Armada Española
Concepto de Operaciones
Navales
2015
PÁGINA INTENCIONADAMENTE EN BLANCO
PÁGINA INTENCIONADAMENTE EN BLANCO
Índice
Capítulo 1. Introducción
1
Objeto
1
Necesidad
1
Contenido
2
Vigencia
3
Capítulo 2. Marco de actuación de la Fuerza Naval
5
Marco de empleo de las Fuerzas Armadas
5
El entorno estratégico
6
El medio marítimo
9
Capítulo 3. La Fuerza Naval
13
¿Qué es la Fuerza Naval?
13
Características de la Fuerza Naval
14
Movilidad Estratégica 14 Alta disponibilidad 15 Versatilidad 15 Interoperabilidad 16 Autonomía Logística 16Modelos y medios de una Fuerza Naval
17
Principios de las Operaciones Navales
20
Capítulo 4. Empleo de la Fuerza Naval
25
Generalidades
25
Misiones Genéricas
25
Disuasión y Defensa 26Gestión de Crisis 28 Seguridad Marítima 29 Proyección Exterior 31
Capítulo 5. Formas de actuación de la Fuerza Naval
35
Cometidos Operativos Genéricos
35
Presencia Naval 36 Control del Mar 37 Proyección del Poder Naval sobre tierra 42 Operaciones de Seguridad Marítima 47 Apoyo a autoridades civiles 53 Operaciones de Seguridad Cooperativa 55 Auxilio en Catástrofes y Situaciones de Emergencia. 58Posibilitadores de las operaciones navales
59
Conocimiento del Entorno Marítimo 60 Capacidad C4ISTAR 62 Apoyo Logístico Operativo 67 Protección de la Fuerza 68ANEXO 1. MEDIOS DE LA FUERZA NAVAL DE LA ARMADA Y SU
CONTRIBUCIÓN A LOS DISTINTOS COMETIDOS OPERATIVOS
71
Los Medios de la Fuerza Naval de la Armada
71
Fuerza de Acción Naval (FAN) 72 Fuerza de Acción Marítima (FAM) 73 Fuerza de Infantería de Marina (FIM) 76 Flotilla de Submarinos 78 Flotilla de Aeronaves 79Contribución de los medios de la Armada a los distintos cometidos
operativos genéricos y posibilitadores
80
Presencia Naval 81 Control del Mar 81 Proyección de Poder Naval sobre tierra 81 Operaciones de Seguridad Marítima 82Apoyo a Autoridades Civiles 82 Operaciones de Seguridad Cooperativa 83 Auxilio en Catástrofes y Situaciones de Emergencia 83 Conocimiento del Entorno Marítimo 83 Capacidad C4ISTAR 84 Apoyo Logístico Operativo 85 Protección de la Fuerza. 85
CUADRO RESUMEN CONTRIBUCIÓN DE LOS MEDIOS DE LA ARMADA
A LOS DISTINTOS COMETIDOS OPERATIVOS GENÉRICOS.
86
ANEXO 2. CONTRIBUCIÓN DE LA FUERZA NAVAL DE LA ARMADA A
LA FUERZA CONJUNTA
87
Operaciones permanentes
87
Operaciones de reacción
88
ANEXO 3. ESCENARIOS DE ACTUACIÓN
91
ANEXO 4. GRADOS DE ALISTAMIENTO DE LA FUERZA NAVAL
93
ANEXO 5. LISTA DE ACRÓNIMOS.
95
PÁGINA INTENCIONADAMENTE EN BLANCO
El COPNAV responde, entre otros objetivos, a la responsabilidad del AJEMA de “asesorar al Jefe del Estado Mayor de la Defensa en el empleo de las unidades de la Armada”
Capítulo 1. Introducción
Objeto
El Concepto de Operaciones Navales (COPNAV) tiene por objeto servir de guía para el empleo de la Fuerza Naval, tanto en la fase de planeamiento como en la de ejecución de operaciones, ya sea en el ámbito específico, en el conjunto o en el combinado; y, en general, dar a conocer sus formas de actuación a aquellos actores con los que pueda operar. Derivado de este objetivo, el COPNAV sirve para orientar: la actualización de la doctrina general de la Armada. la definición de los criterios generales para la preparación de la Fuerza Naval. la formulación y la actualización de las capacidades de la Fuerza Naval. las relaciones de la Armada con el resto de instituciones y organismos con competencias en el ámbito marítimo.
Necesidad
Como se explicará detalladamente en el capítulo 3, la Fuerza Naval es el conjunto de medios humanos y materiales, agrupados y organizados, con el cometido principal de realizar operaciones militares en y desde la mar. Se integra en la estructura operativa de las Fuerzas Armadas, y aporta sus capacidades específicas a la fuerza conjunta que se determine para la ejecución de lasoperaciones militares que le sean
encomendadas, como único medio para su empleo operativo.
Para ejercer la acción conjunta, principio básico de actuación de las Fuerzas Armadas, se requiere un profundo conocimiento de las
guía que oriente sobre el empleo de las unidades de la Fuerza Naval. El COPNAV responde así a la responsabilidad del AJEMA de “asesorar al Jefe del Estado Mayor de
la Defensa en el empleo de las unidades de la Armada”.1
El conocimiento de las capacidades específicas de la Fuerza Naval y su forma de actuación es, asimismo, especialmente importante dado el carácter marítimo de España, el número creciente de actividades ilícitas o criminales que se desarrollan en el espacio marítimo, y las posibilidades estratégicas que ofrece el entorno marítimo para las operaciones expedicionarias en defensa de los intereses nacionales.
Contenido
Este documento está estructurado en cinco capítulos secuenciales, que son complementados por anexos.
Este primer capítulo, “Introducción”, proporciona el objeto del COPNAV, explica su necesidad y da una visión general del documento.
El segundo capítulo se dedica al “Marco de actuación de la Fuerza Naval”, y presenta sus principales condicionantes: por ser componente de las
Fuerzas Armadas, por la
influencia del entorno
estratégico actual y, por último, por las particularidades del medio marítimo.
El papel central que desempeña “la Fuerza Naval” en todo el
documento hace necesario
dedicarle el tercer capítulo, en el que se explica qué es y cuáles son sus características específicas. Además, se definen y explican los principios que han de orientar las operaciones navales.
1Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional. Artículo 13.3.d). PDC‐01, Cap.2,
En el capítulo cuarto se identifican las cuatro misiones genéricas o roles que concretan las opciones de “empleo de la Fuerza Naval”: la Disuasión y Defensa, la Gestión de Crisis, la Seguridad Marítima y la Proyección Exterior.
El capítulo quinto detalla los cometidos operativos que permiten llevar a cabo las misiones genéricas, así como los “posibilitadores” de estos cometidos. En él se analizan, para cada cometido, cuáles son las distintas operaciones que puede realizar la Fuerza Naval, cómo contribuyen a la acción conjunta, y qué medios son más adecuados para cada opción operativa.
Por último, los anexos incluyen una somera descripción de los medios con los que cuenta la Fuerza Naval española, su contribución a la acción conjunta, los posibles escenarios de actuación, una referencia a los niveles de alistamiento que pueden tener las unidades y el listado de acrónimos empleados.
Vigencia
El COPNAV recoge la respuesta de la Armada a la situación estratégica actual y a su evolución previsible, y debería ser revisado cada cinco años. No obstante, en caso de que se produjese una modificación sustancial de cualquiera de las variables que configuran esta situación, se podría considerar su revisión parcial.
PÁGINA INTENCIONADAMENTE EN BLANCO
Capítulo 2. Marco de actuación de la
Fuerza Naval
Marco de empleo de las Fuerzas Armadas
La Armada y, como elemento fundamental de ella, su Fuerza Naval, forman parte de las Fuerzas Armadas y, por tanto, del conjunto de instrumentos de los que dispone el Estado para garantizar nuestraSeguridad y Defensa. En este sentido, se puede decir que contribuye a alcanzar los objetivos estratégicos que se establezcan para la protección y fomento de nuestros intereses nacionales. La Armada, junto con el Ejército de Tierra y el Ejército del Aire, tiene como misión constitucional
“garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Esta misión se desarrolla en la Ley Orgánica 05/2005 de la Defensa Nacional, donde se establece que:
"las Fuerzas Armadas contribuyen militarmente a la seguridad y defensa de España y de sus aliados, en el marco de las organizaciones internacionales de las que España forma parte, así como al mantenimiento de la paz, la estabilidad y la ayuda humanitaria.
las Fuerzas Armadas, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la legislación vigente.
las Fuerzas Armadas pueden, asimismo, llevar a cabo misiones de evacuación de los residentes españoles en el extranjero, cuando circunstancias de inestabilidad en un país pongan en grave riesgo su vida o sus intereses".
Asimismo, la citada Ley Orgánica contempla los tipos de operaciones que pueden realizar las Fuerzas Armadas, “tanto en territorio nacional como en el exterior, que pueden conducir a acciones de prevención de conflictos o disuasión, de mantenimiento
de la paz, actuaciones en situaciones de crisis y, en su caso, de respuesta a una agresión”.
Por su parte, la Directiva de Defensa Nacional 2012 (DDN), que refuerza los aspectos más importantes de la defensa nacional en el contexto actual, subraya la necesidad de coordinar los instrumentos en manos de los diferentes departamentos ministeriales con el objetivo de lograr mayor eficacia en un momento de limitada disposición de recursos. Asimismo, destaca la necesidad de asegurar una España fuerte, que permita mantener la influencia necesaria en el escenario internacional para contribuir a la estabilidad y garantizar la defensa del territorio nacional, de la población y de los intereses de España.
En este orden de ideas, la DDN subraya la necesidad de “priorizar y preservar el grado de disponibilidad de las capacidades de las Fuerzas Armadas para: ejercer la disuasión. defender el territorio nacional. vigilar los espacios marítimo y aéreo. proyectar capacidad militar para defender nuestros intereses nacionales. apoyar a las autoridades civiles en caso de emergencia.”
Por su parte, la publicación “Acción Conjunta de las Fuerzas Armadas” (PDC‐01) establece las líneas de acción estratégico militares para el empleo de las Fuerzas Armadas: contribución militar a la disuasión y prevención de conflictos, el mantenimiento de la paz, actuaciones en situaciones de crisis y, en su caso, la respuesta a una posible agresión.
Estos cometidos de las Fuerzas Armadas son la base para que el JEMAD aborde el planeamiento militar. Mediante la Directiva de Planeamiento Militar (DPM), como responsable de la estructura operativa de las FFAA y conforme al nivel de ambición establecido, el JEMAD dispondrá las contribuciones de la Fuerza Naval a la Fuerza Conjunta y a los diferentes planes operativos permanentes y de contingencia, así como a los compromisos internacionales adquiridos.
El entorno estratégico
El mundo se encuentra en un continuo proceso de transformación debido a factores como la evolución constante de los centros de poder, la mayor competencia por los
La DDN subraya la necesidad de coordinar los instrumentos en manos de los departamentos con el objetivo de lograr mayor eficacia en un momento de limitada disposición de recursos.
recursos energéticos o la mayor interdependencia económica. En este contexto estratégico, las tendencias que se identifican en el ámbito de seguridad y defensa son, entre otras, las que destaca la Directiva sobre el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas del JEMAD: "la actuación de actores no estatales, los ataques cibernéticos, la proliferación de armas de destrucción masiva, la piratería, la extensión de movimientos y grupos fanatizados, inestabilidades regionales, crimen organizado a escala internacional, terrorismo e injerencia en los espacios globales no sometidos a soberanía estatal".
