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Las niñas de la guerra - motivos y experiencias

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Academic year: 2020

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(1)LAS NIÑAS DE LA G UERRA: MO TIVO S Y EXPERIENCIAS. Presentado por: Mariana Díaz Kr aus Código: 200022235. Directora: An gelika Rettberg. Lector: Car lo Nasi. UNIVERSIDAD DE LO S ANDES FAC ULTAD DE C IENCIA SOC IALES DEPARTAMENTO DE C IENCIA PO LÍTICA MO NO GRAFÍA DE GRADO BO GO TÁ. MAYO 2005.

(2) Indice Introducción Pregunta de investigación Objetivo s Hipótesis. Capitulo I Estado del arte. Pág. 1. Pág. 6. Capitulo II Panoram a Gener al de los Factores del Reclutam iento y Vinculación. Pág. 15. Capitulo III Experien cia de las niñas en el gr upo guerrillero. Pág. 26. Recomendacion es Conclusiones. Pág. 37.

(3) Introducción Hoy existen miles de m enores de edad que entran a formar parte de grupos arm ados alrededor del m undo generalm ente de una form a vo luntaria, p ero tam bién de forma obligada. Adem ás en la mayoría de los conflictos arm ado s y guerras, lo s niños y niñas son blanco de diver so s abuso s, uso s y violacion es a sus derechos fun dam entales, lo cual representa un gran problem a que afecta la infan cia m un dial de una manera p ermanente, pues los niños son la f uente del f uturo y deben de ser v alorado s y protegido s.. Los niño s y niñ as colombiano s han tenido que v ivir con el fenóm eno del conflicto armado y la violencia generada por éste, adem ás de la pr esencia de lo s dif erentes gr upos armados en sus zonas a través de la historia. Según sus exp eriencias y per cepciones, han sido o bligadas a tomar partido en el conflicto. La situación es tan grav e que para m uchos sus único s r eferentes de país, justicia social, autoridad, m ejor am iento de calidad de vida han sido aportados por lo s gr upo s armados presentes en su región, lo cual ha facilitado el pro ceso de identificación po sitiva con dichos grupos, aceptando así sus costum bres y actos ( La Niñez y el conflicto armado co lom biano. 2001. Pág. 16). A pesar que existen diferentes estudios so bre el tem a de lo s niño s vinculados a conflictos armados, no existen muchos avances en dichos estudio s o investigaciones, que h agan la distinción entre la situación de lo s niños y las n iñas, consider ando las particularidades que representa el gén ero en los f actores que determ inan la vinculación y la experiencia en un gr upo armado. Esta investigación busca establecer dichos factores y lo s elementos característico s de las experiencias de las niñas com o m iem bros de gr upo s guerr illeros.. 1.

(4) La vivencia de las niñas com o se verá a lo lar go de este docum ento se encuentra enmarcada y determinada en diferentes asp ectos por su género. Son estos aspectos m encionados anteriormente los que deben dar los parámetros para encontrar so luciones al problema de la vinculación, desvin culación y rein serción de menores, es necesario que las organizaciones encar gadas de estos pro gramas se encuentren debidam ente capacitadas p ara tratar a las excom batientes m enores de edad. Para lograr dicho fin es vital que se ten ga conocim iento y plena conciencia de la situación particular de las niñas, y de esta manera poderles dar un tratam iento adecuado. Además hace un aporte teórico al profun dizar en el tem a de lo s m enores v inculados al conflicto arm ado, donde se resalta la im portancia de dicho pro blem a, el cual debe ser con sider ado como prioritario y no secun dar io.. Este estudio pr etende llegar a respon der los pro blemas planteado s guián dose por la siguiente pregunta de investigación y o bjetivo s. ¿Cuáles son los f actores detonantes que favorecen la vinculación de las niñas entre las edades de 11 a 18 años a or ganizaciones armadas ilegales (prin cipalmente las FARC y el ELN) y cuál f ue su exp erien cia durante su perio do de vinculación a dichas organ izaciones? Partiendo de la pr egunta se p ueden establecer los diferentes objetivo s del estudio, primero se busca establecer y analizar los factores determ inantes en la tom a de la decisión de las niñas a v incularse a un gr upo guerrillero, seguido de un análisis de las experien cias de las niñas dentro de las filas guerriller as donde se determinaron los elementos car acterísticos de éstas. A manera de recomendación, se mencionarán algunas opciones y posibles accion es para encontrar soluciones al pro blem a.. 2.

(5) Se respondió a la pregunta de inv estigación em pleando las siguientes variables empezan do, con los factores determ inantes que se tuv ieron par a la vinculación; el abuso sexual y maltrato físico de las niñ as, tanto en su entorno familiar, en sus vidas como civiles y en el entorno del gr upo guerr illero como miembro. Se considerando también el efecto que tiene la falta de educación y form ación de las m enores, demostrando con esto que el acceso que las niñas tienen o tenían en su mom ento al sistem a educativo es limitado por dif erentes motivos, por en de se estableció que no tuvieron una formación educativa / prof esional. En directa relación con la v ariable anterior se tuvieron en cuenta las oport unidades en el cam po laboral a las que las niñ as p ueden acceder. También se mostró que la vinculación previa de m iem bros de familia o allegados de las niñas a los gr upos guerrillero s, influenciaron su decisión par a alistarse, ya que ellas persiguen a estas person as que representan cariño y af ecto y su propia estabilidad. Con r elación al estudio so bre la experiencia de las niñas v inculadas se t uvieron en cuenta las siguientes variables; la ex istencia de po siciones jerár quicas dentro de la organ ización, específicamente en el campamento don de están lo calizadas las niñas. Se pueden presentar difer entes situaciones, com o las. diferentes respon sabilidades. asign adas a las n iñas. Con relación al tem a de jerar quía se est udió la diferen cia en el trato de los hom bres y las m ujeres dentro del grupo. Es tam bién im portante la relación que existe entre las niñas, consideran do que se trata de niñas, que tien en juegos, amistades y colaboración que existe entre ellas. Por últim o la posición de com batientes de las niñas en el conflicto. La investigación se basó en diferentes f uentes de estudio s previo s, y entrevistas a niñas excom batientes. Es importante mencionar que se trata de una m uestra pequeña, ya que en el desarrollo de la inv estigación el Instituto Colom biano de Bienestar Fam iliar (ICBF), cam bio su política de acceso a las niñ as com o medida de protección. La. 3.

(6) m uestra está comp uesta por diez niñas exvinculadas, seis de las FARC y. cuatro. exmiembros del ELN. Las edades de las n iñas se encuentran entre las edades de doce y diecio cho años. El perio do más corto fue de un año en las FARC, una niña que ingr eso con once años, la dur ación m áxima fue de seis años también en las FARC. En prom edio las niñas permanecieron vinculadas un periodo de tres años. Tres de las exv inculadas de las FARC in gresaron a la edad de once años, una a la edad de nueve año s, y las dos restantes a los doce año s. Las niñas exvin culadas del ELN in gresaron a la edad de once o doce años.. Las r esp uestas tentativas en esta investigación f ueron: El abuso y m altrato en el hogar y fuera de éste, es una de las razon es por las cuales las niñas deciden v incularse a difer entes gr upo s guerrilleros. Dentro de la investigación se confirmó que este factor es con siderado el m ás influyente en la determ inación de las niñas a vincular se, ya que buscan en estos grupos un tipo de seguridad y protección. La ausencia de educación y formación representa un factor prim ordial par a la vinculación al conflicto, ya que no se tuvo un nivel básico educativo. Con relación a lo anterior se presenta el problem a de la falta de oport unidades, lo cual im pulsa de cierta m anera a que las niñas busquen n uevas oportunidades dentro de un gr upo guerrillero. Este factor se ve relacionado con la cap acidad económ ica de las n iñas y sus fam ilias, ya que m uchas abandonan la escuela por falta de recur sos y necesidad de aportar al bienestar económ ico de sus familias. Este elemento tiene una f uerte influencia en la toma de decisión de las niñ as, especialm ente si está acompañado de otros pro blemas. La vin culación previa de m iem bros de familia o allegados, ejerce una gran influen cia para ingr esar a un gr upo arm ado. Com o se mencionó anteriormente, las niñ as persiguen a las per sonas que consideran importantes en sus vidas, dentro de la investigación se. 4.

