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Construcción social del conocimiento didáctico en el proceso de formación docente continúa

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Academic year: 2020

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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS MAESTRÍA EN EDUCACIÓN

CONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL

CONOCIMIENTO DIDÁCTICO EN EL PROCESO

DE FORMACIÓN DOCENTE CONTINUA

Tesis presentada para obtener el grado de Magister en Educación Especialización: Psicología Educativa.

Presentada por: Martha Judit Goñi

Profesora en Ciencias de la Educación.

Directora de tesis: Dra. Mirta Luisa Castedo

Co Directora de tesis: Mg. María Claudia Molinari

(2)

AGRADECIMIENTOS

Muy especialmente a Mirta Castedo y a Claudia Molinari por sus orientaciones, dedicación, paciencia, por ayudarme a pensar y abrirme sus casas.

Al grupo de trabajo de la Sala Abierta de Lectura de la Municipalidad de Tandil, por estar siempre dispuesto y por brindarme toda la información solicitada.

A todas las docentes que cursaron la Especialización en Didáctica de la Lengua.

A Irene Laxalt por la compañía y el apoyo recibido en días de trabajo compartido; y muy especialmente a Daniela Eizaguirre, con la que he compartido muchísimos de los viajes de correcciones de tesis y que siempre ha escuchado y alentado constantemente mi trabajo.

A todos mis compañeros de trabajo y amigas en las Facultades de Ciencias Humanas y de Arte de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, por aportar siempre a las discusiones, acompañarme y animarme a seguir con el arduo trabajo de tesis.

A mis amigas Cristina Dimatteo por ayudarme con las lecturas de Bourdieu y Adriana Pinna con las cuestiones computacionales.

A todos mis alumnos por las inquietudes y reflexiones que me produjeron y todo lo que pude aprender de ellos.

A Nelly la abu, que sin ella hubiera sido imposible los viajes o las semanas de cursada de seminarios.

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ÍNDICE

CAPITULO 1: Introducción

1- Tema estudiado ... 6

2- Referencias de investigación: marco teórico ... 6

2-1 Consideraciones psicológicas ... 7

2-1.1 Algunas definiciones desde la teoría de Piaget ... 7

2-1.2 Algunas definiciones desde la psicología social genética ... 9

2-2 Consideraciones desde la teoría de Bourdieu ... 13

2-3 Lugar de la cooperación en la teoría Didáctica ... 16

2-4 El Campo de la Formación Docente ... 20

2-5 Algunos estudios específicos sobre la formación docente y los procesos de interacción ... 23

3-Planteo del problema ... 26

3-1 Objetivos ... 29

3-2 Metodología ... 29

3-3 Población ... 30

4- Tipos de datos obtenidos e instrumentos de análisis ... 30

CAPITULO 2: Descripción y análisis de los registros de clases 1- Caracterización del taller y material empírico ... 32

1-1 Caracterización del taller ... 32

1-2 Caracterización del material empírico... 34

2- Descripción de las interacciones registradas ... 36

3- Análisis de algunas interacciones en el aula de formación ... 40

4- Organización del grupo y explicitación de ideas ... 49

(4)

CAPÍTULO 3: Análisis de las encuestas suministradas a los docentes durante la Especialización en Didáctica de la Lengua

1- Material analizado ... 58

2- Análisis de encuestas ... 60

2- 1 El clima de trabajo: una condición necesaria para interactuar en los talleres ... 60

2- 2 El reconocimiento de la interacción con los compañeros como fuente de aprendizaje ... 64

2- 3 Algunas dificultades para interactuar ... 65

2- 3- 1 El rol de los conocimientos previos en la interacción... 66

2- 3- 2 Necesidad de tiempo compartido ... 69

2- 4 La heterogeneidad como facilitador u obstaculizador para la interacción ... 73

3- Algunas reflexiones finales ... 75

CAPÍTULO 4: Análisis de entrevistas suministradas en la Especialización en Didáctica de la Lengua 1- Diseño y administración de la entrevista... 79

2- Análisis de las entrevistas ... 81

3- Interacciones en el espacio de la Especialización en Didáctica de la Lengua ... 82

3-1 Condiciones que generan interacción ... 82

3-1-1 Las diferencias entre el proceso de aprender y de evaluar... 83

3-1-2 La posibilidad de descentrarse del propio proceso de aprendizaje ... 84

3-2 La interacción favorece los procesos de objetivación y de formulación... 86

3-3 Modalidades de interacción en la comisión o en grupos de trabajo ... 90

4- Interacciones a partir del espacio de la formación docente en la escuela ... 93

4-1 Algunas razones de socialización de la propuesta ... 93

4- 2 Posibilidades de socialización ... 97

4-3 Estrategias de socialización ... 100

5 Nuevos espacios de interacción y de trabajo compartido ... 103

(5)

6- Algunas reflexiones finales ... 105

CAPITULO 5 Conclusiones ... 109

A Modo de cierre ... 116

NOTAS ... 120

BIBLIOGRAFÍA ... 122

ANEXO ... 130

Descripción del Caso: Especialización en Didáctica de la Lengua “Pampas” ... 131

Cuadro de episodios de clase ... 133

Diseño de Encuestas ... 141

(6)

CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN

1-TEMA ESTUDIADO

El propósito de esta tesis es describir las situaciones de interacción más frecuentes entre

docentes en un proceso de formación continua. Intentamos analizar las condiciones en

que se generan tales interacciones, teniendo por objetivo contribuir al estudio de los

procesos de formación de docentes, específicamente en la construcción del

conocimiento didácticoi sobre la enseñanza de la lectura y la escritura.

UNESCO emplea el concepto formación docente continua a fines de la década de 1980

y lo define de este modo:

(…) la idea de formación continua se fundamenta en la creciente complejidad de la

tarea docente en función de los cambios sociales, el desarrollo de los

conocimientos y en el reconocimiento de la importancia del docente como factor

fundamental que impacta sobre la calidad y los resultados del proceso educativo

(Molinari y Siro. 2005 En Castedo, M. 2007. p: 3).

Cabe aclarar que a pesar de compartir el concepto de formación docente continua -en

lugar de capacitación-, a lo largo de la tesis ambos términos se utilizarán de manera

indistinta por ser de uso habitual en diferentes autores.

Para realizar nuestro trabajo hemos analizamos un proceso de formación que proyectó el

desarrollo de interacciones como parte de la propuesta de formación. El caso que tomamos como referencia es el “Proyecto de Especialización en Didáctica de la Lengua `Pampas´” (en adelante EDL) organizado por la Sala Abierta de Lectura en convenio

con la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, ambas

entidades de la ciudad de Tandil, en el período 1999-2002; con el financiamiento de la

Fundación Kellogg.

2- REFERENCIAS DE INVESTIGACIÓN: MARCO TEÓRICO

El marco teórico que se presenta para esta investigación se ha construido con materiales

que provienen de diferentes campos. No ha resultado sencillo encontrar bibliografía que

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en los estudios específicos sobre interacción en niños pequeños (Perret Clermont y

otros). A continuación, tomamos algunas categorías centrales de la Sociología desde la

teoría de Pierre Bourdieu que nos permitieron analizar componentes del sistema de

organización social. En tercer lugar, presentamos algunas definiciones procedentes de

investigaciones didácticas, de autores que han estudiado los procesos de interacción y

cooperación. Para finalizar, presentamos algunas conceptualizaciones que actualmente

desarrolla el campo de la formación docente y algunos estudios específicos sobre la

formación docente y los procesos de interacción.

2-1. Consideraciones psicológicas

Desde un marco psicológico, trabajamos a partir de los estudios realizados por Jean

Piaget focalizando algunas consideraciones respecto a la dimensión social. Desde aquí

nos centraremos en las investigaciones del equipo de Perret Clermont que desarrolló la

temática específica de la interacción en niños partiendo de los marcos piagetianos.

