Facultad de Ciencias Veterinarias
-UNCPBA-
Diarrea viral bovina: Impacto en rodeos de cría y
medidas de control.
Martinez Barbagelata, Emiliano; Segonds, Sebastián; Garcia, Jorge
Marzo, 2019
Diarrea viral bovina: Impacto en rodeos de cría y medidas de
control.
Tesina de la Orientación de Producción Animal, presentada como parte de los
requisitos para optar al grado de Veterinario del estudiante: Martinez Barbagelata,
Emiliano.
Tutor: Méd. Vet. Segonds Sebastián.
Director: Méd. Vet. García P. Jorge.
RESUMEN
La diarrea viral bovina (VDVB) es una enfermedad de distribución mundial y
endémica en la mayoría de las poblaciones bovinas. Es responsable de ocasionar
un amplio rango de manifestaciones clínicas y lesiones, siendo los trastornos
reproductivos uno de los de mayor impacto económico. Una característica
importante en la patogenia de esta enfermedad es el desarrollo de infecciones
persistentes (PI) en animales congénitamente expuestos al virus. Los animales
(PI) son reservorio del virus y la principal fuente de diseminación del virus dentro
del rodeo. El origen del ganado PI es la consecuencia de una infección fetal
transplacentaria con el biotipo no-citopático del virus durante el primer trimestre de
la gestación, antes de que el sistema inmune del feto esté desarrollado. La
experiencia demuestra que la vacunación por sí sola no es suficiente para el
control de la infección ya que no elimina los animales portadores. Mientras que el
saneamiento mediante la detección y remoción de animales PI es el procedimiento
que se utiliza en varios países, para un control efectivo de la enfermedad. La
identificación y remoción de animales PI es esencial para prevenir la diseminación
del virus e interrumpir el ciclo de la infección.El siguiente trabajo realizado en un
establecimiento de Tandil, en el cual se observaron vaquillonas que presentaron
abortos, nacimientos de terneros débiles y malformaciones, tiene como objetivo
describir un caso de VDVB confirmado a partir del diagnóstico clínico y de
laboratorio.
ÍNDICE
Introducción ... 1
Etiología ... 2
Virulencia... 3
Epidemiología ... 4
Transmisión ... 5
Patogenia ... 7
Manifestaciones clínicas… ... 8
Patología macroscópica ... 11
Patología microscópica ... 11
Diagnóstico clínico ... 12
Diagnóstico de laboratorio ... 13
Aislamiento viral ... 13
Detección del antígeno viral ... 14
Detección del genoma viral ... 14
Diagnóstico serológico ... 15
Elisa para detección de anticuerpos. ... 15
Neutralización viral ... 15
Prevención y control ... 15
Descripción del caso ... 18
Materiales y método ... 18
Resultados. ... 19
Discusión ... 19
Conclusión ...20
Anexo………21
INTRODUCCIÓN
El Virus de la Diarrea Viral Bovina (VDVB) es uno de los patógenos más
importantes que afecta la salud de los bovinos en el mundo y ocasiona grandes
pérdidas económicas afectando tanto parámetros productivos como reproductivos
(Ståhl y Alenius, 2012). Pertenece al género Pestivirus, familia Flaviviridae y posee tres genotipos (1, 2 y 3) y dos biotipos (citopático y no citopático) (Peterhans et al., 2010).
En Argentina se observó una seroprevalencia del 32 % al 100 % en
distintos rodeos de cría en las provincias de Neuquén, Chubut, Buenos Aires y la
región del Noreste argentino (NEA) (Pecora y Aguirreburualde, 2017).
Su mecanismo de transmisión es horizontal (directa e indirecta) y vertical. El
virus es transmitido por contacto directo o indirecto mediante fómites
contaminados con secreciones oculares y nasales, materia fecal y líquido
amniótico de los animales infectados, y también con semen de machos con
infección aguda o persistente (Morán et al., 2006). En la transmisión vertical (infección prenatal), el virus se transmite desde la madre gestante al feto. La
patología causada por el virus en el feto depende fundamentalmente del tiempo de
gestación del feto al momento de la infección y de la cepa actuante. Si el feto es
infectado por un biotipo no citopático (NCP) antes de adquirir competencia
inmunológica (antes del día 125 de gestación, aproximadamente) nace un animal
persistentemente infectado (PI) (Goyal y Ridpath, 2005).
La eficiencia epidemiológica del virus se basa en su capacidad de producir
infecciones persistentes en animales congénitamente expuestos al virus. Estos
animales eliminan el virus en sus secreciones durante toda su vida, de modo que
constituyen un excelente vehículo para la diseminación de la infección (Morán et al., 2006).
