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Ministrando Bajo La Superficie

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Academic year: 2021

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Guía paso a paso, hacia una efectiva

Sanidad Interior y Ministerio de Liberación

Ministrando bajo

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Ministrando bajo la Superficie

Albert y Elisabeth Taylor junto

a David Taylor

Secciones

1 Pecados y Heridas

2 Liberación

3 Ministración

4 Material de Apoyo

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Título: Ministrando bajo la Superficie copyright © Albert, Elisabeth y David Taylor 2008 Publicación hecha por: Albert y Elisabeth Taylor Terapia Cristo-céntrica Internacional A cargo de c/o [email protected] Distribución: Ver información actual en Internet. Internet: www.soundswrite.ch/cct Escritura: Tomada de la SANTA BIBLIA, NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® Copyright © 1973, 1978,1984 por Sociedad Bíblica Internacional. Usada bajo el permiso de Zordervan Publishing House. Todos los derechos reservados. Las marcas de ¨NVI¨ y ¨Nueva Versión Internacional¨ están registradas bajo la patente de los Estados Unidos y la Oficina de Marca registrada bajo la Sociedad Bíblica Internacional. Usada para cualquier caso en el que la marca registrada requiera de la autorización de la Sociedad Bíblica Internacional. Diseño & Desarrollo: SoundsWrite GmbH, Suiza. www.soundswrite.ch Fotografía: David M. Taylor (excepto las fotos de archivo) Impresión: xxxx ISBN: xxx-x-xxx-xxxxx-x Traducción: Andrea Rodríguez Revisión: Ricardo Rodríguez DTP: Lea Ágreda

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Acerca del libro

Una guía clara, paso a paso y fácil de usar.

Este libro es para cualquier persona que busca libertad o que desea ayudar a otros. Todo aquel que tenga un corazón dispuesto e íntegro; que esté sinceramente interesado en servir a Dios y promover su reino, podrá ser capaz de utilizar y beneficiarse del material contenido en estas páginas.

El contenido fue desarrollado y pulido durante los últimos 20 años. Las primeras versiones se publicaron en Uganda en 1991. Copias en español, hindi y alemán vinieron a continuación, mientras viajábamos y realizábamos seminarios de consejería y sanidad interior en iglesias alrededor del mundo.

En reuniones, especialmente en Africa y Sudamérica, a menudo teníamos cientos de personas pidiendo ser ministrados. Se produjo, obviamente, una necesidad de ministrar a las masas sin desatender las necesidades individuales. También veíamos después de los seminarios, que muchas personas, al ver los cambios en sus amigos, venían a nosotros con serios problemas buscando ayuda. Vimos, por lo tanto, que los consejeros locales necesitaban aceleradamente un entrenamiento.

Por consiguiente, revisamos y volvimos a escribir el material completo de “Ministrando bajo la Superficie”, enfocándonos en grupos y en individuos que quisieran estudiar por su cuenta. La experiencia nos ha mostrado que una guía metódica acelera el proceso de aprendizaje para ministrar sanidad y liberación. Al tener un método claro, paso a paso, se pueden evitar errores, como también abusos. Piensa en estos pasos, como un marco o un fundamento. No quiere decir que estos constituyan la única manera. Son la forma por medio de la cual Dios se nos ha revelado dentro de nuestro ministerio y en los ministerios de aquellos que han aprendido de nosotros. Este libro asume que el lector acepta la autoridad y la verdad de La Biblia. Los argumentos teóricos y teológicos han sido reducidos al mínimo, y el enfoque está en presentar un método o estructura que pueda ser fácilmente aplicable a grupos e individuos.

A medida que estudies este libro, pídele al Espíritu Santo que guíe tus pensamientos y confirme la verdad. Comienza aplicando los principios a tu vida personal; y luego dispón tu corazón y desea ser usado por Dios para ayudar a otros.

Finalmente, una palabra de advertencia. En los comienzos de nuestro ministerio, el Señor nos mostró que El no comparte su gloria con nadie. Toda la gloria le pertenece a El. Mientras que nos regocijamos cuando las personas reciben a Cristo, se arrepienten, son sanados y liberados, debemos escudriñar nuestro corazón y no permitir que el orgullo se levante y nos corrompa. Fue por esta razón que Jesús dijo: “Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo” (Lucas 10:20).

Permanezcamos dependientes de Dios, comprometidos a la Escritura y sensibles al mover del Espíritu Santo.

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Sobre los autores

Albert y Elisabeth Taylor han sido cristianos por alrededor de cincuenta años. Han desarrollado y enseñado el Ministerio de Terapia Cristo-céntrica en cuatro continentes por más de treinta años.

Albert Taylor es licenciado en Artes y posee un certificado de Post-Grado en Educación de La Universidad de Cambridge (Reino Unido), donde estudió Ciencias Naturales. En 1960, fue a Uganda, Africa Occidental, junto con la CMS (Church Missionary Society), donde enseñó ciencias y matemáticas en un internado de secundaria llamado Busoga College, en Mwiri. En 1963, se convirtió en el primer obrero de la Iglesia de Uganda dentro de las escuelas de Uganda, y Secretario Organizador y Móvil de La Unión Bíblica.

Elisabeth Taylor-Heer trabajó primero como secretaria y luego con el VBG (Grupo de Estudio Bíblico) Suizo. Más tarde, tomó un curso de dos años en la Escuela Bíblica Emaús, de habla francesa. En 1962, marchó a Uganda con La Swiss Mission Fellowship, desde donde fue transferida a La Scripture Union.

Albert y Elisabeth se casaron en 1964 y continuaron juntos el trabajo pionero de La Scripture Union en Uganda, hasta el año 1971. Sus dos hijos, Philip y David, nacieron en Uganda. En 1972, se trasladaron a Kenia para trabajar dentro de la Comunidad Cristiana de profesores de Kenia, por ocho años. Su hija, Esther, nació allí. Se mudaron a Inglaterra en 1980, para la educación de sus hijos.

Desde ese entonces, han ministrado en Inglaterra, Bélgica, Suiza, Egipto, Rumania, Uganda (cada verano entre el 89 y el 92), y en varios países de Sudamérica: Argentina, Bolivia, Chile y Ecuador desde el 93 al 2001. En el 2002, estuvieron ministrando en Suiza y también, en India, por un mes. Luego, en el año 2003, en Suiza, España, Uganda, Argentina, Singapur e Indonesia; en el 2004 estuvieron en Argentina y Perú; y en el 2006, nuevamente en Argentina. Actualmente, viven en Suiza, lugar de nacimiento de Elisabeth.

Por la gracia de Dios, han sido usados para ministrar de manera individual y también a miles, mientras que entrenan a otros para llegar a hacer lo mismo. Agradecen a Dios por su amor, provisión y fidelidad para con ellos y su familia; y agradecen a aquellos que, por medio de sus donaciones, hicieron que fuera posible este ministerio. Se sienten privilegiados de haber sido llamados a trabajar de esta manera.

Editor y Co-escritor David M. Taylor

David estudió Ciencias Naturales, y se especializó en Psicología Experimental en La Universidad de Cambridge, Inglaterra. Se graduó obteniendo una Licenciatura en Artes, y luego se trasladó a Suiza, donde actualmente trabaja como productor de música, artista de grabación y consultor general creativo. Junto a sus padres ha ministrado en Uganda y Suiza.

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Acerca de La Necesidad

La importancia de ministrar bajo la superficie

Durante el tiempo que estuve estudiando en Cambridge, recuerdo la conversación que tuve una tarde con la bibliotecaria del departamento de psicología. Tenía una figura maternal. Observó los libros incrustados en esos estantes de tres metros de altura y después de un suspiro dijo: “A pesar de todo este conocimiento, aún no hemos tenido un científico con su matrimonio estable dentro de este departamento”. Ambos concordábamos que había claramente algo que faltaba en el enfoque científico hacia la vida. Hubo un hombre que había comenzado a investigar acerca de lo paranormal. “¡Pero se volvió loco!”, dijo ella ásperamente.

Como cristianos sonreímos con aire de suficiencia ante tales historias, seguros de saber que conocemos la verdad y que tenemos a Cristo. Entonces, ¿por qué nos vemos tan lúgubres? ¿Qué tan mejores somos en comparación a los sicólogos seculares?

Creemos firmemente cuando La Biblia dice: “En el nombre de Jesús toda rodilla se doblará y toda lengua confesará”, pero esperamos su cumplimiento en el cielo. Mientras tanto, nuestras vidas a menudo en la tierra, son en realidad una batalla perdida, dispar y de doble estándar, marcada por la duda. Puedo afirmar, que en parte es debido a que dejamos fuera un elemento principal del evangelio. No podemos venir a Cristo y esperar una victoria sobre el pecado y tener una vida abundante, mientras nos apegamos a una perspectiva racional y material del mundo, que niega el rol de la sanidad y la liberación.

