cidieron con el apoyo político real del Congreso hacia el Ejecutivo. Durante la posguerra, los dos partidos estuvieron internamente divididos, y tanto los presidentes republicanos como los demócratas necesitaron apoyo legislativo en ambos lados del arco político para llevar adelante sus programas de gobierno, el cual les resultó más fácil de obtener en materia internacional que en los asuntos domésticos. Aun así, pese a la mutua colaboración de ambas ramas del Gobierno en varias áreas de la política exterior, el Congreso y el Ejecutivo tu-
127 Así, Nixon fue, desde Zachary Taylor (1849-1850), el primer presidente que en su período inicial no controló al menos una de las dos cámaras.
vieron sus fricciones respecto a los poderes de guerra de este último, un campo donde el primero fue abdicando gradualmente de sus competencias.
Si bien Truman y sus opositores estuvieron usualmente en desacuerdo en los asuntos internos, su agenda internacional en asuntos de paz estuvo secun- dada por los republicanos, en particular por el senador Arthur Vandenberg, de Michigan, presidente de la comisión de asuntos exteriores, quien convenció a sus partidarios de abandonar el aislacionismo y apoyó la Doctrina Truman de contención del expansionismo soviético. Los republicanos también colabora- ron con Truman en el Plan Marshall de asistencia económica a los países de Europa accidental,128 que fue respaldado por Henry Cabot Lodge Jr., de Mas- sachusetts. No ocurrió lo mismo en materia de intervenciones bélicas, dado que Truman ignoró por completo al Congreso, que permitió pasivamente la intervención en la guerra de Corea y el envío de tropas a Europa occidental129 y solo fue detenido por la Corte Suprema en un caso muy puntual: Youngstown Tube and Sheet Co. v. Sawyer,130 cuando fueron intervenidas por decreto las fá- bricas de acero.131
128 Elaborado por el general George C. Marshall, que fue secretario de Estado (1947-1949) y luego secretario de Defensa (1950-1951), el Plan (oficialmente denominado European Recovery Program) comprendió, en ese momento, una ayuda próxima a los 1300 millones de dólares.
129 El Congreso tardó en reaccionar frente a la intervención en la guerra de Corea y el envío de tropas a Europa occidental. A comienzos de 1951, el senador republicano Robert A. Taft, de Ohio (hijo mayor de quien fuera presidente de los Estados Unidos y Chief Justice de la Corte Suprema) inició un largo debate que duró tres meses, cuestionando la autoridad presidencial para despachar por sí las tropas, que concluyó con dos resoluciones del Senado aprobando el envío de dos divisiones a Europa occidental. Estas resoluciones, sin embargo, no tuvieron fuerza legal alguna, pues el House no tomó intervención alguna en el asunto
130 343 U.S. 579 (1952).
131 Hacia fines de 1951, en plena guerra de Corea, las compañías fabricantes de acero obtenían cuan- tiosas ganancias a raíz del incremento de sus actividades con motivo del conflicto y los sindicatos pretendían, en consecuencia, sustanciales aumentos en los salarios. A medida que se acercaba el fin de año, esta situación se tornaba cada vez más tensa, pues en diciembre expiraban los convenios colectivos de trabajo vigentes y la United Steel Workers había amenazado con ir a la huelga. Luego de largos cabildeos y ya con la huelga en puerta, Truman ordenó –sin contar para ello con habili- tación legislativa alguna– la intervención de las fábricas de acero por medio de la Orden Ejecutiva N° 10340 del 8 de abril de 1952. Al día siguiente, cuatro compañías promovieron una medida cau- telar que fue otorgada en primera instancia y revocada por la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia. En la Corte Suprema la decisión no se demoró más de un mes. El 2 de junio de 1952, el Tribunal confirmó –por mayoría de 6-3– la decisión del tribunal de primera instancia. Como ocurre en los casos difíciles, los votos son muchos y difieren en sus argumentaciones. El primero de la mayoría, el del juez Black –que es el fallo en sí–, es un voto corto, pero contundente en cuanto a los principios en los que se funda. Básicamente se trata de una aplicación estricta y muy ortodoxa de la división de poderes, mediante la cual se sostiene la ausencia de autoridad presidencial para intervenir las fábricas de acero como medio de resolver la controversia laboral existente. Un relato
Eisenhower, por su lado, recibió más apoyo de los demócratas que de los republicanos en asuntos internacionales.132 Un ejemplo bastante claro se ad- vierte en el caso de la llamada Enmienda Bricker, propuesta por el senador republicano John W. Bricker, de Ohio, para limitar los poderes internacionales del presidente,133 que fue rechazada con la ayuda del entonces senador y líder de la minoría demócrata Lyndon B. Johnson.
