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Resumen de la Parashá Itró

In document Estudio de Torà - Dos (página 67-73)

Mientras Moshé llevaba a cabo su misión en Egipto, su familia regresó a Midián. Ahora que los b´nei Israel estaben en el desierto, el suegro de Moshé, Itró, llevó a su hija Tzipora y a los hijos de aquél a Refidim. Moshé dio la bienvenida a Itró en forma afectuosa y le contó todo lo que Hashem había hecho por los judíos. Su suegro reconoció totalmente el

poder de D-s y Le ofrendó sacrificios. Observando que Moshé estaba sobrecargado de tareas judiciales, Itró le aconsejó que nombrara jueces para ayudarlo y que él se concetrara sólo en los casos más difíciles. Moshé actuó conforme a este sabio consejo e Itró regresó a Midian.

El primer día del tercer mes (Siván) después de su partida de Egipto, los b´nei Israel llegaron al desierto de Sinaí y acamparon frente a la montaña. Moshé se aproximó a ella y oyó la voz del Señor que lo instruía para que recordara al Pueblo cómo El los había liberado de Egipto. Si ellos Le obedecían, se transformarían en "un reino de sacerdotes y una nación santa". Moshé descendió de la montaña y repitió las palabras del Señor a los ancianos y a todo el pueblo. Como una nación unida respondieron todos a una: "Nosotros haremos todo lo que nos ha dicho el Señor". Moshé informó de estas palabras a Hashem y sele comunicó que D-s aparecería en una densa nube y le hablaría delante de toda la congregación de judíos. De esta forma, nunca se dudaría otra vez de Su divina comisión. El pueblo debía prepararse durante tres días para el gran suceso de la aceptación de la Torá. No debían tocar los límites de la montaña so pena de muerte.

Despues de que transcurrieron esos tres días, el seis de Siván, se produjeron truenos y relámpagos, y una densa nube descendió sobre la montaña. Se oyó el llamado de la trompeta y Moshé llevó al pueblo hasta el pie de la montaña. El monte Sinaí estaba

envuelto en humo y el Señor convocó a Moshe a la cima. Luego le ordenó que advirtiera al pueblo que no debía contemplar la Manifestación Divina y Moshé cumplió la orden.

Después llegó el momento supremo de la historia del mundo. La voz del Señor fue oída por todo hombre, mujer y niño, mientras formulaba las bases de la conducta moral y religiosa de todos los tiempos:

1 - Yo soy el Señor, tu D-s, que te saqué de la tierra de Egipto... 2 - No tendrás otros dioses delante de Mí...

3 - No pronuncies el nombre del Señor, tu D-s , en vano... 4 - Acuérdate del shabat para santificarlo... 5 - Honra a tu padre y a tu madre...

6 - No matarás

7 - No cometerás adulterio 8 - No robarás

9- No levantarás falso testimonio contra tu prójimo 10- No codiciarás la casa de tu prójimo...

Los judíos estaban atemorizados por todo lo que habían presenciado que se alejaron de la montaña y rogaron a Moshé que les hablara en lugar de Hashem,por temor a morir.

Entonces Moshé se acercó a la densa oscuridad y recibió una serie de leyes. Los primeros cuatro preceptos trataban de aspectos importantes del culto divino: la prohibición de la idolatría, la erección de un altar de tierra para ofrendas de sacrificios, más solo donde Hashem ordenara que se lo construyera con roca no tallada ni modelada con instrumentos

de hierro, y la ley que establece que el sacerdote debe ascender al altar por una rampa y no por escalones.

(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)

Itró

"Itró, el Sumo Sacerdote de Midian, el suegro de Moshé, oyó" (18:1)

PREGUNTA: ¿Por qué la Torá ahora cita la previamente mencionada relación de Itró con Moshé y su posición?

RESPUESTA: En los tiempos de los reyes David y Shlomó los judíos no aceptaban conversos porque el pueblo judío estaba entonces en la cima de su gloria, y había sospechas de que el motivo para la conversión no fuera Torá y mitzvot, sino la prosperidad y gloria del pueblo judío.

