Conocimiento de población estudiantil de QFB de la UAZ en la generación, manejo y tratamiento de residuos peligrosos
Alberto Jorge Garay Valdez1 Rosa Martha Guzmán Santos1 María del Socorro Martínez Morales1 José Jesús Muñoz Escobedo1 María Alejandra Moreno García2
1Unidad Académica de Ciencias Químicas
2Unidad académica de Biología Experimental Universidad Autónoma de Zacatecas
E–mail: [email protected]
RESUMEN
En la actualidad la falta de un control adecuado de los residuos peligrosos y no peligrosos genera contaminación al medio ambiente y riesgos a la salud. En 1995 en México se publicó en el Diario Oficial de la Federación la primera norma para regular el manejo de los residuos peligrosos biológico–infecciosos (RPBI). Al respecto, el objetivo del estudio fue determinar el conocimiento de la población estudiantil del programa de Químico Farmacéutico Biólogo (QFB) de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) en la generación, manejo y tratamiento de los residuos peligrosos y no peligrosos.
La población sujeta a estudio fueron los alumnos que integran el área de QFB. La investigación se efectuó mediante encuestas personales directas por sector poblacional, dirigida a alumnos del área de QFB que cursaban del tercero hasta el décimo semestre, en el periodo de agosto a septiembre de 2008. Se realizó una encuesta aplicada de manera directa y personal a alumnos de QFB. Se visitaron las aulas de los alumnos, los laboratorios y áreas de recolección de basura del Campus
UAZ Siglo XXI.
Tras reunir la información, se capturó. Los resultados se registraron de acuerdo a su edad, sexo, semestre y al número de pregunta. Una vez obtenida la base de datos, se realizaron los gráficos en porcentaje y se procedió al reporte final. Entre los resultados, se encontró que a la fecha no se lleva un adecuado manejo de los residuos peligrosos y no peligrosos, sin embargo, se trabaja en la materia.
Palabras clave: población estudiantil, residuos.
INTRODUCCIÓN
En México la legislación sobre residuos peligrosos se presenta a partir de 1995 y prevé como residuos peligrosos todos aquellos desechos, en cualquier estado físico, que por sus características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables o biológico–infecciosos (CRETIB) representan un problema para el equilibrio ecológico o el ambiente. Los residuos son productos de desecho generados en las actividades de producción o consumo que no alcanzan, en el contexto en el que son producidos, algún valor económico (5).
Clasificación de los residuos
Residuo orgánico: desecho de origen biológico que alguna vez estuvo vivo o fue parte de un ser vivo, por ejemplo: hojas, ramas, cáscaras y residuos de la fabricación de alimentos en el hogar, entre otros.
Residuo inorgánico: desecho de origen no biológico, industrial o de algún otro proceso no natural, por ejemplo: plástico, telas sintéticas.
Residuos peligrosos: desecho, de origen biológico o no, que constituya un peligro potencial (código CRETIB), por lo que debe ser tratado de forma especial, por
ejemplo: material médico infeccioso, residuo radiactivo, ácidos y sustancias químicas corrosivas (7).
Proceso de gestión de residuos
Dicho proceso debe estar orientado a minimizar los desechos, efectuarles el tratamiento, si es posible, o reciclado; y, si no se pueden tratar o reciclar, disponerlos en lugares adecuados y seguros (2).
a) Minimización: hay varias formas de minimizar un residuo: reducción en origen,
reducción de volumen, reciclaje y recuperación (2).
b) Operaciones de eliminación: los tipos de tratamiento se dividen en varios
grupos:
1) Operaciones que no pueden conducir a la recuperación de recursos, el reciclado, la regeneración, la reutilización directa u otros usos:
i) Depósito dentro o sobre la tierra (rellenos). Tratamiento de la tierra
(biodegradación de desperdicios líquidos o fangosos en suelos).
ii) Rellenos diseñados de manera especial (vertidos en compartimentos
estancados, separados, recubiertos y aislados unos de otros y del ambiente).
2) Tratamiento biológico que dé lugar a compuestos o mezclas finales que se eliminen mediante cualquiera de las operaciones indicadas en el grupo (2).
