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^1ui•has tienen sti trnncu sclvátic^, e•n el .^lirs^^r ^-irier^its, c;a uca ccnicicnta yuc ha},ita las rrt;i

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I)I? LA5 OC^^S O GANSOS

^;^:^^:i:,^^.^^>.^^^^^:^

Así sc <icnominan esas lrilniílicdas ^íc },rran ialla

^lue to^lo el mun^lu conuce. (^cn^ ^>arece ser el ^^rr-

^la<l^•ru nun^l,re ^lc las hcmbras ^• ^^u^iso cl ^le 1<,s mach^^s, Per^> vull;arntcnlc sc dan in^listint;imcn- te a]^^s in^livi^luos cle an^br,s sr^os, lx^ryuc cl ^lic- cionario <Ic la lcng^ua castcllaua na^la aclara u tija su}^rc cl particular.

^1ui•has tienen sti trnncu sclvátic^, e•n el .^lirs^^r

^-irier^its, c;a uca ccnicicnta yuc ha},ita las rrt;i^,- ncs scl^tentri^^nalcs ^1^^ I^:urul,a ^^ Asia, y clu^, cn lus iu^^ic•rnus mu^^ frí^^; r^iii;;ra cle rllas, cc,rri^•n^lu- sc haria cl tiur, clc^u^lr, ^^,n ^;ra^t cunt^•ntu, ^lan cun

^^llas ha5ta lus cw.ulures ^lc las ct,sta^. ^lcl ^1e^litr- rrái^cu ^• ^l^• utr^,s inares ^lcl tiur ^lc I^:urulri.

Ha^' utra;, sin cinl^tti;L^,, ^^uc no s^m rriras, sinu csherics u^ul^esl>ecies sel^^ítticas i^e^luci^la, a la cl^^-

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mesticidad, y que se reproducen bien, hasta en cautiverio.

Corno ]as demás aves dom^sticas, las ocas de- bicrun ser domesticadas er^ tiempos rnuy remotos.

Los egipcios y los gricgos tcnían a las ucas como aves sagradas, que sacrificaban, los primeros, a Isis, la diosa dc la Agricultura, y los griegos, como los romanos también, al dios Juno.

Columela, que escribió en los primeros años de la Fra Cristiana, encomiaba la crianca de ocas en todas las casas de campo, porque, además de dar procíuctos, eran sus más fieles guardadores.

Todo el mundo sabe que, ap.enas se acerca a una casa una persona extraña a la misma, las ocas alborotan con su gritería y hasta, a veces, hacen acíemán de atacar al intruso.

I^n la historia de Róma la salvación del Capi- tolio ante un ataque de ]os galos, gracias a la gri- tería de las ocas que en la fortaleza sc tenían, es algo conocido hasta de los niños, y no hay visi- tante de IZoma que no sepa de los Gansos del Ca- pitolio, a los que se rinde aún verdadero culto en reruerdo de aquel suceso.

En la Edad Media el manjar predilecto de los reyes y de los grandes magnates era la carne de oca, a la que suplantó luego la cíel pavo real.

Ya en tiempo de los galos, en lo que hoy es F'rancia se c; iaban tantas ocas, que de las Galias se proveían los romanos y otros pu,eblos de aque- llos tiempos. Nada tiene, pues, cíe particular que, por tradición los franceses hayan sabido mante-

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lu7

,^^y- .^S

i^i^;, .}q,-Oca sclvátiia ccnicicnta (.Ins^'r riii^rct^.c).

ncr su c^^cn^^mía cn citant^^ a la huena crianza ^le cs;t j^almíheda.

l^:n csta^l^^ salvajc, las uc^^s sun aves tiuortoya-

^nns, vivicn^lu en parc^jas ^- ay^u^lanclu el ^nach^^

a la heinbra en ^ cl Crabajo clc 1^^ incuhari^'m ; pero la oca dom^^slica cs ^uliyczrr^.a, at^n cut^Ln^lo un ma- ch^^ súl^^ cubre dos c^ tr^s hembras ^' raran^ente n^ás.

La distinci^ín cle sexos es muy ^lifícil, porque, c^^mo no sca por scr de n^ay^ur vultunen los i^ia- chos que las hcn^brrts, Y Por alñunas ionnas dis- tintas en las cat,czas, muy ^lifícilcs ^le drscribir, n<^ ufrecen otra ^liter^ncia que en el qrawuido ^- cn yuc l^^s ^uachus sun los hrimeros yuc avan- zan cou aires anienazaclore; cuando 11ega un iii- trusu a la casa. i)c ahí yuc ❑ o sea posible pre- cisar aytií lu ^^tic ^listingtte los sexos, conio i^o

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puede precisarse taml^^^a^^ en las palomas. 1'odo es cuesti^'m de h:íbit^^ o costumhre, que se ad- quierc a fuerza dc tiempo y de ver animales dc esta especie, pero esto no quiere decir ytre no exis- ta mecfio seguro de distiu^ruir el sexo.

En efecto : las aves no tienen drgano externo de la cópula, pues hace sus veces la turgencia momentánea de la extremidad de los conductos seminíferos, que salen al exterior en el momento de aquélla ; pero en las ocas, esa turg.encía se puede provocar teniendo el ave panza arriba, y por medio de un cierto masaje, en el que son muy hábiles las campesinas francesas, logran provo- car la salida de aquel órgano, y así adquieren la seguridad del sexo cuando quieren determinarlo.

Ello es cuestión de práctica, y no es posible dar explicaciones más concretas sobre el particular.

Las ocas, aunque coman de todo, corno los pa- tos, son especialmente Iecrbívoras, lo cual quiere decir que se alimentan preferentcmentc de vege- tales, y éste es el régimen alimenticio a que ha- bituaimente se las tiene, a menos de someterlas a otros con fines determinados.

En estado selvático, las ocas no dan más que seis u ocho huevos en el año, pero las especies domésticas Ilegan a dar fácilmente zo ó 3o y más.

Su postura no es seguida, pero guarda ritmo bas- tante fijo. Empezando a poner a fines de invier- no, las ocas domésticas suelen dar seguidamente ocho o diez huevos, y luego descansan unos días.

Los huevos se suceden unos a otros de treinta y seis a cuarenta y ocho horas, pero en las ocas

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Fig. 5o.-Oca de Romania o Mediterránea.

lYfuy extendida en la comarca del Ampurdán (Cataluña).

Las }iay con moño y sin él.

muy viejas no hay r.egularidad en ello, }', desde luego, la puesta es menor de año en año. Ocas de cuatro y de cinco años no suelen ya dar más que dos o tres huevos. Estos son grandes y blan- cos.

Si las ocas gozan de libertad, ellas mismas se disponen el nido en paraje recóndito, llenán- dolo de hojarasca o de paja, que en el lugar ele- gido acumulan y poniendo encima plumón de su vientre, que ellas mism^s se arrancan. Puestas a incubar, lo hacen muy bien, durando la incu- bación en la oca común o corri^ente de veintinueve a treinta días, pero en algunas razas veintisiete y en otras hasta treinta y cuatro.' El macho per- manece junto al nido que la hembra se ha dis-

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^^u -

Fig. ;i.-Oca íranee^a de Touluu^e, macho.

puesto, c^^mo cu;tr^dián^lolr,, peru en ^í^^ntestici- dad raraincntc incub.r, ^^ cllo uo cs tijamentc.

:^ ]os peyueñurl^,s sc les Ilanta ^^an^nront^s, Y naciendo vivara^^h^^s r cuhiert^^s di• un sutil plu- món mu^^ finu, apcnas ;alrn del huev^> >^a irían por stt ^;ust^t al agua, pcru n^r c^tn^^icnc clcjar tluc así ln ha^an, t,r^r la niisnta raz^5n que clim^>s al tratar ^lc los patip^llr,s.

