índice
Introducción.. 3 Parte primera Marco general
Comunicación y lenguaje... 5
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Lenguaje. Bases anatómico funcionales 5
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Alteraciones del lenguaje. Conceptualización. 10
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Factores etiológicos 11
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Parte segunda
trastornos del lenguaje oral y escrito
Clasificación alteraciones del lenguaje oral y escrito. 14
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Trastornos del lenguaje. 15
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2.1. Retrasos en el desarrollo del lenguaje.. 15
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2.1.1. Retraso simple del lenguaje. 15
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2.1.2. Retraso grave del lenguaje18
2.2. Trastornos adquiridos del lenguaje... 20
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2.2.1. Afasia infantil adquirida.. 20 Trastornos de habla.. 23
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3.1. Dislalias.. 23
3.2. Disfemias 29
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3.3. Disfonías. 32
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Alteraciones de la comunicación.. 35
•
4.1. Mutismo 35
4.2. Mutismo selectivo. 36
Alteraciones del lenguaje lecto−escritor... 39
•
5.1. Introducción 39 Dislexia... 39
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Disgrafía. 48
•
Disortografía... 49
•
Discalculia.. 50
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Parte tercera
INTERVENCIÓN EDUCATIVA. ASPECTOS TEÓRICOS.
Diagnóstico de los trastornos del lenguaje oral y lecto−escritor 53
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Intervención educativa.. 54
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2.1. Intervención precoz.. 55 2.2. Medios de intervención 56
Intervención del lenguaje oral y escrito.. 57
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3.1. Objetivos de la intervención. 57 3.2. Contenidos de la intervención.. 58 3.3. Lugar de intervención.. 59
3.4. Prioridades 59
3.5. Modelos y estrategias de intervención. 60
3.6. Propuestas de intervención de las distintas alteraciones del lenguaje.. 63 Identificación de la n.e.e de los alumnos de la escuela 70
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Prevención de las alteraciones del lenguaje en educación infantil 71
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Conducta del maestro frente a los niños con trastornos del lenguaje... 74
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Parte cuarta
intervención educativa. estudio de casos.
Programa de desarrollo lingüístico en educación infantil. Un modelo de intervención... 80
•
Programa de desarrollo lingüístico en educación primaria. Un modelo de intervención.. 86
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EXPERIENCIAS EN UN AULA DE AUDICIÓN Y LENGUAJe. 98 BIBLIOGRAFÍA 102
Introducción.
El papel que la escuela juega hoy en día en la adquisición del desarrollo del lenguaje es evidente, pues el contexto escolar contribuye al desarrollo y estructuración integral de la personalidad de los alumnos allí escolarizados. La LOGSE aporta una nueva perspectiva educativa al sugerir como objetivo prioritario el dar mayor importancia al proceso comunicativa, tanto a aprender lenguaje, como a aprender a través del lenguaje.
La escuela es el marco privilegiado donde se detecta toda una serie de alteraciones en los procesos lingüísticos que, algunas veces de forma más leve, otras más severa, afectan a los alumnos allí
escolarizados. La escuela, el profesor−tutor y el profesor de audición y lenguaje (si lo hay) comparten
junto con la familia, la responsabilidad de sentar las bases para que las alteraciones del lenguaje que se producen y desarrollan en la escuela sean detectadas a tiempo y se den los primeros pasos para su posible solución
Este trabajo pretende mostrar cuales son los trastornos del lenguaje más comunes dentro del marco escolar Hemos desestimado tratar aquellas alteraciones del lenguaje propias o asociadas a entidades mayores como puede ser: el autismo, la deficiencia mental, la parálisis cerebral y la sordera, pues, estos trastornos son temas de otros trabajos−−. Con el presente intentamos aportar una serie de
conocimientos teóricos acerca de los distintos trastornos para facilitar la labor del futuro profesor en su detección precoz. Por otro lado, mostramos una serie de propuestas prácticas que pueden ser llevadas a cabo por el profesor en su aula ordinaria para prevenir y corregir algunas alteraciones leves del
lenguaje.
El trabajo se divide en cuatro partes o bloques: En la primera parte hemos planteado el marco teórico básico para centrar la conceptualización del lenguaje y sus trastornos. Seguidamente y constituyendo la segunda parte hemos intentado hacer una descripción lo más breve, clara y concisa de los diferentes trastornos lingüísticos más comunes en el ámbito infantil. Una tercera parte está dedicada a la respuesta educativa más eficaz para las distintas alteraciones y, para finalizar, en el cuarto bloque, describimos algunos casos de intervención que pueden ser aplicados por el profesor en su aula ordinaria.
Por último, concluímos el trabajo con una entrevista realizada −−durante una visita realizada a un aula de audición y lenguaje−− a la maestra de audición y lenguaje del colegio
Parte primera Marco general
COMUNICACIÓN Y LENGUAJE.
•
La comunicación es el proceso que tiene por finalidad la transmisión de mensajes; para que se produzca es necesario, por un lado, la existencia como mínimo de dos personas; por otro lado, motivación para emitir y recibir mensajes; y, por último, la existencia de un código compartido que permita la comprensión y expresión de los mensajes: el lenguaje.
El lenguaje sirve a la comunicación como instrumento mediador y en este sentido está a su servicio. El niño nace con una dotación biológica que le impulsa a expresar sus estados y necesidades, en este sentido podríamos decir que la comunicación tiene un inicio claramente innato, un recién nacido en condiciones normales la desarrolla como un hecho universal.
Los seres humanos podemos comunicarnos de muy diversas maneras: mediante gestos, iconos, señalesSin embargo, el medio o instrumento más importante que poseemos los humanos para comunicarnos es el lenguaje. El lenguaje es la capacidad o facultad compleja que nos permite comprender y expresar estados afectivos, conceptos, ideas, sentimientos mediante un sistema de signos acústicos y ocasionalmente gráficos.
El lenguaje es un modelo general y constante que existe en la conciencia de todos los miembros de una comunidad lingüística determinada, es un fenómeno de índole social y como tal requiere un aprendizaje. El habla, por su parte, es la realización concreta de la lengua en un momento y lugar determinados en cada uno de los miembros de esa comunidad lingüística, es un fenómeno de índole individual.
El lenguaje oral es, por tanto, un medio de comunicación que utiliza, por un lado un sistema convencional de signos arbitrarios y las reglas para su combinación (propias de su comunidad lingüística) y, por otro lado, el habla o la capacidad de articular sonidos para producir palabras.
En el proceso de adquisición y desarrollo del lenguaje, el niño debe incorporar e integrar una serie de estructuras lingüísticas propias de su lengua que para que se consoliden es necesario que el niño disponga de una serie de estructuras biológicas, psicológicas y ambientales idóneas. Una lesión o afectación de las competencias personales (desarrollo intelectual, emocional, neurológico, anatómico−funcional) y sociales (ambiente familiar, escolar, sociocultural) pueden afectar, leve o gravemente, las aptitudes del lenguaje oral y/o lenguaje escrito para poder expresar y comprender.
2. LENGUAJE. BASES ANATÓMICO−FUNCIONALES.
En la formación del lenguaje oral intervienen una serie de órganos y centros de forma coordinada. Estos centros son:
2.1 Organos, vías y centros de la audición; estrechamente unidos a los de la función del lenguaje y de la fonación, tanto en el desarrollo como en la producción del mismo proceso.
El órgano receptivo por excelencia para el lenguaje oral es el oído, gracias al cual percibimos los sonidos y los transformamos en señales eléctricas que serán interpretadas en el cerebro. El oído consta de tres partes: el oído externo, cuya función es la de vehiculizar el sonido; el oído medio, cuya función es la de transmitir y
amplificar el sonido y, por último, el oído interno que capta las ondas sonoras, las transforma en impulsos eléctricos y los transmite a centros superiores para ser procesados.
2.2 Centros nerviosos situados en el cerebro que permiten la articulación, construcción y expresión del lenguaje. El Sistema nervioso central integra y da significado a todos los estímulos recibidos de los órganos sensoriales, a través de las vías de conducción nerviosa y, así mismo, formula el lenguaje en las áreas destinadas a su elaboración y envía los impulsos nerviosos también por medio de dichas vías a los órganos efectores o articuladores a fin de producir la palabra hablada.
