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Comprensión de textos expositivos según modalidad de presentación y condiciones de respuesta en estudiantes universitarios

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(1)

Enrique Guzmán y Valle

ALMA MÁTER DEL MAGISTERIO NACIONAL

ESCUELA DE POSGRADO

Tesis

Comprensión de textos expositivos según modalidad de presentación y

condiciones de respuesta en estudiantes universitarios

Presentada por

Jesús Edgard CAMPOMANES BRAVO

ASESOR

Fernando Antonio FLORES LIMO

Para optar al Grado Académico de Doctor en Ciencias de la Educación

Lima- Perú

(2)

Título

Comprensión de textos expositivos según modalidad de presentación y

(3)

Dedicatoria

A mis hijos: Katherine y Leonardo, fuentes de

inspiración e impulso para seguir bregando por alcanzar mis

(4)

Reconocimiento

Mi sincero y profundo agradecimiento:

A las personas que hicieron posible la culminación de

este trabajo. En especial a mi hermano Carlos, por su apoyo y

reflexiones.

A los docentes de la Escuela de postgrado de la

Universidad Enrique Guzmán y Valle, por las enseñanzas

impartidas.

A la Universidad de Ciencias y Humanidades, por

(5)

Tabla de contenidos

Título ... ii

Dedicatoria... iii

Reconocimiento ... iv

Tabla de contenidos ... v

Lista de tablas ... viii

Lista de figuras ... ix

Resumen ... x

Abstract ... xi

Introducción ... xii

Capítulo I. Planteamiento del problema ... 14

1.1. Determinación del problema ... 14

1.2. Formulación del problema ... 16

1.2.1. Problema general ... 16

1.2.2. Problema específico ... 16

1.3. Objetivos de investigación ... 17

1.3.1. Objetivo general ... 17

1.3.2. Objetivos específicos ... 17

1.4. Justificación e importancia de la investigación ... 18

Capítulo II. Marco teórico ... 20

2.1. Antecedentes de investigación... 20

2.2. Bases teóricas ... 24

2.2.1. La comprensión del texto ... 24

2.2.1.1. Definición ... 24

2.2.1.2. El texto oral y escrito ... 26

2.2.1.3. El texto oral ... 27

2.2.1.4. El texto escrito ... 30

(6)

2.2.1.6. Las inferencias en la comprensión del texto ... 34

2.2.2. Las proposiciones en el texto ... 39

2.2.2.1. Sobre la noción de proposición ... 39

2.2.2.2. El modelo proposicional de Kintsch ... 40

2.2.2.3. Microestructura y regla de repetición de argumentos ... 42

2.2.2.4. Las proposiciones como unidades psicológicas y el efecto de niveles ... 43

2.2.2.5. El efecto de niveles ... 45

2.3. Definición de términos básicos... 49

Capítulo III.Hipótesis y variables ... 51

3.1. Hipótesis ... 51

3.1.1. Hipótesis general ... 51

3.1.2. Hipótesis específicas... 51

3.2. Variables ... 52

3.3. Operacionalización de variable ... 53

Capítulo IV. Métodología ... 54

4.1. Enfoque de investigación... 54

4.2. Tipo de investigación ... 54

4.3. Diseño de la investigación ... 55

4.4. Población y muestra ... 56

4.4.1. Población ... 56

4.4.2. Muestra ... 56

4.5. Técnicas e instrumentos de recolección de datos ... 57

4.5.1. Técnicas ... 57

4.5.2. Instrumentos ... 57

4.6. Tratamiento estadístico ... 58

Capítulo V. Resultados ... 59

(7)

5.2. Discusión de resultados ... 75

Conclusiones ... 78

Recomendaciones ... 80

Referencias ... 81

Apéndice ... 90

Apéndice A. Matriz de consistencia ... 91

(8)

Lista de tablas

Tabla 1. Operacionalización de las variables ... 53

Tabla 2. Presentación oral respuesta escrita ... 60

Tabla 3. Presentación escrita respuesta escrita ... 61

Tabla 4. Estadísticos descriptivos según modalidad de presentación y respuesta ... 62

Tabla 5. Prueba de homogeneidad de varianzas ... 63

Tabla 6. Prueba F o ANOVA de un factor ... 64

Tabla 7. Prueba F o ANOVA de un factor según edad ... 68

Tabla 8. Prueba de homogeneidad de varianzas ... 68

Tabla 9. Prueba F o ANOVA de un factor ... 69

Tabla 10. Estadísticos descriptivos según ciclo de estudios ... 72

Tabla 11. Prueba de homogeneidad de varianzas ... 73

(9)

Lista de figuras

Figura 1. Porcentaje de comprensión del texto en la modalidad de presentación oral,

respuesta escrita ... 60

Figura 2. Porcentaje de comprensión del texto en la modalidad de presentación escrita,

respuesta escrita ... 61

Figura 3. Las medias de las comparaciones presentación escrita, respuesta escrita según

edad ... 66

Figura 4. Las medias de las comparaciones presentación oral, respuesta escrita según edad

... 67

Figura 5. Las medias de las comparaciones presentación escrita, respuesta escrita según

sexo ... 71

Figura 6. Las medias de las comparaciones presentación oral, respuesta escrita según sexo

... 71

Figura 7. Las medias de las comparaciones presentación escrita, respuesta escrita según

ciclo de estudios ... 74

Figura 8. Las medias de las comparaciones presentación oral, respuesta escrita según ciclo

(10)

Resumen

Se reporta un estudio cuyo objetivo es identificar la diferencia en la comprensión de

textos expositivos según la modalidad de presentación y condiciones de respuesta en un

grupo de estudiantes. El diseño del estudio es comparativo, debido a que se trata de

comparar respuestas en un mismo grupo frente a dos modalidades de presentación del

material. Se utiliza dos textos expositivos, uno para cada modalidad de presentación oral y

escrita. En ambos casos, la respuesta fue escrita. Los resultados evidencian que hay

diferencias significativas a favor de la presentación escrita, respuesta escrita, es decir, que

los estudiantes logran comprender mejor el texto cuando este es presentado de forma

escrita. Se concluye que la modalidad de presentación escrita es la más adecuada para que

los lectores puedan comprender mejor un texto, debido a la disponibilidad que tiene con el

material y al ritmo para comprenderlo. En la presentación oral, tiene que ir al ritmo del

locutor y no hay vuelta que dar, una vez escuchado el texto.

Palabras clave: Comprensión, textos expositivos, modalidad de presentación, condiciones

(11)

Abstract

We report a study whose objective is to identify the difference in the comprehension

of expository texts according to the modality of presentation and response conditions in a

group of students. The study design is comparative, since it is a question of comparing

responses in the same group with respect to two modalities of presentation of the material.

Two expository texts were used, one for each modality of oral and written presentation. In

both cases the answer was written. The results show that there are significant differences in

favor of the written presentation, written response, that is, that students can better

understand the text when it is presented in written form. It is concluded that the modality

of written presentation is the most appropriate for which readers can better understand a

text, it would be mainly due to the availability that the reader has about the material and

the rhythm it takes to understand. In the oral presentation, you have to go to the rhythm of

the speaker and there is no turn to give, once you hear the text.

Keywords: comprehension, expository texts, presentation modality, response

(12)

Introducción

La presente investigación tiene por objetivo determinar el nivel de comprensión de

textos expositivos en dos modalidades de presentación, oral y escrita y una condición de

respuesta escrita por un grupo de estudiantes. En principio se afirma que la importancia

de que una idea principal sea explícita en el texto, no solo determina la probabilidad de una

comprensión correcta, sino afecta a la producción de inferencias en esta. En el proceso de

comprensión, según afirma Gutierrez-Calvo y Carreiras (1990), las frases principales se

pueden inferir con más probabilidad porque: a) los lectores tienen más conocimiento de los

contenidos de las frases principales que de las secundarias antes de leer los textos, b)

porque en los textos hay un mayor número de implicaciones explícitas para las frases

principales, y c) porque en la macroestructura del texto que adquiere el lector, se almacena

con más probabilidad las implicaciones de las frases principales que de las secundarias.

