La construcción social de las enfermedades mentales
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(2) “La razón humana es pura locura en comparación con la sabiduría de Dios, pero la sabiduría divina es locura a los ojos de la sabiduría humana. La verdadera sabiduría consiste en aceptar que la razón solo es tal cuando se vale de la sinrazón y en comprobar que la locura alimenta la razón”. (Michel Foucault). 2.
(3) AGRADECIMIENTOS A mi profesor guía, Mauricio García, por su disposición y asistencia constantes. A la Universidad Jesuita Alberto Hurtado, por los conocimientos y herramientas entregados. A mi madre, Vina Torres y a mi padre, Fernando Massad, por su interés y aportes concretos. A Ximena Hoppe por su apoyo y paciencia. A todos aquellos que de una u otra forma hicieron posible la realización de esta tesis.. 3.
(4) CUADRO DE CONTENIDO Introducción.....……….........................................................................1 I. Marco Teórico Conceptual 1. La importancia de Superar una aproximación ontológica y general a la enfermedad……….............................................................................4 2..La objetivación de las patologías de la mente …..............................8 3.El encierro de los locos………………………....................................13 4. La esquizofrenia……………………………………......... ..................19 5. La estereotipación de los enfermos y su consecuente exclusión....23 6. La construcción social de la realidad...............................................25. II. Metodológica y elaboración de dimensiones 2.1. Problema de investigación…………….........................................27 2.2 Pregunta de Investigación…………………..............…..................27 2.3.Objetivos .......................………………..........................................28 2.4. Directrices de la investigación…………...................….................28 2.5. La entrevista y la tradición cualitativa fenomenológica...............29 2.6. Tamaño de la muestra e informantes ……………........................31 2.7. La validez y confiabilidad de los datos.........................................33 2.8. El tratamiento de los datos.............. …..………………............... .34 Elaboración de dimensiones relevantes para el análisis.....................35. III. Presentación de resultados 3.1. Descripción de categorías analíticas 3.1.1 Exclusión..............………………………………….......................40 3.1.2. Exclusión Negativa..............………………......…......................41 3.1.3. Estigmatización..............………………………..........................42 3.1.4.Estigmatización Negativa ..............………….............................44 3.1.5. Sentimiento de malestar ..............…………….........................44 3.1.6. Lo social como amenaza. .............…………...........................45 3.1.7. Correspondencia entre significaciones........…….....................46. 4.
(5) 3.1.8. Influencia del discurso y la praxis médica..........................47 3.2. Análisis interpretativo de los datos..................................50 Fenómenos emergentes El factor Educacional…………………………...…........................57 “El que dirán” …………………………...…...................................58. IV. Discusión final.....................................................................59 Bibliografía……………………………………................…............71 Anexos. 5.
(6) ÍNDICE DE CUADROS E ILUSTRACIONES. Página Cuadro 1. Tabla de distribución de los informantes. 32. por enfermedad, sexo y edad Cuadro 2. Modelo de la construcción de la realidad. 50. social del enfermo. Árboles de diagnóstico para las enfermedades mentales utilizadas en el estudio (Anexo) Cuadro 3. Cuadro 4. Árbol de diagnóstico para Trastornos sicóticos. Árbol de diagnóstico para Trastornos del ánimo. 1. 2. 6.
(7) RESUMEN. Los objetivos primordiales de la presente tesis son, por un lado, dar cuenta del fenómeno de la construcción social de las enfermedades mentales, más precisamente establecer las significaciones sociales de los trastornos síquicos, tal como aquellas son percibidas desde lo social, para determinar como influye la interiorización de estas representaciones en los enfermos. Por otro lado, se pretende generar una tensión entre los postulados teóricos extraídos de los autores rescatados y los datos obtenidos desde el discurso de individuos que experimentan estas enfermedades psiquiátricas, en orden de producir un enfoque comprensivo del fenómeno. Para lograr aquello se realizaron 10 entrevistas de tipo cualitativa semi-estructurada a pacientes psiquiátricos con esquizofrenia y trastornos del ánimo graves. Los relatos de los enfermos se sistematizaron en conceptos, las dimensiones analíticas obtenidas fueron descritas y luego interpretadas estableciendo articulaciones entre ellas. Luego se procedió a generar una discusión entre estos datos empíricos y las nociones aportadas por los distintos autores que han trabajado la temática de la relación entre los desórdenes psíquicos y cuestiones propias de lo social. A partir de esta metodología de trabajo fue posible lograr una serie de resultados, que van en la dirección de dar cuenta de la realidad investigada. Entre los más relevantes se encuentran aquellos que establecen las significaciones más concretas que se observang en los enfermos: exclusión por parte del colectivo social, estigmatización, sentimiento de malestar respecto de estos mecanismos, la construcción de una realidad social amenazante. Los entrevistados dan cuenta también de la influencia de la teoría y la praxis médica en el discurso que sostienen respecto a su enfermedad, de tal suerte que en algunos casos no aparecen tan permeados por los valores y representaciones sociales sino por las nociones de la semiología médica y los valores de dicha práctica. Se advierte además que existe la percepción de un discurso social estigmatizante, pero que los pacientes no adhieren a éste, pues tales significaciones les producen sensaciones de malestar y reprobación. Finalmente, este estudio propone un panorama comprensivo del fenómeno. Se consideraron los postulados teóricos para contrastarlos con los datos narrativos contenidos en los relatos. Esta tensión dio como resultado algunas veces la correspondencia entre lo que se postula en la teoría y lo que se observa en la realidad discursiva de los sujetos entrevistados, y otras se aprecia que lo teórico tiene un límite para explicar tales experiencias. Ronald Laing y Gregory Bateson establecen que el campo de las relaciones sociales del enfermo psiquiátrico, implica una instancia donde este se siente amenazado (paranoia), luego se retiraría hacía sí mismo y crearía un mundo propio que resulta imposible de ser compartido con otros (estado catatónico). A la luz de los resultados del trabajo empírico, es posible separar los dos procesos implicados en estas nociones según su aporte a la comprensión del fenómeno. Por una parte, se distingue que los sujetos identifican lo social como un espacio donde se sienten amenazados, sobre todo por la percepción de significaciones excluyentes y estigmatizantes y la articulación que hacen de esas significaciones con el sentimiento de malestar que estas provocan. A partir de la asociación entre estigmatización y exclusión, los enfermos esbozan una realidad inhóspita. Por otra parte, no se observa que esto se deba a mecanismos paranoicos de índole patológica, si no que es reflejo de su construcción particular 7.
(8) de la realidad; puede que la paranoia esté presente e influya en las afirmaciones, pero lo social como amenaza al bienestar se exhibe en los pacientes en forma de significaciones sociales concretas. Esas significaciones movilizan angustia, la que no es necesariamente efecto de las patologías, puesto que es coherente con la experiencia social del etiquetamiento y el rechazo. Por otra parte, Michel Foucault propone que en la época clásica la sociedad procede a proteger su estructura mediante la exclusión, se eliminaba a los asociales, y el espacio para tal marginación se encuentra en el hospital general. Luego señala que el hospital general es reemplazado por el hospital psiquiátrico, y por una intención terapéutica en vez de una justificación moral-social. Se encuentra que, para los enfermos, la exclusión ya no se opera en el hospital, sino en las relaciones sociales. De alguna manera, la exclusión retorna a su cuna, al lugar que le dio origen: la sociedad. El hospital ya no significa un ámbito donde se segregan las patologías, porque ahora se interna para curar y los “locos”, una vez más, se vuelven visibles para la sociedad.. 8.