El SNC o sistema integrador es el encargado de percibir, comprender y formular el lenguaje. El SNC está formado por la médula espinal y el encéfalo.
La médula espinal tiene que ver con el lenguaje, ya que, los nervios raquídeos de la cual parten inervan los músculos del sistema respiratorio y fonoarticulador. Una lesión en la médula espinal no origina un problema de lenguaje a nivel central, sino de control muscular para la fonación y articulación (disartria).
El encéfalo está formado por el cerebro, cerebelo y tronco encefálico. El cerebro es la parte más importante para la elaboración del lenguaje. Un 30% de la corteza cerebral está dedicada a las funciones del habla y el lenguaje.
Las áreas especializadas del lenguaje se encuentran situadas en los distintos lóbulos según su función. Estos son: lóbulo frontal, temporal, parietal y occipital. (Ver figura 1)
El lóbulo frontal; sus funciones son motoras. Las áreas que tienen que ver con el lenguaje son: la corteza motora primaria y el área de Broca.
La corteza motora primaria es el área responsable del movimiento voluntario de los músculos situados en el lado opuesto del cuerpo. En la parte inferior del área motora primaria se sitúa el control cortical de los
músculos fonadores. Esta área es la encargada de originar los movimientos de la musculatura relacionados con el lenguaje.
El área de Broca es la responsable de un habla fluída y bien articulada; en ella se depositan los patrones de los movimientos necesarios para cada sonido y organizan para la articulación de las palabras.
El lóbulo temporal; es el encargado del procesamiento auditivo en el cerebro. Está formado por el área auditiva primaria (donde la palabra es oída como sonido) y el área de Wernicke (donde se reconoce los sonidos y se comprenden). En el área de Wernicke es donde se realiza la comprensión del lenguaje y, por tanto, reviste suma importancia en cuanto al desarrollo y uso del mismo. Es el centro receptivo o de audición del lenguaje.
Figura 1
El lóbulo parietal; en este lóbulo se encuentra el giro angular cuyas funciones son de percepción del lenguaje escrito. El giro angular asocia la forma visual de la palabra con el correspondiente modelo auditivo en el área de Wernicke.
El lóbulo occipital; sus funciones son visuales. Aquí se encuentra el área visual primaria donde se recibe la sensación procedente de la vista.
Las distintas áreas de la corteza cerebral tienen que actuar interrelacionadamente para producir determinada función. La habilidad para el lenguaje requiere de la cooperación de varias áreas de la corteza (ver figura 2).
Cuando se oye una palabra (A), la sensación procedente de los oídos es recibida por el área auditiva primaria (1), donde la palabra es oída como sonido. Posteriormente, las señales se dirigen a el área de
Wernicke (2), donde se reconocen esos sonidos y son comprendidos (se le dota a la palabra de significado). Si la palabra ha de ser pronunciada, parece que lo que ocurre es que cierta representación de la misma se
transmite desde el área de Wernicke al área de Broca (3), a través de un haz de nervios llamado fascículo arqueado. En el área de Broca la palabra evoca un detallado programa de articulación, suministrado por el área anterior del área motora primaria. A su vez, la parte inferior del área motora primaria (4) pone en movimiento los músculos de los labios, de la lengua, de la laringe y cuantos hayan de intervenir en la articulación.
Figura 2.
Cuando se lee una palabra escrita (B), la sensación se registra en el área visual primaria (5), luego, se transmite al giro angular (6), que asocia la Forma visual de la palabra con el correspondiente modelo auditivo en el área de Wernicke. La pronunciación de la palabra corre a cargo, por fin, de los mismos sistemas de neuronas que antes.
2.3. Aparato fonoarticulador; éste está formado por el conjunto de todos aquellos órganos que intervienen en la emisión del sonido articulado. Los órganos del aparato fonoarticulador se agrupan en tres categorías:
órganos de la respiración, de la fonación y de la articulación. (Ver figura 3)
Los órganos de la respiración son los responsables de los movimientos de inspiración y expiración; estos son adaptados para el habla, así, en el habla la inspiración es más corta y la expiración, más larga. Los órganos respiradores son los pulmones, que actúan como elemento impulsor del aire hacia la laringe; las fosas nasales, que actúan como elemento resonador y deja pasar el aire durante la inspiración y, por último, la traquea que canaliza la corriente aérea espiratoria hacia la laringe.
Los órganos de la fonación son los responsables de la emisión y cualidades del sonido o voz. La fonación es la emisión del sonido o voz. Los órganos fonadores por excelencia son: La laringe y las cavidades
resonadoras.
La laringe es la encargada de la emisión del sonido. El aire expirado que proviene de los pulmones hace vibrar las cuerdas vocales que se encuentran en su interior dando lugar al sonido o voz. La voz tiene tres propiedades: intensidad, tono y timbre.
Las cavidades resonadoras son la faringe, la cavidad bucal y las fosas nasales. La función de estas es modificar las cualidades del sonido o voz en su ascenso hacia la cavidad bucal, donde será articulado.
Los órganos de la articulación son los encargados de dar forma al sonido, a través de diferentes posturas y movimientos. Nos encontramos con órganos activos (labios, lengua, velo del paladar y la mandíbula) y pasivos, que sirven de punto de apoyo para los activos (paladar duro −alvéolos y dorso− y los dientes).
Figura 3
3. TRASTORNOS DEL LENGUAJE ORAL, ESCRITO Y DE LA COMUNICACIÓN.
CONCEPTUALIZACIÓN.
El concepto de lenguaje normal, reúne una serie de características, ajustadas a las normas sociales, que no obstaculizan las relaciones entre los individuos que forman la colectividad y no coexiste una imposibilidad verdadera de expresión. Todos los rasgos que se oponen o salen de este concepto entran en el campo de la patología. Por tanto, las anomalías del lenguaje son, todas las diferencias de la norma en cuanto a forma, grado, cantidad, calidad, tiempo y ritmo lingüístico que dificultan las posibilidades de expresión interpersonal y que implican una deficiencia duradera de la habilidad lingüística.
El concepto de trastorno del lenguaje oral es muy amplio e impreciso. Terminológicamente ha sido expresado de muy diversas maneras: dificultad, desorden, alteración o perturbación lingüística.
También, puede definírsele, como: un conjunto de elementos semiológicos que suponen una comparación de las estructuras lingüísticas de un individuo con las de otro sujeto que habla normalmente, utilizando como referencia la posesión y buen funcionamiento de los elementos anatómicos (normalidad de los órganos lingüísticos), de los elementos funcionales (contexto socializador y lingüístico) y de los elementos ambientales (entorno comunicativo de continuo estímulo).
La Asociación Americana de habla − lenguaje − audición (ASHA), define los trastornos del lenguaje como un trastorno en la adquisición, comprensión o expresión normal del lenguaje hablado o escrito. El trastorno puede implicar a todos o algunos de los componentes: fonológico, morfológico, semántico, sintáctico o pragmático del sistema lingüístico.
En relación con la dicotomía lenguaje − habla, podemos definir como trastornos del lenguaje a aquellas dificultades que afectan a la recepción, comprensión y elaboración del discurso comunicativo de acuerdo a las reglas de la comunidad Lingüística a la que se pertenece. Los trastornos del habla, sin embargo, se refieren a aquellas dificultades que se manifiestan en la producción o expresión oral; abarcan a los aspectos más
externos de la comunicación, como cuestiones de voz, ritmo y articulación.
Los trastornos de la comunicación se refieren a aquellas dificultades que impiden que el niño tenga la intencionalidad de afectar la conducta del otro para que éste reciba información y actúe en consecuencia. La existencia de problemas comunicativos viene determinada bajo estos criterios:
Ausencia de interés por establecer intercambios comunicativos con los demás.
•
Retraso en la evolución de los intercambios hacia formas más desarrolladas.