I^:1 til^u ^le uca tn;ís rurrientc es ese ^^ur se ^^^•

en mucltus cetrtiji>s c5pañrrles, ^le rolur ^ris, más hien l^equcria qur ^ran^le en ;u especie ^^ sin ca- ractcrísticas hicn drlini^las, l,ucs unas vcces tic- ne moño o tut^^, de plunt^ts cn la cabeza y otras no. ^^a^^, sin etnbar^o, en España un tipo muy hien detinido rn el rlmpurdán (prrn^incia de Ge-

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- III -

l^i^. ^z.-C)ca tran^e;a de T^,ulc^use, hembra.

r^ ma i, caracl^ rizándose l^^or sn ma}'or v^>]umen cn a^mparaci^ín r^m ia oca cortijcra, }- por scr

^íe cc^lor blancu, pudicn^lo decirsc qne constituyc raza cspaliola, cun dos varic^lades, una con moño

^^ otru siu él. I?sta es la n1<ís corríente ^^ la que méj^r sc perpetúa, l^orque lo ^1c1 rnoño n^ es ca- racterística netamente d^minante. Es la oca yue cn much^,s lihros se ^lescribe bajc^ el nonihre de uca runiana. )' cs posihle yuc sca la que suele v^er- se cn trxlas 1<ts c^^stas del Nlediterráne<^.

I^,n ]^rancia son fam„sas las oras dc Tuulolise, ver^la^lerus ^i^^antes en la cspeci^e, siendo también muy rí•lebres las ^lel Poitou, las de Alsacia, ]as l;ressanas, I:IS cíe ^orn^an^lía ^^ las de otras regio- nes del país. :^lemania tiene sus corpulentas ocas de Por^^erania e Inglaterra las cíe F,mbden.

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Las razas citadas s^^n las quc se dan como cíe productn, pero en concept^^^ de ocas simplemente urnamentales, o de adorno en parques y jardines, son con^^cidas ^^trtts, a^^m^^ las oras de í^;gipto, las

^le (^uinea, ]as ^íc G.u^^bia y las 1^iza^las dcl I)a- nuhio, si bien estas últimas bien pucden ser con- sideradac romo aves de producto, por el altísinio precio a yue se paga su fino ^+lu^rnó^rt.

Así como en España el consumo de oca no es cosa corriente, en casi toda Europa, sí lo es, y no sólo a títtllo de manjar tierno, sino que constitu- ye un elemento de vida económico y muy corrien- te entre las clases campesinas que saben conser- var la oca, de la que van consumiendo trozos du- rante todo el año, como en España se hace con las conservas de carne del cerdo.

Las ocas rinden no sólo por sus carnes, sino por sus subproductos: hígado-graso, plumaje y excremento. I?1 f oie-gras de oca es mueho más

apre^ el de pato. •

Francia y Alemania, las ocas niciatorias del fin de año, y en esitan en cantidades verdadera- Au ^uando s enga a las ocas como aves acuá- ticas, c ^y as, apenas van al agua, y aun siendo jóve , s^n tenerla a su alcance viven mtry bien. Así como los patos se meten hasta en aguas sucias, las ocas las quieren límpidas.

Como ]os pavos y los patos, las ocas están siem- pre reunidas en grupos o pelotones. Puestas en marcha, van en banda cerrada como aquéllos, de-

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Fi^. 53.-Hermosa, uca^ <le "Coul^use, criada; en Fspaña.

jándose c^mducir pnr tina criatura portadora de tzna caña rnn yuc ^uiarlas ^^ cnnducir la parva al past^.

h,n los 1i_i^^ares dnnde se crían muchas ^cas, ha^^

pohlaciones en las que todas las mañanas, ^- a una hora dcfcriz^ina^ia, ca<ia casa sueita su ^^rupito dc dns, tres n cuatrc^ nct^s. laS cuales se juntan enn las del vccin^, ^^ así se torina un ;;nin^^ ^^a ?^iu^•

nutrido, que sigue al rnucharho ^ n^iuchacha que se dedica a rnnducirl^i al camPi^, 1><^r 1^ que cada vecin^ le da P^r tal trabajn. F.n las tardes, cuan- do ]a Parva vuclve, es curi^^so ver rnn la segtn•i- dad que cada nca va recon^cienclo sn casa y se va quedando en ella. Es rarísimo que, ni por dis- tracción, se rnetan en casa a^ena. Eso da lugar a 8

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^"3s

Fig. 54.-Ocas llamadas de los Cárpatos, muy seme- jantes a las españolas del Ampurdán, en su variedad

moñuda.

Fig. S$.Oca inglesa de Embden, famosa por su volu- men, sus carnes 6nas y su fino y blanco plumón,

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que se puedan criar ocas hasta en los pueblos. Ln cuanto a las que se tienen en los cortij^s y en ge- neral en todas las casas de c•ampo, no hay- para qué cuidar de ellas. Apenas amanece, ellas niisruas se ponen a recorrer las cercanías cíel caserío en busca de pastura, y si esto es bueno por un lado, es malo por otro, porquc, por su gran volumen y por su peso, aplastan mucho las plantas y hasta pueden destruirlas.

En la tenencia de ocas no cabe ni hacer men- ción del alhergue nocturno, no sólo porque la oca puede tenerse sicmpre a la intemperie, sí que también porque, encerrada, perdería una de sus principales utilidades, que es la cíe actuar de vi- gilante nocturno y de avisador de la llegacía de cualquier intruso, que es para lo que muchos las tienen. En todo caso, lo único que cabe es dispo- nerles un cercadito con alambrera y al aire libre ; pero más que para tenerlas recluídas, para evitar que algún alimaña pueda llegar hasta ellas.

Tanto si el recinto en que pasan la noche es en el interior del caserío como en el exterior, es con- veniente que el píso se tenga siemPrc cubierto de paja o de forraje seco, o simplemente de hojaras- ca del hosque, litera que debe ser renovada con la mayor f recuencia posible (cada dos días) como medida higiénica.

Nunca deben tenerse las ocas reunidas con los patos, y mucho menos con las gallinas, a causa del hedor que despiden los excrementos de aqué- llas.

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CRI:INZ.4 Y ALI:^tENTAClON

Casi siempre se tiene un macho para dos o tres hembras, y si se tienen dos o más grupos, es con- venieñte tener mucho cuidado en que no se ori- rinen pelcas entre ]os machos. El macho cíebe ser sicmpre dc más dc dos años y las hembras, de dos a cuatro.

Desde el mes de enero es conveniente darles todos los días un cocimiento de tubérculos y hor- talizas, amasándolo en salvado y agregando un poco de trigo, de cebada, de centeno o de maíz, con dos distribuciones, una en la mañana y otra en la tarde.

A mediados de enero o primeros de febrero, las hembras empiezan a dar huevos (unos ocho 0 diezl y hiego descansan, para dar seguidamente otra postura igual.

Ya dijimos que, a menos de que la oca se haya preparado ella misma el nido, raramente incuba y de ahí que sus huevos se den a incubar casi siempre a pavas o a gallinas. Como ]os huevos de oca son muy grandes (suelen pesar unos i55 gra- mosl, una gallina no puede cubrir más de seis y una pava más de diez. Si es gallina o pava la que los incuba, ya sábemos los cttidados que re- quieren durante la incubación, y si es oca, aun requiere menos, porque basta dejar comida, espe- ciaimente grano y verduras, cerca del nido y ella mis^a sale a e,omer, ppr lo menAS una vez cada día,

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Fi^;. 55^--Oia l:iza^la ^lcl I)anulii^^.

