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La situación del mercado de tractores en México, perspectivas y retos en la certificación

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La situación del mercado de tractores en México, perspectivas y retos en la certificación

Alma Velia Ayala Garay1 Marco Antonio Audelo Benítez2 Adrián Aragón Ramírez2

Resumen

Actualmente existen 238,830 tractores en servicio en México (FAO, 2011), y el 54% ya rebasó su vida útil. Dentro de los problemas que enfrentan los productores del campo mexicano, se encuentra la falta de liquidez para la compra de maquinaria agrícola; además de la inversión, el incremento en los costos de combustible y operación de los tractores resulta costosa. Todo lo anterior, son limitantes para la adquisición y mantenimiento de los equipos. Por otro lado, las importaciones se han incrementado, pues éstas crecieron a una tasa media anual de 4.32% entre 1980 y 2008. A partir de esta situación, resulta una prioridad contar con mecanismos que permitan dar seguridad al usuario final o productor agrícola en el funcionamiento y calidad de los tractores, con el fin de lograr un aumento en la productividad y satisfacción de este usuario final. Por lo anterior, el sistema de certificación de la maquinaria e implementos agrícolas surgió como una respuesta a la necesidad de disponer de equipo apropiado, de calidad y seguro, y con la finalidad de garantizar a los productores agrícolas que la adquisición de maquinaria agrícola cumple con las especificaciones de calidad establecidas por el fabricante. De ahí que el objetivo del presente estudio fue analizar la situación que guarda el uso del tractor agrícola en México y las perspectivas del mercado de maquinaria agrícola certificada. Como conclusiones

1 OCIMA-INIFAP Campo Experimental Valle de México, km. 18.5, Carretera Los Reyes-Lechería, Texcoco, Estado de México.

C.P. 56230 Tel. 01 (595) 95 55882; [email protected]

2 CENEMA-INIFAP Campo Experimental Valle de México, km. 18.5, Carretera Los Reyes Lechería, Texcoco, Estado de México. C.P. 56230

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se tiene que la certificación y la normalización de maquinaria e implementos agrícolas es un servicio que ha permitido avanzar en la regulación de un mercado de calidad, ya que ha sido un proceso que confirma al usuario final que el equipo agrícola cumple con los estándares necesarios y relevantes.

Palabras clave: Tractores, normalización y calidad.

Abstract

At the moment, there are 238,830 tractors in service in Mexico, and 54% already excee- ded its useful life. In the problems faced by the producers of the Mexican field, the lack of liquidity for the purchase of agricultural machinery, as well as the investment, the increase in the costs of fuel is and operation of tractors is expensive. All the previous are limiting factors for the acquisition and maintenance of the equipment. On the other hand, imports have been increased. From this situation, it is a priority has mechanisms to give security to the farmer in the functioning and quality of tractors, in order to achieve an increase in productivity and end-user satisfaction. Therefore, the system of standardization of machi- nery and farming implements emerged as a response to the need for appropriate equipment, quality and security and in order to ensure that farmer, that the acquisition of agricultural machinery, meet quality specifications laid down by the manufacturer. The objective of this study was to analyze the situation of the use of the agricultural tractor in Mexico and prospects of the market of certified agricultural machinery. As conclusions, is that the cer- tification and standardization of agricultural implements and machinery is a service which allowed forward in a quality market regulation, because it has been a process that confirms to farmer that the agricultural equipment complies with the standards required and relevant.

Key words: Tractor, standardization and quality.