2-1.1 Algunas definiciones desde la teoría de Piaget

Una serie de interpretaciones de la teoría de Jean Piaget suelen afirmar que el autor no

considera en sus estudios el desarrollo más ligado al aspecto social. Sin embargo, es él

mismo quien, en diferentes textos, explica que si bien no fue el foco central de su teoría,

toma la dimensión social y realiza algunas definiciones que puntualizaremos en este

trabajo, ya que nos serán de utilidad para el análisis que realizaremos.

En su libro “Estudios de Psicología Genética” (1973), Piaget distingue dos aspectos del desarrollo intelectual del niño: uno psicosocial, “todo lo que el niño recibe desde afuera, aprende por transmisión familiar, escolar o educativa en general” (p: 10) y otro espontáneo o psicológico, “el desarrollo de la inteligencia propiamente dicha: lo que el

niño aprende o piensa, aquello que no se le ha enseñado pero que debe descubrir por sí sólo” (p: 10).

Una vez definidos estos dos aspectos, el autor opta por trabajar sobre el segundo.

Justifica ese recorte de la siguiente manera:

(8)

constituye la condición previa evidente y necesaria del desarrollo escolar (Piaget, J. 1973. p: 10).

El aspecto social, Jean Piaget lo define como uno de los factores de desarrollo mental: el

crecimiento orgánico, la experiencia adquirida, las interacciones y transmisiones

sociales, el proceso de equilibración. A su vez, el autor también puntualiza en ciertos

requisitos para que el sujeto pueda acceder a las interacciones. De este modo, en su texto “Seis estudios de psicología” (1986), realiza una descripción de los estadios

evolutivos del desarrollo y define la constitución del sujeto y sus posibilidades para interactuar con los demás: “las estructuras serán las formas de organización de la

actividad mental, bajo su aspecto motor o intelectual, por una parte y afectivo por otra, así como sus dos dimensiones individual y social (interindividual)” (p: 14).

En este desarrollo, Jean Piaget plantea que se encuentra una gran diferencia entre el

trabajo en grupo de niños de alrededor de 7 años (operatorio concreto) y niños mas

pequeños. Se observa que, hacia los 7 años, los niños adquieren la capacidad de

cooperación, que se visualiza en un doble progreso: concentración individual y

colaboración efectiva; no se confunde el propio punto de vista con el de los demás

-proceso de descentración- Estos dos aspectos son solidarios, a tal punto que no se podría determinar si es que el niño adquiere primero la capacidad de reflexión que le

permite coordinar acciones con los demás o si la socialización estimula el pensamiento

por interiorización.

Estas definiciones de reflexión y de descentración de los puntos de vista respecto a la

resolución de una actividad los recuperamos en esta investigación, ya no como aspectos

evolutivos sino como posibilitadores de la interacción y del aprendizaje en interacción.

Estos aspectos los consideramos en un proceso en el que influye la constitución del

grupo de docentes, los contenidos y las actividades propuestas en el proceso de

formación docente.

Utilizaremos el concepto de reflexión definido por Piaget del siguiente modo:

(...) la reflexión no es otra cosa que una deliberación interior, es decir, una discusión consigo mismo análoga a la que podría mantenerse con interlocutores o contradictores reales o exteriores. Podremos, pues, decir que la reflexión es una conducta social de discusión, pero interiorizada (...) (Piaget, J. 1991. p: 65).

Otra conducta social que se adquiere en el estadio de las operaciones concretas es la

cooperaciónii. La cooperación es definida por Piaget como una coordinación de puntos

(9)

En el orden de la inteligencia, la cooperación viene a ser así la discusión conducida objetivamente (de donde sigue esa discusión interiorizada que es la liberación o reflexión), la colaboración en el trabajo, el intercambio de ideas, la crítica mutua (que determina la necesidad de verificación y de demostración), etc. (Piaget, J. 1987. p:171).

De este modo, hemos sintetizado algunos planteos relativos a la función de los otros en

el proceso de desarrollo elaborados por Piaget. Consideramos que si bien Piaget no

trabaja como eje central de su teoría las interacciones y transmisiones sociales, sino

como un factor más del desarrollo, elabora definiciones centrales para nuestro trabajo. Estos dos conceptos de “co-operación” como actividad con otros, y de reflexión como

actividad interna del sujeto conceptualizados por Piaget resultan de importancia, ya que

ubican a la interacción social como una actividad que estructura cognitivamente al

sujeto que aprende.

2-1.2 Algunas definiciones desde la psicología social genética

La teoría de Piaget fue la base de los desarrollos teóricos realizadas por el equipo de

investigación de Anne Nelly Perret Clermont, aunque algunas categorías fueron

redefinidas al profundizar las investigaciones. De estos estudios tomamos como

referencia en nuestro análisis de las situaciones de interacción entre docentes en el

proceso de formación continua los siguientes conceptos elaboración, tipos de

co-elaboración, marcaje social y conflicto socio-cognitivo. En la teoría de Perret Clermont se parte de considerar que “lo social” no es sólo un factor del desarrollo, sino que es fuente de desarrollo, considerando que las acciones de “los otros” tienen efectos

benéficos aún antes de la adquisición de las operaciones concretas. Desde esta

perspectiva, la autora redefine tanto el rol de las interacciones sociales como la

transmisión social (Perret Clermont. 1984).

Así, en la década del ´70, autores como Perret Clermont, Doise, Gilly, Mugny se

encontraban preocupados por la interacción entre niños y sus consecuencias en el pasaje

a las operaciones concretas. En estos trabajos expresan que

(10)

De este modo, las investigaciones realizadas por los equipos de Perret Clermont

abordan las siguientes tesis:

En algunas fases del desarrollo, la acción común de varios individuos que exija la resolución de un conflicto entre sus diferentes centraciones conduce a la construcción de nuevas coordinaciones en el individuo.

De ello se infiere una consecuencia importante, cuando se da una interacción entre dos individuos que se encuentran elaborando ciertos modos de coordinación de sus actividades, tanto el individuo ya relativamente más avanzado como el menos avanzado pueden progresar (Perret Clermont, A. 1984. p: 40).

Esta afirmación la recuperamos en relación a que el trabajo con otros implica la

constitución de grupo, la resolución de un conflicto que proviene del trabajo en una

tarea común y la noción de que en la tarea compartida no sólo avanza quien es ayudado

sino también quien está ayudando.

Otro aporte que consideraremos de estos autores son los “tipos” de co-elaboraciones.

Hay tareas que requieren que los sujetos arriben a acuerdos. Las interacciones que se

producen en estos casos, muchas veces resultan beneficiosas, aunque no susciten

verdaderos conflictos pero sí co-elaboraciones -formas conjuntas de elaborar-. A partir

de las coordinaciones con los demás, el sujeto se ve obligado a elaborar sistemas de

organización de sus actuaciones sobre lo real (Perret Clermont, 1979-1984. p: 36). Los

tipos de co-elaboraciones nos permitieron analizar algunas situaciones de interacción

entre los maestros.

Gilly,M; Fraisse, J; Roux, J (1988) conceptualizan acerca del trabajo en díadas y

definen cuatro tipo de co-elaboraciones, pudiendo observar que una misma secuencia se

componga de varias de ellas.

1º tipo de co-elaboraciones: uno de los sujetos (sujeto A) elabora sólo una solución o un comienzo de solución y propone al otro (sujeto B), quien sin opción ni desacuerdo, escucha y proporciona “feedbaks” de acuerdo (gestuales o verbalizados) El sujeto B no es pasivo; él sigue lo que hace el otro y parece construir una respuesta parecida a la del sujeto A. (...)

