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PROGRAMA DE HISTORIA
CALIFICACIÓN DE TRABAJO DE GRADO: APROBADO
“
REPRESENTACIONES SOBRE LA INMIGRACIÓN VENEZOLANA EN NORTE DE SANTANDER (COLOMBIA), 1920-1930”AUTOR: RICARDO LUIS MERCADO CABANA TITULO: HISTORIADOR
Director (a): FRANCISCO FLÓREZ BOLÍVAR. PhD.
Jurado: ORLANDO DE AVILA PERTUZ. PhD.
Cartagena. D. T y C.
Abril del 2021.
2 UNIVERSIDAD DE CARTAGENA
Fundada en 1827
FECHA
DD
MM AAAA
15 04 2021
1. Presentación del Trabajo (trabajo de grado, investigación o tesis) CÓDIGO
DOC. IDENTIDAD
APELLIDOS NOMBRES CORREO ELECTRONICO
TIPO NÚMERO
0481610015 C.C. 1001971734 Mercado Cabana Ricardo Luis [email protected]
PROGRAMA Historia
FACULTAD Ciencias Humanas TÍTULO AL QUE
OPTA
Historiador
ASESOR Francisco Flórez Bolívar
TÍTULO DE LA OBRA:Representaciones Sobre La Inmigración Venezolana En Norte De Santander (Colombia), 1920- 1930.
PALABRAS CLAVES (MATERIAS): Inmigración, venezolanos, frontera, representación.
2. Autorización de publicación de versión electrónica del Trabajo (Trabajo de grado, investigación o tesis).
Con esta autorización hago entrega del trabajo (investigación o tesis) y de sus anexos ( si existen), de forma digital o electrónica CD- ROM, DVD) y doy plena autorización a la Universidad de Cartagena, de forma indefinida, para que en los términos establecidos en la Ley 23 de 1982, la Ley 44 de 1993, leyes y jurisprudencia vigente al respecto, haga la publicación de éste, con fines educativos: Esta autorización, es válida sobre la obra en formato o soporte material, digital, electrónico o virtual, para usos en red, internet, intranet, biblioteca digital o cualquier formato conocido o por conocer.
EL AUTOR, expresa que el trabajo de grado (investigación o tesis) objeto de la presente autorización, es original y la elaboró sin quebrantar ni suplantar los derechos de autor de terceros, de tal forma que el Trabajo es de su exclusiva autoría y tiene la titularidad sobre éste. En caso de queja o acción por parte de un tercero referente a los derechos de autor sobre el trabajo de grado en cuestión EL AUTOR, asumirá la responsabilidad total, y saldrá en defensa de los derechos aquí autorizados; para todos los efectos, la Universidad de Cartagena actúa como un tercero de buena fe.
Toda persona que consulte ya sea la biblioteca o en medio electrónico podrá copiar apartes del texto citando siempre la fuentes, es decir el título del trabajo, autor y año.
Esta autorización no implica renunciar a la Facultad que tengo de publicar total o parcialmente la obra. La autorización debe estar respaldada por las firmas de todos los autores del trabajo de grado.
SI AUTORIZO
3. Firma
Firma Autor 1 Firma Autor 2
Firma Autor 3 Firma Autor 4
3
REPRESENTACIONES SOBRE LA INMIGRACIÓN
VENEZOLANA EN COLOMBIA, 1920-1930.
4 REPRESENTACIONES SOBRE LA INMIGRACIÓN VENEZOLANA EN NORTE
DE SANTANDER (COLOMBIA), 1920-1930.
TRABAJO DE PREGRADO PARA OPTAR AL TÍTULO DE HISTORIADOR.
RICARDO LUIS MERCADO CABANA.
ASESOR: FRANCISCO FLÓREZ BOLÍVAR.
UNIVERSIDAD DE CARTAGENA FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
PROGRAMA DE HISTORIA
CARTAGENA, D. T. H Y C- COLOMBIA.
2021.
5 REPRESENTACIONES SOBRE LA INMIGRACIÓN VENEZOLANA EN NORTE
DE SANTANDER (COLOMBIA), 1920-1930.
RICARDO LUIS MERCADO CABANA.
TRABAJO DE PREGRADO PARA OPTAR AL TÍTULO DE HISTORIADOR.
UNIVERSIDAD DE CARTAGENA.
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS.
PROGRAMA DE HISTORIA.
CARTAGENA, D. T. H Y C- COLOMBIA.
2021.
6 Our mind a universe
to explore.
THANK YOU ALL.
7 ÍNDICE TEMATICO.
INTRODUCCIÓN……….………...…...8.
Los venezolanos en la historiografía colombiana………...…..10.
1. Los conceptos de migración y representación………....…..…17.
1.1. Perspectiva de análisis y estructura ………...…....……...………21.
2. Venezuela en la era de Juan Vicente Gómez ……….…...…….….…..25.
3. Revolución y represión en tiempos de dictadura………....……...29.
4. Colombia y el despegue del boom petrolero………...………....….…..33.
5. Norte de Santander como frontera migratoria………....……….38.
6. Los migrantes venezolanos y el ideal de inmigración………...……45.
7. Las visiones sobre los inmigrantes ilegales………48.
8. Consideraciones finales……….………..66.
9. BIBLIOGRAFÍA………...….…...…..68.
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REPRESENTACIONES SOBRE LA INMIGRACIÓN VENEZOLANA EN NORTE DE SANTADER (COLOMBIA),
1920-1930.
RESUMEN.
Entre 1920 y 1930, la corriente inmigratoria más significativa que recibió Colombia estuvo integrada por ciudadanos procedentes de Venezuela. Este articulo plantea que las motivaciones de los desplazamientos por parte de los inmigrantes venezolanos que penetraron por el espacio fronterizo de Norte de Santander fueron principalmente por el caudillismo que vivía Venezuela a comienzos del siglo XX; los opositores a la dictadura de Juan Vicente Gómez se vieron obligados a inmigrar por la represión o por la escasez de actividades laborales en las zonas no petroleras. Establecidos en sus lugares de destino, políticos, ciudadanos y sectores de la prensa colombiana construyeron representaciones sociales sobre los venezolanos. Aunque en círculos gubernamentales se hablaba de la hermandad entre colombianos y los migrantes procedentes de Venezuela, la representación de estos últimos como vagos, rémoras, bandidos y criminales también eran expresadas por distintos sectores sociales.
Palabras claves: Inmigración, venezolanos, frontera, representación.
INTRODUCCIÓN
A partir del año 2012, Colombia experimenta un proceso migratorio en sus zonas fronterizas colombo-venezolanas, principalmente en los departamentos de Norte de Santander-Cúcuta, Arauca y en varios lugares de la costa Caribe. La crisis económica y política que se presenta en Venezuela, bajo el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, es el motivo por el cual los venezolanos se han trasladado hacia Colombia (y otros destinos) en busca de una mejor forma de vida y de un trabajo digno.1 Años atrás, datos oficiales de 2005, indicaban que los inmigrantes venezolanos que llegaron entre 1950 y 2000 fueron 37,350 y representaban el
1 Migración Ministerio de Relaciones Exteriores, Radiografía de venezolanos en Colombia 2017, Bogotá, Colombia, 2017, en: https://www.migracioncolombia.gov.co/infografias/radiografia-de-venezolanos-en- colombia-2017-2.
9 mayor grupo de inmigrantes suramericanos en Colombia.2 Las cifras más recientes, a fecha de hoy, registran la presencia de no menos de 1.4 millones de venezolanos en territorio colombiano3.
