Al diablo
con la negatividad
Leonardo
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AL DIABLO CON LA NEGATIVIDAD. Nueva Edición.
© 2009, Leonardo Stemberg.
Primera edición (editorial Grijalbo 2002) Nueva edición 2009
© Leonardo Stemberg. www.leonardo.fm
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento.
Año 2009... y ya pasaron diecinueve años en este hermoso país, del cual uno podría contar bellas anécdotas, bellas experiencias que fueron sucediendo y ocurriendo a lo largo y a lo ancho de este magnífico territorio.
Pero también hay anécdotas medio locas, y muy especiales, todavía existe una actitud inquisidora en algunos seres que tienen ciertos poderes muy especiales, otorgados por gente que venera o respeta algunos poderes especiales de quienes dicen que tienen poderes especiales...
He vivido cosas muy bellas y muy complicadas al mismo tiempo.
He tenido el placer de que hayan participado quinientas mil personas en nuestros cursos. Desde Contranalisis 1 hasta este libro se han vendido aproximadamente quinientos mil ejemplares de mis libros, cosa que, según los conocedores, es una excepción en México, pues se dice que la gente no suele leer...
Yo creo que mucha gente sí lee, lo que sucede es que no hay muchos escritores que entiendan la mentalidad de esos seres que no encuentran qué leer, y quienes, si les dan libros preparados por una mente tipo intelectualoide que siente que es más porque leyó más libros, es probable que esos libros no los lean.
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Muchos pe nsarán que soy muy soberbio por lo que digo, pero hay un ejemplo que me avala absolutamente: decían que a los chicos no les gusta leer. Hoy, para asombro de esos soberbios que juzgan a todo el mundo, vemos que hay millones de niños y adolescen tes que están leyendo y son libros muy, pero muy gorditos, hasta para un adulto cuando Joanne Rowling a través de Harry Potter logró llegar con su creatividad a despertar la curiosidad y la imaginación de todos.
Yo creo que ustedes, nuestros amigos que están leyendo este libro, están buscando; por eso compran, por eso se acercan a muchos temas de autoayuda y superación, por eso siguen mis notas y comentarios en periódicos y revistas. Y el que busca siempre encuentra...
Aunque todas las dedicatorias son medio cursis, este libro se lo dedico a todos nuestros amigos que nos apoyan sistemáticamente en las charlas gratuitas que se imparten en más de cien ciudades en el interior de la República Mexicana; a muchos amigos que se ponen en contacto con medios de comunicación para que nos abran las puertas; a los amigos que están convenciendo hasta a sus suegras para que tomen nuestros cursos...
Todos ellos son quienes realmente merecen compartir lo que hacemos.
Este libro, que no es sino un libro más basado en las experiencias que uno recopila en la vida, de todo corazón es suyo.
¿Lo que buscas será
lo que quieres,
o lo que quieres
es lo que te enseñaron
a buscar,
Confundiendo lo que
en el fondo
realmente quieres?
Si prepa ramos materiales para un mundo elitista, dime cuántos seres con actitud elitista hay. Si trabajamos en medios de comunicación para personas de un poder adquisitivo elevado, dime cuántas personas de poder adquisitivo elevado hay...
Si escribimos para gente, llamémosle intelectual, cuánta gente está en ese nivel intelectual (aunque eso del intelecto es otra cosa)...
Nuestros libros ustedes los ven, los compran, y algunos sólo los miran, porque hasta los han comprado personas que ni siquiera saben leer, pero quieren regalarlos...
Pero vamos a empezar. Intentemos poner en palabras lo que desde hace diecinueve años venimos transmitiendo a través medios de comunicación. En muchos de ellos tenemos que comprar tiempo, salvo en revistas y periódicos en los que me hacen el favor de comunicar mi forma de pensar.
En los me dios todavía se piensa que la televisión es para gente con mentalidad de cinco años, y eso me lo dijo el presidente de una empresa muy importante que me escuchaba todas las noches por radio: "Tu programa no es para nuestro canal, nuestro canal está preparado para gente
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Bueno, la verdad es que todavía tengo ganas de charlar con ustedes un poco más, de contarles algunas anécdotas un tanto locas, por ejemplo: el hecho de que en diecinueve años no hemos contado con un solo patrocinador, no hay un solo empresario que acceda a apoyar nuestra causa, nuestros objetivos.
Cuando contábamos con un canal de televisión propio fue imposible conseguir patrocinantes y por presiones de otros medios de comunicación que manejan recursos muy poderosos de algunas asociaciones que no les conviene lo que hacemos perdimos ese medio de difusión.
Sin embargo, lo que enfrentamos es muy bello porque sólo los que no saben lo que quieren caen ante las adversidades. Cuando uno tiene bien claro lo que quiere, crece cada vez más gracias a los que frenan, gracias a los que imponen trabas, gracias a los inquisidores.
Por eso, creo que debo dar las gracias a todos lo que nos hicieron el camino más complicado.
Gracias a e llo tenemos más fuerza para seguir avanzando por el camino, más garra para seguir peleando contra la mediocridad de la gente que no respalda nuestra causa, o cualquier otra causa que sirva para que el ser humano tome conciencia que tiene derecho a pensar. Eso aun sabiendo que cada noche había aproximadamente treinta mil intentos de llamadas para nosotros, avalados por una empresa telefónica.
Pero, bueno, es cuestión de continuar peleando. Es satisfactorio darse cuenta que las cosas fáciles ni siquiera se disfrutan.
¡Si vieran qué extraordinario es luchar contra las adversidades, qué lindo es pelear en contra de lo que vaya presentándose en el camino!
Gracias a todo lo anterior entendí el precepto bíblico que reza: "Ama a tu enemigo".
Hoy tengo sesenta y dos años, y amo lo que hago; amo nuestra labor y agradezco plenamente a todos nuestros colaboradores; no podría dar la lista de nombres, pero son ya doscientas veinte personas las que trabajan con nosotros. Es mucha gente; tengo colaboradores muy directos que nos ayudan en todo tipo de tareas, desde hacer el programa, manejar la parte administrativa, organizar los eventos en las ciento quince ciudades a donde viajamos. Muchos amigos están trabajando, instructores que recorren este país de punta a punta. A todos ellos, gracias.
Y a ustedes que hacen posible que nuestros cursos se sigan difundiendo, gracias.
Los locos
sean unidos;
si no
cuidadito,
que nos devoran
Prefiero ser un loco feliz
tratando de que muchos
se contagien de mi locura...
y no un cuerdo
con cinco úlceras
tratando que los demás
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¿Será cierto que tenemos que ser los mejores en la escuela, que tenemos que casarnos con la mujer más hermosa y con el hombre con más dinero? ¿Será cierto que debemos tener un título?