La forma en que comprendemos un texto oral o escrito, entraña dificultades que tienen

que ver con las características internas del texto. Un texto o un discurso suponen siempre

una guía incompleta hacia el significado, en el que el lector debe ser capaz de construir una

representación apropiada del mundo real o ficticio para comprenderlo, independientemente

del tipo narrativo o expositivo.

Cuando estamos dispuestos a leer un discurso cualquiera, debemos tener presente que

existe una variedad y complejidad de que un texto presenta para su comprensión o

interpretación, dado que no solamente deben establecerse relaciones sintácticas entre las

palabras, sino relaciones semánticas entre los enunciados, a fin de derivar en una

representación coherente (Barreyro y Molinari, 2005). El establecimiento de estas

relaciones involucra identificar el tipo de texto presente, realizar inferencias e identificar

(13)

bien generar expectativas de sus posibles consecuencias (Escudero y León, 2007; León,

2003).En este contexto, el trabajo está organizado en cinco capítulos. En el capítulo uno se

ofrece una revisión de la literatura y se describe la situación problemática acerca de las

conexiones causales en la comprensión del discurso, se formula las interrogantes y se

plantea los objetivos de la investigación. En el capítulo dos se detallan estudios previos

realizados acerca del tema y se inserta la propuesta teórica para describir algunos aspectos

que tienen relación directa con esta investigación.

El capítulo tres está dedicado a la descripción de las hipótesis y variables en estudio.

El capítulo cuatro está orientado a la descripción metodológica de la tesis, el tipo y diseño

de investigación, los participantes y el procedimiento para obtener los resultados. En el

quinto capítulo se describe los resultados del estudio empírico realizado y posteriormente

se genera una discusión en el marco comparativo con los antecedentes y planteamientos

teóricos sobre el modelo de comprensión de textos propuestos por Trabasso, Secco & van

de Broek (1984); Trabasso & van de Broek (1985); Trabasso, van de Broek & Suh (1989)

y Trabasso & Sperry (1985).

Finalmente, se propone las referencias utilizadas durante el trabajo, las cuales han

dado credibilidad, soporte empírico y orientación metodológica, que nos han permitido

ampliar el horizonte del estudio y evitar desviaciones en el planteamiento temático. Cada

una de estas referencias bibliográficas han sido citadas oportunamente en el desarrollo del

(14)

Capítulo I.

Planteamiento del problema

1.1. Determinación del problema

La comprensión de textos constituye un aprendizaje que se da en contextos sociales y

educativos (Goldman, 2004; Goldman, Lawless, Gomez, Braasch, MacLeod y Manning,

2010; Rouet, 2006). Para aprender a partir de un texto se requiere de una educación formal.

Tanto en el ámbito de la educación básica como en el universitario se espera que los

estudiantes desarrollen algunas habilidades para aprender con los textos académicos

(Rouet, Britt, Mason y Perfetti, 1996). Según Vega (2011), adquirir habilidades textuales

implica que los estudiantes deben ser hábiles para comprender un texto, y llevar a cabo

procesos de codificación y contextualización de la información, a partir de distintas

fuentes, para la resolución de tareas académicas o profesionales.

Considerando que la comprensión de textos expositivos que afrontan los estudiantes

del nivel superior son de mayor complejidad que los del nivel básico de educación, se

observan ciertas dificultades en este ámbito. Tan es así que, en situaciones de

(15)

comprender lo que lee, no puede operar con el mundo simbólico que el lenguaje recrea y

conectar con la realidad que este representa, aun cuando haya destinado varias horas de

lectura al estudio (Curi, Stacul y Pellizzari, 2014). Ello conlleva al bajo rendimiento

académico a nivel general.

En un contexto contemporáneo aún más complejo, antela llamada sociedad de la

información y el conocimiento, estos problemas son difíciles de solucionar por los

estudiantes universitarios, debido a que la información abunda y necesitan desarrollar un

conjunto de capacidades que le permitan seleccionar adecuadamente dicha información.

En este caso, el docente tiene la trascendental tarea de desarrollar capacidades de lectura en

los estudiantes para que aprendan a construir conocimientos mediante la lectura de una

diversidad de textos. La obligación es generar contextos de aprendizaje, con el fin de

promover el desarrollo de competencias lectoras para que los estudiantes sean cada vez

más hábiles en contextualizar el texto con problemas de la vida cotidiana (Pellicer, 2015).

Aparte del bajo rendimiento y el problema general académico que conlleva la mala

comprensión del texto en educación superior, Curi, Stacul y Pellizzari (2014) señalan que

la no comprensión está motivada por los cambios culturales de los estudiantes: hábitos,

manera de pensar y organizarse en una sociedad de la información, que los han llevado a

reemplazar la lógica tradicional por la multidireccional. Los hipertextos electrónicos, por

ejemplo, no operan en forma lineal, sino que lo hacen a partir de lecturas en las que deben

relacionar infinitas direcciones y conectarlas con la utilización de imágenes.

Por ello, esta investigación tiene el siguiente objetivo: el de esclarecer en qué

modalidad de presentación del material comprenden mejor un texto los estudiantes

universitarios. ¿En la presentación escrita convencional o en la oral que es más espontánea

(16)

Los resultados que se obtengan darán mayores luces para la comprensión de esta

problemática; y, por consiguiente, se podrán disponer de nuevos elementos de juicio para

implementar una mejor programación de las actividades académicas en la universidad en

que se realizó la investigación y por extensión en cualquier otra institución de nivel

superior.

1.2. Formulación del problema

1.2.1. Problema general

Pg. ¿Cuál es la diferencia en la comprensión de textos expositivos según la modalidad de

presentación y condiciones de respuesta en estudiantes de la Facultad de Educación

de la Universidad de Ciencias y Humanidades?

1.2.2. Problema específico

Pe. 1. ¿Cuál es el nivel de comprensión de textos expositivos en la modalidad de

presentación oral que presentan los estudiantes de la Facultad de Educación de la

Universidad de Ciencias y Humanidades?

Pe. 2. ¿Cuál es el nivel de comprensión de textos expositivos en la modalidad de

presentación escrito que presentan los estudiantes de la Facultad de Educación de la

Universidad de Ciencias y Humanidades?

Pe. 3. ¿Cuál es la diferencia en la comprensión de textos expositivos que presentan los

estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad de Ciencias y

(17)

Pe. 4. ¿Cuál es la diferencia en la comprensión de textos expositivos que presentan los

estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad de Ciencias y

Humanidades, según la modalidad de presentación y sexo?

Pe. 5. ¿Cuál es la diferencia en la comprensión de textos expositivos que presentan los

estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad de Ciencias y

Humanidades, según la modalidad de presentación y ciclo de estudios?

1.3. Objetivos de investigación

1.3.1. Objetivo general

Og. Identificar la diferencia en la comprensión de textos expositivos según la modalidad de

presentación y condiciones de respuesta que presentan los estudiantes de la Facultad

de Educación de la Universidad de Ciencias y Humanidades.

1.3.2. Objetivos específicos

Oe. 1 .Analizar el nivel de comprensión de textos expositivos en la modalidad de

presentación oral que presentan los estudiantes de la Facultad de Educación de la

Universidad de Ciencias y Humanidades.

Oe. 2. Analizar el nivel de comprensión de textos expositivos en la modalidad de

presentación escrito que presentan los estudiantes de la Facultad de Educación de la

Universidad de Ciencias y Humanidades.

