TRABAJO FIN DE MÁSTER
UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
SÍNDROME DE BURNOUT EN PERSONAL
SANITARIO DE CUIDADOS INTENSIVOS DE A
CORUÑA
II
ÍNDICE
ABREVIATURAS ... 1 RESUMEN ... 2 ABSTRACT ... 3 INTRODUCCIÓN ... 4 JUSTIFICACIÓN ... 6 OBJETIVOS ... 7 MATERIAL Y MÉTODO ... 7Diseño del estudio ... 7
Ámbito de estudio ... 7
Periodo de estudio ... 7
Descripción de la intervención ... 7
Criterios de inclusión y exclusión ... 8
Tamaño muestral ... 8 Mediciones e intervenciones ... 8 Análisis estadístico ... 10 Aspectos ético-legales ... 10 Fuentes de financiamiento ... 10 RESULTADOS... 11 DISCUSIÓN ... 15 CONCLUSIONES ... 18 AGRADECIMIENTOS ... 18 BIBLIOGRAFÍA ... 19 ANEXOS ... 21
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ABREVIATURAS
CAEIG: Comité Autonómico de Ética de la Investigación de Galicia CE: Cansancio Emocional
CHUAC: Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña DP: Despersonalización
MBI: Maslach Burnout Inventory OMS: Organización Mundial de la Salud RP: Realización Personal
SERGAS: Servicio Gallego de Salud UCI: Unidad de Cuidados Intensivos
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RESUMEN
Introducción: El síndrome de burnout se define como un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas. Las condiciones laborales y las características del tipo de trabajo realizado por el personal sanitario en las UCIs hacen que éste sea un grupo de alto riesgo para el desarrollo de dicho síndrome.
Objetivos: Determinar la prevalencia del síndrome de burnout en el personal sanitario de las Unidades de Cuidados Intensivos del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. Determinar el grado de cansancio emocional, despersonalización y realización personal en el trabajo, que experimentan los profesionales encuestados. Analizar la existencia de asociación entre el perfil de burnout y las variables sociodemográficas-laborales valoradas en la encuesta. Material y método: Estudio observacional descriptivo, realizado en una UCI de un hospital primario de A Coruña, entre marzo y abril de 2016. Se entregó el cuestionario Maslach Burnout Inventory y variables sociodemográficas-laborales.
Resultados: Contestaron el 86,7% de los trabajadores (n= 98) de los cuales el 56,1% eran enfermeros (n=55), el 26,5% eran auxiliares de enfermería (n=26), el 12,2% eran médicos intensivistas (n=12) y el 5,1% eran médicos residentes (n=5). De los encuestados, mostraron un nivel de cansancio emocional y despersonalización elevado el 55,1% (n= 54) y 66,3% (n= 65) respectivamente y el 37,8% (n= 37) un nivel bajo de realización personal.
Conclusiones: La prevalencia del síndrome de burnout en nuestra muestra fue del 20,4%, siendo los auxiliares de enfermería los más afectados. Detectamos niveles elevados de cansancio emocional y de despersonalización, y niveles medios de realización personal. Las variables relacionadas con el síndrome de desgaste profesional fueron mujeres, con edad de 46±8,4, con el aumento de los años de servicio en la unidad y una baja satisfacción profesional.
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ABSTRACT
Introduction: The burnout syndrome is defined as a syndrome of emotional exhaustion, depersonalization and low personal accomplishment that can occur among individuals who work with people. Working conditions and the characteristics of the type of work performed by health personnel in ICUs make this a high-risk group for the development of this syndrome. Objectives: To determine the prevalence of burnout syndrome in medical personnel of the intensive care unit of the Hospital of A Coruña. Determine the degree of emotional exhaustion, depersonalization and personal accomplishment at work, as experienced by the enquired professionals. Analyze the existence of association between burnout profile and sociodemographic and labor variables assessed in the survey.
Material and method: Descriptive observational study performed in an ICU of a primary hospital in A Coruña between March and April 2016. Maslach Burnout Inventory and sociodemographic and labor variables were handed out.
Results: A total of 86.7 % (n = 98) of workers answered, of which 56.1 % were nurses (n= 55), 26.5 % were nursing assistant (n = 26), 12,2% were intensivist physicians (n = 12) and 5,1 % were resident physicians (n = 5). Respondents showed a high level of emotional exhaustion and depersonalization 55,1% (n= 54) and 66,3% (n = 65) respectively and 37,8 % (n = 37 ) a low level of personal accomplishment.