Introducción

Históricamente, la actividad agropecuaria ha desempeñado un papel importante en el crecimiento económico de México al proveer de alimentos, materias primas, capital y mano de obra a la población, así como la consolidación del mercado interno para los

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productos de otros sectores económicos como el de servicios y el industrial. Por ello, la determinación óptima del uso de insumos o factores de la producción es fundamental al incidir directamente sobre los niveles de producción del sector agropecuario (Terro- nes et al., 2010), como es el caso de la maquinaria agrícola. Ocampo y colaboradores (2003) señalan que en México existen aproximadamente 21.9 millones de hectáreas agrícolas, de las cuales, se estima, considerando las características de la pendiente, que 18.6 millones son potencialmente mecanizables (Moreno et al., 2004)

Actualmente hay 238,830 tractores en servicio en México (FAO, 2011), pero el 54%

ya rebasó su vida útil (sAGARPA, 2010 a). Dentro de los problemas que enfrentan los productores del campo mexicano, se encuentra la falta de liquidez para la compra de maquinaria agrícola (el precio promedio mínimo por tractor varía desde 375 mil hasta 800 mil pesos); además de la inversión, el incremento en los costos de combustible y operación de los tractores resulta costosa (Calva, 1998). Todo lo anterior, son limitantes para la adquisición y mantenimiento de los equipos. Por otro lado, las importaciones se han incrementado, ya que éstas crecieron a una tasa media anual de 4.32% entre 1980 y 2008 (FAO, 2011); en promedio se importaron 25 mil unidades en 2006-2008.

A partir de esta situación, resulta una prioridad contar con mecanismos que permitan dar seguridad al usuario final o productor agrícola en el funcionamiento y calidad de los tractores, con el fin de lograr un aumento en la productividad y satisfacción del mismo usuario final.

A la hora de comprar un equipo, es importante que el agricultor conozca sus ca- racterísticas técnicas, con el fin de saber si es el adecuado para las actividades que se pretenden realizar; de esta forma reducirá los costos de producción, contribuirá al ahorro energético y disminuirá la emisión de elementos contaminantes, nocivos para el medio ambiente (Arnal, 2001). Por lo anterior, el sistema de certificación de la maquinaria e implementos agrícolas surgió como una respuesta a la necesidad de disponer de equipo apropiado, de calidad y seguro y con la finalidad de garantizar a los productores agrícolas que la adquisición de maquinaria agrícola cumple con las especificaciones de calidad establecidas por el fabricante (Ayala et al., 2010). De ahí que el objetivo del presente estudio fue analizar la situación que guarda el uso del tractor agrícola en México y las perspectivas del mercado de maquinaria agrícola certificada.

Para lograr el objetivo, el presente escrito consta de tres apartados: en el primero se describen los antecedentes del mercado de tractores en México, posteriormente se hace una descripción de la situación actual –lo que ha permitido la creación de un

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organismo certificador de maquinaria agrícola y los retos que ha enfrentado, junto con el laboratorio de pruebas en el que se ha apoyado– y finalmente se hacen comentarios sobre los aspectos más relevantes del mismo.

Antecedentes

La modernización acelerada de la tecnología agrícola en México se produjo en el periodo posterior a la II Guerra Mundial, con la hegemonía indiscutible de Estados unidos y la reorganización mundial. La tendencia de tractorizar desde las propuestas extranjeras, sobre todo norteamericanas, se acompañó de una amplia intervención tecnológica que incluyó educación e investigación, formación de instituciones, agrupación de comunidades con emergencia de liderazgos, definición de políticas y de orientaciones económicas, de extensionismo y de divulgación tecnológicas (Ocampo et al., 2003).

La presencia amplia de las empresas productoras de tractores e insumos condujo a un acelerado proceso de modernización, donde destaca la subordinación tecnológica y la formación de la cultura agrícola moderna, reforzada desde la visión del Estado (Ocampo et al., 2003).

Entre 1941 y 1946, con todo y la guerra mundial, se importaron de Estados uni- dos 50,700 arados de hierro. si para 1930 se tenían en el país 3,875 tractores, en ese mismo periodo se importaron unos 9,000 con un costo de 60 millones de pesos. En el periodo del presidente Miguel Alemán (1946 a 1952), esa cantidad se gastó por año para adquirir maquinaria agrícola. Entre 1940 y 1950, el valor de la maquinaria de los grandes propietarios se había quintuplicado, mientras que la de los pequeños produc- tores privados había crecido dos veces y media y la de los ejidos se había duplicado (Palacios et al., 2003).

