Reporte de investigación | Research Report
VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO:
UN ESTUDIO EXPLORATORIO
Documentos de trabajo | Working Papers http://workingpapers.ucc.edu.co
No. 12, diciembre, 2015
doi: http://dx.doi.org/10.16925/greylit.1310
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Jacqueline Benavides-Delgado Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá
ACERCA DEL AUTOR
Jacqueline Benavides-Delgado Psicóloga Universidad de los Andes. Master en Protección Infantil Universidad del País Vasco. Doctorado en Psicología Universidad del Valle. Investigadora Grupo Boulumai Universidad Cooperativa de Colombia. Co-Directora de la Línea de Investigación en Desarrollo Humano del grupo Boulumai.
Correo electrónico: [email protected]
CÓMO CITAR ESTE DOCUMENTO
Benavides-Delgado, J. (2015). Violencia en el noviazgo: un estudio exploratorio (Documento de trabajo No. 12). Bogotá: Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia. doi: http://dx.doi.org/10.16925/greylit.1310
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RESUMEN
La presente investigación tuvo como objetivo describir la prevalencia de algunos tipos de violencia en las relaciones de noviazgo, así como las diferencias entre hombres y mujeres respecto a la utilización de formas de interacción violenta en sus relaciones afectivas. La muestra estuvo compuesta por 110 jóvenes, 60 mujeres y 50 hombres, estudiantes de últimos años de secundaria y primeros semestres de universidad, con edades comprendidas entre los 14 años y los 19 años, con al menos una relación de noviazgo durante el último año. Estos jóvenes respondieron la versión en español del CTS (Conflict Tactics Scale™) (Strauss, 1.979), un instrumento validado en Colombia por Pérez (2001). Los resultados obtenidos reportan diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto a la utilización de la violencia sexual, p < 0.05 y violencia física leve. Igualmente se encontró una correlación positiva entre la duración de la relación y el incremento de la violencia física en las parejas.
TABLA DE CONTENIDO
Violencia en relaciones de noviazgo: la simetría de la violencia 5 Relaciones de noviazgo 6
Estudios colombianos sobre el noviazgo 6 Método 8
Resultados 9 Discusión 13 Referencias 15
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1. Diferencias significativas entre hombres y mujeres 10 Tabla 2. Porcentaje de respuestas por género 10
Tabla 3. Influencia del estrato socioeconómico 11 Tabla 4. Análisis de varianza 11
Tabla 5. Correlación entre duración y tipos de violencia 12
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 1. Porcentaje de respuesta por tipo de violencia 12 Figura 2. Porcentaje de respuesta en mujeres 13
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VIOLENCIA EN RELACIONES DE NOVIAZGO: LA SIMETRÍA
DE LA VIOLENCIA
La violencia conyugal parece haber sido una constante en las relaciones de pareja de nuestra cultura (Haz Paz, 2000). Corsi (2004) considera que este hecho se acepta desde tiempos remotos y solo hasta hace muy poco se comenzaron a defender los derechos de las mujeres, niños y ancianos. Para este autor “La violencia, junto con el conocimiento y el dinero, es una de las principales fuentes de poder humano” (Corsi, 2004, p. 15).
Si bien, el problema de la violencia es un tema reciente en las agendas de los organismos internacionales de la década de los ochenta, cabe destacar que los movimientos feministas en los setenta fueron sin lugar a dudas muy influyentes en el análisis del problema de la violencia en las familias. Esta unidad sagrada y casi infranqueable, se convirtió en objeto de estudio (Haz Paz, 2000). La familia como lo plantea Corsi (2004) es quizá el medio más propicio para la aparición de conflictos, por la cercanía de sus miembros. Este espacio, resulta ser ideal para la aparición de la violencia. La violencia se define como “el uso de la fuerza para producir daño” (Corsi, 2004, p. 22). A esta definición se le añade el componente de ejercicio del poder y de asimetría en las relaciones. De tal modo, la violencia es una forma de resolver los conflictos utilizando la fuerza y el poder para doblegar al otro.