•
Fijación de los intercambios en el aquí y el ahora, sin hacer referencia al pasado o al futuro.
•
Con respecto a los trastornos del lenguaje lecto−escritor, nos referimos a aquellas dificultades que se presentan en el niño para el aprendizaje de la lectura (dislexia), escritura (disgrafía) y el cálculo (discalculia).
Actualmente, estos términos han sido sustituídos por la expresión dificultades o trastornos del aprendizaje.
Según el DSM−IV, el trastorno del aprendizaje es aplicable cuando el rendimiento en lectura, cálculo o expresión escrita es sustancialmente (dos desviaciones típicas entre rendimiento y CI) inferior al esperado por edad, escolarización y nivel de inteligencia según indican pruebas normalizadas administradas
individualmente.
ETIOLOGÍA.
•
Los posibles factores etiológicos son los que determinan y nos ayudan a identificar los tipos de alteraciones del lenguaje oral. En muchos casos no existe una exclusividad etiológica, sino que se debe a la confluencia de muchos factores. Un cuadro de etiología endógena (propia del sujeto) puede verse complicado con
características típicas de un cuadro de etiología exógena (exteriores al sujeto).
La investigación etiológica de las alteraciones del lenguaje marca los siguientes aspectos fundamentales:
Causas orgánicas.
•
En la producción del lenguaje intervienen una gran cantidad de órganos de diferentes sistemas; en consecuencia, cualquier anormalidad o lesión anatómica en estos órganos puede originar un trastorno del lenguaje. En este caso nos referimos a cualquier anomalía en el aparato fonoarticulador, auditivo y del sistema nervioso central.
Causas funcionales.
•
Se refieren a los defectos en el proceso fisiológico de los sistemas que intervienen en la emisión de la palabra, aunque los órganos se encuentren en perfecto estado.
Los fallos funcionales pueden deberse a procesos mentales, psíquicos o mecánicos que determinan la implantación de hábitos defectuosos que alteran la emisión de la palabra.
Causas psicológicas.
•
Por existir una relación tan estrecha entre lenguaje y pensamiento, es lógico que las alteraciones de este último puede causar una anomalía en la expresión oral, así como los desórdenes de la palabra pueden afectar la integridad del psiquismo.
En ciertas alteraciones como la disfemia, la alteración lingüística puede ser un síntoma de neurosis y, en este caso la anomalía sería el síntoma de la enfermedad que es la neurosis.
También puede suceder, que el psiquismo del individuo debido a reacciones complejas de la psicodinámica de la conducta, actúe en la producción de anomalías de la voz y de la palabra presentando características
sintomatológicas con apariencia de anomalías orgánicas Causas endocrinas.
•
Las glándulas endocrinas desempeñan un papel importante en el desarrollo psicomotor del individuo, en el crecimiento, en la conducta adaptativa y sexual, en el funcionamiento y en el crecimiento normal del cerebro y, en el lenguaje, ya que este es un producto mental.
El sistema endocrino actúa en relación con el lenguaje como elemento excitante o inhibidor en la producción de la palabra y, en ocasiones puede influir o ser la causa directa de ciertas alteraciones patológicas de la palabra y la voz más o menos severas.
Causas ambientales.
•
Están ligadas a los factores ambientales, culturales y sociales en que vive el niño. Si la familia, sobre todo la madre, no le ha brindado la suficiente estimulación afectiva y lingüística, es natural que su habla sea pobre y escasa. Si, por otra parte, en su ambiente familiar hay personas que padecen algún trastorno del lenguaje, el continuo contacto entre los miembros de la familia puede ocasionar alguna alteración patológica del habla por imitación.
La relación existente entre los trastornos del lenguaje y el ambiente social puede actuar en dos sentidos:
Por un lado, cuando el ambiente familiar y social es adverso al niño crea conflictos y traumas en su psiquismo que pueden alterar el proceso del lenguaje y ocasionar indirectamente un desorden de la palabra. Por otra
parte, el sujeto que padece algún trastorno del lenguaje recibe la desaprobación de sus semejantes, lo que puede causar en él diferentes reacciones y provocarle problemas de conducta y desadaptación más o menos graves.
Causas desconocidas.
•
En algunos trastornos del lenguaje oral y escrito se desconoce el origen exacto de la patología, tal es el caso de alteraciones como la dislexia, la afasia infantil congénita o la tartamudez.
PARTE SEGUNDA
CLASIFICACIÓN Y CARACTERÍSTICAS
DE LOS TRASTORNOS DEL LENGUAJE ORAL Y ESCRITO.
1. CLASIFICACIÓN DE LAS ALTERACIONES DEL LENGUAJE ORAL Y ESCRITO.
1.1. ATERACIONES DEL LENGUAJE ORAL.
1.1.1 Trastornos del lenguaje.−
1.1.1.1 Retrasos en el desarrollo global del lenguaje.
Retraso simple del lenguaje.
•
Disfasia.
•
1.1.1.2. Trastornos adquiridos del lenguaje.
Afasia infantil.
•
1.1.2 Trastornos del habla.−
1.1.2.1 Alteraciones de la articulación.
Dislalias.
•
1.1.2.2 Dificultades en la fluidez verbal.
Disfemia.
•
1.1.2.3. Alteraciones en la voz.
Disfonías.
•
1.1.3 Trastornos de la comunicación.−
Mutismo selectivo.
•
1.2. ALTERACIONES DEL LENGUAJE LECTO − ESCRITOR.
1.2.1. Dislexia.
1.2.2. Disgrafía.
1.2.3. Disortografía.
•
1.2.4.Discalculia.
2. Trastornos del lenguaje
Retrasos del desarrollo del lenguaje.
•
Definición.
◊
Con la denominación retraso en el desarrollo del lenguaje se engloban aspectos tales como la ausencia de lenguaje, la aparición tardía de éste o la permanencia de patrones lingüísticos pertenecientes a un estadio evolutivo inferior al que correspondería al niño/a por su edad cronológica. Afecta sobre todo a la producción
−en sus dimensiones forma, contenido y uso− y en menor grado también se observa dificultad en la comprensión, especialmente cuando el discurso es largo.
Clasificación.
◊
La clasificación de los retrasos en el desarrollo del lenguaje es problemática: por una parte, debido a la dificultad de establecer una clasificación bien fundamentada y por otra, a consecuencia de los distintos puntos de vista que los autores tienen al respecto.
Algunos autores parten de una diferencia clara entre los distintos trastornos del lenguaje, estableciendo clasificaciones muy detalladas. Otros lo conciben más bien como un continuo, cuyos extremos serían el retraso simple (forma más benigna) y la afasia congénita (forma más grave), el resto de los trastornos constituyendo formas intermedias de gravedad variable. Sobre esa distribución continua, existe una ruptura entre lo que correspondería a un desfase cronológico más o menos importante, pero que respetaría las pautas evolutivas normales (serían los distintos niveles de gravedad de retraso simple del lenguaje) y lo que sería un desfase cronológico asociado a la presencia de anomalías lingüísticas, es decir, de pautas de lenguaje que no se observan en el desarrollo normal (se trataría de la disfasia y /o afasia congénita).
Retraso simple del lenguaje.
•
Definición.
•
Se trata de un desfase cronológico del conjunto de los aspectos del lenguaje (fonética, vocabulario, sintaxis) en un niño que no presenta alteraciones evidenciales ni a nivel mental, ni sensorial, ni motor, ni relacional.
Aparece en niños en los que no se encuentran alteraciones de tipo intelectual, relacional, motriz o sensorial, aunque afecta a más de un módulo del lenguaje, en especial a la fonología y la sintaxis. Lo más normal es que se presente como una insuficiencia del aspecto lingüístico a nivel expresivo, comprensivo y articulatorio.
El retraso simple se da en niños que no presentan, por lo tanto, ningún tipo de patología (enfermedad), pero que por cualquier circunstancia tardan más tiempo en alcanzar la comprensión del lenguaje. Parece ser que se da más en niños con bilingüismo.
Características.