Este fenómeno migratorio de venezolanos hacía en el territorio colombiano no es reciente. A comienzos del siglo XX, miles de inmigrantes procedentes de Venezuela se radicaron en este país. Los historiadores Francisco Javier Flórez Bolívar y Ana Milena Rhenals Doria, en un trabajo sobre migración en Colombia, señalan que, aunque el ideal era atraer europeos, el grueso de extranjeros que llegaron a Colombia no fueron precisamente los de este origen4. Flórez Bolívar y Rhenals Doria, a partir del censo de 1928, demostraron que la mayoría de extranjeros que residían en Colombia para ese año eran venezolanos. De los 35.251 migrantes que se encontraban en este territorio, 14.748 eran inmigrantes procedentes de Venezuela radicados en este país, y representaban el 42% de los extranjeros en el país5 , a los que se le consideraban indeseables.6
Este artículo, a partir de la inmigración venezolana hacia Colombia, pretende resolver el siguiente problema histórico: ¿Qué representaciones sociales y políticas se construyeron
2Maguemati Wabgou, Daniel Vargas, Juan Alberto Carabali, “Inmigración de suramericanos y norteamericanos en Colombia”, en: Las Migraciones Internacionales en Colombia, Barranquilla, Universidad del Norte Barranquilla, Investigación y Desarrollo Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Desarrollos Humanos Vol. 20 (No.1), 2012.
3Migración Ministerio de Relaciones Exteriores, Total de Venezolanos en Colombia, Corte a 30 de Junio de 2019, Bogotá, Colombia, 2019, en: https://www.migracioncolombia.gov.co/infografias/total-de-venezolanos- en-colombia-corte-a-30-junio-de-2019.
4Ana Milena Rhenals Doria; Francisco J. Flórez Bolívar, “Escogiendo entre los extranjeros “indeseables”: afro- antillanos, sirio-libaneses, raza e inmigración en Colombia, 1880-1937”, Bogotá, Colombia, Universidad Nacional de Colombia, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, vol. 40, núm. 1, enero-junio, 2013, pp. 245.
5 Contraloría General de la República, Memoria y cuadros del censo de 1928, República de Colombia, Bogotá:
Contraloría General de la República, 1930, 36.
6 Biblioteca Nacional de Colombia, “Memoria y cuadros del censo de 1928”, Colombia, Bogotá, Sala Daniel Samper, 1930.
10 sobre los migrantes venezolanos que llegaron a Colombia en el período comprendido entre 1920 y 1930? Mi propósito es describir y comprender el fenómeno inmigratorio venezolano en Colombia, cuáles fueron los factores o dinámicas que determinaron ese desplazamiento poblacional de venezolanos hacia Colombia, y qué tipo de representaciones se construyeron entorno a estos. Se muestra que para este periodo Venezuela vivía una dictadura, que desestabilizó las dinámicas sociales y políticas de este territorio, lo cual tuvo un impacto negativo y positivo en la relación de confraternidad entre ambas naciones fronterizas. Entre las consecuencias de esta dictadura y revolución se muestra la baja calidad de vida de muchos venezolanos no opositores a al régimen establecido en esas regiones venezolanas donde el ambiente era de violencia e intranquilidad y por otra parte los opositores revolucionarios obligados a salir por las persecuciones que incluso llegaron a realizarse en territorio colombiano. Estos procesos, en conjunto, motivaron a las personas de este país a buscar un mejor vivir fuera de su nación, siendo Colombia uno de los destinos más cercanos, por ser fronterizo con Venezuela, penetrando por Norte de Santander. La llegada de estos generó representaciones de varios de estos inmigrantes como remoras, bandidos y criminales, además de las problemáticas que representaban algunos exiliados militares y políticos en las relaciones políticas, comerciales al interior de Colombia entre liberales y conservadores y en el exterior con el Dictador de Venezuela.
Los venezolanos en la historiografía colombiana.
La historiografía colombiana perdió de vista la presencia de inmigrantes venezolanos en Colombia durante gran parte del siglo XX. La explicación a esta omisión tiene que ver con el hecho de que los estudios sobre inmigración en Colombia han estado concentrados en otras
11 corrientes inmigratorias.7 Por ejemplo, uno de los trabajos que da cuenta de la preocupación de la historiografía colombiana por la presencia de inmigrantes en Colombia es el de Rodrigo de J. García Estrada, los extranjeros en Colombia. En este trabajo centra sus reflexiones en la presencia de comerciantes agricultores, mineros y artesanos norteamericanos, ingleses y franceses, y en el papel que jugaron en el proceso de modernización que vivió el país en los comprendidos entre 1820 y 19208.
El trabajo de Enrique Bierman Stolle llamado, “Distantes y Distintos. Los Emigrantes Alemanes en Colombia 1939-1945”, texto que estudia los inmigrantes alemanes en Colombia 1939-1945, también se enmarca en la perspectiva descrita anteriormente. El libro realiza una aproximación conceptual al tema para luego seguir un orden geográfico-histórico claro: las emigraciones de alemanes a América Latina.9
La participación de la inmigración sirio-libanesa y, en menor medida, afroantillana, en los ámbitos económicos, políticos y raciales, también ha llamado la atención de la historiografía colombiana. Pilar Vargas, en “Pequeño equipaje, grandes ilusiones: la migración árabe a Colombia”, estudia la presencia de sirio-libaneses en Colombia, rastreando las dinámicas de rechazo y aceptación que experimentaron los inmigrantes a principios del siglo XX10. Ana Milena Rhenals Doria y Francisco Javier Flórez Bolívar, por su parte, muestran que, bajo el dominio conservador entre 1880 y 1930, se inició en Colombia un proceso de construcción nacional que básicamente consistía en mezclar la raza que poblacionalmente predominaba en
7Moisés Llorden Miñambres,” Prólogo”, En: Moisés Llorden (Comp.), Acerca de las migraciones centroeuropeas y mediterráneas a iberoamérica: Aspectos Sociales y Culturales, España; Universidad de Oviedo, 1994, pp. 8-16.
8 Rodrigo de J. García Estrada, Los extranjeros en Colombia, Bogotá, Planeta, 2006, pp. 240.
9 Enrique Biermann Stolle, Distantes y distintos: los emigrantes alemanes en Colombia 1939-1945, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, División de Investigación Bogotá, Facultad de Ciencias Humanas, 2001, pp.9.
10 Pilar Vargas, Pequeño equipaje, grandes ilusiones: la migración árabe a Colombia, Bogotá, ED Taurus, Colombia, 2011, pp. 17.
12 este territorio.11 En otro de sus artículos, “Entre lo árabe y lo negro: raza e inmigración en Cartagena 1880-1930”, Rhenals y Flórez Bolívar analizan la percepción que intelectuales y políticos colombianos desarrollaron en torno a la presencia estas dos corrientes migratorias consideradas entonces racialmente inferiores. Muestran que sectores de la élite cartagenera, a partir del ideal de inmigración, inicialmente manifestaron su rechazo a los inmigrantes árabes12, y, éstos a su vez, a partir de sus actividades económicas, lograron posicionarse económicamente y vencer las resistencias raciales y sociales.
Otro grupo migratorio asiático estudiado ha sido el de los chinos, siendo el trabajo de Camilo Matos Capera, “Cómo ser colombiano sin dejar de ser chino. Migración de chinos a Cartagena de Indias 1940-1960”, una de las aproximaciones a tener en cuenta. Matos Capera aborda la migración de ciudadanos de origen chino a Colombia, concretamente a la ciudad de Cartagena, destacando de estos migrantes su rápida anexión a la vida social, económica y en tiempos recientes a la vida política de este departamento.