Muchos creen que los demonios o espíritus son simplemente seres míticos o procesos psicológicos. Algunos piensan que existen, pero que se pueden ignorar con toda seguridad, si nos enfocamos en la verdad, el arrepentimiento y la fe. Pero en la Biblia, Jesucristo se dirige a los demonios como seres espirituales reales, que deben ser echados fuera si están presentes. Esto fue lo que El hizo y lo que sus discípulos debieron aprender a hacer. Dos mil años de civilización occidental no cambian esto.

Jesús también dijo que había venido a sanar a los quebrantados de corazón. Su ministerio era equilibrado e integral. Nos enseñó a tener fe, pero también ofreció sanidad para el cuerpo y para el alma.

Este libro tiene como objetivo, entregar esperanza a ministros y personas que luchan con pecados que no pueden conquistar por sí mismos, o heridas que no quieren sanar. En lugar de discutir técnicas y estrategias de sobre vivencia, aprenderemos a mirar bajo la superficie y lidiar con la raíz del problema.

Es increíble el cambio que puede llegar a darse cuando recibimos sanidad interior y liberación, basadas en el fundamento sólido de la verdad bíblica y las experiencias de igual manera sólidas.

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Recomendación

Ana María, escéptica en sus inicios, experimentó por sí misma los frutos de cambio en su vida a través de este ministerio, mientras traducía en un seminario. Actualmente, ella es una ministra que ha entrenado a cientos de personas.

“Conocí a Albert y Elisabeth Taylor en 1997, en Quito. Ellos estaban realizando un seminario, en donde se me pidió que ayudara como intérprete. Mientras servía en el ministerio de enseñanza dentro de mi iglesia, yo me encontraba muy escéptica con respecto al mundo espiritual. Mi matrimonio pasaba por momentos muy difíciles; y a pesar de ser cristianos comprometidos, no sabíamos qué hacer más allá de seguir disciplinas espirituales.

Mientras interpretaba al español, en el tiempo que Albert dirigía oraciones contra la participación en ciertos rituales religiosos, quedé sorprendida al experimentar yo misma, una liberación. Después de un proceso de sanidad con auto ministración, y la ayuda de otros aplicando los pasos enseñados en este libro; nuestras vidas, al igual que nuestro matrimonio, fueron restaurados. Durante los siguientes viajes misioneros que los Taylor hicieron a mi país, continué siendo entrenada en la labor de cómo ayudar a otros.

He continuado entrenando a cientos de personas usando estos pasos; y cada vez que preparo a otros, quedo sorprendida al discernir lo fácil que resulta para la gente aprender estos procedimientos. Se encuentran muy motivados, por el hecho de que logran experimentar reacciones y resultados en forma inmediata bajo el poder del Espíritu Santo.

La forma metódica con la que los Taylor emprenden este ministerio trae honor a un Dios de orden. Esto contribuye a reducir las muchas objeciones contra la liberación, ya que las manifestaciones y las humillaciones públicas tienen muy poco protagonismo. El enfoque está en los resultados. Agradezco las pautas dadas aquí para que no nos apartemos del propósito debido a las manifestaciones de poder. La prueba y el discernimiento van de la mano.

Los autores creen que el proceso de santificación, en donde participan la sanidad interior y la liberación, es responsabilidad de cada cristiano. Ellos ven la necesidad de que las personas sean entrenadas en forma simple, de modo que puedan hacerlo por su cuenta sin depender de un experto o de un ungido. Hoy existen muchas oportunidades para recibir sanidad interior y liberación dentro de retiros, consejería personal, servicios enfocados a la sanidad, etc. Sin embargo, una vez terminada la experiencia, ¿cómo uno puede continuar? Este libro puede ser un libro de desarrollo para alguien que quiera continuar por su cuenta, con simples instrucciones sobre cómo lidiar con el pecado, las heridas y con el echar fuera demonios.

Albert y Elisabeth Taylor son profesores dotados, que están colocando su ministerio al servicio de la iglesia a nivel mundial. He sido testigo, de manera directa, que su trabajo está impulsado por la compasión de Jesucristo y el amor por la iglesia y el mundo.”

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Agradecimientos

Albert y Elisabeth Taylor quisieran agradecer a:

Nuestro hijo David, quien nos motivó a poner nuestra enseñanza en el formato de un libro, y participó como nuestro editor y co-escritor. Christian y Rachel Takushi y nuestro hijo Philip, por la prueba de lectura y aportes adicionales. Nuestra hija Esther, quien allanó el camino para nuestro ministerio en Sudamérica; y su esposo Daniel, con el que hemos trabajado varias veces en diferentes partes del mundo.

Todos los que invirtieron de sí mismos y de su tiempo en el material gráfico. Mark Bishop, en algunos bosquejos. Nuestros modelos: Anjali Guptara, Alaeddine Fakhech, Saif Chadhury y Manuel Halter. David Taylor por la fotografía y el diseño.

Los ya fallecidos, Selwyn Hughes y el doctor Derek Prince; Peter Horrobin, Bill Subritzky y a otros tantos que nos influyeron en los 80 y principio de los 90.

A todos aquellos que han traducido nuestro material en diversos idiomas, y a los que fueron traductores durante los seminarios y en los tiempos de ministración personal. A todos aquellos que nos acompañaron en nuestros seminarios, y a los que continuaron exitosamente usando nuestro material. A todos los que nos acogieron en sus hogares y a los que organizaron las instalaciones necesarias para nuestros seminarios y talleres.

Un agradecimiento muy especial a las siguientes personas: Oscar Lima quien nos invitó a las bases de JUCUM de Bolivia y Argentina; a Ricardo Rodríguez quien lo hizo en JUCUM Chile.

A Ana María Cárdenas y Valerio Magrini, en Ecuador, quienes organizaron y tradujeron para nosotros y que han continuado el ministerio en forma fructífera y agraciada. Kenneth y Sheila Macdonald, en Buenos Aires, quienes tienen su hogar siempre disponible para nosotros; y al Reverendo Agustín Marsal en cuya iglesia siempre somos bienvenidos.

Estamos muy agradecidos de todos los que han trabajado junto a nosotros en Suiza, Bélgica, Inglaterra, Uganda, Egipto, Rumania, Indonesia, Singapur e India. Un agradecimiento especial al Reverendo Dr. Thomas Varghese, quien es nuestro compañero distintivo en India.

Una sincera gratitud a aquellos en Suiza e Inglaterra que nos han apoyado financieramente, como también en oración. Sin ustedes, este trabajo no hubiera sido posible.

Todos lo que trabajaron junto a nosotros, nos han bendecido e inspirado. Si nos dedicáramos a nombrarlos a todos, esta lista no tendría fin.

Por sobre todas las cosas, agradecemos a Dios por su bondad al salvarnos, protegernos y usarnos en este ministerio.

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Introducción

Bienvenidos a “Ministrando bajo la superficie”. Nuestra meta es compartir con ustedes lo que hemos aprendido en nuestro ministerio de enseñanza y consejería. Cada uno de nosotros se encuentra en una etapa diferente en el caminar con Dios, como también en el ministerio. No obstante, te animamos a trabajar en el libro de manera sistemática. Es una buena idea, ir leyendo el libro considerablemente rápido, para obtener la estructura y las ideas generales. Luego, vuelve a leerlo y estudia detalladamente cada capítulo. Aplica los pasos de ministración dentro de tu propia vida. Luego, apréndelos de memoria antes de ministrar a alguien más.

Estructura del libro

Se compone de cuatro secciones: 1. Pecados y Heridas

2. Liberación

3. Ministrando Sanidad y Liberación 4. Material de Apoyo

En la sección 1, aprendemos sobre los problemas naturales en el área del pecado y las heridas; y como lidiar con ellas. En la sección 2, aprendemos cómo los demonios pueden aumentar los efectos de los pecados naturales y las heridas; y de cómo influyen en nuestras vidas. En la sección 3, observamos al ministro y el proceso propio de ministrar bajo la superficie dentro de las tres áreas. En la sección 4, proporcionamos material de apoyo adicional al que se puede acudir en cualquier momento.

Acerca de los Diagramas de Venn

Hemos utilizado en el libro, los Diagramas de Venn, para ilustrar la relación entre cuerpo, alma y espíritu; y los tipos de ministración que se pueden aplicar.

Un Diagrama de Venn no revela dónde algo se sitúa, sino la naturaleza de ese algo.

A continuación, tenemos un ejemplo de un típico Diagrama de Venn con las categorías: Caliente, Bebida y Fruta. ¿En dónde añadirías “té frío”? ¿Qué

podríamos colocar en el espacio marcado con un *?