Las pérdidas pueden no ser fácilmente reconocidas como causadas por
este virus, dado que la infección ocasiona un complejo de problemas sanitarios, en
los que se incluyen manifestaciones subclínicas, agudas, síndrome hemorrágico,
Las medidas de control se basan fundamentalmente en la detección y
remoción de los animales PI del rodeo (Odeón, 2017).
ETIOLOGÍA
El género Pestivirus, de la familia Flaviviridae, está compuesto por los Virus de la Diarrea Viral Bovina de los tipos 1 y 2 (VDVB 1 y VDVB 2), Virus de la Peste
Porcina Clásica (VPPC) y el Virus de la Enfermedad de las Fronteras (VEF)
(Collett et al., 2005). El Virus de Diarrea Viral Bovina presenta subgenotipos, los cuales muestran una homología entre sí del 80 al 85%. Se han reportado 11
subgenotipos de VDVB tipo 1 (a-j) y 2 subgenotipos del BVDV tipo 2 (a y b)
(Ridpath, 2005). Recientemente, una nueva variante, denominada VDVB-3 o “Virus HoBi-like”, ha sido aislada en países como Brasil, Italia, Tailandia e India,
entre otros (Pecora et al., 2016); este patógeno no ha sido aislado en Argentina hasta el momento. Sin embargo, a partir de muestras bubalinas del noreste
argentino se ha encontrado evidencia serológica de la circulación de esta variante
viral (Pecora et al., 2016).
El VDVB presenta forma esférica con un diámetro entre 40 a 60nm y está
constituido por una cápside icosaédrica, rodeado de una envoltura lipoproteica
Figura 1: Representación esquemática del VDVB. Adaptado de www.bode-
science-center.com
Entre las proteínas estructurales más importantes se encuentra la
glicoproteína (gp) E2, que posee los epítopes que inducen la producción de
anticuerpos neutralizantes generados posteriormente a una infección y a la
vacunación (Liang et al., 2006).
La principal característica de este virus es su variabilidad genética y
antigénica (Caropi et al., 1990). Siendo un virus ARN posee gran plasticidad y ésta se debe a la falta de una exonucleasa eficiente para corregir las bases mal
incorporadas, ocasionando una sustitución de base de alta frecuencia (1 error por
cada 10.000 nucleótidos polimerizados), usando esta estrategia para sobrevivir,
originando cepas mutantes que escapan a la respuesta inmunológica del
hospedador (Donis, 1995).
Pueden diferenciarse dos biotipos, en base a la capacidad de destrucción
de células cultivadas in vitro, uno citopático (CP) y uno no citopático (NCP), siendo
los NCP predominantes en la naturaleza. Los virus CP son escasos y
generalmente se encuentran asociados con brotes de enfermedad de las mucosas
(EM), una enfermedad altamente letal. Se describe que los virus CP surgen de
virus NCP a través de eventos mutacionales que llevan a la separación de la
proteína viral NS2-3 del virus NCP, a las proteínas NS2 y NS3 del virus CP. La
mutación más frecuente resulta de una recombinación en que pequeños
fragmentos de genoma (originados de otro virus VDVB o de la célula infectada)
que se insertan en el genoma de la cepa NCP. La citopatogenicidad no es signo
VIRULENCIA
La virulencia de la cepa, principalmente causada por la capacidad de
replicación eficiente en el hospedero, es el determinante más importante para el
resultado de una infección por VDVB (Liebler, 2005). Las cepas de campo del
VDVB presentan distintos grados de virulencia. Así, un animal adulto
inmunocompetente infectado con una cepa de baja virulencia cursa en la mayoría
de los casos, en forma subclínica; sin embargo, al ser infectado con una cepa de
alta virulencia cursa con un cuadro clínico que en algunos casos puede llegar a
ser mortal (Pellerin et al., 1994; Evermann y Barrington, 2005). Los distintos grados de virulencia se deben a diferencias en el tropismo celular y a la magnitud
de la viremia generada, lo que se explicaría por una replicación más eficiente del
virus en el animal infectado (Bolin y Ridpath, 1992).
En cepas de distinta virulencia, si bien la diseminación de la infección viral
en el animal infectado es similar, presentan diferencias tanto en la cantidad de
virus en los tejidos y en sangre (viremia), como también en la velocidad de
diseminación (Liebler, 2005).
EPIDEMIOLOGÍA
Esta enfermedad tiene una distribución mundial y la infección tiende a ser
endémica en la mayoría de las poblaciones bovinas. De acuerdo a la información
de la mayoría de las encuestas en los diferentes países, alcanza niveles de 0,5 a
2% de bovinos PI y 60 a 80% de bovinos seropositivos (Houe, 1999).
En Argentina, los diagnósticos serológicos realizados en distinta regiones,
arrojaron como resultado valores de seroprevalencia individual que van desde el
Tabla 1: Seroprevalencia del VDVB en Argentina.