(9) Introducción La intención primaria, así como la motivación de esta tesis, se sitúa en establecer una relación entre dos dimensiones centrales de la existencia humana. El espacio psíquico y el espacio social han sido muchas veces considerados mutuamente excluyentes a lo largo de la historia de las disciplinas humanistas (sobre todo desde la sociología hacia la sicología, la cuál considera a la segunda una caja de Pandora que no interesa ni conviene abrir) cuando se trata de comprender e interpretar la realidad cotidiana de los sujetos. Para producir tal relación se hace necesario colocar el acento en dos cuestiones fundamentales: por una parte en el aporte de los autores que han teorizado respecto a como se conjugan lo social y lo psicológico, y por otra parte en la aprehensión de la experiencia social de los sujetos con enfermedades mentales, y cómo, según ellos, son percibidos por la sociedad en tanto enfermos. Cabe señalar que las enfermedades mentales, a lo largo de la historia de las disciplinas humanistas, han sido delimitadas de diversas maneras según las características de cada tradición investigativa, disciplina o contexto histórico y cultural. Sin embargo existe un denominador común que se observa en la bibliografía desarrollada por ciertos autores respecto al tema de la locura; ésta tiene implicancias y connotaciones que la definen y revisten socialmente. Michel Foucault llega a concluir que “las patologías de la mente encuentran muchas veces sus condiciones de posibilidad en el mundo social” 1 . El autor presenta en un comienzo de su producción bibliográfica sobre el tema a la locura como una patología social objetiva. Más adelante desarrolla mediante un cuerpo teórico conceptualmente denso (“la historia de la locura”), un contenido histórico de la locura, explicando un relato continuo y dialéctico donde la exhibe como un quiebre histórico que posibilita la historia misma. Finalmente concluye que en la época moderna el loco interioriza la condición que lo separa de la sociedad, de este modo se sentiría distinto de lo que la sociedad espera de él, se sentiría anormal. 1. Foucault, Michel. “Enfermedad mental y personalidad”. p 32. Fondo de cultura económica. 1999. 9.
(10) Otros autores como el sociólogo Erving Goffman (1967) y el psicólogo chileno Hugo Rojas (1983) realizaron estudios antropológicos, basados en la vertiente de la antipsiquiatría en clínicas para enfermos mentales. A través de sus trabajos demostraron que la locura es definida en función de un contexto social dado. Gregory Bateson en “Pasos hacia una ecología de la mente” (1972) y Paul Watzlawick, Janet Beavin Bavelas y Don D. Jackson (1967) utilizaron el enfoque de la pragmática de la comunicación surgida en la escuela de Palo Alto. Bateson funda una teoría de la esquizofrenia atribuyéndola a algo que es propio de lo social, a saber, una disfuncionalidad en la comunicación en el ámbito familiar. Ronald Laing (1964) explica como para el esquizofrénico o el esquizoide (persona mentalmente sana pero que experimenta síntomas esquizofrénicos), la relación con otros significa un campo de constante amenaza a su existencia; el contacto con los demás (con la sociedad) sería una instancia donde pierde su identidad y su sí mismo, de este modo crearía su propio mundo, su propia realidad dentro de sí. Más recientemente Tobie Nathan (1994) aplica una forma de terapia llamada etnopsicoanálisis a inmigrantes que traen consigo una cultura y un lenguaje distinto al que dan por sentado las formas científicas occidentales que se preocupan de la mente humana (psicopatologías, psiquiatría, sicología). El autor descubre que la cultura y las formas de pensamiento intervienen tanto en la forma de comprender una enfermedad mental como en la manera de tratarla. Nathan se da cuenta que las patologías de los sujetos con culturas distintas no respondían a una solución “lógica” basada en la causalidad, si no que más bien se trataba de cuestiones de sentido propios de lo cultural. Al aplicarles terapias basadas en la lógica científica no se hacía más que producir nuevas dolencias en estos pacientes. Nathan dice que en las sociedades tradicionales poco diferenciadas (africanas, Sud y Centro Americanas), las terapias son más “científicas” en el sentido de que no tratan la enfermedad como un objeto, si no que operan a través de procesos de influencia que consideran toda la complejidad cultural que trae consigo el enfermo.. 10.
(11) Como se aprecia, desde el ámbito empírico-clínico y desde el propiamente teórico, distintas disciplinas (filosofía, antropología, sociología, sicología) han llegado a concluir que el entorno social contribuye a construir una definición de “locura”, y al mismo tiempo es un factor que influye en los procesos síquicos de los sujetos, produciendo muchas veces estados patológicos en sus experiencias subjetivas y objetivas. Esta tesis pretende describir las significaciones sociales que le atribuyen los enfermos mentales a su enfermedad, y como influye en estos la interiorización de esas significaciones. A la base de esta problemática se encuentra la hipótesis de que lo social efectivamente afecta la carga valórica y de significados que el enfermo le asigna a su padecer; así como también lo que el “loco” designa sobre sí mismo en tanto enfermo, influiría a su vez en como la sociedad lo observa a él. Para lograr el objetivo de esta investigación se desarrollará un marco teórico conceptual, colocando el acento en la relación que distintos autores le han atribuido a lo social para con las enfermedades de la psiquis. Luego se realizará un análisis de una serie de entrevistas a enfermos psiquiátricos en función de contrastar empíricamente los postulados teóricos. Finalmente se procederá a desarrollar una discusión a partir del contraste de los conceptos teóricos con los datos empíricos. El capítulo que se presentará a continuación corresponde a la exposición de los autores rescatados que han tratado el tema de la enfermedad mental y su relación con aspectos que son propios de lo social. Dada la importancia y la significativa influencia que la obra de Michel Foucault ha tenido en los autores que han desarrollado esta temática, las nociones de los investigadores que se expondrán serán descritas en referencia y alrededor de este autor.. 11.
(12) I. MARCO TEÓRICO. 1. La importancia de superar una aproximación ontológica y general a la enfermedad. A partir de la diferenciación y del desarrollo de las ciencias humanas que emprende la modernidad, ciertos autores realizan una crítica sistemática hacia la forma como se aborda tradicionalmente al paciente enfermo y su enfermedad. Según estos investigadores la metodología que se utilizaba tendía a separar, aislar y objetivar al paciente y su patología; tratándolos a ambos como cosas. De este modo las ciencias que se preocupaban de la condición mental de los sujetos podían desplegar su positividad hacia un objeto de estudio concreto y natural. Cada uno de estos autores critica esta aproximación general, explicando que la enfermedad no se puede comprender separada del individuo. La existencia del individuo (su vida social y su relación con los otros y consigo mismo) y su enfermedad estarían íntimamente relacionadas. A partir de este supuesto los autores plantean formas de lograr un nuevo enfoque hacia las enfermedades mentales, donde se considere la subjetividad del enfermo y los elementos sociales que influyen en su realidad. Foucault comienza su trabajo sobre la locura (“Enfermedad mental y personalidad”) estableciendo dos preguntas preliminares: -¿En qué condiciones se puede hablar de enfermedad en el dominio de lo sicológico? -¿Qué relaciones pueden definirse entre los datos de la sicología mental y los de la sicología orgánica? Al abordar estas preguntas introductorias, Foucault comienza a desarrollar un cuerpo teórico que paulatinamente se orienta a profundizar en la relación estrecha que existe entre enfermedad mental y mundo social. El autor abre su trabajo indicando el error que significa la tendencia a construir una “metapatología cualquiera” o una “patología mental general y abstracta”;. 12.
