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EL PERIÓDICO TAL como

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(1)

El

yo en

las columnas

periodísticas

de Francisco

Umbral

JEAN-PIERRE CASTELLANI escatedrático de literaturaespañola

contemporáneaen laUniversidad

Frangoisde Rabelais, de Tours. Es¬ pecialistaenelanálisis delespacio

autobiográfico, ha publicadonume¬

rosos trabajos relacionadoscon su línea deinvestigación,entrelosque

destacan los relacionados con las obras de Marguerite Yourcenary Francisco Umbral. Entre los más

recientes,“Los diarios de Francisco

Umbral", en La literaturade la

memoriaentredos finesdesiglo: deBarajaaUmbral, Coloquio In¬ ternacional celebrado en Madrid

(noviembre 1998). Actasdel Colo¬

quiopublicadasporla Comunidad de Madrid(1999).

EL

dental

PERIÓDICO

nace del libro

TAL

como

y, por

lo

lo

conocemos en

tanto, es

normal

nuestro

que una

mundo

parte

occL

importante

del discurso

periodístico

tenga

algo

que ver con sus orígenes

literarios.

En

los medios de

comunicación

de hoy,

encasi

todos los

diarios, coincidenenel espaciodeltexto impreso,unostextos meramente informativosyotros conpretensiones

estilísticas

creativasque

los

acercan

más a la literatura propiamente

dicha.

Esa tensión entre

dos

tipos

de

escritura,o seade modalidades denarrar ocomentar

la realidad

presente,

que es

la

finalidad

básica

de la

prensa,

existió

desde la

aparición

de los

primeros

diarios. Aparentemente

la

tendencia actual, bajo la influencia de

latécnicay

del lenguaje de la informática,

parece

dar la

prioridad

más

bien

ala

objetividad

que a

la subjetividad. Sin

embargo, la

prensa

española,

más

queotras,quizá, siempre

ha reservado

un

lugar

eminentea esa

vía

literaria

por su

voluntad de dar

opiniones

al lado de informaciones.

Elcolumnismo,que esla formamás

clara, confesada

y

reivindicada de

esaafirmación deunpunto

de

vista

personal,

conoce,

desde

Larra

y

Clarín

hasta Francisco Umbral, un gran éxito ysigue

teniéndolo,

apesar

de la

evolución de laprensa

hacia

un

discurso

cada

vezmás

frío

y

deshumanizado,

que

descarta el humor,

el mal humor, la

ironía,

el descaro,

el inconformismo,

laprovocación

estableciendo

con

el

lector

unpacto

fundado

en

la

razón,

el

rigor,

la

normacomo

cualquier

otro

producto

comercial,

más

allá de

una presentación

cada

vezmás

preocupada

por

la

estética.

Al contrario,enlaarquitectura

general del diario

moderno,

muyseria

ensu

lenguaje,

si

bien

cada

vezmás

lúdica

en su

tipografía

y en supuesta en página,

la columna,

que no esexactamente

el artículo,

o

la

crónica,

o

la

reseña,ola

necrología, le ofrece

al lector,

que

la busca

y

la

goza,

empezando

amenudoconella la lecturadel

periódico,

untexto

marginado,

limitado

por

un recuadro que

lo

separa

claramente

de lo demás del diario,

firmado de

modo

espectacular,

como se

firma

un

cuadro de

pintura,

algo

independien-te,

personal, parecido

a una

tertulia

escrita,

una

especie

de diálogo

con

el

lectorque eneste caso se

vuelve

unamigo

fiel,

un

confidente. De

este

modo

(2)

52

Jean-Pierre Castellani

seestableceunarelación desdeunyoemisor

predomi¬

nante, conscientedesu

poder de influencia,

y un yo receptor

cómplice.

Entre

ambos, al

contrario

del

texto

autobiográfico

queimponeunpacto, a

menudo ambi¬

guo según

la

expresión

de Manuel Alberca,

se va

creandounarelación individualenlacualelcolumnis¬ taestádiciendo

algo

quecomparte su

lector.

Lapresencia

de la

primerapersona

gramatical,

quese

justifica

únicamenteen

los

reportajespara

dar

autenticidad al testimonio,se vuelveaquí impres¬ cindible, inherentealgénero.Sinesteyo

dictatorial,

y porconsiguiente injusto, o

equivocado,

oagresivo, no hay columnanien suemisión nien surecepción.

Hayunafuerzaretórica persuasivaque

domina

en este ejercicio,convistasa unatomadeconcienciade

algo

por un

lector orientado

por

la acumulación de

argu¬

mentosylariqueza

del estilo adoptado. El predominio

del yo del columnista,

escritor/periodista, explica

que

la columna

se

escriba desde

sentimientosnunca

neutrossino intensos: felicidad, plenitud, ira, ironía, irrisión,desilusión, compromiso.

Además, la columna es un género

totalmente

libre en su temáticaya que

puede abarcar todos los

campos:políticos, culturales,económicos,deportivos, religiosos, nacionalesointernacionales, localesouni¬

versales. En la columna el único límitees elespacio determinado demodosistemático y

regular (los dos

o

tresfolios). La columna,enEspaña, siempreha sidouna

prueba de

periodismo informativo de creación y de

libertad depensamiento. No son los temas los que

faltan, sobran más bien, sino una visión personal,

original, llamativa

quehacequeel lectortermineloque

ha empezado. Cuando no funciona la columna, el lector,

después

de ungustoinicial, deja de leerla. El placer de lecturaprovocael deseo diario,ycasiurgente, delectura;suausencia lleva al rechazo,a vecesdefini¬

tivo.

