UNA APROXIMACIÓN AL ESTUDIO DE LA OPOSICIÓN AL
mente a la política estaliniana de colaboración con la Alema- nia nazi, justificando esta actitud en "la defensa prioritaria del único país socialista existente, contra el que se había concita- do toda la reacción internacional"3.
A finales de la década de los años cuarenta, la oposición armada al régimen había desaparecido prácticamente. Los gue- rrilleros resistentes en la sierra de Alcaraz, o se habían disuel- to o estaban muertos o encarcelados. La última acción armada de carácter terrorista sería el descarrilamiento del expreso Madrid-Barcelona a principios de 1949, año también del asal- to llevado a cabo por la Guardia Civil al campamento guerri- llero de Santa Cruz de Moya, en la provincia de Cuenca. Des- pués de esta acción, los últimos veintiséis guerrilleros de la Agrupación Levante-Aragón del Partido Comunista de Espa- ña, junto con otros seis guerrilleros socialistas de Granada- Málaga, lograron alcanzar la frontera francesa.
Sofocada la resistencia armada, el régimen centró todos sus esfuerzos en impedir cualquier rebrote de las organizaciones de oposición en el interior del país, tras el encarcelamiento e incomunicación de muchos de sus militantes4• Durante estos años surgieron en Albacete varios comités que fueron rápida- mente desmantelados por la policía y la guardia civiJ5.
Ingresados de la cárcel algunos de sus miembros más des- tacados, especialmente los comunistas, se ejerció inmediata- mente sobre ellos una estricta vigilancia. Por cuanto atañe a Albacete hemos de hacer mención de dos al menos: Ezequiel San José y BIas Bañón.
En la década de los años cincuenta, la policía y la guardia civil adoptaron una postura estrictamente militante contra la oposición, siendo lo habitual durante este período el control estricto de los disidentes. Éstos debían presentarse periódica- mente en los cuarteles, incluso después de haber cumplido condena. En no pocas ocasiones, el trato displicente no andu- vo exento de agresiones de todo tipo: físicas y morales.
La década de los cincuenta fue el peor momento para la oposición política, al disiparse las expectativas que había sus- citado en 1945 el fin de la Segunda Guerra Mundial y la derro- ta del Eje.
En estos años cambió definitivamente la situación política de España de cara al exterior y con ella la estrategia política ante la evidencia de una realidad incuestionable e irreversible:
la apertura de España al mundo internacional y el recono- cimiento del régimen del general Franco.
Dentro y fuera de nuestro país, la oposición externa al régi- men había cifrado la esperanza de derribar la dictadura tras la derrota de los regímenes nazi-fascistas. Pero el fin del cerco internacional y el reconocimiento internacional de España, fru- to de la habilidad de la diplomacia española, dirigida por Alberto Martín Artajo, alejaron definitivamente cualquier posi- bilidad al respecto.
La práctica totalidad de los historiadores coinciden en que los acuerdos con don Juan de Borbón, la firma del Concordato con la Santa Sede y el acuerdo con los Estados Unidos repre-
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sentaron un durísimo golpe para la oposición política y para las esperanzas de derribar el régimen de Franco. La oposición no comunista dejó prácticamente de existir cuando el conde de Barcelona y los dos grandes poderes de Occidente, el del dine- ro -los Estados Unidos-, y el espiritual -la Iglesia-, no opusie- ron reparos al reconocimiento del régimen. A partir de enton- ces, la principal oposición al sistema durante toda la década, excluida la comunista, brotaría desde dentro de sí por causa de la incompatibilidad lnás o menos velada entre aperturistas e integristas.
Algunos grupos políticos que habían esperado la caída inminente del régimen se acomodaron a la nueva situación, adoptando incluso una nueva estrategia de acomodación, cuando no de colaboración. La entrevista en el Azor entre Franco y el jefe de la dinastía española (25- VIII-1948) para acordar la educación en España del príncipe Juan Carlos de Barbón allanó muchos de los obstáculos que interferían el entendiIniento entre los monárquicos yel régimen franquista.
A partir de entonces cambiaron las estrategias de la oposición clandestina de izquierda tuvo que modificar su estrategia y también las autoridades del régimen, quienes a partir de ese momento se focalizaron todavía más las medidas de vigilan- cia y control.
El franquismo no andaba errado al establecerlas, toda vez que en octubre del año 1951 el comité central del Partido Comunista de España había decidido la infiltración de sus militantes en las organizaciones de masas, incluso en las estructuras sindicales del franquismo, en la Universidad y tam- bién en las instituciones eclesiales6 •Durante el resto de la década continuaron las actuaciones represivas contra lo que quedaba de la oposición, prácticamente reducida a la nada. La fundación de la ASU, la asamblea del FLP yde la Plataforma de Acción Democrática dirigida por Ridruejo, a mediados de la década, sería lo más notable de reseñar en cuanto se refiere a la resistencia organizada no armada..