No necesitas entender estos diagramas para captar cómo ministrar bajo la superficie, pero los hemos introducido en este libro, porque pueden ayudar a entender la manera en que hemos organizado este material. Más aun, pueden servirnos de apoyo para representar las relaciones entre los problemas, y entender cómo ese mismo escenario puede requerir diferentes áreas de ministración.

((Respuesta: El té frío se coloca al lado de la Coca Cola. El * puede ser manzanas cocidas. Nota que el café se encuentra en las tres, porque proviene de una fruta y es una bebida caliente.)) BEBIDA FRUTA CALIENTE Coca Cola Fuego Café Jugo de Mango Mango *

(11)

1 Espíritu, alma y cuerpo.

El espíritu, el alma y el cuerpo. Jesucristo quiere sanar cada una de estas áreas

Cuadro resumen de “sanidad interior y liberación” 15

2 Pecados de la carne

Cómo lidiar con los efectos del pecado natural 19

3 Heridas y reacciones incorrectas

Lidiando con las heridas y las reacciones incorrectas hacia

tales heridas desde un punto de vista bíblico 23

4 Sanando memorias dolorosas

Cómo se pueden sanar las memorias dolorosas 29

5 Quebrando ligaduras del alma

Cómo quebrar las ligaduras impías del alma 31

6 Nuevos patrones de comportamiento

Nuestro rol en cambiar el comportamiento

a fin de lograr una completa sanidad 33

Pecados y Heridas

(12)

10 Tabla de Contenidos

Sección 2

1. Liberación en los evangelios

El ministrar liberación es bíblico, y es parte de la comisión

de la iglesia en la actualidad 37

2. Los dos reinos espirituales

La relación entre los reinos de Dios y Satanás; los demonios

como ayudantes de Satanás. Las barreras de impedimento para aceptar

la realidad del mundo espiritual 39

3. La naturaleza y labor de los demonios

Qué son los demonios y cómo intentan influir en nuestras vidas 41

4. Los puntos naturales de entrada para los demonios

Cómo el pecado, las heridas y ligaduras impías del alma dan lugar a los demonios 45

5. Los puntos de entrada espirituales para los demonios

Ocultismo, antepasados, falsas religiones & maldiciones y contacto con la muerte 49

6. Preparándonos para el Ministerio de liberación

Cómo prepararnos para expulsar los demonios 53

7. Después de la Ministración

Qué hacer después de haber recibido liberación 57

(13)

Sección 3

1. ¿Estamos listos para ministrar?

Cualidades de un ministro; lo que toma para que alguien pueda compartir sus problemas

Detalles prácticos 63

2. Problemas y causas

Desde el síntoma del problema hasta el hallazgo de la verdadera situación

bajo la superficie 67

3. Eligiendo el remedio

Cómo sabemos qué pasos se deben tomar para ministrar en dicha situación 73

4. Pasos de Ministración: Situaciones naturales sin demonios

Pecados, heridas, memorias dolorosas, ligaduras impías del alma,

sanidad física y patrones del pensamiento 77

5. Pasos de Ministración: Situaciones naturales que involucran

demonios

Pecados, heridas, ligaduras impías del alma, dominación, impurezas y enfermedades 83

6. Pasos de Ministración: Situaciones espirituales que

involucran demonios

Ocultismo, ancestros, religiones, experiencias espirituales,

otras enfermedades y conclusión 87

7. Liberación a un individuo

Consejos prácticos 91

8. Ministrando a un grupo

Sanidad interior y ministración de liberación a un grupo 97

9. Abuso sexual

Aplicación de todo lo aprendido para ministrar en situaciones de abuso sexual 101

10. Estudio del caso

Un ejemplo de la vida real mostrando todos los aspectos del ministerio en la práctica 107

Ministrando sanidad y liberación

(14)

12 Tabla de Contenidos

Sección 4

Fotos

112

Para saborear y ver:

Testimonios y reportes

116

Enseñanzas claves de apoyo:

Declaración de fe

122

7 Pasos hacia la vida cristiana

123

La paternidad de Dios

124

Rebelión

125

Arrepentimiento y confesión

126

Rechazo

128

La sangre y el nombre de Jesucristo

130

¿Para quién es la liberación?

131

Auto-liberación

132

Uso de símbolos dentro de la Ministración

133

Ministrando sanidad física

134

Copias maestras para fotocopiar:

Progreso en el Ministerio

Cuestionario para identificar situaciones

Areas de problemas

Agrupaciones de demonios

Pasos en resumen

136

Libros recomendados

148

Compañeros de Ministerio

149

Material de apoyo

(15)

Sección I

(16)

Sección 1

Pecados y Heridas

1 Espíritu, alma y cuerpo.

El espíritu, el alma y el cuerpo. Jesucristo quiere sanar cada una de estas áreas

Cuadro resumen de “sanidad interior y liberación” 15

2 Pecados de la carne

Cómo lidiar con los efectos del pecado natural 19

3 Heridas y reacciones incorrectas

Lidiando con las heridas y las reacciones incorrectas hacia

tales heridas desde un punto de vista bíblico 23

4 Sanando memorias dolorosas

Cómo se pueden sanar las memorias dolorosas 29

5 Quebrando ligaduras del alma

Cómo quebrar las ligaduras impías del alma 31

6 Nuevos patrones de comportamiento

Nuestro rol en cambiar el comportamiento

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Espíritu, alma y cuerpo

Introducción del concepto de espíritu, alma y cuerpo y

demostración que Dios quiere sanar cada parte de nuestro ser.

¿Qué son el espíritu, el alma y el cuerpo?

Leer 1 de Tesalonicenses 5:23

El espíritu, el alma y el cuerpo son términos usados en La Biblia y en el lenguaje cotidiano, para describir el funcionamiento de una persona. Debido a que podemos tocar y ver el cuerpo, este llega a ser lo más sencillo de entender. Pero sabemos que hay más que eso. Un cuerpo vivo, claramente, tiene sentimientos, pensamientos y deseos o intenciones. Estos son descritos como el alma. Tanto el alma como el cuerpo pueden entenderse dentro de la esfera natural. Pero también podemos conocer y experimentar otra dimensión intangible, que es el área del espíritu.

El espíritu es la parte del hombre que interactúa con la esfera espiritual. Cuando una persona se arrepiente y por la fe recibe a Jesucristo como Salvador y Señor; entonces el espíritu se hace vida para Dios. De lo contrario, se señala que el espíritu está muerto en el pecado.

El alma está formada por la mente, las emociones (pensamientos y sentimientos) y la voluntad. La Biblia también indica, que el alma permanece aún más allá de la muerte.

El cuerpo es material, biológico o químico. Este es nuestro cuerpo terrenal y tenemos la promesa de un cuerpo celestial.

Los tres círculos

Consideremos el diagrama de la derecha. Aunque nuestro espíritu y alma residen dentro del cuerpo, no pusimos al espíritu y al alma dentro del círculo del cuerpo, por tratarse de un diagrama de Venn, y no de un mapa.

Usaremos este tipo de diagrama en todo el libro, para mostrar aquello en lo que nos queremos enfocar dentro de una discusión específica u orientación en relación a la ministración.

1

CUERPO ALMA

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16 Sección 1 Capítulo 1

Espíritu, alma y cuerpo

Jesús está interesado en cada una de nuestras áreas Leer Isaías 61:1-3 y Lucas 4:14-21

Jesús ha venido para ayudarnos en el espíritu, el alma y el cuerpo. • El ha venido a vendar a los quebrantados de corazón (alma). • A publicar libertad a los cautivos (espíritu, alma y cuerpo). • Y devolver la vista a los ciegos (cuerpo).

• Conceder vestidura de alabanza en lugar de espíritu de desaliento (espíritu). Una nueva creación toma tiempo

Cuando venimos a Cristo nos volvemos una nueva creación (2 Corintios 5:17). Nuestros cuerpos aún se ven igual, y todavía conservamos la misma habilidad sobre los pensamientos o emocio-nes de bien o de mal. Entonces nuestra alma, obviamente, no es nueva. Somos una nueva crea-ción, porque el espíritu ha recibido la capacidad de comunicarse con Dios, convirtiéndose así, en la influencia que opera decisivamente en nuestras vidas.

Al ser una nueva creación, podemos comenzar a renovar y reparar nuestras almas y nuestros cuerpos. Esto no es instantáneo; es un proceso. En Filipenses 2:12-13, vemos que debemos em-peñarnos en esto; pero también vemos que Dios está activamente involucrado.

