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Profetas Menores II. Joel Sofonías. por el Dr. Brian J. Bailey PUBLICACIONES SION

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Profetas Menores II

Joel – Sofonías

por el

Dr. Brian J. Bailey

PUBLICACIONES SION

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Copyright © by Brian J. Bailey Noviembre 1999

Todos los derechos reservados Publicado por Zion Christian Publishers

Título en español: “Profetas Menores II: Joel - sofonías”

Traducción: Marian Belmonte, España.

Edición en español impresa en octubre de 2005

Todas las citas bíblicas en este libro han sido tomadas de la Versión Reina Valera 1969 a menos que se indique lo contrario.

Impreso por:

Zion Christian Publishers P.O. Box 70

Waverly, New York 14892 Teléfono: (607) 565-2801

Fax: (607) 565-3329

ISBN 1-59665-217-9

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C ONTENIDO

Introducción a los profetas menores 4

1 El libro de Joel 7

2 El libro de Amós 23

3 El libro de Abdías 53

4 El libro de Jonás 63

5 El libro de Miqueas 75

6 El libro de Nahum 97

7 El libro de Habacuc 107

8 El libro de Sofonías 119

Apéndice 133

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I NTRODUCCIÓN A LOS PROFETAS MENORES

Los profetas menores están compuestos de doce libros, desde Oseas hasta Malaquías. Esta parte de la Palabra de Dios recibió el nombre de profetas menores de San Agustín, para diferenciarlo de otro grupo de profetas, llamado los profetas mayores. Los profetas mayores son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. La diferencia entre los profetas mayores y los menores no tiene nada que ver con la calidad o la importancia de los mismos, sino con el contenido. Los profetas mayores son simplemente libros más extensos que los profetas menores.

Estos doce libros fueron agrupados por los judíos en el siguiente orden:

1. Pre-Exilio - Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas y Nahum 2. Justo antes del exilio - Habacuc y Sofonías

3. Post-Exilio - Hageo, Zacarías y Malaquías

Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas y Nahum tratan sobre la amenaza asiria. Habacuc y Sofonías tratan sobre la amenaza babilónica.

GRUPO PROFETA FECHA APROXIMADA

PROFETAS DEL PRE-EXILIO

848-841 810-750 785-782 765-760 790-715 750-710 663-612 650-628 628-623 Abdías

Joel Jonás Amós Oseas Miqueas Nahum Habacuc Sofonías

PROFETAS DEL POST-EXILIO

520 520 433-424 Hageo

Zacarías Malaquías

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O RDEN CRONOLÓGICO DE LOS PROFETAS MENORES

Los compiladores de las Santas Escrituras acomodaron estos doce libros para que primero estuvieran los de los tiempos del pre-exilio; estos son Oseas y Nahum. Luego siguen los del periodo babilonio, que son Habacuc y Sofonías. Por último están los tres profetas del periodo del post-exilio: Hageo, Zacarías y Malaquías. Sin embargo, dentro de los grupos, el orden cronológico no se guarda estrictamente. Así pues aquí está una lista aceptable de los profetas menores y sus tiempos de profecía aproximados.

1. Abdías profetizó durante el reinado de Joram, rey de Judá, a principios del siglo IX a. C. - 848-841 a.C.

2. Joel profetizó posiblemente durante el reinado de Joas de Judá - 810-750 a.C.

3. Jonás profetizó en los comienzos del reinado de Jeroboam II de Israel – 785-782 a.C.

4. Amós profetizó durante los reinados de Jeroboam II, rey de Israel, y Uzías, rey de Judá – 765-760 a.C.

5. Oseas profetizó durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá; también durante los reinados de Jeroboam II, rey de Israel - 790-725 a.C.

6. Miqueas profetizó durante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías – 750-710 a.C.

7. Nahum profetizó durante la segunda mitad del reinado de Ezequías - 663-612 a.C.

8. Habacuc profetizó posiblemente durante la última parte del reinado de Manases y la primera parte del reinado de Josías – 650-628 a.C.

9. Sofonías profetizó durante el reinado de Josías – 628-623 a.C.

10. Hageo profetizó durante el segundo año de Darío Histaspes - 520 a.C.

11. Zacarías profetizó durante el segundo año de Darío Histaspes - 520 a.C.

12. Malaquías profetizó durante el reinado del rey persa Jerjes - 433-424 a.C.

* Todas las fechas son aproximadas.

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M APA DE I SRAEL

JUDÁ

ISRAEL

Beerseba MOAB

Jerusalén

Mar Muerto

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E L LIBRO DE

JOEL

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I NTRODUCCIÓN

Generalmente se cree que Joel es el más antiguo de los profetas menores después de Abdías. Se piensa que Joel profetizó durante los primeros años del reinado del rey Joas, entre el 835-796 a.C. o 810-750 a.C. Esto es algo de lo que no estamos totalmente convencidos porque el libro en sí no dice cuándo profetizó, pero 810-750 a.C. parece ser la fecha más probable.

El libro de Joel es un libro profético; por lo tanto, cualquier versículo de este libro puede tener numerosas interpretaciones y aplicaciones. No debemos ser cerrados de mente a la hora de considerar el libro de Joel, pues hay ciertas cosas en este libro de Joel que están muy claramente delimitadas y tienen interpretaciones muy claras, pero otras están abiertas a varias aplicaciones.

Los juicios en el libro de Joel pueden tener varias interpretaciones. Algunos teólogos creen que la plaga de langostas fue estrictamente literal; otros creen que la plaga es aplicable a los babilonios, y otros a los asirios. Además, hay algunos que creen que la langosta también se puede referir a la iglesia de los últimos días, la cual será un gran y poderoso ejército.

Tenemos que darnos cuenta de que el Espíritu Santo puede hacer ver cualquier versículo a varias personas en varias maneras distintas. Toda la Escritura es útil para enseñar e instruir en justicia, y aunque un versículo pueda haberse cumplido hace miles de años, puede tener una aplicación actual para nuestras vidas y nuestras circunstancias concretas.

B OSQUEJO

Parte 1 La devastación por las sucesivas plagas y las langostas (1:1-12) Parte 2 Un llamado al arrepentimiento y sus consecuencias (1:13-2:27) Parte 3 El derramamiento del Espíritu sobre la iglesia (2:28-32)

Parte 4 Juicios finales sobre las naciones que irán contra Israel en los últimos tiempos (3:1-21)

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Parte 1

LA DEVASTACIÓN POR LAS SUCESIVAS PLAGAS Y LAS LANGOSTAS

1:1-12

1:1 - “Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.” Se sabe muy poco sobre el profeta Joel, cuyo nombre significa “Jehová es Dios”, salvo que era hijo de Petuel, que significa “engrandecido de Dios”. Lo que es importante saber es que el Señor le ungió para declarar mensajes proféticos.

1:2-4 - “Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres? De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.

Esto nos habla de una tremenda plaga, la cual era muy claramente natural y literal. Aunque esta plaga pueda tener otras interpretaciones, su primera interpretación es literal: era el juicio de Dios sobre la gente.