Oe. 3. Analizar la diferencia en la comprensión de textos expositivos que presentan los

estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad de Ciencias y

(18)

Oe. 4. Analizar la diferencia en la comprensión de textos expositivos que presentan los

estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad de Ciencias y

Humanidades, según la modalidad de presentación y sexo.

Oe. 5. Analizar la diferencia en la comprensión de textos expositivos que presentan los

estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad de Ciencias y

Humanidades, según la modalidad de presentación y ciclo de estudios.

1.4. Justificación e importancia de la investigación

Existen pocos estudios que analizan el nivel de comprensión del texto oral y escrito;

ante esta deficiencia, hay que estudiar y analizar estos textos para construir una

comprensión coherente. Así mismo, la comprensión de distintas modalidades de textos

aún no se ha estudiado con frecuencia, ya que durante la comprensión del texto oral, la

espontaneidad juega un rol importante, así como las conexiones utilizadas, dado que un

enunciado es recordado e incluido en respuestas a interrogantes cuanto mayor es el número

de conexiones causales, sin importar la presentación oral o escrita (Cevasco & van den

Broeck, 2008).

En este sentido, la investigación es importante porque considera que la comprensión

del texto aún sigue teniendo un vacío. Para algunos, esa incomprensión puede estar en el

lector, para otros en el texto, y para varios, son los conocimientos previos, lo que marca la

diferencia. Sin embargo, en estas posturas no hay concordancia. Por ello, es necesario

averiguar dónde está la deficiencia: en el texto, en el lector o solo hay que ayudar al lector

a ser consciente de cuándo activa su conocimiento previo en una presentación de un texto y

(19)

leyendo o escuchando para generar una comprensiónmás profunda del mismo. (McNamara

y Kintsch, 1996; McNamara, 2007) del mismo.

Finalmente, porque ayuda a los profesores del nivel básico y del nivel superior a

elaborar los materiales de estudio o ser conscientes, por ejemplo, en qué momento

aprenden mejor los estudiantes con un texto, cuando el material es presentado de forma

escrita o de forma oral.

Es esencial conocer acerca de la comprensión de este tipo de textos, por la permanente

información nueva, por la búsqueda de la objetividad y la precisión conceptual con las

cuales deben comprenderse, interpretarse los conceptos o los objetos de estudio y porque

cada estudiante ampliará sus conocimientos a partir de los textos de las especialidades que

estudian.

Este estudio nos permitirá un acercamiento de respuesta a dificultades tanto del

proceso de comprensión que siguen los estudiantes como las falencias que genera esta

problemática. Pues las evidencias son contrarias sobre esta temática dado que los

estudiantes no comprenden cabalmente lo que leen, por ello, resaltamos haría falta seguir

investigando en esta línea para obtener resultados concretos al respecto y tener un

conocimiento claro al problema de la falta de comprensión de textos en nuestros

(20)

Capítulo II.

Marco teórico

2.1. Antecedentes de investigación

Neira, Reyes y Riffo (2015) realizaron una investigación que tuvo por objetivos

establecer, el nivel de comprensión lectora con el que ingresa un grupo de estudiantes a

la carrera de pedagogía y describir las estrategias de lectura que emplea un subgrupo de

dichos estudiantes. Para ello, realizaron un estudio mixto de corte transversal y de alcance

descriptivo, sobre la base de una muestra no probabilística, en la que aplicaron dos

instrumentos: una prueba de comprensión lectora (Lectum 7) y un protocolo

de pensamiento en voz alta. Los resultados revelan un desempeño promedio general bajo,

con una comparación de lectores hábiles y menos hábiles que arroja una diferencia

significativa en cuanto a nivel de comprensión lectora, y una comparación entre

estudiantes con y sin estudios superiores previos favorable a los primeros. Además, se

observa una diferencia en la eficacia con la que se emplean estrategias de comprensión

lectora, que muestra una mayor reflexión por parte de los lectores hábiles. Finalmente, es

posible concluir que el empleo de estrategias y la experiencia con distintos tipos de texto

(21)

Huaire (2014) realizó una investigación cuyo objetivo fue examinar el rol de la

conectividad causal de los enunciados en el recuerdo oral y escrito de discurso espontáneo

en cuatro grupos de estudiantes de ambos sexos del sexto ciclo de la Universidad Nacional

de Educación Enrique Guzmán y Valle, a quienes se les presentó un material en las

modalidades oral y escrita. La tarea consistió en recordar el material en cuatro condiciones,

una condición por grupo, y dos condiciones para cada modalidad de presentación, oral y

escrita. Los resultados reportan que los grupos que trabajaron en las cuatro condiciones no

tienen el mismo promedio de recuerdo de conexiones causales de los enunciados. El grupo

que trabajó bajo la condición presentación escrita – recuerdo oral realizó en promedio más

conexiones causales de los enunciados; y el grupo que desarrolló la experiencia en la

condición presentación oral – recuerdo escrito recordó en promedio menos conexiones

causales de los enunciados presentados.

Hernández y Ramírez (2012) realizaron una investigación en la cual analizaron los

procesos de lectura comprensiva de textos expositivos, que desarrollan los estudiantes del

Programa de Medicina de la Fundación Universitaria San Martín Sede Pasto, periodos A y

B 2011. En este contexto, se analiza las estrategias que utilizan los estudiantes en la

comprensión de textos académicos expositivos; las dificultades que tienen para la

comprensión de lectura de la tipología textual señalada; y las estrategias didácticas que

utilizan los docentes para el desarrollo de la lectura comprensiva. Con base en los

resultados, proponen estrategias didácticas que fortalezcan el proceso de comprensión de

lectura, para el tipo de texto en cuestión. Este estudio se enmarca en el paradigma

cualitativo; por tanto, considera la participación directa de la población estudiada. La

información se recoge de estudiantes de los dos primeros semestres de medicina y de

docentes de los mismos grupos, mediante un corpus de lectura, taller y encuesta abierta.

(22)

comprender textos académicos expositivos; los estudiantes y los docentes evidencian

desconocimiento de la estructura de dichos textos y la manera de abordarlos; y los docentes

expresan relativa preocupación frente al problema. Finalmente, proponen algunas

alternativas de solución.

Vega (2011) realizó una investigación cuyo objetivo fue analizar las relaciones entre el

nivel de conocimientos previos del tema, la comprensión de múltiples textos expositivos y

los procesos de autorregulación que despliegan los estudiantes durante la comprensión de

múltiples textos. El estudio tuvo un diseño correlacional y la muestra estuvo conformada

por 130 estudiantes de la Licenciatura de Ciencias de la Educación, con opción en

Químico-Biológicas de la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y

Humanidades de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. El instrumento utilizado para

medir la comprensión de múltiples textos fue el test de acceso léxico de Cerdán (2006) y el

test de conocimientos previos del tema (Cerdán, 2006). Los resultados evidencian que no

se identificó correlación significativa entre un nivel bajo de conocimiento previo del tema,

las diferentes medidas de comprensión y la autorregulación. Estos resultados se deberían a

la escasa o nula información que reciben en los niveles educativos anteriores.

Perilla, Rincón, Gil y Salas (2011) realizaron una investigación donde revisan los

elementos conceptuales y metodológicos que orientan el diseño de una prueba de

comprensión de lectura que se aplica a los estudiantes de pregrado en la Universidad del

Valle. También analizan los resultados obtenidos por 2,225 estudiantes en agosto de 2002

y enero de 2003, centrando el análisis en categorías que se derivan del análisis del

discurso, la lingüística textual y la psicología cognitiva. El análisis muestra que los

problemas de comprensión se ubican principalmente en el nivel de lectura inferencial y

(23)

Finalmente proponen acciones pedagógicas y espacios curriculares para la orientación del

trabajo con la comprensión de textos académicos en la universidad.