Sobre los migrantes chinos, Matos Capera menciona que en Cartagena principalmente se dedican a actividades comerciales. Por tal motivo, destaca que, entre 1940 y 1960 se evidencia la paulatina apertura de restaurantes chinos, y que si bien culturalmente eran distintos a los locales fueron posicionando sus negocios en la ciudad a través del tiempo.13 Mientras tanto, la presencia de inmigrantes procedentes de la India llamó la atención de la historiadora María Cristina Navarrete. Enfocada en investigar sobre los inmigrantes de la
11 A. Milena Rhenals Doria; F. Javier Flórez Bolívar, “Escogiendo entre los extranjeros “indeseables”: afro- antillanos, sirio-libaneses, raza e inmigración en Colombia, 1880-1937”, pp. 254.
12 Ana Milena Rhenals Doria; Francisco Javier Flórez Bolívar, “Entre lo árabe y lo negro: raza e inmigración en Cartagena 1880-1930”, Cali, Colombia, Universidad del Valle, Revista Sociedad y Economía, núm. 15, diciembre, 2008, pp. 127-128.
13 Camilo Matos Capera, Cómo ser colombiano sin dejar de ser chino. Migración de chinos a Cartagena de Indias 1940-1960, Tesis de Maestría de Historia, Bogotá, Universidad Nacional De Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Historia, 2015, pp.19.
13 India oriental en el Valle del Cauca, reconstruyó las visiones y representaciones raciales hacia los migrantes. Su gran aporte es que analiza dos tipos de corrientes que racionalizaban la herencia racial y la superioridad de la raza, repercutiendo esto en algunos inmigrantes, podemos señalar, que en primera instancia se defendía la idea del mestizaje entre nativos y extranjeros y aquellos que subvaloraban al indígena.14
En ese mismo camino y mediante pesquisas sobre otras migraciones asiáticas en el país, se hallan estudios que analizan la migración japonesa a Colombia durante el siglo XX, entre ellas la investigación de Inés Sanmiguel titulada “Japoneses en Colombia. Historia de inmigración y sus descendientes”. En primera instancia, la autora destaca el carácter receptor por parte de la sociedad colombiana para con los ciudadanos migrantes. Asimismo, señala que, a partir de 1868 con la flexibilización del gobierno japonés en relación a la libre movilidad internacional, sus ciudadanos optaron por migrar hacia países con economías emergentes o posicionadas como Estados Unidos, Canadá y Australia. De igual modo redireccionaron su interés hacia destinos con economías no tan sólidas, en las cuales desarrollaron sus actividades económicas, y en algunos casos llegaron a erigir notables emporios de movimientos económicos en regiones como el Cauca, la Costa Atlántica.15 Las históricas relaciones entre Colombia y Venezuela han generado aproximaciones al tema migratorio, principalmente desde la perspectiva de colombianos migrando hacia Venezuela.
Una aproximación al tema, desde esta perspectiva, la ofrece Diego Felipe Izquierdo Marín, quien, en su monografía “Migración, Transnacionalismo y Familia. Caso Colombia- Venezuela”, aborda el uso de este concepto -transnacionalismo- se empleaba para explicar
14 María Cristina Navarrete, Los inmigrantes de la India oriental en el Valle del Cauca, Cali, Colección de Autores Vallecaucanos, Gobernación del Valle del Cauca, Gerencia Cultural, 1996.
15 Inés Sanmiguel, “Japoneses en Colombia. Historia de inmigración y sus descendientes”, Bogotá D.C, Colombia, Universidad de los Andes, Revista de Estudios Sociales, no. 23, abril de 2006, pp.81-96.
14 las diferentes redes sociales y económicas que tejían los migrantes con su país de origen.16 Desde esta perspectiva analítica, se permite ubicar a la familia como una unidad básica de análisis para comprender el fenómeno de la migración. Así mismo, Izquierdo Marín, ubica a la migración como un fenómeno social del cual dice su trasfondo histórico y la relación de esta con el fenómeno de la globalización en el marco del tránsito de colombianos a Venezuela y viceversa.17
El trabajo de Sandra Prasca Aguilar, “Migración bolivarense a Venezuela entre 1970 y 1980.
Un perfil del fenómeno legal e ilegal en la frontera Colombo-Venezolana”, también se ubica en la perspectiva previamente mencionada. Haciendo alusión a las causas de las migraciones de colombianos a Venezuela, señala que las familias colombianas se veían atraídas por la bonanza petrolera que vivió ese país entre 1970 y 1980, poseedor de las reservas y yacimientos petroleros más grandes del hemisferio occidental.18 Esta economía, según Prascar Aguilar, activó el flujo migratorio debido a la demanda de mano de obra en los diferentes sectores económicos en el país de las orquídeas. La otra variable que analiza en su investigación es la relacionada con legalidad e ilegalidad de este fenómeno migratorio a través de los 2.219 kilómetros cuadrados de frontera terrestre que comparten ambas naciones.
Para la autora un rasgo característico del migrante bolivarense era su baja escolaridad y
16 Diego Felipe Izquierdo Marín, Migración, Transnacionalismo y Familia. Caso Colombia-Venezuela, Tesis de Pregrado de Historia, Cartagena, Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Humanas, Programa de Historia, 2010, pp.22-39.
17 Diego Felipe Izquierdo Marín, Migración, Transnacionalismo y Familia. Caso Colombia-Venezuela, Tesis de Pregrado de Historia, Cartagena, Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Humanas, Programa de Historia, 2010, pp.1-126.
18 Sandra Prasca Aguilar, Migración bolivarense a Venezuela entre 1970-1980. Un perfil del fenómeno legal e ilegal en la frontera Colombo-Venezolana, Tesis de Pregrado de Historia, Cartagena, Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Humanas, Programa de Historia, 2011, pp.7.
15 capacidades laborales bajas, lo que posiblemente compelió a que su vía de tránsito hacia el vecino país fuese a través de las “trochas” antes que la vía legal.19
Al mismo tiempo, Luis Esguerra, en su libro “Introducción al estudio del problema migratorio en Colombia”, señala que lo que se buscó fue crear el poblador ideal para nuestro país, con el cual se enaltecería la modernidad y el progreso propios. Algunos apoyaron la idea de jalonar inmigrantes de ciertas zonas geográficas específicas que ayudarían a civilizar, blanquear y mejorar la raza; sin embargo, otros, por el contrario, pensaron que la inmigración como fenómeno era más bien peligrosa para los principios de la nación dado que podría alterar la identidad de la misma, por lo que sostienen lo siguiente: que el blanqueamiento debía hacerse internamente, con nuestra propia raza, los mestizos. 20
Orlando Deavila, a partir de su artículo “Lazos transnacionales: La migración colombiana a Venezuela y el desarrollo de la vivienda popular en Cartagena, 1973 – 1983”, estudia la emigración de miles de colombianos, en específico de cartageneros, a Venezuela en busca de mejores oportunidades de vida. Orlando Deavila expone que, entre 1973 y1983, años de la bonanza petrolera, estos extranjeros al establecerse en el territorio del vecino país, comenzaron a enviar remesas a sus familias en pro de la creación y mejora de viviendas.
Muestra que el dinero enviado desde Venezuela fue elemento principal de lo transnacional que ayudó al desarrollo del parque de viviendas de la ciudad y en el área urbanística de Cartagena se presentó una evolución tan significativa en los barrios populares de la ciénega de la virgen y las faldas del cerro de la popa. Los inmigrantes cartageneros incidieron en el
19 Sandra Prasca Aguilar, Migración bolivarense a Venezuela entre 1970-1980. Un perfil del fenómeno legal e ilegal en la frontera Colombo-Venezolana, Tesis de Pregrado de Historia, Cartagena, Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Humanas, Programa de Historia, 2011, pp.1-126.