Francisco Umbral es, en España, sin duda alguna, incluso para sus detractores más agresivos, unodelosmejores, sinoelmejor,representantedeeste

columnismo. Desde su primera entrega en 1960 al Diario de León bajo el título La ciudad y los días,

hasta las que desde 1989 da enEl Mundo tituladas,

con unagranlógica através del tiempo, Los placeres

y los días no ha dejado de

publicar

una columna diaria, salvo durante los mesesdeagosto, loquehace

de él uncaso únicoen España yquizás en

la

prensa

europeacontemporánea.

ParaentenderaUmbral, hace falta partirpues

deesacolumnaque va

publicando desde el final del

franquismo hasta hoy. Desde las colaboraciones de la

agencia

Colpisa,

antes

de 1975, hasta la famosa

columna de laprensademocrática,

desde la de El

País

en1976 hastaladeEl Mundo,sinolvidar la época

de

Diario 16.

Deestemodo Umbralsesitúaenla escuelatan

española del periodismo

literario

con una

finalidad

muyclarapara

él

mismo,como

lo afirma:

“asociar

la

vieja artesanía de hacer

artículos

para la prensa,

siempreentrela políticay

la

poética”.

Umbral ha idoforjandounaespecie

de Ruedo

Ibérico que se nutre

de

una

mirada

atenta

de los demás

y de

la realidad

que

lo

rodea,que nos rodea,conla misma

agresividad

a vecesinjusta,unpesimismotan

negro, una

idéntica visualización destructora de la

sociedad, con esa mirada lúcidaque

la enlaza

con Valle-Inclán.

Por cierto

hay

otrosescritores,y muy

buenos,

que proponencolumnasenvarios órganos

de

prensa pero destacanunas diferencias con la de Umbral.

Las

hay

semanales, loque

da

unritmo

de

escrituray de lectura

algo distinto:

eselcasode la columna de Manuel Vicent (El País)que esmás

bien

unejerci¬

cio,muyacertadoporlo demás, de reflexión detipo literario,unameditación lírica sobreuntemaperso¬

nal,o la de JuanJosé Millás (El País)quienescribe

comocuentosfantásticos,ola de Rosa Montero (El

País) que suele ofrecer un discurso de compromiso

políticoo

ideológico,

incluso la de Antonio Muñoz

Molina (El País Semanal) que, por otra parte, se relaciona bastantecon la diaria de Umbral o la de

Manuel

Hidalgo

(El Mundo).

Las

hay

con un ritmo diario parecido pero tambiéndistintasen suformay en sucontenido:por

ejemplo

la de Antonio Gala (El Mundo) que es fundamentalmente unbreve comentarioa untema

deldía más cercade lamáximamoralizante,ola de Jaime

Campmany

(ABC) que sereduceengenerala

unaglosa de laactualidad nacional. Laque

pudiera

asemejarse más a la de Umbral podría ser la de

(3)

Manuel Alcántara(Sur)quien,

desde 1989,

propone

asuslectoresun comentariolibreypoético

de

unas

circunstancias alavezcolectivaso individuales.

Seconsideraa Umbral, de modomuy

superfi-cial,cuandono setomaencuentala totalidad desu creación,como un caso

ejemplar de

unescritorque

seconcentraen supropiapersona

hasta el

punto

de

presentar una ceremonia

del

“yo”

a través

de

un

autorretrato obsesivo que

hace

que

el

personaje

dominantey

predominante de los

textosnarrativos deUmbralseaelpropio

Umbral.

Su

obra

secaracte¬

rizapor una

tendencia

sistemática

hacia el

punto

de

vista

autobiográfico, siendo naturalmente

elmismo creador elsujetoy

el objeto del relato.

Además laperspectiva

de Umbral

sefocaliza

siempreenel

pasado,

en su

infancia,

en suadolescen¬ cia y enlosañosdesullegadaaMadrid, y

la

memoria esla fuente esencial desuscomentarios. Elproblema

essabersieste

pasado

se

limita

aunasanécdotasy

vivenciasmeramenteindividualesosi coincidecon

algo

compartido con una generación, volviéndose

así elreflejonosolodeun“yo”narcisista sinoel de

un“nosotros” colectivo.

Porlotantolapráctica

de

esta

columna

diaria vendría a ser el vehículo, entre otros textos más literarios,deunaconfesiónmuy

personalizada

como

losuponenlascaracterísticasdeestegénerosegúnlas

hemosdestacadoya.Noseentiende bien el alcance

dela obra de Umbral si no seconsidera un hecho esencial en ella: para

él

existencia y escritura se

confunden hastatal extremoque

el forcejeo

con

las

palabras, o sea el

trabajo

estilístico, resulta una verdaderaterapia

obligada

para superar unatenden¬ ciacada vez más pronunciada hacia una auto-des¬ truccióny unaviolencia

desgarradora.

