EL TEATRO.
COLECCION
DE OBRAS DRAMATICAS Y LIRICAS.
COMEDIA EN UN ACTO T EN VERSO.
Imprenta de José Rodríguez, calle del Factor,núm.9,
PUNTOS DE VENIA.
Madrid
slibrería de Cuesta
,caite MMayor, núm*
PROVINCIAS.
Albacete, Alcoy.
Algeciras.
Alicante.
Almería, Araniuez.
Avila.
Badajos.
Barcelona.
Bilbao.
Burgos.
Cáceres.
Cádiz.
Castrour diales
Córdoba.
Cuenca.
Castellón.
Ciudad-
Real,Cor uña.
Cartagena.
Chiclana.
Ecija.
Figueras.
Gerona.
Gijon.
Granada.
Guadalajara.
Habana.
fiaro.
Huelva.
Huesca.
Jaén.
Jerez.
León.
Lérida, Lugo.
florea.
Logroño, Laja.
Málaga.
Matai
ó.Murcia.
Pérez.
V.deMarlíjéhijos
Almenara.
Ibarra.
Alvarez.
Prado.
Rico.
Ordjña.
Viuda de Mayol.
Astuy.
Hervías.
Valiente.
V.
de Moraleda.Saenz
Fálcelo.Lozano.
Mariana.
Gutiérrez.
Arellano.
García Alvarez.
Muñoz
García.Sánchez.
García.
Conté
Lacoste.Dorca.
Sanz
Crespo,Zamora.
Oñana.
CharlainyFernz.
Quintana.
Osorno.
Guillen.
Idalg-o.
Bueno.
Viuda de Miñón.
Zara
y
Suarez.Pujol
y
Masía.Delgado.
Verdejo.
Cano.
Cañavatte.
Abadal.
Hermanos
deAn-
drion.
Ballesteros.
Acebedo,
Delgado.Robles.;
Palacio.
Montero.
Gutiérreze'hijos, Gelabert.
Barrena.
Gamero.
Cubeiro.
Valderrama.
Márquez.
Prins.
Gutiérrez.
Esper.
Mencses.
Motril.
Manzanares.
Mondoñedo
Orense.Oviedo.
Osuna.
Falencia.
Palma.
Pamplona.
Palma
delRio.Pontevedra.
Puerto de
Sania Maria.
Puerto-Rico.
Reus.
Ronda.
Sanlucar.
S.
Fernando.
Sta.
Cruz
de Te-nerife.
Ramírez.
Santander.
Laparte.Santiago. Escribano.
Soria. Rioja.
Segovia. Alonso.
S. Sebastian. Garralda.
Sevilla. Alvarez
y Comp.
Salamanca.
Huebra.Segorbe. Clavel.
Tarragona. Aymat.
Toro. Tejedor.
Toledo.
Hernández.
Teruel. Castillo.
Tuy. Martz. délaCruz.
Talavera. Castro.
Valencia. Moles.
Valladolid. Hernainz.
Vitoria. Galindo.
VillanuevayGel'
trú.
Magín
Beilrany compañía.
Ubeda. Treviño.
Zamora.
Calamita.Zaragoza.
V. Andrés.EL DÓMINE ¥ EL MONTERO,
COMEDIAEN UN ACTO, EN VERSO,
D. CAYETANO DE SURICALDAY.
Representadaconaplausoen elteatrodeTirso deMolinala nochedel7denoviembre de1856.
MADRID,
Imprenta de José Rodríguez,calle del Factor,núm.<u
ñoresGullon y
Regoyos
, directoresde lagaleríalí- rico-dramáticaEl
Teatro, y nadiepodrá
sinsu per- miso reimprimirlanirepresentarlaenlosteatrosdeEspaña
ysus posesiones,nien losdeFrancia
ylas suyas.AL LECTOR.
Eslacomediaesla última obra de unescritor, cuyonom- brehabrállegadomuchas veces á tus oídos, si biennunca envueltoen las exageraciones del «puff.»
—
D. Cayetano de Suricalday,muertodesgraciadamenteel10 dejulio últimoen íaciudad deSanSebastian, es autor de masde veinte pro- ducciones, en las que dio evidentes muestrasde ingenioy buengustoliterario, comolo confirma el favorableéxitoque todas obtuvieron.Las empresasteatraleslograronpingües be- neficiosconeltrabajo demi difuntoamigo.—
Representada estacomediakinstancias de micompañero LeopoldoBremon ymías, cuatromeses después delamuertede suautor, he- moscreídoconsagrar de ese modounjusto tributode consi- deracióná nuestro laboriosoé inteligente amigo,proporcio- nandoalmismotiempoá susmochoscompañeros, elconoci- mientodeunaobra de indisputableméritoliterario.Hequerido consignar aquí este hechoparaquesecompren- da que siladesgracia llegóáinterponerseenel caminodel malogrado escritor, conserva en el mundo amigos quehan sabido apreciar sus excelentes dotes,y á loscualesha legada unahonrosasatisfacción con su memoria.
Madrid, noviembre19, 1856.
Q-OüX
íO
6S \ O
lítóUltCO.677061
ELISA DON CASIANO.
BARON EDUARDO CRISTOBAL.
..MONTERO MARTIN
Aldeanos.
Sta. D.a
Matilde Bagá.
D. Joaquín Vidales.
D.Cefekino
Hernández.
D. Federico Blasco.
D.
Manuel Franco.
D.
Eduardo
Hernández.D. N.N.
La escena pasa en
lasinmediaciones de
Soriaj principios del sigloXVIII.
El leatrorepresenta laentrada
de una
quinta: á la derechadel públicola fachada de. la casa; ála izquierdael principio deun
espesobosque y
láchozadelguarda. Verjaen el fondo,
que
da alcampo:
árbolesy un banco
de piedra enlaesce- na.A
lo lejosseveránuna
ermitay una
aldea.ESCENA PRIMERA.
Eduardo
, sentado y pensativa. Cristóbal, Martin, Aldeanos: luegoelBauon.Allevantarseeltelónapa- recerán losAldeanosagrupados mirando
hacia la izquierda,saludando conlossombreros ylospañue-
los enlasmanos,
yse escuchará enlamisma
di-rección
una música
militar.Martin. ¡Vivael rey Felipe quinto!
Alds. ¡Viva!
Crist. ¡Yabasta, mastuerzos!
¿Noveis queestámedia legua la comiliva?
Martin. ¡Québellos
jaeces!... ¡Yreparasteis {AlosAldeanos.)
qué
caballostan soberbiosDierayo
mi
jaconegro ymi
rucioymistresvacas porelpeorde todosellos.Crist.
Puede
serquete perdieras. (Burlándose.) Martin. ¡ElBarón!Sermón
tendremos.(Almarcharse, viendosalir al Barón.) Barón.
¿Qué
hacela gente parada?Martin.
Hemos
venidoun momento
para veralreydevuelta delacaza.
Barón. ¡Acabaremos!
¿Y
túporqué lopermites?(ACristóbal.)¡Por
una
vez os dispenso! (AlosAldeanos.) Repartid estasmonedas
y gastadlas.
Martin. Siloharemos.
¡Noexiste
un amo
mejor en todoelmundo!
Barón. ¡Silencio!
No me
gusta queme
adulen.¿Entendéis?¡Estoestábueno!