El propio Kennedy, pese a su gran popularidad, no logró que el Congreso aprobara la mayoría de sus proyectos de leyes, los que fueron sancionados luego de su muerte, bajo la presidencia de Lyndon B. Johnson.134 En los asuntos in- ternacionales prestó poca atención al Congreso y sus resultados no siempre fue- ron satisfactorios. Sus principales asesores en este campo no fueron legisladores o políticos experimentados, sino intelectuales muy allegados a su círculo inter- no, como Kenneth O’Donnell,135 Theodore (Ted) Sorensen y Arthur Schlesin- ger Jr., estos dos últimos, sus speechwriters y luego autores de sus biografías más conocidas,136 mientras que Lyndon B. Johnson, como presidente del Senado y veterano experto en el campo legislativo, tuvo muy escasa influencia en estas áreas. Kennedy creó por decreto el Peace Corps, una organización gubernamen- tal de ayuda internacional integrada inicialmente por voluntarios jóvenes,137
muy detallado del caso y sus hechos puede verse en Marcus (1994).
132 Todos los conflictos de este período, esto es, la guerra de Corea, la crisis del Canal de Suez y las otras crisis en Medio Oriente, comprendidas dentro de la llamada Doctrina Truman, tuvieron como marco la Guerra Fría. Un estudio actual de estas cuestiones puede verse en Hitchcock (2019).
133 Propuesta por John W. Bricker, senador republicano por Ohio y exgobernador de su estado, que es- taba en abierto desacuerdo con la intervención en la guerra de Corea sin autorización del Congreso, la enmienda fue introducida repetidas veces en los 82º, 83º y 84º Congresos, sin lograr aprobación.
El texto de la Enmienda era el siguiente:
“Section 1. A provision of a treaty which conflicts with this Constitution shall not be of any force or effect.
Section 2. A treaty shall become effective as internal law in the United States only through legisla- tion which would be valid in the absence of treaty.
Section 3. Congress shall have power to regulate all executive and other agreements with any foreign power or international organization. All such agreements shall be subject to the limitations imposed on treaties by this article.
Section 4. The congress shall have power to enforce this article by appropriate legislation”.
134 Ver Barnes (2007, p. 8).
135 Egresado de la Universidad de Harvard al igual que los Kennedy, O’Donnell había sido jefe de la campaña presidencial de John F. Kennedy y durante su presidencia fue su secretario personal; de hecho, actuó como su Chief of Staff.
136 Ver Sorensen (2010) y Schlesinger (2002).
137 Fue creada imprevistamente por medio de la Orden Ejecutiva No. 10924 en marzo de 1961.
que luego fue aprobada por ley.138 También dispuso crear, sin intervención del Congreso, la llamada Alianza para el Progreso (Alliance for Progress), un pro- grama de ayuda económica para América Latina.139 Más allá del éxito relativo de estos emprendimientos, su peor fracaso en materia de política internacional fue, sin dudas, el intento de derrocar a Fidel Castro con la invasión lanzada sobre Playa Girón (Bahía de Cochinos), en abril de 1961, una operación mal programada que solo sirvió para fortalecer al dictador cubano (Higgins, 1989).
Y si bien fue exitoso en la crisis de los misiles cubanos desatada por los soviéti- cos en 1962, el desmantelamiento de las bases fue acordado (secretamente) con Nikita Jrushchev a cambio de que Estados Unidos, a su vez, hiciera lo mismo con sus instalaciones en Turquía e Italia.140
7. Líderes demócratas y republicanos de la posguerra