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3.1.- LA LITERATURA EN EL REINO DE GRANADA 4

Durante la ocupación de los árabes en la península Ibérica, muchos fueron los escritores y poetas musulmanes de gran valor literario, pero voy a referirme, únicamente, a algunos de los escritores correspondientes al período de 1.269 a 1.492, durante el reinado de la dinastía Nazarí, en el Reino de Granada.

Durante su reinado volvieron algunos de los que habían emigrado ante la amenaza de los cristianos, y sus califas protegieron las ciencias y las artes como en los mejores tiempos del al-Andalus.

Abû Hayyân (1257-1344), gramático, representa el pesimismo de su época, que culmina con su emigración a Egipto. Ibn Malik (1208-1274) de Jaén, autor de uryúzas y de una Alcafiya y Alfiya sobre gramática. Ibn- al-Zubayr (1230-1308), de Jaén, continuó con su Silat al-sila, la obra biográfica de Ibn al-Abbár.

Ibn al-Hakim (1261-1308), de Ronda, valido del Rey, cultivó diversos géneros literarios y protegió a otros escritores. Fue asesinado en una conjura y su Historia de España no ha llegado a nuestros días. Invitó a su corte al poeta Ibn Jamís de Tlemecen (1252- 1308) y le sucedió como secretario Ibn al- Yayyáb, de Granada (1274-1349), autor de casidas neoclásicas a emires nazaríes, que pueden leer sus poemas en los muros del

Generalife. De sus tiempos fue Ibn Luyún, de Almería (1282-1349) que redactó unos Proverbios rimados y un tratado de agricultura. La Historia de Almería, hoy perdida, fue el legado de Abú I-Barakat, de Velefique (1264-1372).

Ibn Játima al-Ansari, de Almería, (1323-1369), fue médico e historiador, autor de de su Dîwân de poesía, adornado con juegos de palabras, tawriyas o doble sentido, etc. Como médico describe la peste de 1348.

Ibn al-Murábi, de Málaga, (m. 1349) se conserva una divertida máquina de la fiesta, en que un hombre, reprendido por su mujer, compra un carnero que le proporciona los mayores destrozos que se podía imaginar.

Lisán al-Din Muhammad Ibn al-Jatib, de Loja, (1313-1375), fue la figura más destacable de esos momentos. Discípulo de Ibn al-Yayyab, fue

4 De D. Miguel Pérez Rosado, Doctor en Filología.

hijo de un kâtib y finalmente kâtib él mismo, de Yúsuf I y Muhammad V.

Alternó su labor de poeta con la de médico y fue maestro de Ibn Zamrak.

Caído en desgracia con Muhammad V, huye a Marruecos, donde, tras ser juzgado, fue estrangulado. Escribió una Historia de Granada, sólo conocida por resúmenes, la Iháta fi ajbár Garnáta, y sus poesías adornan el salón de Comares de la Alhambra. Recopila, además, poesía ajena y moaxajas hispanoárabes en el Yays al-tawsik; epístolas literarias y caballerescas en prosa rimada en el Rayhánat al-kuttáb, y, por supuesto, maqámas. Murió por las herejías descritas en el Rawdat al-ta'rif bi I-hubb al-sarif.

Ibn Zamrak (1333-1393), de Granada, fue discípulo de Ibn al-Jatib y participó en el tribunal que lo condenó. Caído en desgracia, fue, a su vez, asesinado por Muhammad VII. Fue autor de una poesía exquisita, de casidas y moaxaja clásica. Ha pasado a la historia literaria por ser el poeta que más adornó las paredes de la Alhambra, como las de la fuente de los leones, la Sala de las dos hermanas, etc.

Muestra de su poesía, escrita por toda la Alhambra:

En el Salón de las dos hermanas (fragmento):

Jardín soy yo que la belleza adorna;

sabrás mi ser si mi belleza miras.

Por Muhammad, mi rey, a par mi pongo de lo más noble que será o ha sido.

Obra sublime, de la Fortuna quiere que a todo monumento sobrepase

¡Cuanto recreo aquí para los ojos!

En la taza de la fuente del Patio de los leones (fragmento):

En apariencia, agua y mármol parecen confundirse, sin que sepamos cual de ellos se desliza.

¿No ves cómo el agua se derrama en la taza, pero sus caños la esconden enseguida?

Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas, lágrimas que esconde por temor a un delator.

¿No es, en realidad, cual blanca nube que vierte en los leones sus acequias

y aparece la mano de califa, que, de mañana, prodiga a los leones de la guerra sus favores?

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Cómo se puede comprobar, en sus poemas adula al califa, donde los leones son sus súbditos a los que el califa protege.

Mohammad al-Lajmí, natural de Granada, autor del adab, El reino de las abejas, sobre ciencias y artes, que fue acabado en 1390.

Abú I-Hassan al-Nubahí, de Málaga, (1313-1390), continuó con la obra Historia de los jueces de Córdoba de Al-Jusáni, en su Kitáb al- marqaba al-`ulyá, y dejó una maqáma De la Palmera.

