LA PRESENCIA DE ALONSO DE LA VERACRUZ EN TIRIPETÍO
Jesús Antonio de la Torre Rangel
Introducción.-
Alonso de la Veracruz es, quizás, el primer filósofo del Derecho en la Nueva España, y es también uno de los teóricos juristas más profundos e interesantes en la historia de nuestra nación; sus tratados jurídicos así lo demuestran: De dominio infidelium et iusto bello, De Decimis y Speculum Coniugiorium. Pero Veracruz no fue sólo un teórico, sino también un practicante del Derecho. La práctica jurídica de Alonso va encaminada a la defensa de los derechos de los indios y la defensa de las órdenes religiosas; ese es su objeto; los modos de perseguirlo fueron varios.
Comienzo destacando las actividades de Alonso de la Veracruz como jurista, porque esta comunicación se da enmarcada en el Tercer Seminario de Investigación de la Segunda Generación en Derecho y dentro de las “Jornadas Académicas de Invierno”. Pero la obra del filósofo agustino rebasa con mucho el quehacer jurídico.
Por otro lado, aprovechando que nos encontramos en el Ex Convento Tiripetío, uno de los lugares de acción de Veracruz, consideramos oportuno relaciona a Alonso con este emblemático lugar. De tal modo que en esta comunicación intentaré hacer una síntesis de la vida del religioso y en especial señalaré la importancia de Tiripetío y de la estancia de Veracruz en este sitio.
Estoy seguro que no es ocioso hablar de Alonso de la Veracruz y su obra, ni está de más resaltar la importancia de Tiripetío.
1. Alonso Gutiérrez, datos de su biografía española.
Alonso nació en los albores del siglo XVI, en 1507, en Caspueñas, entonces perteneciente a la diócesis de Toledo, hoy actual provincia de Guadalajara. Sus padres se llamaron Francisco Gutiérrez y Leonor Gutiérrez, mismos apellidos que él usó hasta que los cambió por el de de la Veracruz.1
En realidad se conoce muy poco de la vida de Alonso Gutiérrez en los años transcurridos desde su nacimiento y hasta su llegada a la Nueva España. Se sabe que sus padres, muy probablemente, eran de posición económica acomodada; esto unido a una cierta tradición intelectual en la familia, pues según se conoce estaban emparentados con los padres Coronel escritores del pueblo de Torija, motivaron el impulso que se dio a Alonso para sus estudios.2
El futuro agustino hizo sus estudios de humanidades en la Universidad de Alcalá de Henares, que había sido fundada por el cardenal Jiménez de Cisneros en 1508. En las aulas de esta universidad cisneriana se estudia, en las humanidades, el trivium medieval, esto es la gramática, la retórica y la dialéctica, así como el nominalismo, corrientes que atrajeron a la juventud estudiantil de aquella época.3
Queremos aquí decir unas palabras sobre el nominalismo que seguramente influyó en esos sus primeros estudios. El subjetivismo del Derecho, esto es la noción de derecho subjetivo, base de la idea de los derechos humanos, que no es otra cosa que la juridificación de la dignidad humana, tiene como un sostén filosófico el “nominalismo
1Cfr. Prometeo Cerezo de Diego. Alonso de Veracruz y el Derecho de Gentes. Ed. Porrúa. México, 1985. p. 4; y F.M.R. Rasgos Biográficos de Fray Alonso de la Veracruz. Imprenta de la Escuela de Artes. Morelia, 1894. p. 5.
2Cfr. Cerezo de Diego. Op. cit. p. 4.
3Cfr. Cerezo de Diego. Op. cit. págs. 4 y 5.
okhamista”4, y este fue tomado por Alonso Gutiérrez no sólo en la Universidad de Alcalá de Henares sino también posteriormente en su segunda Universidad, pues como dice Mauricio Beuchot el nominalismo “se encontró filtrado de alguna manera en Salamanca”5. Esto no significa, sin embargo, que nuestro filósofo haya sido nominalista, pues esta filosofía se caracteriza por un “realce de lo lingüístico por encima de lo ontológico”6, sino que como filósofo novohispano se coloca en la llamada segunda escolástica, que da igual importancia a la ontología que al lenguaje7, según nos dice el propio Beuchot. En suma, la influencia nominalista que había recibido Alonso Gutiérrez en sus estudios en Alcalá y Salamanca, está presente en su concepción jurídica junto con el humanismo renacentista, y ambos le permiten conceptualizar los derechos subjetivos, que hoy llamamos derechos humanos.