2º tipo de co-elaboración: se asiste a una verdadera co construcción sin que haya tampoco manifestaciones observables de desacuerdo o contradicciones. El sujeto A comienza una acción, o una frase, retomada por B, quien prosigue lo que está comenzando; luego A toma el relevo y así sucesivamente (...)

3º tipo de co-elaboración: se trata de confrontaciones con desacuerdo. El sujeto A propone alguna cosa que no acepta el sujeto B. Este expresa su desacuerdo pero sin argumentar ni proponer él mismo otra cosa. (...)

(11)

A su vez, algunos autores, dentro de esta línea, coinciden en considerar ciertas

condiciones para que puedan darse interacciones beneficiosas. Algunas de estas

condiciones son: la elección de la tarea como objeto de colaboración. Los trabajos de Moscovici y Paicheler 1973, retomados por el equipo de Perret Clermont 1984, plantean

haber conseguido un progreso decisivo cuando coordinaron los estudios de la estructura

de interacción con la estructura de la tarea a desarrollar, teniendo en cuenta que la tarea

sea congregante y que los contenidos en relación a su familiaridad, pertinencia o representaciones que evocan estimulen el aprender. Estos aportes también los

recuperamos en esta investigación, en función a indagar acerca de contenidos y/o

actividades que creaban condiciones que estimulaban o permitían interacción entre los

docentes.

El equipo de trabajo de Perret Clermont relacionó los procesos cognitivos con los

conflictos de posiciones que se generan en la interacción social. Los conflictos de

posiciones -que pueden ser de nivel inter-personal y/o intra-personal- obligan a los

sujetos a coordinar sus acciones con las de otros sujetos; con quienes se genera un

proceso de descentración y visualización de posiciones diferentes que sólo asimilarán

mediante la reestructuración cognitiva. La psicología social genética aborda el concepto

de conflicto socio-cognitivo. Carugati y Mugny lo definen como un conflicto social

Desde el punto de vista de la psicología social genética, dicho conflicto es considerado ante todo como social; y es justamente porque es social por lo que desemboca en una construcción, también social, de nuevos instrumentos cognitivos característicos del desarrollo cognitivo. (...) Su actividad es una actividad social, que se centra en las acciones y juicios que provienen del otro, y su coordinación es la que preside el logro de un equilibrio que, por más que sea lógico, no por ello deja de tener una naturaleza esencialmente social, puesto que en realidad integra en un sistema de conjunto los diversos puntos de vista posibles del otro y de sí mismo. (...) se hablará así de conflicto sociocognitivo y de conflicto de comunicación, más que de conflicto intra individual (Carugati, F y Mugny, G. 1988. p: 84).

Gilly (1992) señala que el conflicto socio-cognitivo supone un doble desequilibrio

inter-individual e intra-inter-individual, en tanto la toma de conciencia de una respuesta distinta a

la propia puede generar un desequilibrio, y es en la búsqueda de superación del

desequilibrio inter-individual donde los sujetos podrán resolver su propio desequilibrio

intra-individual.

Ahora bien, un punto en discusión era si el conflicto podía generarse sólo en niños que

se encontraran en un mismo nivel cognitivo. Carugati y Mugny afirman al respecto:

(12)

igualmente un conflicto sociocognitivo de una naturaleza similar cuando varios niños adoptan un modo de razonamiento idéntico (incluso disponiendo de centraciones idénticas), pero que no obstante están situados en puntos de vista diferentes y opuestos (Carugati, F y Mugny, G. 1988. p: 87).

Si bien estas definiciones estaban orientadas a la investigación con niños, nos

permitieron focalizar algunos conceptos para describir y analizar las interacciones en las

situaciones de enseñanza con adultos, en este caso en las clases de la formación docente

continua. A partir de esto, pudimos analizar algunas modalidades de interacción entre

docentes y algunos cambios de perspectivas respecto a decisiones didácticas -en tanto

reestructuraciones- Además de estudiar el conflicto socio-cognitivo, estos autores

observaron que hay características específicas de las interacciones sociales que pueden

explicar un conflicto de centraciones. En general, se produce un conflicto de

centraciones cuando sobre un mismo tipo de razonamiento se juzga diferentes

resoluciones de la tarea.

En el análisis del conflicto socio-cognitivo se suele aludir a principios organizadores

que modulan las situaciones. Esto implica que es posible analizar las relaciones que se

establecen entre el desarrollo cognitivo de un sujeto y la dimensión social. El marcaje

social es uno de los conceptos que contribuye a este análisis.

El marcaje social apunta a la coordinación entre necesidades. Paola de Paolis y Gabriel

Mugny (1988), afirman que en algunas propuestas de situaciones de confrontación, los

resultados dependen en gran medida de la representación que el sujeto hace de la tarea,

de la situación y de la relación social. Estas representaciones dependen de los procesos

de socialización que el sujeto haya transitado. El niño establece así una correspondencia

entre los principios de respuesta que se desprenden del conocimiento y los que se desprenden de la organización en lo cognitivo. “El establecimiento de esta

correspondencia tiene que implicar un conflicto de respuesta para que de lugar a un progreso cognitivo” (Paolis y Mugny. 1988. p: 131).

Las operaciones cognitivas efectuadas por un individuo sobre un material dado pueden

ser dependientes de dos sistemas de organización: uno más individual, y otro más

social. Respecto al nivel individual:

(13)

En relación con el nivel social, el sujeto posee conocimientos o representaciones

sociales que se desprenden de experiencias previas y que también aportan

conocimientos que están implicados en la resolución de la tarea.

Una situación de enseñanza tiene esta conjunción en que los sujetos interactúan con la

finalidad de construir ciertos saberes y aquí se ponen en funcionamiento los

conocimientos previos de naturaleza cognitiva y las representaciones sociales. En la

conjunción de estos planos, se puede producir un conflicto de respuestas que de lugar a

un progreso cognitivo o “se puede inducir al individuo a una aproximación cognitiva que esté en conflicto con su aproximación cognitiva habitual a un material dado”. Tales

conflictos socio-cognitivos necesitan reorganizaciones cognitivas que implican

regulaciones sociales pertinentes (Doise, W. 1992. p: 104).

En las situaciones de formación docente, se presentan contenidos didácticos sobre los

cuales los docentes pueden tener distintos grados de aproximación. A su vez, desde las

prácticas de trabajo cotidiano de los docentes se generan representaciones y “saberes”

implícitos que también estarían interviniendo en los procesos de aprendizaje. Ambas

condiciones son posibilidades de conflictos de respuestas.

2-2 Consideraciones desde la teoría de Bourdieu

En este apartado definiremos algunos conceptos centrales en la teoría de Pierre

Bourdieu que contribuyeron al análisis de algunos datos de nuestra indagación.

La organización social puede inducir al individuo a aproximaciones o conflictos

cognitivos respecto al material dado, a relaciones de igualdad o desigualdad entre los

interlocutores. Estos aspectos fueron de utilidad, ya que en nuestra investigación

analizamos las apreciaciones de las docentes en proceso de formación, respecto a la

organización y funcionamiento del grupo, a su propia participación en el grupo,

historias profesionales, materiales que generaron mayor impacto, entre otras.

En la obra de Bourdieu podemos reconocer dos momentos. Un primer momento más

ligado a las teorías de la reproducción, ocupado en definir la reproducción cultural. En

esta época el autor considera que el sistema de relaciones educativas garantiza y

legitima la reproducción de la cultura dominante. En un segundo momento, su obra adquiere un dinamismo en que las prácticas sociales se entraman en un “juego” de

fuerzas, donde los efectos pueden ser tanto la reproducción como la modificación de los

(14)

desde esta segunda visión de la obra. El propio Bourdieu (1995) ha expresado que las

críticas que se le han realizado en los primeros momentos de su obra no han apreciado

el carácter dialéctico de la relación de dominación, donde la dominación no se podría

ejercer sin formas de resistencia y en esta lucha de fuerzas el resultado podría ser

reproducción o cambio.

