El sociólogico del No : reflexiones en torno a las intervenciones públicas de Eugenio Tironi
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(2) AGRADECIMIENTOS. Son tantas las personas a las cuales les debo gratitud en este proyecto académico que sin duda me faltarían páginas, Mis más sinceros agradecimientos a todas ellas, que de alguna y otra forma son parte de este trabajo. Una mención especial corresponde a mi familia por su constante apoyo, por creer en mí y fortalecer día a día mi confianza en este proceso. A mis amistades, colegas y compañeros, que me entregaron valiosísimas observaciones y comentarios, que sin duda lograron a destrabarme y poder continuar en innumerables veces. También al profesor Alexis Cortés Morales, por darme la oportunidad, la enseñanza y su constante guía. Al proyecto FONDECYT de iniciación n°11140336 (2014-2016): “SUR y la construcción del anti-movimiento de pobladores: ciencias sociales, performatividad y movimientos sociales en Chile 1985-1995”, también a cargo del Doctor en Sociología Alexis Cortés, por acogerme como tesista y entregarme el espacio y las herramientas para poder trabajar como investigador. Y finalmente a la excelente disposición del sociólogo Eugenio Tironi, por su tiempo y apoyo para dejarse investigar por este joven colega.. ii.
(3) ÍNDICE. Resumen de la investigación ........................................................................................................ v Introducción. Eugenio tironi, intelectualidad y esfera pública. .............................................. 1 Cambios en la concepción pública de la Intelectualidad. ...................................................... 13 Objetivos: general y específicos ................................................................................................ 21 Hipótesis ....................................................................................................................................... 23 Marco teórico ............................................................................................................................... 25 Acercamiento al estudio de los intelectuales....................................................................... 25 Acercamiento Bourdiano al estudio de la intelectualidad ................................................. 30 Sociología pública ................................................................................................................... 36 Sociología de las intervenciones públicas ............................................................................ 42 Marco metodológico ................................................................................................................... 48 Definición general de la estrategia metodológica ............................................................... 49 Instrumentos de investigación .............................................................................................. 53 Estrategia de análisis............................................................................................................... 57 Consideraciones éticas. .......................................................................................................... 60 Modalidades de Intervención Pública en Eugenio Tironi ..................................................... 62 Intelectual sin credenciales (1978-1983) .............................................................................. 64 El sociólogo del No (1983-1990) ......................................................................................... 79 Director de comunicaciones (1990-1994) ........................................................................... 88. iii.
(4) El consultor (1994-actualidad) .............................................................................................. 95 Conclusiones ..............................................................................................................................119 Anexos ........................................................................................................................................125 Bibliografía .................................................................................................................................128 Prensa .....................................................................................................................................136. iv.
(5) RESUMEN DE LA INVESTIGACIÓN. Distintas han sido las concepciones que remiten a la figura del intelectual a lo largo de la historia. Esta investigación pretende recoger estos cambios para analizar a la intelectualidad sociológica chilena en su historia reciente, a través de un caso de estudio que se podría calificar como ejemplar, reflexionando tanto sobre su trayectoria intelectual, sus modalidades de intervención y su relación con distintos campos anexos (y conexos) a la sociología. Me refiero a Eugenio Tironi, sociólogo que se ha destacado tanto en el ámbito académico como público. Este autor representa la vertiente más pública de la sociología, llevando su producción analítica y pensamiento sociológico a espacios más allá de la comunidad de pares académicos, influyendo e interviniendo en el debate público de la sociedad chilena. Con el objetivo de reconocer y analizar la configuración de las distintas modalidades de intervención pública a lo largo de la trayectoria de Eugenio Tironi, la investigación empleó una metodología cualitativa de estudio de caso, utilizando técnicas biográficas, con entrevistas semiestructuradas, así como análisis de documentos vinculados al sociólogo en cuestión. Así, la investigación reconoce un estrecho vínculo entre la trayectoria intelectual y política del autor, influido por un contexto de politización en las ciencias sociales a lo largo de la década de los setenta y ochenta. Este sociólogo, como constructor de conocimiento, logró vincular un relato personal del periodo con el proyecto político de transición que levantó un importante sector de la oposición a la Dictadura, interviniendo en el desarrollo político del país y logrando destacarse frente a sus pares intelectuales. Esto se tradujo en una configuración de distintas modalidades de intervención a lo largo de su trayectoria. La intención de esta investigación fue poner en tensión las distintas categorizaciones que existen en el ejercicio intelectual y sociológico, a través de las particularidades que este caso impone, como una heterogeneidad de campos de intervención y una orientación “híbrida” en su trabajo. v.
(6) sociológico, oscilando constantemente en una posición intelectual “clásica” y reflexiva a una más específica e instrumental.. vi.
(7) INTRODUCCIÓN. EUGENIO TIRONI, INTELECTUALIDAD Y ESFERA PÚBLICA.. “doctor en sociología, profesor, investigador, director de contenidos de la mítica Franja del No, consultor privado, director de comunicaciones del gobierno de Patricio Aylwin, autor, coautor y editor de una treintena de libros, colaborador frecuente de diarios y revistas, columnista habitual del diario El Mercurio, y ahora columnista de página 13, de Teletrece radio”1 Si es posible hablar sobre la historia reciente de la Sociología en Chile, sin dudas el nombre de Eugenio Tironi Barrios surgiría como una de las figuras más destacadas de ella. Su labor científica e intelectual le ha valido diferentes reconocimientos, tanto en el mundo de la academia, como fuera de ella. Su historia es una articualación de trayectorias políticas, intelectuales y empresariales, condición que lo ha transformado en una figura de interés público para distintos grupos sociales. La versatilidad de temas y su capacidad para discutir y dialogar en esferas empresariales, académicas y políticas, lo constituyen en un caso interesante de estudio. Eugenio Tironi Barrios nace el 6 de noviembre de 1951, dentro de una familia de clase media santiaguina. Cursó sus estudios secundarios en el reconocido colegio particular Saint George’s College2. En ese periodo ingresará a militar en el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), a fines de la década de los 60’, partido de izquierda chilena escindido de los sectores más radicales de la Democracia Cristiana, muy ligada a la Teología de la Liberación y. 1 Presentación de Eugenio Tironi en el programa “Página 13” de Teletrece Radio. Disponible en: http://www.t13.cl/radio/pagina-13/noticia/el-debate-patricio-aylwin-y-transicion-eugenio-tironi-y-manuelantonio-garreton. 2 Parte de la historia del colegio se refleja en la reconocida película chilena “Machuca”, de Andrés Wood, situada unos pocos años después del egreso de Tironi.. 1.
