Actividad de seguimiento: Geopolítica de América latina:
Introducción a la Geopolítica de América Latina
Cartografías del poder
Geopolítica en Latinoamérica
DESTINO MANIFIESTO. El Destino Manifiesto es una doctrina nacionalista que explica la manera en que este país entiende su lugar en el mundo y se relaciona con otros pueblos. A lo largo de la historia estadounidense, desde las trece colonias hasta nuestros días, el Destino Manifiesto ha mantenido la convicción nacional de que la Providencia (Dios) eligió a los Estados Unidos para ser una potencia política y económica, una nación superior, que debía y podía imponerse a las demás naciones de la Tierra.
Muy pronto, políticos y otros líderes de opinión aludieron al “Destino Manifiesto” para justificar la expansión imperialista de los Estados Unidos. A través de la doctrina del Destino Manifiesto se propagó la convicción de que la “misión” que Dios eligió para al pueblo estadounidense era la de explorar y conquistar nuevas tierras, con el fin de llevar a todos los rincones de Norteamérica la “luz” de la democracia, la libertad y la civilización.
Despegue Económico:
Aumento en la independencia y capacidad autónoma de las economías latinoamericanas.
Se ha distinguido como una de las características principales de la nueva geopolítica, pues tanto en la formulación y ejecución de sus políticas económicas como en su desempeño, Latinoamérica ha demostrado una falta de dependencia de otras economías más avanzadas, que en el pasado solía ser una fórmula básica en toda nación. Por ejemplo, la acumulación notable de sus reservas de divisas ha vuelto a las economías latinoamericanas relativamente inmunes al contagio financiero que las golpeó fuertemente durante todas las crisis anteriores, aumentando su capacidad de aguantar y adaptarse a los choques externos, como la actual crisis de las hipotecas subprime en EEUU y la relacionada crisis de crédito a escala internacional. Así, a pesar de las restricciones de liquidez en los países avanzados, los niveles de riesgo país en los países latinoamericanos se mantienen muy bajos.
Nuevos alineamientos económicos y políticos.
El fin de la Doctrina Monroe.
En 1904, el presidente Theodore Roosevelt sostuvo que Estados Unidos podía intervenir en cualquier nación latinoamericana culpable de actuar incorrectamente en su política interior o exterior. El corolario de Roosevelt a la Doctrina Monroe justificó nuevas injerencias estadounidenses en los estados del Caribe durante el mandato de los presidentes William Howard Taft (1909-1913) y Thomas Woodrow Wilson (1913-1921).´
Una nueva geopolítica energética en la región.
Nacionalismos energéticos en América Latina y sus implicaciones geopolíticas
El fuerte crecimiento económico de los últimos años en la región (cinco años con un aumento del PIB cercano al 5%) y el aumento de autonomía política de la mayoría de los países tienen mucho que ver, por lo menos entre los países productores de hidrocarburos, con la reciente ola de nacionalismo energético. La expansión económica de esta década ha sido uno de los factores centrales, si no el único, del incremento significativo de los precios del petróleo. Los altos precios
Hablamos desde la perspectiva de la relación entre la Europa colonizadora y la América colonizada.
Se impone la civilización de los blancos sobre la civilización de los aborígenes originarios, a fuerza de caballos, armas de fuego y cruces.
Las gramáticas del blanco y de lo escrito, se imponen a la oralidad del aborigen, recodificando su estructura mental y de razonamiento para comprender la realidad: el indio “lee” la realidad (incluso su propia realidad, su propia historia, su propia geografía) pero que ha sido escrita por el blanco, con la sintaxis y la ortografía del blanco (del idioma inglés, del francés, del español, del holandés, del portugués…).
La oralidad indígena o aborigen es despreciada, relegada, apagada, acallada y lentamente, a lo largo de cinco siglos de sojuzgamiento, e incorporada ideológicamente dentro de las categorías occidentalizantes de cultura inferior y no civilizada. Lo oral es derrotado parcial y provisoriamente por lo escrito.