(13) lo que pretende en este comienzo de su trabajo es generar una sicopatología científica a partir de una “reflexión sobre el hombre mismo”2 . Así mismo François Laplantine tematiza acerca del tratamiento tradicional de las patologías y el surgimiento de un nuevo enfoque hacia el sujeto, al señalar que “Primero observamos las medicinas centradas en la enfermedad, en las cuales los sistemas de representaciones se gobiernan por un modelo ontológico, muy a menudo de naturaleza física; y por otro lado las medicinas que enfocan al hombre enfermo, en las que los sistemas de representaciones son presididos por un modelo relacional, que puede pensarse en términos fisiológicos, sicológicos, cosmológicos o sociales”.3 A partir de la antipsiquiatría, Ronald Laing aplica una praxis metodológica fenomenológico-existencial a la comprensión de la realidad de personas esquizoides o esquizofrénicas. Este autor también se aleja de los análisis que tienden a objetivar la enfermedad mental y con ello, inevitablemente, al hombre enfermo. Observa que las sicopatologías y la psiquiatría tienden a reducir al sujeto a una serie de procesos químicos y orgánicos, dejando de lado su experiencia como persona que vive en un mundo; indica que las ciencias que estudian al hombre lo observan como una unidad orgánica, biológica, como a un objeto. Señala además que el lenguaje técnico que utiliza la psiquiatría divide al hombre en su existencia ya que “refieren al hombre aislado de los otros y del mundo, es decir como una entidad que no está esencialmente en “relación con los otros y en un mundo”4 . Laing intenta comprender lo que le ocurre a un esquizofrénico dentro de la totalidad de su existencia Propone que su interpretación fenomenológica existencial es “una inferencia acerca de la forma en que el otro está sintiendo y actuando”5 Tobie Nathan, por su parte, encuentra la creencia en una naturaleza de la enfermedad dentro del mundo científico. Los análisis de las disciplinas que estudian al hombre (sicopatologías) se efectúan tratando la enfermedad como algo objetivo externo a la individualidad síquica de los sujetos. Nathan sostiene que no puede haber una aprehensión de la enfermedad o de los 2. Foucault, Michel. “Enfermedad Mental y Personalidad” Fondo de cultura económica. México. 1999. p.8 3 Laplantine, Francois. “Antropología de la enfermedad”. Ed. Del Sol. 1999. p 57 4 Laing, Ronald. “El yo dividido”. Fondo de cultura Económica. 1984. p15 5 Idem. p27. 13.
(14) relatos del enfermo sin una entrevista con el paciente, y esa entrevista psiquiátrica no es un mero relato mecánico de hechos objetivos si no que se trata más bien de una influencia donde participan paciente, médico y razón teórica médica. El autor afirma que existe una contradicción en la relación terapeuta-paciente: El médico pretende conocer la psiquis del paciente, extraer conclusiones y luego operar sobre el enfermo, pero para un sistema psíquico dado es imposible conocer otro sistema psíquico en toda su complejidad. Para graficar lo que pretende expresar Nathan procedo a citar uno de los postulados de la teoría de sistemas. Esta disciplina postula que existen improbabilidades en el éxito íntegro de la comprensión en un acto comunicativo. Estas improbabilidades estarían dadas, en el caso de la interacción médico- paciente, por la imposibilidad del médico de acceder a la complejidad de la psiquis y la individualidad del enfermo. En lo que toca al argumento de Nathan, destaco las siguientes improbabilidades de la comunicación entre dos sistemas psíquicos: -La comunicación es improbable en tanto comunican sistemas autónomos, operativamente clausurados y estructuralmente determinados. - Es improbable que ego entienda lo que pretende alter dada la individualización de las conciencias. Cada uno concurre con su mundo a la comunicación, con su propio campo de percepción y memoria.. La contradicción que Nathan describe se sitúa entonces en el ámbito de la acción y el lenguaje; la teoría científica se ve reducida cuando se trata de la influencia del terapeuta sobre el paciente: Por un lado el médico, durante la interacción, no es conciente todo el tiempo de su actuar, no es conciente en todo momento de lo que dicta la teoría, operan con decenas de microprocedimientos, a saber, el tono de voz, el movimiento corporal, el estilo del habla entre otros; aún así creen que lo único que hacen es escuchar, analizar e interpretar siendo que en realidad hacen más que esto, influyen directamente sobre el paciente. Por otro lado, y como lo explica en cierta forma la teoría de sistemas, cada sujeto-paciente cuenta con una cultura y una estructura de significados, signos y símbolos lingüísticos diferentes. De este modo se expresa en sus propios términos, los que no corresponden exactamente a los términos del analista. En consecuencia, la herramienta que debiera utilizar el terapeuta según el autor es la influencia sobre el paciente, considerando la imposibilidad de. 14.
(15) comprender cabalmente la psiquis del paciente a través del acto comunicativo de la entrevista siquiátrica. Estos enfoques comprensivos del ser humano se dan en un contexto donde distintas posturas teóricas (existencialismo fenomenológico, marxismo humanista, psicoanálisis entre otras) vuelven su mirada hacia el hombre concreto. Es la época en que las ciencias positivas “duras” pierden relevancia cuando su objeto de estudio es el individuo. En lo que concierne al estudio de las enfermedades mentales propiamente tal, Foucault señala que la pretensión de la sicopatología general se basa en un calco de la medicina mental sobre la medicina orgánica. La pretensión de validez de la sicopatología general se basa en dos postulados: -La enfermedad mental se trata como esencia (ideal, autónoma, abstracta). -La enfermedad mental se trata como natural (unidad irreductible de la patología) Foucault indica que el problema de este enfoque es que pierde de vista al hombre concreto. Señala que la sicopatología constituye una nosografía y una sintomatología pero no describe ni intenta explicar las alteraciones que ocurren al nivel de la personalidad. “Las ciencias del espíritu”, como se las llamara antiguamente, ganan importancia cuando se trata de estudiar al ser humano y su existencia. Una vez develado el camino a seguir desde las ciencias sociales, Foucault y otros autores comienzan, a partir de distintas vertientes, a profundizar en el tema de la locura y lo social; Laplantine plantea que una vez alcanzado el enfoque social de la enfermedad, diversas corrientes comienzan a profundizar en el tema (antropología, anti-psiquiatría, sociología, sicología) ya sea la patología en cuestión propiamente sicológica, orgánica o sicosomática. De esta forma, al establecer las ciencias sociales como las llamadas a profundizar en los temas del hombre y su experiencia en el mundo, los teóricos comienzan a ocuparse de la relación que existe entre lo sicológico y lo social, y, con ello, de las implicancias entre las enfermedades mentales y la realidad social.. 15.
(16) 2. La objetivación de las patologías de la mente. Como se señaló anteriormente Foucault estableció una teoría orientada a explicar la relación entre las enfermedades mentales y lo social. En un primer momento de su producción bibliográfica establece que la enfermedad mental es resultado de una contradicción existencial entre el mundo psíquico y el mundo objetivo. En esta misma línea argumentativa, François Laplantine (1999) señala que el modelo explicativo de lo patológico se centra en una concepción dualista de la realidad del enfermo. Está la realidad mórbida exterior, y la realidad del paciente, a la cual la primera es antagónica. De esta forma las “condiciones de posibilidad” de las patologías mentales se encontrarían en cuestiones sociales como el capitalismo y la sociedad industrializada, las cuáles generan estados de alienación en los hombres6 Así Foucault explicaría la locura a través de un materialismo histórico, el cuál sería una suerte de ciencia positiva de las enfermedades mentales. Esta tendencia a orientar sus análisis desde una perspectiva Marxista, seguirá presente en su obra mayor sobre las enfermedades psiquiátricas (“La historia de la locura”) donde explica la historia y la evolución del hombre como una historia dialéctica, donde la locura es el límite de esa historia y la hace al mismo tiempo posible. Una vez descritos los conflictos sociales que condicionan una enfermedad de tipo mental7 el autor explica el mecanismo mediante el cual ese conflicto social objetivo deriva en disfuncionalidades psíquicas. Para ello utiliza la lógica de Pavlov, referida al condicionamiento del sistema nervioso por. 6. Foucault señala respecto a estos estados de alineación que el loco, o el declarado como tal, se encuentra privado de sus derechos y que “en consecuencia para el enfermo la alineación es más que un status jurídico, es una experiencia real”. Enfermedad mental y personalidad. p 78. 7 Foucault describe estos conflictos sociales alienantes: 1-Extrema competencia entre individuos en el mundo capitalista. 2-Determinación y condicionamiento de los sujetos por los medios técnicos en la industria. 3Contradicción entre la tensión del “mundo real” y el mundo idílico de la infancia. “Enfermedad mental y personalidad”. p 81. 16.