Hay cuatro plagas que se mencionan aquí:

1. Una plaga de orugas 2. Una plaga de saltón 3. Una plaga de langosta 4. Una plaga de revoltón

Ha habido muchas y diferentes interpretaciones para la plaga de langostas. Una interpretación es que hay cuatro clases diferentes de langostas, y otra es que hay cuatro generaciones de langostas. Nosotros tenemos un problema con estas interpretaciones porque en la historia natural estos términos (cuatro clases diferentes y cuatro generaciones diferentes) no se usan.

Yo creo que, además de ser plagas literales, representan cuatro juicios sucesivos, como en Jeremías 15:3, donde dice: “Y enviaré sobre ellos cuatro géneros de castigo, dice Jehová: espada para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir.” Ezequiel 14:21 también habla de cuatro juicios destructivos sucesivos; sin embargo, estoy abierto a otras interpretaciones que el Espíritu Santo pueda hacerme ver.

La nación de Israel había recaído terriblemente en aquel tiempo y, como resultado, cayeron sobre ellos muchos juicios. Parte de sus juicios fue que otras naciones se alzaron contra ellos. Roboam, el rey de Judá, fue invadido por Sisac, el rey de Egipto (I Reyes 14:25-26); Edom invadió Jerusalén durante el reinado de Joram, 848-841 a.C. (II Reyes 8:20-22; II Crónicas 21:8-20). Lo que estoy intentado decir es que cuando Joel estaba profetizando, la situación en la tierra era desesperante.

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Dios había enviado plagas de langostas para devorar todos los productos agrícolas y también envió muchas naciones para castigarlos.

1:5 - “Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.” El pecado de las borracheras era muy frecuente en Israel en aquel tiempo. El profeta estaba diciendo que los borrachos iban a llorar porque las langostas destruirían las viñas, y no habría por tanto más vino para que bebieran.

1:6-7 - “Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león. Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.” Estos dos versículos tienen doble interpretación. Tanto natural como literalmente, se refieren a las plagas de langostas que devastarían la tierra, incluyendo las higueras y viñas; sin embargo, estos versículos son también figurativos. En la Escritura, Israel a menudo se nos retrata como una viña (Isaías 5). El profeta Joel también estaba profetizando con relación a futuros juicios sobre Israel, cuando Asiria y Babilonia devorarían a los Israelitas.

1:8 - “Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud.” El lamento en Israel sería como el terrible desconsuelo de una virgen que ha perdido al marido en su juventud, pero para entender este versículo, hemos de entender las costumbres del matrimonio en Israel. Cuando una mujer era entregada a un hombre, había un periodo de compromiso que normalmente duraba cerca de un año;

este periodo de compromiso era legalmente obligatorio y se les consideraba como casados, incluso aunque no vivieran aún juntos.

Durante ese año de compromiso, la novia era prometida a su marido. A éste se le llamaba su marido y a ella se le llamaba su mujer. Si su marido moría durante ese año antes de casarse, uno se podía imaginar el lamento y angustia de la prometida. Ésta se vestía de luto y lloraba amargamente por la muerte de su marido. Así es como el profeta describió el lamento que iba a venir sobre Israel cuando fuera juzgada.

1:9 - “Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.” Las ofrendas de comida y bebida cesarían debido a que la tierra sería destruida. No había carne ni bebida que ofrecer al Señor, y los sacerdotes estarían de duelo por no poder cumplir con sus tareas sacerdotales.

1:10-11 - “El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite. Confundios, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo.” Israel había sido una nación de próspera agricultura. Habían sido bendecidos con maíz, vino, trigo y cebada. Aún así, el profeta está diciendo que vendría un tiempo en el que su cosecha perecería.

1:12 - “La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres.” Este versículo tiene una aplicación espiritual además de su interpretación natural; todos estos árboles y frutos tienen un significado espiritual. El vino (la vid) habla del gozo; la higuera habla de bondad y

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dulzura; el granado habla de amor; la palmera habla de justicia (Jeremías 10:5); el manzano habla de comunión con Cristo. Todos los árboles y frutos se secaron, al igual que todas estas virtudes espirituales de las vidas de la gente.

¿Cómo podemos prevenir que estos frutos se sequen en nuestras vidas como lo hicieron en las vidas de los israelitas? El versículo 12 nos da la respuesta: ”Todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres.” Cuando el gozo del Señor falta en la vida de una persona, todo lo demás se seca, con el consiguiente desastre natural. Una persona que no tenga el gozo del Señor se secará literalmente. Muchas enfermedades pueden estar inducidas por la tristeza y la depresión.

Parte 2

UN LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO Y SUS CONSECUENCIAS

1:13 – 2:27

1:13 - “Ceñios y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación.” El Señor dijo que la escasez económica en el país podría cambiar si hacían duelo y se arrepentían de sus maldades.

1:14 - “Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.” El Señor ordenó a sus sacerdotes que proclamaran una asamblea nacional y ayunaran en la casa de Dios, para un tiempo de arrepentimiento y oración nacional.

Cuando una iglesia está enfrentando grandes obstáculos, da muy buen resultado tener unas reuniones de oración corporativa en la iglesia y, si es posible, es bueno establecer una cadena de oración de 24 horas. Es importante que toda la congregación se involucre, porque hay fuerza en la multitud. Jesús enfatizó esto cuando dijo: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mateo 18:20).

1:15 - “¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso” A través de toda la Escritura, “el día del Señor” es el día del juicio y de dar cuentas.

Esto lo podemos ver en Amós 5:18: “¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz”.

Sofonías 1:14-15 dice: “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento”.

En última instancia, el día del Señor se refiere a los juicios sobre el tiempo de la segunda venida del

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Señor, pero históricamente, también se refiere a muchos juicios severos sobre Israel. “El día del Señor”

podría describir la destrucción de Samaria en el 722 a. C., la caída de Jerusalén en el 586 a. C., y también la destrucción de Jerusalén en el 70 d. C., por el Imperio Romano.

1:16 - “¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?” La alegría y el placer fueron arrebatados de la casa de Dios. La presencia del Señor es básicamente tres cosas: amor, gozo y paz, y estas tres cosas deberían estar en la casa de Dios; debería haber una atmósfera sana en su iglesia, debiendo ser descrita por el amor, el gozo y la paz. Cuando esa atmósfera falta en la iglesia, todo lo demás estará mal. Como pastores, deben asegurarse de que la presencia de Dios, acompañada de estros tres frutos del Espíritu, esté en la iglesia, pues esto es muy importante.

1:17-20 - “El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo ¡ cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños de las ovejas. A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo. Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.”

Esta es una descripción gráfica de la total devastación que vino sobre Israel. Había unas dificultades económicas tremendas en Israel, y estaban devastados no sólo por los desastres naturales, sino también por las naciones que les invadieron. Edom y Egipto habían afligido a Israel en el pasado, y Asiria y Babilonia se alzaron contra Israel después de esta profecía.

