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C UADERNO CULTURAL. Utiel - N.º er Trimestre 2021

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C

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U A D E R N O C U L T U R A L Utiel - N.º 28 - 1.erTrimestre 2021

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Sumario:

UTIELANIAS CUADERNO CULTURAL CONSEJO DE REDACCIÓN PORTADA:

Cooperativa de pintores trabajando en el monumento fallero Danada por: Demetrio Díaz Monrabal

Fecha aproximada: 1956.

Archivo Ayuntamiento de Utiel.

REDACCIÓN:

CASA DE CULTURA C/ CAMINO Nº 1 Tlf: 96 217 08 79 46300 UTIEL Depósito Legal:

V-4.473-1972 Tirada:

1000 ejemplares Impresión:

Gráficas Llogodí, S.C.

Fidel García Berlanga, 30 Tel. 96 217 06 09 UTIEL

Página

- Editorial 4

Paula Roda Mayordomo

- Entrevista a Esther García Martínez 5 José Rafael Ponce Iranzo

- Remembranzas

VNS 14

María José Solaz Viana

- La Asociación Cultural Serratilla ha realizado el segundo documental

de memoria oral de Utiel y Aldeas 15 Mariano López Marín (As. Cult. Serratilla)

- El triste 20

Alfonso Nieto Carretero

- Algunas noticias sobre la Cofradía

de la Virgen del Remedio de la Villa de Utiel 21 José Luis Martínez Martínez

- El chopo 33

Gelasio Garijo Martínez

- El Café-Salón Pérez de Utiel (2.ª parte) 34 Carlos Javier Gómez Sánchez

- Las relaciones entre las tierras del antiguo Marquesado de Moya y Utiel con el transporte y explotación de la madera 44 Mariano Lopez Marín

- Primer Premio Certamen Fotográfico

“Juventud y Vida rural” 53

Ángeles Martínez Riaza

- Carta de agradecimiento personal

a Milagros Ibáñez (Bibliotecaria) 54 Rafael Pérez Guerrero

- Novedades de la Biblioteca Pública 57 - Diccionario Clásico Utielano 61

Ángel Ibáñez Ponce

- Entidades colaboradoras 64

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Editorial

Comenzamos un año nuevo sobre el que ponemos unas expectativas más esperanzadoras que el año que terminamos y en el que anteponemos la salud por encima de cualquier otro valor. Por ello, quisiera que mis primeras líneas de este nuevo Utielanías, el nº 28, sean para desear a todos nuestros lectores y lectoras mucha salud.

Hemos dejado atrás un atípico año en el que se borraron de nuestras vidas costumbres, tradiciones y festejos, y hemos vivido unas navidades con ausencias y sentimientos reprimidos para el beneficio de la colectividad.

Son muchos meses los que vivimos con restricciones, pero no debemos bajar la guardia y debemos apelar, sobre todo, a la responsabilidad individual para poder retomar la normalidad conocida y poder sentir de nuevo los abrazos y besos hoy reprimidos. De la responsabilidad colectiva e individual depende la vida de muchas personas.

Añoramos momentos también en este Utielanías, la portada es un reflejo de esos momentos tan nuestros, las fallas, con una escena fallera por excelencia como es la creación del monumento por artistas locales. Las fallas siguen latiendo para devolver, cuando así pueda realizarse, la fiesta a las calles. Sirva este pequeño espacio para trasladar mi recuerdo y apoyo a nuestras entidades falleras.

El Utielanías comienza con la entrevista a Esther García Martínez una joven utielana dedicada plenamente a la música. En sus páginas conoceremos a Esther en profundidad.

En Remembranzas hemos rescatado un poema de Mª José Solaz Viana, fallecida recientemente, amante de la cultura en general y de la literatura en particular, buena prueba de ello han sido sus numerosas publicaciones en libros de fiestas.

Leeremos también segundas partes como el trabajo de José Luis Martínez Martínez sobre la Cofradía de la Virgen del Remedio, o el trabajo de Carlos Javier Gómez Sánchez sobre los cafés utielanos, en especial el Salón Pérez. Conoceremos el segundo documental de la memoria oral de Utiel y aldeas, realizado por la AC Serratilla; u otras poesías como “El triste” de Alfonso Nieto Carretero, o “El chopo” de Gelasio Garijo.

Otro interesante artículo es el trabajo de Mariano López Marín que versa sobre las relaciones entre las tierras del antiguo marquesado de Moya y Utiel con el transporte y explotación de la madera. El lector encontrará también la fotografía ganadora del concurso “Juventud y Vida rural”; y el último trabajo lo aporta Rafael Pérez Guerrero y es un trabajo especial por ser epistolar y dedicárselo a nuestra querida bibliotecaria Milagros Ibáñez recientemente jubilada.

Finalizamos este número con las novedades de la Biblioteca Pública Municipal, el diccionario clásico utielano y el deseo de que pronto vuelva a estas páginas la programación cultural. Disfruten de la lectura de este ejemplar.

Paula Roda Mayordomo Concejala de Cultura

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Esther García Martínez es una utielana de 30 años, fue estudiante del IES Miguel Ballesteros. Obtuvo el grado medio en la especialidad de clarinete en el año 2008 en el Conservatorio Profesional de Música de Utiel. En el año 2012 se licenció en el grado superior de música en la especialidad de pedagogía del clarinete en el Conservatorio Superior

“Salvador Seguí” de Castellón de la Plana. En 2013 finalizó los estudios de enseñanzas profesionales en la especialidad de canto en el Conservatorio Profesional de Música “Velluters” de Valencia. Esther finaliza los estudios superiores de música en la especialidad de canto en la Escuela Superior de Canto de Madrid.

Gracias Esther por atender nuestra llamada, pese a ser una mujer joven tienes una amplia experiencia en el mundo de la música.

Cuéntanos cómo fueron tus inicios en la Unión Musical Utielana. ¿Qué te motivó a dar el salto a la lírica?

Desde una temprana edad ya había empezado a dar mis primero pasos en la Masa Coral Utielana, perteneciendo primero al coro infantil y posteriormente al coro de adultos, pero no fue hasta los 16 o 17 años que me empezó a motivar el famoso mundo de la lírica. Ese momento llegó cuando vino una profesora de canto, Elia Casanova, a la que

Entrevista a

Esther García Martínez

por José Rafael Ponce Iranzo

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siempre recordaré, ya que es la que me animó a presentarme a las pruebas de Grado Profesional en el Conservatorio de Valencia. Observó en mí un potencial que había que pulir, por tanto, me puse en sus manos.

Como era un ámbito nuevo para mí, empecé a investigar repertorio lírico para las pruebas del acceso y ahí fue cuando empezó a “picarme el gusanillo”.

¿Cómo fue compaginar la actividad en la Unión Musical Utielana y la Masa Coral Utielana?

Pues fue realmente bonito y enriquecedor, y lo sigue siendo, ya que, a día de hoy, cuando voy a Utiel, sigo yendo a ensayar a las dos entidades. Es muy fácil compaginar sus actividades ya que los ensayos no coinciden y los conciertos tampoco. El dilema más grande viene cuando hacemos un concierto conjunto y ahí no me puedo desdoblar, así que intento llegar a “un pequeño acuerdo”; cuando la banda toca piezas en solitario intento tocar y luego me paso a cantar con el coro.

Si tuvieras que elegir de una ellas, ¿con qué te quedas, con el clarinete o el canto? ¿Por qué?

Buuuuffff, es una pregunta muy complicada. Las dos me aportan

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cosas tan buenas que llegado el punto no sé qué elegiría. Si tuviera que hacerlo sería por causas de fuerza mayor.

Estuviste cinco años como directora del coro juvenil de la Masa Coral Utielana desde 2008 hasta 2013, ¿qué cualidades y aptitudes debe tener un menor para desarrollar su aprendizaje musical en la especialidad de canto?