AUTOR AÑO LUGAR PREVALENCIA
Robles, (2008) 2004 Neuquén 74,6%
Pérez Aguirreburualde,
(2014)
2012 Chubut 92,51- 100%
Pérez Aguirreburualde,
(2016)
2015 Buenos Aires (Cuenca del salado)
70,3-85%
Pecora, (2017) 2015 Noreste Argentino 32%
Fuente: Adaptado de Pecora y Aguirreburualde, (2017).
Los Pestivirus infectan naturalmente sólo a los ungulados del orden
Artiodáctila, como los porcinos, bovinos, ovinos, caprinos, alpacas, llamas, camellos, búfalos de agua y rumiantes silvestres. Hay que tomar esto en
consideración cuando se implementen programas de control, ya que
los pestivirus cruzan la barrera de especie, y la infección con VDVB; también
afecta a una gran variedad de cérvidos como alces, antílope eland, ciervo ratón,
venados de cola blanca, ciervo rojo y gamos (Ridpath y Fulton, 2009).
El rol de los animales PI en la epidemiología de la enfermedad es
fundamental, ya que la presencia de uno de estos animales podría desencadenar
la infección en la mayoría de los animales con los que tiene contacto, siendo
capaces de infectar en 3-4 meses al 90% de los animales con los que conviven
(Corrales et al., 2001; Rivera et al., 2003). Los animales con infección aguda también son fuente de infección; aunque menos eficiente, ya que eliminan el virus
en cantidades más bajas y por cortos períodos de tiempo (Houe, 1995).
TRANSMISIÓN
En la transmisión horizontal (infección postnatal), el virus infecta a un
animal a través de la inhalación o ingestión de productos contaminados con saliva,
procedentes de animales infectados. También, los animales se pueden infectar
con la administración parenteral de productos biológicos contaminados con el
virus, principalmente vacunas, picaduras de insectos hematófagos, empleo de
agujas hipodérmicas contaminadas, palpación rectal, inseminación e implantación
de embriones procedentes de animales infectados (Baker, 1990; Goyal y Ridpath,
2005).
Debido a la alta distribución y de la asociación que existe entre el virus y los
fluidos del animal, el VDVB representa un problema potencial en la inseminación
artificial. El semen contaminado de toros infectados o toros PI pueden transmitir
esta enfermedad. Adicionalmente, fluidos, gametos y otras células derivadas de
algún animal enfermo representa una gran fuente de contaminación cuando se
realiza transferencia embrionaria (Gard et al., 2007).
En la transmisión vertical, el virus se transmite desde la madre gestante al
feto. La patología causada al embrión por el virus dependerá fundamentalmente
del tiempo de gestación del feto al momento de la infección y de la cepa viral
(Goyal y Ridpath, 2005). Si el feto es infectado por biotipos NCP antes de adquirir
competencia inmunológica (antes del día 125 de gestación, aproximadamente)
podrá nacer como un animal PI. Pese a la elevada tasa de mortalidad de los
animales PI en su primer año de vida (más del 50%), muchos alcanzan la madurez
sexual y se reproducen. Las hembras PI siempre gestarán terneros PI. La
transmisión vertical también ocurre luego de la transferencia embrionaria si la vaca
receptora es PI, o la vaca donante es PI y no se realiza el correcto lavado del
embrión (Lértora, 2003).
Los animales PI eliminan entre 1 y 10 millones de partículas virales
infecciosas por mililitro de fluido corporal por día, y sabiendo que se estima que
solo se requieren 10 partículas para infectar a otro animal, es indiscutible la
eficacia de perpetuar la infección en los rodeos (Pecora y Aguirreburualde 2017)
El sistema inmune de la vaca preñada en la etapa de la gestación y el
biotipo viral son factores importantes que determinan el resultado de la infección
embrión o, feto bovino, la infección con una cepa NCP del virus, altera la
frecuencia de pulsos de la LH (hormona luteinizante), alargando la duración del
intervalo entre la ovulación y el pico de la progesterona, a la vez que disminuyen
las concentraciones de progesterona entre los días 3 y 11 del ciclo. Esto puede
afectar la fertilidad del ganado debido a una reducción de la capacidad del folículo
ovulatorio de formar un cuerpo lúteo competente, comprometiendo el desarrollo
del embrión y el reconocimiento materno de la preñez (Fray et al., 2002).
PATOGENIA
El virus penetra por vía oro-nasal siendo la principal ruta de infección
postnatal, se replica en las mucosas de las cavidades oral y nasal, luego desarrolla
viremia, diseminándose a través del organismo, pudiendo circular como virus libre en
suero o estar asociado a células inflamatorias, principalmente linfocitos y
monocitos. El animal enferma luego de la infección debido a que el virus daña el
tejido epitelial linfoide, la replicación ocurre en células epiteliales, ya que este virus
posee afinidad por el tejido linfoide siendo posible detectarlo en células de timo,
nódulos, placas de peyer, tonsilas y bazo (Ames, 1990).