Las causas de esta violencia atraviesan dimensiones que han sido organizadas en los modelos ecosistémicos y que permiten plantear como multicausal el problema de la violencia doméstica. Las creencias culturales (microsistema) donde se refleja el problema de la obediencia, el poder, los roles sociales y sexuales de los hombres y de las mujeres, influyen en la ocurrencia de la violencia intrafamiliar. También se señala el ecosistema como un espacio de valores sociales donde se encuentra la legitimidad de la violencia como forma de resolver los conflictos. El microsistema aborda la familia como factores de relación interna, que atraviesa las dimensiones cognitivas, formas de pensar, las dimensiones de interacción, dinámica de la pareja y la historia personal de sus miembros (Corsi, 2004).
El estudio que efectuó la Universidad Externado de Colombia (2003) con 525 casos de parejas violentas, aporta un análisis novedoso de las causas de esta violencia doméstica. Dicha investigación examina el problema contemplando tres dimensiones: la dinámica familiar, factores socioculturales y factores psicoemocionales. Los resultados muestran que existe un conjunto de elementos asociados a la ocurrencia de violencia física donde predominan los estilos rígidos, consumo de alcohol, altos niveles de estrés, antecedentes de violencia intrafamiliar y alta vulnerabilidad respecto a riesgos físicos y emocionales.
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Los antecedentes de violencia sufridos en la familia de origen, elevan la probabilidad para que se presente violencia. Otro de los factores más relevantes encontrados se relaciona con el grado de cohesión conyugal. De este modo, las parejas que sufren violencia física están muy desligadas emocionalmente, evidencian escasa expresión afectiva, muy poco tiempo de actividades compartidas, desconfianza y muy poca intimidad. También se detectan índices de miedo, depresión y soledad. Este estudio demostró que las relaciones violentas, se caracterizan por la falta de respeto por las ideas y libertad del otro.
La violencia intrafamiliar en especial la violencia conyugal, ha sido ampliamente estudiada, sin embargo, ¿es este un problema exclusivo de las parejas que conviven? ¿Puede encontrarse violencia en las relaciones de noviazgo? Estas son algunas de las preguntas que guiaron esta investigación.
RELACIONES DE NOVIAZGO
Los jóvenes consideran el noviazgo como una de las etapas más importantes de su vida. Los adolescentes encuestados en esta investigación veían el noviazgo como un proyecto de vida en un plano de igualdad. El noviazgo entendido entonces como un estado ideal de afecto e intercambio personal, hasta hace muy poco tiempo pudo ser visto como una relación donde se iniciaban ciertos procesos violentos, que influía de manera muy profunda en la vida de los jóvenes.
Las investigaciones acerca de la violencia en parejas de novios, son muy recientes (menos de dos décadas). Uno de los estudios más importantes ha sido el realizado por Romkens y Mastenbroek (1998) en Holanda, con 1016 mujeres entre los 20 y los 60 años, solteras. Los resultados muestran que el 23 % de las mujeres mayores de 24 años, había experimentado algún tipo de violencia unilateral por parte de su novio. Esta investigación solamente consideró la visión y el reporte de las mujeres, lo cual fue un sesgo importante.
Posteriores estudios con muestras de hombres y mujeres, como la hecha con 572 jóvenes estudiantes por Shook, Gerrity, Jurich y Segrist (2000), encontraron que el 82 % reportaba haber estado en situaciones en las cuales fueron agredidos verbalmente por su pareja y el 21 % admitió haber actuado de manera físicamente agresiva. Las conclusiones apuntaron a definir la violencia en el noviazgo como un problema bidireccional y de proporciones similares tanto en hombres como en mujeres. El concepto de víctima dejó de ser exclusivo de las mujeres y el rol de maltratador se amplió dejando de lado la exclusividad masculina.
