Sociedad feudal
El siglo XIII se caracteriza en Europa por la organización social
1.
CONTEXTO
HISTÓRICO: LA SOCIEDAD FEUDAL EN EL SIGLO
LA SÍNTESIS
ESCOLÁSTICA DE
SANTO TOMÁS DE
AQUINO
4
Como hemos visto en la unidad anterior, el
pensamiento medieval estuvo dominado durante siglos
por el influjo del Agustinismo y de la Patrística. Desde el
siglo XI hasta el XIII el problema que dominó el
pensamiento medieval fue el de los
universales
. Pero
la recuperación de las obras de Aristóteles, conservadas
y veneradas en el mundo árabe, supuso una renovación
esencial del pensamiento filosófico. Europa se encaminó
entonces hacia una nueva época.
conocida por feudalismo, surgida a partir del siglo VI en el territorio entre el Rin y el Loira, mediante la alianza entre la realeza germánica y los guerreros francos en un territorio fuertemente romanizado.
Entre los siglos X y XII se produjo la feudalización completa de la sociedad. Se trataba de un sistema organizado para procurar los medios de vida a una minoría de hombres encargados de combatir. Las instituciones básicas del feudalismo son el vasallaje, mediante el cual el vasallo jura fidelidad a su señor y éste le ofrece defensa y protección y el feudo que eran los bienes (en tierra o derechos) concedidos por un señor a su vasallo a cambio de unos servicios, normalmente militares. Poco a poco el feudo se convirtió de personal en perpetuo y por tanto hereditario.
Desarrollo económico
La estructura económica de la sociedad feudal se basa en la posesión de la tierra y de los medios de explotación de la misma (animales de tiro, herramientas, molinos, almacenes, etc). Es un sociedad muy rural y dispersa, agrupada según las posesiones de los señores feudales y bajo su amparo. Puesto que las tierras son del señor (y también los molinos, almacenes, etc), los campesinos que las trabajan le deben impuestos por su uso, casi siempre en especie, pues el modo de intercambio más habitual es el trueque.
El procurar el desarrollo de la producción, el aumento de las tierras roturadas, etc. es, para el señor feudal una manera de asegurarse la recaudación de sus impuestos.
En el siglo XIII, la estabilidad de la organización social y los progresos técnicos (molinos de agua y de viento, arado de ruedas, herraduras y colleras más eficaces para los animales de tiro…) permiten la expansión demográfica, lo que conlleva la fundación de villas nuevas y el desarrollo de mercados y ferias.
Renacimiento de las ciudades
El auge de las actividades artesanas y mercantiles favorece en el siglo XIII el renacimiento de la vida urbana y por tanto el surgimiento de la clase burguesa que no va a depender para su mantenimiento de los trabajos agrícolas ni de los señores que poseen la tierra. El arte de esta época, el gótico, tiene su más conocida expresión en las grandiosas catedrales, que manifiestan la importancia de las ciudades. También la universidad medieval surge en estos núcleos urbanos.
Relaciones iglesia-estado
El ideal político en occidente fue, desde Carlomagno (coronado el año 800), el de una comunidad con una sola religión (cristianismo) y dos autoridades supremas: el emperador (poder temporal) y el Papa (poder espiritual). Las relaciones entre estos dos poderes fueron a menudo complicadas, e incluso violentas. Por ejemplo, en el siglo XI, la “querella de las investiduras”, que surje por el rechazo del Papa Gregorio VII (1073-1085) a que el poder temporal nombre a los obispos, lleva al Papa a excomulgar y destituir al rey Enrique IV (1056-1106) y a éste a sitiar al Papa en su castillo e imponer otro por la fuerza, obligando a Gregorio VII al exilio. Esta querella manifiesta la ambigüedad del poder de la iglesia, que une sus prerrogativas espirituales con las materiales, puesto que los miembros del alto clero eran auténticos señores feudales (y a veces con muy poca vocación religiosa) y también la del poder político, que necesitaba el apoyo de la iglesia para legitimar su autoridad (que emanaba, decían, del propio orden divino).
Las órdenes
mendicantes
En el siglo XII van a adquirir importancia unas nuevas órdenes religiosa, que predican la vuelta a la pobreza como ideal
evangélico, apartándose del exceso de poder y riqueza de la estructura eclesiástica: son las
órdenes mendicantes, entre las que destacan los franciscanos y los
El
orden
estamental
La sociedad feudal se divide en tres órdenes o estamentos: ORATORES, cuya función es rezar; BELLATORES, los que hacen la guerra y mandan y LABORATORES, cuya función social es trabajar y servir. La permeabilidad entre los estamentos es escasa y toda la pirámide social, que se sustenta sobre el trabajo de los más humildes, se rige por el
principio de autoridad:
Las virtudes
monásticas
El celibato
El ayuno
La penitencia
La mortificación
La negación de
¿Qué es la Escolástica?
El término Escolástica, en historia de la filosofía, se utiliza en varios sentidos. A veces, se identifica sin más con la filosofía medieval, entendiéndola como una filosofía subordinada a la teología. En este sentido, se puede hablar de una escolástica cristiana, pero también de una escolástica musulmana y de una escolástica judía, ya que las tres grandes religiones monoteístas tuvieron un gran interés en este periodo por argumentar, analizar y comprender sus contenidos religiosos con instrumentos racionales.
La escolástica cristiana
La escolástica a la que nos vamos a referir es la cristiana, concretamente a la que se desarrolla entre los siglos XII y XIV, teniendo su apogeo en el siglo XIII, época de Santo Tomás. El ámbito en que este pensamiento se desenvuelve es el de las universidades medievales (principalmente la de París, verdadera capital filosófica de Europa entonces) y su método expositivo es el propio de las disputas teológicas que se realizaban en éstas.
El término “escolástica” procede del latín “scholastica” y éste del griego “schola” que significa escuela, ya que los debates teológicos proceden de las escuelas que en el renacimiento carolingio se establecieron en las catedrales y monasterios, se extendieron luego a las escuelas episcopales (como las de Chartres, Colonia o York) y llegaron a su máxima expresión en los siglos XII y XIII con la fundación de las universidades.
¿Qué pretende la Escolástica?
La escolástica cristiana se propone explicar teológicamente el universo, tanto en el orden físico (macrocosmos) como en el moral (hombre como microcosmos) Es, en cierta medida, heredera de la escolástica del Islam. Ya que los árabes conocieron los textos aristotélicos antes que el occidente latino e intentaron lo mismo que los doctores cristianos: aclarar en lo posible los misterios de la fe con la ayuda de la lógica y la metafísica de Aristóteles.