El virus presenta tropismo por células mitóticamente activas como linfocitos,
fagocitos mononucleares y células epiteliales. El biotipo CP se replica en la mucosa
nasal en títulos más altos que el biotipo NCP, resultando una eficiente diseminación
en animales susceptibles (Buttke et al., 1999). La replicación comienza con la adhesión del virus a la membrana plasmática y penetración en las células blanco. El
receptor específico es una proteína de 50 kd, por mediación de la glicoproteína de
envoltura E2. Además, ocurre fusión de la envoltura con la membrana endosomal
(dependiente de pH) y el virus ingresa al citoplasma mediante endocitosis mediada
por receptor y libera su genoma en el citosol.
La diseminación ocurre a través del virus libre en el suero o leucocitos
infectados con el virus, particularmente linfocitos, monocitos, linfoblastos circulantes
Una particularidad importante del VDVB para destacar es que
inmunosuprime al animal infectado, por lo cual este será más susceptible a
contraer infecciones secundarias tanto a nivel digestivo como respiratorio.
Ocasiona leucopenia y altera las funciones de los leucocitos, aumentando la
patogenicidad de microorganismos coinfectantes. Tiene una fuerte afinidad por el
tejido linforreticular, ocasionando necrosis y atrofia de dichos tejidos (Lértora,
2003; Goyal y Ridpath, 2005).
MANIFESTACIONES CLÌNICAS
La biología del VDVB es muy compleja, lo que da lugar a una gran variedad
de manifestaciones clínicas en los animales infectados, que dependerá de factores
como el genotipo y el biotipo del virus que produce la infección, el estado
inmunitario de los animales, de la edad, así como de la situación inmunitaria de las
madres y de la edad gestacional de éstas (Ridpath et al., 1990).
La mayoría de las infecciones son subclínicas, con alrededor de un 70% de
los animales infectados, los que presentan fiebre, descarga óculonasal, leucopenia
transitoria, elevada morbilidad y baja letalidad (Goyal y Ridpath, 2005). Se
desarrollan anticuerpos neutralizantes 14 a 28 días post-infección y la protección
contra reinfecciones con cepas antigénicamente homólogas del virus es de por
vida (Lértora, 2003).
La forma aguda o también llamada infección transitoria, se presenta en
animales seronegativos que tienen entre 6 y 24 meses de edad y es causada por
el biotipo no citopático genotipo 2 (Rondón, 2006). Tambien producen un período
de viremia breve, siendo de 4 a 17 días (Odeón, 2017). Los signos clínicos
característicos son: hipertermia, diarrea profusa, alta incidencia de abortos,
reducciones en la producción de leche y muerte súbita.
Asociado a este genotipo existe otra forma fatal aguda, denominada
múltiples órganos, diarrea sanguinolenta, epistaxis, anemia, leucopenia y
trombocitopenia y alta tasas de mortalidad (Pecora y Aguirreburualde, 2017).
Cuando fracasa la transferencia pasiva de anticuerpos, el virus participa en
el complejo diarrea neonatal de los terneros. Cuando se produce infecciones
concurrentes con otros enteropatógenos las manifestaciones clínicas son más
severas (Baker, 1987).
Existe evidencia epidemiológica y experimental de que el VDVB está
directamente asociado con el complejo respiratorio bovino (Potgieter, 1997;
Ridpath et al., 2007).
Pero sin lugar a dudas, el mayor impacto del VDVB en un rodeo se debe a
su rol dentro del complejo reproductivo bovino. El tipo de consecuencia está
determinado principalmente por la edad gestacional del feto en el momento de
producirse la infección (Ridpath, 2005).
Durante la gestación temprana (0 - 45 días, etapa embrionaria). La
infección induce reabsorción embrionaria y repetición de celo (Ridpath, 2010). El
virus no tiene efecto sobre el crecimiento y desarrollo de los embriones hasta el día 8–9, momento en que pierden la zona pelúcida y se vuelven susceptibles. El
resultado de la infección puede ser citopático o no citopático. Ambos terminan en
muerte embrionaria, aunque la infección no citopatica también puede causar daño
cromosómico, provocando malformaciones (Vanroose et al., (2000).