Entre 1940 y 1960, con el apoyo del gobierno, las existencias de tractores se in- crementaron once veces (Macera, 1990). Hasta 1970 ingresaron principalmente en las zonas de riego, para enseguida centrarse en los distritos de temporal.

Hacia 1981, 89% de la superficie de riego se trabajaba con tractores, en una relación de 60 ha/tractor, mientras que en las de temporal la relación era de 144 ha/tractor. Los créditos, los subsidios en precios de maquinaria, combustibles y otros, permitieron un

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incremento sostenido de la compra de tractores. según datos de la FAO (2011), 1991 fue el año con un mayor número de tractores: 317,313 unidades en servicio. A partir de este año, la existencia de tractores ha ido disminuyendo (Figura 1). Calva (1998) menciona que la disminución en la cantidad de estos equipos se ha debido al incremento en los costos de combustible, la inversión y operación de los tractores que resultó costosa.

Figura 1. Existencias de tractores en México 1961-2008 (unidades).

Fuente: FAO-FAOsTAT, 2011.

Desde 1997, el mercado mexicano es muy estable y reporta ventas promedio de entre 10,000 y 11,000 tractores anuales (Palacios et al., 2003). sin embargo, de acuerdo a Flores et al. (2007), la venta total de once mil tractores representa claramente un déficit sobre el total de la producción, situación principalmente motivada por la crisis que enfrenta el sector, ya que, de acuerdo con este autor, el mercado potencial oscila entre 15 mil y 18 mil unidades.

sobre la producción de estos equipos, desde principios de los años sesenta se em- pezaron a producir los tractores en México de marcas como Ford (más adelante New Holland), Massey Ferguson (MF), John Deere (JD) e International Harvester (Palacios et al., 2003). La producción de los mismos se localiza en Querétaro, Coahuila y Nuevo León (Flores et al., 2007).

 

0 50000 100000 150000 200000 250000 300000 350000

1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Tractores agrícolas en servicio

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sobre su comercialización, se concentra en una red de distribuidores a nivel nacio- nal; así, JD incluye 159 puntos de venta en México, NH agrupa 140 puntos de venta y Case 121, mientras que MF 86 y McCormick 35. Los principales comercializadores son John Deere (JD), New Holland (NH) Massey Ferguson (MF), McCormick (McC) (Figura 2). JD es considerado como el principal productor y distribuidor de maquina- ria agrícola, con una presencia importante en el mercado mexicano (38%); NH es su más cercano competidor en este rubro; cabe resaltar que éste y Case forman una sola empresa y juntos acaparan el 29% del mercado, mientras que MF tiene 27%.

Figura 2. México. Principales productores.

Fuente: sAGARPA, 2010a.

sobre el mercado externo, en los últimos años se ha producido un fuerte creci- miento tanto de las exportaciones como de las importaciones de maquinaria agrícola en México. Como se puede observar en la Figura 3, en el periodo de 1980 a 2008, la tasa de crecimiento media anual ha sido más acelerada en exportaciones (13.33%) que en importaciones (4.32%). Lo anterior responde a que el modelo de negocios de las empresas productoras implica producir líneas de tractores en México, para el mercado local y de exportación, e intercambiar productos finales con otras plantas en otros países.

Los principales destinos de los tractores mexicanos son EE uu, sudáfrica, Turquía, Tailandia, Colombia, Ecuador y Venezuela. Por otro lado, la apertura comercial ha generado también para la industria mexicana una creciente importación de productos

 

JD   38%  

NH   26%  

MF   27%  

CASE   2%  

McC   3%  Otros  

4%  

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que provienen de Estados unidos, Turquía, brasil, China y Japón (Flores et al., 2007) principalmente, lo que representa un reto para el mercado nacional por el cuidado en la calidad de la producción importada.

Figura 3. México. Importación y exportación de tractores.

Fuente: FAO-FAOsTAT, 2011.