¿Será cierto que yo tengo que ser lo que ese positivismo cultural me exigió que fuera?
¿Por qué no nos damos cuenta que el día que te des cuenta que no has podido darte cuenta de que no puedes ni podrás comprar lo que tienes que ser, te caerás y seguirás cayendo en depresiones?
Por eso afirmo que e l día en que el hombre deje de ser positivo, pero también deje de ser negativo, se encontrará inexorablemente con lo que él es, con lo que puede ser. Encontrará realmente en él predisposiciones y no pautas positivistas impuestas por normas culturales, que lo único que hacen es llevar a estados depresivos, o al consumo de drogas.
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Así vives tú, co mo un gran soñador, creando sueños inalcanzables, sin disfrutar el presente que está a tu disposición si tan sólo aprendieras a desplazar tu negatividad. Y si por azares del destino logras esos objetivos tan
anhelados, en casi todos los casos te preguntarás: "Y, ¿ahora qué?".
Por creer
que lo que creía
me daría
la felicidad,
hoy encontré
lo que no quería:
la falta de felicidad.
Ya perdí mi niñez por mi adolescencia; mi adolescencia, por ser responsable; perdí a mi novia, por mi esposa; perdí a mi pareja por mis hijos; perdí el disfrutar a mis hijos por mi trabajo; perdí mi matrimonio por mis histerias; perdí mis histerias gracias a Dios. Y ahora que empiezo a darme cuenta de que Dios no era lo que creía, ya es tarde: tengo una casa hermosa, o quizá no; tengo un carro nuevo, o quizá no; pero la realidad es que me siento mal conmigo, con el mundo, y ya me di cuenta de que lo que logré no me brindó la anhelada felicidad que creía que iba a encontrar.
Al igual que en las películas
de ciencia ficción
creemos que la realidad
es lo que creemos,
cuando que por creer
en lo que creemos,
creamos lo que vivimos
y ni siquiera podemos
tomar conciencia
de nuestra realidad
No sé si recordarás que cuando éramos chicos nos obligaban a hacer cosas como estudiar. Y nadie nos enseñó que tenemos derecho al conocimiento. Nos exigían obtener un título.
En esa búsqueda incon dicional del título que había que devolverle a nuestros padres por todo el esfuerzo que invirtieron en nosotros, uno fue obediente y se mató estudiando, en tanto que otros fueron rebeldes y no obedecieron.
Hoy, quizá los rebeldes son los que muestran capacidad de subsistir, y los que intentaron hasta obtener su título son quienes cuentan con menos herramientas para subsistir. Y es que tu madre no quería siquiera que una maestra te reprobara: ¿cómo iban a hacerle eso a su bebé? Y no repetiste el año, porque incluso fue a hablar a la escuela para que te aprobaran.
Si tu madre en verdad hubiera pensado en ti, y no en el qué dirán, habría dejado que repitieras el año hasta que supieras, hasta que aprobaras.
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tomaban pastillitas (drogas), se sobreentiende, legales, pero drogas al fin para cualquier cosa.
Con abue las que nos obligaban a ir con ellas a misa y se disfrazaban de personas morales, pero se la pasaban hablando mal de todos... Así crecimos, y a esta breve lista de ejemplos podemos agregarle un largo, pero muy largo etcétera.
Hoy quizá muchos tene mos diplomas, aunque tal vez no nos percatemos que el ochenta por ciento de los profesionales en América Latina trabajan en cualquier cosa excepto en lo que estudiaron.
Casi todas las labores están relacionadas con casi todo menos con aquello a lo que dedicaste veinte años de tu vida. Muchos dejaron de tomar, mucho s dejaron de drogarse, pero a pesar de todo siguen educando como los educaron... De esta manera, al recibir tu diploma, tomas conciencia que han transcurrido veinte años... Sí, veinte años, en algunos casos, tirados a la basura, porque hoy estás manejando un taxi, atendiendo un restaurante o trabajando en cualquier lugar que nada tiene que ver con lo que estudiaste. Ojo: para mí cualquier trabajo es absolutamente digno, pero como todavía crees que vales por el diploma que has logrado, ni siquiera disfrutas el placer de que alguien te pague para recorrer con agrado la ciudad en tu taxi.
El día que puedas entender
que en ti existe un hermoso
conjunto de conocimientos
aprendido a través de
todas las experiencias de tu vida,
a través de tus vivencias
tomarás conciencia que
a ti no te gustaba que te hicieran
las cosas que te hacían
cuando eras niño.
y que hoy, por olvidar
tus propias experiencias,
les haces a tus hijos lo que a ti
El que ama lo que es
ama lo que hace.
Si lo que hago
me permite lograr
lo que necesito,
¿por qué diablos
mi negatividad
no me permite
amar lo que hago?
Cuando le enseñas a un niño a ser responsable, y a los siete u ocho años lo apoyas a hacer lo que sienta hacer, quizás hasta vender jugos en la puerta de tu casa, él descubrirá lo magnífico que es comprarse sus tenis con lo que gana. Pero eso no te lo permitieron. Un día te arrojaron a la vida con un diploma y... "¿qué hago, si siento ese miedo y esa inseguridad natural por no saber a qué me voy a enfrentar; miedo al preguntarme cómo le hago para empezar a buscar lo que necesito para subsistir?"... Todo ello es normal, porque no te dejaron aprender a defenderte, porque te quitaron las defensas, te quitaron los anticuerpos ante la vida al sobreprotegerte.
Si me acompañas en estas páginas, ojalá aunque no debería emplear el término ojalá porque en árabe significa: Dios lo quiera, pero ojalá te percates de que estás haciendo lo mismo con tus hijos, en lugar de permitirles que crezcan.
Yo creo que si entre todos entendemos estas estupideces que digo, podremos lograr ser un poco más seguros o que nuestros hijos sean más seguros e inteligentes, pero siempre siguiendo este consejo:
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Hoy seguimos soñando con que nuestros hij os sean los mejores en la escuela, que se gradúen. Y a pesar de que a ti no te gustaban las presiones que tus padres ejercían en ti eso sí, sin la intención de dañarte, sin darte cuenta de que viviste con pautas culturales que te torturaban, hoy tú torturas a tus hijos con las mismas pautas con las que te educaron a ti y a todos nosotros.
¿Será lógic o que la habitación de tu hija deba estar ordenada como tú quieres?
¿Será cierto que su c abello tiene que ser puro, casto y virgen, cuando tú te tiñes el tuyo?
¿Será lógico que critiques a tu hijo porque quiere colgarse dos aretitos (piercing) cuando tú te llenas de colgajos? ¿Será lóg ico que obligues a tus hijos a que vayan a misa, cuando tú sólo asistes para criticar a otras personas o por el qué dirán?
