Medidas del Sector Cultural
1. Introducción
El Sector cultural en España adolece, en primer lugar, de un análisis exhaustivo y riguroso sobre su impacto real sobre la economía, por lo que tal vez la primera tarea sea la elaboración de un plan estadístico completo del sector. Esto nos permitirá poder evaluar el VAB y el empleo del sector, así como el impacto económico de la acción pública.
La cultura tiene la peculiaridad de tener, por un lado, una aproximación económica y tangible (contenedores culturales, producciones, etc), y por otro una dimensión humanística e intangible conformándose como una parte del desarrollo de la persona. Esto se ha podido observar en la subordinación de la cultura a la educación, lo cual ha alejado a aquella de constituirse como un servicio esencial para la mayoría y estar dirigida hacia una elite, no solo económica, sino también intelectual. A esto hay que añadir la falta de profesionales en la gestión cultural, tanto en el ámbito privado, como público, la escasez de presupuesto y la ausencia de un plan estratégico de impulso de esta materia, tanto des la óptica de desarrollo humano, como de desarrollo económico.
Las consecuencias de todo ello es que la cultura tiene que realizar grandes esfuerzos para demostrar su inclusión en las prioridades de la intervención pública. Por todo ello, las prioridades deberían ir en los siguientes campos:
1. Creación de públicos
2. Fomento de la participación
3. Socialización de lenguajes expresivos-creativos 4. Fomento de la creación
5. Difusión de la identidad y democratización de la cultura
Estos objetivos, realmente ambiciosos, tienen que contar con el aliado natural que es la educación, entendida en un sentido muy amplio. Por ejemplo, las bibliotecas, el patrimonio cultural y la difusión y formación artística son los programas culturales donde mayor concreción y cooperación con educación se están desarrollando.
2. Análisis institucional
La cultura, como muchos otros servicios esenciales, están transferidos a las Comunidades Autónomas. En particular, tanto la inversión en contenedores culturales, salvo los grandes museos nacionales y otros, como la educación en todas sus vertientes, como la defensa del patrimonio, las escuelas de arte, música, están en manos de las comunidades autónomas y municipios. Por tanto, hay que diseñar una acción pública y privada, teniendo en cuenta esta arquitectura institucional.
Los principales problemas del sector cultural se pueden centrar en los siguientes:
1. Financiación. Existe un déficit de financiación muy elevado. No hay mecanismos ni públicos, ni privados para financiar la creación, ni los proyectos nuevos de creadores que empiezan. Hay un claro problema de asimetría de información y fallos de mercado.
2. Difusión y hábito cultural en la sociedad, comenzando por las escuelas. 3. Valoración y retribución de la propiedad intelectual
4. Creación de una base industrial sólida que extienda el valor cultural y la lengua: turismo cultural y gestión cultural
5. Papel de las ciudades en el dinamismo cultural
4. Medidas concretas
1. Financiación.En el mundo cultural, como en muchos otros ámbitos, la colaboración público-privada es esencial. Esto es primordial en la parte de inversión y apoyo a los creadores, ante la ausencia de líneas especificas de financiación. Sólo se han creado algunas figuras especificas para el cine, desde el ICO y una SGR especial que avala proyectos, pero no hay un modelo de financiación estable y permanente del sector y especialmente de aquellos proyectos más innovadores y creativos.
En este punto habría que crear órganos mixtos, público-privado, que financiasen la creación y la difusión, no solo interna, sino externa. En este punto, las Agencias Municipales de Financiación Cultural (consorcios entre entidades financieras, fundaciones privadas y sector público) son un buen instrumento. No hay que olvidar que el marco de las ciudades es donde se desarrolla la actividad cultural, y por tanto lugar de esfuerzo y dedicación máxima.
Banco Público-Privado dedicado a la financiación interna y externa de proyectos culturales y lingüísticos. Se financiaría con aportaciones públicas y privadas, captando financiación externa emitiendo títulos que financiarían grandes proyectos de inversión, pero también líneas de apoyo a los creadores. Participaría la industria cultural y la industria tecnológica, lo cual daría una gran transparencia a las recaudaciones de tasas finalistas o subvenciones públicas. Las garantías de estas emisiones serían las propias producciones o también la garantía del Estado que daría solvencia a aquellos proyectos no solo viables económicamente, sino socialmente.
Creación de una Agencia especifica de evaluación de proyectos culturales, así como de viabilidad de inversiones.