•
Este desfase cronológico se manifiesta generalmente:
A nivel de producción:
•
La aparición de las primeras palabras se retrasa hasta los dos años en vez de los 12/18 meses.
♦
La unión de dos palabras no aparece hasta los tres años en vez de a los dos.
♦
El uso de los pronombres, fundamentalmente el personal yo, aparecen sobre los cuatro años
♦
Ausencia del artículo y de los marcadores de posesión.
♦
Tendencia a reducir el sistema consonántico adulto.
♦
Utilización de un vocabulario reducido.
♦
Uso de frases simples, palabras yuxtapuestas sin empleos de nexos, rellenando los espacios vacíos con sonidos indescifrables, dando la sensación de frases largas.
♦
Poca utilización de los plurales y uso de frases mal estructuradas sintácticamente.
♦
Muchos de esos sujetos compensan su déficit de expresión con un uso masivo de gestos, que generalmente son bien comprendidos en su entorno, provocando un reforzamiento de la expresión gestual en detrimento del lenguaje oral.
♦
Habla infantilizada, con omisión de consonantes iniciales y sílabas iniciales.
♦
La estructura silábica es: v, c+v, y no realiza c+c+v, o v+c.
♦
El grupo más afectado suele ser las fricativas, reduciéndose en algunos casos a las producciones /p/, /m/ y /t/.
♦
Este modo de expresión considerado normal a una determinada edad, se convierte en patológico cuando permanece en niños/as que han superado los cinco años.
A nivel de comprensión:
•
La comprensión verbal es mejor que la expresión de estos sujetos, lo que hace pensar que son normales a este nivel. No obstante, si se explora cuidadosamente su nivel de comprensión, se observan algunas alteraciones: los enunciados referentes a conceptos espaciales, temporales, cromáticos...son difícilmente comprendidos y no están integrados en su lenguaje normal.
♦
A nivel de imitación provocada:
•
Se observan deficientes resultados en la repetición de palabras o frases. Parece que son incapaces de repetir estructuras lingüísticas que aún no tengan integradas.
♦
La repetición de frases, palabras o sílabas sin significado resulta muy difícil. En la repetición de frases se limitan a reproducir algunos elementos de la misma.
♦
Síntomas de acompañamiento:
•
Al retraso leve del lenguaje le acompañan otros síntomas no lingüísticos entre los que destacamos:
Retraso motor con dificultad en la precisión y coordinación de movimientos y con frecuencia, un retraso en la aparición de la marcha.
♦
Dificultad en la realización de dibujos libres o copiados y para respetar los límites en el coloreado de dibujos.
♦
Dificultades en aspectos del desarrollo cognitivo: relación pensamiento/lenguaje y memoria/atención.
♦
Problemas psicoafectivos: baja autoestima, dificultades en las relaciones con los iguales (Inhibiciones).
♦
Dificultades en el aprendizaje de la lecto−escritura y otros aprendizajes escolares.
♦
Generalmente, el retraso leve de lenguaje evoluciona hacia la constitución de un lenguaje normal; en esto precisamente se distingue de las demás formas de retraso.
Un dato comúnmente señalado es la falta de apetencia lingüística, que no comunicativa, en los primeros años, una mayor proporción de utilización instrumental del lenguaje a detrimento de una utilización más lúdica e imaginativa.
Etiología.
•
Entre las causas exógenas, se suelen mencionar la insuficiencia de la estimulación familiar, el escaso nivel socio−cultural del entorno o una situación de bilingüísimo mal integrado. Las causas endógenas se describen en general de forma bastante imprecisa: algunos autores apuntan a déficits lingüísticos específicos de origen hereditario, otros se centran en las dificultades para establecer pautas normales de comunicación y extraer de ellas modelos lingüísticos correctos, algunos integran el retraso lingüístico en un conjunto de trastornos instrumentales. Otros consideran como causas el retraso mental, la sordera, el retraso intelectual, el retraso psicosocial (no han sido estimulados), alteraciones madurativas del lenguaje, autismo infantil, alteraciones neurológicas o el mutismo electivo.
Conclusión
•
Sabiendo que no todos los niños no desarrollan su expresión oral con el mismo ritmo, sin embargo, se debe estar muy atento a los retrasos más importantes, generalmente acompañados de trastornos fonéticos y fonológicos que son los que más llaman la atención, pero no deben esconder la verdadera amplitud del problema. En este sentido, para el maestro/a recordemos que presentan un retraso suficiente como para necesitar una exploración especializada:
El niño que entre los 12 y los 24 meses no presenta jerga espontánea ni aparente comprensión de palabras y órdenes sencillas;
•
El niño que no ha empezado a pronunciar sus primeras palabras a los 24 meses.
•
El niño que no construye pequeños enunciados de dos o tres palabras a los tres años.
•
El niño que, después de los 42 meses, presenta un lenguaje todavía ininteligible para personas ajenas.
•
Disfasia infantil.
•
Definición.
•
Este cuadro se describe también bajo los nombres de retardo severo, retraso grave, perturbación grave de la elaboración del lenguaje. Se trata de un déficit, sin sustrato lesional evidenciable, que añade al retraso cronológico importantes dificultades específicas para la estructuración del lenguaje.
Se trata de una elaboración tardía e imperfecta del lenguaje (Ajuriaguerra, 1980).
Es un trastorno global de la expresión, con locuciones automáticas, vocabulario pobre, palabras simples y frases cortas (Launay, 1989).
"Se aplica en general a los niños que presentan un trastorno severo del lenguaje, y cuyas causas no se deben a razones obvias como pueden ser: sordera, retraso mental, alguna dificultad motora, desórdenes emocionales o alteraciones de la personalidad". (Serón y Aguilar, 1992, p.331).
Características.
•
Las disfasias se caracterizan por un desarrollo del lenguaje severamente alterado en niños intelectualmente normales mayores de 5 años, tanto en la comprensión como en la emisión del lenguaje, no es posible de explicar por problemas intelectuales, sensoriales, motores o a lesiones neurológicas, acompañado de
problemas asociados (atención dispersa, aislamiento, labilidad emocional). Este déficit en el lenguaje oral se
caracteriza, además por un retraso cronológico en la adquisición del lenguaje.
Suelen aparecer algunos de los siguientes síntomas:
En la expresión:
•
Intencionalidad comunicativa pobre y grandes dificultades para adaptarse al interlocutor.
•
Graves problemas en los aspectos funcionales del lenguaje; predominio de la función instrumental y reguladora.
•
Expresión muy baja, casi nula o constituida por emisiones que pueden ir desde la palabra−frase hasta la expresión telegráfica.
•
Las frases o palabras se dicen en el orden impuesto por el pensamiento que lo suscita. En algunos casos la expresión se reduce a jerga.
•
Heterogeneidad del vocabulario, existiendo la presencia de palabras complejas y la ausencia de palabras más simples.
•
Agramatismo: dificultades variables en la estructuración sintáctica.
•
Dificultad para manejar pronombres personales más allá de los 4 años.
•
Ausencia total de partículas de relación (preposiciones, etc.).
•
Empleo persistente del verbo en forma atemporal: infinitivos y perífrasis verbales.
•
En la comprensión:
•
Grave alteración de la comprensión pudiéndose observar conductas ecolálicas.
•
Pueden llegar a la sordera verbal.
•
Reacción positiva a gestos.
•
Dificultad para repetir y recordar enunciados largos.
•
Problemas de evocación: expresiones interrumpidas con sustituciones de palabras, uso de perífrasis y muletillas.
•
Sintomatología asociada.
•
Los disfásicos suelen presentar dificultades en la estructuración espacial, trastornos en el ritmo y dificultades psicomotrices, repercutiendo esas dificultades en un retraso en los aprendizajes básicos, en su equilibrio afectivo emocional, baja estima y ansiedad situacional varias, si como consecuencia de sus dificultades se produce un fracaso en sus aprendizajes escolares, este traerá consecuencias personales, familiares y de relación.
Problemas en la memoria secuencial de estímulos visuales, auditivos y de acontecimientos.
•
Trastornos de tipo perceptivo: integración auditiva fonética.