Entre los 45 y 120 días de gestación, antes que el feto adquiera
competencia inmunológica, el virus NCP causa infección persistente en el feto
(animales PI), (Bolin, 2002; Houe et al., 1995; Lindberg et al., 2006; Ridpath, 2010). Durante este período se produce muerte fetal con momificación o aborto
La infección con virus CP o NCP alrededor del día 120-160 de gestación
resulta en malformaciones congénitas variadas que afectan principalmente al
sistema nervioso, pero también a otros sistemas orgánicos fetales. Dichas
malformaciones incluyen hipoplasia cerebelar, microencefalia, hidrocefalia,
hidranencefalia, porencefalia, formación de quistes cerebrales, hipomielinización,
cataratas congénitas, microftalmia, degeneración retiniana, neuritis del par óptico,
hipoplasia tímica, hipotricosis, osteogénesis imperfecta, artrogrifosis, braquignatia,
desarrollo pulmonar fetal incompleto y crecimiento intrauterino retardado (Fulton,
2013). Los fetos infectados durante este periodo pueden ser abortados, nacer
débiles y/o prematuros (Ridpath, 2010). La hipoplasia cerebelar es producida
cuando la infección ocurre entre los días 100-170, momento en el cual la alta
actividad mitótica de las células germinativas de la capa granular externa las hace
vulnerables a los agentes teratógenos (VSPO, 2017).
Los fetos infectados durante el último estadío de la gestación, después de
los 180 días aproximadamente, se encuentran en un período de crecimiento
general y son inmunológicamente competentes. Las infecciones en este período
resultan en el nacimiento de terneros seropositivos normales o débiles; mientras
que los abortos son ocasionales (Lértora, 2003).
La enfermedad de las mucosas (EM) ocurre cuando en un ternero PI
infectado con la cepa NCP se sobreinfecta con otra cepa antigénicamente
homologa de tipo CP (Lindberg, 2003). Esta se presenta en animales de 6-24 meses los cuales se presentan deprimidos, con pirexia (40.5-41ºC), anorexia,
sialorrea, los movimientos ruminales están ausentes y luego de 2 a 3 días de
iniciados estos síntomas se producen una diarrea acuosa y profusa a veces
sanguinolenta; se presentan lesiones erosivas en la mucosa oral, lengua, faringe,
fosas nasales y morro; necrosis de placas de Peyer y generalmente hay descarga
nasal mucopurulenta con lagrimeo y edema corneal. En algunos casos hay
interdigital. La deshidratación y debilidad son progresivas y la muerte ocurre 5 a 7
días después de iniciados los signos (Bewoo et al., 2007). .
PATOLOGÍA MACROSCÓPICA
Los cambios principales son hallados en el tracto digestivo, el morro,
lengua, paladar duro y blando, labios, carrillos y faringe, los cuales están
hiperémicos y edematosos. Hay erosiones muy prominentes en el esófago, las
cuales aparecen recubiertas de fibrina o masas necróticas. Las erosiones también
se presentan en los pilares del rumen donde tienen tendencia a ser hemorrágicas.
En el abomaso pueden producirse erosiones numerosas en las regiones fúndicas
y pilórica, de 1 a 1,5 mm de diámetro, con bordes elevados y comúnmente
rodeadas por un anillo de pequeñas hemorragias. La mucosa y la submucosa
abomasal aparece edematosa y ocasionalmente hemorrágica. En el intestino
delgado, se observa necrosis de las placas de Peyer y a todo lo largo del colon se
hacen presentes erosiones. Puede haber necrosis en los folículos linfoides del
intestino grueso. Inflamación catarral del colon y quistes de retención pequeños
pueden ser observados. Los linfonódulos linfáticos mesentéricos aparecen
ligeramente edematosos, pero los de cabeza y cuello se encuentran muy
aumentados de tamaño. Erosiones en la mucosa nasal aparecen en ocasiones
recubiertas de exudado mucopurulento. Otras lesiones menos frecuentes son:
queratitis y conjuntivitis, ocasionalmente ulceras en las hendiduras de las pezuñas,
erosiones de vulva, edema y hemorragias en el cerebro (Chamizo et al., 1995).
PATOLOGÌA MICROSCÓPICA
Vacuolización de las células epiteliales de las criptas intestinales, con
formación de vesículas pequeñas que evolucionan a úlceras. Infiltración
leucocitaria con predominio de polimorfonucleares, neutrófilos y presencia de
(Chamizo et al., 1995). En cerebelo se evidencia necrosis de la capa granular externa y vasculitis, con escasez de las células de Purkinje, las cuales presentan
citoplasma vacuolado (VSPO, 2017).
DIAGNÓSTICO CLÍNICO
El diagnóstico clínico se basa en la historia, signos y lesiones. La
enfermedad aguda en general cursa como una infección subclínica que pasa
inadvertida en la mayoría de los rodeos (Baker, 1990), sin embargo puede hacerse
evidente en algunas circunstancias, según Cotrino (2003) los animales pueden
presentar fiebre, anorexia, taquipnea, disnea, leucopenia y diarrea, así como
tambien ulceraciones y erosiones de la mucosa oral. Algunos animales también
pueden desarrollar lesiones podales incluyendo úlceras interdigitales e inflamación
del rodete coronario.