3) Tratamiento fisicoquímico que dé lugar a compuestos o mezclas finales que se eliminen mediante cualquiera de las operaciones indicadas en el grupo (evaporación, secado, calcinación, neutralización, precipitación), (2).
RESIDUOS PELIGROSOS
Se define como peligroso «todo aquel residuo, en cualquier estado físico, que por sus características corrosivas, tóxicas, venenosas, reactivas, explosivas, inflamables, biológicas, infecciosas o irritantes representa un peligro para el equilibrio ecológico o el ambiente». De acuerdo con la definición, prácticamente cualquier sustancia podría llegar a ser considerada peligrosa, sin embargo, los factores de mayor importancia para la sociedad serían el infeccioso y la toxicidad (3).
Identificación, clasificación y caracterización de los residuos peligrosos
La Norma Oficial Mexicana NOM–052–SEMARNAT–93 ―actualmente en revisión para su reforma― establece las características de los residuos peligrosos, el listado y los límites que hacen peligroso a un residuo por su toxicidad al ambiente. A su vez, la Norma Oficial Mexicana (NOM–053–SEMARNAT–93) señala el procedimiento para llevar a cabo la prueba de extracción y determinar los constituyentes que hacen a un residuo peligroso por su toxicidad al ambiente.
Residuos peligrosos biológico–infecciosos
Los RPBI se generan durante las actividades asistenciales a la salud de humanos o animales en los centros de salud, laboratorios clínicos o de investigación, bioterios, centros de enseñanza e investigación, principalmente; por el contenido de sus componentes pueden representar un riesgo para la salud y el ambiente. Son considerados RPBI, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM–087–
SEMARNAT–SSA1–2002, los siguientes (5):
a) Componentes sanguíneos: la sangre y sus componentes, sólo en su forma líquida, así como los derivados no comerciales, incluídas las células
progenitoras, hematopoyéticas y las fracciones celulares o acelulares de la sangre resultante (hemoderivados).
b) Los cultivos y cepas de agentes biológico–infecciosos: los cultivos generados en
los procedimientos de diagnóstico, investigación, producción y control de agentes biológico–infecciosos.
c) Utensilios desechables usados para contener, transferir, inocular y mezclar
cultivos de agentes biológico–infecciosos (4).
d) Los patológicos: los tejidos, órganos y partes que se extirpan o remueven
durante las necropsias, la cirugía o algún otro tipo de intervención quirúrgica que no se encuentren en formol.
e) Las muestras biológicas para análisis químico, microbiológico, citológico e
histológico, excluyendo orina y excremento.
f) Los cadáveres y partes de animales que fueron inoculados con agentes
enteropatógenos en centros de investigación y bioterios (5).
Objetivo general
Determinación del grado de conocimiento de la población estudiantil de QFB de la
UAZ en la generación, manejo y tratamiento de residuos peligrosos y no peligrosos.
Objetivos específicos
a) Determinar el tipo de residuos que se generan en mayor cantidad y si se les da
un manejo y tratamiento adecuados.
b) Establecer si las variantes de edad y semestre que cursan los alumnos influyen
en el manejo adecuado o inadecuado de los residuos.
MATERIAL Y MÉTODOS
La población sujeta a estudio está conformada por todos los alumnos que forman parte del programa de QFB de la UAZ. El estudio se efectuó mediante la aplicación de encuestas personales directas dirigidas a alumnos del programa de QFB que van de tercero hasta décimo semestre. Además, se realizó una encuesta (28) aplicada de manera directa y personal exclusivamente a alumnos de QFB. Se visitaron las aulas de los alumnos, así como los laboratorios y áreas de recolección de basura de todo el Campus Siglo XXI de la Universidad Autónoma de Zacatecas.
Tras reunir la información, se capturaron y registraron los resultados de acuerdo a la edad, sexo, semestre y número de pregunta. Una vez hecho el procedimiento, se elaboraron los gráficos en porcentaje. Con todo lo anterior se procedió al reporte final.