I^r ,^ran c,tiina ^^^^r ;u; ^^lun3a; ^^ .u fin^^ l^^uni^^^n.

l^ig. ^6.-(>ca <le Ill,igalla«es.

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1^'rerisa recordar yue en las oca^ e] macho suele estar siempre ccrca del nido, atento a su custo- dia y, por lu tauto, al poner cotnida a la oca que incuba, si el macho no se tiene alejado cle ella, hay quc poncr ^ioblc rarión, pucs el rnacho (aunque dc vez cn ruando se aleje y algo coma en sus corre- ríasl, al salír del níclo la hembra y al verla comer, tarnbién come. Algunas veces, en el macho do- méstico reviven 1os instintos de la especie selvá- tica, y a ratos descansa a]a hembra y, tomando su sítio, incuba, pero ello no puede sentarse como cosa fija, y cuando lo hace no suele poner en elto gran constancia.

I,os gansarones vienen al mundo entre los veín- tinueve y los treinta y un días de haber empezado la incubación. Ello depende de la mayor o menor frescura de los huevos y de si los incubó ]a oca, la gallina o la pava. Incubados por oca, los naci- mientos se adelantan, y se retrasan de un día cuando la echadura se dió a pava o a gallina. Aun cuando pueden incubarse artificialmente, los hue- vos de oca no suelen confiarse a las máquinas, y si se le confían, en los últimos días hay que pul- verizarles agua calicnte en el momento de volver los huevos a la cámara de incubación.

Cuando se incubaron bajo oca, a medida que van naciendo los primeros gansarones hay que sacárselos del nido, porque es animal tan torpe que mucha^ veces, ya nacídos dos o tres, cree que se acabó todo y abandona el nido, llevándoselos, con lo cual se malogran los que, algún tanto rc- trasados, están aún por salir del cascarón.

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1^ ig. .{7. -1 )ra ^1^ 1 c'ana^l,t.

hig. 58.-(7ca del lap^ín u de Siam.

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A medida que se van sacando los gansarones nacidos, se colocan en un cestito cubierto con un trozo de grucsa manta dc lana, se tienen en para- je caliente, y cuandu se consiclera que nació el último, entonces se dan todos juntos a la madre, natural o adoptiva.

Los gansarones naccn cubiertos de un sutilísi- ma plumón y son muy frioleros, por lo que deben tenerse en interiores durante la prirnera semana.

A lo sumo, podrá dejárscles salir un ratito a los seis días, pero teniendo cuidado de que no estén bajo la acción directa del sol, porque les es muy perjudicial.

La primera comida (nunca antes de las 24 ó las 48 horas dc haber nacido) debe consistir en la mezcla de migaja de pan y huevo, preparado tal como se dijo al tratar de los pavos y los pa- tos, esto es, no olvidando de poner en la mezcla un poco de ortigas cocidas y picaditas. A los dos o tres días ya se les puede dar amasijo forn^ado con afrecho, o mejor con harina cuarteada y pa- tatas cocidas y amasadas, así como una mezcla de hojas de col cocidas, espolvoreadas con harina de trigo y amasadas con salvado.

Como los.gansarones digieren muy rápidamen- te, como los patipollos, hay que darles comida cinco o seis veces durante el día. La comicla se les puede dar en el suelo, esparciéncíola sobre una tabla de madera, que se limpia bien todos los días.

Cuando se da la comida, la madre, natural o adop- tiva, debe estar cerca de los gansarones, algo tor- pes para aprender a comer, y si se criaron sin ma-

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l^ iR. 5q. Or: ^Ic ( ^amLia.

Pib. bu.-Uca d^ l ^uiuca.

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^-I22 --

dre, bueno es tener con ellos algtmos pollitos de gallina.

1)espués de los dos o tres primcros días, la co•

mida se les puede dar ya en comederos corrientes, limpiándulos diariamente.

Después de la primera semana, los gansarones ya pueden salir todos los cíías, a menos de que se presenten ]luviosos, pues la mojadura les es tan fatal que muchas veces, si la lluvia les sor- prende fuera, no da tiempo de recogerlos y que- dan muertos sobre el terreno.

A los quince días,los gansarones ya están ap- tos para buscarse comida por sí mismos, pero todos los días, mañana y tarde, se les sigue dando el amasijo de tubérculos cocidos y amasados, con afrecho o cuartas, con verduras, cocidas también, y, sobre todo, sin que falten las ortigas. El jugo que llena las vesículas de las hojas de ortiga, es- timula la digestión y les es muy saludable. Ade- más del amasijo, a los gansarones hay que darles también un poco dc verduras frescas picaditas (hojas de col, alfalfa, trébol, hierba de prado etc.).

Aun cuando al nacer los gansarones están dis- puestos a meterse en el agua y a nadar, repetire- mos aquí lo dicho al tratar de los patos, esto es, que no conviene que vayan a ella en tanto no tie- nen ya su nuevo plumaje, porque su primer plu- món, falto de grasa, es permeable, y gansarón que va al agua en los primeros días es ave muer- ta. Nunca debe perniitirse que los gansarones va- yan al agua antes de tener de veinticinco a trein- ta días.

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I^i^;. GI.--nca ^Ic 1'-^;it^t^^.

' ^^-^ ^^,, •^

,^ -

I^i^;. 6^.--Oca barra^Li ^le la In^lia.

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II^:I:I11. I^}: ^x:1` I^:N .\iJ:\I\\f.1

Fig. 63.-Una cuuccntra^ idn dc ucaa en las proaimi^la- dcs tlc Navidad }^ tin dc a^iu.

A esta ^^la^l, los gausaroncs, l,icn scan ^^uudu-

^luciclos pur cl ave yLte ^le elk,s cui^le, 1>icn ]le- v^iritlulu; cn i^i;ina^litri, }^tte^len ya ir al cani}>u, 1^

s^ílu sc Ic^ cla c] amasiju y la vcrclttr^t cn las tar-

^les. ^,^,r si renresaren hal,iendo cumi^lu ^,uru. l^:n las ra^tr^,j^^ras sc hartan ^1^^ los ^;ran^^s ^^cr^li^lus en cllas, ^^ eu las lyra^leras, ^le hicrhas ^' ^c cara- rulcs, balwsas c inscctos. Cu^iu^l^^ sc rrí,ui puc^s

^iniinsiles no hriy 1>ara qué llevarlus ^il hasto, ^^,ex^^

cuan<í^> suii ^^^t ci^ rc^tilar nít^ncr^^, es c^>sa indis-

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-- t25 -

prnsahl^^ rc^rn^ único metlio de qu^ Ile^u ^n ^ a, l^un- tu de ^cr cn^r^rdados c^n poco ^a^`to..^ '

Al ]lcvar la parva a un carii^ó d^.;^Urraje n,^1 una pradera, hay que ele^-irl^ts qú^^^'t^an las plantas }^a ntuy hien arrai^a^s p^^ué ^^ hoc,^dp de la5 trca5 cs muy f uertc, y ç,n platity^t^7titt}^ ,^i^r- nas, hasta las arrancan y destruyen I j^rtt^^in.

Otro de los cuidados a oti^'^r^^, ^^,^',^^ ^l^^^ie no tener nunca la parva de ocas en pradera a la que deba ir el ganado vacuno y e] ]anar, que siente gran repugnancía por las deyecciones de las ocas.

las cuales dejan un hedor especial en las hierbas sobre las cuales defecaron.