Tomamos para nuestro análisis los postulados de Bourdieu respecto a la distinción y

articulación entre las relaciones sociales externas y las estructuras internalizadas por los

sujetos. Es relevante marcar esta relación ya que el autor partirá de ella para definir dos

conceptos centrales: el concepto de campo y el de hábitus.

A medida que las sociedades se vuelven más diferenciadas, en ellas se desarrollan “mundos” relativamente autónomos que se denominan campos. En cada campo se juega un “capital” específico. El concepto de capital de Bourdieu no es sólo económico, sino que refiere al “capital cultural”, “capital social”, “capital simbólico”. Por lo tanto en

todo campo se constituyen relaciones de poder social definidas por lo material (capital

económico) o por las relaciones sociales a las que uno tiene acceso (capital social) o por

el mundo de lo simbólico que cada uno domina (capital cultural).

A su vez en relación al campo social, Bourdieu (1996) conceptualiza el campo escolar

que se orienta hacia su propia reproducción. En la lógica de este campo existen luchas

internas del cuerpo, lucha entre los profesores, las luchas en el seno de cada facultad, los

diferentes niveles de jerarquía profesional, las luchas entre las disciplinas.

Un campo es un estado de distribución en un momento histórico que orienta las

estrategias de los agentes en relación a un juego de intereses y por lo tanto de luchas de

fuerzas tanto de agentes como de instituciones comprometidas en el campo por el

dominio del juego. La estrategia es el producto del sentido práctico como sentido del

juego, de un juego social particular, históricamente definido, que se adquiere desde la

infancia al participar en las actividades sociales.

Este concepto de campo está directamente relacionado con el concepto de hábitus

definido por Bourdieu del siguiente modo:

(15)

Según Pierre Bourdieu los hábitus son:

Un sistema de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente “reguladas” y “regulares” sin ser el producto de la obediencia a reglas, y, a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser producto de la acción organizadora de un director de orquesta. (Bourdieu, P. 1991. p: 92).

Los agentes, que constituyen hábitus a lo largo de su historia particular, habitan y se apropian de las instituciones manteniéndolas vivas, activas, reviviendo sus sentidos,

pero generando revisiones y transformaciones que las reactivan.

La estructura grupal está configurada en la interacción y, a su vez, desde la interacción

se van generando nuevas configuraciones de naturaleza muy complejas. Una interacción implicaría ponderar no sólo personas “naturalmente” en torno a la construcción de

contenidos, sino que esta interacción estaría comprendida en una trama social de gran

complejidad que influye en la inter-subjetividad generada. Teniendo en cuenta la

perspectiva histórica, los agentes que participan en los campos tienen en común cierto

número de intereses que se definen y redefinen en el juego histórico de las relaciones de

fuerzas. Un campo es un juego de luchas que nadie ha inventado y que es mucho más

fluido y complejo que todos los juegos que puedan imaginarse.

Las estrategias de un “jugador” en lo que define su juego dependen de hecho no sólo del volumen y de las estructuras de su capital en el momento considerado y de las chances en el juego que ellas le aseguran, sino también de la evolución en el tiempo del volumen y la estructura de su capital, es decir de su trayectoria social y de las disposiciones (hábitus) que se constituyeron en la relación prolongada con una cierta estructura objetiva de chances (Bourdieu, P. 1993. p: 40).

Consideramos entonces los trabajos de Bourdieu y Wacquant (1995- 2005) que se

centran en la reflexión en tanto reflexividad:

Para Bourdieu, reflexividad es precisamente aquello que nos permite escapar de los engaños, al descubrir lo social en el corazón del individuo, lo impersonal por debajo de lo íntimo, lo universal enterrado profundamente dentro de lo más particular (Bourdieu, Wacquant. 2005. p: 80).

Estos conceptos nos hacen centrarnos en que -si bien se presentan cambios en las

concepciones de las teorías del aprendizaje, teorías didácticas, y específicamente sobre

la enseñanza de la lectura y la escritura- cada docente ha incorporado una

(16)

Tanto la EDL “Pampas” como las escuelas en que los docentes llevan a cabo sus

experiencias son espacios de un mismo campo: el campo escolar. Si bien estos espacios

pertenecen a un mismo campo, en su conjunción hay luchas; por ejemplo, entre

disciplinas, tipos de escuelas -públicas o privadas-, diferencias en la formación

-profesores y maestros- y entre distintos modelos didácticos “consagrados”. En las

discusiones que se desarrollan en las clases, se reflejan algunas reconstrucciones que los

docentes van asimilado a partir de sus luchas individuales o colectivas con las

concepciones de formación personal, con las prácticas escolares que se llevan a cabo

con otros docentes o directivos, y con la comunidad educativa entre otras.

Por esto consideramos necesario que los docentes puedan reflexionar colectivamente

sobre el conjunto de los saberes implícitos que poseen. Con esta reflexión colectiva se

busca que puedan revisar sus modelos incorporados y sus propias matrices de

aprendizaje a la luz de los contenidos enseñados. Esto se corresponde con nuestra

definición de aprendizaje, por lo que no pensamos en un docente se “forma” o “actualiza” únicamente consumiendo nuevas teorías pedagógicas, sino que los

contenidos se enseñan para la construcción del conocimiento en relación con lo que el

docente sabe, piensa y hace.

2-3 Lugar de la cooperación en la teoría Didáctica

Nos interesa en este apartado presentar algunas definiciones de autores que han

estudiado los procesos de interacción y la cooperación en la Didáctica. Si bien estos

autores trabajan a partir de experiencias con niños, consideramos que los conceptos que

nos aportan son centrales para nuestra investigación. Tomaremos para desarrollar este

punto algunas definiciones sobre la didáctica de las matemáticas, de la lectura y de la

escritura.

Bronckart, posicionado desde una perspectiva vigotskiana sostiene que:

La corriente contemporánea e interdisciplinaria del interaccionismo social (…) apunta esencialmente a mostrar cómo las prácticas socioculturales y semióticas de los humanos, en el mismo movimiento generan obras y hechos colectivos y contribuyen al surgimiento y a la transformación permanente de las capacidades psicológicas individuales” (Bronckart, J. 2007. p: 71).

Consideramos que el aula es un lugar colectivo donde se hace necesario aprovechar

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genérico y designa todo comportamiento activo de un organismo”. (Bronckart, J. 2007. p:

72). Esta definición se encontraría relacionada al concepto de acción de Piaget que

implica un sujeto activo en tanto que en la interacción transforma la realidad desde sus

esquemas a la vez que se transforma construyendo esquemas más complejos. En su

definición, Bronckart vincula el concepto de actuación con el plano social. “El actuar

humano puede ser comprendido desde el ángulo de las actividades colectivas, es decir,

desde las estructuras de cooperación/colaboración que organizan las interacciones de los

individuos con el medio” (Bronckart J. 2007. p: 73).

Guy Brouseau -desde el campo de la didáctica de la matemática- advierte acerca de las posibilidades de razonar los contenidos para que se constituyan en un “hecho cognitivo”, a la vez destaca el valor de que dichos razonamientos puedan ser

comunicados y discutidos. Según el autor, el profesor debe simular en su clase una

micro sociedad científica, si quiere que los conocimientos sean medios económicos para

plantear buenos problemas y para solucionar debates, si quiere que los lenguajes sean

medios para dominar situaciones de formulación y que las soluciones sean pruebas. Es

decir, el acento se pone fuertemente sobre todas las actividades sociales y culturales que

condicionan la creación, el ejercicio y la comunicación del saber y de los

conocimientos. De este modo, se está advirtiendo acerca de la enseñanza de las matemáticas, las posibilidades de razonarlas para que sean un “hecho cognitivo”, a la

vez que estos razonamientos se puedan comunicar y discutir.