Conclusions: The prevalence of burnout syndrome in our sample was 20,4 %, and nursing assistants most affected. We detect high levels of emotional exhaustion and depersonalization, and average levels of personal accomplishment. The variables related to professional burnout syndrome were sex (women), aged 46±8,4, with increasing years of service in the unit and low job satisfaction.
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INTRODUCCIÓN
El estrés está muy presente en la sociedad de hoy en día y afecta a la salud de los individuos y a su rendimiento profesional (1). Desde hace tiempo, en el ámbito de la salud laboral, se viene empleando el concepto denominado síndrome de burnout o síndrome de desgaste profesional (2), aunque este constructo también ha sido denominado como síndrome del estrés laboral asistencial.
El síndrome de burnout fue descrito por primera vez en 1974 por Freudenberger y lo definió como “estado de fatiga o frustración que se produce por la dedicación a una causa, forma de vida o de relación, que no produce el esperado refuerzo” (2,3).
Posteriormente hubieron otros autores que intentaron completar esa definición, pero la definición de Maslach (1976) (4) ha sido la más aceptada. Cristina Maslach consideró el burnout como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas” (5).
Existen una gran cantidad de factores relacionados con el síndrome de burnout en profesionales sanitarios. Frade Mera et al. los clasificaron en (6):
Factores profesionales: posibilidad de cometer errores con graves consecuencias, contacto directo con el sufrimiento, dolor y la muerte, miedo al contagio de enfermedades, ambigüedad y conflicto del rol, tareas poco gratificantes, acontecimientos desvalorizadores, escasa autonomía en la toma de decisiones…
Factores institucionales: falta de recursos materiales y humanos, bajos sueldos, turnos de trabajo, sobrecarga cuantitativa y cualitativa del trabajo, falta de conocimientos, excesiva burocracia, falta de trabajo en equipo, problemas interpersonales, ámbito de trabajo inadecuado, baja promoción interna, personal eventual, plantillas flotantes…
Factores personales: sentimiento de impotencia y soledad, factores que componen la personalidad del individuo (valores, creencias, deseos…), falta de reconocimiento social y profesional, desmotivación, personalidad “tipo A” (personas activas, competitivas, buscan el éxito profesional).
5 Los síntomas del burnout se desarrollan en cuatro etapas: entusiasmo, estancamiento, frustración y apatía (7). Vinculados al burnout se han descrito distintos síntomas de tipo psicosomático (gastrointestinales, disminución del peso, fatiga, dolores de cabeza, trastornos de sueño, ansiedad), conductuales (cinismo, rabia, ira, agresividad, rigidez de criterios, cambio de hábitos, conductas de riesgo, abuso de sustancias, absentismo laboral), emocionales (irritabilidad, depresión, sentimientos de despersonalización, baja autoestima o disminución de la concentración) y defensivos (negación de emociones, ironía, disminución de la atención) (8,9). Las consecuencias derivadas del síndrome de burnout repercuten de forma considerable sobre el profesional, provocando alteraciones del estado de salud y del comportamiento como: problemas cardiacos, tensión emocional, deterioro de la vida social y familiar, cansancio mental, angustia, disfunción sexual, colon irritable, dispepsias, mialgia, apatía… (5,8,10)
. Pero también repercute directamente sobre el paciente, que ve disminuida la calidad de la atención que recibe y sobre la institución, donde crece el absentismo, disminuye la productividad y aumentan la rotación y traslados de los profesionales. Todo ello puede provocar problemas graves, que conllevan un importante coste económico y social (2,11,12),. Concretamente, del 50 al 60% del absentismo ha sido relacionado con el estrés asistencial, lo que conlleva un coste anual para la Unión Europea en torno a los 20.000 millones de euros (13).
Estudios realizados en diversos países del mundo han aportado datos variados. En Brasil, el estudio de Tironi et al. (14) reveló una prevalencia de este síndrome del 7% en médicos. Estudios realizados en Francia (15,16) informan de unas prevalencias de 33% y 46,5%. En nuestro país, el trabajo de Frade Mera et al. (6) en un hospital de Madrid, obtuvo una prevalencia de 14% (Enfermeros, auxiliares de enfermería, médicos y residentes). En Galicia se realizó un estudio en diferentes hospitales de Vigo por Puialto et al.(11) en el que se observó una prevalencia de 12,9% de síndrome de burnout en enfermeras.