CAPÍTULO 2

2:1 - “Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano” Joel está hablando concretamente de Jerusalén y Sion. Cuando el Señor dice: “porque está cercano” debemos entender que para él puede que esto sea pronto, pero generalmente es un periodo largo de tiempo según nuestros estándares. El Señor dice que este juicio está cercano, pero de hecho, ocurrió varias décadas después.

2:2 - “Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones.” Esto sólo se puede aplicar a dos naciones: Asiria y Babilonia, que son esencialmente un pueblo. Estas naciones fueron muy crueles e invadieron completamente Israel y Judá. Asiria y Babilonia son básicamente el actual Irak. La crueldad del actual régimen de Sadam Hussein les optimiza.

2:3 - “Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape”. Los asirios y babilonios fueron muy crueles y violentos, y no tuvieron misericordia; destruyeron la tierra de Israel, que antes fue como el jardín del Edén. Esto es similar al ataque de Irak en Kuwait: quemaron los pozos petrolíferos y devastaron el país.

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2:4-6 - “Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla. Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes.” La frase en el versículo 5: “Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes”, mucha gente la toma para referirse a las langostas, pero yo creo que está hablando de Babilonia.

2:7-9 - “Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán. Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones” La interpretación literal de estos versículos, como vemos en el contexto, se refiere al ejército babilonio que Dios levantaría para castigar a Israel; sin embargo, también se puede aplicar espiritualmente a la iglesia de los últimos días, la cual será un ejército poderoso.

2:10-11 - “Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” El versículo 11 dice que “Jehová dará su orden delante de su ejército”. Algunas personas creen que esto sólo se puede referir a la iglesia, el ejército del Señor, y no a las naciones perdidas, pero esto no es necesariamente cierto.

En Jeremías 43:10, el Señor llamó a Nabucodonosor su siervo. ... Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo enviaré y tomaré a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido, y extenderá su pabellón sobre ellas (compárese Jeremías 25:9; 27:6). Por tanto, Joel capítulo 2 claramente está hablando proféticamente de los babilonios.

Hace algunos años, cuando mi esposa y yo estábamos predicando en un seminario para pastores en Bangkok, la capital de Tailandia, todos los ministros en el seminario tenían miedo de que Tailandia fuera a caer en el comunismo. Vietnam y Camboya habían sido invadidas en ese entonces por los comunistas. Cada mañana antes de que comenzara el seminario los pastores leían los periódicos para saber bien dónde estaban los comunistas.

Luego Dios me habló y me dijo: “Yo estoy controlando el comunismo, y no voy a llevarlos contra Tailandia en estos días”. Cuando anuncié esto, todos los ministros dejaron de leer los periódicos, y seguimos con el seminario; Dios probó que su palabra fue cierta, y no llevó el comunismo a Tailandia en ese entonces. Lo que quiero hacer ver es que es Dios quien controla las naciones, y él estaba con los babilonios, él les dio las directrices a seguir para ir contra Jerusalén. Dios usó a los babilonios para castigar a los israelitas por sus pecados; por lo tanto, queda muy claro que el gran ejército de Joel 2 era profético del ejército babilonio.

Sin embargo, yo también creo que estos versículos se pueden aplicar a iglesia de los últimos días, pero no debemos espiritualizar la interpretación literal, y también debemos ser muy cuidadosos cuando

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apliquemos estos versículos a la iglesia. Mucha gente ha errado como consecuencia de esto, porque dan a la gente una falsa sensación de seguridad, enseñando que la iglesia va a ser totalmente triunfante en los últimos días y ujier en el milenio.

La Palabra de Dios deja muy claro que aunque la iglesia triunfará al final, será grandemente perseguida y vencida por el anticristo durante un tiempo. Apocalipsis 13:7 dice del anticristo: “Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre cada tribu, pueblo, lengua y nación”. Daniel 7:21 lo confirma: “Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía” La iglesia experimentará avivamiento y persecución al mismo tiempo.

De igual forma, Israel será totalmente invadida por el enemigo en los últimos días. Yo he visto la destrucción de Israel en una visión, y vi la tierra de Israel dividida, como se profetizó en Joel 3. Cristo volverá otra vez en el preciso instante en el que Israel está a punto de ser totalmente aniquilada.

2:12-13 - “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo” Dios sigue enfatizando que la clave para librarse del juicio es la oración, el ayuno y el arrepentimiento. Esto es lo que Ezequías hizo cuando los asirios fueron contra Jerusalén (II Reyes 19:1,14-19).

Después de un llamado al arrepentimiento, el profeta apela a la naturaleza del carácter de Dios. Joel le recuerda al Señor que Él es misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y le ruega que actúe según su carácter para perdonar a Israel.

Él dice que si ellos rinden sus corazones y no sus vestidos (un arrepentimiento interno en vez de externo), Dios no traerá la maldad sobre ellos. Los israelitas estaban acostumbrados a rasgar sus vestiduras y a dejarse llevar por las señales externas del “arrepentimiento”, poniéndose vestiduras rasposas como penitencia y cosas así; sin embargo, Dios quería que ellos se arrepintieran en su corazón.

Sólo un cambio real en sus corazones podría salvarlos.

2:14 - “¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?” Este es un versículo increíble. Joel dice que incluso si los israelitas se arrepentían, no podrían asumir que Dios les perdonaría y bendeciría. También es un error que mucha gente comete, pues cree que puede arrepentirse las veces que quiera y que Dios automáticamente les aceptará de nuevo y les restaurará, pero esto es un grave error. El arrepentimiento es un regalo de Dios, y Él muestra misericordia con los que Él decide tener misericordia.

2:15-16 - “Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.” El Señor les dice a los líderes que convoquen una asamblea nacional de oración y que reúnan a todos (hombres, mujeres y niños) para buscar al Señor. Incluso los recién nacidos y los recién casados estaban incluidos en este llamado al arrepentimiento.

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2:17 - “Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?” Esto sólo se puede estar refiriendo a otra nación como una amenaza para Israel. A los israelitas se les ordenó clamar a Dios para que Él no permitiera que una nación pagana les gobernara.

2:18-20 - “Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. 19 Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones. 20 Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas” Tenemos que mirar a estos tres versículos como históricos y futuristas. Históricamente, esto está hablando de los asirios.

A la vez, como muchas veces ocurre en la Palabra de Dios, las cosas pueden tener diferentes cumplimientos.

Esto se puede ver en Ezequiel 38, donde los juicios contra Gog y Magog tienen más de un cumplimiento;

de igual forma, las profecías de Joel tienen diferentes cumplimientos. Estos versículos se refieren históricamente a los asirios en el tiempo de Ezequías, cuando ellos acamparon alrededor de Jerusalén y Dios mató a 185.000 de ellos por medio del ángel del Señor, como leemos en Isaías 37:36. Sin embargo, el cumplimiento futurista y final será cuando Dios derrote a los enemigos de Israel en Armagedón.

2:21-22 - “Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos.” Este es el mismo mensaje de todos los profetas: “No hay nada demasiado difícil para Dios; así que gozaos y alegraos, y no temáis”.

2:23 - “Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio” Joel está hablando del derramamiento de lluvia sobre Israel, pero también está hablando proféticamente del derramamiento del Espíritu de Dios en la Iglesia. Israel tenía dos estaciones lluviosas:

la primera lluvia para ablandar la tierra, y la lluvia tardía, la cual era mucho más abundante, para dar madurez a la cosecha.