(7) presentó esta sit uación como determ inante en la toma de la decisión a vin cularse, especialm ente si se trataba de sus p arejas. Con respecto a la exp eriencia de las niñ as com o m iem bros del gr upo se estableció que; la experiencia de las vinculadas se ve influenciada por la posición jerár quica respecto a las otras mujeres dentro de la organización, a saber, en la repartición de labores, en la participación en com bate y gr ado de protección que poseen. La investigación mostró que sí ex isten dif erencias en cuestión de jerar quía en las niñ as, p articularm ente basada en el aspecto físico de las jóvenes, que utilizan sus atributos para entablar relaciones con comandantes que las benefician en la r epartición de trabajo por ejemplo. El trato hacia las mujeres es diferente que el trato dado a los hom br es, por su identidad de género, viv en el conflicto de una manera difer ente. El estudio realizado confirmó que las niñas exper imentan el conflicto de una manera particular en difer entes aspectos como, el uso de anticon ceptivos o bligatorio, la prohibición de quedar em baraza y la obligación de abortar. También se destacó el peligro que corren las mujer es si caen en m anos del enem igo como se alude en la siguiente respuesta. Las n iñas participantes en com bates, tienen una experien cia un poco m ás traumática, ya que se enfrentan a la posibilidad de ser gravemente heridas, en contrar la muerte o caer en las manos del enemigo, el cual aprovecha su calidad de mujer p ara humillar o ven gar a su adver sar io. Las entrevistadas confirmaron, que el ir a combate es una experiencia m uy f uerte, de la cual salieron heridas y vieron morir a alguno s compañero s y compañeras.. 5.

(8) Capítulo I Estado del arte La participación de las mujeres en la guerra em pezó hace alguno s años a llamar la atención de la academia. A pesar de que no se trata de un fenómeno nuevo, sí ha sido un fenóm eno ignor ado a través de la historia, no sólo en Colombia, sino en to do el m undo. El auge que han tomado en lo s últim os años, la f igura de m ujer guerreras que ya son r econocidas como participantes en los diferentes escen ario s, p uede verse relacionado con el aumento de su vinculación, m ás visible y registrado en las guerras. Tal participación se agencia tanto a través de su vinculación a los ejércitos regulares nacionales, como en ejércitos irregulares. La penetración de las m ujer es en el “ám bito m ilitar” con stituye quizás el fenómeno que ilustra de manera m ás contun dente el desdibujamiento de las fronteras existentes entre lo que se ha considerado tradicionalmente com o masculino y fem enino ( Blair, Lon doño. 2003. Pág. 20-22). Sin embar go, est udio s acer ca de la importancia del género en m arcar la vivencia de las personas sugier en, que las m ujer es viven la guerr a de otra manera, la pien san, sienten, la hacen y asimilan de una m anera com pletam ente diferente a lo s hombres. En consecuencia esta tesis propon e que la participación de las m ujeres en la guerra debería ser est udiada y analizada de otra m aner a, superan do así la invisibilización de la que han sido o bjeto, com o lo ilustra Blair, Londoño (2003. Pág. 55). “Hab lar de la in visibilización d e la s m ujeres en la h istoria no es nuevo. Los hom bres han sido quienes la han contado o protagonizado; si ella s aparecen, no lo hacen como actora s o protagonistas, sino como auxiliadoras de los va lien tes héroes, como “puntos de apoyo ”; “descan so de lo s guerreros”, madres, esposas o hijas. Es decir, que carecen de existencia p ropia.”. La necesidad de prestarle m ás atención al tem a de las mujeres no se limita simplem ente al caso colom biano.. Por el contrario, es un fenómeno m un dial que ha generado. creciente interés y se ve reflejado en la form ulación de recomendaciones y políticas.. 6.

(9) Ór ganos internacionales como la ONU tiene el tema de la im portancia de la distinción de género pr esente y adelantan dif erentes progr am as y po líticas p ara poder abor dar esta realidad. Un claro ejem plo de este esfuerzo, es la resolución 1325, la cual sur gió desp ués. de varios año s de campaña de la com unidad internacional y m ovimientos. feministas por la paz, estableciendo la igualada entre género s, desarrollo y paz para el siglo XXI, resaltando los propó sitos y principios de la Carta de las Nacion es Unidas y la respon sabilidad prim ordial del Con sejo de Seguridad, en virtud de éste, se reaf irm a el im portante papel que desempeñan las m ujeres en la prevención y solución de los conflictos y en la consolidación de la paz y resaltando la importancia de que su participación sea igualitaria. Reafirma la necesidad de aplicar p lenamente las dispo siciones del derecho internacional humanitario buscando protección a los derechos de las m ujeres y las niñas durante y desp ués de lo s conf lictos, reconocien do y comprendien do los efectos de lo s conf lictos armados en el gén ero fem enino. Este tipo de políticas abren un nuevo p anoram a para po der com pren der la situación de las m ujeres com batientes y su vital papel en un a posible reinserción, p ues en consideración la im portancia de género p uede llegar a ser un a herram ienta de suma relevancia p ara la organización de program as de desm ovilización y rein serción de excom batientes de am bos sexo s (Farr. B.I. C.C. 2002). Los estudios que se han p ublicado h asta el momento sobre el tem a del género y el conflicto en Colom bia han sido im p ulsado s por dif erentes autores. Por ejem plo, Meertens (1995) al igual que en su trabajo de (2000), resalta la importancia de considerar las r epresentaciones de la masculinidad y feminidad en el campo de la violencia y el conf licto. La participación dif erenciada de hom bres y mujer es en la violencia com o actores y como víctimas y la búsqueda de especificidades de género en. 7.

(10) el proceso de desplazamiento forzado, uno de los fenómenos propios del conflicto colom biano (Meertens. 2000. Pág. 15). Otro estudio reciente so br e la pro blem ática del género en las m ujeres inm ersas en el conflicto fue publicado por UNIFEM FUNDACI ÓN MUJER Y FUTURO (2004). En este se trata el pro blem a de las m ujeres excom batientes y com o éstas han llegado a vincular se. Enmarcando esto con una visión de la m ujer como un ser pacífico, con un rol en la sociedad que se les im pone desde que nacen par a ser fut uras madr es, el estudio m uestra que, a pesar de entrar a ser “guerr eras”, las m ujer es vinculadas no se liber an de estos sup uestos (Lelièvr e, Moreno, Ortiz. 2004 Pág. 46). Cabe tam bién m encionar el trabajo de Elv ira Sán chez- Blake (2000) don de, a partir de experien cias de mujeres que han vivido situaciones de vio lencia relacion adas con el conflicto arm ado, propone categorías analíticas que permitan abor dar este f enóm eno desde la significación p articular que tendr ía par a las m ujer es. Alguno s ejemplos de estas categorías es la de la violen cia intrafam iliar y cóm o afecta a las m ujeres desde el núcleo m ás íntim o, don de han sido abusadas y v ulneradas. También propone la categoría de la sexualidad, que es un factor trascendental, no sólo en la vida dentro del conflicto, sino en la vida civ il ( Sánchez en Blair, Lon doño. 2003. Pág. 46). Los trabajos de car ácter testim onial presentan un gr an com plemento en esta materia dando la oportunidad a las mujeres, niñas, de contar sus historias en su len guaje desde su per spectiva. So bre el caso colom biano podemos encontrar relatos de dif erentes autoras, que con base en sus experiencias per sonales pasadas, han creado tres dif erentes obras que pr esentan la v ivencia real de las mujeres en la guerr a. Vera Grabe, un a ex líder del M-19 público “Razones de vida” (2000) y María Eugenia Vásquez, tam bién exmilitante del M-19, escr ibió “Escr ito para no m orir. Bitácor a de una militancia” (2000). Las autoras coinciden en subr ayar los dif íciles sacrificio s que hacen las m ujeres. 8.