(8) con importante presencia dentro de la Unidad Popular3. Según él, escogerá este partido dada la tradición católica en su formación escolar, la cual se condecía, de una u otra forma, con la perspectiva política del partido. Paralelo a su militancia, en 1969 comenzó sus estudios de Arquitectura en la Universidad Católica de Chile, desertando luego, debido a su trabajo territorial como militante en los años del gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Cursó también, por un corto periodo (1973), la carrera de sociología en la misma casa de estudios, llamado principalmente por su vocación política; sin embargo, debido al golpe militar del año 1973 y la demanda que ejercía su trabajo político, debió abandonar la carrera. Posterior al golpe de estado, su partido fue desarticulado tanto en conducción, como en programas tácticos y estratégicos. Gran parte de la dirigencia se asila en embajadas, quedando una parte importante de las bases militantes en el país. Así, con sólo 23 años de edad, Tironi pasó a la dirección del frente interno del MAPU hasta 1975, teniendo como objetivo reagrupar y coordinar a la militancia que se quedó en el país. Dicho año es encomendado como “interventor” en el frente externo -la militancia que se encontraba exiliada en Europa-, con el objetivo de incidir y zanjar las distintas disputas que existían entre fracciones y dirigencias del partido junto con supeditar a dichos grupos y militantes a la conducción interna del país (Acevedo, 2014). Terminada dicha misión, se aleja de la dirección del partido, estableciéndose en México D.F. con su familia desde 1977 hasta 1979. En este periodo se volcó hacia un trabajo y formación de carácter intelectual, tomando algunos cursos en la UNAM sobre economía y ciencias sociales, además de generar en paralelo un estrecho vínculo con el sociólogo chileno Javier Martínez -ex MAPU también-, quien lo acerca más hacia la disciplina. Así comenzó a sistematizar sus principales pensamientos sobre el periodo político del país y el tránsito que estaba tomando la izquierda chilena, difundiendo sus documentos en reconocidos periódicos opositores del periodo, como Análisis, Apsi, Hoy y La Época.. 3. Coalición electoral de partidos de izquierda que sirvió de plataforma para la campaña presidencial de Salvador Allende en 1970.. 2.
(9) En 1979 vuelve a Chile, integrándose en el Programa de Economía del Trabajo (PET) de la Academia de Humanismo Cristiano. Destacarán en este periodo los trabajos con Martínez dedicados al estudio sobre clases sociales, sindicalización y desarrollo capitalista en Chile, planteando una fuerte crítica a la matriz teórica marxista que persistía en esta clase de estudios, planteándola como obsoleta para entender los cambios que ha vivido la sociedad chilena bajo el régimen militar (Martínez y Tironi, 1982). Todo este trabajo intelectual lo llevará a vincularse al Centro de Estudios SUR a comienzos de la década de los ochenta, siendo ésta una de las ONG con mayor influencia académica de la época (Moyano, 2011). Este centro de investigación se enfocó en el estudio sobre los cambios en la estructura social ocurridos luego del golpe de Estado en Chile, generando datos e información en apoyo al proceso de transición democrática que se comenzaba a gestar. El comienzo de su trabajo en el centro -junto a destacados intelectuales de la época, como José Bengoa, Rodrigo Vera, entre otros- se caracterizará por una asidua discusión sobre el tránsito que el socialismo chileno estaba tomando, adhiriendo al proyecto de una convergencia y renovación socialista4, junto a otros intelectuales de la época (Tomás Moulián, Manuel Antonio Garretón, José Joaquín Brunner, Luis Razeto, Ángel Flisfisch). Debido a los contactos generados en este periodo, más el constante apoyo de SUR, en 1983 Tironi logra viajar a Francia y estudiar un Magíster en Sociología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS), bajo la tutela del destacado sociólogo Alain Touraine y con recomendación de Manuel Antonio Garretón. Allí buscará teorizar sobre las implicancias sociológicas que estaba trayendo el proyecto económico y social de la dictadura para la sociedad chilena, como fuente interpretativa para proyectar una salida democrática. De vuelta en Chile a mediados de los años ochenta, continuará su trabajo investigativo en SUR dentro de un contexto de efervescencia política marcado por la emergencia de protestas contra la dictadura. Tal como lo hicieron distintos intelectuales de la época (Vicente. 4 Si bien ambos procesos no fueron lo mismo, la renovación respondió al proceso de convergencia socialista. La primera se pensó como una reestructuración teórica del socialismo chileno en relación a los cuestionamientos y cambios que se vivían tanto en Chile como en el mundo con la crisis del “marxismo leninismo”. La segunda fue la intención por aglutinar distintos sectores, colectivos y partidos del socialismo chileno.. 3.
(10) Espinoza, Guillermo Campero) Tironi generará importantes investigaciones vinculadas a la emergencia de movimientos sociales (y de pobladores en específico), de la mano de los franceses Touraine y François Dubet, más el equipo de SUR. Paralelo a esto, en 1986 ingresará al grupo CIS, el cual agrupaba a los principales centros de estudio opositores a la dictadura: CED, ILET y SUR. Este grupo se abocó a la creación de una estrategia para derrotar a Pinochet en el plebiscito programado para 1988. Por este medio se integrará desde 1988 al comité técnico de la campaña por el NO -participando incluso en la célebre franja televisiva-. Gracias al triunfo de dicha opción en el plebiscito, la elección del demócrata cristiano Patricio Aylwin en 1989 y al destacado papel desempeñado en la franja, Tironi pasará a encargarse de la División de Comunicación Social (DINACOS) entre 1990 y 1994. En dicha tarea se le reconocerá por una profunda reforma a dicho organismo, creando la Secretaría de Comunicaciones y Cultura, caracterizado por promover un rol subsidiario y descentralizado del Estado en dichas materias. Este trabajo lo alejará de la política activa en 1994 -por opción propia-, retirándose hacia el trabajo en el mundo privado. Ese mismo año fundará la consultora Tironi y Asociados, encargada de gestión y asesoramiento corporativo en temáticas de identidad, controversias y comunicación. De forma paralela continuará interviniendo intelectualmente en diarios y revistas, constituyéndose en un influyente y constante columnista (Joignant, 2010). Esta labor la continuará hasta el día de hoy, siendo reiteradamente consultado por diferentes actores sociales, sean agentes empresariales (con empresas como Arauco, Telefónica, Enersis, entre otras), políticos (dirigiendo las campañas de Ricardo Lagos y Eduardo Frei, junto al asesoramiento de distintos políticos de la Concertación-Nueva Mayoría) y académicos (participando constantemente en diversos seminarios y conversatorios, sobre las más diversas temáticas). Su labor y reconocimiento no solo residen en su posición como profesional de la sociología, sino como figura pública que ha logrado destacar en distintas esferas sociales. Al preguntar hoy por el nombre de Eugenio Tironi, es posible que se reconozca por sus diversas intervenciones, ya sea en su labor intelectual, política o como lobbysta y asesor empresarial.. 4.
