MINISTERIO PÚBLICO
PROCURADURÍA DE LA ADMINISTRACIÓN
P RESENTACIÓN
DE LA VIDA Y EJECUTORIA
DEL
D
R.
DONC ARLOS P ÉREZ C ASTRELLÓN
PALABRAS PRONUNCIADAS POR LA
DRA.AURA FERAUD
en el acto de develación de la placa por la cual se denomina al auditorio del Centro de Capacitación e Investigación de la Procuraduría de la Administración
“Alma Montenegro de Fletcher” con el nombre de Auditorio “Dr. Carlos Pérez Castrellón”,
realizado el 30 de abril de 2021
PANAMA 2021
A
gradezco la distinción que se me hiciera para hacer la pre- sentación de la vida y ejecutoria del doctor don Carlos Pérez Castrellón, en ocasión de la designación de un auditorio en el Centro de Capacitación e Investigación de la Procuraduría de la Administración con el nombre de este ilustre veragüense, nacido en 1922.Honorable señor Procurador de la Administración, Dr. Ri- goberto González Montenegro.
Respetables hijos de don Carlos y, por sus conductos, a sus distinguidas hermanas y demás familiares.
Invitados especiales.
Señoras y señores.
Nuestro país ha tenido, sin lugar a dudas, brillantes profe- sionales del derecho que se han destacaron en la judicatura, el Ministerio Público, en el servicio público, como abogados en ejercicio y catedráticos del derecho —cuyas trayectorias en muchos casos ha trascendido nuestras fronteras—, pero po- cos han sabido o podido conjugar de manera magistral su vida personal y trayectoria profesional con la sencillez, hon- radez, vocación, dedicación, de una educación excelsa, con valores éticos y morales a toda prueba y en todo momento.
S
U VIDAPermítaseme hacer aquí un paréntesis para dejar constancia de dos reconocimientos:
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Uno, a esa gran mujer, doña Sonia Arosemena Bustos, su señora esposa…, ya que soy una convencida de que al lado de cada gran hombre siempre hay una gran mujer (no como se decía en siglos pasados, pero que todavía hay quie- nes lo utilizan hoy en día, insistiendo en colocar a la mujer
“detrás de cada gran hombre”).
Y agradecer al licenciado don Víctor Benavides (quien prácticamente inició su carrera en la Procuraduría de la Ad- ministración y quien también fuera valioso secretario General durante mi período) su contribución con información recopi- lada para esta presentación.
Voy a hacer una breve ilustración de los calificativos antes mencionados para sustentar, con algunos pasajes de su vida, cómo estos no son únicamente vacíos de contenido.
Sencillez. Don Carlos no buscó el protagonismo ni estar en las primeras planas; a pesar de que en aquellas épocas las au- diencias se transmitían por radio. Tampoco procuró sobresa- lir o ganar sus casos demeritando a sus contrincantes, aun cuando estos no mantenían la misma lealtad procesal ni altura profesional.
Utilizaba su carrito Volkswagen —de los de antes— para ir y venir a su trabajo e incluso para muchas diligencias oficia- les cuando se necesitaba. Siendo fiscal Superior, a menudo salía de las audiencias a altas horas de la noche e incluso de madrugada, manejando su Volkswagen desde Las Bóvedas a Las Cumbres, sin escolta.
Cuando le cambiaron el carro oficial que se le había asig- nado por uno nuevo —naturalmente más moderno y lujo- so— protestó enérgicamente, pues consideraba que el ante- rior aún estaba en buenas condiciones para el servicio que se requería; por lo cual no era menester gastar los dineros públi- cos en una erogación innecesaria. Y como era esperarse de él, siguió utilizando el mismo carro.
El personal de la oficina fue acogido por don Carlos y do- ña Sonia como parte de su familia, al grado que los hijos de la pareja les decían a las secretarias “tías”, no solamente por respeto, sino por cariño.