Si es así, ¿por qué el Rey Shlomó aceptó a la hija de Faraón como conversa y la desposó? La respuesta es que ella era una excepción a la regla. Como hija de un rey, previamente no había carecido de gloria, por lo tanto, su única intención al convertirse fue su amor por la Torá y las mitzvot. (Ievamot 24 b, ver Tosafot).

Cuando los judíos dejaron Egipto y el mar se dividió, el mundo entero presenció la grandeza del pueblo judío. Toda la gente quiso convertirse y formar parte de la nación judía. Dado que su intención fue compartir la gloria del pueblo judío y no un amor sincero por el judaísmo, fueron rechazados.

Sin embargo, cuando Itró decidió convertirse, fue aceptado, porque como el famoso Sumo Sacerdote de Midián, no se podía sospechar que buscaba la gloria. En adición, no es probable que se convirtiera por temor al pueblo judío, porque nadie lastimaría al suegro de Moshé.

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"Cuando tienen un asunto, él viene a mi, y yo juzgo entre un hombre y su compañero" (18:16)

PREGUNTA: 1) En el midbar -- el desierto --todas las necesidades del pueblo judío fueron provistas por el Todopoderoso. Sus ropas crecían con ellos y su comida venía del cielo. ¿Sobre qué tenían tantos din Torá (juicios de Torá)? 2) El plan de Itró de designar jueces era simple y lógico; ¿Por qué Moshé no pensó en esto?

RESPUESTA: Cuando los judíos dejaron Egipto, un grupo de egipcios conocidos como el "erev rav" --"la multitud mezclada" --se unieron a ellos. Cuando los egipcios se ahogaron en el mar, sus joyas acabaron en la orilla y los judíos las tomaron. La gente del erev rav peleaba con los judíos, arguyendo que las personas ahogadas eran sus parientes y que ellos eran sus herederos. Por lo tanto tenían lugar muchos din Torá acerca de este tema.

Un juez está calificado para presidir sobre un din Torá sólo si no tiene interés personal en el asunto. Todos los judíos, excepto Moshé tomaron la riqueza de los egipcios. Por lo tanto él era el único juez calificado para llevar todos los din Torá.

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"Respondió todo el pueblo a la vez, y dijeron 'Todo lo que Di-s ha hablado haremos'" (19:8)

PREGUNTA: Cada individuo judío debía haber respondido "eesé" --"haré". ¿Por qué todos respondieron en plural "naasé"?

RESPUESTA: Cuando los judíos oyeron acerca de la Torá y se dieron cuenta de su belleza e importancia, cada individuo asumió sobre sí mismo, no sólo observarla, sino también hacerse responsable de que todos los otros judíos también lo hicieran. Cada uno respondió en plural "naasé", queriendo decir "Lo haré, y también veré que otros judíos lo hagan". Esto puede ser una fuente adicional para el dictamen talmúdico "kal Israel arevin ze laze" --"Cada judío es un garante para su prójimo"(Shavuot 39 a)

Itró

Estudiando algunos Midrashim Itró se Convierte

A pesar de que todas las naciones habían oído el atronador estruendo de la partición del Iam Suf y habían inquirido acerca de su significado, y no obstante que todas ellas conocían de la victoria de K'lal Israel sobre Amalek, ellas dejaron de atender al mensaje.

Hubo sólo un hombre que verdaderamente escuchó y aprendió el significado de los trascendentales eventos. Comprendiendo que Hashem es omnipotente, dedujo que era su deber moral servirle a El. Este hombre fue el suegro de Moshé, Itró.