(11) dentro del conf licto, y com o su género incide en la exper iencia que viv en. Con un carácter un tanto más perio dístico, el libro de Patricia Lara, “Las mujer es en la guerra” (2000), en el cual se encuentran lo s relatos de diferentes mujeres que de laguna manera estuv ieron vin culadas al conf licto, com o combatientes o m adr es de combatientes.. Dentro estos dif erentes est udios se pueden en contrar. in dicaciones acerca de las. experien cias de las m ujeres y n iñas en general, so bre su situación antes de v incular se y so bre por qué las m ujeres pueden llegar a tener un a viven cia distinta del conflicto armado. En efecto las m ujer es y las niñ as son el blanco de un tipo esp ecial de violencia, y en varias ocasiones son consideradas herr amientas claves para lograr manipular a la población, como táctica para desestabilizar la. La guerrilla y los gr upos p aram ilitares han practicado sistem áticam ente la vio lación, la tortura sexual y otras form as de v iolencia sexual contra éstas. Los soldados del Ejército tam bién han cometido s actos de v iolencia sexual. En 2001, la Relatora Especial de la ONU señaló que la violencia por razones de género er a una amenaza creciente en Colombia ( Colombia: La guerra en lo s niños y las niñas. Watch List on childr en an d armed conf lict. Pág. 22). Según Amnistía Internacional (2004), lo s actos cometidos con y contra m ujeres establecen un fenóm eno m uy m arcado de guerra con discriminación de género. Se h abla de lo s cuerpos de las m ujer es o niñ as com o un territorio que tiene que ser con quistado en una especia de campo de batalla. Además de esto sus cuerpos son utilizados para m arcar el territorio con los cuerpos de las m ujeres abusadas, asesinadas y vio ladas. “Considerados y tratado s sus cuerpo s como territorio a conquista r por los contendientes lo s m otivos por lo s qu e la s mujeres están en el punto d e m ira son diversos: sem brar el terror en las com unidades, facilitando imponer el control militar; obligar a la g ente a hu ir de su s hogares y así ayudar a con segu ir territorio; vengarse de los adversarios; acum ular “trofeos de guerra ” y explo tarlas com o escla vas sexua les. La violencia por lo tanto, ha marcado de forma indeleble la vida de las. 9.

(12) m ujeres en Colom bia. Hombres y mujeres también han sido ata cados por su orien tación sexual o su iden tidad de género.” ( Am nistía Internacional. 2004. pág. 10.). En su inform e, Amnistía Internacional define violencia de género y la violencia contra la mujer y establecen una base recono cida de lo que las mujeres pueden llegar a vivir como miembros de un gr upo armado o en la vida civil en medio del conf licto. “Po r vio lencia contra la m ujer (g énero), se entiende todo acto d e vio lencia basado en la pertenen cia al sexo fem enino que tenga o pueda tener como resu ltado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la m ujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación a rbitra ria d e la libertad, tanto si se produ cen en la vida pública como en la vida privada. ( Art. 1) La violencia contra la m ujer es una forma de discrim inación que inhibe gra vem ente la capacidad de la m ujer de go zar d e derecho s y libertad es en pie d e igualdad con el hombre. La vio lencia contra la m ujer, qu e m enoscaba o anula el goce por la m ujer d e su s derechos humanos y libertades fundam entales en virtud del derecho internacional o de convenios específicos de derechos humanos, con stituye discrim inación, tal como se entiend e en el artículo 1 de la Convención. (Art. 7) ” 1. Es im portante aclar ar que p ueden dar se caso s en don de la experiencia de las combatientes no necesar iam ente tiene que ser violenta. Las m ujeres o niñas vinculadas a los gr upos armados pueden llegar a no experimentar una sit uación que atente contra su género, p uede estar car acterizada por difer entes factores, com o experien cias en los enfrentam ientos, en los cuales tenían ellas que practicar la vio lencia.. La pregunta so bre la relación entre la mujer y conflicto arm ado adquiere especial relevancia cuan do sumamos a ella la edad, que en este estudio, se toma de los on ce a los dieciocho años. En efecto, el o bjetivo de esta investigación no es sólo el tema del género, sino la situación de las niñas vinculadas al conflicto. Em pezarem os por aclarar ciertos aspectos de la vinculación de niños en general.. 1. Declaración sobre l a eli minación de la violencia contra la mujer de las N acion es Unidas. Art. 1. Reco mendación General 19 del Co mité p ara la Eli minación de la Discriminación contra la Mujer art. 7.. 10.

(13) Así, un informe elabor ado por Grace Machel, en el m arco de consultas realizadas por UNI CEF en 1996 produjo que el m un do empezara a prestar atención al f enóm eno del im pacto. de la guerra en lo s niño s, evaluando aspectos como niños soldados y. refugiado s, la explotación sexual y la violencia de género, las minas antiper sonales y el deterioro de la salud, la nutrición y la educación de estos menores ( Conv enio del Buen Trato. 2002.). De igual manera diferentes inform es r ealizado s por ONG’S, com o Terres des hom mes, Human Rights W atch, Chile So lidiers, entre otros, que investigan el fenóm eno de los “niños soldados” en to do el mun do, que sugieren que en los diferentes conf lictos armados alrededor del m un do se p ueden en contrar m enores de edad en las filas de los actores armados ( Brett, Specht. 2004. Pág. 10). Lo s estudios resaltan que la v inculación coincide con un momento particular en la vida de las person as, a saber la adolescen cia, una edad en la que las personas establecen su prop ia identidad, buscan romper los lazos de depen dencia con sus superiores y buscar su propio futuro. Cuan do coincide la situación de abandono fam iliar la m ezcla de todos estos f actores p uede llegar a establecer una situación propicia, en las que las armas, el uniforme y el po der son muy atractivas (Keaim is. 2004. Pág. 10). Aparte de su participación directa en el conf licto, lo s n iños y niñas colom bianos han tenido que vivir con el fenómeno del conflicto arm ado y su violencia, adem ás de la presen cia de los difer entes grupos arm ado s. Según sus experien cias y percepciones, les ha sido o bligatorio tom ar partido en el conf licto. La sit uación es tan grave que para m uchos sus único s r eferentes de su país, de justicia social, de autoridad, de m ejoram iento de calidad de vida han sido aportados por los gr upos arm ados presentes en su región. Esto ha facilitado el proceso de identificación positiva con dichos gr upos,. 11.

(14) aceptando así sus co stum br es y actos ( La Niñez y el conflicto arm ado colom biano 2001. Pág. 16). Los n iños son un grupo esp ecialmente vulner able en la guerra trian gular entre la guerr illa, los param ilitares y las f uerzas gubern amentales. Sus v idas y su bienestar corren peligro estando o no v inculados a un gr upo. Existe un gran por centaje de fam ilias desplazadas por consecuen cia del conflicto compuestas por niños y sus padres, y en varias ocasiones se encuentra presente sólo la madre. Lo s niños se enfr entan a las represalias por parte de los diferentes actores arm ados si no cum plen con sus órdenes o los consideran simpatizantes de sus enemigos, la destrucción de sus ho gares y el secuestro entre otras situaciones am enazantes. Los derechos de lo s niños se ven fuertemente v ulner ados dentro de este contexto (Álvarez- Correa, Aguirre. 2002. Pág. 24- 90). Con refer encia explicita al caso colom biano, Julián Aguirre (2002), y Human Rights W atch, de Sebastian Br ett (2003), presentan la sit uación particular que viven los n iños en Co lom bia, m ostrando la incorporación de niño s a las f ilas de los gr upo s alzado s en armas como un fenómeno recurr ente a través de la historia que ha ido evolucion an do y aumentan do, pero que también ha estado sumido hasta hace poco en el olvido o la falta de reconocim iento. En la década de los cincuenta, durante la llamada Vio lencia, los niños po dían acom pañar a sus familiares en los cam pamentos de los rebeldes, escap an do así de la violencia que azotaba sus sitios de origen, pero er a raro que los n iños p articipar an en el combate. Lo s gr upo s armados ilegales buscaban reclutas entre adultos en el ám bito universitario, en los desem pleados, sin dicalistas o campesinos ( Brett. 2003. Pág. 15). Este princip io cam bió radicalmente en los noventa, cuando lo s gr upo s arm ados empezaron sus campañas de reclutamiento m asivo, por la necesidad de llenar sus filas. 12.