A nivel reproductivo se debería sospechar de este virus cuando se generen
muertes embrionarias en etapas tempranas, observándose como repeticiones de
celo, así como también abortos a lo largo de toda la gestación. La infección
durante la gestación también puede desencadenar malformaciones congénitas,
que se presentan en distintos tipos y grados, entre las que se describen más
frecuentemente la hipoplasia o degeneración cerebelar, microcefalia,
deformidades esqueléticas, retraso general del crecimiento, desmielinización
espinal, entre otras (Ridpath, 2005).
Debido al amplio tipo y severidad de lesiones inespecíficas, en ocasiones
solo evidenciadas por microscopía, el diagnóstico se basa únicamente en el
aislamiento del virus o detección del antígeno viral específico. El objetivo principal
del diagnóstico es la detección y remoción de bovinos PI, principal fuente de
DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO
Para determinar la presencia del VDVB (detección de animales PI o
infección aguda) se cuenta con las siguientes metodologías: Aislamiento viral,
detección del antígeno viral, detección del genoma viral (Pecora y
Aguirreburualde, 2017).
AISLAMIENTO VIRAL:
El aislamiento viral se puede realizar a partir de diversas muestras como
hisopados nasales u oculares, sangre entera (fresca sin congelar), suero, plasma,
semen, órganos obtenidos de necropsias: preferentemente aquellos que tengan
alta concentración de células linfoideas: placas de Peyer, íleon, bazo, timo (fetos),
pulmón e hígado. El procedimiento lleva como mínimo tres semanas de trabajo
debido a la necesidad de realizar múltiples pasajes en líneas celulares
susceptibles al VDVB. A través de estos pasajes celulares se logra aumentar la
concentración del virus y el último paso implica el revelado a través de la
detección del antígeno viral en las células infectadas con anticuerpos policlonales
o monoclonales marcados con fluorocromos (inmunofluorescencia) o bien detectar
el genoma viral por RT-PCR (reacción de transcriptasa reversa seguido de
reacción en cadena de la polimerasa) (Grooms, 2012).
Es considerado el método estándar de oro pero las desventajas son el
costo, el tiempo, la poca practicidad para trabajar muchas muestras y la
interferencia por otros anticuerpos, entre otros. Además, si bien su especificidad
es de 100%, su sensibilidad depende mayormente de las células en la cual se
DETECCIÓN DE ANTIGENO VIRAL:
El diagnóstico de los animales PI es la clave para controlar la enfermedad
en el rodeo. Es necesario utilizar un test de alta sensibilidad y alto valor predictivo
negativo (VPN) para evitar dejar en el rodeo animales falsos negativos que son los
que mantienen la infección en el mismo. La técnica de ELISA de captura (ACE)
sobre muestras de piel de oreja es la que demuestra mayor sensibilidad y mayor
VPN. En los animales detectados como positivo se debería repetir el ensayo 3-4
semanas después para corroborar la infección y el estado de PI.
Esta técnica se puede utilizar con muestras de piel de la oreja (earnotch),
sangre con anticoagulante, suero o plasma. La muestra de piel de oreja tiene la
ventaja que, el resultado, no es afectado por la presencia de anticuerpos
calostrales ni de infección natural, así que se recomienda el muestreo en terneros
a partir de los tres meses de edad, aprovechando el momento del caravaneado de
los terneros utilizando un sacabocado o un señalador. Los terneros son la
categoría con mayor probabilidad de encontrar los PI e indirectamente estamos
controlando la madre. Toda vaca madre de ternero PI debe ser muestreada y si es
PI debe ser descartada y se asume que la madre de un ternero PI negativo es PI
negativa (Combessies, 2016).
DETECCIÓN DE GENOMA VIRAL:
La reacción en cadena de la polimerasa (PCR): es un método rápido y
sensible, que detecta diversos tipos y biotipos de VDVB y permite investigar un
gran número de muestras en corto tiempo. Su sensibilidad permite detectar el
virus en pool de muestras de sangre y leche de tanque. Sin embargo, su elevada
DIAGNÓSTICO SEROLÓGICO
Para determinar niveles de anticuerpos contra VDVB (exposición con el
virus o generados por vacunación) se utiliza ELISA para la detección de
anticuerpos (Ac) y neutralización viral (Pecora y Aguirreburualde, 2017).
ELISA PARA LA DETECCIÓN DE ANTICUERPO:
Detecta un tipo de anticuerpo contra la proteína Erns o NS3 (p80), que es
una proteína que sintetiza el virus cuando se replica, es decir solo está presente
cuando existió división del virus en el animal, lo que solamente ocurre durante la
infección natural, presentando alta sensibilidad y especificidad. Esta prueba sirve
para diferenciar animales que fueron vacunados con vacunas inactivadas
(negativos) de los que pasaron la infección natural (positivos a p80) (Martinez,
2006).