Una vez que Alonso terminó con sus estudios humanísticos marchó a Salamanca para estudiar Artes y Teología, en la Universidad de más prestigio entonces en España.
No se sabe con exactitud los grados académicos que allí obtuvo. Grijalva, su primer biógrafo, sostiene que logró el grado de maestro, el cual le fue otorgado por el mismísimo Francisco de Vitoria, pues escribe:
Fue muy querido del doctíssimo F. Francisco de Victoria (sic) Catedrático de aquella Universidad y restaurador de la Theología Escholastica en opinión de todos. Graduose en Theologia y ordenose de Misa, y dióle el Padre Victoria el grado de Maestro. Por especial comission que para ello tuvo. Alcanzó
4Mauricio Beuchot. “Bartolomé de las Casas, el humanismo indígena y los derechos humanos”, en Anuario Mexicano de Historia del Derecho VI-1994. Ed. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1994. p.
38.
5Ibidem
6Mauricio Beuchot, Entrevista con..., de Luis de la Peña Martínez, titulada “La filosofía del lenguaje en la Edad Media”, en La Jornada Semanal N° 247. México, 6 de marzo de 1994. p. 19.
7Ibidem
grande opinión en aquella Universidad, de virtud y letra, y así leyó en ella Artes con grandísima accepción...8
Cerezo de Diego, sin embargo, concluye que Grijalva es impreciso en este aspecto y que “Alonso Gutiérrez había obtenido en Salamanca el grado de Bachiller en Artes y Teología, siendo posteriormente otorgado por su Orden, „por tres capítulos provinciales‟, el grado de Maestro en Teología.”9
La influencia de sus maestros salmantinos es notable en Alonso Gutiérrez, especialmente la de Vitoria que lo tuvo como uno de sus alumnos predilectos, esto seguramente por la inteligencia e inclinación al estudio de Alonso, pues como dice el P.
Basalenque -otro de sus biógrafos- “juntaba lo que pocas veces se halla, mucho estudio con mucho ingenio”.10
Ya sea como profesor numerario de la Universidad de Salamanca o en ejercicio de bachiller, Alonso Gutiérrez tuvo a su cargo la docencia de un curso de Artes en esa Universidad. Así mismo se encargó de la educación de los hijos del Duque del Infantado.11
En estas tareas encontró fray Francisco de la Cruz a Alonso Gutiérrez en 1535.
Este venerable fraile agustino se encontraba de vuelta en tierras hispanas procurando más misioneros para la Nueva España, él había tomado parte del primer grupo de siete religiosos de la Orden de San Agustín que habían llegado a tierras novohispanas en 1533.
Fray Francisco, pues, tuvo contacto con el joven intelectual y estudioso Alonso y le
8Ioan de Grijalva. Crónica de la Orden de N.P.S. Agustín en las provincias de la Nueva España. En quatro edades desde el año de 1533 hasta el de 1592. Reimpresión de la obra de 1624 hecha en la ciudad de México por la Imprenta Victoria en 1924. p. 585.
9Cerezo de Diego. Op. cit. p. 7.
10Diego Basalenque. Historia de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán Del Orden de N.P.S.
Agustín. Ed. Jus. Col. México Heróico N° 18. México, 1963. p. 89.
11Cfr. Basalenque. Op. cit. p. 89; Grijalva. Op. cit. págs. 76 y 77; y Cerezo. Op. cit. págs. 7 y 8.
propuso de viajar a las Indias a “enseñarlo todo”; no le fue fácil convencerlo, pero, como dice Basalenque, “acudió a la oración, donde él negociaba lo que había menester; y acabada le comunicó al maestro que convendría mucho al servicio de Dios, que viniese a las Indias a enseñar lo que Dios le había comunicado”.12 Y Alonso Gutiérrez quedó persuadido para venir a “estas partes”.