Este deseo de explicar racionalmente el sentido de lo creído por la fe, había sido ya la preocupación de los Padres de la Iglesia (Patrística) La Biblia, es para los cristianos el texto sagrado, Palabra de Dios que expresa su plan divino sobre lo creado, pero, a menudo, esta revelación resulta poco clara. Por ello, para explicar de manera más inteligible y sistemática las verdades de fe, la Iglesia reconocía la autoridad y utilidad de los santos padres, así una frase de S. Agustín o de S. Jerónimo, tenía un valor paralelo al de una cita bíblica.
La escolástica como
método
de
razonamiento
El armazón teórico del que parte la escolástica es, en primer lugar, la Biblia, pero, en segundo lugar, la autoridad de los Padres de la Iglesia. La tarea preliminar de la escolástica es la compilación de estas sentencias de los santos padres. El problema consiste en que al recopilarlas se encuentran, sobre los mismos temas, opiniones diversas que parecen contradecirse.
Lo característico de la escolástica es intentar conciliar el principio de autoridad (ni la autoridad de los textos sagrados ni la de los santos puede ponerse en duda) con el principio de no contradicción (no pueden ser verdaderas, simultáneamente, dos afirmaciones que se contradigan entre sí). Para compaginar fe y razón, la escolástica recurre a la
dialéctica: la confrontación entre ideas encontradas para hallar lo que tienen en común, resolviendo las contradicciones aparentes. En esto, Santo Tomás es un auténtico maestro.
2.
CONTEXTO
FILOSÓFICO (I): LA ESCOLÁSTICA Y LA
FOTO DE UN
SCRIPTORUM
La universidad medieval
En la edad media, no existía una enseñanza formal con un itinerario prefijado para los niños ni para las niñas y la alfabetización era muy escasa. La educación de los jóvenes estaba encomendada a instituciones religiosas y las posibilidades de instrucción, si no se pertenecía a la nobleza, eran casi nulas a menos que se profesara en una orden religiosa.
La universidad medieval es básicamente una institución para la formación religiosa que depende de la iglesia católica, por ello sus miembros son eclesiásticos y está prohibido el acceso a las mujeres. Las clases se imparten en latín, que es la lengua culta. Aunque desde su fundación, las universidades engloban distintos saberes (filosofía, derecho, medicina), la facultad de teología es la más importante.
La fuerte jerarquización de la sociedad feudal se manifiesta también en la jerarquía académica, que va desde el bachiller hasta el maestro y el doctor; sólo estos últimos están autorizados a enseñar. Los contenidos deben ceñirse a los textos canónicos, aprobados por la iglesia. Los maestros están revestidos de la autoridad de su posición y de la que emana del mismo Dios, cuya doctrina trasmiten. Habitualmente, las clases revisten la forma de LECTIO, en la que el profesor, desde un púlpito, recita el comentario autorizado sobre algún texto canónico.
Sin embargo, de vez en cuando y coincidiendo con fechas señaladas, las clases magistrales se sustituyen por debates o controversias (QUAESTIO) Este género nos permite evocar la intensa vitalidad que podía alcanzar el ambiente universitario medieval, especialmente en París, que contaba con unos 5000 universitarios en el siglo XII.
La técnica de la quaestio en la universidad
medieval
La cuestión que se iba a debatir había sido propuesta de antemano por el maestro que iba a pasar por ella y su tema podía variar notablemente. Previamente era anunciada, junto con el día fijado, en todas las escuelas de la facultad. El día del debate se suspendían las clases, ya que participaban en el mismo todos los bachilleres y alumnos del maestro, así como otros profesores y estudiantes e incluso los clérigos de la zona y personalidades eclesiásticas de paso. Estos debates se vivían con el apasionamiento de un torneo.
La mañana del debate se presentaban las objeciones,
por orden jerárquico (doctores, maestros, bachilleres…) que eran respondidas por el bachiller que se presentaba a examen, con la ayuda de su maestro. El siguiente día lectivo, el maestro que había debatido retomaba el tema y ordenaba las objeciones. Después hacía seguir a éstas de algunos argumentos a favor de la tesis que iba a proponer. A continuación pasaba a una exposición doctrinal de la cuestión debatida en la que se fijaba su doctrina (determinación) Finalizaba respondiendo a cada una de las objeciones propuestas contra la doctrina de su tesis.
Las aportaciones de la cultura árabe
3.
CONTEXTO
FILOSÓFICO (II): LA ESCOLÁSTICA Y LA
UNIVERSIDAD MEDIEVAL
La estructura argumentativa de estos debates de la universidad medieval es la característica de los artículos de la Suma Teológica de Sto. Tomás:
1.-Tema sobre el que se va a debatir.
2.- Objeciones. 3.- Determinación
Durante la edad media, en la Europa cristiana predomina el pensamiento de inspiración platónica hasta el siglo XIII. Tanto el conocimiento del griego como los textos de Aristóteles son inaccesibles, únicamente se conoce parte de su lógica, a través de la traducción y comentarios de Boecio (siglos V- VI) y la traducción al latín de las Categorías de mediados del siglo X.
La recuperación de Aristóteles es posible gracias a la expansión del Islam hasta Siria, donde entra en contacto con reductos de la cultura griega. En Bagdad, textos de Aristóteles son traducidos del siríaco y del griego al árabe en el siglo XI. El pensamiento del griego, mezclado con ideas platónicas y de los diversos comentaristas se expande por el mundo árabe.
La polémica con los averroístas
Otra vía de acceso de los textos aristotélicos en occidente es a través de las versiones griegas conservadas en Constantinopla, como las que traduce Roberto Grosseteste (1175-1235) en Oxford. S. Alberto el Magno, fraile dominico de origen alemán, se sirvió tanto de estas traducciones como de las de Toledo para hacer sus comentarios a Aristóteles. Fue maestro en la universidad de París en 1245 de Tomás de Aquino, al que introdujo en este conocimiento.
Sin embargo, esta recuperación de Aristóteles en el pensamiento cristiano no fue sencilla, debida a la posición contraria de los teólogos platónico-agustinianos y la condenación del aristotelismo por el papado. Tanto S. Alberto como Sto. Tomás realizan una auténtica revolución al saltarse las prohibiciones de la Santa Sede. El obispo de París y canciller de la universidad, Esteban Tempier, condena a los filósofos aristotelizantes en 1270, considerando heréticas 219 proposiciones, entre ellas algunas comunes a Sto. Tomás y los Averroístas.