Una casa con muchas habitaciones

Jesús usó la figura de una casa para ilustrar cómo era una persona, en Mateo 12:43. Cuando re-cibimos a Jesucristo como Señor y Salvador, el Espíritu Santo entra a la mejor habitación, tal como recibimos a una visita cuando llega, en la mejor habitación de nuestra casa; mientras pue-de que haya bastante basura y aun ratas escondidas en las habitaciones pue-del fondo. Pero si lo per-mitimos, el Espíritu Santo nos ayudará a limpiar la casa, habitación por habitación. Colosenses 3:8: “Deshazte de todo….” Es claro que es un proceso activo, que requiere de nuestra participa-ción. Este libro te ayudará a entender las diferentes áreas que han de necesitar limpieza y cómo hacerlo. Cuando abrimos una botella o lata de Coca Cola, el gas que no se distingue va a ser el que burbujee, y puede que hasta se desborde. De manera similar, sucede cuando le permitimos a Dios que descubra nuestras vidas; los problemas ocultos pueden salir a la superficie. Si nos disponemos, estos problemas pueden tratarse, y así experimentaremos una nueva libertad. Debemos estar dispuestos a que Dios nos muestre dónde necesitamos sanidad. Es fácil pensar que son otros los que se encuentran en necesidad. Observemos la historia del fariseo y el publicano en Lucas 18:9-14. ¿Estamos dispuestos a abrir nuestras vidas para que Dios nos sane?

(19)

Espíritu, alma y cuerpo

Las tres esferas de la Ministración

Antes de regresar al cielo, Jesús envió a sus discípulos con una misión que involucraba: ense-ñar, sanar y echar fuera demonios. Esto da lugar a las tres áreas de ministración que abarcamos en este libro:

• PECADOS – Las áreas que podemos cambiar a través del aprendizaje y aplicación de las enseñanzas de Cristo. • HERIDAS – Daños hacia el alma o el cuerpo que

requieren de la sanidad de Dios.

• DEMONIOS – Seres espirituales que tratan de evitar que progresemos en las áreas ya mencionadas. Deben ser echados fuera.

Un enfoque integral

El diagrama muestra, que las situaciones de pecados, heridas y demonios pueden estar separadas, o bien, se superponen afec-tándose mutuamente. Aprenderemos a lidiar con cada área, paso a paso.

Por ejemplo, en el siguiente capítulo veremos de manera aislada el pecado. Pero como nos muestra el diagrama, hay un área en donde el pecado y los demonios se superponen; y otra área en donde se superponen los tres. Tratar con este tipo de situaciones, requerirá de nosotros el comprender cómo lidiar con el pecado y cómo hacer liberación y sanidad interior.

Esta idea es vital dentro de nuestro enfoque, porque los problemas pueden empeorar si señalamos la solución equivocada u ofrecemos un remedio parcial. Por ejemplo, si alguien se encuentra en el pecado de la amargura, como reacción hacia una herida, le será muy difícil liberarse de aquel pecado, a menos que esta sea sanada. De manera similar, una herida puede tener un aspecto demoníaco. Por ejemplo, un demonio puede acrecentar el dolor de rechazo. La sanidad de la herida se hará efectiva sólo si se procede también a hacer una liberación.

Nuestra tendencia humana es enfatizar aquella área que encontramos más fácil o emocionante. Por lo tanto, necesitamos en oración pedir guía y equilibrio, a medida que vayamos aprendiendo a ministrar en las diferentes áreas.

Sanidad física y emocional

Jesús dijo que aquellos que creyeren, “pondrían sus manos sobre los enfermos y se sanarían” (Marcos 16:18). Hemos encontrado, que los efectos del pecado y las heridas emocionales o demonios, son a menudo obstrucciones que imposibilitan el recibir sanidad física.

Es por eso, que generalmente ministramos primero sobre estos obstáculos; y en esto se enfocará este libro. Más sobre sanidad física, se encuentra en la sección 4.

Enseñanza Sanidad

Liberación

PECADOS HERIDAS DEMONIOS

(20)

18 Sección 1 Capítulo 1

Mirando hacia más adelante

Pasos hacia la sanidad interior y la liberación

Aquí hay un resumen de los pasos que estaremos usando a través del libro.

Como repaso que nos ayuda a recordar, tenemos: 5 pasos para lidiar con el pecado; 5 para lidiar con heridas; 5 posibles pasos extra para una completa sanidad y 4 pasos para liberación. (5554)

LO QUE PODEMOS HACER TRATANDOSE DE UN PECADO DE LA CARNE

Paso 1: Confesar el pecado.

Paso 2: Arrepentirse, perdonar a otros y entregar el pecado a la cruz de Jesucristo. Paso 3: Pedir y aceptar el perdón.

Paso 4: Hacer restitución cuando sea necesario. Paso 5: Aprender a resistir.

LO QUE PODEMOS HACER CON RESPECTO A HERIDAS Y REACCIONES INCORRECTAS HACIA TALES HERIDAS

Paso 1: Reconocer la herida.

Paso 2: Entregar la herida a Jesucristo en la cruz. Paso 3: Perdonar a aquellos que causaron tal herida.

Paso 4: Entregar las reacciones incorrectas a Jesucristo en la cruz. Paso 5: Pedir y aceptar el perdón por las reacciones incorrectas.

POSIBLES PASOS EXTRAS

Paso 6: Recibir sanidad de las memorias. Paso 7: Quebrar ligaduras de impiedad. Paso 8: Recibir liberación.

Paso 9: Recibir sanidad física.

Paso 10: Cambiar pensamientos y actitudes.

COMO PODEMOS SER LIBRES (de amargura por ejemplo) DILO EN VOZ ALTA:

Paso 1: “Yo confieso mi amargura. Me arrepiento de ella. Padre celestial te pido y acepto también tu perdón”. Paso 2: “Pongo la amargura bajo la sangre de Jesucristo”. Paso 3: “En el nombre de Jesucristo, yo ordeno a la amargura que se vaya ahora”. Paso 4: “La sangre de Jesucristo me hace libre”. Continúa repitiendo el Paso 4 y luego comienza a expulsar el demonio.

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Pecados de La Carne

Cómo lidiar con los efectos del pecado natural

El pecado se traduce como cualquier cosa que apaga nuestro apetito espiritual, nuestro deseo de conocer a Dios y de complacerle. Los pecados de la carne son nuestros malos pensamientos y acciones que vienen de nuestra naturaleza humana.

¿Qué sucede cuando los cristianos pecan?

¿Perdemos nuestra salvación? No, pero nuestra relación con Dios se daña. Isaías 59:2: “Son las iniquidades de ustedes las que los llevan a ocultar su rostro para no escuchar”. Es como si una nube se interpusiera entre Dios y nosotros.

Cuando una nube se pone entre el sol y nosotros, sentimos más frío. Lo mismo sucede, cuando una nube se interpone entre nosotros y Dios. Nos sentimos más fríos espiritualmente. Puede que perdamos nuestro celo por Dios; quizás tengamos el sentir de culpa, condenación, vergüenza, baja autoestima e indignidad. O empezamos a dudar sobre nuestra salvación, o incluso a desistir de ser cristianos.

David en Salmos 32:3 y 4 dice: “Mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día… Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí...”. Todas estas son imágenes de pesadumbre, desánimo, cansancio y tristeza.

¿Qué hacemos cuando hemos pecado?

Lo mencionado es la primera caja sobre “pasos de liberación y sanidad interior” en la página anterior.

PECADOS HURTS

DEMONS

HERIDAS DEMONIOS

Ilustración del profesor:

Dibuja a un hombre pequeño arrodillado en alabanza y adoración hacia DIOS, y esta palabra escríbela encima del hombre. Luego, dibújalo parado sobre sus pies, batiendo sus puños contra Dios, para representar el pecado. Después dibuja una nube posándose entre el hombre y Dios, como resultado de su pecado.

LO QUE PODEMOS HACER TRATANDOSE DE UN PECADO DE LA CARNE

Paso 1: Confesar el pecado. Paso 2: Arrepentirse, perdonar a otros y entregar el pecado a la cruz de Jesucristo. Paso 3: Pedir y aceptar el perdón. Paso 4: Hacer restitución cuando sea necesario. Paso 5: Aprender a resistir.

2

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20 Paso 1: Confesar nuestro pecado

Confesar se refiere a concertar con Dios sobre el mal proceder y la seriedad de nuestro pecado. Es importante llamar al pecado por su nombre y tomar total responsabilidad de lo que hemos hecho. El Rey David dijo en Salmos 32:5: “Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: ´Voy a confesar mis transgresiones al Señor y tú perdonaste la maldad de mi pecado”. Leer Salmos 51:4, 7, 10,12 donde David dice: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos... purifícame… crea en mí un corazón limpio y renueva la firmeza de mi espíritu… devuélveme la alegría de tu salvación”.