¿Será lógico que obligues a tus hijos a que se confiesen con el sacerdote, cuando tú sueles hacerlo, recibir el perdón divino y el lunes siguiente, vuelves a pegar, a tomar, y a hablar mal de todo el mundo?
Qué complicado es esto, pero ésas son las pautas culturales que hoy nos rigen.
Cuando entiendas
que hay que desplazar
poco a poco esa negatividad;
cuando empieces a aprender
a respetarte, en lugar de creer
que tienes que ser el ser respetable
que te obligaron a ser
para que públicamente te aprobaran;
cuando empieces a respetarte en
serio, encontrarás que a través
de este camino serás autorizado
por tu conciencia para vivir en paz
Yo creo que el ser humano
entendió muy poco
o muy poquitito
eso de:
“Ama a tu prójimo
como a ti mismo”.
Uno cree que nos odian,
uno cree que no nos quieren,
pero cómo hacer que te amen,
cómo entender qué es
el amor por los demás,
si tú no has aprendido
lo que es amarte y respetarte.
¿Qué significa el respeto?
¿Qué será ese respeto que hasta hoy crees que tienes derecho a exigir, cuando en el fondo tú no educas con respeto?
Si tus hijos se acostumbraron a escucharte hablar mal de tu pareja, seas hombre o mujer; hablar mal de la familia de tu marido; hablar mal de tu jefe, de tus compañeros de trabajo...
Y exigimos respeto.
Te has pasado la vida exigiendo a tus hijos que no beban alcohol, y tú bebes; te has pasado la vida exigiéndole a tus hijos que no se droguen, y tú tomas pastillas para todo... Le has exigido a tus hijos que no mientan, y tú misma les dices, cuando se escucha el timbre del teléfono: "Diles que no estoy"...
Cuando aprendas a desplazar
tu negatividad,
verás qué hermoso
ser humano eres,
y qué hermoso ser humano
puedes ser
si aprendes a sacar de tu mente
todos esos principios o
pensamientos que no te permiten
Existió un ser humano muy especial que fue líder de una línea religiosa. A pesar de haber estado o no, de acuerdo con sus planteos.
Mis respetos a ese gran hombre Juan Pablo II... quien pide perdón a la humanidad por lo que alguna vez hizo la Iglesia. Yo creo, y quizás es la interpretación que quiero dar a sus palabras, que este gran hombre nos está dando a entender que no culpemos a Dios por los errores de los hombres. ... Dios no se equivoca, pero con actitudes muy soberbias, los seres humanos con ansias de poder cambian las esencias religiosas, perdiendo hasta el respeto por el hombre mismo. Juan Pablo II llego a enviar mensajes por Internet,
adaptándose al mundo actual, en ellos, pidió perdón a la humanidad por los actos anteriores de la Iglesia, y volvió a pedir perdón por las violaciones cometidas por algunos sacerdotes, y por el daño que se le hizo a ciertas poblaciones aborígenes...
Y olvidamos situaciones como las de Acteal (para nuestros amigos que no son mexicanos, Acteal es una localidad de México en el que supuestamente hubo una lucha de poderes
42 Pero de vuelta:
Hoy se pide perdón por lo que se hizo y nos olvidamos de lo que estamos haciendo...
¿Será que dentro de veinte años volverán a pedirnos perdón por lo que se hace ahora?
Te voy a contar una hermosa experiencia que viví hace unos años, al cerrar una mesa redonda sobre dependencias:
A un psiquiatra muy famoso en México, cuyo nombre n o tiene caso mencionar, alguien le comentó: "Un psiquiatra me dijo que soy adicta porque hace veinte años otro psiquiatra le dijo a mi madre que debía darme tales y tales medicamentos por un problema de hiperactividad que tenía ... y mi madre comenzó a medicarme desde los cinco años. Esto, según mi psiquiatra, es lo que originó la dependencia a las drogas, así como un sin número de problemas orgánicos”...
Y este psiquiatra famoso, a quien suele verse en programas de televisión, le respondió lo siguiente:
"Hace vein te años no sabíamos los efectos colaterales de esas drogas que le recetaron a usted de niña".
¿No será que lo que dijo aquel psiquiatra se va a repetir, que hoy nos dan drogas cuyos efectos colaterales se desconocen, y dentro de veinte años nos daremos cuenta de que...?
¿Será que o tro papa pedirá perdón en el año 2020 por lo que se hizo en el año 2010?
Y, ¿qué hacemos hoy para que las cosas que suceden no sucedan?
¿Tendremo s que conformamos con que se pida perdón permanentemente?
¿O empezamos a hacer algo para que las cosas cambien en realidad?...
Yo creo que el perdón es algo absurdo, ridículo, sobre todo cuando uno continúa haciendo lo mismo que hacía antes, por lo cual se pidió perdón...
Pero la humanidad está acostumbrada a pedir perdón, al menos cada domingo...
Eso sí, el lunes vo lvemos a pegarle a nuestros hijos y volvemos a embriagarnos... ¿Será que creemos que nos perdonan, o necesitamos creer que nos perdonaron para poder seguir justificando el hacer lo que seguimos haciendo?
El día que el ser humano
deje de creer,
que por su soberbia
tiene el derecho
de juzgar a los demás,
adquirirá conciencia
y empezará a entender
que el perdón lo dan
los que tienen la soberbia
de creer que tienen el derecho
Hoy creo que existe
una ley terrena
y una ley divina.
La ley terrena
es un mecanismo de defensa
de los pueblos
dirigido a establecer pautas
para una mejor convivencia.
La ley divina es eso
que hace que a través
de tus cargos de conciencia
tu conciencia te juzgue
por tus cargos de conciencia.
Si no has entendido esto que quizás para ti ha sido un trabaneuronas, léelo una y otra vez hasta que tus cargos de conciencia te permitan entender lo que tus cargos de conciencia no te permiten entender.
Hay seres que todavía se laceran en el nombre de Dios, todavía, a pesar de muchos planes, de muchos proyectos de educación, son muy pocas las mujeres que toman cursos psicoprofilácticos o, como comúnmente se les llama, para parto sin dolor... Muchas, pero muchas amigas todavía creen que si no sufren no van a ser buenas madres...
Todavía vemos en algunas festividades religiosas a gente que castiga su cuerpo hasta sangrar.
¿Eso será lo que Dios nos pide?
Yo no creo que sea lógico que todavía haya gente que crea firmemente que debe parir con dolor. ..
Yo no creo que Dios nos ha ya dado la vida para sufrirla.
Yo creo que, si existe un dios o no, cada uno con sus planteamientos religiosos... Dios es, o debería ser, respeto, amor, familia, tradiciones, y no lo que hasta hoy me hicieron
Yo no creo que Dios
haya dicho
lo que el hombre dice
que Dios dijo.