Irrazaval (2010) realizó una investigación en la cual afirma que el resultado de la

comprensión de textos depende tanto de las propiedades lingüísticas del discurso como de

las características del lector. El objetivo de la investigación es evaluar la influencia del

conocimiento previo en la comprensión de textos expositivos generales y específicos. Para

ello se administraron dos textos: expositivo divulgativo y expositivo especializado a

lectores novatos y expertos, comparando la realización de un resumen y las respuestas a

preguntas como medidas de comprensión lectora. En ambas medidas no se encontraron

diferencias significativas entre los grupos, en la comprensión del texto general, pero sí

hubo un mejor desempeño del grupo de expertos en el texto disciplinar. Considerando la

variable de agrupación de los sujetos, estos resultados apoyarían la hipótesis según la cual

el conocimiento previo sería el principal factor explicativo de la diferencia de rendimiento

entre ambos grupos.

Álvarez y Ramírez (2010) realizaron un estudio cuyo objetivo fue trabajar las

regularidades lingüístico-textuales de los textos expositivos escritos en español.

Inicialmente, señalan el concepto de género expositivo y los subtipos textuales que lo

integran, atendiendo a criterios de carácter funcional; también analizan las características

de las estructuras más frecuentes, describiendo las regularidades textuales en los niveles

paratexto, texto, párrafo, frase, oración y léxico. Finalmente, proponen una secuencia

(24)

2.2. Bases teóricas

2.2.1. La comprensión del texto

2.2.1.1. Definición

La forma en que comprendemos un texto oral o escrito, entraña dificultades que tienen

que ver con las características del texto y no con el conocimiento o interpretación del

lector. Un texto o un discurso suponen siempre, como señalan De Vega, Díaz y León

(1999), una guía incompleta hacia el significado en el que el lector debe ser capaz de

construir una representación apropiada del mundo real o ficticio (Escudero, 2010; Molinari

y Barreyro, 2006; Molinari, Burin, Saux, Irrazábal, Barreyro, Bechis, y Duarte, 2005).

En este sentido, las conexiones causales son categorías fundamentales en la cognición

humana, ya que cumplen un rol esencial en la elaboración de una representación coherente

del discurso (Trabasso y van den Broek, 1985), así como en la construcción de los modelos

de situación (Díaz y De Vega; 2003; Zwaan y Radvansky, 1998).

Una característica importante a conocer dentro de la comprensión del texto es la

causalidad de los textos expositivos. Si la causalidad es uno de los pilares de nuestro

sistema representacional (Morera, 2009) se debe a que regula la manera en que una

situación o un acontecimiento dentro del texto influye para que ocurra otro acontecimiento.

Es decir, se refiere a la conexión causa-consecuencia entre dos eventos (Díaz, 2010) y

causa-efecto entre los contenidos proposicionales dentro de un mismo texto (Piñero, 2001).

Por ello, si las teorías sobre la comprensión del texto asignan a la causalidad, un rol

fundamental en el establecimiento de la coherencia (Zwaan y Radvansky, 1998) aparte de

lo ya descrito, también se debe a que estas promueven la integración de dos cláusulas en

(25)

que vinculan los contenidos descritos en los enunciados a partir de las estructuras de

conocimiento almacenados en la memoria a largo plazo, las cuales se activarían durante el

proceso de comprensión (Millis et. al., 1995) y se proyectan al vincular causalmente unos

eventos con otros, creando una representación coherente en la mente del lector acerca del

significado del discurso (Singer, 1994).

En los textos orales, predominan las estructuras basadas en las inferencias causales

para la consecución de objetivos; la existencia de estas conexiones es necesaria entre los

hechos para la comprensión de la historia. Es decir, el conocimiento del esquema de la

historia permite al lector desarrollar las siguientes funciones: asociar las ideas que se

encuentran en la narración con categorías tales como el escenario, el tema, el argumento y

el desenlace (León, 1986); reconocer las partes constituyentes de la historia, como el

agente, la intención, el motivo, la situación o el instrumento, que pueden ser considerados

como la base de las acciones que se desarrollan (Bruner, 1986; Trabasso, van den

Broek&Suh, 1989); además, permite identificar la secuencia temporal de las acciones

dentro de un guion (Schank, 1975).

Se cree que existe la causalidad cuando se descubre que hay coocurrencia entre las

causas y los efectos en el mundo real. En los discursos escritos, por ejemplo, también se

instauran las intenciones del autor con respecto al lector; los textos son interactivos y su

organización discursiva depende de una serie de relaciones causales de fuerza, las cuales se

pondrán en escena cuando existe una acción enunciativa.

Los textos escritos a diferencia de los orales tienen una naturaleza no recíproca, puesto

que no cuenta con su interlocutor presencial y depende en mayor grado de las relaciones

internas de cohesión y coherencia. Es mediante estos procedimientos que el autor de dichos

(26)

Por otro lado, tanto en los textos escritos como orales, las evidencias muestran que la

fuerza y el número de conexiones causales determinan el nivel de comprensión, el nivel de

recuerdo de la información leída y también el grado de importancia que el lector asigna a la

información (Trabasso&Sperry, 1985; van den Broek, 1988).

2.2.1.2. El texto oral y escrito

El lenguaje sea oral o escrito es un complejo sistema comunicativo que está presente

en nuestra vida y se desarrolla mediante el discurso que se construye en la dualidad de la

interacción comunicativa, en la relación subjetiva e intersubjetiva de las personas. Es un

evento comunicativo específico e involucra a actores sociales en los diferentes roles de

hablante/oyente y oyente/lector (van Dijk, 1999).

Cuando se habla de texto, la manera en que se concibe está generalmente pensada en

la escritura, la gran mayoría cree que hablar de texto o en su connotación más general, el

discurso, y entender el término es sencillo, dado que es simplemente hablar de la escritura.

Cuando se habla del discurso oral, por ejemplo, se cree que de la misma forma que las

letras se siguen unas a otras de forma clara en los textos, las unidades lingüísticas también

se siguen unas a otras en el habla (Sebastian, Bosh y Costa, 1999). Esta afirmación no es

correcta, a diferencias de las letras que siempre se escriben de la misma manera,

independientemente de donde se encuentra, los fonemas pueden sonar de forma totalmente

distinta en función de su contexto y a lo que se quiere definir.

Para comprender un discurso, para que el oyente o lector pueda comprender el

mensaje dentro de un texto oral o escrito, es necesario que la cohesión y la coherencia

estén presentes en todo momento. Es decir, la comprensión del lenguaje incluye un nivel

(27)

definido por una coherencia que no depende de la forma sintáctica ni del significado de las

oraciones que lo componen, sino también de procesos propios de composición, gracias a

los cuales se transmiten estructuras complejas de ideas e intenciones que están por encima

de las oraciones y no siempre están explícitas en el discurso (Belichon, Igoa y Riviere,

2007).

En este sentido, el discurso es un instrumento que permite entender las prácticas

comunicativas que se producen en toda interacción social; es universal e implica una

relación dialéctica entre un evento discursivo particular y la situación, la institución y la

estructura social que lo configuran. Es una forma de acción entre las personas que se

articulan a partir del uso lingüístico contextualizado, los usos de los medios oral y escrito

se hace concreta en las mentes y en los cerebros de los hablantes y, por tanto, forma parte

natural de las actividades que en ellas se desarrollan (Yule, 2007). Hablar y escribir es

construir piezas textuales orientadas a unos fines y que se dan en interdependencia con el

contexto (lingüístico, local, cognitivo y sociocultural) (Calsamiglia y Tusón, 2007).