Dentro de este marco, el informe sobre la salud elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2000 se dedicó a evaluar la calidad de los sistemas de salud y cómo proceder a su mejora (17). Este informe recomienda cuidar los recursos humanos de las organizaciones sanitarias, ya que de lo contrario se deterioraran fácilmente. Este informe sugiere realizar una buena gestión, donde se le reconozca una gran importancia a la satisfacción con el trabajo, buscar el desarrollo de la carrera profesional y mejorar las condiciones laborales de los profesionales de la salud.
El estudio del burnout en el entorno sanitario abarca las distintas categorías profesionales, así como diversas unidades o servicios de cuidados. De entre estas últimas, las Unidades de
6 Cuidados Intensivos (UCI) han sido especialmente analizadas (2,5,6,10,12,16,18,19), por estar presentes en ellas numerosas fuentes de estrés. Es una unidad donde hay pacientes en estado crítico, de estado de emergencia continua e inestabilidad permanente, que demandan una intervención rápida y efectiva por parte del profesional de la salud, quienes deben trabajar en un ambiente impersonal, opresivo y altamente tecnificado, con ruidos constantes generados por alarmas, quejidos y problemas de espacio, tiempo y consecuente sobrecarga laboral.
Para medir el grado de burnout, Maslach y Jackson desarrollaron el Maslach Burnout Inventory (MBI), que está formado por tres subescalas (20,21):
1. Cansancio emocional (CE): valora la pérdida progresiva de energía, sensación de sobreesfuerzo físico, que se produce como consecuencia del contacto con las personas a las que se atiende.
2. Despersonalización (DP): consiste en el desarrollo de actitudes negativas hacia los demás. Mide el grado en el cual la respuesta hacia los pacientes es fría, distante e impersonal.
3. Realización personal (RP): evalúa los sentimientos de competencia y eficacia en la realización del trabajo.
JUSTIFICACIÓN
La prevalencia de este síndrome y las importantes consecuencias que se derivan, justifican la necesidad de estudios que traten de mostrar los niveles de burnout existentes en los distintos ámbitos laborales y organizaciones de la salud. Además, el estudio de las variables asociadas nos permitirá una mejor comprensión del síndrome para poder intervenir de manera más eficaz sobre las variables relacionadas con el estrés laboral asistencial. El mayor conocimiento del síndrome de burnout en nuestra realidad permitirá desarrollar intervenciones orientadas a su prevención y reducción. Con nuestro estudio pretendemos colaborar con la mejora de la calidad de vida laboral del personal sanitario de las unidades de cuidados intensivos.
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OBJETIVOS
Determinar la prevalencia del síndrome de burnout en el personal sanitario de las Unidades de Cuidados Intensivos del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.
Determinar el grado de cansancio emocional, despersonalización y realización personal en el trabajo, que experimentan los profesionales encuestados.
Analizar la existencia de asociación entre el perfil de burnout y las variables sociodemográficas-laborales valoradas en la encuesta.
MATERIAL Y MÉTODO
Diseño del estudio
Estudio observacional descriptivo.
Ámbito de estudio
Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC).
Periodo de estudio
El trabajo de campo se llevó a cabo entre los meses de marzo y abril de 2016, tanto en turno de mañana como de tarde y noche.
Descripción de la intervención
Realizamos un cuestionario siguiendo las pautas del MBI en su versión en español (21) y guiándonos por la bibliografía disponible [Anexo I]. Las encuestas fueron administradas y recogidas por el investigador principal. Los participantes fueron reclutados en los propios puestos de trabajo, donde se les entrego el cuestionario y se les ayudó a resolver las dudas. El cuestionario se presentó al personal sanitario como una encuesta sobre las actitudes de los profesionales ante su trabajo, procurando no emplear términos como estrés laboral, intentando minimizar así los sesgos de la respuesta por creencias personales sobre el síndrome de estrés laboral asistencial. Debido a que el cuestionario utilizado es totalmente anónimo y no se recogen datos clínicos ni personales de los encuestados, no fue preciso el consentimiento
8 informado, ya que el hecho de cubrir el cuestionario suponía en sí la otorgación implícita del consentimiento.
Criterios de inclusión y exclusión
La población de estudio fueron los profesionales pertenecientes a la categoría de médicos intensivistas, médicos residentes, enfermeros y auxiliares de enfermería de la Unidad de Cuidados Intensivos del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.
Fue incluida en el estudio toda persona que perteneciendo a las categorías profesionales anteriormente descritas, desease participar en él y se encontrase en la unidad en el periodo de realización del estudio.
Los criterios de exclusión fueron simplemente la no pertenencia a dichas categorías profesionales y la ausencia al puesto de trabajo durante el período de estudio por baja laboral.