Tucker, Oslak, Young, Martin y Kupper (2001) apoyan estos resultados. Con una muestra de 90 000 adolescentes se determinó que el 32 % experimentó algún tipo de violencia por parte de sus parejas heterosexuales y el 12 % reportó haber sido víctima de violencia física. Las diferencias entre hombres y mujeres se
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presentaron principalmente en los actos de insultos públicos, donde la mujer tenía un porcentaje mayor como agresora. En general, se concluyó que la frecuencia de la violencia en relaciones de noviazgo en adolescentes era elevada, siendo tres de cada diez adolescentes, con relaciones heterosexuales románticas, víctimas de agresión por parte de su pareja.
La metodología y los instrumentos aplicados en las investigaciones reportadas han sido muy similares. Los estudios en análisis tienen en común dos elementos: por una parte son estudios realizados con muestras muy grandes y han utilizado la herramienta que elaboró Strauss (1979): Conflict Tactics Scale™ (CTS).
Un buen ejemplo de esta tendencia es el trabajo de González y Santana (2001) en España, el cual contó con una muestra de 1146 jóvenes entre los 16 y 18 años de edad. En esta investigación se manejó una versión modificada del CTS que incluyó las siguientes conductas: pedir explicaciones, llorar, dejar de hablar, gritar, marcharse por horas, marcharse por días, insultar, tirar o golpear con objetos, empujar o pegar o no decir nada. Los resultados de estos estudios señalan que no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto a la perpetración de conductas violentas.
Más allá de los datos descriptivos, algunos autores intentan plantear las posibles causas de la violencia en las relaciones de noviazgo. Romkens y Mastenbroek (1998) constataron factores psicosociales, entre los que se encuentran la historia de crianza y maltrato infantil, baja autoestima y sentimientos de dependencia y de miedo que impedían actuar, ante el temor de recibir una nueva agresión.
Por otro lado, algunos estudios procuran establecer relaciones entre algunas variables que podrían explicar la ocurrencia de violencia en el noviazgo. Foshee, Bauman y Linder (1999) examinaron una muestra de 1965 mujeres de 9° grado de bachillerato y hallaron que aquellas que habían sido víctimas de violencia física en la infancia, por parte de sus madres, tendían a ser agresivas en sus relaciones de noviazgo. Así mismo, las mujeres respondían de manera más agresiva cuando eran testigos de la violencia entre sus padres. También se ha encontrado que los jóvenes expuestos a mayores niveles de violencia, son los que manifiestan mayor nivel de agresividad en sus relaciones de pareja. De esta forma, se asume como factor de riesgo el estar expuesto a un contexto familiar donde se percibe algún grado de violencia (González y Santana, 2001).
ESTUDIOS COLOMBIANOS SOBRE EL NOVIAZGO
Aun cuando no existen estadísticas colombianas que puedan concretar una dimensión del problema de la violencia en las relaciones de noviazgo en adolescentes, hay algunos estudios que aportan datos muy interesantes para la
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comprensión del problema de la violencia en relaciones de pareja. Uno de ellos es el de Pérez (2001), que trabaja con una muestra de 209 personas entre hombres y mujeres casados o en unión libre, con un promedio de edad de 35 años. Los resultados obtenidos reportan que el 64,6 % presentó conflictos verbales y emocionales durante el último año y el 46,4 % vivió agresiones físicas leves. En los casos en que se presentó agresión física en el 51,7 % los miembros de la pareja se agredieron mutuamente, en el 24,5 % solo la mujer agredió a su pareja y en un 23,6 % solo el hombre. A partir de estos datos, se plantea el siguiente estudio: Objetivo general:
Determinar la prevalencia de violencia física, verbal o sexual existente en las relaciones de noviazgo de jóvenes bogotanos.
Objetivos específicos:
Determinar la existencia de diferencias entre hombres y mujeres respecto a su nivel de agresión en la pareja.
Determinar la existencia de diferencias entre hombres y mujeres respecto a su nivel de victimización en las relaciones de noviazgo.
Establecer las relaciones entre la duración del noviazgo y la frecuencia de violencia en la pareja.