El Averroísmo latino defendía tres tesis: 1. La eternidad del mundo
2. El alma no es inmortal. Sólo es inmortal el entendimiento que es único y pertenece a toda la humanidad.
3.
La doble verdad: Hay verdades de fe y verdades de razón.En 1277, el obispo de Canterbury considera peligrosas las opiniones filosóficas de Sto. Tomás e impone en la universidad de Oxford su prohibición. Sin embargo, esta polémica decrece a partir de la canonización de Tomás de Aquino en 1323, llegando a convertirse en el pensador de la doctrina oficial de la iglesia católica.
En Al- Andalus, el sabio Averroes (1126-1198), profundo conocedor de la obra aristotélica, desarrolla una potente filosofía propia, que influirá mucho en todo Occidente. Este pensamiento sincrético (mezcla de las ideas de Aristóteles con las del propio Averroes) es conocido como
Averroísmo. Los textos aristotélicos son traducidos del árabe al latín en la escuela de traductores de Toledo en los siglos XII y XIII, llegando a Roma, donde una bula papal permite su estudio en 1231, y a París, donde pensadores como S. Buenaventura (1221-1274), S. Alberto el Magno (1206-1280) y sobre todo Sto. Tomás, incorporan a Aristóteles al pensamiento escolástico.
La lucha de Sto. Tomás por hacer compatibles sus creencias cristianas con su admiración filosófica por Aristóteles (un
pagano, según la mentalidad de la época), le hace distinguirse de los averroístas latinos, a los que combate. Para él no es Aristóteles el que hace afirmaciones heréticas, sino los averroístas los que le interpretan erróneamente.
Tomás de Aquino (1225-1274)
Una vida en continua búsqueda de la virtud
4.
CONTEXTO FILOSÓFICO (III): LAS GRANDES
INFLUENCIAS.
ARISTÓTELES Y EL PENSAMIENTO MUSULMÁN
Santo Tomás y la
ciencia moderna
La ciencia moderna ha rechazado los argumentos tomistas como no científicos. En primer lugar, la primera de las vías, la del movimiento, deja de tener sentido cuando se aplica el principio de inercia y desaparece el concepto de
motor inmóvil. La quinta vía, la de la finalidad, perderá su vigencia a partir de las teorías evolucionistas (Darwin) que no necesitan recurrir a un plan de la creación (o diseño inteligente)
En general, la ciencia moderna modifica el concepto de
causalidad que utilizaban en la escolástica y que era heredero de la causa eficiente
aristotélica. Según el planteamiento medieval, la causa tenía superioridad óntica
sobre el efecto, contener la realidad de éste para producirlo. En cambio la ciencia moderna va suprimiendo los elementos formales y finales de la
causalidad para centrarse casi exclusivamente en las causas materiales.
y el conocimiento
Tomás de Aquino (1225-1274) nació en el castillo de Rocca Secca y estudió en la abadía benedictina de Montecassino. En 1239 abandonó la abadía para continuar sus estudios en la Universidad de Nápoles, y entró a formar parte de la Orden de los dominicos, en contra de la opinión de su familia. Marchó a París, pero sus hermanos le obligaron a volver a Rocca Secca. Estuvo recluido en el castillo de la familia durante más de un año, A finales de 1245 se fugó de Rocca Secca y volvió a Nápoles, y luego a París, donde se encontró con el filósofo Alberto Magno, al que poco más tarde seguiría a Colonia. Éste fue un encuentro decisivo en su vida. Durante tres años recibió sus enseñanzas y fue instruido en el sentido de los problemas filosóficos más importantes. Alberto Magno estaba convencido del talento de su alumno,
En 1252 regresó a París, conde se le encargó el comentario del Libro de las Sentencias de Pedro Lombardo. Empezó entonces a dar clases en la Universidad. A partir de 1256, su obra fue tomando forma: De ente et essentia, De Veritate, In Boetium de trinitate o la Summa contra gentiles datan de esa época
. Fue un periodo de extraordinaria fecundidad.
Llamado a Italia en 1259, se convirtió en el teólogo de la curia pontificia y empezó la redacción de su obra más importante, la
Summa theologica. En Italia trabó contacto con Guillermo de Möerbeke, gran conocedor del mundo griego, que tradujo las obras de Aristóteles.
En 1269 regresó a París, en la cumbre de su prestigio, y luego, de nuevo, a Italia, en el 1272. El seis de diciembre de 1273 sufrió una visión mística y desde entonces abandonó su trabajo intelectual, dejando inacabada la Suma Teológica. Después de esa visión, confesó que no tenía nada más que escribir.
Las principales influencias recibidas
Las dos grandes líneas de influencia que sigue Tomás de Aquino son, por un lado el pensamiento de Aristóteles, al que llama El Filósofo (como si no hubiera mas) y por otro la doctrina de la iglesia, sus textos sagrados y las interpretaciones de los santos padres, en especial San Agustín.
Aristóteles
Son muy numerosos los elementos aristotélicos que utiliza Santo Tomás, comprenden lo que podríamos llamar el núcleo duro de su filosofía y también la terminología, las clasificaciones y conceptos que utiliza para ordenar sus ideas. Por ejemplo, su forma de entender la realidad (ontología) es heredera del
hilemorfismo de Aristóteles y su teoría de las causas. También su teoría del conocimiento (epistemología), parte de una base empírica y recurre a la abstracción y al entendimiento agente. Los planteamientos básicos de su ética comparten el eudemonismo
aristotélico, su concepción de la virtud y de las tendencias naturales. Incluso cuando trata sobre cuestiones teológicas utiliza conceptos de “El Filósofo” para explicar a Dios: motor inmóvil, acto puro, forma inmaterial.
Las repercusiones de su pensamiento
De la marginalidad a la doctrina oficial de la Iglesia
La difusión de las teorías aristotélicas que Sto. Tomás realiza, le lleva a ser condenado en su época por el obispo de París y el de Canterbury. Sin embargo, a partir de su canonización, su obra va a ser plenamente aceptada (s. XIV), estudiado en las universidades cristianas hasta que en el siglo XVI (escolástica barroca) sea el autor predominante. En los siglos XIX y XX, diversos Papas consideran que su doctrina es de importancia fundamental para el pensamiento cristiano. En la época contemporánea, el resurgimiento de su filosofía recibe el nombre de neotomismo, influyendo en autores como el francés Jacques Maritain y el español Xavier Zubiri.