¡Cuandounolesdapropinas es
un
santo, yun
perverso cuando con razónlesriñe!¡Vamos,quitarsedeen medio!
Martin.
Voy
á dejarlas pistolas y elmosquete,y
nosiremos álatabernaábeber.(Entraenla
cabana
,vuelve ásalir sinar-mas
yseretira conlosdemás.)ESCEÍÍA
11Barón, Eduardo,
Cristobil.Barón. ¡Meloestabapresumiendo!
Con
elvinolosbergantes sepondráncomo
pellejos, yno habrásantomañana que
los haga andarderechos.Crist. Puesnadie tieneiaculpa.
Barón. ¡Soydemisacciones dueño!...
Estanbrillanteel estado enque mis haciendas veo, quejusto
me
haparecido hacerlesalgúnobsequio.Séquesu prosperidad solosedebeá tu celo enadministrarlasbien...
Crist. Paraesotengo
mi
empleo.Barón.
Lo
quees sensible, es quetengasun
gravísimodefecto.Crist. ¿Cuál?
Barón. El ser
un
calavera.Crist.
Lo
de siempre; esonoescierto.Me
calumnian.Barón. Pues nosalgo
ningúndiasin queá
mi
encuentro nolleguealgunoácontarme los arranques detu genio.Tan
prontoesuna mujer
áquien hasfingido afectoy
no hacescaso; tan prontouno
áquiendejasteciego luchando enbroma
conél...Crist.
Ya
ve ustedque yo no tengo laculpa deque
mis pobres puños tengan tanto peso!Y vamos
á ver: ¿porqué disputo? ¿porquéme
engresco?Porque
murmuran
demí
óde
mi
amigo,¿no escierto? (AEduardo.
Eduardo.Si.
Barón.
En
fin,túteenmendarás, yteharápensarel tiempoque mas
vale queserloco, ser arregladoy discreto.Yo
también,como
tú,hesido jóven, alegre y resuelto, y havenidola maldita gotaátenermesujeto!Igualtesucederá...
Crist. ¡Nolopermitan los cielos!.,.
¿Quién, al
verme
enesteyermo
entrerudoslabradores, conoceráalcaballero quetantasveces lidió enel españolejército?¿Quién alcortesano?¿Quién
alrígido consejero, quedelreyestáendesgracia por oponerseásus yerros?
¡Bonitopago
me
hadado!Niél sabe queaqui
me
encuentro;ni
aunque
estuviese cazando cien años, fuerayoá verlo.Cada
cual tienesu orgullo...Perono quiero hablardeesto.
Vuelvoá
mi
tema;ya sabes que de tushazañas tengonoticia,conque... (Sale
por
elfondo.)Pues sidanestospaletos enserchismosos,haré
un
escarmiento conellos...Eduardo,estás insociable...
¿Porquétemuestrastansério,
ESCENA !N.
Eduardo
y Cristóbal.Crist.
Ya
estoy...di?
Eduardo, Crist.
Te
engañas.Abismado
siempre entristespensamientos,mas
parecesunaestátua que unhombre
de carne y hueso.¿Has reñidocon alguno?
Eduardo
Crist.Eduardo.
Crist.
.No.
¿Necesitas dinero?
Tampoco.
¿Quieres venir á darconmigo un paseo?
Eduardo.
No
tecanses...Crist.
¿Qué
tepasa?Me
fastidian losmisterios.Habla...
Eduardo. Estoyenamorado.
Crist. ¿Y quétenemos coneso?
Eduardo.¡Queidolatro
un
imposible!que enlaredde este
amor
preso, se agitacontinuamenteenlucha horriblemi pecho.
Crist. ¡Un imposible!
¿Tú
sabes loquevaleen estostiemposun hombre?
¿Quiénpuede haber que no te admita por yerno?¿Cómo
sellamalachica?En
seguidateprometoirá pedírselaalpadre.
Será algúnpicaroviejo, orgulloso yregañón, consuspuntas de usurero?
Nada
importa:óteJada en cuantolehable, ólepego.Eduardo.
Yo
soy pobre, yellaes rica.Crist. Perotesobratalento,
ysios queréis... puessupongo que correspondaátuafecto...
Eduardo. Seguroestoydesufé.
Crist. Entonceslarobaremos.
Eduardo.¡Esias loco!
Crist.
¿No
teatreves(Conmalicia.) conelsantosacramento,y tehaceel
amor
continuas cosquillas? ¡Tecompadezco!¡Conozcobien ese
mal
ydaunos ratos perversos!...Eduardo. ¡Siemprehasdetenersalidas singulares!Mi deseo noalcanzadicha
mayor
queunirme
conlazoestrecho demi
pasióndesdichadaal idolatradoobjeto.
Es Elisa.
— 10
Crist. ¡Diablo!¡La hijadelBarón!
Ahora
yaveo queesdifícil el negocio...Sinembargo,¡cjuésabemos!
A
élnolegustalacorte;y
aunque
siempre estágruñendo
noes vanidoso ydeliraporlaniña...
Añade
á esto quetupadrelesalvó lavida,quecomo
deudo te trata...Debes tener esperanzas.Dale tiempoaltiempo, quesientre tanto teladisputaalgúnnecio, yo
me
encargo deespantarle, y noteha de hacer mal tercio.Eduardo. ¿Perocorno?
Crist.
De
retóricasy derazonesnoentiendo,
¿Cómo
seespanta? ¡A trastazos!Porvida!..Sabes que tengo en fuerzaJoqueá líDios te ha dado en entendimiento;
quesoycapaz
una
torre demover
sidoy enello;quetodoel
mundo me
teme;que conel almateaprecio.
Tranquilo puedesvivir:
si yo porlaprendavelo, nadietela hade quitar áfedeCristóbalRecio.
Eduardo. Solamente tesuplico que elafánenque
me quemo
no sepan queadivinaste.Crist.
Me
callarécomo un
muerto.Eduardo.
Tengo
unaresolución tomada.Crist. ¿Cuál?
Eduardo. Va hablaremos:
mucho
valornecesito;¡quiera prestármeleelcielo!
Al reydepediracabo
-r
11_
que
me
incorpore enlos tercios que han desalirparaItalia.Crist.
Que
te marches notedejo.Ahora
que
elBarónestá enun
lúcidomomento,
(Después dereflexionar.) voyáencontrarme con él yáconocersus proyectos acercade tuadorada...Aunque mucho
lorespete, yo buscaréla manera...¿Quieres?...
Eduardo.
Que comprenda temo
tus ideas.Crist. Pecho alagua.
Con
queála una... álas dos...Eduardo. Pero...
Crist.
A
lastres...Me
voy...Casiano.
Deo
gralias.(Entrando
ysaludando
á Cristóbal, queseva
sinhacerlecaso.)Buenastardes...(A
Eduardo.)
Eduardo.(Reparando
enD. Casiano.) ¡Hola!Casiano. Oremus...
Eduardo.
No
puedoesperar.(Marchase.)
ESCENA IV.
D. Casiano, solo.
¡Sevan y aqui
me
dejan plantado!...¡Oh temporal ¡Oh
moresl ¡Quiénme
dijerahaceveinte años, cuando conlasdisciplinas les sobabaelespinazo,que una
épocallegaría enque
viéndose barbados, nielsombrerome
quitasenni
me
besaranlamano!...¡Elsiglotiene laculpa!