Acabado el episodio de las guerrillas e iniciado el enten- dimiento entre Francoyel entorno de don Juan de Barbón, la única oposición era en la práctica la del Partido Comunista, responsable de la primera acción reivindicativa obrera en Alba- cete a principios de los años cincuenta, justamente cuando en Vizcaya, Guipúzcoay Barcelona se declaraba la primera huel- ga general contra el franquismo.
En los años sesenta, el control de la disidenciayla política represiva de las fuerzas de seguridad se endureció de tal mane- ra que la presión era ya insostenible. No pocos dirigentes de la oposición fueron nuevamente encarcelados o tuvieron que huir a lugares más seguros: bien a las grandes urbes españolas, o a Francia incluso.
A raíz del fusilamiento de Julián Grimau, el PCE decidió iniciar los movimientos de guerrilla urbana, que en principio no fueron más allá de dinamitar algunos escaparates o de crear alguna sensación de inquietud callejera, sobre todo en las grandes urbes. La participación de los comunistas albaceteños
3 SAN JOSÉ, E. et al.:Los comunistas en la historia de Albacete. Edil. Partido Comunista de España, Albacete, 1990. Pág. 156.
4 La incomunicación de los presos con el exterior era prácticamente total. Carecían de cualquier posibilidad de conexión con sus dirigentes y se les privaba de cualquier vía de información que no hubiera sido previamente filtrada. El diario ABC, uno de los más controlados e inocuos del momento, era una de las vías más socorridas, hasta, por lo menos, el secuestro en los años sesenta de una edición donde se publicaba el artículo "La lTIonarquía de todos", ya en los años sesenta. Antes incluso de este momento, el diario monárquico iba siendo sustituido paulatinamente por la revistaArbor, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a medida que los socios delOpus Dei iban recalando en la institución. La revista Arbor, de orientaciónycontenido integrista, juntamente con algu- nas revistas de la Compañía de Jesús, llegaron a ser en determinados momentos las lecturas más distribuidas entre los presos políticos.
5 Entre la labor de los distintos comités surgidos inmediatamente después de la guerra es de destacar la del llamado "grupo de la calle Tejares", así como a los hermanos Hispano, los primeros activistas albaceteños que no procedían de medios campesinos u obreros.
6 En 1953 Tomás Centeno, presidente clandestino del PSOEy de la UGT, murió a manos de la policía en los locales de la Dirección General de Seguridad, pro- duciéndose en junio de este mismo año el desmantelamiento del Comité Nacional de la CNT. En el mes de junio del año 1953 llegó clandestinamente a España Jorge Semprún para preparar la agitación universitaria, que daría sus frutos en los sucesos universitarios de los años 1956y 1957.
en actividades armadas (colocación de explosivos de escasa potencia) fue importante en Madrid, aunque muy débil o inexistente en la ciudad de Albacete o en la provincia.
1.1.-BLAS BAÑÓN, UN ALBACETEÑO EN LA RESISTENCIA Fue detenido en Málaga en el año 1949, aunque su caída estaba relacionada con las actividades que había venido de- sarrollando en Andalucía desde 1946, posteriores en todo caso a las que realizó en Albacete, de donde se vio obligado a huir ante la sospecha fundada de su detención inmediata.
Conocido el final, conviene retroceder unos pocos años para conocer la génesis del proceso de resistencia a principios de los cuarenta. Nada más terminar la guerra civil, la actuación de los organismos represivos del franquismo había logrado desmantelar los grupos de oposición, previa infiltración por parte de la Policía de Ocupación y Orden. El primer grupo albaceteño detenido estaba formado por Ulpiano Jaén, Ginés del Valle7y Diego García, entre otros, aunque contaba con el apoyo de otros militantes procedentes del ejército republicano (Mariano Gómez, Ezequiel San José, Rafael Pedreño, Argimi- ro Villena8,Francisco Villena, Antonio Valenciano y Luis Hon- rubia, entre otros9•
El encarcelamiento de las primeras células hizo de las cár- celes el único escenario posible para la reorganización de la resistencia, o simplemente para el apoyo solidario, cual suce- dió en la prisión provincial de Albacete, ubicada entonces jun- to al puente de Madera.