En 1 Juan 1:9 dice: “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad”. Notemos que el Espíritu Santo trae una clara convicción del pecado que hemos cometido. Podemos, sin embargo, tener también una falsa convicción o un sentido general de indignidad, el cual no proviene del Espíritu Santo (Salmos 139:23,24). Paso 2a. Arrepentirse del pecado. Hechos 20:21

Arrepentimiento quiere decir, un cambio de mente y actitud frente a Dios y frente a nuestro pecado. Esto significa, el alejarse del pecado del pasado para hacer la voluntad de Dios. Esto requiere un giro de 180º. Imagina, por ejemplo, que vamos por una calle buscando la casa de alguien. Consultamos la forma de llegar y nos dicen: “Van por el camino equivocado”. Debemos

retroceder y devolvernos hacia el camino por el que veníamos. Entonces debemos cambiar nuestra mente y usar nuestra voluntad para devolvernos. Esto requiere determinación. El arrepentimiento incluye un cambio en nuestra vida de pensamientos y de nuestros patrones de comportamiento. El arrepentimiento sólo es posible con la ayuda del Espíritu Santo y el amor y la misericordia de Dios, la cual espera por nosotros cuando nos presentamos como pecadores. Si no tenemos de-seos de arrepentirnos, necesitamos pedirle ayuda a Dios.

Paso 2b. Perdonar a otros

Jesús nos enseñó, en Mateo 6:12: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”. En el versí-culo 15, Jesús comenta: “Si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas”.

Lee Mateo 18:21-35, especialmente el versículo 35. Si encontramos difícil perdonar, puede que necesitemos sanidad interior de la herida o trauma causado por la otra persona. Una vez sanada la herida será más fácil perdonar. De lo contrario, quizás necesitemos liberación contra cualquier demonio de falta de perdón. Perdonar significa liberar a las personas.

Imagina que la estás sosteniendo en tus manos como lo haríamos con un pajarito. El perdonar significa abrir nuestras manos para dejarlo ir y permitir que vuele lejos. Significa cancelar cual-quier deuda que dejaron pendiente con nosotros, tanto espiritual como emocional, y entregar sus vidas al Señor para que los bendiga o trate con ellos bajo su misericordia. Podemos ahora bendecirles en el nombre de Jesús.

Pecados de la Carne Actividad: Dejando ir Sostén un lápiz entre tus manos apretadas, para representar a la persona a la que necesitas perdonar. La tendencia natural es querer la venganza y lastimar a la persona. Aprieta el lápiz fuertemente. Pero Dios quiere que abramos nuestras manos y liberemos a la persona. Cuando estés listo, puedes orar perdonando a la persona. Abre la mano y deja el lápiz libre. Sección 1 Capítulo 2

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Idealmente, el perdonar es cabal, cuando ambas partes se perdonan mutuamente y la relación llega a ser mejor que antes. Sin embargo, existen muchas situaciones en donde esto no es po-sible. La otra persona puede haber muerto. No es de ninguna ayuda ni sabio decirles a ciertas personas lo mucho que te lastimaron. En casos de abusos, puede ser poco sabio el reanudar la relación.

Paso 2c. Entregar el pecado a La Cruz de Jesucristo

Jesús ha llevado nuestros pecados a la cruz (Isaías 53:11 y 1 Corintios 15:3; 1 Pedro 2:24 y 3:18). Una acción simple usando nuestras manos, puede ayudarnos a experimentar esto. Imagina que tu mano izquierda te representa a ti y tu mano derecha representa a Jesucristo. Toma un libro pesado y colócalo en tu mano izquierda. Representa tu pecado. Traspasa el libro desde tu mano izquierda hacia tu mano derecha; y a medida que lo haces medita sobre tus pecados. Dalos a Jesús y dile: “Pongo mis pecados sobre ti Jesús”. Al poner el libro en mi mano derecha, en signo de entrega de mis pecados a Jesús, el peso de estos ha pasado a El. Ya no debo cargar con ellos.

“Gracias Señor Jesús por tu sacrificio en la cruz del Calvario. Gracias por perdonarme. Yo acepto tu promesa en 1 Juan 1:9, de que si confieso mis pecados estoy perdonado”.

Otra manera

Imagina viniendo a los pies de la cruz, donde Jesucristo se encuentra clavado por nosotros. La cruz es en donde la escoria del mundo puede ser dejada y en donde podemos poner nuestra basura. Podemos escribir nuestro pecado en un pedazo de papel e imaginar poniéndolo a los pies de la cruz y dejándolo allí.

Paso 3. Pedir y aceptar el perdón de Dios

En la cruz es donde pedimos y recibimos el perdón de Dios el Padre. Esto es posible a través de lo que Jesucristo hizo en la cruz, cuando tomó nuestro lugar y llevó los pecados de todo el mundo. Entonces, la nube que obstaculizaba nuestra relación con Dios es quitada.

Debemos aceptar el perdón de Dios. Nuestras mentes y nuestros pensamientos van a continuar acusándonos, a menos, que aceptemos la limpieza de su sangre y el perdón completo de parte de Dios. Si Dios nos perdona, no debemos ser tan orgullosos para no perdonarnos a nosotros mismos; ni debemos decir: “Nunca podré perdonarme por lo que hice”.

Paso 4. Hacer restitución cuando sea necesario

Restitución quiere decir, el hacer lo que esté en nuestras manos para enmendar el daño que

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provocamos con nuestro pecado. Esto puede significar, el ir hacia la persona o grupo de personas contra las que hemos pecado y pedirles perdón. Esto es esencialmente importante cuando hemos pecado contra alguien por medio de nuestras palabras, actitudes o comportamiento. Sin embargo, existen algunas cosas muy delicadas que resultan no ser sabias de confesar. Si la otra parte no quiere perdonar, tenemos que dejarlo en las manos de Dios.

Un ugandés devolvió una camionada de cosas que había robado de un hospital en donde había trabajado: Camas, muebles, máquinas de escribir y más. Cuando preguntamos por qué; él dijo que Jesús lo había arrestado.

Zaqueo prometió pagar 4 veces la cantidad que había tomado malintencionadamente de los im-puestos (Lucas 19:8). Esto era más de lo que la ley judía demandaba.

Nota. Algunos pecados, por ejemplo, fornicación o adulterio, traen ligaduras impías del alma con la otra persona; estas ataduras del alma necesitan ser quebradas. Ver Capítulo 5 en esta Sección.

Paso 5. Aprender a resistir

También debemos aprender a resistir las futuras tentaciones hacia el pecado.

Santiago 4:7 dice: “…Resistan al diablo, y él huirá de ustedes”. En 1 Corintios 10:13 leemos: “...cuando llegue la tentación, El (Dios) les dará también una salida a fin de que puedan resistir”. Nuestra resistencia aumentará a medida que ofrezcamos nuevamente nuestras vidas a Jesucristo (Romanos 12:1,2). Digamos: “Jesucristo, quiero que seas el Señor de cada parte de mi vida:

mi mente, mis emociones, mi voluntad, mi cuerpo, mi tiempo, mis posesiones, mis relaciones, mi trabajo o falta de trabajo, mi futuro y mi pasado, todo lo que soy. Por favor, lléname con la fuerza del Espíritu Santo”.

Recuerda las superposiciones

Recuerda que el cuerpo, alma y espíritu se superponen. Los pecados, heridas y demonios ope-ran de la misma manera, ya que también interactúan superponiéndose. En este capítulo, hemos aprendido como lidiar con el pecado sin otros efectos. Ahora, demos una mirada al área de las heridas y las reacciones incorrectas.

Pecados de la Carne

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Heridas & Reacciones Incorrectas

Lidiando con las heridas y las reacciones incorrectas

hacia tales heridas desde un punto de vista bíblico

Introducción a las heridas emocionales

Una herida es un dolor que indica que nuestra alma y cuerpo han sido dañados. Un dolor físico requiere de sanidad física. Heridas espirituales requieren de sanidad interior. Las heridas pueden ser muy profundas. Algunas se encuentran enterradas, al igual que las raíces de una planta. La persona ya no recuerda los

incidentes dolorosos, pero aún sigue sufriendo los efectos. Las heridas emocionales pueden producir dolores físicos o enfermedades, e inclusive trastornos mentales. En el diagrama, vemos las heridas en el área colorida; y en el área gris las reacciones incorrectas (pecaminosas) hacia las heridas.

La Biblia ilustra la relación entre el espíritu, alma y cuerpo • Proverbios 14:30 la envidia corroe los huesos.

• Proverbios 15:13 el corazón dolido deprime el espíritu. • Proverbios 15:30 las buenas noticias renuevan las fuerzas. • Proverbios 16:24 las palabras amables dan salud al cuerpo.

