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Cómo prepararnos para expulsar los demonios

In document Ministrando Bajo La Superficie (página 55-59)

La buena preparación es la clave para una liberación efectiva, eficiente y duradera. Al regresar de la comisión de los setenta, los discípulos le preguntaron a Jesús por qué algunos demonios no se iban. El respondió que algunos solamente se iban con oración (y ayuno). En otras palabras, existe una necesidad de preparar el cuerpo y el alma. La liberación no es para los tibios de corazón. Listo

1. Asegúrate de ser salvo

Algunos sostienen que la liberación es sólo para no cristianos. En realidad, una liberación permanente es posible sólo para aquellos que se convierten a Cristo y lo hacen su Señor. Podemos entonces comenzar el proceso de limpiar la casa e invitar al Espíritu Santo a que llene el espacio. Esto es esencial para una liberación duradera.

2. Haz que Jesús sea el Señor de toda tu vida

Debemos, de corazón, dar al Espíritu Santo el control de todas las habitaciones de nuestra morada. Si pasáramos todo el tiempo llenos del Espíritu Santo, no habría espacio para los demonios (Romanos 12:1, 2 y 1 Pedro 1: 17-19).

Prepárate

1. Determina cuáles son las ventanas abiertas por las que los demonios pueden entrar ¿Necesitas cerrar ventanas arrepintiéndote, renunciando o reparando?

2. Perdona a todos los que te hayan lastimado, especialmente padres y personas queridas Necesitamos perdonar y aceptar el perdón de Dios para nosotros mismos (Marcos 11:25; Mateo 18:21 22-35; Mateo 6:12, 14,15). (Ver sección 1 capítulo 3)

3. Comprende qué significa el nombre de Jesucristo Hechos 3:16 y Hechos 19:13-16. (Ver sección 4)

4. Comprende el significado de la sangre de Jesucristo

Apocalipsis 12:11. “Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y...” La sangre es para nuestra liberación, así como para el perdón de nuestros pecados. Los demonios temen y odian la sangre de Cristo porque les recuerda su derrota y la de su maestro. (Ver sección 4) 5. Comprende la importancia del aceite

Santiago 5:14 exhorta a los ancianos de la iglesia a ungir con aceite a los enfermos. La liberación es un tipo de sanidad. Los demonios no soportan el aceite, y esto apresura la liberación.

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6. Conoce cómo ejercitar la autoridad y vencer cualquier temor del enemigo

Esto viene a medida que empezamos a entender quienes somos en Cristo, y mientras somos reconstruidos con la palabra. El proclamar la verdad puede jugar un rol importante dentro de la liberación (Lucas 10: 17, 18).

7. Conoce la forma de preservar la liberación

(Ver Capítulo 7 en esta Sección)

8. Sana las heridas o memorias dolorosas

La liberación, sin antes la sanidad de las heridas, puede tornarse más difícil y dejarnos lastimados. (Ver Capítulo 3 en Sección 1)

9. Memoriza los cuatro pasos que se usarán durante el tiempo de liberación (Ver a continuación de la última caja de pasos, el cuadro de “sanidad interior y liberación”)

Procedimientos durante la liberación Vas a necesitar:

1. Jugar un rol activo y no pasivo

Tenemos la autoridad de echar fuera los demonios; y de otras personas sólo recibimos una ayuda.

2. No te desanimes si el demonio se resiste y se demora en salir

¡Nadie quiere abandonar una casa agradable! Los demonios llamados Legión resistieron a Jesús y no le obedecieron en forma inmediata.

3. Coopera con quien te ministra

Necesitas dar tus observaciones cuando te pregunten sobre las reacciones internas, pensamientos contra la ministración o sensaciones físicas.

Preparándonos para hacer Liberación

Durante la liberación di en voz alta los cuatro pasos:

Paso 1a “Confieso el pecado que permitió la entrada del demonio”.O “Confieso que lo he seguido practicando”

1b “Me arrepiento de esto”. 1c “Por favor, perdóname Dios”.

1d “Acepto tu perdón”.

Paso 2. “Someto este demonio bajo la sangre de Jesucristo”.

Paso 3a. “En el nombre de Jesús, te ordeno a ti demonio que te vayas ahora”.

3b. El ayudante dice: “Me uno a (nombre de la persona) y ordeno a este demonio en el poderoso nombre de Jesús, que se retire a donde Jesucristo quiera que esté”. Paso 4a. “La sangre de Jesucristo me hace libre”.

Continúa diciéndolo con convicción.

4b. El ayudante continúa ordenándole al demonio que se retire, mientras permanece mirando a los ojos de la persona.

Presta atención a las posibles manifestaciones

Cuando un demonio es desafiado, las reacciones descritas a continuación se pueden sentir u observar rápidamente, o después de un tiempo:

1. Reacciones muy suaves en el cuerpo; pero también un sentido de libertad; liviandad dentro de la persona y la que está ministrando, una vez que se ha ido el demonio.

2. Sensaciones medianas, como presión en el pecho o en la cabeza o en la región del estómago; tensión, dolores de cabeza, pesadez, frío o un calor poco común, que causa transpiración, temblor, respiración pesada; el demonio dando pensamientos como “no me iré”; bostezo, tos, estornudo, pálpitos en las orejas, picazones en los ojos, adormecimiento en las manos, etc.