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Principalmente tener la ilusión y las ganas de venir a cantar. Como en todas las disciplinas, hay niños que tienen más aptitudes, unos afinan más, menos, no afinan, que los he tenido, pero los ves que vienen tan motivados, que con eso basta. Al ser tan pequeños aprenden muy rápido, y también, y muy importante, poseen una alta capacidad en cuanto a la imitación, por lo que al cantarles yo todo, imitaban la colocación de la voz y la entonación perfectamente, sin necesidad de estar explicándoles lo que hay que hacer técnicamente, ya que no lo van a entender, a veces no lo entiendo ni yo, jajajaja.

Has realizado varios conciertos en nuestro municipio, uno en la Na- vidad de 2015 acompañada al piano por José Gabriel Guaita Ga- baldón, otro como solista con la Masa Coral Utielana en un con- cierto de verano de 2017 junto con la Unión Musical Utielana,

¿Qué nos puedes contar de aquellos momentos? ¿Qué sen- tiste al ver la plaza abarrotada de público o pisar las tablas del Rambal?

Tuve sensaciones muy dispares en cada uno de ellos ya que eran conceptos diferentes. El concierto de

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la Plaza del Ayuntamiento era con la Banda y el Coro detrás, me sentía muy arropada y era un repertorio realmente fácil, la única incomodidad fue la megafonía, es algo a lo que no estoy acostumbrada y me cuesta adaptarme;

sin embargo, el concierto en el Rambal, fueron palabras mayores, conseguimos realizar un señor recital de canto, muy extenso y con una dificultad en las obras bastante importante, fue un reto. Cantar solo con pianista es una gozada, y más

con José Gabriel, que siempre es un placer contar con él, pero no dejas de sentirte “sola ante el peligro”. He de decir que el Rambal impone, y más cuando conoces a todo el público y son ellos los que me han visto crecer profesionalmente.

¿La vida con música es mucho mejor? Cuéntanos qué es y cómo se tra- baja la pedagogía musical.

Por supuesto, la vida con música es muchísimo mejor, todo el mundo escucha música, da igual el estilo que sea; ella relaja, despierta, anima, entristece; ella es vida. ¿Qué sería de Piratas del Caribe sin su banda sonora?

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Bajo mi punto de vista hay que trabajar la música desde edades muy tempranas, independientemente de que luego se quiera seguir estudiando un instrumento y dedicarse a ello. La música despierta en los niños los sentidos y es una asignatura básica para ellos. Yo trabajo con niños desde los 3 años, el primer curso de infantil, y es increíble lo que evoluciona su psicomotricidad, el oído y el habla; esto respecto a los más pequeños.

En cuanto al instrumento, “cada maestrillo tiene su librillo”, el profesor se tiene que adaptar a las capacidades del alumno a la hora de enseñar la técnica, en mi caso del canto y el clarinete. Depende de la disciplina que tenga el alumno respeto a los hábitos de estudio y la facilidad en cuanto a la ejecución, pues el fruto seguirá verde o madurará, pero que cada uno saque sus propias conclusiones.

Formas parte de los coros de RTVE y del Teatro de la Zarzuela de Ma- drid, ¿qué supone todo esto para ti?

Es cierto que formo parte de la bolsa del Coro del Teatro de la Zarzuela, pero no he llegado a trabajar con ellos; sin embargo, con RTVE he compartido escenario durante 7 años, ha sido una experiencia maravillosa, les tengo muchísimo cariño. No solo he podido aprender de todos los profesionales que forman parte del coro sino también de

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disfrutar y conocer repertorio que no podría haber interpretado si no hubiera sido con un coro de esas características. Además de llevarme muchos amigos de allí.

¿Cuál es tu reto profesional? ¿Hasta dónde llegan tus sueños?

Cuando era un poco más joven siempre pensaba en estudiar en el extranjero, ser una gran soprano, interpretando roles de ópera e ir de aquí para allá; pero conforme va avanzando mi carrera también se van afinando mis gustos y suenan en mi cabeza las famosas palabras

“calidad de vida”. Ser solista internacional requiere muchísimo sacrificio, además de que no vale solo tener una buena voz o una cara bonita, aquí entran en juego las agencias, es una vida demasiado complicada para los pocos buenos momentos que te puede dar. Ahora mis sueños se pueden alcanzar más fácilmente, pretendo formar parte del Coro Nacional de España o del Coro de Radio Televisión Española algún día y complementarlo con conciertos como solista y dando pequeños recitales que me quiten el gusanillo.

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¿Cómo trata la música a la mujer?

Desde hace muchos años se intenta dar visibilidad al papel de la mujer en la sociedad, pero desde estos últimos hasta ahora es cuando empiezan a florecer los resultados. A lo largo de la historia estaba bien visto que la mujer de la alta sociedad tuviera conocimientos musicales y tocara el arpa, el piano, el violín y canto, pero tan solo para hacerlo entre familiares y amigos, nunca profesionalmente; salvo contadas excepciones. Actualmente el panorama es muy distinto, mientras que en el ámbito de la docencia e interpretación tanto del canto como de cualquier otro instrumento se aprecia una mayor participación profesionalmente de la mujer, no puedo decir lo mismo de la composición y la dirección, pese a ello nos queda un largo camino por recorrer. Un claro ejemplo de ello es que el pasado año se cumplió el 200 aniversario del nacimiento de Clara Wieck Schumann y no hubo ningún tipo de homenaje en redes sociales y salas de concierto, todo lo contrario, ha pasado este año con el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven.

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Tu padre y tu hermano David son músicos, de tu tía Reme poco pode- mos añadir por su amor al canto ¿Cómo se vive la música en tu familia?

La música en casa es otro miembro de la familia; la verdad es que está tan normalizado el hecho de siempre escuchar un instrumento que cuando hay silencio resulta hasta raro. Imagina el periodo de Navidad cuando llegamos todos, si no está tocando mi hermano el trombón, estoy yo cantando, o si no, mi padre con el acordeón. Mi tía, por supuesto se oye a todas horas entonando alguna copla. Así que, simplemente, en casa, sin música no se vive.

Muchas gracias Esther por compartir con nosotros todas tus experien- cias y vivencias, te deseamos muchos éxitos. Para finalizar, ¿qué men- saje le envías a los lectores de este Utielanías y sobre todo a la gente joven?

Los animo a participar en nuestra sociedad musical, tanto en la Banda como en la Coral para que no se pierda la riqueza cultural que a todo el pueblo nos rodea.

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La tristeza de hoy me ha hecho alzar los ojos y verte allí arriba con tu luz.

Encierras todo lo pequeño de la vida, eso que muchos prefieren ignorar, por eso no todos te contemplan.

En ti hay mil sueños de amor que tú repartes justamente.

Tu mano siempre está tendida a aquel que quiera agarrarla.

Estás al lado de la luna,

pero eso no te quita protagonismo.

Si te miro, transformas mis dudas en decisiones.

M.ª José Solaz Viana

VNS

(POEMA DEL LIBRO “…Y A VECES, VENUS”)

MARÍA JOSÉ SOLAZ VIANA

Caudete de las Fuentes 1975-2020, amante desde siempre de la música, la lectura y la poesía. Empezamos a conocer sus poemas en los Libros de fiestas de la Semana de la Confraternidad de Caudete, y en 1999, vio la luz su libro de poemas “…Y A VECES, VENUS”, al que pertenece esta preciosa poesía dedicada a Venus. En abril de 1999 tuvimos el placer de asistir a la presentación de dicho libro en la Casa de Cultura de Utiel. Han sido muchos los poemas que ha escrito María José, a lo largo de su vida, sin que ni todas las dificultades, ni sus problemas de salud hayan mermado un ápice, su ánimo, ni sus ganas de superación.

Has sido y seguirás siendo un ejemplo de vida para todos los que de una manera u otra te hemos conocido. Gracias, por tu ejemplo y por tus maravillosos poemas.

In memoriam.

Eres el lucero que me despierta cada mañana.

Tu órbita va más allá

de todo lo que un día imaginé.

Tú eres testigo directo de todas mis horas mágicas.

Tú eres la fantasía perfecta que todos anhelamos.

Tú eres la grandeza de un corazón.

Cualquier beso sabe más dulce, si estás cerca, Venus.

¡Venus, cada vez que te veo, me enamoro un poco más!