Por su parte, Claudia Broitman destaca el valor de las interacciones en la clase. Se

opone al tipo de enseñanza tradicional ya que considera que desprovee a los contenidos

de significatividad y favorece aquella que estimula la diversidad de producciones con

miras a generar interacciones.

Por el contrario, pensamos que se trata de promover situaciones más complejas, en las que no se intenta garantizar de entrada la homogeneidad de las producciones, sino que se provocan interacciones entre los alumnos y con el objeto en cuestión para producir avances a lo largo de varias clases”(Broitman, C. 2000. p: 32).

La autora considera fundamental en las clases la posibilidad de estimular interacciones

entre los alumnos, pues posibilita la toma de conciencia de lo realizado por uno mismo

y por otros; hecho central en el proceso de aprendizaje.

A su vez, Patricia Sadovsky -también desde el campo de la didáctica de las

matemáticas- expresa que:

(18)

general, a aceptar desarrollos que se alejan demasiado de algo que podría llamarse “el marco legal implícito aceptado por la comunidad clase”. Este “marco legal” es producto de las diferentes relaciones con el saber que conviven en el aula y funciona como una retroacción a las producciones personales de los alumnos. En el mismo, no sólo participan aquellas reglas que se han institucionalizado, sino también todo aquello que los alumnos piensan que es posible, que está justificado, que es razonablemente económico, etc. Es así como intervenciones -correctas o no- que se alejan de ese marco normativo implícito son rechazadas produciendo una fractura entre los conocimientos personales invertidos por un alumno -o por un grupo de alumnos-, en una cierta situación y la producción colectiva de conocimiento (Sadovsky, P. 2000. p: 2).

La autora nos presenta el concepto de “marco legal” desde el cual los alumnos podrán

interactuar y razonar -y desde aquí- discutir con los demás. Es decir, estos marcos

legales ejercerían un control -posibilitando o dificultando- en los procesos de

interacción. El marco legal es un marco asimilador de la realidad que involucra lógicas

de pensamiento, conocimientos previos sobre el tema, reglas institucionalizadas de

relación con el saber.

Desde la didáctica de la lengua, Delia Lerner sostiene que en las experiencias didácticas

realizadas en América Latina se ha otorgado un lugar central a la elaboración

cooperativa del conocimiento en el área específica de la didáctica de la lengua escrita (Lerner, D.1996). La autora destaca un principio didáctico fundamental: “propiciar

permanentemente la cooperación entre los niños porque la confrontación entre las

distintas hipótesis y conocimientos específicos desempeñan un papel preponderante en el desarrollo del proceso” (Lerner y otros. 1996. p: 81); y subraya la fecundidad de los

intercambios que se producen entre los alumnos, sobre todo cuando trabajan en

pequeños grupos.

Ana Teberovsky estudia las interacciones entre pares en situaciones de enseñanza y de aprendizaje de escritura. La autora expresa que “el sistema grupal que supone el aula es una situación privilegiada, cuya ventajas se deben aprovechar” (Teberosky, A. 1982. p:

156).

Tal como se señala en su estudio, los intercambios en el aula son importantes porque

hacen ver a los niños la existencia de opiniones diferentes a la suya y, cuando estas

opiniones se presentan al mismo tiempo, constituyen una fuente potencial de conflicto

ya que los niños utilizan sus propias hipótesis para asimilar la información del medio y

las ponen a prueba al confrontarlas con las hipótesis de los otros. A su vez, la autora

(19)

con las de los otros cuando la intención de la actividad es conocida y elaborada

contemporáneamente.

En los intercambios entre niños se comparten las informaciones sobre los aspectos físicos y sociales del objeto escrito. Pero es interesante señalar que se comparten y utilizan también las hipótesis construidas por ellos mismos, o sea sus propias conceptualizaciones. El socializar conocimientos puede darse entre niño y adulto, pero el compartir las hipótesis subyacentes a la construcción de esos conocimientos sólo se da entre quienes las elaboran contemporáneamente. Esta es una de las grandes ventajas de la situación de interacción entre pares (Teberosky, A. 1982. p: 165).

Estas situaciones de intercambio entre pares pueden generar conflictos que lleven, de

alguna manera, al cambio conceptual. En palabras de la autora: “El conflicto se

evidencia por la interacción simultánea entre las ideas producto de una construcción

endógena y las informaciones exógenas que provienen de las opiniones de los otros”

(Teberotsky, A.1982. p: 170).

Mirta Castedo sostiene al analizar las interacciones entre alumnos, que si bien en el

trabajo en equipo suelen surgir puntos de vista diferentes no siempre se llega a un

conflicto de cuya resolución se obtienen logros cognitivos. “No obstante, participar en

estas situaciones genera condiciones para que resulte cada vez más probable obtener beneficios cognitivos de la confrontación” (Castedo, M. 2003. p: 191).

Lerner y Palacios, destacan a su vez el valor de la discusión y el intercambio pero a

propósito de la tarea del maestro

Así como proponemos una práctica pedagógica que permita a los niños disfrutar de lo que van aprendiendo activamente -única vía que hará posible la independencia intelectual que es deseable para que todo sujeto se apropie de la dirección de su formación posterior-, así también creemos necesario hacer posible para el maestro un ámbito de discusión, intercambio y búsqueda que resulte interesante y que lo lleve a hacer de su práctica no la repetición tediosa de un esquema de clase, siempre igual aunque vaya dirigida a niños diferentes, sino la creación de un vínculo de trabajo que se renovará con cada grupo de niños y que conducirá al maestro necesariamente -por las preguntas también nuevas que ella le propondrá- a su crecimiento profesional (...) (Lerner, D. y Palacios, A. 1996. b) p: 36 ).

La propuesta de formación docente que se analizó en esta tesis tuvo una duración de dos

años y medio de cursada. En dicho lapso se propuso comunicar conocimiento didáctico

sobre la enseñanza de la lectura y la escritura en diálogo con las prácticas que los

docentes desarrollaban en sus aulas. Las interacciones en el aula de formación se

desarrollaron en torno a la construcción del conocimiento didáctico y a su

(20)

cada docente y por sus compañeros, como acceso a la conceptualización del contenido

didáctico.

2-4 El campo de la Formación Docente

En el campo de la formación docente, si bien se ha avanzado en estudios específicos, no

se ha llegado a consensos respecto a la organización de modelos en dicho campo de

investigacióniii. A su vez, no hemos encontrado estudios sobre cómo la cooperación

entre iguales en instancias de formación docente continua ayuda a la reflexión, a la

formación o a la transformación de la práctica de enseñanza en lectura y escritura. Por

este motivo, en este apartado expondremos algunos conceptos que consideramos

importantes para caracterizar y analizar el proceso de formación docente continua que

hemos investigado. Los conceptos a definir en esta primera instancia son: relación teoría

práctica, reflexión, conocimiento didáctico, conceptualización.

Encontramos diferentes estudios que realizan análisis de prácticas docentes y desde allí

clasifican modelos de capacitación (Celman, S 1994; Ibernon, F 1998; Sanjurjo, L 2002;

Schon, D 1992; Elliott; J 1990; Castedo 2007; Lerner, 2001, entre otros). En cada uno

de los modelos que se han desarrollado, pueden identificarse diferentes concepciones

sobre la relación teoría práctica. De las diferentes relaciones encontradas, para esta

investigación nos resulta interesante desarrollar aquella que las define como

inseparables del siguiente modo.