20 Luis Esguerra Camargo, Introducción al estudio del problema migratorio en Colombia, Bogotá, Imprenta Nacional, 1940.
16 progreso histórico en la ciudad a pesar de no encontrase en esta región, actuando como un sujeto trasnacional.21
Los trabajos que han abordado la presencia de venezolanos en Colombia se han concentrado en la crisis migratorio que ha vivido Venezuela en la última década. Un trabajo que se enmarca en esta perspectiva histórica es el realizado por Maguemati Wabgou, Daniel Vargas, Juan Alberto Carabali, “Las Migraciones Internacionales”. El citado análisis, que expone los resultados de una investigación sobre migraciones desde el siglo XVI hasta la actualidad en Colombia, hace alusión a la inmigración británica, jamaiquina y africana en la isla de San Andrés, junto a la migración árabe, judía, alemana, entre otras. Todo ello lleva a analizar el papel jugado por Colombia como país de destino de las migraciones internacionales que contrasta con su imagen de país expulsor de emigrantes. Con el fin de profundizar el conocimiento sobre el fenómeno migratorio en Colombia, en primer lugar, hacen un recorrido histórico de las grandes olas migratorias internacionales que llegaron al país entre los siglos XVI y XIX, las migraciones del siglo XX y las más recientes. Entre estas últimas, destacan la masiva presencia y circulación de venezolanos en territorio colombiano.22
De manera que los estudios de migración en Colombia han privilegiado a corrientes procedentes de Europa, Asia, algunos países de las Américas, pero han pasado por alto la que mayor presencia tuvo en los territorios colombianos en la primera mitad del siglo XX: la de los venezolanos. Las aproximaciones que tenemos parten de los análisis que se han hecho desde la migración de colombianos hacia Venezuela, que ha permitido conocer algunas
21 Orlando Deavila, “Lazos transnacionales: La migración colombiana a Venezuela y el desarrollo de la vivienda popular en Cartagena, 1973 – 1983”, Universidad de Cartagena, Revista Palobra Nº18, Cartagena, 2018.
22 Maguemati Wabgou, Daniel Vargas, Juan Alberto Carabali, “Inmigración de suramericanos y norteamericanos en Colombia”, en: Las Migraciones Internacionales en Colombia, Barranquilla, Universidad del Norte Barranquilla, Investigación y Desarrollo Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Desarrollos Humanos Vol. 20 (No.1), 2012.
17 realidades económicas, sociales y políticas registradas por ese país en la segunda mitad del siglo XX. El estudio de la migración de los venezolanos en la primera mitad del siglo XX, objeto de mi investigación, cobra total pertinencia entonces; intentar hacerlo requiere de un uso adecuado de los conceptos de migración y representación.
1. Los conceptos de migración y representación
Se entiende a las migraciones como transiciones espaciales y sociales, a la vez, y de contornos inciertos, sobre lo cual no existe un consenso generalizado, en otras, se trata de desplazamientos o cambios de lugares de residencia a otros a cierta distancia, distancias que por cierto deben ser significativas, y con un carácter relativamente permanente o con cierta voluntad del migrante a una larga permanencia. 23
Por su cuenta, Jorge L. Tizón García en una investigación de 1993 se adhiere al concepto planteado inicialmente por Grinberg y Grinberg, para los cuales “aquella migración en la cual el traslado se realiza de un país a otro, o de una región a otra lo suficientemente distante y distinta, por un tiempo suficientemente prolongado como para que implique la convivencia en otro país es lo que da lugar a la tipificación de las personas como emigrantes o inmigrantes”. 24 En su argumentación sobre esta definición, Tizón, se acoge a los elementos típicos del hecho migratorio, siempre y cuando este contemple y tenga en cuenta los aspectos psicológicos y psicosociales que se hallen condensados en lo relacionado con las características distante y distinta (la región de llegada con respecto a la de partida), el tiempo prolongado y la vivencia de las actividades cotidianas de la vida en el nuevo lugar. En suma,
23 Joaquín Arango, “Las Leyes de las Migraciones de E. G. Ravenstein, cien años después”, Madrid, España, Revista Española de Investigaciones Sociales (REIS), No. 32, 1985, pp. 3-9.
24 Jorge L. Tizón García, Migraciones y Salud Mental, Barcelona, Promociones y publicaciones Universitarias PPU, 1993, pp.39.
18 esto implica una consideración no solo de las realidades externas al individuo, es decir, geográficas, sociales, culturales o políticas; sino también de su realidad interna, que interactúa con aquellas.25
Para contribuir a las discusiones sobre este concepto, y desde una perspectiva más amplia, Cristina Blanco y Laura Oso, asumen la migración como un proceso que abarca tres subprocesos: la emigración, la inmigración y el retorno analíticamente diferentes.26 Oso, desde una visión demográfica, suele denominar migración al desplazamiento que trae consigo el cambio de residencia del individuo de un lugar propiamente de origen a uno de acogida y que por el cual experimenta eventos que implican el traspaso de divisiones geográfico administrativas, bien sea al interior de un país -regiones, provincias o municipios- o entre países. Se habla de estancias no inferiores a un año, sin embargo, la medición está sujeta a las reglamentaciones que haga cada país.27 En el marco del fenómeno migratorio se evidencian la complicidad de al menos tres tipos de sujetos, en primer lugar, las sociedades de origen o emisoras, seguidas, las de destino o receptoras y en último lugar tenemos a los propios migrantes. Cada uno de estos actores, sean individuales o colectivos, poseen intereses y necesidades claramente diferentes, y en cada etapa de este proceso global se originan problemáticas así mismo distintas hasta el punto que estás han llegado a configurar materias de estudio especificas dentro del ámbito general de las migraciones humanas.28
25 Gloria Bonilla Vélez, María del Pilar Morad, Mercedes Rodríguez López, Cambios en las familias frente a la migración internacional. El Caso de Bogotá, Proyecto Colciencias, Bogotá, Universidad Nacional De Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Historia, octubre de 2010, pp. 11.
26 Cristina Blanco, Las migraciones contemporáneas, Madrid, Alianza Editorial, Ciencias Sociales, 2000.
27Laura Oso, La migración hacia España de mujeres jefas de hogar, Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Instituto de la Mujer, 1998, pp.33.
28 Laura Oso, La migración hacia España de mujeres jefas de hogar, Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Instituto de la Mujer, 1998, pp.35.
19 Cristina Blanco considera que las aproximaciones conceptualessobrela migración como un proceso que abarca tres subprocesos: la emigración, la inmigración y el retorno, pero que estas presentan ambigüedades para definir la distancia entre el lugar de partida y el de llegada, y el tiempo de permanencia en el destino. No obstante, las siguientes dimensiones, abordadas como criterios posibilitan determinar con mayor precisión los desplazamientos de la población que pueden ser considerados como migraciones y los que no.29 Blanco ofrece tres de sus criterios; en un primer momento ahonda sobre el criterio espacial del cual indica que, como movimiento, ha de producirse entre dos delimitaciones geográficas, significativas, como son los municipios, las provincias, las regiones o países. Seguidamente se centra en el desarrollo del criterio temporal del cual sostiene que se entiende como el desplazamiento que ha o puede ser duradero, pero no esporádico y en tercer y último lugar plasma el criterio social, el cual debe suponer un cambio significativo de entorno, tanto físico como social.30
Para Cristina Blanco, los criterios anteriores también presentan ambigüedades o delimitaciones geográficas y significativas, de desplazamientos duraderos, estas también se aproximan algo más a la idea de lo que es un fenómeno migratorio y lo que es un traslado de otro tipo. En ese orden de ideas, las migraciones son consideradas como los movimientos que supongan para el sujeto un cambio de entorno político-administrativo, social y/ cultural, relativamente duradero, de otra forma, cualquier cambio permanente de residencia que implique la interrupción de actividades en un lugar y su reorganización en otro por el contario no se consideran migraciones a los desplazamientos o planes con fines turísticos, los viajes de negocios o de estudio, esto dado su carácter transitorio y porque no implican una