Los agricultores utilizan principalmente tractores de 60-85 caballos de fuerza (horse power- hp, por sus siglas en inglés); de acuerdo a la clasificación del INEGI (2009), según la potencia del tractor, el 37% de los tractores destinados a la actividad agrope- cuaria o forestal están dentro de este rango (Figura 4).

 

0   5000   10000   15000   20000   25000   30000  

1980   1981   1982   1983   1984   1985   1986   1987   1988   1989   1990   1991   1992   1993   1994   1995   1996   1997   1998   1999   2000   2001   2002   2003   2004   2005   2006   2007   2008  

No.  de  tractores  

Importaciones   Exportaciones  

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Figura 4. México. Potencia de los tractores.

Fuente: INEGI, 2009.

En México, los equipos comercializados son especialmente para el mercado de granos y productores de bajos ingresos; las principales cadenas productivas que reciben apoyos para adquisición de tractores son las de maíz y frijol (48.84%), seguidas por las de sorgo (8.88%) y caña de azúcar (8.88%) (Figura 5) (sAGARPA, 2010).

Figura 5. México. Cadenas productivas con apoyo para adquisición de tractores.

Fuente: sAGARPA, 2010a.

  HASTA  60  hp  

17%  

MÁS  DE  60   HASTA  85  hp  

37%  

MÁS  DE  85   HASTA  145  hp  

30%  

MÁS  DE   145  hp   16%  

             NO   ESPECIFICADO  

0%  

  Hortalizas  

1%  

Caña     7%  

Trigo   1%  

Frutas   1%  

Cítricos   2%  

Forraje   2%  

Sorgo   9%  

Frijol/maíz   49%  

Otros   28%  

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Situación actual

La mecanización del campo es un proceso complejo e influido por múltiples factores;

la adecuada administración y operación eficiente de las máquinas, aunadas a una buena elección de cultivos con alta rentabilidad, suelen ser aspectos fundamentales para la adquisición de la maquinaria agrícola (Morales, 1995). Los costos iniciales, así como la operación de los equipos, representan costos importantes dentro de cualquier cultivo agrícola. En México, uno de los problemas en la adquisición de nuevos equipos son justo los altos costos; el precio promedio mínimo por tractor es de 375 mil y un máximo de 800 mil pesos, en el rango de 80 a 110 hp. Por lo anterior, la secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México (sAGARPA) ha apoyado 59,848 tractores en el periodo 1996-2008, con el fin de solventar la problemática del campo mexicano: falta de liquidez para la adquisición de maquinaria agrícola (Ayala et al., 2010).

En el apoyo para la adquisición de maquinaria, se tuvo la preocupación de que esta inversión fuera segura, que los equipos tuvieran la calidad que el usuario final necesitara y que se cumpliera con estándares establecidos por las normas mexicanas referentes a los procesos de producción y funcionamiento en el campo; en el caso de tractores, las normas mexicanas (NMX) aplicables son:

1. NMX-O-169-sCFI-2002. “Tractor agrícola - potencia a la toma de fuerza” y 2. NMX-O-207-sCFI-2004. “Tractor - Potencia y fuerza de levante hidráulico al

enganche a los tres puntos en la capacidad de levante a los 610 mm”.

3. NMX-O-181-sCFI-2003. “Tractor agrícola –cabinas y marcos de protección de trac- tores agrícolas y forestales– especificaciones y método de prueba (prueba estática)”.

La certificación de tractores en México

Ante esta situación, en agosto de 2003 la sAGARPA concertó con el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) la creación del Organismo de Certificación de Implementos y Maquinaria Agrícola (OCIMA), con el propósito de autenticar a los productores agrícolas la compra de maquinaria agrícola, y que ésta cumple con las especificaciones de calidad establecidas en las normas mexicanas.3 El objetivo principal del OCIMA es certificar la calidad de la maquinaria agrícola, que es

3 Normas mexicanas desarrolladas por el CENEMA (Ayala et al., 2010).

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apoyada con recursos federales dentro del Programa de Apoyo a la Inversión en Equi- pamiento e Infraestructura de la sAGARPA. En las Reglas de Operación del Programa de Apoyo a la Inversión en Equipamiento e Infraestructura, Título II, Capítulo 1, Artí- culo 9 del componente Agrícola, se menciona que con el fin de incrementar los niveles de capitalización de las unidades económicas se incluye el apoyo en la adquisición de tractores que cuenten con la certificación emitida por el OCIMA (sAGARPA, 2010b).