Brouseau, al definir a la didáctica delimita una posición con respecto a la relación entre

teoría y práctica:

La didáctica no consiste en ofrecer un modelo para la enseñanza, sino en producir un campo de cuestiones que permita poner a prueba cualquier situación de enseñanza, y corregir y mejorar las que se han producido, formular interrogantes sobre lo que sucede (Brouseau, G. 1988. p: 72).

Delia Lerner en su texto “El lugar del conocimiento didáctico en la formación del

profesor” (2001a) justifica la afirmación de que el conocimiento didáctico debe ocupar

un lugar central en las capacitación docente y destaca la especificidad de tal

conocimiento con respecto a otras ciencias. Este saber didáctico es definido por la

autora en plena relación con la práctica

(21)

objeto de enseñanza, es producto del análisis de las relaciones entre la enseñanza y el aprendizaje de cada contenido específico, se elabora a través de la investigación rigurosa del funcionamiento de las situaciones didácticas (Lerner, D. 2001.a p:33).

Lerner expresa que estas conceptualizaciones y su trayectoria como capacitadora

contribuyó cada vez más a entender y defender la idea del conocimiento didáctico como

eje de las capacitaciones, cuyas relaciones entre teoría y práctica se articulan en dicho

saber.

En el aula de formación se diseñan situaciones que se proponen conceptualizar los

fenómenos de la práctica en la escuela. Tal como señala Mirta Castedo

Comprender para poder intervenir, intervenir para poder observar y comprender son dos caras de un proceso constante que permite conceptuar los fenómenos propios de la enseñanza y el aprendizaje de contenidos específicos (2004. p: 6).

El caso objeto de estudio de esta tesis, diseñó una propuesta de formación donde las

relaciones entre teoría y práctica articulaban los contenidos propios de la didáctica

específica y sus relaciones con diversas disciplinas de referencia. En el aula de

formación, las situaciones didácticas diseñadas fueron puestas a prueba por los

cursantes y/o analizadas a través de registros de prácticas. En todos los casos, se estudió

el funcionamiento de las clases, las condiciones e intervenciones didácticas, sus efectos

en el aprendizaje, se plantearon nuevos interrogantes y se diseñaron nuevas situaciones

para resolverlos. En todo el proceso se favoreció la reflexión y el análisis en situaciones

de intercambio entre docentes.

Partiendo de la relación entre teoría y práctica, nos interesa ahora trabajar sobre el

concepto de reflexión ya que en los distintos capítulos de esta tesis se hará referencia a

él.

Gloria Edelstein (2002) expresa que el problema crucial del concepto “reflexivo” no es

el hecho de que los docentes, como cualquier ser humano, reflexionen sobre su práctica

sino que la cuestión radica en “explicitar el contenido y los modos de incursionar en tal

reflexión, que es lo que resulta indicativo del tipo de racionalidad que orienta esa

práctica y por tanto los procesos de cambio orientados desde las mismas”. Dicho de otro

modo,

(22)

Mirta Castedo sintetiza que

Tanto la práctica prescriptiva como la reflexión sobre la práctica comparten la preocupación por la enseñanza y la toman como objeto de la formación. (...) Pero sólo prescribir qué hacer dentro de la clase no es lo mismo que comunicar conocimientos didácticos capaces de generar autonomía en los docentes para decidir qué hacer, cómo y cuando. Sólo reflexionar sobre la práctica no garantiza usar la reflexión para acercar los saberes de los docentes sobre la enseñanza a conocimientos didácticos que han mostrado poder romper con el círculo de reproducción de desigualdades dentro del salón de clase (Castedo, M. 2004. p: 10).

La reflexión será entonces, una de las vías de acceso para la transformación de la

práctica de los docentes y por tanto del aprendizaje. Delia Lerner (2001b), expresa que

respecto a la modalidad de trabajo la alternativa que ha resultado más productiva es la

situación de taller, con una instancia de acompañamiento de la tarea en el aula. Esta

modalidad favorece la interacción y la reflexión.

Para poder reflexionar sobre la acción será necesario un proceso que es el de

objetivación. Elena Achilli define objetivación de los cotidianos escolares:

Ello implica un conjunto de supuestos teóricos y metodológicos orientados a visualizar aquello que “no vemos” del mundo escolar por estar inmersos en él. No lo vemos ya sea por la obviedad con que se nos presentan la familiaridad de prácticas y procesos de los que somos parte o por carecer de esquemas conceptuales que nos permiten “ver aquello que está fuera de nuestro sentido común cristalizado (Achilli, E. 2000. p: 20).

Es decir que el proceso de objetivación consiste en que el sujeto tome cierta distancia de

la situación puesta en práctica. Esta distanciación en conjunción con los conocimientos

didácticos permite el análisis de dicha situación. En palabras de Roger Chartier (...) “La

inteligibilidad del acontecimiento supone un cambio, una distancia respecto a la conciencia que de él tenían sus actores” (Chartier; R. 2001. p: 35).

La decisión de las capacitaciones docentes de tomar en primer plano el sentido de la

enseñanza se apoya sobre la necesidad de tornar inteligibles los procesos de enseñanza y

de aprendizaje de la lectura y la escritura. El desafío es visualizar el sentido de la tarea

docente, sus propósitos y criterios orientadores para problematizar las situaciones de

enseñaza y reorientar conciente y reflexivamente las acciones. Lerner, Stella y Torres definen que “esta tarea requiere de saberes especializados y no puede hacerse en

soledad” (2009. p: 20).

(23)

apropian de contenidos a los cuales podrán apelar al momento de planificar actividades con sus alumnos (Lerner, Stella y Torres. 2009. p: 36).

Por su parte Miriam Nemirovsky define que en los comienzos de un proceso de

Formación Docente, se suelen recoger muy pocos interrogantes, por ello la necesidad de

que el uso de la estrategia de apuntar dudas sobre la temática de trabajo, deba considerarse parte y contenido del proceso formativo. “Consideramos que, lograr

plantear dudas, ya es un dato de avance” (Nemirovsky, M. 2001 p: 55).

Delia Lerner concluye, en su artículo “El lugar del conocimiento didáctico en la formación del profesor” señalando:

La capacitación podrá resultar mucho más efectiva cuanto mejor conozcamos los hechos didácticos, cuanto más preciso sea nuestro saber acerca de la enseñanza y el aprendizaje escolar de la lectura y la escritura, cuanto más avancemos en el análisis de los procesos de comunicación del conocimiento didáctico a los maestros. Avanzar en la investigación didáctica sobre el trabajo en el aula y sobre la capacitación permitirá ayudar más a los profesores en su difícil tarea (Lerner, D.1996 p: 45).

A su vez, la autora sostiene que en la formación docente es importante asumir “dos

propósitos inseparables: fortalecer la formación de los docentes y transformar la acción en el aula” (Lerner; Stella y Torres. 2009. p: 17). El primero es un propósito central ya

que a partir de éste se hace posible asumir y sostener transformaciones en la práctica. “El proceso formativo teje entonces estrechas relaciones entre los espacios de discusión,

reflexión y planificación con los docentes y la realización en el aula de proyectos didácticos” (Op cit; p: 17).