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Acabando este fatídico año 2020, la Asociación Cultural Serratilla ha terminado la segunda parte del documental sobre la MEMORIA ORAL DE UTIEL Y ALDEAS con 6 entrevistas a personas muy destacadas en viejos oficios. En el mismo se incluyen entrevistas a un ferroviario, un matarife, un antiguo sastre, unos injertadores de forma tradicional en la comarca, una señora de la aldea de la Torre de Utiel que nos habló de la fabricación del carbón vegetal y de tradiciones de su aldea y un antiguo camionero que nos habló de la historia del transporte en Utiel desde sus orígenes. Las entrevistas han sido realizadas por Mariano López Marín, coordinador de este proyecto de Serratilla y las grabaciones y montajes por CHL Producciones.

Desde Serratilla queremos agradecer a todos los que han hecho posible este documental, con un recuerdo muy especial para los que ya no están. Tres de los entrevistados no dejaron después de hacer las entrevistas. Sirva este documental como recuerdo y homenaje hacia ellos. Esperamos poderlo presentar pronto y que puedan disfrutarlo tanto como nosotros.

En 1947 se inauguraría el tramo Cuenca-Utiel de la línea férrea Madrid Valencia, una obra costosísima por la cantidad de puentes y viaductos que hubo que hacer en el tramo que discurre por la

Mariano López Marín. Miembro de la Asociación Cultural Serratilla y Coordinador del Proyecto

"Recuperación de la Memoria Oral de Utiel y aldeas"

LA ASOCIACIÓN CULTURAL SERRATILLA HA

REALIZADO EL SEGUNDO DOCUMENTAL

DE MEMORIA ORAL DE UTIEL Y ALDEAS

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zona de la serranía de Cuenca y en el cual trabajó nuestro primer entrevistado D Aurelio Ruiz Martínez, con casi 92 años, nacido en Enguídanos (Cuenca) y vecino de Utiel. Fue ferroviario durante más de 40 años y uno de los más de 600 trabajadores que construyeron el viaducto Torres Quevedo de la línea Cuenca-Utiel, situado enfrente de Narboneta. Una entrevista muy jugosa en la que nos habló del ferrocarril, de sus vivencias como ferroviario en varias ciudades y de cómo le gustó su viaje en AVE a Madrid. Don Aurelio guarda documentos y material sobre el ferrocarril que quiere donar al Museo de Utiel. Unos meses después de esta entrevista falleció. Sirva este documental de homenaje póstumo.

Una profesión prácticamente desaparecida de Utiel es la de sastre.

Solo queda uno en la ciudad cuando en las primeras décadas del siglo XX había numerosas sastrerías que trabajaban para toda la comarca. El

Aurelio Ruiz Martínez en la puerta de la estación.

Fotografía facilitada por Ángela Fernández Ruiz. Gracias.

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viernes 16 de marzo de 2018 entrevistamos en su casa al sastre utielano RAFAEL PÉREZ GARCÍA, padre de nuestros compañeros profesores y amigos Rafael y Remedios Pérez Guerrero. Con sus 92, años nos explicó todo lo relacionado con su profesión. Él es descendiente de una saga de sastres utielanos iniciada por su abuelo Ricardo Pérez en el siglo XIX y continuada por su padre y sus tíos, entre ellos la sastresa y gran poeta utielana María Pérez Yuste y él y sus hermanos tuvieron el taller en la calle Real hasta principios de los años 1990. Cosían para toda la comarca, incluso gente de Requena y sus aldeas donde sólo había un sastre.

Cuando construyeron los pantanos de Benagéber y Contreras iban con su vespa Rafael y un hermano a tomar medidas a algunas personas y después les llevaban los trajes confeccionados primorosamente guardados en un recipiente adecuado que llevaban en el portamaletas.

En la mañana del 7 de abril de 2018 nos desplazamos para realizar nuestra entrevista a tres injertadores de nuestra comarca invitados por una grandísima viticultora de La Portera, María Ángeles Novella, que nos recibió en una de sus viñas que estaban injertando por el método tradicional en esta comarca y en la misma estaban esperándonos tres antiguos injertadores de nuestra comarca, Rafael "El Choque" de Utiel;

Rafael Cárcel de Venta del Moro, otro de Campo Arcís con 55 años dedicados a la viticultura y a quien acompañaba su hijo que ya elabora y embotella dos variedades de vino obtenidas de elaboración en tinajas de barro en su bodega familiar. Tanto Rafael “El Choque” de Utiel, como Rafael Cárcel de Venta del Moro se han dedicado toda su vida a la viticultura y a injertar viñas, a la que dedicaban tres meses al año en distintas fincas de la comarca. Los cuatro nos demostraron su profesionalidad en esta especialidad de la viticultura y nos contaron sus vivencias. Unas entrevistas en el propio terreno y con la ayuda inestimable de la viticultora María Ángeles Novella, una grandísima enamorada de esta actividad y de su tierra y de Carmina Cárcel, ingeniera agrónoma y Secretaría de la D.O. UTIEL REQUENA cuyo padre también hemos entrevistado.

Las matanzas del cerdo domiciliarias eran una actividad presente en Utiel y sus aldeas hasta los años 1980 para asegurar embutidos y carnes para todo el año e implicaban a toda la familia e incluso para los niños era un día de fiesta. Los encargados de sacrificar los cerdos eran los matarifes, personas especializadas que se desplazaban con la mesa del sacrificio del animal y las herramientas necesarias hasta las viviendas de

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los vecinos que habían requerido sus servicios. El pasado 14 de abril de 2018 realizamos esta entrevista al matarife utielano José Guillamón

“Pepe el del Matadero” con muchos años de dedicación a esta profesión, que aprendió su profesión de su padre y de su abuelo, trabajadores como él del matadero utielano. Nos fue contando sus vivencias de cuando en compañía de otro mataba los " gorrinos" de casa en casa en la época que se hacían muchas matanzas domiciliarias. Hasta 30 cerdos llegaron a matar en un día. Pepe nos desgranó sus vivencias de sus años de trabajo en el matadero de Utiel, donde también trabajaron su padre y su abuelo.

Igual que en el primer documental de la Memoria Oral de Utiel y aldeas aparecieron entrevistas de gentes de las aldeas utielanas, en esta 2ª parte hemos entrevistado a Dª ANA MARTÍNEZ NAVARRO " Anita "

una señora de La Torre de Utiel con 98 años, con una gran lucidez mental, con mucha sencillez y con muchas experiencias vividas en su aldea desde el año 1920 cuando nació. La entrevista la realizamos el 22 de junio de 2018 y al año siguiente falleció. Sirva este documental de homenaje póstumo a su persona. Nos habló de la fabricación del carbón de leña en la Torre de Utiel, cómo se hacían las carboneras y cómo ese carbón era vendido de casa en casa en Utiel a pequeñas cantidades y donde lo llevaban en carro. Fue una actividad que realizó varias veces su marido. También nos comentó infinidad de aspectos etnológicos de la aldea de La Torre: la vendimia, el trabajo en el campo, las fiestas, ,la construcción de su lavadero, la llegada de la primera maestra a la aldea, la gastronomía de la aldea y un largo etcétera.

Utiel siempre ha estado ligado al mundo del transporte por su situación geográfica excepcional como cruce de caminos desde Aragón hacia Madrid y desde Castilla hacia la Comunidad Valenciana. Ya en el siglo XVIII carros madereros de la Serranía Baja de Cuenca pasaban por Utiel con destino a Valencia, actividad que se incrementó cuando se inauguró la estación de ferrocarril de Utiel en 1885 y se montaron serrerías en la ciudad, enviando a Valencia en tren madera sin elaborar y elaborada. Las posadas prosperaron para alojar a carreteros, transeúntes y animales. Algunas tuvieron gran renombre. El vino encontró en la estación de ferrocarril utielana un punto extraordinario para trasladar dicho producto al Grao de Valencia y exportarlo, surgiendo muchas bodegas alrededor de la estación. Y cuando aparecieron los camiones en la década de 1930 realizaron las faenas que antes hacían carros y el tren especializándose en transportes de vinos, maderas, carbón de las minas de

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Henarejos, alcohol, mostos, cemento y un sinfín de productos. Llegaron a Utiel camioneros de Navarra, Asturias, de pueblos de Cuenca y de otros lugares atraídos por la pujanza industrial y vitivinícola de Utiel. Y también surgieron líneas de autobús que comunicaban Utiel con Cuenca, Requena, Venta del Moro, Mira, Landete, Cañete y Valdemeca, Valencia y Albacete.