NEUTRALIZACIÓN VIRAL:
Esta técnica es considerada el método Gold Standard para determinar
niveles de anticuerpos neutralizantes contra VDVB en muestras de suero o
plasma. Requiere mano de obra calificada para trabajar con células, equipamiento
y disponibilidad de cultivos celulares. La técnica lleva 3 días aproximadamente y el
resultado obtenido es dependiente de la cepa de VDVB utilizada en el ensayo
(Pecora y Aguirreburualde, 2017).
PREVENCIÓN Y CONTROL
Dentro de las estrategias para prevenir y controlar la infección por el VDVB
se incluyen medidas de bioseguridad para evitar la introducción de animales
eliminación de animales persistentemente infectados y la vacunación (Brock,
2004).
Los bovinos que ingresen al establecimiento (toros, vaquillonas de
reposición, etc.) deben ser analizados antes de su incorporación a un rodeo no
infectado. La cuarentena del lote comprado debe ser de por lo menos 3 semanas,
para prevenir la transmisión del virus de animales que no son PI pero que
presentan una infección aguda. Es muy importante el control de los toros,
particularmente si se congela semen. Por ejemplo, un toro seronegativo podría
estar infectado persistentemente con el virus y ser fuente de transmisión a través
del semen (Odeón, 2017).
La identificación y remoción de animales PI, que sirven como reservorio y la
principal fuente de diseminación del VDVB durante toda su vida, es esencial para
prevenir la dispersión del virus e interrumpir el ciclo de la infección. Como
clínicamente dichos animales no pueden detectarse, debe recurrirse a un
laboratorio de diagnóstico especializado. Debería muestrearse toda la población
del establecimiento mayor de 4 meses de vida ya que los anticuerpos calostrales
pueden interferir con algunas pruebas diagnósticas (Odeón, 2017).
Las vacas donantes de embriones que son PI también suponen una posible
fuente de infección, sobre todo porque en los líquidos uterinos y vaginales hay
concentraciones extremadamente altas del virus. Aunque se ha observado que los
ovocitos sin zona pelúcida intacta son susceptibles a la infección in vitro, la mayor parte de los ovocitos permanece sin infectar por el virus. A partir de animales PI
también se han obtenido terneros no infectados empleando lavados extensivos de
embriones y fecundación in vitro. Las vacas que se utilizan como receptoras de embriones siempre se deben analizar para confirmar que no sean PI y que no
sean seropositivas ni hayan sido vacunadas al menos durante las últimas 4
semanas antes de la primera implantación (OIE, 2015).
La vacuna para el control del VDVB es una herramienta ampliamente
utilizada en muchas regiones del mundo, de la que hay múltiples presentaciones
todas son a virus muerto, es decir, químicamente inactivadas. La mayoría de las
formulaciones están constituidas por cepas de referencia del subgenotipo 1a y en
algunos casos incluyen genotipo 2. En Argentina se ha comprobado que el
subgenotipo 1b es el de mayor circulación, no estando incluido en las
formulaciones comerciales (Pecora y Aguirreburualde, 2017).
En la Argentina existe una gran variedad de vacunas que contienen en su
formulación al VDVB. En general se presentan en forma combinada con otros
virus inactivados y con bacterinas pertenecientes al complejo respiratorio y
reproductivo. Independientemente del tipo de vacuna que se utilice, el control del
virus debe enfocarse en conferir inmunidad que introduzca protección y sea de
larga duración, incrementar la inmunidad a nivel poblacional e impedir la
transmisión vertical evitando la generación de animales PI. Para lograr este
objetivo se recomienda la aplicación de una dosis al momento del destete con
revacunación a los 21 días para generar la base inmunitaria sobre la cual se harán
las próximas inmunizaciones pre-servicio. De tal manera un animal que entra en
servicio a la edad de 15-18 meses de edad habrá recibido dos ciclos de
vacunación y refuerzo, alcanzando la edad reproductiva con títulos elevados de
anticuerpos que le brindaran protección contra el virus (Bellido, 2018).