•
Dificultades a la hora de responder correctamente al cambio de consigna, probablemente debido a perseveraciones de las imágenes auditivas.
•
Falta de programación en su actividad lúdica (juego simbólico).
•
Alteraciones de la conducta social y afectiva, con rasgos de ansiedad.
•
Dificultades en el desarrollo cognitivo: relación pensamiento/lenguaje.
•
Graves dificultades para el aprendizaje de la lecto−escritura.
•
Etiología
•
La etiología de la disfasia parece endógena, aunque no se haya podido aún determinar su naturaleza. Algunos autores piensan que su origen está en aspectos relacionales y ambientales y otros piensan que sus causas son aspectos constitucionales de base.
Conclusión
•
Son niños que necesitan de una reeducación logopédica que acelere su evolución espontánea excesivamente lenta poniendo en peligro su escolaridad y su integración social. El pronóstico, con reeducación temprana, es positivo, pero las secuelas, tanto en el lenguaje oral como en el lenguaje escrito, se extienden más allá del período preescolar.
Trastornos adquiridos del lenguaje.
•
Afasia infantil adquirida.
•
Definición de afasia.
◊
Etimológicamente el término afasia proviene del griego a−phásis y viene a significar privación de la palabra, entendiendo esta en su sentido menos constrictivo, es decir privación no sólo de la palabra como lenguaje, sino del lenguaje como comunicación.
Cara a una definición más descriptiva, podríamos usar dicho término para él: Trastorno del lenguaje que tiene como características esenciales el aparecer como consecuencia de una lesión del sistema nervioso central y en un momento en que el lenguaje existía ya en el individuo que padeció la afección cerebral (Rondal)
O bien para indicar: El trastorno, defecto o perdida de la facultad de expresión, hablada, escrita o mímica, a causa de una lesión de los centros cerebrales; imposibilidad, por consiguiente, de comprender las imágenes receptivas (auditivas y escritas) de la palabra y de encontrar las imágenes motoras y gráficas de la palabra, aún conservándose las funciones de los aparatos periféricos sensoriales (vista y oído) y motores (manos, lengua, labios, etc.)
"Una alteración del lenguaje debido a lesiones cerebrales producidas después de la adquisición del lenguaje o en el transcurso del mismo."(Serón y Aguilar, 1992, p.337).
Podríamos describir esta perturbación como: Trastorno, por pérdida, deterioro o disminución, de la capacidad comunicativa previamente poseída, afectando de forma específica a los aspectos codificativos y/o
decodificativos del lenguaje.
Definición de afasia infantil adquirida.
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La afasia infantil adquirida es una pérdida total o parcial del lenguaje en niños después de los dos / tres años de vida (posterior a la adquisición de los elementos básicos del lenguaje) por culpa de una lesión cerebral adquirida (generalmente a consecuencia de un traumatismo craneal o enfermedades como la meningitis) que afecta áreas relacionadas con algún aspecto del lenguaje. (Serón y Aguilar, 1992, p.341)
Se diferencia de la afasia adulta por el tipo de desórdenes que produce y no tanto por la lesión en sí, ya que en el niño (dependiendo de la edad), al no estar totalmente elaborados los esquemas neuro−lingüísticos, la lesión no produce tanta alteración como en el adulto.
La afasia puede afectar tanto a la comprensión como a la expresión del lenguaje, dependiendo de la naturaleza de la lesión cerebral.
Etiología.
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Como causa de las lesiones cerebrales causantes de la afasia infantil encontramos la encefalitis, meningitis, accidentes cerebro−vasculares o tumores cerebrales. El pronóstico será más favorable mientras menos definida estuviese la lateralización hemisférica de la zona del lenguaje en el momento de producirse la lesión.
Características.
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Se manifiesta:
1. A nivel de producción:
Las dificultades a este nivel van desde los sujetos que no tienen ninguna producción verbal (repiten sonidos que imitan el ritmo del discurso) hasta aquellos que alcanzan un cierto nivel de expresión verbal, pasando por los que presentan alteraciones en la organización del desarrollo temporal del lenguaje junto a una articulación muy defectuosa (estereotipias y agramatismo)
2. A nivel de comprensión:
También aquí se presentan diferencias notables entre unos sujetos y otros. Podemos encontrarnos niños o niñas cuya comprensión verbal es prácticamente nula, pudiendo creer incluso que son sordos por la indiferencia que manifiestan ante la voz humana. En cambio, otros sujetos pueden tener una comprensión verbal casi normal.
3. Síntomas de acompañamiento:
Acompañan en ocasiones a estos síntomas lingüísticos las siguientes alteraciones en otros campos del desarrollo, la inteligencia y la personalidad.
Retraso motor considerable.
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Importante retraso escolar
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Alteraciones psicoafectivas, alto grado de dependencia familiar, manifestaciones de ansiedad y de angustia, tanto en los padres como en el niño/a, y actitud sobreprotectora
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La inteligencia se ve afectada por esta ausencia de lenguaje y por tanto, no puede ser comparable a la de un niño/a que habla encontrándose alterada su capacidad de simbolización y de abstracción.
Tipología afásica clásica.
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Afasia expresiva, motora, o afasia de Broca.
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En este caso el paciente puede procesar el mensaje escrito, auditivo, visual, etc., pero se muestra incapaz de emitir mensaje alguno y esto afecta igualmente a la vertiente del lenguaje oral, escrito, etc. Es decir el paciente presenta un trastorno de las imágenes motrices de las palabras.
Afasia receptiva, sensorial o afasia de Wernicke.
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La perturbación es definida como un trastorno de las imágenes sensoriales de las palabras. El paciente aun recibiendo la información vías: visual, auditiva, lectora, etc., no logra procesarla, no logra extraer su significado, es más, parece como si de un lenguaje extraño se tratase. La capacidad expresiva
consecuentemente presenta cierto menoscabo, en la medida en que el deterioro de la propia producción puede pasar inadvertida, tratándose en ocasiones de pacientes con una locuacidad excesiva e inadecuada logorrea.
Afasia mixta o total.
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Los niveles de mixta o total, hacen referencia a pacientes con dificultades en ambos niveles, receptivo y expresivo.
Si bien ambos términos tienden a usarse indistintamente y consideramos que difieren notablemente. Una afasia mixta no siempre ha de significar una inhabilidad a la que aludirían los términos de total o global.
Utilizaremos, pues, el término de afasia total como sinónimo de global, es decir como incapacidad
comunicativa que afecta a todo tipo de interacción comunicativa y lingüística −respuestas gestuales, verbales u otras−.
Conclusión
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Gracias a la plasticidad del cerebro infantil, este trastorno presenta casi siempre un proceso rápido de recuperación espontánea post−lesional, sobre todo si la afasia ocurre antes de los 5 años; vuelven a aparecer progresivamente las distintas funciones lingüísticas en un espacio de tiempo comprendido entre 1 y 6 meses.
Cuanto más mayor es el niño en el momento de la lesión, más lenta es la recuperación y más importantes pueden ser las secuelas.
3. Trastornos del Habla.
3.1 DISLALIAS.
Definición.
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Son los trastornos en la articulación de los fonemas, o bien por ausencia o alteración de algunos sonidos concretos o por la sustitución de éstos por otros de forma improcedente. Se trata pues de una incapacidad para pronunciar o formar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas. La dislalia puede afectar a cualquier consonante o vocal. Así puede presentarse el defecto referido a un sólo fonema o a varios en un número indeterminado, o afectar tan sólo a la asociación de consonantes, cuando éstas aparecen unidas en una sola sílaba, omitiendo en este caso una de ellas. Este tipo de dislalias según sea el fonema dan lugar a:
El sigmatismo, alteración en la articulación de las consonantes sibilantes.
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El rotacismo, mala articulación de la r.
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El gammacismo, articulación defectuosa de la /g/.
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El lambdacismo, en la l y ll.
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El deltacismo, en la d y t.
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El mitacismo, en las bilabiales.
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El iotacismo, en la j.
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El yeísmo, articulación de la y en vez de la ll.
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El ceceo, articulación de z en vez de s.
