• No se han encontrado resultados

EL TEATRO. DE OBRAS DRAMATICAS Y LIRICAS. COLECCION UN ACTO T EN VERSO. COMEDIA EN. Imprenta de José Rodríguez, calle del Factor, núm.

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "EL TEATRO. DE OBRAS DRAMATICAS Y LIRICAS. COLECCION UN ACTO T EN VERSO. COMEDIA EN. Imprenta de José Rodríguez, calle del Factor, núm."

Copied!
44
0
0

Texto completo

(1)

EL TEATRO.

COLECCION

DE OBRAS DRAMATICAS Y LIRICAS.

COMEDIA EN UN ACTO T EN VERSO.

Imprenta de José Rodríguez, calle del Factor,núm.9,

(2)

PUNTOS DE VENIA.

Madrid

s

librería de Cuesta

,

caite MMayor, núm*

PROVINCIAS.

Albacete, Alcoy.

Algeciras.

Alicante.

Almería, Araniuez.

Avila.

Badajos.

Barcelona.

Bilbao.

Burgos.

Cáceres.

Cádiz.

Castrour diales

Córdoba.

Cuenca.

Castellón.

Ciudad-

Real,

Cor uña.

Cartagena.

Chiclana.

Ecija.

Figueras.

Gerona.

Gijon.

Granada.

Guadalajara.

Habana.

fiaro.

Huelva.

Huesca.

Jaén.

Jerez.

León.

Lérida, Lugo.

florea.

Logroño, Laja.

Málaga.

Matai

ó.

Murcia.

Pérez.

V.deMarlíhijos

Almenara.

Ibarra.

Alvarez.

Prado.

Rico.

Ordjña.

Viuda de Mayol.

Astuy.

Hervías.

Valiente.

V.

de Moraleda.

Saenz

Fálcelo.

Lozano.

Mariana.

Gutiérrez.

Arellano.

García Alvarez.

Muñoz

García.

Sánchez.

García.

Conté

Lacoste.

Dorca.

Sanz

Crespo,

Zamora.

Oñana.

CharlainyFernz.

Quintana.

Osorno.

Guillen.

Idalg-o.

Bueno.

Viuda de Miñón.

Zara

y

Suarez.

Pujol

y

Masía.

Delgado.

Verdejo.

Cano.

Cañavatte.

Abadal.

Hermanos

de

An-

drion.

Ballesteros.

Acebedo,

Delgado.

Robles.;

Palacio.

Montero.

Gutiérreze'hijos, Gelabert.

Barrena.

Gamero.

Cubeiro.

Valderrama.

Márquez.

Prins.

Gutiérrez.

Esper.

Mencses.

Motril.

Manzanares.

Mondoñedo

Orense.

Oviedo.

Osuna.

Falencia.

Palma.

Pamplona.

Palma

delRio.

Pontevedra.

Puerto de

Sania Maria.

Puerto-Rico.

Reus.

Ronda.

Sanlucar.

S.

Fernando.

Sta.

Cruz

de Te-

nerife.

Ramírez.

Santander.

Laparte.

Santiago. Escribano.

Soria. Rioja.

Segovia. Alonso.

S. Sebastian. Garralda.

Sevilla. Alvarez

y Comp.

Salamanca.

Huebra.

Segorbe. Clavel.

Tarragona. Aymat.

Toro. Tejedor.

Toledo.

Hernández.

Teruel. Castillo.

Tuy. Martz. délaCruz.

Talavera. Castro.

Valencia. Moles.

Valladolid. Hernainz.

Vitoria. Galindo.

VillanuevayGel'

trú.

Magín

Beilran

y compañía.

Ubeda. Treviño.

Zamora.

Calamita.

Zaragoza.

V. Andrés.

(3)

EL DÓMINE ¥ EL MONTERO,

COMEDIAEN UN ACTO, EN VERSO,

D. CAYETANO DE SURICALDAY.

Representadaconaplausoen elteatrodeTirso deMolinala nochedel7denoviembre de1856.

MADRID,

Imprenta de José Rodríguez,calle del Factor,núm.<u

(4)

ñoresGullon y

Regoyos

, directoresde lagaleríalí- rico-dramática

El

Teatro, y nadie

podrá

sinsu per- miso reimprimirlanirepresentarlaenlosteatrosde

España

ysus posesiones,nien losde

Francia

ylas suyas.

(5)

AL LECTOR.

Eslacomediaesla última obra de unescritor, cuyonom- brehabrállegadomuchas veces á tus oídos, si biennunca envueltoen las exageraciones del «puff.»

D. Cayetano de Suricalday,muertodesgraciadamenteel10 dejulio últimoen íaciudad deSanSebastian, es autor de masde veinte pro- ducciones, en las que dio evidentes muestrasde ingenioy buengustoliterario, comolo confirma el favorableéxitoque todas obtuvieron.Las empresasteatraleslograronpingües be- neficiosconeltrabajo demi difuntoamigo.

Representada estacomediakinstancias de micompañero LeopoldoBremon ymías, cuatromeses después delamuertede suautor, he- moscreídoconsagrar de ese modounjusto tributode consi- deracióná nuestro laboriosoé inteligente amigo,proporcio- nandoalmismotiempoá susmochoscompañeros, elconoci- mientodeunaobra de indisputableméritoliterario.

Hequerido consignar aquí este hechoparaquesecompren- da que siladesgracia llegóáinterponerseenel caminodel malogrado escritor, conserva en el mundo amigos quehan sabido apreciar sus excelentes dotes,y á loscualesha legada unahonrosasatisfacción con su memoria.

Madrid, noviembre19, 1856.

Q-OüX

í

O

6

S \ O

lítóUltCO.

677061

(6)

ELISA DON CASIANO.

BARON EDUARDO CRISTOBAL.

..

MONTERO MARTIN

Aldeanos.

Sta. D.a

Matilde Bagá.

D. Joaquín Vidales.

D.Cefekino

Hernández.

D. Federico Blasco.

D.

Manuel Franco.

D.

Eduardo

Hernández.

D. N.N.

La escena pasa en

las

inmediaciones de

Soriaj principios del siglo

XVIII.

(7)

El leatrorepresenta laentrada

de una

quinta: á la derechadel públicola fachada de. la casa; ála izquierdael principio de

un

espeso

bosque y

chozadelguarda. Verjaen el fondo,

que

da al

campo:

árboles

y un banco

de piedra enlaesce- na.

A

lo lejosseverán

una

ermita

y una

aldea.

ESCENA PRIMERA.

Eduardo

, sentado y pensativa. Cristóbal, Martin, Aldeanos: luegoelBauon.Allevantarseeltelónapa- recerán losAldeanos

agrupados mirando

hacia la izquierda,saludando conlossombreros ylos

pañue-

los enlas

manos,

yse escuchará enla

misma

di-

rección

una música

militar.

Martin. ¡Vivael rey Felipe quinto!

Alds. ¡Viva!

Crist. ¡Yabasta, mastuerzos!

¿Noveis queestámedia legua la comiliva?

Martin. ¡Québellos

jaeces!... ¡Yreparasteis {AlosAldeanos.)

qué

caballostan soberbios

(8)

Dierayo

mi

jaconegro y

mi

rucioymistresvacas porelpeorde todosellos.

Crist.

Puede

serquete perdieras. (Burlándose.) Martin. ¡ElBarón!

Sermón

tendremos.

(Almarcharse, viendosalir al Barón.) Barón.

¿Qué

hacela gente parada?

Martin.

Hemos

venido

un momento

para veralreydevuelta delacaza.

Barón. ¡Acabaremos!

¿Y

túporqué lopermites?(ACristóbal.)

¡Por

una

vez os dispenso! (AlosAldeanos.) Repartid estas

monedas

y gastadlas.