(11) Es así como en distintas investigaciones vinculadas al estudio de la intelectualidad chilena y la sociología local, este autor surge reiteradamente como un actor relevante (Ariztía y Bernasconi, 2012; Garretón, 2015; Moyano, 2011; Salazar, 2012; Pinedo, 2000; Rubio, s.f.), tanto por su capacidad analítica para dar interpretación y comprensión a distintos fenómenos sociales, como por su importancia e involucramiento en distintos momentos históricos de la sociedad chilena y por su capacidad de intervenir en diferentes esferas externas a su comunidad de pares intelectuales. No obstante, esta capacidad de intervenir en espacios extra-académicos no es del todo novedosa en la intelectualidad y la sociología en específico. Ya lo señalaba Albion W. Small (1895), fundador y director del American Journal of Sociology a fines del siglo XIX: “(…) la misión de la ciencia debe ser mostrar el sentido de las cosas familiares, no construir un reino para sí misma en el que, si las cosas familiares son admitidas, se oscurecen bajo un disfraz impenetrable de expresión artificial. Si la sociología va a tener alguna influencia en la práctica, debe de ser capaz de poner su sabiduría sobre las cosas que interesan a la gente ordinaria, en una forma en que los hombres de acción la vean como verdadera para la vida. Y esa forma será frecuentemente no la de los teóricos, sino aquella en que los hombres de acción ven los hechos que conciernen. Esos hombres son los sociólogos más fidedignos” (:13-14) (Apud. Fernández, 2006: 9). A lo largo de la historia de la intelectualidad, y en especial en la sociología, ha existido una constante relación (a veces más intensa y en otras más débil) con la esfera pública (Wallerstein, 2007). Tal como plantea Carla Cordua (2015), esta esfera se caracterizará -y no definirá, debido a la incomensurabilidad del concepto- como aquello manifiesto abiertamente, que es accesible para todos y comprensible para los interesados. Constituye aquello que es alcanzable para quien quiera valerse de ello, tanto en elementos materiales como inmateriales (como pudieran ser plazas, playas, o también opiniones y declaraciones). Si bien esto coincide con una visión bastante liberal de la sociedad (con separaciones tajantes entre esfera privada, pública y estatal, que no siempre se presentan de esta forma), sirve en algún sentido para explicar aquello que rebasa el espacio personal y privado, llegando incluso a lo gubernamental y estatal (como lo sería una autoridad pública). Habermas (1981) planteará esta esfera como un. 5.
(12) espacio comunicativo de debate, opinión y discusión sobre aquellos elementos de interés personal y/o social que conciernen al Estado. Sin duda que una caracterización sobre esta esfera conlleva una serie de debates y contextualizaciones, empero, entregan una base comprensiva para entender el involucramiento de la intelectualidad y la sociología en ella. Desde tales características, es posible pensar la academia -espacio central de la sociología y la intelectualidad-, como una esfera no pública -o “previamente” pública, para no identificarla como privada-, donde su producción no se encontraría “manifiestamente abierta” y comprensible para aquellos interesados -externos a estos grupos-. Esto significa que, como espacio de construcción de conocimiento y de formación, el vínculo que se genera entre ciencia y sociedad no es instantáneo, por lo que la divulgación del saber y la intervención intelectual en la esfera pública debe ser un ejercicio a realizar, con el objetivo de alcanzar una mayor amplitud y entendimiento, tendiendo puentes que incorporen al saber científico en el debate público (Herrera, Orozco, Quijano, 2016; Fernández, 2006). Tal como plantea Manuel Fernández Esquinas (2006), para la sociología “La preocupación por los problemas sociales, la obtención de conocimientos precisos sobre estos problemas y la intención de influir en ellos a través de la difusión, son tres elementos interrelacionados que han estado en la base de la organización social de la disciplina y de la formulación de sus programas de investigación.” (:10) Sin embargo, tales preceptos han ido mutando a lo largo de la historia de la disciplina, surgiendo momentos en donde la figura del sociólogo, como ejecutor de una labor intelectual, ha adoptado variadas posiciones y roles sociales. “Qué sea un intelectual es una pregunta que no se puede responder de manera general y abstracta, al menos no según la estrategia de las definiciones, pues los intelectuales, como todo producto cultural, son una creación histórica” (Gil, 2009: 239). Dicha concepción sobre la labor intelectual y su relación con la esfera pública -en este caso externa al campo estrictamente disciplinar y académico-, ha constituido un fecundo debate a nivel internacional y local en los últimos años. Debido a la amplitud de los conceptos que entran en discusión, y la diversidad de variables que se presentan en esta clase de estudios, existen distintas visiones sobre el vínculo actual entre intelectualidad y esfera pública.. 6.
(13) Mientras algunos, como el sociólogo chileno José Joaquín Brunner5, plantean que “al momento presente, la incidencia de las prácticas discursivas de las ciencias sociales en la esfera pública es notable. (…), hoy vivimos en un mundo donde también las ciencias sociales noeconómicas (…) tienen una fuerte presencia en los medios de comunicación y en la opinión pública” (Brunner, 2014: 150-151) en relación al lenguaje cotidiano que muchas veces se emplea dentro de la opinión pública, como también en un plano más político y gubernamental. Otros autores lo verán desde una perspectiva más “pesimista”, señalando que esta relación sería bastante más acotada que en el pasado, remitiendo la intervención pública de los intelectuales a elementos puntuales dentro de la esfera pública. Tal como señala el también destacado sociólogo chileno Manuel Antonio Garretón, “Quizás el rasgo fundamental de este nuevo panorama del mundo intelectual sea su fragmentación y diversificación, que irá acompañada también de un cambio de los contenidos del debate, cuyo rasgo más relevante es el debilitamiento de un relato sobre la sociedad y un proyecto en torno al cual pudiera estructurarse dicho debate, como lo fue en los otros períodos a que nos hemos referido. En su lugar, el debate se concentra principalmente, por un lado, en la defensa o ataque de las políticas públicas según cual sea la posición frente al gobierno y, por otro, en la interpretación de las encuestas de opinión pública, que se transforman en la principal fuente de conocimiento (…) Sin embargo, tanto estas como otras investigaciones no logran siempre trascender al debate público copado por el mundo de la opinión pública.” (Garretón, 2015: 35). Más allá de la aparente dicotomía que presentan estas dos posturas sobre el vínculo entre intelectualidad y esfera pública, es posible pensar en la existencia de una cierta influencia “camuflada” de este grupo en espacios de debate. Hoy el protagonismo no estaría en los intelectuales, como pudo haber sido en periodos anteriores, sino en las intervenciones que entregan, prestando muchas veces sus interpretaciones al servicio del debate de la opinión pública. Pese a esto, aún existen actores, como el caso que aquí nos convoca, que han logrado mantener un mayor protagonismo, destacando muchas veces por su posición de. 5. Tanto Brunner como Manuel Antonio Garretón han sido destacados investigadores en el estudio sobre intelectualidad y ciencias sociales en Chile (Brunner, 1985; Barrios y Brunner, 1988; Garretón 1981; 2015).. 7.
(14) reconocimiento público que por su trabajo interpretativo, analítico e intelectual. En este sentido Tironi, como caso de estudio, inaugura una concepción distinta en este vínculo de intelectualidad y esfera pública, donde su influencia permanece más allá de sus prácticas discursivas o de sus interpretaciones sobre asuntos puntuales, logrando intervenir no solo desde su labor “intelectual”, sino desde distintas posiciones y dimensiones de la esfera social (política, empresarial). Desde estos debates y en base a las interrogantes sobre la relación entre un intelectual con la esfera pública, interesa para esta investigación el vincularse con la historia reciente de la intelectualidad y la sociología chilena, entendiendo la heterogeneidad y diversidad de características e intereses que presenta este grupo (Brunner, 2014; Ariztía, 2012), desde trayectorias y experiencias particulares. En estas circunstancias atañe, en base al estudio de la sociología como labor intelectual, las categorías disciplinares de “sociología pública” y “sociología de las intervenciones”, entendiendo a ambas como constitutivas del debate reciente sobre el rol y función del sociólogo, junto a su relación con la esfera púbica y campos adyacentes al intelectual. Michael Burawoy (2005), considerado uno de los más célebres exponentes de la “sociología pública”, plantea la necesidad de reencontrarse con el mundo que estudiamos, generando lazos con la sociedad civil y traspasando los límites que ciertos sectores de la disciplina han impuesto a la sociología. Por su parte, Eyal y Buchholz (2010), señalan la importancia de poner acento en las intervenciones públicas que genera el “sociólogo” y las disputas y competencias que en ese ejercicio se desarrollan y expresan, como método de análisis para el estudio de la intelectualidad. El sociólogo es parte de una red de dominios de diferente índole con los cuales debe relacionarse, no como bloque o “tipo ideal”, sino como sujeto inmerso en lógicas de mercado, en relaciones de dominio y en disputas de poder. Dentro de este marco analítico sobre la disciplina sociológica, es que concierne entender la emergencia de Eugenio Tironi como sociólogo de interés para la esfera pública, el cual además de destacar dentro de la academia, logró vincularse a distintas esferas de intervención (política, empresarial, comunicacional). No es objeto de esta investigación el generar categorías tipológicas ni estandarizadas, sino más bien discutir sobre la historia reciente de la sociología, a través de uno de sus más destacados (y/o reconocidos) agentes, con el fin de encontrar rastros que indiquen la potencialidad de intervención pública de un sociólogo vinculado con distintas 8.