Estas tendencias dan lugar a nuevos riesgos y amenazas, que no pueden ser contrarrestados exclusivamente mediante los instrumentos utilizados tradicionalmente por los Estados. Se precisa para ello un enfoque integral de la seguridad nacional que englobe, además de la noción de la defensa nacional, aspectos políticos, diplomáticos, económicos y de toda índole. Asimismo, la frontera entre seguridad exterior e interior es cada vez más difusa y en ocasiones no es posible distinguir entre ellas. La seguridad y bienestar de España y de sus ciudadanos se determinan dentro y fuera de nuestras fronteras, dado el carácter transnacional de los desafíos de seguridad. España se proyecta hacia el exterior para exportar estabilidad en un mundo cambiante sobre el que desea influir para preservar sus intereses nacionales. Entre los muchos instrumentos con los que cuenta el Estado se encuentra la Fuerza Naval, que integra sus actuaciones de acuerdo con el marco legal y las líneas de acción establecidas en los conceptos estratégicos superiores. Se precisa para ello un enfoque integral de la seguridad nacional que englobe, además de la noción de la defensa nacional, aspectos políticos, diplomáticos, económicos y de toda índole
Ante esta alteración de las condiciones de seguridad, la DDN establece que España debe “garantizar la permanencia de los valores recogidos en la Constitución, su seguridad geoestratégica, la de sus ciudadanos, la de sus empresas, la de las materias primas que sostienen su forma de vida, frente a las amenazas que se ciernan”. Además, España debe estar preparada para contribuir a la estabilidad de determinadas regiones del mundo, como el mar Mediterráneo o Iberoamérica, con las que existe una intensa vinculación, el Sahel o el Oriente Medio.
La defensa y fomento de estos intereses es un objetivo primordial de la Seguridad Nacional, que es definida en la Estrategia de Seguridad Nacional 2013 como “la acción del Estado dirigida a proteger la libertad y el bienestar de sus ciudadanos, garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en el cumplimiento de los compromisos adquiridos.”
Al referirse a la Defensa Nacional, la Estrategia de Seguridad Nacional identifica como su objetivo “hacer frente a los conflictos armados que se puedan producir como consecuencia tanto de la defensa de los intereses o valores exclusivamente nacionales ‐ en los que se intervendría de manera individual‐, como de la defensa de intereses y valores compartidos en virtud de nuestra pertenencia a organizaciones internacionales tales como la ONU, la OTAN o la UE, en los que se intervendría conforme a sus tratados constitutivos junto con otros aliados o socios”.
Más concretamente, de acuerdo con la DDN, “la Alianza Atlántica permanece como el vínculo de seguridad y defensa colectiva más apropiado para España”. Con la aprobación del último Concepto Estratégico, la
Alianza reconoce la necesidad de mantener su capacidad de respuesta mediante el despliegue de fuerzas militares allí donde los intereses aliados estén amenazados, y de profundizar en los aspectos de prevención de conflictos y de cooperación internacional con otros países y organizaciones para mejorar la seguridad
internacional. Asimismo, en el ámbito europeo, el Tratado de Lisboa supuso un impulso a la Política Común de Seguridad y Defensa, donde se abre la puerta al desarrollo de una auténtica defensa europea. La Alianza reconoce la necesidad de profundizar en los aspectos de prevención de conflictos y de cooperación internacional con otros países y organizaciones para mejorar la seguridad internacional.
El medio marítimo
La mar representa dos tercios de la superficie de la Tierra, mientras que aproximadamente tres cuartas partes de la población mundial vive en una franja de 150 kilómetros desde la costa. En la mar no existen fronteras físicas, lo que permite el desarrollo de actividades y la circulación de flujos de toda índole. La alta mar es, al igual que el espacio y el ciberespacio, un medio estratégico común donde ninguna nación puede reclamar derechos soberanos.
Debido a sus características, la regulación en el medio marítimo es menor que en el terrestre o el aéreo y, por tanto, los riesgos y amenazas a la seguridad se pueden propagar de forma relativamente fácil y rápida. Así, junto a las actividades lícitas que se realizan en la mar, se han intensificado también las ilícitas o criminales que aprovechan las particularidades del medio para su desarrollo, y que están relacionadas con el tráfico de drogas, la inmigración ilegal o la piratería. Es especialmente preocupante que grupos terroristas, de origen nacional o transnacional, puedan aprovechar la libertad de movimientos que ofrece este medio. Todo ello ha hecho despertar la necesidad de acentuar la Seguridad Marítima, entendida como la forma de hacer compatible la libertad de navegación con la seguridad en la mar para imponer el respeto a la Ley, proteger a los ciudadanos y salvaguardar nuestros intereses, a fin de hacer frente a estas amenazas y proteger los intereses marítimos nacionales.
Debido a su situación geográfica, su dependencia de las comunicaciones marítimas y la importancia del sector marítimo en la economía nacional, la seguridad marítima es vital para España. Situada entre el Atlántico y el Mediterráneo, país ribereño de uno de los estrechos con mayor tráfico marítimo del mundo, con los archipiélagos canario y balear y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, España es una nación con una gran vinculación a la mar.
Así lo reconoce también la Estrategia de Seguridad Nacional, que destaca, entre sus líneas de acción estratégicas, la necesidad de impulsar una política de seguridad en el espacio marítimo, mediante la adopción de un enfoque integral y la potenciación de la
acción coordinada y cooperativa de los
distintos departamentos, organismos y
agencias de las Administraciones Públicas relacionadas con el entorno marítimo. Todo ello a través de la optimización y uso eficaz de los recursos, y con la finalidad de defender los intereses nacionales en este ámbito.
Estos intereses marítimos nacionales están expresamente identificados en la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional:
"el cumplimiento de la legislación nacional y el Derecho Internacional en los espacios marítimos bajo nuestra soberanía y jurisdicción, así como el respeto a las normas internacionales en alta mar en cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos por España. la protección de la vida humana en la mar. la libertad y la seguridad en la navegación. el comercio y el transporte marítimos. la industria naviera y otras industrias marítimas. la seguridad de los buques bajo pabellón español (flotas mercante, pesquera y de recreo).
los puertos y las infraestructuras marítimas, incluyendo las instalaciones alejadas de la costa, oleoductos, tuberías bajo el agua y cables submarinos, así como las infraestructuras críticas situadas en la costa.
los recursos del medio marino (recursos vivos y no vivos). el medio ambiente marino.
el patrimonio arqueológico subacuático".
Para el desarrollo e implementación de esta Estrategia se ha creado el Consejo Nacional de Seguridad Marítima que, representando a todos los actores presentes en la mar, debe constituirse en el motor que materialice las líneas de acción estratégicas citadas para proteger estos intereses marítimos mediante una plan de acción específico que desarrolla una serie de acciones derivadas de dichas líneas.
