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Estudio de Torà - Dos

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Academic year: 2021

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Resumen de la Parashá Shemot

Los descendientes de Iaakov estaban ahora en Egipto, donde se multiplicaron. El nuevo faraón, temiendo que los israelitas se unieran a las fuerzas enemigas para derrocarlo, inició una política de opresión, reduciéndolos a la condición de esclavos. Supervisados por crueles capataces, fueron forzados a construir las fortalezas y ciudades de almacenamiento de Pitom y Raamses, en la frontera de Egipto. Sin embargo, los intentos del faraón por reducir numéricamente la población judía resultaron ineficaces, pues su tasa de natalidad aumentaba decididamente. Tomando una drástica medida, el soberano egipcio ordenó a las parteras hebreas que mataran a los niños varones en el momento de nacer. Pero las

comadres desobedecieron por temor de Hashem. El fararón ordenó entonces que todo varón recién nacido fuera ahogado en el Nilo.

Amram y Iojéved miembros de la tribu de Leví, eran padres de dos niños, Miriam y

Aharón. Poco después del decreto del faraón, Iojéved dio a luz a un segundo varón. Cuando ya no pudo mantener en secreto el nacimiento de su hijo, colocó a éste en una arquilla de juncos que dejó entre las plantas de la orilla del Nilo (bajo supervisión de Miriam). La hija del faraón fue a bañarse en el Nilo, vió la arquilla y envió a una de sus servidoras a traerla. Se dio cuenta de que había en ella un niño hebreo y sintiendo piedad por él, decidió

adoptarlo. Miriam se adelantó y con el permiso que le diera la princesa para buscar un ama de cría, regresó con Iojeved, bajo cuyo cuidado el niño recibió más tarde enseñanzas sobre las tradiciones de sus antepasados. El niño fue llevado al palacio real y se lo llamó Moshé, que significa: "extraído de las aguas".

Después de haber madurado, Moshé fue a encontrarse con sus hermanos israelitas y observó sus sufrimientos. Vio que un capataz egipcio golpeaba salvajemente a uno de los hebreos. No había nadie a su alrededor y Moshé, airado, mató al cruel egipcio y lo enterró en la arena. Al día siguiente Moises intervino en una disputa entre dos israelitas. Uno de ellos le preguntó en tono insultante qué derecho tenía de juzgar a los demás, y si intentaba matarlo como lo había hecho con el egipcio. Moshé comprendió, entonces, que su acción había ganado estado público y que su vida corría peligro. En consecuencia, antes de que el soberano egipcio pudiera hacerlo capturar huyó a Midian, en la región sudeste de la

península de Sinai. Llegó a un pozo, donde tuvo oportunidad de proteger a las siete hijas de Itró (el conductor espiritual de Midián) de unos pastores agresivos. Fue bien recibido por Itró y trabajó como pastor de ovejas. Pronto se casó con una de sus hijas, Tziporá, que dio a luz a dos niños, Guershom y Eliezer.

Durante la estadía de Moshé en Midian el faraón había fallecido. Su sucesor continuó oprimiendo a los judíos aún con mayor severidad, y éstos clamaron por ayuda a Hashem. Mientras cuidaba las ovejas de Itró en Jorev, Moshé tuvo una visión extraordinaria: una zarza que ardía sin consumirse. en tanto Moshé observaba esa maravilla, Hashem se dirigió a él por primera vez y le ordenó que se quitara los zapatos, pues de hallaba en suelo

sagrado. Luego le informó que sería el mensajero del Señor para sacar a los israelitas de Egipto y llevarlos a la Tierra Prometida. Moshé respondió que él era indigno de una tarea tan magna, pero recibió la promesade la ayuda Divina. Moshé preguntó entonces qué respuesta debería dar cuando los israelitas le preguntaran por el nombre de D-s. El Señor

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respondió que El podría ser revelado con la expresión Ehié asher Ehié, "Ehié, el que soy". Después le dijo a Moshé que informara a los ancianos de Israel sober la aparición de Hashem, y que ellos deberían demandar al faraón que permitiera a los israelitas ofrecer sacrificios al Señor en el desierto. El soberano se rehusaría, pero después que hubiera sido azotado por las plagas de D-s se vería forzado a ceder y los israelitas abandonarían Egipto cargados de riquezas.

Moshé arguyó que el pueblo no le creería, razón por la cual le fue otorgado el poder de obras tres milagros. Su bastón se transformaba en una serpiente cuando era arrojado al suelo. Esta, al ser tomada por la cola, volvía a su forma original. Luego Moshé recibió orden de poner la mano sobre el pecho. Cuando la retiró tenía rastros de lepra, pero al repetir el movimiento, la mano apareció nuevamente sana. Finalmente, si los israelitas no estuvieran convencidos, áun, Moshé debía verter agua del Nilo sobre tierra seca y el líquido elemento se convertiría en sangre. Moshé continuó titubeando y adujo que carecía de la necesaria capacidad oratoria. Hashem, por consiguiente, le informó que su hermano Aharón le serviría de vocero.

Moshe se encontró con el hermano en el monte Jorev y le contó todo lo que había ocurrido. Al llegar a Egipto reunieron a los ancianos de Israel y les revelaron las palabras del Señor. Despues de que Moshe hubo obrado los milagros, los israelitas proclamaron sufe en que Hashem respondía a sus clamores en procura de ayuda, y todos se inclinaron para rendirle culto.

Moshe y Aharón se presentaron ante el faraón y le pidieron que permitiera a los israelitas salir a ofrecer sacrificios al Señor en el desierto, pero el soberano no sólo no accedió a esta demanda, sino que impuso decretos aún más rigurosos contra los judíos. En adelante estos deberían producir la misma cantidad de ladrillos que hasta entonces, pero no se les

proveería de la paja que facilitaba su elaboración. Los capataces judíos fueron castigados porque sus cuadrillas no podían cumplir con esa tarea imposible. Sus ruegos al faraón para que se apadiara de ellos fueron rechazados y acusaron a Moshé y Aharón de empeorar la situación. Sin embargo, en respuesta a las expresiones de frustración de Moshé, D-s le aseguró que el soberano egipcio se vería eventualmente compelido por el poder Divino a dejar a Su pueblo.

(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)

Shemot

"Y los hijos de Israel fueron fructíferos y se incrementaron abundantemente... y la tierra se llenó de ellos" (1:7)

PREGUNTA: El Midrash (Shir Hashirim 1.15:3) relata que Rebe, Rabí Iehudá HaNasí en una ocasión estaba pronunciando una lectura cuando notó que la congregación estaba adormecida. Con la intención de despertarlos dijo: "Una mujer en Egipto dio a luz a seiscientos mil hijos en un parto". Un discípulo llamado Rabí Ishmael hijo de Rabí Jose le dijo: "¿A quién le pudo haber sucedido eso?" El contestó: "Fue a Iojeved, quien parió a Moshé, el cual era contado como igual a seiscientos mil de Israel".

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1) ¿No fue una audacia de los estudiantes adormecerse durante la lectura de Rebe? 2) ¿Por qué usó esta particularmente increíble historia para despertarlos?

RESPUESTA: El episodio relatado en el Midrash puede ser una metáfora para un período de la historia judía. La destrucción del segundo Bet Hamikdash tuvo lugar en el año 3828, y Rebe nació aproximadamente 50 años después. El fue el líder de la cuarta generación posterior a la destrucción. El gobierno romano oprimió a los judíos amargamente, y desgraciadamente los judíos estaban perdiendo las esperanzas en la venida de Mashíaj y la redención final. Rebe se dio cuenta que mientras él estaba propagando la Torá, la

comunidad estaba "adormeciéndose" pensando que nunca, Di-s no permita, habría una Gueulá-- redención-- y que el galut (exilio) es eterno.

En un esfuerzo por distraerlos de ese tipo de pensamientos, les dijo que en Egipto una mujer dio a luz a 600.000 hijos. El mensaje a su generación fue: "¡No desesperen!. Nuestros antepasados en Egipto pensaron que estaban destinados a ser esclavos para siempre, y que no había esperanzas de ser redimidos. Repentinamente Iojeved dio a luz a Moshé, quien finalmente sacó a los 600.000 esclavizados judíos de Egipto y los trajo al Sinaí para la entrega de la Torá-- el más grande acontecimiento en la historia judía. Del mismo modo, nunca pierdan las esperanzas. La salvación de Di-s es como el parpadeo de un ojo-- que puede venir inmediata e inesperadamente".

* * * * *

"Faraón ordenó a todo su pueblo diciendo: 'Todo hijo que nazca arrójenlo al río'" (1:22)

PREGUNTA: La palabra "lemor" usualmente significa "decir a otros". Dado que Faraón habló a todo su pueblo, ¿para quién estaba pensado el mensaje?

RESPUESTA: Faraón buscaba formas de matar al redentor del pueblo judío.

Originalmente llamó a las parteras judías y les ordenó que mataran a los niños judíos. Cuando su intento falló, llamó a toda su nación para que lo ayudara.