(15) rápidamente cuando el conflicto arm ado contra las Fuerzas Arm adas se intensificó (Defensoría del P ueblo. 1996). 2 Las f uer zas irregular es exp lotan la vuln erabilidad, in gen uidad y situación de lo s niños, realizando campañas de reclutamiento, en las cuales se les m uestra a lo s niños y niñas de una m aner a atractiva el estilo de vida de un guerrero. Se tienta a los m enores con dif erentes herram ientas, ya sean promesas de dinero y un fut uro más prometedor que el presente, los cuales ante sus ojos presenta un mejor panorama par a las aspiraciones y oportunidades reales que tendr ían estos niños y niñas. Algunas fam ilias envían a sus hijos a v incular se, porque no tienen la capacidad económica p ara mantenerlo s y pien san que la participación en un gr upo arm ado les garantiza un a comida decente, ropa y protección (Brett, Specht. 2004). Es importante profundizar en este tema para poder encontrar posibles soluciones que sí sean adecuadas para el caso de los niño s en particular, ya que se puede llegar a establecer que su exp eriencia dentro de lo s gr upos armados puede tener m atices diferentes relacionado s directamente con su corta edad, con su v ulnerabilidad y su capacidad física. Profundizan do m ás en el tema a tratar que es la situación y exper iencia de las niñas en el conflicto, Erika Páez (2002), establece el rol de las n iñas en el conflicto arm ado, detallando sus aspiraciones y m otivaciones de vin culación. Esta autora expone factores como la violencia y el abuso en la f amilia, la búsqueda de seguridad, la búsqueda de una figur a paterna, si es que no poseen una, o el enam orase, a un a temprana edad, de algún guerr illero y seguirlo como razones par a vin cularse (Páez. 2002). Además las niñas m uestran un interés más vivo por superarse y encontrar un a m ejor vida. Los estudios sobr e la situación de las niñas vinculadas al conflicto están aumentan do y cada día el tema despierta m ás interés. Sin em bar go siguen existien do vario s vacío s de 2 En 1996 , la Defensorí a del Pueblo, público un in forme que con cluyó que hasta el 30 % de algun as unidades guerrilleras estaban compuestas por niños. “El Con flicto Armado en Colo mbia y los meno res de edad”, Boletín No. 2 , Bogotá. Mayo 1996 .. 13.

(16) conocimiento con resp ecto al tem a específico de las niñas, en particular su situación previa a la vinculación y cuales son lo s m otores que las llevan a dicha vinculación. De igual manera sabemos poco acerca de la exper iencia de las niñas un vez se v inculan. Como se puede notar en lo exp uesto anteriorm ente, existen ya estudios que incluyen a las niñ as, pero no como un gr upo esen cial y particular, el cual m erece una mirada más profun da, diferen cián do las de lo s n iños y de lo s adultos con el fin de lograr establecer, o esclarecer la situación esencial de éstas, las cuales se encuentran enfrentadas a este tipo de vida y por ende las decisiones que tienen que tomar dentro de sus dif erentes contextos de vida. El fin de este est udio es lograr un avance en dicho s temas. Acercarse a establecer los factores determ inantes en su vinculación e in dagar so bre su exp eriencia como niñas en lo s gr upos guerrilleros FARC y ELN en el conflicto colombiano, cómo se enfrentan estas n iñas a la v iolencia y la discrim inación de género, tenien do muy presente que se trata de niñas y no m ujeres, que pueden conocer un poco más de sus cuerpos, sus actos e identidad sexual.. 14.

(17) Capítulo II Panoram a Gener al de los Factores del Reclutamiento y Vinculación. En este capítulo se pr esentarán algunos de los factores que f ueron identificados a través de la investigación com o claves par a que las niñas tomaran la decisión de vincular se a un gr upo guerrillero. El reclutamiento de niño s a los gr upos guerrillero, no es algo nuevo, pero sí ha sufrido unos cam bio s m arcados en los últimos años con la intensificación del conflicto. La incorporación de niños a las filas de estos gr upos ha evo lucionan do o cambiado en los últim os años con respecto al pr imer acercam iento entre éstos y el gr upo guerrillero. Antes, la mayoría de lo s niños que tom aban p arte de grupos arm ado s se encontraban en una situación más cercan a con el gr upo, ya fuera por que sus padres estaban vinculados o algún familiar cercano. Pero a principio s de los noventa cambió este principio cuando los gr upo s guerrillero s iniciaron sus gr an des cam pañas de reclutamiento por la intensificación del conflicto arm ado en el país y la necesidad de llenar sus f ilas. En 2002 la Defen soría del Pueblo p ublicó uno de lo s prim ero s inform es, que se daba a conocer esta situación. Según este inform e, hasta el 30 por ciento de algunas unidades guerr illeras estaba comp uesto por niños. Se cree que en las milicias ur banas, la gran m ayoría de lo s reclutas, un 85 por ciento, son menores de edad (Defensoría del Pueblo. 2002). Los grupos guerrillero s estip ulan en su r eglamento oficial que el in greso a la organ ización es personal, voluntario y con sciente entre los 15 y los 30 año s (Comisión Internacional. Comunicado de las FARC, 8 de Jun io de 1999). A través de los año s, la guerr illa ha dado diferentes justificaciones para explicar el por qué de la discrepancia entre la regla y la práctica, ya que en los diferentes estudio s llevado s a cabo sobre el. 15.

(18) tema y en m i investigación muchos n iños ingresan a las filas de la guerrilla hasta con siete año s de edad. “Cuando yo entre era un b ebé, pues ahora creo qu e lo sigo m edio siendo, tengo qu ince, pero yo entre ahí con 8 recién cumplidos, o no tenía toda vía 7. ”3. Vinculación voluntaria: Según un portavoz de las FARC, lo s niños suelen pedir que se les permita alistar se. En los dif erentes estudios r evisado s para este trabajo, se establece que la gran mayoría de menores se vinculan por su propia voluntad, sin embar go, la falta de oportunidades puede llegar a pon er en duda tal libertad (Br ett, Specht. 2004. Pág. 105- 117). Claramente esta voluntariedad desap arece una vez v inculadas, ya que no les es perm itido salir o aban don ar la or gan ización cuan do ello s deseen (La Niñ ez y el conflicto arm ado colom biano 2001. Pág. 18). El reclutamiento forzoso es la excepción en la gr an mayoría de los casos en don de se presentan la vinculación de menores a gr upo s arm ados. No es com ún que se produzca una op eración m ilitar de reclutamiento forzoso en la que se llevan a los m enores a p unta de pistola (Br ett, Specht. 2004. Pág. 105). Si se llega al reclutam iento forzoso, la causa m ás plausible es la incapacidad de las unidades de la guerrilla para llenar de n uevo sus filas con los simples voluntario s (Álvarez- Correa, Aguirr e. 2002. Pág. 68- 75).. Adicionalmente a las campañas de reclutamiento, el aum ento en la pr esencia de n iños en las filas po dría ser una consecuencias del empeoramiento de las con diciones de vida de m uchos y la desesperación que esto producen en lo s/las niños/as suficientem ente m ayores para pr eocupar se por su f uturo, y recono cer las dificultades por las que están pasan do sus fam ilias (Br ett. 2003. Pág. 15). De acuer do con el Dep artamento Nacional. 3. Entrevista a niña exvinculad a. Marzo 23 de 2005.. 16.

(19) de Estadística, informe del m es de septiem bre de 2000, el 59.8% de la po blación infantil tiene necesidades básicas insatisfechas, es decir que viv en por debajo de la línea de pobreza y el9% está en condiciones de m iseria, lo cual se ve com o con secuencia el m enoscabo de las condicion es de vida de la niñez y de sus fam ilias (DANE 2000). Si bien este dato no basta para predicar vinculación, p ues la mayoría de los n iños colom bianos no se v inculan por esto, pero sí ilustra claramente por lo m eno s uno de los factores que p ueden estar empujan do a los niños h acia lo s gr upos guerrillero s.. Cada menor tiene en cierto mo do una historia dif erente so bre por qué abandonó su casa y decidió vin cularse. Ex isten, sin embargo, denom inadores comunes. En m uchos casos la decisión f ue provocada por una com bin ación de factores, com o la pobreza, las privacion es, la falta o el mal em pleo, la insegur idad, el abuso y m al trato, entre otros. Situación económ ica: En algunos casos f ueron sus propias m adr es o padr es los llevaron a la guerrilla, como opción para brin darles un a m ejor vida ( Brett. 2003. Pág. 24). Aun que sea dif ícil de creer que algún padre pr efier a entregar a su hijo o hija a la guerrilla que encontrar la manera de sacar lo adelante por sus propios medio s, la situación de algun as familias es tan grave que en r ealidad el gr upo guerrillero, sí les br inda un a m ejor op ción de vida, don de al m enos tienen la com ida asegurada, com o explicaba una niña de diecisiete años que fue entregada por su madre a las FARC cuando tenía once año s. “Me a cuerdo que m i m amá m e arregló un sábado por la m añana muy temprano, m e empacó tres chiros que tenía de ropa. Nos fuimos por el monte hasta llegar a un campamento. Cuando llegamos me dijo qu e m e dejaba ah í po rque m e quería y que ella no tenía ni para un agua de panela, que ahí yo iba a estar mejor. Yo lloré mucho y le rogué que no se fuera, p ero un hombre m e tomó de la m ano y me tuvo duro, y ella… pues se fu e. Nunca la volví a ver.” 4. 4. Entrevista a niña exvinculad a. Abril 8 de 2005.. 17.