3. Reacciones fuertes, como gritos, risas burlescas, vómitos, retorcijones, el tornarse violento, retorcimiento del rostro, siseo, escupo, aullido de perro, aullido de lobo, mugido de vaca o manifestación de otros sonidos; apariencia de muerto, el demonio hablando por medio de la voz de la persona, etc.

La fuerza de las reacciones parecen verse afectadas por diferentes factores, como: el tipo de fuerza de los demonios, la preparación de la persona, la determinación personal de querer libe- rarse, la unción del ministro, o de la reunión, etc.

Las manifestaciones pueden mantenerse al mínimo, bajo la imposición de autoridad por parte del ministro sobre los demonios. Sin embargo, vemos en Marcos 1:23-26, que algunos demonios se manifiestan audible y violentamente con Cristo. “El espíritu maligno sacudió al hombre violentamente y salió de él con un alarido.” También, cuando Felipe fue a Samaria en Hechos 8:5-7: “De muchos endemoniados los espíritus malignos salían dando alaridos”.

Más detalles sobre el proceso de liberación, en la Sección 3, especialmente en el Capítulo 7.

Rastreando las manifestaciones

Si el demonio comienza a manifestarse, debes colocar tu mano en donde se sienta la manifestación; por ejemplo, cierta presión en el estómago. Luego, mueve tu mano hacia donde la manifestación se vaya moviendo. Esto puede servir de guía para cualquiera que te asista en la liberación. Generalmente, si hay presión en el área del estómago, la manifestación se irá moviendo lentamente hasta llegar a la garganta. Es bueno, en este punto, ya no hablar de la sangre de Cristo y comenzar a toser. El demonio puede continuar haciéndote toser. Si no es así, o una vez que pare la manifestación, continúa repitiendo: “La sangre de Cristo me hace libre”, hasta que ya no haya más reacciones.

No temas

No debemos preocuparnos si las personas nos ven manifestándonos. La naturaleza de las manifestaciones no es un reflejo de la nuestra. Sólo muestra la naturaleza de un demonio. Si nos hemos determinado a ser liberados, entonces, no intentemos suprimir la reacción.

No tengas temor de proclamar el nombre y la sangre de Jesús.

 Saber cuando un demonio se ha ido

Cuando un demonio ha dejado a una persona, esta puede experimentar una sensación de alivio, claridad, gozo o libertad. El dolor o la incomodidad se amainan y la paz y el calor pueden fluir en la persona. Sin embargo, un demonio, a menudo, se dejará de manifestar y tratará de esconderse sin realmente haberse ido. Necesitamos aprender a discernir esta situación. Instruimos a las personas a enfocarse en un demonio por vez y hacer un doble chequeo, incluso después de que pensamos que este demonio ya se ha ido. Lo hacemos aplicando calor espiritual. Para esto, repite los pasos 4a y 4b.

El ministro debe ser el que decida, cuanto más esto debe prolongarse. Aplicando calor espiritual

Cuando aplicamos calor bajo una olla de agua, toma tiempo para que hierva. Pero después de algún tiempo, el agua va a burbujear y convertirse luego en vapor, y la olla quedará vacía. Cuando declaramos la sangre de Jesús, aplicamos calor espiritual. Un demonio comenzará a perturbarse hasta que no pueda soportarlo más, y por fin se retire. Es importante continuar apli- cando el calor, y no parar hasta que el agua haya hervido. Si no hay calor suficiente, el agua no va a hervir. La olla continuará llena. Asimismo, los demonios no se irán.

Un demonio no se va porque digamos: “Tengo fe en que se marchó”. Debe ser expulsado. El peligro de detenerse muy pronto

Un ejemplo. Imagina que un día llegas y encuentras que un perro entró a tu casa por una ventana que dejaste abierta. El perro está feliz en la cocina, ¡comiéndose el pollo que dejaste para el almuerzo! Te diriges al perro y lo tomas de su collar y comienzas a arrastrarlo para sacarlo de tu casa. Apenas llegaste a la puerta, el teléfono suena y sueltas al perro para contestar la llamada. Te olvidas del asunto, hasta que cuelgas el teléfono. ¿Dónde encuentras al perro? De vuelta en la cocina, terminándose el pollo. Lo habías llevado hasta la puerta, pero después lo soltaste y volvió a entrar en tu casa.

De manera similar, en muchas ocasiones cuando se hace liberación, los ministros llevan al de- monio hasta la puerta de salida, y luego se detienen y este regresa a la persona… dicen: “Ahora usted está libre”. La persona aún tiene el demonio con los problemas, y termina desanimada, sin saber qué hacer.

Explicaremos en detalle los pasos de liberación en la Sección 3 Capítulos 5, 6 y 7.

Preparándonos para hacer Liberación

Paso 4a. “La sangre de Jesucristo me hace libre” Continúa diciéndolo con convicción.

4b. El ayudante continúa ordenándole al demonio que se retire, mientras mira a los ojos de la persona.

Después de la Ministración

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