Desde su creación, el OCIMA-INIFAP se ha dedicado a dar cumplimiento al obje- tivo para el cual fue creado: certificar la calidad de la maquinaria agrícola; para ello el proceso se inicia una vez que un fabricante o comercializador de maquinaria agrícola gestiona la certificación, y luego se revisa la información técnica proporcionada por el mismo, referente al diseño y características de fabricación de los equipos que desea certificar. Posteriormente, se lleva a cabo una auditoría en planta con el fin de evaluar el cumplimiento de los requisitos establecidos en el Esquema de Certificación de Tractores Agrícolas4 (INIFAP-OCIMA, 2010). si se cumple de manera satisfactoria con los requisitos, se realiza un muestreo del producto a certificar, que posteriormente será probado de acuerdo a los métodos descritos en las normas mexicanas aplicables.

Los tractores seleccionados son probados en el laboratorio del Centro Nacional de Estandarización de la Maquinaria Agrícola (CENEMA), tomando como referencia los métodos de prueba establecidos en las normas:

1. NMX-O-169-sCFI-2002 “Tractor agrícola - potencia a la toma de fuerza”

2. NMX-O-207-sCFI-2004 “Tractor - Potencia y fuerza de levante hidráulico al enganche a los tres puntos en la capacidad de levante a los 610 mm” (Figura 7).

3. NMX-O-181-sCFI-2003 “Tractor agrícola-cabinas y marcos de protección de

4 Documento que describe cómo se realiza la evaluación de las especificaciones para tractores agrícolas definidos por las organizaciones o en la norma respectiva, así como la fabricación de los tractores y el control del servicio a los usuarios finales.

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tractores agrícolas y forestales-especificaciones y método de prueba (prueba es- tática)” (Figura 6).

Figura 6. Prueba para la determinación de la resistencia de cabinas y marcos de seguridad.

OCIMA-CENEMA-INIFAP, 2010.

Figura 7. Prueba para la determinación de la potencia y fuerza de levante hidráulico.

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Figura 8. Prueba para la determinación de la potencia a la toma de fuerza.

El proceso de certificación de un tractor requiere un máximo de 97 días hábiles (Ayala et al., 2010).

Actualmente existen 66 modelos de tractores certificados con una potencia a la “toma de fuerza” que varía de los 24.6 a los 130 hp o caballos de fuerza, lo que equivale a 18.3 kW hasta 96.98 kW(Cuadro 1) y una Capacidad de Levante a los 610 mm (Valor Corregido) que va desde 942 kgf hasta 5,356 kgf. Actualmente hay 32 estructuras de protección certificadas que se ajustan a los 66 modelos de tractores igualmente certi- ficados (Ayala et al., 2010).

Cuadro 1. Modelos de tractores certificados (hasta julio de 2011). OCIMA- INIFAP, 2011.

Potencia

(hp) Fotón Harvest King McCormick Case John

Deere Massey Ferguson New

Holland YTO Kubota Total

20-40 1 1 2

40-50 1 3 1 5

50-70 1 4 1 4 5 1 1 17

70-80 1 1 3 4 1 3 13

80-90 2 1 2 2 2 1 10

90-110 4 5 2 2 13

110-120 1 1 1 3

>120 2 1 3

Total 1 3 7 2 19 19 7 7 1 66

Fuente: INIFAP-OCIMA, 2011.

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Cabe mencionar que tan sólo de 2010 a agosto de 2011, el OCIMA ha hecho dic- taminaciones negativas durante el proceso de certificación, ya que los clientes no han cumplido con alguno de los requisitos establecidos en el Esquema de certificación de tractores agrícolas. El 57% de los modelos que estaban en proceso de certificación, tuvieron una dictaminación negativa.