La ley natural
Uno de los temas tomistas que más repercusión tiene es el concepto de ley natural, que supone la existencia en todo humano de una naturaleza común con unas inclinaciones dirigidas por Dios y que por tanto hay que respetar. De estas ideas se han seguido algunos planteamientos en defensa de la dignidad de toda la especie humana, como el derecho de gentes, que se desarrolla en Salamanca en el siglo XVI en torno a Francisco de Vitoria, y que puede considerarse como base de los actuales derechos humanos.
Demostración de la existencia de Dios
Santo Tomás pretende con sus vías dar argumentos racionales que demuestren la existencia de Dios. Todavía los filósofos racionalistas como Leibniz o Descartes, creerán en la demostrabilidad de su existencia, pero a partir de las críticas del empirismo a la causalidad (Hume) y el rechazo de Kant a que se pueda aplicar a aquello de lo que no tenemos experiencia, la filosofía contemporánea se ha instalado mayoritariamente en el
agnosticismo y en el ateísmo.
Otros autores aristotélicos
La principal fuente a través de la que Tomás de Aquino incorpora a Aristóteles, fue su maestro
Alberto Magno, pero también a través del aristotelismo musulmán de Avicena (distinción entre esencia y existencia, que tan importante es en la tercera vía) y Averroes (aunque rechaza su entendimiento separado) y del aristotelismo judío de
Maimónides (relaciones entre fe y razón)
Otros filósofos griegos
Otras influencias filosóficas presentes en Sto. Tomás son los
estoicos (concepto de ley natural) y los platónicos, bien del propio Platón (inmortalidad del alma, teoría de la participación) o de neoplatónicos (jerarquía ontológica de los seres)
Platonismo cristiano
Los autores del platonismo cristiano como S. Agustín, el
Pseudo-Dionisio, Boecio, Pedro Abelardo, S. Isidoro de Sevilla son citados a menudo por Sto. Tomás como autoridad religiosa, en especial el primero, de quien toma conceptos para explicar los atributos de Dios, el problema de la creación, la inmaterialidad del alma humana, etc. De S. Anselmo critica su
argumento ontológico.
6.TOMÁS DE AQUINO. INFLUENCIAS RECIBIDAS Y
REPERCUSIÓN POSTERIOR.
La distinción
esencia-existencia
Está presente ya en filósofos anteriores de los tres grandes credos. En elpensamiento árabe se encuentra en Avicena y Alfarabi, pero también el judío Maimónides y los cristianos
El pensamiento tomista, ¿filosofía o teología?
En tiempo de Santo Tomás, la doctrina cristiana intentaba estructurarse como una teología, mediante la recuperación efectiva de la filosofía griega. Pero era necesario, ante todo, delimitar bien los campos de la filosofía y de la fe.
El fundamento de la distinción tomista entre los campos de la filosofía y la teología se encuentra en la separación entre orden natural y orden sobrenatural.
Razón y fe tienen jurisdicciones independientes:
- a la razón corresponde toda verdad conocida por evidencia intrínseca, es decir, por experiencia o demostración;
- a la fe corresponden las verdades conocidas por evidencia extrínseca, es decir, la autoridad del Dios que revela.
De esto se desprende que la misma verdad no puede ser, simultáneamente, objeto de fe y de ciencia.
Esta distinción entre dos órdenes de conocimiento no estriba en el objeto considerado, que sigue siendo el mismo (Dios y su obra), sino en el aspecto particular en que dicho objeto se examina o en la luz especial que nos lo hace ver: la fuerza natural de la razón, o la sobrenatural de la Revelación.
Para Tomás de Aquino la razón tiene por objeto la realidad sensible y la fe tiene por objeto la verdad revelada. Ambas se complementan y no tienen por qué entrar en conflicto pero hay verdades o contenidos que no solo son de razón o de fe sino que pertenecen a ambos, son los preámbulos de fe. Estos coincidirían con las verdades de la creación, la inmortalidad del alma, Dios y la ley natural.
De esta manera, la razón cobra autonomía como fuente de conocimiento. Ahora puede ocuparse de las cosas naturales siempre y cuando no contradigan la verdad de la religión cristiana. Estos son los límites de la razón, pero fuera de esto la razón puede moverse con libertad. Para Sto. Tomás no hay conflicto entre ambos ordenes de conocimiento: Fe y Razón. Si lo hay es sólo aparente y se debe a dos tipos de errores: error en la filosofía y error en la interpretación de la fe. El filósofo debe dilucidar que tipo de error que es y actuar en consecuencia.
El Panteísmo
Doctrina que sostiene
que
Dios y el Mundo son
una y la misma cosa
El argumento
ontológico de San
Anselmo
En el argumento ontológico, llamado así a partir de Kant, San Anselmo presenta un razonamiento de corte racionalista que demuestra la existencia de Dios si no queremos caer en contradicción.
El insensato debe convencerse, pues, de que existe, al menos en el entendimiento, algo mayor que lo cual nada puede pensarse, porque cuando oye esto, lo entiende, y lo que se entiende existe en el entendimiento. Y, en verdad, aquello mayor que lo cual nada puede pensarse, no puede existir sólo en el entendimiento. Pues si sólo existe en el entendimiento puede pensarse algo que exista también en la realidad, lo cual es mayor. Por consiguiente, si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse, existe sólo en el entendimiento, aquello mayor que lo cual nada puede pensarse es lo mismo que aquello mayor que lo cual puede pensarse algo. Pero esto ciertamente no puede ser. Existe, por tanto, fuera de toda duda, algo mayor que lo cual nada puede pensarse, tanto en el entendimiento como en la realidad.
San Anselmo,
Proslogion. Capítulo II
7.EL PROBLEMA DE LA RAZÓN Y LA FE EN TOMÁS DE
AQUINO
Preámbulos de
Fe
RAZÓN
FE
Realida
d
sensibl
La Síntesis tomista
Hemos visto en el epígrafe anterior cómo se plantea el problema de las relaciones entre razón y fe. Una vez distinguidos los términos, se trata de armonizarlos y de establecer las posibles relaciones entre ambos.
La razón y la fe nunca pueden contradecirse, porque tienen un mismo origen: Dios, la única Verdad. Este es un principio común a todo el pensamiento medieval, pero Santo Tomás se ocupó de precisar esa plena armonía entre las verdades reveladas y la verdad natural.
La fe, en relación con la razón, realiza dos acciones:
- Acción curativa y orientadora. La fe dispone para hallar la verdad, porque ‘la Gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona’. Es decir, restablece a la razón su potencia nativa. Señala de antemano, con certeza infalible, la meta donde debe llegar la demostración racional de las doctrinas necesarias para la salvación y fundamentales en filosofía.