Cuando se tiene ocas en reclusión hay que pro- curarIes todo aquello que, esrando suettas, ellas mismas encontrarían en los campos, especialmen- te hojas de forrajes como la alfalfa, e] trébol, la espar^eta, o simplemente hierba de prado, procu- rando que las ten^an a su alcance durante todo el día. Para esto se les pueden tener col^adas en manojos, para que no las pisoteen. Fn la mañana se Ies da un pienso de ^rano (especialmente maíz) v en las tardes el cocimiento de tubérculos con salvado o con algún turtó, por ejemplo, el de coco, sin olvídar nunca e] agre^ar un poco de or- rigas.

I os gansarones, como los patipollos, tienen un desarrollo tan rápido que a los dos meses ya pue- den ser dados al consumo en calidad de man^ar tierno a servir en asado o en cualquier ^trq guisa.

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1:^(:OKDE CORItiI?N'I'E U ORDINAIZIO

Iiste tiene por base 1a producción de gansaro- nes tiernos, yuc se vendcn a la edacl (ie diez o doce semanas y resulta muy cáro, porque se hace con gansarones que no han ido al pasto y yue sc someten ya a engordc cuando apenas tienen Lm mes.

Tenidos en reclusión, se les da tanta verdura como pueden consumir, especíalmente alfalfa o trébol, y luego se les tiene en ración continua en comederos tolva, o en comederos invertibles, la si- guíente mezcla :

Para Ion kilos.--Niaíz triturado, 20; cebada tri- turada, 20; salvado, 37^50; harina de pescado, 7,25 ; harina de carne, 6,25 ; aceite de hígado de bacalao, z; levadura seca ; sal de cocina, 0,50. El aceite de hígado de bacalao debe suprimirse ocho días antes de darse el ave al consumo.

Con este régimen, en Alsacia se producen in- dustrialmente gansarones que, a los tres meses, pesan sobre cuatro kilos ; pero como han comido mucho, es necesario que esa mercancía se pueda vender al debido precio. En España, donde por un gansarón de tres meses difícilmente se pagan más de cinco pesetas, no tendría cuenta.

Aquí sólo cabe fundamentar la producción de esta clase de volatería en el poder llevar los gan- sarones al pasto hasta quince días antes de lle- varlos al ierial, al mercado o a la pollería, y du- rante los últimos quince días tenerlos en reclv

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sión, dándoles dos veces al día cuanta verdura puedan c^nsumir y dos raciones cíe eocimiento de tubérculos, especialmente de patatas amasadas con salvado o con algún turtó (de coco o de 1i- naza, o los dos, mezclados en partes iguales), al- gún tanto sazonado el todo con sal.

D^I. CESAMIENTO PERFECTO

I_as ocas son las aves domésticas más predis- puesta^ a soportar e] cebamiento forzado y las que n^einr responden al tratamiento. La oca ce- bada vale tres o cuatro veces más que la que se engordó simplemente en la forma que anterior- mente se ha dicho ; pero de esto en España nada se hace y nue=tro consu^re se contenta con el engor- de ordinario.

Con el cebamiento de la c^c•a no sólo se logra el aumento y afinamiento de sus carnes y la acu- mulación de grasas, sí que también la degenera- ción grasosa de su hígado, con el que lueno se prepara el sabrosísimo foie-gras.

El cebamiento de las ocas .`ué ya cosa cono. ^ci^i de los antiguos romanos, que en la uca cebada ^e- nían uno de sus manjares predilectc^s. Ylínio ^^

Warron macho escribieron ya sobre el cebamien- to de las ocas en sus tiempos, y el último de és- tos cita como altas personalidades que má^ lo impulsaron, al cónsul Scipión Metillus y al aris- tócrata romano Marco Scius, atribuyéndos^ ^ urtA

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- 122^ -

de éstos el cíescubrimicnto de las cualicladcs del higaclo l,rras^^ dc la oca.

Las ocas se eml,iczan a preparar para ser ce- hadas cuand^, tienen un^^^s seis meses, y el ceba- mientc^, comu en e1 de los patos, toma tres pe- ríod^^s.

I:n el primer períocío, ]as ocas pueden seguir yeudo a la pastura, pcro todas las tardes, al rc- gresar a la casa, se les da un pienso de avena, de maíz o de trigo sarraceno, y en el agua que han de beber se les pone un poco de harina de avena hasta que la hlanquea. Algunos, en vez de grano, les dan cocimiento de tubérculos, con cuartas, pero es mejor recurrir al grano.

Después de quince días de ese régimen se en- tra en el segundo pcríodo, en el cual las ocas se tienen recluídas en un local sombrío, pero seco, y tres veces al cíía se ]es dan racíones de avena.

Como behida, agua blanqueada con harina del mis- mo grano. El piso del ]ocal debe estar siempre cubierto de una litera de paja o de forraje, muy limpia, ]a cual no implica su renovación todos los días. ^

Con el procedimiento de la avena se considera que, cuando la oca ha consumido unos 20 litros de este grano, está ya a^^iedio cebar, y muchos la venden en tal estado, pero cuando se quiere lle- gar al cebamiento completo para la obtención de un buen hígado graso, hay que llegar al tercer período, que tarda todavía unos veinte o treinta días más.

Las ocas se alojan entonce5 en jaulas de ma-

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- I2c) -

dera de muy poca anchura, para que el ave no pucda voltcarse en ellas y tengar que tener siem- pre la eabeza a un lacío cíe la jaula. i?sta, por cíe- lante, tiene tm frente formado con ]istones de macíera suficientemente separados para que pue- clan pasar la cabeza y el cuello entre los mismos.

I31 piso de ]a jaula debe tenerse siempre cubierto de una gruesa litera de paja o de. forrraje, que debe renovarse todos ]os días, para que, a pe- sar cíe todos los cuidados, no se les ensucie el plumón, que es la pluma de la oca que tiene ma- yor aprecio. Antes de poner las ocas en las jau- las se les despluma el pecho, cosechándose de esta manera el plumón, mas apreciado si se cosechó en vida del animal que después de muerto.

Por delante de las jaulas se tiene un largo y ancho comedero corrido, en el que, tres veces al día, se sirve la comida, que durante ocho días puede seguir consistiendo en avena, pero luego debe cambiarse por unas pastas formadas con ha- rina de maíz, harina de cebada o de sarraceno, o hien cocimiento de patatas o de remolachas ama- sadas en cuartas. Después de cada comida, se lcs da agua y leche en partes iguales o leche desnata- da cuando se puede obtener fácilmente.

Con esto, a los dieciocho o veinte días, las ocas están ya bien cebadas ; pero en algunos sitios don- cíe el cebamiento se hace, más que por la carne dc la oca, por la obtención de un excelente f oie-,qras, en los últimos ocho o diez días se recurre al ce- bamiento a mano o con embuchadora naecánica, dándoles de comer dos veces al día f^apilla o pas-

9

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I'11^ \ I I. t'I.I;\\1fi.`;'frr Irl. (r( \`

Fi^. (,.1.- -F:n ^,ttt^ r;.ja> ^^ jaula, cclularc, I:t; ura> c,t:ín, cn t;uil^, t,^,r •u t^r^^t^iu .^t,i tit^^ ^:rn rimti^ n^lu ^lt• la, pa,tas ^tn^^ ,c I^• ,ir^cu cn ^I r„mrrlcn, rurri,l„ ,^uc ^a

^ujtt^, al rlclantcru rlc L,> iaul:rv, l^cru ;i d^•j:ucn tlr cnmcr ^ cl nL;unitvnn ^c ^!tiitr^• !Ict;u^ a su ^ra^lu míí-

^imu, cn lu, úllimu, ^1ía^ ,c r^^tn!,l^ ta c^^n cl cmLurhadu a rn:utu ( I. 1't Ilt•tún).

lu^r^s tlc harin:t^ ^Ic nuúi, tlt• rclratl:t u tlc sarra- ccun, it lticn tn:tíz ^:tvrna. ht•rz^i^lns cs^,s r^rann.t.