(20) También se p uede dar el caso que los padres entregan a sus hijo s como “pago” de una deuda pen diente con el grupo guerrillero. “Cuando tenía quince años mi mamá se m urió. Unas do s sem anas después mi papá me llevó a un campamento del ELN en el m onte. Antes de entrega rme me dijo que tenía una deuda con estos tipos y que me tenía que entregar po r eso o si no lo m ataban a el y a m is herm anos, que entonces no podía hacer nada. Desde ese día estuve ahí por tres años.” 5. Otro factor que entra a inf luenciar la toma de decisión, también relacion ado con la situación económ ica, es la promesa de ser pagados por sus servicios. Os do s gr upos guerr illeros ofrecen un tipo de pago, pero es un en gaño, ya que no se les paga a las niñas. Las prom esas de dinero pueden influir en la decisión y si se un en sentim ientos com o, la aburr ición, la falta de oportunidad y sentirse pr esionado por la situación económica propia o de sus fam ilias. Los grupos guerrillero s pueden llegar a parecer un a opción interesante. Los jóvenes v en en la vinculación una posible fuente económ ica, ya sea para ganar algo de dinero, o por el sim ple hecho de quer er ganar más ( Gutiérrez. 2003. Pág. 13). “Yo no se, pero a m i la escuela no me gustaba, m e aburría y m e daba pereza. Cuando veía que llegaban los d e la guerrilla me gustaba hablarles y hasta les p edí que me regala ran un un iforme viejo. Ello s sí se podían d efender de todo y nadie se la s podía m ontar. Me ofrecieron que sí quería me fuera con ello s y qu e m e pagaban. Así me dieron m ás ganas y me fui, claro que ya metida, nunca me pagaron nada. ” 6. Amenazas e inseguridad: Suelen utilizarse m étodos de presión más sutiles. La inducción y la per suasión se respaldan con m ucha frecuencia con amenazas. Éstas pueden dir igir se contra el m enor dir ectamente, o contra la fam ilia. Como se ha mencionado y se elaborara con más detenimiento más adelante, la inseguridad de las menores es un factor decisivo par a la 5 6. Entrevista a niña exvinculad a. Abril 8 de 2005. Entrevista a niña exvinculad a. Abril 11 de 2005.. 18.

(21) toma de la decisión. Las am enazas p ueden ser de abusarlas física y/o sex ualm ente, hasta el extrem o de un a am enaza de m uerte. “En mi pueblo la cosa era…pues miedosa. Una no podía salir po r ahí sola po rque corría el peligro de topa rse con algún tipo de eso. Yo una vez me encontré con uno y m e le pude escapar porque lo capé…pero al otro día ya andaba por ahí, el rumor que m e iban a m atar y a mi fam ilia tam bién. El man era un para, entonces m e m etí al ELN con m i familia.” 7 Esco laridad: La escolaridad y las oportunidades que tienen las niñas en sus entornos sociales. Muchos de estos niño s y niñ as provienen de entornos pobres don de carecen de oportunidades de educación o pro greso personal. La mayoría dejaron de ir al co legio m ucho antes de com pletar por los menos el nivel prim ario y antes de vincularse (Br ett. 2003. Pág. 29). Es decir que aban donan la escuela antes de vincularse por dif erentes razones, ya sea por f alta de interés o pro blemas económicos. La escuela es tom ada por m ucho s como una o bligación aburr ida y en parte no necesaria. Como mencionaba anteriorm ente m uchos han aban don ado el co legio con anterioridad a su vinculación. “La guerrilla venía po r acá. Venían a comprar leche y otra s co sas. Yo me fui cuando tenía trece y entré a las FARC. Ellos allá sí que m e dieron de todo al principio. Me fui con ellos po rque estaba triste y abu rrida y no qu ería ser otra ca rga m ás para m i m amá.”8. Entra a jugar un papel muy im portante la ya mencionada situación económica de las familias. Varias niñas aban donan la escuela a tem prana edad por que no tienen los recursos económ ico s para p agar. A pesar de que la educación pública no es costosa, las familias no pueden costear que uno de sus hijos no esté aportan do en algo al bienestar económico familiar (Páez 2002). Aban donan la escuela p ara ayudar a sus m adres en las labores de la casa, h aciendo oficio por ejemplo, o intentan conseguir cualquier tipo de 7 8. Entrevista a niña exvinculad a. Marzo 23 de 2005. Entrevista a niña exvinculad a. Marzo 23 de 2005.. 19.

(22) trabajo, que en la gran m ayoría de los caso s, no paga bien ni presta con diciones satisf actorias de acuerdo a sus expectativas, ya que p ueden ser explotadas por su edad con resp ecto al salario recibido por sus labores y el am biente de trabajo. Con respecto a esto se p ueden tomar como estándares, lo s establecidos por la OIT con relación a los derechos del trabajador m enor de edad, las reglas y r equisitos para su desempeño (Código Sustantivo del Trabajo de Colombia). Muchos niño s y niñas trabajan en los cultivos y procesadoras de dro gas, ya que sus m anos pequeñas les son m uy útiles p ara cortar la coca (Br ett. 2003). Este p unto es im portante, ya que así los niños, sin estar vinculado s todav ía a un gr upo arm ado, ya tienen su prim er acercam iento o contacto con la ilegalidad y la criminalidad. Posiblem ente esta sit uación, hace que se facilite la futur a vinculación, pues el niño o niña ya conoce la ilegalidad del gr upo y tal vez su trabajo fue un proceso de apr endizaje criminal y por dicha razón su decisión de vincularse y su cap acidad de adaptación a la vida com o m iem bro del grupo sea m ás fácil. En lo s testimonios realizado s no encontré datos para confirmar esta posibilidad, simplemente las niñas establecieron que no estaban or gullosas de haber trabajado en los cultivos, pero que se trataba de una situación de necesidad extrema. Sin embar go queda la duda de si un entorno marcado por la ilegalidad facilite la posterior vinculación como un paso m ás. Autoridad y respeto: Otro aspecto importante de mencionar, que se puede notar en el testimonio anterior, es la influencia que puede llegar a tener el hecho, que los gr upo s sean reconocidos com o la autoridad en la zona. Que ellos r epresenten po der y con esto la admiración y respeto de m uchos. Dentro de este reconocimiento que tienen lo s gr upo s en las difer entes zonas, su im agen p uede presentar se como llamativa a las jóven es. Los un iformes y las armas en. 20.

(23) las m entes e imaginaciones de las m enores, pueden llegar a representar un gran atractivo (Child So ldier s. 2003. Pág. 42). Ideolo gía: Otro punto que no se pude dejar de lado es la v inculación por r azones ideoló gicas. En la revisión de la literat ura en contré vario s caso s donde las jóvenes se v inculaban a los gr upo s por cuestiones de creer en su m isión, en su ideolo gía y se v inculan para po der luchar por la realización de ésta (Blair, Lon doño. 2003). En la m uestra que utilicé para la realización de este est udio, ninguna de las entrevistadas expresó esta causal com o un factor determ inante para su v inculación, es m ás, dos de ellas expr esaron su f alta de interés por ésta.. Lo expuesto es un p anoram a general de la sit uación de lo s niños y las niñas vinculados, pero cum pliendo el o bjetivo de este estudio es necesar io especificar la situación particular de las niñas y qué factores las llev aron a tom ar la decisión de unir se a un gr upo guerr illero. Para el desarrollo de lo siguiente es importante aclarar, que además de las fuentes revisadas, me basaré en lo en contrado en m i propia inv estigación y entrevistas con niñas exvinculadas. Todos lo s gr upos guerrilleros reclutan a mujeres y n iñas p ara que participen en los combates y la vida en el campamento. Las razon es por las que las niñas se incorporan son. a prim era vista sim ilar es a las de los niño s en relación con los f actores. anteriorm ente expuestos, salvo que algunas se ven claramente reforzadas por la situación particular de la posición de niñ a. Estas se siguen enfrentan do a presiones relacionadas con el género, como el abuso sex ual, la im plem entación de métodos anticonceptivos, la obligación de practicarse un aborto en caso de em barazo, estar. 21.

