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Agentes Sociales y Convivencia

I.2 Concepto de Convivencia

I.2.1 Agentes Sociales y Convivencia

A pesar de que forma parte de la naturaleza, el mantener relaciones adecuadas con los demás no es algo que venga determinado de forma innata. Los hombres poseen los mecanismos necesarios para relacionarse con otras personas; sin embargo, “(…) la calidad de esas relaciones vendrá determinada en gran medida por las habilidades sociales (…)”

(Monjas, 2006:13).

La convivencia no es algo que esté implícito por el simple hecho de pertenecer a la especie humana, sino por el contrario, es el resultado de la interacción entre un gran número de sujetos que intervienen e influyen de forma directa e indirecta en la formación del individuo, en este apartado sólo se revisará el papel que juega la familia y la escuela en la construcción de las interacciones sociales.

a) Familia

La familia es la primera institución social a la que pertenece el individuo, es el primer espacio en donde el sujeto convive, en ella se adquieren las pautas de comportamiento que determinarán en gran medida su actuar futuro, por eso es sumamente importante para la construcción de una sociedad libre de violencia, que en los hogares se brinde una educación basada en el amor y en valores, principalmente en el respeto.

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Si se entiende a la familia como el conjunto de personas unidas no sólo, bajo un lazo consanguíneo sino por un proyecto de vida en común que lleva a todos sus integrantes a la realización, se podrá entender que las interacciones que se generan al interior de este núcleo, especialmente durante los primeros años, son decisivas para la conformación del sujeto.

Conviene entonces que los padres entiendan que su relación con sus hijos debe tener una carga educativa en todas sus interacciones que facilite la relación social y trasmita valores socialmente positivos (Barri, 2006:19).

Las palabras y las acciones de los padres, servirán de modelos a imitar para los hijos, los pequeños se relacionarán con los otros repitiendo los patrones que se viven en casa, para ellos será algo aceptable actuar de cierta forma, porque es lo que han aprendido y lo que creen normal, aunque estos comportamientos sean considerados como inadecuados para el resto de la sociedad. Lo mismo pasa con los padres, ellos generalmente repiten la forma en la que fueron educados por sus progenitores, muchos de ellos crecieron bajo la intimidación y el sometimiento, lo que los lleva a pensar que no existe otra forma de relación más que la basada en humillaciones, castigos corporales y ofensas, pero no sólo lo piensan sino también lo repiten, lo que va generando deficiencias en la interacción familiar.

Otro gran obstáculo al que se enfrenta la familia como institución encargada del proceso de socialización, es la modificación en su estructura y funcionamiento, debido a que la mayoría de sus miembros para hacer frente a la vida diaria, tienen que pasar mucho tiempo fuera del hogar, cuestión que los ha llevado a tener que delegar a otras personas o instancias su papel como formador, lo que ha ocasionado severas deficiencias en la forma que tiene el niño de interactuar con los demás y que se presenten cada vez con mayor frecuencia episodios de violencia, en el hogar y en las escuelas.

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La sana convivencia es algo que debe ser construido en conjunto, mientras se siga viendo en las familias exposición continua a modelos violentos, la ausencia del padre o la madre, la carencia de vínculos afectivos, la falta de supervisión y control de la conducta de sus hijos fuera del colegio, el desconocimiento del tipo de relaciones sociales que éstos mantienen, una disciplina demasiado dura que dificulta la comunicación, así como la repetición sistemática de tensiones y peleas familiares (Teruel, 2007:71), será imposible tratar de educar en y para la paz, se tiene que empezar por modificar a ésta estructura básica para que los demás estratos de la sociedad transformen sus acciones y promuevan el desarrollo de habilidades sociales como el único medio para lograr las relaciones sanas y armónicas que tanto se necesitan hoy en día.

b) Escuela

Debido a la incorporación de la mujer al ámbito laboral, a la presencia cada vez mayor de madres o padres solteros y a la difícil y cambiante situación que se vive hoy en día, se han dado cambios radicales en la estructura y funcionamiento de la familia, por lo tanto los padres han depositado, principalmente en las escuelas, su papel de formadores de los hijos;

por consiguiente las funciones, los objetivos y las obligaciones de las instituciones educativas y del docente principalmente, se han tenido que ir modificando, para dar respuesta a esta situación.

De acuerdo con Barri (2006:20) “(…) la escuela debe ser compensadora, es decir, debe disponer de los mecanismos necesarios para compensar ciertas carencias que presentan un buen número de alumnos respecto a la tarea que es responsabilidad de las familias (…)”. El establecer quién no está cumpliendo con el papel que le corresponde, no es una prioridad para este trabajo, lo de vital importancia es especificar que tanto la familia como la escuela, tienen una corresponsabilidad en la formación del hombre y deben trabajar conjuntamente para lograrlo, el sujeto debe encontrar congruencia y coherencia entre lo que sus educadores, llámense padres o profesores, hacen y dicen.

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Resulta necesario precisar que la escuela es el espacio en donde los individuos acuden para construir conocimientos, habilidades y actitudes a partir de la relación con el otro, es el lugar en donde el alumno desarrolla competencias que le permiten resolver problemas de forma eficaz y afrontar la vida de manera adecuada.

Esta institución ha tenido desde siempre un papel primordial en la convivencia, pues “(…) la educación es también una experiencia social, en la que el niño va conociéndose y enriqueciendo sus relaciones con los demás (…)” (Delors, 1996:19) es el sitio en donde el individuo aprende a relacionarse con personas distintas a su familia y sobre todo a interactuar con seres de su edad. Los ambientes generados en la escuela, y específicamente en las aulas, cumplen con la función modeladora de pautas de comportamiento, dichas actitudes se van interiorizando, hasta que se convierten, como en el caso de las aprendidas en casa, en rasgos habituales, aceptables y cotidianos.

Como se verá en el apartado siguiente, uno de los grandes retos educativos para el siglo XXI es el desarrollo de competencias que permitan al sujeto aprender a convivir con los otros, pues como afirma Castro (2006:13) la convivencia es algo que se aprende, se va construyendo, y la escuela puede y debe constituirse en lugar idóneo, para que los alumnos aprendan las actitudes y conductas básicas, pero sobre todo, debe ser un ámbito donde personas distintas con intereses diferentes, puedan encontrarse y estar bien. No sólo se trata de formar grandes profesionistas, se trata de formar grandes seres humanos que vivan en armonía con su prójimo, que reconozcan las diferencias y vean en ellas, el medio perfecto para crecer en un mundo cada vez más multicultural.

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I.2.2 El aprender a vivir juntos; pilar principal de la educación del siglo