2. Difusión y hábito cultural en la sociedad, comenzando por las escuelas.
El hábito cultural se transforma en consumo cultural y por tanto en desarrollo económico posterior. Este hábito se forma y se fomenta en dos ámbitos: por un lado en la familia, y por otros en las instituciones educativas y el municipio. Por tanto, serán las instituciones públicas y las familias las que relancen el sector. Designar a la cultura como un sector estratégico del país, dotándole de instrumentos financieros y fiscales específicos para su financiación. Máxima protección de la creación cultural, e interlocución al más alto nivel en su difusión.
La realidad social es que las familias destinan un gasto muy escaso al consumo de bienes y servicios culturales sobre renta disponible. La forma de incentivar este consumo se basa en dos tipos de actuaciones:
• Introducción de la cultura en sentido amplio en los planes de estudio
• Incentivos fiscales y reducción de precios para el acceso a bienes y servicios culturales.
Fiscalidad:
1. Lograr un IVA superreducido para todos los
bienes y servicios culturales, cuidando que la
reducción fiscal se transmita a bajada efectiva
de precios.
2. Desgravación fiscal en la comprar de activos
financieros culturales específicos para
familias y empresas.
3. Exención de impuestos específicos en la
creación de empresas culturales
Acceso a la cultura y cambios en Planes de estudio:
1. Libros de texto financiados por los centros
educativos y trasmisibles entre generaciones.
2.
MUNICIPALIZACIÓN DE LA CULTURA DE
BASE, eliminación de precios públicos para los
usuarios.
3. Expresión artística equiparada al resto de
asignaturas
4. Centros educativos: embriones de empresas y
cooperativas culturales
5. Monitores culturales en todos los centros
educativos: formación específica.
6. Generalización de estudios reglados de corte
universitario de todas las expresiones
culturales.
3. Valoración y retribución de la propiedad intelectual
La defensa y valoración de la propiedad intelectual es la base del desarrollo cultural a medio y largo plazo. Sin ello, será imposible que la gestión de derechos pueda ser utilizado como forma de financiación diferida y sirva de colateral para poder afianzar un sector y dar estabilidad laboral y financiera a sus creadores.
En este sentido, la propiedad intelectual, lo mismo que las patentes, sólo podrán funcionar correctamente si existe un mercado organizado que dé transparencia y estabilidad a sus miembros.
Por tanto, la primera medida sería:
1. Creación de un mercado de derechos de autor
transparente, que pudiera ser el embrión de un
mercado paneuropeo. Esto implicará que exista un
registro previo de todos los creadores que
devenguen derechos de autor y que por tanto sea
público quienes y qué cantidad devengan.
2. Esto permitiría la constitución de activos financieros
específicos, cuyo colateral sería el flujo esperado de
derechos de autor, no solo en España, sino en todo
el mundo.
3.
Fiscalidad de los derechos de autor. El
conocimiento de éstos, permitirá recaudar de las
entidades de derechos de autor de forma nítida,
pudiéndose establecer una exención fiscal en un
umbral determinado para favorecer a los creadores
que empiezan.
4.
La creación de un mercado organizado podría
desembocar en un mercado donde cotizasen las
entidades de derechos, lo cual les obligaría a abrirse
y tener una contabilidad auditada y una
transparencia del origen y destino de fondos.
Existen otras medidas de corte laboral y formativas:
1. Régimen laboral especifico para todos los creadores,
para que regularicen su situación laboral y su
cotización futura.
2.
Constitución de cooperativas laborales que
defiendan y gestionen la actividad de los creadores.
Esto daría empleo a casi 500.000- 600.000 personas.
3. Definición de nuevas profesiones: gestión cultural,
gestión de derechos de autor con rango
universitario.
4. Establecimiento del salario mínimo cultural
5. Creación de una base industrial sólida que extienda
el valor cultural y la lengua: turismo cultural y
gestión cultural
4. Creación de una base industrial sólida
El reconocimiento del papel económico del sector cultural se realiza por diversos caminos. Desde los estudios económicos formando parte de la categoría económica, como el que tiene en preparación con las Cuentas Satélite el INE, hasta las políticas culturales con el término industrias creativas que promueve la UNESCO. Este sector incluye: audiovisual, medios de comunicación, edición, artes escénicas y de la música, museos y patrimonio histórico. En algunas grandes ciudades europeas y mundiales, los llamados servicios quinarios (que incluyen cultura, tecnología, servicios sociales y educación), son la base del empleo y de las mejores remuneraciones.