- Acción de elevación. Es una luz supereminente que ensancha la razón y extiende el alcance de su mirada. La Razón, por su parte, también desempeña una serie de acciones respecto de la fe:
- Una Acción Asistencial. La razón conduce hacia la fe, demostrando sin contradecirse los llamados ‘preámbulos de la fe’, es decir, las verdades fundamentales como la existencia de Dios y, sobre todo, la posibilidad y realidad de la Revelación.
- Acción teológica o de explicación de la fe. La explicación de la fe no se da por razones demostrativas. Los misterios, por definición, no admiten demostración racional alguna, sino más bien proponiendo razones de conveniencia para dichos misterios. Es decir, la razón ordena lógicamente las verdades reveladas y determina su significación por comparación con las tesis filosóficas.
- Una Acción apologética. La razón defiende la fe de los ataques que se produzcan; impugna las objeciones, mostrando su falsedad o ineficacia, de manera que el misterio –sin dejar de ser inconcebible, y por encima de la razón- no aparezca nunca como opuesto a ella.
En resumen, la fe y la razón se distinguen sin separarse, están unidas sin confundirse. Ni la fe está subordinada a la razón ni la razón a la fe y, sin embargo, viven la una de la otra en pleno acuerdo y armonía, enriqueciéndose mutuamente. Pero el pensamiento tomista es también sintético en otros aspectos. Frente a la pluralidad de las formas defendida por el Agustinismo, opone la unidad de la forma sustancial; a la composición hilemórfica universal, opone la simplicidad de las formas subsistentes; a las razones seminales, la pura
potencialidad de la materia prima; a la identidad entre la esencia del alma y sus potencias operativas, la distinción real; y por último, a la iluminación especial de Dios en el
conocimiento, la actividad natural del entendimiento agente propio de cada individuo.
8. LA SÍNTESIS TOMISTA.
El conflicto entre la
fe y la razón
Los pensadores cristianos medievales tuvieron que enfrentarse con el problema de que ciertos conocimientos de la naturaleza y la razón parecían
contradecir la verdad revelada en las
sagradas escrituras. Los esfuerzos mayores de la escolástica se van a dirigir precisamente a este aspecto: hacer compatible la fe cristiana con la razón. Pero cuando esto no era posible, en un principio, se antepuso la fe a la razón. El mérito de Santo Tomás fue
permitir el estudio de la naturaleza al establecer contenidos de fe y contenidos de razón como dos fuentes de conocimiento distintas, autónomas e
¿Qué es la realidad?
Para Tomás de Aquino hay un orden del universo, de las cosas y la naturaleza que la mente humana encuentra como existente y que ha sido hecho por Dios. Dios ha creado toda la realidad y la ha ordenado de manera jerárquica de acuerdo a su importancia. Hay tres realidades o sustancias:
La realidad física (ens mobile) que son las cosas naturales, el ser real y cuyo estudio es objeto de la filosofía natural o física y la matemática
El pensamiento o intelecto cuyo estudio es objeto por parte de la lógica y la filosofía primera o metafísica
El ser o ente supremo que es Dios —la única sustancia divina — y cuyo estudio es realizado por la teología como saber acerca de Dios.
El mundo es creado por un acto de la voluntad de Dios que es causa del mismo en un doble sentido: es causa eficiente y causa final, es decir, todas las cosas proceden y acaban en Dios. Dios ha creado todas las cosas que tienen existencia como sustancias pertenecientes a una de las dos primeras realidades.
La Metafísica
Tomás de Aquino recupera la teoría hilemórfica de Aristóteles y, por tanto, considera a la sustancia como un compuesto de materia y forma cuyo fin o telos es la realización o cumplimiento de su esencia. Pero a diferencia de S. Agustín, Sto. Tomás no identifica la esencia de la sustancia con el alma o la forma sino que es el mismo compuesto: la esencia es a la vez la materia y la forma. Esto le lleva a diferenciar entre esencia y existencia: que una cosa sea esencia no quiere decir que exista. La esencia1 es anterior a la
existencia2, es la potencia de recibir la existencia. La existencia es un acto gratuito de Dios. La distinción esencia/existencia es fundamental en toda la filosofía tomista. Por lo tanto, a la pregunta ¿qué hay en el mundo? Tomás de Aquino responde que hay dos tipos de seres:
El ser finito cuya esencia no implica su existencia. Es necesario por otro.
El ser infinito, Dios, cuya esencia implica su existencia. Es necesario por sí.
Dentro de los seres finitos, Tomás establece una jerarquía de acuerdo a la naturaleza de su esencia:
Las cosas naturales y los animales: cuya esencia es su vida. Son sustancias simples y materiales. No son inmortales. el hombre: cuya esencia es su cuerpo y su alma. El hombre
es una sustancia compuesta que está entre dos realidades — la material y la intelectual. Su alma es intelecto y coincide con la forma y sólo el alma es inmortal.
los ángeles: cuya esencia es ser intelecto. Son sustancias simples e inmateriales (intelectuales).
Dios es la única sustancia cuya existencia no depende nada más que de sí mismo, no necesita de nadie más para existir, es eterno. Dios, como única sustancia divina, es materia e intelecto en grado sumo e infinito. Para evitar caer en el panteísmo de Avicena, Tomás de Aquino al establecer el principio de creación, separa el mundo de Dios mismo. Las cosas proceden de Dios pero no son Dios, existen porque Dios quiere. Si esto es así, el siguiente paso que tiene que dar Tomás de Aquino es demostrar la existencia de Dios. Son sus famosas cinco vías o argumentos sobre la existencia de Dios.
El método racional de demostración
10. LA DEMOSTRACIÓN RACIONAL DE LA EXISTENCIA DE
9. LA ONTOLOGÍA TOMISTA. DE LA RAZÓN A LA FE.
Principales rasgos
del tomismo
Objetivo: hacer
compatible la
filosofía de
Aristóteles con la religión cristiana y dotar a la filosofía escolástica de un pensamiento que justificase los nuevos cambios que estaban surgiendo en los reinos cristianos.
Adopta la teoría
aristotélica del
movimiento con la teoría de las cuatro causas.
Acepta la teoría hilemórfica: las cosas son compuestos de materia y forma.
Distinción entre
esencia y existencia
Rechaza el
argumento
ontológico de San Anselmo e intenta explicar la existencia de Dios a través del conocimiento de la naturaleza (las cinco vías)
La esencia del
hombre es ser a la vez alma y cuerpo como una única sustancia.