(17) factores externos (inhibición, excitación)8. Estos factores, cuando son muy potentes, terminarían por alienar al sujeto. Esta alineación fragiliza la constitución de las terminaciones nerviosas provocando así una enfermedad del sistema nervioso. De este modo se constituirían las sicopatologías.9 Desde “La historia de la locura”, Foucault comienza a utilizar la fenomenología como herramienta teórico-metodológica. Ahora el autor indica que la locura como fenómeno sicológico o esencia positiva es una formación histórica de sentido10. El autor intenta, a partir de este postulado y su posterior desarrollo, dejar de lado definitivamente la “razón ciega” y la ciencia positiva dura y apuntar hacia el hombre en su experiencia concreta. A partir de Descartes (Filosofía) y Husserl (fenomenología) Foucault intenta establecer un puente entre filosofía y práctica social. En este sentido Husserl plantea la razón no como cálculos físicos matemáticos, si no que más bien como fundamentada en la experiencia del mundo, en la existencia. Foucault se plantea a partir de esto último las condiciones de posibilidad de la sicología como ciencia “razonable”, es decir como ciencia enfocada en la experiencia concreta del ser humano. Tomando como principio esta concepción de la razón, el autor propone una historia dialéctica de la locura. Esta sería la historia de los valores (socialmente determinados) que terminan por definir lo que significa o implica estar mentalmente enfermo; en esta condición mental, los valores de una sociedad dada estarían invertidos. A partir de esta premisa, Foucault plantea una “historia trágica” o “de verticalidad constante” (que quiebra la horizontalidad de la historia 8. La inhibición y la excitación son análogas a las contradicciones sociales a las que están expuestos los sujetos. 9 Francois Laplantine señala en este sentido que el incremento en una irritación de los tejidos fue durante mucho tiempo considerado el responsable de casi la totalidad de los problemas patológicos. (Laplantine, Francois. Antropología de la enfermedad. Ed Del Sol. 1999 p. 62) 10 Laplantine se refiere a esta dimensión histórica de lo patológico considerando el psicoanálisis, al determinar que: “Con el arribo del psicoanálisis, la enfermedad se piensa resueltamente como historia, el paciente trabaja su dimensión de temporalidad al describir sus angustias”. (Francois Laplantine, Antropología de la enfermedad. Ed. Del Sol. 1999. p. 70) 17.
(18) dialéctica), donde una sociedad afirma su identidad en un rechazo de lo que no es. A partir de esta división entre “lo que somos” con “el otro” o “lo otro” se posibilita la estabilidad de los contenidos normativos (valores, conocimiento, instituciones)11. La división razón/locura es una división de este tipo. La razón será lo que no es la locura: si la locura se expresa en un lenguaje incoherente y vacío, la razón será el lenguaje lógico y con contenido; si la locura es ausencia de obra, la razón será entonces lo contrario. La sociedad se funda en el valor de la razón en oposición y rechazando la locura. De este modo la historia de la modernidad, es decir la historia de la razón, ha sido posible gracias a esta contraposición a la locura.; “No hay historia si no desde un arrancamiento de la locura, el sentido de la historia encuentra sus condiciones de posibilidad no tanto en una estructura de autorrevelación de las formas de la razón, si no que más bien en un rechazo al sinsentido de la irracionalidad que constituye la locura”12 ; “la relación locura-sinrazón constituye para la cultura occidental una de sus dimensiones de originalidad”13. En cuanto a “las experiencias fundamentales” de cada época histórica, es decir los sucesos específicos que marcan las fases de la historia, Foucault señala que se generan por algo así como la puesta en acción de la división. “El drama épico del divorcio en el renacimiento, consumación de la separación en la época clásica, el olvido de la división misma (por su interiorización) en la época moderna”. La experiencia de la locura en la edad media es la de un “debate dramático”, “de una obsesión imaginaria de otro mundo”.14 En la época clásica, la experiencia de la locura no tiene ni imagen (edad media) ni positividad (modernidad), es una gran estructura inmóvil, la participación simple del día y la noche (razón/locura). La experiencia clásica de la locura es pensada por Foucault como profundización del debate razón 11. Jorge Larraín se refiera a la construcción social de la identidad como oposición a un “otro”: “La identidad presupone la existencia de otros que tienen modos de vida, valores, costumbres, e ideas diferentes. Para definirse así mismo se acentúan las diferencias con los otros” (“Identidad Chilena, Ed. Lom. 2000). En el caso de la enfermedad mental, la locura es la oposición a la razón, se acentúan las diferencias con los locos, llegando al extremo, como señala Foucault, de encerrarlos y aislarlos. 12 Foucault, Michel. “La historia de la locura en la época clásica”. Fondo de cultura económica. México, 4ª ed. 1986. p163. 13 Gros, Frédéric. “Foucault y la locura”. Ed. Nueva visión. Buenos Aires. 2000. p 31. 14 Idem p 30. 18.
(19) v/s locura, pero se queda sólo en eso, en el debate. La experiencia moderna de la locura se observa como prolongación de la época clásica, “se vuelve la mirada hacia el hombre mismo y se establece un mecanismo de comprensión positiva de la enfermedad mental desde las ciencias humanistas”15. De este modo surgiría la sicología y el abordaje de otras disciplinas humanas a los temas que remiten a la condición mental del hombre; se establece de esta forma la locura, a partir de la experiencia del ser humano concreto, como objeto de estudio positivo de las ciencias humanas. Las tres grandes épocas de la enfermedad mental corresponden según Foucault a tres fases de un relato continuo de la locura, donde se la define de tres formas distintas: Edad media: La locura como obsesión imaginaria. Época clásica: La locura como sinrazón Modernidad: La locura como enfermedad mental Estos significados que obtiene la locura en estas tres fases son definiciones socialmente construidas de enfermedad mental. Foucault logra explicar, a través de la experiencia fundamental de cada época y de sus correspondientes definiciones de locura, el encierro de los locos. El encierro significa el paradigma de una práctica social basada en la definición de la locura como sinrazón. El autor señala posteriormente que la historia de la locura como relato continuo se expresa en el sentido de la relación entre locura y sinrazón. La época moderna no se desarrolla a partir de un quiebre con la época clásica, si no que como continuación: La locura experimentada como sin razón y socialmente instituida en el encierro de los locos en la época clásica, pasa a ser la experiencia moderna de sinrazón como una conciencia médica de la locura.. Gros, Frédéric. “Foucault y la locura”. Ed. Nueva visión. Buenos Aires. 2000. p 33. 15. 19.