Espiritualmente, la lluvia primera representa el derramamiento del Espíritu de Dios en el día de Pentecostés. La “primera lluvia moderada” tipifica el movimiento carismático de los años 1960 y 1970. El movimiento carismático tuvo todo lo que ellos tenían en el avivamiento de la iglesia primitiva, pero con moderación. La promesa de los últimos días es que la iglesia experimentará la lluvia temprana y la tardía al mismo tiempo.

¿Cómo fue el avivamiento de la iglesia primitiva? La Palabra de Dios dice que los seguidores de Jesús trastornaron el mundo (Hechos 17:6). Tres mil personas fueron salvas en un día; ellos convertían a ciudades enteras al Señor. Tan sólo la sombra de Pedro cuando pasaba, hacía que la gente se sanara (Hechos 5:15). Las ropas que Pablo llevaba puestas las llevaban a otras ciudades y la gente también era sanada por ellas.

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Bien, entonces ¿qué podemos esperar ver en este avivamiento de los últimos días, que será mucho mayor? Yo he visto destellos de ello en visiones, y puedo decir que será glorioso, ¡mucho más glorioso que el avivamiento de la iglesia primitiva!

2:24 - “Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.” Naturalmente, después de que Dios volvió la cautividad de Israel, éstos experimentaron una gran prosperidad económica; sin embargo, este versículo tiene también un significado espiritual. El trigo representa la Palabra de Dios, el vino representa el gozo, y el aceite representa la unción del Espíritu Santo; por tanto, en los últimos días va a haber una fiesta sobre la Palabra de Dios. La Palabra de Dios va a ser abierta de una manera nueva, y habrá un gran gozo y una unción poderosa del Espíritu Santo.

2:25 - “Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.” Esto habla del tiempo en que el Señor devastó completamente la tierra por medio de las plagas que Él envió, así como sus juicios sobre los asirios y babilonios. Dios prometió restaurar todos los años que fueron “comidos” o desperdiciados.

Por lo tanto, parece que la iglesia pasará por un tiempo muy duro en los últimos días, y después vendrá el avivamiento. Ministros de todo el mundo me dijeron que estos últimos años han sido los tiempos más duros que nunca habían experimentado. El Señor va a recompensar por todos los años que hemos sufrido. Dios es fiel galardonador de los que le buscan diligentemente (Hebreos 11:6). Si Él trae juicio, dificultades y esterilidad, luego, después de un tiempo, Él traerá una bendición tremenda. Vamos a experimentar el avivamiento más grande que haya habido jamás.

Dios no sólo va a hacer esto en la iglesia, sino que creo que es algo que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros. Si hemos pasado por esterilidad, oscuridad, reproche y problemas económicos, quizá por un largo periodo de tiempo, Dios va a recompensarnos por todos esos años de esterilidad (Isaías 54:1).

Dios va a hacer que los que han tenido esterilidad den fruto y se extenderán a la mano derecha y a la mano izquierda. Él va a restaurar todos los años que se han perdido

2:26-27 - “Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado”

La vergüenza parece haber cubierto a gran parte del pueblo de Dios en los recientes años pasados, pero Dios va a invertir la situación; así es como Dios trabaja. Aunque José vivió en un tiempo de hambruna, él alimentó no sólo a sus hermanos sino a muchas naciones.

Esto es algo sintomático de lo que ocurrirá en los últimos días. Grandes dificultades van a venir sobre los Estados Unidos y otras naciones, pero la iglesia tendrá plenitud de recursos y será capaz de cuidar de las personas y alimentarlos.

Esto es lo que ocurrió en los tiempos de Aimee Semple McPherson. Ella alimentó a miles de personas durante la gran depresión. Cristo les dijo a sus discípulos que alimentaran a cinco mil cuando estaban

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hambrientos (Mateo 14:16). El llamado y la responsabilidad de la iglesia en los últimos días es el de alimentar a la gente, tanto natural como espiritualmente.

La iglesia tendrá abundancia de provisión y cuidará de muchas personas. Nosotros queremos entrar en esto ahora, queremos abrir nuestras manos para otros, pero Dios ama al dador alegre. Deberíamos tener un “ojo generoso” que viera las necesidades de los demás y las supliera (Proverbios 22:9).

Parte 3

EL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SOBRE LA IGLESIA

2:28-32

2:28-32 - “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado”

Pedro citó estos versículos en el día de Pentecostés en Hechos 2:17-21. Pedro dijo en Hechos 2:14-16:

“Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque estos nos están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel”. Después Pedro citó Joel 2:28-32.

Sin embargo, el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés no fue el cumplimiento completo de la profecía de Joel; fue sólo un cumplimiento parcial. El derramamiento del Espíritu de Dios en el día de Pentecostés fue un anticipo de lo que Dios va a hacer en los últimos días; por tanto, Joel 2:28-32 tiene un doble cumplimiento: un cumplimiento parcial en la iglesia primitiva y un cumplimiento completo en la iglesia de los últimos días.

Joel 2:30-31 sitúa claramente el cumplimiento total de esta profecía en los últimos días: “Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”. Esto no se cumplió en el día de Pentecostés, pues el sol no se oscureció y no hubo señales en el cielo. También, este pasaje dice que estos acontecimientos sucederán antes de que el día del Señor venga, o en el tiempo antes “del día del Señor” (v. 31). El día del Señor es el día del juicio en la segunda venida, por eso habla claramente de los últimos días.

El Señor Jesús alude a Joel 2:30-31 en Mateo 24:29: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las

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potencias de los cielos serán conmovidas”. Por tanto, Joel estaba hablando obviamente de los últimos días, con un cumplimiento parcial en el día de Pentecostés.

Leemos en Joel 2:32: ”Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado”. La primera parte de este versículo 32 dice: “todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo”(en la versión inglesa dice librado), mientras que en Hechos 2:21 dice que será salvo.

¿Dónde está la liberación? En el monte Sion. Abdías 1:17 dice: “Mas en el monte de Sion habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones”. La verdadera iglesia irá al monte Sion en los últimos días y traerá liberación. Esto también tiene un cumplimiento en Israel;

habrá salvación y liberación para el remanente que quedó en Jerusalén y Sion cuando el Señor regrese.

Parte 4

JUICIOS FINALES SOBRE LAS NACIONES QUE VAYAN CONTRA ISRAEL EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

3:1-21

3:1 - “Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén” Joel capítulo 3 es un periodo de tiempo dedicado específicamente a los juicios finales sobre las naciones de la tierra. ¿Cuándo ocurrirá esto? El versículo 1 dice: “en aquellos días, y en aquel tiempo”. Sucederá en los tiempos del día del Señor (Joel 2:31), en los últimos días justo antes de la segunda venida.

Joel 3:1 dice que Dios hará volver la cautividad de Judá y Jerusalén, y Jeremías capítulo 30 confirma esto. Hasta cierto punto, esto ya se ha llevado a cabo, pues los judíos volvieron a sus tierras. Volvieron a ser nación independiente en 1948 y, por tanto, ya estamos viviendo en los tiempos de Joel 3:1.