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El seseo, articulación de s en vez de z.
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El hotentotismo, defecto de articulación de todos los fonemas.
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El chinoísmo, sustitución de la r por la l.
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Las dislalias son más frecuentes en la juventud y en la niñez que en los adultos; más frecuentes en las palabras largas, en las fricativas que en las oclusivas y nasales. También se presenta con más frecuencia en el sexo masculino. El defecto no tiene relación con el estado social del niño antes de los cinco años, pero luego sí, es decir, no hay más dislalias en las capas sociales más bajas que en las altas, pero en las primeras se alargan y persisten, en cambio, las clases altas tienen más interés en corregirse.
Sintomatología.
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Podemos encontrar varios tipos de errores articulatorios:
Sustitución; es un error de articulación en que un sonido de reemplazado por otro, El niño se siente incapaz de pronunciar una articulación concreta y en su lugar emite otra que le resulta más fácil y
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asequible, también se da por la dificultad en la percepción o en la discriminación auditiva donde el niño percibe el fonema tal como él lo emite. La sustitución puede darse al principio, en medio, o al final de la palabra. Por ejemplo: el fonema /r/ es sustituido por /d/ o por /g/, diciendo quiedo por quiero, etc.
Omisión; el niño omite el fonema que no sabe pronunciar, sin ser sustituido. A veces omite tan sólo la consonante que no sabe pronunciar, como apato por zapato, pero también suele omitir la sílaba completa que contiene dicha consonante, como camelo por caramelo.
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Inserción; el niño intercala junto a un sonido que le resulta dificultoso, otro sonido que no corresponde a esa palabra y, sin conseguir con ello salvar la dificultas, se convierte en un vicio de dicción, dirán aratón en vez de ratón.
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Distorsión; un sonido distorsionado es aquel que se da de forma incorrecta o deformada, es decir, que su articulación se hace de forma aproximada a la correcta, pero sin llegar a serlo. Generalmente es debido a una imperfecta posición de los órganos de la articulación, al la forma de salida del aire, a la vibración o no vibración de las cuerdas vocales, etc.
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Clasificación.
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Atendiendo a sus causas podemos clasificar las dislalias en:
Dislalia funcional.
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Definición.
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Trastornos de la articulación que no presentan malformación anatómica, pérdida de audición o lesión
neurológica, sino tan sólo una incapacidad funcional. Las confusiones más habituales son en aquellos sonidos que exigen una mayor competencia articulatoria, como son /r/, /s/, /ch/, /z/, /l/ y /k/.
En algunos casos, el niño dislálico sabe que articula mal y él quisiera corregirse y trata de imitarnos, pero sus órganos no obedecen con la facilidad que él desea, y no encuentran el movimiento concreto que debe ser realizado para pronunciar un sonido correctamente. El fonema es el resultado final de la respiración, de fonación y de la articulación. Pero en estos casos existe una incapacidad o dificultad funcional en cualquiera de estos aspectos que impide la perfecta articulación. En otras ocasiones, aunque la dificultad sea la misma, el niño no percibe su defecto por la fijación que tiene del mismo, no pudiendo él distinguir las articulaciones que emite bien y las que emite mal.
Causas.
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Vamos a presentar una serie de causas que pueden ser determinantes de la dislalia funcional, siguiendo el orden con el que aparecen de mayor a menor frecuencia.
Escasa habilidad motora, existe una relación directa entre el grado de retraso motor y el grado de retraso del lenguaje en los defectos de pronunciación.
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Dificultades en la percepción del espacio y el tiempo, el lenguaje comienza a surgir en el niño por imitación de movimientos y sonidos. Es muy difícil que puedan darse los primeros si el niño no es capaz de percibirlos tal y como son, sino tiene interiorizadas las nociones de espacio y tiempo.
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Falta de comprensión o discriminación auditiva, algunos niños tienes dificultades en cuanto a la discriminación acústica de los fonemas por capacidad insuficiente de diferenciación de unos y otros.
Estas causas aparecen, no porque el niño no oiga, sino por una falta de comprensión auditiva.
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Factores psicológicos, cualquier trastorno de tipo afectivo puede incidir sobre el lenguaje del niño
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haciendo que quede fijado en etapas anteriores, impidiendo una normal evolución de su desarrollo.
Pueden provocar un trastorno en el desarrollo de la personalidad del niño que se refleje en la
expresión de su lenguaje, ya que existe una interacción continuada entre el lenguaje y el desarrollo de la personalidad.
Factores ambientales, la carencia de ambiente familiar se refleja en muchos casos en su expresión hablada. Es muy importante el nivel cultural del ambiente en que se desenvuelve el niño, se hace notar en el vocabulario empleado y en la fluidez de expresión en el modo de articulación. Uno de estos problemas se da en el bilingüismo existente en el ambienten que se desenvuelve el niño, que puede crear desorientaciones en la etapa de fijación de su lenguaje. La superdotación materna que impide la debida maduración del niño.
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Factores hereditarios, se ve forzado por la imitación de los errores que cometen al hablar los familiares, si es que estas deformaciones articulatorias persisten en ellos.
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Deficiencia intelectual, en estos casos no se puede hablar tan sólo de dislalia funcional, sino que son problemas más complejos.
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Dislalia audiógena.
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Es la alteración de la articulación producida por una audición defectuosa, la hipoacusia, en mayor o menor grado impide la adquisición y el desarrollo del lenguaje, dificulta el aprendizaje de conocimientos escolares, trastorna la afectividad y altera el comportamiento social
Un elemento fundamental en la percepción del lenguaje es la percepción auditiva. El niño que no oye nada, no hablará nada espontáneamente, y el niño que oye incorrectamente, hablará con defectos y estos se denominan dislalia audiógena. Por ejemplo, la hipoacusia impide la adquisición y el desarrollo del lenguaje. El niño tendrá dificultad para reconocer y reproducir sonidos que ofrezcan entre sí una semejanza, al faltarle la capacidad de diferenciación auditiva. Las alteraciones que presente en el habla el niño hipoacúsico, dependerán de la intensidad de la pérdida de oído que tenga y de la capacidad del niño para compensarla.
Generalmente en estos casos, junto a la dislalia, se presentarán alteraciones de la voz y del ritmo, que modificará la cadencia normal del habla
Dislalia orgánica.
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Son los trastornos de la articulación que están motivados por alteraciones orgánicas. Cuando estas alteraciones orgánicas se refieren a lesiones del sistema nervioso que afectan al lenguaje se denominan disartrias. Y cuando la alteración afecta a los órganos del habla por anomalías anatómicas se llaman disglosias.
Diglosia.
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Definición.
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Es una alteración articulatoria en la producción oral producida por una causa anatómica y/o fisiológica de los órganos periféricos articulatorios, y de origen no neurológico. Sus causas están en las malformaciones congénitas pero también pueden ser ocasionadas por parálisis periféricas, traumatismos, trastornos del crecimiento, etc.
Clasificación.
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Los tipos de disglosias clasificados en función de las características anatomo−fisiológicas de los órganos periféricos del habla son:
La disglosia labial, es un trastorno de la articulación de los fonemas originado por una
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alteración de la forma, movilidad, fuerza o consistencia de los labios. Las más frecuentes se deben a :
Labio leporino: es una malformación congénita de diversos grados que abarca desde la simple depresión del labio superior hasta su total hendidura que suele ir asociada a una fisura palatina y hendidura alveolar. La manifestación mas grave es la medio o central, entendido como una malformación rara o caracterizada por la falta de unión de los dos mamelones nasales internos.
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Frenillo labial superior hipertrófico: su presencia dificulta la movilidad del labio superior, produciendo un diastema (espacio) entre los incisivos centrales.
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Fisuras del labio inferior: suele ir acompañada de labio leporino superior, aunque también se puede dar de forma aislada.
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Parálisis facial: Suele producirse por traumas obstétricos (fórceps), afecciones supuradas del oído medio, poliomelítis o difteria. Puede ser unilateral que es poco perceptible o bilateral donde la articulación fonemática está afectada.