(20) Foucault describe cuatro formas de conciencia de la locura que son las formas específicas mediante las cuáles la razón logra aprehender concretamente la locura16: -Conciencia crítica: Locura como oposición pura. -Conciencia práctica: Los locos como transgresores de la normatividad y el rito de su marginación. -Conciencia enunciativa: El sujeto razonable percibe sensiblemente la presencia de un loco, sin saber teórico de por medio. -Conciencia analítica: Racionalización teórica de la locura. La división razón/locura que forja la historia dialéctica de occidente, limita la locura de cuatro formas distintas a partir de los cuatro modos de conciencia anteriormente indicados: Límite como denuncia (conciencia crítica); como designación (conciencia práctica), como indicación (conciencia enunciativa) y como objetivación (conciencia analítica). “El sentido que cada época le atribuye a la locura debe entenderse a través de la estructura que ordena esas cuatro formas de conciencia”17. Este sentido que se le atribuye a la locura en cada época, se erige socialmente. El autor aclara que lo que evoluciona no es la captación reflexiva de la esencia de la locura, si no que la posición estratégica que cada sociedad hace en los procesos históricos, de los modos de protección de la razón concreta contra la sinrazón, es decir contra la locura. Estos modos de protección se institucionalizan en espacios como el hospital general en la época clásica, donde se encerraba al loco por rebasar los límites sociales y morales de una civilización dada; y el psiquiátrico en la época moderna, en el que el encierro adquiere un valor médico, y donde sería posible “curar” develando las verdades positivas de la enfermedad.. 16. Creo que Foucault intenta decir que al describir, explicar y teorizar la locura, la razón intenta por un lado abstraerla para comprenderla y por otro lado separarla definitivamente, estableciendo claramente sus límites. 17 Gros, Frédéric. “Foucault y la locura”. Ed. Nueva visión. Buenos Aires. 2000. 20.
(21) 3. El encierro de los locos Como hemos visto, a partir de la época clásica se le atribuye a la locura elementos que son sociales, de este modo el encierro o la exclusión de los enfermos sería funcional a la protección de la razón, y con ello de la sociedad en cuanto a su moral normativa y su estructura. Foucault intenta ubicar al loco dentro de esta estructura social, donde se encontrarían implicadas ciertas prácticas; estas prácticas se condensan en el encierro de los locos, entonces el lugar de los enfermos mentales dentro de la sociedad es el de la exclusión, se le excluye dentro del hospital general y este pasa a ser su espacio social. Pero se le excluye no porque se le ignore, sino porque se le teme. Según Foucault para la sociedad el loco posee un mensaje inquietante que ni el mismo parece comprender, este mensaje es valorado negativamente en la sociedad, pero valorado al fin; el contenido del mensaje no es revelado pero se le teme porque es capaz de remecer los cimientos mismos de la estructura social, puede desmantelar el contenido racional que estructura y norma la sociedad. Todos tenemos miedo a la locura y en los locos esa posibilidad se encarna, se hace subjetiva, es por esto que se excluye. El loco es portador de amoralidad y de potencialidad desestructuradora, y esa amoralidad contenida en la locura amenaza a la sociedad, por ello se le encierra. “No es la razón la que limita la locura, si no que ésta amenaza con quebrar los límites establecidos de un orden razonable”18. Para Foucault el encierro es observado como práctica social en el sentido de que era una forma de proteger el orden social y económico burgués, se eliminaba a los asociales, a los que no pueden trabajar y no son funcionales al orden. Para Foucault el encierro significa “La estructura más visible de la experiencia clásica de locura”. 19 Con la llegada de la modernidad, se comienza a experimentar la locura ya no como sinrazón, si no que como enfermedad mental. Emerge el desarrollo de una conciencia médica de locura. Ahora el encierro no encuentra una justificación moral como en la época clásica, con el desarrollo de las ciencias. Gros, Frédéric. “Foucault y la Locura”. Ed Nueva Visión. 2000. p43. Foucault, Michel. Historia de la locura. Fondo de cultura económica. México, 4ª ed. 1986.p 80 18 19. 21.
(22) comienza a esbozarse una conciencia analítica médica de locura, el encierro adquiere con ello un valor médico. La institucionalidad del encierro se desplaza en consecuencia desde el hospital general al Instituto Psiquiátrico. Ahora la relación entre encierro y enfermedad mental se invierte, en las épocas medieval y clásica el encierro y las prácticas que se ejecutaban dentro del hospital alienaba a los sujetos, en la época moderna se encierra porque existe una alineación, se interna para curar. En cuanto a la nueva conciencia analítica médica contenida en la práctica del encierro y su relación con la naturaleza de la locura, Foucault señala que “el encierro pasa de ser un fundamento de la locura a una consecuencia de su naturaleza...lo que era reforma social de la internación se convierte en fidelidad de las verdades profundas de la locura, y la forma en la que se aliena al loco se hace olvidar para reaparecer como naturaleza de la alineación...la internación se está ajustando a las prácticas a las que da origen20. En otras palabras antes se encerraba al loco y en consecuencia (y a partir de prácticas deshumanizadoras) se le alienaba, ahora se le interna porque está alienado. A pesar de esto, en la actualidad siguen existiendo rituales deshumanizadores y humillantes donde se aliena a los enfermos. El sociólogo Erving Goffman se refiere a la experiencia por la que pasa un enfermo mental al ser internado en una institución psiquiátrica. Este autor realiza un estudio donde el mismo se hace internar, haciéndose pasar por “demente”, para de este modo percibir por sí mismo el proceso que experimenta el interno dentro de una institución de este tipo. Goffman señala que una vez que el enfermo ingresa a la institución mental, se le despoja de la cultura social que traía desde “el exterior”; dentro de la estructura del sistema institucional se le desculturaliza y despersonaliza, es decir que se le desintegra el yo social y se le intenta transformar su yo subjetivo mediante distintos mecanismos, luego se le resocializa en función de los requerimientos de la institución. “Esto deriva en una serie de depresiones,. Foucault, Michel. “Historia de la locura en la época clásica”. Fondo de cultura económica. México, 4ª ed. 1986. p 152. 20. 22.
(23) degradaciones humillaciones y profanaciones del yo”21 . Esta mutilación del yo es producida por la barrera que las instituciones totales- en este caso las instituciones mentales- levantan entre el interno (el enfermo) y el exterior. En la eventualidad que el enfermo pueda salir, este experimentará a su vez un nuevo extrañamiento del yo al enfrentarse nuevamente al exterior pero socializado con las pautas de la institución. Como se observa, el proceso experimentado por el interno dentro del “manicomio” desarticula la estructura social de su conciencia, ello replica en su yo psíquico contribuyendo a desestabilizarlo 22. “El interno descubre así que ha perdido ciertos roles en virtud de la barrera que lo separa del mundo exterior. “El proceso mismo de admisión acarrea típicamente otros tipos de pérdidas y mortificaciones”23. Dentro de estas instituciones se establecen diversos procesos por los que pasa el enfermo, a este se le humilla y se le aplican una serie de vejámenes que tienen como objeto quebrar su voluntad, desindentificarlo y agredir directamente su autocomprensión del yo. Se le aplican terapias de shock, se le golpea hasta humillarlo como forma de aprendizaje de autoridad, se le manosea y aglomera en lugares atiborrados de otros internos para desintegrar su intimidad, se le priva de objetos personales para despojarlo de símbolos objetivos de identificación personal. Goffman señala sobre esto: “Estas formas de desfiguración de la imagen del cuerpo y de contaminación de la intimidad y de las formas de identificación personal refutan dramáticamente su auto comprensión interior 24. En cuanto a las implicancias propiamente sicológicas que estas “prácticas sociales” al interior de la institución tienen sobre los internos, el autor señala que “Hay procesos sicológicos cognitivos invariablemente involucrados, ya que el individuo y los otros deben “interpretar” los ordenamientos sociales para encontrar la imagen del propio yo que ellos implican... La mortificación o. Goffman, Erving. “Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales”. Ed. Amorrortu. 1961. p27. 22 Aquí se observa una vez más como lo social, en este caso el proceso de resocialización que experimenta el enfermo mental dentro de una institución siquiátrica, determina la condición mental del sujeto. 23 Goffman, Erving. “Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales”. Ed. Amorrortu. 1961. p28. 24 Ibid. p 48 21. 23.
