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CAPÍTULO II. REVISIÓN DE LITERATURA

2.8 Características de los bovinos criollos

2.8.5 Aspectos culturales y usos del bovino

Las razas nativas regularmente tienen papeles relevantes en las prácticas culturales, religiosas, en tradiciones, y en actividades sociales. La comprensión de estos papeles es importante para planear e implementar acciones con el fin de promover un mejor uso y desarrollo de los recursos zoogenéticos a nivel de comunidad. El conocimiento del contexto social puede también ser importante para entender las características distintivas de poblaciones ganaderas en lo particular. También es de gran importancia la localización geográfica donde se han desarrollado las razas locales, y donde se han mantenido las diversas formas de conocimientos en la cría y explotación de la ganadería bovina. Dentro de la ganadería, muchas razas y especies autóctonas tienen fuertes vínculos con una zona, etnia, o forma de vida en particular. La cultura de muchas comunidades ganaderas está estrechamente relacionada a ciertas razas, lo que contribuye a su conservación (LPP, 2011).

Aparte de ser una especie de gran importancia para la alimentación del ser humano, el bovino también se desempeña como animal de tracción en variadas actividades del campo.

La introducción de los animales de trabajo en México data del siglo XVI. De acuerdo a las

especies y las actividades correspondientes a las prácticas agropecuarias para España en ese entonces, el uso de los animales para trabajo quedó restringido a vacunos, caballos, mulas y asnos, a pesar de la gran disponibilidad de otras especies que se empleaban en el mundo.

Es importante señalar que en las tierras tropicales de la Nueva España, la ganadería co mo la producción de caña de azúcar iniciaron aproximadamente casi al mismo tiempo. Un binomio productivo que se consolidó y continuó casi hasta la actualidad. Ambas actividades son parte fundamental de la historia, del paisaje y de la cultura del trópico húmedo de México, Centroamérica y el Caribe. También tienen una relación importante la ganadería con la minería, que principalmente se dio en la región del Altiplano de México, lo cual se debió al trabajo en minas de plata descubiertas en los estados de Guanajuato, Zacatecas, Durango y Chihuahua (Guevara y Lira, 2004).

Las explotaciones de caña de azúcar fueron las primeras en utilizar el trabajo animal para satisfacer los necesarios aportes de esfuerzo físico. Los indígenas conocieron la tecnología de la tracción animal al ser obligados a trabajar en las explotaciones del sistema de la encomienda; sin embargo, durante la primera mitad del siglo XVI estuvo prohibido para ellos poseer y utilizar animales de trabajo para beneficio propio (Cruz, 1994).

El trabajo por tracción animal es de mayor importancia en el centro y sur del país, siendo los estados que destacan Guanajuato, Oaxaca, Puebla, Jalisco, México, Zacatecas, San Luis Potosí, Guerrero, Veracruz e Hidalgo. La importancia de estos animales en los sistemas de producción está estrechamente relacionada con el cultivo del maíz, que representa entre el 40 y 50 % de la superficie laborable en México (Cruz, 1994). A pesar de la modernización agrícola y ganadera en la mecanización de las diferentes actividades, el uso de la tracción animal es más económico que el uso de maquinaria y vehículos, particularmente en la producción a pequeña escala, en áreas alejadas, y donde la topografía impide el uso de máquinas. En 1970 se estimó que más de 62 % de la superficie de cultivos en México se realiza con tracción animal y está presente en más del 58 % de las unidades de producción (FAO-SAGARPA, 2002).

Los animales son de producción local y mantenidos de manera económica con los forrajes naturales, subproductos agrícolas de cultivos en diferentes regiones del país, como sorgo,

arroz, trigo, garbanzo, frijol, etc., especialmente del maíz, que se aprovecha desde que la planta comienza a madurar y puede ser almacenado después de la cosecha del grano para ser utilizado en época de escasez de alimento (Cruz, 1994).

Los animales de tiro son utilizados para diferentes objetivos:

 Arado del suelo

 Siembra

 Desmalezado de cultivos, cereales, algodón, legumbres

 Enterramiento

 Recolección

 Transporte: agua, leña, productos agrícolas, gente, bienes comerciales, etc.

 Extracción de agua de los pozos (www.fao.org/ag/againfo/programmes/es/lead).

Estudios de los animales de tiro han establecido que la tracción animal resulta más económica que la realizada con tractores (Cruz et al., 2004). Este hecho, más que en sistemas de producción agrícola con alguna tecnología, representa un gran valor para las comunidades campesinas e indígenas de áreas rurales o apartadas, que hacen un uso eficiente de sus recursos, y que por ejemplo, el uso de la carreta para diferentes actividades es algo cotidiano. Un estudio en la Meseta Purépecha, en Michoacán, indica que se requiere de 31 jornales con animales de tiro, cuando en la producción se emplean animales y tractor 30 y 22.4 cuando se utiliza tractor. Otro trabajo reporta que la producción de maíz en Los Altos de Chiapas necesita 15 jornales para la roturación de una hectárea con el uso del azadón, y cuando se utilizan los animales de tiro únicamente se necesitan 3.5. La ventaja en el caso del cultivo con animales está relacionada en el aumento de la capacidad para cultivar más superficie por unidad familiar, lo que significa el incremento en el volumen cosechado, aunque no la cantidad obtenida por hora de trabajo. Las cosechas bajo riego permiten altos rendimientos, que repercuten en el incremento de la producción total y por hora/hombre (Cruz et al., 2004).

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