(24) expuestas a v iolencia particular en sus cuerpos, com o se explicará más adelante, estar expuestas a ser infectadas con enf erm edades de transmisión sex ual. (Amnistía Internacional. 2004). En efecto, como se verá a contin uación, las niñas enfrentan la vida cotidiana de una m anera diferente por el sim ple hecho de ser m ujeres y ello trae connotaciones par a su experien cia en el conflicto armado y lo s factores que las llevan a v incularse.. Abuso sex ual y m altrato: Uno de los factores que sur gió r ecurrentem ente en las entrevistas com o factor de vinculación de niñas, f ue el tema del abuso sex ual y el m altrato. Dif erentes autores confirman que esta recurrencia se debe a la “cultura de la violencia” que se ha vivido en el país a través de lo s años. En ese sentido, la violencia sexual y doméstica y todas las demás formas de vio lencia sex ual se deriv an frecuentem ente del contexto histórico y actual de guerra que esté presencian do un país (Farr. B.I. C.C. 2002). Es im portante aclar ar que es cierto que los niños tam bién p ueden ser v íctimas de abuso sexual especialm ente cuan do son pequeño s, pero las niñ as son víctim as m ás frecuentes, por cuestiones fisioló gicas, sien do en su contextura n atural m ás frágiles y delicadas y esto sin contar con el m achism o que sigue sien do un elem ento característico de nuestra cultura, el cual pon e a la mujer en una situación de inf erioridad y depen dencia con respecto al hombre (Watch List on children an d armed conflict. 2004).. Actores del abuso y el m altrato: El abuso sex ual y el m altrato contra las niñas provienen de difer entes actores. En el hogar, las menores son abusadas por su propios m iem bro s de familia, en general por el. 22.

(25) padr e, padr astros, los com pañero s de sus m adres, los tíos y en alguno s caso s los herm anos mayores. “En mi casa…, pues es que no…la cosa era que m i papá le gu staba pasa r mucho tiempo en la tienda tomando cerveza y cuando volvía, eso cogía lo p rim ero que encontraba. No sé si me entiende…”9 Para escapar ese tipo de sit uaciones las niñas buscan la alternativa que les p arece viable en su entorno, que en m uchos casos es el gr upo guerrillero más cercano, en busca de cambio, seguridad y protección. En eses sentido paradójicam ente las niñas se vinculan para protegerse del conflicto armado que está azotan do al país, aunque parezca que esto no hace nin gún sentido, es comprensible al an alizar la situación de las n iñas con relación a sus testim onios. Las jóvenes son el blanco de am enazas y actos de to dos los actores del conflicto armado, La inseguridad de las niñas es un f actor de gr an relevan cia y a veces el cam ino m ás seguro es volver se miem bro de un gr upo guerrillero y tener al menos a un bando protegién dolas de lo s demás (W atch List on children and arm ed conflict. 2004. Pág. 22). “Yo no sabía que hacer…si uno era am igo del ejército la guerrilla se la montaba a una, si uno era pa rce con ello s, venían los paras y el ejercito tam bién a cobrar. Entonces ya enfrentada a eso lo s que mejores promesas ha cían eran las FARC. Yo necesitaba sentirme respaldada y apoyada po r alguien.”10. Inseguridad y busca de protección: La inseguridad, que se ve directam ente relacionado con el factor anteriorm ente expuesto. Es importante presentarlo, ya que las niñas se enfrentan al abuso y al maltrato no sólo en su hogar, por el contrario los actores pueden ser externos. El factor encontrado como decisivo en la decisión de vincular se. Diferentes gr upo s h umanitarios señalan que la in seguridad es uno de los factores que m ás fuertem ente promueven el acceso de las jóv enes al conflicto. Cuan do el problema no sim plemente se presenta en la 9. Entrevista a niña exvinculad a. Marzo 23 de 2005. Entrevista a niña exvinculada. Abril 11 de 2005. 10. 23.

(26) casa y con sus familiares, la amenaza se amplía cuan do las niñ as son utilizadas como herramientas de manip ulación de la población. En diferentes ocasiones las n iñas son víctim as de am enazas y ataques de los diferentes actores en el conflicto arm ado colom biano. Por ejemplo, si las jóvenes que m antienen r elaciones afectivas con policías o miembros del ejercito, son castigas y reclutadas forzo sam ente por parte del gr upo armado que r ige en la zona. Son utilizadas como herram ientas desestabilizadoras y no só lo utilizada por lo s gr upos alzado s en armas, sino también por miembros del Ejér cito Nacional que cometen actos de violen cia sex ual. Así; “las estadística s del Institu to Na cional de Medicina Lega l, citada s por la Rela tora Especial de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra la Mujer, indican que el índice de violaciones de adolescentes fu e cerca del 2.5 po r cada 1000 jóvenes. Sin embargo, los cálculos indican que lo s g rupos a rmados han secuestrado y violado a niñas de hasta cinco años de edad. ” (Watch List on children an d armed conflict. 2004. Pág. 22).. En m i investigación pude encontrar vario s aspectos anteriormente estudiados por los dif erentes autores y f uentes consultadas. La violencia contra las mujeres y las niñ as es cada día un fenóm eno m ás est udiado. Pero es im portante mencionar que con la investigación practicada vislum br a un poco más a fon do la vio lencia directam ente contra niñas de poca edad que son en p arte tratadas como mujer es adultas. Una gran parte de la vio lencia. por razones de género por parte de los gr upos. guerr illeros, ocurre en r elación con el reclutamiento de las niñas a las f ilas de otros gr upo s armados, como los paramilitares o tener una relación cer cana con lo s soldados del ejército.. “Antes de entra r a esa mierda… sufrí mucho. Un día volviendo de la escuela a la casa m e pararon unos hombres y m e acusan de ser muy coqueta con los soldados… me lleva ron a una choza y me violaron… (silencio) creo que eran cuatro o cinco. Cuando. 24.

(27) terminaron m e dijeron que esto era un mensaje pa ra el resto de las n iñas y el pueb lo.” 11. Familiares y allegado s: Apartándonos del tem a del abuso sex ual y el m altrato que f ueron los factores predominantes en esta investigación, no se p uede dejar de lado otro factor im portante de vinculación p ara las n iñas. Este es, la inf luencia que tiene sobr e las n iñas el h echo de que familiares, allegados o amigos ya pertenezcan a una organización guerrillera. Hasta se da un fenómeno importante como estrategia de reclutam iento, cuan do guerrilleros crean lazo s sex uales con las jóvenes o niñas, par a hacerlas vin cular se y ser su pareja dentro de la organización. Más adelante expon dr é la importancia que tiene este tipo de relaciones en la exper iencia de las niñas dentro de la or ganización. “Mi papá y mis hermanos ya eran de las FARC, pues… no sé, m e pareció que eso era lo que ten ía que hacer yo. Yo no me quedaba con la cucha en la casa por nada. ” 12 “Cam ila, mi mejor amiga, se metió a eso como tres meses antes y vino por mi y m e convenció que la vida de campamento era muy buena. Yo estaba m amada en mi casa, entonces me fui con ella. ”13 “Llevaba como tres año s saliendo con un m ism o pelado de m i pueblo, yo digo que estaba enam orada y él decidió meterse a al ELN. Yo no quería perderlo entonces lo perseguí. Lo mataron a los tres meses y me tuve que queda r ahí. ” 14. En resum en cuan do las niñ as buscan encontrar un tipo de estabilidad, la cual buscan en un gr upo armado. Por esta razón toman decisiones como la de vin cular se, ya sea buscando seguridad y protección del abuso y el m altrato, persiguien do un sueño o siguiendo a las p ersonas que le r epresentan su n úcleo íntim o y necesario.. 11. Entrevista a niña exvinculada. Marzo 24 de 2005 Entrevista a niña exvinculada. Abril 11 de 2005. 13 Entrevista a niña exvinculada. Marzo 24 de 2005. 14 Entrevista a niña exvinculada. Marzo 24 de 2005. 12. 25.