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Macrostomía: El alargamiento de la hendidura bucal o macrostomía suele ir
acompañada de malformaciones del pabellón auricular aunque a veces también puede verse afectada la mandíbula y los ojos. La fisura suele comenzar en el ángulo de la boca; según su extensión se distinguen: La macrostomía incompleta, cuando se prolonga a lo largo de la cara pero en poca extensión. La boca aparece grande con un labio inferior ancho y prominente y también nos encontramos con la completa, que es cuando se prolonga al masetero o más.
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Heridas labiales: Pueden producir algunas alteraciones articulatorias si son debidas a lesiones orgánicas.
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Neuralgia del trigémino: el nervio trigémino es el responsable de la sensibilidad de la cara no el facial, por lo que los síndromes dolorosos de la cara de deben a
alteraciones de las diversas ramas del trigémino.
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La disglosia mandibular, se debe a un trastorno de la articulación producido por alteración de la forma de uno o ambos maxilares. Los más frecuentes son:
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Resección del maxilar superior / inferior: pueden ser ocasionados por accidentes, tumores,...
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Atresia mandibular: se produce por la contención en el desarrollo del maxilar inferior de origen congénito o adquirido y se produce una mal oclusión de los maxilares.
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Disostosis maxilofacial: es una forma particular de malformación mandibular asociada a otras anomalías.
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Progenie: consiste en un crecimiento exagerado de la mandíbula inferior con la consiguiente mala oclusión de los maxilares.
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La disglosia dental, son consecuencia de una alteración en la forma o posición de las piezas dentarias. Las causas principales son la herencia, desequilibrios hormonales, alimentación, ortodoncias, prótesis, etc.
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La disglosia lingual es una alteración de la articulación de fonemas por un trastorno orgánico de la lengua. Las más frecuentes son:
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Anquiloglosia: frenillo corto.
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Glosectomía: Extirpación total o parcial de la lengua mediante una intervención quirúrgica.
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Macroglosia: aumento desmesurado del tamaño de la lengua y así diminuye los movimientos produciendo alteraciones articulatorias.
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Malformaciones congénitas de la lengua: son debidas a una detención en el desarrollo embriológico.
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Parálisis uni−bilateral del hipogloso: con pocas molestias en el primero de los casos y con alteraciones más serias en el masticar y en el hablar, en el segundo.
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La disglosia palatal, es una alteración de la articulación causada por alteraciones orgánicas del paladar óseo y del velo del paladar. Las más frecuentes son:
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Fisura palatina: Malformación congénita en la que las dos mitades del paladar no se unen en la línea media. Las causas son: por un lado las de carácter exógeno que son el alcoholismo, radiaciones, virus, carencia de vitaminas A y B y por otro lado están las de carácter endógeno que son por herencia, y también están los trastornos
articulatorios, que son: el golpe de glotis, el ronquido faríngeo, el soplo nasal y la rinofonía.
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Fisura submucosa del paladar: el paladar óseo no se ha unido en la línea media pero sí la mucosa que la recubre.
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Paladar ojival: puede favorecer la producción de distorsiones.
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Paladar corto, úvula bífida, velo largo, perforaciones....
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Disartria
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Definición.
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Las disartrias pueden ser de origen muy variado dentro del trastorno neurológico, desde el nacimiento o como consecuencia de enfermedad o cadente que desencadena una lesión cerebral. Son alteraciones motrices del habla, es decir, provocadas por lesiones del sistema nervioso que generan trastornos en el movimiento de los
músculos que intervienen en la fonoarticulación. El trastorno motriz que provoca una disartria puede ser bastante complejo y una definición que recoja esta complejidad podría ser: las dificultades de la expresión del lenguaje debido a trastornos del tono y del movimiento de los músculos fonatorios, secundarios a lesiones del sistema nervioso. Los autores Love y Vvebb la definen como: alteración de la actividad articulatoria de las unidades fonéticas., es una deficiencia de la propia ejecución neuromuscular del habla provocada por una lesión en los conductos neuronales y caracterizada por la debilidad, parálisis o incoordinación de la musculatura del habla.
El disártrico puede manifestar problemas de respiración, de fonación, de articulación, de resonancia, de ritmo y de prosodia.
La disartria se presenta más frecuentemente en niños a los que se ha diagnosticado una parálisis cerebral. Una lesión en las estructuras del sistema extrapiramidal y el cerebelo induce a alteraciones del habla que son el resultado de trastornos del control muscular.
Clasificación.
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Disartria Fláccida, la lesión está localizada en la neurona motriz inferior.
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Disartria Espástica, la lesión se produce a nivel neurona motriz superior.
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Disartria Atáxica, la lesión está en el cerebelo bilateral o general.
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Disartrias por lesiones en el Sistema Extrapiramidal, que es parte del paleoencéfalo (junto con el diencéfalo y el tálamo óptico.
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Dislalia evolutiva.
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Se denomina dislalia evolutiva, aquella fase del desarrollo del lenguaje infantil en la que el niño no es capaz de repetir por imitación las palabras que escucha, de formar los estereotipos acústico−articulatorios correctos. A causa de ello repite las palabras de forma incorrecta desde el punto de vista fonético. Los síntomas que aparecen son, por tanto, los de la dislalia, al darse una articulación defectuosa.
Dentro de una evolución normal en la maduración del niño, estas dificultades se van superando y sólo si persisten más allá de los cuatro o cinco años, se pueden
considerar como patológicas.
Aunque la dislalia evolutiva no precisa un tratamiento directo al formar parte de un proceso normal, es necesario mantener con el niño un comportamiento adecuado que ayude a su maduración general para evitar posteriores problemas, y que no permita una fijación del esquema defectuoso, que en ese momento es normal para él. Por ello, es conveniente siempre hablarle de forma clara y adulta, no imitándole en sus
defectos, ni tomárselos como una gracia, lo que puede reforzarle la pronunciación defectuosa e impedir su evolución
3.2. Disfemia.
Definición.
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Conceptualmente podemos definir la disfemia como un trastorno de la fluidez verbal en el cual no se dan anomalías orgánicas y se caracteriza por las interrupciones bruscas, bloqueos y espasmos musculares que afectan, con distinta intensidad, a la coordinación fonorespiratoria y a los movimientos articulatorios.
Clasificación de la tartamudez.
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Según su sintomatología diferenciamos tres tipos de disfemia:
a) Tartamudez tónica; se caracteriza por un habla entrecortada con espasmos
provocando bloqueos en el habla. El bloqueo se produce en el inicio de ciertos grupos fónicos y salida repentina de la emisión.
b) Tartamudez clónica; producida por breves y rápidas contracciones bucales que dan lugar a una repetición compulsiva de sílabas.
c) Tartamudez tónica − clónica; se dan las características de las dos anteriores. Es la más frecuente.
Incidencia y evolución.
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La tartamudez es más frecuente entre los niños de menor edad que en los mayores. Su inicio ocurre antes de los ocho años en nueve de cada diez casos y, respecto al sexo afecta a una hembra por cada tres ó cuatro varones. La aparición y evolución de la disfemia pasa por tres fases:
Fase primaria: la tartamudez comienza más o menos a los tres años. El niño en esta fase no es consciente del problema hasta que la familia y el entorno lo hacen evidente, por lo general, tratando de que el niño corrija el defecto.
⋅
Fase transicional; el niño toma conciencia del problema y muestra un displacer por la comunicación verbal, pasando a ser el habla una fuerte frustración.
⋅
Fase secundaria; el tartamudeo se le asocian otros signos anormales, reacciones emocionales negativas y otras anomalías de la conducta verbal y motora que se convierten en poderosos determinantes de la persistencia y agravamiento del medio.
⋅
Estas manifestaciones secundarias son:
Reacciones de ansiedad ante situaciones verbales.
⋅
Conducta de evitación o huida de la situación verbal.
⋅
Miedo a hablar (logobofia).
⋅
Movimientos parásitos (tics) compulsivos que afectan a la musculatura orifacial y del cuello.
⋅
Alteración funcional fonorespiratoria al tartamudear, en forma de respiración paradójica emitiendo el habla en inspiración.