La resistencia se reactivó en los años inmediatos, animada por los buenos augurios que anunciaban el desembarco aliado en África del Norte y la derrota nazi en Stalingrado; de tal manera que es en este momento, a caballo entre 1943 y 1944, cuando resurge el llamado "grupo de la calle Tejares", forma- do, entre otras personas, por Carlos Molina, Ezequiel San José, Antonio y Andrés Esteban, Mariana Pardo, Mariano y Teresa Gómez, Diego García y las hermanas Isidora y Josefa Ramí- rezlO •Sin embargo, junto al grupo que se menciona surge para- lelamente una nueva célula en tomo a Andrés Alcalá, mejor organizada gracias a su conexión con el Comité Regional. La propaganda de la organización se imprimía en el antiguo Insti- tuto de Higiene (donde trabajaba Andrés Alcalá), un inmueble ubicado precisamente junto al cuartel de la Guardia Civil de Albacete.
Descubierta por la policía la trama de la organización, a la que se había incorporado el grupo de la "calle Tejares", proce- dió inmediatalnente a su desmantelamiento. Andrés Alcalá.
que fue detenido y torturado, murió como consecuencia de los malos tratos recibidos en los calabozos de la policía.
Entre el comité de Andrés Alcalá y el de Luis Abad, alias Roberto, existió otro, reconocido por el Comité regional de Valencia, cuya sede estuvo en la calle Fernando el Católico.
Este comité actuó durante dos años.
Antes de la formación de los primeros comités albaceteños, se estableció contacto con un tal Pepe (nombre de guerra), lle- gado hasta Albacete en el mismo autocar donde viajaba un equipo deportivo de Levante; y también con Nombela (sólo hemos logrado averiguar el apellido), quien, pasando el tiem- po, llegaría a ser persona de confianza en el equipo político del profesor Tierno Galván.
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Nombela regresaría a Albacete tras el fallecimiento del general Franco intentando reclutar afiliados para el Partido Socialista Popular, valiéndose para ello de los contactos que mantuvo durante su clandestinidad albaceteña y levantina de los años cuarenta. Nombela había sido oficial de aviación durante la guerra civil.
En estos dos años de interregno, el militante comunista BIas Bañón traía hasta Albacete la propaganda del Partido.
Toda ella procedía de Melilla, donde se encontraba cumplien- do el servicio militar.
La etapa de Melilla fue decisiva para Bañón, y, gracias a su actuación, más importante incluso para Andalucía que para el propio Albacete.
Mientras se encontraba allí se produjo el desembarco alia- do en el Norte de África, en el protectorado francés de Marrue- cos, lo que le permitió establecer contacto con el Comité Cen- tral (en el exilio), y, de paso, con la resistencia andaluza gra- cias a un accidente probablemente fortuito.
A raíz del desembarco aliado del 9 de noviembre de 1942, algunos aviones ocuparon por error algunos aeródromos del protectorado español de Marruecos, y entre ellos el de Melilla- Nador. Algunos aviones contaban entre su tripulación con exi- liados españoles, pertenecientes muchos de ellos al Partido Comunista. BIas Bañón logró establecer contacto con ellos, y a partir de entonces fue el comité regional de Argel el nexo más eficaz entre la resistencia andaluza y el Comité Central.
Además de sus funciones específicas en la organización de la resistencia armada en el sur de España, el centro de Argel funcionó como estafeta de la oposición al régimen, armada o no, sin descartar que a través de él se intentara entablar con- tacto con el mando aliado para propiciar alguna acción arma- da en el sur peninsular.
La actividad en Argelia fue posible gracias a la tolerancia del almirante nortealnericano y de las autoridades francesas dependientes del mariscal Pétain, facilidades que se vieron incrementadas tras la liberación de Francia y la caída del régi- men de Vichy.
En Albacete, después de la caída del comité de Andrés Alcalá, el primer intento organizativo se plasmó en la forma- ción del llamado comité Luis Abad, en el año 1945, donde de- sempeñó un importante papel el militante albaceteño BIas Bañón.
Luis Abad llegó a Albacete enviado por el Comité Regional de Valencia. Tras su llegada a la capital manchega fue recibido por el camarada Bañón, que había establecido previamente contacto con la dirección regional.
Para burlar la acción de la policía, se ocultó a Luis Abad en una huerta al sur de la ciudad, lo cual no le libró de la deten- ción y del consecuente desmantelamiento de la célula. Abad fue detenido en el albaceteño pasaje de Lodares, juzgado, encarcelado y condenado a prisión hasta el año 196011 •
Tras la caída del comité Luis Abad (1945-46), la resisten- cia albaceteña quedó nuevamente desmantelada, por lo que la actividad del PCE fue escasamente eficaz y carente de conti- nuidad. BIas Bañón, que formaba parte de este comité, tuvo que huir a Málaga para evitar la detencióny la cárcel.