Martin. Siloharemos.

¡Noexiste

un amo

mejor en todoel

mundo!

Barón. ¡Silencio!

No me

gusta que

me

adulen.

¿Entendéis?¡Estoestábueno!

¡Cuandounolesdapropinas es

un

santo, y

un

perverso cuando con razónlesriñe!

¡Vamos,quitarsedeen medio!

Martin.

Voy

á dejarlas pistolas y elmosquete,

y

nosiremos álatabernaábeber.

(Entraenla

cabana

,vuelve ásalir sinar-

mas

yseretira conlosdemás.)

ESCEÍÍA

11

Barón, Eduardo,

Cristobil.

Barón. ¡Meloestabapresumiendo!

Con

elvinolosbergantes sepondrán

como

pellejos, yno habrásanto

mañana que

los haga andarderechos.

Crist. Puesnadie tieneiaculpa.

(9)

Barón. ¡Soydemisacciones dueño!...

Estanbrillanteel estado enque mis haciendas veo, quejusto

me

haparecido hacerlesalgúnobsequio.

Séquesu prosperidad solosedebeá tu celo enadministrarlasbien...

Crist. Paraesotengo

mi

empleo.

Barón.

Lo

quees sensible, es quetengas

un

gravísimodefecto.

Crist. ¿Cuál?

Barón. El ser

un

calavera.

Crist.

Lo

de siempre; esonoescierto.

Me

calumnian.

Barón. Pues nosalgo

ningúndiasin queá

mi

encuentro nolleguealgunoácontarme los arranques detu genio.

Tan

prontoes

una mujer

áquien hasfingido afecto

y

no hacescaso; tan pronto

uno

áquiendejasteciego luchando en

broma

conél...

Crist.

Ya

ve ustedque yo no tengo laculpa de

que

mis pobres puños tengan tanto peso!

Y vamos

á ver: ¿porqué disputo? ¿porqué

me

engresco?

Porque

murmuran

de

óde

mi

amigo,¿no escierto? (A

Eduardo.

Eduardo.Si.

Barón.

En

fin,túteenmendarás, yteharápensarel tiempo

que mas

vale queserloco, ser arregladoy discreto.

Yo

también,

como

tú,hesido jóven, alegre y resuelto, y havenidola maldita gotaátenermesujeto!

Igualtesucederá...

Crist. ¡Nolopermitan los cielos!.,.

(10)

¿Quién, al

verme

eneste

yermo

entrerudoslabradores, conoceráalcaballero quetantasveces lidió enel españolejército?

¿Quién alcortesano?¿Quién

alrígido consejero, quedelreyestáendesgracia por oponerseásus yerros?

¡Bonitopago

me

hadado!

Niél sabe queaqui

me

encuentro;

ni

aunque

estuviese cazando cien años, fuerayoá verlo.

Cada

cual tienesu orgullo...

Perono quiero hablardeesto.

Vuelvoá

mi

tema;ya sabes que de tushazañas tengo

noticia,conque... (Sale

por

elfondo.)

Pues sidanestospaletos enserchismosos,haré

un

escarmiento conellos...

Eduardo,estás insociable...

¿Porquétemuestrastansério,

ESCENA !N.

Eduardo

y Cristóbal.

Crist.

Ya

estoy...

di?

Eduardo, Crist.

Te

engañas.

Abismado

siempre entristespensamientos,

mas

parecesunaestátua que un

hombre

de carne y hueso.

¿Has reñidocon alguno?

Eduardo

Crist.

Eduardo.

Crist.

.No.

¿Necesitas dinero?

Tampoco.

¿Quieres venir á darconmigo un paseo?

(11)

Eduardo.

No

tecanses...

Crist.

¿Qué

tepasa?

Me

fastidian losmisterios.

Habla...

Eduardo. Estoyenamorado.

Crist. ¿Y quétenemos coneso?

Eduardo.¡Queidolatro

un

imposible!

que enlaredde este

amor

preso, se agitacontinuamente

enlucha horriblemi pecho.

Crist. ¡Un imposible!

¿Tú

sabes loquevaleen estostiempos

un hombre?

¿Quiénpuede haber que no te admita por yerno?

¿Cómo

sellamalachica?

En

seguidateprometo

irá pedírselaalpadre.

Será algúnpicaroviejo, orgulloso yregañón, consuspuntas de usurero?

Nada

importa:óteJada en cuantolehable, ólepego.

Eduardo.

Yo

soy pobre, yellaes rica.

Crist. Perotesobratalento,

ysios queréis... puessupongo que correspondaátuafecto...

Eduardo. Seguroestoydesufé.

Crist. Entonceslarobaremos.

Eduardo.¡Esias loco!

Crist.

¿No

teatreves(Conmalicia.) conelsantosacramento,

y tehaceel

amor

continuas cosquillas? ¡Tecompadezco!

¡Conozcobien ese

mal

ydaunos ratos perversos!...

Eduardo. ¡Siemprehasdetenersalidas singulares!Mi deseo noalcanzadicha

mayor

que

unirme

conlazoestrecho de

mi

pasióndesdichada

al idolatradoobjeto.

Es Elisa.

(12)

— 10

Crist. ¡Diablo!¡La hija

delBarón!

Ahora

yaveo queesdifícil el negocio...

Sinembargo,¡cjuésabemos!

A

élnolegustalacorte;

y

aunque

siempre está

gruñendo

noes vanidoso ydelira

porlaniña...

Añade

á esto quetupadrelesalvó lavida,que

como

deudo te trata...Debes tener esperanzas.Dale tiempo

altiempo, quesientre tanto teladisputaalgúnnecio, yo

me

encargo deespantarle, y noteha de hacer mal tercio.

Eduardo. ¿Perocorno?

Crist.

De

retóricas

y derazonesnoentiendo,

¿Cómo

seespanta? ¡A trastazos!

Porvida!..Sabes que tengo en fuerzaJoqueá Dios te ha dado en entendimiento;

quesoycapaz

una

torre de

mover

sidoy enello;

quetodoel

mundo me

teme;

que conel almateaprecio.

Tranquilo puedesvivir:

si yo porlaprendavelo, nadietela hade quitar áfedeCristóbalRecio.

Eduardo. Solamente tesuplico que elafánenque

me quemo

no sepan queadivinaste.

Crist.

Me

callaré

como un

muerto.

Eduardo.

Tengo

unaresolución tomada.

Crist. ¿Cuál?

Eduardo. Va hablaremos:

mucho

valornecesito;

¡quiera prestármeleelcielo!

Al reydepediracabo

(13)

-r

11

_

que

me

incorpore enlos tercios que han desalirparaItalia.

Crist.

Que

te marches notedejo.

Ahora

que

elBarónestá en

un

lúcido

momento,

(Después dereflexionar.) voyáencontrarme con él yáconocersus proyectos acercade tuadorada...

Aunque mucho

lorespete, yo buscaréla manera...

¿Quieres?...

Eduardo.

Que comprenda temo

tus ideas.

Crist. Pecho alagua.

Con

queála una... álas dos...

Eduardo. Pero...

Crist.

A

lastres...

Me

voy...

Casiano.

Deo

gralias.

(Entrando

y

saludando

á Cristóbal, quese

va

sinhacerlecaso.)

Buenastardes...(A

Eduardo.)

Eduardo.

(Reparando

enD. Casiano.) ¡Hola!

Casiano. Oremus...

Eduardo.

No

puedoesperar.

(Marchase.)

ESCENA IV.

D. Casiano, solo.

¡Sevan y aqui

me

dejan plantado!...

¡Oh temporal ¡Oh

moresl ¡Quién

me

dijerahaceveinte años, cuando conlasdisciplinas les sobabaelespinazo,

que una

épocallegaría en

que

viéndose barbados, nielsombrero

me

quitasen

ni

me

besaranlamano!...