3:2 - “reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra” La tierra de Israel será dividida, y esto se ve muy claro en las Escrituras. Dios dijo: “Ellos han dividido mi tierra”. Israel será ocupado por naciones extranjeras. Yo ya he visto como ocurría esto en una visión. Todavía no ha sucedido, pero sucederá en un futuro próximo. Hay una brecha de varias décadas entre Joel 3:1 y 3:2, desde el tiempo en que Israel se convierte en nación en 1948 hasta el tiempo en el que la tierra será dividida.

El valle de Josafat es llamado también el valle Kidrón, que está en la parte este de Jerusalén entre el monte de los Olivos y Jerusalén. El Señor va a juntar las naciones árabes y las va a llevar a la parte baja del valle de Josafat para juzgarlos. La tierra tiene que ser dividida para que los ejércitos árabes la crucen, pues ellos no podrían cruzar el río Jordán si los ejércitos israelitas estuvieran allí. La tierra debe

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ser dividida y luego ocupada por los árabes para que los ejércitos árabes entren en la tierra. Esto está confirmado en Daniel 11:39, donde dice que el anticristo “repartirá la tierra por precio”.

Después de que la tierra de Israel sea dividida en los últimos días, el Señor destruirá a estas naciones extranjeras en el valle de Josafat, que realmente significa “el valle del juicio de Dios”. Josafat significa

“Jehová juzga”.

3:3-4 - “y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber. Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.” Tiro y Sidón están localizados en el actual Líbano, y las costas de Palestina están habitadas por los palestinos (los filisteos). Dios va a castigarles por sus ataques a Israel.

3:5 - “Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos” Esto es lo que ocurrió repetidamente cuando diferentes naciones atacaron a Israel. Ellos se llevaron el oro, la plata y los tesoros del templo y de las casas, y se lo llevaron a sus propios países y templos (II Crónicas 21:16-17; 36:7,10).

3:6 - “y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra” En los últimos días, habrá una restauración de los imperios que afligieron a Israel en el pasado. Históricamente, las naciones que afligieron a Israel son: Egipto, Asiria, Babilonia, Medo- Persia, Grecia y Roma. Todas estas naciones y reinos se alzarán en los últimos días y se opondrán a Israel, como en el pasado. Egipto está activa; Persia es el actual Irán, y Babilonia es la actual Irak.

El antiguo Imperio Romano también se levantará, en forma de diez reyes. Alemania tuvo que reunificarse porque es parte del antiguo y santo Imperio Romano. La única de estas naciones que no se ha levantado todavía en todo su poder es Grecia, la cual ha estado muy quieta, pero se levantará en los últimos días y atacará a Israel. Después, Dios les juzgará.

3:7-8 - “He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza; y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado.” Dios va a invertir las cosas para Israel. Esto ocurrirá en gran medida en los tiempos de la segunda venida de Cristo.

3:9-10 - “Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy” Hoy día todos dicen que va a haber paz en el Medio Oriente, pero esto es contrario a lo que dice la Palabra de Dios. Según la Biblia, habrá una guerra en el Oriente Medio. I Tesalonicenses 5:3 dice: “que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina...”

Dios ordenó a la gente que convirtiera sus azadones en espadas, y sus hoces en lanzas, porque el tiempo antes de la segunda venida será un tiempo de guerra. Este versículo es exactamente el opuesto a Isaías 2:4, que dice: “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus

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espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra”.

Isaías 2:4 está hablando del reinado milenial de Cristo sobre la tierra, cuando habrá un tiempo de gran paz. Es entonces cuando la gente convertirá sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces, pero antes de la segunda venida, habrá muchas guerras y gran violencia.

3:11-12 - “Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes. Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor” Esto se refiere a las naciones que atacarán a Israel en el sitio final de Jerusalén en los últimos días. Dios usará a las naciones impías para castigar a Israel por sus pecados, y luego castigará a las naciones por sus maldades.

3:13-14 - “Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión” Esto es similar a la visión que Daniel tuvo del hijo del Hombre con una hoz. El Señor va a segar a los impíos con derramamiento de sangre. Esto se refiere al tremendo número de gente que irá contra Jerusalén y que será muerto por el Señor en su ira y venganza, como relata Isaías 63.

En Isaías 63:1-6 leemos los horribles juicios del Señor sobre las naciones en los últimos días: “¿Quién es este que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado. Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira. Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre”.

3:15 - “El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor” Esto es una repetición de Joel 2:30-31, hablando claramente de los últimos días. Se repite para que lo entendamos. El sol y la luna se oscurecerán. Jesús dijo en Mateo 24:29: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”. También leemos en Isaías 13:9-10: “He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.

Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor”.

3:16-17 - “Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella” Yo he tenido visiones en las que Jerusalén era invadida por ejércitos impíos

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en los últimos días. Lo interesante es que el monte Sion no caerá. Dios habitará Jerusalén y la hará santa después de que Él vuelva.

Los versículos 18 al 21 describen lo que ocurrirá cuando el Señor vuelva para salvar a su pueblo.

3:18 - “Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim” Esto también se repite en Zacarías 13, obviamente hablando de las tremendas bendiciones que vendrán sobre la tierra de Israel durante el reinado milenial de Jesucristo sobre la tierra.

3:19 - “Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente” Edom, las antiguas naciones de Moab y Amón (el reino del Jordán), y también Egipto atacarán a Israel, y como resultado, el Señor los castigará y los desolará.

3:20-21 - “Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación. Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.” Cuando el Señor vuelva, la nación de Israel se arrepentirá y reconocerá a su Salvador: Jesucristo. Ellos reconocerán las cicatrices de los clavos en sus manos y se darán cuenta de que Él es Jesús de Nazaret, a quien rechazaron. El Señor los limpiará de sus pecados; de hecho, Zacarías 13:1 dice que habrá una fuente en Jerusalén para la limpieza de los judíos.

Así podemos ver las tremendas bendiciones que vendrán sobre la tierra de Israel cuando el Señor vuelva y establezca su reinado milenial después de su devastación. Debemos ver que hay un orden de sucesos para todo. Las bendiciones vienen después de un tremendo juicio a las naciones que ataquen a Jerusalén. Jerusalén experimentará la gran tribulación y mucho derramamiento de sangre antes de que el Señor vuelva. Después, el Señor limpiará a los israelitas y los bendecirá.

CONCLUSIÓN

Joel probablemente fue el segundo libro más antiguo de los profetas menores. Joel profetizó con claridad y precisión con relación al gran sitio de Jerusalén; sin embargo, él también habló del gran derramamiento del Espíritu de Dios sobre la iglesia de los últimos días. Por lo tanto, los últimos días se caracterizarán por dos cosas: juicio sobre las naciones y avivamiento en la Iglesia.