29 Cristina Blanco, Las migraciones contemporáneas, Madrid, Alianza Editorial, Ciencias Sociales, 2000.
30 Cristina Blanco, Las migraciones contemporáneas, Madrid, Alianza Editorial, Ciencias Sociales, 2000.
20 reorganización vital; tampoco los cambios de residencia dentro del mismo municipio, por no suponer un cambio de entorno político administrativo, ni derivarse necesariamente la interrupción de actividades previas. 31
Otra contribución en este mismo sentido, tiene que ver con aquello de que cuando hablo de migración me refiero a un movimiento de personas, dicho movimiento no se agota con el mero traslado físico; el fenómeno migratorio constituye un proceso complejo que por su extensión en el tiempo y en el espacio, no solo abarca diferentes subprocesos, sino que también termina impactando negativamente a los diferentes sujetos y colectivos humanos, configurándose así, un vasto campo de análisis sociológico.32
A la luz de esto entonces la migración será analizada en relación con el contexto social, económico, político y racial, según las fuentes citadas en el apartado donde se da cuenta del estado del conocimiento sobre el tema. En este sentido, más bien general, una migración es el “desplazamiento o movilización de uno más individuos desde su lugar habitual de residencia a otro, para permanecer en él más o menos tiempo, con la firme intención de satisfacer alguna necesidad o conseguir una determinada mejora en sus condiciones de vida.33
Este artículo, aparte de explorar las posibilidades interpretativas que ofrece el concepto de migración, se fundamentará también en la noción de representación, término y concepto empleado y abordado por el académico francés Roger Chartier. Para Chartier, la
construcción de esta noción de representación se definía como pieza clave para
31 Cristina Blanco, Las migraciones contemporáneas, Madrid, Alianza Editorial, Ciencias Sociales, 2000.
32 José Martínez De Pisón (s/f), “Inmigración. Aproximación a sus aspectos generales”, España, Universidad de la Rioja, 2003.
33 Carlos Giménez Romero, “Qué es la inmigración. Problema y oportunidad? Cómo lograr la integración de los inmigrantes? Multiculturalismo o interculturalismo?”, Barcelona, R. B. A. Integral, 2003, pp.20.
21 el análisis cultural, por lo cual se le otorgaba una pertinencia central a este concepto, en el estudio de las sociedades. En una primera mirada podríamos ver a la representación como instrumento de un conocimiento mediato que lo hace ver ausente a una imagen capaz de sustituirlo por una imagen capaz de volverlo memoria y de pintarlo tal cual es; de estas imágenes, algunas son materiales, por lo cual sustituyen al cuerpo ausente por un objeto parecido. En suma, el concepto de Chartier permitía articular varias diferenciaciones sociales y prácticas culturales de una forma novedosa que escaparía a la dicotomía entre la objetividad de las estructuras y la subjetividad de las representaciones; por lo que, para superar esta dicotomía, Chartier acude al retorno de la propuesta de representación colectiva que planteara Marcel Mauss y Emile Durkheim.34
Este concepto de representación, y el posterior retorno al que alude Chartier con la propuesta conceptual de Mauss y Durkheim, nos servirá en esta investigación para analizar las representaciones que se produjeron con objeto del arribo de los nacionales de Venezuela, a Colombia.
1.1.Perspectiva de análisis y estructura
El desarrollo de este artículo se hará teniendo en cuenta la perspectiva conocida como historia transnacional. Tradicionalmente, se suele investigar la migración desde diversos frentes, que se encuentran ligados a transformaciones económicas, sociales y políticas de los Estados- Nación. La perspectiva trasnacional plantea nuevos enfoques en lo que respecta al estudio de la migración. Desde fines de los años 80, emerge en el contexto de las teorías de globalización el concepto de transnacionalismo, bajo el supuesto de que tanto las redes migratorias como
34 Roger Chartier, El Mundo como Representación. Historia Cultural: entre práctica y representación, Barcelona, Editorial Gedisa, 1992. Pp. 45-62.
22 los hogares operan a través de las fronteras geográficas, culturales y políticas que sobrepasan los ámbitos nacionales.35 Así mismo se entiende como transnacionalidad a los dos contextos que desencadena un fenómeno migratorio; se trata de contextos con marcadas diferencias, políticas, económicas y socio-culturales que se articulan a las redes migratorias y finalmente a los hogares.36
Al hecho de utilizar estrategias de conexión desde los lugares de salida a los destinos se le conoce como transnacionales; a esto se le se suma que a dicho fenómeno se le adjudican efectos socio-demográficos, económicos, culturales y en la esencia del capital humano, por tanto, arroja niveles distintos en los países de origen, a los países de destino e incluso en los mismos migrantes. A partir lo anterior, es importante definir desde la perspectiva de Gloria Bonilla a el “transnacionalismo, cómo un proceso social donde los migrantes operan en campos sociales que traspasan fronteras geográficas, políticas y culturales”.37
Ahora bien, existe una relación estrecha entre el transnacionalismo y los campos creados por los inmigrantes entre sus comunidades y países de origen y, los países avanzados donde se establecen. En este sentido, por transnacionalismo, concepto acuñado desde la sociología, se entiende al fenómeno de movilidad social de inmigrante entre países.38 Asimismo por transnacionalismo se entiende a actividades, organizaciones, ideas, identidades y relaciones económicas y sociales que frecuentemente atraviesan y cruzan las fronteras nacionales, en
35 Diego Felipe Izquierdo Marín, Migración, Transnacionalismo y Familia. Caso Colombia-Venezuela, Tesis de pregrado, Cartagena, Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Humanas, Programa de Historia, 2010, pp.1-126.
36 Teófilo Altamirano, “Transnacionalismo, Remesas y Economía Doméstica”, en: “Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho”, núm.10, (http://www.uv.es/CEFD) I.S.S.N.:1138-9877, Perú, Pontificia Universidad Católica de Perú, 2004, pp. 3-4.
37 Gloria Bonilla Vélez, María del Pilar Morad, Mercedes Rodríguez López, Vida familiar, vínculos parentales y migración transnacional colombiana: cambios y permanencias, Italia, Università di Bologna, Dipartimento di Lingue e Letterature Straniere Moderne, CONFLUENZE Vol. 3, No. 1, ISSN 2036-0967, 2011, pp. 62-82.
38 Alejandro Portes, “La sociología en el hemisferio. Hacia una nueva agenda conceptual”, ponencia, en:
Conferencia sobre sociología latinoamericana, Florida, 2001.