Itró vivía en Midián, un país que era aliado de Amalek y enemigo del pueblo Judío. El originariamente se preparó para unirse a Amalek en su lucha contra K'lal Israel. Sin embargo, cuando escuchó de la milagrosa victoria de K'lal Israel y del mandamiento de Hashem que Amalek fuera exterminado por haberlos atacado, inmediatamente hizo teshuvá (volvió al camino de Hashem). Sin demora Itró tomó a la esposa de Moshé, Tziporá y sus dos hijos (quienes no habían tomado parte en ietziat Mitzraim (éxodo de Egipto), porque Moshé los había devuelto a la casa de Itró), y viajó al interior del desierto al Campamento de los Benei Israel. Su intención era convertirse en guer y unirse a los Benei Israel en el desierto, aún si esto significaba sacrificar su honor y comodidad en cuestiones mundanas. Al tiempo que Itró se aproximó al Campamento de los Benei Israel escribió una carta a Moshé, en la cual enunciaba, "Vuestro suegro Itró ha arribado. Por favor, salid a recibirme. Sin embargo, si vos no queréis salir por consideración a mí, entonces veníd por

consideración a vuestra esposa Tziporá; y si no por ella, entonces por consideración a sus dos hijos." Itró adjuntó la carta a una flecha y la disparó al interior de las Nubes de Gloria. A pesar de que las Nubes usualmente rechazaban cualquier misil,admitieron esta carta en honor de Moshé. Hashem ordenó a Moshé, "¡Sal al encuentro de tu suegro! Yo soy el que decide cuándo es apropiado aceptar a un converso, y Yo te digo que Itró vino aquí

solamente leshem shamaim (en nombre de Di-s). ¡Por consiguiente, ofrécele amistad y no lo rechaces!" El tono de la sentencia de Hashem revela que Moshé vacilaba en salir y

recibir a su suegro.Tenía que ser convencido por Hashem, porque Itró había sido un sacerdote de ídolos la totalidad de su vida. Moshé no tenía manera de saber si Itró era sincero acerca de convertirse en un Judío y si él respetaría su decisión. Sólo Hashem, Quien sondea los pensamientos de la persona, podía asegurar a Moshé que Itró permanecería leal al Judaísmo. El por lo tanto ordenó a Moshé honrar a Itró.

Moshé, Aharón, y los Setenta Ancianos abandonaron las Nubes de Gloria para salir y dar la bienvenida a Itró. ¿Quién podía presenciar esta distinguida procesión y no ser compelido a seguirla? La nación entera se unió a Moshé, Aharón y los Ancianos. Itró,el primer guer tzedek, fue conferido de este modo con una bienvenida real. Incluso la shejiná se presentó en su recepción. Moshé se inclinó ante su suegro y lo besó.De la manera respetuosa en que Moshé trató a su suegro, nosotros aprendemos que es apropiado para una persona honrar a sus suegros.Moshé condujo a Itró directamente al Beit Hamidrash, donde entusiastamente le describió los detalles de ietziat Mitzraim (éxodo de Egipto), keriat Iam Suf (Mar Rojo), y la milagrosa guerra contra Amalek. De tal modo esperaba atraer a su suegro a la senda de la Torá. Moshé narró a Itró, "Hashem nos dio el Pan Celestial, man, el cual puede saber similar al pan, carne o pescado - incluye todos los sabores deliciosos en el mundo. Nosotros poseemos el Manantial de Miriam, cuyo líquido sabe tal como vino añejo o nuevo, como leche o miel - se torna cualquier bebida gustosa que existe. Nosotros estamos en nuestro camino a Eretz Israel, y ¡hemos sido prometidos por Hashem las más grandiosas

recompensas - la Tierra, olam habá (mundo por venir), la monarquía Davídica, tejiat hametim (la futura resurrección de los muertos) y un nuevo mundo de allí en adelante, kehuná y leviá!" Cuando Itró escuchó la detallada narrativa de los grandiosos milagros que Hashem había realizado para K'lal Israel, inmediatamente implementó su decisión de convertirse al Judaísmo. Tomó un filoso cuchillo, se realizó la milá (circunsición) sobre sí mismo y reconoció a Hashem como el único Soberano. No obstante, en su corazón, Itró sintió pena de los egipcios quienes se habían ahogado en el Iam Suf. "¡Baruj Hashem, alabado sea Di-s," Itró proclamó, "Quien os rescató a vosotros de Egipto, una nación terrible, y de las manos del Faraón, un rey cruel, y Quien os liberó de la esclavitud Egipcia! Es verdaderamente milagroso que una nación de 600.000 hombres pudiera cruzar las fronteras Egipcias, las cuales están tan estrechamente selladas que ni un solo esclavo ha podido nunca escapar. "Yo estudié toda religión en el mundo y las rechacé a ellas todas por ser falsas, y alcancé el entendimiento de que Hashem es el verdadero Di-s. Ahora

comprendo con aún más gran claridad que Hashem trasciende todos los otros poderes, puesto que en la Plaga de la Muerte del Primogénito El destruyó todas las deidades