Este mismo análisis del espacio marítimo lo realizan otras naciones y organizaciones de defensa de nuestro entorno, que han desarrollado nuevas estrategias para hacer frente a esta situación cambiante. Así, la Estrategia Marítima Aliada de 2011 establece unas nuevas misiones o “roles” para las fuerzas navales, entre las cuales, además de la Disuasión y Defensa colectiva y la Gestión de Crisis, se incluyen la Seguridad Marítima y la Seguridad Cooperativa. La Estrategia de Seguridad Nacional destaca la necesidad de impulsar una política de seguridad en el espacio marítimo, mediante la adopción de un enfoque integral y la potenciación de la acción coordinada y cooperativa de los distintos departamentos, organismos y agencias de las Administraciones Públicas relacionadas con el entorno marítimo
Por su parte, en el ámbito de la Unión Europea, el Tratado de Lisboa ha estimulado iniciativas de carácter transversal, como es el caso de la Estrategia de Seguridad Marítima de la Unión Europea de 2014, donde se persigue la integración coherente de políticas y reglamentaciones sectoriales, incluyendo una mejor colaboración cívico‐militar, para aumentar la eficacia y la eficiencia de las acciones en el terreno de la Seguridad Marítima.
En el plano estrictamente militar, se aprecia que las potencias emergentes y otras naciones desarrollan programas navales para equiparse con modernos buques de guerra, incluyendo submarinos. Es de destacar la amenaza potencial que pueden presentar marinas de pequeña entidad, o incluso actores no estatales, especialmente en operaciones en la zona litoral. Esta amenaza puede materializarse en forma de submarinos convencionales, silenciosos y capaces de negar localmente el Control del Mar; o también mediante el recurso al minado, que puede resultar muy efectivo con un bajo coste.
En resumen, estos programas están potenciando las capacidades de algunos actores por lo que la libertad de movimientos para las fuerzas navales en ciertos escenarios litorales no será en el futuro tan fácil como ha podido ser en crisis y conflictos recientes. Esta preocupación tiene reflejo en algunos documentos doctrinales de marinas
occidentales2. Y es en este complejo entorno estratégico, común a otros actores, y con el medio marítimo como aspecto diferencial, donde se desarrollarán la mayoría de las operaciones navales en las que participará la Armada. Mediante ellas contribuirá, junto al resto de las Fuerzas Armadas, a garantizar la defensa de nuestros intereses nacionales materializando así la aportación de la Fuerza Naval al esfuerzo conjunto. 2 En el Naval Operations Concept 2010 de la marina estadounidense se refieren las capacidades A2/AD Anti‐Access and Area Denial como especial preocupación en escenarios litorales. Como respuesta conceptual las FAS norteamericanas están trabajando en el concepto denominado Air‐Sea Battle, que
PÁGINA INTENCIONADAMENTE EN BLANCO
Capítulo 3. La Fuerza Naval
¿Qué es la Fuerza Naval?
La Fuerza Naval es el conjunto de medios humanos y materiales de la Armada, agrupados y organizados, con el cometido principal de realizar operaciones militares en y desde la mar.
Son precisamente los medios humanos la principal fortaleza de nuestra Fuerza Naval. Se trata de los hombres y mujeres responsables del empleo de las unidades de la Armada en un ámbito tan específico como es el marítimo. Por ello, poseen una alta cualificación profesional y están imbuidos de los valores inherentes a nuestra Institución, como son la integridad, la lealtad, la disciplina, el espíritu de sacrificio y el valor. Sin ellos, los medios materiales de la Fuerza Naval estarían muy lejos de alcanzar su verdadera dimensión.
Para su empleo operativo, la Fuerza Naval participa de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas, mediante la aportación de sus capacidades específicas a la fuerza conjunta que se determine para la ejecución de las operaciones militares (permanentes o de reacción) que le sean encomendadas. Asimismo, puede llevar a cabo otras misiones o actividades que se asignen a la Armada como son la contribución a la acción del Estado en la mar o el apoyo a autoridades civiles.
En este contexto, la importancia de la Fuerza Naval reside, entre otras razones, en que: contribuye de forma necesaria y definitiva a la defensa y seguridad de los
espacios marítimos de España, una nación orientada a la mar, cuya prosperidad depende en gran medida de la seguridad de las líneas de comunicación marítima y de la buena gobernanza de los mares.
permite el adecuado empleo del entorno marítimo entendido como un medio estratégico para el acceso, posicionamiento y empleo de fuerzas en operaciones expedicionarias.
contribuye a combatir el número creciente de actividades ilícitas o criminales que se desarrollan en el espacio marítimo, aprovechando la libertad de movimientos que permite el medio marino.
aporta medios y capacidades a la Fuerza Conjunta para conseguir las sinergias propias de la acción conjunta de las Fuerzas Armadas.
La Fuerza Naval está especialmente preparada y adiestrada para actuar en el entorno marítimo, entendido como el conjunto formado por los océanos, mares, zona litoral y el espacio aéreo situado sobre ellos.
Características de la Fuerza Naval
La Fuerza Naval es de naturaleza esencialmente expedicionaria, para lo que está específicamente organizada y preparada. Esto le permite proyectarse en teatros alejados del territorio nacional con un mínimo aviso previo, así como sostenerse de forma autónoma en operaciones durante un prolongado periodo de tiempo.
La naturaleza expedicionaria de la Fuerza Naval se ve potenciada por sus características específicas, entre las que destacan la movilidad estratégica, la alta disponibilidad, la versatilidad, la interoperabilidad y la autonomía logística.
El conocimiento de estas características es fundamental para garantizar el empleo eficaz de la Fuerza Naval.
Movilidad Estratégica
Se entiende por movilidad estratégica la característica de la Fuerza Naval que le permite desplazar su área de actuación e influencia hasta zonas alejadas de su base. Se entiende por zona litoral aquella franja que comprende la porción de mar hasta la costa que debe ser controlada para apoyar las operaciones en tierra, y el segmento terrestre a partir de la línea de costa en el que las operaciones pueden ser apoyadas directamente desde la mar. La naturaleza expedicionaria de la Fuerza Naval se ve multiplicada por sus características específicas, entre las que destacan la movilidad estratégica, la alta disponibilidad, la versatilidad, la interoperabilidad y la autonomía logística.