23 varios campos del conocimiento esta definición general genera un problema de niveles de análisis multidimensional para los estudios que investigan el fenómeno del transnacionalismo.39
Luis Eduardo Guarnizo sitúa al trasnacionalismo como un modelo teórico para investigar a la migración y sus procesos. Localiza su surgimiento como resultado de la intersección de varios aspectos, la mutación epistémica en las ciencias sociales, los cambios y creciente importancia de ciertas conductas que afectan el patrón migratorio contemporáneo y las convulsiones en el contexto político, tecnológico y económico internacional, el cual posibilita el mantenimiento y la expansión de prácticas ambiguas asociadas con la migración a larga distancia.40 Ahondando en los argumentos de Guarnizo, considera que la perspectiva transnacional, no ubica a la migración como un fenómeno o evento unidireccional, ni ve el proceso inmigratorio y sus consecuencia como el saldo de decisiones individuales de migrantes en desconexión con su medio ambiente social, lo asume como un proceso dinámico de construcción y reconstrucción de múltiples redes sociales que cimientan la estructura de la movilidad espacial y la vida laboral social, cultural y política tanto en los migrantes como en sus familiares, amigos y sus poblaciones de origen y de destino.41 La migración viene entonces a ser concebida como múltiples movimientos espaciales, sociales, laborales,
39 Alejandro Portes, “El estudio del transnacionalismo: peligros latentes y promesas de un campo de investigación emergente”, en: Alejandro Portes, Luis Guarnizo y Patricia Landolt, La Globalización desde Abajo:
Transnacionalismo Inmigrante y Desarrollo. La experiencia de Estados Unidos y América Latina, México, FLACSO, Miguel Ángel Porrúa, 2003.
40 Luis Eduardo Guarnizo, “Migración, globalización y sociedad: teorías y tendencias en el siglo XX”, en: Ardila Gerardo (ed.), Colombia: Migraciones, transnacionalismo y desplazamiento, Cátedra Manuel Ancizar, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Ministerio de Relaciones Exteriores y Fondo de Nación de Naciones Unidad, Colección CES, 2006. pp.80.
41 Luis Eduardo Guarnizo, “Migración, globalización y sociedad: teorías y tendencias en el siglo XX”, en: Ardila Gerardo (ed.), Colombia: Migraciones, transnacionalismo y desplazamiento, Cátedra Manuel Ancizar, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Ministerio de Relaciones Exteriores y Fondo de Nación de Naciones Unidad, Colección CES, 2006. pp.81.
24 culturales y políticos que por demás engendran la formación e intercepción de diversas identidades y posturas socioculturales del individuo migrante.42
Bajo el lente transnacional, su proyección nos indica el estudio de las relaciones que propician los migrantes con sus países de origen, dado que no rompen con sus lazos identitarios, sociales, políticos y culturales con sus patrias. Dichas relaciones se sostienen a la larga distancia posibilitando que los que emigran sigan participando en procesos familiares y comunitarios con los que se quedaron haciendo a esta parte activa del vivir transnacional.43
La contribución de Luis Eduardo Guarnizo en este ámbito yace en sus estudios sobre este fenómeno en el que entre otras cosas distingue entre el “macro-transnacionalismo” y el
“micro-transnacionalismo” en esencia el primero alude a los procesos de globalización de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales mientras que el segundo término se centra en la realidad que afrontan los inmigrantes y sus comunidades en el tránsito por las fronteras.44 Desde esta última definición se incuban dimensiones cuantitativas y cronológicas, que argumentan el volumen de actividades e individuos que atraviesan las fronteras los cuales deben ser significantes y continuas para bautizarlas como trasnacionales.
Es por ello que debe ser el volumen o tiempo alto para que pueda estar o no definido.45
42 Diego Felipe Izquierdo Marín, Migración, Transnacionalismo y Familia. Caso Colombia-Venezuela, Tesis de Pregrado de Historia, Cartagena, Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Humanas, Programa de Historia, 2010, pp.24.
43 Luis Eduardo Guarnizo, “Migración, globalización y sociedad: teorías y tendencias en el siglo XX”, en: Ardila Gerardo (ed.), Colombia: Migraciones, transnacionalismo y desplazamiento, Cátedra Manuel Ancizar, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Ministerio de Relaciones Exteriores y Fondo de Nación de Naciones Unidad, Colección CES, 2006. pp.83.
44 Luis Eduardo Guarnizo, “Aspectos económicos del vivir transnacional”, en: María Ángeles Escrivá y Natalia Ribas (coords). Migración y Desarrollo, Córdoba, CSIC, 2004.
45 Alejandro Portes, Luis Guarnizo, Patricia Landolt, “El estudio del transnacionalismo: peligros latentes y promesas de un campo de investigación emergente”, en: Alejandro Portes, Luis Guarnizo y Patricia Landolt, La Globalización desde Abajo: Transnacionalismo Inmigrante y Desarrollo. La experiencia de Estados Unidos y América Latina, México, FLACSO, Miguel Ángel Porrúa, 2003.
25 La migración propicia campos sociales que permiten observar las diversas formas del vivir transnacional de los inmigrantes, dicho vivir, revela dos tipos de procesos; el primero se relaciona con el deseo del inmigrante en reproducir sus costumbres culturales para mantener sus identidades locales, regionales y nacionales, es decir como su ambiente social extranjero.
Finalmente, el segundo grupo de procesos se genera por el vivir transnacional y tiene que ver con el mantenimiento de las relaciones y los acuerdos sociales, políticos y económicos con sociedades estables de los países de origen.46
2. Venezuela en la era de Juan Vicente Gómez
Entre 1908 y 1935, intentando poner fin a la tradición de caudillismo regional que había marcado la historia política de la república de Venezuela, Juan Vicente Gómez controló el poder, e inició la centralización del Estado a través de un régimen dictatorial. El ascenso de Gómez al poder obedeció, en gran medida, a la creciente importancia que adquirió la producción cafetera, que finalmente impulsó a la clase dominante regional del estado del Táchira, principal productor del grano, a competir por el poder político nacional. El control formal del gobierno nacional había sido conseguido con la victoria de las fuerzas revolucionarias de Cipriano Castro en 1899 y la consolidación del precitado control se logró bajo las acciones de Juan Vicente Gómez, después de 1908.47
46 Alejandro Portes, Luis Guarnizo, Patricia Landolt, “El estudio del transnacionalismo: peligros latentes y promesas de un campo de investigación emergente”, en: Alejandro Portes, Luis Guarnizo y Patricia Landolt, La Globalización desde Abajo: Transnacionalismo Inmigrante y Desarrollo. La experiencia de Estados Unidos y América Latina, México, FLACSO, Miguel Ángel Porrúa, 2003.
47 Charles Bergquist, “Capítulo 4. Venezuela”, en: Los trabajadores en la historia latinoamericana, estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y Colombia, Colombia, Siglo Veintiuno Editores, 1988, pp.250.
26 Aunque el valor de las exportaciones cafeteras se duplicó con creces, desde el principio del régimen de Juan Vicente Gómez, el proceso de consolidación del control sobre la sociedad venezolana por parte de los intereses exportadores se vio influenciado por un nuevo producto:
el petróleo.48 Entre 1907 y 1912, Castro y Gómez otorgaron concesiones petroleras que pronto permitieron a las compañías europeas y norteamericanas convertir a Venezuela en el mayor productor mundial del crudo.49
Con Gómez en el poder, los intereses petroleros de Estados Unidos y Europa disfrutaron de acceso barato y prácticamente libre a las gigantescas empresas petroleras de Venezuela. Ya para el anuario de 1925, el valor de las exportaciones petroleras de Venezuela sobrepasaron a las reportadas desde la industria del café; la riqueza que le reportaban a Venezuela las concesiones petroleras era repartida personalmente por Gómez, quien la utilizaba para construir una base política diferente a la de la clase capitalista regional de la cual había surgido.50 Gracias al incomparable clima para las inversiones creado por Gómez, para 1928 el capital foráneo hizo de Venezuela el principal exportador de petróleo crudo del mundo.51
Este mismo año, según el historiador Charles Bergquist, el petróleo generaba el 75% de los ingresos de Venezuela por exportaciones; la economía petrolera de Venezuela no tiene igual entre las economías exportadoras de América Latina.52 Y para 1945 la economía venezolana
48 Augusto Ramos, O Cafe, Rio de Janeiro, Biblioteca do Ministério da Fazenda no Rio de Janeiro, Pap. Santa Helena, 1923, Pp.10.