(15) esferas de la sociedad, junto a la capacidad de dominio dentro de ellas -entendiendo la dificultad de poseer y mantener diferentes posiciones de dominio. La intención es poder comprender cómo se configuraron las distintas modalidades de intervención que empleó Tironi a lo largo de su trayectoria. En esta línea analítica, el cientista político chileno Alfredo Joignant señalará a Eugenio Tironi como representante de esta vertiente pública de la sociología presente en las últimas décadas (más ligado a la visión de Brunner que a la de Garretón sobre el vínculo con la esfera pública,). “La sociología ha sido objeto de profundas redefiniciones públicas, en donde el adjetivo “público” debe ser entendido como aquel cuerpo vulgarizado de ideas sociológicas que circula en espacios distintos al de la comunidad de pares, con el fin de producir efectos y realidades. (…). Es así como durante largo tiempo, la sociología que circula entre lectores de diarios, ministros, candidatos y directorios de empresas estuvo dominada por Eugenio Tironi. Este autor, además de cumplir funciones de consejería del príncipe, cultivó una eficiente escritura ensayística sobre los más variados temas” (Joignant, La Segunda, lunes 20 de agosto de 2010). Siguiendo lo planteado por Michael Burawoy (2005) en relación a la división del trabajo sociológico, existiría una interdependencia entre cuatro tipos de conocimiento disciplinar, identificados como “profesional”, donde se entrecruzan programas investigativos con un carácter académico e instrumental; “crítica”, igualmente académica, pero desde un conocimiento más reflexivo; “práctica”, productora de conocimiento hacia una audiencia extra-académica y con un interés instrumental; y “pública”, también extra-académica, pero con un carácter más reflexivo. La intención del autor es plantear la relación de estos tipos de sociología con determinadas transformaciones históricas y nacionales, los cuales puedan dar explicación a trayectorias individuales tan divergentes dentro de un mismo campo. Así, este sociólogo se constituye como un caso ilustre (y atípico) en cuanto a la capacidad de intervención y abarcabilidad pública de la intelectualidad, haciendo circular el conocimiento disciplinar y produciendo “sentidos” y “relatos” en distintas esferas de la discusión e intervención pública (política, empresarial y social). El autor ha logrado otorgar distintos caracteres a sus intervenciones, pudiendo oscilar desde un conocimiento más instrumental a. 9.
(16) uno más reflexivo en torno a los cambios que el contexto va imponiendo. De igual modo ocurre con sus audiencias, las cuales fluctúan en relación a los intereses que el mismo autor va imprimiendo en su producción intelectual y su trabajo sociológico. En este sentido, Tironi, como caso de estudio, inaugura una concepción distinta en este vínculo de intelectualidad y esfera pública, logrando intervenir desde distintas posiciones y dimensiones sociales a corde a las necesidades y coyunturas que imponga el contexto. Con el fin de entender esta trayectoria y la capacidad que tuvo este sociólogo para posicionarse públicamente, es que la investigación giró en torno a la configuración de las distintas modalidades de intervención pública en la trayectoria intelectual de Eugenio Tironi. Para esto se ahondó en su trayectoria tanto intelectual como política, el vínculo entre ambas, su producción sociológica, y su intervención sociológica en la esfera pública, con el objetivo de reflexionar sobre los distintos modos en que desempeñó su labor intelectual en diversos ámbitos sociales y cómo es que pone en tensión las categorías tipológicas sobre el quehacer sociológico. ¿Es posible definir la trayectoria sociológica de Eugenio Tironi a través de una categoría disciplinar? Con estos objetivos y preguntas en mente, se sumaron a estas perspectivas más actuales sobre estudio intelectual, los conceptos de trayectoria intelectual de Alexander T. Riley (2004) y la idea bourdiana de habitus sociológico de Larry Andrade (2010), planteando una estrecha relación entre el influjo que la estructura social ejerce sobre el sujeto y el “oficio” que le entrega la formación disciplinar, modelando una forma de pensar y visualizar lo social, “esto es, entre lo que se piensa y el lugar desde donde se piensa” (Andrade, 2010:161). Si bien estas perspectivas se inscriben más en la lógica de “la sociología de los intelectuales” (con Bourdieu, Collins y Bauman como representantes), de las cuales la sociología de las intervenciones públicas de Eyal y Buchholz (2010) quieren desprenderse, en términos de esta investigación resulta interesante poder conjugar ambas teorías. Mientras los primeros saludan la importancia del grupo de pertenencia del intelectual, en cuanto a comunidades, campos o clase como elemento configuratorio de su labor, otros pondrán mayor atención en el accionar intelectual, entendiendo a estos como agentes heterogéneos valorados más por su expertise que por su procedencia (sea académica, o no) en la esfera pública. Así no. 10.
(17) interesa tanto quién es o no intelectual, sino la capacidad de incidencia de ciertos actores para intervenir en el debate público (Pecourt, 2016). Como punto de unión entre ambas perspectivas, interesa las perspectivas de Riley (2004) en cuanto a una noción de habitus intelectual menos determinista -como suele criticarse a la perspectiva bourdiana-, dándole mayor importancia a la agencialidad del intelectual en el transcurso de su trayectoria, donde tanto las condicionantes sociales como experienciales van dibujando distintas intelectualidades. Gracias a esto fue posible relacionar el transcurso sociopolítico del país con la trayectoria de Tironi, comprendiendo las distintas particularidades de su historia, en cuanto a sucesos y experiencias de su vida que pudieran haber configurado sus distintas modalidades. De igual forma interesa la perspectiva de Giséle Sapiro (2011), en cuanto a la categorización de modalidades de intervención pública, vinculadas a las formas de compromiso público y la posición dentro del campo intelectual del actor, rescatando elementos como el capital simbólico (entendido como el reconocimiento y posición dentro del campo), la autonomía (respecto a la demanda del campo político) y la especialización (en cuanto a grados de expertise sobre temáticas globales o específicas). Entendiendo el vínculo político que tuvo Tironi a lo largo de su trayectoria, estos elementos sirvieron para comprender de mejor manera el carácter que tomó sus distintas intervenciones en relación a sus militancias y acercamientos políticos. Para tal propósito investigativo, se aplicó una metodología cualitativa de estudio de caso. A través de la recolección de datos vinculados al autor, al contexto y a la disciplina sociológica, se generaron categorías de análisis que fueron contrastadas en una entrevista semiestructurada con el sujeto de estudio, junto a un análisis de textos del autor. Esto con el objetivo de poder analizar la configuración de sus distintas modalidades de intervención pública a lo largo de su trayectoria intelectual, poniendo en tensión y debate la relación entre el tránsito político y el tránsito disciplinar del autor. En el capítulo siguiente se explicarán los principales cambios dentro de disciplina y las ciencias sociales en las últimas décadas, y cómo es que se han ido interpretando estos cambios dentro de la academia, problematizando la trayectoria de Tironi y explicando la importancia analítica de este caso. Posteriormente se plantearán los Objetivos, Hipótesis y Marco Teórico,. 11.