— 12 —
¡Siglo desmoralizado, en quelahonradez está porlospiesdelos caballos!
¡Dominus,
Dominus meam!
quediceelcuradonPablo:
el
mundo
se va áacabar, y acabaráálinternazos.ESCENA V.
D. Casiano, Montero.
Montero.Estadebeserlaquinta, (Embozado.)
sisonmis señas exactas.
¿Sabeustedsiviveaqui elbarón de Torre-Blanca?
Casiano. Si,señor,pero á estas horas noes regularqueestéen casa.
Montero. ¿Esustedelelafamilia?
Casiano. Soy primosextodel
ama
degobierno, ydelaaldeay
delaiglesiacercana, sacristán, maestro deescuela, delahermandad
delasánimasmayordomo,
fieldefechos, organista...Montero.
Bien.Casiano.
No
sehallaenelpartidopersona detodo
mas
enterada.Montero. Este
hombre puede
servirme. (Ap.) Señorsantero, palabra.¿ElBarón tiene
una
hija?Casiano.
Una
preciosamuchacha.
¿Quiereusted
un
polvo?(Sacalacaja.)Montero. No.
Elreylahavisto.
(Con
misterio.)Casiano. ¡Ya!
Montero. Trata
de protegerla.¿Ustedsabe siellatieneamores?
Casiano. Sehabla
de
que
Eduardo,un
pobrechico, nacidoenestas montañas,lafesteja... pero yo no puedo asegurar nada.
Montero. ¿Y es cierto
que
esemancebo
aqui recogidose halla desdesusmas
tiernos años porelpadre de suamada?
Casiano. Si.
Montero.
¿Que
elsuyo eraun
hidalgo que defendiendoá su patria murió enlaguerra?Casiano. Siloes.
Montero.
Bien.—Conseguirá
la gracia quepide: yaquele quita(Ap.) elreysunovia, quehaga,que haga poréialgo.¿Yusté anhela algúnfavordel monarca?(Alto.) Casiano. ¿Yo?piensoenirenbusca suya
cuando terminelacaza yreferirle miscuitas.
Me
hedirigido á estacasa paraqueelBarónme
preste alguna vieja ensacamas
decente queíamia...Los monigotes no
pagan
yesnecesario ingeniarse...Montero.Solicitausted...
Casiano.
Que me
hagapertiguerodelosmínimos, yestoá
mi
genioseadapta.Montero.
Ponga
ustedelmemorial.Casiona. ¡Aquiestá!...
Dominus
labia Hispanium... Estáenlatín.(Sacando un
papel y leyendo.) Montero.Yo
volverésin tardanza,téngale ustéen castellano ylotomaré. Si calla ustedcuanto
hemos
hablado, sideayudarme
seencarga,si
me
dicecuanto ocurra respectodeesamuchacha,
ellaseveráfeliz y usted logrará su plaza.
Esto conviene á su honor.
Casiano.
¿Cómo?
Montero.
Ya
lohedicho, basta.Casiano. Pero,..
Montero. Del rey,
mi
señor, soymontero, y delaguardia.(Desembozándose
y dejando verelunifor- me.D. Casiano se quitael sombrero ysequeda
inmóvil.)Mire usted, hablo en sunombre, mediteustedmis palabras.
ESCENA VI.
D. Casiano.
¡Jesús!¿Que medite? Pues (Pausa.)
como
sino meditara.No
aciertoquétieneel rey queverconmigo, qué causa existe paraqueá Eduardo yáElisamercedes tantas lesdispense... «Estoconviene ásu honor...» ¡SantaSusana!(Recapacitando.)
¡Ya comprendo! Los dosjóvenes yfogososy... ¡Caramba!(Conmalizia.)
¡Quéfelizeselbribón!
¡Quiencreyera!
Según
anda desuelto eldiablo, nopuede
(Conhipocresía.)uno responder de nada;
seencuentra
una
Magdalena donde pensabauna
santa, yno seencuentra... otra cosa porun
ojodelacara!En
fin,lacomisiónmia
esaltamentecristiana:
acometiéndola,logro encuspidarme en
mi
fama,— 15 —
ypodrépertiguear en
mi
postumadecada...Luego
dicenquelos reyes son malos:héaquíun
alma doncellaquesubondad
hoydel purgatoriosaca...(Entrando en la casa
á
tiempo que delamisma
salenElisa yEduardo.)
ESCENA VIL
Elisa, Eduardo.
Eí.isa. Sienesecapricho das, yo también tengo
mi
orgullo:ya noquieroel
ramo
tuyo...¡nolequiero!...
(Arrojandoalsuelo
un ramo
de floresque traeenlamano.)
Eduardo. Oye, yverás.
Elisa. Di que de
mi amor
nofias.Eduardo.Dique misdesdichas crecen, que en
humo
sedesvanecen todaslasventuras mias.Elisa. Sieratancierta la fe
que me
jurabatulabio,¿cómo
dudas enmi
agravio de laque
yoteguardé?Siíe faltó
mi
cariño, debeselmodo
advertirme,que
eresdueño
dereñirme lomismo
que yoteriño.Mas
nosueltesamenazas
de olvidarme entus querellas»cuandosabesque conellas
mi
corazóndespedazas.Eduardo.¡Elisa!
Elisa.
De
tusdesvelos eres túsoloelculpado, que yo motivo no he dado para quetuviesescelos.Por
mi
pasión obligada tan esclava tuya soy,enadorarteocupada, y nosepasa
momento
sinquelasaurasno asombre repitiéndolas tu
nombre
queseescapaconmi
aliento!Confiesa
que
condesvio pagasámi
pecho amante, queerestúmas
inconstante quelasarenasdel rio;quesimarcharte pretendes no lohacespor
mi
ventura, quelohacespor tu locura, porocultarqueme
vendes!¡Malempleado interés elque en
mi
daño sentí!Dame
el alma quetedi,y
abandóname
después.Eduardo.Miintenciónnohascomprendido, ni
mi
lenguaje sincero:yotejuroquetequiero
como
siempretehequerido.Perola dicha presente no puede hacerme olvidar, queátu padre, á tu pesar, tienesqueser obediente.
Que
almismo
tiempoque avanza nuestro cariñosencillose
desmorona
elcastillo también denuestra esperanza.Elisa.
No
entiendo...Eduardo.
Que
serávanoel fuego que nosalienta,
como
elBarón noconsienta enquerneentregues tumano.
Tus
riquezas,mi
decoro tampocoadmitir podría, porqueestimolahonra mia tantocomo
átí teadoro.Esta eslarazón, porque en alasde
mi
destino, enlamiliciaun
camino— 17 —
buscoquegloria
me
dé.Y
por esoal rey pedí paraservirle licencia, pornoverme
en tu presencia sinverme
digno detí.'Elisa. Justo es tu afán, no loniego;
mas
porno causarmeenojos, quédatey cierralos ojos, puestoqueelamor
es ciego.Eduardo.
No
insistas.Elisa. Mi
empeño
vesyen tu caprichoteciegas;
yotesuplico y tú niegas;
este esel
mundo
al revés.(Después de
una pausa
acercándose con za- lamería.)¿Me
dejarás?Eduardo. ¡Oh!¡no,no!
Vencistes, ¡Elisamía!