Apoyó a funcionarios del Ministerio Público quienes eran sancionados injustamente. Fue, en todo momento, para el personal, servidores públicos y alumnos, un maestro, conse- jero y un amigo.
Honradez. Demostró una honradez innata, tanto en el ejer- cicio de su vida como servidor público, así como también en su vida privada. Al serle connatural, no requería de poses ni artilugios.
Por ello, se hace difícil entender cómo hay quienes — lamentablemente son más cada día— que no parecen poder compaginar una y otra etapa, y no guarden la misma correla- ción de corrección o rectitud entre una y otra. Hay quienes, incluso, proyectan una estudiada honradez en su vida pública, pero en la privada, más bien despliegan una forma de vida licenciosa.
Recuerdan quienes laboraban con don Carlos al inicio, cuando la oficina quedaba en la avenida Balboa, arriba de la antigua estafeta de correos y el restaurante Boulevard:
Eran los tiempos de las máquinas de escribir manuales Olimpia con tecla duras y calculadoras de teclas re- dondas, igualmente duras, con palanca para ingresar cada entrada. Además, las copias había que hacerlas a papel carbón.
Eran escasamente cinco personas quienes laboraban con él. En una ocasión, cuatro secretarias (señoras Ester Herrera, Jacinta Hidalgo de Farrugia y Diva Cos- ta de Barría discapacitadas) estuvieron incapacitadas, por lo cual le correspondió al Lic. Benavides hacer el
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informe de caja menuda que era de B/. 200.00. Cuan- do lo entrega —pensando que había hecho un muy buen trabajo considerado las circunstancias—, Don Carlos, con aquella acuciosidad que lo caracterizaba, pero con mucha delicadeza y siendo más el maestro que el superior jerárquico, le dice que tenía que hacer- lo nuevamente: había un error de dos centésimos.
Vocación. Creo que don Carlos nació para ser abogado.
Como en aquella época la carrera más cercana para los jóve- nes del interior era el magisterio, su destino parecía ser irre- mediablemente maestro egresado de la Escuela Normal de Santiago, Juan Demóstenes Arosemena; o, como deseaban sus padres y abuelos, contador, y dedicarse a los negocios familiares. Pero el destino le deparaba cosas más grandes. Fue así como pudo convencer a sus padres que lo mandaran a Ecuador, a donde tenían vínculos familiares, y realizó sus es- tudios de bachiller en Ciencias Filosófico-Sociales en el Insti- tuto Miguel Mejía de Quito.
Posteriormente regresa a Panamá con la firme convicción que para ejercer la abogacía había que estudiar en el país don- de se desempeñaría. Es así como el 2 de marzo de 1951 se gradúa de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá, ocupando el segundo puesto de ho- nor y miembro del Capítulo de Honor Sigma Lambda.
Obtuvo su idoneidad profesional el 10 de diciembre de 1952. Y en ese mismo mes y año, abre su oficina legal en la Avenida Norte n.º 12, en el edificio de La Marina.
Su vocación de patriota y futuro abogado lo lleva, en la dé- cada de los cuarenta, a ser miembro activo del Frente Patrió- tico Nacional. Ese gran movimiento popular ciudadano que luchó por las reivindicaciones sociales, económicas y políticas en nuestro país.
Dedicación. El doctor don Carlos Pérez Castrellón proyec- tó esa sencillez, honradez como hombre de bien y vocación, tanto en su ejercicio como servidor público, como catedrático universitario. A pesar de ser un verdadero jurista y su así ha quedado plasmada en sus Vistas, criterios jurídicos externa- dos en las consultas que absolvía a los servidores públicos, escritos doctrinales.
No vaciló en apoyar decididamente la formación de nuevas generaciones; apoyo este que nunca fue egoísta al dar recono- cimiento y oportunidades a sus subalternos. Fue un gran in- vestigador; es más, él mismo contactaba a otras personalida- des para solicitarles recibieran a miembros de su equipo cuando debían profundizar en alguna investigación requerida para una vista o consulta.