¿Qué movió a Alonso Gutiérrez para cambiar su promisoria carrera magisterial en Salamanca por la sencilla y poca recompensada enseñanza del evangelio a los indios de estas tierras? Esa es una cuestión a la que difícilmente se puede responder. Sólo se puede conjeturar. Puestos desde la óptica de la fe podemos decir que la oración del P. de la Cruz no fue estéril seguramente y el Espíritu obró en el joven estudioso. También se puede decir que quizás el propio Vitoria, su querido maestro, influyó en la decisión. En efecto, en junio de 1535 Vitoria pronunció su relección De eo quod tenetur veniens ad usum rationis (“De aquello que está obligado el que llega al uso de razón”); el tema planteado en la relección era “el acuciante problema religioso, motivado por el descubrimiento de América, de la salvación de tantos infieles como se afirmaba allí habitaban, de la responsabilidad de todos por tantas almas como se perdían y de la necesidad de estimular el celo misionero para que hubiera quienes generosamente se trasladaran a aquellas tierras a predicarles la fe cristiana.”13 Muy probablemente Alonso Gutiérrez escuchó la relección vitoriana, y esta tentación por el Nuevo Mundo lo sedujo, como dice Francisco Miranda Godínez, para hacerse uno de los primeros “americanos por decisión propia”.14 No deja de ser notable que, como dice Basalenque, “deja un hombre tales comodidades, por seguir a un fraile que no conoce y a tierras que tampoco no conoce; ni trata lo que le han de dar por su venida y doctrina.”15
12Basalenque. Op. cit. p. 89.
13Cerezo. Op. cit. p. 9.
14Citado por Juan Hernández Luna. “Fray Alonso de la Veracruz en Tiripetío”, en la obra colectiva Fray Alonso de la Veracruz. Antología y Facetas de su Obra. Ed. Gobierno del Estado de Michoacán de Ocampo y Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, 1992, p. 19.
15Basalenque. Op. cit. p. 90.
Se embarcó, pues, para Nueva España, saliendo de Sevilla, Alonso Gutiérrez con el P. Francisco de la Cruz, en la “tercera barcada de agustinos que navegan rumbo a Méjico enviados por Sto. Tomás de Villanueva, provincial de la provincia de Castilla”.16
El viaje del P. de la Cruz a España fue muy eficaz. Trajo consigo a doce religiosos, entre ellos tres que se harían célebres, ya que “vivieron y murieron en opinión de Santidad”17, me refiero a fray Juan Bautista Moya, fray Antonio de Roa y fray Juan de Sevilla. Y con ellos venía, como dice Carreño, “aquella gran lumbrera que en el siglo se llamó Alonso Gutiérrez.”18
En la travesía a Nueva España el P. de la Cruz, no sin trabajos, convenció al joven clérigo Gutiérrez para que tomara los hábitos de la Orden de San Agustín; y aunque el estudioso Alonso los pidió para que los dichos hábitos se le dieran en el navío, no los recibe sino hasta tocar suelo mexicano. La flota llegó en junio de 1536 al puerto de Veracruz. Alonso Gutiérrez al ingresar con los religiosos agustinos trocó el apellido de Gutiérrez por el de de la Veracruz, tanto por su devoción al P. de la Cruz que lo había traído e ingresado en la Orden, como por el lugar en donde recibía el hábito, todo esto con toda la carga simbólica que su nuevo apellido conlleva.19
La llegada a la ciudad de México tuvo lugar el 2 de julio de 1536, “y expirado el año de noviciado, profesó el 20 de julio de 1537 en manos del padre Jerónimo de San Esteban, prior del convento de Santa María de la Gracia, nombre que llevaba antes de tener el de San Agustín.”20 “Salió tan bien enseñado en las cosas de virtud -
16Cerezo. Op. cit. p. 10.
17Amancio Bolaño e Isla. Contribución al Estudio Biobibliográfico de Fray Alonso de la Vera Cruz. Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas 21. Antigua Librería Robredo, de José Porrúa e Hijos. México, 1947. p.
20.
18Alberto María Carreño. Misioneros en México. Ed. Jus. México, 1961. p. 179.
19Cfr. Grijalva. Op. cit. p. 77; Basalenque. Op. cit. p. 90; Bolaño e Isla. Op. cit. págs. 20 y 21; y Carreño. Op. cit.
p. 179.
20Bolaño e Isla. Op. cit. p. 21.
dice Basalenque-, que luego que profesó le dejaron de Maestro de Novicios tres años... Acabado el trienio del noviciado, así de discípulo como de maestro, trataron los Padres de que sirviese a la provincia en el ministerio.”21
2. Alonso de la Veracruz, datos de su biografía novohispana.
2.1. Alonso en Tiripetío.-
En 1540 el virtuoso agustino partiría hacia tierras michoacanas, a fungir como profesor y misionero.