2.2.1.3. El texto oral

El texto oral es una actividad más típica del ser humano que se adquiere de forma

natural, a diferencia del discurso escrito que es aprendido artificialmente. La modalidad

oral es anterior a la modalidad escrita tanto filogenética como ontogenéticamente y está

ligada al desarrollo biológico dado que, si bien es cierto, los niños aprenden la lengua

mediante la exposición al ambiente, también tienen recursos biológicos para el aprendizaje

como una especialización cognitiva de nuestra especie y está integrada al cerebro

(Jackendoff, 2010). La modalidad escrita es reciente y es estrictamente cultural

(28)

Si bien la oralidad comparte con la escritura alguna de sus funciones sociales, la

oralidad se caracteriza básicamente por la participación y presencia simultánea de sus

interlocutores. Las interacciones interpersonales están basadas en las características de los

interlocutores, por ejemplo, el estatus, los papeles o la imagen. La oralidad está organizada

socialmente no solo en términos de quién habla a quién y en qué lengua, sino también,

como un pequeño sistema de acción cara a cara, acordando mutuamente y regulando la

participación de cada uno (Goffman, 1964).

Un discurso oral espontáneo está regulado por sistemas de turnos de palabras y

generalmente están implicados un número restringido de participantes cuyos roles no están

predeterminados, gozan de los mismos derechos y deberes (la interacción es de tipo

simultáneo e igualitario) y que tiene como única finalidad confesada el placer de

conversar; tiene un carácter familiar e improvisado, los temas que se abordan, la duración

del intercambio o el orden de los turnos de palabra se determina paso a paso de forma

relativamente libre (Kerbart-Orecchionia, 1996).

Sack, Schegloff y Jefferson (1974), con el objetivo de establecer diferencias entre

cualquier otro tipo de intercambio verbal, una conferencia académica, un discurso político

y una conversación espontánea, señala catorce rasgos del discurso oral espontáneo.

1. El cambio de hablante es recurrente o al menos se produce. Es decir, una de las

características de la conversación es ser dialogal.

2. En general, no habla más de una persona a la vez.

3. Los solapamientos (dos –o más– participantes hablando a la vez) son comunes pero

(29)

4. Las transiciones más comunes entre un turno de palabra y el siguiente son las que

se producen sin intervalos ni solapamientos o las que se producen con un breve

intervalo.

5. El orden de los turnos de palabra no es fijo.

6. La duración de los turnos de palabra no es fija, se tiende a un cierto equilibrio.

7. La duración de una conversación no se especifica previamente.

8. Lo que dicen los hablantes no se ha especificado previamente.

9. La distribución de los turnos de palabra no se ha especificado previamente.

10.El número de hablantes puede variar.

11.El discurso puede ser continuo o discontinuo.

12.Existen técnicas para la distribución de los turnos.

13.Se utilizan diferentes unidades formales de construcción de los turnos (una palabra,

una frase, una oración, etc.).

14.Existen mecanismos para reparar los errores o las transgresiones en la toma de la

palabra.

El texto oral espontáneo suele tener un alto grado de indefinición, de impredecibilidad,

como consecuencia de ello los participantes tienen que ir “negociando” el mantenimiento o

cambio de tema de conversación, el tono de sus palabras, la finalidad de la conversación e

ir interpretando las intenciones del interlocutor, así como manifestando las propias, es

decir, ir construyendo el “cuerpo” del diálogo durante el proceso dialogal (Calsamiglia y

Tusón, 1999; Tusón, 2002). Los discursos espontáneos también se ven facilitados por la

transmisión de información no segmental: tal como la entonación, el acento y el volumen,

con el que un enunciado es mencionado; lo que contribuye a dar coherencia a la

(30)

A diferencia del texto escrito, la sintaxis en el discurso oral también es diferente. Los

hablantes muchas veces incluyen enunciados sin una conexión con el tema o que no estén

totalmente explícitos (Stubbs, 1983), entonces, es común que vacilen, corrijan errores

públicamente, titubeen, repitan palabras y reformulen sus enunciados o utilicen marcadores

(bueno, o sea, eh, es decir). También puede recuperarse según las correcciones que realiza

el interlocutor, hacer inferencias y procesar las relaciones necesarias existentes entre los

enunciados (Brennan y Shober, 2001; Fox Tree, 1995; Fox Tree y Schorock, 1999; Ochs,

1979; Shifrin, 1987). Toda esta información no segmental ayuda a los interlocutores a

seguir una línea de conversación.

2.2.1.4. El texto escrito

Como se ha mencionado, el texto no es simplemente una aglutinación de significados

oracionales preordenados. Es un proceso dinámico de creación de significados que se

realiza tanto en el momento de la producción como en el de la interpretación (Martínez,

2001).

Según Calsamiglia y Tusón(1999), el texto escrito se caracteriza porque:

1) La actuación es independiente y autónoma de las personas que se comunican a

base de un texto. Emisores y receptores más precisamente se llaman escritores y

lectores.

2) La comunicación tiene lugar in absentia: sus protagonistas no comparten ni el

tiempo ni el espacio. El momento y el lugar de la escritura no coinciden con los de

la lectura.

3) Al tratarse de una interacción diferida, el texto debe contener las instrucciones

(31)

De esta manera, el texto puede ser consultado, analizado y al permanecer invariable en

el tiempo es el testimonio de la historia individual de las personas y la comunidad. El

carácter monologal de la escritura requiere de una organización precisa y estructurada.

Como objetos externos a su autor y lector, los discursos se exponen, se archivan o circulan

desde los más simples a los más elaborados, se extienden a destinatarios diversos y lejanos

porque tiene esa capacidad de difundir información con carácter estable y al que se puede

volver las veces que sean necesarias, para confirmarlo, revisarlo, rebatirlo o servir de

testimonio (Calsamiglia y Tusón, 1999).

A diferencia del texto oral, el texto escrito tiene que ser más explícito en su

composición y estructura, respondiendo así a su característica principal: la búsqueda a una

mayor autonomía, mayor contexto situacional inmediato, dado que es desarrollado para

responder a un mayor grado de elaboración y a unas relaciones intratexuales altamente

significativas (Martínez, 2001).

Otras diferencias entre estas dos modalidades es el control de ingreso de información y

la segmentación del input que están marcados. En el texto escrito, a diferencia de la

conversación donde el receptor tiene que ir procesando de acuerdo a la velocidad con que

emite la información el emisor, los lectores pueden demorar o apurar el input de acuerdo a

su ritmo de comprensión en una lectura previa, pueden subrayar ideas importantes o

pueden buscar estrategias para mayor comprensión. Los límites de las palabras están

claramente marcados por espacios, las cláusulas y oraciones por signos de puntuación

(siendo obligatorios los puntos, más o menos opcionales, las comas y otros signos)

(Molinari, 1998).

La escritura, como producto cultural, utiliza canales múltiples y variados que aportan

(32)

sustancial de los hábitos y formas de vida de las personas. Históricamente, la escritura ha

constituido una práctica social ligada a cada cultura y a cada sociedad. Actualmente, es el

modelo de representación del conocimiento. Esta capacidad para transmitir y producir

conocimiento le ha conferido un valor epistémico y está asociado al área del saber

(Calsamiglia y Tusón, 1999).

Las características de la escritura en cualquier nivel o área siguen siendo actividades

comunicativas desprendidas de la situación cara a cara; es una actividad silenciosa y

solitaria. El ritmo comunicativo varía según el lector y las operaciones mentales que se

activan también son de orden distinto. Debido a su naturaleza no recíproca, depende en

mayor grado de relaciones internas entre cohesión y coherencia, y es mediante estos

procedimientos cuando el autor hace que su discurso sea explícito y comprendido

(Martínez, 2001).