Cuadro 2. Dictaminaciones de tractores no favorables de 2010 a agosto de 2011.

No. de empresas 9

No. de modelos 47

Dictámenes no favorables 27

(%) 57%

*(distribuidas en las 9 empresas)

Existen diversas causas para el incumplimiento de los requisitos necesarios, las más comunes son las siguientes:

1. Fallas de los equipos durante los ensayos. El calentamiento del fluido hidráulico, funcionamiento diferente al especificado en el manual del usuario son algunas de las fallas que se manifiestan.

2. Resultados negativos de los ensayos. Es común que durante la prueba de cabinas y marcos de protección de tractores agrícolas, la zona de seguridad para el usua- rio se vea afectada, por lo que no se cumple con lo establecido en la NMX-O- 181-sCFI-2003 (34% de los modelos tuvo fallas durante esta prueba, 2010-agosto 2011).

Cuadro 3. Resultados de pruebas de tractores no conformes.

Normas Modelos %

47

NMX-O-169-sCFI-2002 7 15

NMX-O-207-sCFI-2004 9 19

NMX-O-181-sCFI-2003 16 34

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3. Los fabricantes y/o comercializadores de maquinaria declaran especificaciones al inicio del proceso de certificación, los cuales no coinciden con los resultados obtenidos al concluir dicho proceso.

4. Incongruencia en la información proporcionada. La información documental pro- porcionada por el fabricante no coincide con las características físicas del equipo, asientos, estructuras de protección o componentes de éste, cabinas, etcétera.

5. Tiempos mayores de respuesta por parte del solicitante (comercializador y/o fabricante), en la solicitud de información necesaria, planes de acciones, incum- plimientos para llevar a cabo el proceso, según lo establecido en el esquema de certificación (33% de las empresas no lograron certificar el total de sus equipos entre 2008-2011 por no cumplir con el tiempo).

Finalmente, el OCIMA tiene como objetivo respaldar al agricultor a través del proceso de certificación; como un organismo de certificación y para dar garantía a los productores agrícolas, a los comercializadores, distribuidores y/o fabricantes la calidad de su certificación, da cumplimiento a la NMX-EC-065-INMC-2000, “Requisitos gene- rales relativos a los organismos que operan sistemas de productos”; en ella se establecen los requisitos que deben cumplir los organismos certificadores de producto, para ser reconocidos como competentes y confiables, es decir, describe los criterios generales necesarios para las entidades que realizan la certificación de producto.

Normatividad vigente y el Centro Nacional de Estandarización de Maquinaria Agrícola (CENEMA).

El 1° de marzo de 1999 CENEMA inició actividades con el objetivo principal de promover y extender el uso de maquinaria agrícola apropiada, de calidad y segura para el pequeño y mediano agricultor. La cooperación japonesa incluyó el equipamiento, la capacitación de personal mexicano en México y Japón, así como la asesoría de expertos de corto y largo plazo, todo esto para la elaboración y generación de anteproyectos de norma.

La implementación y puesta en marcha del CENEMA como proyecto, tuvo una duración de cinco años. Después de este tiempo y con la finalización de la relación con el gobierno del Japón, a través de JICA, se generaron 11 anteproyectos de norma que actualmente son normas mexicanas vigentes, de la cuales siete se relacionan con implementos agrícolas y cuatro con tractores (Cuadro 4).

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Cuadro 4. Normas mexicanas desarrolladas por el CENEMA

NORMAS MÁQUINA

NMX-O-168-sCFI-2002 sembradoras mecánicas y/o fertilizadoras.

NMX-O-169-sCFI-2002 Tractor - Potencia a la toma de fuerza NMX-O-179-sCFI-2002 Aspersoras de aguilón

NMX-O-181-sCFI-2003 Tractor - Cabinas y marcos de protección.

NMX-O-182-sCFI-2003 Arados de discos.