¡Elsiglotiene laculpa!

(14)

— 12 —

¡Siglo desmoralizado, en quelahonradez está porlospiesdelos caballos!

¡Dominus,

Dominus meam!

quediceelcuradonPablo:

el

mundo

se va áacabar, y acabaráálinternazos.

ESCENA V.

D. Casiano, Montero.

Montero.Estadebeserlaquinta, (Embozado.)

sisonmis señas exactas.

¿Sabeustedsiviveaqui elbarón de Torre-Blanca?

Casiano. Si,señor,pero á estas horas noes regularqueestéen casa.

Montero. ¿Esustedelelafamilia?

Casiano. Soy primosextodel

ama

degobierno, ydelaaldea

y

delaiglesiacercana, sacristán, maestro deescuela, dela

hermandad

delasánimas

mayordomo,

fieldefechos, organista...

Montero.

Bien.

Casiano.

No

sehalla

enelpartidopersona detodo

mas

enterada.

Montero. Este

hombre puede

servirme. (Ap.) Señorsantero, palabra.

¿ElBarón tiene

una

hija?

Casiano.

Una

preciosa

muchacha.

¿Quiereusted

un

polvo?(Sacalacaja.)

Montero. No.

Elreylahavisto.

(Con

misterio.)

Casiano. ¡Ya!

Montero. Trata

de protegerla.¿Ustedsabe siellatieneamores?

Casiano. Sehabla

(15)

de

que

Eduardo,

un

pobrechico, nacidoenestas montañas,

lafesteja... pero yo no puedo asegurar nada.

Montero. ¿Y es cierto

que

ese

mancebo

aqui recogidose halla desdesus

mas

tiernos años porelpadre de su

amada?

Casiano. Si.

Montero.

¿Que

elsuyo era

un

hidalgo que defendiendoá su patria murió enlaguerra?

Casiano. Siloes.

Montero.

Bien.

—Conseguirá

la gracia quepide: yaquele quita(Ap.) elreysunovia, quehaga,

que haga poréialgo.¿Yusté anhela algúnfavordel monarca?(Alto.) Casiano. ¿Yo?piensoenirenbusca suya

cuando terminelacaza yreferirle miscuitas.

Me

hedirigido á estacasa paraqueelBarón

me

preste alguna vieja ensaca

mas

decente queíamia...

Los monigotes no

pagan

yesnecesario ingeniarse...

Montero.Solicitausted...

Casiano.

Que me

haga

pertiguerodelosmínimos, yestoá

mi

genioseadapta.

Montero.

Ponga

ustedelmemorial.

Casiona. ¡Aquiestá!...

Dominus

labia Hispanium... Estáenlatín.

(Sacando un

papel y leyendo.) Montero.

Yo

volverésin tardanza,

téngale ustéen castellano ylotomaré. Si calla ustedcuanto

hemos

hablado, side

ayudarme

seencarga,

si

me

dicecuanto ocurra respectodeesa

muchacha,

(16)

ellaseveráfeliz y usted logrará su plaza.

Esto conviene á su honor.

Casiano.

¿Cómo?

Montero.

Ya

lohedicho, basta.

Casiano. Pero,..

Montero. Del rey,

mi

señor, soymontero, y delaguardia.

(Desembozándose

y dejando verelunifor- me.D. Casiano se quitael sombrero yse

queda

inmóvil.)

Mire usted, hablo en sunombre, mediteustedmis palabras.

ESCENA VI.

D. Casiano.

¡Jesús!¿Que medite? Pues (Pausa.)

como

sino meditara.

No

aciertoquétieneel rey queverconmigo, qué causa existe paraqueá Eduardo yáElisamercedes tantas lesdispense... «Estoconviene ásu honor...» ¡SantaSusana!

(Recapacitando.)

¡Ya comprendo! Los dosjóvenes yfogososy... ¡Caramba!(Conmalizia.)

¡Quéfelizeselbribón!

¡Quiencreyera!

Según

anda desuelto eldiablo, no

puede

(Conhipocresía.)

uno responder de nada;

seencuentra

una

Magdalena donde pensaba

una

santa, yno seencuentra... otra cosa por

un

ojodelacara!

En

fin,lacomisión

mia

esaltamentecristiana:

acometiéndola,logro encuspidarme en

mi

fama,

(17)

— 15 —

ypodrépertiguear en

mi

postumadecada...

Luego

dicenquelos reyes son malos:héaquí

un

alma doncellaquesu

bondad

hoydel purgatoriosaca...

(Entrando en la casa

á

tiempo que dela

misma

salenElisa y

Eduardo.)

ESCENA VIL

Elisa, Eduardo.

Eí.isa. Sienesecapricho das, yo también tengo

mi

orgullo:

ya noquieroel

ramo

tuyo...

¡nolequiero!...

(Arrojandoalsuelo

un ramo

de floresque traeenla

mano.)

Eduardo. Oye, yverás.

Elisa. Di que de

mi amor

nofias.

Eduardo.Dique misdesdichas crecen, que en

humo

sedesvanecen todaslasventuras mias.

Elisa. Sieratancierta la fe

que me

jurabatulabio,

¿cómo

dudas en

mi

agravio de la

que

yoteguardé?

Siíe faltó

mi

cariño, debesel

modo

advertirme,

que

eres

dueño

dereñirme lo

mismo

que yoteriño.

Mas

nosueltes

amenazas

de olvidarme entus querellas»

cuandosabesque conellas

mi

corazóndespedazas.

Eduardo.¡Elisa!

Elisa.

De

tusdesvelos eres túsoloelculpado, que yo motivo no he dado para quetuviesescelos.

Por

mi

pasión obligada tan esclava tuya soy,

(18)

enadorarteocupada, y nosepasa

momento

sinquelasaurasno asombre repitiéndolas tu

nombre

queseescapacon

mi

aliento!

Confiesa

que

condesvio pagasá

mi

pecho amante, queerestú

mas

inconstante quelasarenasdel rio;

quesimarcharte pretendes no lohacespor

mi

ventura, quelohacespor tu locura, porocultarque

me

vendes!

¡Malempleado interés elque en

mi

daño sentí!

Dame

el alma quetedi,

y

abandóname

después.

Eduardo.Miintenciónnohascomprendido, ni

mi

lenguaje sincero:

yotejuroquetequiero

como

siempretehequerido.

Perola dicha presente no puede hacerme olvidar, queátu padre, á tu pesar, tienesqueser obediente.

Que

al

mismo

tiempoque avanza nuestro cariñosencillo

se

desmorona

elcastillo también denuestra esperanza.

Elisa.

No

entiendo...

Eduardo.

Que

serávano

el fuego que nosalienta,

como

elBarón noconsienta enquerneentregues tu

mano.

Tus

riquezas,

mi

decoro tampocoadmitir podría, porqueestimolahonra mia tanto

como

á teadoro.

Esta eslarazón, porque en alasde

mi

destino, enlamilicia

un

camino

(19)

— 17 —

buscoquegloria

me

dé.

Y

por esoal rey pedí paraservirle licencia, porno

verme

en tu presencia sin

verme

digno detí.

'Elisa. Justo es tu afán, no loniego;

mas

porno causarmeenojos, quédatey cierralos ojos, puestoqueel

amor

es ciego.

Eduardo.

No

insistas.

Elisa. Mi

empeño

ves

yen tu caprichoteciegas;

yotesuplico y tú niegas;

este esel

mundo

al revés.

(Después de

una pausa

acercándose con za- lamería.)

¿Me

dejarás?

Eduardo. ¡Oh!¡no,no!

Vencistes, ¡Elisamía!

¡Vivirsin nopodría!

Elisa. ¿Piensas

que

loignoro yo?