Desde el punto de vista psicológico, es importante resaltar que, para comprender un

discurso oral o escrito, el lector construye una representación mental coherente del texto;

mientras esta coherencia no se produce, la comprensión del discurso no puede completarse

y tampoco la información puede interpretarse correctamente. La actividad mental que

realiza el lector juega un papel importante para comprender un discurso, dado que procesa

la información que le llega de la fuente del discurso, también procesa información que no

está explícita en el discurso y que debe buscarla en sus conocimientos previos. Toda esta

actividad mental, capaz de conectar la información explícita con la implícita, se produce

(33)

2.2.1.5. El texto expositivo

El texto expositivo se considera como una actividad inferencial compleja de carácter

estratégico, dirigida a la reconstrucción de representaciones cognitivas en niveles

progresivamente complejos (Kintschi y van Dijk, 1978), es construcción de significados

globales que se realiza a partir de la interacción entre la información del texto y

conocimientos previos del lector. Según Oliveros (2013), este proceso interactivo está

modulado por variables asociadas a la información textual (coherencia del texto, la

estructuración de la información, el grado de explicitación de la estructura textual, las

señalizaciones, etc.) y por variables asociadas al lector (conocimientos previos sobre el

tema de la lectura, conocimiento de la estructura textual, objetivos de la lectura, estrategias

que utiliza en la comprensión, etc.).La comprensión de textos expositivos es por excelencia

una de las principales fuentes del aprendizaje en los contextos educativos formales

(Goldman, 1997).

El problema sobre el tema es que en el ámbito de la producción de textos académicos

las habilidades para precisar los fines comunicativos y las formas textuales en las que se

codifican las ideas representan una dificultad para el estudiante universitario quien no se

encuentra familiarizado con la escritura de textos expositivos y los errores es frecuente.

Según Martínez (2001), la necesidad de hacer explícito el aprendizaje de la estructura de la

información de un texto expositivo mediante la enseñanza formal en las universidades, es

que se desarrollen específicamente habilidades de comprensión, de modo que el estudiante

pueda tener acceso, identifique, lea y comprenda textos reales para luego ser capaz de

pensar en textos posibles, marcados por la coherencia y el seguimiento de una

(34)

Una de las características de la comprensión de este tipo de texto a diferencia que, en

los textos narrativos, manifiestan estructuras retóricas más complejas acerca de cómo se

organiza y se comunica el discurso en función de su objetivo comunicativo. A menudo, los

textos expositivos presentan la información (conceptos, ideas, eventos, fenómenos,

etcétera) utilizando de forma interrelacionada diversas estructuras o patrones de

organización, entre otros, definición, comparación y contraste –también denominado

similitudes y diferencias– problema-solución, causa-efectos, listado cronológico y

descripción de procesos (Vega, Bañales, Reyna y Pérez, 2014).

Álvarez y Ramírez (2010) afirman que la descripción en la escritura expositiva está

relacionada con conceptos como la estructura, la morfología, el procedimiento, el proceso,

el mecanismo, el sistema, la comparación, las funciones, las fases, los ciclos, etc.

Proporciona conocimientos de un objeto o de un fenómeno por los accidentes que le son

propios y que lo determinan con relación a otros.

2.2.1.6. Las inferencias en la comprensión del texto

El proceso inferencial es considerado como una actividad tan imprescindible como

compleja que media en los procesos de comprensión del discurso (León, 2001). Se le

atribuye la responsabilidad de develar lo oculto del texto y está especialmente vinculado

con el conocimiento tácito (Escudero, 2004) o implícito de la persona. Las inferencias

completan constructivamente el mensaje incluyendo elementos semánticos no explícitos

pero coherentes con el contexto de comunicación y con los conocimientos previos del

lector. Se producen en cualquier contexto comunicativo, ya sea a través de la lectura, de la

palabra o de la imagen; están presentes, incluso, en las situaciones más simples de

(35)

Puede ocurrir durante la comprensión, mientras el lector está procesando la

información o durante la recuperación, cuando se recuerda después de haber recibido el

mensaje (Escudero, 2010). Según García Madruga, Gárate, Gutiérrez, Luque, y Elosúa,

(2006), sin las inferencias no hay posibilidad de integrar las distintas partes del discurso,

no hay posibilidad de lograr la coherencia local y global, no hay posibilidad de establecer

las relaciones causales ni resolver problemas anafóricos. En definitiva, sin inferencia no

hay posibilidad de comprensión.

Las inferencias son procesos mentales que facilitan la activación de información, son

esenciales durante el proceso de conversación y de lectura, mediante este proceso se

permite dar condiciones de buena forma al discurso, se ajustan particularmente a los

principios de economía y relevancia (Grice, 1975).

El lector en su afán por comprender un discurso sea oral o escrito necesariamente lo

que está haciendo es: sustituyendo, añadiendo, integrando u omitiendo información del

texto; este proceso es indispensable para dar coherencia local, global o situacional en el

procesamiento de oraciones y también en el establecimiento de la coherencia causal local

entre la información próxima y la estructura global causal del discurso (Escudero y León,

2007).

En las últimas décadas, el estudio de las inferencias ha adquirido bastante relevancia y

actualmente es considerado el núcleo de la comprensión e interpretación de la realidad y

uno de los pilares de la cognición humana (Escudero y León, 2004; León, Solari, Olmos, y

Escudero, 2011), conocer su funcionamiento, sus características en los procesos de

comprensión, dependiendo del número y tipo de inferencias que se produce en las

diferentes modalidades de discurso, nos permitirá comprender mejor el funcionamiento

(36)

cognitivos que están presentes a la hora de comprender un discurso, tales como el

razonamiento, la percepción, la memoria y el aprendizaje (Escudero, 2010).

En este complejo proceso que el lector elabora para comprender un texto, algunas son

proposiciones explícitas que están presentes en el texto, otras son inferidas. Cuando se lee

y escucha un discurso, por lo general se aumenta o se quita información a partir de los

conocimientos almacenados en la memoria, lo cual permite la construcción del modelo

mental de la situación del texto. Al final, siempre acabamos procesando más información

de lo que hemos oído o leído con aquello que sabemos acerca de algo (Escudero, 2010).

Siguiendo a Gutiérrez-Calvo (1999) se resaltan tres funciones esenciales de las

inferencias. La primera está relacionada con la función cognitiva, ya que mediante las

inferencias nos sumergimos bajo la superficie de los datos, aprehendiendo cualidades y

características que son inherentes a la naturaleza de las cosas, más allá de lo que aparenta.

La segunda función es la comunicativa, puesto que facilita la transmisión de la información

de un modo más fácil y más efectivo, sin embargo, esto requiere de un entendimiento

sencillo en el nivel de conocimiento entre el emisor y receptor. Finalmente se destaca la

función conductual, útil para dirigir y predecir conductas de los personajes, optimizar

beneficios y minimizar posibles daños.

Dada la importancia de las inferencias en los procesos de comprensión se establecen

categorizaciones que tienen que ver con el grado de probabilidad y certeza (Harris y

Mónaco, 1978); estas siguen, por ejemplo, un curso temporal o momento en el que se

realiza las inferencias, una dirección causal (León y Pérez, 2001; Trabasso y Magliano,

1996), un tipo de contenido (Graesser, 1981), un grado de codificación y un nivel de

(37)

explicar qué es lo que genera determinados tipos de inferencias y cuál es la fuente para que

se realice.

Para León, Solari, Olmos, y Escudero (2011), el origen de las inferencias se sitúa en

las características del propio lector. Para otros son las características del texto las que más

influyen en el tipo de inferencias que se realizan. Dentro de las primeras están los modelos

constructivistas originalmente propuestos por Bartlett (1932) y posteriormente

desarrollados por autores como Johnson-Laird (1980), van Dijk y Kintsch (1983), estos

autores reconocen que las inferencias son parte de una concepción muy activa de la mente

capaz de construir significado a partir del conocimiento previo almacenado y utilizarlo de

manera efectiva para interpretar la nueva información entrante. León, (2003); León, et al.

