transculturación” (Segre, Cárdenas y Aruca, 1986)..
(40) 1.3.3 En Cuba “Desde los primeros siglos de su existencia como país, Cuba desarrolló una arquitectura que, si bien en sus orígenes debía casi todo enteramente a la influencia española, pronto adquirió rasgos propios de gran originalidad, y aunque siempre compartió elementos comunes con las casas y palacios coloniales de España y América, mantuvo un sello indeleble de su identidad. “Fue el siglo XVI, de un esforzado pionerismo, quien luchando contra toda clase de dificultades y carente de los más esenciales elementos, estableció los fundamentos sobre los cuales, de acuerdo con su situación geográfica, sus recursos naturales y su composición social, habría de erigirse la colonia cubana. Y si modesto fue el logro en otros órdenes, no podía dejar de serlo en la arquitectura, en la cual puede decirse que se desprendió del patrón indígena representado por el bohío de yaguas y guano. Así, mientras que el siglo XVI fue en España el del Renacimiento en sus tres etapas, cuyos monumentos figuran entre los mejores de esta época, la colonia cubana tuvo que conformarse con resolver de la manera más somera sus necesidades prácticas en el campo de la construcción, sin la menor posibilidad de lograr una coherencia estilística. Esto constituyó un proceso lento, pero sostenido, que preparó el camino a las formas constructivas más conscientes y con mayores posibilidades que el siguiente siglo desarrollaría ampliamente. “Lo mismo en la arquitectura doméstica que en la religiosa, y pese a la falta de verdaderos arquitectos, pueden apreciarse las influencias, con las modificaciones consiguientes, de los estilos de la metrópoli, que imprime a las obras de esta época un carácter arquitectónico bien definido. El estilo cubano del siglo XVII se considera como expresión o consecuencia del acervo arquitectónico de los maestros constructores de esta época, en la que predominaban las formas y técnicas del arte mudéjar, practicado por los mahometanos para los cristianos en la España ya reconquistada. “En este período las viviendas poseían planta en forma de “L”, con una crujía exterior paralela a la calle y otra lateral más estrecha que se extendía hasta el traspatio. La galería, adosada a la crujía exterior, presentaba dos arcos que abrían al patio, mientras que, en uno de sus extremos, si la casa era de dos plantas, se desarrollaba la escalera, cerca del zaguán.. 38.
(41) “Estas constaban de dos tramos (ida y vuelta) con descanso intermedio (Figs. 12 y 13), tenían pasos de piedra, gruesas barandas de madera y, en algunos casos, una cancela de balaustres torneados en el emboque superior y reja de barrotes laterales, de modo que ambas plantas quedaban perfectamente aisladas. Fig. 12 Tramo inferior de la escalera. Casa en Tacón 4, La Habana. Fig. 13 Vista de la escalera desde el patio interior. Casa en Tacón 4, La Habana. Fig. 14 Fachada de la Casa en Tacón 4 esquina a Empedrado, La Habana. 39. “Por su parte, la arquitectura cubana del siglo XVIII es, en términos generales, de carácter barroco, un estilo que se contrapone al Renacimiento por sus tendencias óptico – pictóricas, y que a base de los elementos clásicos propendió a exaltar en las construcciones los efectos de unidad, movimiento y claroscuro” (Weiss, 2002). “La escalera no se encuentra ahora en la galería, sino que aparece a un lado del zaguán, formando parte de la nave lateral del patio; suele ser de tres ramas con el descanso adornado en taracea y adquiere cierta monumentalidad” (Santana, 1992). “Aunque existe la costumbre derivada del siglo XVII de situar la escalera en las galerías del patio, hallamos en esta época ejemplos de cajas de escalera, propiamente dichas, inclusive de gran monumentalidad, como en la casa del marqués de Arcos, en el Seminario Conciliar y en la Casa de Gobierno. Las escaleras son majestuosas, pues alcanzan hasta dos metros de ancho y requieren en algunos casos tres o cuatro ramas para salvar el puntal del piso bajo (Fig. 20)..
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que hasta que llegue el tiempo en que su regia planta ; | pise el hispano suelo... que hasta que el
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A diferencia de quienes suponen que el Mayo 68 no tuvo una buena recepción política porque la cultura peronista funcionó como un obstáculo o porque se trataba de “fran- cesitos
اهعضوو يداصتق�لا اهطاشنو ةينارمعلا اهتمهاسم :رئازجلاب ةيسلدنأ�لا ةيلاجلا« ،ينوديعس نيدلا رصان 10 ، ، 2 ط ،رئازجلاب يسلدنأ�لا دوجولاو يربي�لا ريثأاتلا