Y es que una persona que es realmente eminente como lo fue don Carlos no se siente amenazado por quienes puedan ayudar a surgir o por el cálculo de que podría él recibir más adelante, ya que solo los mediocres le temen a la competencia o a quienes piensan le pueden hacer sombra.
Cuentan que nunca faltó a clases y que las mismas siempre eran magistrales, a pesar de la sencillez con que explicaba; al grado tal que muchos estudiantes de años superiores acudían a las mismas solo para escucharlo.
Al calificar los exámenes, no se conformaba con poner una calificación, sino que al reverso del mismo escribía --con su puño y letra— los motivos por las cuales el estudiante no había podido obtener un mayor puntaje, a menudo también recomendación de cómo mejorar.
Educación. Don Carlos tenía una educación excelsa, no solo en lo académico sino en lo personal. Sus Vistas y con- sultas llegaron a ser verdaderas obras maestras del dominio del idioma español y del contexto jurídico correspondiente.
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Incluso al hacer llamados de atención, correcciones o di- sentir, lo hacía con delicadez y nobleza. Siempre procuraba que el personal se desempeñara con esmero, profesionalismo;
que investigaran profundamente y consultaran personalmente a grandes juristas para que analizaran todos los puntos de vista. Transmitió a sus subalternos y alumnos el amor por la excelencia, que profundizaran en sus trabajos y escritos, y que no se conformaran con lo que está tan de boga hoy en día…
eso de “copiar y pegar”.
Hay dos episodios con sus contrincantes —cuyos nombres me reservo porque conceptúo que estos no merecen estar al lado del de don Carlos Pérez Castrellón, en un acto como este— que merecen destacarse:
Uno se trata de una audiencia penal (que como ya señalé se transmitían por radio). Don Carlos prácticamente tenía el caso ganado por la forma cuidadosa y esmerada como había llevado la audiencia; cuando, al hacer uso de la palabra el otro abogado, haciendo gala de esa “verborrea” e histrionismo — que también se daba en esa época, aunque quizá en menor medida que ahora—, cita a un tratadista alemán y logra con- vencer al jurado. Al terminar, don Carlos, con esa caballerosi- dad que le caracterizaba, lo felicita y le pide el nombre com- pleto del tratadista y la obra para poderla conseguir. Este le suelta una carcajada y le dice “no existe… me lo acabé de inventar”.
El otro incidente fue respecto a la Vista fiscal emitida con relación al Tratado de Montería, en la cual opinó que no era inconstitucional y así lo determinó la Corte en su sentencia.
Estando en su carro, el Dr. Pérez Castrellón escucha los co- mentarios que en su contra profería un abogado, citándolo fuera de contexto. Muy poco dado a contestar, pero, por con- siderarlo de importancia, entra a la emisora para aclarar que lo que expresó en su Vista no era lo que el abogado decía; y pasa a explicar el contenido de lo que realmente había plasmado en
su Vista. De ahí su recomendación a todos y que llegó a con- vertirse en una frase icónica: que los escritos y expedientes hay que “leerlos, releerlos y volverlos a leer”.
Valores éticos y morales. Además de todo lo ya expuesto y que constituyen los pilares de los valores éticos y morales que le acompañaron toda su vida, termino este apartado con la siguiente reflexión.
El Dr. Pérez Castrellón, a pesar de haber sido ratificado para un segundo período de diez años como Procurador de la Administración, renuncia al cargo en 1983 (en el inicio de los años más aciagos de la dictadura), porque —como le comen- tara a su círculo más cercano al despedirse de sus colaborado- res— él no se iba a prestar ni apoyar a que se violara la Cons- titución, la ley y los derechos panameños.
Sin lugar a dudas, dicha renuncia fue una gran pérdida no solo para la judicatura, la Administración pública y el gremio forense, ya que el mundo jurídico nacional perdió a una de sus mentes más brillantes y preclaras.