Eduardo. Deja que entublanca

mano

porlosángelesformada quede nuestra paz sellada coneste besodehermano.

(La

besala

mano;

al

mismo

tiempo

apare*

cenel

Barón

yCristóbal

por

el foro.) Elisa. ¡AJi!

Eduardo. ¡ElBarón!

Bakon.

No

suponía (Conseveridad.) que eneste sitioestuvieses.

Elisa. ¡Padre!

Barón. ¡Silencio!

Eduardo. Señor.,.

Barón. Ahora hablaremos. Tú, vete, (A Elisa.) y espérame eneljardín.

ESCENA IX.

Barón, Eduardo, Cristóbal.

Crist.

¡Hemos

reñido!

Gomo

ese (Áp. á

Eduardo.)

bancotieneelalma... Apriétale

2

(20)

— 18

Eduardo.

Crist.

Jas clavijas... Siconsientes yohablaré.

No.

Ya me

voy.

(Al

Barón

que lehace seña dequese

mar-

che, y alejándose de

mala

gana.)

Barón. (Después de

un momento,

tirando delaes- pada.)

¡Enguardia!Mi sañaquiere arrancarelcorazón (Ct

n

ira.) miserableque

me

ofende!

¡Hablenlosaceros, pues, y

mudas

laslenguasqueden!

Eduardo. Seréneseusted.

Barón.

No

puedo;

lasangre enmis venashierve.

Eduardo.Bien;si

presume

engañado quesoycapaz deofenderle, descargueusted sobre

su venganza; aqui

me

tiene.

Barón. Esafalsahipocresía ni

me

engañani

me

vence.

Eduardo.Esustedpadre de Elisa, y esjustoquelorespete...

Mas

antesde

condenarme

dejeustedque

me

sincere.

La

verdadvoyá decir, puestoqueloscielosquieren

que,

como

yo presentia, mis desventuras empiecen.

La

amo... ¿para quénegarlo?

con

un amor

tanvehemente, que en

mi

niñezhacrecido

yalparde

mi

cuerpocrece;

pero

amor

tan santoy puro ¿

como

es

mi

bien inocenle,

como me impone mi

honor,

como

ellasolamerece!

ESCENA X.

Barón, Eduardo.

(21)

— 19 —

(El

Barón

hace

un movimiento para

ha- blar.)

S4

quehicemal endecírselo;

que hedebido,

aunque

muriese, tenerlo ocultoen

mi

pecho, y que

mi

delitoeseste.

Si lejuzgausted tan grande quesatisfacerlepiense, aquí está

mi

sangretoda;

toda derramarla puede.

Mas

siporellay por

en olvidarlo consiente, eltiempo y

mi

propio

amor

serán quienmejorlevenguen.

Barón. ¡En hora buena!

Y tampoco mi

rabiacebarse debe,

aunque

ofendido

me

crea, enelhijo delvaliente

que

en

Almansa me

salvó la vida á

con su muerte.

Aquelnoblesacrificio gran

recompensa

merece, yse ladoy conteniendo de misiraseltorrente.

Tranquiloestoy.

Un

consejo que oportuno

me

parece, será tan solo...

Eduardo. Adivino

cuanto aconsejarme puede;

y

mi

razónlaprimera,

por

muy

ciego que

me

encuentre,

me

indicaenestaocasión lasenda de misdeberes.

En

laausencia estáelremedio

que

á todos

mas

nos conviene.

Barón. Si.

Eduardo. Nadiesabrá elmotivo queá separarme

me mueve

de estos lugares,

un

dia tan dulces y tan alegres, y en

que

con mis esperanzas hoy misilusiones

mueren!

(22)

— 20 —

ESCENA

XI.

Barón, Eduardo, D. Casiano, quesaledela casa.

Casiano. ¡Quécaras!Algo inconexo (Ap.)

liaocurrido:¿qué sucede?(AEduardo.) Eduardo.¡Nada, nada!

Casiano. Séverídico.

Eduardo. Esaprensión

que

usted tiene:

contento estoy,

muy

contento!...

Casiano. Barón, ¿noesverdad que miente?

Barón. ¡Quésé yo!(De

mal humor.)

Casiano. ¡Yote conjuro!...

(A

Eduardo

con solemnidad.) Eduardo.

Don

Casiano,usteddispense.

(Váse porelfondo.)

ESCENA

XII.

D. Casiano, Barón.

(Después de

una pausa

,sacando

una

caja, y acercándosealBarón.)

Casiano. ¿Quiere usted

un

polvo?

Barón. Gracias.

(Despuésde

una pausa

volviendoá aacrcar-

lela caja.) Casiano. Escolorado.

Barón.

Que

no.

Casiano. Soy

hombre

de

mas

paciencia queelpacientísimo Job.

Que

quiera usted, que noquiera, tenemos quehablarlosdos.

¿Por qué razónestá

Eduardo

tan triste yde mal

humor?

Barok. ¡Otra vez!

Casiano. ¿Quiénleha ofendido?

Barón.

Ninguno

aquí leofendió.

Sinofuese usted tanviejo...

viejísimo... ¡viveDios quedesfogabaenusted

(23)

larabiaenque ardiendo estoy!

Casiano, ¡insulteusted álaedad!

Nuevo

prevaricador,

reniegueusteddeestascanas.

Barón. ¡También tengo canas yo!

Casiano. Peroespara

mí un

mocoso:

yo

mas

pretérito soy, yerayamaestro deescuela cuandoerausted

un mamón:

me

debe usted obediencia, respeto... sipor

no, porverestasdisciplinas queen otrotiempo mejor seencargaron deenseñarle nuestra santa religión!

Inillo

tempore

ego

parvulus

terroris... ¡Ob!

¿Porqué razónestá

Eduardo

tantriste yde mal

humor?

Barón. Porque vaá

emprender un

viaje Casiano. ¡Qué dice usté! ¿Y qué razón

hay paraeso?

Barón.

Que

él loquiere..^

ytambiénlo quiero yo.

Casiano. ¡Marcharse! ¡nopuedeser!

Dejarasiestaregión

enqueinfante, púbil y

hombro

élsecontemporizó!

Abandonar

los lugares en quesiendo motilón, delquis vel qui lasprimeras impresionesrecibió!

¡En que déla sangre suya

elpristísimoprecoz incendiolehabrá hecho dar

elprístinoresbalón!

¡Mentira, mentira! Negó.

Nequáquam]...

Intonso soy;

mas

lacausa de su ausencia laadivino,si, señor;

él quiere ásuhijadeusted, yusted,bárbaro,feroz,

(24)

— 22

noconsienteen elconnubio queanhelasu corazón.

Barón. ¿Con que entoncesusted sabe?...

Casiano. ¡Todo! ¡todo!

Barón. ¡Voto ábrios!

¡Es decirque besidoel último quelohe imaginado yo!

que

hesidotorpejuguete de

un

niño!...

Casiano. Eso.

Barón. ¡Mi furor!...

Casiano.

No

ha dehacerledaño.

Barón. ¿Cómo?

Casiano.

¿Cómo?

diciendoqueno.

Sienusted

un

enemigo, en

tiene

un

defensor!

¡Se casaráconlachica!

Ergo

con

mi

protección nonecesitadenadie.

Usted,nuevocaracol, harto harácon esconderse yobedecer...Soy quiensoy,

¿estamos?Siparahablar tuviese autorización...

¡Ay deusted!... ¿quiere usté

un

polvo?

Barón. Este

hombre

el juicioperdió.

Casiano.

Aunque nunca

hesidopadre,

comprendo

lasituación del que enlaprolefemínea guardael vasode su honor,

que

yalostiempos pasaron de Josué y deJacob,

que

Horrendas

ponlus,etcétera, quequiere decir¡horror!...

Asi, pues, álohecho, pecho.