Hoy, estoy
totalmente convencido
que la única forma
en que Dios se expresa
no es con palabras,
sino por medio
del sentimiento.
Es muy complicado el tema...
Pero, ¿estamos haciendo algo para cambiar, o esperamos a que dentro de veinte años alguien nos pida perdón? Y nosotros, ¿vamos a seguir pidiendo perdón una vez por semana?
¿Por qué no te pones a pensar qué estás haciendo para que las cosas cambien?
El perdón es eso que
los soberbios
que creen que tienen
el derecho de Juzgar
casi siempre otorgan
para después reclamar
o reprochar, cuando
les conviene,
El ser humano nunca
aprenderá aquello
de: “No juzgarás”,
y si entendemos el
“No juzgarás”, que es
uno de los principios básicos
de muchas esencias religiosas,
Desde muy chiquito yo pensaba (aunque parezca mentira, aprendí a pensar muy pequeño) que si el templo de Dios es mi cuerpo, si mi cuerpo es carne y la carne es pecado, ¿acaso Dios vive en el pecado?
Hace muchos años, c uando tenía seis años de edad, me planteé el siguiente cuestionamiento: "Si alguien dijo que el que tenga fe podrá hacer lo mismo o más que Él, ¿no me habrá querido decir ese ser que yo era tan dios como él, o tan hijo de Dios como Él?". Creo que ese ser quiso decirnos que todos somos hijos de Dios, pero muy pocos lo entendieron. No me hagan caso, no me hagan caso, pero qué gran diferencia hay entre creer en Cristo o tomar con su ejemplo de vida un camino hacia una actitud crística.
Tener una actitud crística es entender que somos parte de un todo al que debemos respeto, y si logras dejar de pensar con una actitud absolutamente egoísta o egocéntrica, entenderás que la función de todo ser humano debería estar en función del todo...
Claro, claro, pero así no me lo explicaron...
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¿Por qué discutimos por cualquier cosa?
¿Por qué será que me peleo contig o por motivos que no entiendo?
¿Por qué será que hoy vivo desastres familiare s, batallas constantes, luchas continuas contigo y con los demás?
¿Por qué será, como suele suceder, que un matrimonio ya no es un matrimonio, sino un dúo que se la pasa discutiendo por todo?
¿Por qué será que lo que pasa con tu pareja se lo cuentas a todos, como esperando la lástima de los demás?
¿Qué pasa con la humanidad, qué pasa con nosotros, qué estará pasando contigo...?
Te voy a explicar en muy pocas palabras por qué tu mente actúa así.
Te voy a explicar en muy pocas páginas qué sucede con una mente que fue educada para creer que, bajo cualquier punto de vista, el sufrimiento es parte de tu vida.
El ser humano
dice que cree
en lo que dice que cree,
cuando en realidad
ni siquiera sabe
por qué cree
en lo que cree
y no se da cuenta
de que cree
en lo que cree
para Justificar
lo que es.
Mira, vamos a avanzar paso por paso y ya, ya, ya empiezo a explicarte cómo y de qué forma funciona nuestra mente. La mente de todos lo s seres animados opera de igual manera.
Todas las mentes de todos los seres vivos funcionan exactamente igual.
La mente de una gallina, la mente de un perro, la mente de un dinosaurio, la mente de tu suegra, tu mente, mi mente, trabajan exactamente igual.
Claro, entiendo que quizá pienses o digas que tu mente no puede ser igual a la de una gallina... Pero sí, funcionan exactamente igual, lo único que cambia son los procesos evolutivos.
Te lo explico mejor:
La tecnología con que funciona una computa dora es la misma en todas esas máquinas: una trabajará con procesadores matemáticos un poco más rápidos que otros; otras tendrán un disco duro más grande que otros; unas más contarán con una pantalla a color, otras con un monitor en
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Pero, que quede claro , todas las mentes funcionan igual. Y si entendemos cómo funciona una mente, comprenderemos con qué facilidad se puede cambiar una mente.
Todas las mentes funcionan po r algo que se llama asociaciones inconscientes.
¿Qué son las asociaciones inconscientes? Algo muy simple:
Cuando pa sas por la calle, percibes el olor de una comida determinada y te acuerdas de tu abuelita que cocinaba ese guiso...
Cuando escuchas una canción, te acuerdas de tu prime r noviecito, y cuando el cielo está nublado te acuerdas no sé de quién.
A eso se les llama asociaciones inconscientes.
A través de estímulos (que funcionan como la contraseña de una computadora) que llegan a tu mente vía los sentidos, encontrarías en tu disco duro, en archivos de tu mente, recuerdos que se almacenaron por medio de estímulos similares.
De forma no volun taria por eso se les llama asociaciones inconscientes, asocias el presente que estás viviendo con el pasado y una información que entra a tu mente te hace recobrar hechos que sucedieron.
¿Vamos bien?
Ya entendimos qué son las asociaciones inconscientes. Ahora hablemos de los reflejos condicionados.
La mente también funciona por reflejos condicionados. ¿Qué son los reflejos condicionados?
Para leer este libro, tu mente tuvo que aprender a leer y hoy sin pensar lees por reflejos condicionados...
Al manejar un automóvil, no necesitas pensar para frenar o acelerar...
Al peinarte, al cepillarte los dientes, ya tu mente no tiene que pensar en cómo hacerlo porque toda técnica que fue aprendida con constancia provoca un reflejo condicionado. Los reflejos condicionados son, parte de las funciones de la
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A ver, de vuelta, de vuelta, de vuelta, despacito: Toda técnica que mi mente practique con constancia provoca que un estímulo provoque a su vez una respuesta, sin que ésta sea voluntaria...
Uno de los ejemplos más simples es hablar un idioma: Una perso na aprende un idioma y su mente, por
asociaciones inconscientes y reflejos condicionados, prepara las cuerdas vocales para hablar el idioma que aprendió. Otro ref lejo condicionado más simple, el más simple, el más común, característico de todos los que todavía tienen una mente muy ligada a dependencias familiares tú no, tú no, esto no es para ti... esto es para los que no compraron este libro, es el que... ¿Te acuerdas cuando miras la hora y sientes hambre? Bueno, eso es un reflejo condicionado. En el siglo pasado se hicieron investigaciones al respecto, sobre todo por un tal Pablov, quien habló de los reflejos condicionados de la siguiente manera:
A determinada hora del día, Pablov le daba de comer a una perrita y al mismo tiempo hacía sonar una campanita. De esa manera, la relación era: campanita, comida-campanita, hasta que un día no le dio de comer pero sí tocó la campanita y la perra segregó jugos gástricos.
Eso mismo te pasa cuando ves que ha llegado la hora de la comida.