S
U EJECUTORIA En el Ministerio PúblicoEl Dr. Carlos Pérez Castrellón desempeñó varios cargos en la Judicatura y el Ministerio Público, a saber:
Escribiente, secretario y Fiscal de la Provincia de Chi- riquí;
Secretario del Tribunal Superior de Justicia, Ramo Pe- nal de Panamá;
Fiscal de circuito y posteriormente Fiscal Superior en David, provincia de Chiriquí.
En octubre de 1968, asume el cargo de Fiscal Superior
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había adquirido en Chiriquí, también se plasma en sus audiencias como Fiscal Superior. Por esta razón fue el primer jurista en ser llamado “el Fiscal de Hierro”.
En abril de 1969, don Carlos toma posesión del cargo de procurador Auxiliar de la Nación, hoy procurador de la Administración. Al ratificársele para un segundo período de diez años en 1979, presenta su renuncia en 1983; sus razones ya las expliqué en la primera parte de esta presentación. Y es que sus valores fueron siempre para todas las ocasiones, y lo acompañaron durante toda su vida.
En la cátedra universitaria
Ejerció la docencia en el Departamento de Ciencias Pena- les y Criminología, hasta 1973.
Autor de:
o Apuntes de Derecho Penal, Parte General (1978), primer semestre.
o Sendos estudios doctrinales, algunos de los cua- les fueron publicados en la Revista Lex del Co- legio Nacional de Abogados.
o Aspectos generales del Libro Primero del Códi- go Penal y sus antecedentes, publicados en el boletín de la Academia Panameña de Derecho, que constituye un examen del Código Penal de 1982.
o Miembro de la Comisión Revisora del Ante- proyecto de 1970, a partir de 1976.
A nivel internacional
Don Carlos tuvo una destacada participación en:
El Congreso Iberoamericano celebrado en Panamá en la década de los setenta, en el cual recibió numerosos elogios por su participación en conferencias y debates.
El Congreso Internacional de Procuradores en Ma- drid, España, siendo su ponencia sobre la asesoría ju- rídica de la Procuraduría de la Administración escogi- da entre las que se iban a exponer.
En el Congreso Internacional de Procuradores en Ecuador, participó con la ponencia sobre el agota- miento de la vía gubernativa.
Algunos casos destacados. Que sentaron grandes debates y precedentes fueron:
Don Carlos presentó un contencioso de nulidad ante la Sala Tercera en representación de la Nación. Al principio no se admitió la demanda, pero afortunada- mente los magistrados rectificaron y permitieron que el procurador pudiera presentar directamente ese tipo de contencioso.
Durante su gestión como procurador de la Adminis- tración, la Sala Tercera no permitía que el procurador solicitara impedimento en aquellos casos relacionados con consultas jurídicas que él había absuelto. Fue una situación bastante incómoda, pero que, con el transcu- rrir de los años, la Corte cambió de criterio y aceptó que en dichos casos el procurador pudiera solicitar el impedimento.
Distinciones recibidas
En 1983, el Dr. Carlos Pérez Castrellón recibe la Orden Vasco Núñez de Balboa. Y, en el marco de la celebración de los 50 años de la jurisdicción contencioso-administrativa, el
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miento por su labor como primer Fiscal del Tercer Circuito Judicial de Chiriquí y por su trayectoria ejemplar como Procu- rador de la Administración.
Honrar, honrar. Por ello, señor Procurador, nada más ati- nado que designar con el nombre del Dr. don Carlos Pérez Castrellón a un auditorio del Centro de Capacitación e Inves- tigación de la Procuraduría de la Administración, PARA QUE SU EJEMPLO DE VIDA SEA UN FARO DE LUZ IMPERECEDERA QUE GUIE A ESTA Y FUTURAS GENERACIONES.
DRA. AURA FERAUD Panamá, 30 de abril de 2021.