¡Vivirsin tínopodría!
Elisa. ¿Piensas
que
loignoro yo?Eduardo. Deja que entublanca
mano
porlosángelesformada quede nuestra paz sellada coneste besodehermano.(La
besalamano;
almismo
tiempoapare*
cenel
Barón
yCristóbalpor
el foro.) Elisa. ¡AJi!Eduardo. ¡ElBarón!
Bakon.
No
suponía (Conseveridad.) que eneste sitioestuvieses.Elisa. ¡Padre!
Barón. ¡Silencio!
Eduardo. Señor.,.
Barón. Ahora hablaremos. Tú, vete, (A Elisa.) y espérame eneljardín.
ESCENA IX.
Barón, Eduardo, Cristóbal.
Crist.
¡Hemos
reñido!Gomo
ese (Áp. áEduardo.)
bancotieneelalma... Apriétale2
— 18
Eduardo.
Crist.
Jas clavijas... Siconsientes yohablaré.
No.
Ya me
voy.(Al
Barón
que lehace seña dequesemar-
che, y alejándose demala
gana.)Barón. (Después de
un momento,
tirando delaes- pada.)¡Enguardia!Mi sañaquiere arrancarelcorazón (Ct
n
ira.) miserablequeme
ofende!¡Hablenlosaceros, pues, y
mudas
laslenguasqueden!Eduardo. Seréneseusted.
Barón.
No
puedo;lasangre enmis venashierve.
Eduardo.Bien;si
presume
engañado quesoycapaz deofenderle, descargueusted sobremí
su venganza; aquime
tiene.Barón. Esafalsahipocresía ni
me
engañanime
vence.Eduardo.Esustedpadre de Elisa, y esjustoquelorespete...
Mas
antesdecondenarme
dejeustedqueme
sincere.La
verdadvoyá decir, puestoqueloscielosquierenque,
como
yo presentia, mis desventuras empiecen.La
amo... ¿para quénegarlo?con
un amor
tanvehemente, que enmi
niñezhacrecidoyalparde
mi
cuerpocrece;pero
amor
tan santoy puro ¿como
esmi
bien inocenle,como me impone mi
honor,como
ellasolamerece!ESCENA X.
Barón, Eduardo.
— 19 —
(El
Barón
haceun movimiento para
ha- blar.)S4
quehicemal endecírselo;que hedebido,
aunque
muriese, tenerlo ocultoenmi
pecho, y quemi
delitoeseste.Si lejuzgausted tan grande quesatisfacerlepiense, aquí está
mi
sangretoda;toda derramarla puede.
Mas
siporellay pormí
en olvidarlo consiente, eltiempo ymi
propioamor
serán quienmejorlevenguen.Barón. ¡En hora buena!
Y tampoco mi
rabiacebarse debe,aunque
ofendidome
crea, enelhijo delvalienteque
enAlmansa me
salvó la vida ámí
con su muerte.Aquelnoblesacrificio gran
recompensa
merece, yse ladoy conteniendo de misiraseltorrente.Tranquiloestoy.
Un
consejo que oportunome
parece, será tan solo...Eduardo. Adivino
cuanto aconsejarme puede;
y
mi
razónlaprimera,por
muy
ciego queme
encuentre,me
indicaenestaocasión lasenda de misdeberes.En
laausencia estáelremedioque
á todosmas
nos conviene.Barón. Si.
Eduardo. Nadiesabrá elmotivo queá separarme
me mueve
de estos lugares,un
dia tan dulces y tan alegres, y enque
con mis esperanzas hoy misilusionesmueren!
— 20 —
ESCENA
XI.Barón, Eduardo, D. Casiano, quesaledela casa.
Casiano. ¡Quécaras!Algo inconexo (Ap.)
liaocurrido:¿qué sucede?(AEduardo.) Eduardo.¡Nada, nada!
Casiano. Séverídico.
Eduardo. Esaprensión
que
usted tiene:contento estoy,
muy
contento!...Casiano. Barón, ¿noesverdad que miente?
Barón. ¡Quésé yo!(De
mal humor.)
Casiano. ¡Yote conjuro!...(A
Eduardo
con solemnidad.) Eduardo.Don
Casiano,usteddispense.(Váse porelfondo.)
ESCENA
XII.D. Casiano, Barón.
(Después de
una pausa
,sacandouna
caja, y acercándosealBarón.)Casiano. ¿Quiere usted
un
polvo?Barón. Gracias.
(Despuésde
una pausa
volviendoá aacrcar-lela caja.) Casiano. Escolorado.
Barón.
Que
no.Casiano. Soy
hombre
demas
paciencia queelpacientísimo Job.Que
quiera usted, que noquiera, tenemos quehablarlosdos.¿Por qué razónestá
Eduardo
tan triste yde malhumor?
Barok. ¡Otra vez!
Casiano. ¿Quiénleha ofendido?
Barón.
Ninguno
aquí leofendió.Sinofuese usted tanviejo...
viejísimo... ¡viveDios quedesfogabaenusted
larabiaenque ardiendo estoy!
Casiano, ¡insulteusted álaedad!
Nuevo
prevaricador,reniegueusteddeestascanas.
Barón. ¡También tengo canas yo!
Casiano. Peroespara
mí un
mocoso:yo
mas
pretérito soy, yerayamaestro deescuela cuandoeraustedun mamón:
me
debe usted obediencia, respeto... sipormí
no, porverestasdisciplinas queen otrotiempo mejor seencargaron deenseñarle nuestra santa religión!Inillo
tempore
egoparvulus
terroris... ¡Ob!¿Porqué razónestá
Eduardo
tantriste yde malhumor?
Barón. Porque vaá
emprender un
viaje Casiano. ¡Qué dice usté! ¿Y qué razónhay paraeso?
Barón.
Que
él loquiere..^ytambiénlo quiero yo.
Casiano. ¡Marcharse! ¡nopuedeser!
Dejarasiestaregión
enqueinfante, púbil y
hombro
élsecontemporizó!
Abandonar
los lugares en quesiendo motilón, delquis vel qui lasprimeras impresionesrecibió!¡En que déla sangre suya
elpristísimoprecoz incendiolehabrá hecho dar
elprístinoresbalón!
¡Mentira, mentira! Negó.
Nequáquam]...
Intonso soy;mas
lacausa de su ausencia laadivino,si, señor;él quiere ásuhijadeusted, yusted,bárbaro,feroz,
— 22
noconsienteen elconnubio queanhelasu corazón.Barón. ¿Con que entoncesusted sabe?...
Casiano. ¡Todo! ¡todo!
Barón. ¡Voto ábrios!
¡Es decirque besidoel último quelohe imaginado yo!
que
hesidotorpejuguete deun
niño!...Casiano. Eso.
Barón. ¡Mi furor!...
Casiano.
No
ha dehacerledaño.Barón. ¿Cómo?
Casiano.
¿Cómo?
diciendoqueno.Sienusted
un
enemigo, enmí
tieneun
defensor!¡Se casaráconlachica!
Ergo
conmi
protección nonecesitadenadie.Usted,nuevocaracol, harto harácon esconderse yobedecer...Soy quiensoy,
¿estamos?Siparahablar tuviese autorización...
¡Ay deusted!... ¿quiere usté
un
polvo?Barón. Este
hombre
el juicioperdió.Casiano.