(24) disminución del yo probablemente implican una aguda tensión síquica para el individuo” 25 . Para Foucault en tanto, la relación médico paciente es la más decidora en cuanto al enfermo y su auto comprensión. Señala que en la época moderna el loco interioriza la condición que lo separa de la sociedad. En la relación terapeuta- enfermo, el sujeto es objetivado y esto lo aliena; al ser tratado como objeto se ahonda la distancia entre el loco y su si mismo, de esta forma tomaría conciencia de su estado. Es decir que se aliena al enfermo separando la conciencia de su propia persona, para que desde esta posición de observador de sí mismo pueda concienciar su anormalidad, que es distinto al resto y debe ser “curado”. El rol del analista se orienta entonces a mostrarle al enfermo su anormalidad, su identidad de locura. El interno obviamente se siente angustiado al percatarse de su verdadera identidad de anormal, esta es la reconstrucción que se hace de su enajenación. Foucault distingue una serie de prácticas por las cuáles el enfermo es alienado (reconstrucción de su estado enajenado) para luego ser “sanado”: -El miedo: Amenaza con castigos a cualquier manifestación de anormalidad, a fin de que la angustia lo obligue a un auto control. -La vigilancia: Se le rodea de miradas inquisitivas para que interiorize esa vigilancia, de este modo el loco está atento de no faltar a lo que se le ha hecho considerar como normal y curativo. -La humillación: Esta cumple la función, al igual que para Goffman, de hacer percibir al sujeto que la experimenta que sus conductas son vergonzosas e inaceptables. -El juicio: Hacer que el sujeto sienta remordimiento por su anormalidad, de este modo se esforzará en “ser como los otros”. En cuanto a la práctica de vigilancia esta remite principalmente al modelo de panóptico utilizado por Foucault en “Vigilar y castigar”. Este hace referencia a un dispositivo que concentra su eficacia en la nueva articulación del eje ver/ ser-visto (fundamental en todo sistema de vigilancia). En palabras de Foucault "el panóptico es una máquina de disociar la pareja ver-ser visto:. Goffman, Erving. “Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales” ”. Ed. Amorrortu. 1961. pp 57 y 58. 25. 24.
(25) en el anillo periférico, se es totalmente visto, sin ver jamás; en la torre central, se ve todo sin ser jamás visto"26 De esta manera, el individuo que forma parte de la estructura panóptica se sabe en un estado potencial de permanente vigilancia y eso garantiza su pasividad y control de movimientos. En el panóptico (en la sociedad que se constituye de acuerdo a su modelo) "la inspección (desde la posición de poder, o sea de quien vigila) funciona sin cesar. La mirada está por doquier en movimiento" aún sin estarlo realmente ya que el entero diseño del dispositivo induce a aquel que está dentro de él a "un estado consciente y permanente de visibilidad". Poco importa quien es el sujeto o el objeto de esa mirada, la garantía de su posible existencia alcanza para poner en marcha el engranaje: la relación dominante - dominado. El esquema de poder propuesto por el panóptico, gracias a sus mecanismos de observación, penetra en el comportamiento de los hombres determinando sus tareas y conductas, asegurando el orden social dentro del espacio delimitado por éste. Con esta concepción Foucault comienza a darle un giro a su teoría, vuelco que tuvo sin duda posteriores consecuencias teóricas y prácticas. Ahora llega a concluir que con el encierro lo que se pretende no es la cura de los enfermos y la búsqueda de su “normalización”, si no que el sometimiento a la voluntad de dominación del médico. Esta dominación se ve posibilitada, como ya vimos, por dispositivos de poder como el panóptico, y por otras dinámicas de sometimiento que se tejen en la red de estrategias de poder de las instituciones mentales. El acto terapéutico se piensa como oposición, lucha y dominación. La victoria del médico en esta batalla significaría el saneamiento del paciente. En la misma línea, para Tobie Nathan la práctica terapéutica sólo es efectiva cuando la relación médico-paciente es contractual y libremente aceptada. Cuando un enfermo es internado o sometido contra su voluntad, comenzarían a operar una serie de mecanismos ideológicos que deslegitiman el tratamiento; habría terapia pero sólo por añadidura y no por una intencionalidad del médico. Nathan propone como mecanismo de comprensión del paciente y su enfermedad “la influencia”; en esta participan el paciente que acepta libremente ser tratado, el médico que está conciente 26. Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. Ed. Amorrurtu. 1995. p. 205. 25.
(26) de que no puede descifrar íntegramente la complejidad de la psiquis del paciente, y la razón teórica médica orientada a la interpretación de los relatos del enfermo. Nathan comienza a trabajar con inmigrantes cuyas patologías no respondían a un intento de solución basado en un razonamiento “científico” y apoyado en una relación de causalidad; descubre que los problemas que traían consigo estos pacientes eran más bien cuestiones de sentido. Estos inmigrantes sostenían una cultura y una forma de pensamiento distinta a la occidental, por lo tanto al aplicárseles las terapias basadas en un análisis causal de la patología (bajo la lógica científica occidental) sólo se conseguía la aparición de una nueva dolencia. Nathan concluye a partir de esta observación que “para un paciente inmigrante cualquier acto terapéutico que encuentra su fundamento en una causalidad de tipo científica, constituye de por si un nuevo traumatismo Psíquico”. A estos pacientes se les terminó excluyendo, porque tardaban en curarse y rechazaban la terapias que se les aplicaban. Se identificaron sus relatos y significaciones como pura construcción primaria, en definitiva se les terminó por etiquetar y se les abandonó en su “precariedad”, no hubo teorización respecto a su condición. El autor sostiene que las sociedades tradicionales (sociedades poco diferenciadas) que cuentan con un universo cultural profundamente anclado, logran pensar procedimientos de influencia considerando toda la complejidad cultural, pero que por contrapartida son de difícil traducción en términos de una lógica científica. Aún así estos mecanismos están más cerca de ser científicas en un sentido “curativo”. De este modo las prácticas que toman en cuenta los procesos y las estructuras culturales de los pacientes serían sin duda más comprensivas y efectivas que las prácticas de encierro, reconstrucción de la enajenación y alineación descritas por Goffman y Foucault.. 26.