2-5 Algunos estudios específicos sobre la formación docente y los procesos de interacción

Desde el comienzo hemos recuperado los trabajos de los especialistas en formación

docente que asignan un lugar privilegiado a los procesos de interacción como

facilitadores del aprendizaje. Ruiz Bikandi y Camps (2007) sistematizan diferentes

concepciones y modos de desarrollar la formación docente, distinguiendo distintos

objetivos. Entre ellos, en relación con el tema de esta tesis, nos interesaron dos

enfoques, los centrados en la actividad social en la interacción y la perspectiva

(24)

El primero, desarrollado por Edwards y Mercer 1988; Wells 2001, Cazden 1988, Doyle

1986, Coll y Edwards 1996 -entre otros- parte de que el conocimiento es producto de la

interacción humana. De este modo se analizan los procesos de comunicación en el aula

tanto entre profesor y alumno como de alumnos entre sí; a su vez incluyen en sus

investigaciones sobre las interacciones aspectos como las estructuras del contexto

escolar y el control de las actividades. Ruiz Bikandi y Camps, citando a Casalfiore 2000

expresan que

(…) las dos aportaciones principales de las corrientes interaccionistas a la formación del profesorado son la introducción del contexto social de la actividad en su conjunto como contexto de investigación y el análisis del discurso en cuanto proceso subyacente al desarrollo de la relación pedagógica. La aproximación sociocultural representa un nuevo modo de concebir la tarea de enseñanza- aprendizaje, vertebrada en torno al diálogo en el que el profesor omnisciente desaparece y el aula se recontextualiza como la comunidad de aprendizajes mutuos… (Ruiz Bikandi y Camps. 2007. p: 9).

Por otra parte, el segundo enfoque, la perspectiva situacionista, debate sobre problemas

tales como: que los conocimientos no son meras manipulaciones de signos sino que se

relacionan a un contexto y una intensión específica de cada situación, que la cognición es social por naturaleza y que “la cognición está distribuida o extendida entre individuos, personas y artefactos físicos y simbólicos” (p: 11). Considerando este último

aspecto, se intenta desarrollar comunidades docentes de práctica profesional que

valorizan la construcción grupal, la capacidad de explicar, de afrontar una discusión

crítica y de criticar el trabajo de compañeros. Aquí se sitúan los estudios de Ruiz

Bikandi 2005 y Ruiz Bikandi y Plazaola 2006.

En distintas investigaciones realizadas en diversos países y desde diferentes marcos

interpretativos, advertimos que se revaloriza la interacción como un aspecto de

relevante importancia para el aprendizaje en los distintos procesos de capacitación

docente. Citaremos algunos de estos trabajos.

Realizando un estudio de caso en la Universidad del País Vasco, Ruiz Bikandi (2004)

expresa que los docentes forman parte de un colectivo en el que sus componentes

parecieran funcionar con cierto aislamiento. Este aislamiento dificulta la reflexión desde

la acción, cuestión que la autora revaloriza en los procesos de formación. La

(25)

sobre la clase en compañía de iguales, producto del aislamiento que caracteriza la tarea

docente.

En Brasil, la experiencia de la Fundaçao Vale do Rio Doce o Programa Escola que Vale

(2007) resalta la necesidad de construir una comunidad de trabajo para establecer una

red de comunicación que se propone ayudar a hacer conciente -desde el lugar de una

práctica profesional- “el metier”. Es decir se instala un “modelo de relaçao profissional

colaborativa que viabiliza a produçao de conhecimento pedagógico” (Nogueira. 2007. p:

34).

Fabio Jurado (2001), expresa desde la experiencia investigada en Colombia que en el

país se va generando una transformación en la concepción de capacitación docente en el

sentido de no pensarla como una experiencia que apalea un déficit sino una experiencia

de interlocución que analiza los problemas escolares reales en forma colectiva. Los

profesores poseen un saber hacer y en la interacción se detectan problemas, se discuten

materiales tanto teóricos como aquellos que provienen de experiencias pedagógicas y se

aprende.

Rosa María Torres y José Antonio Serrano (2007), desde sus experiencias de

investigación realizada en México, expresan que la formación docente hoy se define en

un sentido amplio, ya no se sostiene una formación acabada y completa. Por este

motivo, se compromete a formadores y docentes a prácticas reflexivas, de intercambio

de representaciones. Las escuelas son lugares colectivos donde los sujetos buscan,

crean, y persiguen metas. De aquí la importancia de reconocer tramas, discursos y

prácticas que expresan los sujetos y que constituyen a través del andamiaje potencial

subjetivo.

Ya en la experiencia Argentina, Gloria Edelstein (2002) expresa que la enseñanza como

práctica social responde a necesidades que están más allá de las intenciones y

previsiones individuales Por esto debe entenderse en el marco del contexto social e

institucional del que forma parte.

(26)

De este modo, respecto a la capacitación docente, la autora expresa que se requiere de

instancias de diálogo y de debate, de contraste intersubjetivo y plural, proponiendo la

construcción de comunidades con propósitos compartidos.

Elena Achilli, (2000) desarrolla un proyecto de capacitación docente desde la propuesta

de un taller de educadores, entendiéndolo como un espacio de coparticipación donde los

docentes -en forma grupal- abordan una problemática socioeducativa El espacio de

taller es entendido como un espacio de construcción de conocimiento que tiene en

cuenta los procesos de interacción producida por la coparticipación entre los talleristas y

los equipos de investigación involucrados en los proyectos de capacitación. Esta propuesta forma parte de la “Red Latinoamericana de Investigaciones Cualitativas de la Realidad Escolar”.

Dela Lerner expresa que las capacitaciones docentes tienen la imperiosa necesidad de

promover trabajos en equipo

(…) de abrir en cada escuela espacios de discusión que permitan confrontar experiencias y superar así el aislamiento total en el que suelen trabajar los docentes, que hagan posible poner en tela de juicio las modalidades de trabajo instaladas en el sistema escolar y evaluarlas a la luz de los propósitos educativos que persiguen (Lerner, D. 1994. p: 44).

La autora expresa que el trabajo en grupo podría generar las condiciones para que se

conozcan y coordinen los diferentes puntos de vista de los sujetos involucrados.

Mirta Castedo expresa al respecto que:

Sin duda, la formación de grupos de trabajo institucional y de redes de docentes que exceden los proyectos mismos beneficia la continuidad de las transformaciones en las prácticas de enseñanza. Por ejemplo, se favorece la comunicación entre distintos actores a través de solicitar observaciones mutuas entre docentes como parte de las tareas académicas de la formación, favoreciendo la formación de grupos institucionales como condición de acceso a la formación (…) De este modo, tales grupos y redes pueden ser contemplados desde los diseños de la capacitación docente (Castedo, M. 2004. p: 12).

3- PLANTEO DEL PROBLEMA

La presente investigación se propuso caracterizar los intercambios que se dieron entre

sujetos adultos, específicamente en aquellos maestros que cursaron el proceso de formación continua en la materia “Didáctica de la lengua y reflexión sobre la práctica”.

Consideramos que todo docente posee conocimientos previos sobre la enseñanza de la

(27)

y/o trayectorias profesionales. Estos conocimientos se “ponen en juego” en los propios

procesos de enseñanza y aprendizaje cuando se interactúa y se discute; de este modo, se

generan procesos de intercambios que favorecen la construcción de nuevo

conocimiento. Por lo tanto, esta investigación se propone describir situaciones de interacción, lugares y tiempos en que se interactúa, modalidades de las interacciones observadas, contenidos que posibilitan mayores intercambios y condiciones que favorecen o dificultan la interacción.

Para describir las interacciones entre pares en situaciones de clase que se registraron en

este proceso de formación continua tuvimos en cuenta tanto registros de las clases del

taller de Didáctica de la lengua y reflexión sobre la práctica, como los relatos de los

docentes cursantes sobre las interacciones por ellos realizadas con otros pares no

cursantes, con quienes compartían prácticas pedagógicas cotidianas en una misma

institución (jardín de infantes o escuela primaria). Algunos docentes participantes de la

EDL, a partir de estos intercambios, elaboraban proyectos con sus compañeras no

cursantes. Éste se constituye en otro ámbito de estudio, -en tanto espacio de trabajo y de

intercambio con otros- que intentaremos describir a partir de los relatos que los docentes

en formación continua hacen sobre sus compañeros no cursantes y lugares de trabajo.