• Proverbios 17:22 gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos. Las heridas pueden provenir de

• Palabras de otros. • Actitudes de otros. • Desilusiones.

• Pérdida de padre o madre.

• Otros tipos de pérdidas significativas. • Rechazo: embarazo o género no deseado. • Rechazo: por parte de la pareja, pares, sociedad. • Situación familiar difícil.

• Discusiones entre padres.

• Malas experiencias en la escuela.

Tómate un tiempo para considerar donde puedes tener aún heridas sin sanar. Es importante lidiar con ellas, porque de lo contrario estas afectarán nuestro comportamiento, relaciones y ministerio.

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SINS HERIDAS DEMONS PECADOS DEMONIOS

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24 ¿Qué podemos hacer con estas heridas?

Algunas heridas ligeras pueden sanarse fácilmente, con sólo perdonar a la persona. Heridas más profundas pueden necesitar más tratamiento. Lidiamos, específicamente, con el abuso sexual en la Sección 3, Capítulo 9.

Lo anterior corresponde a la segunda caja con respecto a “sanidad interior y pasos de liberación”

Paso 1. Reconocer la herida

Es muy importante que hayamos sanado nuestra herida. A veces los cristianos niegan estar heridos en sus sentimientos. Albert, como evangélico conservador, había aprendido durante el período de Universidad, que todo lo que necesitábamos era La Biblia para darnos entendimiento; pero si sólo creemos con la mente, no estamos considerando las emociones. En el movimiento carismático, puede que nos vayamos hacia el otro extremo, al no considerar la mente, y dejarla en la puerta al entrar a la iglesia. La vida cristiana necesita un equilibrio. Necesitamos usar tanto la mente como también reconocer nuestras emociones. El reconocer significa admitir y expresar. Por ejemplo, podemos decir: “Lo que mi esposa me dijo me ha dolido”, o “lo que aquella persona me dijo me ha lastimado fuertemente”. Si sepultamos nuestro dolor emocional, ¡aparecerá en alguna otra parte!

Es muy importante también entender, que Dios no tiene la culpa de nuestras heridas; estas son causadas por el pecado presente o pasado del ser humano.

Paso 2. Entregar la herida a Jesucristo en la cruz

Leer Isaías 53:3,4: “Despreciado y rechazado por los hombres…..”.

Imagina que llevas una mochila muy pesada en tus espaldas. Está llena de dolor y heridas. Ven con ella a la cruz. Imagina que te la sacas y la tiras dentro de una caja a los pies de la cruz. La caja es el tacho donde Dios pone la inmundicia del mundo; donde podemos poner, no sólo nuestros pecados, sino también nuestras heridas. Imagínate escribiendo cada incidente doloroso y tirando el papel dentro de la caja a los pies de la cruz, y finalmente, quemándola. ¡O puedes hacerlo de verdad! Imagina que estás mirando a Jesucristo en la cruz. Dile: “Por favor Señor Jesús, toma mi dolor. Tú has llevado mis cargas

y mis dolores. Tú fuiste menospreciado y rechazado por los hombres. Ahora, te entrego mi dolor”.

Sección 1 Capítulo 3

Heridas y Reacciones Incorrectas

LO QUE PODEMOS HACER CON RESPECTO A HERIDAS Y REACCIONES INCORRECTAS HACIA TALES HERIDAS

Paso 1: Reconocer la herida. Paso 2: Entregar la herida a Jesucristo en la cruz. Paso 3: Perdonar a aquellos que causaron tal herida. Paso 4: Entregar las reacciones incorrectas a Jesucristo en la cruz. Paso 5: Pedir y aceptar el perdón por las reacciones incorrectas. Ejemplo En el Norte de Irlanda, un grupo de terroristas detonó una bomba. La hija, ya mayor de un hombre, murió en sus brazos. El testificó por TV que había perdonado a los que mataron a su hija, porque era cristiano. La gente estaba impresionada con esto. Pero más tarde cayó en una terrible depresión, probablemente, porque no había reconocido completamente su herida.

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Si tienes un dolor físico en tu corazón, por ejemplo, que proviene de tu dolor emocional, en-tonces pon tu mano en donde te duele y di: “Jesús, por favor, toca mi dolor”. Recibe la sanidad mientras que Jesús te toca a través del poder del Espíritu Santo. Mantén tu mano en ese lugar hasta que se haya ido el dolor.

Paso 3. Perdonar a aquellos que causaron tal herida

El precio del perdón le costó a Dios todo lo que tenía: Su propia vida. El, por lo tanto, requiere que también perdonemos a los que pecaron contra nosotros. Puede que nos cueste mucho, pero nunca tanto como le costó a Dios.

Lee la parábola del siervo despiadado en Mateo 18:21-32. Distingue el gran costo del perdón de Dios y el gran costo del siervo despiadado al fallar en perdonar. ¡Cómo hemos de ser torturados si no perdonamos! La falta de perdón, la amargura, el odio, la ira, etc., pueden afectar nuestra salud física; al igual que nuestras emociones. Toda falta de perdón nos incomunica con Dios. Sin el perdón de Dios vivimos en una prisión por nuestro propio proceder. Si no perdonamos a otros, somos nuevamente lanzados dentro de ella, en donde somos torturados. No seremos ca-paces de pagar nuestra deuda; y por lo tanto, permaneceremos en aquella prisión por el resto de nuestras vidas.

La falta de perdón nos impide recibir sanidad. En un taller realizado en Buenos Aires, en el 2006, una mujer testificó sobre los efectos de la falta de perdón en ella. Sus patrones la habían herido en el año 2001. Por los siguientes tres años, a partir de ese momento, fue torturada con dolores que ella sentía como una banda elástica en toda su espalda. En nuestro taller del 2004, se le motivó a que perdonara a sus patrones; ella lo hizo, y la banda elástica se rompió y nunca más volvió a aparecer.

Apoyo visual para ayudarnos a perdonar

Imagina que estás parado o arrodillado ante la cruz, junto a la persona que te lastimó. Jesús mu-rió por ustedes y su amor es el mismo para ambos. Debería ser ya más fácil perdonar y liberar a aquella persona.

Tomando el ejemplo del capítulo anterior, sostén un lápiz en tus manos apretadas, como repre-sentación de la persona a la que debes perdonar. La tendencia natural es querer venganza, pero Dios quiere que la dejemos ir.

Cuando estés listo, abre tus manos y di: “Te libero (nombre de la persona) en el nombre de

JESUS. Te entrego a El para que te bendiga y en su amor y misericordia trate con tu vida”.

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Luego, pídele a Dios que te llene del amor que El tiene por esa persona. Repite esto, hasta que sientas por fin que eres libre de heridas y rencores.

Si no puedes abrir tus manos y liberar a la persona, tal vez necesites más sanidad; o quizás, ser liberado de algún demonio de falta de perdón. Esto lo trataremos en los capítulos de liberación en la sección 2.

Paso 4. Entregar las reacciones incorrectas a Jesucristo en la cruz Podemos elegir la manera de reaccionar frente a las heridas.

Si perdonamos y liberamos inmediatamente, entonces el incidente pierde su poder sobre noso-tros. Si reaccionamos con el deseo de devolver el golpe, elegimos el camino de rebelión externa, dando lugar a una cadena:

De rebelión a resentimiento, a amargura, a odio, a ira, a cólera, a violencia, y finalmente, a homicidio. Si reaccionamos con el sentimiento de rechazo, elegimos el camino de autocompasión interna: La autocompasión puede llevar a retraimiento, a depresión, a desesperanza y concluir en suicidio. Puede que reaccionemos con una mezcla de ambos.

Un ejemplo: Sabemos de la historia de un jardinero brasilero en Salta, en el norte de Argentina, al que su patrona suiza criticaba constantemente. El finalmente reaccionó y terminó matándola a ella y a su marido.

Una respuesta mucho más adecuada es poder llevar esas reacciones incorrectas a la cruz de Jesús. Podemos hacerlo de la misma manera, tal como lo hicimos con el pecado y las heridas: llevándolas a la cruz.