De toda esta historia del transporte en Utiel nos habla nuestro último entrevistado, Luis Iranzo Ballesteros “Piñón”, camionero toda su vida al igual que su padre del que aprendió y con el que estuvo muchos años hasta que se independizó. Animado por un miembro de Serratilla comenzó a escribir esta Historia del Transporte en Utiel que después le pasó a ordenador su amigo Pepe Yagüe, publicándose algún capítulo en el Boletín Cultural Utielanías. En esta entrevista hemos utilizado la que le hizo nuestro amigo Antonio Moya Zarzuela para el programa de radio Utiel “En este lugar”, a quien damos la gracias.

Puerta de la sastrería de los hermanos Pérez en Utiel en la calle Real.

Fotografía facilitada por Rafael Pérez Guerrero. Gracias.

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Solo sé, que canto himnos que me invento.

Que bailo músicas que no amo,

que vencido, arrullo tardes al firmamento y besos de labios reclamo.

Bebo champanes a ríos, como de pechos baratos, huelo perfumes de estíos,

me adormezco en brazos extraños y paso vagando momentos, que arranco a mi destino.

Solo sé que soy así porque yo quiero, por despecho y arrogancia hacia mí mismo dejo que haga agua mi velero,

hundiéndome feliz en mi abismo.

Sé que hay rosas y no las miro, sé que hay mares y no navego, sé de amores, pasiones y suspiros, lo sé, pero soy ciego.

Yo no soy triste, soy como nací,

temblando al relámpago de la tierra viví y mi ilusión murió-descubrí-,

que en el alba solo hay guerra.

Sé que hay rosas y no las miro, sé que hay mares y no navego, solo sé que soy así porque yo quiero.

EL TRISTE

Alfonso Nieto Carretero

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( II )

El análisis del movimiento cofradial se ha convertido en objeto de un creciente interés por parte de algunos investigadores comarcales, que abordan su estudio desde la óptica de la historia social y de las mentalidades y principalmente la relación con la religiosidad popular.

No en vano, las cofradías fueron la institución de laicos con una implantación social más intensa y una difusión espacial más amplia, emergiendo en el marco de las sociedades del Antiguo Régimen como estructuras en torno a las cuales se institucionalizaban redes de relación con fines no sólo religiosos. Un término medio y un enlace entre el estado laico y el eclesiástico fueron las Cofradías y Hermandades de legos, formadas por asociaciones piadosas de seglares. Los propósitos de estas bien se podían resumir en: el cumplimiento más intenso de sus deberes religiosos, pero en comunidad, y prestar su cooperación al clero en las funciones y ejercicios de culto. Sus individuos se comprometían a la observancia de un reglamento determinado, usaban trajes especiales en las solemnidades y actuaciones públicas. Llevaban insignias propias, y contribuían de una manera directa a dar solemnidad a los actos de culto y a participar en las procesiones eclesiásticas.

Los nombres de Dios, de la Virgen y de los Santos estaban continuamente en labios de todo el mundo, pero la Madre de Cristo inspiraba un fervor especial y acentuado, dando tono peculiar a la fe católica española. Era el culto más intenso y extendido que arrancaba de la Edad Media. El culto a la Virgen revestía forma predominante regional, comarcal y local, manifestándose en los innumerables santuarios, perdidos en la montaña o en las afueras de los pueblos, y cuya historia va unida de ordinario a alguna leyenda popular o a algún suceso milagroso.

En el presente trabajo nos centramos en el análisis de la mayor y significativa cofradía de la villa de Utiel a lo largo de su historia, la de la Virgen del Remedio.

José Luis Martínez Martínez

ALGUNAS NOTICIAS SOBRE LA

COFRADÍA DE LA VIRGEN DEL REMEDIO

DE LA VILLA DE UTIEL

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Si intentamos obtener algunas interpretaciones de carácter general que nos ayuden hoy medianamente a comprender el significado del concepto de –cofradía- durante la Edad Moderna en Castilla, y por ende en nuestra comarca, se pueden entresacar algunos rasgos de permanencia a lo largo del espacio y del tiempo, que superen las diferencias y la casuística de ejemplos concretos.

Podemos afirmar, que las cofradías eran una importante célula social, sin temor a exagerar pueden considerarse como el cauce asociativo más generalizado durante la Edad Moderna, no existiendo ninguna asociación que rebasara en número e implantación social a este tipo de sociedades.

Nacidas en la Edad Media, será a partir del s. XVI cuando se multiplican por todos los rincones, lugares, villas y ciudades, a través del reforzamiento de aquellas hermandades o gremios medievales. Siendo en el Barroco, la etapa en la cual alcanzaran su mayor desarrollo en el s.

XVIII, con el máximo de su implantación, llegando a existir en España unas 25.000 cofradías, bajo distintas advocaciones y de muy variada y heterogénea composición, tanto en el mundo urbano como en el mundo rural. Con ello se ofrecía la circunstancia de que una persona adulta no perteneciese al menos a una cofradía, pues con frecuencia el mismo individuo solía pertenecer a más de una hermandad.

Cabe preguntarse: ¿qué suponía para nuestros vecinos de siglos pasados, la pertenencia a una cofradía o hermandad? En principio, suponía, la pertenencia a un cuerpo, legalizado por la consiguiente aprobación eclesiástica e incluso real, y regido por unas normas de funcionamiento contenidas en sus ordenanzas; un cuerpo donde se dejaba oír su voz. De hecho, estas cofradías funcionaban de forma democrática. De entrada, renovaban sus cargos anualmente. Los hermanos cofrades estaban obligados, e incluso lo hacían con orgullo, a ejercer los cargos de responsabilidad en la cofradía, incluso con sacrificios económicos personales, defendiendo intereses corporativos, pretendiendo destacar entre otros vecinos, feligreses, parroquianos o trabajadores, rivalizando a nivel simbólico, especialmente en el boato y solemnidad de sus actos de culto, incluso compitiendo en la ostentación y participación en las procesiones, reclamando cuando era necesario lugares protocolarios o de etiqueta destacados dentro y fuera del templo.

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En las grandes ocasiones, los mayordomos portaban en sus manos los cetros que simbolizaban su autoridad. Y por encima de ellos valoraban insignias como el estandarte de la cofradía, que se hacía estar presente en los grandes y significativos actos o ceremonias tanto religiosas como civiles que se celebraban en la población.

Estaban obligados a tratar con el todopoderoso estamento clerical, del que en buena parte dependían, al que necesitaban para presidir sus funciones religiosas y tratar de las cuestiones espirituales, pero aparte de esto, se imponía una dinámica propia que tenía en cuenta las cosas del mundo tanto o más que las cosas de Dios. En este contexto, la cofradía era algo más que una asociación con fines religiosos. Y porque iba más allá de lo estrictamente religioso, el clero de la parroquia no cejaba en su actitud de vigilancia y de imposición, favoreciendo otras realidades confraternales más acordes con las tareas parroquiales, y, por ende, más en sintonía con el clero que pastoreaba aquella feligresía. Esta idea se encontraba más o menos asentada en el clero, sabía que el esplendor de las manifestaciones cofrades, que la vitalidad de una cofradía, debidamente dirigida y controlada, se traducía en beneficios de diverso tipo para la parroquia, entre los que no ocupaban lugar irrelevante los beneficios materiales.

En la realización de la demanda, los cofrades encontraban un medio de obtener ingresos; baste decir que en aquella sociedad la limosna, estaba bastante bien considerada. Pero era también un medio de afirmación social, a través de la demanda eran conocidos, y de paso, se les relacionaba, no con un trabajo vil y mecánico, sino con actitudes religiosas y devotas, que por entonces se valoraban muy positivamente.