I'ara t'llt, I,rt•ris:t sar:tr las urrts ^Ir las jattlris ^, sttjct:íncl^tla> cn l:t (urnt:t clur lntc,lc ^rr;c cn las t^i,^tn^a, (,^ ^^ rr^, ,t• lcti intru,lurc lttrr lrt ltt,ca utt cmhutl^r, tlc r^uclltt Irr ltastante lru•t;t^ l,ara qur l:t ltttnt:t rlcl ntisntu It•s lrcnclrc ha;ta rl csrSia;;tt, ^ tlr ^li:íntctru lt> ltast:uttc an^h„ ltar^t tluc lus ^r:utn^

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nasen holgadamente. L.a punta de] tuho del em- hudo clebe estar cortada a riro dc flaicta y rebor- cleada con estaño para que no pueda herir la boca ni cl esófago al scr introducido (tig. 6b).

En ciertas regiones de Francia se estila prefe- rentemcnte el suministro de /^aston^^s, que se van dando uno a uno, impregnándolos antes en leche, gruesos y alargados, como los que dijimos se dan a las pavos, o sea, gruesos como un dedo de hom- bre y]argos de cinco o seis centímetros. Se em- pieza por dos o tres y puede llegarse a io ó i2.

En otras regiones se inclinan más al engorde con los granos hervidos, dándolos C^n el embudo.

y para ayudar ai paso de éstos por el cuello del mismo, se auxilian con un utensilio de madera, con el que los van empujando o conduciendo.

En otros lugares, aun dan las pastas muy lí- quidas, a manera de Qapilla o cre^rt.osos, para lo cual utilizan también el embudo o las embuchado- ras mecánicas, pero este último sistema, si bien es más rápido, toma más tiempo para el ceba- miento completo del ave.

Con cualquiera de estos tres sistemas llegan las ocas al máximo de su cebo en cuestión de unas cinco o seis semanas desde quc se empazaron a preparar. Además de su aumento de peso y de ]as grasas que se han ido acumulando por efecto de la calidad de los alimentos, de la inacción y de la obscuridad del local en que se tiene a los anima- les, se produce la hipertrofia de1 hí^ado, que llega a pesar frecuer>{emente 50o gramos; pero a veces alcanza f^oo y hasta un kilogramo,

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I^ig. h^.- AI:^m ra ^Ir ;uji^uu^ ^^I ;i^^^^ ^^ ^Ic darlc lu: ^^a^-

;^,nc. cn cl cnihnrir,i^^^^ a ^n,ux^.

J^i^. (^G. l^:nibn^l^^ ^^^ic .c ^^mplci cu.uulu .c rihan ^^ca^, patn;, ^^;nv^: u ^^ular^las y cai^onr^, a ha^c ^Ic Ir,ii^illa o dc

^;rrmu, ]^ervi^lus.

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^33 -J

CE13_1AtlI^:N"f^) ('C)N I•:At13[.11)O

l^i^. 67.-Véa,e ]s^ m^uicra ^ic sujct;,r cl a^c tt^,ri,ionánilo- las rc,n L,s roclill:,s. (Chcnreard.)

Cu,nu es natural, ruan^lc^ ]a ora lle^a a csc es- taclo se la ve at^aticla ^^ sun,nolienta, respira fa- tigosaniente, y en c^uanto tales síntumas se pre- sentan hay ytie l^i^ucecler prontatnente a sacri(i- carla, porquc en tinos días m:ís ^noriría verdade- ramente atttfada l,ur stt propia gor^it^ra.

1^1 cebamientu, así forzadu, cuanclo ]o prac- licjucn personas acostttmhrrtclas ^cl mismo, no ofrc- ce el menor peli^ro ; la^ru si iin ine^pcrto lo in- tenta, sí los tiene, aun cuancío cs fáril evitarlus.

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-- t34 --

En primer lugar, se pucde as^xiar cl avc si se le dan l^^s f^astones, o si se le vierten la (^u.j^illa o l03 granos por cl erobudo, no teniendo el cuello de1 animal bien estiradu. Otro peligro est^í en el indi- gestarle cuando desde los primeros días se lc quiere dar cíemasiada comída, o bien cuaudo, te- niendo aún el buche lleno de lo yue se dió en la ración matinal, en la de la tarde se le sobrecarga.

Nay, finalmente, peligro de muerte cuando el ce- bamiento se extralimita, no parando míentes en el exceso de grasas ya acumuladas en el animal.

S:\CR1FI('IO Y TRANtiPORTF.

El sacrificio de la oca se lleva a cabo como el del pavo y el del pato, por sangría profunda, bien sea practicada por corte junto al oído (alcanzan- do el cuello, bien por la boca hasta herir la carótida), con cuchillo de dos filos o fuertes tije- ras. Ai sacrificio ha de seguir el inmediato des- plume, con el mayor cuidado en no producir des- garrones, y tras el desplume la extracción del hí- gado y de todas las vísceras y despojos.

Cuando las ocas deben enviarse muertas, nun- ca deben ser embaladas el mismo día del sacrifi- cio. Es costumbre tenerlas una noche bajo la ac- ción del sereno, y para ello se las suele colgar en las paredes externas de las casas,junto a las ven- tanas.

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l^i};. t^^`^.-V^^^a^r c^'^mu a• ^inucn I^t. u^a, cch;ttltt^ h3ju la .A^'^^i^'^n ^lcl ^^ r^^n^^ ^^ii lu; lii4;.ir-^; ;^r^^^lurt^^m, ric ura:

rcb:ul:^^ (.I. f'^^Il^^títn).

]^r.^^i>ur'r^^;, ^^-i:er.^^ni-^ ^fu^ r i>>^^i^:rs_^; ^^:^^i•:a.^s ni:

('^)Vtil'\II I:^I? L.Ati ^)('.A5

Cuanciu se rousiclcra la tttili^lacl quc las ^^cas

^^rrstan al .^;;ricttlt<^r, sc c^mcil^c qu^• el l^^^inhrr las hri^^a rr^iri^l^^ ^]cs^lr la niás reniota auti^iic^l^tcl ; si l^icn l^^s cs^^añulrs uunra su^^icr^^n sa^arl^•s cl j^rrwccl^^^ yuc ^lc cll;u s^• i^l,ticiicn cn ^^trus ^itiís^;.

I.a oca, a^irniíis ^lc ^laruus tin stictilcnw ^^ »titri-

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^ r 36 ._..

tivo manjar aí consumir su carne en cualquiera

^le los {;uisus en que el arte culinario sahe presen- tarla, es en a1^^unos países, y aun en muchos, lo que aquí el cerdo, cuyas carnes se salan o se po- ncn en ronserva para irlas conswliiendo poco a poco, en farnilia y durante el año. La grasa dc oca, debidamente conservada, tiene muchas apli- caciones en usos domésticos.

llel valor del hígado graso no hay para qué de- cir, porque en oca bien cebada vale tanto como toda el ave, y aquí en España, como no se sabe del cebamiento, es algo que se pierde o, por lo menos, a lo que no se da otro valor que el que se da a cualquiera de.los menudillos de la oca, y lo propio ocurre con los hígados de los patos.

Ln España nunca fueron consideradas las ocas como en otros países, y de ahí que, aunque se críen en casi todas las regiones, en ninguna se la sepa explotar como es debido.