CARTOGRAFIAS Y PODER
La cartografía europea, como herramienta cultural y militar de la dominación blanca sobre las culturas que se pretende someter, cumple una doble función: de autoreproducción del dominio geográfico y de afirmación ideológica (luego cultural) del poder que asume la cultura conquistadora en el espacio geopolítico de la época.
El actual cuadro internacional se caracteriza por la disminución del poderío estadounidense, la ascensión de nuevas potencias, en particular China, y el papel estratégico que asumieron los recursos naturales en la inserción de América Latina en los mercados internacionales.
En el caso latinoamericano, o por lo menos sudamericano, la región comenzó a reflejar el nuevo contexto internacional.
A continuación presentamos una serie de hipótesis sobre la dinámica geopolítica global y regional y los desafíos que colocan a la consolidación de la democracia en la región. El texto fue elaborado a partir de una serie de trabajos producidos por especialistas que fueron incluidos en este volumen y fue discutido en una reunión con un grupo de trabajo de intelectuales públicos de la región.
Los resultados de las discusiones indican que a pesar de eventuales diferencias de visiones e interpretaciones políticas, existe un enorme espacio para avanzar en el diálogo para elaborar una reflexión
latinoamericana
plural sobre los desafíos colocados a la región, dadas las
1. EL FIN DE LA HEGEMONÍA DE LOS ESTADOS UNIDOS
El mundo unipolar que parecía afirmarse en los años noventa con el fin de la Unión Soviética y un orden internacional bajo la hegemonía de los Estados Unidos, orientado hacia economías de mercado y democracias liberales, perdió su impulso. En su lugar, entramos en una época de transición compleja, en el cual los Estados Unidos disminuyen su peso en la economía mundial y su capacidad de imponer un orden político global a su imagen e intereses.
Esto no significa que nos encaminamos, por lo menos en un corto plazo, hacia un mundo donde el poder sea compartido y administrado por un conjunto de países relativamente equivalentes.
un lado estaba al servicio de los intereses económicos y políticos de este país, lo que a menudo resultó en el apoyo americano a golpes y dictaduras civiles o militares, en nombre de la defensa de la democracia frente a la supuesta o real amenaza del comunismo; por el otro, aseguraba un orden mundial que permitió, en la segunda mitad del siglo XX, el crecimiento impresionante de Europa, Japón y el sudeste asiático, y con mayores altibajos (cuya responsabilidad principal fue de los propios países) de América Latina.
COMENTARIOS
• La independencia de la política exterior de la mayoría de los países latinoamericanos vis a vis los Estados Unidos —una tendencia que se observa desde los años 1980— ha aumentado en las últimas décadas, inclusive al interior de la OEA.
• ¿La creación, en la última década, de instituciones regionales que excluyen a los Estados Unidos y tienden a debilitar la OEA es positiva para la región o el papel de la OEA y el diálogo con los Estados Unidos deben ser fortalecidos?
• No hay una política norte-americana para América Latina.
Lo que hay son políticas que buscan lidiar con los países de acuerdo con percepciones coyunturales y la importancia relativa que tienen para los Estados Unidos.
El caso más obvio es el de Europa y Japón, que usaron el escudo militar norteamericano para enfrentar a la Unión Soviética y las políticas de liberalización comercial para expandir sus negocios internacionales (el caso reciente más obvio es el de las privatizaciones realizadas en América Latina, que fueron denunciadas como imposición de los Estados Unidos, pero en las cuales las empresas europeas tuvieron una presencia preponderante). La actual fase de hegemonía negociada difícilmente generará un marco relativamente estable de regulación del orden internacional.