(18) el cual presenta una síntesis de las principales corrientes en el estudio intelectual y las perspectivas actuales para su comprensión, principalmente ligado a la Sociología de las Intervenciones Públicas y a las lógicas más clásicas de la Sociología de los Intelectuales. Luego se presentará el Marco Metodológico, donde se mostrarán las estrategias de investigación, junto a las técnicas de recolección de datos y análisis. Ya en el cuerpo de resultados y análisis, se presentarán las Modalidades de intervención pública en Eugenio Tironi, las cuales fueron divididas por periodos cronológicos, distinguidos por ciertos hitos dentro de su trayectoria. Y finalmente se dará paso a las conclusiones de la investigación, intentando contrastar las hipótesis y objetivos con los resultados y análisis de la investigación.. 12.
(19) CAMBIOS EN LA CONCEPCIÓN PÚBLICA DE LA INTELECTUALIDAD. PRESENTACIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE LA PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN.. Las preguntas relacionadas con la función y posición del intelectual en la sociedad, como categoría social, arrastran décadas de debate y discusión. El rol que estos cumplen, así como su categorización y relación con el contexto (Estado, mercado y clase), son asuntos no resueltos en el campo intelectual y social. Y es que el intelectual, como señalaba Bourdieu (2008), maneja el doble papel de representar y analizar la sociedad -e incluso performarla, según la sociología de las intervenciones públicas-, a la vez de ser condicionado por ésta, ya sea por el origen social del sujeto o por la misma formación que le impone una determinada disciplina. El intelectual, de una u otra manera, se encuentra sujeto a su contexto social. A lo largo de la historia y de las regiones, la conceptualización del intelectual ha dado ciertos giros interpretativos, manteniendo una posición más pública en algunos casos y en otras más privada (o interna), siendo influenciado por las condiciones políticas, sociales y culturales de cada periodo y lugar (no es lo mismo la noción que existía en la Alemania Nazi sobre la intelectualidad, que a la que existía en la Francia de los años sesenta). En el caso particular de las ciencias sociales latinoamericanas, estas han sido objeto de diferentes cambios desde su llegada a comienzos del siglo XX (primeras cátedras) y su posterior proceso de profesionalización. Estas transformaciones -en cuanto a focos analíticos, la amplitud de sus temáticas de trabajo, la cantidad de escuelas formativas y de exponentes, los mecanismos de difusión e intervención, han ido dando forma a lo que hoy conocemos como Ciencia Social en la región. De igual forma ocurrió en Chile desde la llegada de las primeras cátedras en institutos y universidades, presentándose un importante crecimiento en sus distintas disciplinas desde la década de los cincuenta (Vasconi, 1996). En gran medida, esto se. 13.
(20) debió a la creación de la CEPAL a fines de la década de los cuarenta, potenciando una teorización sobre temáticas sociales y económicas en la región, junto a la creación de FLACSO en 1957, la Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas y la Escuela de Sociología de la Universidad de Chile en 1954 y 1958 respectivamente, además del Instituto de Sociología de la Universidad Católica en 1959. Estos sucesos provocaron una expansión y valoración de las ciencias sociales en el país, traduciéndose en un rápido proceso de profesionalización y desarrollo institucional, acrecentando el grado de intervención pública de los cientistas sociales de la época (Garretón, 2005). Temáticas como el subdesarrollo y el estancamiento socio-económico latinoamericano comienzan a tomar fuerza en los sesenta, imperando las teorías de la dependencia (CEPAL) y la sociología de la modernización (Vasconi, 1996) en torno a temáticas específicas (agricultura, educación, planificación regional) y análisis globalizados de la sociedad, configurando a Latinoamérica como objeto de estudio y análisis (Garretón, 2005). Ya a mediados de la década señalada, comenzará un acercamiento con el aparato Estatal, durante el gobierno de Frei Montalva (Barrios, 1986), integrando gran parte de estas interpretaciones y análisis en la intervención sobre políticas públicas y programas de desarrollo. Dentro de este periodo es importante señalar la importancia de Chile en el surgimiento de estas corrientes teóricas y en su difusión dentro de la región, especialmente en esta década, posicionándose como “el Meridiano de Greenwich alternativo de las ciencias sociales” (Beigel, 2010: 66). Ya a fines de la década y comienzos de los 70’ el funcionalismo cede paso a la expansión del modelo marxista-científico dentro de la academia, tomando mayor fuerza en el periodo de la Unidad Popular. El debate entre ambas posturas teóricas será una representación del debate político que existía en la época, supeditando muchas veces el accionar intelectual a los intereses partidarios de determinados centros de investigación o de los mismos investigadores. Surge con fuerza la figura del intelectual orgánico, los cuales optaron por integrarse a los aparatos ideológicos de instituciones y partidos (Sapiro, 2011:132): “las ciencias sociales, especialmente la sociología, se transforman en una expresión -en el campo académico e intelectual- de los procesos y luchas políticas del momento” (Garretón, 2005:8). Esto acentuó aún más un acercamiento de la política con la sociología, generando una polarización dentro del mismo campo de las ciencias sociales, siendo reflejado en la modalidad de intervención de los 14.
(21) intelectuales de cada periodo. Así lo ejemplificó el propio Tironi, en alusión a una frase hecha por Cardoso, “yo soy sociólogo porque quería ser socialista” (Entrevista, 11 de octubre del 2016), dejando entrever el carácter instrumental de la disciplina en disposición a las transformaciones de un sector importante de la izquierda chilena y latinoamericana Una vez producido el golpe militar en 1973, distintas escuelas de sociología y ciencias políticas comienzan a ser cerradas a lo largo del país, mientras que son expulsados distintos cientistas sociales de centros e institutos de investigación (Vasconi, 1996). “Muchos, debieron optar por el exilio produciéndose así una verdadera diáspora desde el sur, que había constituido desde los comienzos de los setenta el área de producción de los acontecimientos políticos y los conocimientos sociales más importantes de la región” (Vasconi, 1996: 42, 43). Según varios autores, en este periodo se genera una importante ruptura social y política, incluyendo a la disciplina, donde se anula su accionar público, trayendo importantes cambios a la trayectoria sociológica (Garretón 2005; 2015, Barrios y Brunner, 1988; Moyano, 2011; Mella, 2011; Tironi, 1984). La imagen prototípica del intelectual de los años sesenta, ligado a la perspectiva gramsciana del intelectual orgánico, dará un cierto giro luego del periodo dictatorial en Chile. La imbricación entre lo político y lo social, que constituía la matriz clásica que configuró a la intelectualidad hasta el periodo de la dictadura, según señala Manuel Antonio Garretón (2015), será profundamente reformulada en los periodos posteriores. La relación entre Estado, partidos y académicos de universidades se desarticulará a lo largo de la década de los setenta, llevando la intelectualidad a espacios públicos más parcializados y alternativos - en relación a su pasado reciente. Surgen distintos centros académicos independientes (CAI) y medios de comunicación alternativo -fuera del oficialismo militar- que darán cabida a la producción y divulgación intelectual. Estos centros se consolidarán, alterando el patrón institucional de las distintas disciplinas de las ciencias sociales (Garretón, 2014), caracterizado por el uso de las Universidades como espacio de producción e intervención intelectual. Estos se caracterizarán por una precariedad económica -recibiendo fondos del extranjero y con plantas de trabajo más bien pequeñas- y con un alcance mediático bastante bajo. “El mayor problema de estos centros, fuera de su precariedad económica e. 15.