Faraón temía ser acusado de ser un gran antisemita por señalar a los niños judíos. Por lo tanto llamó a todo su pueblo y les dijo: "Los judíos son una amenaza, y debemos unirnos para destruirlos. Para evitar ser acusados de antisemitismo, les aconsejo lemor-- que 'digan' que el decreto no es sólo para los judíos, sino para todo varón recién nacido debe ser arrojado al río. Sin embargo, cuiden a sus hijos mientras se aseguran que los niños judíos son ahogados" (Onkelos en su comentario escribe claramente que el decreto de Faraón se aplicaba únicamente a los hijos recién nacidos de los judíos).

* * * * *

"Ella la abrió y vió a un niño, y he aquí un mozo lloraba... Ella dijo 'Es de los hijos de los hebreos'" (2:6)

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PREGUNTA: En lugar de decir "Este es un hijo de los hebreos, ¿Por qué no dijo "Este es un niño judío"?

RESPUESTA: Una vez el rey de Austria emitió un malvado decreto contra la comunidad judía. Tras mover influencias, el rey aceptó recibir a una delegación de rabinos. Durante el encuentro, uno de los rabinos comenzó a gritar. El rey lo miró duramente y dijo "¿No sabes que en presencia del rey se debe hablar suavemente y no gritar?" El rabí disculpándose respondió "Su Majestad, no soy yo quien está gritando. La voz fuerte que usted escucha es la voz de miles de judíos que están en gran peligro a causa de su malvado decreto".

Cuando la hija de Faraón abrió la canasta, estaba asustada al ver a un pequeño bebé cuya voz era fuerte y alta como la de un jovencito. Conocedora del malvado decreto de su padre de matar a los niños judíos, ella se dio cuenta que la voz fuerte que oía no era sólo la de Moshé, sino también las voces de todos los niños judíos que lloraban a través de él.

Shemot

Estudiando algunos Midrashim El Primer Decreto del Faraón: Trabajo Esclavizado

A pesar de que los Benei Israel asumieron externamente las prácticas Egipcias de adoración de ídolos, Hashem los amaba profundamente porque ellos eran los hijos de las sagradas Tribus. El por consiguiente, causó que se multiplicaran de una manera extraordinaria. Las mujeres Judías daban a luz a sextillizos, sus nacimientos múltiples similares a aquellos de los insectos, peces y escorpiones los cuales producen descendencia a una velocidad excepcional.

R. Gamliel enseñó, "¡En el tiempo del Mashíaj, una mujer dará a luz todos los días!" Uno de los oyentes, quien ridiculizó todas sus afirmaciones comentó,: "Yo no creo en lo que usted acaba de explicar ¡no existe nada nuevo bajo el sol!" "Este no será un fenómeno nuevo," R. Gamliel replicó. "Usted puede encontrar un paralelo dentro de su propio rango de experiencia. ¿ No pone una gallina un huevo diariamente ?".

Ninguno de sus sextillizos nacía muerto o tenía constitución débil, más bien todos los niños Judíos fueron fuertes y sanos. Los Egipcios tuvieron miedo de la creciente población Judía. Los nobles egipcios advirtieron al Faraón, "Existe una gran probabilidad de guerra futura entre nosotros y los reyes de Canaan.Ellos pueden pensar en recuperar las riquezas que nosotros recolectamos de ellos durante los años de hambruna. ¡En caso de guerra, los Judíos se unirán a nuestros enemigos y nos forzarán a dejar la tierra! ¡Debemos tomar acción en su contra!"

"¡Tontos!" el Faraón los reprendió. "Si no fuera por su antepasado Iosef quien salvó al país en los años de hambruna, todos nosotros no estaríamos vivos hoy. ¿Cómo pueden ustedes pensar en hacerles daño?"

Los Egipcios se enfurecieron por la simpatía del Faraón hacia los Judíos. Lo derrocaron del trono, exponiéndolo a un destino de vergüenza y humillación porque él se rehusó a tratar a los Judíos injustamente. El Faraón no cambió su actitud por tres meses. Después de ese

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período de tiempo decidió que era más provechoso para él obrar de acuerdo con las

demandas de la nobleza y del pueblo. Anunció que deseaba reasumir su posición habiendo formulado una nueva política hacia los Judíos. El Faraón que ascendió al trono tres meses después no era el mismo hombre que lo había dejado. Era un "nuevo" rey , frío y cruel, determinado a poner fin a la "plaga Judía."

Ahora actuó como si nunca hubiera conocido a Iosef (el benefactor históricamente famoso del país quien, como era de público conocimiento, había sustentado a la población durante los años de hambruna). Así como el Faraón alegó que él no sabía nada de Iosef, así él pronto declararía que tampoco conocía a Hashem.

El Faraón ideó un astuto plan con el que esperaba debilitar a los Benei Israel - separando los maridos Judíos de sus esposas y conteniendo de esta manera la corriente de expansión Judía. Dio orden de que se apostaran proclamas en Goshen y en todo el país que exponían: ¡El pais te necesita!

Las ciudades de Pitóm y Ramsés tienen necesidad urgente de renovarse. Su fortificación es de suma importancia para asegurar el almacenamiento seguro de nuestros tesoros

nacionales. El gobierno ha consolidado este proyecto con millones de piezas de oro. Quienquiera que firme el contrato recibirá paga generosa todos los días. Se espera de todo hombre y mujer que son leales al país que se alisten como voluntarios para esta digna causa."

Para atraer a los Judíos, el Faraón mismo apareció en el emplazamiento con una azada y una pala en su mano. Si alguien después de eso alegara que este tipo de trabajo estaba más allá de su dignidad, él sería reconvenido, "¿Eres tú de naturaleza más delicada que el Faraón? ¡El también tomó parte en la construcción!" La nobleza Egipcia se alistó y así hicieron muchos Egipcios. ¿Cómo podían los Judíos ser indiferentes a la causa patriótica? Corrieron al emplazamiento, y los supervisores del Faraón compilaron listas de nombres de aquellos que se presentaron para trabajar. El primer día, los Judíos trabajaron

entusiastamente. Dado que ellos eran hombres fuertes, hicieron rápido progreso con la construcción. Al anochecer, los soldados del Faraón les dijeron; "¡Cuenten el número de ladrillos que colocaron hoy ya que se espera que alcancen la misma cuota mañana y todos los días!" Por un mes el Faraón pagó a los trabajadores. Después de eso, los Judíos

estuvieron aún comprometidos en el proyecto mientras algo extraño sucedió a los Egipcios - cada día, algunos más desaparecieron quedamente hasta, que después de dieciséis meses, todos los Egipcios se habían retirado. Ahora, los Judíos fueron informados que el rey no tenía más dinero para pagar por su labor. Ellos protestaron pero el Faraón había organizado un ejército de brutales policías. Ellos se les arrojaron a los Judíos y vociferaron: "¡Ustedes deben continuar trabajando para el rey!" A estos policías, los superintendentes egipcios, les fue dada la tarea de asegurarse de que todos aparecieran en la mañana para trabajar.

También forzaron a los Judíos a devolver todo el dinero que ellos habían ganado previamente.

Una Tribu entre los Benei Israel nunca fue reclutada por el Faraón, la Tribu de Leví. Cuando el Faraón emitió la proclamación original, ellos no se presentaron a trabajar, diciendo, "¡Nosotros estamos constantemente comprometidos en el estudio de la Torá y no tenemos tiempo para ir!" Subsecuentemente el Faraón los dejó tranquilos y ellos

permanecieron libres hasta el fin del exilio. Si hubieran salido del Beit Hamidrash para ofrecer sus servicios siquiera por un día, las consecuencias hubieran sido ¡doscientos diez años de esclavitud!

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de la Torá. El emplazamiento de la construcción de las dos ciudades particulares de Pitóm y Ramsés las que los Benei Israel tenían que construir fue elegido con gran astucia. Ellos nunca serían completados, sin importar cuán celosamente los Judíos trabajaran. Estaban situados sobre pantanos donde todas las construcciones se colapsaban continuamente y se hundían dentro del suelo. Los Benei Israel no sólo tuvieron que hacer trabajo esclavizado para el rey, más aun los Egipcios también los forzaron a realizar tareas en sus propias casas y campos después que retornaban del sitio de la construcción. Además de esclavizar a los Judíos con tareas agobiantes, ellos idearon una forma de crueldad tras otra para torturarlos. Un Egipcio le asignaba un trabajo a un Judío sin decirle cuánto tiempo éste duraría. "Sólo continúa trabajando," él le ordenaba, añadiendo agonía mental al esfuerzo físico. Los Egipcios solían ordenar a los Benei Israel que realizaran trabajo apropiado para el día en la noche y trabajo apropiado para la noche en el día. A las mujeres, ellos les asignaban tareas de hombres, diciéndoles, "¡Mezclen cemento y pongan ladrillos!" A los hombres Judíos ellos les daban trabajo mejor hecho por mujeres, ordenándoles, "Esta noche ustedes deben coser, hilar y cocinar para nosotros." Pensando alegremente que alcanzaría de tal modo su propósito de rebajar sus números, el Faraón dio órdenes de que los hombres fueran detenidos en sus campamentos de labor en los campos toda la noche mientras las mujeres permanecían en la ciudad.