Tamaño muestral
Para poder estimar una prevalencia de síndrome de burnout del 20% entre el personal sanitario de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) con una precisión de ±8% y un nivel de confianza del 95%, fue necesario entrevistar a 96 profesionales.
Mediciones e intervenciones
Se utilizaron dos instrumentos de evaluación: una encuesta de variables sociodemográficas - laborales diseñada ad hoc para el desarrollo de este estudio, que ha sido creada teniendo en cuenta las variables estudiadas en la literatura previa, con el fin de establecer un perfil epidemiológico del síndrome de burnout; y un segundo instrumento validado, el Maslach Burnout Inventory (MBI) (1981) (20) en su versión española traducido al castellano por Seisdedos (1997) (21).
A continuación se describen las características y variables recogidas a través de ambos instrumentos:
Encuesta de variables sociodemográficas-laborales
Las 17 variables sociodemográficas-laborales son: edad, sexo, categoría profesional, unidad de trabajo, estado civil, carga familiar, número de hijos, años de ejercicio profesional, años
9 trabajados en UCI, años de antigüedad en el servicio, situación laboral, turno, relación con los compañeros, grado de satisfacción laboral, reconocimiento del trabajo por parte de los pacientes, trabajo en equipo en la unidad, pacientes que se atienden al día y días de ausencia en el trabajo durante el último año.
Maslach Burnout Inventory
Este cuestionario es el más utilizado para evaluar la frecuencia e intensidad del síndrome de desgaste profesional, dentro del contexto laboral sanitario. Esta escala tiene una alta consistencia interna (0,80) y una fiabilidad de 0,90 para el agotamiento emocional, 0,71 para la realización personal, y 0,79 para la despersonalización. Consta de 22 ítems, y en él se pueden diferenciar tres subescalas que miden, a su vez, las tres dimensiones que conforman el síndrome (Anexo I):
Cansancio emocional (CE). Esta subescala está formada por 9 ítems (preguntas 1, 2, 3, 6, 8, 13, 14, 16, 20 del cuestionario) que describen sentimientos de estar abrumado y agotado emocionalmente por el trabajo.
Despersonalización (DP). Esta subescala está formada por 5 ítems (preguntas 5, 10, 11, 15, 22) que describen una respuesta impersonal y falta de sentimientos hacia los sujetos objeto de atención o servicio.
Realización personal en el trabajo (RP). Subescala compuesta por 8 ítems (preguntas 4, 7, 9, 12, 17, 18, 19, 21) que describen sentimientos de competencia y realización exitosa en el trabajo hacia los demás.
Estos 22 ítems se valoran con una escala tipo Likert, en la que el sujeto puntúa la frecuencia con la que experimenta los sentimientos que configuran el síndrome. El rango de frecuencia está formado por 7 adjetivos que van de “nunca” (0) a “todos los días” (6). No existen puntos de corte válidos a nivel clínico para medir la existencia de burnout y para poder separar los casos de los no casos. Lo que se ha hecho es distribuir los rangos de las puntuaciones totales de cada dimensión o subescala en tres tramos que definen un nivel de burnout experimentado como bajo, medio o alto. De las distintas versiones del Maslach Burnout Inventory (MBI), se ha administrado la versión clásica para profesionales de “servicios humanos” (21), teniendo en cuenta para su corrección los diferentes baremos establecidos por sexo de acuerdo con la versión comercial española del test, que establece los siguientes valores medios de referencia para interpretar cada una de las dimensiones: CE: 20,86; DP: 7,62, y RP: 35,71.
10 Además de estas puntuaciones medias, el manual establece los puntos de corte anteriormente citados (alto, medio y bajo) para cada una de las dimensiones. Los puntos de corte para CE se sitúan en 15 y 24 (es bajo si la puntuación es inferior a 15 y alto si es superior a 24), para DP en 4 y 9, y para RP en 33 y 39. Una puntuación alta de CE y DP y una puntuación baja de RP se consideran un perfil de burnout.
Análisis estadístico
Una vez recogida la información, se configuró una base de datos utilizando el programa de análisis de datos estadísticos SPSS 23.0 (2014).
Se realizó un análisis descriptivo de las variables recogidas en el estudio, en concreto las variables cualitativas se describieron con n y porcentaje, se estimó el intervalo de confianza al 95%. Para las variables cuantitativas se calcularon valores medios±desviación típica, mediana y rango.