En la actualidad Bioinnovo presentó al mercado la primera vacuna a
subunidad direccionada, del mundo, producida en línea de baculovirus. La vacuna
posee dos características únicas, la glicoproteína E2 del virus con mayor
capacidad de generar una respuesta de defensa protectora, y un anticuerpo de
cadena simple (APCH) que direcciona la proteína al sistema inmune, lo que facilita
su encuentro. En tal sentido, los anticuerpos dirigidos contra la glicoproteína E2
impiden que el virus se acople a receptores celulares, con lo que se lograría
DESCRIPCIÓN DEL CASO
En un establecimiento del partido de Tandil durante el otoño 2018 se
observó en la parición de las vaquillonas problemas de abortos, nacimientos de
terneros débiles con dificultad para incorporarse y malformaciones (artrogrifosis,
miembros doblados, palatosquisis). Considerando estas manifestaciones clínicas
en el rodeo y a que se le detectaron a 8 vaquillonas, que perdieron la gestación,
anticuerpos contra el Virus de la Diarrea Viral Bovina (VDVB), se decidió sanear el
rodeo utilizando la categoría de terneros de 6-7 meses de edad del rodeo general
como indicador de la prevalencia del virus, como parte de la estrategia de
saneamiento.
MATERIALES Y MÉTODOS
De un total de 420 terneros (6-7 meses) se sangraron 42 animales para la
realización de ELISA de anticuerpo p80. Dada la alta seroprevalencia (76,19%) se
sospecha de la presencia de animales PI.
Posteriormente se realizó un segundo muestreo a todo el lote, utilizando
como técnica ELISA de captura (ACE) y como muestra biopsia de oreja de los 420
terneros, para lo cual se utilizó una tenaza sacabocados. Siendo 7 terneros
positivos al mismo.
Se procedió al aislamiento de los terneros PI y a la búsqueda de sus
madres, las cuales ya habían sido vendidas a faena y para consumo del
establecimiento por lo cual no se pudo tomar muestra de ellas.
Luego de 4 semanas se tomó una tercera muestra a los 7 terneros, para
corroborar su estado de PI o si transitaban por el periodo de infección aguda, a
cargo del Servicio Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE) del INTA
Balcarce. Se utilizó la técnica de RT-PCR nested multiplex y simple y aislamiento
RESULTADOS
Tabla 2: Resultados de laboratorio.
MUESTRA N° ANIMALES TÉCNICA UTILIZADA POSITIVOS NEGATIVOS
N° 1 42 ELISA de Ac. (p80) 32 10
N° 2 420 ELISA de captura (ACE) 7 413
N° 3
7 RT-PCR (leucocitos) 3 4
3 RT-PCR (suero) 2 1
3 Aislamiento viral (suero) 2 1
DISCUSIÓN
El diagnóstico de los animales PI es de gran importancia debido a que ellos
constituyen los principales diseminadores de la enfermedad representando entre
el 1 al 2% de la población bovina afectada (Houe et al., 2006). Si bien la prevalencia de estos animales en los rodeos es baja (0,5 a 3%), el potencial para
diseminar el virus en altas cantidades es inmensa y lo hacen durante toda su vida
(Morán et al., 2006). En este establecimiento la prevalencia fue de 0,7% estando dentro de los rangos que describe la bibliografía. Como así también lo fue la
seroprevalencia con un 76,19% en coincidencia a la circulación viral del 32-100%
según Pecora y Aguirreburualde (2017) y a nivel mundial del 60-80% Ridpath
(2010).
Las madres de los teneros PI no pudieron ser analizadas en este caso ya
que fueron eliminadas del sistema productivo. Según Ribeiro y Pereira (2004) la
probabilidad de que una hembra seronegativa de origen a un ternero PI es muy
Como medida de prevención usada en la mayoría de los establecimientos
se utiliza la aplicación de vacunas, sin tener indicadores significativos de su
efectividad (Odeón, 2017). A partir del caso de VDVB en el establecimiento, se
comenzó a vacunar estratégicamente con la nueva vacuna (Vedevax BLOCK) de
Bioinnovo, con el propósito de impedir la transmisión vertical y así evitar
nacimientos de terneros PI según afirma Bellido (2018), ya que no se aplicaba
vacuna contra el virus. Por lo tanto el plan de control aplicado fue: detectar y
eliminar los animales PI, evitar el reingreso y vacunación; en coincidencia con la
totalidad de autores leídos durante la revisación bibliográfica de la enfermedad.
Posiblemente el animal que dio negativo en las pruebas que se utilizó
suero, se deba a una carga viral baja y el virus estaría asociado a células o bien
una falla en la sensibilidad de la prueba.
CONCLUSIÓN
La bioseguridad mantenida en el tiempo, la detección y eliminación de los
animales PI mediante una prueba criteriosa de diagnóstico y las vacunas
eficientes son herramientas para un posible control exitoso del VDVB.
Si bien llevar a cabo un plan de saneamiento a nivel rodeo requiere de una
alta inversión inicial, está ampliamente reportado que si se acompaña
posteriormente con herramientas de bioseguridad en el establecimiento, el análisis
costo-beneficio teniendo en cuenta las pérdidas ocasionadas por el virus dentro de
ANEXO FOTOS
Palatosquisis
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