El Heroísmo de las Mujeres Judías

El decreto del Faraón fue más efectivo en dirigir los corazones de los Benei Israel a Hashem que cuarenta años de guías y enseñanzas bajo Moshé en el desierto36. Ellos clamaron a Hashem e hicieron teshuvá. Cuando la esposa de Amram dio a luz a una niña, ella la llamó Miriam, significando, "Los Egipcios han amargado nuestras vidas," ya que en ese tiempo la labor esclavizada fue intensificada. Pero las mujeres Judías no serían

derrotadas. Ellas eran descendientes de Sará, Rivká, Rajel y Leá quienes habían vivido para construir la nación Judía, y estaban determinadas a continuar este compromiso, venciendo todos los obstáculos. Cuando las mujeres salían a conseguir agua, Hashem causaba que encontraran pequeños peces en ella. Con ellos en mano, salían sin ser vistas hacia los campos y refrescaban a sus maridos con jarras de agua caliente y pescado cocido. Ellas lavaban y alimentaban a sus maridos y encontraban palabras de consuelo y aliento confortándolos "Nosotros no estaremos esclavizados para siempre, porque Hashem eventualmente nos redimirá." Ellas continuaban teniendo hijos con el gran bitajón (fe) de que Hashem los protegería. Hashem respondió a su confianza en El realizando milagros revelados. Cuando las mujeres Judías daban a luz en los campos y eran forzadas a

abandonar a sus recién nacidos, El les enviaba un ángel para alimentar y asear a los infantes así como El alimenta y sustenta a todas Sus criaturas, de la hormiga al ciervo. Toda vez que las patrullas Egipcias arribaban a los campos para buscar bebés Judíos, la tierra se abría para ocultar a los infantes. Los Egipcios estaban estupefactos por su desaparición, pensando que habían sido engañados por alguna forma de magia. Ellos estaban determinados a matar a los niños y revolvieron el suelo con sus arados. (Sabían que la magia no puede ejercer poder más lejos que la profundidad a la que una mano puede alcanzar. Ellos por

consiguiente estaban seguros de que una vez que labraran el suelo hasta la profundidad del largo de una mano, los niños serían suyos para ser exterminados.) Pero nunca descubrieron un solo niño. Tan pronto como los Egipcios se hubieran retirado, los niños brotaban fuera del suelo como pasto del campo. Cuando crecieron, retornaron en muchedumbres a las

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casas de sus padres.

Los Egipcios estaban perplejos. ¿Cómo podía ser que la nación Judía continuara creciendo y floreciera?

K'lal Israel le dice a Hashem, "¡Considera cuántas intrigas insidiosas las naciones traman en contra nuestra!"

"Déjenlas planear," Hashem contesta. "Ningún plan llegará a cumplirse nunca a menos que Yo lo permita."

- El Faraón decretó aniquilar a la nación Judía. Yo, sin embargo, ordené lo contrario. Consecuentemente, cuanto más ellos fueron torturados tanto más ellos se incrementaron y multiplicaron.

- Hamán planeó exterminar a la totalidad del pueblo Judío, jóvenes y ancianos a la par. Yo, sin embargo, deseaba que ellos vivieran, y por consiguiente revertí la situación y él fue muerto.

- El profeta Bilám intentó maldecir a la nación Judía. Yo no estuve de acuerdo, y por consiguiente el tuvo que bendecirla.

El Segundo Decreto del Faraón: Infanticidio por medio de las Parteras Judías El Faraón comprendió que el plan de campos de labor había fallado."La solución final parece ser más complicada de lo que yo pensé," él murmuró. "Nosotros debemos cambiar nuestra estrategia." El Faraón tenía miedo de asesinar a los Judíos abiertamente, temiendo tanto la opinión pública como el castigo Divino. Buscó por consiguiente, agentes para asesinar a los bebés Judíos secretamente. Decidió convocar a las parteras Judías a quienes les ordenaría llevar a cabo esta horrorosa misión. El pensó que a los ojos del Cielo, no él sino las parteras cargarían por lo tanto con la responsabilidad por las acciones asesinas. El Faraón ordenó que las dos parteras Judías, Shifrá y Puá llegasen a su palacio. Estas no eran otras que Iojeved y Miriam, mas ellas eran conocidas por nombres diferentes. Iojeved era llamada Shifrá porque ella solía lavar y asear a los infantes (Shifrá denota que solía meshaperet /embellecer a los niños) y Miriam era llamada Puá porque ella sabía como tranquilizar a los llorosos recién nacidos (Puá significa que solía hacer sonidos arrulladores para calmar a los infantes.) Por añadidura, el nombre Puá le había sido dado a Miriam porque ella clamó con espíritu profético, "¡Mi madre dará a luz en el futuro al salvador de K'lal Israel!"

En aquel tiempo Miriam era una niña de sólo cinco años pero solía acompañar a su madre para asistirla en su tarea y era tan hábil como un adulto.

El Faraón ordenó a las dos parteras matar a todos los recién nacidos varones y dejar sólo a las niñas sobrevivir.

Tan pronto como la pequeña Miriam escuchó el vil edicto, exclamó,"¡Qué vergüenza!¡Qué rey malvado!¡Infortunio para él en el día que Di- s le imponga castigo!" El Faraón

empalideció e indicó a su verdugo que llevara a Miriam inmediatamente a su muerte. Pero su madre cayó al suelo delante del rey, rogándole misericordia para su hija. Ella rogó, "¿Por qué debería usted estar enojado ante las palabras de una niña pequeña? ¡Ella es sólo una niña!"

Finalmente el Faraón consintió en dejar a Miriam con vida. Tanto Iojeved como Miriam abandonaron el palacio con el claro conocimiento de que desafiar la orden del rey

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significaba la muerte para ellas. Pero no tenían la intención de obedecerlo porque temían al Todopoderoso más de lo que temían a un rey humano. "¿Cómo podríamos perpetrar la horrible acción de matar niños Judíos?" clamaron. ¿Nuestro antepasado Abraham no abría posadas para sustentar aun a gentiles? ¿Cómo podemos entonces actuar de manera opuesta, aniquilando y destruyendo niños Judíos?" De ahí en más, ellas no estuvieron meramente satisfechas de cumplir con sus obligaciones como parteras, sino que también se

preocuparon de que los recién nacidos de familias pobres fueran sustentados. Recolectaban comida de las casas de las mujeres ricas, llevándola a aquéllas de las mujeres Judías pobres. Más aún, antes de cada parto, ellas permanecían orando a Hashem. Le rogaban a El que el niño naciera sano. "Hashem," rezaban, "Tú sabes que nosotras actuamos desafiando la voluntad del Faraón de forma de cumplir con Tu voluntad. Permite que este niño entre al mundo libre de defecto (aun si Tú habías destinado para él nacer rengo o ciego), de otra forma los Judíos nos sospecharán de acciones malignas. Ellos dirán, "¡El niño nació impedido ya que las parteras intentaron matarlo!" También rogaron a Hashem en beneficio de niños y madres que estaban destinados a morir en el alumbramiento. "Sé misericordioso y concédeles vida,"ellas oraban, "¡de forma tal que nosotras no seamos culpadas por sus muertes!" Hashem aceptó sus tefilot. Todos los niños que ayudaron a alumbrar nacieron sanos y bien. Por esto puede decirse que Iojeved y Miriam realmente concedieron vida a los niños Judíos. El Faraón pronto descubrió que los bebés Judíos no eran muertos. El convocó a Iojeved y Miriam al palacio.

"¡Ustedes son culpables de haber transgredido mis órdenes!" el Faraón las acusó.

"Usted debe entender, su majestad," Iojeved explicó, "que las mujeres Judías son diferentes de las Egipcias. Nuestros antepasados nos compararon a las bestias- la Tribu de Iehudá es comparada al león, Biniamín al lobo y Naftalí a una cierva. Así como las bestias dan a luz sin ninguna asistencia, así las mujeres Judías no tienen necesidad de parteras durante el alumbramiento. Nosotras sólo somos requeridas después para dar una mano de ayuda. Iojeved, de hecho, dijo la verdad. Las mujeres Judías en Egipto eran tzidkaniot (mujeres rectas) y alumbraban sin dolor.

El Faraón se satisfizo con la explicación y las despidió. Subsecuentemente, sin embargo, lamentó el haber creído sus palabras. El envió soldados a la casa de Amram para arrestar y ejecutar a Iojeved y Miriam.

Pero Hashem realizó un milagro para ellas. Ellas se volvieron invisibles a los soldados del Faraón, tragadas por las paredes de la casa.

Hashem dijo, "¡Ellas merecen milagros por su gran temor a Mí!"

Además de salvación del Faraón, Iojeved y Miriam recibieron recompensa eterna. Miriam se casó posteriormente con Kalev de la Tribu de Iehudá y por consiguiente se convirtió en la madre de la dinastía real de David. Iojeved se convirtió en la madre del primer kohén gadol, Aharón y del primer leví, Moshé, y en la antecesora de todos los kohaním y leviím.