Según la pediatría mod erna, a los bebés hay que darles de comer cada cuatro horas. Por lógica, ¿cómo tu madre no le iba a hacer caso a tu pediatra? Entonces, muy dulcemente, a pesar de tu sueño placentero, te sacudía sacándote del descanso o te obligaba a tomar tu mamila hasta no dejar ni una gota cada cuatro horas. Claro, claro, a esto hemos de agregar que, aunque ya la leche brotara por tus orejas, tu abuela, dulce y tierna, se acercaba esgrimiendo simbólicamente una poderosa cuchara en forma de avioncito, obligándote a comer y comer y comer hasta donde creían que debías comer. Nadie, pero nadie, respetó siquiera el día que no sentías hambre. Ahora, cada cuatro horas esta tortura sistemática se convierte en tu mente en un reflejo condicionado y, aunque tu cuerpo no precise la ingesta de alimentos, provoca o genera la sensación de apetito.
Obviamente, creemos que la obesidad se debe a lo que comemos, cuando la verdad es que comemos cuando no tenemos hambre pero, como es la hora de comer, el cerebro manda órdenes...
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Lo que co mentaré a continuación, es para mí, el aspecto más importante para entender el porqué nuestra mente no nos deja estar bien con nosotros mismos.
Presta mucha atención y te pido que leas estas líneas todas las veces que sean necesarias hasta que entiendas con total claridad lo que voy a explicarte...
Puesto que fue programada, a t ravés de los procesos deductivos, para convivir con el sufrimiento como el único camino lógico, tu mente defiende conclusiones o pensamientos destructivos. Tales pensamientos originan, por reflejos condicionados, cambios en tus estados anímicos. Estos cambios, a su vez, provocan que cuando tu mente te pone mal, como es muy inmadura, no puedas reconocer que el problema lo tienes tú. Y, sin darte cuenta, empiezas a agredir sistemáticamente a los demás, porque necesitas que ellos te hagan lo que sabes que te van a hacer como respuesta a tus agresiones, para así culpar a otros de tu autodestrucción.
Este automatismo mental que hoy te acompaña puede ser destruido en menos tiempo de lo que imaginas.
Empecemos de nuevo:
Ya entendimos más o menos cómo funciona nuestra mente en lo referente a las asociaciones inconscientes y los reflejos condicionados.
Ya entendimos cómo una mente se automatiza para actuar con reflejos condicionados. Un poco más adelante te contaré la relación casi directa que hay entre lo que hoy haces sin advertirlo y lo que hace un perrito que pongo como ejemplo. Pero ahora nos resta entender lo más, pero más, complicado que necesitamos entender para poder comenzar a entender cómo funciona Contranálisis en nuestra mente. Mira, mira, mira, o mejor dicho, lee, lee, lee (creo que ya me estoy pareciendo a los amigos que me llaman por teléfono y me dicen: "Mira, Leonardo"; ellos podrán verme a mí pero yo no puedo ni verlos, claro, aunque esto parezca una pequeña vacilada...); pero mira o lee, como tú quieras. Todos los seres humanos que han crecido aunque me parece que ya lo mencioné pero te lo repito, con padres castigadores, con gritos, golpes, cargos de conciencia y se sobreentiende con culpas por miedo al castigo, empiezan a sufrir las consecuencias de lo que comúnmente se llama:
Un coco-wash o lavado de cerebro o etcétera, etcétera, etcétera.
Antes de profundizar en lo que es un lavado cerebral, quizás uno de los aspectos más profundos de las investigaciones realizadas por los servicios de inteligencia de casi todas las
¿El ser humano
pide consejos
a todo el mundo
para aclarar
la manera de enfrentar
lo que tiene
que enfrentar?
¿O busca consejeros
para responsabilizar
a los demás
de su toma
de decisiones?
¿Por qué no me animo a tomar decisiones?
¿Por qué ante lo toma de decisiones pido consejos a todos? ¿Por qué, por qué, por qué, por qué soy tan tonto que vivo de acuerdo con lo que los demás me dicen que debo hacer? ¿Porqué soy tan to nto, estúpido, idiota, menso,
recontramenso, que doy unos consejos sensacionales pero no puedo aplicarlos en mí?
¿Por qué a mi madre, a mi hermano, a mi hija o a mi abuela puedo darles unos consejos no sólo brillantes, sino brillantísimos, mientras yo no puedo resolver mis problemas?
¿Cuál será el motivo? El motivo es el siguiente:
Hablemos de lo que conocemos como un coco-wash, un lavado cerebral, un condicionamiento mental que se impone mediante prácticas muy especiales que hoy tú realizas con tus hijos, igual que lo hicieron contigo.
El perrito que tienes en tu casa, ése que poco antes decía que se parece a ti, no te da la pata porque sepa qué es dar la pata; ya sabe que si no la da le pegan, lo castigan, o no le
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alguien te dijo que tenías que hacer sin saber por qué. Pero das la pata, y cumples con los preceptos socioculturales que te han impuesto, porque hay que cumplir con los principios establecidos y tu mente creyó que ésa era su única verdad o su única opción.
¿Por qué?
Porque, como mecanismo instintivo de defensa, cualquier animal termina obedeciendo de forma irreversible e incondicional todo lo que se le enseñó a través del miedo al castigo. Como mecanismo instintivo de defensa, para evitar que te castiguen, das la pata. Para evitar que te castiguen, quién, no tienes idea, pero para evitar que te castiguen, educas como te educaron. Practicas los rituales con los que te acostumbraron a vivir y con los que te hicieron creer que todo ello era lógico. Incluso, por miedo al castigo, pierdes tu felicidad...
Acaso sabemos que buscamos cuando buscamos la felicidad, puesto que te inculcaron que la felicidad era casarse, tener hijos; pero hoy, aunque estás casada, tienes hijos y una casa hermosa, vives con miles de líos en tu cabecita, con miles de líos, pensando que tendrías que haber hecho no sé cuántas cosas... y todavía no haces nada para intentar pelear por estar bien.
De vuelta, de vuelta, de vuelta: la felicidad es una actitud ante la vida que fue prohibida, que fue castigada, que fue limitada, y yo, por miedo al castigo, obedezco.
La felicidad es eso
absolutamente inalcanzable
para quienes creen que
alguien o algo puede
dársela... La felicidad
es esa actitud ante la vida
que te llevará a disfrutar
lo que eres,
lo que haces,
dejando inexorablemente
de plantearte dónde está;
disfrutando, día con día,
lo que la vida te permita vivir.
¿Recuerdas que alguna vez te caíste y tu abuela te dijo que Dios te había castigado porque no le hiciste caso a ella, por lo que llegaste a creer que Dios estaba a la disposición de tu abuela?
¿Cómo no ibas a creerle, si para la mentalidad de un niño de tres o cuatro añitos, sus padres o abuelos son sus ídolos? Y hay que obedecer, hay que obedecer...