Llama laatenciónelcarácterreiterativo,obse¬ sivo, circular dela obra deUmbralcomoloatestigua el cotejo de dos textos tan distantes en el tiempo

comoDiario deunescritor

burgués publicado

en1979

yelDiariopolíticoysentimentalen1999. Apesar

de los

20añosde

diferencia,

encontramosenlos dostextos lamisma desilusiónfrente al tiempopresente, una vuelta idéntica hacia la infancia o los primeros pinitosporla capital Madrid, lamismavoluntad de

serescritor,exclusivamente,

y

de

construirfrente a

los demásunpersonaje

de dandi comprometido,

y

parecidas

referencias literariasoculturales. Quizáse

acentúenen 1999 elescepticismoy

la

rabia frentea

lasociedadmoderna,la

capitalista sobre

todo. Umbral no se repite, sino que

desarrolla

de

modo incesante la misma clase de reflexiones. Es

significativo

que

Miguel García-Posada haya podi¬

do, conla obra de Umbral, hacer de la tradicional

antología de

textos de un autor famoso un nuevo librocoherente,

homogéneo, equilibrado:

Larosay el

látigo (1994).

Hasta talpunto que a esa

selección

de

textos elpropioUmbral le ha dado untítulogené¬

rico.Enestecasoelfragmento,

unido

aotros trozos, constituyeuna nuevaobra. Poreso son injustaslas

críticas queopinanque

el

reciente Diario

político

y sentimental(1999)nohacemásqueretomarcolum¬

nas

publicadas

enlaprensa.Setratamásbien deun comentario a modo de diario íntimo de la misma sustancia queha nutridoesascolumnas.

No

hay fronteras

entre los textos de Umbral que ocupanespaciosmuyvecinoscomo

la columna,

el diario íntimo, lanovela lírica, la

autobiografía.

Sonmodalidades de lamismamateria,unificadaspor el

lenguaje

siempremuy

cuidado

y

renovado

por un

trabajopermanente

del

idioma. Lo

afirma

de modo rotundo el mismo Umbral: “la columna

puede

ser

frívola, mundana, pasajera,

humorística,

política,

grave, crítica, pero enprincipiono essinoeso: una

coronadepalabras”1.

Así quehayuntrasvase permanente entre la vida delautory su

obra, partiendo de

unacreación

simultánea:Umbral habla de literaturaensuscolum¬ nasy

de

suscolumnasen sustextos

de

confesióno

de

ficción. Alfiny

al cabo la

única

obsesión verdadera

eslamismaliteraturaatravésdeunejercicioobsesio¬

nadopor un cuerpo a cuerpo con

el idioma.

Como ha dicho con razón

Miguel García-Posada

setrata

de

una“poética de la memoria”,sise entiendepoética

por unainvestigación

esencialmente lingüística.

Lo

que cuenta para

Umbral

es

escribir: “escribir

es

ejercitarsepara no

morir”2.

Escribir este artículo viene a ser como “un

placer

gimnástico

de la

mente” según

las

propias

palabras de Umbral.3

Representa, así

concebido,

un

(4)

políti-54

Jean-PierreCastellani

ca,interiorsobre todo, socialy

cultural.

Por

medio de

unainvenciónverbal,como undesafío que se

lanza

así mismo cada mañana, una droga necesariaa su

supervivencia.

Como confiesa

el

mismo

Umbral:

“Soyunescritor

doloroso

que se cura

escribiendo”.4

La crónicadeUmbral, ha sido siempreunamuestra atípicade un

periodismo personal (“jamás he dado

unanoticia”, dicecon

orgullo), arbitrario, subjetivo,

individualista, anarquista,

iconoclasta,

entre

la lírica

ylasátira.

Dentro de los límites deestetrabajo noshemos

fijadoen

las columnas publicadas

por

Umbral

en

El

Mundo durante loque

podemos llamar

unatempora¬

da,o seadesde elmesde

septiembre de

1998

hasta el

de julio de 1999. Nos referimos únicamente a la colaboracióntituladaLos

placeres

y

los días,

y

descar¬

tamos, por noserexactamente una

columna diaria,

los artículos llamados Diario con guantes que cada

domingo daban

unaespecie

de diario

íntimo

relacio¬

nado con las fechas de la semana, y por

lo

tanto naturalmente conectado conel fluir cotidiano del

firmanteyLa

mirada de Umbral

que, enLa Revista,

suplemento dominical de El Mundo,

es una

glosa de

una

fotografía.

Pensamosque son significativas del conjunto de las columnas

publicadas

por Umbral desdevarios años.

Duranteese

lapso

detiempoUmbralnos pre¬

senta, en su columna Los placeres y

los

días una

crónicade lasociedadespañolaqueconstanosólo de

una galería depersonajesfamosos de la actualidad

política, financiera, cultural sino también de una

serie de observaciones críticas que constituyen un análisis terriblementedestructor,y por

lo

tantoper¬

turbador, sano,excitante, necesario, de la circuns¬ tanciahistóricadesde lo másnimioalo mástrascen¬

dental.