Shabat Shemot

Primer comentario (Boletin Judaicasite www.judaicasite.com)

Segundo comentario (Rab Moshe Hoffer, [email protected])

Tercer comentario (Rab Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)

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"El lugar sobre el que estas parado, tierra de santidad es" (Shemot/Exodo 3:5) El Jafetz Jaim comenta que cuando una persona se encuentra en una circunstancia

complicada o absorbente, frecuentemente se dice: "Cuando Hashem mejore o aliviane mi situacion, ENTONCES podre estudiar Tora

y cumplir mas mitzvot". Y la persona se envuelve mas y mas en sus problemas hasta posponer todas sus obligaciones. Es a esta realidad en particular que el versiculo se puede aplicar: "El lugar sobre el que estas parado...". En otras palabras, si la situacion es dificil, ES EXACTAMENTE en esa situacion que Hashem desea que la persona Lo sirva.

Todo ser humano recibe un numero de tests o pruebas cada dia de su vida. Estos pueden materializarse bajo diferentes formas: una prueba puede ser la riqueza, otras la pobreza, las desavenencias, las ofensas, los celos o, Di-s libre, la enfermedad. La forma en que pasamos cada prueba depende naturalmente de muchos factores pero ciertamente, entre los mas importantes estan nuestro bitajon (confianza) y emuna (fe)en Hashem, el alcance de nuestra percepcion de la Hashgaja Pratit (La Divina Providencia). Debemos saber que toda

situacion, dificil o no, que se nos presente, debemos aceptarla como una oportunidad mas que se nos da para

ascender espiritualmente, y es allí precisamente donde Hashem nos examina de acuerdo a nuestra reaccion y conducta.

Abraham fue probado por Hashem diez veces en su vida; la ultima de las pruebas (Akedat Itzjak) fue sin duda la mas dificil. Dice el Talmud (Trat. Sanhedrin): "Yo te He probado a ti (Abraham) en numerosas ocasiones y has pasado con éxito todas las veces. Ahora,

mantente firme por Mi Nombre en esta prueba tambien, para que no sea dicho: no hubo verdad en las anteriores". Surge una interesante pregunta: "Aun si Abraham no hubiera podido pasar la prueba final, de ninguna manera podria eso disminuir el gran merito de haber pasado las anteriores, ya que la ultima era la mas dificil. Entonces, por que habria de decirse: no hubo verdad en las anteriores? Los

exegetas explican que si Abraham no hubiese pasado la prueba de la akeda (atadura de Itzjak), podria pensarse que sus previos logros fueron resultado del hecho de que tenian mas sentido espiritual para el. Pero no hubieramos

sabido como seria capaz de responder a una prueba que requiriera un absoluto Mesirut Nefesh (entrega y confianza total)como esta. Al aceptar tambien este dificil pedido de Hashem, Abraham demostro poseer un altisimo nivel de fe, confianza y autosacrificio, el mismo demostrado en todas

sus anteriores pruebas.

En la epoca actual, como antañio, estamos constantemente confrontados con desafios. En realidad, hoy dia se presentan muchas dificultades que casi no existian en pasadas

generaciones.

Tenemos problemas con la crianza de nuestros hijos? O acaso nos cuesta mantener la armonia en nuestro hogar? Vivimos en soledad y tenemos poca comunicación con la gente? Perdimos el empleo que constituia nuestro medio

de sustento? Aun no encontramos la pareja adecuada? En cualquier situacion que nos encontremos, debemos recordar que Hashem es Hakol Iajol, el Todopoderoso. El puede

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hacerlo todo. No importa el status en que una

persona se halla hoy, las cosas pueden radicalmente cambiar para mejor. En nuestras plegarias decimos "Bore Refuot; Nora Tehilot; Adon Haniflaot"

(Di-s crea la cura, es venerable (o temible) para las alabanzas, es el Señor

de las maravillas). La primera frase significa que la cura es lograble. La segunda, nora tehilot, indica que aun si la cura no es obvia o aparente, una persona debe rezar a Hashem y haciendo eso sera respondido. La tercera frase nos debe hacer reflexionar en que, aun si los primeros pasos no han sido exitosos, El, que es el Senor de las Maravillas, puede cambiar todo en unos instantes. De hecho nosotros, Bene Israel, somos una nacion fundada sobre milagros.

Habia una vez un judio que paso a traves de los mas inimaginables horrores del Holocausto. Cierta vez, cuando averiguo que los Nazis habian planeado

exterminar a todos los habitantes del guetto al dia siguiente, acudio a su Rebe y le pregunto si en esas extenuantes circunstancias le estaba permitido quitarse la vida. El Rebe

simplemente le constesto: "Como podemos nosotros perder jamas las esperanzas si esta escrito: Ieshuat Hashem keheref ain -la salvacion de Hashem (llega) en un abrir y cerrar de ojos?". Y, naturalmente, un milagro en verdad ocurrio y los planes fueron misteriosamente cambiados. Y este judio sobrevivio a la guerra y pudo contar al mundo su historia.

Sepamos enfrentar las situaciones dificiles con entereza y fe porque "el lugar en que estamos parados es sagrado", es donde Hashem nos puso para probarnos y ver como respondemos. Recordemos que El no da a ninguna

persona una carga mas pesada de la que puede soportar; y que la salvacion llega en el momento mas inesperado. Si supimos pasar bien la prueba, habremos ganado muchisimo: nos habremos fortalecido y elevado uno

o varios peldanios en la escalera espiritual. Y esa es precisamente nuestra mision!! Tengamoslo presente!!

(Basado en Rab D. Goldwasser)

Segundo comentario - Nació para ser Líder

El libro Bereshit nos relata acerca del asentamiento de los iehudim en Egipto. Shemot nos comenta los acontecimientos que le ocurrieron a los iehudim que descendieron alli. Desde la cima en el tiempo de Iosef, hasta el abismo de la esclavitud a Parho, el desagradecido. Parho "el que no conocio a Iosef".

A partir de la esclavitud en Egipto y en el transcurso de las generaciones, los iehudim hemos padecido distintos sufrimientos. Los exegetas de la Tora tratan de explicar los siguientes planteos: ¿Por que sufrimientos? ¿Por que exilio? ¿Por que un exilio tan dificil y tan cruel? ¿Por que de esta forma y no de otra? Al margen de las explicaciones a estas preguntas, mirando hacia atras, nosotros debemos agradecer, pues los problemas aportaron al caracter del pueblo.

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hubiese existido un avance sin ellos. Los problemas no fueron en vano. Nos referimos al grupo de personas debiles, a los que son minoria en la

sociedad. A esa gente desprotegida. En esa epoca la mayoria que era fuerte hacia oidos sordos a esa clase de personas debiles. No podian concebir que ellos tambien tuvieran derechos.

Eso no solamente ocurrio en la epoca de Egipto, sino tambien miles de años despues, incluso en Grecia, donde cultivaban la filosofia, los esclavos no eran tratados como seres humanos.

La Tora demostro tener principios opuestos a los ideales del mundo. Ella

considera que debemos tener en cuenta nuestro origen para de esa manera dar un buen trato a un esclavo o a un extranjero. El exilio que nos oprime nos enseña a tratar a los demas. Estas exigencias de la Tora no vienen para senialar la igualdad de derechos

sino para recordarnos "...Y ustedes conocen el alma del peregrino". Esto nos va a servir para considerar mas al pobre cuando lleguemos a gobernar. Vamos a ilustrar esto con el siguiente relato: un rey iehudi tenia un hijo al que le faltaba poco tiempo para cumplir el Bar Mitzva. Contrato a un maestro para que le enseñe y llegue bien preparado para ese dia tan esperado. Luego de prepararlo, el padre le pregunta al maestro: ¿Haz terminado de enseñarle todo lo que mi hijo debe aprender? No, -respondio el maestro- falta una leccion pero no se la quiero enseniar porque se que te opondras. El rey le dijo: "enseñale lo que debes; yo no me opongo". Entonces el maestro tomo al chico, le quito sus ropas y le dio una fuerte paliza con un cinturon. El niño llego desesperado a su casa y el rey mando a colgar al maestro en una horca. Lo tomaron al maestro y antes de matarlo le dijeron que haga su ultimo pedido. este solicito poder hablar con el rey. La gente murmuraba: "Despues de la brutal paliza que le dio al hijo,

¡aun tiene la desfachatez de solicitar hablar con el rey!". este le concedio el pedido, entonces le dijo el maestro al rey: "¿Tu te acuerdas que yo te dije que te opondrias a la ultima leccion?" El rey le dice: "¿de que leccion me hablas?" El maestro le responde: "El dia de mañana tu hijo tambien se convertira en rey, y cuando sepa que alguien obro mal, tal vez lo sentencie a diez latigazos, porque... de todos modos a el no le duele. Ahora que los golpes los sintio en carne propia, antes de determinar el castigo recordara su propio sufrimiento y sabra cuanto castigar al transgresor".

Moshe Rabenu sale al encuentro de sus hermanos y vio sus sufrimientos.