Juan de Alvarado -hermano del conquistador Pedro- tenía un pueblo en encomienda llamado Tiripetío, y le ofreció a los agustinos el que fueran a fundar ahí un convento, así se harían cargo de la evangelización de sus encomendados y les serviría a ellos como un centro para extender su acción hacia tierra caliente, a donde los frailes pretendían llegar.22
René Becerril nos hace ver que el asiento de los agustinos en Tiripetío y su misión evangelizadora, en la encomienda de Juan de Alvarado, es diferente a otras. Escribe:
La policía cristiana no simplemente preparaba a los naturales para su vida celestial, sino que les capacita e instruye dentro de un orden social de vida terrenal, productiva y con mayores alcances de bienestar familiar y comunal. Se reduce a la población al espacio comprendido por la República, que será el pueblo de San Juan Bautista Tiripetío; se tiran calles, se delimitan solares para vivienda y producción familiar, y su reparto guarda
21Basalenque. Op. cit. p. 90.
22Cfr. Basalenque. Op. cit. p. 30.
el orden social reconocido por la población, se genera todo un proyecto de obra pública (apertura de caminos, fábrica de puentes, conducción de agua para el abasto de la población, hospital y convento), se construye la Iglesia y monasterio, todo bajo el esquema diseñado por fray Juan de San Román y fray Diego de Chávez y Alvarado.23
En Tiripetío se imparte instrucción en las artes mecánicas por maestros oficiales españoles, contratados por Juan de Alvarado. Los indígenas pronto se hicieron expertos en varios oficios muy necesarios para la vida de la comunidad; siendo tan importante la obra que Becerril sostiene que
el pueblo de San Juan Bautista es el primer centro formador de mano de obra calificada en el Occidente novohispano, cuya labor será impresa en un buen número de escenarios agustinos de la entidad y fuera de ella.24
Además de esta instrucción para diversos oficios calificados, se da instrucción general a toda la comunidad en el atrio y a los infantes en la escuela.
Becerril distingue entre los dos modelos de organización política comunitaria y de evangelización que se dan en suelo michoacano y que son ambos extraordinariamente interesantes: el proyecto de Vasco de Quiroga y el de los agustinos, especialmente en Tiripetío:
23 René Becerril Patlán, “La policía humana en Juan Bautista Tiripetío“, en Fray Alonso de la Veracruz:
universitario, humanista, científico y republicano, coordinador Ambrosio Velasco Gómez, Ed. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2009, p. 286.
24 Idem, p. 287.
Bien pudiera decirse que el diseño de los pueblos-hospital Santa Fe plasmados por Vasco de Quiroga es igual a la República diseñada por fray Juan de San Román y fray Diego de Chávez, en cuanto a ser centros de formación de formadores. Sin embargo, no es así, Tiripetío presenta un carácter más apegado a la realidad novohispana, peninsular y al mismo mundo civilizado del momento; es un pueblo en el que tanto sus arquitectos como los operarios se tratan por iguales; se da un reconocimiento de la cultura material y simbólica que llega a la conciliación y en momentos al disimulo en aquellos casos en que los usos y costumbres más que corromper la doctrina y policía, fundamentan la identidad y cohesión del grupo. Por tanto, la República de Indios de San Juan Bautista Tiripetío, en lo que respecta a la Policía cristiana, va más allá del ideal milenarista y de la concepción de la primitiva Iglesia cristiana, pues instruye y capacita a los vecinos para vivir al ritmo de la civilidad.25
En Tiripetío la Orden de San Agustín fundó, además, un Colegio de Altos Estudios abierto, es decir tanto para hijos de españoles como de indios, y tanto para aquellos miembros de la propia Orden agustiniana como para los que no lo fueran.
Algunos, como Alberto María Carreño -exaltando el orgullo de los michoacanos-, han afirmado que este colegio fue la primera universidad fundada en el Continente.26, pero se exagera al atribuirle tal honor, pues no llegó a tal.27 El provincial Fray Jorge de Avila, en el año de 1540, ordenó que en Tiripetío leyese Artes Fray Alonso de la Veracruz “y
25 Idem, págs. 287-288.
26Carreño. Op. cit. p. 181; y en la obra firmada por F.M.R. ya citada Rasgos Biográficos de Fray Alonso de la Veracruz, en varios lugares se habla de la “Universidad de Tiripetío”.