Acaso no daban ejemplo de aquel fervor y piedad, la clase pudiente, los ricos hacendados de la población a través de la largueza de sus donativos, y como fiel reflejo de la petición de aquellas limosnas, lo teníamos en una de las más antiguas cofradías de la comarca, la cofradía de la Vera-Cruz, que entre los principales cometidos, era la atención a los ajusticiados, presos y pobres.

Los patrones de comportamiento social se reproducían de esta forma. Los cofrades, sobre todo los de baja extracción social, jugaban a emular a las élites. Materialmente los beneficios que obtenían eran pocos, pero no mentalmente. Es indudable que la pertenencia a una cofradía, y sobre todo el desempeño de tareas directivas en la misma,

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aumentaban la autoestima de aquellas personas, reforzaba su imagen pública, y por tanto, su consideración social. Por eso, no escatimaban medios en el ejercicio de los cargos, por eso no se dudaba en pleitear si con ello se servía a la cofradía, que era como servir al colectivo de sus cofrades.

Visitas al santuario, funciones, rogativas, novenas, procesiones, actos en la parroquia en otras festividades religiosas, asistencia a actos civiles, asistencia a misas los domingos y fiestas señaladas, participación en sepelios de compañeros cofrades,… etc., todo ello constituía una realidad en la que empleaban su tiempo los cofrades, a veces mucho tiempo.

Pocas asociaciones, como las cofradías, deparaban a sus miembros tantas ocasiones de sociabilidad durante el Antiguo Régimen. Así entre los cofrades se establecían diversas formas de parentesco ficticio. Sería muy interesante además conocer las relaciones de amistad y solidaridad (por ejemplo matrimonios) que pudieran surgir entre los cofrades y especialmente entre sus hijos, conocer también las tensiones, envidias y rencores, que sin duda también se generaría entre la convivencia de aquellos cofrades. No se trata de una crónica rosa, sino solamente de la constatación de que una cofradía tan participativa, como en Utiel ocurría con la de la virgen del Remedio, tan numerosa en toda la población, sin duda jugaba un papel destacado en la vida de aquellas personas, en sus relaciones interpersonales, en sus gustos y preferencias, en sus creencias, en los momentos de ocio y esparcimiento y descanso, o en otros de tristeza, escasez o penuria, en suma en su mentalidad, en sus historias personales, que no por íntima debe despreciarse.

Y sobre ello la expresión de sus intereses y ambiciones, de sus logros y frustraciones, de la protesta amortiguada, sometida a los principios que imperaban en aquella sociedad, a la que ayudan a reforzar, y hasta donde les era posible, a remediar algunas carencias y limar algunas desigualdades.

Puede observarse con facilidad que los movimientos asociativos de laicos en el seno de la Iglesia se han potenciado especialmente en épocas de crisis, o al menos en ellas han perfilado sus características más avanzadas: protagonismo social, cierto igualitarismo, prácticas rudimentarias más o menos democráticas. Ello no implica una oposición frontal y abierta a la todopoderosa e inamovible jerarquía, pero sí de la

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defensa de un espacio propio, de una forma de creer y manifestar esas creencias, y sobre todo, de una búsqueda incesante de su propia autonomía, como base principal de su propia identidad.

La realidad del cofrade estaba totalmente incordinada en el conjunto de la sociedad española. Nobles, clérigos y por supuesto el pueblo, se agrupaban en el seno de alguna cofradía. Las cofradías eran especialmente importantes para el estado llano, que encontró en este tipo de asociacionismo el único cauce de convivencia y asociación existente durante todo el Antiguo Régimen. Para el pueblo significaban un destacado ámbito de sociabilidad que, además de proporcionarles gracias espirituales e incluso materiales que podían llegar a ser importantes, les permitía no pocas ocasiones de ocio, sentirse integrados en su comunidad, e incluso con frecuencia les proporcionaba, sobre todo mediante el desempeño de cargos en la cofradía, una de las pocas ocasiones de brillar y destacar entre sus convecinos.

Una realidad tan numerosa como las cofradías distaba mucho de ser homogénea. Todas las cofradías tenían en común el ser mayoritariamente asociaciones de laicos, cuyos fines principales eran contribuir al culto divino y ejercer una política asistencias respecto a sus

Ermita de El Remedio. Año aproximado1930.

Archivo Ayuntamiento de Utiel. Donada por: José Manuel Moreno Sáez

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miembros, pero las diferencias de acento y matiz eran grandes entre unas y otras.

Siguiendo el criterio taxonómico más habitual, habría que distinguir entre las cofradías propiamente dichas, es decir, aquéllas con una estructura suficientemente consolidada con un número de hermanos relativamente importante, cuadros directivos bien marcados y actividades regladas a lo largo de todo el año. Podemos establecer algunas tipologías diferentes. Siendo las más frecuentes las llamadas devocionalesque tenían por objeto directo el culto a la Virgen, los santos y las ánimas benditas del purgatorio. De ellas tenemos variados ejemplos en nuestra villa y comarca. Otro grupo de cofradías eran las penitenciales, cuyo objetivo directo era celebrar la pasión y muerte de Jesucristo, con un gran desarrollo y pervivencia a lo largo de los siglos y hasta hoy en día. Otras cofradías llamadas asistenciales cuyo ámbito de actuación y objetivos era la asistencia a pobres y enfermos y mantenimiento de hospitales, entierros de pobres de solemnidad, etc.

Buen ejemplo de este tipo podemos encontrarlo en nuestra villa en la cofradía de la Vera-Cruz.

La individualidad de una cofradía le venía dada por la advocación bajo la que se acogía y ello le daba el nombre y título. Estas cofradías presentaban advocaciones muy variadas, que eran un reflejo de las principales devociones surgidas a lo largo del tiempo. La devoción a la Virgen María en sus múltiples y variadas advocaciones, siempre ha estado muy arraigada en las gentes sencillas de nuestra comarca. La figura de una madre que auxilia en los problemas y dificultades de unas vidas nada fáciles era próxima y cercana a las gentes, por eso no es de extrañar que las cofradías dedicadas a la Virgen fueran, sin duda, las más frecuentes, expresión de un culto atomizado. No parece del todo descabellado que las cofradías dedicadas a la Virgen llegaran a un tercio de todas las cofradías existentes en la España del siglo XVIII.

Convirtiéndose la imagen de esta cofradía mariana en la patrona del pueblo. La devoción a los santos también contaba con un gran arraigo entre el pueblo. Por su humanidad los santos resultaban ser figuras muy cercanas especialmente para la gran mayoría de la gente sencilla del pueblo. Además la iglesia católica intentó con ellos difundir modelos de vida susceptibles de ser imitados de ahí que otras advocaciones importantes fueran las dedicadas a los santos, que suponían en conjunto valores cercanos a los de las cofradía marianas. La mayoría de los

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pueblos, además de la virgen patrona, solían también tener un santo patrón.

El mundo de las cofradías, se movía en un ámbito ambiguo, no siempre fácil de precisar. Por un lado se trataba de asociaciones religiosas, pero por otro, salvo excepciones, estaban mayoritariamente formadas por laicos, por lo que generalmente permanecían un poco al margen de la estructura eclesiástica. Por ello no es de extrañar que, aunque la jerarquía apreció la importancia del fenómeno y, en líneas generales, lo impulsara, mantuvo con las cofradías una cierta actitud de recelo y desconfianza, que se plasmaría en intentos de control total de la misma. Ejemplo en nuestra cofradía con algún vicario o párroco fueron motivo de algunas

graves controversias que son recogidas por la historiografía local.

La mayoría de las cofradías, como fue nuestro caso, el de la Virgen del Remedio, contaron en su nacimiento con la aprobación eclesiástica, limitada casi siempre al permiso del obispo para poder reunirse y celebrar el culto en algún templo. Por el especial y singular origen y nacimiento de nuestra cofradía pronto se decidió la construcción de una ermita con el beneplácito y ayuda del concejo de la villa, como lugar principal y común de la misma, el Santuario del Remedio en plena sierra del Negrete.