RESULTADOS
La investigación sobre el conocimiento de la población estudiantil de QFB de la UAZ en la generación, manejo y tratamiento de residuos peligrosos y no peligrosos arrojó datos obtenidos con la aplicación de una encuesta realizada a 219 alumnos, una muestra representativa del total (832) de estudiantes de la carrera de QFB, comprendido en el periodo de agosto–diciembre 2008. Al respecto, 70 por ciento de las personas encuestadas es del sexo femenino y el restante 30 por ciento del sexo masculino.
En tanto, 85.84 por ciento respondió de manera afirmativa a la pregunta ¿sabe que es un residuo peligroso no infeccioso? 73.06 por ciento respondió que puede distinguir entre un residuo no peligroso y un residuo peligroso biológico infeccioso (figura 1), 83 por ciento indicó que sí se generan o manejan residuos peligrosos en su espacio de trabajo.
FIGURA 1
DISTINCIÓN ENTRE RESIDUO NO PELIGROSO Y RPBI
De las personas encuestadas, 73.06 por ciento respondió que puede distinguir entre un residuo no peligroso y un RPBI. Además, 95.89 por ciento afirmó recibir orientación de los docentes respecto a los residuos biológicos infecciosos; de esa cifra, 70 por ciento mencionó que la información recibida fue acerca del tratamiento. En tanto, el residuo que más se genera es el algodón con sangre, con 155 nominaciones (figura 2).
FIGURA 2
TIPO DE RESIDUOS BIOLÓGICOS INFECTO–CONTAGIOSOS QUE MÁS SE GENERAN
Nota: A) Gasas con sangre; B) Algodón con sangre; C) Eyectores; D) Abate lenguas; E) Tejidos duros y blandos; F) Otros; G) No respondió.
De los siguientes residuos, el que más se genera es el algodón con sangre, con 155 nominaciones. 16 por ciento de los alumnos encuestados afirmó que los residuos
generados en el laboratorio se trasladan a un almacén temporal y 64 por ciento no respondió. Asimismo, 43 por ciento aseguró que sí sabe dónde se almacenan los
RPBI, mientras que 94.52 por ciento contestó que no tiene idea de cuántos días los almacenan. De las personas encuestadas, 35 y 30.3 por ciento afirmó que el uso de bata y cubrebocas, respectivamente, se debe tomar como medida de bioseguridad.
A su vez, el 100 por ciento de la población encuestada confirmó que sí sabe qué es un residuo orgánico e inorgánico.
DISCUSIÓN
El estudio se elaboró en el periodo comprendido de agosto–septiembre de 2008. De acuerdo con los resultados de la encuesta, los residuos generados con mayor frecuencia son de tipo químico, biológico y tóxico. Dentro de los primeros, los producidos con mayor frecuencia son los volátiles, solventes e inflamables, a diferencia de los tóxicos. De los alumnos encuestados, sólo 33.33 por ciento recibió orientación acerca del manejo y tratamiento de tales residuos; de esa cifra, 95.89 por ciento obtuvo esos conocimientos de los docentes.
Por otra parte, la infraestructura establecida por el área de Ciencias de la Salud para los residuos no peligrosos cuenta con contenedores de tres piezas unidos: uno para basura orgánica, otro para basura inorgánica y uno más para aluminio.
Dichos contenedores están distribuidos por toda el área a razón de dos por cada edificio y algunos más en lugares de uso común, como accesos a cafetería, alrededor de la plaza del arado, entre otros.
A pesar de que el número de depósitos es suficiente y su distribución es la adecuada, no se depositan los residuos de manera apropiada debido a la falta de conciencia y responsabilidad de alumnos, docentes y personal en general del área, ya que, según los resultados que se obtuvieron a partir de la encuesta realizada, el
100 por ciento de los alumnos respondió que sabe distinguir entre aluminio, basura orgánica e inorgánica, pero contrasta de modo drástico con lo que sucede en la vida diaria.
IMAGEN 1
HOJAS DE TAMAL EN UN CONTENEDOR PARA BASURA INORGÁNICA
Fuente: área Ciencias de la Salud del Campus UAZ Siglo XXI
Lo anterior es un ejemplo de qué se requiere para concientizar a las personas de participar en decisiones tan simples comodónde depositar la basura según su clasificación como residuo, ya que se tiene muy poca conciencia de ello.