(22) infraestructural, era su aislamiento social, lo que planteaba un desafío de comunicación y de publicaciones, en la ausencia hasta el momento de un verdadero espacio público en la sociedad” (Garretón, 2014: 42). Pese a ello, en la década de los ochenta habrá una reactivación económica de estos centros, recibiendo a distintos intelectuales en su retorno del exilio y constituyéndose en una plataforma para reflexionar políticamente en oposición a la dictadura (Mella, 2011). A mediados de la misma década, muchos de estos centros se vincularán al proceso de transición democrática, generando una matriz analítica que proyectará una salida a la dictadura militar-civil (Mella, 2011, Moyano, 2011, Puryear, 1994), posicionando al intelectual como parte activa del proceso político que vivía el país. Una vez que gana la opción No a la continuidad de Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988, varios sectores intelectuales darán paso a la formación de think tanks de partidos políticos (Brunner, 2014), abriéndose nuevos vínculos con el aparato gubernamental. “con el término de las dictaduras y los nuevos requerimientos del Estado, el modelo de centros académicos independientes, CAI (…), fue perdiendo su vigencia. Ello debido a factores como la migración hacia el gobierno, consultoras y, en parte, las universidades” (Garretón, 2014: 45). Según Garretón, esta clase de intervención de los intelectuales se alejará de aquellos proyectos sociopolíticos de largo alcance – como ocurrió en el pasado-, interviniendo en áreas y temáticas más específicas de investigación -políticas públicas, encuestas de opinión, etc. (Garretón, 2015). Esta “transformación” en el quehacer intelectual que se vivió en dictadura se verá reflejado en la intervención de la sociología de los años noventa y dos mil, generando nuevos lazos con el espacio público -y con la sociedad en general- desde nuevos dispositivos e interfaces de producción y comunicación (radios, revistas, prensa, televisión, internet, etc.), junto al surgir nuevas figuras que comienzan a intervenir “intelectualmente” en la esfera social -como tecnócratas, intelectuales específicos, especialistas en orientación cultural, algunos literatos y periodistas, sociólogos públicos, etc. (Brunner, 2014). En este nuevo contexto intelectual -que no solo fue local, sino también global (Eyal y Buchholz, 2010)-, permeado por nuevas interpretaciones y herramientas analíticas, surge la. 16.
(23) Sociología de la Intervención Pública como perspectiva de interés para reflexionar sobre la relación entre este heterogéneo campo intelectual y la esfera pública. Entendiendo estos cambios en la configuración pública de la intelectualidad, cierta generación sociológica será parte, como plantean Tomás Ariztía y Oriana Bernasconi (2012), de un periodo de “ruptura y refundación de la disciplina”, liderando la reflexión en la década de los ochenta (principalmente en política, desde CAIs y ONGs), y generando nuevos lazos con la sociedad en los noventa. Para el caso de la sociología, según Ariztía y Bernasconi, existirían autores centrales dentro de esta generación con los cuales es necesario dialogar, para entender el tránsito que ha tenido la labor pública de esta disciplina en las últimas décadas. Es una generación que se formó dentro de un esquema institucional que tempranamente cambió. Discípulos de una matriz clásica que formó a la sociología de los sesenta y setenta, en los ochenta se formarán como los principales gestores y representantes del giro epistemológico (Moyano, 2011) que asumió un sector importante de la disciplina chilena (y latinoamericana). Dentro de este grupo se identificará a Eugenio Tironi como parte de este tránsito disciplinar (Junto a Tomás Moulian, Manuel Antonio Garretón y José Joaquín Brunner), constituyéndose en un destacado agente que logró intervenir en la esfera pública a lo largo de las décadas venideras a la transición democrática. Por medio de sus libros, columnas y comentarios en distintos medios de comunicación, según Ariztía y Bernasconi (2012), logró intervenir en el tránsito político del país, difundiendo una “sociología de los relatos del cambio social” a lo largo de los noventa y dos mil, asociándose a la noción de sociólogo público levantada por el norteamericano Michael Burawoy (2004). Distintos autores (Salazar, 2006; Thielemann, 2013; Muñoz, 2004) han planteado el carácter icónico de su primer ensayo “Si sólo ayer éramos Dioses” (1979), ilustrando la desazón, amargura e impotencia de una generación que de a poco comienza a reconocer y asimilar (a su modo) el cambio de escenario, renunciando a un marxismo “canónico” imperante hace algunos años, y recomponiendo caminos para volver a constituirse en los “protagonistas y arquitectos” de la historia, asumiendo las culpas del pasado. Si bien para algunos esto representa, más que una “maduración” o “traición política”, la respuesta a un “golpe aleccionador expresado en aprendizajes de los errores del pasado” (Thielemann, 2013),. 17.
(24) fue un elemento discursivo que valió para muchos como relato de lo que sucedió con esta generación. Es aquí donde se posiciona esta investigación, en cómo un alumno de arquitectura, militante de un partido de izquierda “universitario y profesional”, de clase media, comienza a constituirse en un destacado y distinguible sociólogo, el cual supo jugar dentro del campo intelectual, logrando por largo tiempo constituirse en una de las caras más reconocibles de la sociología chilena en espacios intelectuales y públicos. En términos de Burawoy (2005), Tironi ha logrado mantener una posición pública en su labor sociológica, a la par de un carácter práctico en su orientación laboral. Dentro de su vocación por “externalizar” el conocimiento sociológico, ha logrado articular su posición intelectual “convencional” con su labor política y empresarial. Tal como señala Tironi, la marca del “sociólogo” la ha llevado por mucho tiempo en la esfera pública, siendo reconocido como tal en diferentes espacios sociales. “Es un papel que ya tengo asumido en la vida diaria. Se ha vuelto como una marca personal: al lugar en que vaya soy tratado e interrogado como ‘el sociólogo’” (Tironi, 2013:141). Si bien han existido importantes cuestionamientos y críticas hacia su figura, estos han sido más desde una vertiente ética y política, y no sobre su capacidad intelectual y profesional (Joignant, 2011; Moyano, 2012; Thielemann, 2013; Zamorano, 2012), constituyéndose de uno u otro modo en un exponente relevante a la hora de analizar el transcurso de la sociología y la intelectualidad chilena en las últimas décadas. En este sentido, y en relación a todo lo expuesto, resulta interesante poder rastrear las modalidades de intervención pública que empleó este actor a lo largo de su trayectoria intelectual, entendiendo su relación e influencia no solo dentro del mundo académico, sino que en distintos campos sociales. Según varios autores (Moyano, 2011; Ariztía y Benasconi, 2012; Joignant, 2011; Brunner, 2015; Pinedo, 2000) se constituye en un actor que ha logrado posicionar su accionar intelectual en la esfera pública. En razón de estos elementos expuestos, la presente investigación será guiada por las interrogantes sobre la labor pública de la intelectualidad y su relación con la sociedad, a través de la perspectiva analítica de la sociología de las intervenciones públicas y el estudio de 18.