(28) Capítulo III Experien cia de las niñas en el gr upo guerrillero Desp ués de la vinculación, em pieza para las niñas una nueva etapa. Este cap itulo se ocup a de las experiencias de las niñ as com o m iem bros de los grupos guerrilleros. Como se m encionó en el estado del arte, uno de los objetivos de este trabajo es establecer la manera en que estas niñ as h an presenciado y vivido esta sit uación como m iem bros de un gr upo guerrillero ( FARC o ELN), y si esta exp eriencia se diferencia claram ente de la de un hom bre. En otras p alabr as, investigar si las niñas viv en la guerra de un a m anera particular. Igualdad, relación dentro del gr upo: Los diferentes testim onios realizados y la revisión de las f uentes, establecen que la vida de los niños y las n iñas en las f uer zas guerrilleras es muy parecida a la de los adultos. No im porta la edad de lo s reclutas, éstos tienen que sacrif icar su libertad y autonomía al incorporase a un gr upo. Todas las salidas y entradas a los cam pamentos y todas sus actividades cotidianas están controladas y estrictamente progr am adas. Para actividades que gener alm ente son consider adas parte de la esfera privada e íntim a de cada per sona, como por ejemplo entablar una r elación afectiva con algun a com pañera o compañero, o el uso de método s anticonceptivos, tienen que ser autorizadas por lo s superiores de cada frente o campam ento (La Niñez y el conflicto arm ado colombiano 2001. Pág. 25). Con respecto a la relación con el gr upo, las exper iencias de las n iñas se ven m arcadas por cierta igualdad. Todos los gr upos arm ado s en el conflicto colombiano reclutan a m ujeres y niñas par a el com bate (Blair, Lon doño. 2003. Pág. 30). Según los testimonios recibidos, las n iñas son consideradas como una m ás dentro del gr upo cuando de trabajos y sanciones se trata. Las jóvenes no se libr an de ninguna de las penalidades im puestas dentro de los reglam entos de cada grupo, n i de ser juzgadas en los con sejos. 26.

(29) de guerra, que se pr actican en lo s gr upos guerrillero s para decidir qué sanción debe recibir un m iem bro por una violación al r eglam ento. Tienen, en prin cipio, la misma función de lo s m uch achos, sien do ésta luchar y matar. Al igual que sus com pañeros hombres, tienen que apr ender a manejar armamento, recopilar inteligencia y p articipar en operaciones m ilitares, al igual que to dos lo s com batientes, no importando el grupo al que pertenezcan, aunque queden her idas o pueden encontrar la m uerte (Brett. 2003. Pág. 43). “Todo s teníamos como las mismas respon sabilidades, y eso sí, a ellos no les importa quién com etió la falta, si fu e un niño, una n iña o cualquier adulto. Todos co rren con la m ism a suerte. A m i m e tocó ver com o castigaban a vario s compañeros, y tam bién nosotras som os obligada s a ca stiga r a nuestro s compañeros si no s daban la orden. ” 15 “A m i m e tocó m atar a una am iga que la cogieron tratando de deserta r pa ra salvar a su bebé, ella no quería abortar. En el con sejo de guerra yo voté para que no la m ataran, pero m i voto no ganó. Por esa ra zón fue m i responsab ilidad después pegarle un tiro, po r trata r de ayudarle. ” 16 En lo s difer entes est udio s m encionado s a través de este trabajo, se encuentra la posición de m ujeres y niñ as que insisten que a com paración de sus vidas como civiles, la vida como guerriller as era en m ucho s aspectos igualitaria. Las m ujeres y lo s hom bres reciben en la guerrilla el mismo entrenamiento y son respon sables de las m ism as f un ciones y tareas. Aunque lo s altos car gos de los grupos guerrillero s, el mando gener al del gr upo, sus cabecillas, son ejer cido s por hombres, las mujeres tienen las mismas oportunidades que lo s hom bres dentro de los campamentos a nivel interno de cada uno. llegar a. obtener cargos altos, com o líderes de pelotones. “Yo era la m ejor en los entrenam ientos, po r eso m e dieron un en cargo rápido (…) primero me dieron un tríada, d e tres personas, después un pelotón de diez.” 17. 15. Entrevista a niña exvinculada. Marzo 26 de 2005. Entrevista a niña exvinculada. Marzo 23 de 2005. 17 Entrevista de Hu man Rights W atch , Bucaramanga, 8 de junio de 2002. 16. 27.

(30) Entrenam iento: Todas las niñas r eciben el m ism o entrenam iento que los adultos. Se les enseña manejar los difer entes armam entos y se les introduce en la vida del campam ento. No existe una regla fija de la cantidad de tiem po que debe durar dicho entrenam iento antes de participar en un com bate, en realidad depende de la situación de cada frente guerrillero y la necesidad que tengan de rellenar sus filas. La vida en el campamento está marcada por r eglas y discip linas. Lo s m iem bro s tienen que tener autorización, por ejemplo, para entablar una relación de novio s con algún compañero. Su vida se centra en el campamento, las salidas y visitas son estrictam ente controladas, com o se mencionó anteriormente. “Yo me fui p ersigu iendo a mi novio que se unió al ELN, no quería queda rm e sin él. Cuando llegamos allá no dijimos que éram os pareja, no pen sam os que fu era necesa rio. Un día un comandante nos vio y no s hicieron consejo po r no tener au toriza ción. Menos m al pudimos explica r y sólo no s to co hacer como veinte trinch era s. ” 18. El contacto con el m undo exterior se ve lim itado por medio del r eglamento y controles. Las niñas pierden en gr an parte el contacto con el m undo de af uera, incluyen do esto cualquier contacto con sus fam ilias o allegados. La única excepción para llam ar o m andar a un a niña a su casa, se presenta, en caso de enfermedad grave, signif icando esto, que la niña se ha convertido en una carga par a el gr upo y para los limitados recursos médico s del campamento. Estos permisos son discrecionales y no se dan siempre. Lo mismo sucede en caso de salir gravemente heridas de com bate. “Después de un en frentam iento con lo s para s, m e dispara ron en una pierna y en el estóm ago. Eso sí sang ró m uchísimo y casi no llego otra vez al cam pam ento, unos compañeros me arra straron el último pedazo. El m édico del cam pam ento m edio m e limpió y me dejó tirada en un ca tre, a los tres días perdí el conocim iento y me desperté en m i casa no se cuánto tiempo después, m e dejaron allá como un m es y volvieron por m i cuando les volví a servir. ” 19 18 19. Entrevista a niña exvinculada. Abril 8 de 2005. Entrevista a niña exvinculada. Marzo 25 de 2005.. 28.

(31) Educación escolar: Con r esp ecto a la educación escolar dentro del campamento, se p uede decir que es muy limitada. Nin guna de las organizaciones guerrilleras dedica recur sos a ay udar a los niños y niñas a contin uar su educación, que en la mayoría de los casos es limitada (Brett. 2003. Pág. 39). Entre las niñas entrevistadas encontré que, a pesar de esta f alta de ay uda por parte de los gr upo s, entre ellas sí intentaban ay udar se y en señ arse al menos a leer y escribir en un nivel básico en su tiempo de descan so o recreo. “Entre la s m ás am igas compartíamos las poquitas cosas que teníam os, yo tenía un librito de cuento s y con eso le enseñé a leer a tres amigas. Otra que era m ayor sabía sumar y nos enseño con pied ritas. ” 20 En directa relación con lo anterior es importante mencionar el tiempo libre, de recreo y descanso que tienen los miembros de sus entrenamientos y r utinas de ejercicio s. Este tiempo es en gran parte dedicado a la diver sión de los niños, com o deportes, juegos, ver televisión, en don de podían ver películas de acción y, claro en señarse mutuamente a leer y escribir a las interesadas, ya que tam bién hay niñas que no utilizan eses tiem po para apren der nada, simplem ente para jugar y distraerse. Este espacio es muy im portante para las niñas, y a que v iven siempre presionadas bajo cada regla, p ero encuentran un espacio dentro de esta realidad cr uda y f uerte par a seguir soñan do y actuar como lo que son; niñas (Páez. 2003. Pág. 30). “Yo tenía mis am igas, cada descan so nos con tábamos todos los chismes y jugábam os a las m uñecas si era un recreo largo. En esos momentos era feliz. ” 21. 20. Entrevista a niña exvinculada. Abril 11 de 2005.. 21. Entrevista a niña exvinculada. Marzo 24 de 2005. 29.