Las columnas nos presentan una galería de personajespúblicos,actoresdelaactualidad durante esosmeses.Pororden deapariciónen esascolumnas encontramosvariosgrupos:

*

PolíticosnacionalescomoFelipe González,

José Maria Aznar, José Borrell, Joaquín Almunia,

Rodrigo

Rato, Jordi Pujol,Javier Solana, Arzallus, José Barrionuevo, Baltasar Garzón, Ana Botella,

Isabel Tocino, Carmen Romero, Alberto

Ruiz-Gallardón, FernandoMorán,Alfonso Guerra, Julio Anguita, el obispo Setién, Jesús

Gil

y

Gil,

Esperanza Aguirre,

Adolfo

Suárez,

Alvarez de

Manzano, Ma¬

nuelFraga Iribarne, Tierno

Galván, Nicolás Redon¬

do, Alvárez Cascos, Cristina Almeida, Loyola de

Palacio, Rosa Diez.

*

Figuras

internacionales

como

Pinochet,

Clinton, MónicaLewinsky, Franco, Pablo

Iglesias,

elRey Juan Carlos, el Papa Juan

Pablo

II,

Milosevic,

Yeltsin, SalvadorAllende, Jonh-Jonh

Kennedy

Jr.

*

Figuras del mundo literario como José Saramago,

Miguel Delibes, Carlos

Bousoño, José

FUe-rro, Rosa Montero,

Miguel García-Posada,

Carmen

Rigalt, Carmen

Rico-Godoy,

Jaime Campmany, Fer¬ nandoLázaroCarreter, Camilo JoséCela, Oscar Wilde.

* Personalidades del

arte y

del espectáculo

como: Velázquez, Marc

Chagall,

Agustín

Übeda,

FernandoFernán-Gómez, Ana Belén,Julio

Iglesias,

Luis G.

Berlanga,

Buero Vallejo, Picasso, José Luis Garci, Luis Sánchez Polack, Norma Duval, Lina

Morgan,

Yehudi

Menuhin, Orson Welles, Jean-Franfois

Lyotard, Woddy

Alien, Pedro Almodóvar,

PierreCardin, Lola Flores, JoséVelaZanetti, Cristino deVera, Juanita Reina.

*

Modelos literarios como Jean Giraudoux,

Jules Supervielle, Ortega y Gasset, Montesquieu, Jorge

Guillén,

Baudelaire, Albert Camus, Quevedo, Jorge Luis Borges, Valle-Inclán,AntonioMachado,

Ramón Gómez de laSerna, Bécquer, Goethe,Jean Cocteau, Rilke, Rimbaud, Claude Levi-Strauss, Stendhal, Eugenio d’Ors, Rubén Darío, Rafael Alberti, Pablo N eruda,JuanRamónJiménez,V

icen-te Aleixandre, André Gide, Lacan,

Miguel de

Unamuno, Cervantes, Pedro Salinas, César González-Ruano,PaulClaudel,

Miguel

Mihura,

Shakespeare.

Siexcluimosa unos nombres muy relaciona¬

doscon unaactualidaddramática,comoMilosevik

conla guerrade Bosniao Mónica

Lewinsky

conel

escándaloClinton,podemos observarqueesteíndi¬ ce onomástico es el de siempre en los textos de Umbraldesde haceaños,loque

prueba

lapermanen¬ ciade esasreferencias, sobre todo enel mundo del arteyde las letras,menosporsupuestoenelmundo

(5)

político, más

dependiente

de la

actualidad

urgente.

Lacolumnaseinspirapuesen unosacontecimientos exterioresalautor pero

al

mismo tiempo

refleja

una

seleccióncoherentedesde

décadas. Esos

hechos

no

forman parte

de

su propio

destino

y

sin

embargo

escribir deellos constituyesu

vida. Hasta tal

punto que, para

Umbral, el artículo

no se nutre

de la

actualidadsino que

la

crea.

Las famosas negritas, que son

la tipografía

acostumbrada para

referirse

a

los

apellidos de los

conocidosenlascolumnas frívolasde cotilleo

de las

páginas

de

sociedad, pueden

engañar.

En

este caso no se trata de un

código de

prioridad

o

superioridad

socialsinomásbien deunamarcaformalque

destaca

de este modo a la gente a

la

que se

alude

en

la

columna. Esciertoque

hay

aquíun

peligro de

conta¬ minación que a

menudo ha

perjudicado al

mensaje

deUmbral,asimiladoaalgoque noes en

absoluto,

o seaelcomentario

superficial de

unosacontecimien¬

tosvividospor unaminoría

aristocrática,

financiera

o artística. En los diarios íntimos

desaparece

esa

tipografía confirmando

que

sólo

es un recurso

técni¬

co de la prensa escrita que no

corresponde

a un

capricho

del

autor.

Lasnegritasson puescomo unguiño

facilón al

lector,sin mássimbolismo. Alcontrarioaparece

de

modosistemáticootroguiño,

mucho

másimportan¬ te: eselusomuycorriente

de

citas

de grandes

autores ocríticos. A lo

largo de

sus

reflexiones,

Umbral las

ilustra, las refuerzay

les da autoridad

con

el

apoyo

de

lafrase de otro, en

general

un gran maestro

de las

letrasuniversales, citadaentrecomillas. Citaraotro creadorespara unautoralavez

introducir algo

ajeno

ensupropiotextoyadueñarse

de

este nuevo

elemen¬

to.Además deunafunciónornamental lacitaparti¬ cipade la amplificaciónretórica

del

razonamiento. Presentarlacomo unrecuerdo

personal

es unaposi¬

bilidadparael redactor de la columna

de

irrumpiren

su propio texto, no de un modo

vanidoso (prueba

posible de su cultura y

de

su

erudición)

sino

de

maneraindividualizada.Una citano es unadigresión

que aleja de su texto, o una redundancia que

lo

duplica,

sinomásbien

algo

que se

adentra

ennuestro discurso. La citaliteraria, bastanteusual enlas co¬

lumnascomoenlasconferencias,es una

reivindica¬

ción en la enunciación. Como dice Antoine

Compagnon

(y ahorasoy yoquien citaa una

fuente

de mucho créditopara

ilustrar

mi

análisis...):