En nuestro caso con la acometida construcción de una ermita, y plasmada oficialmente en el otorgamiento de unas reglas o constituciones para su desarrollo y cumplimiento. Todavía se llegó más lejos, pues aparte del permiso del obispo, se llegó al reconocimiento papal mediante bula y las consiguientes indulgencias particulares para

Bajando a la Virgen en romería: Remedios y amigas. Década de 1940.

Archivo Ayuntamiento de Utiel Donada por: Remedios Escamilla Muñoz

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la hermandad. Siendo una de las pocas cofradías en reunir ambos permisos y reconocimientos. La iglesia como hemos apuntado intentó ejercer un control sobre las cofradías y ponerlas bajo la autoridad de la jerarquía eclesiástica y reformar o eliminar cualquier práctica que se considerara inadecuada a unas asociaciones con fines religiosos como eran las cofradías. Éstas debían estar bajo la autoridad del obispo que las controlaban a través de las visitas pastorales como bien reflejan las minutas de las mismas.

Se pretendía que los cargos de las cofradías fueran ejercidos por personas de conducta intachable, que no se cometieran abusos en la administración de los bienes, que se presentaran cuentas periódicas al obispado para mostrar que se gastaban sus ingresos en actos de culto y beneficencia y no se despilfarraran en comidas y festejos impropios. Las varias visitas episcopales a nuestra villa bien queda reflejado el control a las cofradías. Pero la preocupación más importante se centraba en controlar las actividades de culto realizadas por las cofradías, velando por la ortodoxia de los mensajes que se trasmitían al pueblo, lo cual hizo que se prestara especial atención a las manifestaciones externas de culto, especialmente en las rogativas, procesiones, novenas, etc., que eran sin duda, las expresiones más singulares de la religiosidad popular.

Las cofradías se movían asimismo en el ámbito civil. Durante el Antiguo Régimen eran el tipo de corporaciones más extendido y frecuente y, sin duda el que congregaba un mayor número de personas.

Las cofradías podían ser vistas también como unas corporaciones de súbditos de la corona y como tales habrían necesitado la aprobación real para su funcionamiento. Pero muy pocas llegaron a obtener aprobación de la autoridad civil superior, la mayoría funcionaron sólo con el permiso eclesiástico y bastantes veces ni aún este. El ejemplo lo tenemos en nuestra cofradía del Remedio, creemos que dicho requisito por parte de organismos superiores como el Consejo de Castilla, máximo organismo del gobierno de la nación responsable de estos temas, nunca se planteó.

No obstante otra cuestión importante en la actuación del gobierno respecto a las cofradías se refería a su aspecto económico, entre ellos la preocupación de las aportaciones económicas, a veces sustanciosas, exigidas a los cofrades, que podían tener consecuencias muy negativas en las economías familiares, la reducción del número de jornadas laborales como consecuencia de la profusión de fiestas, etc.

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A pesar del gran arraigo popular de la devoción a la Virgen del Remedio en Utiel, prácticamente general entre todo el vecindario, no todo éste pertenecía a la cofradía, pues el funcionamiento de ésta estaba estrechamente ligado a un reducido grupo de personas que ocupaban los cargos directivos. De la actuación de este grupo dependía que la cofradía tuviera actividades importantes y un protagonismo fuerte en la sociedad o que por el contrario atravesara una vida lánguida sin apenas hacerse notar.

Dichos cargos directivos eran el armazón fundamental de la cofradía. Las estructuras internas de las cofradías eran muy variadas.

Primeramente el número de cofrades o hermanos difería enormemente de unas a otras. En las constituciones de las mismas no aluden directamente al establecimiento de un número fijo de hermanos, pues esto dependía directamente del apego de la población. En las ordenanzas no se establecía el número de cofrades ni las exigencias especiales para ser admitidos. Aunque se admitían cofrades mujeres, el mundo de las cofradías era fundamentalmente masculino, los hombres eran los que llevaban la voz cantante en cualquier asunto, las mujeres su papel era pasivo y reducido a participar en los actos de culto y actividades organizadas por los hombres.

Ntra. Sra. del Remedio. Fecha aproximada: I República (1873-1874) Donada por: Vicenta Ballesteros Giménez. Archivo Ayuntamiento de Utiel.

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Las cofradías solían tener un número variable de cargos para el gobierno y dirección de la misma. Lo más frecuente es que la dirección fuera unipersonal y se encarnara en la figura de un hermano mayor o mayordomo, que era el que asumía la representación de la institución.

Otros cargos variables eran los de secretario, tesorero, diputados, etc., siendo el número de esos reducido pero con el tiempo aquellas directivas se fueron aumentando los cargos de dirección, convirtiendo la cofradía en algunos momentos muy jerarquizada y compleja, reflejo, sin duda, de la propia estructura social de la población.

El procedimiento para el nombramiento de oficiales era variado. En general la duración del cargo era anual, pero en determinadas ocasiones no faltaron sistema como el sorteo entre el total del número de cofrades, o incluso la petición o presentación de voluntarios, en principio se trataba de sistemas más o menos democráticos de funcionamiento, pero que con el tiempo se fue desvirtuando. En general no parece que faltaran aspirantes a los oficios de la cofradía, especialmente al puesto de mayordomo, y ello era principalmente por la posibilidad de ocupar este cargo en las ocasiones que se ofrecían a estos hombres de destacar y brillar socialmente ante sus convecinos. Al menos una vez al año las cofradías debían efectuar una junta general entre todos los cofrades con los cargos directivos que coincidía con la renovación de cargos directivos, así como asuntos relativos al gobierno y administración de la misma entidad.

Algunas cofradías, como parece ser fue la nuestra de la Virgen del Remedio de Utiel, tuvieron una relativa capacidad de allegar fondos, siendo éstos de naturaleza muy variada. En nuestro caso particular, uno de ellos no en demasía importante en cuanto a importe económico, era la renta que proporcionaban las tierras aledañas a la ermita que desde tiempo de su fundación le fueron adjudicadas como bienes raíces, y eran arrendadas a vecinos particulares por muy escasa cuantía. Aunque nuestra cofradía con apenas patrimonio se sostenía con las cuotas aportadas por los cofrades entre ellas la cuota de entrada, consistente en una muy módica cantidad que se aportaba al ingreso, y luego la cuota ordinaria anual que incluso se podía fraccionar en varias aportaciones a los cofrades muy modestos. Estas aportaciones en nuestra cofradía recibían el nombre de cotas. Cuando la ocasión era apremiante por motivos justificados se establecían las derramas a todos los cofrades.

Pero sin duda la fuente más importante de ingresos en nuestra cofradía de la Virgen del Remedio de Utiel, eran las limosnas, no solo las

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aportadas por los propios cofrades, sino especialmente por los fieles, eran solicitadas dichas limosnas por parte de miembros cofrades demandaban por calles y plazas en determinados momentos fiestas, romerías, novenas, etc., que con estos medios se allegaban cantidades de dinero más o menos importantes según los casos, y eran los propios cofrades los que correspondía su administración, uso y empleo, gozando de una amplia capacidad de gestión. No obstante la iglesia a veces no veía con buenos ojos dicha capacidad sobre todo de decisión sobre el destino de los fondos recaudados e intentaba intervenir en la gestión y administración de los mismos, muchas veces con la connivencia de ciertos miembros directivos de la misma cofradía. En principio y según los propios estatutos de la cofradía, el destino de los fondos recaudados era el de sufragar los actos de culto y actividades propias de su cometido. El gasto en misas y fiestas religiosas, sufragios por difuntos, ornato de la ermita y luego de la propia iglesia parroquial, y el cuantioso gasto de cera en la iluminación y ornato de altares especialmente en las grandes ceremonias litúrgicas. Otros gastos con destino posiblemente más profano como gasto en música, pólvora, y otros adornos, incluso algún refrigerio o comida eran mucho más difíciles de cuantificar y clasificar. No olvidemos que las cofradías, además de sus indudables fines religiosos, tenían un importante componente social y lúdico, pues

Calle Fidel García Berlanga engalanada durante la Feria y Fiestas.

Aproximadamente finales de la década de 1960.