(2011), Garate, Gutiérrez, Luque, García Madruga y Elosúa (2006) explican que las

inferencias son partes que los sujetos generan cuando construyen un modelo de situación

sobre lo que trata el texto.

De la otra posición minimalista, están autores como McKoon y Ratcliff (1986, 1992),

quienes afirman que cuando leemos o escuchamos un discurso realizamos muy pocas

inferencias automáticas; sostienen, además, que la cantidad de inferencias que realizamos

de modo automático durante la lectura es mínima (León, 2003) debido a las restricciones

que impone el principio de economía cognitiva (León, et. al., 2011) y se diferencian de las

otras que son el resultado de procesos estratégicos, controlados por las metas de los sujetos

y, por tanto, procesos mucho más lentos.

Estos dos modelos, que asumen que el origen de las inferencias se sitúa en las

características del mismo autor, por un lado, y los que señalan que son las características

(38)

relación entre la producción de inferencias y las capacidades o limitaciones cognitivas del

lector.

Casi en la misma línea del segundo modelo, autores como Escudero, León, van den

Broek y Olmos (en prensa), León, Escudero y Buchweitz(2010) afirman que las

características del texto son un factor esencial en la forma en que generamos inferencias de

diferentes tipos. Es decir, que el tipo de texto, narrativo o expositivo y la estructura del

mismo, es el que afecta al número y al tipo de inferencias que se generan (León, et. al.,

2011).

Por ejemplo, un texto narrativo induce a más inferencias que tienen que ver con las

emociones, sentimientos, deseos de los personajes de la historia, con las conexiones

causales entre las acciones y consecuencias que se establecen, con las ideas y metas que

persiguen esos personajes o con las predicciones que se cree llegarán como consecuencias

de sus deseos o metas de los actores (Escudero, 2004; León, Escudero y van den Broek,

2003; León, Escudero y Buchweitz, 2010). Todo lo contrario, sucede con los textos de

carácter expositivo o argumentativo; estos textos generan un tipo de inferencia más basada

en asociaciones, analogías y explicaciones con el objetivo de facilitar la comprensión del

lector (Escudero, et al (en prensa); León, Escudero y Olmos (2010).

Las diferencias entre uno y otro tipo de discurso estarían dadas en cuanto al número de

inferencias (Olson, Mack&Duffy, 1981), familiaridad del contenido y el tipo de inferencia

que se realizan (Noordman, Vonk&Kempff, 1992; Singer,Harkness& Stewart, 1997) y en

relación a la estructura causal de cada discurso y el tipo de inferencia causal que se genera

(39)

En la mayoría de estudios acerca de las inferencias, se evidencia que la comprensión

del discurso hace intervenir un fuerte componente inferencial que se halla presente en

todos los procesos cognitivos de comprensión de oraciones y que son estos procesos

inferenciales los que permiten comprender desde los niveles más locales de procesamiento

lingüístico hasta el dominio más global en el que está contextualizado el discurso

(Belichón, Igoa y Rivière, 2007).

2.2.2. Las proposiciones en el texto

2.2.2.1. Sobre la noción de proposición

Las proposiciones son unidades amodales o supramodales de significado (no

pertenecen a ninguna modalidad sensorial concreta) e implican como mínimo la

predicación de algo (una propiedad, acción, relación…), acerca de algo (objeto,

argumento…). Las representaciones proposicionales constituyen un reflejo de dos ideas

básicas en psicología cognitiva: 1) la idea de que la mente es una maquinaria simbólica que

se sirve de un cierto lenguaje abstracto y conceptual, y 2) la suposición de que los

significados no son modales (el significado de una oración no es otra oración que

signifique lo mismo, sino algo más abstracto que las dos oraciones y común a ambas); el

significado de una oración no es una imagen mental externa que represente lo que dice la

oración, sino algo que tiene naturaleza no-modal y que es común a la oración y a la

imagen.

Las proposiciones, para los psicólogos, son unidades de conocimiento de carácter

analítico, que tienen naturaleza abstracta, poseen valor de verdad y se definen por reglas de

formación explícitas. En el proceso de comprensión del discurso, los sujetos elaboran esas

(40)

producción, recorren el camino inverso, que consiste en convertir en oraciones las

proposiciones.

2.2.2.2. El modelo proposicional de Kintsch

Es el modelo que ha tenido mayor importancia en la investigación psicológica del

discurso. Mientras el modelo de Teoría de Dependencia Conceptual (TDC) de Schank ha

servido de marco explicativo para la elaboración de simulaciones en Inteligencia Artificial

(IA) de los procesos de comprensión del discurso, el modelo de Kintsch se ha guiado por la

motivación de explicar los fenómenos observados en el estudio experimental de la

memoria y la comprensión del discurso.

Un concepto principal es el texto base. Diferencia entre texto de superficie (aquel al

que el lector u oyente se enfrenta, y que se compone de palabras y oraciones), y texto base

(compuesto de “ideas” o de conceptos y proposiciones, que constituyen una representación

elaborada en los procesos de comprensión, tomando como partida el texto de superficie).

El texto base se presenta como un conjunto ordenado de proposiciones que se ordenan en

diferentes niveles jerárquicos que expresan que unas ideas son más importantes que otras

en los textos y discursos.

Las proposiciones se componen de conceptos-palabra, que no deben identificarse con

las palabras como tales (aunque sí con su significado), pero que no resultan de la

descomposición semántica de ellas. Kintsch representaría el significado de “Juan leyó un

libro” de manera mucho más sencilla y económica que Schank: La proposición que

expresa el significado de “Juan leyó un libro” consiste en un predicado, que se aplica a

ciertos “argumentos” (Juan, libro), que a su vez mantienen relaciones diferentes con

respecto al predicado: “Juan” juega el papel de “agente” y “libro” el de “objeto” de la

(41)

Una proposición contiene un predicado y “n” argumentos. En la función que cada

argumento mantiene con el predicado, se asigna a tal argumento un “caso” (“agente” es un

caso, y “objeto” otro). Los casos reflejan papeles semánticos, que son formas de relación

predicados-argumentos. Los “casos” están tomados del modelo de Fillmore, y son los

siguientes:

- “Agente” (A): El que realiza la acción.

- “Paciente de experiencia” (E): Quien experimenta un fenómeno psicológico.

- “Instrumento” (I): Objeto o fuerza que se implica causalmente en una acción o en

una experiencia.

- “Objeto” (O): El objeto de una acción que supone cambio o movimiento.

- “Fuente” (F): La fuente de una acción, en el tiempo, el espacio o como fuente de

transferencia.

- “Meta” (M): La finalidad o resultado de una acción.

Una idea importante es que siempre que se realiza implícita o explícitamente un acto

de predicación, se establece una proposición atómica. El número de proposiciones de que

se componen los textos base suele ser bastante mayor que el de oraciones en los textos de

superficie. Dado que lo que individualiza a las proposiciones es la predicación, los verbos

constituyen pistas importantes en este proceso. Sin embargo, los verbos no son los únicos

elementos lingüísticos que pueden servir a la función predicativa: también los adjetivos,

conjunciones, adverbios, e incluso los nombres (proposiciones nominales).

Una diferencia esencial es que en la representación del modelo de Schank se incluyen

inferencias, mientras que estas no forman parte de la lista de proposiciones que arman la

microestructura del texto base. Sin embargo, que el texto base no contenga inferencias no

(42)

plano del texto base se establece ya un primer nivel de estructura denominada

“microestructura” que constituye un requisito para la coherencia del texto y determina el

nivel jerárquico de las proposiciones del texto base.