(25) trayectorias intelectuales. Para esto se tomará como caso de estudio al sociólogo Eugenio Tironi, dentro del abanico de trayectorias y biografías intelectuales desarrolladas en el contexto chileno reciente. De este modo, entendiendo los cambios que ha tenido la concepción pública del intelectual y su accionar en las últimas décadas, Eugenio Tironi surge como caso interesante –y atípico en comparación a algunos de sus pares profesionales- para el estudio de la capacidad interventora de la sociología en la esfera pública. Debido a la versatilidad de campos de acción, medios de difusión y trabajos realizados, es que atañe la pregunta: ¿Cuál ha sido la configuración(es) de las distintas modalidades de intervención pública en la trayectoria intelectual de Eugenio Tironi? Adoptando tanto las nociones que entregan Eyal, Buchholz y Sapiro sobre el estudio de intervenciones públicas, más el aporte de la sociología intelectual de Bourdieu y Riley, es que interesará reconocer y analizar las distintas modalidades de intervención que empleó el autor a lo largo de su trayectoria, reflexionando sobre los elementos que configuraron cada una de ellas. En un ejercicio de reflexividad necesario para el campo sociológico e intelectual, el reconstruir trayectorias que den luces de estos cambios contextuales6, pudiera ser provechoso para posicionar histórica y contextualmente la sociología actual, entendiendo la manifestación de nuevas dinámicas y relaciones intelectuales. Tal como plantea Brunner (2014), es necesario innovar en el campo de la sociología de las ciencias sociales chilenas. Los preceptos clásicos en su estudio (de los cuales él hizo uso en distintas investigaciones en décadas pasadas), no logran dar un análisis a cabalidad en la actualidad sobre los cambios en la labor intelectual. En concordancia con lo que planteaba Alicia Barrios (1986) en la década de los ochenta, el interés de esta investigación es poder generar un estudio que no sólo responda a la historia de las ciencias sociales y su desarrollo como un “avance impersonal de las teorías”, métodos o técnicas, cayendo en una visión de lo que sería una “empresa racional”, sino de las voces de sus mismos protagonistas, aquellos que integran y ejercen la disciplina. Pese a esto se comparte la advertencia de la autora citada en cuanto a tener precaución a la hora de dar una imagen de la. 6. Los cuales, como se ha explicado, no se han manifestado de forma homogénea o tipológica, sino más bien heterogénea y particular.. 19.
(26) comunidad científica basada en sus investigadores más destacados, los cuales no llegan necesariamente a ese estatus solo por cuestión de méritos o de logros racionales. Existen oportunidades aprovechadas, conexiones adecuadas, juegos de poder y redes de asistencia que apoyan a unos y dejan atrás a otros en determinados contextos. No es posible hablar de solo “una historia” de la sociología chilena, por lo cual es importante entender las particularidades que esta trayectoria propone. En un cuestionamiento constante sobre la labor y posición del sociólogo dentro de la sociedad, es que esta investigación buscará analizar la trayectoria de uno de sus más destacados exponentes, con el fin de recomponer un relato dentro de la historia reciente de la sociología e intelectualidad chilena.. 20.
(27) OBJETIVOS: GENERAL Y ESPECÍFICOS. Como objetivo para esta investigación, se propone comprender la configuración de las distintas modalidades de intervención pública a lo largo de la trayectoria intelectual de Eugenio Tironi. Acompañado de la propuesta orientativa de Michael Burawoy (2005) acerca de una sociología pública, la de Pierre Bourdieu sobre el estudio intelectual, la propuesta de una sociología de la intervención pública en Eyal y Buchholz (2010), más los escritos de Ariztía y Bernasconi (2012) que relacionan a Tironi -junto a otros autores-, con esta orientación disciplinar y el trabajo de Giséle Sapiro (2011) sobre las modalidades de intervención pública, interesa rastrear las distintas configuraciones de intervención que empleó este sociólogo a lo largo de los años, tanto en sus cambios como en sus continuidades. Ligado a este objetivo general, como objetivo específico se buscará relacionar la trayectoria intelectual y la trayectoria política de Eugenio Tironi¸ entendiéndolo no sólo desde su trayectoria como exponente de una disciplina, sino también como un militante, siendo un actor importante dentro del campo político chileno. Resulta de interés el poder indagar en la relación entre ambos roles, y cómo es que intervino en distintos debates concernientes tanto a la academia como a la política. Se espera que esto dé luces de la relación del autor con otros campos anexos al intelectual, la captura de capitales simbólicos y el nivel de autonomía en su labor intelectual. Paralelo a lo anterior, interesa poder relacionar el desarrollo de la disciplina sociológica, como campo intelectual, con la trayectoria de Eugenio Tironi, entendiendo un contexto disciplinar local y global, el cual, desde la perspectiva bourdiana del habitus intelectual (Andrade, 2010), sería un elemento estructural para entender el desarrollo posterior de la trayectoria intelectual de un actor y sus intervenciones. Los autores influyentes de la época, la situación de la disciplina en Chile, los espacios de formación y divulgación del conocimiento surgen como unidades analíticas de interés para la investigación, junto con el. 21.
(28) desenvolvimiento de Eugenio Tironi dentro de este campo, en cuanto a posiciones de jerarquía y reconocimiento. Finalmente, atañe el poder identificar los distintos momentos de la trayectoria intelectual de Eugenio Tironi, en cuanto a sus modalidades de intervención pública. Tal como plantean Eyal y Buchholz (2010), y Giséle Sapiro (2011), las categorías de intelectualidad no son inmutables ni estáticas, por lo que es necesario entenderlas desde su accionar, que en este caso es la intervención pública. Un intelectual no siempre responde a una sola modalidad de intervención, ya que factores como la autonomía, la especificidad de su labor y la obtención de capital simbólico van influyendo en las diversas formas que van adoptando a lo largo de su trayectoria.. 22.
(29) HIPÓTESIS. La posición de Eugenio Tironi dentro del campo intelectual y sociológico chileno, por medio de un habitus sociológico y de clase particular, le permitió destacarse y distinguirse del resto tempranamente, gracias al uso de capitales simbólicos otorgados por su relación con otros campos (el político, principalmente). Es a través de su trayectoria política que Eugenio Tironi ingresa a la sociología, logrando tempranamente una posición de prestigio frente a sus pares, logrando destacar tanto en el campo intelectual, como también en el plano político, promoviendo un relato sobre distintos procesos políticos de la oposición a la dictadura (convergencia y renovación socialista, Alianza Democrática, Plebiscito, Concertación, retorno a la democracia). Todo ello se corrobora con recientes textos “autobiográficos” del autor (Tironi, 2013; 2016), y columnas de opinión (Tironi, Diario La Tercera, 16 de agosto de 2015). Tanto su militancia -en un partido de raíz reconocidamente profesional e intelectual-, su ímpetu personal de supervivencia, y su vínculo con un sector dominante dentro de las ciencias sociales de la época, serán factores de relevancia para entender su trayectoria intelectual. La red de apoyo otorgada a lo largo de su trayectoria política (MAPU, Renovación Socialista, Partido Socialista, Alianza Democrática, Concertación, Partido Por la Democracia) e intelectual (EHESS, SUR, CIEPLAN, CIS), le hicieron parte de una élite intelectual con capacidad de injerencia social, capitalizando los nuevos dispositivos de producción y comunicación que dispuso la intelectualidad para retomar lazos con la esfera pública, constituyéndose así en un agente de influencia e interés público. No obstante, esta capacidad de influencia y dominio en cada campo social no siempre fue acumulativa y complementaria con la de otros campos. Su involucramiento político y su inmersión en un plano público mermó su incidencia en el campo académico desde la década de los noventa, como también lo hará su incursión en el campo empresarial en desmedro de su dominio en esfera política. Sin duda esto significó un trabajo de equilibrios, protagonismos y. 23.