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para las gentes de la época significaba tener ocasiones de convivir y de vivir la fiesta en todas sus dimensiones, de ahí que el pueblo sencillo viera perfectamente lícito utilizar parte de los fondos en sencillas fiestas.

También en el clero se encontraba, más o menos asentada esta idea.

Sabía perfectamente que el esplendor de las manifestaciones lúdicas de la cofradía, debidamente dirigida y controlada, se traducía en beneficios de diverso tipo para la propia parroquia, entre los que no ocupaban lugar irrelevante los beneficios materiales.

Como antes hemos señalado, sin duda la principal actividad de la cofradía era la promoción de diversos actos de culto. Para ello celebraban bastantes y variadas funciones religiosas. Entre ellas la principal, la fiesta anual a la patrona titular de la misma, la Virgen del Remedio, en fechas tan señaladas como los días seis y ocho de septiembre de cada año, con solemnísimas fiestas litúrgicas que culminaban con una masiva y popular procesión, incluso acompañada de ciertos elementos paganos, como gigantes y cabezudos, el acondicionamiento y adorno de las calles del itinerario de dicha ceremonia revestían la pompa y suntuosidad de grandes solemnidades, constituían elementos muy significativos, que incluso a pesar de periodos de oclusión, algunos han llegado hasta nuestros días.

Hemos intentado muy brevemente aportar con estas líneas alguna información del significado de las profundas connotaciones sociales de una de las asociaciones más relevantes de nuestra historia religiosa local y hasta comarcal, la cofradía de la Virgen del Remedio de Utiel, procurando huir de una sombra manida, viciada y hasta anecdótica, ofreciendo una visión desapasionada, intentando ofrecer una nueva visión historiográfica de una faceta esencial de la realidad social del Antiguo Régimen en aspectos tan sugestivos como las estrategias y solidaridades grupales, los intentos de alcanzar diversas cotas de privilegio, el complejo mundo laboral y rural, el ámbito de la sociabilidad y el ocio, y por supuesto, el amplísimo y variado mundo de las creencias y devociones en nuestro pueblo de Utiel.

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Siendo yo quinceañero Soledad, distancia, ruina, prendió en mí la ilusión, jugaron contra el amor, de aquel amor primero y me casé por rutina que hechizó mi corazón. con agridulce sabor.

Aquella niña hermosa Quise ya viejo, otra vez que mi alma prefería, recorrer antiguos lares, sutil, lista, generosa recordar de mi niñez ella también me quería. los más amados lugares.

Y dio comienzo un amor Y busqué con gran ardor limpio, dulce y sincero, el chopo y el camino, compartiendo con fervor de aquel mi primer amor ese querer verdadero. que desbarató el destino.

Juramos eterno amor Y lloré en la cobardía grabando dos corazones, por el querer traicionado, en un chopo acogedor en cambio el árbol tenía gozando mil emociones. mis amores resguardados.

La dureza de la vida El hacer del viejo chopo nos dio distintos caminos, suscitó mis emociones, las circunstancias sufridas orgulloso ostentaba

alteró nuestro destino ¡GRABADOS DOS CORAZONES!

El rosal fue a perecer por un riego negativo, muriose nuestro querer por los aires del olvido.

Gelasio Garijo Martínez

EL CHOPO

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Carlos Javier Gómez Sánchez

EL CAFÉ-SALÓN PÉREZ DE UTIEL

Orígenes de un símbolo de los “Cafés Utielanos”

2.ª parte

En el pasado Utielanías se pudo hablar sobre la autenticidad y revalorización de un local emblemático como es “El Pérez”. Las siguientes líneas se centrarán en la importancia del café en la historia local y las nuevas notas que conocemos sobre su origen, el cual siempre ha estado envuelto en un aura de misterio.

CAFÉS Y CAFETINES, UN SÍMBOLO DE LA EDAD DORADA UTIELANA

Los “cafés” son una evolución decimonónica de las antiguas botillerías, un tipo de establecimiento propio del siglo XVIII donde se tomaban bebidas frescas y de paso se desarrollaban conversaciones de diversos ámbitos a vez que recibías las últimas noticias en prensa. A lo largo del siglo XIX, el concepto se va puliendo, se populariza el consumo de café, licores y vinos; el ocio de tertulia pública se acomoda con un mobiliario que lo incita, buscado en especial imitar en sus salones la decoración palaciega con pinturas y ornamentaciones propias de los gustos de la época.

Además, se buscaba dar un toque de modernidad, utilizando inventos innovadores que marcarían importantes cambios (luces de gas y posteriormente eléctrica, cafeteras a motor, el fonógrafo, la radio, etc.).

Por último, no podemos olvidar su uso como espacio

“Café-salón Pérez – Utiel”, obra de Tomás Viana Arroyo para la portada Calendario de Gráficas Llogodí.

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para el juego, tanto de manera lícita como ilícita, siendo frecuentado en busca de la diversión propia de un casino mediante la ruleta, distintos juegos de cartas y especialmente el billar. Todos estos elementos, estaban presentes en Utiel, y, de hecho, en las Ordenanzas Municipales de la Villa redactadas en 1879 se mencionan estos distintos establecimientos. En el artículo 38 dedicado a espectáculos y diversiones públicas se nos dice:

“En los días de fiestas públicas, los cafés, billares, botillerías, tabernas y demás establecimientos públicos podrán estar abiertos hasta media noche”

Paralelamente a esta corriente, entre 1840 y 1950, la ciudad de Utiel emprendería su etapa de mayor esplendor de mano de la expansión vinícola, la industrialización y el desarrollo comercial, la cual denominamos la “Edad Dorada”. Los “cafés utielanos” serían el tipo de establecimiento asociado a estos años de apogeo.

Los primeros antecedentes a esta institución tan propia de Utiel se remontan a 1843, cuando se constituye el “Casino de Sociedad” con objetivo de promover las

relaciones de amistad entre los convecinos. En 1877 aparece el “Café Madrid” en la calle de Nuestra Señora del Remedio a cargo de José Hernández. Para 1880 existían los cafés de Melitón García y Lucas Tornal, al cual se sumaría en 1884 el “Café del Teatro Nuevo”, actual Teatro Rambal, regentado por Teodoro Llopis y que llegaría a tener gran afluencia por su cercanía a las posadas de San José y Dos Puertas, además de disfrutar de una de las primeras heladeras de

la comarca. En el 1892 Teatro y café Nuevo (futuro Rambal).

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conocemos la existencia de los cafés de Julián García, Enrique Martí, José Ramírez y Enrique Rufá, padre del banderillero del mismo nombre apodado

“Rufaito”. Este último, ubicado en la Puerta del Sol, se conocería como “Café de Rufá”, aunque con el paso del tiempo también se llamaría “Café del Sol” o

“Imperial”. Durante la Dictadura de Primo de Rivera sería sede del partido del régimen, la Unión Patriótica Española, por lo cual se le empezó a llamar “Café de la UPE”.

En las primeras décadas del siglo XX, se mencionan el “Café Español” de León Pérez y Ramón San Juan, el “Café Novedades” de Benito Zafrilla y el Círculo Republicano, los tres en la calle Soberanía (Real), el “Café de Manuel Muñoz” en la calle Madrid (Camino), el

“Café del Siglo” de Bautista Ten Fambuena en la Plaza de Topete (Puerta del Sol), el “Café Cervantes” de Ramiro Higinio y “El 53” o “Café del Tío Sebas”

de Jacinto García, ambos en la calle Padilla (Santa María), el “Café Delirio” de Gerardo Latorre en El Cebo (Canónigo Muñoz), el “Café de las Camareras” de Miguel Marzo, natural de Siete Aguas, en la Puerta de las Eras.