Aunque nunca
hesidopadre,comprendo
lasituación del que enlaprolefemínea guardael vasode su honor,que
yalostiempos pasaron de Josué y deJacob,que
Horrendas
ponlus,etcétera, quequiere decir¡horror!...Asi, pues, álohecho, pecho.
Cásense engraciadeDios, yloque hasido,quesea, ya queel diabloloenredó.
Barón. ¡Miserable!
ESCENA
XIIID. Casiano, Barón, Elisa, saliendo delacasa.
Elisa. {Padre!
Barón. ¡Infame!
(Ap.,
mirando
alternativamente áElisay á D. Casiano.)¡Sospechar de sucandcr!
Márchese ustedal
momento
de estesitio.Casiano.
Ya me
voy.Pero tenga usted presente queyo veloporlosdos:
que
estáustedcomo
en ellimbo porsu insubordinación!!que yalaconoce elrey...
Barón, ¡Elrey!
Casiano. Que... pues... siseñor.
Barón. ¡Sinoviese!...
Casiano; (Me dalástima
suterquedad y...su...)(AltoáElisa.) Adiós!
¡queestáusted
como
enellimbo! (AlBarón.)que me
da usted compasión!(Sale
por
el fondo.)ESCENA XIV.
Barón
ij Elisa.¡Yanos veremos!
(Muy
pronto {Ap.) castigaré suosadia.)Acércate.
¡Padre mió!
Reprenderte debería porocultarmeel
amor
que porEduardo
sentías.Es precisoque leolvides.
¿No
me
entiendes?¡Votoácribas!¿Aqué vienenesoslloros?
Siéntate y había tranquila.
Barón.
Elisa.
Barón.
(Despuésde
una
pausa.)¿Cuánto tiempo ha queosamáis?
¡Laverdad!
Vamos,
principia.Elisa.
De
fijodecirnopuedo cuálha sidoelprimerdía enque denuestrapasióncomprendimos
las fatigas:soloséqueéramosniños y conintenciónsencilla,
huyendo
yadelosolrcs laruidosacompañía, nos íbamosácontar enlapraderaescondida nuestrassueñosinfantiles entreinfantilessonrisas;élpara
mí
mariposas, yofloresparaélcogía:yolasdabalibertad, élenelpechoescondidas lasguardabahastamirarías deshojadas ó marchitas.
Nunca
brillódelaaurora laplácida luzbenigna sin hallardemi
ventana sobrelablanca repisaramo
cogidopor élde lirios ysiemprevivas.
Aunque
la palabraamor
nuestros labiosnodecían, era tanta,sintener nombre,nuestra simpatía, quesusojosen misojos siemprefijosseveian, queámi
pesar suspiraba cuandosuspirarleoia, que no hayacacia enelmonte
nihayarbustoenlacolina
que
no tenga pornosotros, recuerdo dea'quelfos dias, denuestrosnombres
queridos algunaletraesculpida.Barón. Sigue.
— 25 -
Elisa. Feliceslosdos nuestra existencia corría, sinqueviniese áturbar
elcielode nuestra dicha de penasydetemores la
mas
levenubecilla.Hasta
que una
tarde,estando juntoálafuente vecina,vimoscaer
una paloma
por un cazadorherida ysoltaránuestrolado entre mortalesfatigas eltiernogranoquealegre enelpico conducía parala fielcompañera
desusamorescautiva.«¡Quéinfeliz,
me
dijoEduardo, es esapobre avecilla,contemplándolaásus plantas ensangrentada y sinvida!
¡QuiénsabesiconJasuerte quela
vemos
nosavisa loqueparaelporvenir nuestroshados nosdestinan!¡Esta
mañana
almostrarseelsolle saludaría, y habrá dejado en sunido ásupareja querida, que en vano yaesperará sus tiernísimascaricias!
¡Acaso paranosotros seacerque también
un
día en quelogresepararnosun
cazador homicida, en que nuestroamor
concluya con tuexistencia yjamia!»¡Y calló! Dos gruesas lágrimas rodaron porsusmejillas, y
mi
rostro en elcristal delamárgen
cristalina viretratarsedesombras derojo carmínvestidas!— 26 —
Desde entonces acabaron nuestras dulcesalegrías, yentrecontinuas zozobras sepresenta á nuestravista ácadainstantelapobre paloma, y nos martiriza laidea,quepor nuestro mal ya deploramos cumplida, de
que
ánuestroamor
letoque delossuyosladesdicha!Babón.
No
dirás que no escuché con calmatus tonterias:todassereducená
un
neciocapricho deniña.Elisa. ¡Ay! no.
Barón. Si;seguroestoy de convencerteátí
misma.
Ni tomarestado debes tan joven, ni teestaría bien unirtecon quien es deoscuraypobrefamilia!
Con
que...Elisa. ¡Ah!
(Viendoá
Eduardo
quesale,) Barón. ;E1diablole traeenesta ocasión maldita!
ESCENA XV.
Elisa, Barón, Eduvrdo, Cristóbal. El tercero en trajedecamino, yelcuartolo
mismo
conuna ma-
leta
pequeña
debajodelbrazo.Eduardo. Señor Barón,
mi
partida áItaliaresueltatengo, y á darles á ustedesvengomi
postreradespedida.Elisa, ¿Será cierto? (Ap, alBarón.)
Barón. Si.
Eduardo. El favor
que
me
acaba deotorgar eirey haciéndomedarm 27 —
una
gineta, ymi amor
siemprefijoenlamemoria, haránque con pechofuerte busque enlaguerralamuerte, y conlamuertela gloria!...¡Adiós!(AElisa.)
Elisa. ¡Eduardo! (Llorando.)
Barón. Entra encasa.
(AElisa, que después dedirigir
una mira- da
desúplicaá.supadre, entra sollozando enla casa.)ESCENA XV!.
Barón,
Eduardo,
Cristóbal,Barón. ¡Animo!
Venga
esamano.
{Dándosela.) Sihoyteparezcoinhumano,
eltiempo, queveloz pasa, pronto tehará
comprender que aunque
ámi
geniono cuadre, debo cumplircorno padre coneste ingrato deber.No
quieroesperanzasdar, pero adoroálahijamia...yacaso
mudaré un
dia demanera
depensar.Eduardo.
Todo mi
afánes ahoraque pueda
serfeliz ella.(Marchándose.) Barón.¿Qué
quieres?(A
Cristóbal queha
estadoen
segundotér-mino
y queseacercacontimidez.)Crist. Sigo suhuella...
Me
voy...Barón. ¿Por qué? (Sorprendido.)
Crist.
Me
encocoraelcontemplarlesufrir, porquees
mi amigo
sincero...yasi
marcharme
prefiero atenerquesucumbir
acosas... ¡Mireusted dos persona s des ve n turadas!
¡Sisearreglase á trompadas!...
(El
Barón
entrapensativo en lacasa)En
fin, yome
entiendo... ¡A.dios!ESCENA XVII.
Eduardo, Cristóbal.
Eduardo.¡Oh! ¡Cristóbal! (Conel
mayor
dolor.)Crist. ¡Buenoestás!
¡Ese viejoes
una
fiera!¡Mecarga!
Eduardo.
Vamos.
Crist. ¡Espera!
¡qué diablos!