Cuando el se pone en el lugar de ellos, ese es el instante en que se lo designo el lider iehudi. Moshe sale a ver a sus hermanos y ve a un egipcio pegando a un hebreo. Moshe mata al egipcio. Al otro dia ve una situacion peor: la pelea entre hermanos. Estos, en lugar de agradecerle a Moshe, denunciaron que mato a un egipcio. Cuando Moshe se escapa a Midian, ve a unas señoritas que fueron a extraer agua y los pastores las estaban maltratando y las defendio. Por el primer caso huyo a Midian, por el segundo sufrio calumnias y por el tercero demostro como se exponia con tal de hacer justicia. Luego vimos su negativa de ir a hablar con Parho por si Aharon se sentia mal, la justicia el no dañar a su hermano, su piedad y humildad formaron al dirigente ideal.

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Tercer comentario - Gracias a las mujeres

Si hubo una período en la historia que más nos marcó a los judíos para todo el futuro, entonces fue la época en la cual fuimos esclavizados en Egipto. Si tantas veces nos recuerda la Torá que no olvidemos nuestra pasada condición de esclavos, es para que esta marca no se borre en nuestras mentes y que, por siempre, seamos sensibles al dolor ajeno y a las injusticias que surgen a partir del adueñarse los unos de las vidas de los demás y del aprovechamiento del más débil en manos de los más poderosos (Irmiahu - Jeremías cap. 34).

Dado que tenemos el privilegio de haber nacido en una era en la cual no conocemos esta clase de esclavitud (al menos, en nuestro medio), toda la historia de la servidumbre de Egipto nos puede parecer un tanto remota y alejada, cuanto más, si contemplamos los dibujos de la Hagadá de Pesaj, que casi siempre pintan las cosas en términos un poco infantiles y superficiales. Por lo tanto, nos será muy útil estudiar lo que dice el Talmud (tratado de Sotá 11) que analiza en forma pormenorizada los versículos de Shmot (Exodo) que nos relatan acerca de las condiciones en las cuales se desarrolló la opresión egipcia. De la lectura correcta de los textos, sabremos no solo lo que ocurrió, sino cuáles eran los objetivos del Faraón y como sobrevivieron los israelitas todas sus indignas intenciones. En primer lugar, podemos observar los nombres de los lugares en los cuales los israelitas construyeron para el Faraón. Uno era Pitom y el otro Ra'amsés. Pitom y Ra'amsés no eran lugares aptos para la edificación. Pitom se llamaba así, porque la tierra se "tragaba" las construcciones que allí se erigían. Por

otro lado, el nombre Ra'amsés significa que a medida que montaban sus

construcciones, éstas se iban cayendo. Lo cual nos lleva a una pregunta obvia. ¿Qué sentido tenía para el Faraón ocupar a la gente edificando cosas que no durarían en el tiempo? No podemos atribuir esta conducta aparentemente tonta a la falta de eficiencia en la jerarquía egipcia, pues en ese sentido los egipcios demostraron ser sumamente sabios y racionales. Lo cual nos lleva a suponer que había otra intención oculta en la cabeza del Faraón que estaría relacionada con su objetivo de desmoralizar al pueblo de Israel para que perdieran esa identificación con su raíz y su pasado común. Mientras el ser humano se siente bien con si mismo y con la actividad que desarrolla, entonces mira adelante con optimismo y su mente se mantiene sana e íntegra. Es posible que tenga mucho trabajo, pero eso no lo va a desalentar. Al contrario, el trabajo y no el ocio, dignifica al ser humano.

Sin embargo, cuando la labor que hace no es para nada productiva y no se ven resultados de su esfuerzo, ésto en si es un factor que desanima y quita todas las ganas de vivir y de ser alguien. La persona a quien ésto le sucede se va sumiendo en una peligrosa caída de

abatimiento y desesperación (I'ush) que no le permite ver más allá sino con pesimismo. Los Sabios nos advirtieron en distintas citas del Talmud, para que nos cuidemos de no caer en ese tipo de desesperanza. De ahí, la importacia que se le da a la Simjá (alegría) en todos los emprendimientos de la vida. El Faraón bien conocía la correlación que existe entre la libertad física y la espiritual. Mientras el hombre está limitado por la urgencia de sobrevivir y de llegar a fin de mes (o al fin del día) para pagar sus cuentas, le es muy difícil - y para algunos parece imposible - ver otro aspecto de la vida, aunque, si tuviese el espacio mental

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para concentrarse, éste le sería más importante y caro con el correr del

tiempo. Moshé inicialmente le hablaba al pueblo del significado de la libertad espiritual, pero "no lo escuchaban por impaciencia de espíritu y a causa de la dura servidumbre" (Shmot 6:9). Querían escuchar, pero no estabn en condiciones.

El Faraón, a su vez, manifiesta que: "ociosos estáis, ociosos, por eso decís: 'Vayamos a ofrendar para nuestro Eterno'" (ibid 5:17). Al cansancio anímico que sentían por la humillación y la falta de efectividad en su tarea, se sumó el decreto de arrojar a los niños israelitas recién nacidos al Nilo. Se escuchaba decir a la gente: ¿para qué procrear y gestar hijos, si de todos modos, los tirarán al río? Esta sensación confirmaba el hecho que los egipcios los dominaban totalmente, hasta en su vida íntima (Rash"i sobre B'midbar 26:5). Parecía ser que estaban por "tocar fondo". Fue en esa situación, que las mujeres hicieron lo suyo para salvar a sus maridos de desmoronarse psíquicamente.

Si bien, según algunas fuentes del Talmud que mencionamos, las mujeres también tenían que cumplir tareas para los egipcios, y, acorde a la manera

sadista de someter de los amos egipcios, las obligaciones de las mujeres eran tan poco adecuadas para su forma de ser femenina, como la de los hombres para la suya, igual apoyaron a sus esposos para que no se sumieran en la depresión espiritual. Con intrepidez y energía, estas mujeres valerosas salían al campo adonde sus maridos construían para

ofrecerles la comida caliente y brindarles el ánimo suficiente para imaginar un futuro mejor. No por nada nos dice allí el Talmud que "en mérito de las mujeres valerosas de aquella generación, salieron los israelitas de Egipto".

Estamos acostumbrados a que la fuente de ingresos para sostener a la familia fluctúe pues eso ya es moneda corriente para quienes meditamos sobre los vaivenes de la vida. Desde que Adam fue echado del Gan Eden, sabemos que el pan se gana con incertidumbre ("beitzavón tojelena"), con la transpiración de la frente ("bezeat apeja tojal lejem") y que un día puede haber trabajo, y otro - no. La cuestión pasa por la actitud que toma quien quiere ayudar a aquel que está mal. "Mal" porque no alcanza el dinero, "mal" porque no puede cumplir con las expectativas habituales de su cargo de ser padre y no llega a

alimentar a su familia, "mal" porque siente la condena de la sociedad por su fracaso laboral. No es fácil ayudar a una persona que perdió las esperanzas de todo. Casi siempre, al que está decaído le falta la energía para emprender cosas nuevas. La reacción común frente a los consejos y las buenas intenciones de los demás, son de escepticismo y descreimiento, porque cree que no lo entienden. Si las sugerencias vienen por parte de la propia esposa, a quien por la ley de la Torá el marido debe alimentar, pues entonces la vergüenza que percibe es aun mayor, porque siente que se están revirtiendo los roles y que deja de ser "hombre". Como resultado, muchas veces, la reacción a la falta (aparente) de hombría se manifiesta por una mayor agresividad, verbal o física, para mostrar su fuerza y mantener "su cargo" en el seno familiar y social. Es muy difícil aconsejar al otro, sin que éste se sienta como si la intención fuese la de ocupar o avasallar puestos ajenos. Saber escuchar al otro, puede ser útil en la auto-estima de la

persona que está mal y ayuda a relajar las tensiones creadas en el ambiente laboral. Quien relata sus pesares a la persona en quien confía, lo hace para descargarse y para sentir que no está solo. Al prestar atención con empatía, uno no debe apresurarse en comparar la vida del otro con la propia, ofrecer soluciones instantáneas y obvias ni aleccionar al otro sobre

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temas filosóficos. No hay peor sentimiento que aquel que está embotellado en un callejón sin salida.

La vida en Egipto, de acuerdo a lo que describimos por las citas del Talmud, no habrá sido muy distinta a este cuadro pesimista. Quizás sea este, uno de los significados del versículo: "las sabias entre las mujeres construyen sus hogares" (Mishlé - Proverbios 14:1, según la explicación de Rash"i). En la situación límite de la vida de aquella época tan difícil, con sus maridos abatidos sirviendo a amos tan severos y ofensivos, en una tarea degradante e interminable, las mujeres demostraron que, desde su rol de esposas bien

cumplido, pudieron levantar el ánimo de sus maridos para que miren hacia

adelante. "Gracias a ellas - dicen los Sabios - salieron nuestros padres de Egipto". Éxodo 1:1 - 6:1

"Liderazgo"

El Problema:

"Uno de cada dos miembros y medio de grupos misioneros, y uno de cada tres a cinco miembros de sectas, son judíos". (Dr. Philip Abramowitz, Director del New York Jewish Community Relations Council´s Task Force on Missionaries and Cults).