Cásense engraciadeDios, yloque hasido,quesea, ya queel diabloloenredó.

Barón. ¡Miserable!

(25)

ESCENA

XIII

D. Casiano, Barón, Elisa, saliendo delacasa.

Elisa. {Padre!

Barón. ¡Infame!

(Ap.,

mirando

alternativamente áElisay á D. Casiano.)

¡Sospechar de sucandcr!

Márchese ustedal

momento

de estesitio.

Casiano.

Ya me

voy.

Pero tenga usted presente queyo veloporlosdos:

que

estáusted

como

en ellimbo porsu insubordinación!!

que yalaconoce elrey...

Barón, ¡Elrey!

Casiano. Que... pues... siseñor.

Barón. ¡Sinoviese!...

Casiano; (Me dalástima

suterquedad y...su...)(AltoáElisa.) Adiós!

¡queestáusted

como

enellimbo! (AlBarón.)

que me

da usted compasión!

(Sale

por

el fondo.)

ESCENA XIV.

Barón

ij Elisa.

¡Yanos veremos!

(Muy

pronto {Ap.) castigaré suosadia.)

Acércate.

¡Padre mió!

Reprenderte debería porocultarmeel

amor

que por

Eduardo

sentías.

Es precisoque leolvides.

¿No

me

entiendes?¡Votoácribas!

¿Aqué vienenesoslloros?

Siéntate y había tranquila.

Barón.

Elisa.

Barón.

(26)

(Despuésde

una

pausa.)

¿Cuánto tiempo ha queosamáis?

¡Laverdad!

Vamos,

principia.

Elisa.

De

fijodecirnopuedo cuálha sidoelprimerdía enque denuestrapasión

comprendimos

las fatigas:

soloséqueéramosniños y conintenciónsencilla,

huyendo

yadelosolrcs laruidosacompañía, nos íbamosácontar enlapraderaescondida nuestrassueñosinfantiles entreinfantilessonrisas;

élpara

mariposas, yofloresparaélcogía:

yolasdabalibertad, élenelpechoescondidas lasguardabahastamirarías deshojadas ó marchitas.

Nunca

brillódelaaurora laplácida luzbenigna sin hallarde

mi

ventana sobrelablanca repisa

ramo

cogidopor él

de lirios ysiemprevivas.

Aunque

la palabra

amor

nuestros labiosnodecían, era tanta,sintener nombre,nuestra simpatía, quesusojosen misojos siemprefijosseveian, queá

mi

pesar suspiraba cuandosuspirarleoia, que no hayacacia enel

monte

nihayarbustoenlacolina

que

no tenga pornosotros, recuerdo dea'quelfos dias, denuestros

nombres

queridos algunaletraesculpida.

Barón. Sigue.

(27)

— 25 -

Elisa. Feliceslosdos nuestra existencia corría, sinqueviniese áturbar

elcielode nuestra dicha de penasydetemores la

mas

levenubecilla.

Hasta

que una

tarde,estando juntoálafuente vecina,

vimoscaer

una paloma

por un cazadorherida ysoltaránuestrolado entre mortalesfatigas eltiernogranoquealegre enelpico conducía parala fiel

compañera

desusamorescautiva.

«¡Quéinfeliz,

me

dijoEduardo, es esapobre avecilla,

contemplándolaásus plantas ensangrentada y sinvida!

¡QuiénsabesiconJasuerte quela

vemos

nosavisa loqueparaelporvenir nuestroshados nosdestinan!

¡Esta

mañana

almostrarse

elsolle saludaría, y habrá dejado en sunido ásupareja querida, que en vano yaesperará sus tiernísimascaricias!

¡Acaso paranosotros seacerque también

un

día en quelogresepararnos

un

cazador homicida, en que nuestro

amor

concluya con tuexistencia yjamia!»

¡Y calló! Dos gruesas lágrimas rodaron porsusmejillas, y

mi

rostro en elcristal dela

márgen

cristalina viretratarsedesombras derojo carmínvestidas!

(28)

— 26 —

Desde entonces acabaron nuestras dulcesalegrías, yentrecontinuas zozobras sepresenta á nuestravista ácadainstantelapobre paloma, y nos martiriza laidea,quepor nuestro mal ya deploramos cumplida, de

que

ánuestro

amor

letoque delossuyosladesdicha!

Babón.

No

dirás que no escuché con calmatus tonterias:

todassereducená

un

neciocapricho deniña.

Elisa. ¡Ay! no.

Barón. Si;seguroestoy de convencerteá

misma.

Ni tomarestado debes tan joven, ni teestaría bien unirtecon quien es deoscuraypobrefamilia!

Con

que...

Elisa. ¡Ah!

(Viendoá

Eduardo

quesale,) Barón. ;E1diablole trae

enesta ocasión maldita!

ESCENA XV.

Elisa, Barón, Eduvrdo, Cristóbal. El tercero en trajedecamino, yelcuartolo

mismo

con

una ma-

leta

pequeña

debajodelbrazo.

Eduardo. Señor Barón,

mi

partida áItaliaresueltatengo, y á darles á ustedesvengo

mi

postreradespedida.

Elisa, ¿Será cierto? (Ap, alBarón.)

Barón. Si.

Eduardo. El favor

que

me

acaba deotorgar eirey haciéndomedar

(29)

m 27 —

una

gineta, y

mi amor

siemprefijoenlamemoria, haránque con pechofuerte busque enlaguerralamuerte, y conlamuertela gloria!...

¡Adiós!(AElisa.)

Elisa. ¡Eduardo! (Llorando.)

Barón. Entra encasa.

(AElisa, que después dedirigir

una mira- da

desúplicaá.supadre, entra sollozando enla casa.)

ESCENA XV!.

Barón,

Eduardo,

Cristóbal,

Barón. ¡Animo!

Venga

esa

mano.

{Dándosela.) Sihoyteparezco

inhumano,

eltiempo, queveloz pasa, pronto tehará

comprender que aunque

á

mi

geniono cuadre, debo cumplircorno padre coneste ingrato deber.

No

quieroesperanzasdar, pero adoroálahijamia...

yacaso

mudaré un

dia de

manera

depensar.

Eduardo.

Todo mi

afánes ahora

que pueda

serfeliz ella.(Marchándose.) Barón.

¿Qué

quieres?

(A

Cristóbal que

ha

estado

en

segundotér-

mino

y queseacercacontimidez.)

Crist. Sigo suhuella...

Me

voy...

Barón. ¿Por qué? (Sorprendido.)

Crist.

Me

encocora

elcontemplarlesufrir, porquees

mi amigo

sincero...

yasi

marcharme

prefiero atenerque

sucumbir

acosas... ¡Mireusted dos persona s des ve n turadas

!

(30)

¡Sisearreglase á trompadas!...

(El

Barón

entrapensativo en lacasa)

En

fin, yo

me

entiendo... ¡A.dios!

ESCENA XVII.

Eduardo, Cristóbal.

Eduardo.¡Oh! ¡Cristóbal! (Conel

mayor

dolor.)

Crist. ¡Buenoestás!

¡Ese viejoes

una

fiera!

¡Mecarga!

Eduardo.

Vamos.

Crist. ¡Espera!

¡qué diablos!

Ya no

tevas.

Eduardo.

¿Qué

dices?

Crist. Esel infierno

elquele inspira á ese

hombre!

¡Porvida!...

O

pierdo

mi nombre

ó tienesquesersu yerno.

(Se acerca álapuerta delacasa.)

Voy

ádarle otraembestida...

Eduardo. No,á todo estoy resignado:

cumplirélo que he jurado

aunque me

cuestelavida.

(Despuésde

una

pausa.)

Un momento

déjame:

poner unacarta quiero y dárselaal jardinero

para Elisa.(Entra enla

cabana

de Martin.)