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E L LIBRO DE

AMÓS

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I NTRODUCCIÓN

El profeta Amós ministró durante los primeros años del ministerio de Oseas. Amós profetizó durante los reinados de Uzías, rey de Judá, y Jeroboam II, rey de Israel, hacia el 793 – 740 a. C. Se cree por muchos eruditos conservadores que el terremoto que sucedió durante el reinado de Uzías ocurrió alrededor del año 763 a. C.

Amós comenzó su ministerio dos años antes de este terremoto; por tanto, Amós probablemente ministró algún tiempo entre el 765 – 760 a. C. Amós era pastor y boyero (recolector de higos silvestres). Era un hombre muy pobre con un trasfondo humilde, pero sus escritos revelan una riqueza de conocimiento histórico e ilustraciones profundas.

El tema del libro de Amós es la justicia social en medio de la prosperidad económica. Los ricos de las clases altas estaban oprimiendo a los pobres.

B OSQUEJO

Parte 1 Juicios contra las naciones vecinas (1:1 - 2:16)

Parte 2 Tres mensajes específicos para Israel, precedidos por la frase “Oíd”

(3:1; 4:1; 5:1) (3:1 - 5:17) Parte 3 Anuncio del exilio (5:18 - 6:14) Parte 4 Cinco visiones de juicio (7:1 - 9:10) Parte 5 La restauración de Israel (9:11-15)

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Parte 1

JUICIOS CONTRA LAS NACIONES VECINAS

1:1 - 2:16

1:1 - “Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetizó acerca de Israel en días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto” Amós, cuyo nombre significa “el que lleva la carga” o “alguien con una carga”, era un pastor de Tecoa, una pequeña población afincada en la parte alta de Judá, alrededor de diez kilómetros al sur de Belén, y a unos 16 o 18 kilómetros de Jerusalén.

Se sabe muy poco sobre la ciudad de Tecoa. Ira, uno de los jefes de David, era de Tecoa (II Samuel 23:26). El rey Josafat derrotó a los amonitas y moabitas en el desierto entre En-gadi y Tecoa (II Crónicas 20:20-22). Tecoa fue ocupada después de que los judíos volvieran de la cautividad en Babilonia (Nehemías 3:5).

Tecoa era una población rodeada de pastos. Amós no era sólo pastor, que era una ocupación muy mal pagada, sino que también era boyero (Amós 7:14-15). Amós aparentemente era un hombre muy pobre, ya que ni siquiera tenía su propio ganado. Una persona que recogía higos silvestres, que eran los frutos más pobres (básicamente la comida de los cerdos), era considerado el más pobre de los pobres. En otras palabras, Amós tenía que recoger higos silvestres porque no ganaba suficiente dinero como pastor.

Tenía que tener dos trabajos para llegar a fin de mes.

Aunque era pobre, Amós no era ignorante o analfabeto en ninguna manera; por el contrario, era un hombre muy educado. Su extenso uso de ilustraciones y su conocimiento de toda la historia revela que estaba muy instruido en las Escrituras. Amós profetizó durante los días de Uzías, rey de Judá, y en los días de Jeroboam II, rey de Israel, dos años antes del terremoto.

El terremoto, como nos dice Josefo, ocurrió en el mismo año que Uzías se contagió de lepra (II Crónicas 26:16-21). Se cree que esto ocurrió en el año 763 a. C., pero esta es tan sólo una fecha aproximada.

Zacarías 14:5 hace referencia a este terremoto: “Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos”.

El profeta Amós vivió en Judá, sur de Jerusalén, pero profetizó en el norte de Israel, y profetizó durante un tiempo de gran prosperidad económica, cuando Israel estaba experimentando el cumplimiento de las profecías de Eliseo (ver II Reyes 13-14). Israel había llegado a un pináculo de poder económico y riqueza que no había conocido desde los días del rey Salomón.

1:2 - “Dijo: Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo” Amós comenzó su ministerio profético diciendo que el

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Señor rugiría desde Sion. Todas las áreas que estaban gozando de gran prosperidad en ese tiempo iban a enlutarse y a secarse. Carmelo, que significa “fructífero” o “tierra jardín”, personificó la prosperidad que estaban experimentando, pero Dios dijo que Él los llevaría a la nada.

Del capítulo 1:3 al 2:16 el profeta Amós pronunció los juicios de Dios sobre ocho naciones. Profetizó juicio sobre seis naciones vecinas que eran los enemigos implacables de Judá e Israel, pero luego declaró que el juicio sólo iba a caer sobre Judá e Israel.

El profeta Amós comienza cada declaración de juicio con la frase: “por tres pecados…. y por cuatro”

(Amós 1:3,6,9,11,13; 2:1,4,6). Esta frase se refiere a un juicio completo. No se estaba refiriendo a tres o cuatro pecados en concreto, sino a una multitud de pecados. Las ocho naciones sobre las que Amós pronunció juicio fueron:

1. Siria (1:3-5) 2. Filistea (1:6-8) 3. Fenicia (1:9-10) 4. Edom (1:11-12) 5. Amón (1:13-15) 6. Moab (2:1-3) 7. Judá (2:4-5) 8. Israel (2:6-16)

Siria (1:3-5)

1:3-4 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque trillaron a Galaad con trillos de hierro. Prenderé fuego en la casa de Hazael, y consumirá los palacios de Ben-adad” Los habitantes de Damasco y Siria son conocidos, incluso hasta nuestros días, por su extrema crueldad. En realidad trillaban a sus víctimas y las mataban brutalmente con instrumentos de hierro.

Damasco era la capital de Siria. Hazael fue el rey de Siria desde mediados del siglo noveno a. C. hasta fin de siglo (hacia el 841 – 806 a. C. o 843 – 796 a. C.). Cuando él era el oficial de Ben-adad II, el rey de Siria conoció al profeta Eliseo cuando el profeta fue a Damasco. Eliseo profetizó que Ben-adad moriría y que Hazael sería el siguiente rey (I Reyes 19:15-17).

Hazael asesinó a Ben-adad poco después de esto y se convirtió en el siguiente rey de Siria. Eliseo lloró cuando el Señor le mostró todas las cosas malas que Hazael les haría a los hijos de Israel (II Reyes 8:7-15).

Hazael sin duda cumplió la profecía de Eliseo atacando a Israel y Judá; atacó a Ocozías, rey de Judá y a Joram, rey de Israel (II Reyes 8:28-29; 9:14-15). Su dominio se extendió descendiendo desde Siria hasta el norte de Israel y también al sur de Judá. Después de derrotar a Gat, Hazael fijó sus ojos en Jerusalén. El rey Joas de Judá le dio muchos de los tesoros del templo (II Reyes 12:17-18; II Crónicas 24:23-24).

Había varios reyes sirios a quienes se les puso por nombre Ben-adad. La casa de Ben-adad se convirtió en sinónimo de los reyes de Siria. La dinastía de Siria era como la davídica de los reyes de Judá; los reyes de Judá tenían que venir de la línea de David. Ben adad era de la casa de Siria y, por tanto, Amós estaba pronunciando juicio sobre Damasco, el rey, y la línea real.