Variables:
Escaraci (escala de racionalidad). Avervict (agresión verbal víctima). Averagre (agresión verbal agresor). Filevict (agresión física-leve víctima). Filevagr (agresión física-leve agresor).
Fimodvic (agresión física-moderada víctima). Fimodagr (agresión física-moderada agresor). Fisevict (agresión física-severa víctima). Fiseagr (agresión física-severa agresor). Asexvict (agresión sexual víctima). Asexagre (agresión sexual agresor).
MÉTODO
Participantes
El presente estudio se realizó en tres instituciones educativas: dos privadas y una pública, de la ciudad de Bogotá. La participación de los jóvenes fue totalmente voluntaria para lo cual se utilizó el consentimiento informado (véase anexo 2). La
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muestra estuvo conformada por 110 jóvenes, 60 mujeres y 50 hombres cuyo promedio de edad fue de 16,9 años y quienes manifestaron haber tenido al menos una relación de noviazgo con una pareja heterosexual durante el último año.
Instrumento
Como herramienta de recolección de datos se utilizó el CTS desarrollado por Strauss en 1979, con el fin de conocer los conflictos intrafamiliares y la violencia en las relaciones familiares (véase anexo 3). Este instrumento consiste en quince ítems diseñados para medir tres formas de resolver el conflicto: racionalidad, violencia física y violencia verbal. Las respuestas a cada pregunta se registran en escala de Likert y el participante respondía acerca de su conducta y de la conducta de su pareja. El instrumento emplea una escala de Likert con seis opciones de respuesta (1 vez, 2-5 veces, 6-10, 11-20, más de 20 y nunca). La versión que se manejó en la aplicación correspondió al instrumento en español validado por Pérez (2000), al cual se le hicieron los ajustes derivados de un pilotaje con treinta jóvenes de Bogotá. Los autores además incluyeron unas preguntas acerca de la violencia sexual y el consumo de alcohol. La herramienta permite identificar conductas agresivas catalogadas como leves, moderadas o graves y si la persona es víctima o agresora.
Procedimiento
En cada una de las tres instituciones educativas de Bogotá, se celebró una charla informativa donde se explicó a los jóvenes los alcances de la investigación. Se hizo especial énfasis en la confidencialidad de los resultados. De igual manera se entregó el consentimiento informado explicándoles la voluntariedad de su decisión, para que ellos pudieran libremente participar en el estudio. Las aplicaciones del CTS se realizaron de modo grupal en cada una de las instituciones educativas y la información se analizó utilizando el SPSS versión 10.
RESULTADOS
Con el fin de identificar las diferencias entre hombres y mujeres respecto a la utilización de la violencia física, sexual o verbal con sus parejas, se efectuó una prueba t para muestras independientes. La tabla 1 resume los análisis realizados para p<0,05.
REPORTE DE INVESTIGACIÓN | Violencia en el noviazgo: un estudio exploratorio
10 Tabla 1.
Diferencias entre hombres y mujeres
Nota. Elaboración propia
Respecto a los otros tipos de violencia no se reportaron diferencias significativas. Los porcentajes de frecuencias demuestran que el nivel de violencia en las parejas de novios adolescentes varía según el tipo de violencia. El 92,7 % de los jóvenes ha estado en relaciones de pareja en las cuales se han sentido víctimas de agresión verbal. Un 10 % de los jóvenes ha tenido conductas sexualmente agresivas con sus parejas y un 2,72 % ha sido perpetrador de conductas calificadas como agresión física severa, que incluyen utilización de armas punzocortantes, amenaza con armas de fuego, entre otras. En estos casos de violencia extrema el porcentaje de hombres es del 4 % mientras que en las mujeres es de 1,6 %. En cuanto a la agresión sexual se puede determinar que el 14 % de los hombres reporta agresión sexual con su pareja.
Tabla 2.