Aquí, la oca se consume tal como llega al mer- cado al salir del pasto. Raramente se la ceba y ni siquiera se la engorda y, desde luego, cuando se la sacrifica es para consumirla seguidamente, en tanto en los países donde la crianza de ocas es co- rriente, en todas las casas de campo, sin perjuicio de comer la oca fresca cuando se les antoja, la comen salada o en conserva y, por lo tanto, hace las veces cíe lo que aquí la carne de cerdo.

Además de las carnes y el hígado, las ocas pro- porcionan abuncíante grasa, que se conserva bien y fácilmente, empleándose en muchos usos culina-

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- i37 -

rios y hasta atribuy^ndosele virtudes curativas en varios malcs.

hcl plumaje ya no hay para qué repetir que constituye un subproducto tan poco despreciable que tan sólo con dos desplumes o dos cosechas al año, una antes de que empiece la muda (en junia o julio) y otra a hnes de año, cuando van a sa- crificarse las ocas, se pueden beneficiar un par de pesetas.

Aun hay otro subproducto del que muchos de nuestros lectores ni siquiera tienen idea, y es el de la píe] de la oca, a]a que se dan diversas apli- : aciones.

A todo esto hay que agregar siempre el excre- mento, que, aunque ]íquido o pastoso, generalmen- te, y difícil de recoger puro, mezclado con la paja que sirve de litera no hay agricultor que no la utilice corno abono, y, por lo tanto, tiene también su valor.

LA CONSERVA DE LA CARNE DE OCA Y EL "CONPIT DE OIE"

Lajo este epígrafe vamos a ocuparnos ahora de lo que suelen hacer las diligentes campesinas f rancesas, alemanas e inglesas con sus ocas, y ojolá prestaran en ello su atención las españolas.

La mayor parte de los criadores de ocas per- síguen como principal fin la venta de sus subpro- ductos (plumas, hígado y piel), y como matan va- rías a la vez, las que no se consumen frescas se

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I\ I^l ti"1^1:1:1 I^I•: 1.:\ f'I"l \I:\

f^^ig. 6^^.._ plinna; dc ^^r^ }^ ^J^• ^^.n^u c^^t,il^in;ula;

(\V'. (^henecanl).

p^men cn cr^ns^^rva sus carnes, contu _^^a ^lijimos yuc sc cunscrvan las ^le lus ^,atus.

I.a oca, un;^ vcz hicn ^ir;^^luma^l^i ^^ run cl cui- da^lo d^• ir sc^^aran^l^^ las }^lumns ^x^>r c]ascs (plu- m^>n, ni:ual^ús, Ilcchas, ^^alclas, etc, ctc.l, cs abicr- ta para sacarle cl hí^;a^lr, ^;r,au, yue sr ven<Ic fres- c^^ a l^^s ^^rel^ara^l^^res ^lcl l^o;^'-grrrs. tie^;ui^^lamentc Sc varía cl cucrp^>, sac.ín^i^^lr tu^lus lus llama^lus nir^^titd^illus (coraz^ín, hulinuncs, riñun^•s, testícu- los u ovari^>, se^ún cl sr^o ^icl a^^c sacritira^la, Y los intestinus), ^lc los cual^s al^;utws se cuu^en y otrus, c«mo l^^s últini^ls, sc des^acr^lician. ]?st^^s

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12vUt^ti"CI:I:A I^1? 1.:A^ l'1_l"J1:A^

f^i^. yo.-f'luma, linas ^le oca blanca mont,^^i;t; para el a^ornu dc :umbrcr^i: ^Ic ^;cñ^,ra (l^'. (^I^cucvar<i).

y 1a cahcza y los t<^irsos s^m quizsís las tínicas par- tcs <lr las ^cas quc no se aprovcchan. llc la m^^- lleja, las cain^>esinas tr^^iicesas preparan un guiso muy apetilc^so.

Al vaciar el ave, se van reco^;iendo t^x(as sus

^rasas, las cur^^ics sc f^an^^lcn al baño maría, se pasan o tamizan al trav^^s dc tni tul y se salan,

^ c^nscrván^lc^se e^i botes de cristal o cii jarras de tierra, barnizadas p^,r dentro. 1?sas };rasas de oca quc^lan como accíte, y ni aun en tietnpo de riguro- sc^s f ríos lle^;an a solidificat-se.

Uua vci vacía l;z oca y rerogidas todas las gra-

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140

sas de su cuerpo, se trocea, haciendo tres trozos de su largo Cuello, cuatro troros clcl cucrpu ^^

quedando apárte los muslos y las canillas.

La carne de oca, como la del pato, puede con- servarse erti saiaÑón, ahtirnada y niarir^ada. ^'a en la página go, ^al tratar de los patos, se ^n-ecisó ia manera de llevar a cabo estas vperacioncs y no hay para qué repetirlo aquí ; pero con la carne de oca se hace también lo que lus franceses de- nominan confit de oie.

Después de tenerse dos o tres días los trozos de carne en una disolución concentrada de sal ma- rina, salmuera e infuso de laurel y otras plantas aromáticas, se sacan de la infusión y se sacuden bien para ]ibrarlos de las adherencias que ]leven.

Colocados entvnces en una cacerola con abundan- te grasa de la oca, se cuecen a fuego lento hasta que la carne queda a punto, lo cual se convice por las señales que bien aprecian las personas acvs- tumbradas a guisar. I:n tal punto, los trozos de oca, así cocidos, se van colocando en botes de cristal o en jarras, y sobre eltos se vierte la grasa, haciéndola pasar antes a través de un tul, que hace Ias veces de fino tamiz. La grasa debe cu- brir los trozos de carne, en capas de unos cinco o seis centímetros, y si no la hubiere suficiente, puede substituirse por manteca de cerdo.

Con las ocas así conservadas, las fainilias tienen siempre a mano con qué celebrar una fiesta u ob- sequiar al que reciben en la casa.

Si las clases aldeanas y campesinas españolas entraran en esto, en la crianza de ocas tencírían

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I^ig, yr.-Hí^ados gra<os de oca.

un aliment^^ baratc^, sano ti^ ntiitritivo, sicmprc a 5u alcanee eiI t^>d^^s los mc^inentos ^iel añ^^.

1^:L IIÍGADO Y 11. "FpIb:-f'R:^ti"

l^:n ]as ^^cas aclultas no cehatias, el l^ígadu, en estacli^ normal. n^^ pesa nunra más <íc ^<x^ ^rramos, pcro dcspt^is del cchamiento, aunyue no se ex- treme, ya se tlijo qtic sLiele pesar unos ^oo gra- m^^^. I^:u ciertas razas, como la ^;i^antescá oea de 1'oul^^usc, sc re^;istran pesos de ^^cx^ ^;ramos, dc tul 1<ilo y hasta <le un kil^ 500 ^rarn^^s.

h.l buen hí^ldo dehe presentar cierta cotlsisten- cia, no aplastáu^lose a la I^»enor• presiún ^1e ]os dcdos.

l^atraí^lo el hítia^lo, c^sí sea en la oca co^rto e^t el f^a.tr^, sr le t^^lita muy cuidadosamente la vesícu- ]a Liliar (l^^^lsa <le la hiel) y se hiervc ligeramente c^I agua sala<la. l^esj>uc^s se seca muy suavcrnente, y si el f oie-^ra.r no det^e scr preParado seguida- mente, se pucdc conservar e^i ima lata de inctal,

^•I^^°^^s h^r^les se stieldan, ^^ ttna vcz sol^iada, se t,i^^>>^^ cr1 rhullici^n cn cl t^añr^-n^iaría duraptc d^s

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horas y media a tres, según el tamaño de la lata.