Ibn Yuzaí de granada (1321-1356) recibió el encargo de redactar los viajes de Ibn Batuta, tangerino (1305-1369 o 1378). Ibn Batuta salió en 1325 camino de la Meca y continuó viajando, salvo pequeños descansos, hasta 1353, visitando Oriente y África durante 28 años, describiendo sus viajes con profusión de detalles. De Ibn Batuta es la siguiente frase:

"Cuando hayamos muerto, no busquéis vuestra tumba sobre la tierra:

halladla más bien en el corazón de los hombres"

Ibn Jaldún (1332-1406), historiador, nacido en Túnez de familia andaluza, participó intensamente en la vida política. Autor de unos al- Muqaddimah o Prolegómenos a una historia universal. Fue embajador con Pedro el Cruel en 1363 y con Tamerlán en 1401, cinco años antes de su muerte en Egipto. Sus al-Muqaddimah tratan de los asentamientos y condiciones de los pueblos, de geografía y de antropología, y terminan con una clasificación de las ciencias. Esta obra es, en rigor, la primera parte de su Libro de los ejemplos.

Ibn Asim (1359-1426) granadino, jurista malequí, fue autor del adab Hadá`iq al-azhár, donde incluye refranes hispanoárabes.

Otro adab fue obra de Muhammad ibn Abí-`Ulá ibn Simmák, el Kittáb al-Zaharát y el al-Hulal al-Mawsiyya. centón de falsas noticias históricas.

Un tercer autor de adab es Yahya Ibn Hudayl, maestro de Al-Jatib, autor de Gala de caballeros. Blasón de paladines. Sigue los Tratados sobre caballos que se inician a mediados del siglo XIII con Ibn Arqam de Guadix.

Entre 1407 y 1417 reina el emir Yúsuf III posible recopilador de la poesía de Ibn Zamrak y autor él mismo de un diwán. Panegirista suyo fue Abú al-Husayn Ibn Furkán (1379-1417), que dejó sus poemas en los muros de la Alhambra. También el príncipe Ibn al-Ahmar recoge poesía de su época, fin del siglo XIV y comienzos del XV.

Es bastante escasa la literatura que ha quedado de la segunda mitad del siglo XV. Consideramos a Ibn al-Qaysi al-Basti el último poeta andalusí, que reflejó el desastre final del reino.

Esta literatura demuestra, en general la decadencia islámica y apenas destaca una Historia anónima de Granada de 1477 a 1499.

¾ Terminado el dominio musulmán en el Al-Andalus, los moriscos que aún permanecían en la península se plantean conservar sus señas de identidad escribiendo en romance con caracteres árabes, esto es, en aljamiado, recodificación del español o lengua sumergida que se mantuvo hasta el siglo XVII.

El sistema era el mismo que se había utilizado con las jarchas, aunque las circunstancias eran distintas.

3.1.1.- Poema de Ibn Hazam perteneciente al libro sobre el amor y la castidad:

"El collar de la paloma": (fragmento) Exhalo amor al tiempo que respiro.

Mi alma entrega sus bridas a los ojos.

Amada tengo que sin tregua me huye, aunque a veces, de pronto, es generosa.

Una vez la besé para aliviarme,

pero agravó la sequedad de mi alma, porque un tizón fue como echar ardiendo sobre el seco herbazal de mis entrañas.

3.1.2.- IBN IDRIS

Cómo muestra de la literatura que nos han legado, pongo un fragmento del Debate entre las ciudades del al-Andalus, de Ibn Idris, (1165-1202), geógrafo, describiendo la más pintoresca y graciosa descripción de la geografía andalusí:

"Sevilla se encrespó como una pantera y dijo, a punto de morir de cólera: ¿Por qué exageran y desbarran, se engríen y se ufanan, se dejan llevar por la soberbia y sólo saben mentir? Yo tengo el dardo más certero y el brazo más fuerte, y tengo un río en que se alternan flujo y reflujo. Yo soy el Egipto del al-Andalus y mi río es el Nilo, mi cielo es placentero y son mis flores las estrellas. Si osáis competir en este alto honor, sólo tengo que recordaros mi Aljarafe, y si hacéis alarde de los más nobles vestidos, ¿ con que manto os envolveréis que sea como Santiponce?. Tengo cuantos hermosos edificios queráis, y cuantos arriates pidáis, que en su lozanía pueden pasarse sin las nubes del cielo. Cubren mis flores valles y mesetas y la espada de mi río se ciñe con el cinturón de mis huertos. Yo soy la de

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mayores méritos y la que mejor cumple a nuestro valioso señor. La verdad se ha hecho patente.

Gran panegírico sobre su belleza e importancia, pero Córdoba no se amilana afeándole sus pretensiones y ensalzando sus méritos:

Córdoba la miró de reojo y comenzó a decir: Has exagerado la minucia y echaste simiente entre las duras rocas: el discurso nacido del odio es un pura delirio, ¿Cómo puede servir de exposición clara y elocuente? ¿Cuándo el que es tenido por feo puede cambiar y pasar por hermoso? Al que todos abandonaron ¿quién podría devolver el sosiego?

¿Es que aquel a quién aplaudieron sus malas acciones puede llegar a creerlas buenas? Extraña cosa es mantener hacia el frente los regatones de las lanzas, en lugar de los hierros, y dar a la baticola primacía sobre las riendas. Tenéis la pretensión del, primer puesto cuando es lo mejor y más durable estar al lado de Dios. Porque yo tengo la Casa inmaculada y noble, y el nombre en que plantó sus reales el saber, y en mi solar hay ancho campo para los hombres de más clara virtud, mal que le pese al paladín de otra causa. En mi Mezquita hay testimonios de la noche del destino, y me basta la nobleza de mi valía para que nadie pueda arrancar a este alto señor de junto a mí, que no me conformaré si huellan sus pies otro suelo que el mío. Reconoced mi excelencia, dejaos llevar por deber filiar y no seáis como el que de tanto tirar de la cuerda acabó por romperla."

4.- LA CIENCIA Y LA CULTURA EN EL AL-

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