Porcentaje de respuestas por género
Variables Frecuencia mujeres (%) Frecuencia hombres (%) Frecuencia total (%)
Escaraci 100 98 99
Avervict 91,6 94 92,7
Averagre 90 90 90
Filevict 53,3 56 54,5
Filevagr 51,6 42 47,2
Variable X mujer X hombre P<0,05
Víctima 5,3 6,9 0,31 Agresor 6,0 6,2 0,99 Escaraci 4,5 5,0 0,79 Avervict 3,9 4,7 0,48 Averagre 4,2 4,7 0,22 Filevict 1,0 1,7 0,01* Filevagr 1,3 1,7 0,49 Fimodvic 0,2 0,3 0,13 Fimodagr 0,3 0,2 0,13 Fisevict 0,01 0,00 0,06 Fiseagr 0,03 0,06 0,33 Asexvict 0,10 0,14 0,29 Asexagre 0,08 0,16 0,04
REPORTE DE INVESTIGACIÓN | Violencia en el noviazgo: un estudio exploratorio 11 Fimodvic 13,3 20 16,3 Fimodagr 13,3 16 14,5 Fisevic 1,6 0 0,90 Fiseagr 1,6 4 2,72 Asexvict 8,3 10 10 Asexagre 6,6 14 10
Nota. Elaboración propia
Por otra parte, el análisis de la variable estrato socioeconómico en relación con las variables del estudio utilizando Anova p<0,05 fue significativo para las variables agresor, víctima, violencia física leve víctima y violencia física moderada agresor. La tabla 3 resume los datos obtenidos en este análisis.
Tabla 3.
Influencia del estrato socioeconómico
Variable X estrato 1 X estrato 2 X estrato 3 P < 0,05*
Agresor 7,64 4,25 7,86 0,007 Averagre 4,67 3,57 6,80 0,006 Víctima 7,20 4,59 7,73 0,031 Filevagr 2,23 0,51 0,73 0,001 Filevict 2,18 0,73 1,20 0,003 Fimodagr 0,58 7,69 0,13 0,013
Nota. Elaboración propia
Con la prueba de correlación de Pearson p < 0,05 se halló una correlación positiva entre la duración de la relación y la violencia física leve víctima, física leve agresor y física moderada agresor. En este sentido a mayor tiempo de permanencia en la pareja mayores los niveles de violencia física moderada y leve. Tabla 4.
Correlación entre duración y tipos de violencia
Agresor Filevict Filevagr Fimodagr
Duración 0,209* 0,190* 0,274* 0,224*
Nota. Elaboración propia
* p<0,05.
Con el análisis de correlación de Pearson se encontró un índice de correlación negativa para las variables estrato socioeconómico y violencia física leve víctima y física moderada agresor (véase tabla 5).
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12 Tabla 5.
Correlación entre estrato socioeconómico y tipos de violencia
Filevict fimodagr
Estrato – 0,237* – 0,234*
Nota. Elaboración propia
Con respecto a la edad se reportó una correlación positiva entre la edad y la variable agresión verbal agresor (Averagre). Al mismo tiempo se presentó una correlación positiva entre la edad y la duración de la relación, lo que significa que a mayor edad, mayor duración de la relación para un p<0,005.
Figura 1. Porcentajes de respuesta global por tipo de violencia. Elaboración propia. Respecto a los hombres, el 76 % se ha sentido agredido verbalmente por su pareja, al menos una vez. También se destaca un 14 % de utilización de mecanismos racionales para resolver los conflictos y un 62 % de ellos ha sido agresor verbal con su pareja, al menos una vez en el último año.
0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0% 50,0% 60,0% 70,0% 80,0% 90,0% 100,0%
Victima Agresor EscaraciAvervictAveragre Filevic FilecagrFimodvicFimodagr Fisevic Fiseagr Asexvic Asexagr
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Figura 2. Porcentaje de respuesta en mujeres. Elaboración propia.
En cuanto a las mujeres el 6,7 % manifestó haber utilizado entre once y veinte veces, en el último año, mecanismos racionales para resolver los conflictos. Igualmente el 6,7 % respondió haber sido víctima de agresión sexual por parte de sus parejas.