En la ética
Para demostrar la existencia de Dios, Tomás de Aquino propone unos argumentos basados en la experiencia del mundo y no, como había hecho San Anselmo y su argumento ontológico, en la coherencia y no contradicción del pensamiento. Las cinco vías mantienen, todas, una misma estructura argumentativa:
1. Partimos estableciendo un hecho observable producto de nuestra percepción sensible.
2. Explicación del hecho observable por otro hecho externo al mismo que se quiere explicar.
3. A su vez, este nuevo hecho observable se explica por otro tercer hecho externo, y este por otro y así hasta el infinito. Esto nos lleva a una cadena infinita de explicaciones.
4. Como no podemos admitir una cadena infinita porque entonces no explica nada, tenemos que concluir que hay un primer hecho o causa de explicación.
5. Este comienzo o primera causa se identifica con Dios.
A partir de esta estructura, Tomás de Aquino propone sus cinco argumentos sobre la existencia de Dios, también llamados las cinco vías:
1. Desde el cambio o movimiento del mundo: Todas las cosas se mueven por otras, luego tiene que haber un primer principio de movimiento, un primer motor que es Dios.
2. Desde la noción de causa: Todo acontecimiento tiene una causa. Tiene que haber una primera causa incausada que es Dios.
3. Desde la noción de contingencia del mundo: Nada existe por sí mismo. Todos los seres pueden existir o no existir, su existencia no depende de ellos mismos, luego tiene que haber un ser cuya existencia sea necesaria, que es Dios.
4. Desde los grados de perfección: los seres del mundo guardan grados de perfección, hay seres más y menos perfectos, luego tiene existir el ser infinitamente perfecto que es Dios.
5. Desde el orden del mundo: Todos los seres actúan por un fin, luego tiene que haber una inteligencia suprema ordenadora que es Dios.
La existencia de Dios
no es una verdad
evidente
Para Tomás de Aquino, la existencia de Dios no es una verdad evidente. La prueba es que muchos dudan de ella. Por tanto, resulta fundamental ofrecer argumentos racionales sólidos, que sirvan como preámbulos de la fe, es decir, como una justificación anterior basada en la razón y no en la creencia. Siguiendo la concepción aristotélica, Aquino va a considerar a Dioa como acto puro.
Estructura de las Cinco vías
11. LA FORMA DE LA DEMOSTRACIÓN. LAS CINCO VÍAS.
1Esencia
: lo
que una cosa
realmente es
Las cinco vías se fundamentan en la afirmación de cinco atributos: primer motor, causa incausada, ser absolutamente necesario, ser perfecto e inteligencia rectora, que sólo pueden pertenecer a un ser en el que se identifican la esencia y el esse, como Ipsum esse subsistens.
Las vías son demostraciones a posteriori, que parten de diversos aspectos de la criatura en cuanto tal, como efecto, conocidos por experiencia, y se remontan a Dios como Causa. Estas demostraciones son elaboradas por Santo Tomás a partir de otros autores (Avicena, Aristóteles, etc.)
Todas las vías siguen un esquema común:
A. Punto de partida: hecho de la experiencia que nos es dado inmediatamente, considerado desde el punto de vista metafísico.
B. Aplicación del principio de causalidad eficiente con una formulación adecuada al punto de partida. C. Imposibilidad de una serie infinita de causas –
esencialmente subordinadas en el presente. D. Término de la prueba: Dios existe.
Primera Vía: Del Movimiento.
Se parte de la experiencia del movimiento y se llega a un Dios como Primer motor inmóvil
A. Hay seres que se mueven.
B. Todo lo que se mueve es movido por otro.
C. No se puede admitir una serie infinita de motores motivos, esto supondría negar el movimiento. D. Ha de existir por tanto un motor inmóvil, que sea
Acto Puro.
Segunda Vía: De la Causalidad Eficiente.
Se parte de la experiencia de la causalidad eficiente y se llega a Dios como Causa Incausada.
A. Hay seres que causan a otros y son causados, a su vez, por otros.
B. Todo ser que causa y es causado exige otro ser que lo cause o al que cause.
C. Pero tiene que haber una causa última incausada. Una serie infinita de causas es un absurdo.
Tercera Vía: De la Contingencia al Ser Necesario. Se parte de la experiencia de la generación y corrupción de los seres contingentes, limitados en su duración y, por tanto, compuestos, y se llega a Dios como Ser Necesario por sí mismo.
A. Hay seres contingentes y compuestos. B. Todo lo que es limitado en su duración ha
de tener una causa.
C. Si esa causa es también limitada, es necesaria otra causa. Pero no es posible admitir una serie infinita.
D. Existe un ser ilimitado en la duración y simple en su esencia, causa de los seres generables y corruptibles que de él dependen.
Cuarta Vía: De los Grados de Perfección
Se parte de la experiencia de los grados de perfección y se llega a Dios como Ser sumamente perfecto.
A. Existen seres que poseen o realizan ciertas perfecciones, pero de manera graduada. El ser de esa perfección se encuentra en estos seres de manera graduada y limitada.
B. Esto implica que toda perfección graduada no es poseída por esencia, sino por participación, y por tanto, hay una causa de la perfección que aparece materializada en un ser concreto.
C. No es posible un proceso infinito de causas, luego ha de existir un ser causa de los seres que tienen limitada la perfección de su ser. D. Ha de existir la Causa del Ser y de las
perfecciones de los Seres, como Ser sumamente perfecto.
Quinta Vía: De la finalidad.
Se parte de la experiencia de la finalidad de las cosas y se llega a la existencia de Dios como Inteligencia ordenadora del mundo.
A. Existen seres que obran con finalidad y carecen de inteligencia (ej. Una planta). B. Todo obrar con finalidad supone un
inteligencia, y por tanto, el que, careciendo de ella, obra con finalidad, es porque está dirigido por una inteligencia externa.
C. Que, a su vez, puede estar regida por otra inteligencia. Pero no es posible una serie infinita de causas.
Por tanto, ha de haber una Inteligencia identificada con su acto de entender, Causa de la ordenación de todas las cosas y de todas las inteligencias a sus respectivos fines.
Consecuencias de las
cinco vías:
Se sabe que Dios es
pero no lo que Dios
es.
Se sabe de Dios por
medio de sus criaturas
de tres maneras:
-
vía de la causalidad
-vía de la excelencia
-vía de la negación.
Esta última basada en
la teología negativa
de
un
tal
PseudoDionisio (s. IV)
que propuso una
teología negativa.