Usaremos nuevamente uno de los simples ejemplos del capítulo anterior, que puede ayudarnos a ilustrar esto. Imagina que tu mano izquierda representa tu vida y tu mano derecha a Jesucristo. Toma un libro pesado. Este representa tus reacciones. Transfiere el libro desde tu mano izquierda a tu mano derecha, y mientras lo haces, medita sobre tus reacciones incorrectas. Entrégaselas a Jesús. Al traspasar este libro pesado desde tu mano izquierda hacia tu mano derecha, simbolizará la entrega a Jesús de tus reacciones incorrectas ante los acontecimientos; permitiéndole así, que trate con la situación o con las personas involucradas. Actividad Piensa y haz una lista de otros ejemplos en La Biblia, o en las noticias, de estos patrones de comportamiento que se originan en esas heridas. Un claro ejemplo: el Rey Saúl se sintió rechazado por las personas que estaban a favor de David. Su resentimiento, finalmente, lo condujo a intentar el homicidio. Heridas y Reacciones Incorrectas Sección 1 Capítulo 3

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Paso 5. Pedir y aceptar el perdón por las reacciones incorrectas

Dile a Jesús: “Traigo mis reacciones incorrectas ante ti y pido que me perdones, por favor; a

pesar de que no merezco ser perdonado”.

El libro está en mi mano derecha; he entregado mis reacciones incorrectas a Jesús. Ya no debo llevar más el peso de estas.

“Gracias Señor Jesús por tu sacrificio en la cruz del Calvario. Gracias por perdonarme. Recibo tu promesa en Juan 1:9 de que: ´Si confesamos nuestros pecados Tú eres fiel y justo para perdonarnos de nuestros pecados’”. Si no somos capaces de liberar ninguna de las

reacciones antes mencionadas, entonces puede que necesitemos ser

liberados de los demonios que han entrado en nuestra vida, tomándose de estos sentimientos, por mucho tiempo.

A continuacion

En el próximo capítulo, veremos cómo esas heridas o pecados que aún causan recuerdos dolo-rosos, pueden sanarse. Continuamos hacia el paso 6, acerca de los “posibles pasos extras” en el cuadro resumen de “Sanidad interior y liberación”.

Revisión Revisa estos pasos antes de continuar al siguiente capítulo. Memorízalos y empléalos cada vez que seas lastimado. Heridas y Reacciones Incorrectas

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Memorias dolorosas

Cómo se pueden sanar las memorias dolorosas

Las heridas y sentimientos de enojo, producto de los acontecimientos de dolor, pueden estar enterrados en nuestro subconsciente mental, o bien, encerrados dentro de nuestras memorias. A veces, los eventos son tan traumáticos o tan profundos que no experimentamos libertad y sanidad, a pesar de haber seguido los simples pasos descritos en el capítulo anterior (reconocer la herida, llevarla a la cruz, perdonar, etc.).

En este caso, puede que se requiera de una sanidad en

las memorias. Invitamos al Espíritu Santo que nos capacite, para volver a estos eventos en nuestra mente. Mientras revivimos esa experiencia, le pedimos que entre en la escena. Luego experimentamos cómo El procede o dice algo que trae sanidad. Después de eso, debemos ser capaces de perdonar.

Paso 6. Sanidad de las memorias dolorosas 1. Siéntate o acuéstate de manera cómoda y relajada. 2. Prohíbe la entrada de cualquier demonio en tu mente.

3. Di: “Por favor Espíritu Santo, llévame al tiempo que deba ser

sanado”.

4. Espera que vuelva esa memoria; puede ser un recuerdo o algo que sucedió en alguna habitación de tu casa cuando eras niño. Revive el incidente.

5. Deja que tus emociones salgan a la superficie, por ejemplo, quizás tengas deseos de llorar o sientas temor.

6. Cuando el sentimiento haya sido liberado, di: “Por favor

Jesucristo, entra en esta memoria”.

7. Observa lo que El hace o presta atención a lo que dice. 8. Perdona a aquellos que te lastimaron y bendícelos.

9. ¿Puedes pensar en este incidente sin temor, herida, rabia o dolor? Si no es así, vuelve a ejecutar algunos pasos anteriores.

10. Repite todos los pasos mencionados anteriormente hasta que no hayan más memorias dolorosas que quieran regresar.

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ALMA CUERPO ESPIRITU Testimonio En una conferencia que se hizo en Jinja, Uganda, estábamos enseñando sobre la necesidad de perdonar a otros. En la hora de almuerzo, una señora se acercó a nosotros, y dijo que nunca sería capaz de perdonar a los soldados del presidente Obote, quienes mataron a toda su familia en su presencia. Le preguntamos si estaría dispuesta a que orásemos por ella frente al resto de las personas, para así mostrar cómo Jesús podía sanar sus memorias. Valientemente, ella aceptó. Fuimos a través de los pasos descritos en este capítulo. Ella vio a los soldados entrando a la casa, y todo su dolor salió a la superficie. Luego, invitó a Jesús a entrar en esa situación. Ella manifestó, que El vino con tanta luz, que en un momento ya no logró ver más a los soldados. Pudo perdonarlos y se llenó de gozo; y estaba encantada, al igual que nosotros, por lo que Dios había hecho.

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11. Agradece a Dios y ofrécete renovado a Jesús y pídele que te llene del Espíritu Santo:

“Jesu-cristo, quiero que seas el Dios de cada parte de mi ser: mi mente, mis memorias, mis emocio-nes, mi voluntad, mi cuerpo, mi futuro y mi pasado. Por favor lléname del Espíritu Santo”.

Paso a Paso

El Espíritu Santo sólo podrá llevarnos al pasado, a medida que se lo vayamos permitiendo. Ge-neralmente, comenzamos con las memorias que son menos dolorosas. Luego, mientras experi-mentamos la sanidad, vamos adquiriendo más confianza para permitirle al Espíritu Santo que llegue a las partes que más duelen. Un ejemplo: en cada visita que hacíamos a Ecuador minis-trábamos a una mujer. Fue sólo en la última visita, que ella fue capaz de pedirle al Espíritu San-to que le mostrase el trauma más profundo, y así recibir sanidad.

Bañándose en el Río

Algunas memorias llegan a ser tan dolorosas, que preferimos no pe-dir al Espíritu Santo que lleve a la persona a recordar el incidente; como es el caso de un abuso infantil. Le pedimos en cambio a la per-sona, que se imagine en el trono de Dios, por donde corre un río de agua pura (Apocalipsis 22:1).

Permíteles que se imaginen tendidos en el río, siendo lavados de la cabeza a los pies.

Es bueno explicarles, que el agua proveniente del trono de Dios, puede limpiarles del senti-miento de haber sido usados; de la suciedad, de la culpa y la vergüenza. Cuando hayan logrado imaginarse tendidos en la corriente de agua, permite que permanezcan un tiempo disfrutando de la pureza de ella. Pregúntales después de un tiempo, cómo se sienten y qué es lo que están experimentando.

Acerca de los impedimentos

Si recorremos los pasos de sanidad en las memorias y sólo vemos tinieblas por mucho tiem-po, esto puede indicar la posible presencia de un demonio que está bloqueando el proceso de sanidad.

Podemos ver que hay un área, en donde las situaciones de las heridas y demonios, se superpo-nen. Quiere decir, que algunas heridas pueden ser tan severas, que han llegado a ser puntos de entrada para los demonios. Esto lo explicaremos en forma más detallada en el capítulo 4 de la sección 2. En este caso, puede que necesitemos hacer liberación antes de regresar a los pasos de sanidad de las memorias dolorosas. Ver Sección 2.

Próximo capítulo

En el próximo capítulo (5), analizaremos el Paso 7 (Quebrando ligaduras impías del alma), en donde puede ser necesario lidiar completamente con los efectos de los pecados o heridas.

PECADOS HERIDAS

DEMONIOS

Sección 1 Capítulo 4

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Quebrando Ligaduras del Alma

Cómo quebrar ligaduras impías del alma

Necesitamos liberar a los que nos han dañado o a los seres queridos que hemos perdido. A veces, esto pareciera imposible. Puede ser debido a que existe una atadura en el alma. Las ataduras del alma son conexiones emocionales y espirituales con otras personas, formadas de profundos lazos, experiencias compartidas o dependencias.

Dios nos diseñó para que formásemos vínculos positivos con otras personas, para nuestra propia protección y desarrollo: Madre-hijo, esposo-esposa, amistades, etc. Pero el pecado, por ejemplo las relaciones sexuales fuera del matrimonio, pervierte el propósito de tales vínculos. Desilusiones, falsas esperanzas, abuso o control pueden entrar y comenzar una atadura de impiedad.

Paso 7. Quiebra cualquier ligadura impía del alma

El primer paso es lidiar con el pecado, como está descrito en el capítulo 2. Debes reconocer y renunciar a falsos pensamientos o ilusiones, y estar dispuesto a liberar a la persona. Para quebrar una atadura impía del alma, puedes imaginarte a esta otra persona y a ti, atados por la misma cuerda.

Luego, puedes decir: “Señor Jesús, te pido perdón por haber formado

esta ligadura impía del alma por medio del pecado, o al permitir que la persona me dominara o abusara de mí. Yo perdono y la/lo libero ahora. Por favor, ven con tu espada o tu gran tijera, y corta estas cuerdas que me atan a él/ella. Quiero ser libre para ser yo mismo, y ser la persona que Tú quieres que sea”.