49Pablo Astorga, “La economía venezolana en el siglo XX”, Madrid, Marcial Pons, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Fundación Caja Madrid, Revista de Historia Económica Año XXI otoño-invierno n°3, 2003 Pp. 623-656.
50 Augusto Ramos, O Café, Rio de Janeiro, Biblioteca do Ministério da Fazenda no Rio de Janeiro, Pap. Santa Helena, 1923, Pp.7.
51 Charles Bergquist, “Capítulo 4. Venezuela”, en: Los trabajadores en la historia latinoamericana, estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y Colombia, Colombia, Siglo Veintiuno Editores, 1988, pp.235.
52 Charles Bergquist, “Capítulo 4. Venezuela”, en: Los trabajadores en la historia latinoamericana, estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y Colombia, Colombia, Siglo Veintiuno Editores, 1988, pp.270.
27 tenía la tasa de crecimiento más rápida, en términos reales y per cápita de Suramérica; pero antes de tal fecha la economía petrolera de Venezuela, un enclave exportador de propiedad extranjera, ejerció muy escasa influencia directa y positiva en el proceso de acumulación doméstica de capital y diversificación económica. La distribución de los productos petroleros, incluso dentro de Venezuela, era manejada en buena medida por las compañías extranjeras, como resultado debido al bajo nivel de tributación de la industria antes de los años 40, la mayor parte del excedente generado por la producción petrolera era remitido al exterior como ganancia.53 Así mismo, los ingresos de los trabajadores venezolanos eran reducidos, aunque los salarios en los campos petroleros eran altos en términos venezolanos, la fuerza laboral vinculada a la producción petrolera no era grande. En su mejor momento, en 1948, llegó a sumar cerca de 55 mil personas, entre obreros y empleados, alrededor de 3%
de la fuerza de trabajo nacional, aunque la creciente producción petrolera residió en estimular inicialmente la migración interna a la zona petrolera, más perdurable e importante fue su influjo en el ritmo de la urbanización. A partir de 1940, el principal impacto económico de la producción petrolera se sintió no en el enclave, sino en el populoso centro-norte de Venezuela, el área que rodea a la capital.54
A medida que la producción de crudo estimulaba la actividad económica, la zona petrolera y en las ciudades, y muchos trabajadores abandonaban el campo en procura de una vida mejor, la agricultura venezolana empezó a sufrir; algunos latifundistas trataron de evitar la pérdida de su fuerza de trabajo elevando los salarios, y otros simplemente conservaron sus tierras,
53 Ramon veloz, Economía y Finanzas de Venezuela 1830-1944, Caracas, Impresores Unidos,1945, Pp.50.
54 Sandra Prasca Aguilar, Migración bolivarense a Venezuela entre 1970-1980. Un perfil del fenómeno legal e ilegal en la frontera Colombo-Venezolana, Tesis de Pregrado de Historia, Cartagena, Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Humanas, Programa de Historia, 2011, pp.25.
28 que en la práctica no pagaban impuestos, y trasladaron su capital a inversiones lucrativas como la especulación en finca raíz urbana, la construcción y el comercio. 55 En todo caso, los productos agrícolas, las exportaciones de café y cacao, que se habían mantenido en niveles altos en los decenios de 1910 y 1920, jamás se recuperaron de la depresión mundial, no obstante los esfuerzos del gobierno por canalizar algunos ingresos petroleros en forma de crédito agrícola y subsidios a las exportaciones.56
La producción de petróleo, especialmente en Venezuela, en las primeras décadas, requería numerosos obreros no calificados y semi calificados. Los hombres realizaban el trabajo pesado en la construcción de carreteras, oleoductos y campos, así como el trabajo sucio no calificado en los talleres de máquinas y en los equipos de perforación. Las mujeres, y también algunos hombres, aportaban los servicios domésticos. La mayoría de estos obreros eran venezolanos atraídos a los campos petroleros desde las zonas rurales del Zulia otros estados cercanos. Sin embargo, cantidades significativas de trabajadores arribaban de distintas partes del país, algunos de lugares tan apartados como la Isla Margarita, frente a la costa noreste de Venezuela.57 Además de los obreros calificados y no calificados, la producción petrolera de Venezuela requería grandes y crecientes cantidades de empleados; los obreros petroleros mostraron una notable comprensión de las divisiones raciales y culturales que dividían a patronos y obreros calificados y empleados extranjeros, por un lado, y la fuerza de trabajo venezolana, por el otro los trabajadores hallaban solaz y diversión en los bares, burdeles, cines y fondas de los sucios villorrios petroleros como Cabimas y Lagunillas, que florecieron
55 Pablo Yankelevich, Inmigración y racismo: contribuciones a la historia de los extranjeros en México, México, D.F., El Colegio de México, Centro de estudios históricos, 2015, pp. 237.
56 Augusto Ramos, O Cafe, Rio de Janeiro, Biblioteca do Ministério da Fazenda no Rio de Janeiro, Pap. Santa Helena, 1923, Pp.18.
57 Ramon veloz, Economía y Finanzas de Venezuela 1830-1944, Caracas, Impresores Unidos,1945, Pp.24.
29 a lo largo de la costa oriental del Lago de Maracaibo entre 1920 y 1940. En los primeros años del auge, las prostitutas de Maracaibo viajaban en pequeñas lanchas los fines de semana para encontrarse con los obreros en improvisados lupanares y bares.58
Se puede señalar, entonces, que la producción de petróleo promovió el crecimiento de la economía; el notable avance de las últimas cuatro décadas se hizo posible solo en la medida en que la gran riqueza generada por el petróleo fue captada por el Estado, distribuida en el país y destinada a reformas sociales y agrícolas y al fomento industrial. El crecimiento económico desigual que se vivió para esa época, se conjugó, como veremos, con un nivel alto de represión durante el dominio de Juan Vicente Gómez59
3. Revolución y represión en tiempos de dictadura
Las motivaciones que llevaron a muchos inmigrantes venezolanos a trasladarse hacia Colombia guardan relación, en primer lugar, con la gran presión social que se generó tras el estallido de una revolución que surgió como reacción a la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Muchos bandos estaban en contra del dictador Juan Vicente Gómez, siendo uno de esos el encabezada por el General Emilio Arévalo Cedeño, quien coordinó ataques desde los estados del sur.60 Las fuerzas del general revolucionario avanzaron a tal punto que vencieron en
58 Charles Bergquist, “Capítulo 4. Venezuela”, en: Los trabajadores en la historia latinoamericana, estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y Colombia, Colombia, Siglo Veintiuno Editores, 1988, pp.260.
59 Pablo Astorga, “La economía venezolana en el siglo XX”, Madrid, Marcial Pons, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Fundación Caja Madrid, Revista de Historia Económica Año XXI otoño-invierno n°3, 2003 Pp. 623-656.
60 Archivo Histórico de Cartagena, Diario la de la costa, Tomo 23, La revolución en Venezuela, Cartagena, lunes 20 de octubre de 1924.