La comparación de medias se realizó por medio de la T de Student o test de Mann-Whitney tras la comprobación de la normalidad con el test de Kolmogórov-Smirnov. La asociación de variables cualitativas se estimó por medio del estadístico Chi-cuadrado. Se estudiaron qué variables se asocian al síndrome de burnout mediante modelos multivariantes de regresión.
Aspectos ético-legales
El desarrollo del proyecto se realizó respetando las Normas de Buena Práctica Clínica, los principios éticos fundamentales establecidos en la Declaración de Helsinki y el Convenio de Oviedo, así como los requisitos establecidos en la legislación española en el ámbito de la investigación. El investigador se comprometió a respetar la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal (Ley Orgánica 15/1999, de 13 diciembre).
El Comité Autonómico de Ética de la Investigación de Galicia (CAEIG) emitió un informe favorable para la realización del estudio por el investigador. A su vez, el estudio recibió la conformidad del Centro para la realización del mismo. [Anexos II y III]
Fuentes de financiamiento
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RESULTADOS
El cuestionario se entregó a un total de 113 profesionales sanitarios de la UCI del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, con una tasa de respuesta del 86,7% (n= 98). Todos los cuestionarios que fueron recogidos fueron válidos, al no haber ninguno mal cubierto o estar incompleto.
El grupo estudiado estaba formado por 15 hombres (15,3%) y 83 mujeres (84,7%). La edad media fue de 42,1±9,6 (23-60). En lo que respecta al estado civil 23 estaban solteros (23,5%), 68 estaban casados o tenían pareja estable (69,4%), 3 estaban viudos (3,1%) y había 4 separados o divorciados (4,1%). El 54,1% (n= 53) de los profesionales tenían hijos y el número medio de éstos fue de 1,7±0,7 (1-4).
El 56,1% eran enfermeros (n=55), el 26,5% eran auxiliares de enfermería (n=26), el 12,2% eran médicos intensivistas (n=12) y el 5,1% eran médicos residentes (n=5). Expresada en años, la experiencia laboral media fue de 17,2±9,6% (1-40), el tiempo medio trabajado en UCI fue de 11,7±9,4 (0-40) y la antigüedad media en la unidad fue de 10,6±9 (0-40). La situación laboral de los profesionales incluidos en el estudio fue: 43,9% (n= 43) estatutarios, 12,2% (n= 12) laboral fijo, 20,4% (n= 20) interino y 23,5% (n= 23) laboral temporal.
En esta UCI se encuentra instaurado el turno rotatorio, que incluye mañanas, tardes y noches; por ello el 84,7% (n= 83) de los profesionales que participan tenían dicho turno, sólo el 15,3% (n= 15) tenían turno de mañana. El 94,9% (n= 93) indicaron tener una buena relación con sus compañeros, el 63,3% (n= 62) un nivel de satisfacción profesional medio, el 61,2% (n= 60) un reconocimiento medio de su trabajo y el 46,9% (n= 46) un buen trabajo en equipo. El 87,8% (n= 86) opinan que el número de pacientes atendidos al día es apropiado.
En cuanto al absentismo laboral en los 12 meses anteriores al pase del cuestionario, se encontró una ausencia media en días de 6,2±32,8 (0-270). Esta dispersión en los resultados se debe a dos personas que estuvieron ausentes 180 y 270 días antes del pase de la encuesta. El porcentaje de la muestra que no ha tenido ninguna ausencia era del 71,4% (n=70). En las tablas 1 y 2 se
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Tabla 1. Características de la muestra estudiada.
Número Porcentaje Categoría profesional Enfermero/a 55 56,1
Médico intensivista 12 12,2 Auxiliar de enfermería 26 26,5 Médico residente 5 5,1 UCI 5ª A 76 76,6 5ª B 22 22,4 Sexo Hombre 15 15,3 Mujer 83 84,7
Estado civil Soltero 23 23,5
Casado o pareja estable 68 69,4
Viudo/a 3 3,1
Separado o divorciado 4 4,1
Hijos Si 53 54,1
No 45 45,9
Situación laboral Estatutario 43 43,9
Laboral fijo 12 12,2
Interino 20 20,4
Laboral temporal 23 23,5
Relación con compañeros Buena 93 94,9
Regular 5 5,1
Mala 0 0
Satisfacción profesional Elevado 29 29,6
Medio 62 63,3
Bajo 7 7,1
Reconocimiento laboral Elevado 33 33,7
Medio 60 61,2
Bajo 5 5,1
Trabajo en equipo Bueno 46 46,9
Regular 34 34,7
Malo 18 18,4
Nº de pacientes Excesivo 10 10,2
Apropiado 86 87,8
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Tabla 2. Características de las variables continuas.