Egipcias. Además, Su grandiosidad es evidente del hecho de que El hirvió a los Egipcios en la precisa olla que usaron para hervir a otros. Puesto que ellos intentaron destruir bebés judíos ahogándolos, El ahogó a los Egipcios a su vez." Itró estaba de lo más impresionado por el modo de castigar de Hashem midá - kenegued - midá, el cual imposibilita la

posibilidad de azar y prueba que las vidas de los hombres son efectivamente moldeadas por la Divina Providencia. Cuando Itró, el ex- sacerdote quien había investigado todo culto en el mundo, exclamó, "Ahora yo sé que Hashem es más grande que todos los otros poderes," él realizó el más grandioso kidush Hashem posible. Las naciones del mundo escucharon acerca de ello y abandonaron sus ídolos, con lo cual reconocieron la gravedad de servir a una imagen.

El mismo Itró quien por muchos años había sacrificado a los dioses de las naciones ahora ofrendó korbanot a Hashem. Luego se sentó a cenar con Aharón y los Ancianos. Moshé, sin

embargo, no se unió a ellos, sino permaneció parado para servir la comida. Un milagro especial ocurrió en honor de Itró- una porción de man cayó para él durante su comida. Esto claramente demostró que Itró se había tornado parte del pueblo Judío.

* * * * * Matán Torá/La Entrega de la Torá

Por veintiséis generaciones, desde la creación de Adám, Hashem había esperado transmitir a la humanidad la preciosa Torá la cual había precedido la creación del universo.

Finalmente, El encontró un pueblo dispuesto a aceptarla. El grandioso momento de su Revelación fue aguardado ansiosamente por el universo íntegro puesto que con ello se llevaría a cabo el objetivo espiritual de la Creación. Era Shabat de mañana, el seis de Siván, de 2448. Har Sinai estaba estremecido de excitación ante el trascendental evento a punto de tener lugar sobre él. Todas las montañas estaban en un estado de agitación junto con él hasta que Hashem les hizo recobrar la calma. Los Benei Israel estaban aún durmiendo porque la noche de verano había sido corta. Ellos fueron despertados por truenos y relámpagos sobre Har Sinai y por Moshé llamándolos, "¡El jatán (novio) está esperando que la Kalá (novia) arribe a la jupá!" Moshé llevó al pueblo al Har Sinai como quien conduce a la kalá a la boda. El pueblo Judío que estaba reunido al pie de Har Sinai, hombres y mujeres separadamente, fueron unidos por todas las millones de almas no nacidas aún de sus descendientes y por las almas de todos los guerim quienes aceptarían la Torá en generaciones futuras. Cuando Hashem descendió sobre Har Sinai en un estallido de fuego, rodeado por una multitud de 22000 ángeles, la tierra se estremeció, y hubo tronar y relampagueo. Los Benei Israel oyeron el sonido de un shofar tornándose continuamente más fuerte, creciendo en intensidad hasta que alcanzó el más grande volumen que las personas podían soportar con posibilidad. El fuego de Har Sinai se elevó hasta los mismos cielos, y la montaña humeó como una caldera. El pueblo tembló de miedo. Luego Hashem tomó Har Sinai y lo suspendió sobre el pueblo, indicando a ellos, "¡Si vosotros aceptáis la Torá, bien, pero si no, seréis sepultados bajo esta montaña!" Hashem de este modo forzó al pueblo a aceptar la Torá, a pesar de que ellos la habían aceptado previamente.¿Por qué debía haber sido una segunda, aceptación forzada de la Torá necesaria? Una de las respuestas es que los Benei Israel habían sólo tomado sobre sí mismos el cumplir la Torá shebijtav, la Torá Escrita. Su aceptación, no obstante, no había incluido la Torá shebaal pé, todos los numerosos detalles orales que Hashem comunicaría a Moshé para transmitir a los Benei Israel. Hashem los forzó a aceptar también la Torá shebaal pé. Una espesa Nube envolvió la montaña. Hashem inclinó los cielos hasta que ellos alcanzaron Har Sinai y Su kisé hacabod (trono celestial) descendió sobre la montaña. Es sorprendente el que la Torá no fuera entregada en medio de brillantes y deslumbrantes luces pero sí en el medio de una montaña oscurecida por oscuras nubes. La razón para ello puede ser entendida con la siguiente parábola:

Preparándose para la boda de su hijo, el rey decoró el palio nupcial con cortinas negras. "¡Esto no es lo que es usualmente hecho para la boda de un hijo!" los miembros de la casa real se quejaron. "¡La costumbre es colgar cortinas blancas!" "Existe una razón para mi acción," explicó el rey. "Los astrólogos predijeron que este matrimonio se disolverá en

cuarenta días.¡No quiero que el pueblo piense que yo no era consciente de esto por anticipado!"

Similarmente, Hashem no se reveló a Sí Mismo a K'lal Israel en medio de brillantes luces. Más bien, El se presentó en oscuridad y fuego desde que El previó que cuarenta días después de matán Torá, ellos harían el Becerro de Oro. En ocasión de matán Torá, los Benei Israel no sólo escucharon la Voz de Hashem sino realmente vieron las ondas sonoras como ellas emergieron de la boca de Hashem. Las visualizaron como una ardiente

sustancia. Cada Mandamiento que partió de la boca de Hashem viajó alrededor del Campamento íntegro y luego regresó a todo Judío individualmente, preguntándole, "¿Aceptas sobre ti mismo este Mandamiento con todas las halajot pertinentes a él?" Todo Judío respondió, "Sí," después de cada Mandamiento. Finalmente, la ardiente sustancia que ellos vieron, se grabó ella misma sobre las lujot (tablas). A pesar de que los Benei Israel habían solicitado ver la Gloria de Hashem y escuchar Su Voz, sus almas partieron de sus cuerpos cuando realmente experimentaron la Revelación. La Voz de Hashem resplandeció con tal fuerza que quebró árboles de cedro, hizo estremecer montañas, causó que las ciervas dieran a luz del shock, y descortezó dejando pelados bosques enteros. Las naciones que presenciaron la conmoción pero no sabían su causa llegaron a Bilám quien era famoso por su sabiduría y lo interrogaron, "¿Está Hashem a punto de traer otro mabul sobre la tierra?" "No," Bilám tranquilizó a las naciones, "el mundo está en actividad porque Hashem está entregando la Torá a Su pueblo." Los Benei Israel no experimentaron el impacto total de la Voz Divina. Más bien, cada individuo la percibió de acuerdo con su inimitable capacidad para experimentar la shejiná. No obstante, ellos murieron después de cada Mandamiento dado que su nivel de profecía realmente excedió sus poderes de percepción. Quien percibe conceptos que trascienden su comprensión es dañado y puede incluso perecer como resultado.

La Torá misma suplicó a Hashem restituir vida a los Benei Israel, argumentando, "¿Cómo puede el universo estar feliz al recibir la Torá si tus hijos mueren en el proceso? ¿Es una causa para regocijarse si el rey que casó a su hija al mismo tiempo mata a los miembros de su casa?" Hashem entonces salpicó el Rocío del Renacimiento sobre los Benei Israel. Este fue el mismo Rocío con el cual El resucitará a los muertos en tiempos futuros. Los Benei Israel, no obstante, todavía se sintieron débiles del shock que ellos habían experimentado. Hashem por consiguiente llenó el aire con la fragancia de especias, y ellos se recuperaron. No obstante, su temor de la Voz de Hashem fue tan grande que apresuradamente huyeron al fin del Campamento, una distancia de doce mil (aproximadamente 1450 m.). Los ángeles de Hashem tuvieron que transportarlos de regreso a sus posiciones anteriores al pie del Har

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