Cuando el ser humano
tome conciencia
de que la desobediencia
es el pecado original,
tomará conciencia
de que al tomar conciencia
podrá tomar conciencia
de que quizá puede
dejar de ser o de sentir
que es un gran pecador
porque un día
se atrevió a
tomar conciencia.
¿Qué es lo que realmente buscamos en esta vida?
Nos enseñaron que era más importante la calificación que el saber.
Nos enseñaron que e ra más importante el diploma que el ser.
Nos enseñaron que era más importante la apariencia que la conciencia...
De alguna forma nos convencimos de que hay que ser positivos, nos convencimos de que hay que lograr cosas... ¡pero qué diablos voy a poder lograr en esta vida si ni siquiera sé qué quiero, ni qué busco, ni qué siento!
El positivismo es quizás el motivo principal de que mucha gente se deprima, de que muchos tomen: cuando no logro conseguir lo que mi mente creía que tenía que encontrar, mi mente cae en pozos depresivos.
Creo que si dejamos de ser negativos y también dejamos de seguir buscando objetivos impuestos, cada uno encontrará en uno mismo lo que quiere, lo que busca, lo que siente, lo que verdaderamente pueden ser sus predisposiciones.
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Es más, nos dijeron que la vocación podríamos encontrarla hasta en una prueba vocacional...
O que pod ría ser producto de un examen que alguien me aplicaría, cuando realmente ni esa persona sabe qué quiere ser ni para qué sirve el examen que me ha aplicado...
Estoy convencidísimo d e que no puede existir una prueba en la cual uno pueda encontrar su vocación.
Más bien, creo que la vocación la encontraremos en la calle, gastando zapatos, viviendo, inventando, haciendo miles y miles de cosas.
Y el hacer una de esas cosas le permitirá a uno sentirse como pez en el agua y sentir que ya sabía lo que ni siquiera sabía que sabía.
Entender simplemente que puede empezar a vivir o a vivenciar lo que está realizando con una atención tan increíblemente concentrada, tan increíblemente atenta como cuando éramos chiquillos y jugábamos con nuestros juguetes...
Es tal ve z en el cúmulo de experiencias, el cúmulo de conocimientos que venimos arrastrando a través de los siglos de los siglos, donde encontraremos esas predisposiciones latentes en cada uno de nosotros.
Claro, el c ómo se transmite ese cúmulo de conocimientos de generación en generación es hasta hoy una gran duda en la que muchos científicos están trabajando.
Es posible que algunos ya hayan entendido cómo se transmite el conocimiento de generación en degeneración, pero nadie ha podido encontrar respuesta alguna al cómo y al dónde se aloja el conocimiento en nuestra memoria. Pienso que en una universidad obtendrás herramientas para adaptarte mejor a un medio; lograrás acumular quizá muchos conocimientos; tal vez, incluso, si los dioses lo quieren, conseguirás trabajo.
Pero tu vo cación la encontrarás cuando comprendas que puedes aplicar todos tus conocimientos al servicio de algo más trascendente.
Conocí a una persona tan, pero tan tonta,
que toda su vida quiso aprender a tocar
la guitarra, pero sus padres no se lo permitieron.
Ahorró y ahorró todo lo necesario para comprar
su guitarra y al salir de su casa con el dinero en
la mano su mejor amiga le sugirió:
“¿Por qué no compras un violín?”.
Y como se trataba de su mejor amiga,
pensó que el violín era lo que más deseaba.
A la vuelta de su casa se encontró con el amigo
que le gustaba, y éste le dijo:
“¿Por qué no compras un saxofón?”.
Y como el amigo le gustaba,
creyó que el saxofón era lo que deseaba.
Cuando llegó a la tienda de música
un muy buen vendedor, sabiendo que
en sus bodegas tenían muchas baterías
que no podían vender, le dijo a esta amiga muy,
pero muy tonta: “Está de moda tocar
la batería”. Mi amiga hoy compró la
batería creyendo que estaba de moda,
y al tocar su batería llora y llora
por la guitarra que añora.
Y colorín colorado,
este cuento se ha terminado.
Es muy difícil entender lo anterior, pero...les cuento una anécdota: En una ciudad muy importante de México pasó esto: una terapeuta que se dedicaba a aplicar pruebas vocacionales...
¿En qué ciudad? una cuyo nombre no tiene caso mencionar...
Bueno, aunque esa mujer lle gó a ser una profesional de éxito, toda su vida quiso ser bailarina y no lo logró... Ahora ha provocado que en esa ciudad haya cualquier cantidad de academias de baile, porque a todas las chicas y chicos que acudían a consultarla les aplicaba una prueba vocacional y les comunicaba que su vocación era bailar, transmitiéndoles así sus frustraciones.
Yo no creo, bajo ningún punto de vista, ni siquiera en la opción de que alguien pueda decirte cuál es tu vocación.
Para descubrir la vocación no precisamos del razonamiento. El razona miento siempre trabajará siguiendo pautas
culturales.
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Pero, ya aclarando lo que busc as, puede ser que el razonamiento te sirva para aprender a defender esa actitud ante la vida que te permite sentirte como pez en el agua, y para encontrar la forma de adaptarte al medio de manera que éste te dé lo que necesitas; para lograr lo que quieres; para desarrollar lo que eres; para seguir profundizando en eso que eres y que te hace sentir muy bien.
Me atrevo a expresar con total sinceridad lo que siento sin miedos, porque estoy convencido de que no hay un solo perro que pierda el tiempo leyendo libros, pero seguro no se olvida de disfrutar que es un perro.
De vue lta, de vuelta, de vuelta, esto es muy difícil de entender.
No te confundas, porque luego creemos lo que decimos que creemos, y por creer lo que creemos creamos un mundo tan falso, tan ridículo y tan absurdo que, cuando nos damos cuenta, nos vemos llenos de un montón de cosas que no nos dan la felicidad. Y empezamos de nuevo: algunos quiebran sus empresas; otros se pelean con sus padres para que éstos les quiten la herencia que les correspondía; otros simplemente aprovechan una herencia que, merecida o no, van a despilfarrar...
El ser humano
perdió tanto,
pero tanto,
el derecho a hacer
lo que siente,
que hasta para hacer
lo que siente,
con un brazo
abraza a su amante
y con el otro
sostiene el Kama Sutra.
Yo creo que nadie en la vida
merece nada
si no sabe ganárselo,
y cuando la vida te da más
de lo que has logrado ganarte,
es muy probable que tú conciencia
no te permita siquiera disfrutarlo.
Yo creo que el gran placer de la vida
es darse cuenta
que uno puede conquistar
día a día el estar mejor.