2.2.2.3. Microestructura y regla de repetición de argumentos

En una primera aproximación, Kinstch establece que el mecanismo por el que se

define la microestructura del texto base consiste en el establecimiento de relaciones entre

proposiciones que comparten argumentos comunes (coherencia referencial: comparten los

mismos referentes), según una regla de repetición. La regla de repetición establece que los

argumentos que se repiten en el texto base son idénticos (a no ser que se señale

explícitamente lo contrario) y permite ordenar objetivamente las proposiciones del texto

base asignándolas a distintos niveles jerárquicos.

Para Kintsch, las proposiciones que contienen argumentos repetidos están subordinadas a

aquella proposición en que apareció originalmente el argumento. Sin embargo, la

aplicación mecánica de este principio puede llevar a errores, si el término “originalmente”

se entiende en un sentido temporal. En realidad, para definir la jerarquía debe establecerse

primero intuitivamente una proposición subordinada y luego construir el texto base,

sometiendo a ella todas las que comparten un argumento, y a estas, aquellas que comparten

otro argumento con ellas, pero no con la primera, etc. Si se hace esto, las estructuras

predicen muy bien el recuerdo. Las proposiciones del texto base tendrán mayor relevancia

psicológica (más influencia en la comprensión y el recuerdo) cuanto más alto sea el nivel

(43)

2.2.2.4. Las proposiciones como unidades psicológicas y el efecto de niveles

Son importantes las investigaciones que demuestran el valor de las proposiciones como

unidades psicológicas. Se han empleado cinco paradigmas experimentales:

1. Recuerdo con claves. Si se emplean ciertas palabras del texto como claves para

recordar otras (como hace Kintsch), las claves pueden ser más eficaces si

representan conceptos incluidos en la misma proposición que la palabra que debe

recordarse, y menos eficaces cuando pertenecen a proposiciones diferentes.

2. Recuerdo libre. Si las proposiciones son unidades psicológicas de significado, es

de esperar que en el recuerdo del discurso tiendan a recordarse completas, como

totalidades (independientemente de su familiaridad o plausibilidad semántica).

3. Facilitación por priming en tareas de reconocimiento. Cuando la palabra que se

reconoce sigue a otra ya reconocida de la misma oración, los sujetos tardan menos

en reconocerla como presentada que si las palabras pertenecen a oraciones

diferentes. En el experimento de Ratcliff y McKoon (1988) el efecto era mayor

cuando la palabra de priming (o el concepto a que alude) y la palabra reconocida

pertenecían a la misma proposición.

4. Seguimiento de palabras de oraciones presentadas a ritmo rápido constante. Si las

proposiciones son realmente unidades psicológicas su procesamiento debe

consumir recursos cognitivos, y el aumento de recursos cognitivos debe traducirse

en aumento de la dificultad de ciertas actividades como el recuerdo, el

reconocimiento o la lectura. Forster y Davis (1984) realizaron un experimento en

que se presentaba visualmente palabras a los sujetos a un ritmo rápido estable. Las

palabras podían formar oraciones de una o de dos proposiciones. Todas las

(44)

repetir las palabras. Lo interesante es que los sujetos repetían más palabras en las

oraciones de una sola proposición que en las de dos.

5. Investigaciones sobre el tiempo de lectura. Las VDs en estos estudios pueden ser

los movimientos oculares o el tiempo dedicado a leer un texto. Si el

procesamiento de proposiciones consume recursos cognitivos, y los recursos

consumen tiempo, el tiempo que se tarde en leer un texto dependerá del número

de proposiciones que contenga. Kintsch y Keenan (1973) demostraron que las

proposiciones se codifican en el proceso de comprensión. Cuantas más

proposiciones eran capaces de recordar los sujetos, mayor era su tiempo de

lectura. Existe, además, una relación que se acerca a una función lineal entre

tiempo y proposiciones.

Con independencia de la magnitud temporal, se puede ofrecer una base sólida para

defender la idea de que las proposiciones son psicológicamente reales.

Recientemente se han demostrado anomalías que socavan los hallazgos previos al

utilizarse una variante de la técnica de la “ventana móvil”. La variable que se mide es el

tiempo dedicado a la lectura de cada palabra, y no el tiempo de lectura de texto.

Con esta técnica, Haberlandt y Graesse (1985) demostraron que el número de

proposiciones no ejerce influencia en el tiempo de lectura de cada palabra. En cualquier

caso, los resultados con la ventana móvil no son suficientes como para descartar el otro

(45)

2.2.2.5. El efecto de niveles

Las proposiciones no se recuerdan todas por igual, o no se procesan con la misma

profundidad. Existe una propensión a recordar lo importante, olvidando lo accesorio. En el

experimento anterior de Kintsch y Keenan (1973), además de encontrar la relación lineal

entre el tiempo y las proposiciones, halló que el recuerdo de las proposiciones dependía

claramente de su nivel en la jerarquía proposicional de los textos base (las proposiciones

del nivel 1 se recordaban en más del 90% de los casos, y el recuerdo descendía hasta

alrededor del 60% en las proposiciones del nivel 5). Este efecto se ha demostrado tanto en

párrafos breves como en textos largos de 60-70 palabras, en situaciones de recuerdo libre

inmediato y demorado, y de reconocimiento demorado.

Aunque el fenómeno del efecto de niveles esté sólidamente establecido, existen

divergencias con relación a su interpretación teórica. La explicación clásica de Kintsch y

Van Dijk (1978) establece una relación entre el efecto de niveles y la regla de repetición.

Según el modelo de procesamiento, la comprensión tiene gradualmente lugar “en curso”

(on line) del procesamiento de los datos de entrada. El carácter “en curso” del

procesamiento, establece limitaciones claras de recursos asignables por parte del sistema

cognitivo: límites de atención y de memoria a corto plazo, que son importantes.

Cuando el texto de superficie es relativamente largo, el sistema cognitivo tiene que ir

elaborando “trozo a trozo” el texto base; además, el “retén de memoria” solo puede

mantener simultáneamente un cierto número de unidades semánticas para incorporar las

nuevas proposiciones del texto base. Así, por cada ciclo de procesamiento se seleccionan,

con una estrategia de “retener lo superior”, solo algunas de las ideas previas del texto. A

(46)

a repetirse más, al seguir siendo seleccionadas una y otra vez, para retenerse en la memoria

operativa.

Otros modelos explican el efecto de cómo se representa el texto base en la memoria.

Según la hipótesis de la accesibilidad representacional de McKoon, las ideas superiores se

recuerdan mejor porque las representaciones mentales ocupan un lugar prominente en la

memoria (en que las proposiciones tendrían también una organización jerarquizada) y son

más accesibles al estar mejor integradas. La hipótesis predice que las ideas principales

deberán de olvidarse menos y recuperarse más rápidamente que las secundarias (esta

segunda predicción no parece cumplirse).

Por último, los que explican el efecto de cómo se recupera de la memoria: la hipótesis

de la reconstrucción inferencial, según la cual las inferencias son tanto más probables en

relación con las ideas del texto cuanto más importantes son: el sistema cognitivo tenderá a

incorporar esas ideas principales a su propia estructura de memoria permanente. Esto

explicaría la mayor probabilidad de recuerdo de las proposiciones superiores en la

jerarquía del texto base, así como que estas sean más susceptibles de intrusiones o de falsas

alarmas (oraciones reconocidas como presentadas, cuando no lo fueron en realidad, y que

contienen las “ideas principales del texto”).

Esta hipótesis puede explicar una parte del efecto de niveles, dado que la memoria del

significado tiene un carácter esencialmente reconstructivo. Sin embargo, los procesos

inferenciales que intervienen en la comprensión (y no solo los relacionados con la

memoria), también ejercen influencia en el efecto de niveles, como demuestra el hecho de

que las “falsas alarmas” en el reconocimiento no implican necesariamente tiempos de

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