“citare

enlatin c’estmettreenmouvement, fairepasser

du

reposá

l’action. Les

sens

du

verbe s’ordonnent ainsi:

d’abord faire venir ásoi,

appeler, d’ou l’acception

juridique

d’une

sommation á

comparaítre...”.5

La

persona a

la

que

leemos

es

también

un

lector

y

comparte con nosotros esas

influencias.

Umbral acude a otras técnicas, más directas

todavía,paraacercarnos a susituacióneimponersu “yo”como

fuente

del

textoqueestamos

leyendo.

*El

usodel

pronombre

personal

que

lo

asocia

directamentecongente

conocida: “

mi

querido

ami¬

go Javier

Davara”,6

mi

querido Isidoro

Alvarez»,7

“mi admirada Carmen Rico

Godoy”,8

o anónima

pero amiga:“me

dice

un

amigo”,9 “me

preguntaba

unaaltadama”.10 Inclusoa veceshabla desí mismo

alatercerapersona através

de la

supuesta

reflexión

que

le hace

un

interlocutor: “Como

cuando

Lola

Floresme

explicaba: Mira,

Umbrá,

yo a

los novelistas

mejorque

leerlos

prefiero

hablar

con

ellos”.11

En

todos los casos se trata de una manera de salir

directamentecomo individuoen sucolumna,deser

unelemento vivo,ymás

bien

respetado

y

reconocido

enlasociedadactual.

*

Lasreferenciasalecturas

personales

que son la base de su comentario y

de

su

discurso: “leo

en

ABC”,12 “he vistoen

ABC”,13 “leo

en este

periódi¬

co”,14“leouninforme

de

Irene

Hernández

Velasco”.15

*

Las alusiones a circunstancias cotidianas

precisas:

“una

noche

en casa

de

Cela”,16

“cené

en

Jockey”,17

“me

fui

a

los

minicines”,18 “salgo

de

paseo

pormi

pueblo

con unparaguas y un

amigo

Luis

Otero

que

los dos

nos

hemos

jubilado

antes

de

que nos

jubilen...y

glosamos

los

eventos

del

tráfico

mientras

caminamos despacio por

la

acera»,19 «he

visto un

mendigo”,20 “escribo

en

domingo”,21 “Luis de

Olmo

meofrece un mastín”,22 “hastaami santa

la

veo un

poco

agarrada”,23

“me

preguntaba

ayer un

periodista

deLePoint”,24“veoenlos

carteles”,25

“estamos

en

las

rebajas”.26

Podemos darun

ejemplo

enque sejuntanesos distintos elementos:

personalización,

cita, circuns¬ tanciavivida: “Paraque se

consuelen

mis

queridos

(6)

56

Jean-Pierre Castellani

hondureñosy sepan que

el capitalismo salvaje

tam-biéntienesusvíctimas,sushuracanes,sus

“tormén-tasdeacero”comotitulabamiamigoJiinger,aquien entrevistéenEl Escorial”.27 La relacióndel“yo”

del

columnista con las víctimas de Honduras es muy íntima,reforzadapor

el

trato amistosocon

la figura

literaria citada. El“yo”

de Umbral

esprotagonista,

pero en unasuntoque

le

esajeno.

Tambiénseda elcasode la

reproducción de

un

diálogo con unamigo: por

ejemplo “lo hablaba

yo

ayer

tarde

con

Miguel de la Quadra-Salcedo

viejoy entrañabletronco”28y acontinuación citaextractos deesaconversación.

Una columna, tansólo, refiere enteramente

unsupuestodiálogocon unadependienteun

día de

rebajas pero se tratade

algo bastante superficial: la

compradeun

panty.29

Hayunrelato

de las

circunstanciasde

la

escri¬

turadesulibroHistoriasdeamoryviagraque nace

de

unapropuestadeexperiencia:

“la

cosaempezócuan¬ douna revistame propuso

hacer

experienciascon

viagra”.30

Luego Umbralcuentaunasesiónde fotos quelesacóunarevista,con undesnudocasi

comple¬

toyprovocador.

Comosiempreenlostextosde Umbralnofalta la alusiónalasalud,o sea aproblemas debidosauna enfermedad. Elúnico motivo queha provocado la suspensión momentánea de la publicación de la

columna hasido lafiebre. Son rarísimos losejemplos duranteunatemporada. Umbralnotienetextospre¬

parados, congelados, susceptibles de saliren casode

urgenciadeestetipo,

lo

que

prueba

elnexoestrecho

yvisceral delaescritura consuvida. Un ataquede gripepuedeprovocar unareflexiónsobre la enferme¬ dadpero enrelacióncon sucreación:“Lomíonoha

sido másque un penoso yfuncionalviajealagripe,

pendiente de las colaboracionesque se va uno per¬

diendo, la idea de novelaque se va

disipando

ylas llamadas que no está uno atendiendo”.31 Pero en

seguidasaca una lección general que

le

interesa a cualquier lector:“la saludesel descubrimientoque se hacedespués de laenfermedad”-32

Al finyal caboestapresenciadirectaesbas¬

tante limitada.La única referencia a unaconteci¬

mientodramáticoeslaque

hace,

muy

rápidamente,

alamuertedesuhijo: “este

diálogo

con

la enferme¬

dad ylamuerte

ha de

serpacienteysapiente.