"Uno de cada 3 a 4 jóvenes judíos tienen problemas de alcoholismo y/o droga. Uno de cada 2 a 3 miembros de Alcohólicos Anónimos en New York es judío". (Dr. Alvin Schiff, Vicepresidente ejecutivo del plantel de educación judía del gran New York).

La Solución:

Moshé fue bajo todos los aspectos el judío más esencial de la diáspora. Él fue rescatado del Nilo por la hija del Faraón. Ella lo adoptó y él creció en una casa no judía, rodeado de la increíble riqueza del palacio del Faraón. Él fue educado como un miembro de la familia real egipcia. Uno pensaría que todo esto lo descalificaría para ocupar la posición del liderazgo judío. Es incluso difícil encontrar hoy en día un líder judío que provenga de un ambiente tan asimilado!

No es que en los días de Moshé se requería menos calificación para ser líder. Por el contrario, fue debido a la grandeza de Moshé que él pudo superar el gran impedimento de ese ambiente.

¿De dónde surgirá el líder?

Para muchos judíos, la vida en la diáspora es una vida bastante lujosa y rica al compararla con la mayoría de la historia judía. Es también una vida que está marcada por la ausencia de cualquier tipo de liderazgo judío - a pesar de su obvia necesidad.

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La parashá de esta semana nos informa sobre un momento crucial en el desarrollo de Moshé: "Cuando Moshé creció él salió hacia su pueblo y vio el trabajo duro de ellos…" (Éxodo 2:11).

El versículo nos está diciendo que la grandeza de Moshé fue que "él salió hacia su pueblo". En otras palabras, él fácilmente pudo haberse quedado en la casa y haber ocupado su tiempo con sus cosas personales y sus negocios. Él no era oprimido como el resto de los judíos y no tenía ninguna razón para meterse en los problemas de otros. Él pudo haber dicho: "Yo estoy disfrutando de la buena vida en el palacio". Pero en lugar de eso, él salió a ver el sufrimiento de su pueblo. Él no intentó ignorarlo.

Un verdadero líder es aquel que está dispuesto a cargar con el sufrimiento de los otros. Alguien que puede pensar en el necesitado - más allá de ser afectado personalmente por ese sufrimiento o no.

¿Quién será el próximo líder judío?

La persona tiene que estar ciega para no darse cuenta del sufrimiento de los judíos hoy en día: asimilación, persecución, hogares destruidos… (ciega, o demasiado envuelta en sus temas personales). Aquellos que tienen un poco de sentido de la visión hacen algo respecto del problema. Ellos hacen un cheque cuando alguien golpea la puerta. Pero aún, están "demasiado ocupados" para inmiscuirse personalmente en el problema de los otros. Son muy pocos los que salen de su camino para buscar soluciones a los problemas. Moshé no hubiese sido un gran líder si hubiese visto el sufrimiento de los judíos y luego hubiese hecho un cheque a nombre de la asociación de caridad para los judíos del Cairo. La grandeza no se encuentra en "incrementar el monto de tu donación" respecto de la del año pasado. La grandeza se encuentra en inmiscuirse, haciendo que el problema sea tan tuyo como de quien sufre. Allí es donde un líder será encontrado, y allí es donde tu propia grandeza será expresada totalmente.

Preguntas Para Reflexionar

#1: ¿Cuál es el problema más grande que afecta a tu comunidad? Ahora piensa en una cosa que tú puedas hacer para aliviar el problema.

#2: Si tú descubres que un amigo cercano o familiar es adicto a las drogas, ¿qué harías? #3: Muchas organizaciones de acción social son manejadas por personas que alguna vez fueron víctimas de ese mismo problema. Fue su tragedia personal que las motivó a hacerlo. ¿Qué evento difícil de tu propia vida puedes usar como motivación para ayudar a otros?

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Shabat Shemot: Drasha

Por Rabbi Mordechai Kamenetzky

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Era una prueba realmente muy dificil. El poderoso Faraon ordeno a las parteras Shifra y Puah, tambien conocidas como Yocheved y Miriam, que maten a todos los chicos nacidos de madres hebreas. No solo ellas ignoraron el edicto, sino que ademas alimentaron a los recien nacidos y los calmaban con su amor. El Midrash dice que ellas ademas cuidaron de los bebes que nacian con problemas de salud a traves de sus plegarias y oraciones, y por supuesto, Hashem en el cielo tuvo en cuenta todo esto.

Pero los versiculos de la Torah que hablan acerca de estas parteras necesitan ser explicados. Primero la Torah nos dice, "Y Di-s recompenso a las parteras, y la Nacion florecio y prospero." Y recien despues agrega: "Y fue que las parteras temian de Hashem y El las recompenso con casas".

Rashi explica que ambas parteras fueron recompensadas por sus esfuerzos con mucho mas que casas fisicas. Ellas fueron recompensadas con casas de Kohanim y Reyes. Hashem las recompenso generosamente con generaciones de reyes y sacerdotes, que justamente son los unicos atributos Divinos que se perpetuan de padre a hijo (por ejemplo una persona puede ser kohen si y solo si es el hijo de un kohen). Y fue justamente a los hijos varones que las parteras salvaron.

Pero como podemos ver, hay una suerte de interrupcion en el orden de los versiculos. Las palabras "y la Nacion florecio y prospero" parecen estar fuera de contexto. De hecho, Rashi explica los versos del siguiente modo: "Y Di-s recompenso a las parteras". En que consistia la recompensa? "El las recompenso con casas." Rashi explica que las palabras "y la Nacion florecio y prospero" es en realidad una nota al pie de pagina y forma parte de la narrativa. Pero quizas pueda explicar esta yuxtaposicion a traves de una historia.

Hace mas de 10 años, mi hermano Zvi y su esposa tuvieron un hermoso bebe. Era

realmente hermoso, pero tambien muy pequenio ya que nacio cinco semanas prematuro y con un kilo de peso. Las oraciones y el apoyo de toda una comunidad y de miles de amigos ayudaron mucho a los esperanzados padres.

Por casi dos meses el bebe estuvo en la unidad neonatologia bajo el cuidado de los mas prestigiosos doctores y fieles enfermeras de la ciudad de Chicago. Despues de esos dos meses de esperanza y plegarias, el bebe pudo salir de la incubadora para ir a su hogar. La alegria y la gratitud a Hashem agobiaban a sus padres. Pero mi hermano no se olvido de los mortales que hicieron todo lo posible: el cuerpo medico y el personal de enfermeria que trabajaron dia y noche para ayudar asegurar la salud del recien nacido.

Tenia tanta gratitud que quiso expresar su apreciacion de manera muy especial. Busco por todas las tiendas y librerias un obsequio apropiado, pero no pudo encontrar nada. Unos dias despues que el bebe fue traido a casa, mi hermano menciono su dilema a su Rosh Yeshiva, el Rab Eliyahu Svei, decano de la Yeshiva de Filadelfia. "Las enfermeras no quieren

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perfumes, y los doctores tampoco necesitan regalos especiales", le dijo el Rab Svei. "Lo que ellos quieren ver es el crecimiento y la salud de su hijo a traves del tiempo. ¡Cada año, en el dia de su cumpleaños, trae al ninio al hospital para que el personal tenga la alegria de ver su sano crecimiento. Ese sera el obsequio mas significativo que puedes ofrecer" El Rosh Yeshiva explica que antes que la Torah menciona la recompensa concedida a las parteras, narra y cuenta de la recompensa mas grande que ellas podian llegar a apreciar. Sus esfuerzos (y los riesgos que corrieron) para mantener la perpetuidad judia no habian sido en vano. La nacion prospero. Los bebes por los que arriesgaron su vida crecieron, y se

casaron, y prosperaron. Todo los que las parteras querian era la propagacion del pueblo. Esa era su primera recompensa. El obsequio de las casas del sacerdocio y las casas de la realeza era un bonus extra agregado por Hashem.

Pero la recompensa mas grande era la alegria de ver que los niños que ellos ayudaron a nacer prosperaron. Todos los riesgos valian la pena solo por eso.

Y por eso la Torah nos dice: "Y Di-s recompenso a las parteras, y la Nacion florecio y prospero." Para ellas, esa era la recompensa mas grande. El resto de la recompensa era tan solo la cereza de la torta.

Resumen de la Parashá Vaerá

Hashem Se reveló a Moshé como el Señor cuyas promesas a los patriarcas se cumplirían ahora, pues los israelitas serían rescatados de la esclavitud y llevados a la Tierra Prometida. Los judíos, con el espíritu quebrantado, rehusaron escuchar a Moshé cuando les entregó el mensaje del Señor. Esto produjo temor en Moshe, pues se preguntaba cómo lo escucharía el gran faraón si sus propios hermanos no lo hacían, especialmente por el hecho de que temía dificultades de dicción. Nuevamente se le dijo que Aharón sería su vocero y que el faraón se rehusaría a permitir a los judíos la salida de Egipto hasta que Hashem no infligiese severos castigos a los egipcios.