Nos interesa observar si existen diferencias entre las alumnas/docentes que no relatan

este tipo de acciones con respecto a aquellas alumnas/docentes que además del ámbito

de formación continua crearon espacios de interacción en las instituciones de trabajo.

Además indagaremos sobre qué aspectos o contenidos se dieron dichos intercambios.

Como desarrollamos en el marco teórico, podemos advertir que desde campos diversos,

varios autores valoran positivamente los procesos de intercambio en el aula, en tanto

factor que favorece progresos cognitivos a partir de la co-elaboración, co-operación del

conocimiento. Por eso, para nosotros cobran importancia los estudios realizados por la

Psicología Social Genética que describen situaciones de intercambio en experiencias

con niños a partir del interrogante: ¿cómo se dan los encuentros entre los procesos

psicológicos del sujeto y los procesos de regulación social que actúan sobre las

relaciones con otros? En estas interacciones consideramos que se ponen en discusión

situaciones y habitus. Con la posibilidad de reflexión colectiva se busca que los docentes puedan revisar sus modelos incorporados y sus propias matrices de aprendizaje

(28)

Más allá del producto generado al término de la resolución de un problema, los autores

de la Psicología Social, se interesan en el análisis de interacciones entre sujetos,

centrando su estudio en los procesos que se generan en el grupo y en el individuo

cuando resuelve un problema interactuando con sus pares. En sus trabajos exponen que

no toda interacción favorece progreso e indagan acerca de las condiciones necesarias

para que las interacciones sociales incidan en el progreso individual de los sujetos, los

tipos de progresos, los mecanismos que subyacen en las interacciones.

A su vez, en Didáctica, existen estudios sobre los intercambios socio-culturales que se

generan en el aula a propósito del análisis de las situaciones de enseñanza de lectura y

escritura. Entre ellos, Kaufman, A. M. (1988), Teberotsky, A (1982) Castedo, M (2003)

estudian formas de trabajo grupal en situaciones didácticas con niños y la riqueza de

estos intercambios respecto al aprendizaje de la lectura y la escritura en contextos

escolares. Por su parte, Cardoso, B (1997), Lerner, D. (2001a) y Nemirovsky, M. (2001)

estudian aulas de formación docente continua en el campo de la enseñanza de la lectura

y la escritura, buscando analizar los procesos de enseñanza y aprendizaje desde la óptica

de formación de profesores.

En nuestra investigación partimos de las conceptualizaciones que nos aportan estas

investigaciones, a la vez que tendremos en cuenta que, en una clase de formación los

maestros reciben información, actúan, elaboran hipótesis, toman apuntes, buscan y

eligen lecturas complementarias, consultan o trabajan con compañeros. En ocasiones,

algunos de estos compañeros toman la palabra, opinan, discuten, reflexionan sobre

algún contenido desarrollado. Todas estas prácticas se enmarcan en contextos que

cobran sentido y singularidad según las biografías individuales y la inserción

institucional de los docentes. Los aprendizajes que se realizan en ambientes escolares no

ocurren en el vacío, sino que están institucionalmente condicionados por las funciones

que la escuela, como institución, debe cumplir en los individuos que la frecuentan; por consiguiente “las variables culturales, políticas y sociales también influyen en la gestión institucional y, en definitiva, en los resultados de aprendizajes de los alumnos.”

(Bertoni, Poggi y Teobaldo. 1999. p: 41). El aula de formación docente continua tiene

aspectos comunes al ambiente escolar en tanto que en ella se establecen relaciones

asimétricas, evaluaciones, tiempos y espacios de trabajo estipulados. Desde la teoría de Bourdieu, podremos considerar que, en el aula, se producen “actos de juego” en tanto

(29)

necesariamente el producto de la obediencia de las reglas, obedece a ciertas

regularidades. En las interacciones se ponen en juego ciertos hábitus produciendo infinidad de los actos de juego.

Creemos que es necesario retomar la caracterización del aprendizaje en el aula en

relación con las definiciones institucionales cuando se habla de interacción entre

adultos, ya que los adultos poseen una identidad atravesada por procesos de

socialización familiares, escolares y profesionales que constituyen los hábitus. Sabemos, por trabajos como los de Ginsburg, M y Cols (1988) Imbernón, F (1998),

Alliaud y Duschatzky. (1998), que la interacción en contexto de formación continua se

da en un escenario en que sus integrantes no sólo poseen distintos saberes, sino también

distintas formaciones profesionales, trayectorias, status, entre otras características que

conforman marcos conceptuales distintos en cada sujeto. En el acto de interactuar, estos

marcos conceptuales, deben acordar y/o concordar tareas, formas de trabajo,

definiciones, actividades conjuntas.

3- 1 Objetivos

1) Describir diferentes situaciones de intercambio que favorecen la construcción de

conocimiento didáctico entre docentes, en el contexto de un proceso de formación en

servicio.

2) Obtener información útil para futuras acciones de formación docente continua.

3- 2 Metodología

Nuestro interés es identificar y describir situaciones de intercambio entre docentes, en el interior de un proceso de capacitación y apreciar en qué medida favorecen la

construcción de conocimiento didáctico. Asimismo, nos detendremos a analizar los

contenidos sobre los que se generan los intercambios y las condiciones en que estos intercambios se produjeron.

Para ello, el abordaje metodológico previsto es el estudio de caso definido como

"modelo de investigación que describe y analiza exhaustivamente personas, unidades

sociales o entidades educativas singulares" (Forner y Latorre. 1996 p: 68 en Carbone, G.

2003. p: 13). El estudio de caso apunta a la particularidad de casos singulares para

(30)

Especialización en Didáctica de la Lengua y la Literatura del Proyecto “Pampas”, el

espacio del Taller de Didáctica de la lengua y reflexión sobre la práctica.

3-3 Población

Para realizar esta investigación, se seleccionó como población la comisión de Educación Inicial y 1er. ciclo de EGB, porque contábamos con mayor disponibilidad de materiales recogidos durante el proceso de formación docente.

La organización de las comisiones se fue modificando durante el proceso de formación

docente continua. Podemos precisar que en el primer cuatrimestre se encontraban

organizadas sin diferenciar ciclos de enseñanza (los docentes de distintos ciclos podría

compartir una misma comisión). A partir del segundo cuatrimestre se constituyeron

comisiones por niveles. Es así que, a partir del año 2000, los docentes de Nivel Inicial y

1er. ciclo de EGB integraron uno de los grupos de trabajo.

Durante este proceso de formación continua, se realizó una inscripción por cuatrimestre,

de modo tal que el grupo fue variando ya que hubo nuevos inscriptos, docentes que

abandonaron la capacitación y otros que decidieron cursar sólo algunos cuatrimestres.

Se estableció que no podría haber inscripción para nuevos aspirantes en los dos últimos

cuatrimestres del proceso.

El número de docentes de la comisión de Nivel Inicial y 1er. ciclo de EGB en cada cuatrimestre fue de 30 docentes, en promedio. De ese total, algunos docentes no se constituyeron en alumnos regulares -cursaron sólo algún cuatrimestre-. 25 docentes

fueron regulares en el sentido de haber cursado al menos dos cuatrimestres de

capacitación. De estos, 25 docentes habían cursado dos cuatrimestres de capacitación,

11 habían cursado cuatro cuatrimestres y 7 habían cursado la capacitación completa (5

cuatrimestres).

4- TIPOS DE DATOS OBTENIDOS E INSTRUMENTOS DE ANÁLISIS

Durante el proceso de formación docente, el equipo responsable recogió información de

manera sistemática con el objeto de realizar tanto las evaluaciones periódicas

Referencias

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