Esta característica está directamente relacionada con la libertad de navegación que le permite posicionarse de forma rápida allá donde se precise, sin atravesar frontera alguna ni violar la integridad
territorial de ningún Estado3.
La proyección de la Fuerza Naval a
determinadas zonas permite
proporcionar, llegado el caso, una respuesta adecuada y oportuna, aspecto crítico a considerar para la entrada al teatro en todas las operaciones conjuntas.
Por todo ello, la movilidad estratégica, unida al volumen de
los medios a desplegar y sostener en operaciones, hace de la proyección por el medio marítimo una forma idónea para el despliegue en teatros alejados.
Alta disponibilidad
La Fuerza Naval se caracteriza por su alta disponibilidad. Las unidades que se encuentran alistadas están siempre en condiciones de ser activadas de forma inmediata. Esta alta disponibilidad es posible gracias a las características inherentes a las unidades navales, al establecimiento de ciclos operativos y de distintos niveles de alistamiento, y a la aplicación de procedimientos operativos estandarizados.
Asimismo, desde el momento en que inician sus despliegues a zona de operaciones, las unidades navales están listas para hacer frente a cualquier contingencia.
Versatilidad
La Fuerza Naval es apta para enfrentarse eficazmente a situaciones cambiantes o imprevistas, gracias a su configuración modular que le permite cambiar de un perfil de misión a otro sin solución de continuidad. Esta flexibilidad individual y colectiva de los medios navales proporciona una amplia variedad de opciones de respuesta. 3 Gracias al estatuto que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS)
De este modo, las unidades navales pueden graduar el uso de la fuerza y modificar su actitud en un breve espacio de tiempo, respondiendo con eficacia a las distintas contingencias que pudieran presentarse.
Interoperabilidad
La Fuerza Naval puede reunir en sí misma áreas de capacidades militares muy diferentes, que le permiten actuar en la mar, en la tierra y en el aire. Ofrece la posibilidad de establecer a flote una estructura de mando y control conjunta, especialmente durante el despliegue y las primeras fases de una operación cuando la amenaza en tierra sea significativa. Además, puede trasladar y desplegar esta estructura de mando y control en tierra cuando las condiciones de seguridad lo aconsejen.
Esta característica le permite, cuando así se determine, ser el núcleo inicial para la constitución de una fuerza conjunta, ya que posee los medios de mando y control, apoyo logístico, sensores y armas que posibilitan la acción conjunta. Asimismo, incrementa sus posibilidades de ser empleada en las primeras fases de una operación conjunta, por ejemplo, en cometidos de Fuerza de Entrada Inicial o de apoyo al establecimiento de una fuerza en tierra.
Por otra parte, la Fuerza Naval dispone de sistemas que le permiten ser interoperable, no sólo con unidades de los Ejércitos, sino también con fuerzas amigas y aliadas, y con medios de agencias civiles.
Autonomía Logística
La Fuerza Naval es capaz de desplegar con su propio apoyo logístico operativo, de modo que puede actuar durante períodos prolongados de tiempo en zonas lejanas, desprovistas de bases de
apoyo y sin la necesidad
imprescindible de acuerdos de nación anfitriona con terceros países.
La permanencia de una Fuerza Naval en escenarios alejados se puede prolongar indefinidamente, mediante el empleo de buques de aprovisionamiento y la rotación de unidades.
Modelos y medios de una Fuerza Naval
La entidad y características de una Fuerza Naval es variable y su constitución deberá responder a una planificación adecuada a largo plazo. En el caso de España esta planificación a largo plazo se orienta en la Directiva de Defensa Nacional (DDN) y se materializa en las Directivas de Política de Defensa (DPD) y de Planeamiento Militar (DPM). Esta última dirige el planeamiento de fuerza donde se consideran las diferentes capacidades que se estiman necesarias, recogidas en el Objetivo de Capacidades Militares y en las que la Armada aportará los medios correspondientes. En nuestro Planeamiento de Fuerzas se consideran las siguientes áreas de capacidad: Mando y Control Integrado, Superioridad en el Enfrentamiento, ISTAR, Movilidad y Proyección, Sostenibilidad, Supervivencia y Protección y Acción del Estado El modelo de Fuerza Naval elegido responderá a la consideración de diversos factores, entre los que ocuparán un papel destacado las misiones a realizar así como los recursos disponibles para su materialización.
Así, se podrá optar por una Fuerza Naval básica, diseñada para labores fundamentalmente relacionadas con la Seguridad Marítima en aguas de jurisdicción propia (Brown‐Waters Navy). Dispondría de cierta capacidad de Disuasión y Defensa ante agresiones.
En el siguiente nivel se podría considerar una Fuerza Naval que incorporase más elementos de Disuasión y Defensa, lo que le permitiría extender su radio de acción y las misiones a realizar. Se trataría de buscar así la protección de intereses nacionales más allá de las proximidades de sus aguas de jurisdicción (Green‐Waters Navy). En el tercer estadio estaría una Fuerza Naval expedicionaria con capacidad permanente de intervenir en escenarios alejados de sus bases, con independencia de si dispone de apoyos de terceros países (Blue‐Waters Navy). Obviamente, estos niveles de ambición condicionan los medios materiales y humanos que compondrán cada Fuerza Naval. De hecho, cualquier medio de la Fuerza Naval responde a una serie de capacidades que se definen en los requisitos iniciales de diseño, y que configuran el propósito de la plataforma o de los sistemas que se construyen o adquieren.
Dentro de estas capacidades hay algunas que son necesariamente comunes a cualquier plataforma naval, sea buque de guerra o no: navegación, maniobra, propulsión, aprovisionamiento, habitabilidad y control de plataforma. Estas capacidades básicas estarán presentes en mayor o menor medida en cualquier buque.
En segundo lugar hay una serie de capacidades, que serían más propias de un buque de guerra, orientadas a mejorar la supervivencia de la plataforma, ya sea ante factores naturales o derivados de las operaciones militares. En este segundo grupo aparecen las siguientes capacidades que, en mayor o menor medida, poseen todos los buques de una fuerza naval: seguridad física; seguridad interior o control de daños; sanidad; medidas contra minas; protección frente a amenazas no convencionales.