Ya no
tevas.Eduardo.
¿Qué
dices?Crist. Esel infierno
elquele inspira á ese
hombre!
¡Porvida!...
O
pierdomi nombre
ó tienesquesersu yerno.(Se acerca álapuerta delacasa.)
Voy
ádarle otraembestida...Eduardo. No,á todo estoy resignado:
cumplirélo que he jurado
aunque me
cuestelavida.(Despuésde
una
pausa.)Un momento
déjame:poner unacarta quiero y dárselaal jardinero
para Elisa.(Entra enla
cabana
de Martin.)ESCENA XVIII.
Cristóbal, solo.
Allíestaré
(Señalando
alfondo.) aguardando.No
hay quientuerzami
opinión:cuantomas
veo,mas
enmi
lógicacreo:no hay
mas
razónquelafuerza:Y
yoarreglára estecisma prontodelmodo
quesé!...— 29 —
Alprimero con quien dé levoyá
romper
la crisma. (Váse.)ESCENA XIX.
D. Casiano,que viene
por
el fondo conun
papel en lamano.
Aunque
supino, seguí delMontero en estetranca elconsejo,está enromance mi
memorial. Dice asi:«Alto,rugiente león enEspaña coronado:
Casiano Rufino Prado, hijo de
Rufo
Cenon, llegaá vuestra majestad, supequenez conociendo, haceró decirtemiendo algunabarbaridad;y expone:
Que
esíá sinblanca, con exiguaparentela,
que
hasidomaestro deescuela y músico en Salamanca;que porintriga ruin y encariñarse al Borbon, dejódeserserpenton para enseñarellatin;
que
en lostiemposprimitivos, sinoeslacrónica infiel,tuvoenlastierrasde Argel catorceabuelos cautivos, otroenel
monte
Thabor, otromártirenlaChina
yotropinchedecocina deNabucodonosor.»Estono
puede
estorbar y siemprealéxito ayuda;sisumajestadlo
duda que
lomande
averiguar.«Que
espiramidal gabarro desusarranquessencillos— 30 —
eltenerdeloschiquillos que armonizarelcotarro:
que trépidamente miro porlosojos delMontero
laplazadepertiguero que enlosmínimosvacó.
Plazaque obtenerespera sin
mas
intrigas niamaños,merced
ásusmuchos
años yalgenioque enélimpera.Salud,poderosorey, encuya adornadafrente se
monta
eltrono esplendente delimperiodelaley.»(Empieza
áoscurecer.)ESCENA XX.
D. Casiano y Cristóbal.
Crist. Nada, no encuentro ningún prójimomal
humorado
quequieraandarácachetes conmigo.Tan
soloelbárbaro del guardamayor
hasido conelqueme
hetropezado..ledi
un
enviteenun
ojo yunpisotón soberano.¡Bruto!exclamé,suponiendo que
me
hubiese tropezado, ylearriméotroempellón deley...Peroelmuy
gaznápiro, ((Perdonevuestra merced,))me
dijollenodeespanto.¿Y quiénesquienpegaá
un hombre
tanfinoybien educado?Me
echéáreirensus barbas..peroalli,sino
me
engaño, distingoun
hombre;sehalló(Reparando
en D. Casiano.) conlahorma
desu zapato...;En! ¿Quiénva?
- 31 -
Casiano. Ni vani viene.
Crist. Pues yoveré... ¡D. Casiano!
(Reconociéndole.) Casiano. ¡Cristóbal!
Crist. ¡Siestá deDios!
¡Que no tengausted veinteaños!..
Casiano. ¿Para qué?
Crist. ¡Para colgarle
de
un
alcornoque!..Casiano. ¡Québárbaro!
Crist.
No me
diga usté improperios;estoyechando venablos;
yyo
mismo
sipudier-e,me
comeríaá bocados.Casiano. Serénate, y noseasloco.
Crist. ¡Cómo!usted
me
está insultando!¡Usted
me
ha llamadoloco!¡Que no tenga ustedveinte años! (Pausa.)
Venga
usted acá.Casiano.
¡Vade
retro]Crist.
Ya
latormentahapasado.Casiano.
No me
engañas.(Con
miedo.)Crist. . No;elmotivo
porqueirascible
me
hallo, hicierasaltar áun
evangelista debarro;figúrese usted
que
ahora dela quintanosmarchamos Eduardo
yyo, que nos echan!Casiano.
De
todo estoy enterado.Crist.
¿Y
noseincomoda
usted?Casiano. Pero hombre, si estoy
bramando como un
toro:no hacemucho
que hedicholoque hacealcasoalBarón.
Crist. ¡Seráposible!
merece usted
un
abrazo.Casiano.
Lo
perdono.Te
prevengo (Conmisterio.)que
nosemarchará Eduardo,porque hay quienveleporél.
Crist.
¿Cómo?
Casiano,
Que
estáinteresado— 32 —
un
personajemuy
noble ensu ventura,un
pleclaro personaje,un
personajemuy
personaje,muy
alto!Ckist.
No
entiendo.¿Quiénes?Casiano. ¿Quiénes?
Chito.
No
puedorevelarlo.Y
parahacerquesequede ese chico,sinembargo, decírtelodebería...¿Telodigo ó te locallo?
Crist. Hableusted.
Casiano. Puessábete
que...perovas á contárselo á todoelmundo...
Crist. No.
Casiano. Si.
Crist. No.
Casiano. Correalpuntoábuscarlo y diá tu amigo que pronto seráporelrey honrado;
quesumajestad havisto en estosagrestes campos,.
durante lacacería, áElisa, quese hadignado
fijarsusaugustosojos en ella..
Crist. (Está delirando... (Ap.)
aunque
elnombramiento
queantes hevisto,comprender
algo deja... Aquí hay algúnmisterio queaclararesnecesario.)Con
quediceustedqueelrey...Casiano. ¡Chis! seacerca
un
embozado...Vete...
(Viendoal
Montero
aparecerpor
elfondo.) Crist. (LediréalBarónloque desaber acabo, yporsino mienteeste
hombre
le seguiremoslospasos.) Casiatso. Yete.
Crist. (¡Arrogante apostura!)
- 33 -
(MirandoalMontero.) (Si será*..)
Montero. Ádios.
(.4 Cristóbal haciéndole señas de,que se marche.)
Crist.
Ya me
marcho.(Si
me
valiera...me quema
elnosabercon quiénhablo.) (Entra enla casa.)
ESCENA XXI.
D. Casiano, Montero.
Montero.
¿Ha
ocurrido algode nuevo?Casiano.
Mucho.
Montero.
Digausté.Casiano.
Aquí
estáelmemorial.
Montero.
Bien,¿qué hasido?Casiano.
Que
senosmarcha
elgalán ánodetenerle yo;queelpadre descubrió ya losamores delaniña yestá dadoá Satanás.
Pero
puede
useñoría enmi
celodescansar, nosoyningúnleguleyo;los
mozos
secasaránaunque
tengaquearrastrarlos porlospelosalaltar.Montero. ¿De dónde supone.usted que yoquiera cosatal?
Casiano.
Yo
creia...Montero. ¡Mal creído!..
Sedesbarata
mi
plan (Con
ira.) porsu torpeza.Casiano. Señor,
quesearrugaelmemorial.
3
ESCENA XXII.