ESCENA XVIII.

Cristóbal, solo.

Allíestaré

(Señalando

alfondo.) aguardando.

No

hay quientuerza

mi

opinión:cuanto

mas

veo,

mas

en

mi

lógicacreo:

no hay

mas

razónquelafuerza:

Y

yoarreglára estecisma prontodel

modo

quesé!...

(31)

— 29 —

Alprimero con quien dé levoyá

romper

la crisma. (Váse.)

ESCENA XIX.

D. Casiano,que viene

por

el fondo con

un

papel en la

mano.

Aunque

supino, seguí delMontero en estetranca elconsejo,está en

romance mi

memorial. Dice asi:

«Alto,rugiente león enEspaña coronado:

Casiano Rufino Prado, hijo de

Rufo

Cenon, llegaá vuestra majestad, supequenez conociendo, haceró decirtemiendo algunabarbaridad;

y expone:

Que

esíá sinblanca, con exiguaparentela

,

que

hasidomaestro deescuela y músico en Salamanca;

que porintriga ruin y encariñarse al Borbon, dejódeserserpenton para enseñarellatin;

que

en lostiemposprimitivos, sinoeslacrónica infiel,

tuvoenlastierrasde Argel catorceabuelos cautivos, otroenel

monte

Thabor, otromártirenla

China

yotropinchedecocina deNabucodonosor.»

Estono

puede

estorbar y siemprealéxito ayuda;

sisumajestadlo

duda que

lo

mande

averiguar.

«Que

espiramidal gabarro desusarranquessencillos

(32)

— 30 —

eltenerdeloschiquillos que armonizarelcotarro:

que trépidamente miro porlosojos delMontero

laplazadepertiguero que enlosmínimosvacó.

Plazaque obtenerespera sin

mas

intrigas niamaños,

merced

ásus

muchos

años yalgenioque enélimpera.

Salud,poderosorey, encuya adornadafrente se

monta

eltrono esplendente delimperiodelaley.»

(Empieza

áoscurecer.)

ESCENA XX.

D. Casiano y Cristóbal.

Crist. Nada, no encuentro ningún prójimomal

humorado

quequieraandarácachetes conmigo.

Tan

soloelbárbaro del guarda

mayor

hasido conelque

me

hetropezado..

ledi

un

enviteen

un

ojo yunpisotón soberano.

¡Bruto!exclamé,suponiendo que

me

hubiese tropezado, ylearriméotroempellón deley...Peroel

muy

gaznápiro, ((Perdonevuestra merced,))

me

dijollenodeespanto.

¿Y quiénesquienpegaá

un hombre

tanfinoybien educado?

Me

echéáreirensus barbas..

peroalli,sino

me

engaño, distingo

un

hombre;sehalló

(Reparando

en D. Casiano.) conla

horma

desu zapato...

;En! ¿Quiénva?

(33)

- 31 -

Casiano. Ni vani viene.

Crist. Pues yoveré... ¡D. Casiano!

(Reconociéndole.) Casiano. ¡Cristóbal!

Crist. ¡Siestá deDios!

¡Que no tengausted veinteaños!..

Casiano. ¿Para qué?

Crist. ¡Para colgarle

de

un

alcornoque!..

Casiano. ¡Québárbaro!

Crist.

No me

diga usté improperios;

estoyechando venablos;

yyo

mismo

sipudier-e,

me

comeríaá bocados.

Casiano. Serénate, y noseasloco.

Crist. ¡Cómo!usted

me

está insultando!

¡Usted

me

ha llamadoloco!

¡Que no tenga ustedveinte años! (Pausa.)

Venga

usted acá.

Casiano.

¡Vade

retro]

Crist.

Ya

latormentahapasado.

Casiano.

No me

engañas.

(Con

miedo.)

Crist. . No;elmotivo

porqueirascible

me

hallo, hicierasaltar á

un

evangelista debarro;

figúrese usted

que

ahora dela quintanos

marchamos Eduardo

yyo, que nos echan!

Casiano.

De

todo estoy enterado.

Crist.

¿Y

nose

incomoda

usted?

Casiano. Pero hombre, si estoy

bramando como un

toro:no hace

mucho

que hedicholoque hacealcaso

alBarón.

Crist. ¡Seráposible!

merece usted

un

abrazo.

Casiano.

Lo

perdono.

Te

prevengo (Conmisterio.)

que

nosemarchará Eduardo,

porque hay quienveleporél.

Crist.

¿Cómo?

Casiano,

Que

estáinteresado

(34)

— 32 —

un

personaje

muy

noble ensu ventura,

un

pleclaro personaje,

un

personaje

muy

personaje,

muy

alto!

Ckist.

No

entiendo.¿Quiénes?

Casiano. ¿Quiénes?

Chito.

No

puedorevelarlo.

Y

parahacerquesequede ese chico,sinembargo, decírtelodebería...

¿Telodigo ó te locallo?

Crist. Hableusted.

Casiano. Puessábete

que...perovas á contárselo á todoelmundo...

Crist. No.

Casiano. Si.

Crist. No.

Casiano. Correalpuntoábuscarlo y diá tu amigo que pronto seráporelrey honrado;

quesumajestad havisto en estosagrestes campos,.

durante lacacería, áElisa, quese hadignado

fijarsusaugustosojos en ella..

Crist. (Está delirando... (Ap.)

aunque

el

nombramiento

queantes hevisto,

comprender

algo deja... Aquí hay algúnmisterio queaclararesnecesario.)

Con

quediceustedqueelrey...

Casiano. ¡Chis! seacerca

un

embozado...

Vete...

(Viendoal

Montero

aparecer

por

elfondo.) Crist. (LediréalBarón

loque desaber acabo, yporsino mienteeste

hombre

le seguiremoslospasos.) Casiatso. Yete.

Crist. (¡Arrogante apostura!)

(35)

- 33 -

(MirandoalMontero.) (Si será*..)

Montero. Ádios.

(.4 Cristóbal haciéndole señas de,que se marche.)

Crist.

Ya me

marcho.

(Si

me

valiera...

me quema

elnosabercon quiénhablo.) (Entra enla casa.)

ESCENA XXI.

D. Casiano, Montero.

Montero.

¿Ha

ocurrido algode nuevo?

Casiano.

Mucho.

Montero.

Digausté.

Casiano.

Aquí

está

elmemorial.

Montero.

Bien,¿qué hasido?

Casiano.

Que

senos

marcha

elgalán ánodetenerle yo;

queelpadre descubrió ya losamores delaniña yestá dadoá Satanás.

Pero

puede

useñoría en

mi

celodescansar, nosoyningúnleguleyo;

los

mozos

secasarán

aunque

tengaquearrastrarlos porlospelosalaltar.

Montero. ¿De dónde supone.usted que yoquiera cosatal?

Casiano.

Yo

creia...

Montero. ¡Mal creído!..

Sedesbarata

mi

plan (

Con

ira.) porsu torpeza.

Casiano. Señor,

quesearrugaelmemorial.

3

(36)

ESCENA XXII.

D. Casiano,

Montero,

Barón, Cristóbal, estosdos escuchando desdelapuerta dela casa.

Crist. Desdeaquiescuchar

podemos

todo.

Montero.

Enamorado

está elreydeesa chica.

Barón. ¡Cielos!

Montero.

Y

porfuerza ó voluntad quiere evitar

que

secase con ninguno.

Casiano. ¡Yaestoy, ya! (Conintención.) Acabáramos:laquiere

proteger sumajestad.

Crist. Calma. (Al

Barón

conteniéndole.) Casiano.

Lo

entendíalrevés;

yescosa

muy

natural:

haycosas que no comprendo, cosasque nolosonya, cosas

que

sonquisicosas para

un

pobre carcamal

que

en otrascosasnopiensa

que

enlascosasdesu edad.