Por último, hay que considerar las capacidades de carácter táctico de los buques de guerra: mando y control (C2), comunicaciones, guerra antiaérea (AAW), guerra de superficie (ASUW), guerra anti‐submarina (ASW), guerra electrónica (EW), guerra de minas (MW), acción marítima, anfibia, etc.
Cuando se diseña una unidad se establecen los requisitos y capacidades que la unidad debe tener. Por ejemplo, a la hora de diseñar una fragata, una vez fijadas sus capacidades básicas y de mejora de su supervivencia, habrá que decidir dentro de las capacidades tácticas si se pretende que sea marcadamente AAW o ASUW o ASW o Mando y Control, o bien tenga un carácter multipropósito, con un conjunto equilibrado de capacidades en todas las áreas de la guerra naval.
Todo ello condiciona la dotación de sensores y armas así como las necesidades de personal para su manejo, siendo este un aspecto determinante a la hora de fijar las
dimensiones del buque. En función de estas características, hay múltiples tipologías de buques de guerra, entre las que podemos destacar:
buques tipo patrullero orientados a las actividades de Seguridad Marítima. buques tipo escolta (corbetas, fragatas o destructores) con capacidades
multipropósito y orientados a la protección de otras unidades con capacidades específicas; en ellos existe un equilibrio entre todas las capacidades tácticas, pudiendo destacar en alguna de ellas. Así podemos hablar de una fragata AAW o ASW. buques específicos donde una capacidad táctica es marcadamente superior al resto. En este grupo encontramos los portaaviones, los submarinos, los buques anfibios, los buques de guerra de minas, los buques logísticos, etc. La capacidad de autodefensa de los distintos buques de guerra varía mucho. Mientras las fragatas, por ejemplo, tienen una gran capacidad de protegerse ante un amplio espectro de amenazas, otros, como los buques anfibios, precisan de unidades de protección (normalmente escoltas,) particularmente cuando desarrollan su actividad en ambientes no permisivos.
Como elemento esencial a la mayoría de los buques de una Fuerza Naval moderna, debemos incluir las aeronaves, normalmente helicópteros y sistemas aéreos pilotados de forma remota, cuya presencia a bordo multiplica las
posibilidades operativas de
cualquier unidad naval.
Al dimensionar una Fuerza Naval, también se debe tener en cuenta la
posibilidad de disponer de una fuerza anfibia. Esta decisión conlleva la necesidad de buques especializados y de una Fuerza de Infantería de Marina. Esta fuerza, de naturaleza anfibia y expedicionaria, tiene una composición y capacidades similares a las fuerzas terrestres pero con la especificidad que le proporcionan sus medios de combate capaces de poder operar desde la mar. Su capacidad disuasoria es extraordinaria y es un elemento imprescindible en las Blue‐Waters Navies.
Así, una Fuerza Naval equilibrada debe contar con los medios que le permitan hacer frente a todas las posibles amenazas identificadas con ciertas garantías de éxito y, en todo caso, se deberán identificar los riesgos que se asumen al contar con menos medios
de los necesarios. La alternativa pasaría por confiar ciertas capacidades, identificadas como necesarias, a alianzas de seguridad y defensa multinacionales, lo que conlleva la asunción de ciertos riesgos.
Principios de las Operaciones Navales
Los principios operativos pueden definirse como un conjunto de reglas sobre las que se debe basar el planeamiento y conducción de las operaciones navales, en cualquiera de los niveles estratégico, operacional y táctico. La Doctrina para la Acción Conjunta define los principios de las Operaciones Conjuntas que son de aplicación a las operaciones navales. Derivados de esos principios, y aplicados al planeamiento y conducción de las operaciones navales, se establecen los principios operativos aquí enunciados.La aplicación de estos principios no es en ningún modo rígida, debiendo ponderarse el peso de cada uno de ellos en una situación determinada, incluso la no aplicación de
alguno en concreto4. Su aplicación no es garantía de éxito, pero se emplearán como
referencia de actuación. 4 La sorpresa, normalmente aplicable en el nivel táctico para ganar la iniciativa y por tanto la superioridad en el enfrentamiento, puede no ser siempre deseable en el nivel estratégico cuando se buscan determinados efectos de información en la opinión pública.
Los Principios Operativos de las Operaciones Navales son: Flexibilidad
Flexibilidad es la capacidad de adaptarse para hacer frente a nuevas situaciones. Esta flexibilidad debe permitir al Mando adecuar los planes operativos para ajustarlos a cambios introducidos por el nivel superior, al progreso de la operación y a la necesidad del mantenimiento de la iniciativa. También debe permitir a las unidades ajustar la ejecución de acciones concretas a la evolución de los acontecimientos.
En las operaciones actuales y futuras, en las que habrá una mayor participación de elementos civiles junto a los militares, será imprescindible mantener una actitud flexible en todo momento para reaccionar ante la incertidumbre característica de las operaciones,.
Definición del Objetivo
Este principio obedece a la necesidad de que las operaciones navales tengan un objetivo claro y definido que permita coordinar en el espacio y en el tiempo todos los esfuerzos para alcanzar una situación final deseada.
El mantenimiento del objetivo es esencial para progresar en la operación y evita la realización de actividades innecesarias. El objetivo debe trasmitirse con claridad a los distintos niveles de mando para que entiendan su contribución al progreso de la operación.
En la definición de los objetivos hay que tener en cuenta que las operaciones serán complejas y se resolverán mediante el desarrollo de distintas líneas de acción en el terreno diplomático, político, económico y militar, lo que obligará a un enfoque integral. El mando naval tratará de comprender el objetivo establecido por el nivel superior y mantendrá un enfoque integral buscando unos determinados efectos que permitan alinear los objetivos de las distintas líneas de acción.
El mantenimiento del objetivo es esencialmente complejo en operaciones multinacionales en las que las naciones pueden tener distintas perspectivas y condicionantes al empleo de la fuerza. Mantenimiento de la Moral El mantenimiento de la moral se deriva del liderazgo militar que inspira a las unidades a alcanzar los objetivos marcados a pesar de las adversidades. No hay plan operativo que tenga posibilidades de éxito sin el mantenimiento de la moral, que se manifiesta en la confianza y coraje del personal de las unidades de la Fuerza Naval en operaciones.