27Cfr. Bolaño e Isla. Op. cit. págs. 22 y 23; y Cerezo. Op. cit. p. 13.
que los estudiantes y el Lector las vacaciones y pascuas saliesen a tierra caliente a administrar y visitar la Doctrina...”28
Los tarascos habían aceptado el dominio español y habían aceptado voluntariamente el cristianismo, pactando con Cortés. Sin embargo el criminal Nuño de Guzmán pasó por Michoacán exigiendo hombres y tributos para sus guerras de conquista por el occidente. El cazonci o monarca de los tarascos don Francisco fue torturado y quemado vivo así como varios miembros de su familia por la hueste del asesino Guzmán.29
En Tiripetío Alonso fue maestro y alumno de Antonio el hijo del calzonci o cazonci de los tarascos torturado y asesinado por Nuño de Guzmán. Cito a continuación a Basalenque porque me parece muy hermoso lo que dice de esta relación entre el fraile y el príncipe tarasco, siendo esta la otra cara de como se formó nuestra patria:
Llegaron lector y estudiantes al convento donde se dio principio en nuestra provincia, y aun entiendo que en toda la Nueva España, a los estudios mayores, porque no he sabido que por este tiempo hubiese otros. Tiripetío fue el primer lugar por lo menos para la Orden de N.P.S. Agustín, donde se comenzó a leer públicamente y en cátedra, las ciencias mayores de Artes y Teología. Aquí vino el hijo del Rey Calzontzi, que había vivido en Tzintzuntzan, D. Antonio, para que el P. Maestro le enseñase, que es circunstancia que ennoblece este estudio, ver por oyente un hijo de un Rey, el cual salió muy hábil. De donde se conocerá la capacidad de los naturales; y yo conocí en mi tiempo otros
28Basalenque. Op. cit. p. 49.
29Bravo Ugarte. Op. cit. págs. 44 y 45 y 49 y 50.
estudiantes en México, que daban muy buena cuenta, y después acá han estudiado otros, y se han ordenado de sacerdotes, siendo muy capaces (ojalá no se dieran tanto al vino, que les perturba los entendimientos, que lo que es la capacidad es buena), La de D.
Antonio era aventajada, así salió muy hábil; puso casa en Tiripetío, y era en nuestra lengua muy ladino, por lo cual pudo muy bien ayudar mucho a su maestro en la lengua tarasca, que había de aprehender. Otros pudieron venir, así naturales como españoles, que ya había muchos en Michoacán; de D. Antonio se hace mención, por ser persona tan esclarecida.30
En este Tiripetío -del tarasco tiripetí: oro-, en su Colegio de Estudios mayores, fray Alonso de la Veracruz y Antonio Huitziméngari Mendoza y Calzontzi fueron simultánea y recíprocamente maestro y discípulo. Y como dice don Antonio Gómez Robledo: “A Nuño de Guzmán, verdugo del padre, sucedía, para ventura del hijo, la luz y caridad de Fray Alonso. En esa dicotomía, del mayor claroscuro, está toda la conquista española.”31
2.2. Veracruz, después de su estancia en Tiripetío.-
En el año de 1542 el obispo de Michoacán Vasco de Quiroga, al abandonar su diócesis para dirigirse al Concilio de Trento -frustrándose su viaje porque no pudo embarcarse-, le dejó el gobierno de la misma a Alonso de la Veracruz durante los nueve meses que
30Basalenque. Op. cit. p. 65.
31Antonio Gómez Robledo. “Alonso de la Veracruz vida y muerte” en Homenaje a Fray Alonso de la Veracruz en el IV Centenario de su muerte 1584-1984. Ed. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1986. p.