Media Desviación
Típica Rango Edad (años) 42,1 9,6 23-60
Experiencia laboral (años) 17,2 9,6 1-40
Tiempo trabajado en UCI (años) 11,7 9,4 0-40
Antigüedad en servicio (años) 10,6 9,0 0-40
Ausencias en el trabajo (días) 6,2 32,8 0-270
Resultados en relación con el objetivo 1: Determinar la prevalencia del síndrome de burnout
en el personal sanitario de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.
La prevalencia de síndrome de burnout (CE elevado, DP elevado y RP bajo) entre el total de los profesionales sanitarios incluidos en la muestra fue de 20,4% (n= 20).
Resultados en relación con objetivo 2: Determinar el grado de cansancio emocional,
despersonalización y realización personal en el trabajo, que experimentan los profesionales encuestados.
Los niveles medios de las distintas subescalas del MBI fueron: Cansancio emocional 25,4±10,6 (1-49), despersonalización 12,07±4,9 (0-25) y realización personal 35,4±7,02 (19-48). [Tabla 3]
Tabla 3. Características de las subescalas del MBI en la muestra estudiada.
Media Desviación Típica Rango
CE 25,4 10,6 1-49
DP 12,07 4,9 0-25
RP 35,4 7,02 19-48
CE: Cansancio Emocional; DP: Despersonalización; RP: Realización Personal
De los encuestados, mostraron un nivel de CE y DP elevado el 55,1% (n= 54) y 66,3% (n= 65) respectivamente y el 37,8% (n= 37) un nivel de RP bajo. [Gráfica 1]
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Gráfica 1. Porcentaje de profesionales en cada dimensión del Maslach Burnout Inventory (MBI).
CE: Cansancio Emocional; DP: Despersonalización; RP: Realización Personal
Se compararon los valores medios de las dimensiones de burnout de la muestra estudiada y de los valores de referencia que establece el manual. El personal sanitario de nuestro estudio mostró un elevado CE y DP, mientras que en el caso de la RP los valores medios son muy semejantes. [Gráfica 2]
Gráfica 2. Comparación de las dimensiones de burnout entre la muestra estudiada y los valores medios de referencia(21).
CE: Cansancio Emocional; DP: Despersonalización; RP: Realización Personal. CHUAC: Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña
Se descubrieron correlaciones entre las distintas dimensiones del burnout. CE y DP mostraron una correlación significativa (p= 0,01) y positiva (Coeficiente de Pearson= 0,439), es decir, que a más cansancio emocional más despersonalización. En el caso de CE y RP se observó una correlación significativa (p= 0,01) y negativa (Coeficiente de Pearson= -0,356), lo que nos indica que a más cansancio emocional menos realización personal.
16,3 3,1 37,8 28,6 30,6 30,6 55,1 66,3 31,6 0 10 20 30 40 50 60 70 CE DP RP
Bajo Medio Alto
25,4 12,07 35,4 20,8 7,6 35,7 0 5 10 15 20 25 30 35 40 CE DP RP UCI CHUAC Valores medios de referencia
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Resultados en relación con objetivo 3: Analizar la existencia de asociación entre el perfil de
burnout y las variables sociodemográficas-laborales valoradas en la encuesta.
El síndrome de burnout se observó en el 23,1% de las auxiliares de enfermería (n= 6), 21,8% del personal de Enfermería (n= 12), 16,7% de los médicos intensivistas (n= 2) y ningún caso en los médicos residentes. Todos los casos de burnout que se detectaron en nuestro estudio pertenecieron a mujeres (n= 20). El 57,1% de los que respondieron una baja satisfacción profesional (n= 4) presentaron burnout, mientras que tan sólo el 3,4% de los que contestaron que era elevada lo padecieron.
Las variables que presentaron asociación estadísticamente significativa (p < 0,05) con el perfil de burnout son el sexo (p= 0,036), satisfacción profesional (p= 0,003), edad (46±8,4; p= 0.044) y los años de antigüedad en el servicio (p= 0,05). El síndrome de burnout (CE elevado, DP elevado y RP bajo) se asoció a: mujeres, con edad de 46±8,4, con un elevado número de años de servicio en la unidad y una baja satisfacción profesional.