Para mantener esa moral, es especialmente importante que el Mando asuma la mayor parte del riesgo derivado de la incertidumbre propia de las operaciones, sin trasmitirlo a sus escalones subordinados.
La Armada dispone de un Concepto de Liderazgo que define las cualidades y actitudes de los líderes que la Fuerza Naval necesita: líderes íntegros y con carácter, que personifiquen su compromiso con España cumpliendo plenamente sus obligaciones y ejerciendo su autoridad de forma firme y confiada, con un elevado sentido de la responsabilidad en todas sus acciones.
Unidad de Esfuerzo
En las actuales operaciones, la línea de acción militar se desarrolla en paralelo con las
líneas de acción diplomática, económica y de información5. La unidad de esfuerzo en la
conducción de operaciones obligará a la coordinación de todas las líneas de acción
manteniendo una actitud flexible para lograr en todo momento el efecto deseado6.
La unidad de esfuerzo requiere confianza mutua y alineación de objetivos de todos los actores en el nivel táctico, operacional y estratégico. Por sus medios, experiencia y liderazgo, corresponde al Mando el mayor esfuerzo en mantener la citada actitud flexible.
La unidad de esfuerzo en la línea de acción militar se manifiesta en el denominado “Mission Command” donde el Comandante transmite sus intenciones a los mandos y unidades subordinados.
Enfoque integral
La necesidad de coordinar estrechamente la acción de las Fuerzas Armadas en general, y de la Armada en particular, con otras instituciones y organismos civiles nacionales e internacionales, exige aplicar un Enfoque Integral en cualquier tipo de operación, incluso en las relacionadas con la Disuasión y Defensa. Esta circunstancia es aún más evidente en las otras misiones genéricas, Gestión de Crisis, Seguridad Marítima y Proyección Exterior, dado que la presencia y las responsabilidades de organismos civiles en esos escenarios es cada vez más importante. La coordinación y cooperación entre
5 Actuaciones Diplomáticas, de Información, Militares y Económicas (DIME). 6 Efectos tanto en el ámbito político como en el militar, económico, social, de infraestructura y de información (PMESII).
civiles y militares es imprescindible para garantizar la eficacia de las operaciones y la eficiencia en la gestión de los recursos disponibles.
Aunque la aplicación de este principio variará dependiendo de la operación y el nivel de mando (estratégico, operacional o táctico), se considera que, en aquellos cometidos asignados a la Fuerza Naval, se tratará de alcanzarlo mediante:
La aproximación proactiva del mando a los distintos actores que intervienen en la operación.
El fomento del dialogo y el intercambio de información para alcanzar un entendimiento mutuo de la situación final a alcanzar y del reparto de responsabilidades.
La flexibilidad y la disposición a alcanzar acuerdos que permitan avanzar hacia la situación final deseada. En este sentido es conveniente orientar el trabajo de los distintos actores participantes en términos de objetivos y efectos a alcanzar.
Concentración de Fuerza
La concentración de fuerza implica la aplicación de la potencia de combate en un momento y en un lugar concreto para alcanzar el máximo efecto sobre el adversario. La concentración de fuerza, más que en la acumulación de unidades, se basa en la coordinación de todos los elementos o capacidades de la Fuerza Naval para asegurar la explotación de asimetrías favorables para alcanzar la superioridad en el enfrentamiento y evitar, en lo posible, las bajas propias y los daños colaterales.
Economía de Esfuerzos
Este principio obedece a la necesidad de alcanzar un equilibrio adecuado entre los recursos materiales y humanos, y su aplicación en el tiempo, al objetivo a alcanzar. La economía de esfuerzo se debe ponderar a la vista de las capacidades de sostenimiento y de regeneración de la Fuerza Naval.
Iniciativa
Iniciativa es la capacidad del mando de aprovechar las circunstancias que se presentan durante el desarrollo de la operación para ganar alguna ventaja con respecto al adversario. La iniciativa debe estimular al Mando a ser proactivo antes que reactivo, y mantener en todo caso su libertad de maniobra.
El objetivo es maniobrar por dentro del ciclo de decisión del oponente para que su decisión no se ajuste a la realidad del campo de batalla en el momento en que se tome.
Seguridad
La seguridad es el conjunto de medidas que permiten al Mando reducir su vulnerabilidad frente al adversario. La seguridad exige del Mando llevar a cabo una gestión de los riegos y proteger los medios valiosos, incluyendo el personal, el material, la infraestructura y la información.
La seguridad no puede ser una excusa para la inacción de la Fuerza Naval, ya que existen situaciones en que la asunción de riesgos es necesaria para el cumplimiento de la misión.
Sorpresa
La sorpresa consiste en crear situaciones inesperadas que limiten temporalmente la capacidad de reacción del adversario. Esta sorpresa se puede alcanzar mediante la originalidad de las acciones propias o mediante acciones de decepción.
También puede alcanzarse usando tecnologías no previstas por el adversario. La libertad de acción de la Fuerza Naval tiene que ser explotada por el mando para crear sorpresa en el adversario.
Sencillez
La mar en sí misma es un escenario complicado que no permite llevar a cabo planes demasiado complejos. Los distintos planes deben ser esencialmente sencillos. La sencillez permitirá una mejor comprensión de la operación por todos los niveles de mando.
Legitimidad
Las operaciones navales deben ser legítimas tanto en sus fines como en los medios empleados. La fuerza que cabe emplear es siempre la mínima que permita alcanzar los efectos deseados y asegure la protección de la fuerza. En la mayoría de los escenarios, para que sea posible alcanzar los objetivos estratégicos de las operaciones, la Fuerza Naval se verá sometida a reglas de enfrentamiento muy restrictivas que condicionarán su actuación.
Los daños colaterales afectan a la legitimidad de la misión propia y a la imagen de España y de las Fuerzas Armadas, haciendo más difíciles de alcanzar los objetivos estratégicos de cualquier operación militar.