45.
duró su ausencia, dejando constancia el agustino “de sus dotes de prudencia y gobierno.”32
En el capítulo de la orden agustiniana de 1543 fue electo provincial Juan de San Román y Veracruz difinidor (consejero provincial). Sin embargo, al tener que salir el provincial en busca del Emperador con la suplicación de las Leyes Nuevas, fray Alonso queda como vicario provincial, ejerciendo, de hecho, como provincial de su Orden. Ese cargo de provincial lo llegó a tener cuatro veces. En 1545 fue designado Veracruz prior del convento de Tacámbaro, y Lector de Artes y Teología. Pidió que el estudio se trasladara a Atotonilco y así se hizo, con la idea de que los estudiantes se dedicaran ya sólo al estudio. En 1548 fue electo provincial y con el apoyo de Vasco de Quiroga, fundó los conventos de Valladolid, Yuririapúndoro, Cuitzeo, Charo y Guango.33
En 1553 la Corona le ofrece a fray Alonso el obispado de la diócesis de León en Nicaragua, para la que fue presentado. Por humildad rechaza el cargo.34
El 21 de septiembre de 1551, el príncipe-regente Felipe, con plenos poderes y en ausencia de su padre el emperador Carlos, firma en Toro tres documentos autorizando la fundación de la Universidad de México y concediéndole una dotación económica de la hacienda real.35 La universidad se inaugura el 25 de enero de 1553 con asistencia del virrey Luis de Velasco y de la Audiencia. A fray Alonso de la Veracruz se le dan dos cátedras, de Sagradas Escrituras y de Santo Tomás, esta última con las mismas calidades y preeminencias que la de Prima.36 Comenta el P. Cerezo de Diego: “La talla intelectual y el prestigio personal de fray Alonso entre todo el profesorado universitario,
32Cerezo. Op. cit. p. 14; Cfr. Basalenque. Op. Cit. p. 91; y Cfr. Bolaño e Isla. Op. cit. p. 24.
33Cfr. Basalenque. Op. cit. p. 91; Cerezo. Op. cit. págs. 14 y 15; y Bolaño e Isla. Op. cit. p. 25.
34Cfr. Bolaño e Isla. Op. cit. págs. 25 y 26; Cerezo. Op. cit. p. 15 (Basalenque ubica este acontecimiento en la estadía de Veracruz en Tiripetío. Op. cit. p. 91).
35Cfr. Cerezo. O. cit. p. 16.
36Cfr. Bolaño e Isla. Op. cit. págs. 26- 30; y Cerezo. Op. cit. págs. 16-21.
queda patente al ser el único caso de regentar dos cátedras simultáneamente y otorgarle a la cátedra de Santo Tomás, que se le encomendaba, la misma categoría que la de Prima, hecho sin precedentes en las universidades españolas, aparte de que si esta última se había encomendado al dominico fray Pedro de la Peña tal vez lo había sido por seguir la tradición existente en la Universidad de Salamanca de regentar dicha cátedra casi ininterrumpidamente algún religioso dominico.”37
Durante el primer curso académico (1553-1554), en la cátedra de Sagrada Escritura, Veracruz pronuncia una relección sobre las Epístolas de San Pablo; su texto se desconoce. Y en el de teología de Santo Tomás, al mejor estilo salmantino, tomando un tema candente de la actualidad novohispana, pronuncia una relección que va a originar su tratado De dominio infidelium et iusto bello sobre la licitud de las encomiendas y los derechos de españoles e indígenas sobre la propiedad y el gobierno; en donde haciendo uso de la libertad de cátedra, igual que en Salamanca, defiende los derechos de los indios.38
En 1554 se publican sus dos primeras obras: Recognitio summularum y Dialectica resolutio cum textu Aristotelis y tres años después publica Phisica speculatio, compuestas dentro de sus años de profesorado dentro de la Orden.39 “Una cuarta obra, quizá la mejor de las publicadas en vida del „Socrates mejicano‟, aparece también en esta época, en 1556. Veracruz había elaborado unos diez años antes, durante sus años de misionero entre los indios tarascos en tierras michoacanas, un tratado teológico teórico- práctico sobre el derecho matrimonial de la iglesia católica aplicado al continente americano, el Speculum coniugiorum...”40
37Cerezo. Op.cit. págs. 19 y 20.
38Cfr. Cerezo. Op. cit. págs. 21 y 22.
39Cfr. Cerezo. Op. cit. p. 22.
40Cerezo. Op. cit. p. 23.
Hago por último sólo una referencia a otra obra de Veracruz, De decimis. En el segundo curso académico 1554-1555 el sabio agustino prepara en la cátedra de teología la relección De decimis, en donde se aborda, nuevamente, una cuestión práctica y de candente actualidad, y en la que se pronuncia, como lo había hecho en la Junta Eclesiástica de 1546, en contra de obligar a los indios a pagar el diezmo.41 Por la oposición del obispo de México, Alonso de Montúfar, el agustino es impedido de pronunciar esta relección.