Yo lo

viví con un

hijo”.33 El drama esencial, el desgarro

insuperable

que

pudo

representar

la

muerte

de

un

hijo muy jovenno aparece más que

fugazmente

a propósito

de la enfermedad

que

sufre

unaamigasuya, Carmen DiezdeRivera.Apuntemosaestepropósito

que este

episodio existencial hubiera podido dar

lugar

a una

exhibición de

un“yo”

llorón, explotando

las

posibilidades emocionales de tal hecho. Umbral

no se vale de este drama

personal

para

buscar

un

morbodemagógico. Es más,

da

con

Mortal

y rosa

el

texto máspúdico que se pueda imaginarsobre esa pérdida,canto

doloroso

ypatético,pero muy

depura¬

do, alausente,alotro yo

perdido.

Esteautoraquien unos tachan de impúdico, de exhibicionista y de

megalómano daunalección de dominio del dolor,

de

traslado delcaso

personal al

caso

universal, de salva¬

cióndel

desequilibrio

y

del

vértigo

del suicidio

por

el

ejercicio literario, la

reflexión

ética, la meditación

filosófica.

Es

significativo

que

Umbral

confiese, después deunasesiónde lectura

pública

deunaspáginas

de

Mortaly rosa en loscursosdeveranode El Escorial que“este

libro

tiene unaelectricidadque yomismo nocontrolo, pero que pasa através

de

y llegaa

lectoresespañoles y extranjeros, cultos e incultos,

viejosy

jóvenes”.34

*

Por otra parte son bastante numerosas las

vueltas alpasadomáslejano, esencialmente la Espa¬ ñadeFranco,la desuinfancia, desujuventudy

de

sus

primerosañosde escritor-periodista:tiemposdecen¬

sura:“recuerdoquecuando lacensuratambién había

colaboracionesenlaprensa, que nuncafue

homogé¬

neaniaburrida,comohubiese

querido

el

dictador”;35

el estadodeexcepción: “anosotrosnoscogióenel Olivernoctivagode Marsillach,conGabriel

Celaya,

GarcíaHortelano,Paco Rabal...”;36 la familia: “nues¬

tras familias desde pequeños, nos hablaban de “lo

seguro”, como proyecto no muy sugestivo ni orteguianode la vidaencomún,y

lo

seguro erahacer

oposicionesyganarlas”;37 laexperiencia

de

mona¬ guillo: “Cuando aquellas misas que yo decía (fui

monaguillo)

los ricos hacían cola como ahora los

pobresenelCristo de Medinacelli...noolvide loque

le diceesteviejomonaguilloque, con pocomásde fe,

(7)

escolar“Corazón”,deEdmundo d’Amicis,esetexto sentimentaly

bien

escritoque nos

correspondió leer

enclaseavariasgeneraciones

de

españoles,

quizápor

los años enque

la influencia italiana

en

España

-fascismo-eracasitan

completa

como

la alemana”; 39

la infancia: “Yo mi infancia la recuerdo como una

Edad dePiedra. Vivíamosen unaluchacontinuacon

los deotrobarrio,conlos deotraescuela,conlos de lapropia

escuela.Éramos violentos

en casa y en

la

calle.Asíeselniñoeternamente, porquela humani¬ dad vuelve a recomenzar en cada niño y en

cada

barrio...”;40 lainiciaciónal

periodismo:“Almería,

ese surextremo,el deaquella famosa

Chanca, donde

yo meiniciabaenel

reportaje/denuncia..”;41

o apropó¬ sitodeVíctorde la Serna:“Perseguíyosu

firma

por

los

periódicos de los cuarenta/cincuenta,

meparecía su prosa

violenta

y

optimista...”;42 las inquietudes

literarias: “JuanRamónJiménezteníauna

cualidad

de

padre

a

la

quenos entregamos

los

poetas

adoles¬

centesde los50, quiero

decir los

que no

estábamos

dispuestos

a

sacrificarle

aFrancoa

favor

oencontra,

nuestra vocación y

expresión”;43

y

los

años

de

miseria:

“Aquella

España pequeñita y ni siquiera fascista, por falta

de

ganas... yo

robaba

ristras

de

bacalao en los comestibles yJuanita Reina era

la

alegría

enlutada deuncorazón sinsalida:el mío,

el

nuestro,el de todos”.44 El

monólogo

interior

de

estos

textos se metamorfosea en un “monólogo interior

colectivo”segúnlaspropias

palabras del

autor. Se imponepues una

vuelta

sistemática a un pasadoala vezdolorosoy

poetizado, concebida

no como unviaje narcisista,en unsistemadeintrospec¬ ciónegoísta, sino másbiencomo unatomadecon¬ cienciacolectiva: elpasodel “yo” al “nosotros” es

permanente:“Laculturaestásiempreen

la izquierda,

y no por oscuras

manipulaciones judeomasónicas

comonosenseñaronalos demi

generación...”.45

La

columnade actualidadsevuelve, endefinitiva,un documento muy válido para el conocimiento

del

pasado, no el de los

grandes

acontecimientos que cuentanlos libros deHistoria sino elcotidiano de los

individuoscaptadosen sucuadromásfamiliar.