Para explicarnos el por qué de la elección de la ciudad andaluza como refugio del militante albaceteño, conviene con-
7 Ginés del Valle llegará a ocupar más adelante un alto cargo en Cáritas Diocesana.
8 Argimiro Villena lograría infiltrarse más adelante en los sindicatos verticales.
9 SAN JOSÉ, E. et al.: Los comunistas en la historia de Albacete. Ed. Partido Comunista, Albacete, 1990. Pág. 152.
10 Isidora Ramírez logrará infiltrarse más adelante, como enlace, sindical en los sindicatos verticales.
11 En la defensa de los militantes comunistas destacaría más adelante el entonces joven abogado albaceteño Juan José García Carbonell, quien consiguió que las penas impuestas fueran inusualmente leves, dadas las circunstancias.
templar al menos el concurso de tres circunstancias. La prime- ra de ellas hay que referenciarla en su etapa melillense y en el apoyo que esperaba encontrar entre los militantes andaluces, con los cuales había establecido contacto en aquel momento; y para entender correctamente la segunda habría que remontarse a los días inmediatos a la terminación de la guerra civil, momento en el que BIas Bañón había entablado contacto en Albacete con un carpintero de RENFE, cuando éste se dispo- nía a escapar hacia Alicante tras la "reunión de Los Llanos", el verdadero epílogo de la guerra civil que ha estudiado el histo- riador albacetense Deogracias Carrión Íñiguez.
El contacto entregó a Bañón unas referencias que le serían de suma utilidad para su seguridad personal, o para escapar de España llegado el caso, y entre ellas la dirección en Málaga de un dirigente comunista de la resistencia con quien debería entablar contacto, llegado el caso.
La entidad donde trabajaba Bañón, la Caja de Valencia, le incoó expediente por inasistencia al trabajo por causa de las misiones específicas que le encomendaban del PCE, y que eran, entre otras, llevar hasta la guerrilla y otros grupos resis- tentes de Andalucía las instrucciones del Comité Central.
Cuando sospechó que iba va a ser detenido buscó refugio en la ciudad de Málaga12, según se ha dicho.
El control de la policía sobre Málaga era exhaustivo en aquellos momentos, habida cuenta de la presencia de una importante actividad guerrillera en el entorno penibético.
Cuando llegó, en 1946, el contacto que esperaba había caído.
BIas Bañón logró otros, no obstante, que le ayudaron a intro- ducirse en el aparato de la resistencia andaluza.
La tercera circunstancia es quizás la más interesante, ya que, además de proporcionarle mayor seguridad personal tam- bién prestó mayor beneficio a toda la resistencia andaluza.
Bañón era un excelente pendolista y dibujante, y por ende un falsificador excepcional. En su vida clandestina malagueña, donde quedó integrado en una célula de resistencia, realizó todo tipo de falsificaciones (pasaportes, avales, carnés, salvo- conductos, etc.), haciendo posible que él y otros militantes
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pudieran moverse con relativa facilidad a través de Gibraltar, Tánger, Marruecos y por otras partes de España.
Localizado por la policía, a pesar de sus varias identidades falsas, fue detenido en un parque malagueño, en cuya espera compuso mentalmente el poema que encabeza este trabajo.
Inmediatamente fue encarcelado en la prisión de Sevilla entre 2.500 presos políticos, donde permaneció absolutamente inco- municado. El aislamiento era tan severo que ni tan siquiera se le permitía estar a solas con el barbero, temerosas las autoridades judiciales de que pudiera llegar hasta el detenido alguna filtra- ción o consigna capaz de frustrar el resultado de la investigación.
Cuando se le levantó la incomunicación, fue llamado aCOlTI-
parecer ante el director de la prisión, un personaje vinculado con Tarazana de La Mancha. Allí poseía algunas fincas cuya admi- nistración desempeñaba Santiago Alfara, de Abuzaderas (Alba- cete), funcionario destacado a la sazón en la prisión de la capital.
Los hechos por los que fue condenado eran sin ninguna duda los luenos importantes. Los que sospechaba la policía, que eran los más graves, además de ciertos, no pudieron ser demostrados, y por ello se le aplicó la llamada "convicción moral". La petición de pena fue de treinta años de prisión, aun- que el tiempo de su permanencia en la cárcel no sobrepasó los dos años y nueve meses. La pena impuesta lo fue exclusiva- mente por su condición de militante comunista y por rebelión militar, aunque lo que trataban de averiguar las autoridades políticas y judiciales, sin conseguirlo, era la implicación de Bañón en las actividades terroristas del maquis andaluz, que no en vano era cierta e importante: él era el enlace entre las gue- rrillas andaluzas y el Comité Central del PCE, según se dijo.
Por fin, abandonó la prisión sevillana el año 1953.
A partir de ese momento anduvo vagando bajo nombre supuesto, buscando trabajo en distintos oficios mientras reali- zaba actividades políticas clandestinas13.Posteriormente que- dó apartado aparentemente del activismo político, siguiendo la recomendación del partido, que le consideró "quemado" y pre- sa fácil por tanto del aparato represivo de la dictadura.