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1:5 - “Y quebraré los cerrojos de Damasco, y destruiré a los moradores del valle de Avén, y los gobernadores de Bet-edén; y el pueblo de Siria será transportado a Kir, dice Jehová” Amós profetizó que Siria sería destruida, incluyendo los cerrojos de Damasco, que muchos creen que tienen que ver con la enorme puerta, cerrojos que impedían a los ejércitos invadir la ciudad.

La región de Dir comprendía las naciones de Asiria y Babilonia, y esto se refiere a los juicios de Dios sobre Damasco por medio de los asirios y babilonios. El Señor declaró que la gente de Damasco y Siria sería llevada cautiva a Kir, y esto se cumplió en II Reyes 16:9.

Filistea (1:6-8)

1:6-7 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no revocaré su castigo;

porque llevó cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom. Prenderé fuego en el muro de Gaza, y consumirá sus palacios”

En los versículos 6-7, Amós dirige su atención a la nación de Filistea (los filisteos), la llanura costera del sur de Palestina. Filistea algunas veces hace alusión a Palestina en las Escrituras (Éxodo 15:14;

Isaías 14:29-31), y la franja de Gaza, una fortaleza de los filisteos, está en la costa oeste de Israel. Esta porción de tierra en Israel ha sido un área de turbulencia durante siglos; los filisteos, conocidos hoy como palestinos, son los enemigos implacables de Israel y nunca harán la paz con el pueblo de Dios.

Amós se está refiriendo al tiempo en que Edom invadió Jerusalén (ver II Crónicas 21:16-17; Abdías 1:11-14). Los habitantes de Judea huyeron a Gaza para refugiarse, pero los habitantes de Gaza los tomaron cautivos y los llevaron a Edom.

Incluso aunque Dios declara que vendrá un juicio específico, Él no necesariamente bendice a quienes usa para llevar a cabo sus juicios. Muy a menudo, el Señor usa a una nación o persona para juzgar a alguien, y luego Él juzga a aquel a quien ha usado para establecer el juicio. Abdías narra los juicios de Dios sobre Edom por aceptar a los judíos cautivos de los filisteos.

1:8 - “Y destruiré a los moradores de Asdod, y a los gobernadores de Ascalón; y volveré mi mano contra Ecrón, y el resto de los filisteos perecerá, ha dicho Jehová el Señor” Asdod, Ascalón y Ecrón son tres ciudades localizadas cerca la una de la otra, en la zona costera de la tierra de Filistea, y estas tres ciudades se mencionan en I Samuel 6:17. Cuando los palestinos sacaron el arca del pacto de Israel en los días de Samuel, primero la llevaron a Asdod; sin embargo, cuando cayó una plaga sobre Asdod, la enviaron a Gat y luego a Ecrón.

Quiero reseñar de nuevo la importancia de conocer la historia, especialmente la historia bíblica. Si no la conoce, tendrá un problema a la hora de entender las profecías bíblicas, especialmente aquellas que están en los profetas menores. Un conocimiento sólido de la historia también nos ayuda a comprender lo que está sucediendo hoy.

Israel siempre ha tenido problemas con los filisteos, y siempre los tendrán hasta que Dios finalmente los juzgue. La franja de Gaza está en el corazón de Filistea, y desde los días de Sansón, Samuel y

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David, siempre ha habido guerra entre Israel y Gaza; por tanto, no debería sorprendernos ver los problemas entre los palestinos y los israelitas hoy día.

Fenicia (1:9-10)

1:9-10 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocaré su castigo;

porque entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom, y no se acordaron del pacto de hermanos.

Prenderé fuego en el muro de Tiro, y consumirá sus palacios”

La tercera nación sobre la que Amós pronuncia juicio es Fenicia y su capital, Tiro, localizada a unos 50 kilómetros al norte del Carmelo y a unos 40 kilómetros al sur de Sidón en la costa mediterránea. Las dos ciudades principales de Fenicia eran Tiro y Sidón, ambas ciudades antiguas. Las gentes de Tiro y Sidón eran los príncipes mercaderes del Mediterráneo (Isaías 23:8).

Amós de nuevo está hablando del tiempo en que Edom invadió Judá en los días de Joram. Los israelitas huyeron a Gaza, pero los filisteos no los protegieron, sino que los entregaron a Edom. Otros huyeron a Tiro (el actual Líbano), y también los entregaron a los edomitas.

Tiro tenía un pacto con Israel, pero ellos no “se acordaron del pacto fraternal”. Irma, rey de Tiro, fue amigo de David e hizo un pacto con Salomón, como leemos en I Reyes 5:12: “y hubo paz entre Hiram y Salomón, e hicieron pacto entre ambos”. I Reyes 5:1 dice: “porque Hiram siempre había amado a David”. Aún así, Tiro no guardó su pacto fraternal con Israel y, como resultado, Dios juzgó a Tiro.

Hace muchos años, mi esposa y yo predicamos en varias iglesias en el Líbano. Tuvimos varios seminarios en Beirut, y Dios realmente bendijo nuestro tiempo allí. En los días de David y Salomón, el Líbano hizo un pacto y alianza con Israel, y el Señor todavía les pide cuentas por ese pacto. Tiro, que parecía ser una isla fortificada invencible, fue conquistada por Alejandro el Grande en el año 332 a. C., después de siete meses de asedio de la ciudad

Edom (1:11-12)

1:11-12 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocaré su castigo;

porque persiguió a espada a su hermano, y violó todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor. Prenderé fuego en Temán, y consumirá los palacios de Bosra”

Edom fue la cuarta nación sobre la que Amós pronunció juicio. Temán, una gran ciudad de Edom, tenía gran renombre por su sabiduría (Jeremías 49:7) y Bosra era la capital de Edom (Jeremías 49:22).

Edom, Moab y Amón componen las naciones al este de Israel, básicamente el actual país de Jordania.

Los edomitas son los descendientes de Esaú (Génesis 25:30; 36:8-19) y por su sangre corre la enemistad perpetua contra Israel (Ezequiel 35:1-5). La raíz del problema es que Edom (Esaú) nunca perdonó a Israel (Jacob) por robarle su primogenitura.

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La falta de perdón puede seguir durante muchas generaciones e incluso siglos, y lo mismo es cierto hoy día, hasta cierto punto, en los Estados Unidos. Mucha gente en el sur no ha perdonado a los del norte por la guerra civil. Hemos de tener un espíritu de perdón. El perdón está arraigado en la capacidad de olvidar, pues es muy fácil perdonar si no puedes recordar lo malo que te hicieron; por tanto, tenemos que pedir a Dios por nuestro “Manases” que significa “olvidadizo”, para que podamos estar libres de toda nuestra falta de perdón.

Isaías 63:1-4 describe el juicio final del Señor sobre Edom cuando Él vuelva: “¿Quién es este que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado”.

Amón (1:13-15)

1:13-15 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de los hijos de Amón, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque para ensanchar sus tierras abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encintas.