NMX-O-183-sCFI-2003 Rastras de discos

NMX-0-203-sCFI-2004 Tractor - Potencia y fuerza de tracción a la barra de tiro.

NMX-O-207-sCFI-2004 Tractor - Potencia y fuerza de levante hidráulico al enganche NMX-O-216-sCFI-2004 Desgranadoras de maíz.

NMX-O-221-sCFI-2004 Trilladoras de frijol estacionarias.

NMX-O-222-sCFI-2004 sembradoras neumáticas de precisión.

Fuente: CENEMA, 2010.

Con la finalidad de darle continuidad al proyecto CENEMA y que sus resultados tuvieran un mayor impacto en la estandarización de la maquinaria agrícola, en 2003 se firmó un convenio con la sAGARPA, con el objetivo de equipar el laboratorio de pruebas de tractores. A partir de 2005 se cuenta con un laboratorio de pruebas para la determi- nación de la potencia a la toma de fuerza, potencia y fuerza de levante hidráulico y la resistencia de las cabinas y marcos de seguridad. El Centro Nacional de Estandarización de Maquinaria Agrícola se encarga de la realización de pruebas para la evaluación de maquinaria agrícola. Los resultados de éstas pueden ser utilizados como parte del proceso de certificación de estos equipos, o bien como una caracterización de los mismos.

La operación del laboratorio de CENEMA se inició con las pruebas de funciona- miento para la determinación de la potencia a la toma de fuerza y la potencia y fuerza de levante hidráulico. A partir de 2007, se cuenta con la infraestructura para la deter- minación de la resistencia de las cabinas y marcos de seguridad, además de las pruebas de funcionamiento para tractores de hasta 250 hp. En 2009 se recibió el equipo para la determinación de la potencia y fuerza de tracción, por lo que se han iniciado pruebas para la aplicación de la norma respectiva.

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Este servicio se inició en julio de 2005, y hasta julio de 2011 se habían hecho 229 pruebas, distribuidas como lo marca la Figura 9.

Figura 9. Distribución de pruebas realizadas.

La determinación de la potencia a la barra de tiro está en proceso de implementación, por lo que no se ha realizado ninguna prueba oficial.

Los clientes con los que actualmente cuenta el CENEMA son los principales fabri- cantes de tractores que se pueden encontrar en México:

• Industrias John Deere

• AGCO de México

o Massey Ferguson

o Challenger

• CNH

o New Holland

o Case

• McCormick

• Harvest King

• Fotón

• bravo Motors

o yTO

• Kubota

 

Potencia  a  la   toma  de  fuerza  

39%  

Potencia  y   fuerza  de  

levante   hidráulico  

33%  

Cabinas  y   marcos  de   seguridad  

28%  

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Situación actual

Actualmente en el CENEMA se tienen cuatro áreas de trabajo adicionales a la normalización:

1) Capacitación. se ofrece la capacitación de usuarios, administradores y/o propietarios de maquinaria agrícola en los temas de:

Operación y mantenimiento de maquinaria agrícola.

Administración de maquinaria agrícola.

Conducción de pruebas para la evaluación de maquinaria agrícola.

2) Diseño y adaptación. se diseñan, adaptan y desarrollan equipos agrícolas, orientados al cumplimiento de los requerimientos de los pequeños y medianos productores agríco- las, por ejemplo sembradora de canola, trilladora de amaranto, sembradora versátil para camas permanentes, surcador para siembra de cereales de grano pequeños en camas, tecnología para el beneficio de maíz, tecnología para el manejo de envasado y aplicación del biofertilizante, tecnología para la desinfección de suelos utilizando vapor de agua.

3) Situación o estatus de la mecanización. se cuenta con la capacidad de realizar estudios sobre mecanización, lo cual permite conocer la situación real en la que se encuentra. Los resultados de este diagnóstico tienen aplicación en todos los sectores involucrados en la maquinaria agrícola.

4) Evaluación. se realizan pruebas de certificación y caracterización, las cuales están basadas en Normas Mexicanas o en protocolos de prueba.