Espera hasta que veas cayendo esas cuerdas al suelo. Repite estos pasos con cada persona y con cualquier atadura fuerte.

Paso 8. Recibe liberación si es necesario La liberación puede necesitarse, cuando ha habido puertas abiertas para la entrada de demonios, debido al pecado, heridas, reacciones incorrectas o ligaduras im-pías del alma.

Ver Capítulos sobre liberación en las Secciones 2 y 3.

Nota al líder Puedes ilustrar estas ligaduras del alma, usando cordeles que vayan alrededor de dos personas; luego, córtalas con una tijera. Tarea Haz una lista de todas las personas con las que has formado ataduras impías en el alma. Repasa el capítulo 7 con esta lista, por ti mismo o con la ayuda de alguien más. CUERPO ALMA ESPIRITU

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32 Posibles pasos extra

Paso 9. Recibe sanidad física

A veces las enfermedades no han sido sanadas, debido a los obstáculos por parte de los efectos del pecado o las heridas, como es el caso de la falta de perdón. Una vez tratados estos obstáculos, al haber seguido los pasos anteriores, podemos procurar el poder de Dios para sanar.

Si es necesario, podemos acudir a ministros para un ungimiento con aceite e imposición de manos, como en Santiago 5:14-16 y Marcos 16:18.

Ver Sección 4 “Ministrando sanidad física” y “Libros recomendados.”

Sección 1 Capítulo 5

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Baja autoestima La baja autoestima es un sentimiento de que no valemos ni tampoco podemos hacer nada. Es lo captado, pensado y enseñado. • Lo captado por la opinión de otras personas sobre mí. • Lo pensado en base a mi forma equívoca de pensar sobre mí mismo. • Lo instruido por las ense- ñanzas y el énfasis exage-rado en la pecaminosidad del hombre y la ira de Dios; al igual que el ignorar la doctrina sobre el amor y la paciencia de Dios. Una estima correcta sobre mí mismo de cómo Dios me ve, está en Romanos 12:3. Es la respuesta a la baja autoestima. Actividad Escribe de las áreas mencio-nadas arriba, en donde debes cambiar. ¿Cómo puedes cambiar?

Nuevos Patrones de

Comportamiento

Nuestro rol en cambiar nuestro comportamiento a fin de lograr

una completa sanidad

Los patrones de comportamiento son los hábitos o una automática reacción en una cadena de respuestas. Cada vez que repetimos una acción o pensamiento por mucho tiempo, se vuelve un patrón inconsciente de comportamiento. Para cambiar, se requiere reconocer el patrón y comenzar a tomar un control conciente, hasta que podamos establecer un patrón nuevo. Con tiempo, este nuevo comportamiento se vuelve automático.

Ver la tercera caja en el cuadro sobre “sanidad interior y pasos de liberación” (página 16).

Paso 10. Cambio de pensamientos, actitudes y patrones de comportamiento

Debemos cambiar nuestra manera de pensar por la manera de pensar de Cristo. Los pensamientos reiterados se vuelven actitudes que determinan nuestras acciones o comportamientos. Lee Filipenses 4:8: “Todo lo amable... consideren bien”.

Si estamos pensando constantemente sobre nuestros problemas del pasado, no pasará mucho tiempo hasta que resbalemos y volvamos a ellos. Si permanece-mos pensando en las heridas pasadas de las que hepermanece-mos sido sanados, pronto ter-minaremos reaccionando de la misma manera que lo hacíamos cuando estába-mos heridos. Entonces, las personas nos verán y dirán que la ministración que recibimos fue una pérdida de tiempo. Pero el problema no es la ministración, sino que no hemos construido nuevos patrones de comportamiento para reem-plazar a los viejos.

Si nos quebramos un brazo, necesitamos usar yeso hasta que se cure. Pero cuando el yeso se quita, debemos entrenar los músculos gentilmente hasta que recuperen completamente la fuerza. Si salimos a jugar críquet de inmediato, puede que nos lastimemos o nos volvamos a quebrar el brazo, ya que el hueso y los músculos están todavía débiles.

Pensamientos

Debemos sacar el casete viejo de la mente, que contiene las mentiras con las que solíamos vivir, y reemplazarlas con la verdad que Dios nos revela en su palabra y su espíritu. Si nuestro problema fue una baja autoestima y pensábamos: “Nadie me ama”, ahora debemos poner un nuevo casete que diga: “Jesús me ama y hay personas que me aman o quieren amarme también”.

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Si tenemos una imagen equivocada de Dios, esto será difícil. Debemos aprender como es Dios en realidad. El es muy diferente a nuestros padres naturales.

Para más sobre la naturaleza de Dios como Padre, ver Sección 4 (Página 112).

Actitudes

Un pensamiento puede simplemente venir a nosotros como tentación. Pero cuando prestamos nuestra atención y aprobación a esto y permitimos que grese, puede volverse una actitud. Nosotros cambiamos nuestras actitudes, re-pitiendo las nuevas verdades entregadas por Dios y resistiendo los viejos pensa-mientos. En la sección 2, capítulo 7, tenemos una lista de verdades bíblicas para los hijos de Dios. Instrúyete en las verdades y los versículos enlistados y verás como tus actitudes comienzan a cambiar.

Puede que debamos también hacernos menos vulnerables a las heridas u ofensas sobre lo que la gente nos diga o nos haga. Necesitamos volvernos más resistentes y ser menos orgullosos y más concientes de nuestras fallas. Qui-zás, debamos quebrar, por ejemplo, el patrón de estimular el rechazo, u otros patrones que hayamos desarrollado, a fin de sobrevivir o de evitarlo.

Nuevos patrones de comportamiento

A medida que nos vamos familiarizando con la verdad, y practicamos más; el reaccionar de la manera correcta, se hace cada vez más fácil. Por supuesto, quizás decaigamos de vez en cuando y retrocedamos hacia nuestros antiguos modos, pero no debemos permitir al enemigo o a otros que nos condenen. Debes tratar con el pecado o la reacción incorrecta, lo más pronto posible, y regresar a la nueva manera de vivir. Con el tiempo, el comportamiento se volverá un hábito y vendrá de manera natural, como lo hacían las reacciones incorrectas o hábitos pecaminosos.

Ten cuidado con tus influencias

Es difícil establecer nuevos patrones de pensamiento, mientras que absorba-mos los pensamientos y maneras del mundo, a través de la televisión, las pe-lículas, la radio y las revistas, en lugar de absorber la música y la literatura que glorifica a Dios. Construye amistades cristianas que edifiquen, y evita aquellas que conducen a la tentación.

Cuando esto no funciona

A veces, todos nuestros intentos de establecer nuevos patrones de comporta-miento parecen no llevarnos a ninguna parte. Aunque tratamos fuertemente, pareciera ser que volvemos a caer una y otra vez. En este caso, puede que se requiera de más sanidad en ciertas áreas relacionadas, o puede que haya un im-pedimento demoníaco.

En la sección 2, veremos el área de liberación. Aprenderemos como los demo-nios nos afectan y de qué manera podemos lidiar con ellos, a fin de establecer nuevos patrones de comportamiento y vivir como Dios lo destinó.

Cambiando patrones de rechazo Podemos leer en los versículos de La Biblia, como en Salmos 103, Juan 3:16, que enfatizan que Dios nos ama y que no nos rechaza. Hebreos 13:6 dice: “No temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?”. Efesios 1:4-5, destaca el hecho de que fui elegido por Dios para estar dentro de su familia, desde antes que El creara el mundo; por lo tanto, soy valioso para El. Entonces, ¿por qué he de rechazarme ante lo que cualquiera piense de mí? Evita el legalismo El prohibir música no cristiana y medios de comunicación dentro de tu hogar, puede ser de mucha ayuda por un tiempo, mientras que desarrollas tus nuevos patrones de comportamiento y aprendes a discernir y resistir. Pero no adoptes una actitud legalista, diciendo que la tele-visión es mala y toda música no cristiana es peligrosa. Porque esto no es cierto, y terminará causando problemas a largo plazo, especialmente en el desarrollo social de tus hijos. Sección 1 Capítulo 6 Nuevos Patrones de Comportamiento

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Sección 2

Liberación

En la sección 1, aprendimos acerca de los problemas naturales en las áreas de los pecados y de las heridas, y la manera de lidiar con ellos. En esta sección, veremos cómo los demonios pueden aumentar los efectos naturales de los pecados y heridas. Explicaremos qué son; qué hacen, y de qué manera influyen en nuestra vida. Luego, nos prepararemos para ministrar liberación.

Referencias

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