Montero. Paralograrnuestroobjeto algún

medio

sehallará.

AlBarónsusdignidades antiguaslevolverán;

y

una

vezqueesté en lacórte, suhijadiamante será

ó lasmercedesreales alcabo ieablandarán.

Casiano.

Lo

dudo,quees elBarón

un

ente

mas

montaraz quelos lobosmontaraces que monlarazanallá.

Nadielehavislo reir, nadielehavisto llorar:

cuandoseincomoda, brama;

cuandoacaricia, hacemal,

(37)

— 35 —

cuando duerme, su ronquido parece

una

tempestad.

Tremendus

Aquilesferus...

Ya

sabe ustedlodemás.

Tan

soloseleasimila algoen lodescomunal

el

que

se

marchó

deaqui cuando áusarcévióllegar.

Pendenciero,buscaruidos, soberbio,

nuevo

Goliat, parte

un

árbolcon la

mano;

al

mas

briosoalazán enlacarrera detiene, yesdetanvil calidad,

que

niñoscrudos comiera

silospudiese mascar:

deseisañosleencerraron

una

tardeen

un

pajar;

dió

un

empellónálapuerta y cayótodoel tapial.

Crist.

Voy

á darle

una

puñada.

Barón. Espera...

Crist,

No

aguanto mas.

Montero. Espreciso

que

hagausted por

que

elrey consigahablar áElisa.

En

este bolsillo (Sacándole.) oro suficiente

hay

para poder loscriados que lacustodian ganar.

Barón. ¡Infame!

Montero.

Tómelo

usted.

Casiano. ¡Ay!losojosse

me van

detrásdeél;perono

puedo

suposesión aceptar.

Delitodetercería

no

cometeré jamás,

que

esdelitoembarazoso

que

nodejaembarazar.

Yo

pecarépor

mi

cuenta, no porladelosdemás.

Harto enel

mundo,

señor Montero, hepecado ya

(38)

-

paraecharenmis costillas pecadotan garrafal.

Montero.

En huen

hora: yo sabré loque debo dehacer.

(Rompiendo

elmemorial.)

Casiano. ¡Ay!

Montero. ¡Ah decasa! (Llamando.)

Barón.

¿Qué

se ofrece?

Montero. Buscoal Barón.

Barón. Aquíestá.

Montero.Delrey. (Dándole

un

papel.)

Barón. Luces.

(A un

criadoque habrásalido delacasa.)

ESCENA XXIII.

D. Casiano, Montero,

Barón,

Cristóbal,

Eduardo.

Luego

Elisa.

Eduardo.

Vamos

ya.

(^á Cristóbalsaliendo dela

cabana

) Crist. No.

Barón. (¡Imposible

me

parece quesufrayotalafrenta!) Crist. ¿Conquesoydecalidad

tanvil?

Con

que...

(Agarrándole lasorejasá D. Casiano.)

Casiano. ¡Por piedad!

Era broma.

Crist.

En broma

pues...

(Dándole dos ótressacudidas.) Eduardo.¡Elisa!

(A Elisaquesalecon

un

criado ytraeluces.) Elisa.

Ten

esperanza.

Todo

elcariñolo alcanza cuando

como

elnuestroes.

Barón. (Está fueradela ley (Ap.después deleer.) quien

me

ultraja sinrazón!

Yo

ledaré

una

lección hidalga,digna de

un

rey.)

Respondoá sumajestad(Alto alMontero.)

(39)

- 37 —

quefielá su

mandamiento

iréálacórteal

momento;

que agradezcosubondad. (Pausa.) Se

me

olvidaba añadir

que

aunque

el irsnlo

me

aflija,

mañana

debe

mi

hija

consumaridopartir

paraItalia. (VciseelMontero.)

Eduardo. ¡Oh!

Crist. Bienestá. (Ap.conalegría.) Elisa. ¡Padre mió!

ESCENA UlTIfüü.

Elisa, D. Casiano, Barón, Eduardo, Cristóbal.

Barón.

Cuando

no

me

necesite elrey,yo iréábuscarosallá.

(Abrazando

áElisay á

Eduardo

)

Vamos,

yasois venturosos.

Elisa. (

Eduar. (

M

'

Barón.

La

córte dejaré

muy

pronto, yfelizseré siosmirobuenosesposos.

Estanoche en

mi

capilla para siempreosuniréis', y en seguida marchareis paraItalia;yo áCastilla.

Crist. (¡Vale esíe

hombre un

Potosí!)

Barón. Que

ignorenloque ha pasado ellossiempre. (Ap. á Cristóbal.)

Crist. Bien pensado.

Ya

no

me marcho

deaqui.

Casiano. Todoscontentos están y yolavíctima hesido:

mi

memorial heperdido,

me

quedo desacristán.

Con

lagarullaruin eternamente lidiando,

mi

vidairédestrozando

(40)

— 38 -

y destrozandoellatín.

Elsueño de

mi

ambición hipérboletristefué:

volarquisey

me

quedó

como

elgallode Morón.

Paráfrasisdesdichada!

(Dirigiéndoseal público.) Sial finen premioá

mi

anhelo lograraeldulce consuelo de escucharunapalmada!...

FIN DE LA COMEDIA.

GOBIERNO CIVIL DE LA PROVINCIA DE MADRID*

Madrid 8 de Noviembre de 1856.

Conforme

conel

dictamen

delcensor limo,se-

ñor D.Juan Eugenio Hartzenbusch, puede

repre- sentarse esta

comedia en un

acto titulada: El

Dómine y

el

Montero.— Zaragoza.

(41)
(42)
(43)

CATALOGO

de

las

obras Dramáticas y Líricas de

la

Galería

Achaquesdela vejez.

Angela.

Afectos de odio yamor.

Arcanosdelalma.

Amardespués delamuerte.

Almejorcazador...

Achaquequierenlascosas.

Amores sueno.

Alcabo de lósanosmil;..

Alarcon.

A caza de herencias.

Acazade cuervos.

Amante,rivalypaje.

Amor, podery pelucas.

Alllegar aMadrid, Amarporseñas.

Alumbraá tuvictima.

Amordeantesala.

Apublico agravio pública ven gsnza.

Antesquete cases...

Bonitoviaje.

Boadicea,dramaheróico.

Bodas deuncriminal.

Conrazón y sin razón.

Cañizares y Guevara.

Cómoserompenpalabras.

Cosas suyas.

Conspirarconbuenasuerte.

Chismes, parientes y amigos.

Cadacualamaásumodo.

Cocinero y Capitán.

Coneldiabloá cuchilladas.

Costumbrespolíticas.

Calamidades.

Contrastes.

Castor y Polux.

Catilina.

CárlosIXylosHugonotes.

DonSanchoelBravo.

DonBernardodeCabrera.

De audaceses lafortuna.

Dossobrinoscontrauntio.

D.Primo Segundoy Quinto.

Delirium tremens.

Disfraces, sustosyenredos.

Dlmaseltitiritero.

El anillodelRey.

Elamorylamoda.

EL TEATRO.

El chai de cachemira.

El caballero Feudal.

El cadete.

Espinas deunaflor.

¡Esunángel!

El5de agosto.

Entrebobos andaeljuego.

El escondido ylatapada.

Enmangasde camisa.

¡Estáloca!

El rigor delasdesdichas. 6Don Tlermógenes.

El pacto de sangre.

El ;ilma delReyGarcía.

El afán de tener novio.

Esperanza.

ElGran Duque.

ElHéroede Bailen,Loay Coro- naPoética.

jEncrisis!!!

El Licenciado Vidriera

.

Echarseenbrazos deDios.

El Suplicio de Tántalo.

ElJusticiade Aragón.