Enuna

palabra

son,repartidosenlos fragmen¬

tos parciales, desordenados, de las columnas, los elementosbásicosconstitutivosde lamaterianarra¬ tivaderelatoscomoMemoriasdeunniñodederechas,

Diariodeunespañol cansado,Losheléchos arborescentes

o Los males sagrados

, etc. En la columna se van

mezclando pues

la observación aguda

y crítica

del

presente,y

los

comentarios

nacidos de la actualidad

más urgente,quecompone poco a poco

la

memoria

colectiva de unatemporaday

los recuerdos, indivi¬

duales por cierto, pero

dominados

por un

enfoque

generacional.

Hay una

estilización de la anécdota

circuns¬ tancial que es

lo

propio

de los grandes

textos

de la

escrituradelyo:

la salida de las obras completas de

Juan RamónJiménez,odeunlibro

de

Lázaro Carreter

odeDelibes, el Nobel deSaramago,

la

muerte

de

una

figura del

canto comoJuanita Reina,unaexposición de los

Caprichos de

Goya,

las elecciones

para

la

secretaríadel PartidoSocialista, loscomicios muni¬

cipales, el problema de los jubilados,

o

de los

nacio¬ nalismos, la celebración de larevistaLa Codorniz,un

anunciode PierreCardin, el escándalo de losamores

deClinton, elproceso

Pinochet, la

guerra

de

Bosnia,

la corrupciónfinanciera, las 35 horas,

el

caso

Gil

y

Gil, la moda de los móviles, el tráfico deViagra, las

mujeres

maltratadas, la Coca-Cola, el

Papa,

el

estre¬ node la última

película de

Garcio

de Almodóvar, la

Semana Santa,

figuras de actualidad

como

Borrell,

Hierro,González, Aznar,etc.Esta enumeracióntan variadacompone como unNo-Do

democrático de la

España

de hoy.

Lista caóticasolamentesisemiradesde fuera la

crónica de sociedadque

podría resultar algo frívolo

con susnegritaso

algo rápidamente superado

por

la

actualidaddevoradora,vienea ser unaobra dearte, unauténtica creaciónliteraria,entreel reportajey

la

novela, entre realidad y

ficción,

entre

documento

sociológicoycreación estética.

Al fin

y

al cabo

esa crónica de sociedad sevuelve una anti-crónicade

sociedad,con unatremendacarga

de

testimonioy

de

denuncia.

Laestructurade la columnaesunitaria,cerra¬ da, circular,setransformaasíen unauténticocuadro

decostumbres,o en unareflexión

sociológica.

Como

decíaunodesusmaestros,el

desgraciadamente olvi¬

dado González Ruano: “Un artículo es como una

morcilla.Dentrometesloquequieras,perotieneque

estarbien atadopor

los

extremos”.

Laconsulta de las columnas de Umbral daun

panorama

algo completo de la problemática

del

año

(8)

58 Jean-PierreCastellani

deporte). Pero

todo

parte

de

la mirada,

de la

cultura,

de la sensibilidad y

sobre

todo de la memoria

del

propio

Umbral.

Hablando de lo

quepasa en

España

habla de sí mismo y

hablando de

sí mismo

nos permite

descubrirnos.

No

setrataen

absoluto de

un

autorretrato

complaciente

y

posiblemente

vanidoso,

yporconsiguientepoco

interesante

para

el lector.

Sibuscamosunconocimientoíntimode Um¬

bralnosdamoscuentadeque,

de modo

paradójico,

el hombreUmbraleselgran misterio

de la obra del

escritor Umbral donde el yo, sin

embargo,

parece dominar. La máscara del personajeque

ha venido

forjandoatravés

de

sus

seudo confesiones

oculta la

realidad

profunda del

ser.

No

sabemos nada

de

su

padre, elausente

espectacular

de la obra,

recibimos

una imagen bastante

mitificada de la

madre

cuyo oficiorealdesconocemos,seencuentran pocas

refe¬

rencias precisas a

la

esposa,

las

amantes

también

pierden

individualidad al

darles nombres

como

Rimbaudo Mozart. Sepuedeponer en

duda incluso

el auténtico

apellido de

Umbral

que parece ser un

seudónimo, manifestación muy temprana

de

una

voluntad dedisfraz,y

de

constituiraotroser,

distinto

deloficial, personaje exterior

creado

por

la

persona. Por eso pensamos que es

absurdo exigirle

a

Umbral, como siguen

haciéndolo

a

menudo

unos

críticos,quedeje

de dedicar

tantotiempoa

la

columna

diaria y que

escriba,

por

fin,

según

ellos,

unagran novelatradicional. NotomanencuentaqueUmbral

haencontrado, enlapráctica

de la

escritura

diaria

de

unacolumnadurante todasuvida,y en

la

construcción

de sus textos narrativos a partir

de la

estructura

de

columnasacumuladas, loqueMartínez

Albertos

llama

“un ghetto

privilegiado”,

o sea un espacio que

le

permitegozarde

todas

las

libertades

yjuntarmemoria personal y memoria

colectiva, el subjetivismo

más radical y la observación más

entregada

a conocer y aclararelmundoque nos

rodea.