DISCUSIÓN
La imagen del noviazgo como una etapa de escasos conflictos puede ser reevaluada a través de los datos obtenidos en esta investigación. Por una parte, es importante analizar que los jóvenes reportan haber estado involucrados en relaciones de noviazgo donde la forma de resolver los conflictos atraviesa por prácticas violentas verbales, físicas y sexuales.
Los resultados también demuestran que no hay diferencias entre hombres y mujeres respecto a la utilización de la violencia verbal, física severa y física moderada. Estos datos corroboran los encontrados por Pérez (2000) y González y Santana (2001). Sin embargo, la utilización de la violencia física leve parece ser una práctica que se está generalizando por parte de las mujeres, en estas edades.
Por otro lado, los resultados alcanzados en esta investigación superan las estadísticas reportadas por Tucker et al. (2001), donde el 32 % de los jóvenes
0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0% 50,0% 60,0% 70,0% 80,0% 90,0% 100,0%
Victima Agresor Escaraci Avervict Averagre Filevic Filecagr FimodvicFimodagr Fisevic Fiseagr Asexvic Asexagr
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experimentó algún tipo de violencia por parte de sus parejas heterosexuales. En el presente estudio se habla de un 94 % de los jóvenes que declara haber sido víctima de algún tipo de violencia, al menos una vez, en su relación de noviazgo, en el último mes. En específico, en cuanto a la agresión verbal aquí se reportan datos similares a los encontrados por Shook et al. (2000), donde el 82 % de los jóvenes manifestó haber sido agredido verbalmente por su pareja. Estas agresiones incluyen la burla, ser objeto de grosería e insultos y la prohibición de comunicarse con otras personas. Este resultado es alarmante, teniendo en cuenta que los niveles de insultos y agresiones verbales son muy elevados (92,7 %).
Se puede concluir que en su gran mayoría, los jóvenes resuelven sus conflictos empleando la agresión verbal. Por otro lado, este estudio hace evidente que los hombres no tienen el rol hegemónico de la violencia y que en las relaciones de novios, la violencia se expresa de forma muy equitativa. Posiblemente, las causas de esta equidad en la solución de conflictos radica en que esta dinámica de relaciones está menos atada a los roles sexuales tradicionales. Los resultados obtenidos en esta investigación apoyan dicho argumento al mostrar que un elevado porcentaje de hombres (94 %) se ha sentido al menos una vez en el último mes víctima de maltrato verbal por parte de su pareja femenina.
Además podríamos destacar un porcentaje del 90 % de mujeres que reconoce haber agredido verbalmente al menos una vez en el último mes a su pareja. La agresión leve como empujarse y pegarse suavemente, también reporta datos similares en hombres y mujeres.
Es importante anotar la baja frecuencia de agresiones físicas graves en la pareja (2,72 %). Porcentajes muy bajos demuestran que los problemas de violencia en las relaciones de noviazgo permanecen en una etapa de agresión física leve.
Ahora bien, es interesante analizar la correlación positiva existente entre la duración de la relación y la presencia de violencia física leve. Podría plantearse que a medida que pasa el tiempo se permiten más acercamientos físicos entre las parejas, y se diluye cierto respeto que lleva a una mayor agresión física verbal. Esto se puede asociar de manera muy clara con el aumento de la violencia física y verbal en las parejas que conviven y tienen relaciones estables. En resumen, podría decirse que este estudio permite reconocer un problema muy grave que afecta la salud mental de los jóvenes y que los lleva a situaciones extremas de depresión, trastornos alimenticios o suicidio.
Resulta fundamental el trabajo preventivo y la sensibilización en los espacios educativos, que enseñen a los jóvenes a resolver los conflictos de forma no violenta y que protejan de su agresión a las personas a las cuales les tienen afecto, como es su propia pareja romántica. La investigación en este campo se hace cada vez más importante. Se considera primordial abordar temas que se relacionan con
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el avance en la comprensión del problema y especialmente con la explicación de las razones por las cuales las relaciones de pareja violenta, continúan.
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