Las nuevas potencias emergentes (y Rusia) ven en la pérdida de poder de los Estados Unidos una posibilidad de expansión creciente de su proyección internacional. Sea persiguiendo una agenda cargada ideológicamente, como en el caso de Hugo Chávez
y de Irán, sea dentro de una lógica de maximización de los intereses nacionales comerciales y estratégicos, como es el caso de China y en buena medida del gobierno Lula, nada indica una disposición a compartir los costos de una regulación geopolítica sobre liderazgo americano. Por el contrario, lo que prevalecen son discursos que hacen referencia a un mundo multipolar que debería ser regulado por instituciones internacionales transparentes en cuanto son practicadas políticas soberanistas que buscan maximizar los intereses nacionales sin ninguna referencia a los principios
Con el fin de la guerra fría y el deterioro del
poderío americano, las dinámicas locales y la lucha por hegemonías
regionales tienden a ocupar un lugar cada vez más importante, y potencialmente desestabilizador, del orden internacional, en particular
cuando se encadenan a redes paramilitares e ideológicas globales. El pasaje que estamos viviendo es extremamente complejo e
inestable, por lo tanto difícil de calibrar, pues exige un duplo movimiento, tanto al interior de los Estados Unidos, como de los actores
emergentes en el orden internacional. En relación a los Estados Unidos supone la disposición de negociar su agenda con otros
países. El gobierno de Obama busca avanzar esta nueva perspectiva de la política exterior estadounidense, pero deberá enfrentar una fuerte oposición interna de sectores que desean mantener el viejo modelo. Por su vez, parte del éxito de esta nueva actitud depende de que los
América Latina vive una marginación. Los países de influencia económica y política mundial solo se interesan en aquellos grandes mercados en donde pueden prosperar sus empresas transnacionales. Para Estados Unidos, líder regional y global, América Latina no está en sus prioridades. Para Obama, América Latina no es un problema ni ayuda a resolver ningún problema.
Haití sufre una devastación porque la capital se les cayó encima. También evidencia una gran debilidad institucional. Para que ocurra la reconstrucción del país, tendrá que fortalecerse al Estado, tarea que llevará por lo menos 10 años. Antes ocurrirá una lucha en el infierno de todos contra todos.
La lección que ofrece el mundo de hoy es que ni hay gobernanza global ni cooperación relevante. Los países construyen sólidas relaciones bilaterales con sus iguales para fortalecerse.
Cuando América Latina comenzó a aprender de geopolítica
En ambos casos se trata de anacronismos conceptuales que tienen una profunda explicación ideológica y política.
¿Cuál era la visión geopolítica predominante en Sudamérica durante la primera época?
Dos vertientes intelectuales de influencia europea es posible discernir en la geopolítica sudamericana de la primera mitad del siglo xx: una corriente de influencia francesa que se instaló en las escuelas militares argentina, peruana y brasileña (Vidal de la Blache y otros autores) y una corriente de influencia germana (prusiana) que se instaló en las escuelas militares chilenas (Ratzel, Haushofer).
Mientras Brasil promueve una geopolítica de conquista del espacio amazónico y continental sudamericano, penetrando en el Matto Grosso selvático -en definitiva una geopolítica de completación de la unidad territorial brasileña y de conquista de la frontera natural amazónica- en cambio, Chile despliega una política de tensión fronteriza con Argentina, reclamando territorios limítrofes en el sur patagónico y en los canales australes y redefiniendo su despliegue del dispositivo militar, al mismo tiempo que reafirma su distancia con la reclamación marítima boliviana y la presión geopolítica del Perú hacia el sur.
¿Tiene sentido entonces, establecer la hipótesis que esta visión geopolítica darwiniano-ratzeliana tendió a justificar e inducir los conflictos fronterizos y limítrofes y territoriales de la primera mitad del siglo? ¿O los conflictos fronterizos-territoriales sudamericanos son anteriores a la llegada de las enseñanzas geopolíticas germanófilas?
Los años sesenta marcaron un giro en la geopolítica sudamericana.
La geopolítica bipolar de influencia estadounidense en esta región del mundo, permitió que los Estados y las fuerzas armadas sudamericanas entraran en el escenario político, mediante distintas formas de intervención, en algunos casos conquistando el gobierno y el poder mediante golpes de estado.