DISCUSIÓN
La participación por parte del personal sanitario de la UCI del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña fue del 86,7%. También se observaron grados altos de participación en el estudio de Puialto Durán et al. (11), Solano Ruiz et al. (19), Ríos Risquez et al. (5) y Frade Mera et al. (6), lo que muestra un gran interés de los profesionales sanitarios por el tema. Esto puede ser debido a que los profesionales de la sanidad tienen la convicción de que el estrés laboral no afecta sólo a su experiencia, sino a las actuaciones que pueden tener sobre otros.
Debemos considerar la posibilidad de sesgo relacionado con las dimensiones del síndrome de
burnout, ya que puede ser que los individuos con altos niveles pudieran haberse negado a
participar en el estudio o se encontraran de baja laboral por enfermedades asociadas con este síndrome.
Por otro lado debemos destacar que una parte de los profesionales sanitarios hicieron referencia a la dificultad que habían tenido a la hora de rellenar el MBI. En el estudio de Sánchez Alonso
et al. (12) también hacen referencia a este problema.
La edad media del personal sanitario estudiado fue similar a investigaciones publicadas anteriormente (5,6,7,22).
16 La mayoría de los estudios que se han realizado sobre el síndrome de burnout en unidades de cuidados intensivos se centran en investigar a los profesionales sanitarios por separado (2,15,19). Desde nuestro punto de vista, para entender la realidad del síndrome de burnout era necesario realizar el estudio contando con todos los profesionales sanitarios que forman la unidad, al igual que hizo Frade Mera et al. (6) en su estudio en el Hospital Universitario 12 de Octubre. La frecuencia de los profesionales dentro la muestra del presente estudio y del que se realizó en el hospital de Madrid fue muy similar.
En nuestro estudio el 84,7% de la muestra eran mujeres, lo que coincide con la bibliografía consultada. En el estudio de Puialto Durán et al. (11) las mujeres representaban el 98%, en el estudio de Solano Ruiz et al. (19) el 80,7%, en el de Díaz Muñoz (7) el 84,6% y en el de Frade Mera et al. el 81%.
La prevalencia de síndrome de burnout en la muestra total estudiada fue de 20,4%. En los estudiados revisados se observaron unos datos muy diversos. En la investigación de Frade Mera
et al. (6) se observó una prevalencia de 14%, siendo muy parecida en el de Puialto Durán et al.
(11)
con un 12,9%. En el estudio realizado en Alicante por Solano Ruiz et al. (19) se afirmó que sólo el 1,9% presentó el síndrome cumpliendo con los tres criterios y en el de Díaz Muñoz (7) ninguno obtuvo criterio de burnout. Contrariamente a estos resultados, en un estudio realizado en Francia se obtuvo una prevalencia de 46,5% (15), sin embargo hay tener en cuenta que este estudio se realizó únicamente en médicos intensivistas. Aun así, es superior a la prevalencia que presentaron los médicos de nuestra muestra (16,7%). Altas prevalencias de burnout fueron también observadas en los estudios de Poncet et al. (16) y Teixeira et al. (23)
Aunque la prevalencia del síndrome no fue excesivamente alta, sin embargo en la población analizada se observó que el porcentaje mayoritario de profesionales presentaron CE elevado (55,1%), DP elevada (66,3%) y RP baja (37%), lo cual coincide con el perfil de burnout (CE y DP elevada y RP baja). En el estudio de Frade Mera et al.(6) se observaron resultados muy similares. En la investigación que se realizó en profesionales de enfermería de un hospital de Murcia (5) se registró una DP media, mientras que el CE fue elevado y la RP baja. Otros estudios obtuvieron resultados contarios en las tres dimensiones del burnout (12,19). Los resultados que hemos obtenidos se pueden traducir en un agotamiento en el equipo de la unidad y que podría explicarse por una ausencia casi total de formación específica en control del estrés, así como en el manejo del paciente de UCI, altamente estresante por su complejidad (24).
Los valores medios de los componentes del burnout son parecidos a los reflejados por los estudios realizados en los profesionales sanitarios que trabajaban en hospitales de Vigo (11),
17 Ourense (25), Barcelona (2), Madrid (6) y Murcia (5). En el estudio de Díaz Muñoz (7) se observó un CE menor (14,8±7,4). En las investigaciones llevadas a cabo en servicios de hospitalización de Madrid (7) y Gran Canaria (18) se indicó una RP inferior a la de los estudios realizados en unidades de cuidados intensivos. Esto puede ser debido a que el trabajo de hospitalización es más rutinario que el que se realiza en las unidades de críticos.