Moshé tenía ochenta años y Aharón ochenta y tres cuando partieron a cumplir su misión. Sabiendo que Paró se impresionaría con un acto mágico, Aharón arrojó un bastón al suelo, que se convirtió en una serpiente. Sin embargo, los magos egipcios pudieron reproducir esta proeza. Pero aún cuando el bastón de Aharón se tragó a los bastones de los magos, el faraón permaneció impasible.

La primera plaga se desató entonces sobre Egipto. Después de advertir a Paró lo que iba a ocurrir, Aharón siguió las instrucciones de Moshé y agitó su bastón sobre el Nilo, los canales y reservorios. Las aguas se convirtieron en sangre. Los peces murieron y esto produjo un olor pestilente e insorportable. Los egipcios, enfrentados con la falta de agua, se vieron obligados a suplicar a los judíos que les dieran un poco, pues la plaga -que se prolongó durante siete días- no tenía efecto sobre el agua de los hebreos. Puesto que el milagro fue nuevamente repetido por los magos egipcios, el faraón mantuvo su actitud obstinada. Por consiguiente, ignoró la amenaza de una plaga de ranas. Nuevamente Aharón extendió la mano sobre el Nilo y las ranas cubrieron la tierra. El soberano egipcio rogó a Moshé que detuviera los efectos de la plaga y prometió permitir, a cambio, la salida del

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pueblo judío para ofrendar sacrificios a Hashem. Tan pronto como Moshé oró al Señor, cesó la plaga. Sin embargo, el faraón se rehusó obstinadamente a cumplir su promesa. Entonces Aharón golpeó con su bastón el polvo de la tierra y éste se transformó en piojos que cubrían a hombres y animales. Esta vez los magos egipcios no pudieron hacer lo mismo y se vieron forzados a admitir la superioridad del poder de D-s. No obstante, el corazón de Paró continuó endurecido.

Moshé le advirtió que animales invadirían los hogares de los egipcios, pero quela tierra de Goshen, donde vivían los judíos, no sería afectada. El faraón se mantuvo en sus trece. Sin embargo, la desolación provocada por esta plaga lo obligó a autorizar que los israelitas ofrendaran sacrificios a Hashem en Egipto. Moshé, en cambio, exigió que se permitiera a los judíos viajar por tres días al desierto para ofrecer los sacrificios, a fin de escapar al saqueo de los egipcios. Paró accedió, pero tan pronto como se detuvo la plaga, se negó nuevamente a dejar salir a los judíos.

Entonces Moshé le advirtió que la morriña (enfermedad del ganado) devastaría a Egipto (con excepción de Goshen) si Paró no terminaba por acceder. Paró rechazó la advertencia y la plaga azotó intensamente al ganado de los egipcios causándole la muerte, en tanto que los animales pertenecientes a los judíos no fueron dañados. No obstante, Paró permaneció inconmovible.

A continuación Moshé arrojó ceniza hacia el cielo en presencia de Paró. La ceniza se convirtió en polvo y éste causó una epidemia de forúnculos dolorosos tanto en los hombres como en las bestias. Los propios magos de Paró fueron afectados, pero él no cambió de opinión.

Se le dijo entonces que destrozaría las cosechas y diezmaría el ganado que aún quedaba. Se le aconsejó que cubriera a personas y animales para salvarlos de la muerte. Algunos

egipcios atendieron la advertencia y buscaron refugio junto con el ganado. Entonces Moshé extendió su bastón hacia el cielo y una terrible tormenta de truenos, relámpagos y granizo arrazó el país (excepto Goshen), matando a hombres y bestias, y destruyendo las cosechas. (El granizo era de naturaleza inusual. Estaba compuesto de fuego en su interior y hielo en el exterior, y era de gran tamaño). Esta vez Paró reconoció su error, pero cuando cesó la tormenta, su corazón se endureció nuevamente como una piedra.

(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)

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Vaerá

"Di-s le dijo a Moshé 'Dile a Aharón, toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas --ellas serán sangre'" (7:19)

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PREGUNTA: Rashi explica que dado que el río había dado protección a Moshé cuando fue arrojado a él, no fue afligido por su intermedio. Por la misma razón la plaga de las ranas, que tiene que ver con el agua se cumplió a través de Aharón. La tercera plaga de los piojos también se cumplió a través de Aharón: Cuando Moshé mató al egipcio, lo enterró en la arena; por lo tanto no golpeó al polvo de la tierra para traer piojos a Egipto.

¿Por qué estas razones impidieron a Moshé traer las plagas tantos años después?

RESPUESTA: De esto podemos aprender una lección muy importante: muchas veces, cuando alguien hace un favor, lo olvidamos y no mostramos gratitud. Hashem, en sus instrucciones a Moshé, transmite la lección de que uno debe ser agradecido de por vida. A pesar de que el favor que Moshé recibió de las aguas ocurrió aproximadamente 80 años antes y Moshé fue beneficiado por la tierra aproximadamente 70 años antes, se le dijo que fuera agradecido y no los hiriera de ninguna manera.

Si esto es verdad con respecto al agua y la tierra, que son inanimados, cuanto más se debe aplicar a un ser humano que hace un favor.

* * * * *

"Y los magos le dijeron a Faraón 'este es el dedo de Di-s'" (8:15)

PREGUNTA: ¿Por qué, después de la plaga de los piojos, reconocieron finalmente los magos "Este es el dedo de Di-s"

RESPUESTA: después que el malvado Titus quemara el Bet Hamikdash, blasfemó contra Hashem. Mientras retornaba a su ciudad, su barco fue amenazado por fuertes olas.

Arrogantemente declaró "El poder del Di-s judío está solamente dentro de los límites del agua. A lo largo de la historia ha usado el agua como una forma de castigo. Si realmente es Todopoderoso, déjenlo que me encuentre en tierra seca, y veremos quien vencerá" Una voz surgida del cielo dijo "Malvado, hijo de malvado, tengo una pequeña criatura en mi mundo llamada 'iatush'(mosquito) --ven a tierra firme ¡y veremos quien es más fuerte!" Titus, presuntuosamente llegó a tierra firme y un iatush entró por su nariz y vivió en su cerebro hasta que él murió (Guitín 56 b).

Las primeras dos plagas que castigaron a Egipto fueron sangre y ranas, que se originaron del agua. Los magos consolaron a Faraón "No te preocupes, parece que su Di-s no es Omnipotente. Su fuerza se limita al agua". Por lo tanto Hashem respondió con la plaga de los piojos, criaturas extremadamente pequeñas que vienen de la tierra. Al ver esto los magos se vieron obligados a admitir "Este es el dedo de Di-s, y si Su dedo es tan poderoso, verdaderamente es Omnipotente".

* * * * *

"Moshé le dijo 'Cuando salga de la ciudad, elevaré mis manos [en plegaria] a Di-s'" (9:29)

PREGUNTA: ¿Por qué solo durante la plaga de granizo, que fue la séptima, Moshé insistió en orar fuera de la ciudad?

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RESPUESTA: Cuando Moshé advirtió a Faraón de la llegada de la plaga de granizo, le dijo que los egipcios debían tomar todos sus rebaños de los campos porque todo animal u hombre en el campo moriría. Los egipcios que tomaron en serio la advertencia trajeron sus rebaños a sus casas. Otros que no tuvieron en cuenta las palabras de Hashem, dejaron a sus siervos y a sus rebaños en los campos, donde fueron muertos por el granizo (9:19-21). En Egipto adoraban a la oveja. Por lo tanto, durante todas las otras plagas, Moshé aceptaba orar en la ciudad dado que las ovejas estaban normalmente en el campo. Sin embargo, durante la plaga de granizo, la ciudad estaba llena de ovejas, así que él salió de la ciudad porque no quería orar en un lugar lleno de ídolos

Vaerá

Estudiando algunos Midrashim Moshé y Aharón Realizan Señales Milagrosas

Hashem ordenó a Moshé y Aharón comandar al Faraón dejar ir a los Benei Israel. El predijo, "Yo endureceré el corazón del Faraón y luego multiplicaré Mis señales y maravillas en Egipto." Esto no significaba que el Faraón sería incapaz de arrepentirse porque Hashem estaba endureciendo su corazón. Las palabras del Todopoderoso implicaban, "Yo le daré una oportunidad de hacer teshuvá por la duración de las primeras cinco Plagas. Sólo si él después de eso persiste en su iniquidad Yo detendré de él Mi Mano Auxiliante que está lista para asistir a aquéllos que hacen teshuvá." Moshé y Aharón se presentaron en el palacio. Al verlos , el Faraón montó en cólera. Volviéndose a los guardias, gritó, "¿No he dado yo órdenes explícitas de no admitir más a estas personas?" Los guardias estaban confundidos. "Nosotros no sabemos cómo ellos pudieron haber entrado," contestaron. "Todas las puertas del palacio están sumamente vigiladas."

El Faraón se había jurado a sí mismo,"¡Cuando este Ben- Amram venga aquí la próxima, lo apuñalaré, lo colgaré, lo quemaré encontraré algún tipo de muerte que lo acabe!" Pero tan pronto como Moshé entró, el Faraón se volvió tan mudo como una estaca y no se atrevió a tocarlo.