(30) giros estratégicos que le permitió mantener lugares de influencia en cada una de estas áreas, pese a existir mayor posicionamiento en alguna de ellas en determinados momentos de su trayectoria (esfera política en un momento; intelectual, empresarial después). Esto se traduce en un manejo de estrategias de dominio, reconocimiento y autonomía en cada uno de los campos, lo cual fue configurando sus distintas modalidades de intervención. Dados sus lazos con distintos campos anexos al intelectual, su labor interventora será mediada por estos grupos, los cuales, de una u otra manera, irán configurando distintas modalidades de intervención, pasando desde una vertiente más “orgánica” en la década de los ochenta (siguiendo los modelos otorgados por Sapiro (2011), en cuanto a un carácter heterónomo hacia el aparato político, manteniendo una posición más bien dominada dentro del campo intelectual, además de manifestar un enfoque global y generalista en sus temáticas de trabajo), a otras más vinculadas con el resguardo del “orden moral” en los noventa (o consejero del príncipe, manifestando mayores grados de dominio y reconocimiento dentro del campo intelectual, a diferencia del intelectual orgánico), y de “experto” en el nuevo siglo (o como un especialista consultado por dirigentes políticos, empresariales, sociales, etc.). El capital simbólico (o reconocimiento) que le otorgan sus diversas redes en determinados contextos; la cierta heteronomía que le dispuso su trabajo militante, y la continua especialización en sus temáticas de investigación (al punto de hoy remitirse principalmente a la comunicación estratégica, en comparación a la diversidad de temas trabajados en el pasado), van configurando distintas modalidades a lo largo de su historia intelectual. Si se preguntara por la modalidad de intervención de Eugenio Tironi, una categorización tipológica sería insuficiente para abarcar las distintas formas que se presentan en su trayectoria. Su vínculo con distintas esferas, más un contexto de cambios (tanto en un plano epistemológico como social), plantean una dificultad para hablar de un tránsito homogéneo en su trayectoria y labor intelectual. Sin embargo, su constante relación con el mundo político explica, en parte, la potencialidad que tuvo frente a sus pares intelectuales, para incursionar e intervenir cada vez más en un plano público.. 24.
(31) MARCO TEÓRICO. Acercamiento al estudio de los intelectuales. “A lo largo de su existencia como categoría social, los intelectuales han disputado intensamente sobre su propia posición y función en la sociedad. ¿Cuál es su papel? ¿Conciencia moral de la sociedad? ¿Representantes de lo universal? ¿Encargados de preservar el valor sagrado de la cultura? ¿O son meros ideólogos y comunicadores? ¿Deben actuar como aguafiestas de los poderosos o servir al príncipe y decirle la verdad? ¿Son parte de la sociedad del espectáculo o deben mantenerse alejados de los titulares y las pantallas? ¿Representan a una clase social en su afán por imponer sus intereses y visión de mundo o, por el contrario, forman un estrato social independiente que aspira a ofrecer una visión del conjunto de la sociedad y sus conflictos? ¿Su vocación es la ciencia, la política o la fama?” (Brunner, 2015). Estas fueron palabras pronunciadas por José Joaquín Brunner en su discurso de bienvenida a Eugenio Tironi como miembro de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto Chile en Julio del 2015. Y es que las preguntas sobre el abordaje de la intelectualidad, en cuanto a la función y rol de éstos en la sociedad, son discusiones que llevan años, tanto en el campo académico como en la esfera pública (Pecourt, 2016). Ya lo preguntaba Gramsci (1967), “¿Son los intelectuales un grupo social autónomo e independiente, o todos los grupos sociales tienen sus propias categorías de intelectuales especializados?” (pág. 21). La actividad intelectual, para este autor, es intrínseca al ser humano, por lo que todos son potenciales intelectuales. No obstante, por medio de una división del trabajo moderno, se les otorga a ciertos sujetos la capacidad de desarrollar su potencial intelectual, constituyéndolos como grupo diferenciado que realiza esta “labor mental”. Estas preguntas constituirán un importante debate en torno a este grupo colectivo. Karl Mannheim (1987) propondrá la noción del intelectual como “desclasado”, como grupo autónomo que constituiría una clase por sí misma, alejado de la dicotomía burguesía-. 25.
(32) proletariado. No respondería a los intereses de ninguna otra clase, más que el interés en la búsqueda de la verdad. Esto se vincula con lo planteado en 1927 por Julien Benda (2008) en La traición de los intelectuales¸ en cuanto a la posición externa del intelectual frente a los intereses de determinadas clases, manteniéndolos en esferas “extra mundanas”. Así se constituirá una tradición en torno a un ideal autonomista de la intelectualidad, manteniendo un “compromiso inquebrantable con las leyes del conocimiento” (Pecourt, 2016: 341). A esta perspectiva liberal del intelectual se le opondrá una perspectiva marxista, encabezada por el italiano Antonio Gramsci. Para este autor, los intelectuales no escaparían a los intereses mundanos y materiales de las clases sociales. Estos forman parte del sistema social y, como tales, su producción se encuentra relacionada con los intereses de la clase en los que se encuentren ubicados. La idea del intelectual “independiente” no tendría ninguna base en el mundo real, donde los intereses y su ubicación no pasarían por elementos espirituales -como planteaba Benda-, sino materiales e históricos (Pecourt, 2016). Este debate constituirá la base del trabajo de estudio sobre la intelectualidad en gran parte del siglo XX, llegando incluso a nuestros días. Un elemento constante en este trabajo -y ligado más a las perspectivas marxistas y críticas- es la relación entre intelectualidad y contexto social. Tal como plantea el sociólogo argentino Carlos Altamirano (2013), la intelectualidad, como grupo social (Gramsci, 1967), se encuentra sujeta a su contexto histórico, por lo cual no es ni estática ni autónoma. Este contexto puede ser en una escala de orden general, como los que establecen el Estado y el mercado (según plantean los autores antes mencionados), en espacios institucionales diferenciados (como la universidad), y en espacios más informales como redes o grupos intelectuales. “La dinámica de la vida intelectual, que nunca es sólo una dinámica de obras y de ideas, se arraiga en estos diferentes contextos y está marcada por ellos” (Altamirano, 2013, pág. 126). Wrigth Mills (2003), planteaba esta relación entre intelectualidad y contexto como uno de los primeros elementos a la hora de entender el actuar de la ciencia social, “el primer fruto de esa imaginación –y la primera lección de la ciencia social que la encarna- es la idea de que el individuo sólo puede comprender su propia experiencia y evaluar su propio destino, localizándose a sí mismo en su época; de que puede conocer sus propias posibilidades en la. 26.
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