⋅
Entonación monótona al hablar.
⋅
Abuso de sinónimos: sustitución de palabras que al disfémico le resultan difíciles y a las que teme.
⋅
Uso de muletillas verbales que ayudan al disfémico a enlazar las frases.
⋅
Uso de expresiones grandilocuentes y perífrasis y lenguaje redundante.
⋅
Frases inacabadas.
⋅
Retraso en la emisión de la palabra, prefiere esperar antes de hablar; piensa intensamente antes de responder.
⋅
Reacciones internas:
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miedo a situaciones especificas (hablar por teléfono, ir a comprar).
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Malestar, vergüenza y culpabilidad.
•
Síntomas neurovegetativos: palpitación, sudoración, temblor y rubor.
• Etiología.
⋅
Existen grandes discrepancias a la hora de explicar las causas y los mecanismos de la tartamudez. Las teorías acerca del trastorno pueden agruparse en dos corrientes:
La primera insiste en la precisa de una dificultad funcional inicial que puede ser directa [debilidad del aparato de articulación; dificultad
lenguoespeculativa (dificultad para formular el pensamiento en el lenguaje)]
o indirecta (lateralización inadecuada, disfunción cerebral). A partir de esta dificultad funcional, el sujeto empieza a presentar estados psiquicos
depresivos y a elaborar una construcción neurótica respecto al lenguaje.
⋅
La segunda presenta la tartamudez directamente como un trastorno esencialmente afectivo y relacional que se centra en el lenguaje por su función simbólica.
⋅
Actualmente se busca una aproximación integradora que relacione factores somáticos de carácter hereditario con factores psicológicos responsables de la persistencia y complicación del problema.
Diagnóstico diferencial.
⋅
Es preciso hacer un diagnóstico diferencial respecto a:
Habla vacilante de la primera infancia que tiene lugar hacia los tres años cuando el niño pasa de la fase simple a la fase compleja, a producir oraciones más largas. Se produce pausas en el discurso y repeticiones de sílabas y palabras porque el niño está aprendiendo a expresarse. Esta tartamudez fisiológica suele remitir al cabo de un año y permite diferenciarlo del tartamudeo patológico por la ausencia de bloqueos.
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Los procesos del retraso evolutivo del lenguaje, pues debido a la dificultad de representar el pensamiento a través del lenguaje dará lugar a un habla discontinua, con grandes pausas y repeticiones de palabras.
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Los trastornos de la fluidez asociados a causas neurológicas: parkinson, depresión, afasias.
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El DSM−IV recoge los siguientes criterios para el diagnóstico del tartamudeo:
Alteraciones de la fluidez y la organización temporal normales del habla
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(inadecuadas para la edad del sujeto), caracterizada por ocurrencias frecuentes de uno o más de los siguientes fenómenos:
repeticiones de sonidos y sílabas,
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prolongaciones de sonidos.
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Interjecciones.
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Palabras fragmentadas (p. ej. pausa dentro de una palabra)
◊
Bloqueos audibles o silenciosos.
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Circunloquios (sustituciones de palabras para evitar palabras problemáticas)
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Palabras producidas por un exceso de tensión física.
◊
Repetición de palabras monosilábicas (p. ej., Yo, yo−yo le veo)
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La alteración de la fluidez interfiere el rendimiento académico o laboral, o a la comunicación social.
◊
Si hay un déficit sensorial o motor del habla, las deficiencias del habla son superiores a las habitualmente asociadas a estos problemas.
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Prevalencia. En niños prepuberales 1% y desciende al 0,8% en la adolescencia. La proporción varón a mujer es aproximadamente 3:1.
3.3. Disfonías.
Definición.
⋅
Es una alteración de la voz, en cualquiera de sus cualidades (tono, intensidad y timbre) que sobreviene a una alteración orgánica o a una disarmonía o incoordinación de los músculos respiratorios, laríngeos y las cavidades que intervienen en el acto vocal.
Clasificación de las disfonías.
⋅
Son varias las clasificaciones que se pueden establecer sobre las alteraciones de la voz. Sin embargo, la mayoría de los autores coinciden en dividirlas en cuanto a la etiología, en dos grandes grupos: orgánicas y funcionales.
Disfonías orgánicas.
◊
Es la alteración de la voz producida por una lesión anatómica en los órganos de la fonación. Las disfonías orgánicas presentan en la imagen laringoscópica una patología visible y tienen un componente anatómico o neurológico.
Puede estar producida por:
Malformaciones de la laringe: Quistes, sulcus, sinequias, laringomalacia.
⋅
Alteraciones laríngeas: Laringitis agudas y crónicas, leucoplasia,
intoxicaciones alcohólica y tabáquica, papilomatosis, artritis y carcinoma.
⋅
Alteraciones extralaríngeas: Afecciones rinofaríngeas, voz del sordo.
⋅
Disfunción de origen hormonal: Virilización laríngea.
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Disfunción de origen neurológico: Síndromes extrapiramidales, parálisis recurrencial.
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Alteraciones de origen traumático y quirúrgico: Disfonías postintubación, laringectomía total o parcial, secuelas de tratamientos quirúrgicos.
⋅
B. Disfonías funcionales.
La disfonía funcional se define como una alteración de la función vocal, provocada esencialmente por una perturbación de la actitud vocal. Se caracterizan por una
utilización defectuosa del órgano vocal a causa de la instalación progresiva del círculo vicioso del sobreesfuerzo vocal, bajo la influencia de factores variados:
psicológicos, sociológicos y también orgánicos. Perelló y Salva nos explica que el término funcional es empleado por los laringólogos para denominar la disfonía psicosomática, y por los logopedas para designar las disfonías que se producen por un abuso, sobreesfuerzo o agotamiento del mecanismo vocal.
Son factores desencadenantes de esta disfonía: patología otorrinolaringológica (laringitis aguda, traumatismos, alergias); enfermedades sistémicas; hábitos tóxicos (alcoholismo, tabaquismo); labilidad psicológica; alteraciones posturales;
antecedentes pulmonares; ambiente familiar.
Son factores favorecedores: obligación socioprofesional de hablar o cantar;
características psicológicas personales o situaciones difíciles; hábitos tóxicos;
afecciones crónicas ORL; mal control audiofonatorio; técnica vocal defectuosa;
exposición a ruido, polvo, vapores irritantes o aire acondicionado, etc.
La alteración de la actitud vocal, y cómo el paciente la compensa, determinan el tipo de disfonía funcional a que da origen:
1. Hipercinética. Exceso de tono muscular, con comportamiento de esfuerzo.
2. Hipocinética. Defecto de tono muscular, con compensación de musculatura perilaríngea.
Las disfonías infantiles.
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Las disfonías funcionales son las que se dan con mayor frecuencia en los niños.
Afectan a cerca de la mitad de los niños en edad escolar, desde los 5 o 6 años hasta la edad puberal. En el niño disfónico, sea cual sea su edad y la gravedad de su trastorno, todas las características acústicas están alteradas y modificadas poco o mucho, igual que en el adulto. El timbre normal está reemplazado por otro patológico que en las hipercinesias da la impresión de esfuerzo vocal.
Casi siempre el tono es demasiado grave en relación con la constitución y edad del niño. La intensidad es siempre demasiado fuerte y el sujeto no puede hablar con voz queda.
Más raramente, el niño está afecto de una disfonía hipocinética. La voz es grave, sin timbre, sin intensidad o por el contrario, muy aguda y sin alcance por falta de tonicidad.
Las disfonías modifican, pues, los elementos melódicorítmicos del mensaje y dan a la voz y a la palabra de estos niños un aspecto monótono y particular. Entre los tipos de voz disfónica más frecuentes en el niño en edad escolar son:
* Voz fuerte o chillona; voz estridente con una intensidad aumentada a consecuencia del abuso vocal.
* Voz débil; tipo de voz con poca intensidad y alcance debido a falta de tono
muscular en la laringe. La convalecencia de enfermedades graves se acompaña de un estado depresivo con voz débil.