^1lgunos, a] poner el hís,*ado en ]a lata, lo recubren de manteca de cerdo }- lo sucldan despu^s. Otros los conservan en gelatina ; pero este último proce- dimiento es mu}' .costoso y se usa muy poco.

Con el hígado cíe las ocas y de los patos se con- feccionan los famosos pasteles de foie-gras, cuya creación se atribuye a un tal l^Tr. Clos, cocinero del matiscal Contades, que ejcrcía mando en Stras- burgo gor los años de r7h2 al i788. No nos en- golfaremos aquí explicando cómo se prepara ese suculento manjar, porque ello nos apartaría de la finalidad de este folleto ; pero a los que tengan in- terés en saberlo les diremos que en cualquier buen libro de cocina hallarán la receta. De todos mo- dos, para que tengan idea de ello algo hay que de- cirles.

Cuando se trata de preparar el foie-gras con hígado fresco, una vez hervido éste en agua sala- da, se arnasa, agregando un picadillo de trufas ; se le da fornia, rodeándolo luego de un picadillo de carne de buey ; se le recubre de ima capa de pas- ta de harina y se cuece todo al horno, hasta que la pasta esterior queda bien dorada. Este es el clásico pkstel de f oie-gras, pero no el que ]lega a los países donde no se conoce su preparación.

A estos, el foie-gras ]es llega en latas o en te- rri^nes, recipientes de tierra fina vidriada, solda- cías las primeras y herméticamente cerradas las segundas; pero aparte de las pequeñas diferen- cias que cada fabricante quiere que tenga su gé- nero, en el fondo, el contenidq suele estar pre^a-

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rado sobre la misma l,ase, que es la siguiente para un hígado de l^eso clc ^tx^ };ramos :

t." ^epárese ^l^•1 hí; a^l^t la vejiga de la hiel, con gran cuida^ío ^lr no rumperla.

z.° Límpiese cl híga^lo de las tibras que lleva, especialmente cle las que estaban vecinas a la ve- ji^a biliar.

3.° Hiérvase el hígado en agua salada duran- te unos momentos hasta que se ponga blanco.

4.° Escúrrase bien cl hígado y luego amásese finamente.

5.° Yrepáresc la siguiente mezcla de aditamen- tos: picadillo de mondaduras de trufas, 25o gra- mos; grasa del hígado, 250; lomo de cerdo bien picadito, i25; tocino fresco en picadillo, :z^o; sal de cocina, r2; pimienta }' nuez moscada, a,^o.

6.° Mézclese bien el hígado amasado con los aditamentos hasta ohtener una pasta homogénea cn su aspecto.

^.° Póngase la mezcla en una cacerola y cué- zase cl contenido al baño-maría.

8.° Déjese enfriar y sírvase el foic-gras fres- co, o sea, recién preparado.

Cuando se quicre conservar, antes de cocerlo al baño-maría, la pasta se pone en las latas o en las terrinas, y después de bien cerra^as es cuando se cuece al baño-maría, pucdiendo entonces guar- darse sin peligro de que el procíucto se malogre.

Otra fórmula.--Póngase a hervir grasa del pato o de la oca, salándola prudencialmentc, y pón- gase a cocer en ella el hígado (después de elimi- nada la vesícula biliar y de librado de todas ^us

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-- ^-ta --

fibras), manteniéndolo a fuego lento durante una media hora o tres cuartns de hora. Despu^s de cocicío el hígado, amásese bien y mézclese con un fino picadillo de trufas. Este es procedimiento más rápido y sucle emplearse para consumir el hígado graso fresco.

La preparación del f oie-gras ha dacio lugar a una industria muy floreciente en Francia, siendo los foie-,qras más celebrados los de Strasbourg, Toulouse, de Foix, del Perigaud y los de Cazé- res. En España es industria desconocida, pero los buenos cocineros todos saben de su preparación, y aunque empleando hígados corrientes de pato o de oca, cuando no son de gallina, se lo preparan can ellos para sali^ del paso.

PREPARACIÓi^ Y CITILIDADES DE LAS PIELES DE OCA

Cuando la explotación de las ocas tiende espe- cialmente al aprovechamiento de su piel, no se ceban, y hay que sacrificarlas cuando están sin grasa y después de una primera plumatió^n.

Esta se practica en agosto o septiembre, cose- chándoles todo el plumón posible, al punto de que el cuerpo de la oca quede casi desnudo. Así, el nuevo plumón aparece rápidamente y para fines de año, que es el momento en que más se pagan las ocas, aquél ha ]legado a su completo des- arrollo.

La piel de oca que más se paga es la de las blancas, pero a condición de que el plumón esté

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bien limpiri y sca cle tul hlancr, pttr^r, sin nin^,^ún rnritir amarillu. 1'ara Iograrlu cs prcrisu tener a las ocas rerluídas en paraje mu}' linipio y sobre litcra de paja dc lrigo. i,a cle avcna nu se reco- mienda por a^narillear el plumaje. Ha}• que tener a las ocas en cercaclitc^ a la intemperie, }• así el plumaje es de un blanco nrás puro. Quince días antes del sacrificio se les da sólo avena, porque este granu da brillantez a la pluma.

1_a operación de dcsollar la oca se practica con una incisión a lo largo de la columna vertebral y separando o recogiendo la piel hacia los lados mediantc la ayuda de un fino cuchillo, ccin el que se la va separando de la capa de :;rasa que cubre el dermis. La operacicín es muy deli ada, pues el menor corte a]a piel le quita valor-; cnmo se lo quita el que la pluma se ensucie de sangre.

Sarado el pellejo, se tiene unas seis horas su- mergido en agua fresca, para que en ella se di- suelva la sangre y otros líqttidos grasientos que pueda haber en la piel. A1 sacarla del baño, se la sumerge en una solución de alumbre y sa] ma- rina (un kilogramo de alumbre por 50o gramos de sal y 40 litros de agua}. En ese líquido, calien- te a unos 5o centígrados, las pieles se van remo- viendo con las manos ciurante algunos minutos, para que se impregnen bien, y]uego se dejan en reposo en el baño durante doce horas, pero po- niendo algún peso sobre las pieles para que no flo- ten en el líquido. Pasadas dichas horas, se sacan del baño, se escurren, procurando no manosear el plumón, y luego se ponen a secar a la sotnbra ru

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- iqó -

y cn una corriente de aire. l^e tres en tres horas hay que manipular en e11as. cstirándolas bien para quc al secarse no se encojan.

Cuando 1as l,ieles están ya casi sccas se extien- den sohre unas tahlas, con la pluma hacia abajo, y con piedra lxímcz se les van quitando ]as fibras y otras impnrezas que ]leven adheridas.

I^espués de esto vienc el desgrase de la pluma, para lo cual se envuelven las pieles en telas de sacos y se meten por unos momentos en el horno de la casa. I,uego se sacan y se sacuden, para li- brarlas de las grasas, que al fundirse quedan a manera de películas o polvo. Esa operación ha de repetirse cuantas veces sea necesaria, hasta que la piel sale del horno llevando el plumón bien lim- pio.

Hay otros procedimeintos, que es el de tratar las pieles con ceniza de madera blanca tamizada.

Por lo general, ]a preparación o el curtido de las pieles de oca no es faena doméstica, y la prac- tican los industriales que a esto se dedican. Las campesinas les 1levan las pieles frescas y con esto se quitan trabajo y el ries^o de estropearlas.

La piel de oca tiene diversas aplicaciones, es- pecialmente en la confección de artículos para señoras (chales, cuellos y mangas para abrigos,

^charfies, boas, etc., etc.). Con la parte de piel

^que sólo lleva plumoncito (duvetl se fabrican esas i^oias con las que las mujeres se empolvan o se dan colorete, y si bien las más apreciadas y de mayor valor son las que se preparan con piel de

^i^^e, ^ng es poç^ 1^ çornpetencia que les hacen

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Cisne mudo, especie selvática del viejo mundo. (Ci9nus olor).