Nadie ha dicho que tener
sea malo,
pero tener lo que necesitas
para poder disfrutar
cada vez más y más y más
el placer de ir desarrollando
lo que sientes, lo que quieres
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El problema principal es que el ser humano tiene miedo, mucho miedo de madurar, de crecer...
Tú, que es tás leyendo este libro, vas a darte cuenta de cuántas veces cometes los mismos errores en tu trabajo, porque para poder completar una tarea debes repetir sistemáticamente parte de la misma por haber cometido errores, porque en lugar de poner atención a lo que haces, tu mente está tan dispersa que comete error tras error.
Si dejas de cometer errores, creces, y crecer implica mucha responsabilidad, mucho miedo, hasta terror al percibir que puedes vivir sin la dependencia de quién, no sé, pero de los que hoy manejan los hilos de tu vida: quizá tus padres, que hoy son tus hijos, o tus socios que hoy son tus padres, o tu esposa, que hoy reemplazó a tu madre o a tus hijas...
Pero cuando tu mente te deja ir madurando te das cuenta de qué bello es ser, y al ser tú, dejas de anhelar cosas para demostrarle a los demás que eres más, o que has logrado tener más que los demás. Ésa es la competencia absurda que, aun en pleno año 2009, nos hace creer que tener es más importante que ser.
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De vuelta: el miedo a crecer; el miedo a madurar; el miedo a la responsabilidad de darse cuenta de que uno comete error tras error por el terror que se tiene ante la responsabilidad.
El ser humano
es tan tonto
que cree
que tiene miedo al fracaso
cuando en realidad,
por pautas socioculturales,
siente terror
a la responsabilidad
que implica triunfar.
Yo creo que el ser humano
Está, tan pero tan confundido,
que cree que el triunfo
se relaciona con los logros
y no se da cuenta que,
poco a poco, cuando logra
lo que creía que era triunfar,
deja de disfrutar el placer
de hacer las cosas lo mejor que puede
y no toma conciencia de que lo importante
es haber intentado hacer las cosas
lo mejor que podía.
Para mí,
lograr
triunfar en la vida
está muy relacionado
con la suma
de la falta
de errores.
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Hace poco una señora llamó a nuestro programa de radio comentando que, al contarle a un sacerdote que su marido le pegaba, éste le respondió que su obligación era aguantarlo. Después de la llamada, infinidad de personas, incluyendo algunos sacerdotes, se comunicaron para decir que aquel sacerdote estaba mal, que no era lógico que un religioso opinara así.
De vuelta, de vuelta: por lavados cerebrales, el ser humano pierde su felicidad.
La felicidad
se perdió
gracias a Dios
para que
algunos vivan
como Dios manda...
¿Qué es la felicidad?
Algo que buscamos, algo que nunca encontraremos si la buscamos, porque no es algo que se busque, es algo que se siente. No es algo que vamos a encontrar, es algo que hemos de redescubrir. No podemos encontrar la felicidad en nada ni en nadie, la felicidad es una actitud ante la vida que se fue perdiendo poco a poco.
¿Recuerdas lo que mencionamos sobre el lavado de cerebro?
¿Recuerdas cuando hablé de por qué el perro da la patita? ¿Cómo tu mente puede autorizarte a ser feliz, si fuiste conviviendo cotidianamente con costumbres socioculturales muy sadomasoquistas: familias enteras que no saben de qué hablar si no es de enfermedades; cafecitos compartidos con tus mejores amigas o amigos que hacen que hasta las novelas más lacrimógenas se queden cortas; terapeutas que te hicieron creer que era lógico que relataras todas tus problemáticas del pasado como un camino hacia la superación; representantes de dioses que te hicieron creer que eres fruto del pecado; y más, mucho más, como llegar a repetir sistemáticamente todos los días: "Por mi culpa, por mi culpa, soy pecador, soy pecador, soy pecador"? Y así
¿Yo estoy mal
por lo que me haces?
¿O porque necesito
estar mal
convivo contigo
para que me hagas
lo que me haces
y poder culparte a ti
de lo mal
que estoy conmigo?
Claro, rec uerda que la mente se automatiza con cualquier técnica; hoy, tu mente, por reflejos condicionados, automáticamente va a destrozar, va a destruir todo intento de felicidad.
Más aun, si por azares del destino logras disfrutar lo que haces, sueles preguntarte: "¿Cuánto me va a durar esto?". Olvidaba algo muy importante: te han inculcado que no digas que eres feliz porque seguro tus vecinos o tus cuñadas te envidiarán.
Y la mente se automatiza, se automatiza, se automatiza, para no permitir que llegue a ti esa felicidad que dices querer porque cuando mínimamente puedes estar bien tu mente no te deja; y si por una de esas casualidades empiezas a estar bien con tu familia, ¿de qué vas a hablar con tus cómplices para quienes el displacer es lo más lógico?
El ser humano
suele ser tan ignorante
de sus complicidades
que llega a creer
que su pareja
lo vuelve loco
y por su inmadurez
no puede percatarse de
que porque está loco
es cómplice de quien
Recuerda también que, cuanto más sufras, más cerca estarás de lograr que se te abran las puertas del cielo; cuanto más sufras, te asegurarás de encontrarte con esos seres que te esperan en el más allá; cuanto más sufras, te encontrarás con tu abuelita que sufrió tanto por ustedes y te está esperando en el cielo.
Claro, para todas las familias latinas, o con mentalidad latina, siempre lo digo y lo diré mil veces, la única abuelita a quien puedes ver en el cielo es la mamá de tu mamá, porque se sobreentiende que ella hasta debió de haber muerto virgen; porque la mamá de tu papá se sobreentiende que fue una porquería, una basura y está en el infierno porque se entrometía en la vida de todos; en cambio, la mamá de tu mamá no tuvo defectos... y hasta esperas que un día la canonicen
Y para colmo, como nuestra mente inmadura no cae en cuenta de que se educa con el ejemplo, no has percibido que así educas tú; así educas, no observas que, en tanto exiges respeto a tus hijos, ellos sistemáticamente te escuchan hablar mal de todo el mundo.
Cuando el ser humano
se viste de moralista,
cuando el ser humano
cree que su lógica
es la única moral respetable,
con seguridad
no permite que su habitación
la ordenen personas
que no sean
de su total confianza
por miedo a que descubran
las revistas pornográficas
que esconde
En estos momentos atravesamos por diversos inconvenientes porque hablo como hablo; qué lindo es que alguien me juzgue loco y otros me llamen el Anticristo. Es bello que me llamen Anticristo quienes realmente
representan a ese Anticristo, porque sienten que por llevar un hábito son dioses...