Moshé y Aharón transmitieron el mensaje de Hashem al Faraón. Cuando el rey solicitó una señal, Aharón, en presencia de la corte Egipcia entera arrojó su bastón al suelo, y él fue transformado en una serpiente. El Faraón comenzó a reir. "¿Son éstas las maravillas de vuestro Di-s? se mofó. "¡Las personas usualmente intentan vender mercadería en un lugar donde se necesita, no en un lugar donde existe abundancia de ella! Nosotros los Egipcios somos los más famosos hechiceros en el mundo y ¡vosotros creísteis que podríais

enseñarnos a nosotros magia! ¡Este truco es tan fácil para nosotros que hasta mi esposa sabe cómo realizarlo! El hizo señas a su esposa- quien en realidad era tan experta en brujería como todos los otros magos Egipcios combinados- y le dijo , "¿Véis a estos Judíos que han venido aquí para burlarse de nosotros?" El dio a su esposa un bastón, ordenándole convertirlo en una serpiente. Ella lo hizo. El Faraón se burló, "¡Aún los niños Egipcios son capaces de realizar esta suerte!" Ordenó que algunos niños de cuatro o cinco años fueran traídos y les entregó varas. Todos pudieron convertir los palos en culebras. El patio completo se llenó con retorcidas culebras. Los dos renombrados magos Egipcios, Iujani y Mamré, ridiculizaron a Moshé diciendo, "¿Intentásteis vos vender paja en Ofaraim, una

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ciudad superabundante en paja?¿Realmente creísteis que nosotros seríamos impresionados con vuestra magia en este país el cual originó el arte de magia negra?"

Moshé contestó, "Ese es precisamente el por qué Hashem me envió a mí aquí. Si alguien tiene buenas verduras para vender, las lleva a un mercado donde los compradores son expertos y las apreciarán."

Las palabras de Moshé implicaban, "Eventualmente vosotros quienes sóis expertos en magia deberéis testificar la verdad, que nuestras maravillas no tienen sus orígenes en magia. Son fenómenos sobrenaturales los cuales pueden sólo ser logrados por el poder de Hashem."

La serpiente de Aharón abrió su boca de par en par y devoró a todas las otras culebras que estaban deslizándose por el suelo.

"Este truco es tan viejo como Adám," se mofó el consejero Bilám. "Todo el mundo sabe que una culebra puede tragar a otra. Que Aharón nos muestre si él sabe cómo hacer que un bastón trague a todos los otros bastones. ¡Si él es capaz de eso, nosotros sabremos que no es un hechicero común sino que es socorrido por la fuerza de Hashem!"

Un milagro ocurrió y la serpiente de Aharón se volvió nuevamente un bastón y devoró a todos los otros bastones. A pesar de ello, no era perceptible que recién había devorado docenas de varas porque permaneció tan delgado como antes. El Faraón tembló. "¿Qué si él ahora ordena a su bastón tragarse tanto a mí como a mi trono?" pensó. No obstante, como Hashem había predicho, el Faraón endureció su corazón y rehusó dejar libres a los Benei Israel.

La Primera Plaga: Sangre

Hashem dijo a Moshé, "El Faraón rehúsa dejar ir al pueblo. Adviértele a él que a menos que Me escuche, Yo le causaré una plaga devastadora a él y a su pueblo. Baja al Nilo temprano en la mañana para encontrar al Faraón y adviértelo a él allí. El finge ser un dios y por consiguiente va al Nilo a cumplir sus funciones corporales en secreto." Hashem ordenó a Moshé, "Vé al río temprano en la mañana para probar al Faraón que él no es divino. Lleva contigo el bastón que fue convertido en una serpiente porque él lo reconocerá, recordará los milagros ejecutados con él, y se atemorizará. Díle, "Hashem, Di- s de los Hebreos, me ha enviado a comandaros, 'Deja ir a Mi pueblo para que ellos puedan servirme en el desierto. Mas si tú rehúsas escuchar, sabe que con este bastón en mi mano Yo golpearé al agua en el río, y ella se volverá sangre.¡A través de esto tú sabrás que YO SOY HASHEM!'"

La estrategia de Hashem en castigar al Faraón fue enteramente diferente de la contienda armada conducida por seres humanos. Si un hombre desea derrotar a su enemigo, él prepara su ataque con la más grande reserva a fin de tomar a la otra persona por sorpresa. Hashem por el contrario, envió a Moshé anteriormente a la primera Plaga para dar una advertencia explícita al Faraón. De esto es evidente que Hashem esperaba que él hiciera teshuvá y la plaga por consiguiente fuera innecesaria.

Moshé encontró al Faraón temprano en la mañana junto al Nilo y lo censuró , diciendo, "Vos alegáis divinidad. ¿Qué, entonces, estáis vos haciendo aquí ahora? ¿Cumple también un dios funciones humanas?"

"¿Quién dijo que yo soy divino?" El Faraón le preguntó a él. "¿No les decís eso a los Egipcios?"

"¿Y quiénes son los Egipcios? Esos tontos, no son seres humanos, ¡son asnos! ¿Importa lo que yo les digo a ellos?" el Faraón se mofó.

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Moshé repitió las palabras de Hashem al Faraón, advirtiéndole a él que el Nilo se volvería sangre, mas el Faraón hizo caso omiso de la advertencia.

Hashem por consiguiente ordenó a Moshé, "¡Extiende tu mano y golpea al río!" Moshé objetó, "¿Es correcto que yo golpee al Nilo? Alguien que bebió de un pozo no debería después arrojar piedras dentro de él. Al ser puesto en el Nilo cuando fui bebé, las aguas del río no hundieron la canasta sino en lugar de ello me protegieron. ¿Debería yo ahora golpear a esa misma agua?"

Hashem desafió a Moshé intencionalmente, esperando que él respondiera como lo hizo. De la respuesta de Moshé nosotros somos requeridos aprender el alcance de nuestra obligación en demostrar gratitud. Debiéramos razonar que si nosotros debemos ser agradecidos a cualquiera quien nos hizo una bondad , cuán más grande debe ser nuestra gratitud a Hashem Mismo Quien es la causa de todos los beneficios que una persona recibe y Quien siempre se propone hacernos bondad a nosotros.Moshé advirtió al Faraón por un período de más de tres semanas, pero el Faraón no hizo caso.

Luego, los Egicios despertaron una mañana encontrando al Nilo fulgurando con un inusual color rojo. La espantosa noticia pronto se esparció. El líquido que llenaba el río, lucía, sabía, y olía como sangre. Todos los peces en el río habían muerto, y el río hedía. (La plaga acarreada a Egipto fue, de una forma, aún más severa que el mabul durante el cual los peces permanecieron con vida) Los Egipcios comenzaron a buscar diferentes fuentes de agua, diciendo, "Debe haber agua subterránea que esté limpia. Moshé pudo golpear sólo al agua que es perceptible al ojo."

Ellos cavaron pozos alrededor del río, mas incluso el agua subterránea se había tornado sangre. Egipto pareció estar saturado con sangre. Sangre chorreaba de los pilares del palacio del Faraón; sangre goteaba de madera y piedras; sangre fluía de sus ídolos. Las frutas ya no producían jugo de fruta, porque cuando los Egipcios exprimían una fruta , sangre se escurría fuera. Incluso la saliva que salía de sus bocas se volvía sangre. Existía sólo una fuente de clara, pura agua potable - el agua de la tierra de Goshen. Los Benei Israel tenían tanta agua como ellos querían. Los Egipcios corrían a Goshen para obtener un poco de aquel precioso líquido, pero tan pronto como ellos intentaban tomar un sorbo de agua, ella se convertía en sangre. Aún si un Egipcio compartía una jarra de agua con un Judío, el Judío bebía agua mientras que el líquido que corría por la garganta del Egipcio era sangre. Pronto, sin embargo, los Egipcios descubrieron que si pagaban dinero por el agua, ella permanecía agua. Fueron a Goshen trayendo oro y plata y así

enriquecieron a los Benei Israel.

En las profundidades de sus corazones, los Egipcios sabían por qué Hashem los había afligido con esta plaga. Ellos adoraban al Nilo. El Di- s de los Judíos les estaba

demostrando que el río no era, de hecho, divino. Por añadidura, la vista de la sangre recordó a los Egipcios la inocente sangre Judía que habían derramado. Además, Hashem los estaba castigando por medio del Nilo porque los Egipcios habían intentado impedir a las mujeres Judías sumergirse a sí mismas en el río para estar puras para sus maridos.

El Faraón citó a sus magos y los interrogó. "¿Sabéis vosotros convertir agua en sangre?" "Nosotros lo sabemos," ellos replicaron.

Los hechiceros egipcios convirtieron agua en sangre con magia. Viendo esto, el Faraón decidió ignorar la plaga lo mismo que él había ignorado la señal del bastón que había devorado a los otros bastones.

Esta primera plaga no dañó personalmente al Faraón por tres razones:

Referencias

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