Quizá

la

demasiada

importanciaque

últimamente

va

cobrando el

análisis

políticoeideológico le

aleje

de

la confesión de

su

“yo”.

Llama la atenciónlapocapresencia

del

temaerótico,

directamenteexpresadopor

lo

menos, en

las columnas

deesta

temporada.

Es evidente que

la

visión

de la España de los

cincuentaúltimos años,conlaguerracivil,

el

poder

de Francoyla democracia,pasanpor

la criba de

una

mirada

parecida

a

la

muy

aguda de

un

Quevedo

o

de

unVoltaire.

Miguel

García-Posada dice algo

funda¬

mental cuando escribe que

“La

personalidad de

Umbral colorea lo que

escribe”. Y

con

él el

columnismo deja

de

ser un género

secundario,

o

marginado

para

formar

parte

de

un

conj

unto

creativo

que se

elabora

paralelamente

pero que

resulta

enri¬

quecido

por esa

reflexión diaria.

Endefinitiva,elaparentementenarcisista

Um¬

bral sevuelve un moralista lúcidoque

llega

a una visiónespérpentica

de la

sociedad

de la España

de

hoy. Cuanto en

el novelista

se

traduce

por una

violenciacadavezmásauto-destructora,hastasoñar

con serelasesino desí mismo, setransformaen

el

columnista en unavoluntad obsesiva de testimo¬

niar, de

purificar

y

de

escribir. Lejos de

cualquier

exhibicionismo, pose

frívola

o

autocomplacencia

pedante.

Escuchémoslo: “Yo,

en

el periódico,

no

voceolosacontecimientos como loschicosvocea¬

bananteslos

periódicos

por

la calle... de

cada colum¬

na,yde

cada

página

de

un

libro,

megusta

hacer

una miniaturadeestilo”46y

también: “Tengo

ganas

de

volverala columna,ese diario

público donde

voy

dejando acuarelas

y

aguafuertes

literarios, políticos,

memoria histórica de España,

día

a

día,

siempre

atropellado

por

la

noticia, como por

el

toro...”.47

Vacreando deestemodounaliteraturaque,al hablar desupropia memoria, constituye

al fin

y

al

cabo la de laEspañadeesta

segunda

parte

de siglo.

Notas

1F.Umbral,Diariopolíticoysentimental, Planeta, 1999p.

206 2 Ibíd.,p.52 3 Ibíd.,p. 164 4 Ibíd.,p.161 5

AntoineCompagnon, Laseconde mainoule travail de la

citation,Seuil, 1979,p.44.

6

Losperiodistas, El Mundo, 11/09/1998

7 El

Papa/boutique, ibíd., 20/03/1999

8Rosa

(9)

9 Ibíd. 10 ¿Gallardón ?, ibíd.

13/03/1999

11 Velázquez, ibíd. 17/07/1999 12 Dylany

Springsteen,ibíd. 14/04/1999

11

Lasmaltratadas, ibíd. 17/03/1999

14A

Carmen,ibíd. 30/04/1999

15

Quenoseloponen,ibíd.

21/06/1999

16

Losmondadientes, ibíd.31/03/1999

17 Yla

izquierdaqué,ibíd. 20/01/1999

18

El abuelo de misojos,ibíd. 25/01/1999

19

Losmilenarios perros, ibíd.16/12/1998

20 El

mendigo, ibíd. 28/11/1998

21

Elcrimenritual, ibíd. 16/11/1998

22

Los milenarios perros, ibíd. 16/12/1998

23 La

cultura de aquí, ibíd. 15/02/1999

24

LázaroCarreter, ibíd.03/05/1999

25

Loscarteles, ibíd.31/05/1999

26

Elpanty, ibíd.06/07/1999

27 El

otrohuracán, ibíd.05/11/1998.

28

Losperiodistas, ibíd.11/09/1998

29 Elpanty, ibíd. 06/07/1999 30 El invento,ibíd. 17/10/1998 31 La gripe, ibíd. 23/02/1999 32 La salud, ibíd.04/03/1997 33 ACarmen, ibíd.30/04/1999 34 F.Umbral, Diario

políticoysentimental,op.cit., p.359

35 Lamovida periodística, El Mundo,30/09/1998 36 Elmemorialismo, ibíd. 28/10/1998 37 La burocracia, ibíd. 28/06/1999 38 El

ricoenmisa,ibíd. 02/04/1999

39

Corazón, ibíd. 09/06/1999

40

Violaciónymuerte, ibíd. 01/01/1999

41

Lagranizquierda, ibíd.25/06/1999

42 Víctorde la Sema,

ibíd. 13/01/1999 43

JRJ, ibíd. 15/03/1999

44

JuanitaReina,ibíd. 25/03/1999 45 Ser de

izquierdas, ibíd. 14/01/1999 46 F.Umbral,Diariopolítico

ysentimental,op.cit.,pp.

181-182

47 Ibíd.

Referencias

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