En las pruebas de certificación, los resultados de las mismas son entregados al Organismo de Certificación de Implementos y Maquinaria Agrícola (OCIMA), pero por un lado le permiten al fabricante tomar decisiones sobre la mejora de sus mode- los, y por el otro son la fuente de información que los fabricantes pueden utilizar para comercializar sus equipos con base en sus atributos reales.

Comentarios finales

1. Ante el incremento en las importaciones de tractores, y dada la importancia de este mercado en México, la certificación se justifica porque ha permitido el aumento de satisfacción del usuario final, que en este caso es el productor agrícola.

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2. No existe un estudio que muestre la situación actual del mercado de tractores en México.

3. Lograr la satisfacción del cliente es el principal objetivo de cualquier sistema de Gestión de la Calidad, y en el caso del OCIMA los comercializadores y fabricantes de maquinaria agrícola son sus principales clientes; sin embargo, el objetivo de los requisitos y fundamento principal de la creación del OCIMA es proteger al consumidor final.

4. La certificación y la normalización de maquinaria e implementos agrícolas es un servicio que ha permitido avanzar en la regulación de un mercado de calidad, proceso que confirma que el equipo agrícola cumple con los estándares necesarios y relevantes para el productor. El impacto cuantificable de la certificación se ob- serva a través de la adquisición de maquinaria agrícola avalada por la sAGARPA.

De 2005 a marzo de 2009, los tractores apoyados por la secretaría son equipos certificados por OCIMA. En total, la cifra asciende a 21,360 tractores certificados en México (Ayala et al., 2010).

5. El OCIMA tiene como objetivo respaldar al agricultor con la certificación; como un organismo creado ex profeso y para dar garantía a los productores agrícolas, a los comercializadores, distribuidores y/o fabricantes sobre la calidad de su certi- ficación, da cumplimiento a la NMX-EC-065-INMC-2000, “Requisitos generales relativos a los organismos que operan sistemas de productos”; en ella se establecen las condiciones que deben cumplir los organismos certificadores de producto, para ser reconocidos como competentes y confiables, es decir, describe los criterios generales necesarios para las entidades que realizan la certificación de producto.

6. se considera que los objetivos del OCIMA, así como los beneficios mencionados, han sido cubiertos en gran medida. sin embargo, existe cierta incertidumbre sobre si el productor realmente recibe un servicio posventa adecuado, pues en trabajos de campo se ha detectado que en algunos casos los productores no han recibido de manera apropiada este servicio, por lo que se ha propuesto incrementar la interac- ción con personal que se encuentra trabajando directamente con los productores y con ellos mismos.

7. El OCIMA ha desarrollado un sistema de certificación, ya que es la parte esencial del servicio, que incluye la definición de las normas aplicables (o partes de las mismas), muestreo, ensayo e inspección, así como los requisitos para los que hagan inspección y/o ensayo que son de acuerdo a los requisitos reglamentarios, según las normas específicas.

8. El OCIMA tiene establecida, dentro de los requerimientos para el otorgamiento de la certificación, una serie de condiciones que el fabricante o comercializador deben

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cumplir. Desafortunadamente esto resulta insuficiente, ya que se siguen presentando inconformidades por parte de los usuarios de estos equipos. Esto se debe en gran medida a que el alcance del proceso certificatorio sólo permite llegar al fabricante de la maquinaria y/o implementos certificados a nivel central, dejando de lado a distribuidores y productores, pues no existe una vinculación directa con ellos.

9. El proceso de certificación ha permitido fomentar el uso de maquinaria adecuada, con buen desempeño y seguridad, y apropiada para agricultores de recursos me- dianos y pequeños, que son la mayoría en México.

10. También ha permitido mejorar el conocimiento y las técnicas de prueba y evalua- ción como soporte tecnológico de la ingeniería mexicana.

11. se cuenta con un laboratorio de vanguardia tecnológica único en Latinoamérica.

Este laboratorio se ubica a 2,240 msnm, hecho que permite verificar el desempeño del tractor.

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Referencias

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