¿Cómo conocemos la realidad? El conocimiento
intelectual
Una vez establecida la existencia de Dios y de todo
cuanto existe con Dios como primera causa, Tomás de
Aquino aborda la pregunta: ¿Cómo conoce el hombre?
¿Cómo podemos llegar a saber de la existencia de Dios y
su obra?
La teoría del conocimiento de Tomás de Aquino va a
ser un fiel reflejo de la teoría aristotélica de la
abstracción con elementos cristianos que la hacen
compatible con la fe cristiana.
Tomás de Aquino, como creyente, solo se ocupó de
los errores filosóficos, pero dejó una puerta abierta a la
interpretación libre de la Biblia, uno de los puntos de la
Reforma.
Para Sto. Tomás el verdadero conocimiento, el objeto
propio y adecuado de nuestro conocimiento, son las
realidades inmateriales:
el alma se conoce a sí misma y
el conocimiento del alma es mejor y más perfecto que el
de las cosas sensibles
, pero ¿cómo pasar del
conocimiento de la naturaleza al conocimiento de Dios?
Esto constituye el platonismo y agustinismo de la
epistemología de Sto. Tomás partiendo de la teoría
aristotélica del conocimiento.
El conocimiento empieza cuando las cosas sensibles
impresionan nuestra mente. Estos son los datos de la
percepción sensible que quedan impresionados como
imágenes o fantasmas de la mente. Pero esto es un
conocimiento puramente pasivo.
A partir de estas imágenes o fantasmas interviene el
entendimiento agente, que es el intelecto activo y
elabora, mediante
la abstracción
, los conceptos o
universales que son los instrumentos de los que se sirve
el intelecto para conocer la realidad. La capacidad
abstractiva actúa sobre las imágenes o fantasmas
despojándolas de sus elementos individuales y haciendo
posible que intervenga una segunda capacidad del
entendimiento (
entendimiento posible
) para conocer
universalmente.
Sin embargo esto es un conocimiento imperfecto de
Dios. El hombre quiere el conocimiento de la verdad
suprema, del bien, de la infinitud, la eternidad y la
unidad, es decir, de Dios y para esto el entendimiento
necesita la fe y la ayuda de Dios mediante
la
iluminación
(herencia de la teoría de San Agustín).
12. EPISTEMOLOGÍA Y TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
El problema de los
universales
Uno de los problemas de mayor discusión en toda la filosofía cristiana fue el problema sobre la existencia de las realidades
inmateriales o
universales, como los conceptos y los números. ¿Existe el
hombre como
concepto, el hombre universal? ¿Qué tipo de existencia tiene? La filosofía agustiniana respondía que existían como arquetipos en la mente divina con una
realidad propia,
subsistente en sí
misma. Son los
realistas
exagerados. La teoría
tomista defendió que
existían como
identidad de la esencia
en los seres
individuales. Es el
realismo moderado.
Otros, como Guillermo de Occam (128?-1349), pensaron que no tenían ninguna existencia, que eran meros instrumentos o herramientas de la mente humana para conocer la realidad. A los que defendieron esta postura se les
llamó los
¿Qué es el hombre?
Tomás de Aquino va a tener que responder a esta
pregunta para justificar su epistemología y establecer los
principios de su ética y política.
Dios creó el mundo
ex-nihilo
(de la nada) y al hombre a su
imagen. La esencia del hombre es una sustancia única
compuesta de cuerpo y alma. El alma es el principio de vida
(que da vida al cuerpo) y posee la función intelectiva, es
decir, la inteligencia racional.
La esencia del hombre es, por tanto, la racionalidad
entendida como unidad e integración del alma, forma
substancial del cuerpo que tiene como misión culminar o
completar la especie humana. En Tomás de Aquino, por
directa influencia de Aristóteles, las funciones vitales del
alma están vinculadas al cuerpo, y son tres: la vegetativa
(desear), la sensitiva (sentir) y la intelectiva (querer, pensar
y conocer). El alma está a mitad de camino entre lo corpóreo
y lo intelectual, es una forma subsistente, es decir, la mente
o entendimiento tiene una función propia de la que no
participa el cuerpo. Por tanto, es incorruptible e inmortal. No
hay un solo intelecto como sostenía Averroes, cada hombre
tiene su propia alma.
En la teología cristiana, resulta fundamental defender la
inmortalidad del hombre. Pero, ¿pues defenderse si se
afirma que vivimos vinculados indisociablemente a nuestro
cuerpo? Tomás de Aquino resuelve el problema afirmando
que el hombre es inmortal porque cuando muere, aunque
muere su cuerpo, no muere su parte intelectual (el alma). El
hombre recuperará su esencia el día del juicio final, cuando
el alma recupere su parte corpórea, como dice la promesa
de la resurrección de los muertos.
13. LA ANTROPOLOGÍA TOMISTA. ¿QUÉ ES EL HOMBRE?
¿Qué es el
hombre?
Saber cuál es la
esencia del
hombre, su
naturaleza, ha
sido una
constante en
toda la historia
de la filosofía.
Los griegos
pensaron que el
hombre era
logos, razón,
pensamiento. La
escolástica
identificó la
razón con el
alma de la fe
cristiana, como
intelecto puro
que participaba
de la esencia de
Dios. Para Kant,
filósofo
ilustrado, esa
era la pregunta
fundamental: el
hombre es una
naturaleza
racional libre.
Para Hegel y
Marx es
fundamentalme
nte historia y
para
Schopenhauer y
Nietzsche,
voluntad.
La moral y los fines de la vida humana.
Fiel a la idea aristotélica de que la comunidad política tiene un origen natural, pues todo ser humano es por naturaleza un “animal político”, Santo Tomás considera también que lo definitorio del ser
humano es su
racionalidad.
Precisamente es esa racionalidad lo que le empuja a vivir en sociedad.
El hombre, al servirse de su propia razón, puede dirigir el sentido de su existencia en una dirección determinada. Está dotado de un cierto margen de decisión, que Tomás de Aquino llama “libre albedrío”. Pero no tiene una visión preestablecida del bien o del mal, porque no puede alcanzar una relación directa con Dios.
Del mismo modo que la existencia de Dios sólo puede probarse,
con las célebres cinco vías, a partir de sus efectos en el mundo, es decir, de manera indirecta, sólo podemos intuir lo que es bueno o malo a partir de nuestra relación con el mundo circundante.
