Tu viaje a través de la EPOC
Estación 1: ¿Qué es la EPOC?
Hola de nuevo:
Ya estamos en la primera estación y vamos a comenzar el viaje. Para entender qué ocurre cuando una persona tiene EPOC, primero vamos a conocer qué es la EPOC y cómo funciona el Aparato Respiratorio.
¿Empezamos?
Aunque no te das cuenta de ello necesitamos respirar continuamente para poder vivir, la respiración es el alimento de la vida. Una persona puede estar sin comer varios días e incluso semanas, sin beber algunas horas pero sin respirar apenas unos minutos. Y es que nuestro cuerpo necesita de un aporte continuo de oxígeno, el cual se encuentra en el aire, y de una eliminación de dióxido de carbono, generado por el organismo, para poder funcionar. El encargado de llevar a cabo esta función tan importante es el Aparato Respiratorio.
Cuando inspiramos, es decir, cuando cogemos aire, estamos introduciendo aire cargado de oxígeno a nuestro organismo. Este aire entra en nuestro interior a través de las fosas nasales o de la boca.
Las fosas nasales son la primera parte del sistema respiratorio. En ellas el aire se calienta, se humedece y se limpia, gracias a los pelillos que hay en ellas y al moco que producen. Una vez que se ha realizado este proceso el aire pasa a un tubo denominado faringe.
La faringe es un tubo formado de músculo y que es común a los aparatos respiratorio y digestivo. A sus dos lados están las amígdalas que son unas glándulas encargadas de defendernos frente a microorganismos.
Tras la faringe viene la laringe que también es un tubo formado de músculo y cartílago. En ella se encuentra la epiglotis, membrana que se encarga de cerrar las vías respiratorias cuando comemos para que así no entren alimentos a los pulmones. En ella también están las cuerdas vocales, que son las encargadas de la fonación, hablar y cantar.
Llegamos ya a la tráquea, que es un tubo de cartílago que en su interior tiene unas células que forman moco y que facilitan la limpieza del aire que pasa a través de ella, y otras con cilios
La respiración, ¿para qué sirve?
Los bronquios son tubos similares a la tráquea que se adentran en los pulmones, una vez dentro de ellos se comienzan a dividir, hasta 25 veces, en conductos cada vez más finos llamado bronquiolos, hasta llegar a unos saquitos, los alveolos, donde las células de la sangre intercambian gases.
Los pulmones son los dos órganos principales del aparato respiratorio. Se dividen en 3 lóbulos el derecho y dos el izquierdo y se encuentran dentro de la caja torácica.
La caja torácica es la protectora de este aparato. Está formado por varios huesos: costillas, esternón y columna vertebral, y por diversos músculos que se encuentran entre las costillas, y por el diafragma, que es el motor de este sistema. El diafragma se encuentra en el suelo de la cavidad torácica y cuando se tensa los pulmones se expanden, se hinchan.
Para facilitar el desplazamiento de los pulmones dentro de la caja torácica durante los movimientos respiratorios, estos se encuentran rodeados de dos membranas llamadas pleuras separadas por un líquido.
En los alveolos se produce el intercambio gaseoso. El oxígeno que hemos obtenido con la inspiración pasa a la sangre para repartirlo por todo el cuerpo y el dióxido de carbono (gas de desecho) producido por éste pasa al aparato respiratorio para ser eliminado en la espiración.
Pues ya sabemos un poquito más para qué sirve nuestro
aparato respiratorio. ¿Pero qué es la EPOC?
EPOC es el acrónimo de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la EPOC es una enfermedad respiratoria caracterizada por una reducción persistente del flujo de aire. Se trata de una enfermedad crónica donde existe una dificultad en la salida de aire en los pulmones, debido a que se encuentran obstruidos por la presencia de hinchazón y exceso de moco en las vías respiratorias.
Por tanto, cuando una persona tiene EPOC el aire no entra ni sale bien de sus pulmones porque las vías respiratorias o los alveolos están dañados. En función de la estructura que esté dañada, y de la causa, estaremos ante un tipo u otro de EPOC.
Si los bronquios se irritan e hinchan aparece una bronquitis dando lugar a tos y sensación de ahogo. Si la tos dura más de 3 meses durante 2 años seguidos y se expulsa moco al toser esta bronquitis se convierte en Bronquitis Crónica, uno de los tipos de EPOC.
En los bronquios hay unas células que tienen unos cilios, semejantes al cabello, llamadas células ciliadas. Estos “pelillos” ayudan a que el moco suba por los conductos para poder expulsarlo. En la EPOC estas células ciliadas han disminuido en número dificultándose la expulsión de secreciones al toser, lo que da
lugar a más tos. Este aumento de tos irrita más los conductos y genera más moco inflamándose los bronquios y dificultándose, por tanto, la respiración.
El otro tipo de EPOC es el llamado enfisema. En él los alveolos se destruyen dando lugar a grandes sacos alveolares que no son capaces de realizar un correcto intercambio gaseoso.
Debido a ello la cantidad de oxígeno que llega a
la sangre es insuficiente para que el organismo pueda funcionar correctamente.
¿Qué es la EPOC?
La rotura de alveolos provoca que los pulmones se ensanchen y pierdan elasticidad, mientras que las vías aéreas se ablandan. El aire queda atrapado en los pulmones al no poder eliminarse y la persona que lo padece tiene la sensación de ahogo, de falta de aire.
La EPOC se produce por la inhalación de toxinas o sustancias tóxicas insalubres, entra las que podemos destacar:
Tabaco: Cuando el humo ingresa en los pulmones las vías respiratorias se irritan e inflaman. El organismo, como mecanismo de defensa, envía glóbulos blancos a la zona los cuales liberan unas sustancias, enzimas, que destruyen el tejido pulmonar. Por lo tanto, para enlentecer la evolución de la enfermedad es primordial no empezar a fumar, abandonar este hábito y/o mantenerse alejado de gente que fume.
Este es un mensaje fundamental, sobretodo en niños y jóvenes.
Polvo, gases o sustancias químicas: La inhalación prolongada de estas sustancias, tanto en el trabajo como en el hogar, puede dar lugar a esta patología. Algunas de la más importantes son:
o En el trabajo: amoníaco, asbesto, monóxido de carbono, polvos y gases.
o En el hogar: polvo, humo, limpiadores, productos en aerosol, moho y bacterias.
Un paciente un EPOC debe evitar respirar estas sustancias siempre, aunque no sean la causa de su patología. Lo mismo ocurre con los
lugares muy contaminados.
Déficit de alfa-1-antitripsina: Las personas que padecen este déficit raro, tienen un nivel de proteína sanguínea alfa-1-antitripsina mucho menor del normal. Esta proteína protege a los
pulmones de la irritación causada por la inhalación de toxinas. La deficiencia de alfa-1- antitripsina es genética, es decir, se transmite de padres a hijos. Todos los pacientes con EPOC deberían hacerse una vez en la vida, la analítica de sangre que detecta este déficit, sobretodo los más jóvenes, puesto que hay un tratamiento específico para ello que retrasaría la evolución de la enfermedad. Además se podrían realizar medidas preventivas en los hijos portadores.