Encenderé fuego en el muro de Rabá, y consumirá sus palacios con estruendo en el día de la batalla, con tempestad en día tempestuoso; y su rey irá en cautiverio, él y todos sus príncipes, dice Jehová”

Amón fue la quinta nación sobre la que Amós pronunció juicio. Rabá era la capital de Amón (la actual Jordania). Los amonitas eran los enemigos perpetuos de Judá e Israel. David reinó sobre Amón, pero en tiempos posteriores hubo grandes batallas entre Amón e Israel.

Los amonitas eran descendientes de Lot por medio de sus incestuosas relaciones con la más joven de sus dos hijas. Ella tuvo un niño y le puso por nombre Ben-ammí, el cual se convirtió en el padre de los amonitas (Génesis 19:38). Eran conocidos por su gran crueldad, y ellos fueron quienes hicieron pedazos a la mujer embarazada de Galaad. Muchos de estos juicios que Amós declaró ocurrieron en el tiempo de Nabucodonosor.

CAPÍTULO 2 Moab (2:1-3)

2:1 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos” Los juicios sobre la nación de Moab, localizada al este de Israel, se pronuncian en los versículos 1-3. Los moabitas son descendientes de Lot por medio de sus incestuosas relaciones con su hija primogénita. Ella puso por nombre a su hijo Moab (Génesis 19:37). Los moabitas, incluso aunque eran familiares de Israel, se convirtieron en los enemigos mortales de Israel.

Hay una contención tremenda entre las naciones árabes. Moab quemó los huesos del rey de Edom y como consecuencia, Dios pronunció un juicio sobre Moab. Este acto vindicativo se puede ver también

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a través de la historia de la iglesia. En el concilio de Constanza (1414 – 1418), el papa ordenó que los huesos de John Wycliffe fueran desenterrados y quemados. Durante los años, los papas han quemado los huesos de muchas personas; es un acto de venganza contra los muertos, y Dios lo odia. Aunque el rey de Edom ya estaba muerto, Dios castigó a Moab por quemar sus huesos.

Jeremías 48 es una descripción de Moab y los juicios de Dios sobre los moabitas por su maldad. Estos eran un pueblo muy orgulloso, como se describe en Jeremías 48:29: “Hemos oído la soberbia de Moab, (que es extremadamente orgulloso) que es muy soberbio, arrogante, orgulloso, altivo y altanero de corazón”. Jeremías 48:42 habla del juicio final sobre Moab: “Y Moab será destruido hasta dejar de ser pueblo, porque se engrandeció contra Jehová”.

2:2-3 - “Prenderé fuego en Moab, y consumirá los palacios de Queriot; y morirá Moab con tumulto, con estrépito y sonido de trompeta. Y quitaré el juez de en medio de él, y mataré con él a todos sus príncipes, dice Jehová” Queriot era una ciudad fortificada de los moabitas (Jeremías 48:24,41).

En los últimos días vendrán unos juicios tremendos sobre Moab, Amón y Edom. Estas tres naciones representan lo que hoy se conoce como el país de Jordania, y están estrechamente ligadas a Israel. Esaú (Edom) era el hermano de Jacob; Moab y Amón eran hijos de Lot, y bisnietos de Abraham, pero al mismo tiempo han sido enemigos de Israel a lo largo de toda la historia. Durante la guerra del golfo pérsico en 1991, Jordania fue la única nación árabe que le brindó ayuda a Irak, ignorando el boicot de los Estados Unidos.

No hay duda sobre ello: Moab, Amón y Edom serán severamente juzgados por el Señor cuando Él vuelva.

Daniel 11:41 describe que el anticristo no tocará a estas naciones. Alguien mayor que el anticristo, el mismo Hijo de Dios, tomará su hoz y segará su sangre. Están reservados para la propia venganza de Cristo.

Judá (2:4-5)

2:4 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres” Ahora el Señor cambia su atención a Judá. El hecho de que Dios juzgara a todos estos países por afligir a Judá, no excusa ni disculpa a Judá de sus pecados.

Dios había pronunciado juicio sobre sus enemigos, pero Él también tuvo que juzgar a Judá por sus propias maldades.

Judá había menospreciado la ley del Señor y no estaba guardando sus mandamientos. También eran culpables de mentir, lo que le hizo errar del camino de Dios. Mentir es un pecado muy serio, y es una de las cosas que Dios más odia (Proverbios 6:16-17). Algunas personas le restan importancia pero es muy serio para el Señor, y tiene unas consecuencias terribles. Si no tratamos con la mentira en nuestros corazones, nos hará desviarnos del Señor. Apocalipsis 21:8 dice que “todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.

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El antídoto para este terrible pecado de la mentira es pedirle al Señor que ponga su verdad y amor por la verdad en nuestros corazones y nuestras bocas (Salmo 51:6). Proverbios 12:19 dice: “El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento”. El justo odia la mentira (Salmo 119:163; Proverbios 13:5).

2:5 - “Prenderé, por tanto, fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén” Este juicio ocurrió en el 586 a. C. cuando Jerusalén fue incendiada por los babilonios. Amós profetizó de este acontecimiento muchos años antes de que ocurriera. Dios juzgó a Jerusalén en el 586 a. C. por los pecados de los anteriores reyes.

Es interesante que Jerusalén fue destruida básicamente por los pecados del rey Manases. Leemos en II Reyes 21:11-14: “Por cuanto Manases rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos. Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo. Y desampararé al resto de mi heredad, y lo entregaré en manos de sus enemigos; y serán para presa y despojo de todos sus adversarios”.

II Reyes 23:26-27 continúa esta misma línea de pensamiento: “Con todo esto, Jehová no desistió del ardor con que su gran ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manases le había irritado. Y dijo Jehová: También quitaré de mi presencia a Judá, como quité a Israel, y desecharé a esta ciudad que había escogido, a Jerusalén, y a la casa de la cual había yo dicho: Mi nombre estará allí”.

El asedio de Jerusalén ocurrió cerca de cincuenta y seis años después del reinado de Manases; por tanto, vemos que Dios algunas veces reserva el juicio de una generación para una generación postrera.

Eclesiastés 3:15 nos dice que Dios restaura lo que pasó. Las generaciones futuras cosecharán lo que generaciones anteriores sembraron. Todos estamos padeciendo lo que nuestros antepasados hicieron.

Este principio de Dios se ve en la vida de David. Cuando hubo una hambruna en los días de David, él inquirió del Señor con relación a la causa de la hambruna, y el Señor respondió que era por lo que Saúl había hecho a los gabaonitas hacía unos cuarenta años (II Samuel 21:1). David estaba padeciendo el juicio de algo que Saúl había hecho muchos años antes, y Saúl ya estaba muerto, pero David estaba cosechando las consecuencias de las acciones de Saúl. Yo he visto ocurrir esto mismo muchas veces en las iglesias. He conocido a muchos pastores que han estado luchando para intentar salir de situaciones difíciles en sus iglesias y cuando ellos buscaron al Señor, descubrieron que el bloqueo que experimentaban era debido a algo que un pastor anterior había hecho hacía años; por tanto, como líderes tenemos que ser conscientes de esto, descubrir la fuente de las cosas y tratar con ellas en consecuencia.

Israel (2:6-16)

2:6 - “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo;

porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos” En los versículos 6-16, el

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