Aclimatado en toda F_uropa y domesticado desde remota antigiiedad. Los pequet5uelos, al nacer, son de un color grisáceo, no apareciendo el color blanco hasta que tie- nen dos años. Esta especie tiene una variedad, el Cignus inmutabilis, en la cual desde el nacimiento, los peque- ñuelos son blancos del todo. Se distinguen ]as dos va- riedades, porque el Cignus olor tiene las patas negras, y el Cig^rcus inrnutmbilis, las tiene de color de carne. Las hembras ponen, en febrero, de cuatro a ocho huevos, y

]a incubación dura unos treinta y seis días.

las de piel de oca, porque pueden venderse a me- nor precio y están más al alcance de los que no pueden pagar lo que valen las otras.

Sabido todo esto, considérese el provecho que

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(^isne eantor, t^sl^ecii• selcíitica ^1e1 ^^iejo nnmdo (Cigarus

^^n^.cir^ts).

Cun^^cido y dumcsti^ ado d^xlc rrmota antigiiedad, dis- tin^uiéndusc ^le tn^las la^ ^1cmá^ e^pecies (que no emi- ten ^onid^^) P^^rquc é^t,^ emitc Un ci^^rto firazni^lo trom- pct<^^u. Las licmbrux p^^ncn, cn tehrcro, dc cinco st ^ch^^

hue^^^,•, i nn intcr^^a{r^; dc c^•inticnatru hur;u^ ,l' la incu- baci^'m ^lura ttnn: :cis .cmanas.

^l^' las ocas se }^ur^l^ sactir v clc^lúzra,c la r^nvc- nicncia ^c f^^n^cntar su crianza ^^n un país.

i.A IAIri'^"I'I;IA I^F 1..AF ^^(^:^^ 1^.^ E^PAAA Y E^I OTROS 1'A l ti 1:^

Ya se di j^^ que en I?s^aña se cría mu^^ poco la oca, Per^^ a 1>esar cle ello la estaelística avícola rle

(45)

^

Cisne ncgro dc Aii^tralia (Cigui^s atrutit.c).

^climata^lu en I-.ur^^,pa ^le^^lc l^rinci^^io: rlel ,iKlo 11\.

L:^ta especic, teni^la cn IiLrrta^, sucle tini^lar dos veres en el añ<^, pudiend^^ criar^e bien l^u pequeiiuclos hasta cn plcnn invieruu, y comu abun^la mcnus cn I^:urupa quc lus cisnes blanci^,, las crí;is ^^ las a^^es adultas adquie-

rcn alt^^s preci<^:.

i933 iws dicc yue hai,ría en cl ^>aís unas ^ 5z.243 ocas. .^l com^^arar esta ciYra cun la de ^<^ paíscs de I^.uropa, ^^ue <licrou las su^^as ac^uel año, esta- mos en doceavo lugar. I?1 l,aís que más ocas tiene es Pul^^nia, que a^^arerc run i2.cxx^.^x^, sigtziéndo- lc las Itc^^íil^lica^ S^wi^^tiias, cw^ t<^..}36.^xx^, y vi- nienclo lucgu ^le^r^ania, I[tin^;ría ^^ rl 1?sta^lo li- bre cje Irlan<la, si hicn, con se};tn^i^la^l, ^ies^>ués dc f olui^ia y]tiisia, cicbe ser 1^ rancia el l^aís que

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Cisne blanci^ ^Ic ctiello ue^;r^^, ,udamcricano (Cig^tus

^iiyric nlli.i).

C^mucii3u y arlimata^lu cn H;uropa pur l05 tuios dc ^h.^6 y dr ^ran c,tima, T^a^;ándo^c l^is crías ^° las avc^, adul- ta> a altu; l,recios. Teuida en libertatd suele dar dos

pueñtas en el año.

m^is ocas cría, pero como I^ rancia no con^w^icó el resultado de su censo nr^ puedc sentarsc esto fijarncntc, l^at la ante};uerra, eii I^rancia se teiiíati unos 3.^xx^.cxx^ de ocas.

L;n Nortcamerica, los 1?staclos Unidos fi^;urau coii ciira dc ^}.43[.c^8c^ cabczas y Canacl^ti ^t^ii

^o^}.cx^. I^:n lus den^ás paíscs, las cifras no alcan- zan a la cspañola, y cn cuanto a Sudarnérica, al Asia y a Occanía, sólo aparccen con cifras ma- yores qtie ]^al>aña la República Argenti^7a, con

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- I$I -

^7^•^4i5; Formosa, con z(i3.3c>^, y"I'urquía Asiá- tica, con r97•9b'^^ pero faltan datos del Japón y de China, países dondc la industria de la oca debe estar también muy generalizada.

En España, la rcgic'^n dundc más ocas se crían cs Cataluña, en su provincia dc Geroña, y espe- cialmente en la cornarca dcl Ampurdán, donde ya se dijo que existe una raza de ocas bien de- finida y generalizada en aquélla, la cual, siendo de muy buen volumen y blanca siempre, podría ser muy bien, base de seria explotación.

La abundancia de ocas en el Ampurdán obede- ce a lo mismo que ya se dijo justificaba la de pa- tos, esto es, a la abundancia de tierras destinadas al cultivo de forrajes (alfalfa, trébol y esparcefa), las cuales están siempre plagadas cíe parásitos, es- pecialmente de caracoles y babosas, confiándosc su destrucción a las manadas de patos y de ocas que a dichas tierras sc llevan.

f?sto no quiere decir que existan allá granjas ni siquiera casas de campo cionde las ocas se crían industrialmente, como 1as que existen en Francia, en Alemania, en Holanda y en otros países, por- que la produccíón se hace en pequeñísima escala en todas las casas, a base, todo lo más, de una docena de reproductores todos los años, pero son los muchísimos que crían pocos gansarones los que determinan ]a gran cifra que da la unión de todas.

Con las ocas ocurre en el Ampurdán lo que con los patos, esto es, que en muchas casas de campo, una vez nacidos los gansarones los llevan a los

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ierialcs l,ara vcncíerlos a los cultiva<lores dc las tierras dc forrajes, yuc son lus yue ne^esitau dc esos animalrs y l^ucden recriarlos ^• hasta engor- darlos, relativamcnte hien, con muy ^oco gasto.

Con cstas notas ^lc carác tcr nacional y univer- sal ponemus 1in a estas brevcs y concisas indica- ciuncs sobrc la crianza y cxplctación dc las ocas o gansos, quc, como los pavos y^ los patos, }^ien merecen ser considerados como aves de gran valor y de múltiplcs utilidades, siendo dignas de yue a su fomento se dedique la Avicultura patria.

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Aún nuestros avicultores podrían también fijar su atencibn en otras aves que, como las Yintadas o Gallinas de Guinea, se crían en muchos países abundanteinente como aves de constuno.

Es también productiva la cría de faisanes, en la especie Colchica, para la población o repobla- ción de cotos de caza y en las especies ornamen- tales para el adorno de parque y jardínes, pagán- dose a muy bucn precio sus productos, como los Pavos reales, que tauii^ién se crían en España.

Aún es altamente productiva la crianza de cis- nes doncie aLunda el agua, que les es de todo pun- to necesaria y que, aunquc sólo se logre vender alguna que otra pareja en el año, su precio, que a veces alcanza a Soo y ó0o pesetas, compensa to- das las molestias que en su crianza se tome el avi-

cultor. ^

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