Cada vez que intento no juzgar a los que nos juzgan; cada vez que intento entender cómo es posible que en este nuevo milenio haya personas que crean que Dios los va a castigar por intentar ser felices; cada vez que recibimos llamadas con comentarios que indican que alguien, en algún lugar, cree que lo que hacemos va en contra de alguna Iglesia, saco como única conclusión que tienen toda la razón del mundo. Viene a mi memoria una bella película, un himno al amor: "Hermano sol, hermana luna"; en ella, un tal san Francisco de Asís, quien intentara durante largo tiempo sostener una audiencia con Gregorio IX, lo logra y al entrar al recinto todos los presentes lo miran con gesto de asco por el estado en que se encontraba luego de transitar muchos, pero muchos caminos. No podían entender las sandalias que usaba y, por otro lado, ese hombre, ese gran hombre, tampoco comprendía dónde había quedado la esencia
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Pero quiero también recordar a mis lectores que Gregario IX fue el padre de la Inquisición, fue el responsable de la muerte de más de la mitad de toda la población europea pues, por su soberbia, por sus ansias de poder, con miras a monopolizar la fe y destruir los símbolos respetados por otras religiones, a través de una bula papal comunicó: "Acuso formalmente a los gatos de ser la encarnación del Demonio y se ordena matar a todos los gatos". Como era lógico, las ratas comenzaron a reproducirse en formas absolutamente desmedidas y esa plaga, que diezmó a tanta gente, fue la consecuencia del rompimiento del equilibrio ecológico. Creado por un demente que decía que hablaba en nombre de dios.
Hay que ver quién juzga, porque en la época de la Inquisición torturaban a los que creían que eran herejes; por sus tribunales pasaron infinidad de sacerdotes, infinidad de religiosos a quienes mataban solo por pensar.
Y en la actualidad, cuando se cree que la Inquisición acabó, todavía hay gente que se deja llevar por algunos que afirman que los veinte sacerdotes que participan en nuestros cursos son herejes y no son dignos representantes de la Iglesia. Claro, si no sembra mos miedos no podemos ejercer
dominaciones, y si no dominamos, ¿cómo recaudaremos lo que tenemos que recaudar para vivir como Dios manda?
Si no desplazamos
nuestros miedos,
nuestras dudas,
nuestras incertidumbres,
¿Cómo hacemos para crecer
en Dios, y dejar de depender
de los vendedores de dioses
que no les conviene que el
El Ser Humano
tiene tantas limitaciones
que no se da cuenta
que busca a Dios,
cuando hasta depende
de quién le dice qué es Dios.
Yo creo que Dios
está mucho más allá
de lo que el entendimiento
del hombre le permite entender
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Antes hablamos del lavado cerebral...
El ser humano, por ser muy inteligente cuando nace, se ve forzado a frenar su inteligencia por miedo al castigo. ¿Recuerdas que cuando eras niño si no obedecías no te dejaban salir?
¿Recuerdas que cuando eras un chiquillo y discutías con tu abuela te castigaban, no te daban el postre que querías, y si no terminabas todo lo que había en el plato te torturaban haciéndote pensar que por culpa tuya otros niños se morían de hambre?
A ver, te lo explico: puesto que la inteligencia es la adaptación del hombre al lugar y al tiempo que le toca vivir, y tú sabías que si seguías peleando por lo que querías, la pasarías mal, te costaría muy caro, ¿recuerdas haber dicho: "Mejor me callo; si no, no me compran los zapatos que quiero"?
¿Recuerdas haber dicho: "Mejor obedezco y ordeno mi habitación porque si la ordeno me dejarán ir al cine"?
126 ¿Recuerdas...?
Si quieres, puedo dejar en blanco ciento cuarenta y ocho páginas para que completes con tus recuerdos todo lo que hemos debido dejar de hacer o de disfrutar para lograr que nos den las croquetas, o no sé qué otra cosa; ¿recuerdas lo del perrito?
Bueno, ese lavado cerebral que explicábamos fue formando una parte tan importante de tu vida que un día, no sé cuándo, decidiste frenar tu inteligencia por miedo al castigo...
Inteligencia: capacidad
de resolver
la problemática que
acompaña al individuo;
por lógica, adaptación
al tiempo y al momento
que te toca vivir.
Un momento, tal vez alguno de ustedes sienta que lo estoy tratando como poco inteligente; no es así. Eres inteligente, muy inteligente; todavía hay una inteligencia que funciona, que funciona de acuerdo con los recursos que mi mente tenía en la edad en que frenó mi inteligencia.
Te lo explico mejor: en el momento en que dijiste: "Mejor me callo y no discuto más", en el momento en que un niño ya no quiere quitarse los zapatitos, es porque la domesticación comenzó.
Un niño pequeño no quiere usar zapatos, algo natural porque nacimos descalzos. Cuando ese niño decide: "Mejor me dejo los zapatitos", es porque por algún motivo le convenía quedarse con los zapatos puestos, no porque en verdad quisiera tenerlos puestos.
De nuevo: la adaptación al medio hizo que frenaras tu inteligencia por miedo al castigo.
Al frenar tu inteligencia tu mente se quedó con los recursos de esa edad. Pero, desde luego, hoy eres muy inteligente. Claro, el que se droga es muy inteligente, el que bebe es muy inteligente, el que se deprime es inteligente. Son
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Y si bebo, me animo a decir lo que pienso, porque hasta algunos seres absolutamente ridículos que pertenecen a organizaciones internacionales relacionadas con la salud sostienen que el alcoholismo es una enfermedad incurable; y yo creo que ha de ser algún alcohólico el que dirige estas organizaciones para justificar sus dependencias. Hoy año 2009 son más de quinientos mil amigos que han pasado por nuestros cursos y dejaron de tomar como antes tomaban, hoy pueden decir lo que piensan hacen lo que sienten y tomaron conciencia que no tenía nada de malo tomar lo malo era si no tomaban no se animaban hacer lo que sentían, el alcoholismo no es una enfermedad es un recurso inteligentísimo de una mente que todavía cree que alguien lo va a castigar si dice o hace lo que siente.
Hoy, no sé si mis lectores recuerden a Magic Johnson, el jugador de básquetbol que públicamente reconoció en su momento que tenía sida (VIH positivo); pero, poco tiempo después, este hombre mostró los estudios donde demostraba al mundo que con un cambio de actitud y de hábitos logró dejar de ser cero positivo. ¡Qué difícil es entender que todavía crean que el sida es incurable! Hoy son ya muchos los amigos que dejaron de ser VIH positivos con nuestro entrenamiento. Cuidado, cuidado, no estoy diciendo que en nuestros cursos resolverás problemas físicos; lo que deseo hacerte entender es que cuando nuestra mentalidad cambia y desplazamos nuestra negatividad, de inmediato cambian las respuestas del sistema inmune y quizás ese síndrome de inmunodeficiencia adquirida se transforma en un síndrome de inmunoeficiencia.