D. Casiano,
Montero,
Barón, Cristóbal, estosdos escuchando desdelapuerta dela casa.Crist. Desdeaquiescuchar
podemos
todo.Montero.
Enamorado
está elreydeesa chica.Barón. ¡Cielos!
Montero.
Y
porfuerza ó voluntad quiere evitarque
secase con ninguno.Casiano. ¡Yaestoy, ya! (Conintención.) Acabáramos:laquiere
proteger sumajestad.
Crist. Calma. (Al
Barón
conteniéndole.) Casiano.Lo
entendíalrevés;yescosa
muy
natural:haycosas que no comprendo, cosasque nolosonya, cosas
que
sonquisicosas paraun
pobre carcamalque
en otrascosasnopiensaque
enlascosasdesu edad.Montero. Paralograrnuestroobjeto algún
medio
sehallará.AlBarónsusdignidades antiguaslevolverán;
y
una
vezqueesté en lacórte, suhijadiamante seráó lasmercedesreales alcabo ieablandarán.
Casiano.
Lo
dudo,quees elBarónun
entemas
montaraz quelos lobosmontaraces que monlarazanallá.Nadielehavislo reir, nadielehavisto llorar:
cuandoseincomoda, brama;
cuandoacaricia, hacemal,
— 35 —
cuando duerme, su ronquido parece
una
tempestad.Tremendus
Aquilesferus...Ya
sabe ustedlodemás.Tan
soloseleasimila algoen lodescomunalel
que
semarchó
deaqui cuando áusarcévióllegar.Pendenciero,buscaruidos, soberbio,
nuevo
Goliat, parteun
árbolcon lamano;
al
mas
briosoalazán enlacarrera detiene, yesdetanvil calidad,que
niñoscrudos comierasilospudiese mascar:
deseisañosleencerraron
una
tardeenun
pajar;dió
un
empellónálapuerta y cayótodoel tapial.Crist.
Voy
á darleuna
puñada.Barón. Espera...
Crist,
No
aguanto mas.Montero. Espreciso
que
hagausted porque
elrey consigahablar áElisa.En
este bolsillo (Sacándole.) oro suficientehay
para poder loscriados que lacustodian ganar.
Barón. ¡Infame!
Montero.
Tómelo
usted.Casiano. ¡Ay!losojosse
me van
detrásdeél;peronopuedo
suposesión aceptar.Delitodetercería
no
cometeré jamás,que
esdelitoembarazosoque
nodejaembarazar.Yo
pecarépormi
cuenta, no porladelosdemás.Harto enel
mundo,
señor Montero, hepecado ya-
paraecharenmis costillas pecadotan garrafal.
Montero.
En huen
hora: yo sabré loque debo dehacer.(Rompiendo
elmemorial.)Casiano. ¡Ay!
Montero. ¡Ah decasa! (Llamando.)
Barón.
¿Qué
se ofrece?Montero. Buscoal Barón.
Barón. Aquíestá.
Montero.Delrey. (Dándole
un
papel.)Barón. Luces.
(A un
criadoque habrásalido delacasa.)ESCENA XXIII.
D. Casiano, Montero,
Barón,
Cristóbal,Eduardo.
Luego
Elisa.Eduardo.
Vamos
ya.(^á Cristóbalsaliendo dela
cabana
) Crist. No.Barón. (¡Imposible
me
parece quesufrayotalafrenta!) Crist. ¿Conquesoydecalidadtanvil?
Con
que...(Agarrándole lasorejasá D. Casiano.)
Casiano. ¡Por piedad!
Era broma.
Crist.
En broma
pues...(Dándole dos ótressacudidas.) Eduardo.¡Elisa!
(A Elisaquesalecon
un
criado ytraeluces.) Elisa.Ten
esperanza.Todo
elcariñolo alcanza cuandocomo
elnuestroes.Barón. (Está fueradela ley (Ap.después deleer.) quien
me
ultraja sinrazón!Yo
ledaréuna
lección hidalga,digna deun
rey.)Respondoá sumajestad(Alto alMontero.)
- 37 —
quefielá su
mandamiento
iréálacórteal
momento;
que agradezcosubondad. (Pausa.) Se
me
olvidaba añadirque
aunque
el irsnlome
aflija,mañana
debemi
hijaconsumaridopartir
paraItalia. (VciseelMontero.)
Eduardo. ¡Oh!
Crist. Bienestá. (Ap.conalegría.) Elisa. ¡Padre mió!
ESCENA UlTIfüü.
Elisa, D. Casiano, Barón, Eduardo, Cristóbal.
Barón.
Cuando
nome
necesite elrey,yo iréábuscarosallá.(Abrazando
áElisay áEduardo
)Vamos,
yasois venturosos.Elisa. (
Eduar. (
M
'Barón.
La
córte dejarémuy
pronto, yfelizseré siosmirobuenosesposos.Estanoche en
mi
capilla para siempreosuniréis', y en seguida marchareis paraItalia;yo áCastilla.Crist. (¡Vale esíe
hombre un
Potosí!)Barón. Que
ignorenloque ha pasado ellossiempre. (Ap. á Cristóbal.)Crist. Bien pensado.
Ya
nome marcho
deaqui.Casiano. Todoscontentos están y yolavíctima hesido:
mi
memorial heperdido,me
quedo desacristán.Con
lagarullaruin eternamente lidiando,mi
vidairédestrozando— 38 -
y destrozandoellatín.
Elsueño de
mi
ambición hipérboletristefué:volarquisey
me
quedócomo
elgallode Morón.Paráfrasisdesdichada!
(Dirigiéndoseal público.) Sial finen premioá
mi
anhelo lograraeldulce consuelo de escucharunapalmada!...FIN DE LA COMEDIA.
GOBIERNO CIVIL DE LA PROVINCIA DE MADRID*
Madrid 8 de Noviembre de 1856.
Conforme
coneldictamen
delcensor limo,se-ñor D.Juan Eugenio Hartzenbusch, puede
repre- sentarse estacomedia en un
acto titulada: ElDómine y
elMontero.— Zaragoza.
CATALOGO
de
lasobras Dramáticas y Líricas de
laGalería
Achaquesdela vejez.
Angela.
Afectos de odio yamor.
Arcanosdelalma.
Amardespués delamuerte.
Almejorcazador...
Achaquequierenlascosas.
Amores sueno.
Alcabo de lósanosmil;..
Alarcon.
A caza de herencias.
Acazade cuervos.
Amante,rivalypaje.
Amor, podery pelucas.
Alllegar aMadrid, Amarporseñas.
Alumbraá tuvictima.
Amordeantesala.
Apublico agravio pública ven gsnza.
Antesquete cases...
Bonitoviaje.
Boadicea,dramaheróico.
Bodas deuncriminal.
Conrazón y sin razón.
Cañizares y Guevara.
Cómoserompenpalabras.
Cosas suyas.
Conspirarconbuenasuerte.
Chismes, parientes y amigos.
Cadacualamaásumodo.
Cocinero y Capitán.
Coneldiabloá cuchilladas.
Costumbrespolíticas.
Calamidades.
Contrastes.
Castor y Polux.
Catilina.
CárlosIXylosHugonotes.
DonSanchoelBravo.
DonBernardodeCabrera.
De audaceses lafortuna.
Dossobrinoscontrauntio.