Globalmente, y uniendo los conceptos de la UNESCO y de la OMPI (organización mundial de patentes), el término industria creativa incluye las industrias culturales, más toda la producción artística y cultural, incluyendo la arquitectura, publicidad, diseño, moda y software.
La principales medidas son, por tanto:
1. Elaborar estadísticas fiables de empleo y VAB de las industrias culturales
2. Darle carácter de sector estratégico en la economía nacional, lo que implica involucrar a toda la sociedad, instituciones públicas y privadas en definir y dotar de contenido a este sector.
3. Especializar al capital humano que sale de las facultades, y crear nuevas figuras, como el agente turístico cultural, potenciar la enseñanza del idioma, crear centros de excelencia por todo el territorio nacional uniendo patrimonio, lengua y turismo cultural.
4. Declarar de utilidad pública los ciclos de festivales, concursos, muestras, de todo tipo, dotándoles de todo el apoyo logístico y de publicidad interna y externa, financiándolos con la institución propuesta: Banco Público de Financiamiento Cultural.
5. Desarrollar un plan Estratégico también para ciudades medianas y municipios pequeños, favoreciendo que los municipios creen redes de infraestructuras culturales que puedan ser utilizadas de forma sinérgica: bibliotecas, escenarios, favorecer la doble licencia vivienda-centro cultural.
6. Creación de compañías estables de toda manifestación artística, con sedes en los centros culturales municipales. 7. Fomento de las entidades sin animo de lucro en la gestión
cultural, involucrando a jóvenes, mujeres y parados de larga duración.
8. Evitar la estandarización cultural, mediante la activa participación de grupos innovadores.
9. Fondos de Capital Riesgo y Sociedades de Garantía Reciprocas para proyectos culturales, un instrumento muy innovador en manos de las entidades locales que complementase la financiación y asunción de riesgos por parte de la entidad pública especifica.
Los principales retos son, por tanto:
1. Intensificar estrategias de cooperación entre iniciativa pública y privada, especialmente entre universidad (investigación) e iniciativa pública.
2. Dar carta de naturaleza a las nuevas industrias creativas (diseño, arquitectura, publicidad, multimedia, moda), fomentar iniciativas (creatividad, talento, innovación) e impulsar laboratorios de innovación, de creatividad.
3. Incrementar los índices de consumo cultural, es decir establecer puentes entre creación y su impacto social.
5. Papel de las ciudades en el dinamismo cultural
Las ciudades, como en muchos ámbitos, son el verdadero motor de la industria cultural. En este sentido, la oferta cultural, el turismo cultural y monumental son verdaderos nichos de mercado, y por tanto de generación de empleo. Esto sólo es posible si se lleva a cabo una clara planificación cultural, es decir planificación estratégica aplicada a las políticas culturales de las ciudades. Un ejemplo sería Barcelona.
1. El Plan contó con el pilotaje del Ayuntamiento, pero se unieron 350 entidades públicas y privadas.
2. Los ejes fueron considerar a la cultura y la lengua como factor clave del desarrollo cultural en un entorno de ciudades del conocimiento.
3. La centralidad de las políticas culturales entre el conjunto de las políticas públicas.
4. Los efectos positivos de la inversión en cultura en el crecimiento económico y cohesión social.
Otros ejemplos de ciudades medianas también son una referencia para el objetivos final. Un ejemplo sería el Mapa Cultural de Sabadell, donde se lleva a cabo un análisis en tres frentes:
1. ¿ Dónde están los equipamientos?
2.
¿Qué impacto tiene cada
equipamiento?
3.
¿Qué nivel de rentabilidad tiene
respecto a su potencial?
Esto permite elaborar una serie de indicadores culturales que mejorarán la inversión y la actividad económica en el territorio.
Globalmente, el papel de las ciudades debe ir encaminado cumplir con los siguientes ejes fundamentales:
1. Acceso a la cultura, derechos y deberes.
2. Diversidad cultural, diálogo intercultural, inclusión social
3. Gobernanza: participación, transversalidad de la cultura
4. Sostenibilidad cultural: memoria, patrimonio, territorio, espacio público
5. Economía de la cultura: creatividad, innovación, cultura como generador de riqueza. Enero 2010