Para la década de 1930 encontramos ya todos los locales más emblemáticos: el Café Agricultura de Ramón Llopis, “Café del Teatro Nuevo” regentado por José María Soda, la “Alianza Republicana” de Emilio Sancho o nuestro protagonista, el “Café-Salón Pérez” bajo la dirección de Fausto García. Con una misma importancia, sobresalía el

“Café Comercial” de Gaspar Aspas en la Plaza de las Eras esquina Calle Santa María, popular por su gran billar, además de albergar en sus dos pisos superiores las reuniones de varias asociaciones (grupo artístico

Algunos anuncios de “cafés utielanos”

en el Anuario del comercio Bailly-Bailliere (1905)

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“Los Cansinos”, el Club Deportivo Utiel, la Peña Taurina y el Rincón Fallero, antecedente al grupo fallero de Utiel que haría las primeras fallas). También destacaba el “Café del Belga” en la calle Real, esquina con la calle Arco, lugar de reunión de los miembros de la Cámara Agrícola y sede tras la fundación en 1927 de la Cooperativa Agrícola, por lo que tendría un gran uso entre la comunidad de labradores y labrantines bajo el nombre de “Café de la Cooperativa”. Aunque el caso más espectacular y por desgracia desaparecido fue el café del “Ateneo Mercantil” o “Sociedad Cultural Horizontes”, acompañado de una biblioteca y sala de lecturas.

No obstante, a pesar del abultado número de cafés comentados, es importante remarcar que aún llegaron a existir muchos más: La Chelvana, Café-Bar La Unión, Café de Donato Tornal, Café del Humo, Café del Universo, etc. Evidenciándose la necesidad real de registrar e investigar sobre el tema, su número, sus trayectorias y su enorme impacto en la sociedad local.

Tampoco podemos dejar sin comentar los olvidados “cafetines”, que en Utiel hacían referencia a las modernas terrazas que servían como

Cafetín en la Alameda.

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cafés al aire libre. Los cafetines fueron muy habituales ocupando la calle en los locales del centro de la ciudad, pero también podían ser establecimientos independientes. Dentro de las instalaciones de la Estación de Utiel llegó a existir una librería y un cafetín, cuyo pequeño edificio anexo todavía se conserva a la derecha del andén principal de pasajeros. Una pequeña muestra de lo significativo que llegaba a ser Utiel como nudo ferroviario, y por lo tanto cultural. Y tampoco podemos dejar sin mencionar los “cafetines de la fuente” en el Paseo de la Alameda, que complementaba la oferta de ocio en este atractivo jardín histórico. De hecho, en la actualidad la cultura del cafetín en la Alameda está más viva que nunca, demostrando que siempre han sido parte de la identidad utielana el ocio de terraza en ese lugar. ¿No sería recomendable reutilizar el término “cafetín” para las muchas terrazas que existen en la actualidad?

LOS ORÍGENES DE “EL PÉREZ”, NUEVOS DATOS PARA LA INVESTIGACIÓN

Los orígenes del Café-Salón Pérez siempre han sido un misterio, pues desconocíamos la fecha de construcción del local, lo que ha permitido poner sobre la mesa numerosas hipótesis. Sin embargo, nuevos datos nos permiten fijar una fecha bastante precisa, aunque el tema deberá seguir siendo estudiado.

El propio Café-Salón Pérez permite concretar fechas para su datación. El decapado de las numerosas capas de pintura ha permitido identificar el fabricante de las dos columnas de hierro colado. Un material de construcción muy utilizado por el comercio histórico tradicional surgido a lo largo de la Edad Dorada Utielana, pues era ligero y permitía crear grandes espacios diáfanos. Se trataba de Vicente Ferrer Ballester, propietario de la Fábrica de fundición La Paloma en la calle Cuenca de la ciudad de Valencia. Este empresario, junto a su hermano Andrés había alcanzado una gran fortuna al tener el monopolio para la realización en su primer taller en la calle Tapinería de varias patentes del ingeniero Rafael Janini Janini, destacando una estrujadora de uva y un mecanismo aplicado a las prensas de vino y aceite que duplicaba la presión conseguida tradicionalmente. A la muerte del hermano en 1906, Vicente se desgajó del negocio continuado por sus sobrinos, construyendo su fábrica propia de La

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Paloma. Al igual que Rafael Janini, con estrechos vínculos profesionales y familiares, la familia de los Ferrer Ballester tendría un gran filón económico en la Meseta de Utiel, en pleno proceso de industrialización de su sector vinícola, suministrando prensas de vino (hidráulicas, de tornillo y de jaula), máquinas de vapor, bombas, columnas y vigas de hierro colado, canalones con las simbólicas caras de agua, etc.

Así pues, la estructura actual de “El Pérez” debe ser posterior a 1906, pero anterior a 1912, pues el friso de espejos perimetral que existe en el salón principal está fechado el 6 de abril de 1912. Un rango cronológico que concuerda con las primeras referencias documentales conocidas hasta el momento.

Se trata de una serie de notas de prensa publicadas en distintos diarios entre agosto de 1911 y mayo de 1912. La inauguración del

“Teatro Pérez” aprovechó la Feria y Fiesta en honor a la Virgen del Remedio de 1911, donde además de los típicos eventos (festejos taurinos, cabalgadas, fuegos artificiales, etc.) sobresalió el nuevo establecimiento promovido por Matías Pérez Martínez, un adinerado propietario industrial del sector de la destilación de alcohol vínico.

Teatro-cine Pérez.

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Un ambiente de expectación que ya venía desde agosto, siendo la primera mención a “El Pérez” en la edición del 16 de agosto de 1911 del periódico La Correspondencia de España:

“Escriben de esta importante villa que, vencidas toda clase de dificultades, han sido organizadas dos grandes corridas de novillos toros con picadores, que se verificarán los días de feria 11 y 12 del próximo mes de septiembre, en las que acudirán dos excelentes cuadrillas y se lidiarán reses bravas de ganadería acreditada, habiéndose formalizado ya el oportuno contrato entre la empresa y la sociedad dueña de la plaza. La empresa del teatro Nuevo también está gestionando la contratación de una excelente compañía de zarzuela que actuará durante los días de feria.

Y, por último: el aliciente principal que llamará justamente la atención pública será la inauguración de un hermoso teatro llamado Teatro Pérez, de construcción sólida y moderna, en la calle céntrica de Padilla, que es monísimo, y que su dueño D. Matías Pérez Martínez, no ha escaseado gasto de ninguna clase para que resulte una belleza, como tampoco el que actuará en el mismo durante la feria una notable compañía.”

Del mismo día es el texto escrito por un colaborador del diario republicano El Pueblo, fundado por Blasco Ibáñez, bajo el seudónimo de

“Tricolor”, pero que fue publicado el 19 de agosto:

“Cumpliendo lo que prometí debo decir que el comercio de esta villa,

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velando por sus intereses, se ha reunido, acordando organizar buenas corridas de toros para la próxima feria que se celebrarán los días 10 y 11 del próximo mes.

Ha salido ya una comisión para el Colmenar con objeto de comprar toros y después se dirigirá a Madrid ó a Andalucía para contratar los toreros. Las corridas serían de primer orden.

También en funciones teatrales tendremos más alicientes que en años anteriores, pues aparte de que la empresa del teatro Nuevo está haciendo gestiones para contratar una buena compañía de zarzuela que deje satisfecha a la afiliación. También abrirá sus puertas al público el bonito y elegante teatro de nueva construcción y decorado con exquisito gusto, propiedad de

D. Matías Pérez. Creemos que ambos coliseos se verán concurridísimos. Nuestro particular amigo el alcalde de esta villa D.

Francisco Gómez Pardo da cuantas facilidades están de su parte á la comisión de festejos para que estos sean más numerosos y variados que en años anteriores, procurando de esta forma con su valiosa ayuda que la importancia de la feria de esta villa sea cada vez mayor.”

El 29 de agosto, el diario de Valencia Las Provincias ofrece más información sobre el acto inaugural y las obras que se interpretarán:

“Fiestas populares en Utiel. El día 6 de septiembre dará comienzo la feria, que terminará el 15 del mismo mes. El programa anuncia juegos artificiales, sesiones de cinematógrafo público, bailes populares, elevación de aerostatos, cucaña, conciertos musicales, carreras de bicicletas y de obstáculos, cabalgata industrial y certamen musical. El día 10 se lidiarían

Notas de prensa donde se menciona “El Pérez” en los diarios Las Provincias y El Pueblo

Referencias

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