Disuasión y Defensa Gestión de Crisis Seguridad Marítima Proyección Exterior
Capítulo 4. Empleo de la Fuerza Naval
Generalidades
Citábamos en el capítulo segundo que las Líneas de Acción Estratégicas Militares establecen las opciones genéricas de empleo de las Fuerzas Armadas para alcanzar los objetivos de la defensa. Estas líneas de acción incluyen la contribución militar a la disuasión y prevención de conflictos, el mantenimiento de la paz, actuaciones en situaciones de crisis y, en su caso, la respuesta a una posible agresión.
Por su parte, el JEMAD ha subrayado la necesidad de priorizar y preservar el grado de disponibilidad de las capacidades de las Fuerzas Armadas conforme a lo dispuesto en la DDN en orden a: ejercer la disuasión, defender el territorio nacional, vigilar los espacios marítimo y aéreo, proyectar capacidad militar para defender nuestros intereses nacionales y apoyar a las autoridades civiles en caso de emergencia.
Ante esta situación, y teniendo en cuenta los principios que deben regir el empleo de las FAS ya citados anteriormente, se hace necesario concretar las misiones genéricas en las que puede emplearse la Fuerza Naval, mediante las cuales contribuye directamente a las líneas de acción estratégicas definidas para la acción conjunta.
Misiones Genéricas
Como se puso de manifiesto en el capítulo dos, la actuación de la Fuerza Naval está condicionada por el marco legal que fija las misiones y cometidos de las Fuerzas Armadas, por el escenario global en el que España está inmersa y, muy particularmente, por el medio marítimo en el que desarrolla su actividad. En este contexto, la Fuerza Naval proporciona un conjunto de herramientas de prevención, disuasión y respuesta en el entorno marítimo que contribuyen a preservar los intereses nacionales y la seguridad internacional.
Se definen así las misiones genéricas en las que puede emplearse la Fuerza Naval y que, conforme al objeto de este COPNAV, sirven de guía para su empleo operativo:
Disuasión y Defensa, Gestión de Crisis, Seguridad Marítima y Proyección Exterior. Con la formulación de estas misiones se pretende, además, proporcionar un marco conceptual para el análisis del empleo de la Fuerza Naval similar al utilizado en otras doctrinas o estrategias, como la Estrategia Marítima Aliada de 2011.
Como regla general, las operaciones que lleva a cabo la Fuerza Naval española se pueden encuadrar siempre en una de las cuatro misiones genéricas. No obstante, en ocasiones, la actuación de la Fuerza Naval puede incorporar elementos de más de una de ellas, no siendo normalmente precisa la frontera entre la contribución a una u otra. También es posible que
las circunstancias que rodean la actuación de la Fuerza Naval evolucionen de tal forma que lo que inicialmente era una operación adscrita a una misión genérica determinada se transforme, condicionada por el devenir de los acontecimientos, en una de otro tipo.
Disuasión y Defensa
La disuasión responde al planteamiento de que cualquier posible agresor sea plenamente consciente de que las consecuencias de iniciar un conflicto sobrepasan todo beneficio. Sólo en el caso de que falle la disuasión, sería necesario el empleo de la Fuerza Naval en una misión de
defensa. Estas misiones,
propiamente militares, son la esencia de la Fuerza Naval, las que le dan su sentido más profundo y las que, de alguna forma, representan el soporte de las otras tres, hasta el punto de que sin ellas no se entendería la necesidad de las fuerzas navales.
La naturaleza expedicionaria de la Fuerza Naval, junto a sus características específicas ya citadas en el capítulo anterior, le hace ser un componente esencial en la Disuasión y la Defensa militar. La capacidad de la Fuerza Naval para desplegar y mantener una presencia avanzada, obtener y explotar el Control del Mar y proyectar selectivamente el Poder Naval sobre tierra, constituye en sí misma un factor de disuasión decisivo para prevenir cualquier intento de agresión contra intereses nacionales. Además, en el caso de que se
Las cuatro misiones genéricas de la Fuerza Naval son: Disuasión y Defensa Gestión de Crisis Seguridad Marítima Proyección Exterior
materialice una agresión, la Fuerza Naval ofrece al mando operativo una amplia gama de opciones de empleo, permitiendo una respuesta rápida y gradual en el entorno marítimo contra cualquier adversario.
La contribución principal de la Fuerza Naval a la Disuasión y Defensa militar consiste en su disponibilidad para aportar unidades tecnológicamente avanzadas, interoperables, adiestradas y listas para intervenir en cualquier escenario. En el ámbito de actuación nacional, el primer elemento de reacción para este tipo de misiones es la Fuerza Conjunta, de la que forman parte las unidades de la Fuerza Naval. En el ámbito multinacional, las unidades de la Fuerza Naval estarán alistadas para participar en las fuerzas de respuesta rápida que se determinen como contribución a la defensa colectiva derivada de nuestros compromisos con la Alianza Atlántica y la Unión Europea.
La contribución de la Fuerza Naval a la Disuasión y Defensa nacional y colectiva puede incluir, entre otras, las siguientes acciones:
presencia de unidades de la Fuerza Naval como elemento disuasorio.
vigilancia y control los espacios marítimos donde España ejerce soberanía, derechos soberanos o jurisdicción.
apoyo a la proyección de una fuerza desde la mar con acciones de ataque a tierra mediante el empleo de la aviación embarcada y/o la artillería naval. proyección de unidades de guerra naval especial para ejecutar operaciones
especiales tanto en la mar como en tierra.
proyección de una fuerza de desembarco desde la mar para ejecutar operaciones en tierra.
participación en el despliegue y sostenimiento de una fuerza expedicionaria mediante el control de las líneas de comunicación marítima y la realización de operaciones de entrada inicial desde la mar. control de las líneas de comunicación marítima y de las aguas litorales y apoyo al control del espacio aéreo para garantizar la libertad de acción de una fuerza conjunta o combinada. contribución a la defensa del espacio aéreo nacional mediante la integración de unidades navales en el mando de defensa y operaciones aéreas.
contribución a la conducción de operaciones en los niveles operacional y/o táctico con los medios de mando y control necesarios.
La Fuerza Naval también podría proporcionar opciones para la defensa contra misiles balísticos desde la mar, como contribución tanto a la defensa de teatro de una fuerza expedicionaria conjunta como a la defensa del territorio, pudiendo constituir, tanto por