Por tanto, durante su existencia, el ser humano sólo conoce el bien y el mal por referencia a las cosas con las que convive, pero no en relación a Dios. Es por eso que puede rechazarlas o aceptarlas, según su propio criterio. El libre albedrío es, por tanto, la capacidad del hombre de servirse de su propia razón para ser libre. Y del mismo modo, en la libertad humana está el origen del mal. Esto es lo que expresa Tomás de Aquino con la fórmula ratio causa libertatis.
El hombre posee, por su propia naturaleza, la libertad que proviene de la razón, Por tanto, los actos del hombre son libres y proceden de su propia voluntad, Una acción es moral precisamente porque es voluntaria. Cada ser humano tiene que tomar decisiones, elegir, optar por unos bienes y no por otros. Se abre así un espacio para el acierto y para el error.
Las virtudes se identifican con hábitos de acción. Refuerzan lo que es propio del ser humano. Por eso hay virtudes intelectuales y virtudes éticas. Si Aristóteles pensaba que todos los seres humanos buscan la felicidad, Tomás de Aquino añade que esa felicidad (Beatitudo) se identifica con la virtud perfecta, con la contemplación del Bien universal que se expresa en la idea de Dios.
Para Tomás de Aquino, el ser humano es racional por naturaleza, y eso le convierte en un animal social y político.
14. LA MORAL Y LOS FINES DE LA VIDA HUMANA
Ley Natural
Principio moral en el
que convergen lo que
la naturaleza dicta al
hombre como lo que
Dios le ha
encomendado que es
su deber. Es evidente,
inmutable y posee
validez universal.
Tiene tres preceptos
en relación a las
facultades del alma:
(a)Impulso a
preservarse
(alma
vegetativa).
(b)El deber de
procrear (alma
sensitiva), y
(c) obrar según la
razón: conocer y
querer la verdad
y vivir en
sociedad (alma
intelectiva).
Estos tres preceptos
se resumen en uno
solo: el deber de
desarrollar
plenamente la
esencia del hombre:
desear, sentir y
pensar a Dios. La
razón y no la voluntad
es la que nos lleva a
buscar el bien y evitar
el mal
De la ley divina a la ley natural
Tomás de Aquino distingue tres tipos de leyes: la LEY ETERNA, la LEY NATURAL y la
LEY HUMANA. Por encima de ellas está la LEY DIVINA.
La LEY ETERNA es el modelo racional de la creación, el orden superior de cuanto existe, que tiene su sede en el entendimiento divino, y por tanto, es una proyección de la ley divina. Por ello, sólo es accesible a Dios mismo, o a los señalados por la gracia.
En la medida en que el entendimiento humano se acerca a la comprensión de la ley eterna, los preceptos que alcanza como principios racionales de toda acción, constituyen la ley natural. Hay, por tanto, una analogía entre
racionalidad y ley natural. En cuanto se sirven de su razón, los hombres pueden conocer la ley natural y aplicarla para hacer el bien.
La ley positiva, el camino hacia el bien común
Por último, está la materialización concreta de la ley, como ley humana o ley positiva, Al ser el Estado una proyección natural de la sociabilidad humana, debe estar regido por leyes que garanticen el bien común. Estas leyes positivas se fijan en preceptos que se aplican en la vida social y garantizan la justicia dentro de la comunidad política.
Los hombres, dotados de libre albedrío, son imperfectos. Pueden elegir el mal en vez del bien. Por eso las leyes tienen como principal objetivo asegurar la convivencia pacífica. La justicia es, para Tomás de Aquino, como para Aristóteles, un hábito que se refuerza con la práctica. Por tanto se trata de crear ciudadanos acostumbrados a actuar justa y virtuosamente. Es decir, las leyes tienen una función moral y pedagógica. Nos enseñan a obrar correctamente.
Santo Tomás recoge la distinción aristotélica entre Justicia conmutativa, que se da en condiciones de absoluta igualdad, y Justicia distributiva, que distingue los méritos de cada uno. Además, añade la noción de Justicia legal, constituyendo lo que ha sido conocido como “División clásica de la Justicia”.
15. LAS LEYES COMO FUNDAMENTO DE LA COMUNIDAD
CIVIL.
EL ORDEN CIVIL Y LOS FUNDAMENTOS DEL DERECHO
LO ESENCIAL
El Origen del Derecho
El Derecho tiene su origen en el plan racional de la creación, sólo accesible a la mente divina, pero el Estado, y las leyes que lo sustentan, hacen posible la convivencia pacífica. Los hombres son sociales por naturaleza. Necesitan leyes justas para ser justos ellos mismos. Por eso sus leyes proceden de la ley natural, de dos modos: -Por deducción (per modum conclusionum). De aquí deriva el Ius Gentium o Derecho de Gentes
-Por especificación de normas más generales (per modum determinationis). De aquí deriva el Ius civile, es decir, el Derecho civil.
La Justicia debe orientarse al bien común. El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya
VEINTE CUESTIONES ESENCIALES
SOBRE TOMÁS DE AQUINO.
1. Señala los principales rasgos de la sociedad feudal en el siglo XIII.
2. ¿Qué es la Escolástica? Señala algunos rasgos definitorios de la Escolástica cristiana medieval, ¿puede hablarse de unas “escolásticas no cristianas”?
3. ¿Cómo concibe Santo Tomás de Aquino las relaciones entre Razón y Fe?
4. Desde esa perspectiva, ¿es posible el conocimiento racional de Dios, o sólo la justificación de su existencia?
5. ¿Por qué es necesario demostrar racionalmente la existencia de Dios?
6. Señala cómo reciben Santo Tomás y San Alberto Magno el legado de Aristóteles. 7. Explica brevemente las funciones que
tiene la razón con respecto a la fe.
8. Santo Tomás intenta justificar la existencia de Dios recurriendo a cinco argumentos, o
vías. ¿Podrías señalar la estructura lógica que siguen?
9. Era un método común en la Edad Media dividir la exposición de un tema en artículos. Señala cómo es esa estructura. 10. ¿Qué función tiene el libre albedrío en la
filosofía tomista?
11. ¿Qué tipos de leyes distingue Santo Tomás?
12. ¿Qué supone afirmar la existencia de la ley natural en relación a la totalidad de los seres humanos y su relación con Dios? 13. En último término, ¿qué importancia tiene
la Gracia divina en relación con el libre albedrío del ser humano?
14. Señala cuáles son las tres inclinaciones naturales que existen en el hombre, tal como las expone Santo Tomás en el Artículo primero de la cuestión 94.
15. ¿Por qué razona Santo Tomás que la ley natural es la misma para todos?
16. Repasa la noción de “virtudes” de Aristóteles y explícala brevemente.