Coincidimos con algún estudio (10) que expresa la falta de consenso para establecer el perfil epidemiológico del síndrome del estrés laboral asistencial. Esto es debido a la gran variedad de resultados obtenidos en otros estudios semejantes. Una de las posibles limitaciones del presente estudio puede ser el reducido tamaño muestral, una distribución desigual en cuanto a sexo y a categorías profesionales. Lo anteriormente expuesto podría influir a limitar las relaciones estadísticas entre nuestras variables.
En nuestro estudio encontramos asociaciones entre el perfil de burnout y las variables sociodemográficas-laborales estudiadas, pero debido a que nuestro diseño estadístico es distinto a otros estudios, no podemos hacer comparación de resultados. En nuestro estudio indagamos sobre la relación de las variables sociodemográficas-laborales y el perfil de burnout, mientras que en el resto de investigaciones se buscaban relaciones de estas variables con las distintas dimensiones del burnout. Nuestro propósito fue intentar buscar una nueva línea de investigación sobre este síndrome, dónde se le dio más relevancia a los sujetos con perfil de burnout, para así realizar unas intervenciones específicas a la hora de tratar a estos sujetos.
En nuestro estudio se evidenció la relación del sexo femenino con el perfil de burnout, pero hay que hacer referencia a que en nuestra muestra hay una asimetría entre hombres (n= 15) y mujeres (n= 83).
La edad también fue una de las variables que se relacionó con este síndrome, la muestra con perfil de burnout presentó una edad media de 46±8,4, por otro lado la gente con niveles medios o bajos de burnout tuvieron una edad de 39±9,7. Esto podría tener relación con lo que mencionó Sánchez Alonso et al. (12)en su estudio y que consistía en que el rango de edad con menos RP fue de 35 y 44 años y de 45 y 54 años, además el rango de edad donde mayor CE se experimentó fue la comprendida entre 35 y 54 años. A parte de esto, la variable denominada años de antigüedad en el servicio se relacionó significativamente con el perfil de burnout, esto corrobora el hallazgo de Frade Mera et al. (6) donde se indicó que el nivel alto de CE y años trabajados en UCI estaban asociados. Estudios han indicado que después de 10 años de ejercicio profesional puede existir un periodo de sensibilización a partir del cual la persona sería especialmente vulnerable (26). Tras esta etapa el profesional reflexiona acerca de si ha
18 conseguido las metas que se había planteado en un principio, además se da cuenta de que las expectativas que tenia de joven no se asemejaban a la realidad, ni en cuanto a recompensas profesionales, personales o económicas. Esto podría explicar también la otra variable que se asoció al perfil de burnout, que fue la satisfacción profesional. El 57,1% de los profesionales de nuestra muestra que indicó tener una baja satisfacción en el trabajo presento el perfil de burnout. Este misma relación coincide otros resultados ya publicados (4,6,15).
CONCLUSIONES
1. La prevalencia del síndrome de burnout en nuestra muestra fue del 20,4%, siendo los auxiliares de enfermería los más afectados.
2. Detectamos niveles elevados de cansancio emocional y de despersonalización, y niveles medios de realización personal.
3. Las variables relacionadas con el síndrome de desgaste profesional fueron el sexo (mujeres), la edad (46±8,4 años), la antigüedad en el puesto de trabajo (aumenta con los años de servicio en la unidad) y la satisfacción profesional (a menor satisfacción mayor desgaste).
Estas conclusiones se podrían reafirmar con nuevos estudios con muestras de mayor tamaño y con mayor representatividad a nivel nacional para poder aumentar la validez externa de nuestro estudio. De igual modo, dados los múltiples factores que influyen en el síndrome de burnout, sería interesante estudiar nuevas variables que pudieran estar relacionadas con éste. Creemos necesaria la revisión del MBI por parte de profesionales expertos, ya que es un cuestionario elaborado hace más de 30 años y es posible que la sociedad de aquella época no tenga las mismas características que la actual.
AGRADECIMIENTOS
Quisiera agradecer la colaboración de todos los profesionales sanitarios que de forma voluntaria y desinteresada han participado en este estudio. Asimismo, agradecer el apoyo prestado por los supervisores de la Unidad de Cuidados Intensivos al colaborar en la recogida de cuestionarios. También me gustaría agradecer a los miembros de la Unidad de Investigación Clínica y Ensayos Clínicos del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña y a los de la Unidad de Bioestadística del mismo centro, quienes me ayudaron a realizar los trámites para obtener el permiso del centro y la aprobación del Comité de Ética. Este trabajo fue posible gracias a Carlos Fernández González, mi tutor, que me ayudó todos estos meses a realizar esta investigación.
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ANEXOS
24 Anexo II
25 Anexo III