30 lugares como en las provincias de Barinas y Orinoco, donde se encontraba el foco principal de la insurrección.61
A medida que progresaba la revolución, la misma se fue expandiendo por diversos espacios de la frontera colombo-venezolana. El Diario de la Costa, refiriéndose a la trayectoria de la insurrección liderada por el general Arévalo Cedeño, registro que desde San Fernando de Atabapo (Territorio perteneciente al Estado de Amazonas- Venezuela) los revolucionarios avanzaron de manera intensa, derrotando los batallones que el Gobierno de Gómez enviaba a todo el país para bloquear las comarcas.62
El estallido de la revolución y su expansión por los diversos territorios generaron movimientos migratorios de venezolanos a Colombia, entre ellos mano de obra que salía en busca de oportunidades laborales. Un hecho que permite ilustrar lo anotado tiene que ver con las medidas adoptadas por el mismo Juan Vicente Gómez para contrarrestar el impacto del éxodo de venezolanos sobre la economía. Gómez, como lo registraron medios colombianos, publicaba en ese país y todas las regiones de la frontera colombo-venezolana avisos en los que ofertaba trabajos para cinco mil obreros. Entre las condiciones (todas muy ventajosas) figuraban las de un plazo largo y una buena remuneración. El mismo anuncio dice que también había ocupación en Venezuela para más brazos, con miras a emplearlos en importantes obras publicas de Caracas. Con tal fin, las autoridades del Táchira enviaban agentes especiales a esta ciudad, para evitar que la gente de esa región desertara a Colombia y también para acoger a todo el que quería ese trabajo. Como no se establecía claramente qué
61Archivo Histórico de Cartagena, Diario la de la costa, Tomo 23, Avanza la revolución en Venezuela, Cartagena, miércoles 5 de noviembre de 1924.
62 Archivo Histórico de Cartagena, Diario la de la costa, Tomo 23, Progresos de la revolución venezolana, Cartagena, miércoles 10 de diciembre de 1924.
31 clase de ocupación es la que iban a dárseles a los obreros y en vista de los graves acontecimientos que se desarrollaban en Venezuela en esos días, se pensaba que se trataba disimuladamente de tener de cerca de un fuerte contingente de tropas legales y de un reclutamiento a muchos escapados por esta zona.63
Los estudiantes, principales opositores al régimen de Juan Vicente Gómez, fueron otro de los sectores sociales de Venezuela que llegaron a Colombia a principios del siglo XX. Esta situación se hizo evidente en las noticias que publicaban los diarios capitalinos; Caracas, como se deduce en una noticia publicado en El Nuevo Tiempo, vivía una sublevación de batallones simpatizantes con la causa de los estudiantes porque -aseguraban- los militares habían causado numerosos muertos. Al parecer la represión del gobierno obedecía a que los estudiantes -a través de distintas manifestaciones- solicitaron la dimisión de Gómez. Por ejemplo, de acuerdo a una noticia, un grupo de “bellas caraqueñas resolvieron confeccionar miles de ramos de flores, entre los cuales escondían una tarjeta pequeñita que decía: “ABAJO LA TIRANIA DE GOMEZ”. Esta actitud, en un contexto marcado por un régimen militarizado, hizo que la represión contra los estudiantes incluyera a varios detenidos que fueron llevados a prisión. Al menos así se deduce en un listado de detenidos que fue publicado por el Diario de la Costa, en abril de 1928:
Se encuentran detenidos los siguientes individuos: El capitán Alvarado y los Subtenientes Agustín Fernández, Faustino Valero y Leonardo Lenmann y los señores Jesús Miralles, estudiante de medicina; Fidel Retendado y German Tortosa, estudiantes de derecho; Francisco Rivas Lazo, estudiante de ingeniería; Antonio Arraìz, periodista;
Carlos Robalì, empleado público; Julio Naranjo y Francisco Betancourt, empleado de comercio; Juan José Palacio quien a nombre y en representación de la Federación de
63 Archivo Histórico de Cartagena, Diario la de la costa, Tomo 35, Los acontecimientos de Venezuela, Cartagena, miércoles 18 de abril de 1928.
32 Estudiantes de la Universidad Central ofreció toda la necesaria cooperación y muchísimos otros.64
No hay que dejar de lado que las noticias que llegaban de Venezuela son muy pocas porque había una censura telegráfica que no permitía saber gran cosa. Como consecuencia, los comunicados oficiales eran los que trasmitían al exterior las compañías de noticias, pero en Cúcuta se obtenían informes, y la oralidad de los migrantes venezolanos llegados Colombia facilitaban una aproximación a lo que estaba sucediendo en el vecino país. Con respecto a estos acontecimientos, el diario “RUY BLAS”, en editorial del 11 de abril de 1928, consignó las siguientes frases: “LOS DIAS DE LA DICTADURA DE VENEZUELA ESTAN CONTADOS PARA HONRA DE UNA JUVENTUD QUE HA SABIDO COMPRENDER EL SIGNIFICADO DE SU MISION HISTORICA”65.
En contraste con las realidades descritas por los estudiantes, el presidente Juan Vicente Gómez negaba la existencia de la represión. En un mensaje dirigido al congreso, expresó que durante su mandato “nunca se han levantado, patíbulos; he podido hacerlo cuando los estudiantes se sublevaron contra el gobierno, y sin embargo, los referidos estudiantes solo estuvieron detenidos en cárceles durante diez días.” Adicionalmente señaló, que “en los años pasados a 1928 se puso en libertad a todos los presos políticos”, y que “unos cuantos venezolanos vagan por Méjico y otros países de América (entre ellos Colombia), prefiriendo quedarse en el extranjero, labrando la ruina de la tierra que lo vio nacer.”66
64 Archivo Histórico de Cartagena, Diario la de la costa, Tomo 35, Rompe los fuegos contra el gobierno de Gómez, un regimiento de artillería, Cartagena, miércoles 11 de abril de 1928.
65 Archivo Histórico de Cartagena, Diario la de la costa, Tomo 35, Extraordinario, Cartagena, miércoles 11 de abril de 1928.
66 Archivo Histórico de Cartagena, Diario la de la costa, Tomo 35, El presidente de Venezuela presenta al congreso un mensaje sensacional, Cartagena, lunes 23 de abril de 1928.
33 De manera que, en un contexto marcado por inestabilidad política y desarrollo económico desigual, un grupo significativo de venezolanos buscaron posibilidades laborales y mejores condiciones de vida en la nación con la que compartía unas históricas relaciones económicas, políticas y geográficas: Colombia. 67
4. Colombia y el despegue del boom petrolero
Al igual que Venezuela, Colombia experimentó un notable crecimiento económico en las primeras décadas del siglo XX. El espectacular despegue de la economía cafetera del occidente colombiano en las tres décadas que sucedieron a la guerra de los mil días (1899- 1902), borró una historia que durante el siglo XIX había estado marcada por cortas bonanzas explotadoras de productos heterogéneos, que a la larga fue incapaz de promover una integración sólida y dinámica de la economía mundial con un rezago considerable en relación con las economías de Brasil, México y el cono sur. El auge explotador dio paso a una economía más diversificada, cuyo epicentro se traslada gradualmente al sector manufacturero y a los servicios modernos orientados fundamentalmente uno y otro caso al mercado interno.68
La industria del petróleo, como ocurrió en Venezuela, también entró a jugar un papel central en el desarrollo económico de Colombia. El desarrollo de esta industria obedeció al entusiasmo de contratar terrenos para explotar a través de las perforaciones realizadas a las regiones que generaban la mayor cantidad de petróleo, ya que este producto colombiano era de muy fácil explotación y exportación a los Estados Unidos, país que reservaba este mineral
67 Inés Quintero, “Historiografía e Independencia de Venezuela”, Bogotá, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 28, 2001, Pp.232.
68Eduardo Posada Carbó, “Las claves del periodo 1880-1930”, en América Latina en la historia contemporánea, t.3 (1880-1930), Colombia la apertura al mundo, Madrid, Fundación Mapfre, 2015, Pp. 13-30.