(27) 4. La esquizofrenia: Un paradigma de patología mental socialmente inducida Como se señaló en un comienzo, Gregory Bateson desarrolla en su obra “Pasos hacia una ecología de la mente” una teoría de la esquizofrenia; en ella establece los postulados de la terapia familiar sistémica, y le atribuye a algo social la condición de influir en una enfermedad de tipo mental; la patología mental se produciría, o al menos adquiriría sus rasgos sintomáticos, a partir de una experiencia social, a saber, la experiencia de una comunicación familiar disfuncional. La teoría del doble vínculo surge para explicar la aparición de esta enfermedad a partir de una observación antropológica (etnometodológica) a pacientes esquizofrénicos, y del análisis de las comunicaciones (tipos lógicos) que se dan en el ámbito social donde se desarrolla la patología La pragmática de la comunicación es la base teórica que utiliza Bateson para desplegar su teoría de la esquizofrenia. Su enfoque se basa en la teoría que Bertrand Russell27 llamara La Teoría de los Tipos Lógicos (T.T.L). “La tesis central de esta teoría es que existe una discontinuidad entre una clase y sus miembros. La clase no puede ser miembro de sí misma, ni uno de los miembros puede ser la clase, dado que el término empleado por la clase es de una abstracción diferente- un tipo lógico diferente- de los términos empleados para sus miembros... consideramos que en la patología de las comunicaciones reales, esta discontinuidad se quiebra de manera continua e inevitable”28 . La teoría del doble vínculo, basada en el modelo de conjuntos matemáticos de los tipos lógicos, remite a una comunicación disfuncional entre individuos donde: 1)El individuo esta envuelto en una relación intensa. Una relación en la que siente que es vitalmente importante que discrimine acertadamente que clase de mensaje se le está comunicando, para poder responder a él de manera adecuada.. 27. Matemático y filósofo. Premio Nobel de Literatura 1950. Bateson, Gregory. “Pasos hacia una ecología de la mente” en el capítulo Hacia una Teoría de la Esquizofrenia. Ed. Lohlé-Lumen.1998. p232. 28. 27.
(28) 2) El individuo está atrapado en una situación en la cual las otras personas intervinientes en la relación expresan dos órdenes de mensajes y uno de ellos niega al otro. 3) El individuo es incapaz de comentar los mensajes que se expresan para corregir su discriminación del orden de mensajes al cual ha de responder, es decir, no puede formular una enunciación metacomunicativa.. El sujeto en cuestión es incapaz de discernir que tipo de mensaje se le está entregando, por lo tanto no tiene ninguna noción de cómo comportarse y como responder, es incapaz de diferenciar por ejemplo la metáfora de lo literal, el humor de la seriedad, el juego y la fantasía de la realidad. Esta comunicación no deja salida al individuo que quiere interpretar el mensaje, lo que comunique como respuesta no será una salida para el mensaje original. De este modo, existirían casos donde la esquizofrenia- o muchos de sus síntomas- derivan de una disfuncionalidad en la comunicación. Lo que ocurre es que el esquizofrénico, como será explicado más adelante a partir de las nociones expuestas por Ronald Laing, tiene debilitada la función del yo, su sí mismo se encuentra separado de la persona; de esta forma, explica Bateson, “el término función del yo (tal como se emplea este término cuando se describe a un esquizofrénico como alguien que tiene debilitada la función del yo) es precisamente el proceso de discriminar modos comunicacionales, ya sea dentro de la persona o entre la persona y los otros.”29 La teoría de la esquizofrenia adquiere relevancia para la presente tesis, ya que grafica concretamente la relación entre lo social (comunicación disfuncional dentro del ámbito familiar) y enfermedad mental. Esta relación estaría dada por el hecho que: “el paciente tiene que vivir en un universo donde las secuencias de acontecimientos (acontecimientos externos al individuo, acontecimientos sociales) sean tales, que sus hábitos comunicacionales desusados resulten adecuados de alguna manera.” 30 . Como lo explica el autor, lo que posibilita una disfuncionalidad de la comunicación, es decir lo que daría pie a la sintomatología esquizofrénica se Bateson, Gregory. “Pasos hacia una ecología de la mente” en el capítulo Hacia una Teoría de la Esquizofrenia.Ed. Lohlé-Lumen.1998. p234 30 Bateson, Gregory. “Pasos hacia una ecología de la mente” en el capítulo Hacia una Teoría de la Esquizofrenia.Ed. Lohlé-Lumen.1998. p235 29. 28.
(29) da en un ámbito de existencia del individuo que le es externa, y donde la experiencia del doble vínculo se repite sistemáticamente. Esta vivencia dentro de un ámbito social como la familia, replica en el interior del individuo, y hace que no pueda responder a distintos niveles de mensaje de forma correcta. En su vida cotidiana se ve imposibilitado de discernir entre una metáfora y algo literal, entre una broma y algo serio, por lo tanto puede elegir entre ciertos mecanismos de defensa cuando no sabe a que atenerse, por ejemplo: -Puede suponer que detrás de cada cosa que se le dice hay un significado oculto que es perjudicial para su bienestar. Aparecerá ante los ojos de los demás como alguien extremadamente suspicaz y desconfiado. -Puede elegir aprehender literalmente lo que se le dice, entonces en los momentos en que deba seleccionar diferentes niveles de mensaje, las tomará como cosas sin importancia de las que hay que reírse. -Si no elige ninguna de las dos conductas anteriores, comenzará a retirarse hacia sí mismo, con el objeto de alejarse de la posibilidad de recibir mensajes, se concentrará en sus procesos internos. De esta forma parecerá una persona aislada, casi muda.31 Estos comportamientos o mecanismos de defensa se describen como procedimientos paranoicos, hebefrénicos o catatónicos respectivamente; estas serían condiciones inducidas por una experiencia de tipo familiar. Ronald Laing observa la esquizofrenia como la incapacidad de percibirse a sí mismo como una unidad personal. Este autor utiliza la fenomenología existencial para captar los síntomas esquizoides o esquizofrénicos no como señales de la enfermedad (como lo hace la psiquiatría) si no que como expresión de la existencia del enfermo. Una persona mentalmente sana se percibiría así misma como real y viva, y en un sentido temporal como una persona continua. De este modo es capaz de vivir en el mundo y actuar en relación a otros; en otras palabras el sentirse real y existente en el mundo le permite desarrollar un ser social. Esta persona, para el autor, es fundamentalmente un individuo con “seguridad ontológica”; esta capacitado para enfrentarse a la sociedad con una percepción firme de sí mismo, de su propia realidad e identidad. Bateson, Gregory. “Pasos hacia una ecología de la mente” en el capítulo Hacia una Teoría de la Esquizofrenia.Ed. Lohlé-Lumen.1998. p241 31. 29.
(30) El esquizofrénico o el sicótico se experimenta a sí mismo como irreal, se siente más muerto que vivo en las circunstancias de la vida ordinaria y las relaciones sociales. La interacción con otros es un campo de constante amenaza a su existencia, el espacio donde establece relaciones sociales significa una instancia de desagrado e insatisfacción, donde se reafirmará su inseguridad. Este individuo se retira hacia sí mismo (comienzo del estado catatónico mencionado por Bateson) y para no perder el yo en ese juego social que lo angustia crea un mundo para sí mismo. Pero esto no soluciona su dilema existencial, lo que ocurre en la sociedad no deja de afectarlo, por el contrario, lo afecta aún más porque ese mundo interior que ha construido es insostenible de ser compartido con los demás; de esta forma el esquizofrénico pierde contacto con la realidad social, teme relacionarse con los demás por un miedo profundo a perder su identidad y su existencia; su seguridad ontológica y la firmeza de su identidad son tan precarias que el mero contacto comunicativo con otros amenaza su yo. El autor llama a esto “el temor a ser tragado”.32. Laing, Ronald. “El yo dividido”. Biblioteca de sicología y psicoanálisis. Fondo de cultura económica. México. P 40. 32. 30.