D.Primo Segundoy Quinto.
Delirium tremens.
Disfraces, sustosyenredos.
Dlmaseltitiritero.
El anillodelRey.
Elamorylamoda.
EL TEATRO.
El chai de cachemira.
El caballero Feudal.
El cadete.
Espinas deunaflor.
¡Esunángel!
El5de agosto.
Entrebobos andaeljuego.
El escondido ylatapada.
Enmangasde camisa.
¡Estáloca!
El rigor delasdesdichas. 6Don Tlermógenes.
El pacto de sangre.
El ;ilma delReyGarcía.
El afán de tener novio.
Esperanza.
ElGran Duque.
ElHéroede Bailen,Loay Coro- naPoética.
jEncrisis!!!
El Licenciado Vidriera
.
Echarseenbrazos deDios.
El Suplicio de Tántalo.
ElJusticiade Aragón.
El Veinticuatro de Febrero.
El Caballero del milagro.
Elque nocae...resbala.
ElMonarcayelJudio.
Elpolloylaviuda.
Elbeso de Judas.
Elricoyelpobre.
ElNiñoperdido.
Elamorporlaventana.
Eljuiciopúblico.
El todo porel todo.
Elsitiode Sebastopol. • El quereryelrascar....
El destino.
Elmolinodelaermita.
El corazón deunpadre.
Elj itaño.
El padredel hijodemimujer.
El perroó yo.
Elhombrenegro.
Elfindelanovela.
EnAranjuezyen Madrid.
Elcondede Selmar.
Elfilántropo.
Elcollardeperlas.
El ángel delacasa.
Elquelasdalastoma.
Eldómineyelmontero.
Faltas juveniles.
Flordeundía.
Furorparlamentario.
Fea y pobre.
Gato porliebre.
Hacercuentasinlahuéspeda.
Historia China.
Honrapor honra.
instintos de Alarcon.
Indiciosvehementes.
Isabel de Médicis.
JuansinTierra.
Juansin Pena.
Juanade Arco.
Judit.
JaimeelBarbudo, Jorgeelartesano.
JuanadeTvápoles.
JuiciosdeDios.
Laescuela delosamigos.
LosAmantosdeTeruel.
LosAmantesde Chinchón.
Los Amoresdelanina.
Las Apariencias.
La BandadelaCondesa.
LaBaltasara.
LaCreación yelDiluvio.
LaEsposa deSanchoelBravo.
Las Flores deDonJuan.
LaGloria del arte.
Las Guerrasciviles.
LaGitanillade Madrid.
Laescala delpoder.
LaHiélencopa de oro
.
Losempeñosdeunacaso.
Lastresmanias,ócada loco con su tema.
LaHerencia deunpoeta.
Lecciones deAmor.
Lorenzo
me
llamoyCarbonero de Toledo.Lo mejordelosdados...
Lluevenhijos.
Los dos sarentosespañoles, 6 lalinda vivandera.
La Madrede San Fernando.
La verdad enelEspejo.
La bodade Quevedo.
Las dos Reinas.
LaProvidencia.
Las Prohibiciones.
La Campanavengadora.
Lalibertad de Florencia.
Los dos inseparables.
Lapesadilladeuncasero.
Lavoz delasProvincias.
LaArchiduquesita.
LaCrisis.
Los extremos.
Lahija delrey René.
Labondadsinlaexperiencia.
La escuela delosperdidos.
LacortedelReypoeta.
Laresurrección deun hombre.
Las Barricadas deMadrid.
LaPasión deJesús.
Laalegríadelacasa.
Las cuatroestaciones.
Las mujeres demármol.
Laflordel valle.
Lachozadelalmadreño.
Los dedos huóspuedes.
Loséxtasis.
La posdata deunacarta.
Laconquista de Toledo.
LaHiélen copa deoro.
LalibertaddeFlorencia.
LaVaquera delaFinojosa.
La vida de Juan Soldado.
Lallavedeoro.
Porunahija!...
Maldeojo.
Mimamá.
MisteriosdePalacio.
MartinZurbano, MarianaLabarlu.
Mi suegro ymimujer.
Martalaflamenca.
Noblezacontra Nobleza.
Negroy Blanco.
Ningunoseentiende.
Nohay amigoparaamigo.
Noes la Reinal!!
Navegarálaventura.
OráculosdeTalia.
Olimpia.
Para heridaslas de honor,óel desagraviodel Cid.
Pescará riorevuelto.
Porlapuertadeljardín.
Porunrelojyunsombrero.
Porella yporél.
Rival y amigo.
SanIsidro (Patrón deMadrid) Suimágen.
Simpatíayantipatía Sueñosdeamoryambición.
Talespadres,tales hijos.
Trabajar porcuenta ajena.
Traidor, Inconfesoymártir.
Todos unos.
Un Amorá lamoda.
Unaconjuraciónfemenina Unaconversiónendlazminutl Undóminecomohaypocos.
Unallave yun sombrero.
Unalecciónde corte.
Una mujermisteriosa.1 Una mentirainocente.
Una nocheen blanco.
Unpaje yunCaballero.
Unafalta.
Ultima nochede Carneen*
Unahistoria del dia.
Unpollitoencalzas prietas.
Unsiyunno.
Unhuéspeddelotromundo.
TJp¿bromadeQuevedo.
Unavenganzaleal.
Unacoincidenciaalfabética Unalágrima yunbeso.
UnaVirgen deMurillo.
Unaaventura deTirso.
Unaleciondemundo.
Una nocheen blanco.
Verdades amargas.
Vivir ymoriramando.
Ver ynover.
Zamarrilla, 6losbandidos deli
Serranía de Ronda.
Amory misterio.
A última hora.
Alumbraáestecaballero A Rusia porValladolid.
Angélica y Medoro.
Catalina.
ClaveyinalaGitana.
Cuarzo,piritay alcohol.
Carlos Rroschi.
CupidoyMarte.
ElVizconde.
EltrompetadelArchiduque Elamoryelalmuerzo.
ElGrumete.
Elcaleseroy lamaja.
Eldelirio.
ElVallede Andorra.
ElDominóAzul.
Elsueño deuna nochedeverano Escenas enChamberí.
Elensayo deunaópera.
Entre dos aguas.
ZARZUELAS.
ElHijode familia,óellancero voluntario
Elperrodelhortelano ElSonámbulo.
•Guerraámuerte.
Galanteos en Venecia.
Graciasá Diosque está puesta lamesa.
Gato porliebre.
Laliteradel Oidor.
La Espadade Bernardo.
LaCotorra.
Lacola del diablo.
Losdos Flamantes.
Lavergonzosa en Palacio LaDamadelRey.
La Caceríareal.
Losjardines delBuenRetiro.
LahijadelaProvidencia, LosComuneros.
Los dosciegos.
La Estrellade Madrid ISumú
sica.)
Locodeamory en lacorte.
Los diamantes delaCorona.
Lanoche de ánimas.
Lafamilia nerviosa, 6elsuegi ómnibus.
LasbodasdeJuanita.
Laflordelaserranía LaZarzuela.
Moreto.
Mis dosmugeres.
Marina.
MaleoyMatea.
Pedro y Catalina, ó el Gra Maestro.
Pablito.(Segunda partede&.Sj mon.)
Tres para una.
Un sombrerode paja.
Undiadereinado.