(32) Abuso sex ual y m altrato: Como se mencionó en el capít ulo anterior, el factor del abuso sex ual y el maltrato es predominante en la tom a de la decisión para v incularse. En este capítulo, v uelve a aparecer en la experien cia de las niñas como miembros, vislum brado un poco más las dif erencias que existen por razón de gén ero. En su entorno original, las niñas eran abusadas de diferentes maneras, enfrentas todas a peligros no sólo en sus fam ilias, sino en sus v idas cotidianas (Lelièvre, Moreno, Ortiz. 2004. Pág. 23). Para desarrollar esta parte de la experiencia de las niñas, es n ecesario subdividir el tema del abuso sex ual y el m altrato en diferentes com ponentes, lo s cuales se presentaran a continuación. Sexualidad ( esf era íntim a y privada): Con r elación al tema de la esfera íntim a y privada, entra a jugar un papel muy im portante la sexualidad de las niñas.. A pesar de la relativa igualdad explicada. anteriorm ente, las niñas m iem bro s de la guerrilla siguen enfrentándose a presiones relacionadas con el gén ero en diferentes n iveles. Es importante resaltar que en lo s dos gr upo s guerrilleros (FARC y ELN) se tiene estrictam ente prohibido cualquier tipo de abuso sex ual, especialm ente violaciones sexuales contra niñas y m ujeres. A pesar de esta regla es evidente a través de lo s testim onios r ecibidos y los diferentes seguimientos que se han hecho so bre el tema que sí existen abusos de este tipo dentro de las f ilas. “Com o al m es de entrar al ELN un tipo que llevaba ya años allá y no me acuerdo qué cargo tenía, entró por la noche a m i carpa y m e violó. Como a las dos semanas volvió a pasar. Despu és el m an lo hirieron en com bate y du ró un m es com o incon sciente y se m urió, m enos mal. No tenía cóm o defenderme.”22 Con respecto a este tem a com o un aparte, quisiera m encionar que en este m om ento en Colom bia no existen deman das directas contra la guerrilla den unciando estos hechos, 22. Entrevista a niña exvinculada. Abril 11 de 2005.. 30.

(33) porque entra un n uevo elemento en juego, la estigmatización de las n iñas por la sociedad (Lelièvr e, Moreno, Ortiz. 2004. Pág. 70). Al cuestionar a las niñas so bre este tema, explicaban que ya era suficiente tener que sufrir el abuso, que no quer ían sum arle m ás atención al tem a. Adem ás, un a de ellas en su entrevista com entaba, que a pesar de ser ellas las v íctimas, la sociedad o gr upo las m iraba con “otros ojos”, y se preguntaban si en r ealidad ellas no er an las culpables por ser consideradas coquetas, por ejem plo. “Cuando me violaron só lo le conté a una amiga que ya había vivido eso an tes de entrar a la guerrilla, y ella me aconsejó no d ecir nada porqu e después me la m ontaban. No le hice caso y le con té a una de las vieja s, desd e ese día todo el mundo me miraba diferente y hasta oí por ahí que unas decían que m e lo merecía por andar hablando siempre con mis com pañero s.” 23 El abuso y la exp lotación sexual que padecen las mujeres y las niñ as h a sido ignorado durante un lar go tiempo, no sólo porque la vio lencia contra el sexo f em enino a través de la historia se ha considerado com o algo perteneciente a la esfera privada de las parejas o de la misma mujer, sino que adem ás existe el temor y la ver güenza que despierta el abuso sexual ante la sociedad, lo cual ha impedido que las mujeres o niñas denun cien este tipo de actos. Si las m ujeres y las n iñas en Colom bia son víctimas de violencia domestica y de v iolen cia en la comunidad, el conflicto armado hace que esta situación se atenúe aún más ( Am nistía Internacional. 2004. Pág. 10). Creación de lazos sex uales, importancia de la apariencia física: Como se mencionó en el capítulo anterior una de las técnicas de reclutam iento, es la creación de lazo s sex uales entre lo s coman dantes y las n iñas, pero es im portante traerlo otra vez a co lación, ya que representa un aspecto relevante en las experiencias de las niñas como miembros del gr upo, especialmente para las niñas consideradas bonitas. Este tipo de tensión sex ual que se ejer ce contra las niñ as tiene un gran im pacto sobre su vivencia.. 23. Entrevista a niña exvinculada. Marzo 23 de 2005.. 31.

(34) “Ellos escogen a las niña s m ás bonita s” señaló una niña, “y les dan regalos y privilegios” es posible que esta s relaciones no sean forzadas, p ero tien en luga r en un contexto en el qu e la s n iñas están cla ram ente indefensas y los comandantes pueden tener auto ridad sobre la vida y la m uerte.” (González Ur ibe. 2002. Pág. 38). Esta situación se presta para diferentes resultados. Por ejemplo, puede llegar a generar dif erencias, dependencias y discriminaciones entre las niñ as. Al darse este tipo de situacion es, las niñ as p ueden llegar a adquirir posiciones diferentes dentro de la misma estructura del gr upo y con relación a sus com pañeras, y si son las n iñas bonitas las que tienen acceso a estos “privilegios” se crea una br echa entre éstas y las niñas consideradas menos agraciadas. Las f unciones de las integr antes p ueden variar con siderablem ente, si una es la “novia”, compañera reconocida del com andante. Esto se po dría ver como una clase de jerar quía dentro del gr upo con respecto a las mujeres, pues la pareja del comandante adquier e un influencia y privilegio sobre las demás, que no están protegidas y apoyadas por una figur a de po der. El siguiente fragmento de un testim onio a un a niña de 15 años dem uestra la existencia de este tipo de relaciones. “Cuando las pelada s entran a la guerrilla lo s comandantes escogen entre ellas. Hay m ucha presión, si una no es tan bonita, pues sabe que no le va a ir tan bien. Las m ujeres tienen la última palabra, pero ella s quieren esta r con el comandante para que las p roteja y pa ra poder dejarle el trabajo du ro a l resto de las m ujeres porque ellas de m ozas no tienen que hacer n i la mitad. Lo s com andantes las com pran: le dan a la n iñita plata y regalos. Cuando uno está con un com andante no tiene que trabajar du ro. Así que la mayoría de la s m uchachas lindas están con los com andantes. ” 24 La combinación de protección y privilegios a cam bio de sexo supone un poderoso incentivo para que las niñ as accedan. y hasta busquen crear r elaciones con los. comandantes hombr es. Lo s coman dantes son lo s que m anejan el dinero, y deciden quién es centinela, además son los que toman las decisiones. Dadas las posibles ventajas, las niñas m antienen estas r elaciones por p uro interés (Páez. 2002. pág. 22). 24. Entrevista a niña exvinculada. Marzo 26 de 2005.. 32.

(35) Las jóvenes pueden negar se a estar con un com andante, como lo explica un a de las entrevistadas de 17 año s: “Una puede decir que no, pero, para decir la verdad, es complicado no tener novio, porque todo el día si uno es so ltera lo están acosando a uno, la p resión es m uy grande. Uno ve que la s niña s bu scan estar p rotegidas, en mi cam pam ento el tipo ten ía com o 56 años y la niñita ten ía 12, eso sí, era m uy bonita y no tenía que hacer nada, cuando se negó a hacerle a lgún fa vorcito al otro día la peladita fu e enviada a combate, yo creo que la mataron.” 25 El físico de las niñas no es sólo utilizado en las relacion es con los coman dantes. Las niñas bon itas también son utilizadas en las campañas de reclutamiento, como una especie de herramienta de “en gan che”. Se esco gen a las niñas bonitas y los jóvenes bueno s m ozos p ara que los m uchachos ten gan una buena imagen y la quieran im itar.. Anticonceptivos y Salud: El siguiente elem ento relacion ado con la sexualidad de las niñas, tiene que ver con las políticas y r eglas de anticoncepción y aborto que tienen los gr upos guerrilleros, los cuales fueron identificados en la investigación llev ada a cabo com o una de las vivencias m ás traum áticas para las niñas. Lo primero que tienen que experim entar las nuevas reclutas en lo s gr upo s guerr illeros es la obligación de control anticonceptivo. Las m uchachas guerrilleras tienen muy pocas posibilidades de tom ar una decisión autónom a, personal e intima so bre el h echo de tener o no hijos. En las dos organizaciones se exige el uso de anticonceptivos com o la introducción de dispositivos intrauterinos (DIU) por parte de enfermeras en algunos casos y en otros por person al no apto para estos procedim ientos. Tam bién se utilizan las pastillas e iny ecciones. A todas las guerrilleras niñas de 12 años en adelante se aplican estos sistemas anticonceptivos (Páez. 2003. Pág. 27). Pero en las entrevistas r ealizadas encontré dos casos, en lo s cuales se les introdujo el dispositivo (DIU), a la edad de 9 y 25. Entrevista a niña exvinculada. Abril 11 de 2005. 33.

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