(31) 5. La estereotipación de los enfermos y su consecuente exclusión Una de las hipótesis de este trabajo es que la estereotipación, ya sea desde la teoría científica, ya sea desde la sociedad; influye en la percepción y la significación que los pacientes y su entorno social le atribuyen a tal o cual enfermedad mental. Esta significación social de enfermedad genera muchas veces mecanismos de exclusión social hacia los individuos que padecen las enfermedades, provocando en algunos casos estados de alineación y angustia. Tobie Nathan hace referencia a este hecho al declarar que el trabajo de Jean Chacot sobre la histeria laicizó las posesiones que en las sociedades tradicionales explicaban los comportamientos desviados. Redujo todos los tipos de posesiones y los generalizó etiquetándolas como histeria. Esta denominación de histeria pasa a estereotipar al paciente: “antiguas pacientes a las que se les endilgó el término histéricas (a partir del etiquetaje realizado por Chacot), terminan siendo abandonadas por sus médicos y allegados...no es curioso que la mayoría de las categorías diagnósticas de occidente muestren una tendencia a volverse injurias (histérica, obsesivo, paranoico etc) esto no ocurre con las categorías tradicionales como las posesiones”33 De este modo el paciente sale perdiendo, ya que la definición científica que se da de su mal termina determinando como lo observa la sociedad. Foucault en tanto afirma que el gesto del encierro y la reestructuración del campo social que supone, no se libran del enfermo mental si no después de haber esbozado sus rasgos, es decir luego de etiquetarlo; antes de eliminar al asocial en la exclusión se representa su figura. Esto quiere decir que en la sociedad se establecen ciertos tipos sociales de conducta que se desvían de las pautas de conducta consideradas normales. El sujeto en cuestión aparecería como no integrado; para el autor es esta forma de tipificación u objetivación del anormal lo que en muchos casos aliena. Así mismo para Foucault el “loco” es portador de amoralidad, posee características que lo hacen ser objeto de peligro para la sociedad, y eso atemoriza al conjunto social. El enfermo mental contiene un mensaje Nathan, Tobie, “La influencia que cura”. Fondo de cultura económica. Argentina. 1999. p 21. 33. 31.
(32) misterioso (la locura misma y su lenguaje) que amenaza las normas sociales y con ello los cimientos mismos de la sociedad, su estructura misma. Esta potencialidad desestructuradora de lo social se encarna en el sujeto que es “diagnosticado” con alguna enfermedad de la mente, se hace cercana y comprometedora, entonces se procede a excluir. Aunque sea a partir de una conciencia médica de locura y de una intención terapéutica, el encierro o la exclusión en el siquiátrico (en la época clásica era en el hospital general), sigue siendo la práctica más visible de exclusión del “loco”.. 32.
(33) 6. La construcción social de la realidad Las significaciones sociales establecen una forma de conocimiento mediante la cual los individuos aprehenden la realidad social; a partir de ellas los sujetos se hacen una idea de la realidad que comparten con otros. Diversos autores que han abordado esta problemática han conceptualizado esta forma de conocimiento de distintas maneras; Jodelet las llama representaciones sociales, Durkheim se refiere a representaciones colectivas, Berger y Luckmann hablan de la realidad cotidiana. Esta noción de conocimiento, a pesar de ser nombrada de distintas maneras en los distintos autores, apela siempre a hacer propia una realidad desde lo social, desde la relación con otros, compartiendo significados de la realidad con otros. En orden de conocer e interpretar los significados contenidos en la realidad social del enfermo psiquiátrico, es necesario establecer como los pacientes construyen su realidad social; a saber, la realidad de ser enfermos psiquiátricos y de compartir la vida cotidiana con otros desde esa condición de enfermos. Este estado, según Ronald Laing, determina la totalidad de la existencia del sujeto que la padece, incluida la existencia contenida en el ámbito de las relaciones sociales. Para conocer la estructura de significaciones contenida en la realidad del enfermo, se deben conocer los aspectos más relevantes del concepto “construcción social de la realidad”, para lograr esto se considerarán las nociones expuestas en la obra de los autores Peter L. Berger y Thomas Luckmann, principalmente en el libro “La construcción social de la realidad” (1972) El texto en cuestión expone desde un enfoque sociológico el tema de las significaciones sociales y de como éstas constituyen una forma social de conocimiento de la vida cotidiana. El escrito separa muy bien las consideraciones filosóficas (que plantea interrogantes sobre el carácter último de la realidad y cómo conocerla, y se preocupa de indagar acerca de la situación ontológica y epistemológica de las nociones “realidad social” y “conocimiento”) de las propiamente sociológicas (que se ocupa de como experimentan los individuos la realidad social en la vida cotidiana, y de los procedimientos sociales mediante los cuales una realidad es establecida como tal). Separando así estas dos disciplinas y sus formas disímiles de aproximarse al objeto de estudio de la realidad social los autores proveen, a. 33.
(34) partir de un abordaje sociológico, una descripción profunda sobre la forma y las características de como el mundo de lo cotidiano se ofrece al sentido común de los individuos que componen ordinariamente la sociedad. Se postula que la realidad social se construye a partir de la interpretación que hacen los hombres de un mundo significativo; el mundo de la vida cotidiana -en lo que atañe a la presente tesis, la interpretación, que según los enfermos, hacen los hombres de la realidad del enfermo psiquiátrico. Según Berger y Luckmann, la realidad de la vida cotidiana se presenta como un mundo intersubjetivo que se funda a partir de la objetivación de procesos y significados subjetivos. Así, la realidad social del enfermo se cimienta sobre la objetivación de los significados subjetivos de enfermedad, es decir que se erige cuando el entorno social comparte ciertas significaciones y definiciones de lo que implica ser “loco”. En el presente trabajo se quiere indagar en como el sujeto en cuestión percibe esas significaciones sociales de locura, en definitiva como su realidad en tanto enfermo se construye socialmente. Por otra parte, la fenomenología- la cuál es una de las vertientes teórico metodológicas que se utilizan en este trabajo- apunta hacia los individuos que experimentan el fenómeno en función de conocer e interpretar los alcances de ese fenómeno. De esta forma se explorará en como el individuo que experimenta el fenómeno de la “locura” percibe como su realidad es socialmente construida.. 34.
(35) II CUESTIONES METODOLOGICAS. A partir de lo expuesto anteriormente ha quedado, en líneas generales, más o menos definida la problemática a tratar en el presente estudio. Para explicitar aún más los límites de la tesis se procede a presentar a continuación el problema a tratar, las principales preguntas de investigación a responder y los objetivos a conseguir. Antes es preciso aclarar, a modo de introducción, que el diseño metodológico de este estudio no esta dirigido hacia la consecución de una descripción de hechos objetivos, si no que de hechos de significación. No se trata aquí de aprobar o reprobar científicamente las hipótesis planteadas (las cuáles sirven solo para dirigir la investigación y su verificación o falsación no significa la meta a conseguir en la investigación) lo que se quiere describir e interpretar es un fenómeno complejo, por lo tanto la metodología a utilizar debe proveer herramientas investigativas flexibles, capaces de captar un hecho complejo.. 2.1. Problema de investigación. El problema a investigar dice relación con cómo vive el paciente psiquiátrico su enfermedad en relación al entorno social. El supuesto que se encuentra detrás de esta problemática es que creo que lo social determina de algún modo los valores o significaciones que el enfermo le atribuye a su enfermedad, así como también esta definición que hace de sí mismo en tanto enfermo influye en como la sociedad lo observa a él. Además supongo que una definición social de enfermedad mental de este tipo: desde el enfermo hacia el entorno social, y desde lo social hacia el enfermo, con ambas en interacción; contribuiría en ciertos casos a producir estados de malestar en los pacientes.. 2.2. Pregunta de Investigación ¿Qué significaciones sociales le atribuyen los enfermos mentales a su enfermedad? Y ¿Cómo influye la interiorización, por parte del enfermo, de las significaciones sociales de enfermedad mental?. 35.
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