Este texto le acarrea a Veracruz la enemistad del obispo Montúfar y el hecho de que éste impida que De decimis sea publicado. Destacamos como Veracruz hace pleno ejercicio del derecho de libertad de cátedra, con gran independencia intelectual tanto del poder público como del poder eclesiástico, como lo había aprendido en Salamanca.
Como consecuencia de su pleito con Montúfar por la cuestión de los diezmos, y por la necesidad de defender derechos de las comunidades religiosas, Veracruz vuelve a España y permanece allá durante once años, de mediados de 1562 a mediados de 1573.
Sus pleitos serán ganados. Su estancia en España traerá enorme beneficios tanto para los derechos de los indios como para los derechos de los religiosos.
En esa estadía española, durante aproximadamente cuatro años, Veracruz colaboró mucho con Bartolomé de Las Casas. Esta relación entre agustino y dominico, es muy importante para la historia del Derecho y la defensa de los derechos humanos. Pero esa es otra historia.
Poco antes de volver Veracruz a Nueva España, a fines de 1572, el presidente del Consejo de Indias, Juan de Ovando y Godoy, le propuso para obispo de Michoacán y después para el gobierno de la diócesis de Puebla, pero el agustino, igual que lo había
41Idem, p 24.
hecho años antes con la diócesis de León en Nicaragua, se rehusó a aceptar tal dignidad.
42
Veracruz fue un gran impulsor o formador de bibliotecas o “librerías” como se decía. En su regreso a la Nueva España trajo una inmensa cantidad de libros, “más de sesenta cajones de ellos”43, se le dio una cédula especial autorizando en el barco “un apartamiento de hasta doze toneladas, adonde pudiese llebar los dichos libros.”44 Para algunos es el fundador y sostenedor de la primera biblioteca de todo el continente.45 Huelga decir que era un gran lector y estudioso: “Cuatro librerías que son las de San Pablo, la del convento de México, la de Tiripetío y Tacámbaro pueden dar testimonio de su estudio, pues no hay libro que no le pasase o margenase, que no se apercibe aún cuando los hojeó, cuando y más margenallos; mas era de poco dormir y continuo estudio y así clamaba siempre: Habete rationem temporis”.46
Fue electo superior provincial, por cuarta vez, en el capítulo celebrado en mayo de 1575. Para agosto de ese mismo año funda el Colegio de San Pablo en la ciudad de México en donde establece los estudios de teología de la provincia, incluida la enseñanza de las lenguas nativas.47
Los últimos años de su vida los dedica a su Orden, al ejercicio de su actividad pastoral y a preparar nuevas ediciones de sus obras.48 No hay noticia de que haya vuelto a sus cátedras en la Universidad, pero sí de la participación en algunos actos académicos de otorgamiento de grados.49
42Cfr. Cerezo. Op. cit. págs. 29 y 30.
43Basalenque. Op. cit. p. 93.
44Citada por Cerezo. Op. cit. p. 30.
45Cfr. Cerezo. Op. cit. p. 22.
46Basalenque. Op. cit. p. 95.
47Cfr. Cerezo. Op. cit. p. 30; Basalenque. Op. cit.
48Cfr. Cerezo. Op. cit. p. 31.
49Cfr. Bolaño e Isla. Op. cit. p. 39.
Murió fray Alonso de la Veracruz en la ciudad de México un día de julio de 1584;
para terminar cito a su biógrafo Grijalva:
Murió el siervo del Señor, muy como siervo suyo.
Enterraronle en medio dela Capilla mayor. Hallaronse a su entierro el señor Arzobispo, Visitador y governador D. Pedro Moya, y la Audiencia Real, con los dos Cabildos, la Universidad y todas la Religiones, huvo en todas las Yglesias general clamor de campanas, y en todos los estados general sentimiento. El P.
Comissario de la Orden de nuestro P.S. Francisco, Fr. Pedro de Oroz le besó los pies hincado de rodillas, y volviendose al pueblo dixo, beso los pies del que sé era santo, el qual ruegue a Nro.
Señor por nosotros.50
Muchas gracias.
Tiripetío, 4 de diciembre de 2010.
50Grijalva. Op. cit. p. 597.