El Veinticuatro de Febrero.

El Caballero del milagro.

Elque nocae...resbala.

ElMonarcayelJudio.

Elpolloylaviuda.

Elbeso de Judas.

Elricoyelpobre.

ElNiñoperdido.

Elamorporlaventana.

Eljuiciopúblico.

El todo porel todo.

Elsitiode Sebastopol. El quereryelrascar....

El destino.

Elmolinodelaermita.

El corazón deunpadre.

Elj itaño.

El padredel hijodemimujer.

El perroó yo.

Elhombrenegro.

Elfindelanovela.

EnAranjuezyen Madrid.

Elcondede Selmar.

Elfilántropo.

Elcollardeperlas.

El ángel delacasa.

Elquelasdalastoma.

Eldómineyelmontero.

Faltas juveniles.

Flordeundía.

Furorparlamentario.

Fea y pobre.

Gato porliebre.

Hacercuentasinlahuéspeda.

Historia China.

Honrapor honra.

instintos de Alarcon.

Indiciosvehementes.

Isabel de Médicis.

JuansinTierra.

Juansin Pena.

Juanade Arco.

Judit.

JaimeelBarbudo, Jorgeelartesano.

JuanadeTvápoles.

JuiciosdeDios.

Laescuela delosamigos.

LosAmantosdeTeruel.

LosAmantesde Chinchón.

Los Amoresdelanina.

Las Apariencias.

La BandadelaCondesa.

LaBaltasara.

LaCreación yelDiluvio.

LaEsposa deSanchoelBravo.

Las Flores deDonJuan.

LaGloria del arte.

Las Guerrasciviles.

LaGitanillade Madrid.

Laescala delpoder.

LaHiélencopa de oro

.

Losempeñosdeunacaso.

Lastresmanias,ócada loco con su tema.

LaHerencia deunpoeta.

Lecciones deAmor.

Lorenzo

me

llamoyCarbonero de Toledo.

Lo mejordelosdados...

Lluevenhijos.

Los dos sarentosespañoles, 6 lalinda vivandera.

La Madrede San Fernando.

(44)

La verdad enelEspejo.

La bodade Quevedo.

Las dos Reinas.

LaProvidencia.

Las Prohibiciones.

La Campanavengadora.

Lalibertad de Florencia.

Los dos inseparables.

Lapesadilladeuncasero.

Lavoz delasProvincias.

LaArchiduquesita.

LaCrisis.

Los extremos.

Lahija delrey René.

Labondadsinlaexperiencia.

La escuela delosperdidos.

LacortedelReypoeta.

Laresurrección deun hombre.

Las Barricadas deMadrid.

LaPasión deJesús.

Laalegríadelacasa.

Las cuatroestaciones.

Las mujeres demármol.

Laflordel valle.

Lachozadelalmadreño.

Los dedos huóspuedes.

Loséxtasis.

La posdata deunacarta.

Laconquista de Toledo.

LaHiélen copa deoro.

LalibertaddeFlorencia.

LaVaquera delaFinojosa.

La vida de Juan Soldado.

Lallavedeoro.

Porunahija!...

Maldeojo.

Mimamá.

MisteriosdePalacio.

MartinZurbano, MarianaLabarlu.

Mi suegro ymimujer.

Martalaflamenca.

Noblezacontra Nobleza.

Negroy Blanco.

Ningunoseentiende.

Nohay amigoparaamigo.

Noes la Reinal!!

Navegarálaventura.

OráculosdeTalia.

Olimpia.

Para heridaslas de honor,óel desagraviodel Cid.

Pescará riorevuelto.

Porlapuertadeljardín.

Porunrelojyunsombrero.

Porella yporél.

Rival y amigo.

SanIsidro (Patrón deMadrid) Suimágen.

Simpatíayantipatía Sueñosdeamoryambición.

Talespadres,tales hijos.

Trabajar porcuenta ajena.

Traidor, Inconfesoymártir.

Todos unos.

Un Amorá lamoda.

Unaconjuraciónfemenina Unaconversiónendlazminutl Undóminecomohaypocos.

Unallave yun sombrero.

Unalecciónde corte.

Una mujermisteriosa.1 Una mentirainocente.

Una nocheen blanco.

Unpaje yunCaballero.

Unafalta.

Ultima nochede Carneen*

Unahistoria del dia.

Unpollitoencalzas prietas.

Unsiyunno.

Unhuéspeddelotromundo.

TJp¿bromadeQuevedo.

Unavenganzaleal.

Unacoincidenciaalfabética Unalágrima yunbeso.

UnaVirgen deMurillo.

Unaaventura deTirso.

Unaleciondemundo.

Una nocheen blanco.

Verdades amargas.

Vivir ymoriramando.

Ver ynover.

Zamarrilla, 6losbandidos deli

Serranía de Ronda.

Amory misterio.

A última hora.

Alumbraáestecaballero A Rusia porValladolid.

Angélica y Medoro.

Catalina.

ClaveyinalaGitana.

Cuarzo,piritay alcohol.

Carlos Rroschi.

CupidoyMarte.

ElVizconde.

EltrompetadelArchiduque Elamoryelalmuerzo.

ElGrumete.

Elcaleseroy lamaja.

Eldelirio.

ElVallede Andorra.

ElDominóAzul.

Elsueño deuna nochedeverano Escenas enChamberí.

Elensayo deunaópera.

Entre dos aguas.

ZARZUELAS.

ElHijode familia,óellancero voluntario

Elperrodelhortelano ElSonámbulo.

Guerraámuerte.

Galanteos en Venecia.

Graciasá Diosque está puesta lamesa.

Gato porliebre.

Laliteradel Oidor.

La Espadade Bernardo.

LaCotorra.

Lacola del diablo.

Losdos Flamantes.

Lavergonzosa en Palacio LaDamadelRey.

La Caceríareal.

Losjardines delBuenRetiro.

LahijadelaProvidencia, LosComuneros.

Los dosciegos.

La Estrellade Madrid ISumú

sica.)

Locodeamory en lacorte.

Los diamantes delaCorona.

Lanoche de ánimas.

Lafamilia nerviosa, 6elsuegi ómnibus.

LasbodasdeJuanita.

Laflordelaserranía LaZarzuela.

Moreto.

Mis dosmugeres.

Marina.

MaleoyMatea.

Pedro y Catalina, ó el Gra Maestro.

Pablito.(Segunda partede&.Sj mon.)

Tres para una.

Un sombrerode paja.

Undiadereinado.

La

Dirección de

El Teatro

se halla establecidaen Madrid,calledelPez,

núm.

40, cuarto

segundo de

laizquierda.

Referencias

Documento similar

Pero antes hay que responder a una encuesta (puedes intentar saltarte este paso, a veces funciona). ¡Haz clic aquí!.. En el segundo punto, hay que seleccionar “Sección de titulaciones

El contar con el financiamiento institucional a través de las cátedras ha significado para los grupos de profesores, el poder centrarse en estudios sobre áreas de interés

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

El nuevo Decreto reforzaba el poder militar al asumir el Comandante General del Reino Tserclaes de Tilly todos los poderes –militar, político, económico y gubernativo–; ampliaba

Abstract: This paper reviews the dialogue and controversies between the paratexts of a corpus of collections of short novels –and romances– publi- shed from 1624 to 1637:

Esto viene a corroborar el hecho de que perviva aún hoy en el leonés occidental este diptongo, apesardel gran empuje sufrido porparte de /ue/ que empezó a desplazar a /uo/ a

Missing estimates for total domestic participant spend were estimated using a similar approach of that used to calculate missing international estimates, with average shares applied

Por lo tanto, en base a su perfil de eficacia y seguridad, ofatumumab debe considerarse una alternativa de tratamiento para pacientes con EMRR o EMSP con enfermedad activa