IMAGEN 2
CUBREBOCAS Y OTROS RESIDUOS INORGÁNICOS EN
CONTENEDORES PARA BASURA ORGÁNICA
Fuente: área Ciencias de la Salud del Campus UAZ Siglo XXI
Por lo anterior, se deben usar los recursos sin trastocar los mecanismos básicos del funcionamiento de la naturaleza, es decir, un cambio de mentalidad, que es lento y difícil, requiere afianzar nuevos valores, sobre todo educativos y divulgativos. Hay mucho interés en dar a conocer ejemplos de actualizaciones sostenibles, promover declaraciones públicas y compromisos políticos, desarrollar programas que se propongan fomentar ese tipo de desarrollo y para tal efecto todos deben participar.
CONCLUSIONES
Todos los alumnos encuestados saben distinguir entre un residuo orgánico e inorgánico, 63 por ciento sabe qué es asepsia y antisepsia, 85.84 por ciento sabe qué es un residuo peligro no infeccioso, 91.32 por ciento de los alumnos que respondieron la encuesta mencionó tener conocimiento de lo que es un residuo
peligroso biológico–infeccioso. Además, 73.06 por ciento dijo saber reconocer entre un residuo no peligroso y un RPBI.
De igual manera, 33.33 por ciento de los alumnos mencionó recibir información de residuos peligrosos al inicio del año, en 95.89 por ciento de los casos dicha información fue proporcionada por los profesores, y a pesar de que se tiene el conocimiento, no se pone en práctica, pues, como se observó en muchas respuestas y con las imágenes sobre el manejo de los residuos, en general hace falta información y capacitación para que la situación cambie de manera aceptable.
A su vez, 91.32 por ciento dijo saber qué es un RPBI y 64 por ciento afirmó saber cómo se manejan; de dichos residuos, los generados en mayor cantidad son las gasas y torundas con sangre. 58 por ciento de los alumnos encuestados indicó que clasifica los residuos biológicos infecciosos que se producen en líquidos, sólidos y punzocortantes, aunque éstos son la principal clasificación.
Además, 78 por ciento mencionó que dicha separación se hace en contenedores especiales, 50 por ciento de los alumnos afirmó no dar un manejo adecuado al material de su área de trabajo y 46 por ciento señaló que una buena información y capacitación podría mejorar el control sobre los RPBI.
Lo ideal es que la basura como tal no exista, la naturaleza enseña que todo lo producido y creado es reintegrado al medio y con la basura debe buscarse lo mismo, es decir, que todo sea reaprovechado de una u otra forma. Hay varias iniciativas para reducir o resolver el problema, pero dependen principalmente de los gobiernos, las industrias, las personas o de la sociedad en su conjunto. Por tal motivo, al respetar y hacer cumplir las normas de seguridad e higiene, cuidamos nuestra salud y la de toda la comunidad universitaria.
BIBLIOGRAFÍA
1. Cortinas de Nava, C., y Cedillo Velasco, J.A., Manual para el manejo integral de residuos de servicios de salud, junio 2005, consultado el 8 de octubre de 2008.
2. Estrucplan–residuos, consultado en octubre de 2008, disponible en:
http://www.estrucplan.com.ar/Residuos.htm.
3. Estrucplan–residuos, consultado en octubre de 2008, disponible en:
http://www.estrucplan.com.mx/boletines/010/residuos_peligrosos.
4. Norma Oficial Mexicana NOM–087–SEMARNAT–SSA1–2002, consultado el 17 de septiembre de 2008.
5. Pérez Cháirez, Puente Gutiérrez y Saldaña Hernández, Evaluación de la gestión de los residuos peligrosos biológico–infecciosos en el área de Ciencias de la Salud de la
UAZ, enero–junio de 2008.
6. SEMARNAT, Gestión ambiental, consultado en septiembre de 2008, disponible en:
http://www.semarnat.gob.mx/gestionambiental/Materiales%20y%20Actividade s%20Riesgosas/residuospeligrosos/biologicos/biologicos.pdf.
7. Wikipedia, Basura, consultado en octubre de 2008, disponible en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Basura.